Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

martes, 30 de junio de 2015

ORACIÓN A SAN PABLO APÓSTOL

San Pablo Apóstol
  
Ayer, oh San Pablo Apóstol, se consumó tu obra; habiéndolo dado todo, te diste por añadidura a ti mismo. La espada, al cortar tu cabeza, completa, como lo predijiste, el triunfo de Cristo. ¡Gloria a ti, oh Apóstol, ahora y siempre! La eternidad no podrá extinguir en nosotros, las naciones, los sentimientos de gratitud. Acaba tu obra en cada uno de nosotros por estos siglos sin fin; no permitas que por deserción de ninguno de los que el Señor llamó para completar su cuerpo místico, la Iglesia se vea privada de uno solo de los acrecentamientos que podía esperar. Sostén el ánimo de todos aquellos predicadores de la palabra divina, que, con la pluma o con un título cualquiera, continúan tu obra de luz. Danos apóstoles valientes, que arrojen sin tregua de nuestra tierra las tinieblas. Prometiste permanecer con nosotros, velar siempre por el progreso de la fe en nuestras almas: haz germinar en ellas las purísimas delicias de la unión divina. Cumple tu promesa. Al ir a Jesús, no retires tu palabra empeñada de aquellos que, como nosotros, no te conocieron en esta tierra. Porque a ellos en una de tus Epístolas inmortales les prometiste "consolar sus corazones, uniéndolos con el amor, infundiendo en ellos con su plenitud y sus riquezas inmensas el conocimiento del misterio de Dios Padre y de Jesucristo, en el que se hallan escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia".
   
Dom Prósper Gueranger, OSB. El Año Litúrgico (I Edición española), Tomo IV págs. 497-498. Editorial Aldecoa (Burgos-España), 1956.

CONMEMORACIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO

"He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. No me queda sino esperar la corona de justicia que me está reservada, y que el Señor, justo Juez, me dará en el gran día, a mí y a todos los que aman su venida". (II Timoteo 4, 7-8)
   
San Pablo Apóstol
   
Los griegos unen hoy en una misma solemnidad el recuerdo "de los ilustres santos, los doce Apóstoles, dignos de toda alabanza". Roma, ocupada ayer completamente por el triunfo que el Vicario de Jesucristo alcazaba dentro de sus muros, ve hoy al sucesor de Pedro acudir con su noble corte a tributar al Doctor de las naciones, el homenaje agradecido de la Urbe y del mundo. Unámonos con el pensamiento al fiel pueblo romano que acompañara al Pontífice y hace resonar con sus cánticos de victoria la espléndida Basílica de la Vía Ostiense.
  
CONVERSIÓN
El veinticinco de Enero, vimos al Niño Jesús conducir a su pesebre, domado y abatido al lobo de Benjamín (Génesis XLIX, 27), que en la mañana de su fogosa juventud había llenado de lágrimas y sangre a la Iglesia de Dios. Había llegado la tarde, como lo había previsto Jacob, en que Saulo el perseguidor iba a aumentar la grey y alimentar el rebaño con el alimento de su doctrina celestial, más que todos sus predecesores en Cristo.
   
VISITA A "PEDRO"
Por un privilegio que no ha tenido igual, el Salvador, sentado ya a la derecha del Padre en los cielos, se dignó instruir directamente a este neófito, para que un día fuese del número de sus Apóstoles; pero, como los caminos del Señor no son nunca opuestos entre sí, esta creación de un nuevo Apóstol no podía contradecir a la constitución divina dada a la Iglesia cristiana por el Hijo de Dios. Pablo, al salir de las contemplaciones sublimes, durante las cuales fue infundido en su alma el dogma cristiano, debió volver hacia el año 39 a Jerusalén para "ver a Pedro", como dijo él mismo a sus discípulos de Galacia. Según expresión de Bossuet, debió "comunicar su propio Evangelio con el del príncipe de los Apóstoles" (Sermón sobre la Unidad). Admitido en seguida a predicar el Evangelio, le vemos en el libro de los Hechos, junto con Bernabé, presentarse en Antioquía después de la conversión de Cornelio y de la apertura de la Iglesia a los gentiles. Después de la prisión de Pedro en Jerusalén, un aviso del Cielo manifiesta a los ministros de las cosas santas que presidían la Iglesia de Antioquía, que ha llegado el momento de imponer las manos a los dos misioneros, y de conferirles el carácter sagrado de la ordenación (año 45).
    
PRIMERA EXCURSIÓN APOSTÓLICA A CHIPRE
A partir de este momento, Pablo se agranda con toda la dignidad de un Apóstol y se le juzga preparado para la misión a que había sido destinado. De pronto, en el relato de San Lucas, Bernabé desaparece y no desempeña sino un papel secundario. El nuevo Apóstol tiene sus discípulos propios y emprende, desde ahora como jefe, una serie de peregrinaciones jalonadas por otras tantas conquistas. Su primer paso lo da en Chipre, y allí firma con la antigua Roma una alianza que es como la hermana de la que había contraído Pedro en Cesarea. En el año 45, cuando llegó Pablo a Chipre, la isla tenía por procónsul a Sergio Paulo, recomendable por sus antepasados, pero más digno de estima por la sabiduría de su gobierno. Deseó oir a Pablo y Bernabé. Un milagro de Pablo, obrado ante sus ojos, le convenció de la verdad de la enseñanza de los dos Apóstoles, y la Iglesia cristiana recibió este día en su seno, un nuevo heredero del nombre y de la gloria de las más ilustres familias romanas. Un cambio tuvo lugar en este momento: el patricio romano fue libertado del yugo de la gentilidad por el judío, y en pago, el judío, que hasta entonces se llamaba Saulo, recibió y adoptó en adelante el nombre de Paulo o Pablo, como trofeo digno del Apóstol de los gentiles.
    
CONCILIO DE JERUSALÉN
De Chipre, Pablo recorrió sucesivamente Cilicia, Panfilia, Pisidia y Licaonia. Por todas partes evangeliza, y por todas partes funda comunidades de cristianos. Vuelve en seguida a Antioquia en el año 49, y encuentra revuelta la Iglesia de esta ciudad. Un partido de los judíos salidos de las filas de los fariseos, consentía en la admisión de los gentiles en la Iglesia, pero solamente con la condición de que se sujetasen a las prácticas mosaicas, es decir, a la circuncisión, a la distinción de alimentos, etc. Los cristianos salidos de la gentilidad rehusaban esta servidumbre a la que Pedro no les había obligado, y la controversia se hizo tan viva, que Pablo juzgó necesario emprender el viaje a Jerusalén, a donde Pedro acababa de llegar huyendo de Roma. Partió, pues, con Bernabé, llevando la cuestión para que la resolviesen los representantes de la ley nueva reunidos en la ciudad de David. Además de Santiago (que residía habitualmente en Jerusalén como Obispo), Pedro, como ya hemos dicho, y Juan representaron allí a todo el colegio Apostólico en esta ocasión. Se formuló un decreto por el que se anulaba todo lo que se pretendía exigir de los gentiles respecto a los ritos judaicos, y esta disposición se tomó en nombre y bajo la inspiración del Espíritu Santo. En esta reunión de Jerusalén fue cuando los tres grandes Apóstoles acogieron a Pablo como especialmente destinado a la evangelización de los gentiles. Recibió de parte de los que él llama "las columnas", una confirmación de este apostolado sobreañadido al de los doce. Por este ministerio extraordinario, que surgía en favor de los que habían sido llamados los últimos, el cristianismo afirmaba definitivamente su independencia del judaismo, y la gentilidad iba a entrar en masa en la Iglesia.
   
