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martes, 24 de octubre de 2017

LA DEUTEROVATICANIDAD Y LOS SEPARATISTAS CATALANES

COMENTARIO PREVIO: Uno de los objetivos de la Iglesia Conciliar dentro del Nuevo Orden Mundial es la destrucción de los Estados nacionales (máxime si tales Estados nacionales fueron tradicionalmente católicos) a fin de facilitar un Gobierno único. Y de ello es prueba España, como reseñamos en nuestro artículo Vaticano II, el Concilio antiespañol o la venganza de los republiquetos.
  
Ahora bien, con los sucesos en torno al 1-O, en el que los independentistas catalanes pretenden secesionarse de España, cabe apuntar con más razón el dedo acusador contra la falsa iglesia porque ésta, con sus acciones y omisiones, ha fomentado el adoctrinamiento político en las escuelas y los medios, el silencio frente a los desmanes contra las fuerzas de seguridad españolas y los catalanes que no apoyan el órdago separatista, la financiación de la sediciosa y autodenominada Conferencia Episcopal Tarraconense, izamiento de la Estelada (bandera separatista) en algunos campanarios, etc.
  
Sin más, el artículo del abogado Oriol Trillas publicado en el diario  de España. En dicha columna editorial, el autor describe el rol de parte de la iglesia catalana en apoyar el proceso separatista y el referéndum ilegal. Apoyo que brindan muy a despecho que durante la II República y la Guerra Civil los independentistas apoyaban el expolio de los templos y el asesinato de sacerdotes, monjas y laicos (que es lo que algunos clérigos locales temen se repita de seguir adelante la intentona de un Carles Puigdemont Casamajó cuyo abuelo, Francisco Puigdemont Pedrosa, tuvo que huir a la Zona Nacional con el apoyo de su cuñado el cura Juan Oliveras Galcerán).
  
JORGE RONDÓN SANTOS
24 de Octubre de 2017 (Año Mariano)
Fiesta de San Rafael Arcángel
   
IGLESIA Y PROCESO SOBERANISTA
Oriol Trillas*. (Diario EL MUNDO, 23 de Octubre de 2017)
  
Juan José Omella y Omella, arzobispo de Barcelona y el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont Casamajó
  
Así como Stalin se preguntaba, con intención sarcástica, cuántas divisiones tenía el Papa, no podemos dudar de que el independentismo catalán posee sus divisiones eclesiales. Unas divisiones eclesiales en las que se incluyen los batallones más preciados: las escuelas. Ahí donde se adoctrina a los niños desde su más tierna edad. Esas escuelas cristianas han sido colaboradores eficacísimos de la logística del referéndum del 1-O. Ellas y unas parroquias, capitidisminuidas en su feligresía, pero que todavía conservan un cierto aura de respetabilidad. Siempre ha querido contar el nacionalismo catalán con una pátina eclesial. Aunque ahora aparezca impregnado de laicismo, bebe sus fuentes de un cristianismo bastante primario e infantil, pero jamás puede ocultar esa procedencia, en la que se apoya siempre cuando vienen momentos complicados.
   
Para el referéndum ilegal del 1-O, el Gobierno de la Generalitat había decidido que los locales electorales se establecerían en los centros de educación públicos. Hete aquí, por eso, que el número de colegios de primaria e institutos en Barcelona y algunas otras grandes poblaciones no eran suficientes para garantizar la asistencia de votantes en todos los barrios. En Barcelona existieron 89 centros de educación públicos, cuando en cualquier convocatoria se habilitan 264 colegios electorales. ¿Quién acudió a solucionar el contratiempo? ¿Cuál es la force de frappe que ha venido coadyuvando a la absorción del independentismo? No podían ser otros que los colegios religiosos, representados por la Fundación de Escuelas Cristianas de Cataluña.
  
La Fundación es un lobby que engloba el 60% de los colegios privados de Cataluña, con 264.000 alumnos y 434 centros; en sus diversas ramas de preescolar, infantil, primaria, ESO, bachillerato y formación profesional. La fundación está dirigida por el jesuita Enric Puig. Este miembro de la Compañía de Jesús fue director general de Juventud de la Generalitat desde 1980 a 1989. Sí, parece mentira, pero un cura era director general de los primeros gobiernos de Pujol. Un sacerdote fue designado por Pujol para cuidarse de la política juvenil. Ese director general pasaría con el tiempo a dirigir la escuela concertada cristiana en Cataluña. Y su número dos, hasta hace casi un año, fue Carles Armengol Siscares. Un pedagogo barcelonés, cuya carrera se desarrolló a la sombra del jesuita. Cuando este fue designado director general de Juventud de la Generalitat en el primer Gobierno convergente, Armengol fue nombrado, con 22 años, jefe de la sección de Comunicación, Relaciones y Estudios. Tras el largo paso de Puig por aquella dirección general (1980-1989), fue designado director de la Escola de l’Esplai del Arzobispado de Barcelona y después director de la Fundación Pere Tarrés y secretario general adjunto de la Fundación de Escuelas Cristianas y vicepresidente de la Fundación de Escuelas Parroquiales. Hoy en día, Armengol es el promotor del grupo Cristians per la Independència, que organizó una velada de oración a favor de la independencia en el Santuario de Pompeya el pasado 28 de septiembre, utilizando la nave central del templo para rezar por el éxito del referéndum.
   
Tan presto acudió el lobby del padre Puig a solucionar el apuro logístico del 1-O que aportó, en la ciudad de Barcelona, una veintena de colegios religiosos. Y ahí estuvieron las dominicas de Horta, los jesuitas de Caspe, San Gervasi y el Clot; los escolapios de San Antonio; las Vedrunas de Gracia, el Corazón de María de Nou Barris, el Padre Mañanet de Les Corts, los colegios maristas y los de La Salle.
  
A nadie se le escapa que, sin el adoctrinamiento de estos colegios religiosos, no se habría alcanzado jamás el delirio independentista del que participan casi la mitad de los habitantes de Cataluña. A nadie se le escapa que, sin la inmersión lingüística y sin la imposición del catalán, jamás se habría dado lugar al discurso del odio que anida en una parte de nuestra población. A nadie se les escapa que, sin la tergiversación de la Historia que se enseña en estos centros, jamás habría podido fructificar ese ánimo anti-español que ha hecho mella en una parte de nuestra juventud. Llevan más de 30 años educando de la misma manera. Son varias generaciones las que han pasado por ellos. De profesores y de alumnos. Profesores que ya se han olvidado, incluso, de escribir en castellano. El problema que tendrían si el artículo 155 se aplicase en el mundo de la educación: hallarían serios problemas en encontrar maestros que tan siquiera supiesen hablar con corrección el español.
  
La Fundación de la Escola Cristiana ha realizado una verdadera labor de ingeniería cultural, pasando de cristianizar alumnos a convertirlos en militantes del secesionismo. Una política siempre arropada por el poder establecido. Ese pacto que se alcanzó en los primeros años del pujolismo: yo os cubro económicamente y respeto vuestras inmensas propiedades a cambio de que contribuyáis a «la construcción del país». Y debe afirmarse que se han aplicado con esmero. Ahí están esos jesuitas del Clot que explicaron a sus párvulos un cuento en el que moría el rey y los policías malos. A niños de 5 años. Desde esa tierna edad inculcados en el odio y en la división entre catalanes buenos y españoles malos. Esa es la escuela cristiana en Cataluña.
  
Mucho se ha hablado de la parroquia de Vilarodona (Tarragona) donde se contaron votos mientras el cura cantaba el Virolai, revestido con alba y estola. Una parroquia a la que van cuatro gatos, pero que en ese domingo se reunió la mitad del pueblo, amparados por el párroco Francesc Manresa. Pero no se ha hablado mucho de que hubo urnas que se escondieron en templos y locales parroquiales. Eran los sitios de máxima seguridad y fiabilidad para el independentismo. Y uno de los puntos más estratégicos que no podían fallar era Sant Julià de Ramis, donde se había anunciado que votaría Puigdemont. Allí contaron con la complicidad total del párroco, Sebastià Aupí Escarrà, que además es el delegado episcopal de Pastoral de la Salud del Obispado de Gerona. Lógicamente el sacerdote guardó perfectamente el secreto y las urnas salieron de su parroquia el 1 de octubre con destino al colegio electoral donde tenía que votar Puigdemont.
  
O la iglesia de Sant Pere i Sant Pau de Canet de Mar (diócesis de Gerona), que no sólo guardó las urnas sino que sacó sus bancos a la calle como barricada para evitar la intervención policial, facilitados, con todas las bendiciones, por el párroco Felip Hereu Pla, después de administrar la Eucaristía. O la de Les Planes d’Hostoles o Pineda de Mar (curiosamente también en la diócesis de Gerona), donde se celebraron las votaciones en los locales parroquiales.
   
Mientras tanto, los obispos han mirado hacia otro lado y cuando ha arreciado la polémica, como en el caso de Vilarodona, ha tenido que salir el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, a sacar una inane nota pidiendo que no se utilicen los lugares sagrados para cuestiones políticas. Pero ni una medida disciplinaria. Han permitido las esteladas en las torres de las iglesias; carteles de democracia y apoyo al referéndum en los atrios; homilías groseramente independentistas de sus curas; incluso cantos políticos en sus celebraciones.
  
Por el contrario, al padre Custodio Ballester se le impuso por el cardenal Omella un año sabático y se le cesó como párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat por participar en una manifestación españolista con el Cristo de la Legión. Él que no había utilizado lugares sagrados para cuestiones políticas, sino que simplemente había acudido a una manifestación, después de haber sufrido una campaña de acoso y derribo iniciada desde el Ayuntamiento de la segunda población catalana por haber dejado participar a la Legión en una procesión de Jueves Santo. La doble vara de medir de la Iglesia en Cataluña.
  
