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lunes, 11 de abril de 2011

EL PECADO Y LA APOSTASÍA DE LOS SACERDOTES, LA ESPADA QUE MÁS HIERE EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Palabras dictadas el día 11 de mayo de 2009 a las 14:30 por Nuestra Señora a Agustín del Divino Corazón, del Capítulo V del libro "María, Madre del Buen Consejo"


Una espada más dolorosa atraviesa mi alma

María Santísima dice:

Hijos míos: llamo a toda la humanidad a orar por todos los pastores de la Iglesia. Tendríais sacerdotes santos si ofrecierais más ayunos y sacrificios por ellos. Vuestra tarea no es criticarlos, vuestro trabajo es pedir por su santificación y salvación.

Hijos amados: la Iglesia está pasando por una horrorosa crisis; no son siete espadas que atraviesan mi Inmaculado Corazón; hay una más dolorosa que cercena mi alma, está clavada en la parte más profunda de mi ser y son los pecados de los sacerdotes y religiosos del mundo entero; sacerdotes que por su vocación especial están llamados a la santidad, a una vida de perfección; sacerdotes que deben despreciar las cosas del mundo, sacerdotes que deben vivir en plenitud los consejos evangélicos, sacerdotes que deben ser modelo y reflejo de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote; sacerdotes que deben pastorear su rebaño permaneciendo en vela, cuidando que ninguna de sus ovejas se le pierdan; sacerdotes que deben caminar en la verdad, en la autenticidad del Evangelio; sacerdotes que deben estar impregnados de humildad, de celo apostólico por las almas.

Alivianad mi tristeza meditando en los dolores de mi Inmaculado Corazón. Reparad porque muchas almas hieren el Sacratísimo Corazón de Jesús y por ende el mío; almas que no saben de donde vienen, ni para donde van; almas que se gozan en las cosas del mundo, almas que desperdician toda oportunidad de salvación, almas que aceptarán las verdades y reconocerán sus equivocaciones cuando estén cara a cara con el Señor.

Acercaos a mí, soy vuestra Madre. Madre que quiere lo mejor para sus hijos. Madre que conoce lo que os pasa. Madre que en su corazón siente cuando estáis tristes o cuando estáis alegres. Madre que intercede y aboga por vosotros en el cielo porque a todos os quiero abrazar y dar un beso el día que paséis a habitar una de las moradas, moradas en las que jamás sentiréis frío, moradas en las que no experimentaréis soledad porque miríadas y miríadas de Ángeles os acompañarán.

Niños míos: no desechéis la invitación que os hago en meditar los dolores de mi Inmaculado Corazón para que vayáis desconectándoos con la tierra y aspiréis alcanzar las maravillas que os esperan en el Cielo.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)