SEGUNDA EXCURSIÓN APOSTÓLICA (49-54)
Pablo volvió a emprender sus excursiones apostólicas por las provincias que ya había evangelizado, para afianzar las Iglesias. De allí, atravesando Frigia, pasó a Macedonia, se detuvo un momento en Atenas, desde donde partió a Corinto, y aquí permaneció año y medio. A su partida, dejaba en esta ciudad una Iglesia floreciente, no sin haber excitado contra él el furor de los judíos. De Corinto, Pablo fue a Éfeso, donde permaneció más de dos años. Convirtió aqui tantos gentiles, que el culto de Diana disminuyó notablemente. Levantóse una revuelta violenta, y Pablo juzgó que había llegado el momento de salir de Éfeso. Durante su estancia en esta ciudad, reveló a sus discípulos el pensamiento que le preocupaba desde hacía tiempo: "Es necesario, les dijo, que yo visite Roma". La capital de la gentilidad reclamaba al Apóstol de los gentiles.
  
EPÍSTOLA A LOS ROMANOS
El crecimiento rápido del cristianismo en la capital del Imperio mostraba, de una manera más palpable que en otras partes, los dos elementos heterogéneos de que estaba formada la Iglesia de entonces. La unidad de fe reunía en un mismo aprisco a los antiguos judíos y a los antiguos paganos. Se encontraron algunos entre ambas razas, que, olvidando muy pronto que su vocación común había sido gratuita, menospreciaban a sus hermanos, considerándolos menos dignos que ellos del bautismo, que los hacía a todos iguales en Cristo. Algunos judíos menospreciaban a los gentiles, recordando el politeísmo que había mancillado su vida, con todos los vicios que lleva consigo. Algunos gentiles miraban despectivamente a los judíos, como descendientes de un pueblo ingrato y ciego, que, abusando de los dones que Dios les habla prodigado, no hizo sino crucificar al Mesías. En el año 57, Pablo, que conoció estas discusiones, se aprovechó de su segunda estancia en Corinto para escribir a los fieles de la Iglesia romana la célebre Epístola, en la que trata de probar que el don de la fe se concede gratuitamente, siendo Judíos y Gentiles indignos de la adopción divina, y no habiendo sido llamados sino por pura misericordia; Judíos y Gentiles, olvidando su pasado, debían abrazarse fraternalmente en una misma fe y testimoniar su agradecimiento a Dios, que se les había anticipado con su gracia a unos y a otros. Su reconocida cualidad de Apóstol daba a Pablo derecho a intervenir de esta manera en el seno mismo de una cristiandad que no había fundado.
   
ÚLTIMO VIAJE A JERUSALÉN
Mientras aguardaba el tiempo en que podría contemplar con sus ojos la Iglesia reina que Pedro había fundado, el Apóstol quiso cumplir una vez más la peregrinación a la ciudad de David. Pero la rabia de los judíos de Jerusalén llegó en esta ocasión hasta el último exceso. Su orgullo odiaba sobre todo a este antiguo discípulo de Gamaliel, a este cómplice del asesinato de San Esteban, que ahora convidaba a los gentiles a unirse con los hijos de Abraham bajo la ley de Jesús de Nazaret. El tribuno Lisias le arrancó de las manos de estos furiosos que iban a hacerle pedazos. La noche siguiente, Cristo se apareció a Pablo y le dijo: "Sé firme; porque el testimonio que das en este momento de Mí en Jerusalén, lo darás en Roma".
  
ESTANCIA EN ROMA
Después de una cautividad en Cesarea de más de dos años, Pablo, habiendo apelado al emperador, llegó a Italia a principio del año 61. Por fin el Apóstol de los gentiles entraba en Roma. No le rodeaba el cortejo de un triunfador; era un humilde prisionero judio, a quien se conducía al lugar en que se amontonaban los que apelaban al César. Pero Pablo era el judío aquel a quien el mismo Cristo había conquistado en el camino de Damasco. No más Saúl el Benjamita, ahora se presentaba con el nombre romano de Pablo, y este nombre no era un latrocinio en aquel que, después de Pedro, sería la segunda gloria de Roma, y la segunda prenda de su inmortalidad. No llevaba consigo, como Pedro, la primacía que Cristo había confiado a uno solo; pero venía a comunicar al centro mismo de la evangelización de los gentiles la delegación divina que había recibido en favor de éstos. Pablo no tendría sucesor en su misión extraordinaria; pero el elemento que acababa de depositar en la Iglesia madre y maestra, tenia un valor tan grande, que por todos los siglos se oirá a los Pontífices romanos, herederos del poder monárquico de Pedro, evocar este recuerdo y mandar en nombre de los "bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo". En vez de aguardar en prisión el día en que se viese su causa, Pablo tuvo la libertad de escogerse alojamiento en la ciudad, obligado solamente a estar custodiado día y noche por un soldado representante de la fuerza pública, y a quien, según era costumbre en parecidos casos, estaba atado con una cadena que le impedía huir, pero le dejaba libre en sus movimientos. El Apóstol podía continuar así predicando la palabra de Dios. Hacia el año 62, se concedió a Pablo la audiencia a la que le daba derecho la apelación que había interpuesto al César. Compareció en el pretorio, y su defensa tuvo por resultado la libertad.
     
ÚLTIMA EXCURSIÓN EVANGÉLICA
Pablo, libre, vino probablemente a España. De aquí, queriendo volver a ver Oriente, visitó de nuevo Éfeso, de donde nombró Obispo a su discípulo Timoteo. Evangelizó Creta, donde dejó como pastor a Tito. Pero no abandonó para siempre esta Iglesia romana, a la que ilustró por su presencia y acrecentó y fortificó por su predicación; habrá de volver para iluminarla con los últimos rayos de su apostolado, y teñirla de púrpura con su sangre gloriosa. El Apóstol había terminado sus excursiones evangélicas en Oriente (66); había consolidado las Iglesias fundadas por su palabra, y las pruebas, lo mismo que las consolaciones, no faltaron en su camino. Al acercarse el invierno fue arrestado, conducido a Roma y puesto en prisión. 
      
MARTIRIO
Un día del año 67, quizá el 29 de Junio, Pablo, conducido a lo largo de la vía Ostiense, era seguido de un grupo de fieles incorporados a la escolta del prisionero. La sentencia dada contra él declaraba que se le cortarla la cabeza junto a las aguas Salvias. Después de andar unas dos millas por la vía Ostiense, los soldados condujeron a Pablo por un sendero que se dirigía hacia Oriente, y en seguida llegaron al lugar indicado para el martirio del Doctor de los gentiles. Pablo se puso de rodillas y dirigió a Dios su última oración; luego aguardó el golpe. Un soldado blandió su espada y la cabeza del Apóstol, separada del cuerpo, dió tres saltos en el suelo. Tres fuentes manaron inmediatamente en los lugares tocados por ella. Esta es la tradición conservada del lugar del martirio, en el que hay tres fuentes, y sobre cada una se levanta un altar. 
   
Dom Prósper Gueranger, OSB. El Año Litúrgico (I Edición española), Tomo IV, págs. 488-497. Editorial Aldecoa (Burgos-España), 1956.
  
MEDITACIÓN: NUESTRAS BUENAS OBRAS NOS SIGUEN AL OTRO MUNDO
   
I. Tener fervor en el servicio de Dios, es hacer todo lo que Dios nos pide con ardor, con prontitud y con alegría. Un hombre fervoroso vuela allí donde le llama el deber. Busca grandes ocasiones de dar a Dios pruebas de su amor; no desprecia las pequeñas; nada le parece difícil, por nada tiene lo que ya ha hecho, arde en deseos de hacer algo más heroico en lo por venir para la gloria de Jesucristo. ¿ Te hallas en estas disposiciones? Estuviste en ellas, ¿por qué no has perseverado? Vuelve lo antes posible a ese primer estado de fervor del que te relajaste.
  
