Vexílla Regis

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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lunes, 31 de julio de 2017

ETA NACIÓ EN LAS SACRISTÍAS

Tomado del blog de Jesús María Zaratiegui
 
La estrecha relación entre ciertos sectores de la iglesia vasca y el naciente separatismo de ETA, en las décadas de los 60 y 70, es un hecho bien conocido. No lo es tanto, quizá, el esfuerzo tenaz que los obispos de las diócesis vascas hicieron para encauzar una situación cada día más tensa. Los años del cambio de década fueron, en este sentido, cruciales.
 
En la primavera de 1969 el proceso se aceleró con las detenciones de un grupo de miembros y colaboradores de ETA, entre ellos varios sacerdotes, que desembocaría en el Juicio de Burgos, y el confinamiento de estos clérigos en la cárcel concordataria de Zamora. En este escenario cobra importancia la actividad del Administrador Apostólico de Bilbao, don José María Cirarda, cogido entre dos fuegos: la defensa de sus sacerdotes y el cumplimiento de las leyes vigentes. A finales de 1969 presentaba a la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española una descripción de los acontecimientos que habían tenido lugar y su actuación personal en ellos. A mi juicio, arroja luz sobre la acusación que se hace a Cirarda haber sido contemporizador y faltarle resolución para meter en vereda a un clero levantisco. He aquí el texto completo:
“Mis queridos hermanos: Un deber elemental de fraternidad me obliga a informarles de la gravísima situación pastoral que vive desde hace una semana esta diócesis de Bilbao y de las no menos graves repercusiones de sus causas y consecuencias en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Lamento que una vez más sea esta diócesis, cuya administración apostólica tengo encomendada por la Santa Sede, origen de preocupaciones dolorosas. Pero creo poder afirmar humildemente ante el Señor que, culpable como soy de muchas faltas en todo, no creo ser responsable de lo que hoy nos preocupa y es causa de esta carta.
 
Quiero informarles lo más brevemente posible y de modo directo, y que la prensa o ha silenciado los hechos o sólo los ha dado con información parcial, cuando no deformada.
 
Los antecedentes
Desde hace más de un año -desde los días dramáticos de abril y mayo de 1969- el Sr. Gobernador Civil de la provincia y yo hemos trabajado para evitar roces; procurando resolver de modo callado y con la mayor comprensión mutua las continuas complicaciones que se presentan por distintas causas entre nuestras dos jurisdicciones en una provincia tan compleja religiosa y políticamente como Vizcaya; complicaciones multiplicadas por la continua aplicación de la ley contra bandidaje y terrorismo en nuestra provincia desde primavera del 69.
 
En virtud de esta ley vienen actuando cuatro juzgados eventuales militares en Bilbao, desde hace un año. Y a ellos se llevan desde hechos que pueden suponer graves atentados contra el orden público, hasta supuestas faltas de sacerdotes en su predicación denunciadas por un feligrés o por algún agente de policía o fuerza pública destacado en un pueblecito.
  
Las peticiones para procesar a sacerdotes en este tiempo han sido muchas. He concedido aquellas en las que los sacerdotes pudieran aparecer implicados en una acción extraña a su misión. Y he negado permiso para procesar a un sacerdote cuando la falta de que se le acusaba, se refería a alguna posible demasía en su predicación. Mi negación se fundaba, en ocasiones, en constarme la absoluta falsedad de la denuncia, como en algún caso en que la homilía había sido escrita y leída y tenía yo el texto en el que nada había condenable. En otras ocasiones, cuando no tenía tal certeza, me fundaba en el principio de afirmarme juez de los actos ministeriales de mis sacerdotes, para juzgarlos, castigarlos si había falta canónica -tengo dos sacerdotes suspendidos de predicación en estos momentos-, dispuesto a conceder el juicio del Estado si hubiere hallado causa, cuya falta lesionara gravemente las leyes del Estado.
 
Debo añadir también, dentro de estos antecedentes, que la voz extendida de malos tratos por parte de algunos agentes de la autoridad contra algunos detenidos, antes de su ingreso en establecimientos penitenciarios, de que hablamos el obispo de San Sebastián y un servidor en nuestra Pastoral Conjunta de noviembre, no solo no se acalló en los meses de abril y mayo. Por desgracia tengo testimonios dolorosos de algún sacerdote y de militantes seglares afectados. Y a pesar del secreto innato a esta clase de sumarios, es ya conocida por muchos la existencia de expedientes que se siguen contra algunos agentes de la autoridad por este motivo. El haberse abierto estos expedientes honra al Estado, de un lado, pero, de otro, da más vuelo a la dicha voz. La observación importa porque, en no pocas ocasiones, las denuncias contra sacerdotes se relacionaban con predicaciones en las que se hablaba de algunos de estos malos tratos. No juzgo ahora ni el qué ni el cómo de tales predicaciones, que pudieran ser conformes, o no, con lo debido. Señalo simplemente los hechos.
 
En este clima, durante este año, especialmente desde febrero, han sido muchos los sacerdotes llamados a declarar, una y otra vez, ante los distintos juzgados militares, pidiéndoles cuenta de sus homilías predicadas hace un año. Por mi parte hice ver a las autoridades, y en ocasiones a los mismos jueces, que, aun suponiendo que hubiese habido alguna falta en algunas predicaciones -hipótesis no imposible, como es claro- era mayor el daño que se estaba haciendo a la Iglesia y a la Patria con esas continuas llamadas ante los tribunales, de sacerdotes, algunos venerables por años y por servicios, creando un ambiente de desasosiego y dando lugar a una protesta fundada contra las injerencias en la acción ministerial.
 
Los hechos del 1 de junio
Inesperadamente el 1 del pasado junio, diez sacerdotes fueron llamados una vez más ante el juzgado militar eventual nº 4. Uno no se presentó y los otros nueve, entre los que había un anciano de 68 años, enfermo del corazón, fueron detenidos por un decreto del Excmo. Sr. Capitán General de Burgos, que cerraba expediente judicial penando con un arresto menor de uno, dos o tres meses, a dichos sacerdotes por “leve falta de ligera irrespetuosidad y ofensa a la autoridad militar”, cometida en distintas homilías de abril, mayo y junio de 1969. Los nueve sacerdotes fueron llevados a la prisión de Zamora, sin darles tiempo a recoger ni ropa, ni breviario ni medicinas (dos de ellos son enfermos) ni nada.
 
Nada se me había comunicado. De algunos de los sacerdotes sabía que habían sido llamados varias veces y conocía su presunta falta, que como obispo no podía calificar de tal. De los otros nada puedo juzgar porque ignoro todo fuera de la comunicación de la detención, que se me hizo después de hecho el traslado de los sacerdotes.
 
El problema concordatario
La autoridad militar me dijo que no era necesario ningún permiso concordatario porque se había actuado con sanciones gubernativas por faltas del Código de Justicia Militar, art. 443. Reuní inmediatamente mis asesores peritos en derecho canónico y español; y, tras profundo estudio, todos me dijeron unánimemente que la infracción del concordato era evidente, porque la pena se había impuesto en una causa criminal sin previo consentimiento del Ordinario. En Madrid reuní, igualmente a otros asesores, entre ellos algún catedrático de Universidad y algún penalista, y coincidieron unánimemente con el informe de sus compañeros de Bilbao.
 
Por otra parte, todos veíamos una injerencia contra la libertad de la Iglesia en la constante llamada de sacerdotes a los tribunales sin notificación siquiera al Prelado, para inquisiciones sobre homilías, tanto más delicadas y graves cuanto que los jueces instructores, de acuerdo con el Código de Justicia Militar, no son peritos en leyes sino jefes de las distintas armas.
 
La conmoción de la diócesis
La noticia, aunque la prensa la calló o la dio muy veladamente, se extendió rápidamente en la diócesis. Y causó una conmoción violenta en el clero, en los militantes seglares y en gran parte de la población, sobre todo en las amplias zonas afectadas. Sólo en Sestao, población de 40.000 habitantes, eran cinco los sacerdotes detenidos.
 
El domingo, día 7, estuvo a punto de producirse una situación dramática, porque gran parte del clero quería cerrar los templos y tomar otras medidas de protesta airada. Tras largas sesiones del Consejo del Presbiterio consiguieron hacer serenidad en los más. Y se celebró la Eucaristía normalmente en toda la diócesis, con excepción de un pueblo, en que los sacerdotes cerraron sus templos, por lo que les he reprendido seriamente. En Sestao fuimos el Vicario General y un servidor a celebrar algunas misas para cubrir la falta de los cinco sacerdotes, tres de ellos párrocos. Pero la conmoción continúa, sin que sea posible predecir las consecuencias pastorales del problema.
 
Mi actitud como Obispo
Cinco han sido mis reacciones como Obispo en la difícil situación:
  1. Informar de todo a la Santa Sede, con envío de toda la documentación en mi poder, sometiendo a su superior juicio mi propio parecer;
  2. Informar al Presidente de la Conferencia Episcopal, a quien he enviado también parte de la documentación que poseo;
  3. Elevar al Gobierno de la nación mi enérgica protesta, mediante un telegrama del día 2 al Ministro de Justicia, y dos cartas de los días 3 y 9, en las que explico la génesis y consecuencias de todo el problema;
  4. Multiplicar mis contactos con los sacerdotes para ayudar a la serenidad;
  5. Publicar una Carta Pastoral, elaborada con el apoyo unánime del Presbiterio, que fue leída el sábado y domingo, 6 y 7, en todos los templos de la diócesis.
 
La carta pastoral
La carta pastoral, que se publicará el próximo Boletín de la diócesis, tiene las siguientes partes, tras una introducción:
  1. Exposición del hecho de las detenciones;
  2. Reflexión sobre algunas exigencias que él plantea en nuestra pastoral diocesana, al haber sacado violentamente a la superficie un estado larvado de malestar;
  3. Un análisis del hecho en dos planos:
    • El de los derechos de la Iglesia afectados: injerencia de la autoridad estatal en la acción de la Iglesia; infracción del Concordato; derecho de la Iglesia a juzgar si la acción ministerial de sus sacerdotes es, o no, conforme con su misión y el querer de la Iglesia, para aprobar, condenar conforme a código canónico, o entregar la causa al fuero no eclesiástico.
    • El de los derechos humanos en general, porque la libertad de la Iglesia tiene que encuadrarse en la general de todos los ciudadanos, para lo que se requieren leyes e instituciones que garanticen eficazmente los derechos y las legítimas libertades ciudadanas.
    En este análisis se insiste en una idea ya expuesta en la Pastoral Conjunta de los Obispos de San Sebastián y Bilbao sobre la necesidad de superar nuestra fácil tendencia al totalitarismo y a la instrumentalización de la Iglesia.
  4. Se cierra la Carta con un reconocimiento de faltas de nuestra Iglesia local, y con un propósito de trabajar a fin de ser más evangélicos y cumplidores de nuestra misión salvadora de los hombres y del mundo, poniendo la esperanza en la Virgen María para todo ello.
 
