Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

ESAÚ RAJOY, O RATIFICAR LA INMORALIDAD POR UN PUESTO EN LA ONU

Mariano Rajoy, Primer mentiroso de España
   
El motivo de este título (muy corto para MILES CHRISTI) es porque el “obispo" de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, en su carta pastoral fechada al 26 de Diciembre pasado (día de San Esteban Protomártir), revela algo que sus colegas de la Conferencia Episcopal Española comentaban a sotto voce en los recesos de sus reuniones, el que el Primer Ministro, Mariano Rajoy, aceptó mantener la ley del aborto a cambio de que España ocupase el escaño temporal en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta carta, que tomamos de RELIGIÓN EN LIBERTAD, y que sólo citaremos lo más grave de la denuncia. Para quienes deseen leerla íntegra (cosa que personalmente no recomiendo, por lo plagada de citas conciliares), se llama “POR UN PLATO DE LENTEJAS-La peor de las corrupciones". Y es apenas una muestra de lo que sucede en todos los países del mundo, hasta los más remotos, en la agenda de la Conspiración Judeomasónica Comunista Internacional para imponer el Nuevo Orden Mundial.
   
Juan Antonio Reig Pla, "obispo" conciliar de Alcalá de Henares

Reig Pla inciia su comunicado con la historia bíblica de Esaú, quien por un plato de lentejas vende sus derechos de primogénito a su hermano Jacob (Génesis XXVIII), para denunciar que 
   
“Recientemente el Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular anunció la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente la sangría horrenda de los «los niños asesinados antes de nacer»".

En España, el aborto es legal desde 1982, cuando el socialista Felipe González lo propuso a las Cortes y el jefe de Estado (que no Rey) Juan Carlos “el Perjuro" lo aprobó.

Señalando que en esta ocasión, el plato de lentejas es

“Un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas de poder y a la financiación
   
Ello, a cambio de seguir las exigencias del documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria» (se puede encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores).
   
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se compone de 15 países, cinco de los cuales tienen asiento permanente con derecho a veto -EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia y la China popular [tras ser excluída en 1971 Taiwan, la China nacionalista]-; los demás se eligen cada 2 años.
       
Y aunque muchos puntos se venían cumpliendo por separado desde Adolfo Suárez (y más por el popularista Aznar y el socialista Zetapé), es de resaltar estos dos puntos.
 
a) «Continuaremos impulsando el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres en condiciones de igualdad y no discriminación por razón de género, incluidos los derechos de salud sexual y reproductiva (…)». 
    
Lo que en la práctica se traduce como
    
  • Promoción de la anticoncepción desde niñas. 
  • Esterilización. 
  • Aborto libre, químico y quirúrgico. (En España ya son millones los niños abortados desde 1982, durante el reinado de Juan Carlos "el Perjuro").
  • Manipulación de embriones y reproducción asistida. 
  • Promoción de la masturbación, con programas ya desde 0 a 4 años. 
  • Esterilización por orden judicial, de personas con discapacidad psíquica. (Lo que recuerda las leyes eugenésicas de la Alemania nazi y la China roja).
  • Menoscabo de la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijas. 
  • Educación sexual obligatoria (teoría y práctica) de menores, por parte del Estado y según la perspectiva de la ideología de género, incluso contra la voluntad expresa de los padres. 
  • Disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones sexuales (en España la edad legal de consentimiento está en los 13 años). 
  • Apertura a la sexualidad “intergeneracional” (incesto, pedofilia y similares).
   
Súmese a lo anterior que
   
  1. El Gobierno de España ha anunciado que va a reconocer el derecho de inscripción en el Registro Civil de los hijos de españoles nacidos mediante gestación subrogada (vientres de alquiler) en el extranjero.
  2. Parece que el Gobierno de España quiere cambiar la ley para exigir el consentimiento paterno a las menores que deseen abortar. Siguiendo los criterios de los «Estándares de Educación Sexual para Europa», “expertas” de Naciones Unidas “contra la discriminación de la mujer” se han desplazado a España durante diez días para “recomendar expresamente” al Gobierno español que las menores de 16 y 17 años puedan seguir abortando sin consentimiento de los padres: más presiones, no van a permitir ni un minúsculo paso atrás.
    
Lo que respectivamente es “dar amparo legal a la “trata” de mujeres extranjeras empobrecidas, con las que se comercia como si fueran “ganado”, incluso “estabulándolas”, durante el embarazo, en “granjas” al efecto. Y que “España, como buena parte del mundo, ya no es más que una colonia, al servicio del Nuevo Orden Mundial, donde se esclaviza a jóvenes y mujeres, mientras permanecemos aflojados y drogados con mucho “circo” y cada vez menos pan.
   
Y el otro punto de la agenda de Rajoy es:
    
«Continuar promoviendo el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación (…)».
  
¿Qué significa lo anterior? Reig Pla responde tajantemente:
     
  • Promoción universal de la llamada “ideología de género” y de las teorías queer, así como del concepto de “empoderamiento LGBTIQ”. 
  • Derechos sexuales de los menores, así llamados, LGBTIQ (desde los 0 años, “explorar” la identidad sexual; a partir de los 4 años, recibir información sobre las “relaciones del mismo sexo”). 
  • Derechos de los menores a su propia “orientación de género” (LGBTIQ) (en el caso de los menores de edad con “deseo de cambiar de sexo”, “derecho” a que se les administren, cuanto antes, hormonas del sexo contrario,  ‒e incluso siendo menores de edad‒ a la cirugía de reasignación aparente de sexo. 
  • Matrimonio entre personas del mismo sexoy que puedan adoptar niños.
  • Excluir la “transexualidad” de la lista de enfermedades mentales, con promoción de nuevas leyes llamadas de “no discriminación” y de “reconocimiento de derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo”. 
  • Promulgar leyes de “no discriminación e igualdad de trato” (que implica proscribir a organizaciones y confesiones religiosas, como la Iglesia Católica, que consideren la homosexualidad y relacionadas como una aberración).
  • Perseguir penalmente a los profesionales de la psiquiatría o la psicología que pretendan ayudar a personas con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) o con deseo de cambiar de sexo (DCS), que libremente lo soliciten. 
  • Sustraer a los padres de los menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijos con AMS o DCS.
  • Ideologización según los criterios LGBTIQ, por la educación sexual obligatoria (teoría y práctica) a menores (incluso contra la voluntad expresa de los padres). 
  • Disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones “sexuales” entre personas del mismo sexo (en España, también aquí, la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años).
  • Imponer en el sector privado y público un porcentaje de trabajadores LGBTIQ. 
  • Inversión de la carga de la prueba cuando se producen denuncias por presuntas discriminaciones a personas LGBTIQ. 
  • Promoción de la sexualidad “intergeneracional” LGBTIQ. 
     
Todo lo arriba reseñado en uno y otro aspecto, puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa», preparados por la Organización Mundial de la Salud con el asesoramiento de International Planned Parenthood Federation –IPPF‒ (Federación Internacional de Planificación Familiar) y de World Association for Sexual Health ‒WAS‒ (Asociación Mundial para la Salud Sexual), y en publicaciones vinculadas a los grupos de presión.
   
Con todo, Reig Pla sentencia que con el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria»:
   
“Se confirma, una vez más, lo que todos sabíamos: nos hemos convertido en siervos de las instituciones internacionales para la promoción de la llamada “gobernanza global” (Nuevo Orden Mundial) al servicio de limperialismo transnacional del dinero, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista y en los llamados derechos LGBTIQ”.
   
Y añade
    
Estamos vendiendo, por un “plato de lentejas”, el proyecto de Dios sobre sus hijos: a) el amor y respeto a toda vida humana; b) la belleza de la igual dignidad, pero también de la diferencia entre el varón y la mujer; y c) la hermosura de la familia de fundación matrimonial entre un solo hombre y una sola mujer. Esto no solo está aconteciendo en España, se trata de un humillante vasallaje global ante el poder del dinero [...]. Si matar a un inocente no-nacido se reconoce por la “leyes” como un derecho, toda corrupción o iniquidad es posible, tanto en el ámbito público como en el privado. 
     
Con dolor de patria, Reig Pla dice “Que a nadie le extrañe, pues, la situación en la que se encuentra postrada España y buena parte del mundo”; y reitera que
     
Ni los actuales partidos mayoritarios (el PP y el PSOE), ni los nuevos de corte marxista (como el Podemos, de Pablo Iglesias) que, parece que emergen con gran ímpetu, respetan integralmente la dignidad de la vida humana, del matrimonio y de la familia
   
El aborto, la eutanasia, el putimonio y demás iniciativas contra la vida y la familia tradicional son el programa común del PP y del PSOE
   
A pesar de todo, Reig Pla reitera que la solución (creemos que la palabra está mal, por solución, paliativo) puede estar en la Doctrina Social de la Iglesia y la participación católica en el ejercicio político, y confía en que España tiene una vocación (porque no solo las personas, también las naciones son llamadas por Dios al cumplimiento de una misión), que según Juan XXIII es:
   
«Que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana. Que tengan levantada siempre su mirada Nuestros Hijos amadísimos de España hacia las altas metas, con el espíritu grande que los caracteriza, seguros de que la obediencia a la Ley de Dios atraerá la protección de la Providencia, que en el tejido de todo quehacer histórico guía a los individuos y a los pueblos, dóciles a la voz del Rey de cielos y tierra, in víam prosperitátis et pacis [en el camino de la prosperidad y la paz]» (Mensaje al Cardenal Gaetano Cicognani, 5-6-1960).
   