*Oriol Trillas es abogado de Barcelona experto en asuntos eclesiásticos.

sábado, 7 de octubre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA A PROPÓSITO DEL SEPARATISMO CATALÁN

Tomado de PLATAFORMA 2003.
  
LA UNIDAD DE DESTINO
 
El 14 de abril de 1931, a la vez que en Madrid se proclamaba la segunda República española, Francesc Macià proclamó «la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica».
 
Ante la alarma que ello produjo en Madrid, salieron para Barcelona tres ministros del Gobierno provisional de la República —Marcelino Domingo, Nicolau d’Olwer y Fernando de los Ríos—, y el 17 de abril consiguieron que el autodenominado Presidente de la República Catalana abriera una tregua con el compromiso de elaborar el Estatuto de Cataluña que, una vez aprobado por la asamblea de Ayuntamientos catalanes, sería presentado, como Ponencia del Gobierno Provisional de Cataluña, a la resolución de las Cortes Constituyentes.
  
El Gobierno de la República de Cataluña se reconvertía en Gobierno de la Generalidad.
 
Aprobado el Estatuto mediante plebiscito celebrado el 2 de agosto, Macià en persona lo llevó a Madrid, y el 18 de agosto lo presentó en las Cortes Manuel Azaña, Presidente del Gobierno. Casi diez meses tardó la Comisión en hacer público su dictamen y entre el 8 de mayo y el 9 de septiembre de 1932 discutieron las Cortes Constituyentes de la segunda República el Estatuto de Cataluña.
 
Recuérdese que el artículo 1º de la Constitución en su párrafo tercero, definía la República como «un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones» y que, desde esa premisa, se mantuvieron tres posiciones bien definidas, como explicó Miguel Maura en las Cortes Constituyentes:
  1. Los intransigentes, centralistas sin paliativos, que entendían que el problema catalán era una cosa inventada de la que no había que hablar.
  2. Los del principio del tot o res (todo o nada), para los cuales, el Estatuto plebiscitado en Cataluña era cosa intangible y sagrada, que las Cortes no tenían siquiera la facultad de enmendar.
  3. Los que se disponían a resolver con sentido común el pleito de Cataluña, que la República había heredado de la monarquía, envenenado y hasta podrido.
 
Quien lea con detenimiento aquellos debates tendrá que hacer un esfuerzo para recordar permanentemente que son debates de hace casi setenta años.
 
El primer comentario de José Antonio Primo de Rivera que yo conozco sobre los Estatutos regionales es el que hace en Cádiz el 12 de noviembre de 1933, en un discurso electoral:
“Dentro de unos años no sabremos si tendremos que llevar intérpretes para recorrer tierras que fueron de España. En cada sitio se hablará una lengua; en cada sitio se estudiará una historia…”.
 
Un mes más tarde, en los Puntos iniciales de Falange Española, que se publican el 7 de diciembre, declara que “los separatismos se fijan en la lengua propia, en las características raciales propias, o en su especial fisonomía topográfica, ignorando que una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio, sino una gran unidad de destino en lo universal, que es como define precisamente a España”.
 
Ese mismo día 7 de diciembre de 1933, en el primer número de la Revista FE aparece su artículo “¿Euzkadi libre?”, que me sigue pareciendo rigurosamente antológico:
“Acaso siglos antes de que Colón tropezara con las costas de América, pescaron gentes vascas en los bancos de Terranova. Pero los nombres de aquellos precursores posibles se esfumaron en la niebla del tiempo. Cuando empiezan a resonar por los vientos del mundo las eles y las zetas de los nombres vascos es cuando los hombres que las llevan salen a bordo de las naves imperiales de España. En la ruta de España se encuentran los vascos a sí mismos. Aquella raza espléndida, de bellas musculaturas sin empleo y remotos descubrimientos sin gloria, halla su auténtico destino al bautizar con nombres castellanos las tierras que alumbra y transportar barcos en hombros, de mar a mar, sobre espinazos de cordilleras […] En la convivencia de los hombres, soy el que no es ninguno de los otros. En la convivencia universal, es cada nación lo que no son las otras. Por eso las naciones se determinan desde fuera; se las conoce desde los contornos en que cumplen un propio, diferente, universal destino.
  
Así es nación España. Se dijera que su destino universal, el que iba a darle el toque mágico de nación, aguardaba el instante de verla unida. Las tres últimas décadas del quince asisten atónitas a los dos logros, que bastarían, por su tamaño, para llenar un siglo cada uno; apenas se cierra la desunión de los pueblos de España, se abren para España —allá van los almirantes vascos en naves de Castilla— todos los caminos del mundo.
  
Hoy parece que quiere desandarse la Historia. Euzkadi ha votado su Estatuto. Tal vez lo tenga pronto. Euzkadi va por el camino de su libertad. ¿De su libertad? Piensen los vascos en que la vara de la universal predestinación no les tocó en la frente sino cuando fueron unos con los demás pueblos de España. Ni antes ni después, con llevar siglos y siglos hablando lengua propia y midiendo tantos grados de ángulo facial. Fueron nación (es decir, unidad de historia diferente de las demás) cuando España fue su nación. Ahora quieren escindirla en pedazos. Verán cómo les castiga el Dios de las batallas y de las navegaciones, a quien ofende, como el suicidio, la destrucción de las fuertes y bellas unidades”.
  
El 21 de diciembre, en efecto, se entrega el Proyecto de Estatuto Vasco al Presidente de las Cortes y días después fallece el Presidente de la Generalidad de Cataluña, Francesc Macià. En la sesión necrológica que las Cortes celebran el 4 de enero de 1934 se produce un grave altercado como consecuencia de la intervención del muy intransigente Diputado José Albiñana, que dijo de Macià que había enseñado a gran parte del pueblo catalán el grito de “¡Muera España!”. Se produjo un gran tumulto, denunciando Indalecio Prieto que durante el mismo habían salido de los escaños de la derecha gritos de “¡Muera Cataluña!”.
 
José Antonio Primo de Rivera, en la que creo que es su tercera intervención parlamentaria, pronuncia entonces palabras admirables, llenas de sentido común y de cariño hacia Cataluña:
“Cuando nosotros empleamos el nombre de España, y conste que yo no me he unido a ningún grito, hay algo dentro de nosotros que se mueve muy por encima del deseo de agraviar a un régimen y muy por encima del deseo de agraviar a una tierra tan noble, tan grande, tan ilustre y tan querida como la tierra de Cataluña […] Yo me alegro, en medio de todo ese desorden, de que se haya planteado de soslayo el problema de Cataluña, para que no pase de hoy el afirmar que si alguien está de acuerdo conmigo, en la Cámara o fuera de la Cámara, ha de sentir que Cataluña, la tierra de Cataluña, tiene que ser tratada desde ahora y para siempre con un amor, con una consideración, con un entendimiento que no recibió en todas las discusiones. Porque cuando en esta misma Cámara y cuando fuera de esta Cámara se planteó en diversas ocasiones el problema de la unidad de España, se mezcló con la noble defensa de la unidad de España una serie de pequeños agravios a Cataluña, una serie de exasperaciones en lo menor, que no eran otra cosa que un separatismo fomentado desde este lado del Ebro.
  
Nosotros amamos a Cataluña por española, y porque amamos a Cataluña la queremos más española cada vez, como al país vasco, como a las demás regiones. Simplemente por eso: Porque nosotros entendemos que una nación no es meramente el atractivo de la tierra donde nacimos, no es esa emoción directa y sentimental que sentimos todos en la proximidad de nuestro terruño, sino que una nación es una unidad en lo universal, es el grado a que se remonta un pueblo cuando cumple un destino universal en la Historia. Por eso, porque España cumplió sus destinos universales cuando estuvieron juntos todos sus pueblos, porque España fue nación hacia fuera, que es como se es de veras nación, cuando los almirantes vascos recorrían los mares del mundo en las naves de Castilla, cuando los catalanes admirables conquistaban el Mediterráneo unidos en naves de Aragón, porque nosotros entendemos eso así, queremos que todos los pueblos de España sientan, no ya el patriotismo elemental con que nos tira la tierra, sino el patriotismo de la misión, el patriotismo de lo trascendental, el patriotismo de la gran España.
  
Yo aseguro al señor presidente, yo aseguro a la Cámara, que creo que todos pensamos sólo en esa España grande cuando la vitoreamos o cuando la echamos de menos en algunas conmemoraciones. Si alguien hubiese gritado muera Cataluña, no sólo hubiera cometido una tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España, y no sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España dicen viva Cataluña y vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión, indestructible y gloriosa, que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España”.
  
El 27 de febrero de ese año 34 comienza en la Cámara la discusión del Estatuto vasco y al día siguiente interviene José Antonio:
“Dios nos libre, señores, de envenenar otro problema nacionalista. En Cataluña hay ya un separatismo rencoroso de muy difícil remedio, y creo que ha sido, en parte, culpable de ese separatismo el no haber sabido entender pronto lo que era Cataluña verdaderamente. Cataluña es un pueblo esencialmente sentimental, un pueblo que no entienden ni poco ni mucho los que le atribuyen codicias y miras prácticas en todas su actitudes. Cataluña es un pueblo impregnado de un sedimento poético, no sólo en sus manifestaciones típicamente artísticas, como son las canciones antiguas y como es la liturgia de las sardanas, sino aun en su vida burguesa más vulgar, hasta en la vida hereditaria de esas familias barcelonesas que transmiten de padres a hijos las pequeñas tiendas de las calles antiguas, en los alrededores de la plaza Real; no sólo viven con un sentido poético esas familias, sino que lo perciben conscientemente y van perpetuando una tradición de poesía gremial, familiar, maravillosamente fina. Esto no se ha entendido a tiempo; a Cataluña no se la supo tratar, y teniendo en cuenta que es así, por eso se ha envenenado el problema, del cual sólo espero una salida si una nueva poesía española sabe suscitar en el alma de Cataluña el interés por una empresa total, de la que desvió a Cataluña un movimiento, también poético, separatista.
 