El estado público de un problema
No quiero cerrar esta comunicación, sin salir al paso de una fácil acusación que algunos pudieran hacerme. Lo diré copiando parte de mi carta del 9 de junio al Sr. Ministro de Justicia:
“Me preocupa que algunos me acusen de dar estado público a cosas que debiera resolver de otro modo. Y, aunque me sé responsable de muchas faltas, creo ser inocente de esa. Así se lo manifiesto a un superior mío en carta, de la que creo poder copiarle este párrafo:
“Siento muchísimo crear conflictos entre Iglesia y Estado, o mejor dicho verme envuelto en ellos; y actúo, equivocada o acertadamente con la mejor buena voluntad, en la línea en que creo me obliga mi deber pastoral. Sé que algunos podrán pensar que no debiera dar estado público a algunas cuestiones pero debo decir que cuando un problema se ha planteado a nivel no público, por grave que haya sido, jamás he dicho nada en público por fuertes que hayan sido mis notas al Gobierno o mi exposición a la Santa Sede -mi documentación en este punto es mucha-; pero cuando, sin yo quererlo y aun lamentandolo mucho, el problema lo plantean algunas autoridades a nivel público conmocionando a toda la diócesis, no creo tener otro remedio que hablar también en público con claridad y con caridad, a la vez que sometiendo, sin embargo, mi parecer en todo caso a mis superiores”.
 
Cierro esta ya larga carta. He querido con ella informar a los hermanos ante los hechos con la mayor objetividad, tal como los veo desde su centro mismo. Dos fines me han movido: el darles posibilidad de no desorientarse por informaciones parciales o aun falsas que puedan llegarles, y urgirles una oración por esta diócesis de Bilbao, la mía de Santander a la que casi no puedo atender, y también por mí. Mucho he sufrido estos días. Más, en no pocos aspectos, que hace un año cuando los sucesos de abril y mayo. Lo ofrezco en reparación por mis muchos pecados y los de nuestra Iglesia. Y también pidiendo al Señor, capaz de escribir derecho con líneas torcidas, que esta torcidísima línea en que nos han colocado los últimos acontecimientos se convierta en bien por su gracia, ¡Bendito sea el Señor si hace que todos esos sufrimientos sirvan en algo para que las relaciones entre la comunidad política y la Iglesia sean sanamente cooperadoras, pero salva la independencia y autonomía debida de ambas potestades, como quiere el Concilio y nos ha pedido especialmente la Santa Sede a los Obispos españoles! Unido a todos, a los que aprueban generosamente mi conducta y más todavía, en caridad mayor, a los que critiquen unos u otros fallos, queda siempre afmo.
  
Hermano en Cristo, 
  
José María Cirarda”

domingo, 30 de julio de 2017

“LA PROCESIÓN DE LA LUJURIA”: PROFECÍA DE LA BEATA ANA MARÍA TAIGI

Traducción del artículo publicado en italiano en TESTIMONIANZE DI FEDE
  
¿Orgullo ‘gay’? ¡ORGULLO SATÁNICO! Las visiones proféticas de la mística Beata Ana María Taigi sobre el Orgullo ‘Gay’
 
  
En el siglo XVIII, la Beata Ana María Taigi lo había profetizado en una de sus tantísimas visiones que transcribió:
“[...] después de estas señales, cuando se aproxime el fin, el Dragón será suelto y la Divina Madre invitará a la penitencia, y los hombres sin percatarse de los avisos celestiales, andarán por las calles de la Santa Ciudad Eterna bañada por la Sangre de los Príncipes (Apóstoles), portando la Lujuria en procesión; y el Padre de la Mentira será su cabeza. Sacrilegios se cometerán contra los templos del Santo Espíritu y contra la Religión: los hombres se vestirán como mujeres y las mujeres se vestirán de hombres, la Voz del Santo Vicario no será escuchada y en la Alma Urbe su figura será hecha objeto de escarnio y risa, luego el Dragón (que ya ha tomado posesión de su reino) destilará directrices en las mentes de aquellos que a él están sujetos para difundir el aliento pestilente de la Lujuria donde el Beatísimo estableció su Sede y para difundir y multiplicar la obra suya nefanda de destrucción y perdición, entonces deberá implorarse por la Cristiandad la Misericordia de Dios y hacer Oración por la Iglesia Militante demandando auxilio a la Madre Santa y ofreciendo penitencias y sacrificios [...]”
  
¡No se podría dar descripción más perfecta, pronunciada con dos siglos de anticipación, del evento anticrístico y diabólico conocido como Orgullo ‘gay’!
 
¡OREMOS Y HAGAMOS PENITENCIA! Por nosotros y por estos hermanos y hermanas que no saben lo que hacen.
 
Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros pecadores y del mundo entero por los méritos de Tu dolorosa Pasión... ¡¡Virgen Santísima, Madre de la Pureza, ven en nuestro socorro!! ¡Todos los Ángeles y Santos del Cielo, Ánimas Purgantes, rogad con nosotros y por nosotros!

ORACIÓN PARA LOS TIEMPOS DE TRIBULACIÓN, POR EL PADRE BENJAMÍN CAMPOS

Tomado de RADIO CRISTIANDAD
  
¡Oh Señor y Redentor nuestro!, que prometiste no romper la caña cascada, sino escuchar a todo pecador arrepentido: llenos de confusión acudimos a Tí en la presente tribulación. Hemos pecado, nos hemos olvidado de Tí, nos hemos apartado de tus mandamientos; hemos sido ingratos a tantos beneficios tuyos. Reconocemos que nos castigas justamente y que merecemos mucho más de lo que nos afliges. Pero hoy, arrepentidos, acudimos a Tí, invocando tu Santo Nombre y tu Título de Redentor. Mira cómo nos dispersa y desgarra a nosotros, tu grey, el lobo de la impiedad, el cual no se detiene ante tus altares: profana hasta burlar tus planes de amor sintetizados en tu Augusto Sacramento. Ten piedad de nosotros, reafirma nuestra fe, sostén nuestros deseos de serte fieles. No queremos ser espinas que te hieran. Pon en nuestra frente tu señal para estar entre los que Te bendicen. Te lo pedimos por la Virgen Santísima, tu Madre y Nuestra Madre, que por su intercesión, no desecharás nuestra petición. Permítenos decir con San Pedro: «¡Señor, Tú sabes que te amamos!»
  
El P. Benjamín Campos SJ fue, junto con el P. Joaquín Sáenz Arriaga, de los primeros sacerdotes en México que rechazó el Novus Ordo Missæ de Pablo VI. Sostuvo una lucha incansable por defender la Santa Misa de siempre y la verdadera doctrina Cristiana hasta su muerte. Sufrió muchos ataques y persecuciones por esta causa. Su padre, Francisco Campos, fue Cristero y entregó su vida en esa lucha. El P. Campos, crítico de los acuerdos entre la Jerarquía eclesiástica y el gobierno masón, fue además compañero de estudios y gran amigo del P. Miguel Pro, sacerdote mártir durante la Cristiada.

sábado, 29 de julio de 2017

AD PORTAS DEL CISMA EN CANTERBURY

Traducción de la noticia publicada en CHRISTIAN TODAY (Inglaterra)
 
EXCAPELLÁN DE LA REINA DE INGLATERRA ESTÁ LIDERANDO UNA REBELIÓN DE VICARIOS ANTE EL “MATRIMONIO HOMOSEXUAL”
  
El ex Capellán de la Reina [distinción conferida al clero anglicano, análoga a los Prelados de honor de Su Santidad en el Catolicismo, N. del T.], Gavin Ashenden, está liderando un grupo de clérigos conservadores rebeldes que amenaza romper con la Iglesia de Inglaterra por temas sexuales.

Gavin Ashenden
 
En una carta publicada en el diario Telegraph, el grupo de 23 advierte del prospecto de una “declaración de independencia” por vicarios que sienten que aquellos con opiniones tradicionales están siendo “marginalizados” por el liderazgo eclesial. Afirman que las decisiones del Sínodo General -el cuerpo legislativo de la Iglesia de Inglaterra- ha causado “gran preocupación” a los anglicanos. Ellos dicen: “Hay momentos, especialmente en tiempos de desintegración social, en que la Iglesia debe ir contra la cultura dominante”.
 
La carta agrega que “el abucheo a los tradicionalistas” y el “abuso personal” que afrontaron en el Sínodo ha “profundizado la desconfianza”entre los dos bandos.
 
Otros signatarios de la carta incluyen al obispo retirado de Rochester, Michael Nazir-Ali, y la jefa de Christian Concern, Andrea Williams.
    
La carta dice que la Iglesia de Inglaterra se dirige a una “revuelta en la forma de un movimiento de independencia” a menos que haya un cambio de dirección.
 
La carta concluye planteando la posibilidad de una división en la Iglesia de Inglaterra, similar a la que tuvo lugar en la Iglesia Anglicana de Norteamérica (ACNA).
 
Ashenden dijo al Telegraph que el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, está “bajo aviso”. Dijo:
“Esta es una advertencia de que el arzobispo está bajo aviso de que a menos que dirija a la Iglesia en una forma que sea consistente con los valores y la autoridad de la Biblia, y opuesta al secularismo progresista, se enfrentará a un tipo de revuelta en forma de un movimiento independentista”.
  
Un vocero de la Iglesia de Inglaterra dijo: “El Sínodo a menudo debate temas controversiales y los miembros pueden a veces discordar fuertemente entre sí. Esa es la naturaleza del debate”.