II. Un hombre fervoroso resiste generosamente a todas las tentaciones; un hombre tibio y flojo sucumbe en ellas. Nada cuesta a un cristiano que está animado de este hermoso fuego: todo incomoda a un cristiano frío, todo le parece difícil e insoportable. El hombre fervoroso está siempre feliz y siempre contento, porque Dios derrama en su alma consolaciones celestiales para recompensarlo por los placeres del mundo que le sacrifica; el cristiano flojo y tibio no goza de los consuelos del Cielo, porque no es lo suficientemente fiel a Dios como para merecerlos.
  
III. El medio para encender el fervor en tu corazón es, en primer lugar, servir a Dios cada día como si cada día comenzases a servirle; es olvidar el poco bien qué ya hayas hecho, es considerarte como un servidor inútil. Compara lo que has hecho por Dios con lo que Jesucristo ha hecho por ti. En segundo lugar, cada día sirve a Dios como si fuese el último de tu vida. ¿Qué harías ahora si estuvieras seguro de morir mañana?
  
El fervor. Orad por los que trabajan en la salvación de las almas.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haced, os lo rogamos, que honrando hoy su memoria, marchemos hacia Vos imitando sus ejemplos. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 29 de junio de 2015

EL BECERRO DE ORO, SÍMBOLO DE LA AVARICIA JUDÍA

Israel lleva en su propio nombre un poco de su destino. Israel significa en hebreo: el que lucha contra Dios (Gen. 33, 28). Y, en efecto, la historia del pueblo escogido es la batalla de Dios, que quiere conducirlo por los caminos de su providencia y se estrella en su rebeldía y obstinación: "Desde el día que salisteis del país de Egipto, hasta que en trasteis en este lugar (la tierra prometida) habéis sido rebeldes a Yahveh" (Deuter., 9, 7).
   
Colmado de promesas y de favores, libertado milagrosamente de la esclavitud de los egipcios, apenas se aleja Moisés, empieza a rezongar, y pide a Aarón, Sumo Sacerdote de Yahveh, que le fabrique un ídolo para adorarlo. Aarón consiente; recoge las joyas de las mujeres, las funde fábrica un becerro de oro y lo presenta al pueblo: "Israel, ¡he ahí tu Dios!" (Exodo, 32, 4).
   
Estas palabras fueron de los israelitas, según el sagrado texto. Seguramente fueron también las de Aarón. Pero el hermano de Moisés ¿con qué espíritu las pronunció? ¿Fue un ironista o un profeta?
    
Quiso decirles: ¿a qué me pedís un dios, si ya lo tenéis y lo adoráis en secreto, y es el oro? ¿O pretendió anunciarles cuál sería su destino y el móvil de su futura política? ¡No sé! Sin embargo, sospecho que cuando en la Sinagoga, el rabino desenvuelve el venerable rollo de la Torah, donde sobre una piel escrupulosamente preparada está escrito el Pentateuco, al exponer el pasaje del becerro de oro, debe sentir la misma perplejidad. ¿Profecía? ¿Ironía? Y no sabiendo cómo resolver la cuestión, se encogerá de hombros. ¿Qué importa? Al fin y al cabo, el amor al oro está prescrito en sus libros santos. El Zohar, comentando las bendiciones de la Biblia, afirma que: "La bendición en la tierra consiste en la riqueza". (1-87 b.)

Hugo Wast. El Kahal-Oro

EL ESCÁNDALO CAUSADO POR LA NUEVA MISA

Dijo Montini/Pablo VI sobre la imposición del Novus Ordo Missae, y el escándalo que ello suscitó:
  
"Podemos notar que las personas devotas son las que están mayormente perturbadas, porque teniendo un modo respetable de asistir a la Misa, se sentirán obligadas a abandonar su piedad acostumbrada para seguir otra práctica. Los sacerdotes mismos también encontrarán problemática esta situación". (Audiencia general, 26-XI-1969).
   
Digo yo: ¿CÓMO NO HABRÍAN DE ESTAR ESCANDALIZADAS ESAS "PERSONAS DEVOTAS" Y "LOS SACERDOTES MISMOS", SI HABIENDO EXISTIDO Y OFRECIDO EL SANTO SACRIFICIO INVARIABLEMENTE DESDE LOS TIEMPOS APOSTÓLICOS CON TODA LA SOLEMNIDAD Y FERVOR QUE PUEDA HABER, VIENE ALGUIEN QUE SE ARROGA AUTORIDAD Y ABROGA LA TRADICIÓN PARA IMPONER UN CULTO QUE EN TODO ES SEMEJANTE AL DE LOS HEREJES, SO COLOR DE "RETORNAR A LAS FUENTES" (CUANDO LO QUE BUSCA ES CONGRACIARSE CON LOS ENEMIGOS DE LA FE)?

domingo, 28 de junio de 2015

UNA ENCÍCLICA POR EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Tomado de ECCE CHRISTIANUS
 
   
En septiembre, la ONU lanza un Programa para el Desarrollo Sustentable para el planeta entero, que aunada a la Encíclica LAUDATO SI’ de Francisco conforman las directrices y lineamientos que en lo menos evaden los verdaderos problemas de la Iglesia en su calidad de regente moral y espiritual.
  
La ONU tiene previsto lanzar un nuevo plan para gestionar en todo el mundo en la Cumbre de Desarrollo Sostenible de la que será el anfitrión del 25 al 27 septiembre del presente año. Hablarán en la cumbre algunos de los más renombrados personajes del mundo, incluyendo a Francisco. Esta nueva agenda sostenible se centra en el cambio climático, por supuesto, pero también aborda específicamente temas como la economía, la agricultura, la educación y la igualdad de género. Para aquellos que deseen ampliar el alcance de la “gobernanza global”, este, el desarrollo sostenible, es el parteaguas perfecto porque de alguna manera casi toda la actividad humana afecta al medio ambiente. La frase “por el bien del planeta” será utilizada como una excusa para prácticamente toda la microgestión en todos los aspectos de nuestras vidas. Así que para aquellos que están preocupados por el creciente poder de las Naciones Unidas, esta cumbre en septiembre es algo para no perder de vista. Nunca antes se había visto tal esfuerzo para promover una cumbre de la ONU sobre el medio ambiente, y este nuevo programa de desarrollo sostenible es, literalmente, un marco para promoverse en todo el mundo.
  
Si usted no está familiarizado con este nuevo programa de desarrollo sostenible, esto es lo que dice el sitio web oficial de las Naciones Unidas al respecto …
   
Las Naciones Unidas están ahora en el proceso de definición de los Objetivos del Desarrollo Sustentable como parte de un nuevo programa sobre este tema en el que se debe culminar el trabajo y no quedarse atrás. Este programa, que se presentará en la Cumbre de Desarrollo Sostenible en septiembre 2015, se está discutiendo actualmente en la Asamblea General de la ONU, en el que los Estados miembros y la sociedad civil están haciendo contribuciones a la orden del día.
  
El proceso de llegar a la agenda de desarrollo posterior al 2015 es dirigida por los Estados miembros con una amplia participación de los grupos principales y otros actores de la sociedad civil. Se han realizado numerosos aportes a la agenda, sobre todo un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sustentable propuestos por un grupo de trabajo abierto en la Asamblea General, el informe de un comité intergubernamental de expertos sobre la financiación del desarrollo sostenible, el diálogo de la Asamblea General sobre la facilitación de tecnología y muchos otros.
   