Dios nos libre, pues, de envenenar otros problemas de características regionales; pero si hablo para anunciar que estoy al lado de este voto particular del señor Salmón y en contra del Estatuto, es porque […] el Estatuto vasco tiene, además de un sentido hostil separatista para España, un profundo espíritu antivasco, del que acaso no se dan cuenta sus propios autores”.
  
José Antonio reitera que una nación lo es en cuanto acomete y logra una empresa que no es la empresa de las demás naciones. El pueblo vasco, según él, ha cumplido su destino en lo universal porque:
“Ha dado al mundo una colección de almirantes que ellos solos son una gala para un pueblo entero; el pueblo vasco ha dado al mundo un genio universal como Ignacio de Loyola. Pero el pueblo vasco dio esos genios al mundo precisamente cuando encontró su signo de nación indestructible unido a Castilla. Cuando estaba indestructiblemente unido a España, porque precisamente España es nación y es irrevocablemente nación, porque España, que no es Castilla frente a Vasconia, sino que es Vasconia con Castilla y con todos los demás pueblos que integraron España, sí que cumplió un destino en lo universal, y se justificó en un destino con lo universal, y halló una providencia tan diligente para abastecerla de destino universal, que aquel mismo año de 1492 en que logró España acabar la empresa universal de desislamizarse, encontró la empresa universal de descubrir y conquistar un mundo. Así es que el pueblo vasco superó su vida primitiva, su vida de pesca y de caserío, cabalmente cuando fundió sus destinos al destino total de España. Pues bien: Cuando el pueblo vasco, así unido a España, se ha incorporado definitivamente a la Historia, surgen unos tutores del pueblo vasco que deciden hacerle renegar de esa unidad histórica, de ese signo bajo cuyo poder mágico logró entrar en la historia unido a España, integrando a España, y quieren desglosarlo otra vez de España y devolverlo a lo nativo, a lo espontáneo, al cultivo de su tierra, de sus costumbres y de su música. Y este designio es antivasco, este designo es ponerse otra vez a las puertas de lo nativo, a las puertas de lo espontáneo, contra el logro universal, histórico, ingente y difícil que ha sido la Historia del pueblo vasco unido a la Historia de España. Por eso yo creo que la misión de España en ese trance no es averiguar si ha tenido el Estatuto tales o cuales votos: La misión de España es socorrer al pueblo vasco para liberarlo de ese designio al que le quieren llevar sus peores tutores, porque el pueblo vasco se habrá dejado acaso arrastrar por una propaganda nacionalista; pero todas las mejores cabezas del pueblo vasco, todos los vascos de valor universal, son entrañablemente españoles y sienten entrañablemente el destino unido y universal de España. Y si no, perdóneme el señor Aguirre una comparación: De los vascos de dentro de esta Cámara tenemos a don Ramiro de Maeztu; de los vascos de fuera de la Cámara tenemos a D. Miguel de Unamuno; con ellos todas las mejores cabezas vascas son entrañablemente españolas”.
  
José Antonio insistirá en estos conceptos en el discurso de proclamación de Falange Española de las JONS, en el Teatro Calderón de Valladolid el día 4 de marzo y en su «Ensayo sobre el nacionalismo», aparecido en la Revista JONS del mes de abril, pero a partir del 12 de junio de 1934, cuando se produce abiertamente la rebeldía de los políticos catalanes y vascos[1], la preocupación por la unidad de España se convierte para él en tema fundamental de su actividad pública. El 15 de junio aparece en el diario La Nación el siguiente manifiesto:
“La abierta rebeldía de la Generalidad de Cataluña contra el Estado español nos hace asistir a un espectáculo más triste que el de la misma rebeldía: El de la indiferencia del resto de España, agravada por la traición de los partidos, como el socialismo, que ha pospuesto la dignidad de España a sus intereses políticos.
 
Mientras los nacionalistas catalanes caldean el ambiente de Barcelona, no hay en Madrid nacionalistas españoles que proclamen a gritos la resuelta voluntad de mantener unida a España.
 
Falange Española de las JONS no juzga ahora la bondad o malicia de la ley de Cultivos. Ni siquiera el acierto del Tribunal de Garantías Constitucionales. Lo que estima intolerablemente ofensivo para la dignidad de España es el alzamiento frente al Estado de un organismo regional, subrayado con palabras y ademanes de reto y teñido no ya del más patente desamor, sino del odio más agresivo contra España.
  
Falange Española de las JONS no quiere hacerse solidaria del cobarde silencio que rodea a tal actitud de los separatistas. Ni quiere ser cómplice de la desasistencia que en estos instantes debilita al Gobierno español.
  
Para alentarle y para servir a España hasta donde sea preciso, Falange Española de las JONS compromete su resuelta palabra de alistamiento.
  
Vida España! ¡Viva Cataluña española! ¡Viva Falange Española de las JONS!”.
 
Cerradas las Cortes el 4 de julio, el 19 aparece en FE el artículo de José Antonio «España irrevocable». Junto a la reiteración de ideas ya entonces conocidas, incluye esta terminante frase:
“Aunque todos los españoles estuvieran conformes en convertir a Cataluña en país extranjero, sería el hacerlo un crimen merecedor de la cólera celeste. España es irrevocable. Los españoles podrán decidir acerca de cosas secundarias; pero acerca de la esencia misma de España no tienen nada que decidir. España no es nuestra, como objeto patrimonial; nuestra generación no es dueña absoluta de España: La ha recibido del esfuerzo de generaciones y generaciones anteriores y ha de entregarla, como depósito sagrado, a las que la sucedan. Si aprovechara este momento de su paso por la continuidad de los siglos para dividir a España en pedazos, nuestra generación cometería para con las siguientes el más abusivo fraude, la más alevosa traición que es posible imaginar. Las naciones no son contratos, rescindibles por la voluntad de quienes los otorgan: Son fundaciones, con sustantividad propia, no dependiente de la voluntad de pocos ni de muchos”.
 
José Antonio sostiene que la mayoría de edad regional se alcanza, no cuando la región ha adquirido suficiente conciencia de sí misma, es decir, cuando se siente suficientemente desligada de la personalidad del conjunto, sino, cabalmente al contrario,
“Cuando ha adquirido tan fuertemente la conciencia de su unidad de destino en la patria común, que esa unidad ya no corre ningún riesgo por el hecho de que se aflojen las ligaduras administrativas. Cuando la conciencia de la unidad de destino ha penetrado hasta el fondo del alma de una región, ya no hay peligro de darle Estatuto de autonomía. La región andaluza, la región leonesa, pueden gozar de regímenes autónomos, en la seguridad de que ninguna solapada intención se propone aprovechar las ventajas del Estatuto para maquinar contra la integridad de España. Pero entregar Estatutos a regiones minadas de separatismo; multiplicar con los instrumentos del Estatuto las fuerzas operantes contra la unidad de España; dimitir la función estatal de vigilar sin descanso el desarrollo de toda tendencia a la secesión, es, ni más ni menos, un crimen. Todos los síntomas confirman nuestra tesis. Cataluña autónoma asiste al crecimiento de un separatismo que nadie refrena: El Estado, porque se ha inhibido de la vida catalana en las funciones primordiales: La formación espiritual de las generaciones nuevas, el orden público, la administración de justicia […] y la Generalidad, porque esa tendencia separatista, lejos de repugnarle, le resulta sumamente simpática. Así, el germen destructor de España, de esta unidad de España lograda tan difícilmente, crece a sus anchas. Es como un incendio para cuya voracidad no sólo se ha acumulado combustible, sino que se ha trazado a los bomberos una barrera que les impide intervenir. ¿Qué quedará, en muy pocos años, de lo que fue bella arquitectura de España?”.
  
Que no se trataba de imaginarias inquietudes o de angustias inventadas, lo demostraban los acontecimientos. El 11 de septiembre se encontraron las armas que transportaba el «Turquesa», destinadas a los socialistas, a la vez que crecía la agitación nacionalista en Cataluña y Vascongadas. El 23 se declara el «estado de alarma» en toda la Nación y ese es el momento en que José Antonio se dirige al General Franco, el 24 de septiembre de 1934, advirtiendo el golpe trotskysta que se prepara, acompañado de la separación de Cataluña. Y, en efecto, el 6 de octubre, Lluis Companys —sucesor del difunto Macià en la presidencia de la Generalidad— se rebela contra la República y dirige un oficio al General Jefe de la División Orgánica que tiene su cabecera en Barcelona diciendo: «Requiero a V.E. para que, con las fuerzas que manda, se ponga a mis órdenes para servir a la República Federal que acabo de proclamar».
 
Las consecuencias de la revolución de octubre son conocidas. Lo que es menos conocida es la reacción de José Antonio Primo de Rivera, hecha pública el 13 de octubre:
“Hemos estado contra la revolución por lo que tenía de marxista y antiespañola, pero no vamos a ocultar que en la desesperación de las masas socialistas, sindicalistas y anarquistas hay una profunda razón en que participamos del todo. Nadie supera nuestra ira y nuestro asco contra un orden social conservador del hambre de masas enormes y tolerante con la dorada ociosidad de unos pocos”.
 
