Páginas

▼

domingo, 4 de octubre de 2026

OTRA ORACIÓN QUE (TAMPOCO) ES DE SAN FRANCISCO

Como la supuesta oración de San Francisco de Asís (que no es de él) por la paz, hay otra que también le ha sido atribuida a él sin serlo realmente, y es esta:

  
Esta oración, que ha sido difundida particularmente en Alcohólicos Anónimos (y otros grupos similares) como la “Oración de la Serenidad”, empezó a propagarse particularmente hacia 1941, de una manera un tanto prosaica: un miembro de la “Doble A” la encontró una mañana de Junio en un obituario del periódico Herald Tribune de Nueva York. Al llegar a conocimiento de William “Bill” Griffith Wilson, este encargó que se reprodujera en tarjetas de visita.

Durante años, la oración había sido atribuida a distintas fuentes: San Francisco de Asís, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Baruch Spinoza, escritos hindúes, Epicteto, Salomón ben Gabirol, Boecio, Friedrich Christoph Oetinger Wölffing (en realidad, un seudónimo del profesor Theodor Wilhelm para traducirla al alemán –el verdadero Oetinger, teósofo y pietista, era de un carácter impetuoso y prédica violenta–), San Ignacio de Loyola, Dietrich Bonhöffer, el cardenal Franz Hengsbach, el escritor Kurt Vonnegut (porque la cita en su novela “Matadero Cinco”)… hasta que en 1961 se encontró a su verdadero autor: El teólogo calvinista y politólogo estadounidense Karl Paul Reinhold Niebuhr Hosto († 1971), que la compuso como parte de un sermón sobre “cristiandad práctica” que predicó en Heath (Massachusetts) en 1932:
God grant me the Serenity to accept the things I cannot change; 
Courage to change the things I can; and Wisdom to know the difference. 
Living one day at a time; Enjoying one moment at a time; Accepting hardship as the pathway to peace; 
Taking, as He did, this sinful world as it is, not as I would have it; 
Trusting that He will make all things right if I surrender to His will; 
That I may be reasonably happy in this life, and supremely happy with Him forever in the next.
TRADUCCIÓN 
Dios, concédeme la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar,
el valor para cambiar lo que sí puedo
y la sabiduría para discernir la diferencia.
Vivir un día a la vez, disfrutar cada momento, aceptar las dificultades como un camino hacia la paz,
Aceptar, como Jesús, este mundo pecaminoso tal como es, no como yo quisiera que fuera,
Confiando en que Tú lo arreglarás todo, si me entrego a Tu voluntad,
para que pueda ser razonablemente feliz en esta vida y supremamente feliz contigo para siempre en la próxima. Amén.
Karl Paul Reinhold Niebuhr
  
Acabado el sermón, su amigo y vecino Howard Chandler Robbins Hartpencer († 1952), ex-decano de la catedral episcopaliana de Nueva York, le solicitó su autorización para utilizar la forma corta de la oración e incluirla en un libro de oraciones que publicó en 1934.

Desde entonces, circula en publicaciones y en cada salón de Alcohólicos Anónimos y organizaciones de autoayuda de su misma laya como Narcóticos Anónimos o Emotivos Anónimos.

FUENTES: 
Wing Shepherd, Nellie Elizabeth “Nell”: “Origin of the Serenity Prayer: A historical paper” (El origen de la Oración de la Serenidad: Artículo histórico). Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.

1 comentario:

  1. La paz de mente se adquiere mediante la conformidad con la voluntad de Dios, y para pedir esta hay jaculatorias como «Hágase en mí la voluntad de Dios», o «Hágase y sea eternamente alabada y exaltada la justísima, altísima y amabilísima voluntad de Dios en todas las cosas», o esta oración atribuida a San José Pignatelli:
    «¡Oh, Dios mío!, no sé lo que debe ocurrirme hoy; lo ignoro completamente; pero sé con total certeza que nada podrá ocurrirme que Tú no lo hayas previsto, regulado y ordenado desde toda la eternidad, y esto me basta. Adoro tus designios impenetrables y eternos, y me someto a ellos de todo corazón. Todo lo quiero, todo lo acepto, y uno mi sacrificio al de Jesucristo, mi divino Salvador. En su nombre y por sus méritos infinitos te pido la paciencia en mis penas, y una sumisión perfecta y entera a todo lo que me suceda, según tu beneplácito. Amén».

    ResponderEliminar

Preferiblemente, los comentarios deberán relacionarse con el artículo. De otro modo, se publicará en función de la pertinencia del contenido.

Los administradores se reservan el derecho de publicación y respuesta, y renuncian a TODA responsabilidad civil, administrativa, penal y canónica por el contenido de los comentarios que no sean de su autoría
. La blasfemia está estrictamente prohibida, y los insultos a la administración constituyen causal de no publicación.

Comentar aquí significa aceptar las condiciones anteriores. De lo contrario, ABSTENERSE.