Y concluye diciendo:
      
“En todo caso, hay que insistir en que quienes rinden culto a Moloc y a Mammona –la cultura de la muerte y la idolatría del dinero‒ siempre van de la mano y sirven al Amo de este mundo. Por eso, nuestra batalla, como nos recuerda el Apóstol San Pablo, «no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso…» (Ef 6, 12). De ahí que es necesario, como nos exhortaba el mismo Apóstol, revestirnos con las armas de Dios: «estad, pues alerta, ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies, prontos para el evangelio de la paz, embrazando en todo momento el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los encendidos dardos del Maligno» (Ef 6, 14-16). Los católicos en este momento estamos ante una verdadera encrucijada y es necesario preguntarnos a quienes estamos dispuestos a servir: o a los dioses, y sus mensajeros, de esta nueva religión secular, o al verdadero Dios. Como en tiempos de Josué nuestra respuesta no puede ser otra: «Yo y mi casa serviremos al Señor» (Jos 24, 15).

sábado, 27 de diciembre de 2014

PERSPECTIVA CRISTIANA DE LA POBREZA, POR SAN PÍO X

   
"El pobre no debe avergonzarse de su pobreza ni desdeñar la caridad del rico, pues debe pensar en Jesucristo, que pudiendo haber nacido en medio de la opulencia, se hizo pobre, para ennoblecer la pobreza y enriquecerla con incomparables méritos para el Cielo".

viernes, 26 de diciembre de 2014

AL OBISPO CONCILIAR SÓLO LE FALTÓ DARLE EL C... A LOS JUDÍOS

De antemano disculpas que el primer artículo después de Navidad se intitule con una grosería, pero es una expresión que cabe ante tanta lambonería que mostrara el "obispo" conciliar de San Luis (Argentina) en el Pésaj de la sinagoga local (acaecido el 15 de Abril pasado), si no comiendo, entonces llevando los platos como mesero:
   
 
Esta foto lo muestra junto a los retratos de los grandes líderes nazionistas (reconocible a simple vista Theodor Herlz, el padre del sionismo):
 
   
Más fotos:
  

Y estas son del 18 de Julio, cuando asistió a la conmemoración del atentado a la AMIA (La AMIA es una asociación judía ubicada en Buenos Aires. El 18 de Julio de 1994, un ataque terrorista con coche bomba causó 85 muertes, ataque que la escuadra Tel Aviv-Washington-Buenos Aires atribuye a Siria o Irán). Resalta que en la ceremonia estaba revestido con roquete y estola morada (como si estuviera en procesión o confesando), lo que pudiera considerarse por los tradicionalistas perplejos como sacrilegio (pero ESO NO ES NADA, PORQUE MARTÍNEZ NI ES OBISPO, NI CURA, NI CATÓLICO, NI NADA):

  
Acabando con las fotos, estas dos en Jánuca (16-24 de Diciembre). Al igual que en el Pésaj, escondiendo la cruz ante sus "hermanos", como su compatriota y jefe, el papanatas:
   
  
He aquí a la iglesia conciliar, haciendo honra al mundo como sólo ella sabe: VENDERSE COMO LA PROSTITUTA QUE ES. ACORDAOS DE MONTINI, QUIEN NO POR NADA ES LLAMADO POR SAN MALAQUÍAS COMO "LA FLOR DE FLORES".
   
"Ningún sacerdote o lego, coma los Ázimos de los judíos, tenga familiaridad con ellos, los visite en sus enfermedades, reciba sus medicinas, ni tampoco se bañe en su compañía; el que contraviniere a esta disposición, si es clérigo, sea depuesto, y si lego separado". (II Concilio Trullano, canon 11).

jueves, 25 de diciembre de 2014

A VUELTAS CON EL "RAPTO" DE LOS PROTESTANTES (Otra perspectiva)

Ya habíamos publicado un artículo de Luis Santamaría sobre la creencia protestante sobre el "Rapto", y de cómo esta desencaja con la Sagrada Escritura, con el Magisterio de la Iglesia y con el sentido común (infortunadamente, el menos común). Ahora bien, un notorio hereje protestante se ha atrevido a postular una nueva fecha, NO para el Juicio final, sino para el Arrebatamiento.
      
Imagen frecuente del "Arrebatamiento" según los protestantes
 
Esta vez se trata de Fred Kenton Beshore, presidente de la World Bible Society (con sede en Newport Beach, California) y pastor en la mega-iglesia Mariners de Irvine (California). Este sujeto, que además asegura ser Doctor en Filosofía, en Teología, en Divinidad, en Letras y un largo etcétera, plantea que el Arrebatamineto ocurriría entre 2018 y 2028 (o más probablemente, entre este año y el 2021, según el), argumentando que hay muchas señales en el mundo que corroboran esta posibilidad. Inclusive, hasta ha llegado a publicar una especie de "Manual de Supervivencia" para aquellos que desafortunadamente quedarán en la tierra én la Gran Tribulación.
  
Fred Kenton Beshore, pastor y "teólogo" protestante
  
Ahora bien, no todos los protestantes "raptófilos" están de acuerdo con Beshore, porque si bien ellos creen en el Rapto, afirman que éste será de improviso, "en un abrir y cerrar de ojos. Mientras que otros, como Jonathan Blake "Arzobispo" de la modernista Iglesia Episcopal Abierta en Inglaterra, quien afirmó que creer en el "Rapto" es seguir el alarmismo hollywoodense y predicarlo, una estrategia desesperada para ganar prosélitos.
  
Como católicos, ¿qué se puede decir? Lo siguiente: 
  
  • El Rapto es una creencia herética porque Nuestro Señor Jesucristo ha dicho que en su Parusía "Todo ojo lo verá" (Apocalipsis I, 7); y que ésta no sucederá aparatosamente, sino que habrán señales antes de que suceda y que hoy en día vemos (guerras y revoluciones, hambre y epidemias, corrupción de las costumbres, la Abominación Desoladora y la Supresión del Santo Sacrificio, persecución a la Iglesia Católica y la Apostasía generalizada), pero aún faltan otros eventos por desarrollarse (la Tercera Guerra Mundial, la Gran Tribulación, la llegada del Anticristo, el Castigo y el Armagedón). En todo caso, la Primera Resurrección y la transformación de los Viadores (cf. I Tesalonicenses IV, 15-17); la Conversión de los Judíos (y de todas las naciones), y el Reinado visible de Cristo en la tierra serán DESPUÉS DE LA TRIBULACIÓN, NO ANTES de ella. 
  • No está de más repetir que "Solamente Dios Padre sabe cuándo será el Fin de los Tiempos" (San Mateo XXIV, 15). Y Nuestro Señor, con todo y ser el Verbo, consustancial al Padre, NO VINO PARA ANUNCIAR LA FECHA, SINO A EXHORTARNOS A LA CONVERSIÓN Y A ESTAR ALERTA, PARA QUE SEAMOS DIGNOS DE RECIBIR LA VISIÓN BEATÍFICA.
  • Históricamente se ha sabido que hubo muchos que han pretendido dar fechas para el Fin de los Tiempos, y han quedado desacreditados al ver que NADA sucedió.
  • La creencia moderna en un Arrebatamiento (y en "Los que quedan atrás") es manifestación del herético y judaizante Milenarismo carnal tantas veces condenado por la Iglesia, porque conlleva a pensar que en el Reino se replicarán los placeres terrenales; además de mostrar con todas veras debilidad de ánimo y repulsa al sufrimiento y al sacrificio. Además, en el Apocalipsis está escrito: "Al que venciere", lo que significa que antes ha de ser probado.
  • Finalmente, un posible Rapto (como lo venden los mass media y los  tele-evangelistas) NO ES MÁS QUE PARTE DEL PROYECTO "BLUE BEAM", que forma parte de la Conspiración Judeo-Masónica Comunista Internacional para establecer el Nuevo Orden Mundial y la Religión Ecuménica del Anticristo (de la cual respectivamente hacen parte la ONU y la Iglesia Conciliar del Vaticano II).
 
En fin, este señor Beshore (además de ser hereje protestante, lo que es mucho decir), NO ES MÁS QUE OTRO FALSO PROFETA, parte de la desorientación diabólica y su destino final será EL INFIERNO.

ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR, DURANTE EL OFICIO DIVINO

   
Octavo Kalendas Januárii:
  
Anno a creatióne mundi, quando in princípio Deus creávit cælum et terram, quínquies millésimo centésimo nonagésimo nono: A dilúvio autem, anno bis millésimo nongentésimo quinquagésimo séptimo: A nativitáte Abrahæ, anno bis millésimo quintodécimo: A Moyse et egréssu pópuli Israël de Ægypto, anno millésimo quingentésimo décimo: Ab unctióne David in Regem, anno millésimo trigésimo secúndo; Hebdómada sexagésima quinta, juxta Daniélis prophetíam: Olympíade centésima nonagésima quarta: Ab urbe Roma cóndita, anno septingentésimo quinquagésimo secúndo: Anno Impérii Octaviáni Augústi quadragésimo secúndo, toto Orbe in pace compósito, sexta mundi ætáte, Jesus Christus ætérnus Deus, æterníque Patris Fílius, mundum volens advéntu suo piíssimo consecráre, de Spíritu Sancto concéptus, novémque post conceptiónem decúrsis ménsibus (Hic vox elevátur, et ómnes genua flectunt), in Béthlehem Judæ náscitur ex María Vírgine factus Homo. (Hic autem in priori voce dicítur, et in tono passiónis): Natívitas Dómini nostri Jesu Christi secúndum carnem.
   
TRADUCCIÓN
   
 25 de Diciembre:
    
“En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando al principio creó Dios el Cielo y la tierra; en el 2957 del diluvio; en el 2015 del nacimiento de Abrahán; en el 1510 de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto; en el 1031 de la unción del rey David; en la semana 65 de la profecía de Daniel; en la Olimpíada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, (levantar la voz y de rodillas) nació, hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá, (volver al tono inicial y con voz grave): Navidad de N. Señor Jesucristo según la carne”.
   
DEO GRATIAS

MENSAJE DE NAVIDAD, POR FRATER JORGE

Amados hermanos en Jesús y María, saludos y bendición particularmente por el Nacimiento de Nuestro Señor.