José Antonio exige la derogación del Estatuto de Cataluña, añadiendo esta precisa frase:
“Una Cataluña purgada de propósitos separatistas podrá aspirar, como las otras regiones de España, a ciertas reformas descentralizadoras; pero la breve experiencia del Estatuto lo ha acreditado como estufa para el cultivo del separatismo”.
 
A finales de noviembre y primeros de diciembre se debate en el Parlamento en torno al Estatuto de Cataluña. José Antonio Primo de Rivera, con el mayor respeto y afecto hacia Cataluña, distingue exquisitamente la posibilidad de que goce de libertades para organizar su vida interna y la experiencia de dos años de deshispanización que le llevan a votar con Honorio Maura la derogación del Estatuto.
 
Del entendimiento de Cataluña y de su cariño hacia ella no cabe la menor duda:
“Una de las maneras de agraviar a Cataluña es, precisamente, entenderla mal; es precisamente, no querer entenderla. Lo digo porque para muchos este problema es una mera simulación; para otros este problema catalán no es más que un pleito de codicia. La una y la otra son actitudes perfectamente injustas y perfectamente torpes. Cataluña es muchas cosas mucho más profundamente que un pueblo mercantil; Cataluña es un pueblo profundamente sentimental; el problema de Cataluña no es un problema de importación y de exportación; es un problema dificilísimo de sentimientos.
  
Pero también es torpe la actitud de querer resolver el problema de Cataluña reputándolo de artificial. Yo no conozco manera más candorosa, y aún más estúpida, de ocultar la cabeza bajo el ala, que la de sostener, como hay quienes sostienen, que ni Cataluña tiene lengua propia, ni tiene costumbres propias, ni tiene historia propia, ni tiene nada. Si esto fuera así, naturalmente, no habría problema de Cataluña y no tendríamos que molestarnos ni en estudiarlo ni en resolverlo”.
  
He aquí su clara visión de lo que podía haber sido, ya en los años treinta, la España de las autonomías:
“Cataluña existe con toda su individualidad y muchas regiones de España existen con su individualidad, y si queremos conocer cómo es España, y si queremos dar un estructura a España, tenemos que arrancar de lo que España en realidad nos ofrece; y precisamente el negarlo, además de la torpeza que antes os decía, envuelve la de plantear el problema en el terreno más desfavorable para quienes pretenden defender la unidad de España, porque si nos obstinamos en negar que Cataluña y otras regiones tienen características propias, es porque tácitamente reconocemos que en esas características se justifica la nacionalidad, y entonces tenemos el pleito perdido si se demuestra, como es evidentemente demostrable, que muchos pueblos de España tienen esas características.
  
Por eso soy de los que creen que la justificación de España está en una cosa distinta; que España no se justifica por tener una lengua, ni por ser una raza, ni por ser un acervo de costumbres, sino que España se justifica por una vocación imperial para unir lenguas, para unir razas, para unir pueblos y para unir costumbres en un destino universal; que España es mucho más que una raza y es mucho más que una lengua, porque es algo que se expresa de un modo del que estoy cada vez más satisfecho, porque es una unidad de destino en lo universal.
  
Con sólo esto, veréis que en la posición que estoy sosteniendo no hay nada que choque de una manera profunda con la idea de una pluralidad legislativa. España es así, ha sido varia, y su variedad no se opuso nunca a su grandeza; pero lo que tenemos que examinar en cada caso, cuando avancemos hacia esta variedad legislativa, es si está bien sentada la base inconfundible de lo que forma la nacionalidad española: Es decir, si está bien asentada la conciencia de la unidad de destino. Esto es lo que importa, y es muy importante repetirlo una y muchas veces, porque en este mismo salón se ha expuesto, desde distintos sitios, una doctrina de las autonomías que yo reputo temeraria. Se ha dicho que la autonomía viene a ser un reconocimiento de la personalidad de una región; que se gana la autonomía precisamente por las regiones más diferenciadas, por las regiones que han alcanzado la mayoría de edad, por las regiones que presentan caracteres más típicos; yo agradecería —y creo que España nos lo agradecería a todos— que meditásemos sobre esto: Si damos las autonomías como premio de una diferenciación, corremos el riesgo gravísimo de que esa misma autonomía sea estímulo para ahondar la diferenciación. Si se gana la autonomía distinguiéndose con caracteres muy hondos del resto de las tierras de España, corremos el riesgo de que al entregar la autonomía invitemos a ahondar esas diferencias con el resto de las tierras de España. Por eso entiendo que cuando una región solicita la autonomía, en vez de inquirir si tiene las características propias más o menos marcadas, lo que tenemos que inquirir es hasta qué punto está arraigada en su espíritu la conciencia de la unidad de destino; que si la conciencia de la unidad de destino está bien arraigada en el alma colectiva de una región, apenas ofrece ningún peligro que demos libertades a esa región para que, de un modo y otro, organice su vida interna”.
 
La tesis era bien clara: Se había concedido el Estatuto a Cataluña pensando que no iba a ser nunca instrumento de disgregación y que podía ponerse en sus manos sin ningún peligro para la unidad. Pero la presunción había sido destruida por la prueba en contrario, de manera que antes de devolver el Estatuto había que tener la seguridad de que España no se nos iba a ir entre los dedos.
  
Las Cortes aprobaron la nueva puesta en vigor del Estatuto, entregándose a la Esquerra todo, «incluso los instrumentos para afirmar en el alma de la infancia catalana una emoción separatista».
  
José Antonio Primo de Rivera quería una “una gran Patria para todos, no para un grupo de privilegiados. Una Patria grande, unida, libre, respetada y próspera”.
  
No me parece que sus reflexiones sobre España como unidad de destino resulten hoy tan anacrónicas como algunos sostienen.
  
FERNANDO SUÁREZ GONZÁLEZ. En Cuadernos de Encuentro, nº 72 (Mayo de 2003), suplemento Nueva Fundación, págs. 215 a 222.
 
NOTA
[1].- La Ley de contratos de cultivo, aprobada por el Parlamento de Cataluña, había quebrantando el Estatuto, porque se trataba de materia que el artículo 15 de la Constitución reservaba al Estado. El Tribunal de Garantías Constitucionales, al que recurrió el Gobierno, sentenció el 9 de junio declarando la inconstitucionalidad de la Ley, pero la Generalidad decidió no aceptar el fallo y el 12 de junio se retiraron de las Cortes los Diputados de la Esquerra (y la minoría vasca, que hizo con ellos causa común). Companys volvió a presentar la misma Ley al Parlamento Catalán, que la aprobó de nuevo por aclamación. El Gobierno vasco siguió el ejemplo convocando ilegítimamente elecciones municipales.

lunes, 31 de julio de 2017

ETA NACIÓ EN LAS SACRISTÍAS

Tomado del blog de Jesús María Zaratiegui
 
La estrecha relación entre ciertos sectores de la iglesia vasca y el naciente separatismo de ETA, en las décadas de los 60 y 70, es un hecho bien conocido. No lo es tanto, quizá, el esfuerzo tenaz que los obispos de las diócesis vascas hicieron para encauzar una situación cada día más tensa. Los años del cambio de década fueron, en este sentido, cruciales.
 
En la primavera de 1969 el proceso se aceleró con las detenciones de un grupo de miembros y colaboradores de ETA, entre ellos varios sacerdotes, que desembocaría en el Juicio de Burgos, y el confinamiento de estos clérigos en la cárcel concordataria de Zamora. En este escenario cobra importancia la actividad del Administrador Apostólico de Bilbao, don José María Cirarda, cogido entre dos fuegos: la defensa de sus sacerdotes y el cumplimiento de las leyes vigentes. A finales de 1969 presentaba a la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española una descripción de los acontecimientos que habían tenido lugar y su actuación personal en ellos. A mi juicio, arroja luz sobre la acusación que se hace a Cirarda haber sido contemporizador y faltarle resolución para meter en vereda a un clero levantisco. He aquí el texto completo:
“Mis queridos hermanos: Un deber elemental de fraternidad me obliga a informarles de la gravísima situación pastoral que vive desde hace una semana esta diócesis de Bilbao y de las no menos graves repercusiones de sus causas y consecuencias en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Lamento que una vez más sea esta diócesis, cuya administración apostólica tengo encomendada por la Santa Sede, origen de preocupaciones dolorosas. Pero creo poder afirmar humildemente ante el Señor que, culpable como soy de muchas faltas en todo, no creo ser responsable de lo que hoy nos preocupa y es causa de esta carta.
 
Quiero informarles lo más brevemente posible y de modo directo, y que la prensa o ha silenciado los hechos o sólo los ha dado con información parcial, cuando no deformada.
 
Los antecedentes
Desde hace más de un año -desde los días dramáticos de abril y mayo de 1969- el Sr. Gobernador Civil de la provincia y yo hemos trabajado para evitar roces; procurando resolver de modo callado y con la mayor comprensión mutua las continuas complicaciones que se presentan por distintas causas entre nuestras dos jurisdicciones en una provincia tan compleja religiosa y políticamente como Vizcaya; complicaciones multiplicadas por la continua aplicación de la ley contra bandidaje y terrorismo en nuestra provincia desde primavera del 69.
 
En virtud de esta ley vienen actuando cuatro juzgados eventuales militares en Bilbao, desde hace un año. Y a ellos se llevan desde hechos que pueden suponer graves atentados contra el orden público, hasta supuestas faltas de sacerdotes en su predicación denunciadas por un feligrés o por algún agente de policía o fuerza pública destacado en un pueblecito.
  