Una sesión del Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra
  
Ashenden le dijo a Christian Today en la mañana:
“La Iglesia de Inglaterra está haciendo las divisiones como si se fuera llevada en una dirección crecientemente progresista y secular en temas de género. Está haciéndolo mal siendo bondadosa y compasiva para el discipulado. Deberíamos ser siempre bondadosos y compasivos, pero para darle a las personas lo que Dios quiere que tengan, no lo que ellos quieren que Él quiera tener para ellos.
 
Esto no es tanto sobre el sexo o el género, como sí sobre la obediencia y la integridad. Esto es, como se acostumbra entre los Cristianos, la lucha entre el zeitgeist, el espíritu de la edad, y el Espíritu Santo. Si la Iglesia de Inglaterra continúa por este camino de acomodamiento con la práctica del matrimonio homosexual, llegará a haber dos tipos de anglicanos en este país. Un grupo que conservará la fe con la doctrina de Cristo y las Escrituras, ofreciendo la bondad y compasión de la fidelidad a Dios, y otro que guardará la fe con el secularismo, y también ofrecerá bondad y compasión, pero una bondad superficial que no llevará a la gente más cerca a Dios”.
  
La carta a Telegraph viene después que veintiún clérigos anglicanos conservadores condenaron por separado el Sínodo general por permitir “desarrollo trágico” cuando votó para condenar la denominada “terapia de conversión” para homosexuales y considerar el apoyo litúrgico a aquellos cristianos que “transicionan” de un género a otro.
 
La declaración, presentada la semana pasada por Christian Today, dice que
“nosotros, como algunos de los llamados a la renovación del anglicanismo bíblico y ortodoxo, ya hemos comenzado a reunirnos, en favor de nuestros hermanos anglicanos, para discutir cómo asegurar un futuro eclesial fiel”.
 
Refiriéndose a las votaciones aprobadas en el sínodo en York a comienzo de mes, la declaración dice:
“Muchos compartirán nuestra consternación por las recientes decisiones... y el seguimiento de principios, valores y prácticas contrarias a la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia.
 
Puesto que la Cámara de los Obispos falló persistentemente en cumplir los encargos dados por Dios por los cuales ellos habían jurado desterrar estos trágicos desarrollos fue, tristemente, no completamente inesperados.
 
Por lo tanto, y previendo tales eventualidades, nosotros, como algunos de los llamados a la renovación del anglicanismo bíblico y ortodoxo, ya hemos comenzado a reunirnos, en favor de nuestros hermanos anglicanos, para discutir cómo asegurar un futuro eclesial fiel. Deseamos ahora que lo que hemos hecho sea más ámpliamente conocido.
 
... Nos reuniremos nuevamente, como hemos planeado y en una locación externa, mediante consejo episcopal, en Octubre. Es nuestra intención recibir en esa ocasión una diversidad incluso mayor de contribuyentes”.
 
Los firmantes incluyen a Ashenden, la líder evangélica Susie Leafe (directora del grupo conservador Reform), el Reverendo Andy Lines (obispo de la ACNA con Misión Especial para Europa), James Paice (fideicomisario de Good Steward’s Trust en Southwark) y Andrew Symes (secretario ejecutivo de Anglican Mainstream).
 
Ashenden le dijo a Christian Today la semana pasada que estaba preocupado por “un cambio de cultura en lo concerniente a la ética sexual” y ua forma “infiel y secularizada” del anglicanismo. También acusó a los obispos de renegar de su obligación de promover la Fe cristiana. Dijo:
“Firmé este documento porque creo que a pesar de las promesas del arzobispo Welby de que no planeaba supervisar cualquier cambio formal de doctrina, se intenta que debería haber un cambio de cultura en lo concerniente a la ética sexual, abandonando lo que la Iglesia debería enseñar y remplazándolo con otras cosas que están en completa oposición a la Escritura y a la enseñanza dominical. Si alguno tenía cualquier duda sobre esto antes del pasado Sínodo General, no puede haber duda ahora sobre ello. Se convierte un poco de casuística el decir que no hay planes para cambiar la doctrina formal mientras alientan cambios en la liturgia y la cultura.

Los obispos de la Iglesia de Inglaterra –que votaron casi unánimemente en favor de esos cambos– han renegado de su responsabilidad primaria en defender y articular la Fe cristnana. Eso deja un vacío de control episcopal que necesitará ser ordenado. Miro hacia adelante para trabajar con otros para remediarlo en una forma que llevará a un anglicanismo renovado y fiel en este país en contraste al infiel y secularizado”.
 
COMENTARIO
De más no está recordar que el cisma anglicano se dio por causa del matrimonio: Enrique VIII, ansiando tener un hijo varón, quería casarse con Ana Bolena, pero primero solicitó al Papa Clemente VII que le anulara su matrimonio con Catalina de Aragón (madre de María I de Inglaterra) aduciendo parentesco por afinidad (primero Catalina fue esposa del príncipe Arturo de Gales, hermano de Enrique) y decencia pública. El Papa, habiendo estudiado el caso (y tal vez temiendo la ira de Carlos I de España -los recuerdos del Saco de Roma aún eran recientes para él-), confirmó la existencia y validez del matrimonio de Enrique y Catalina porque, si bien hubo matrimonio entre Catalina y Arturo, éste murió sin dejar descendencia; y la dispensa otorgada por el Papa Julio II fue otorgada en debida forma, siguiendo las Sagradas Escrituras y el poder que Cristo confiriera a San Pedro y sus sucesores de atar y desatar.
 
Obstinado en su voluntad y enceguecido por la lujuria, Enrique VIII se proclamó Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra, separándola del Catolicismo y suspendió el envío del Óbolo de San Pedro. Acto seguido, declaró nulo su matrimonio con Catalina y se casó con Ana Bolena, a la sazón embarazada de Isabel I. Pero las razones que Enrique pretendía esgrimir contra su primer matrimonio se aplican contra el segundo, y de forma horrorosa: De acuerdo al cronista Nicholas Sanders, en su libro De orígine ac progréssu schismátis Anglicáni (Del origen y progreso del cisma anglicano), Enrique cometió adulterio con María Bolena, hermana de Ana; y con la madre de ambas, Isabel Howard (por lo que Ana viene a ser hija ilegítima de Enrique).
 
Regresando al presente, otro cisma en el anglicanismo (esta vez en la mismísima Iglesia de Inglaterra) es previsible dada la falta de unidad y sucesión apostólica, como señalamos en una oportunidad. Aparte, el viaje a la Roma modernista es un contrasentido: ALLÁ PASA LO MISMO QUE EN CANTERBURY, Y PEOR. Así las cosas, estimados anglicanos tradicionalistas, en medio de todos estos acontecimientos, Dios está ofreciéndoos su misericordia ahora, luego de estar expiando por casi cinco siglos el pecado de Enrique y su dinastía: el Catolicismo Tradicional es la única posibilidad, aún más, es IMPERATIVO si queréis guardar la enseñanza de Cristo y salvar vuestras almas.
  
¡NUESTRA SEÑORA DE WALSINGHAM, SAN JORGE MÁRTIR Y SAN EDUARDO EL CONFESOR, ALCANZAD LA CONVERSIÓN DE INGLATERRA!

miércoles, 26 de julio de 2017

EL VATICANO ESTÁ SECO (MATERIALMENTE)

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO
  
EL ANTIRROMANO BERGOGLIO Y SU VATICANO ESTÁN SIN AGUA
LAS FUENTES QUE COPIOSAMENTE CORRÍAN EN LA ANTIGUA ROMA ESTÁN SECAS
  
Justo como la Fe en la Roma modernista, las fuentes del Vaticano están secas por primera vez en su historia.
Tal vez Dios está castigando al Antipapa marxista y antirromano Francisco Bergoglio, que fue citado diciendo que “Odia a Roma”.
Él odia a los antiguos romanos por ser “Demasiado tradicionales”, pero estos fundadores de la sociedad occidental moderna no tenían este problema: Muchos de sus Aquædúctus, milagros de la Ingeniería, aún están en funcionamiento, ¡pero Dios ahora fuerza a Bergoglio a beber de las ECOndenadas botellas plásticas!
 
Tal vez Dios está castigando al Antipapa marxista Francisco Bergoglio. Por primera vez en la historia del Vaticano, sus fuentes están sin agua. Todos conocen del milagro de la ingeniería que los antiguos romanos consiguieron con la construcción de acueductos a lo largo de su vasto Imperio, muchos de los cuales aún están en funcionamiento. Pero ahora no hay agua para el Vaticano modernista. Bergoglio tiene que beber, ¡horror horrórum!, de las ECOndenadas botellas plásticas.
 
Verás, Dios le ha cortado el agua a Bergoglio. Cien fuentes en el Vaticano están secas, incluyendo las dos obras maestras del Barroco justo en medio de la Plaza de San Pedro, talladas por los escultores Carlo Maderno y Gian Lorenzo Bernini del siglo XVII. El Cielo ha enviado un sofocante calor estival y una sequía de dos años afectando a la pequeña Ciudad-Estado [Parte de la información para este Comentario proviene del servicio de noticias de Reuters].
  
Verdaderos Católicos, esta semana ha sido la peor para Francisco Bergoglio desde que asumió como Antipapa hace más de cuatro años. Después de que su jefe de finanzas el cardenal Pell fuera acusado de crímenes sexuales, el palacio del Santo Oficio fuera expuesto como epicentro de orgías “gais” y que se revelara que en el Hospital Bambino Gesù mataban niños, el contraído semblante “verde” de Bergoglio está ahora poniéndose emético (con perdón, colorado).

domingo, 23 de julio de 2017

DE LA UTILIDAD DE LOS DESPRECIOS HUMANOS EN EL CAMINO DE LA VIRTUD PARA ELEVARSE EN LA CONFIANZA A DIOS

«El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará» (Job XII, 4). Muchas veces nuestra débil alma, cuando recibe por sus buenas acciones el halago de los aplausos humanos, se desvía hacia los goces exteriores, posponiendo las apetencias espirituales, y se complace, con un abandono total, en las alabanzas que le llegan de fuera, encontrando así mayor placer en ser llamada dichosa que en serlo realmente. Y así, embelesada por las alabanzas que escucha, abandona lo que había comenzado. Y aquello que había de serle un motivo de alabanza en Dios se le convierte en causa de separación de él.
  