Si reflexionamos acerca de la Navidad Auténtica y Católica, debemos concluir necesariamente que es un evento apocalíptico (ya que en griego Apocalipsis significa "Revelación de lo oculto"), puesto que el Misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, que había sido anunciado por los Profetas, debió manifestarse al nundo para el final del Antiguo Testamento. Ahora, para nosotros, el celebrar anualmente el primer Advenimiento del Salvador, nos debe traer a la mente y al corazón el pensamiento de la Parusía del Fin de los Tiempos, puesto que si en la primera vez vino Jesús asumiendo nuestra condición humana (menos en el pecado y la ignorancia, desde luego), PARA LA SEGUNDA VENIDA, SE MANIFESTARÁ CON TODA LA GLORIA Y PODERÍO QUE LE CORRESPONDE COMO DIOS, PORQUE ÉL ES DIOS.
   
Hermanos, deseamos fervientemente que crezcáis cada día más en la Fe, la Esperanza y la Caridad por la Verdad, y os exhortamos a velar porque mientras más oscura es la noche de la apostasía, más cercana está la Luz indefectible, Jesucristo Nuestro Señor, porque "Hoy es el día en el sabréis que el Señor vendrá a salvarnos, y mañana veréis su gloria" (Introibo de la Vigilia de Navidad); y ante Dios, un día es como mil años y mil años son un día. Orad especialmente por la protección de la Madre Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica y por vuestros países, para que puedan resistir al ataque internacionalista.
  
¡SANTA Y GOZOSA NAVIDAD PARA TODOS VOSOTROS, LECTORES!
  
Frater Jorge Rondón Santos

Año del Señor 2014, a 25 de Diciembre, XXXVI de la Santa Cruzada.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

EL PROBLEMA JUDÍO PERMANECERÁ MIENTRAS ELLOS PERMANEZCAN EN UN PAÍS

   
"Siempre que los judíos permanezcan (en Polonia), el problema judío continuará... Es un hecho que los judíos luchan contra la Iglesia Católica, que son libepensadores, y constituyen la vanguardia del ateísmo, del bolchevismo y la revolución. Es cierto que los judíos cometen fraudes, practican la usura y son proxenetas. Es también una realidad que en las escuelas, la juventud judía ejerce una influencia maligna, desde un punto de vista ético y religioso, sobre la juventud Católica. Por ello, es necesario protegerse de la peligrosa influencia judía y alejarse de su cultura anticristiana".
  
(Augusto Cardenal Hlond, Arzobispo de Gniezno y Pirmado de Polonia. Carta Pastoral, 1936)

domingo, 21 de diciembre de 2014

EL VATICANO APÓSTATA CELEBRARÁ LOS 500 AÑOS DE LA REBELIÓN LUTERANA

Cuando escribimos "MARTÍN LUTERO ESTÁ EN EL INFIERNO POR SU SOBERBIA Y REBELIÓN CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA", encabezamos el artículo diciendo lo siguiente:
  
"[...] en Alemania celebrarán en el 2017 el 500º aniversario del nacimiento del protestantismo (y por ende, los homenajes a Martín Lutero por las autoridades locales), y que la iglesia conciliar del Vaticano II se sumará al evento (probablemente levantándole la excomunión y canonizándolo)". (Negrillas y rojo fuera del texto)
   
Pues nuestro vaticinio parece se cumplirá irremisiblemente. Antipapa Bergoglio ha dicho que su iglesia, la Iglesia Conciliar del Vaticano II (la que aparenta ser Católica y NO LO ES porque no conserva la Fe y el Magisterio Católico), celebrará junto con la Federación Luterana Mundial en Alemania el V centenario de que Marín Lutero clavara en la capilla del Castillo de Wittemberg sus 95 tesis heréticas.
      
A 50 años del decreto conciliar "Unitatis Redintegratio", 31 de que Wojtyla Katz visitara la tumba de Martín Lutero, 15 de la firma en Augsburgo (donde se realizara la Confesión de la herejía luterana) de la "Declaración Común sobre la Doctrina de la Justificación" entre la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y 9 de la elección de Ratzinger Tauber/Antipapa Benedicto XVI (modernista y protestantizante), el antipapa Francisco Bergoglio recibió a delegados de la Iglesia Luterana de Alemania (encabezados por Nikolaus Schneider) en su despacho en Roma, el pasado 18 de Diciembre.

Antipapa Francisco I saludando a su homólogo Nikolaus Schneider
   
Allí, él manifestó su complacencia porque la Comisión de diálogo bilateral entre la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania están a punto de terminar un trabajo dedicado a "Dios y la dignidad del hombre", y subrayó la gran actualidad de ''los temas relacionados con la dignidad de la persona humana en el principio y el final de su vida, así como las relacionadas con la familia, el matrimonio y la sexualidad, que no pueden ser excluidos o dejados de lado solo porque no se quiere poner en peligro el consenso ecuménico alcanzado hasta el momento...''.
     
Ítem lo anterior, Bergoglio manifestó que para 2017 conmemorarán conjuntamente el quinto centenario de la 'Reforma', celebración en la que no faltará el "mea culpa" montiniano por el Concilio de Trento.
   
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS: Ya no queda más que decir sobre la apostasía de la iglesia del Conciliábulo, para la cual la Fe Católica NO VALE ABSOLUTAMENTE NADA, sólo por irle a celebrar la "epifanía" de un homicida, sacerdote sin vocación, sacrílego, soberbio, perjuro, heresiarca, adúltero, iracundo, endemoniado, rosacruz, soliviantador de la plebe, amante de riquezas terrenales, blasfemo, hipócrita y suicida llamado Martín Lutero. Y ciertamente, con todo eso (además de que él está en el Infierno), pretenden ahora honrarle como si hubiera hecho algún bien a la Iglesia (y quizá "canonizarlo", aunque las canonizaciones Novus Ordo NADA SON porque quienes la ofician NO TIENEN AUTORIDAD). Sólo les falta ahora rehabilitar a Judas Iscariote.
  
Pero no vale la pena quedarse en la peña llorando, sabiendo que al Vaticano apóstata, a sus prelados y a sus súbditos NO LOS SALVA YA NADIE, ya que están rebelados contra Cristo y su Iglesia y han devenido en ciegos espirituales (que es el peor castigo que pueda haber para un pecador en esta tierra). Más aún, la Iglesia Conciliar ES LA GRAN RAMERA de que se habla en Apocalipsis XVII, que ha fornicado con las potencias mundiales (EE.UU., URSS, Unión Europea, Israel y la ONU) y las religiones falsas, empleando los ornamentos y apariencia católica para engañar a los incautos.
  
En fin, los Católicos debemos tener en claro: EL QUE PRETENDA NEGOCIAR O RECUPERAR A ROMA PARA LA TRADICIÓN, PIERDE SU TIEMPO; Y EL QUE PRETENDA UN "CÓNCLAVE", SÓLO REVOLVERÁ EL AVISPERO. HACE MÁS DE 50 AÑOS SE LLEGÓ AL PUNTO DE NO RETORNO, ESTAMOS PRÓXIMOS A LA GRAN PARUSÍA APOCALÍPTICA. 
  
Pidámosle a Nuestro Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen María y San Fidel de Sigmaringa, que nos conceda la perseverancia en la fe, la esperanza y la caridad en la Verdad, y llegar a padecer el martirio si es necesario antes que caer en la apostasía.

San Fidel de Sigmaringa, Ruega por nosotros.
 
POSTDATA: Martín Lutero, por predicar herejía y rebelarse contra la Iglesia Católica, está condenado en el Infierno, y todos cuantos lo siguen irán a parar al Infierno.

jueves, 18 de diciembre de 2014

APOCALIPSIS: ¿QUÉ ES ESE "RAPTO" O "ARREBATAMIENTO" DEL QUE LOS PROTESTANTES TANTO HABLAN? (Perspectiva histórica)

Por el Rev. Luis Santamaria del Rio para RIES (RED IBEROAMERICANA PARA EL ESTUDIO DE LAS SECTAS)
   
En algunos ambientes protestantes –sobre todo entre los born again christians o “cristianos renacidos” presentes en los Estados Unidos– hay un tema de moda que plantea una escatología peculiar. Se trata del “rapto” o “arrebatamiento” (rapture), que en resumen es lo siguiente: cuando llegue el fin de los tiempos, en un momento previo a la tribulación predicha por el Apocalipsis, los creyentes verdaderos serán arrebatados (o “raptados”) corporalmente por el Señor. Esto hay que enmarcarlo en un sistema de pensamiento llamado “dispensacionalismo premilenario”, según el cual hay un calendario muy preciso en la historia de la humanidad, aunque el reloj divino se habría parado en la época del Nuevo Testamento, y sólo volverá a ponerse en marcha cuando se inicien los últimos tiempos.
   
Esta es la esperanza de los protestantes influenciados por el evangelismo norteamericano: Ser arrebatados antes de la Tribulación apocalíptica
   
Si tenemos que buscarle un padre a esta teoría, no nos queda otro remedio que fijarnos en John Nelson Darby (1800-1882), una figura imprescindible del protestantismo fundamentalista del siglo XIX que, tras abandonar la Iglesia anglicana, se hizo miembro de los Hermanos de Plymouth y desarrolló sus ideas escatológicas más peculiares. Se habla de dispensacionalismo porque divide la historia universal en diferentes edades o “dispensaciones” según el plan salvífico de Dios. La era contemporánea es, para Darby, el momento en el que Dios separará los creyentes verdaderos de los no creyentes, como se separa el trigo y la cizaña en el tiempo de la siega, anticipando así el retorno inminente del Señor Jesús.

John Nelson Darby, fundador de la teoría del Dispensacionalismo (Rapto 1.0)
    
Darby era inglés, pero se desplazó con frecuencia para difundir sus ideas, que han influido mucho en Norteamérica, adonde acudió en siete ocasiones. También podemos encontrar estas tesis en el mundo pentecostal. Sin ir más lejos, la mayor confesión evangélica española –la Iglesia Evangélica de Filadelfia, formada por gitanos– (NOTA DEL EDITOR: Y el 99 por 100 de los evangélicos latinoamericanos), asume la teología dispensacionalista.
   