Las peticiones para procesar a sacerdotes en este tiempo han sido muchas. He concedido aquellas en las que los sacerdotes pudieran aparecer implicados en una acción extraña a su misión. Y he negado permiso para procesar a un sacerdote cuando la falta de que se le acusaba, se refería a alguna posible demasía en su predicación. Mi negación se fundaba, en ocasiones, en constarme la absoluta falsedad de la denuncia, como en algún caso en que la homilía había sido escrita y leída y tenía yo el texto en el que nada había condenable. En otras ocasiones, cuando no tenía tal certeza, me fundaba en el principio de afirmarme juez de los actos ministeriales de mis sacerdotes, para juzgarlos, castigarlos si había falta canónica -tengo dos sacerdotes suspendidos de predicación en estos momentos-, dispuesto a conceder el juicio del Estado si hubiere hallado causa, cuya falta lesionara gravemente las leyes del Estado.
 
Debo añadir también, dentro de estos antecedentes, que la voz extendida de malos tratos por parte de algunos agentes de la autoridad contra algunos detenidos, antes de su ingreso en establecimientos penitenciarios, de que hablamos el obispo de San Sebastián y un servidor en nuestra Pastoral Conjunta de noviembre, no solo no se acalló en los meses de abril y mayo. Por desgracia tengo testimonios dolorosos de algún sacerdote y de militantes seglares afectados. Y a pesar del secreto innato a esta clase de sumarios, es ya conocida por muchos la existencia de expedientes que se siguen contra algunos agentes de la autoridad por este motivo. El haberse abierto estos expedientes honra al Estado, de un lado, pero, de otro, da más vuelo a la dicha voz. La observación importa porque, en no pocas ocasiones, las denuncias contra sacerdotes se relacionaban con predicaciones en las que se hablaba de algunos de estos malos tratos. No juzgo ahora ni el qué ni el cómo de tales predicaciones, que pudieran ser conformes, o no, con lo debido. Señalo simplemente los hechos.
 
En este clima, durante este año, especialmente desde febrero, han sido muchos los sacerdotes llamados a declarar, una y otra vez, ante los distintos juzgados militares, pidiéndoles cuenta de sus homilías predicadas hace un año. Por mi parte hice ver a las autoridades, y en ocasiones a los mismos jueces, que, aun suponiendo que hubiese habido alguna falta en algunas predicaciones -hipótesis no imposible, como es claro- era mayor el daño que se estaba haciendo a la Iglesia y a la Patria con esas continuas llamadas ante los tribunales, de sacerdotes, algunos venerables por años y por servicios, creando un ambiente de desasosiego y dando lugar a una protesta fundada contra las injerencias en la acción ministerial.
 
Los hechos del 1 de junio
Inesperadamente el 1 del pasado junio, diez sacerdotes fueron llamados una vez más ante el juzgado militar eventual nº 4. Uno no se presentó y los otros nueve, entre los que había un anciano de 68 años, enfermo del corazón, fueron detenidos por un decreto del Excmo. Sr. Capitán General de Burgos, que cerraba expediente judicial penando con un arresto menor de uno, dos o tres meses, a dichos sacerdotes por “leve falta de ligera irrespetuosidad y ofensa a la autoridad militar”, cometida en distintas homilías de abril, mayo y junio de 1969. Los nueve sacerdotes fueron llevados a la prisión de Zamora, sin darles tiempo a recoger ni ropa, ni breviario ni medicinas (dos de ellos son enfermos) ni nada.
 
Nada se me había comunicado. De algunos de los sacerdotes sabía que habían sido llamados varias veces y conocía su presunta falta, que como obispo no podía calificar de tal. De los otros nada puedo juzgar porque ignoro todo fuera de la comunicación de la detención, que se me hizo después de hecho el traslado de los sacerdotes.
 
El problema concordatario
La autoridad militar me dijo que no era necesario ningún permiso concordatario porque se había actuado con sanciones gubernativas por faltas del Código de Justicia Militar, art. 443. Reuní inmediatamente mis asesores peritos en derecho canónico y español; y, tras profundo estudio, todos me dijeron unánimemente que la infracción del concordato era evidente, porque la pena se había impuesto en una causa criminal sin previo consentimiento del Ordinario. En Madrid reuní, igualmente a otros asesores, entre ellos algún catedrático de Universidad y algún penalista, y coincidieron unánimemente con el informe de sus compañeros de Bilbao.
 
Por otra parte, todos veíamos una injerencia contra la libertad de la Iglesia en la constante llamada de sacerdotes a los tribunales sin notificación siquiera al Prelado, para inquisiciones sobre homilías, tanto más delicadas y graves cuanto que los jueces instructores, de acuerdo con el Código de Justicia Militar, no son peritos en leyes sino jefes de las distintas armas.
 
La conmoción de la diócesis
La noticia, aunque la prensa la calló o la dio muy veladamente, se extendió rápidamente en la diócesis. Y causó una conmoción violenta en el clero, en los militantes seglares y en gran parte de la población, sobre todo en las amplias zonas afectadas. Sólo en Sestao, población de 40.000 habitantes, eran cinco los sacerdotes detenidos.
 
El domingo, día 7, estuvo a punto de producirse una situación dramática, porque gran parte del clero quería cerrar los templos y tomar otras medidas de protesta airada. Tras largas sesiones del Consejo del Presbiterio consiguieron hacer serenidad en los más. Y se celebró la Eucaristía normalmente en toda la diócesis, con excepción de un pueblo, en que los sacerdotes cerraron sus templos, por lo que les he reprendido seriamente. En Sestao fuimos el Vicario General y un servidor a celebrar algunas misas para cubrir la falta de los cinco sacerdotes, tres de ellos párrocos. Pero la conmoción continúa, sin que sea posible predecir las consecuencias pastorales del problema.
 
Mi actitud como Obispo
Cinco han sido mis reacciones como Obispo en la difícil situación:
  1. Informar de todo a la Santa Sede, con envío de toda la documentación en mi poder, sometiendo a su superior juicio mi propio parecer;
  2. Informar al Presidente de la Conferencia Episcopal, a quien he enviado también parte de la documentación que poseo;
  3. Elevar al Gobierno de la nación mi enérgica protesta, mediante un telegrama del día 2 al Ministro de Justicia, y dos cartas de los días 3 y 9, en las que explico la génesis y consecuencias de todo el problema;
  4. Multiplicar mis contactos con los sacerdotes para ayudar a la serenidad;
  5. Publicar una Carta Pastoral, elaborada con el apoyo unánime del Presbiterio, que fue leída el sábado y domingo, 6 y 7, en todos los templos de la diócesis.
 
La carta pastoral
La carta pastoral, que se publicará el próximo Boletín de la diócesis, tiene las siguientes partes, tras una introducción:
  1. Exposición del hecho de las detenciones;
  2. Reflexión sobre algunas exigencias que él plantea en nuestra pastoral diocesana, al haber sacado violentamente a la superficie un estado larvado de malestar;
  3. Un análisis del hecho en dos planos:
    • El de los derechos de la Iglesia afectados: injerencia de la autoridad estatal en la acción de la Iglesia; infracción del Concordato; derecho de la Iglesia a juzgar si la acción ministerial de sus sacerdotes es, o no, conforme con su misión y el querer de la Iglesia, para aprobar, condenar conforme a código canónico, o entregar la causa al fuero no eclesiástico.
    • El de los derechos humanos en general, porque la libertad de la Iglesia tiene que encuadrarse en la general de todos los ciudadanos, para lo que se requieren leyes e instituciones que garanticen eficazmente los derechos y las legítimas libertades ciudadanas.
    En este análisis se insiste en una idea ya expuesta en la Pastoral Conjunta de los Obispos de San Sebastián y Bilbao sobre la necesidad de superar nuestra fácil tendencia al totalitarismo y a la instrumentalización de la Iglesia.
  4. Se cierra la Carta con un reconocimiento de faltas de nuestra Iglesia local, y con un propósito de trabajar a fin de ser más evangélicos y cumplidores de nuestra misión salvadora de los hombres y del mundo, poniendo la esperanza en la Virgen María para todo ello.
 
El estado público de un problema
No quiero cerrar esta comunicación, sin salir al paso de una fácil acusación que algunos pudieran hacerme. Lo diré copiando parte de mi carta del 9 de junio al Sr. Ministro de Justicia:
“Me preocupa que algunos me acusen de dar estado público a cosas que debiera resolver de otro modo. Y, aunque me sé responsable de muchas faltas, creo ser inocente de esa. Así se lo manifiesto a un superior mío en carta, de la que creo poder copiarle este párrafo:
“Siento muchísimo crear conflictos entre Iglesia y Estado, o mejor dicho verme envuelto en ellos; y actúo, equivocada o acertadamente con la mejor buena voluntad, en la línea en que creo me obliga mi deber pastoral. Sé que algunos podrán pensar que no debiera dar estado público a algunas cuestiones pero debo decir que cuando un problema se ha planteado a nivel no público, por grave que haya sido, jamás he dicho nada en público por fuertes que hayan sido mis notas al Gobierno o mi exposición a la Santa Sede -mi documentación en este punto es mucha-; pero cuando, sin yo quererlo y aun lamentandolo mucho, el problema lo plantean algunas autoridades a nivel público conmocionando a toda la diócesis, no creo tener otro remedio que hablar también en público con claridad y con caridad, a la vez que sometiendo, sin embargo, mi parecer en todo caso a mis superiores”.
 