Otras veces, por el contrario, la voluntad se mantiene firme en el bien obrar, y, sin embargo, sufre el ataque de las burlas de los hombres; hace cosas admirables, y recibe a cambio desprecios; de este modo, pudiendo salir fuera de sí misma por las alabanzas, al ser rechazada por la afrenta, vuelve a su interior, y allí se afinca más sólidamente en Dios, al no encontrar descanso fuera. Entonces pone toda su esperanza en el Creador y, frente al ataque de las burlas, implora solamente la ayuda del testigo interior; así, el alma afligida, rechazada por el favor de los hombres, se acerca más a Dios; se refugia totalmente en la oración, y las dificultades que halla en lo exterior hacen que se dedique con más pureza a penetrar las cosas del espíritu.
 
Con razón, pues, se afirma aquí: «El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará», porque los malvados, al reprobar a los buenos, demuestran con ello cuál es el testigo que buscan de sus actos. En cambio, el alma del hombre recto, al buscar en la oración el remedio a sus heridas, se hace tanto más acreedora a ser escuchada por Dios cuanto más rechazada se ve de la aprobación de los hombres.
    
Hay que notar, empero, cuán acertadamente se añaden aquellas palabras: Como lo soy yo; porque hay algunos que son oprimidos por las burlas de los hombres y, sin embargo, no por eso Dios los escucha. Pues, cuando la burla tiene por objeto alguna acción culpable, entonces no es ciertamente ninguna fuente de mérito.
 
El hombre honrado y cabal es el hazmerreír. Lo propio de la sabiduría de este mundo es ocultar con artificios lo que siente el corazón, velar con las palabras lo que uno piensa, presentar lo falso como verdadero y lo verdadero como falso.
 
La sabiduría de los hombres honrados, por el contrario, consiste en evitar la ostentación y el fingimiento, en manifestar con las palabras su interior, en amar lo verdadero tal cual es, en evitar lo falso, en hacer el bien gratuitamente, en tolerar el mal de buena gana, antes que hacerlo; en no quererse vengar de las injurias, en tener como ganancia los ultrajes sufridos por causa de la justicia. Pero esta honradez es el hazmerreír, porque los sabios de este mundo consideran una tontería la virtud de la integridad. Ellos tienen por una necedad el obrar con rectitud, y la sabiduría según la carne juzga una insensatez toda obra conforme a la verdad.
  
(SAN GREGORIO MAGNO. Morália, sive Exposítio in Job, Libro X, 47-48. Cf. JACQUES-PAUL MIGNE, Patrología Latina LXXV, 946-947)

jueves, 20 de julio de 2017

ORACIONES ANTES Y DESPUÉS DE LA CONFESIÓN

Oraciones tomadas del devocionario Heures des Pénitens, impreso en Aix en 1755.
 
Antes de acercarte al Sagrado Tribunal de la Penitencia, conviene que te prepares espiritualmente para recibir dignamente el Sacramento de la Confesión, por ello debes orar así:
Cónditor cœli et terræ, Rex regum et Dóminus dominántium, qui me de níhilo fecísti ad imáginem, et similitúdinem tuam et me próprio tuo Sánguine redemísti, quem ego peccátor non sum dignus nomináre, nec invocáre, nec corde cogitáre. Te supplíciter deprécor, et humíliter exóro, ut cleménter respícias me servum tuum néquam. Et miserére mei, qui misértus fuísti muliéri Chananéae, et Maríæ Magdalénæ: qui pepercísti Publicáno, et latróni in cruce pendénti. Tibi confíteor, Pater piíssime, peccáta mea, quæ si volo abscóndere, non possum tibi, Dómine. Parce mihi, Christe, quem ego nuper multum offéndi cogitándo, loquéndo, operándo, et in ómnibus modis, in quíbus ego frágilis homo et peccátor peccáre pótui, mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ídeo, Dómine, precor tuam cleméntiam, qui de cœlo pro mea salúte descendísti, qui David a peccáti lapsu erexísti, parce mihi, Dómine, parce mihi Christe, qui Petro te negánti pepercísti. Tu es Creátor meus et Redémptor meus, Dóminus meus et Salvátor meus, Rex meus et Deus meus. Tu es spes mea et fidúcia mea, gubernátio mea et auxiliátio mea, consolátio mea et fortitúdo mea, defénsio mea et liberátio mea, vita mea, salus mea et resurréctio mea, lumen meum et desidérium meum, adjutórium meum et patrocínium meum. Te deprécor et rogo adjúva me, et salvus ero: gubérna me et defénde me: confórta me et consoláre me: confírma me et lætífica me: illúmina me et vísita me. Súscita me mórtuum, quia factúra et opus tuum sum. Dómine, ne despícias me, quia fámulus et servus tuus sum, quamvis malus, quamvis indígnus et peccátor: sed qualiscúmque sim, sive bonus, sive malus, semper tuus sum. Ad quem ego fúgiam, nisi ad te vadam? Si tu me éjicis, quis me recípiet? Si tu me déspicis, quis me aspíciet? Recognósce me ergo indígnum ad te refugiéntem, quámvis sim vilis et immúndus: quia si vilis et immúndus sum, potes me mundáre: si cœcus sum, potes me illumináre: si infírmus sum, potes me sanáre: si mórtuus et sepúltus sum, potes me resuscitáre; quia major est misericórdia tua, quam iníquitas mea: major est píetas tua, quam ímpietas mea: plus potes dimittére, quam ego committére: et plus párcere quam ego peccátor peccáre. Non ergo despícias, Dómine, neque atténdas multitúdinem iniquitátum meárum: sed secúndum multitúdinem miseratiónum miserére mei, et propítius esto mihi máximo peccatóri. Dic ánimæ meæ: «Salus tua ego sum». Qui dixísti: «Nolo mortem peccatóris, sed magis ut convertátur et vivat»: convérte me, Dómine, ad te, et noli irásci contra me. Deprécor te, clementíssime Pater, propter misericórdiam tuam, supplíco et exóro, ut perdúcas me ad bonum finem, et ad veram pœniténtiam, puram confessiónem, et dignam satisfactiónem ómnium peccatórum meórum. Amen.
 
Cuando te aproximes al Confesionario, di esta oración, para que el Señor reciba la confesión que le presentas por medio del Sacerdote:
Súscipe confessiónem meam, piíssime ac clementíssime Dómine Jesu Christe, única spes salútis ánimæ meæ, et da mihi, obsécro, contritiónem cordis et láchrymas óculis meis, ut défleam diébus ac nóctibus omnes neglegéntias meas cum humilitáte et puritáte cordis. Appropínquet orátio mea in conspéctu tuo, Dómine. Si irátus fúeris contra me, quem adjutórem quǽram? Quis miserébitur iniquitátibus meis? Meménto mei, Dómine, qui Chananǽam et Publicánum vocásti ad pœniténtiam, et Petrum lachrymántem suscepísti. Dómine, Deus meus, súscipe preces meas. Salvátor mundi, Jesu bone, qui te Crucis morti dedísti, ut peccatóres salvos facéres, réspice me míserum peccatórem, invocántem nomen tuum, et noli sic atténdere malum meum ut obliviscáris bonum tuum. Et si commísi unde me damnáre potes, tu non amisísti unde salváre soles. Parce ergo mihi, qui es Salvátor meus, et miserére peccatríci ánimæ meæ. Solve víncula ejus, sana vúlnera. Dómine Jesu, te desídero, te quaero, te volo: osténde mihi fáciem tuam et salvus ero. Emítte ígitur, piíssime Dómine, méritis puríssimæ et immaculátæ semper Vírginis Genetrícis tuæ Maríæ, et Sanctórum tuórum, lucem tuam et veritátem tuam in ánimam meam, quæ omnes deféctus meos in veritáte mihi osténdat, quos confitéri me opórtet, atque juvet et dóceat ipsos plene et contríto corde explicáre. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
Luego de confesar tus pecados, y recibir la Absolución, implora la intercesión de la Santísima Virgen María y todos los Santos recitando esta oración:
Sit tibi, Dómine, obsécro, méritis beátæ semper Vírginis Genetrícis tuæ Maríæ et ómnium Sanctórum, grata et accépta ista conféssio mea, et quídquid mihi défuit nunc, et de sufficiéntia contritiónis, de puritáte et integritáte confessiónis, súppleat píetas et misericórdia tua et secúndum illam dignéris me habére plénius et perféctius absolútum in Cœlo. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

miércoles, 19 de julio de 2017

EL VATICANO APOYA LA IGLESIA DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO

Noticia tomada de INFOVATICANA
 
EL CARDENAL ZEN DENUNCIA QUE EL VATICANO ESTÁ SECUNDANDO UNA IGLESIA FALSA EN CHINA
El obispo emérito de Hong Kong manifiesta nuevamente su oposición a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno comunista chino y la Santa Sede.

Joseph Zen Ze-kiun SDB, Cardenal-Obispo emérito de Hong Kong
 
En una entrevista concedida al medio polaco ‘Polonia Christiana’, el cardenal Joseph Zen, anterior prelado de Hong Kong y asesor de Benedicto XVI en las relaciones sino-vaticanas, ha manifestado nuevamente su oposición a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno comunista chino y la Santa Sede. Unos acuerdos que establecen que los obispos chinos serán elegidos por la conferencia episcopal del país y, posteriormente, ratificados por el Gobierno ateo de Pekín y por el Santo Padre, que será quien tenga, al menos en teoría, la última palabra.
 
De este modo, el obispo emérito de Hong Kong ha asegurado que, pese a lo que pueda parecer, la autoridad del Sumo Pontífice será poco relevante en el proceso de elección de los obispos chinos. “En la superficie, la autoridad del Papa está a salvo porque dicen que él tiene la última palabra. Pero todo es una farsa. Están dando un poder decisivo al Gobierno. ¿Cómo puede ser entregada a un Gobierno ateo la iniciativa de elegir obispos? Es increíble, increíble”, ha señalado el cardenal Zen con visible indignación.
 
En respuesta a la objeción de que, en ciertos períodos históricos, el poder político fue el encargado de nombrar obispos, el purpurado se ha mostrado contundente: “Ellos eran, al menos, reyes o emperadores cristianos. Pero éstos son comunistas ateos. Quieren destruir la Iglesia, o, si no pueden, por lo menos debilitarla”.
 