Según los grupos y los pastores que aborden el tema del rapto, se puede llegar a extremos que serían objeto de risa si no fuera porque constituyen episodios de temor apocalíptico muy poco cristiano. Un amigo me contaba recientemente algo que vivió cuando fue miembro de una comunidad evangélica pentecostal, aquí en España. Uno de sus hermanos del grupo, minusválido, después de un adoctrinamiento intensivo basado en estas enseñanzas escatológicas que incluía películas sobre el tema, regresó de la capilla al centro especializado en el que vivía, y en medio de un temporal salió a la calle en su silla de ruedas convencido de que llegaba el momento del arrebatamiento, y de que Jesús le devolvería las piernas que le faltaban. Un ejemplo de los efectos que puede tener todo esto leído en clave fanática, y que no nos queda muy lejos.
   
Como dice Damian Thompson comentando de forma muy gráfica la idea darbysta del rapto, “sigue siendo una de las imágenes apocalípticas más potentes jamás ideadas, pues de un solo golpe libra a todos los cristianos de los horrores que causa la llegada del fin, a la vez que les permite contemplar cómo los condenados perecen en el emocionante drama de la Gran Tribulación”. Esto, explica el periodista, permite mantener el fervor milenarista “a fuego lento”, sin llegar a la explosión, pero consiguiendo así mantener a las personas y a las comunidades en esa tensión de que Cristo puede llegar en el momento menos esperado. Hace poco pude leer en una explicación de la tesis dispensacionalista que en la actualidad, “el cumplimiento e intensidad de los eventos apocalípticos nos indican que el rapto de la Iglesia puede suceder en cualquier momento”.
    
En los Estados Unidos, como dije antes, esto del rapto es una materia de dominio común, algo que forma parte del imaginario colectivo como creencia difundida entre grandes sectores del evangelismo. Sin ir más lejos, recuerdo una escena de Los Simpson en la que, en un momento de catástrofe apocalíptica, los Flanders, familia vecina de los protagonistas se pone a orar, y son arrebatados hacia el cielo. Hay algunas películas y producciones audiovisuales en las que vemos desaparecer gente de forma repentina, ilustrando esta expectativa.
    
Pero lo más destacado de los últimos años en este ámbito es la serie de novelas Left behind, que también se han llevado al cine con el título Lo que quedó atrás en España, que forma una trilogía junto con Fuerzas de la tribulación y El mundo en guerra. E incluso se ha hecho un videojuego (publicitado así: “el primer juego en el que la adoración es más poderosa que las armas”). A lo largo de doce libros, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins plantean de forma literaria una convicción que comparten muchos evangélicos. El argumento de la primera novela sirve para hacernos una idea: en un vuelo comercial desaparecen de repente varios pasajeros, y sólo queda su ropa. Lo mismo pasa en el resto del mundo con millones de personas. Se trata del comienzo del Apocalipsis. Imaginen lo que pudo suponer esta serie literaria, y sus versiones audiovisuales, en los Estados Unidos en torno al año 2000 y, sobre todo, después del 11-S.
   
Jerry B. Jenkins y Timothy LaHaye, creadores del "Rapto 2.0"
    
El tema del rapto tiene una base escriturística que es necesario desentrañar, así que vayamos a la Biblia. En su primera Carta a los Tesalonicenses, en torno al año 50, San Pablo escribe sobre “la suerte de los difuntos” para hacer una llamada a la esperanza cristiana en la resurrección de los que mueren unidos a Cristo. Cuando llegue la Parusía, la segunda venida del Señor, al son de la trompeta resucitarán los muertos, y “después nosotros, los que aún quedemos vivos, seremos arrebatados, junto con ellos, entre nubes, y saldremos por los aires al encuentro del Señor” (1 Ts 4,17). Parece que la comunidad de Tesalónica, expectante de una inmediata vuelta de Jesús que no terminaba de llegar, se preguntaba por el destino de los creyentes fallecidos en el ínterin, además de interrogarse por la fecha de la Parusía. El mismo San Pablo, en una primera época, esperaba vivir cuando todo esto sucediera.
    
Además, los defensores del arrebatamiento emplean otra cita bíblica, y esta vez del mismo Jesús, de su “discurso escatológico” en el evangelio según San Mateo: cuando venga el Hijo del hombre “dos hombres estarán entonces trabajando en el campo; a uno se lo llevarán y dejarán al otro. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y dejarán a la otra” (Mt 24,40-41). En el evangelio de Marcos la referencia es menos explícita, ya que serán los ángeles los que convoquen a los elegidos de todo el mundo (cf. Mc 13,27).
     
¿Qué pensar de todo esto? ¿Tienen razón los que, basándose en la Biblia, defienden la inminencia de la venida del Señor y la realidad del arrebatamiento de los creyentes verdaderos? La respuesta podemos encontrarla en la misma Escritura. San Pablo contestaba en su escrito a las inquietudes de los cristianos de Tesalónica, que parecen ser las preocupaciones de ciertos grupos actuales. ¿Cuándo volverá Cristo? Sólo Dios lo sabe. ¿Y qué pasará con los que hayan muerto? Ellos, y los que vivan en ese momento, compartirán la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte; no habrá ventaja de los vivos sobre los muertos.
     
En estos textos constatamos varias afirmaciones de fe fundamentales, además de las respuestas paulinas que acabamos de decir: los acontecimientos finales son de iniciativa divina, y no pueden ser adelantados o retrasados por los hombres, tal como a veces defienden algunos intérpretes errados. Se nos habla de unos hombres que son apartados del resto de la gente, tal como sucede en el Apocalipsis con la multitud incontable que ha lavado sus túnicas en la sangre del Cordero. Tal es el sentido de la consagración que tiene lugar en el bautismo, cuando el creyente es incorporado a Cristo, es ungido (en griego christos) como él, y se une a su misterio pascual, es decir, a su muerte y resurrección. Por eso la actitud del cristiano es la vigilancia. Pero no la tensión pretendida apocalíptica y fanática. Por eso San Pablo escribía también a los tesalonicenses exhortándoles a trabajar sin molestar a nadie, haciendo siempre el bien (cf. 2 Ts 3,11-13).
   
La imagen de Cristo en la Parusía como un remedo de secuestrador es ciertamente temible. Y el tono vital que contagia no es muy optimista que digamos. En este campo, del Dios revelado en Jesús no podemos aprender otra cosa que una llamada a la esperanza, no basada en cálculos temporales ni en temores paralizadores. Seremos convocados por el Señor a un juicio, y la garantía de lo que nos ha prometido y nos espera al final la tenemos en María Santísima, la Madre del Señor. Eso es lo que hemos celebrado hace unos días con el misterio de su Asunción: su existencia entera, su cuerpo y su alma participando de la gloria de Cristo.
    
Luis Santamaría del Río

En Acción Digital, 20/08/12/RIES: http://info-ries.blogspot.mx/

lunes, 8 de diciembre de 2014

"MARÍA SANTÍSIMA: DEVOCIÓN Y DOGMAS DESDE LA BIBLIA" (II): MARÍA SANTÍSIMA RECIBIÓ EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

Desde MILES CHRISTI
  
Luego de varios meses, recapitulamos la serie "MARÍA SANTÍSIMA: DEVOCIÓN Y DOGMAS DESDE LA BIBLIA", tratando sobre el Sacramento del Bautismo, y que la Virgen Santísima lo recibió de manos de Nuestro Señor. Es verdad de Fe que María Santísima fue preservada del pecado original desde el primer instante de su Inmaculada Concepción, pero también lo es que el Bautismo es necesario para recibir el carácter, la insignia que distingue a los cristianos de los que no lo son, por lo cual nadie está exonerado de recibirlo. Por tanto, Nuestra Señora estaba obligada a recibir el Bautismo, y en efecto, lo recibió.

MARÍA SANTÍSIMA RECIBIÓ EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
    
(Tomado de VATICANO CATÓLICO)
   
Como hoy es la fiesta de la Inmaculada Concepción, creo oportuno tratar un tema acerca de la Santísima Virgen María. El título de este libro es Historia de la Vida y Excelencias de la Virgen María Nuestra Señora escrito por Fray José de Jesús, de la Orden de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen, que vivió desde 1562 hasta 1629.
   
El capítulo que quiero leerles trata de los sacramentos y cómo la Virgen usó de ellos. En particular quiero enfocarme en el sacramento del Bautismo. Antes de leer este capítulo voy a citar la bula Benedictus Deus del Papa Benedicto XII (1332). Esta bula define infaliblemente como dogma que ningún apóstol, mártir, confesor o virgen podría recibir la visión beatífica sin haber sido bautizado. Esto refuta las teorías de la salvación por un “bautismo de deseo” o “bautismo de sangre”.
  
Papa Benedicto XII, Benedictus Deus, 1336, ex cathedra, sobre las almas de los justos que reciben la visión beatífica: “Por esta constitución que ha de valer para siempre, por autoridad apostólica declaramos… los santos Apóstoles, los mártires, confesores, vírgenes y los otros fieles que murieron después de recibir el bautismo de Cristo, en los que no había nada que purgar al salir de este mundo… y que las almas de los niños renacidos por el mismo bautismo de Cristo o de los que han de ser bautizados cuando hubieren sido bautizados, que mueren antes del uso del libre albedrío… estuvieron, están y estarán en el cielo…” (Denzinger 530).
  