Abajo aparecen publicados 17 objetivos de desarrollo sustentable que se han propuesto hasta ahora. Aparentemente algunos de ellos parecen bastante razonables. Después de todo, ¿quién no quiere a “acabar con la pobreza”. Pero a medida que se detalla en la lista, pronto llega uno a darse cuenta de que casi todo está involucrado de alguna manera. En otras palabras, esto realmente es una plantilla para lo que nos espera con la “gobernanza mundial”. Una vez más, esto fue tomado directamente de la página oficial de las Naciones Unidas
  1. Fin de la pobreza en todas sus formas en todas partes.
  2. Fin de hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.
  3. Asegurar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
  4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos.
  5. Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.
  6. Asegurar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y saneamiento para todos.
  7. Asegurar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderno para todos.
  8. Promover el crecimiento sostenido, inclusivo y sostenible económica, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.
  9. Construir infraestructura flexible, promover la industrialización incluyente y sostenible, y fomentar la innovación.
  10. Reducir las desigualdades dentro y entre países.
  11. Hacer ciudades y asentamientos humanos incluyentes, seguras, resistentes y sostenibles.
  12. Garantizar los patrones de consumo y producción sostenibles.
  13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos (tomando nota de los acuerdos realizados por el foro CMNUCC).
  14. Conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
  15. Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, el manejo sostenible de los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y detener la pérdida de biodiversidad.
  16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir instituciones eficaces, responsables e inclusivas en todos los niveles.
  17. Fortalecer los medios de aplicación y revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.
  
Como se puede ver, esta lista va más allá de “salvar el medio ambiente” o de “la lucha contra el cambio climático”.
   
Realmente cubre casi todos los ámbitos de la actividad humana.
   
Otra cosa que hace que este nuevo programa de desarrollo sostenible diferente es el apoyo sin precedentes que le está haciendo el Vaticano y Francisco.
   
De hecho, Francisco va a viajar a la ONU y dará la directriz para dar inicio a la Cumbre de Desarrollo Sostenible el 25 de septiembre
   
"Su Santidad el Papa" Francisco visitará la ONU el 25 de septiembre de 2015, y dará un discurso ante la Asamblea General de la ONU inmediatamente antes de la apertura oficial de la Cumbre de la ONU para la adopción de la agenda de desarrollo post-2015.
  
Francisco ha sido muy devoto acerca de su creencia de que el cambio climático es uno de los mayores peligros que enfrenta actualmente nuestro mundo. Hace unos meses, invitó al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon al Vaticano para hablar sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible. He aquí un resumen de lo que pasó…
  
El 28 de abril, el Secretario General se reunió con "Su Santidad el Papa" Francisco en el Vaticano y más tarde se dirigió con líderes religiosos de alto nivel, junto con los presidentes de Italia y Ecuador, premios Nobel y científicos líderes en materia de cambio climático y del desarrollo sostenible.
   
En medio de una tormenta inusual en Roma, los participantes de la histórica reunión se agruparon en el antiguo recinto del Vaticano para discutir lo que el Secretario General había llamado el “desafío que define nuestro tiempo.”
   
El mero hecho de que se celebró una reunión entre las comunidades religiosas y científicas sobre el cambio climático en sí era de interés periodístico. Que haya tenido lugar en el Vaticano, que fuera organizado por la Academia Pontificia de las Ciencias, y que contara con el Secretario General como el orador principal fue todavía más sorprendente.
   
Ban Ki-moon recibido por Francisco Bergoglio en el Vaticano. Ahora es el turno de que le retorne la visita, en Nueva York
  
Además, Francisco acaba de publicar una encíclica, que se centra principalmente en el medio ambiente y el cambio climático: “La Tierra, nuestro hogar, empieza a verse más y más como un inmenso montón de porquería, escribe en el documento de 191 páginas.
   
La tan esperada encíclica del medio ambiente que Francisco emitió este verano fue traducida a los principales idiomas del mundo desde el proyecto basado en la ONU, por lo que no hubo necesidad de hacer demasiados ajustes.
  
Creo que podemos tener una buena idea del tipo de lenguaje que vemos en esta encíclica en otro documento del Vaticano que fue lanzado recientemente. Se titula “El cambio climático y el bien común”, y fue producido por la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. El siguiente es un breve extracto
   
El consumo insostenible aunado a un récord de población humana y los usos de tecnologías inapropiadas están causalmente relacionados con la destrucción de la sustentabilidad y la capacidad de resiliencia del mundo. El aumento en desigualdad entre riqueza e ingreso, la interferencia global del sistema climático físico y la pérdida de millones de especies que sostienen la vida son las manifestaciones más crudas de insostenibilidad. La continua extracción de carbón, petróleo y gas siguiendo la tendencia actual pronto creará graves riesgos existenciales para los tres mil millones de personas más pobres, y para las generaciones que aún no nacen. El cambio climático como resultado en gran medida del consumo insostenible de aproximadamente 15% de la población mundial se ha convertido en una cuestión moral y ética dominante para la sociedad. Todavía hay tiempo para mitigar los cambios climáticos incontrolables y reparar los daños a los ecosistemas, siempre y cuando reorientemos nuestra actitud hacia la naturaleza y, por lo tanto, hacia nosotros mismos. El cambio climático es un problema global cuya solución dependerá de nuestra capacidad de ir más allá de afiliaciones nacionales y de estar en sincronía por el bien común. Tales cambios transformacionales en las actitudes ayudarían a fomentar una necesaria reforma institucional y las innovaciones tecnológicas para proporcionar las fuentes de energía que tienen un efecto despreciable sobre el clima global, la contaminación atmosférica y en los ecosistemas, y así proteger a las generaciones que están por nacer. Las instituciones religiosas pueden y deben tomar la iniciativa para lograr un cambio de actitud hacia la Creación.
  
La Iglesia Católica(sic), trabajando con líderes de otras religiones, ahora puede tener un papel decisivo en la movilización de la opinión pública y los fondos públicos para satisfacer las necesidades energéticas de las 3 mil millones de personas más pobres, y así permitirles prepararse para los retos inevitables de los cambios del clima y sistemas ecológicos. Esta acción audaz y humanitaria de las religiones del mundo actuando al unísono sin duda servirá como catalizador para un debate público sobre cómo podemos integrar las opciones que tiene la sociedad, como fue priorizado en los objetivos de desarrollo sustentables de la ONU, en vías de desarrollo económico sustentable para el siglo XXI, con una población proyectada de 10 mil millones o más.
  
En virtud de que este "Papa", ha convertido a el Vaticano mucho más político de lo que era antes, el desarrollo sostenible se ha convertido en el tema político número uno del Vaticano dejando a un lado lo religioso y moral.
  
¿Observó lo dicho sobre “récord de población humana” y “las religiones del mundo actuando al unísono”? Al hacer esto claramente el Vaticano cree que tiene el poder de movilizar a los líderes religiosos de todo el planeta y hacer que trabajen juntos para lograr los “objetivos de desarrollo sostenible de la ONU”, incluidos los temas de la supuesta sobrepoblación de la tierra, sus “consecuencias” y la manera de evitar esta sobrepoblación?
  
No recuerdo un momento en que las Naciones Unidas y la mayor institución religiosa en el planeta, hayan trabajado juntos tan estrechamente.
  
Entonces, ¿cuál será el resultado final de todo esto? ¿Deberíamos estar preocupados por esta nueva agenda promovida por el Vaticano y la ONU?
 
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS
Nunca hemos dudado en lo personal, ni callado en nuestro blog que el Vaticano Conciliar se aunaría a la ONU para llevar a cabo el plan introductorio para el Nuevo Orden Mundial regentado por el Anticristo político. Aparte de ello, siempre ha sido notorio que Francisco Bergoglio es un comunista a quien no le interesan para los 1200 millones de personas que, por ignorancia o mala fe, le reconocen como "Jerarca de la Iglesia", mientras padecen a manos de judíos, musulmanes, masones, ateos y comunistas.
   