Cierro esta ya larga carta. He querido con ella informar a los hermanos ante los hechos con la mayor objetividad, tal como los veo desde su centro mismo. Dos fines me han movido: el darles posibilidad de no desorientarse por informaciones parciales o aun falsas que puedan llegarles, y urgirles una oración por esta diócesis de Bilbao, la mía de Santander a la que casi no puedo atender, y también por mí. Mucho he sufrido estos días. Más, en no pocos aspectos, que hace un año cuando los sucesos de abril y mayo. Lo ofrezco en reparación por mis muchos pecados y los de nuestra Iglesia. Y también pidiendo al Señor, capaz de escribir derecho con líneas torcidas, que esta torcidísima línea en que nos han colocado los últimos acontecimientos se convierta en bien por su gracia, ¡Bendito sea el Señor si hace que todos esos sufrimientos sirvan en algo para que las relaciones entre la comunidad política y la Iglesia sean sanamente cooperadoras, pero salva la independencia y autonomía debida de ambas potestades, como quiere el Concilio y nos ha pedido especialmente la Santa Sede a los Obispos españoles! Unido a todos, a los que aprueban generosamente mi conducta y más todavía, en caridad mayor, a los que critiquen unos u otros fallos, queda siempre afmo.
  
Hermano en Cristo, 
  
José María Cirarda”

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL SEPARATISMO VASCO, MARIONETA ANGLO-NAZIONISTA

  1. Entre la Constitución de Cádiz (1812) y la Constitución de Cánovas (1876) se consumó la supresión de los Fueros vascos, instaurando en las provincias Vascongadas el régimen normal del servicio militar y el sistema general de impuestos, dulcificado después por un favorable concierto económico.
     
    El nacionalismo separatista vasco nació políticamente de la frustración por la pérdida de sus privilegios medievales. Nació desintegrador como una sectaria degeneración del carlismo, falsificando la historia y la lengua, inventando mitos y corrompiendo los corazones del noble pueblo que dio origen a Castilla.
     
    Sabino Arana (1865-1903), pretendido fundador del nacionalismo vasco antiespañol, fue un hombre extraño, que se sintió iluminado en Barcelona (1886) por el nuevo catalanismo de la Lliga (Prat de la Riba y Cambó).
      
    Sabino Arana
      
    Los nacionalismos, catalán y vasco, fueron concebidos por sus promotores como una aplicación española del “principio de las nacionalidades” acuñado por el masón revolucionario Mazzini que expulsó a los Borbones de Italia (1861) proclamando rey a Víctor Manuel II (masón).
     
    Mazzini definió el derecho a convertirse en Estado de las naciones con lengua y cultura propias. Es la estrategia del Imperio norteamericano para destruir la hegemonía de las naciones fundadoras de Europa, paso previo para la implantación del “Nuevo orden mundial”.
      
    Sabino Arana incorporó el racismo y la xenofobia a su programa nacionalista, siendo un claro precedente al nazismo de Hitler. Algunas “perlas” sabinianas:
    • Los españoles (maketos) deberán ser expulsados en los primeros años de la independencia a fin de borrar toda huella que en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación.
    • La ciudadanía vizcaína pertenecerá por derecho natural a las familias de raza euskeriana.
    • La mezcla de sangre es la exclusiva razón del hundimiento de las antiguas civilizaciones.
    Sólo el carácter compulsivo de su racismo puede explicar las docenas de páginas que dedicó al odio a los españoles. Escribió:
    “La raza está por encima de la propia tierra. Nosotros los euskerianos debemos saber que la patria se mide por la raza, la historia, las leyes viejas, el carácter y la lengua”.
     
    Una semana después de la mayoría de edad de Alfonso XIII, Sabino Arana dirigió un telegrama a Theodore Roosevelt, presidente de USA para felicitarle por la concesión de la independencia a Cuba (1902), a la espera de que Europa le imitara concediendo la libertad a la Nación Vasca.
      
  2.   
     
    “Para desestabilizar al Gobierno de España, la Gladio puso en marcha el terrorismo de extrema izquierda más brutal y sanguinario: ETA, GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), FRAP… todas estas organizaciones terroristas empezaron a funcionar en esa época, hacia 1968, coincidiendo con el Mayo Francés, que fue la maniobra empleada por la CIA en Francia para acabar con Charles De Gaulle”.
    • 1968 – España: Aparece la organización terrorista ETA y comete sus primeros asesinatos. En 1970 se celebró el juicio sumarísimo que ha pasado a la historia como el Proceso de Burgos. Los hechos juzgados se remontaban al año 1968. El 2 de agosto de aquel año era asesinado el policía Melitón Manzanas, jefe de la Brigada de Investigación de lo Social de la comisaría de San Sebastián y que fue la primera víctima de ETA. El 7 de junio era asesinado José Pardines Azcay, agente de la Guardia Civil, durante un control de carretera. Estos fueron los primeros asesinatos de la red terrorista y se decidió juzgar a través de un tribunal militar a dieciséis de sus militantes.
    • 1973 – España: Asesinato del almirante Carrero Blanco, jefe del Gobierno y previsible continuador del Régimen. El almirante, que se había negado a prestar apoyo logístico a los norteamericanos durante la reciente guerra árabe-israelí, era asesinado un día después de haberse entrevistado en Madrid con el secretario de Estado, Henry Kissinger.
     
  3. El nacionalismo vasco siempre ha teni­do una gran admiración por el pueblo judío y los logros alcan­zados por el Estado de Israel. Se considera que existen muchas similitudes: tienen una lengua propia, un carácter étnico, unos símbolos, una historia y, ante todo, una profunda identidad nacional.
     
    Para los primeros dirigentes fundadores de ETA, al igual que para las juventudes del PNV, Israel es su imagen ideal, un ejempío a seguir; un pueblo que ha logrado su liberación nacional a base de la lucha armada. El grupo terrorista clandestino judío Irgún se convierte en su espejo; Menahem Beguin, en su máxi­mo líder, en su ideólogo militar; y su obra La Revuelta, en su libro de cabecera, convirtiéndolo en la Biblia de su lucha arma­da. Las normas internas de seguridad que ETA establece desde los primeros años son, esencialmente, adaptación y adecuación de las experiencias del movimiento de liberación nacional judío Irgún. El Irgún Zvaí Leumí (Organización Militar Nacional) había sido la principal formación armada judía contra la ocupación británica de Palestina
     
    Iñigo Urkullu (izquierda) con el embajador de Israel en España, Alon Bar.
     
    Pocos saben que entre enero de 1974 y mayo de 1977, es decir, un mes antes de las primeras elecciones democráticas, el Gobierno de Euskadi en el exilio y el Partido Nacionalista Vasco, que por aquellas fechas son lo mismo, solicitan y obtienen formación paramilitar de dos capitanes israelíes pertenecientes a unidades de élite. Los contactos son realizados por Primitivo Abad Gorostiza, con larga trayectoria militar. Había sido comandante de gudaris (soldados vascos) en la Guerra Civil y durante la Segunda Gue­rra Mundial estuvo integrado en la Brigada Vasca junto a las tro­pas norteamericanas. En 1943, al organizarse Eusko Naya (Volun­tad Vasca), una especie de ejército con vistas a una inminente victoria aliada, él es el jefe de la zona de Vizcaya, que contaba con 19 compañías con 103 gudaris cada una.
     
    Del 9 de enero al 6 de febrero de 1974 Primitivo Abad permanece cerca de Tel Aviv para realizar, como responsable de la organización sindical Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV), un curso sobre temas laborales y cooperativistas, impartido por la Confederación General de los Trabajadores de Israel (Histadrut). Pero su misión es muy distinta. Según las indicaciones del todo­poderoso dirigente del PNV Juan Ajuriaguerra, debe tomar con­tacto con militares israelíes que estén dispuestos a entrenar coman­dos paramilitares de jóvenes vascos que, bajo la garantía del Gobierno de Euskadi, fueran enviados a Israel. A través de Josu de Arenaza, miembro del Buru Batzar (Con­sejo Nacional) del PNV de Vizcaya y director del semanario en euskera Agur, Abad obtiene la dirección y entra en contacto con el capitán Yair Dori Yussif, perteneciente a una unidad de élite de paracaidistas del Tzáhal (fuerzas armadas de Israel).
CONCLUSIÓN
Los nacionalismos periféricos de España son una creación británica de la época de la revolución industrial e incluso antes. ETA nació mucho después, como parte de la Operación Gladio de la OTAN. Se trató de un intento de las potencias atlantistas para desestabilizar España durante el tardofranquismo y la transición, y arrojar al pueblo español a las manos de las fuerzas políticas "moderadas, sensatas y ordenadas" avaladas por el Fondo Monetario Internacional y otros poderes financieros. Probablemente los únicos estadistas españoles que realmente estaban interesados en acabar con ETA fueron Franco, Carrero Blanco y Adolfo Suárez. Después, se han tenido, y se siguen teniendo, numerosas oportunidades para acabar con "la banda", reducida a un papel de "terrorismo residual" de conveniencia. Las FyCSE saben perfectamente quiénes son los etarras y podrían detenerlos a todos, pero desde arriba vienen órdenes de no actuar. Hoy, ETA está controlada por las cloacas del Estado (con el ex-vicepresidente, ex-ministro del Interior y candidato a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la cabeza) y sirve para mantener a todo un chiringuito de burócratas, empresarios y políticos que usan la lucha contra el terrorismo para colgarse medallas y como medio de subsistencia económica y autojustificación existencial.
  

viernes, 9 de septiembre de 2016

EN BARCELONA SE HABLA CASTELLANO DESDE EL SIGLO XIV

Noticia tomada de ABC (España)
 
Ildefonso Falcones: «En Barcelona se habla castellano desde el siglo XIV»
SERGI DORIA
BARCELONA
  
Año 1329. Arnau es un niño de ocho años. Este siervo de la gleba de Navarcles que huye de los abusos feudales pisa por primera vez la plaza donde se levanta una iglesia a la Virgen María: Santa María de las Arenas, la vieja iglesia del siglo IV que acariciaba la playa, se convertirá en Santa María del Mar... Diez años después de «La catedral del mar» –seis millones de ejemplares en cuarenta y tres países–, Ildefonso Falcones retorna a los barrios medievales con «Los herederos de la tierra» (Grijalbo).
  