Otro punto que quiero hacer antes de leer el capítulo de Fray José, es que este libro es una prueba adicional; no es necesario citarlo para probar la necesidad absoluta de recibir el sacramento del Bautismo, celebrado en agua, para la salvación, ya que esto ha sido definido en numerosas declaraciones papales infalibles. El mismo Concilio de Trento, que interesantemente finalizó un año después de haber nacido Fray José, condenó a todos los que dijesen que el sacramento del bautismo no es necesario para la salvación. Teniendo en cuenta estos puntos, comenzaré a leer el segundo libro, cap. XIII “Del uso de los Sacramentos, que es un acto de religión, y cómo la Virgen usó de ellos”, dice así:
  
1. Una duda que se presenta entre los Doctores, es si la Virgen Nuestra Señora recibió en esta vida los Sacramentos de la ley de gracia que Cristo Nuestro Señor instituyó para nuestra salud y santificación, pues no se halla en la Escritura un lugar que diga que los haya recibido; y puesto que el uso de los sacramentos es un acto de religión, es forzoso abordar aquí este punto, para que quede más claro cómo la religiosísima Virgen ejercitó todos los actos de esta virtud que le fueron posibles. Que la Virgen recibió en esta vida los sacramentos de la Iglesia que ella pudo, lo afirman muchos y gravísimos autores, y fue muy conveniente que los recibiese, por muchas razones. La primera, para su humillación; porque cuanto fue ella la más santa de todos, tanto más fue conveniente que se humillase al uso de los Sacramentos de la ley de gracia; pues ella no se dedignó en humillarse a la observancia de la ley antigua y de sus preceptos, como al de la purificación, sin estar obligada a ello. La segunda, por el cumplimiento del precepto que obliga a todos, según aquello de San Juan: No entrará en el reino de Dios, sino el que renaciere del agua y del Espíritu Santo (San Juan III). La tercera, por evitar el escandalo que pudiera haber entre los demás cristianos que usaban de los Sacramentos, viendo que la Madre de Cristo, que los había instituido, no usaba de ellos. La cuarta, para mayor suma de merecimiento de la misma Virgen, y ejemplo e instrucción de los fieles, así perfectos como imperfectos; para que usando todos de este socorro del Cielo, los imperfectos se perfeccionasen, y los perfectos fuesen más santos. La quinta, para convencer a los herejes que, deslumbrados (como dicen Alberto Magno y Dionisio Richelio) con los resplandores de su admirable excelencia, decían (como ya vimos) que no era criatura humana [la Virgen], sino Ángel, negando con esto la naturaleza humana de Cristo.
  
2. Viniendo pues a tratar en particular de cada sacramento, recibió la Virgen el primero, el Sacramento del Bautismo; porque, además de obligar a todos el precepto de Cristo Nuestro Señor, que referimos anteriormente, no fuera la Virgen perfectísima observadora de los preceptos y consejos de su Hijo si no usara de los Sacramentos. Y como dice San Alberto Magno, si la Virgen no se hubiera bautizado, no habría recibido el carácter e insignia por el cual los cristianos se distinguen de los judíos y gentiles: y además de esto, como ella fue humildísima, no es de creer que despreciase ningún grado de humildad; lo cual no contradice que el bautismo sea medicina contra el pecado original, y el no haber la Virgen tenido necesidad de él, como preservada de esta dolencia. Porque también Cristo no tuvo necesidad de bautizarse y se bautizó; y como dice Santo Tomás, y comúnmente los Doctores, ninguno está desobligado al bautismo, aunque haya sido santificado en el vientre de su madre, por cada una de tres razones: La primera, para adquirir el carácter e insignia con la cual es conocido el pueblo de Dios, y se dispone para percibir los secretos divinos. La segunda, para que, por la recepción del bautismo, se conforme también corporalmente con la pasión de Cristo. La tercera, por el merito de la obediencia; porque el precepto del bautismo fue dado a todos. Además de lo anterior, no fue la recepción del bautismo un acto inútil de la Virgen: porque por él recibió ella, junto con la impresión del carácter el cúmulo de gracia, aumento de merecimientos, y ejercicio de virtudes.
 
[…]
  
8. El Sacramento del Bautismo, lo recibió la Virgen de manos del mismo Cristo Nuestro Señor, como lo dice San Eutimio por estas palabras: 'Algunos de los muy cercanos a los tiempos de los Apóstoles, escriben que Cristo bautizó a la Virgen su Madre y a San Pedro, y San Pedro a los demás Apóstoles: lo cual fue así conveniente a su dignidad; porque no quedase [la Virgen] en este privilegio inferior a San Pedro, ni a San Juan Bautista, habiéndoles sido tan superior en todos los demás'.

Hay algunos puntos interesantes a tomar en cuenta. Era clarísimo para este sacerdote fray José, que el bautismo de agua es absolutamente necesario para la salvación. Nótese que, entre las razones que él da del por qué la Virgen recibió el bautismo fue por “el cumplimiento del precepto que obliga a todos” y en seguida cita a Juan III, 5. En otras palabras, Fray José de Jesús entendía literalmente las palabras de Jesucristo. Cualquier persona que sea lo suficiente honesta podrá ver que esas palabras de Nuestro Señor deben entenderse literalmente. De hecho, así las ha entendido la Iglesia católica, como se indica en la declaración infalible de los concilios de Florencia y de Trento.
  
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Exultate Deo, 22 de noviembre de 1439, ex cathedra: “El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es la puerta de la vida espiritual pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en todos, ‘si no renacemos por el agua y el Espíritu’ como dice la Verdad, ‘no podemos entrar en el reino de los cielos’ (Juan 3, 5). La materia de este sacramento es el agua verdadera y natural” (Denzinger 696).
  
Papa Paulo III, Concilio de Trento, del pecado original, sesión V, ex cathedra: “Por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte… para que en ellos por la regeneración se limpie lo que por la generación contrajeron. ‘Porque si uno no renaciere del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios’ (Juan 3, 5)” (Denzinger 791).
  
El segundo punto que encontré interesante es el hecho que fray José cita a San Alberto Magno, que dijo que, si la Virgen no hubiese sido bautizada, ella no habría recibido el carácter indeleble por el cual los cristianos se distinguen “de los que no profesan la fe”, como lo dice el Catecismo del Concilio de Trento. Pues bien, muchos herejes del bautismo de deseo han promovido la errónea idea que dado que la Virgen no tuvo el pecado original, ella no recibió del bautismo de agua. Sin embargo, este es un problema, porque entonces ello significaría que Nuestra Señora, si se presume que no recibió el carácter e insignia que se imprime por el bautismo, ella entonces no habría sido reconocida como parte del pueblo de Dios, sino más bien formaría parte de aquellos que no profesan la fe católica. Esto es totalmente erróneo y falso.
  
En tercer lugar, Fray José dice que Santo Tomás de Aquino, junto con muchos otros teólogos, creyó que nadie está desobligado al bautismo, es decir, que nadie está libre del bautismo. Esto es interesante porque el bautismo de deseo, por definición, es una excepción al sacramento del bautismo; o sea, la persona, para salvarse, está libre del bautismo de agua. Y sabemos que fue infaliblemente definido por el Concilio de Trento, en el canon 5 sobre el sacramento del bautismo, que es necesario para la salvación recibir el bautismo de agua; por lo tanto, nadie está libre de él, ninguno está desobligado, ni siquiera lo estuvo Nuestra Señora.
 
Papa Paulo III, Concilio de Trento, can. 5 sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, 1547, ex cathedra: “Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, NO NECESARIO para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema” (Denzinger 861).
  
Por último, existe una confirmación bastante interesante que quiero señalar, y es que en el libro se cita a un antiguo padre de la Iglesia, San Eutimio (vivió en el siglo V), que había declarado que hubo algunos escritores cristianos antiguos, que vivieron muy cercanos a los tiempos de los Apóstoles, que habían dejado escrito de que N. S. Jesucristo bautizó a la Virgen María y a San Pedro y que San Pedro bautizó a los demás Apóstoles. Esta es una confirmación adicional de lo que el Papa Benedicto XII definió infaliblemente, esto es, que los Apóstoles sí fueron bautizados. No es de extrañar que, unas décadas después de publicarse la obra de fray José, durante la colonia, hubo pinturas mexicanas, como las siguientes del siglo XVII en donde vemos a Nuestro Señor bautizando a su Madre, la Virgen María, o por ejemplo a San Juan Bautista.
  
Jesucristo bautizando a su Madre, la Virgen Santa María (Antonio de Torres. Museo de Guadalupe, Zacatecas, México)

Bautismo de San Juan Bautista (José Joaquín Magón. Tecamachalco, Puebla, México)
  
Estuvo clarísimo para los católicos de entonces que las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en Juan 3, 5 –QUIEN NO RENACIERE DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU, NO PUEDE ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS– tienen un solo significado único: que todos necesitamos recibir el bautismo para entrar en el reino de los cielos. Nadie está libre de él. No hay bautismo de deseo. No hay bautismo de sangre. De hecho, fue creído por la Iglesia primitiva que los santos del Antiguo Testamento resucitaron de entre los muertos y fueron bautizados.

OFICIO PARVO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Tomado del libro "Coeleste Palmetum", escrito por el Padre Wilhem Nakateni SJ. (300 días de Indulgencia. Papa Pío IX, 31 de Marzo de 1876)
  
OFFICIUM PARVUM DE IMMACULÁTAM CONCEPTIÓNIS BEÁTAE VÍRGINIS MARÍAE
      
AD MATUTINUM (Maitines, antes de 06:00h)
  
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
    
V. Eia, mea lábia , nunc annuntiáte.
R. Laudes et præcónia Vírginis beátæ.
    
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.
  
Salve, mundi Dómina,
Cælórum Regína,
Salve, Virgo vírginum,
Stella matutína.
Salve, plena grátia,
Clara luce divína:
Mundi in auxílium,
Dómina, festína.
Ab ætérno Dóminus
Te præordinávit
Matrem unigéniti
Verbi, quo creávit.
Terram, pontum, æthera.
Te pulchram ornávit
Sibi sponsam, quæ in
Adam non peccávit. Amen.
   
Antiphonam: Elégit eam Deus, et praeelégit eam. In tabernáculo suo habitáre fécit eam.
   
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
   
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
     
AD PRIMAM (A la primera hora, 07:00h)
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.
  
Salve, Virgo sápiens,
Domus Deo dicáta,
Colúmna septémplici
Mensáque exornáta.
Ab omni contágio
Mundi præserváta:
Ante sancta in útero
Paréntis, quam nata.
Tu Mater vivéntium,
Et porta es Sanctórum,
Nova stella Jacob,
Dómina Angelórum,
Zábulo terríbilis,
Acies castrórum,
Portus et refúgium
Sis Christianórum. Amen.
  