La ONU es un instrumento de la Judería Internacional, ese poder secreto que durante los últimos 500 años ha orquestado los grandes males que ha sufrido la humanidad, y que en la actualidad está detrás del aborto, la eutanasia, el feminismo, el putimonio, el indigenismo, el ecologismo neopagano y todas las demás abominaciones que observamos en la actualidad.
   
No es de extrañar que Bergoglio sea tan amado por los izquierdistas de toda calaña, ralea y estirpe. PERO AL FINAL, DIOS UNO Y TRINO SENTENCIARÁ A AMBOS AL INFIERNO, Y ESTE MUNDO SERÁ DESTRUIDO CON FUEGO EN EL JUICIO FINAL.

miércoles, 24 de junio de 2015

CARTA ENCÍCLICA "Inter Præcípuas Machinatiónes", CONTRA LAS SOCIEDADES BÍBLICAS

Los herejes protestantes, con un fanatismo parangonable al de sus fundadores, se han embarcado en el plan de traducir y editar las Escrituras en idiomas vernáculos, y de este modo, ganar adeptos a sus errores (ya que predican que el hombre por sí solo puede interpretar la Escritura, despreciando la Tradición y el Magisterio Católico). Para ello, desde el siglo XIX han creado Sociedades Bíblicas en casi todos países, y en el siglo siguiente, institutos lingüísticos para estudiar los idiomas de las tribus menos conocidas y traducir la Biblia a ellos, alegando que la Iglesia Católica ha vedado la Revelación a los fieles (infame calumnia).
 
El peligro está en que como ellos sostienen el libre examen, crean a su paso tantas sectas como biblias reparten (además de que al traducir introducen errores y adulteraciones que favorecen sus desvaríos). Por eso, la Iglesia ha condenado las traducciones no autorizadas, al reconocer en ellas no sólo la herejía protestante, sino el racionalismo, el liberalismo y todos los errores modernos tan execrados. Pero también alienta a los Católicos a aceptar fiel e íntegramente la interpretación tradicional de la Revelación por parte del Magisterio auténtico. Ese es el propósito de la encíclica "Inter Præcípuas Machinatiónes", escrita por el Beatísimo Papa Gregorio XVI, a fin de reprobar las Sociedades Bíblicas, difusoras de herejía y subvertoras del orden social de las naciones. Y la publicamos en razón de la reciente visita del Antipapa Francisco Bergoglio a la perniciosa secta valdense, precursora de la rebelión del impío Marín Lutero
 

CARTA ENCÍCLICA "Inter Præcípuas Machinatiónes", CONTRA LAS SOCIEDADES BÍBLICAS
  
Papa Gregorio XVI
Siervo entre los Siervos de Dios
Para perpetua memoria
   
I. INTRODUCCIÓN
   
Entre las principales maquinaciones con que los acatólicos de diversas denominaciones se esfuerzan al presente en tender insidias a los cultores de la verdad católica y apartar sus ánimos de la santidad de la fe, no ocupan el último lugar las sociedades bíblicas a las que, instituidas primeramente en Inglaterra y difundidas desde allí ampliamente, vemos conspirar como un escuadrón en editar el mayor número posible de ejemplares en todas las lenguas vulgares de los libros de las Sagradas Escrituras y diseminarlos indistintamente entre los cristianos e infieles y atraerlos a su lectura sin someterse a ninguna guía. De este modo sucede lo que ya en sus tiempos lamentaba Jerónimo[1], que de la inteligencia de las Escrituras sin maestro, presumen hacer un arte común "la anciana locuaz, el viejo decrépito, el sofista charlatán y cualquier clase de hombres", con tal que sepan leer, y lo que ya sobrepasa el abuso y es casi inaudito, no excluyen de esta aptitud de interpretar, a las mismas multitudes de los infieles.
  
Pero no se os oculta, Venerables Hermanos, qué fines pretenden estas sociedades y a dónde se encaminan sus intentos. Bien conocéis el aviso de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, quien después de alabar las cartas de Pablo, dice que "hay en ellas algunas cosas difíciles de entender que los indoctos e inconstantes tuercen lo mismo que las demás escrituras, para su propia perdición" y luego añade: "Vosotros pues, Hermanos, guardaos sabiamente, no sea que arrastrados por el error de los necios vengáis a decaer de vuestra firmeza" [2].
  
Cosa averiguada es para vosotros que ya desde la edad primera del nombre cristiano, fue traza propia de los herejes, repudiada la palabra divina recibida y la autoridad de la Iglesia, interpolar por su propia mano las Escrituras o pervertir la interpretación de su sentido. Y no ignoráis, finalmente, cuánta diligencia y sabiduría son menester para trasladar fielmente a otra lengua las palabras del Señor; de suerte que nada por ello resulta más fácil que el que en esas versiones, multiplicadas por medio de las sociedades bíblicas, se mezclen gravísimos errores por inadvertencia o mala fe de tantos intérpretes; errores, por cierto, que la misma multitud y variedad de aquellas versiones oculta durante largo tiempo para perdición de muchos. Poco o nada, en absoluto, sin embargo, les importa a tales sociedades bíblicas que los hombres que han de leer aquellas Biblias interpretadas en lengua vulgar caigan en estos o aquellos errores, con tal de que poco a poco se acostumbren a reivindicar para sí mismos el libre juicio sobre el sentido de las Escrituras, a despreciar las tradiciones divinas que tomadas de la doctrina de los Padres, son guardadas en la Iglesia Católica y a repudiar en fin el magisterio mismo de la Iglesia.
  
II. LA FIEL INTERPRETACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA
  
Para lograr su fin, los tales socios bíblicos no cesan de calumniar a la Iglesia Santa y a esta Sede de Pedro como si se esforzara desde hace muchos siglos en apartar al pueblo fiel del conocimiento de las Sagradas Escrituras, siendo así que existen muchos y espléndidos testimonios del singular celo con que aún en los últimos tiempos, los Sumos Pontífices y los demás obispos católicos siguiendo su ejemplo, han procurado que los católicos se instruyeran más intensamente en la palabra de Dios escrita y transmitida por la tradición. A esto se refieren en primer lugar los decretos del Concilio Tridentino en que, no sólo se ordena a los obispos que procuren anunciar más frecuentemente por sus Diócesis las Sagradas Escrituras y la ley divina, sino que, ampliando lo establecido por el Concilio Lateranense[3] [4] se instituyó en cada iglesia Catedral una prebenda teologal la que debía otorgarse siempre a personas idóneas para exponer e interpretar las Escrituras[5]. Se trató luego muchas veces en sínodos provinciales[6] de esa prebenda teologal que debía constituirse según la norma de aquella sanción tridentina, y de las lecciones públicas del mismo canónico-teológico al clero y también al pueblo, y se trató también lo mismo en el Concilio Romano del año 1725[7] en el que Benedicto XIII de venerada memoria, predecesor nuestro, convocó no sólo a los sagrados obispos de la provincia Romana, sino también a muchos arzobispos y obispos y demás ordinarios de lugar, de ninguna manera sometidos a esta Santa Sede[8]. Y luego el mismo Sumo Pontífice instituyó para el mismo fin algunas cosas en la carta apostólica que dio nominalmente para Italia y las islas adyacentes[9]. Vosotros mismos, en fin, Venerables Hermanos, que tenéis la costumbre de enviar noticias en determinados tiempos a la Sede Apostólica acerca del estado de las cosas sagradas en cada diócesis[10], bien pudisteis advertir por las frecuentes respuestas de nuestra Congregación del Concilio a vuestros predecesores y a vosotros mismos, cómo la misma Santa Sede suele felicitar a los obispos si tienen teólogos prebendados que desempeñan bien su cargo; en las públicas lecciones de Sagradas Escrituras y nunca deja de excitar y ayudar sus pastorales cuidados si en alguna parte las cosas no sucedieren aún como es debido.
   