En esta línea, el asesor de Benedicto XVI en las relaciones sino-vaticanas ha expresado el desconcierto que le suscita el hecho de que la Santa Sede crea que existe una conferencia episcopal china: “No me puedo creer que el Vaticano no sepa que no hay una conferencia episcopal. Eso sólo es un nombre. Realmente nunca tienen discusiones, reuniones. Se reúnen cuando lo requiere el Gobierno. Éste da instrucciones y ellos obedecen. Es una farsa”, ha manifestado el cardenal, quien considera que la conferencia episcopal existente en China no es sino un títere en manos del ejecutivo del país.
 
Para reforzar sus argumentos, el cardenal Zen ha recordado a Benedicto XVI, quien negó la existencia de una conferencia episcopal legítima en China y aseguró que hay obispos clandestinos –que no cuentan con el beneplácito del Gobierno– absolutamente legítimos.
 
La situación de los católicos en China
Respecto a la situación de los católicos en China, el purpurado ha comparado ésta con la existente en los años 50 y 60, cuando los creyentes eran brutalmente perseguidos. Así, ha explicado que esta coyuntura se debe al debilitamiento de la Iglesia: “¿Por qué? Porque la Iglesia se ha debilitado. Lamento mucho decir que el Gobierno no ha cambiado, pero que la Santa Sede está adoptando una estrategia equivocada. Están demasiado ansiosos por dialogar y dialogar, así que dicen a todos que no hagan ruido, que se acomoden, se comprometan y obedezcan al Gobierno. Ahora las cosas están decayendo”.
 
Además, el cardenal Zen ha sugerido que el Papa Francisco se conduce con ingenuidad en su relación con el Gobierno chino debido a su experiencia vital. Así, él, argumenta el obispo emérito de Hong Kong, no ha experimentado un comunismo totalitario como el polaco o el chino –feroces en la represión del cristianismo–, sino uno más suave: el hispanoamericano.

domingo, 16 de julio de 2017

NOVENA EN HONOR A SAN SANTIAGO EL MAYOR, PATRONO DE ESPAÑA

Novena escrita por Diego Antonio Cernadas de Castro (el Cura de Fruime), a mediados del siglo XVIII, con algunas correcciones. Mons. Bartolomé de Rajoy y Munar, arzobispo de Santiago de Compostela, en 1839, se dignó conceder 80 días de indulgencia a todos los fieles que devotamente hicieren la Novena a San Santiago el Mayor.
 
ADVERTENCIA
La novena se empezará nueve días antes del día de su fiesta, que es a veinticinco de julio, o del día treinta de diciembre, en que se celebra la fiesta de traslación, o del día veintitrés de mayo, en que se celebra su aparición en la gloriosa batalla de Clavijo.
 
NOVENA EN HONOR A SAN SANTIAGO EL MAYOR, PATRONO DE ESPAÑA


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios y Señor infinitamente Misericordioso, sin cuyo auxilio nada podemos y nada valen nuestras obras, dignaos, Señor, concedérmele, para que os sea agradable este culto que deseo rendir a vuestro amado Discípulo y glorioso Patrón de España, a quien debemos la Fe con que os adoramos los Españoles. No mireis, Señor piadosísimo, a la gravedad de mis culpas, que humildemente os confieso. Perdonadmelas, Señor, por la Pasión y Muerte de vuestro Santísimo Hijo y dulcísimo Redentor mío, por las lágrimas de su Purísima Madre, y por el martirio de nuestro Apóstol, pues de todo corazón me pesa de haberos ofendido, por ser quien sois infinitamente amable, poderoso y justo. Quisiera antes morir que haber agraviado a vuestra inmensa Majestad: propongo firmísimamente enmendarme con vuestra gracia, que espero de vuestra misericordia, y hacer por ella todo lo posible para vivir y morir como hijo de la Santa Madre Iglesia, y de mi Padre y maestro el Apóstol Santiago, y merecer alabaros con él eternamente en la Gloria. Amén.
     
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Fidelísimo Discípulo del Divino Maestro Jesucristo, que mereciste os escogiese por una de las primeras columnas de su Iglesia, y por fundador y Patrono de las de España, que por vuestra predicación y merecimientos recibió la Fe Católica, y espera mantenerla hasta el fin del mundo. ¡Oh Padre y protector de todos los fieles, especialmente los Españoles, a quienes dejasteis por prenda de vuestro paternal amor el tesoro preciosísimo de vuestro sagrado cuerpo gloriosamente depositado en la magnífica Basílica de Compostela, a cuya espada debe España sus triunfos, en cuyo Bordón tiene su seguro arrimo, y por cuyos respetos franquea Dios la puerta de sus misericordias con tanta Indulgencia para la remisión de sus culpas: Bendito seais de todas las naciones naturales y extranjeras: aclamado seais y venerado de todas por ínclito Patrón nuestro. Gózome, Santo mío, de que de todas las partes del mundo concurran a venerar vuestras sagradas reliquias, y os pido rendidamente me alcanceis parte de los merecimientos de tantos devotos peregrinos, como con tanta fatiga, mortificacion y penitencia buscan vuestro amparo, y veneran vuestro patrocinio. Con todos ellos os amo, con ellos os venero, y con ellos quisiera ir publicando por tantas partes del Orbe, cuantas pasan en su dilatada peregrinación vuestras excelentes prerrogativas y vuestro glorioso nombre. Confirmadme, Santo mío, en la Santa Fe que os debo, y en el Santo temor de Dios que tanto necesito. Concededme del Todopoderoso el favor que os pido en esta Novena, para tener ese motivo más de daros las gracias en la Gloria. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 16 DE JULIO
Gloriosísimo Apóstol y amantísimo Patrón nuestro San Santiago, que a la primera voz con que el Divino Maestro os llamó para discípulo suyo, os resolvisteis prontísimamtente a seguirlo, abandonando con ánimo generoso las conveniencias y esperanzas del mundo, y aún a vuestro padre, por entregaros enteramente a la voluntad y servicio del Señor: infinitas gracias doy a su Majestad por este singular beneficio que os hizo, y a Vos os ensalzo y engrandezco por la puntualísima obediencia y fidelidad con que le habeis correspondido. Bien veis, Santo mío, cuán metido me hallo en las redes de mis pasiones, preso de mi amor propio, y atado a mis temporales intereses, que me impiden seguir a Dios y atender a sus amorosos llamamientos. Alcanzadme del Señor una alentada resolución como la vuestra, para romper estos lazos y desembarazarme de todos los cuidados que me estorben el servicio de Dios, y dadme una rendida atención a sus divinas inspiraciones para aplicarlas y obedecerlas, como Vos lo hicisteis. Promoved y fomentad la Fe, la Religión, y aun la felicidad temporal de la Iglesia, y particularmente de la España que por Patrón os venera, para que imitándoos en seguir a Cristo acá en la tierra, os acompañemos también en gozar de su vista en la Gloria. Amén.
  
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro y Ave María, en reverencia de la vocación, predicación y martirio del Santo.
  
GOZOS
Santiago, Apóstol glorioso
De la España esclarecida
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
 
Al punto que habeis oído
A Jesús que os ha llamado,
Del mar del mundo arriesgado,
Las redes echais a olvido:
A su interés engañoso
Disteis pronta despedida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso. 
  
Viendo que de celo lleno,
Serías Rayo inflamado,
Y Jesús os dio el señalado
Título de hijo del Trueno:
De nombre tan misterioso
Se vio la verdad cumplida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
El secreto os confió,
Señal de su amor bien fija,
Cuando a la difunta hija
De Jairo resucitó:
Así premia amoroso
Vuestra lealtad conocida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Cuando en el Tabor notoria
Hizo su inmensa grandeza,
Parte quiso su fineza
Daros en aquella gloria:
Para todo lance honroso
Su dignación os convida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
De su agonía en el Huerto,
Por testigo os ha escogido,
Siendo, estando Vos dormido,
Su amor con Vos más despierto:
No hay sudor, ni afan penoso,
Que de estimaros le impida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Digno vuestro valor fue
De que os fiase la hazaña
De conquistar toda España,
Para el reino de la Fe:
Dejasteis, Rayo fogoso,
La gentilidad rendida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Por premiar vuestros desvelos
Desde Jerusalén fina
Vino a España peregrina
La Emperatriz de los Cielos:
Templo le hicisteis famoso,
Que acredita su venida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Después de tanta proeza,
De los Apóstoles fuisteis
El primero que ofrecisteis
Por la Fe vuestra cabeza:
Llevais en esto dichoso
Primacía distinguida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Vivo siempre en la caricia
Con que la quereis honrar,
Muerto ya, le volvió a dar
Vuestro cuerpo alma a Galicia:
No hay con honor tan glorioso,
Nacíón más engrandecida.
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
  
Santiago, Apóstol glorioso
De la España esclarecida
En la muerte y en la vida
Sed nuestro Patrón piadoso.
 
Antífona: Oh Bienaventurado Apóstol, que escogido entre los primeros fuiste el primero de los Apóstoles que mereciste beber el Cáliz del Señor. ¡Oh glorioso reino de España, fortalecido con tal Patrón, y enriquecido con la prenda de su Santo Cuerpo, por cuya intercesión te hizo tan grandes favores el Todopoderoso.
  