Antíphonam: Ipse creávit illam in Spíritu Sancto, et effúndit illam super ómnia ópera sua.
   
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.    
    
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD TERTIAM (A la hora tercia, 09:00h)
   
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.
  
Salve, arca foederis,
Thronus Salomónis,
Arcus pulcher ætheris,
Rubus visiónis,
Virga frondens gérminis,
Vellus Gedeónis,
Porta clausa Núminis
Favusque Samsónis.
Decébat tam nóbilem
Natum præcavére
Ab origináli
Labe matris Evæ.
Almam, quam elégerat
Genitrícem vere,
Nulli prorsus sinens
Culpæ subjácere. Amen.

Antíphonam: Ego in altíssimis hábito, et thronus meus in colúmna nubis.
   
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
       
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD SEXTAM (Al medio día, 12:00h)
                 
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.
   
Salve, Virgo puérpera,
Templum Trinitátis,
Angelórum gáudium,
Cella puritátis.
Sólamen moeréntium,
Hortus voluptátis,
Palma patiéntiæ,
Cedrus castitátis.
Terra es benedícta
Et sacerdotális,
Sancta et immúnis
Culpæ originális.
Cívitas altíssimi,
Porta orientális,
In te est omnis grátia,
Virgo singuláris. Amen.
  
Antiphona: Sicut lílium inter spinas, sic amíca mea inter fílias Adæ.
   
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
       
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD NONAM (A la hora nona, 15:00h)
        
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.    
 
Salve, urbs refúgii
Turrísque muníta
David, propugnáculis
Armisque insígnita.
In conceptióne
Charitáte ígnita,
Dracónis potéstas
Est a te contríta.
O Múlier fortis
Et invícta Judith!
Pulchra Abisag virgo,
Verum fovens David!
Rachel curatórem
Ægypti gestávit,
Salvatórem mundi
María portávit. Amen.
 
Antiphona: Tota pulchra es, amíca mea, et mácula originális numquam fuit in te.
   
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
        
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD VESPERAS (Vísperas, 18:00h)
        
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.
    
Salve, horológium,
Quo retrográditur
Sol in decem líneis
Verbum incarnátur.
Homo ut ab ínferis
Ad summa attollátur,
Imménsus ab Angelis
Paulo minorátur.
Solis hujus rádiis
María corúscat:
Consúrgens auróra
In concéptu micat.
Lílium inter spinas,
Quæ serpéntis cónterat
Caput, pulchra ut luna
Errántes collústrat. Amen
  
Antiphona: Ego feci in cælis, ut orirétur lumen indefíciens, et quasi nébula texi omnem terram.
  
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
       
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD COMPLETORIUM (Completas, antes de acostarse)
          
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.
    
V. Convértat nos, Domina, tuis précibus placátus Jesus Christus Filius tuus.
R. Et avérter iram suam a nobis
   
V. Dómina , in adjutórium meum inténde.
R. Me de manu hóstium poténter defénde.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Alleluia, decir: Laus tibi, Dómine, Rex aeternae glóriae.    
 
Salve, Virgo florens,
Mater illibáta,
Regína cleméntiæ,
Stellis coronáta.
Super omnes Angelos
Pura, immaculáta,
Atque ad Regis déxteram
Stans veste deauráta.
Per te, Mater grátiæ,
Dulcis spes reórum,
Fulgens stella maris,
Portus naufragórum,
Patens, cæli jánua,
Salus infirmórum,
Videámus Regem
In aula Sanctórum. Amen.
  
Antiphona: Oleum effúsum, María, nomen tuum. Servi tui dilexérunt te nimis.
  
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
        
Orémus
Sancta María, Regína cælórum, Mater Dómini nostri Jesu Christi et mundi Dómina, quæ nullum derelínquis, et nullum déspicis, réspice me, Dómina, cleménter óculo pietátis, et ímpetra mihi apud tuum diléctum Fílium cunctórum véniam peccatórum, ut qui nunc tuam sanctam et immaculátam conceptiónem devóto afféctu recólo, æternæ in futúrum beatitúdinis bravíum cápiam, ipso quem Virgo peperísti donánte Dómino nostro Jesu Christo, qui cum Patre et Sancto Spíritu vivit et regnat, in Trinitáte perfécta Deus in sæcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómina, prótege oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimae per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
Commendatio (Encomienda del alma, después de las Completas)
Súpplices offérimus
Tibi, Virgo pia,
Hæc laudum præcónia;
Fac nos ut in via
Ducas cursu próspero,
Et in agonía
Tu nobis assíste,
O dulcis María. Amen.
R. Deo grátias
    
Por el rezo de la antífona y oración siguiente, el Papa Paulo V otorga 100 días de Indulgencia:
Antiphonam: Hæc est virga, in qua nec nodus originális, nec cortex actuális culpæ fuit.
   
V. In Conceptióne tua, Virgo, immaculáta fuísti;
R. Ora pro nobis, Patrem, cujus Fílium peperísti.
  
ORATIO
Deus, qui per immaculátam Vírginis conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: quæsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Fílii tui prævísa, eam ab omni labe præservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
  
In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.

jueves, 4 de diciembre de 2014

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, POR EL PADRE MATEO CRAWLEY-BOEVEY (del mes de Diciembre)

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
     
XX Diciembre Las cinco peticiones del Corazón de Jesús
   
Ahí lo tenéis; miradlo con fe viva: ese es Jesús... En esa Hostia divina lo vio su sierva Margarita María...; desde ella oyó su voz arrobadora, sus lamentos, los sollozos de su Corazón, despedazado por los tormentos del amor y de la ingratitud humana... Ahí le tenéis; miradle: ese es Jesús, el Dios tierno, dulce y misericordioso de Paray-le-Monial. Transportémonos en espíritu a esa capillita humilde y misteriosa, y, en compañía de la predestinada Margarita María, con la frente en el polvo y con el alma henchida en fervores de Cielo, adoremos a Jesucristo, que nos quiere hablar, en esta Hora Santa, de los anhelos, de las tristezas, de las victorias y de las divinas promesas de su Sagrado Corazón... ¡Ahí lo tenéis, miradlo con fe viva: ese es Jesús!
   
(Pausa)
  
(En este primer Viernes, el último del año, pedidle que perdone muchas faltas, muchas infidelidades, mucha tibieza; pero agradecedle, al mismo tiempo, en unión con María, el sinnúmero de gracias y mercedes con que os ha colmado su amable Corazón).
    
(Primera petición: la Comunión reparadora)
VOZ DE JESÚS: Levantad los ojos, hijitos míos, y aunque confundidos porque sois culpables, miradme sin recelo; no temáis, pues soy Jesús, que os ama perdonando...
    
Venid, quiero sentir el calor de vuestro abrazo; comulgad, en nombre, ¡ay!, de tantos que jamás comulgan... ¡Si supierais qué desolación inmensa siente mi alma cuando recorro los caminos frecuentados por los hombres, y, con la mano extendida como un mendigo, voy reclamando un corazón que se me niega!... ¡Y vuelvo entonces solo con mi angustia a mi Sagrario..., y me oculto en él, saboreando mil rechazos!...
     
¡Ah!, pero mi Corazón de Buen Pastor, jamás se desencanta de los hombres... Salgo nuevamente y ruego y suplico que se me brinde un hospedaje... A veces, al caer el día, destrozados ya mis pies, encuentro un niño, un pobre, que acepta un asiento en el banquete eucarístico... Almas queridas, es este desamor el que me hiere mortalmente... ¡Cuántos son los que viven una larga vida sin haber jamás saboreado las delicias de una Comunión!... La Hostia es, sin embargo, la herencia, el Cielo anticipado y exclusivo de los hombres...
   
Tengo sed de amor.
Tengo sed abrasadora de ser amado en este Sacramento de amor.
Tengo sed infinita de entregarme día a día a millares de almas en mi sacrosanta Eucaristía.
   
Venid, mis preferidos, y compensad la ausencia de tantos que menosprecian este don supremo; comulgad vosotros con comunión reparadora; dadme vosotros el amor que se me niega; estrechadme en nombre de los que huyen de mis brazos; aprisionadme, hacedme todo vuestro, en desagravio de la culpable ausencia de innumerables hijos que, aturdidos por el mundo, olvidan que en este Tabernáculo está su Padre y está su Dios, bajo las apariencias del Maná sacramentado.
   
Más que vuestro aliento, más que vuestra sangre, mucho más que vuestra alma, Yo, Jesús-Eucaristía, quiero ser eternamente vuestro...
   
¡Oh!, venid sin más demora..., volad ante mi altar y prometedme siempre el gran consuelo de la Comunión reparadora, muy frecuente.
    
¿Seréis insensibles a mi amor y a mis lamentos?... Hijos míos, contestadme...
    
(Pausa)
  
(Un Dios está pendiente de nuestros labios; respondámosle con pasión del alma).
       
LAS ALMAS: Como el ciervo sediento busca la fuente de las aguas, así, apasionados de tu Corazón, nos abalanzamos a ti, ¡oh, Fuente!, ¡oh, Vida!, ¡oh, Paraíso, Jesús-Eucaristía!... No es una mera palabra, Señor, no: es una solemne promesa la que hacemos en esta Hora Santa la de vivir de Eucaristía en desagravio de la ausencia dolorosa de tantos hijos tuyos, que jamás comulgan...
     
Recoge, pues, nuestra plegaria y, desde ese altar, sonríe, consolado, ¡oh, amable Prisionero del Sagrario!
   
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento querido.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de amor.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de dulzura.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento santificador.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de fortaleza.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de consuelo.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de divina esperanza.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de vida eterna.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven… te adoramos, Jesús, en este Sacramento de suavidad infinita.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de paz inefable.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de luz indeficiente.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento de celestiales delicias.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
Ven... te adoramos, Jesús, en este Sacramento, prenda de gloria inmarcesible.
(Todos, en voz alta) Inflama nuestras almas de sed de Eucaristía.
    