III. LA LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
    
En lo que respecta a la Biblia: en lengua vulgar, hace muchos siglos que en diversos lugares es verdad, los obispos tuvieron que tener una mayor vigilancia al advertir que tales versiones se leían en reuniones secretas o eran difundidas empeñosamente por los herejes. A esto se refieren los avisos y precauciones tomadas por Inocencio III de gloriosa memoria, predecesor nuestro, acerca de las reuniones de laicos y mujeres con fines piadosos y para leer las Escrituras que se celebraban secretamente en la diócesis de Metz[11], así como las peculiares prohibiciones de Biblias vulgares que se encuentran publicadas ya sea en Francia poco después[12], ya sea en España[13] antes del siglo XVI. Pero fueron necesarias luego mayores providencias cuando los luteranos y calvinistas, osando atacar la inmutable doctrina de la fe con una casi increíble variedad de errores, todo lo intentaban para engañar la mente de los fieles con perversas explicaciones de las Sagradas Escrituras y, habiendo editado por medio de sus secuaces nuevas interpretaciones de ellas, eran favorecidos por el arte tipográfico recién inventado mediante la multiplicación de los ejemplares y su rápida divulgación. Por eso en las reglas que redactaron los Padres en el sínodo Tridentino y que aprobó nuestro predecesor Pío IV, de feliz memoria[14], y que fueron transcritas al comienzo del Índice de Libros Prohibidos, se encuentra establecido con sanción universal que no se permita la lectura de la Biblia en lengua vulgar, sino a quienes esa lectura se juzgue que habrá de reportarles acrecentamiento en la fe y la piedad[15]. A esta misma regla, restringida con una nueva cautela a causa de los perseverantes fraudes de los herejes, se le agregó por último de declaración autorizada por Benedicto XIV de que se permita la lectura de las versiones en lengua vulgar que "HAYAN SIDO APROBADAS POR LA SEDE APOSTÓLICA O QUE SE PUBLIQUEN CON ANOTACIONES TOMADAS DE LOS SANTOS PADRES DE LA IGLESIA O DE DOCTOS VARONES CATÓLICOS" [16].
    
No faltaron entre tanto los sectarios de la nueva escuela de Jansenio, que cambiando el estilo de Calvino y Lutero, osaron censurar estas disposiciones prudentísimas de la Iglesia y Sede Apostólica, como si la lectura de las Sagradas Escrituras fuese útil y necesaria en todo tiempo y en cualquier parte a todo género de fieles. Esta audacia de los jansenistas la encontramos reprendida con muy grave censura en los solemnes juicios que con aplauso de todo el orbe católico dieron contra sus doctrinas dos romanos pontífices de piadosa memoria, o sea Clemente XI en la Constitución Unigénitus del año 1713[17] y Pío VI en la Constitución Auctórem Fidei del año 1794[18].
  
IV. EL FRAUDE DE LOS HEREJES DESCUBIERTO POR LA SANTA SEDE
  
De modo que ya antes de que se creasen las sociedades bíblicas, los mencionados decretos de la Iglesia contra el fraude de los herejes, disimulado bajo aquel afán especioso de difundir las divinas escrituras para uso común, ya habían puesto sobre aviso a los fieles Nuestro predecesor Pío VI de gloriosa memoria, que vio estas mismas sociedades, nacidas en su tiempo, acrecentarse enormemente, no se abstuvo ciertamente de oponerse a sus conatos, ya sea por medio de sus nuncios apostólicos, ya por las cartas y decretos editados por diversas congregaciones de cardenales de la Santa Romana Iglesia[19], como asimismo por sus dos cartas remitidas una al Arzobispo Gniezno[20] y otra al Arzobispo de Mohilov[21]. Luego León XII, de feliz memoria, predecesor Nuestro, persiguió esas mismas maquinaciones de los socios bíblicos en su carta encíclica en viada a todos los obispos del orbe católico el 5 de mayo de 1824[22]; lo mismo hizo nuestro último antecesor Pío VIII, de feliz recordación, en la carta encíclica publicada el día 24 de mayo del año 1829. Nosotros por último, que con méritos muy inferiores le hemos sucedido en este lugar, no dejamos ciertamente de emplear con el mismo fin Nuestra solicitud apostólica y entre otras cosas procuramos que se recordasen a los fieles las reglas sanciona das en otros tiempos, acerca de las versiones vulgares de las Escrituras[23].
   
V. EL FRACASO DE LOS SECTARIOS
  
Tenemos motivos para felicitaros intensamente, Venerables Hermanos, ya que excitados por vuestra piedad y prudencia y confirmamos por las cartas de los mencionados predecesores nuestros, de ninguna manera descuidasteis avisar donde fue necesario a los católicos que se guardasen de las insidias que les preparaban los socios bíblicos. Por este celo de los obispos unido a la solicitud de esta Suprema Sede de Pedro, se obtuvo con la bendición del Señor que algunos hombres católicos incautos, que imprudentemente favorecían a las sociedades bíblicas, advirtiendo el fraude, se apartasen de ellas y que el resto del pueblo fiel permaneciese casi del todo inmune del contagio que de allí lo amenazaba.
  
Estos sectarios bíblicos tenían la plena certeza de que conseguirían gran alabanza llevando a los infieles a la lectura de los sagrados códices editados en su lengua que procuraban fuesen distribuidos en gran cantidad por sus tierras y hechos aceptar aun por quienes los rechazaban, por medio de los misioneros o propagandistas que para ello destinaban. Pero casi nada consiguieron al pretender propagar entre los hombres el nombre cristiano usando otros medios que los establecidos por Cristo, sino fue crear nuevos impedimentos a los sacerdotes católicos que enviados a esas mismas gentes por esta Santa Sede, no escatiman ningún sacrificio para lograr nuevos hijos a la Iglesia por medio de la predicación de la palabra de Dios y administración de los sacramentos, dispuestos aun a derramar su sangre entre los más crueles tormentos para la salvación de ellos y en testimonio de la fe.
  