V. Ruega por nosotros, Bienaventurado Santiago.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
 
ORACIÓN
Señor, santificad y proteged a vuestro pueblo, a fin de que ayudado por la asistencia de vuestro Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta tranquilidad de espíritu. Por J. C. N. S. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 17 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
Invictísimo Defensor la Fe y señalado Patrón de España, a quien el Divino Jesús distinguió con el renombre de hijo del Trueno, profetizando los fogosos incendios de caridad con que había de consumir la idolatría en estos Reinos e ilustrarlos con la luz del Evangelio, añadid a ese imponderable beneficio el de alcanzarme de Dios eficaces auxilios  para que así como Vos desempeñasteis con las obras el título que su Majestad os ha dado, verificándolo en las incansables fatigas de vuestro Apostólico celo, así yo desempeñe el nombre de cristiano, cumpliendo exactamente con las obligaciones que con Él he contraído para que en el día del juicio, en que habeis de recontar Nuestro rebaño, no me desconozcais de oveja vuestra. Lo mismo os pido para todos los fieles, especialmente los Españoles. No levanteis la mano del cuidado de su salvacion, que os costó tanto sudor. Conservadlos en paz exterior e interior, siempre triunfantes de sus enemigos visibles e invisibles para mayor gloria de Dios y vuestra, y para que seamos dignos de acompañaros en la Patria celestial. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
 
DÍA TERCERO - 18 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
Dichosísimo Apóstol, que por la fiel correspondencia a los favores del Todopoderoso Jesús os hicisteis digno de sus altas confianzas, y de que se acompañase de Vos para las obras de su Omnipotencia, llevándoos consigo para testigo de la portentosa resurreción de la hija de Jairo, yo os suplico rendidamente, por esta particular distinción que su Majestad hizo de Vos, presenteis al Señor mi pobre alma, quizá muerta por la culpa, o a lo menos lastimosamente débil y languida por su tibieza, para que su infinita piedad la resucite a la vida de la gracia, la fomente, e infunda un nuevo y vigoroso espíritu, con que en adelante le sirva con más fervor y más vivo deseo de su mayor honra. Haced, amantísimo Patrón nuestro, lo mismo con todos los infelices que están en pecado mortal, solicitando de la Divina Clemencia una especial asistencia a estos Reinos de España, para que en ellos florezca más y más la Fe, y la Religión que Vos le enseñasteis, y para que nuestras almas respiren siempre aquel aliento que Vos le comunicasteis, y lleguen vivas a la presencia del Señor y vuestra en la gloria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 19 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
Dilectísimo Ministro de la Majestad suprema de Dios y tan favorecido del Soberano Jesús, que no quiso en la tierra manifesta la gloria de su maravillosa Transfiguración sin que vos fueseis participante de ella, os suplico encarecidamente por aquel gozo que tuvisteis en el Tabor, cuando visteis en él reducida a un breve Mapa la Bienaventuranza eterna, que así como para subir a la cumbre, en que merecisteis gozarla, os confundisteis con la abnegacion de vos mismo, el desprecio del mundo y una rendida obediencia a los Preceptos de Jesucristo, así por los mismos medios me disponga para recibir del Señor una luz con que más claramente conozca y contemple en esta vida sus perfecciones y altísimos Atributos, para que más y más enamorado de aquella incomprehensible hermosura, desprecie por ella todas cuantas delicias me pueda ofrecer la tierra, y ponga todos mis cuidados en conseguir las del Cielo. Amén.
   
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 20 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
Benignísímo Padre y Patrón nuestro, tan tiernamente amado del Salvador del mundo, que no quiso apartaros de su lado en las agonías que padeció en el Huerto, y le debisteis la dulce Piedad de disimularos que estuvieseis durmiendo, mientras su Majestad, desangrandose en sudor copioso, estaba orando; yo os suplico humildemente, que así como vos, recobrado de aquel sueño supisteis pagar al Señor aquel descanso con las fatigas, desvelos y sudores de vuestro Apostólico ministerio; hasta dar la vida por Él, que la había dado por vos,  así yo, considerando la gran pérdida de tiempo que diariamente hago en estar dormido para el cuidado dei mi alma, y demasiadamente despierto para los del mundo, abra desde ahora con vuestro ejemplo los ojos, para ver cuán lejos voy del camino que me habeis enseñado, y conciba un propósito eficacísimo de desvelarme más por mi salvacíon y no perdonarme fatiga ni sudor alguno, que me conduzca para el bien espiritual de mi alma, por no degenerar de hijo vuestro y merecer por vos, y con vos, el eterno descanso. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 21 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
   
Esforzadísímo Campeón de la Iglesia, animosísímo Santiago, a cuyo generoso espíritu encomendó el Supremo Rey la ardua empresa de hacer frente a la judaica perfidia, y sujetar a la Divina Ley la gentílica protervia de toda España, infinitas gracias os doy por la animosidad y la fortaleza con que habeis cumplido con este soberano encargo, y por lo mismo os suplico rendidamente, que así como plantasteis en estos Reinos la Fe y la verdadera Religión de Jesucristo, así en ellos, y particularmente en mí, cuideis de conservarla y promoverla. No ignorais, Santo mío, que en mi, y quizá en muchísimos, está muy apagada (o como muerta) la Fe por falta de obras dignas del carácter de legítimos hijos vuestros. No se pierda, amantísimo Padre, vuestro trabajo. No os avergoncemos con nuestro indigno proceder. Sacad la Espada contra nuestros rebeldes apetitos, que nos tienen en peor cautiverio que los moros. Rescatadnos de la mísera esclavitud de nuestras pasiones, barbaramente dominantes. Convertidnos, celosísimo Operario, de nuevo, para que la penitencia y el contínuo ejercicio de las virtudes acrediten que somos de la Bandera del Grande Apóstol Santiago, así en la Militante, como en la Triunfante Iglesia. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 22 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
Afortunadísimo Apóstol, tan favorecido de la Soberana Reina del Cielo, María Santísima, que le merecisteis, aun estando ella en esta vida, viniese en persona desde Jerusalén a España a visitaros, fortaleceros y significaros que era gusto de Dios y suyo le erigiéseis en Zaragoza un Templo, que fue el primero que en el Orbe Cristiano se vio consagrado a la verdadera única Deidad, y a la que le dio el humano Ser; yo os suplico por el mérito y el consuelo que tuvisteis en ejecutar tan dulce y tan honroso precepto, consagreis también mi corazon en Templo de María Santísima, y le hagáis firmísima Columna sobre la cual esté siempre dignamente colocada y servida de mis potencias y sentidos, como amabilísima Madre, y poderosísima Señora. Haced, tiernísimo devoto de esta gran Reina, que todos os imitemos en amarla y en servirla, para que así como se dignó visitaros en vida, así en ella, y en la hora de nuestra muerte nos visite, y asista hasta ponernos seguros en la Gloria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 23 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
Constantísimo soldado de Jesucristo, que por servirle leal y valerosamente, no sosegasteis hasta derramar gustosamente vuestra sangre, y rendir por Él vuestra cabeza al cuchillo, yo os engrandezco y alabo por esa heroica constancia; y os suplico rendidamente me alcancéis la que necesito, para estar pronto a perder antes mil vidas que faltar a la ley que debo a mi Dios y mi Criador. Y pues vuestro celo fue tanto, que aun cuando os llevaba al suplicio, tuvisteis compasión de un paralítico dándole perfecta salud, y orasteis a Dios tan eficazmente por vuestro declarado perseguidor Josías, que le hicisteis tan amigo vuestro, que logró a vuestro lado la corona del martirio; miradme, Santo mío, con ojos de igual piedad. En mi alma, y en las de otros hay mucho que sanar, y no hay poco que convertir. Sanadnos, Patrón amable, y convertidnos. Alentad nuestro espíritu y confortadlo, para resistir firmemente los combates del enemigo, y perder cuando sea necesario, honra, vida y hacienda, antes que perder la gracia, perseverando siempre en ella, hasta poseer la Gloria. Amén.
   
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 24 DE JULIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
Suavísimo Bienhechor y Padre de los Españoles, que en vuestra última disposición, conforme a la del Altísimo, a la que siempre os arreglasteis, tuvisteis con ellos la Paternal atención de dejarles el preciosísimo legado de vuestro sagrado Cuerpo, queriendo tuviese en Compostela su descanso, su Sepulcro y su Solio, para moveros por esta sagrada prenda a continuarnos nuestra poderosa protección: yo os alabo, os magnífico y os rindo las gracias por esta partícularísima seña de vuestro amor a los Españoles. ¿Con qué os pagaremos, Patrón amabilisimo, este imponderable favor? ¡Oh, si supiésemos estimarlo! ¡Oh, si acertásemos a darle aquel culto puro y aquella álgida veneración que nos merece! No permitais, Santo mío, en vuestros vasallos, y en los felicísimos herederos y poseedores de vuestras Sagradas Reliquias el feísimo vicio de la ingratitud. Todo el mundo os ame, os reverencie y os ensalce; pero nosotros sobre todos. Dadnos, Apóstol prodigioso, una humilde confusión de ver lo poco que hacemos en culto vuestro, a vista de lo que tantos de tan distintas Naciones ejecutan por lograr el consuelo de tocar respetuosamente las losas de vuestra Apostólica Basílica. Haced que conmutemos las penalidades y gastos de la peregrinación de otros en obras de mortificación y caridad, especialmente con los mismos peregrinos, y últimamente proteged vuestra España; prosperad sus Monarcas, aumentad sus victorias, para que reine hasta el fin del mundo en nosotros la Fe, la Religión y la gracia de Dios, que por su infinita misericordia nos lleve a acompañaros en la eterna Patria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea obtener. Rezar tres Padre Nuestros y Ave Marías. Los gozos se dirán todos los días.

viernes, 14 de julio de 2017

EL INFAME ÍDOLO VOLTAIRE, DESTROZADO

Compilación de artículos tomados de diversas fuentes.
  
Tras su apariencia apacible, en François-Marie Arouet/Voltaire se ocultaba uno de los peores hombres que ha pisado la faz de la Tierra.
  
Eugenio Scalfari y Michela Marzano se han lanzado recientemente en una apología de François-Marie Arouet (1694–1778), más conocido como Voltaire, el primero presentándolo entre los máximos «campeones de la libertad», la segunda subrayando cómo este, en su obra, hacía «no sólo el elogio de la razón, sino también de la dulzura» (La Repubblica, 19/1/2015, p.47).
 
Lástima que entrambos, tal vez deslumbrados por el entusiasmo, hayan omitido a sus lectores detalles, si así puede decirse, que si no demuelen, al menos redimensionan la estatura del su amado filósofo. Para empezar, hubieran podido explicar que el autor del célebre Traité sur la tolérance (1763), contrariamente lo que muchos piensan, no dijo jamás aquel «no comparto tus ideas, pero me batiré hasta la muerte para que tú puedas expresarlas», frase que en cambio debemos a la escritora británica Evelyn Beatrice Hall (1868–1956).
  