(Pausa)
  
(No olvidéis: lo que acabamos de decirle no es una palabra que se desvanece como el entusiasmo de un momento: es una resolución, es una gran promesa de comulgar con suma frecuencia en espíritu de desagravio).
  
(Segunda petición: la celebración de todos los Primeros Viernes). 
JESÚS: Vuestro amor ardoroso me alienta... Me siento reconfortado con vuestra promesa, y ya que ella es tan fervorosa y sincera, atended todavía, hijos de mi Corazón, un segundo pedido de vuestro Dios y Maestro... Quiero que me dediquéis un día de especial consuelo...; quiero sentiros en él más cerca de mi Corazón Divino; en beneficio vuestro, quiero colmaros en ese día privilegiado de aquellas gracias que reservo a los muy fieles, a los muy míos... Que ese día de amor y de celo, de reparación y de consuelo, sea el Primer Viernes... Dedicádmelo con especial cariño, celebradlo en alabanza mía con particular fervor... Sí, vosotros todos, que me comprendéis mejor que el mundo, venid cada Primer Viernes al comulgatorio, venid a visitarme, con el amor de los serafines, en mi Santa Eucaristía, y tomad ahí el asiento de Juan, mi predilecto, y habladme ahí el idioma de Margarita María, mi venturosa confidente... Y luego, en silencio, recogidos ante el altar, buscando el calor de mi pecho, puestos el alma y los labios en la herida de mi Costado, habladme de todo lo que os aflige e interesa, nombradme a los que amáis y que no me aman, contadme vuestras ambiciones de santidad y vuestras miserias, confiadme vuestras amarguras, decídmelo todo, todo... El Primer Viernes será día de gracia hasta la consumación de los tiempos; día de gran misericordia... Recogedla superabundante para el hogar querido, para los pecadores; ¡ah!, y en este día pedidme especialmente por mis sacerdotes y apóstoles, rogad por ellos, que sean santos y que santifiquen las almas que les he confiado... Y ahora, escuchad: voy a daros mi palabra en garantía de una infinita recompensa: “En el exceso de mi misericordia, os prometo, a todos los que comulguéis nueve Primeros Viernes consecutivos, la gracia de la penitencia final; si esto hacéis, no moriréis en mi desgracia, ni sin recibir los Sacramentos, y, en vuestra última hora, encontraréis asilo seguro en mi Divino Corazón”. ¿Qué respondéis amados míos a esta palabra que agota mi omnipotencia, entregándoos, para el tiempo y la eternidad, mi Corazón?...
  
(Pausa)
  
(Aunque ni en el Cielo podremos pagar tantas larguezas, comencemos desde aquí ante el altar, nuestra eterna acción de gracias... Hablemos a Jesús con palabras de fuego).
   
LAS ALMAS: ¡Oh, Jesús, por cumplir con el deber de amarte, Tú nos puedes ofrecer un cielo, porque eres Dios... Pero nosotros, pobrecitos, ¿qué podremos darte en pago de habernos amado gratuitamente..., y hasta el exceso de la Cruz y de la Eucaristía?.... ¿Qué diéramos, Jesús, por tener en este instante los incendios de San Juan, de Magdalena y de San Pedro; los heroísmos de holocausto de Margarita María, y la caridad incomparable de tu Madre, para saciarnos de amor, para enloquecer de amor, para morir de amor entre las llamas de tu dulce y adorable Corazón?... Nos pides, Señor, la celebración de un día... Quieres que te consagremos en especial los Primeros Viernes... Sí, Jesús, ¡oh, sí!, todo él será tuyo: de la alborada hasta el anochecer, en cada latido de nuestros corazones habrá para ti una palabra, un afecto, un suspiro de gratitud y de consuelo... En cambio, no te pedimos, Maestro muy amado, sino una gracia, y es que sigas siendo benigno y paciente en soportarnos, no obstante las muchas y constantes miserias de nuestra voluntad, tan tornadiza y frágil... ¡Tennos piedad, Señor!... No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en los desmayos del corazón, al sentir que nos enfriamos en tu amor...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en las inevitables tentaciones en que desfallece y vacila nuestra fe...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en las fatigas que acarrea una vida de lucha y de incesante sacrificio...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en la exasperación que producen los grandes y crueles dolores de la vida.
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en los desalientos que provocan ciertos desengaños dolorosos y enteramente inesperados...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, en las horas de perplejidad, en la angustia de una penosa incertidumbre...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuanto te llamemos, Jesús, a nuestra casa para suavizar congojas íntimas y desgracias que nadie puede remediar...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando te llamemos, Jesús, como el Buen Samaritano, al lecho de un enfermo del alma, que necesita de tu gran misericordia...
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
Cuando, en fin, te llamemos, Jesús, en nuestra hora postrera para darte, en la Hostia Divina, nuestro último abrazo en la tierra, ven sin demora, trayéndonos la vida eterna.
(Todos, en voz alta) No te canses de nosotros, ¡oh, Divino Corazón!
    
(Breve pausa)
  
Y como nos lo has pedido, Señor, queremos rogar por tus sacerdotes, por los ministros de tu altar y tus apóstoles... Dales, amado Salvador, la luz de una fe muy viva... Dales el don de una caridad sin límites... Dales el tesoro de una humildad a toda prueba... ¡oh!, dales, Jesús, resolución de santidad y pasión, celo ardiente por tu gloria... Y puesto que la mies es mucha, aumenta, Jesús, los segadores realmente santos del campo de tu Iglesia, y envía a tu viña obreros según tu Corazón...
   
(Pedid por la Santa Madre Iglesia y ofreced las buenas obras del Primer Viernes de mañana, en especial por la verdadera santificación de los sacerdotes... Y que siga Jesús revelándonos sus deseos; su voz, que extasía a los ángeles del Santuario, nos señala un camino hacia su Corazón... Oigámoslo).
    
(Pausa)
  
(Tercera petición: la Hora Santa). 
JESÚS: Todos los que estáis aquí, todos me sois particularmente queridos... Vuestras almas enamoradas y compasivas me supieron a miel y néctar en la hora más horrenda y angustiosa de mi Pasión: ¡en mi agonía de Getsemaní! Yo os vi entonces, entre las sombras del Huerto... Vosotros me amáis, ¡oh, sí!, me amáis, ciertamente, mucho más que tantos otros hermanos vuestros... Y por esto tenéis un derecho mayor a mi confianza: ¡sois tan míos al compartir los tedios, abandonos y las torturas de mi Corazón agonizante en la Hora Santa!... ¡Qué consuelo inmenso siento al ver que no se ha perdido en el vacío la súplica que hice a mi Esposa Margarita María, cuando le pedí esta hora de intimidad amorosa, en petición de mi reinado y por la conversión de los desdichados pecadores!... Hacedme siempre esta guardia de honor y de desagravio... Amadme, orad, velad conmigo, labrad mi triunfo en la Hora Santa... Hacedla siempre, hacedla con fervor de caridad, hacedla con amor de sacrificio... ¿Querríais abandonarme en la hora de las traiciones, en el momento de saborear lo más acerbo de mi cáliz?... No he de llamar a la legión de los ángeles, no: quiero llorar la sangre de mis venas, rodeado por mis redimidos, sostenido entre los brazos de mis amigos fidelísimos... Mi Corazón herido, mi Corazón que llora, el Corazón agonizante de vuestro Hermano Primogénito, es herencia vuestra, que no os será jamás arrebatada, ¡jamás!... Hacedme, pues, Cautivo vuestro en la Hora Santa; encadenadme a vuestras almas, y llevadme prisionero a vuestras casas... Para eso os he llamado, amados míos; con ese objeto habéis llegado ante este altar... ¡Ea, avanzad! Yo soy Jesús de Nazaret...; aquí tenéis mis manos..., mis pies...: encadenadme con grillos de amor... Aquí tenéis, tomad mi Corazón: encerradlo para siempre en los vuestros...
    
Y ahora, consoladores míos, ¿qué más queréis..., qué más pedís?...
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: ¿Olvidáis entonces vuestros intereses terrenales?... ¿Qué queréis que os dé, como suprema recompensa?
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Pero, ¡qué!, ¿no quisierais bienes temporales de fortuna o de salud? Habladme, ¿qué pedís en pago de esta Hora Santa?
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Hijitos míos tan amados, vuestra generosidad me conmueve hondamente... No temáis; decid, ¿qué puedo daros, qué tesoro pedís en galardón por vuestro generoso olvido?
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Ese es, almas queridas, el lenguaje de los santos... Con él me habéis vencido... Hablad, pues; decid lo que solicitáis sin más demora...
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Al contestarme así os abandonáis sin reserva en mis brazos... Aquí tenéis mi Corazón; disponed de él... Expresadle cuál es vuestro íntimo deseo...
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Pero en tantas penas y sinsabores de la tierra..., en el desengaño del amor de las creaturas, ¿no tenéis alivio y consuelo qué pedirme?... ¿Qué lenitivo, qué bálsamo queréis que os dé?
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Y por ese gran deseo de amarme, por ese afán de darme inmensa gloria, ¿qué pago anticipado de justicia me reclamáis aquí en la tierra?...
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
JESÚS: Consoladores busqué y los he encontrado en espíritu y en verdad... Pero en la hora de vuestra agonía, cuando estéis ya por despediros de la tierra, ¿qué me pedís por haber consolado en la Hora Santa a vuestro Dios en su agonía?
LAS ALMAS: (En voz alta) Amarte y darte gloria, ¡oh, Divino Corazón!
    
(Ofreced al Sagrado Corazón hacer durante toda vuestra vida el bellísimo ejercicio de la Hora Santa, y prometedle propagar esta práctica salvadora).
   