VI. LA "FEDERACIÓN CRISTIANA"
   
Ahora pues entre aquellos sectarios fracasados así en sus esperanzas y que consideraban con ánimo entristecido la enorme suma de dinero hasta entonces gastada en la publicación y divulgación sin ningún fruto de sus biblias, se encontraron algunos que dispusieron sus maquinaciones con nueva organización para atacar con un primer golpe sobre todo los ánimos de los italianos y de los ciudadanos de nuestra propia ciudad. Es decir que según las noticias y documentos recién recibidos sabemos que muchos hombres de diversas sectas se reunieron el pasado año en Nueva York y el 6 de junio dieron comienzo a una nueva sociedad llamada "Federación Cristiana" y que se aumentará con más y más socios de todas las naciones o bien con sociedades constituidas para su ayuda, cuyo fin común sea infundir en los romanos y demás italianos la libertad religiosa o más bien el pernicioso indiferentismo en materia de religión. Afirman que desde hace muchos siglos tuvieron tanta influencia en todas partes las instituciones del pueblo romano e italiano, que no aconteció nada gran de en todo el orbe que no tuviese su principio en esta Alma Urbe, lo cual dicen que no deriva precisamente del hecho de estar constituida en ella por disposición del Señor la suprema Sede de Pedro, sino de ciertos remanentes de la antigua dominación romana que quedaron en el territorio usurpado, según ellos, por nuestros predecesores. Por lo cual siendo su finalidad dar a todos los pueblos la libertad de conciencia o más bien del error de la que, según entienden ellos, dimana, como de su fuente, la libertad política con incremento de la prosperidad pública; creen que nada lograrán si primero no obtienen algún éxito con el pueblo romano e italiano para poder luego usar intensamente su autoridad y sus talentos con los demás pueblos. Confían lograrlo fácilmente habiendo tantos italianos en todos los lugares de la tierra y que en no escaso número vuelven de allí a su patria de los cuales no pocos, ya porque espontáneamente se aficionaron a las novedades, o porque se han corrompido en sus costumbres o porque están oprimidos por la necesidad, serán atraídos a dar su nombre a la sociedad o bien a venderle su trabajo. Pretenden, pues traer aquí por medio de estos hombres buscados en todas partes, biblias en lengua vulgar, que sean pasadas subrepticiamente a mano de los fieles y distribuir al mismo tiempo otros libros pésimos y libelos compuestos por esos mismos italianos o traducidos de otros autores a la lengua patria para arrancar de la obediencia a la Iglesia y a esta Santa Sede la mente de los lectores; entre ellos señalan sobre todo la "Historia de la Reforma" escrita por Merle d'Aubigné y "Cosas memorables sobre la Reforma entre los italianos" de Juan Crie. Por lo demás lo que se puede esperar de todo este género de libros puede deducirse de los estatutos de la sociedad que, según dicen, prescriben que en ciertas peculiares reuniones destinadas a la elección de libros, no pueden juntarse jamás ni siquiera dos miembros de la misma secta religiosa.
  
VII. NUEVA CONDENACIÓN
   
Cuando por primera vez se nos dio noticia de estas cosas, no pudimos dejar de contristarnos profundamente considerando el peligro para la incolumidad de la santísima Religión que los sectarios preparaban, no por cierto en lugares remotos de la Religión, a la unidad católica. Puesto que si bien de ninguna manera hay que temer que falte nunca la Sede de Pedro en la que Cristo puso el inexpugnable fundamento de su Iglesia, NO NOS ES LÍCITO SIN EMBARGO CESAR EN LA DEFENSA DE SU AUTORIDAD, ADVIRTIÉNDOSENOS ADEMÁS, POR EL CARGO DEL SUPREMO APOSTOLADO, DE LA SEVERÍSIMA CUENTA QUE NOS EXIGIRÁ EL DIVINO PRÍNCIPE DE LOS PASTORES POR LA CIZAÑA QUE CRECIERE EN EL CAMPO DEL SEÑOR, SI ALGUNA HUBIESE SIDO "SEMBRADA POR EL HOMBRE ENEMIGO"[24] mientras nos otros dormíamos, y por la sangre de las ovejas a nosotros confiadas si con culpa nuestra por ello perecieren.
  
Por lo tanto tomando consejo de algunos Cardenales de la S. R. I. y considerando grave y maduramente todo el asunto, siguiendo también el parecer de ellos, determinamos enviaros esta carta, Venerables Hermanos, por la que CONDENAMOS DE NUEVO CON NUESTRA APOSTÓLICA AUTORIDAD A TODAS LAS SOCIEDADES BÍBLICAS YA REPROBADAS POR NUESTROS PREDECESORES, Y ASIMISMO CON LA AUTORIDAD DE NUESTRO SUPREMO APOSTOLADO CONDENAMOS NOMINALMENTE LA NUEVA SOCIEDAD DE LA FEDERACIÓN CRISTIANA CONSTITUIDA EN NUEVA YORK EL AÑO PASADO Y A TODAS LAS SOCIEDADES DEL MISMO GÉNERO, SI ES QUE ALGUNAS SE LE HAN AGREGADO O SE LE AGREGAREN EN EL FUTURO. Por tanto entiendan todos que serán reos de gravísimo crimen ante Dios y la Iglesia todos aquellos que dieren su nombre a alguna de esas sociedades o se atreviesen a poner a su servicio su actividad o a favorecerlas de cualquier manera. Confirmamos además e innovamos con la autoridad apostólica las prescripciones arriba mencionadas sobre la edición, divulgación, lectura y retención de libros de la Sagrada Escritura en lengua vulgar, y por lo que toca a las otras obras de cualquier escritor, queremos recordar a todos que deben seguir las reglas generales y decretos de Nuestros predecesores que precedan al Índice de libros prohibidos y por consiguiente, no sólo deben precaverse de los libros que nominalmente se citan en el mismo Índice, sino también de los otros a que se refieren las prescripciones generales aludidas.
  
VIII. EXHORTACIÓN A LOS OBISPOS
  
A vosotros pues, Venerables Hermanos, que habéis sido llamados a participar de nuestra solicitud, os recomendamos vehementemente en el Señor que anunciéis y expliquéis en su debido lugar y tiempo el criterio apostólico y estos mandatos nuestros a los pueblos fieles confiados a vuestro cuidado pastoral y que os esforcéis en apartar a los fieles de la predicha sociedad "Federación Cristiana" y de las demás que la auxilien, como asimismo de las otras sociedades bíblicas y de toda comunicación con ellos. Según esto, será preocupación vuestra arrancar de mano de vuestros fieles, tanto las biblias traducidas en lengua vulgar que hayan sido impresas contra las sanciones supradichas de los Romanos Pontífices, como otros cualesquiera libros prohibidos y condenados y proveer que los fieles avisados por vuestra autoridad "sean enseñados qué alimento deban considerar saludable para ellos y cuál pernicioso y mortífero"[25]. Mientras tanto insistid cada día más, Venerables Hermanos, en la predicación de la palabra de Dios, tanto por vosotros mismos como por cada uno de los que tienen cura de almas en cada diócesis y por lo demás varones eclesiásticos idóneos para este cargo, y vigilad más intensamente sobre todo a quienes están destinados a tener públicas lecciones de Sagrada Escritura, para que desempeñen su oficio al alcance del auditorio y BAJO NINGÚN PRETEXTO SE ATREVAN JAMÁS A INTERPRETAR O EXPLICAR LAS MISMAS CONTRA LA TRADICIÓN DE LOS PADRES O FUERA DEL SENTIDO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Por último, como es propio del buen pastor no sólo defender y nutrir las ovejas que lo siguen, sino también buscar y traer de nuevo al redil a las que se fueron lejos, así debe ser ocupación vuestra y Nuestra procurar con todo empeño que cuantos han sido seducidos por tales sectarios y propagadores de libros perniciosos, conozcan con la gracia de Dios la gravedad de su pecado y procuren expiar lo con los remedios de una saludable penitencia; ni siquiera han de ser rechazados de este celo de la solicitud sacerdotal los mismos seductores de ellos y principales maestros de la impiedad, pues si bien es mayor su iniquidad, no debemos, abstenernos de procurar intensamente su salvación por las vías y modos que estén a nuestro alcance.
   
Por lo demás, Venerables Hermanos, pedimos una vigilancia peculiar y más atenta contra las insidias y maquinaciones de la Federación Cristiana, en primer lugar a aquellos de vuestro orden que rigen las iglesias situadas en Italia o en otros lugares frecuentados por los italianos, máxime en las regiones limítrofes de Italia o donde quiera que haya emporios y puertos de los que frecuentemente se viaja a Italia. Ya que los sectarios se han propuesto llevar a término allí sus resoluciones, conviene que sobre todo los obispos de esos lugares colaboren con Nosotros con animoso y constante celo en disiparon la ayuda del Señor sus planes.
  