Su misma existencia no fue tan ejemplar como uno, leyendo a Scalfari y Marzano, se imaginaría: Voltaire amaba los juegos de azar, lucrativos negocios comos el préstamo (a intereses estelares) e inversiones en la Compañía francesa de las Indias, que se ocupaba de la compra-venta de esclavos. Nada de qúe escandalizarse: el nuestro detestaba a los zíngaros –«una multitud despreciable de gente desconocida»–, los hebreos –«No creeríamos que un pueblo tan abominable hubiera podido existir sobre la faz de la Tierra»– y sobre todo, los hombres de color, que consideraba nada menos que animales: «El hombre negro es un animal que tiene lana sobre la cabeza, camina sobre dos patas, es casi tan práctico como un simio, es menos fuerte que los otros animales de su talla, posee un poco más de ideas y está dotado de mayor facilidad de expresión» (Tratado de Metafísica, 1978, p. 63).
  
Todo esto sonará probablemente nuevo, casi increíble, para los lectores de la Repubblica [y cualquier otro medio, N. del T.]. Mas es la pura realidad histórica, como los estudiosos saben bien, a partir de Carlo Ginzburg, el cual, aunque subrayando que Voltaire «nunca adhirió plenamente al racismo en sentido estricto», admite sin término medio, entre otras cosas, cómo éste era «sin duda un racista en sentido lato» (Il filo e le tracce, Feltrinelli 2006, p.123). Si dice esto, se atiende, no tanto para redimensionar, sino para exaltar el valor de la tolerancia. Que, propiamente porque es importante en los fines de la convivencia civil, merecería testimonios, si acaso, un poquito más creíbles que los que Scalfari y Marzano con demasiada superficialidad encomian con la secreta esperanza de que en ninguno de sus lectores se encienda la curiosidad de proceder a verificar el efectivo fundamento histórico de sus desproporcionados e incautos elogios.
   
El célebre historiador Pierre Chaunu, profesor de Historia Moderna en la Sorbona y miembro del ”Institut de France” ha declarado que «el balance de la Revolución francesa es largamente negativo», siempre que se quiera atender realmente los hechos. El mundo sin los movimientos revolucionarios sería «mucho mejor». Un tabú decirlo, incluso hoy.
  
Los ideales (Liberté, Fraternitè, Egalité) eran nobles pero «no fueron otra cosa que principios judeo-cristianos» (sic) malamente copiados por los jacobinos franceses, valores que fueron oscurecidos por las «masacres cometidas bajo la Revolución. Si se suman las pérdidas [en vidas humanas] de la guerra y las anteriores a ésta, se llega de un País de 27 millones de habitantes que tenía la Francia entonces a un total por el orden del millón». Sin contar el Régimen del Terror, la guillotina y la Ley de los sospechosos (por la cual se era encarcelado bajo la sola sospecha de haber cometido delitos políticos).
  
El semanario Tempi ha entrevistado recientemente a Marion Sigaut, historiadora y escritora, especialista de la Universidad de París VI y experta en la Era de las Luces y, sobre todo, de Voltaire. Su último trabajo trata sobre el autor del Tratado de la tolerancia, y lo ha titulado: “Voltaire. Une imposture au service des puissants” (KontreKulture 2014). Traducido: “Voltaire. Una impostura al servicio de los poderosos”, porque Voltaire -ha explicado- «fue entre sus contemporáneos el más intolerante. Luchó toda la vida para hacer encerrar en la Bastilla a aquellos que no le agradaban y para prohibir los escritos que le hacían sombra. Lo que definió su lucha por la tolerancia consiste, exclusivamente, en acusar falsamente a los católicos de intolerancia a fin de predicar la tolerancia a sus prejuicios. El Tratado sobre la tolerancia es un tejido de mentiras. Una vergüenza».
  
Palabras durísimas que sin embargo son confirmadas por los estudiosos. «No quería escribir sobre Voltaire, mas me crucé con él en el curso de mis investigaciones porque es imprescindible cuando se habla del siglo XVIII», ha proseguido la historiadora francesa. «He quedado aturdida al descubrir la diferencia que separa lo que se dice de lo que fue. Increíble. La mentira es talmente enorme que las ganas de restablecer la verdad se me imponen. Necesitaba decir la verdad. La infatuación por Voltaire es la medida de la enormidad del engaño que el sistema profiere sobre nuestro pasado. El público ama un Voltaire que nunca existió. Lo que realmente se admira es la inteligencia, la generosidad, el coraje, el compromiso por las buenas causas, todo lo que se hace creer que Voltaire había defendido. La farsa es muy gruesa».
  
«El sistema presente», continúa Sigau, «hace creer que las Luces fueron un movimiento redentor del puelo, que la Revolución Francesa fue una insurrección popular, que Voltaire defendía la libertad de expresión, que los reyes eran tiranos y que la religión católica fue barbárica. La realidad es todo lo contrario. La Ilustración fue un movimiento elitista y pleno de desprecio ante el rostro del pueblo, la Revolución una serie de golpes de Estado sanguinarios y bárbaros, Voltaire un monstruo, nuestros reyes los protectores [del Estado] y la religión católica el pilar de los valores de nuestra civilización. Criticar a Voltaire significa redescubrir la libertad de pensamiento».
  
Voltaire no era solamente enemigo del pueblo (católico), sino que combatía a los mismos ilustrados como acaeció con Rousseau: «Voltaire frecuentaba sobre todo a los nobles y privilegiados y desdeñaba la denuncia radical de las desigualdades sociales por parte de Rousseau. No se trató solo de un desencuentro intelectual. Voltaire llegó a denunciar a Rousseau. Lo quería en la galera. Y no dudó en atacar también la esfera de la vida privada de su rival. Fue una lucha desigual, que vio a Rousseau marginado y calumniado».
  
Aunque hoy emergen públicamente solo el antisemitismo, el racismo de Voltaire y la falsa attribución de la frase “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero me batiré hasta la muerte para que tengas el derecho de decirlo”. Pero hay más por saber sobre él y sobre los años oscuros del Iluminismo.
  
LA ATERRADORA MUERTE DE VOLTAIRE
El librepensador francés Voltaire fue un encarnizado enemigo de la religión y de Jesucristo. Se ha dicho incluso que Jesús, después de Satanás, no ha tenido un enemigo más fiero que Voltaire, quien atacaba la fe en Dios a través de sus escritos llenos de soberbia materialista, de culto a la soberbia de la razón. Era tanta la aversión que sentía por la religión, que dio expresas instrucciones a sus “discípulos” de si estando en agonía pedía un sacerdote para confesarse, no se lo llevaran, ¡ya que seguramente sería producto de delirios febriles!
 
Así llegó el día de su muerte. En su agonía, comenzó a desesperarse frente a la posibilidad de la eterna condenación. De seguro intuyó que ese Dios a quien tanto atacó, le esperaba inmediatamente después de expirar para pedirle cuenta de su vida. Intuía que ante la Omnipotencia, la inmensidad de la Majestad de Dios, no le serviría la “razón pura” para justificar su mala vida y los escritos ateos y ofensivos con que Lo había atacado y tratado de apartar a la gentes de la fe.
  
Se desesperó, comenzó a gruñir, a tirarse el pelo, a pedir un sacerdote para confesarse: “¡Confesión...! ¡confesión!”. Pero sus seguidores, obedeciendo sus instrucciones previas, se pusieron de guardia en la puerta de su casa, para impedir que alguien le llevara un sacerdote que lo confesara y absolviera. Voltaire ya gritaba, se revolcaba en la cama, se rasguñaba la cara desesperado, tenía los ojos desorbitados y botaba espuma por la boca. Ya no gritaba, sino aullaba, desesperado, al entender que se condenaría eternamente. Los demonios le enrostraban sus escritos, su burla a la religión, y ya le anticipaban la “suerte” que le esperaba apenas expirara: les pertenecía a ellos y habían venido a por él. Su muerte fue horrible, su rostro producía espanto a quienes le miraban. La enfermera que le atendió, se hizo el propósito de nunca jamás volver a asistir a un moribundo ateo, tan horrorizada había quedado ante el macabro espectáculo de tan mala muerte.
   
Sin embargo, hoy todavía parece haber quienes enaltecen a Voltaire, lo ponen sobre un altar como hombre de letras, librepensador que puso a la sola razón como medida de todo. Deben quedar ingenuos que aún leen sus obras ateas como algo semisagrado. ¿Conocían el fin que tuvo el desdichado, que murió gritando, suplicando le llevaran un sacerdote católico para confesarse, y así poder evitar el Infierno eterno que intuía perfectamente sería su destino tras morir? Esa muerte desesperada, ese intento por renegar en el lecho de agonía de su doctrina atea y de los ataques a la fe y a Jesucristo, le quitan toda autoridad como intelectual válido, y pone de manifiesto el peligro de atacar a Dios, a la Iglesia, y la fe sencilla de las gentes. Con Dios no se juega; de Dios nadie se ríe impunemente. Si no se cree, más vale observar una actitud de respeto ante quienes sí creen. En una de esas, Dios concede a quien así actúa la gracia del arrepentimiento y de la fe, aunque sea en el momento de la agonía, para no morir como Monsieur Voltaire: desesperado ante la entrada en la eternidad como enemigo de Dios.
 
Y una ironía: Tan solo 50 años después de la muerte de Voltaire, la Sociedad Bíblica (protestante) de Ginebra, compro la casa y la imprenta de Voltaire en esa ciudad, para producir grandes cantidades de libros, ¡irónicamente, de Biblias! El mismo libro que él visualizaba desparecer luego de cien años a partir de su muerte.

SAN FRANCISCO SOLANO, APÓSTOL DE AMÉRICA

San Francisco Solano bautizando a los indios (Johann Lucas Kracker, Seminario diocesano de Eger, Hungría)
 
De los tres santos canonizados que con su presencia santificaron estas tierras de América, San Luis Beltrán, San Pedro Claver y San Francisco Solano, este último es el que con más razón merece el título de apóstol de este Nuevo Mundo, tanto por la extensión de su labor misional como por las huellas que dejó de su paso. San Luis Beltrán no hizo sino abordar a las costas insalubres y deshabitadas de Santa Marta, evangelizó a las tribus errantes de los bordes del Magdalena y a los pocos años volvióse a España. San Pedro Claver se encerró dentro de los muros de Cartagena y allí vivió hasta su muerte, hecho esclavo de los esclavos. Solano, en cambio, recorrió gran parte del Perú de entonces y ha dejado recuerdos de su tránsito en cinco repúblicas de este continente.
  