(Pausa)
  
(Cuarta petición: el culto a su Corazón Divino). 
JESÚS: Los enemigos os cercan..., la tempestad arrecia y os azota con furor, hijitos míos, la tempestad de aquel abismo en que se me maldice a Mí y en que se condenan, con desdicha eterna, los que quisieron luchar sin los auxilios de mi gracia... Ruge violento y crece ese huracán, hirviente en cólera satánica, que busca la muerte de las almas... Pero no temáis, pues Yo he vencido al mundo y al Infierno...; quedad en paz... He aquí que os traigo ahora un signo seguro de bonanza..., una enseña de victoria: ¡mi Corazón Divino!... Caed de rodillas y temblando de amor inmenso, aceptadle primero..., y luego adoradle, sí, adoradle como que es el Corazón de vuestro Dios y Salvador, que os ha amado hasta la locura del Calvario y de la Hostia... Sus palpitaciones de misericordia y de perdón son las palabras..., son los gemidos con que os suplica que le améis por encima de todas las cosas del cielo y de la tierra... ¡Oh!... y por sus espinas, por la Cruz que lo corona, y sobre todo, por la ancha y sangrienta herida que lo tiene lacerado, os conjura que le deis inmensa gloria..., que lo hagáis conocer y amar de tantos infortunados, que necesitan de esta fuente milagrosa de resurrección...
   
(Lento y cortado)
    
Venid, pues, los desterrados de un paraíso terrenal...; no me temáis y entrad por mi Costado, donde hallaréis la paz del alma que anheláis...
   
Venid los engañados por los espejismos de un desierto, siempre traicionero...; no me temáis y entrad por mi Costado, donde hallaréis las santas realidades de mi amor, que apaga toda sed...
    
Venid los peregrinos de un camino, bordeado de abismos de error y de desdicha..., no me temáis y entrad por mi Costado, donde hallaréis consuelos y esperanzas, que os reserva un Dios, que es todo caridad...
    
Venid los infortunados de la vida, que sois tantos, los decepcionados del dinero y del aprecio de los hombres...; no me temáis y entrad por mi Costado, donde hallaréis luz, calma y delicias ignoradas, en medio de todos los quebrantos...
    
Venid, venid pronto los que tenéis amargada el alma en los placeres envenenados de la tierra...; no tardéis; entrad en mi Costado en plena juventud; entrad en él, en el atardecer de la existencia; entrad, no fuera, sino en la postrera hora de la vida... y encontraréis ahí, recobrando para siempre, un paraíso de eterna paz y de amor eterno...
    
Venid... Longinos abrió las puertas de mi Corazón... Yo he rasgado más aún esa herida redentora... y llamo a los justos, a los pecadores, a los ingratos, a los afligidos y les ofrezco, en esa llaga, a todos, una mansión de dicha eterna... ¡QUIEN SE CONSAGRE AL AMOR DE MI CORAZÓN..., TENDRÁ LA VIDA!
    
(Pausa)
     
LAS ALMAS: ¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste la victoria a las huestes que combatieran con el lábaro de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste la paz a los hogares que entronizaran con amor la imagen de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste convertir a los más empedernidos pecadores con la misteriosa fuerza de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste santificar las almas de los buenos que se consagraron con fe viva a tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste endulzar las penas de las almas afligidas que reclamaran los consuelos de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda que ofreciste deshacer el hielo de la indiferencia religiosa, inflamando el mundo en los ardores de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
¡Piedad, Jesús!... Recuerda, sobre todo, que ofreciste hacer dormir entre tus brazos, en sueño de apacible y santa muerte, a los amigos, a los consoladores y a los apóstoles de tu Sagrado Corazón...
(Todos, en voz alta) Acuérdate de tus promesas, ¡oh Divino Corazón!
    
(Si tuvierais alguna intención particular apremiante y grave, hacédsela presente).
   
(Quinta petición: el establecimiento de una fiesta solemnísima en honor de su Sagrado Corazón). 
JESÚS: ¿Sabéis, hijos de Mi Corazón, por qué os amo tanto y por qué me inclino, con maravilloso desbordamiento de ternura hacia vosotros?... ¡Ah!, oídmelo: ¡porque a vuestra pequeñez y miseria, porque a vuestra orfandad, pobreza e infortunio debo el ser Hermano vuestro..., el ser Jesús!... El abismo de vuestra nada y de vuestra culpa atrajo el de mi misericordia, y para él y por él fue creado así, de carne, como el vuestro, este Corazón que es todo ternura e infinita piedad... Era preciso, pues, que los niños, los pobres, los tristes, los desamparados, los desechados de la tierra y este vuestro Salvador tuviéramos un día propio, un día grande y único, un día de regocijos celestiales, en que celebraríamos nuestra eterna unión por nuestro desposorio eterno. Ese día incomparable será el Viernes siguiente a la Octava del Corpus, y será llamado el día de mi Sagrado Corazón... Es mi voluntad que sea ésta la gran fiesta de la tierra, la fiesta genuina de los mortales, de los que sufren, de los que vivís conmigo bajo tienda en el desierto: ¡vuestra fiesta, hijitos míos!... Celebrad en ese Viernes la gran Pascua de mis misericordias; celebrad la conquista de una tierra ingrata con las lágrimas y el perdón de vuestro Dios... Cantadme en ese día... Regocijaos con alegría no enturbiada... Cantadme Rey amable de vuestros hogares... ¡Ah, sí: cantadme triunfador de paz y de humildad por las inagotables ternuras de mi benigno Corazón!...
   
(Pausa)
  
(Prometedle celebrar con íntimo regocijo, ante el altar y en vuestros hogares, como fiesta de familia, la gran fiesta del Sagrado Corazón).
    
LAS ALMAS: ¡Oh, sí!, Jesús, queremos cantar ahora en Sión, aquí en la tierra, un himno de acción de gracias, un cantar de Eucaristía, que los ángeles no sabrían entonarle, porque ni han pecado, ni han sufrido..., ni jamás han comulgado... Nosotros, los perdonados, anegados en llanto de amargura y de reconocimiento, queremos decirte con los discípulos de Emaús, al terminar esta Hora Santa y feliz: ¡Quédate con nosotros, Corazón de Jesús!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos pecadores rescatados... Y cuando nuestra flaqueza y las tentaciones quieran arrojarte de la conciencia de estos hijos tuyos..., ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos tristes consolados... Y cuando el torcedor de inevitables penas venga a herirnos cruelmente, con licencia tuya..., ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos pobres fortificados en tu esperanza... Y cuando las asperezas de la vida nos la hagan cansada y muy penosa... ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos desvalidos, alentados por tus promesas. Y cuando la tierra nos brinde sus frutos naturales de abrojos y de espinas..., ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos decepcionados, felizmente iluminados por tu gracia... Y cuando la ingratitud nos despedace el alma y nos desengañe de las criaturas... ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, en nombre de tantos caídos y enfermos, regenerados por tu caridad... Y cuando nuestras fragilidades quieran arrastrarnos a la muerte..., ¡no te vayas, Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Gracias, Señor, por tantos moribundos redimidos a la hora undécima... Y cuando la agonía nos advierta que se acerca la hora de la justicia inexorable..., ¡oh, no te vayas, Redentor y Maestro!
(Todos, en voz alta) Quédate con nosotros, Corazón de Jesús.
    
Sí, quédate en ese instante de suprema congoja, cuando desaparezcan todas las ilusiones mentirosas de la tierra, al resplandor pavoroso de un Tribunal infalible e inapelable... ¡Ah, para esa hora te damos cita, Jesús..., te recordamos, desde ahora, tus promesas, y te suplicamos que leas nuestra sentencia decisiva en aquel libro de amor en que escribiste, según tu palabra, nuestros nombres; senténcianos con la benignidad y la ternura de tu dulce Corazón!...
   
(Padrenuestro y Avemaría por las intenciones particulares de los presentes. Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores. Padrenuestro y Avemaría pidiendo el reinado del Sagrado Corazón mediante la Comunión frecuente y diaria, la Hora Santa y la Cruzada de la Entronización del Rey Divino en hogares, sociedades y naciones).
   
(Cinco veces) ¡Corazón Divino de Jesús, venga a nos tu Reino!
    
Invocación para la agonía
    
Amado y divino Agonizante de Getsemaní, Jesús Sacramentado, he aquí a los testigos fidelísimos de tu congoja mortal del Huerto, que vienen en demanda de una gracia suprema, prometida a los consoladores y apóstoles de tu entristecido Corazón...
    
Señor, no te pedimos salud, tesoros, ni una larga vida; te suplicamos que en el trance mortal de la agonía, nos tiendas los brazos, nos muestres la llaga encendida del Costado, y, al morir, nos dejes exhalar, Jesús, el último suspiro de amor, de adoración y de desagravio en la herida celestial de tu Sagrado Corazón... Cuando en esa hora de recuerdos se presente a nuestra mente la niñez, la juventud, la vida entera con todas sus flaquezas, Jesús amado, recuérdanos tus promesas, señálanos la herida abrasadora del Costado, revélanos tu Corazón para aquietar los nuestros agonizantes... Cuando en ese momento decisivo queramos asirnos de un áncora segura y deseemos abrazarnos de tu Cruz, pedirte perdón entre gemidos, llamar a María en nuestro socorro y balbucear tu nombre..., ¡ay!, si nuestros labios no pudieran pronunciarle, Tú, Jesús, que trocaste tu vida por nuestras vidas, Tú, que nos abrazaste en el comulgatorio, Tú, que nos sonreíste consolado en la Hora Santa, acércate dulcísimo, señalándonos la herida abrasadora del Costado, revélanos tu Corazón para aquietar los nuestros agonizantes...
    
Acuérdate, Jesús, de cuánto quisimos amarte y no de nuestras tibiezas...; acuérdate de cuánto oramos por redimirte almas, y no de nuestros pecados...; acuérdate de nuestros desvelos por entronizarte, como Rey de amor, y no de nuestras ingratitudes. ¡Oh!... acuérdate que nuestros nombres los escribiste ahí donde nadie jamás podrá borrarlos...
    
No te pedimos goces de la tierra, ni halagos de gloria fementida, ni amor humano... Te suplicamos que, en el trance mortal de la agonía, nos muestres la llaga encendida del Costado y nos dejes, Jesús, exhalar el último suspiro de amor, de adoración y de desagravio en la herida celestial de tu Sagrado Corazón... Ahora y en la hora de nuestra muerte: ¡VENGA A NOS TU REINO!...