Estamos en 1387: las campanas de Santa María del Mar marcan el calendario de siervos y señores. Arnau Estanyol es ahora un prohombre que ha tomado bajo su protección a Hugo Llor, hijo de un marinero fallecido. El chaval de 12 años, que trabaja en las Atarazanas y sueña con llegar a ser armador, verá frustrada su vocación cuando la familia Puig acabe con la vida de Arnau. Hugo nunca borrará de su memoria el consejo de su mentor: «No debes inclinarte ante nadie». Tras enfrentarse a los asesinos, inicia una huida que le lleva a conocer al judío Mahir con quien aprende a cosechar vides, criar vinos y destilar la legendaria aqua vitae. «Los herederos de la tierra», puntualiza el autor, «no es una segunda parte de ‘La catedral del mar’ sino la continuación de la historia en una Barcelona que crece». De ahí el protagonismo de Hugo Llor, en lugar de Bernat, hijo de Arnau Estanyol, relegado a personaje secundario. De la mano de Hugo recorremos una Barcelona que vive del mar y que no cuenta con un puerto digno de su actividad comercial. De la Ribera –barrio de la nobleza y la burguesía emergente– pasamos al barrio del Raval, donde se construye el Hospital de la Santa Cruz.
  
Después de pasar por Córdoba con «La mano de Fátima» y por el Madrid de «La reina descalza», Falcones retorna a esa Barcelona que en el siglo XIV, según explica, «vivía por y para el mar». El mar que enriquecía la Ciudad Condal y que Hugo soñaba con surcar dará paso a la tierra firme de los viñedos. La condición de mercader permite que el protagonista se mueva de un lugar a otro: «En aquella época tan solo viajaban los mercaderes y peregrinos».
  
En el Hospital de la Santa Cruz, un escudo revela el pacto entre la burguesía y una Iglesia que alentaba en las prédicas de San Vicente Ferrer la persecución del judaísmo. Las relaciones –comerciales y amorosas– de Hugo con la comunidad judaica sirven al autor para evocar el antisemitismo de la época: «Con el progromo de 1391 Barcelona se anticipó un siglo a la expulsión de los judíos, cuatro mil almas que representaban el diez por ciento de la población». El barrio de la judería contaba con cinco sinagogas: «La parte trasera del Palacio de la Generalitat en la plaza San Jaime se ubica sobre una antigua casa judía», indica Falcones.
  
Gracias a los judíos, Hugo recuperará saberes enológicos que se remontan a la era romana: «Los ochocientos años de dominación musulmana, con su prohibición coránica, afectaron de forma esencial a nuestra viticultura», señala Falcones. En la Edad Media, añade, «se bebía más vino que agua, porque el agua casi siempre estaba infectada y era fuente de enfermedades». A los enfermos se les administraba el «aqua vitae», aguardiente que también servía para dar cuerpo a los vinos y a la que se atribuían propiedades mágicas y curativas.
  
La Barcelona de finales de siglo XIV, apunta Falcones, «estuvo ligada al cambio de la dinastia reinante en Cataluña, Aragón, Valencia y los demás reinos, el Cisma de la Iglesia de Occidente y a las guerras por mantener o aumentar el territorio, y defender los privilegios comerciales». Son los tiempos de Martín el Eclesiástico, el último rey de la Barcelona Condal que pasará a la posteridad como «El Humano» y que no dejó descendencia: «Sus esfuerzos por engendrar un heredero legitimo mediante el uso de todo tipo de pócimas, procedimientos y artilugios –como el arnés para poder consumar el acto sexual con su esposa– no fructificaron debido a la obesidad del rey», añade el autor.
  
A la muerte del Martín, la pugna por la corona se dilucidó en el Compromiso de Caspe, a favor de Fernando de Antequera. Al margen de opiniones coyunturales, concluye Falcones, «en Barcelona se habla castellano desde el siglo XIV. Para mejorar su situación y preservar privilegios, los burgueses prefirieron apoyar al infante Fernando que al conde de Urgell, sucesor de Martín el Humano».

domingo, 28 de febrero de 2016

EL GLORIOSO LEGADO DE AL-ÁNDALUS

Muchos en España se han sucumbido a la islamofilia, desde que el muladí (renegado) Blas -Ahmed- Infante propusiera un "nacionalismo andaluz" desde una supuesta "edad dorada" en los tiempos de la morisma, con grandes avances científicos, culturales y de coexistencia entre mahometanos, judíos y cristianos. Y como queremos incentivar la verdad histórica, he aquí algunos hechos "gloriosos" del Emirato-Califato de al-Ándalus y los emiratos y taifas que le siguieron, para ira de Alá y su falso profeta Mahoma y su tabardo Ahmed Infante, y vergüenza de los separatistas andaluces y el PP-PSOE:
  • 796: Represión musulmana contra las familias cristianas visigodas que quedan en Córdoba. Estas tienen que tomar el camino del exilio y marchar hacia el norte peninsular.
  • 815: Edicto de Abderramán II en el que hace prisioneros a todos los hombres de fe cristiana y a sus jefes, y promulga una ley por la que todo aquel que ose blasfemar contra el Islam será condenado a muerte.
  • 817: Revuelta en Córdoba. Los abusos de la sociedad islamita del tiempo de los Omeyas encienden a la población cristiana que se subleva ante el poder del emirato, y aún a los mismos muladíes. El edicto del emir es claro: expulsar de Córdoba y del sultanato a todos los cristianos, en el término de tres días, bajo pena de muerte.
  • 900: Prohibición de construir iglesia alguna en todo el emirato cordobés. Compárese con lo que actualmente hace el Estado Islámico con los cristianos arameos, asirios, caldeos y latinos.
  • 912: Abderramán III, aplaudido por su excepcional cultura y esplendor como califa, propone que ningún judío ejerza funciones públicas, sino que se dedique a la medicina, literatura y usura…
  • 925: San Pelayo es martirizado a manos de Abderramán III, por rehusarse a abrazar el islam.
  • 929: Al proclamarse Califa, Abderramán III reafirma el mandato de condenar con la muerte la apostasía y la blasfemia contra el Islam. Incluso, ordena que el que no ejecute a los blasfemos, será condenado a muerte también.
  • 976: Una de las últimas decisiones de Abdalá como emir… en una de las ya habituales razzias protagonizadas por Almanzor, se queman las bibliotecas de Granada entre otras, por contener volúmenes de la cultura visigótica.
  • 981: Hisham II ordena una limpieza étnica en Zamora. Almanzor lanza el ataque a la ciudad y la destruye.
  • 985: Destrucción de Barcelona por las tropas califales y captura de cristianos que son vendidos como esclavos.
  • 997: Incendio y saqueo de la ciudad de Santiago de Compostela con el robo de las campanas de la Catedral, al objeto de fundirlas y hacer con ellas el yalmud de la mezquita de Córdoba. Captura de cristianos que se venden como esclavos.
  • 1011: Primer pogromo conocido de la Historia. Tiene lugar en la todavía Córdoba califal.
  • 1013: Masacre de judíos a manos de musulmanes. La orden dada por el califa Hisham II obedece a una sospecha (nunca verificada) de éste sobre una posible conspiración hebrea para alejarlo del trono (a pesar de que sin ellos no hubieran entrado a la Península en el 711).
  • 1066: Badis, emir de Granada, ordena la detención y asesinato de todos los judíos que habitaran en la ciudad. Una conspiración de la aristocracia musulmana auspicia esta matanza. Celos hacia los Ibn Nagrella y otros judíos destacados en puestos del Gobierno están detrás de la muerte de miles de granadinos a manos musulmanas. De hecho, el nombre de Granada fue usado por vez primera por los judíos.
  • 1085: Los judíos de al-Ándalus huyen desde las tierras en manos musulmanas a zonas cristianas. El absoluto rigor islámico, las restricciones, prohibiciones y matanzas como la cordobesa y granadina están detrás de este exilio forzado.
  • 1102: Persecuciones a cristianos en el Levante español. La ciudad de Valencia, que fue conquistada por El Cid en 1096, es asaltada en este año por los almorávides que acaban con el pueblo cristiano y expulsan a los que salen con vida.
  • 1125: Campaña de Alfonso I el Batallador, Rey de Aragón, que llega hasta las provincias de Jaén y Granada. Los cristianos que aún residían en este territorio musulmán, se marchan con las tropas aragonesas ante la imposibilidad de ejercer su fe, la obligación de pagar impuestos mucho más altos y la amenaza de la conversión forzada al Islam.
  • 1147: Los cristianos que quedan en el reino de Sevilla son expulsados. Los almohades imponen abusivas medidas que obligan a exiliarse a los cristianos.
  • 1148: Conquista de Lucena por parte de los almohades. Los nuevos amos musulmanes arrasan la ciudad y eliminan a toda la población judía que residía en la villa cordobesa.
  • 1162: Granada vive una sublevación judía y mozárabe contra los almohades que llevaban 15 años en la Península, de manera restrictiva, coercitiva y fundamentalista. Se salda con el asesinato de los sublevados. En este alzamiento conviene decir que toman parte un buen número de musulmanes. No era la primera vez que los islamistas luchaban entre sí, no en balde, la desintegración del califato de Córdoba es producto de las guerras internas entre musulmanes.
  • 1184: Los almohades dictan una ley por la que los cristianos y los judíos que vivan en territorio de al-Andalus, tendrán que llevar distintivos en la ropa y en el cuerpo que los reconozca. Retrocediendo la memoria, esta medida será la que apliquen los nazis siglos después. 
  • 1248: El Rey San Fernando, tercero de los de su nombre y soberano de Castilla y de León, conquista Sevilla. En la rendición de la ciudad, pacta con los musulmanes que todos ellos abandonarán Sevilla. Progresivamente, la irá repoblando con cristianos viejos.
  • 1238 a 1492: Matanzas de cristianos en el Reino Nazarí de Granada.
  • 1568 a 1571: En plena guerra de España contra los Turcos Otomanos, el apóstata Fernando de Válor y Córdoba (Mohamed Abén Humeya) encabeza la Rebelión de las Alpujarras contra el Rey Felipe II y se proclama "Rey de los andaluces". Profana iglesias y organiza matanzas de cristianos. Luego, tras luchas intestinas, es asesinado por su primo Diego López (Abdalá Abén Aboo).