IX. CONCLUSIÓN Y EXHORTACIÓN FINAL
  
No dudamos que estos Nuestros cuidados y vuestros serán ayudados por las autoridades civiles sobre todo por los potentísimos Príncipes de Italia, tanto por su singular celo por la conservación de la Religión católica, como por que de ninguna manera escapa a su prudencia que interesa también mucho a la causa pública que fracasen los mencionados proyectos de las sectas. Puesto que consta, y una larga experiencia pasada lo ha confirmado, que NO HAY UN CAMINO MÁS EXPEDITO PARA APARTAR A LOS PUEBLOS DE LA FIDELIDAD Y OBEDIENCIA A SUS PRÍNCIPES QUE LA INDIFERENCIA EN MATERIA DE RELIGIÓN PROPAGADA POR LOS SECTARIOS BAJO EL NOMBRE DE LA LIBERTAD RELIGIOSA. Y esto no lo desconocen ciertamente estos nuevos socios de la "Federación Cristiana", ya que si bien declaran no pretender instigar sediciones civiles, con todo confiesen que casi espontáneamente seguirá en Italia la libertad política al derecho, reclamado para cada uno de los fieles de interpretar la Biblia según su propio arbitrio, y de la difusión consecuente entre los italianos de la que llaman omnímoda libertad de conciencia. Y primero y principalmente, Venerables Hermanos, levantemos juntos nuestras manos a Dios y encomendémosle nuestra causa y la de toda la Iglesia con las más humildes y férvidas plegarias, invocando también la intercesión piadosísima de Pedro Príncipe de los Apóstoles y de los demás santos, sobre todos de la Beatísima Virgen María a quien fue dado destruir todas las herejías en el universo mundo.
  
Por último, con efusivo afecto de Nuestro corazón amorosamente os impartimos a todos vosotros, Venerables Hermanos, y a los clérigos y fieles laicos confiados a vuestro cuidado, la Bendición Apostólica, prenda de nuestra ardentísima caridad.
  
Dado en Roma junto a San Pedro, el 5 de mayo de 1844, de Nuestro Pontificado el año décimocuarto. Gregorio XVI.
   
NOTAS
[1] San Jerónimo, Epístola a Paulino, 53, n. 7 (Ep. 53, t. I, edic. Vallarsi; Migne PL. 22, col. 544).
[2] II Pedro 3, 16-17.
[3] Tertuliano, libro De præscriptionibus (contra los herejes), cap. 37. 38.
[4] Concilio de Letrán IV (1215), Inocencio III, cap. XI, que pasó al Corpus Juris Canónici cap. 4 de Magistris (Mansi Collect. Conc. 22, col. 999).
[5] Concilio de Trento, sesión V Cap. I De la reforma. (Mansi, Coll. Conc. 33, col. 29-30).
[6] Concilio de Milán I (1565) parte I, títuo 5°, De la prebenda teologal (Mansi 34, col. 7); Conc. de Milán V (1579) p. III, título 5, Respecto de la colación de beneficios (Mansi 34, col. 447-448); Concilio de Aix (1585) título Sobre los canónigos (Mansi 34, col. 980-981); y en otros muchos concilios.
[7] Concilio Romano (1725), título I, 6-9 (Mansi 34, col. .1855-1857).
[8] Concilio Romano (1725) Carta convocatoria del 24-XII-1724 (Mansi 34, col. 1849).
[9] Benedicto XIII Constitución Pastorális offícii, 19- V-1725 (texto en: Códicis Juris Canónici Fontes, Card. Gasparri, Roma 1926, 1, pág. 623.
[10] Sixto V, Constitución Románus Póntifex, 20-XII-1585 (texto en: Códicis Juris Canónici Fontes, Card. Gasparri, Roma 1926, t. 1, pág. 278 § 1); Benedicto XIV. Constitiución Quod Sancta Sardicensis Synodus 23-XI-1840, título I, Bullarium de Benedicto XIV, y la Instrucción que se encuentra en el apéndice de dicho I tomo (Cod. Jur. Can. Fontes, 1, 666 § 2).
[11] En las tres cartas a la diócecis de Metz, a su obispo y capitulo, asimismo a los abades Cistercienses de Morimond y LaCrest (Cartas 141 y 132 lib. 2; Carta 235 lib. 3 de la edic. Baluti).
[12] Concilio de Tolosa (1229), Cánon 14 (Mansi 23, col. 197).
[13] Cardenal Pacheco, Concilio Tridentino (Pallavicini, Storia del Concilio di Trento, lib. 6, c. 12).
[14] Pío IV. Constitución Domínici gregis. 25-III-1564.
[15] En las reglas del Indice nrs. 3, 4.
[16] En el agregado a la Regla 4 del decreto de la S. Congregación del Indice (17-VI-1713).
[17] Clemente Xl. Constitución Unigénitus. 8-IX-1713, condenación de las proposiciones de Quesnel, nrs. 79-85.
[18] Pío VI. Constitución Auctórem Fidei, 20-8-1794, condenación de las proposiciones del pseudo-sínodo de Pistoya, nro. 67 (texto en: Códicis Juris Canónici Fontes, Card. Gasparri, Roma 1928, t. II, pág.68).
[19] En primer lugar, Carta de la Suprema Congregación de la Propagación de la Fe, 3-VIII-1816 a los Vicarios Apostólicos de Persia, Armenia y otras regiones orientales; Decreto editado por la S. Congregación del Índice, 23-VI-1817, acerca de todas estas versiones. - En este Decreto general se prohibió la obra cuyo título es "Historia sucinta de los trabajos de la Compañía Británica y Extranjera con el Índice de materias concernientes a ella: El que es de Dios, escucha la voz de Dios" (Juan 7, 12), Edit. Agnello Nobile, Nápoles, C. Sta. Brígida 27, 1817; en el mismo Decreto también se prohibieron todas las versiones en cualquier lengua vulgar, A NO SER VERSIONES QUE FUEREN APROBADAS POR LA SEDE APOSTÓLICA, O EDITADAS CON NOTAS TOPADAS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA O DE AUTORES DOCTOS Y CATÓLICOS, conforme a los decretos de la Sagrada Congregación del Índice, del 1-VI-1757. Dado en Roma, el 12 de junio de 1817.
[20] Pío VI, Carta del 29-VI-1816.
[21] Pío VI, Carta del 4-IX-1817.
[22] León XII, Encíclica Ubi Primum, 5-V-1824 (Ver Bullarium Romanum Cont., tomo 16, pág. 45-49)
[23] Estas reglas están en el aviso añadido al decreto de la Sagrada Congregación del Índice del 7-I-1836, que añadimos aquí: 
"Por cuanto llegaron noticias a la Sagrada Congregación en el sentido de que en algunos lugares se editan en lengua vulgar los libros de la Biblia, sin que se observen las leyes saludabilísimas que al respecto están en vigencia; por cuanto, además, ha de temerse que exista una conspiración de hombres perversos, especialmente en estos tiempos, de sugerir maliciosamente errores encubiertos por el manto de la divina Palabra, la S. Congregación juzgó oportuno volver a recordarles a todos lo que en otros tiempos se decretó, o sea, que las versiones en lengua vulgar no deben permitirse, a no ser que fuesen aprobadas por la Sede Apostólica o editadas con anotaciones, sacadas de los Santos Padres de la Iglesia o de varones doctos y católicos (del Decreto de la Sagrada. Congregación del Índice, 17-VI-1757, en el Apéndice de las reglas del Índice), debiendo, sobre todo insistirse en lo que por la regla cuarta del Índice y, después, por mandato de Clemente VII fue establecido al respecto".
[24] Mt. 13, 25 y 39.
[25] De mandato de León XIII, publicado por la S. Congregación del Índice, 26-III-1825.