Así, ¿qué de bueno dejó "la Religión de la Paz" en España? ¿Dónde están la cultura y la tolerancia musulmana a judíos y cristianos? ¡EN NADA, PORQUE AL ANDALUS FUE "LA EDAD OSCURA" DE ESPAÑA!

¡VIVA EL REY SAN FERNANDO DE CASTILLA! ¡ANATEMA A BLAS-AHMED INFANTE!

sábado, 19 de octubre de 2013

JESÚS CALVO, UN SACERDOTE DE LEÓN QUE LE DUELE LA PATRIA

Tomado de ALERTA DIGITAL. Vía MILES CHRISTI.
 
Jesús Calvo (derecha), párroco de El Burgo Ranero (León) y capellán de la Falange
  
Es Jesús Calvo, párroco de El Burgo Ranero (León) y fiel a sus ideas política de siempre. “España tiene lo que se merece, por cobarde. Ya no hay amor a la patria, ni servicio a Dios ni a la Justicia”, señala sin complejos en declaraciones a Cuatro.
   
Capellán de la Falange, el Padre Calvo no quiere oír la palabra independencia: “Lo de Cataluña es alarmante porque es la esencia del escándalo de la falta actual de autoridad. Cómo un señor (por Artur Mas) se atreve a rebelarse contra la patria. ¿Por qué no le meten en la cárcel nada más pronuncie la palabra independencia”, se pregunta el sacerdote.
   
Jesús Calvo tacha de traidor al Rey. “Este hombre estuvo muy bien preparado por Franco para que tuviese una Monarquía, pero con la condición de que fuese católica, tradicional y participativa y éste la ha convertido en Monarquía puramente liberal y parlamentaria, todo lo contrario a lo que juró solemnemente ante los Santos Evangelios. Por lo tanto, le he tachado de perjuro, de traidor a Franco y de excomulgado por haber firmado leyes de aborto”, señala el sacerdote al referirse al jefe del Estado, Juan Carlos I.
    
Sobre la homosexualidad, sostiene que se trata de un problema psíquico. “El homosexual se hace, no nace. Que arreglen su anomalía psíquica. Es algo así como el leproso: no es digno de condena, pero que se aparte de los demás para que no contagie a otros”.
    
El ex jefe del Estado, Francisco Franco, siempre va en su pensamiento y en su agenda: “Fue una persona ordenada y con conciencia. Nos llevó a la octava potencia económica y nos convirtió en una nación envidiable. Eso supone fundamentalmente orden, castigo y la pena capital para el que lo merece. El franquismo está resultando ser algo atropellado por el liberalismo para que se olvide aquel concepto católico de España”, señala.
   
También se acuerda del ex presidente Adolfo Suárez, del que dice que la enfermedad que padece está perfectamente catalogado doctrinalmente como un posile castigo divino”.
    
Por otra parte, el párroco de El Burgo Ranero cree firmemente que la inmigración es un problema en España: “El problema de España es que está permitiendo el basurero de todo el mundo. Aquí ha recibido a todo el mundo, deja que vendan drogas, que vengan a violar chicas”. Y añade: “No es que España sea racista, España no es racista, lo que quiere es que la dejen en paz y que no la ataque por la calle ni un navajero ni que la pongan en peligro. Los racistas son los que vienen de fuera a atropellarnos a nosotros. Ellos son los racistas”, apostilla.

lunes, 26 de julio de 2010

KOSOVO: CRÓNICA DE UN ROBO ANUNCIADO

Desde La Antorcha Negra

El Tribunal de Justicia de la Haya ha avalado el expolio a Serbia de su provincia de Kosovo. Se quiere dar así un barniz de legitimidad a una de las más sucias agresiones a la integridad de una nación europea.

Kosovo es símbolo del agresivo intervencionismo del NOM

Kosovo es la cuna espiritual de Serbia desde el siglo VII. En 1389, los turcos atacan Kosovo. Masacran a una coalición cristiana comandada por el príncipe serbio Lazar en la Batalla del Campo de los Mirlos e invaden toda Serbia. La población cristiana es deportada hacia el norte y los turcos repueblan Kosovo con tribus albanesas. Hasta la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, la provincia serbia permanece bajo el yugo turco.

En 1918, Serbia se integra en la recién creada Yugoslavia, llamada en un principio Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Yugoslavia, al igual que media Europa, sería entregada a Stalin por los vencedores en la Segunda Guerra Mundial pasando a formar parte del bloque soviético hasta el derrumbe de éste.
 
El Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (Yugoslavia) pasó a ser parte del bloque soviético desde la Segunda Guerra mundial

En 1998, el grupo terrorista albano-kosovar ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) comienza una campaña de atentados ante la indiferencia de la ONU. Los terroristas albanos queman todas las iglesias ortodoxas de Kosovo, asesinan a cientos de civiles serbios y dejan sin casa a más de sesenta mil serbokosovares que se ven obligados a abandonar la región. Mientras se realizaba esta limpieza étnica, las fuerzas de la ONU destacadas en Pristina, la capital, miraban hacia otro lado.
 
Mientras los de la ONU se hacían los de la vista gorda, el ELK organizaba matanzas de serbios

Este proceso culmina en 2008 con la proclamación de independencia de Kosovo auspiciada por Estados Unidos y que ahora ha sido bendecida por el Tribunal de la Haya.

Cuando se indaga en las razones de este atropello, es inevitable preguntarse por qué se han ocultado a la opinión pública una serie de datos reveladores:
  • Todos los negociadores en las guerras de Yugoslavia (Lord Owen, Lord Carrington, Javier Solana, Carl Blindt) son miembros del Club Bilderberg o de la Comisión Trilateral.
  • La desmembración de Yugoslavia sirvió para abrir una vía para la comercialización de la heroína afgana en Europa occidental. Es curioso que el primer ministro kosovar Hashim Thaçi sea precisamente un terrorista y traficante de drogas.
  • Kissinger, uno de los perros falderos de Rockefeller, asesoró a Radovan Karadzic y, al mismo tiempo, vendió armas a Alia Etzebegovic, cabecilla de los bosnios musulmanes.
Como otras veces, la mafia globalizadora está detrás del origen de un conflicto creado artificialmente. Lo importante de este asunto es que la decisión del Tribunal de la Haya legitima la posibilidad de que un territorio se independice por causas étnicas y bajo la presión terrorista. El sueño de cualquier peneuvero.

lunes, 19 de abril de 2010

¿ON ESTÀ CATALUNYA?

Desde La Catapulta


Te proponemos un ejercicio-pasatiempos.

La mecánica del pasatiempo es bien sencilla, debes estudiar detalladamente la imagen, se trata de un extracto de un mapa muy conocido, casi único en su género. Dicen que fue dibujado en Jerusalén. Hace referencia a la Europa de 1235. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia , al igual que el mapamundi más famoso de la historia, el Atlas de los cartógrafos mallorquines Cresques.

Ahora busca, ¿Dónde está Cataluña?

jueves, 18 de marzo de 2010

CHISTE QUE CIRCULA POR INTERNET SOBRE LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Desde La Santa Alianza


Dos leones huyeron del zoológico; en la huída cada uno partió con rumbo diferente. Uno fue a la selva y el otro al centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró.

Después de un mes y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido a la selva. Regresó flaco, famélico y desaliñado. Lo llevaron de nuevo a la jaula. Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había ido a la ciudad hasta que un día lo capturaron y lo llevaron al zoo. Estaba gordo, sano, desbordante de salud. Al ponerlos juntos, el león que huyó a la selva le preguntó a su colega:

-¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo, y regresas tan bien de salud? Yo fui a la selva, y tuve que regresar porque no encontraba nada que comer.

El otro león le explicó:

-Me armé de coraje y me escondí en un edificio de la Junta de Andalucía. Cada día me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia.

-¿Y por qué regresaste, se acabaron los funcionarios?

-Nada de eso. Los funcionarios públicos nunca se acaban, pero cometí un error gravísimo. Ya me había comido a un director general, dos superintendentes, cinco adjuntos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de división, cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie los dio por desaparecidos. Pero el día que me comí al que servía el café.........¡¡¡¡¡se jodió todo!!!!!