Había nacido el 10 de marzo de 1549 en la pequeña ciudad de Montilla, en la Andalucía, del matrimonio de Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez Hidalga. Sus padres eran acomodados y cuando el niño estuvo en edad de estudiar lo entregaron a los jesuitas, que tenían entonces un colegio en el lugar. Allí aprendió las letras humanas y allí también sintió despertarse su vocación. A los veinte años, en plena adolescencia, decide vestir el sayal franciscano y acude al convento de San Lorenzo, en las afueras, donde el guardián, fray Francisco de Angulo, le abre las puertas de aquel cenobio, en donde va a poner los fundamentos de su futura santidad. Dios, en efecto, le había escogido para santo. Por entonces los franciscanos habían sentido renovarse su fervor y anhelaban imitar más de cerca a Jesucristo, siguiendo las huellas del Pobrecito de Asís. Solano, desde los primeros días de su vida religiosa, sintió en su corazón arder esta llama, se determinó a abrazarse estrechamente con Cristo, siguiendo desnudo al desnudo Jesús. Hizo su profesión el 25 de abril de 1570 y verdaderamente renunció a todo para vivir unido a su modelo. Unos dos años más tarde dejaba Montilla y se trasladaba al convento de Nuestra Señora de Loreto, en las proximidades de Sevilla, donde alternó el estudio de las ciencias sagradas con la oración y la penitencia. Escogió para vivienda la celda más pequeña e incómoda del convento, bien próxima al coro, en donde pasaba buena parte de su tiempo.
  
Allí recibió la unción sacerdotal y un 4 de octubre cantó su primera misa en la capilla de la Virgen, hallándose presente su padre, que muy poco después dejaba este mundo. Como tenía buena voz y era muy aficionado a la música, arte que podemos decir cultivó toda su vida, le nombraron vicario de coro y predicador. La muerte de su progenitor y la ceguera de que adoleció su madre le obligaron a volver a Montilla, pero transformado en otro hombre. De su breve estancia en su ciudad natal quedó indeleble recuerdo. Aquel joven franciscano “no hermoso de rostro, moreno y enjuto”, como nos lo describe uno de sus contemporáneos, se atrajo las miradas de todos por el espíritu con que hablaba y la santidad que emanaba de todo su ser. Aún se cuenta que hizo varias curaciones, pero el más evidente indicio de su ascendiente sobrenatural nos lo da el hecho de haber pedido la marquesa de Priego, la señora del lugar, un hábito de fray Francisco para que le sirviese de mortaja.
  
Tan sólidas eran ya sus virtudes que los superiores de la Orden le enviaron a Arrizafa, en las cercanías de Córdoba, a fin de que en esa recolección ejerciese el cargo de maestro de novicios. Nadie mejor que él para servir de guía a quienes aspiraban a realizar íntegramente el ideal del fraile menor. Tres años vivió en este convento y el 1581 pasa a San Francisco del Monte, monasterio escondido entre los breñales de la Sierra Morena. En aquélla soledad su espíritu se expande y se une más estrechamente a Dios. No olvida, sin embargo, a sus hermanos, y, cuando la peste diezma a los vecinos de Montoro, acude solícito a ayudar a los enfermos a bien morir y a curar a los atacados del mal. Le acompaña un buen hermano lego, fray Buenaventura, que al fin sucumbe también a los rigores de la peste, y Solano continúa asistiendo a sus hermanos dolientes en la iglesia de San Sebastián, transformada en hospital, donde aún se conserva un cuadro que recuerda su caridad.
  
Se le nombra guardián del convento y a los tres años se le envía al convento de San Luis de la Zubia, en la vega de Granada. Aquí termina su labor en España, porque en 1588 solicita pasar a América en compañía del padre comisario, fray Baltasar Navarro, que ha venido en busca de misioneros. Ciérrase entonces la primera etapa de su vida; la segunda le verá en las apartadas regiones del Tucumán, convertido en misionero de indios, hasta el año 1602, en que se le ordena volver al Perú, donde entabla la estricta observancia de los recoletos y donde fallece en 1610. Estas tres etapas en que podemos dividir su vida son bien marcadas y cada una de ellas tiene su carácter peculiar. En España ha alternado el estudio de la perfección religiosa con el de las ciencias y los cargos de gobierno con el ministerio apostólico, pero esto último lo hace sólo a intervalos y no de una manera metódica y continua. Es la etapa de preparación y en la cual se macizan sus virtudes. Cuando tome la carabela que le ha de conducir a Tierra Firme ya Solano es un santo, es el varón de Dios, que lo pisotea todo para unirse a su Señor.
   
El 3 de marzo de 1589 pasaba la barra de Sanlúcar la flota que conducía al nuevo virrey del Perú, don García Hurtado de Mendoza. En una de las naves, oculto a las miradas de todos, viajaba nuestro héroe, acompañado por un regular grupo de hermanos suyos que pasaban a América a conquistar para Cristo muchas almas. Con viento favorable llegaban a Cartagena el 7 de mayo y, tras unos días de espera en aquel puerto, pasaban a Portobelo y de aquí a Panamá, adonde debió llegar Solano a fines del mes de junio de 1589. La falta de embarcaciones le obligó a permanecer en aquel mortífero clima, donde perdieron la vida dos de los franciscanos que venían en su compañía, Después de cuatro meses lograron hallar una nave que los condujese al Perú, pero tan descuadernada que unos cuantos golpes de mar, como luego veremos, bastaron para dar al través con ella. Solano, en compañía del padre fray Diego de Pineda y de fray Francisco de Torres, tomó pasaje a su bordo, y la embarcación levó anclas en el puerto de Perico y se dio a la vela para el Callao.
  
La navegación desde Panamá hasta aquel puerto se hacía difícil, así por tener que vencer la corriente marina que baña aquellas costas como por la falta de viento, sobre todo en esta época del año. Así sucedió entonces, y en la vecindad de la isla de la Gorgona, frente a las costas de la actual Colombia, aquella frágil nave vino a zozobrar. En un batel lograron llegar a tierra algunos de los pasajeros y tripulantes, pero Solano permaneció sereno en los restos flotantes de la nave, alentando a los náufragos y auxiliándolos en aquel caso extremo. Cuando el batel volvió en su busca fue el último en acogerse a él, y lo hizo lanzándose al mar, después de arrollar el hábito a la cintura. Una vez en la playa, y cubierto tan sólo con la túnica, fue en busca del hábito que había perdido y lo halló en la arena. San Francisco, como él decía, le había dado aquel hábito y él también se lo había de devolver.
  
Por más de dos meses hubieron de permanecer los náufragos en la costa, desprovistos de todo auxilio. Uno de los compañeros de Solano había perecido en el naufragio, el otro, cansado de esperar, decidió salir en el batel con otros compañeros en busca de socorro. Tenían que alimentarse de peces, mariscos y hierbas silvestres, y no sin trabajo los encontraban. Solano, olvidado de sí, procuraba levantar el ánimo de sus compañeros, aliviaba sus males y les daba cuanto caía en sus manos y podía servir para su sustento. Parece que en más de una ocasión su pesca tuvo todos los contornos de milagrosa. El Señor escuchaba a su siervo. Al fin arribó el socorro tan ansiado. A últimos de diciembre una nave recogió a los náufragos y los condujo al puerto de Paita, al norte del Perú. De aquí continuó Solano su camino por tierra hasta llegar a la ciudad de los reyes, Lima. Cruzó aquella costa desierta, interrumpida, a veces por los valles que riegan los ríos que bajan de la cordillera, y en 1590 entraba en la capital del virreinato, donde ya le había precedido el virrey don García y en donde por aquel tiempo gobernaba aquella iglesia un esclarecido prelado, Santo Toribio de Mogrovejo.
  
Solano ardía en deseos de pasar a las Misiones a que estaba destinado. Fray Baltasar, que le había traído consigo, atendió sus ruegos y con otros ocho religiosos emprendió el camino que conducía al Tucumán. La distancia era enorme. Basta fijar los ojos en un mapa de América para darse cuenta del inmenso espacio que había que recorrer. Pero a esta dificultad se añadía otra mayor: la de la aspereza y rigor de la tierra. Había que trasmontar los Andes, y luego de cruzarlos, llegar hasta el Cuzco, para tomar después el camino que conduce al Callao, esto es, a la meseta frígida y desnuda casi de vegetación que domina la actual Bolivia y se prolonga casi hasta los confines del Norte argentino. Aquí comenzaba la bajada abrupta y sinuosa hasta Salta y más abajo a las llanuras del Tucumán. Solano hubo de arrostrar esta jornada caminando unas veces a pie, otras en pobres cabalgaduras, y sufriendo todas las consecuencias de la falta de abrigo de las rigideces del clima. Si por allí habían pasado los conquistadores y capitanes en busca del Dorado y del rico cerro de Potosí, ¿iban a mostrarse menos animosos los discípulos de Cristo, los conquistadores de las almas?
   
En noviembre de 1590, según la carta del comisario fray Baltasar Navarro a Su Majestad, llegaba la expedición al Tucumán (carta fechada en Santiago del Estero el 26 de enero de 1591). En todo aquel territorio no había por aquel tiempo sino dos obispados, el del Tucumán y el del Río de la Plata. El primero era tan pobre, decía su obispo, fray Fernando Trejo, en 1601, que su catedral carecía de ornamentos decentes y no tenia cómo poder levantar el seminario. Los franciscanos, dominicos y mercedarios habían penetrado en la región años hacía, pero su número era muy escaso. Tras ellos vinieron los padres de la Compañía de Jesús, pocos también. En 1610 la Orden de Santo Domingo sólo tenía un convento en Córdoba; los franciscanos tenían seis: en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Rioja, Talavera y Salta, pero en el que más había seis o siete frailes y en el que menos dos o tres; los mercedarios tenían también seis casas, en las mismas ciudades, pero su número era menor; finalmente la Compañía sólo tenía domicilios en Córdoba y en Tucumán, aunque en el primero los religiosos pasaban de veinte. Si esto sucedía en 1610, ya podremos calcular lo que sería en 1591, o sea unos veinte años antes, en el momento en que Solano arriba a esas tierras.
  
Muy escasa es la documentación que poseemos sobre sus actividades apostólicas en el Norte argentino. Casi todos sus biógrafos, aun en la época moderna, no han hecho otra cosa sino inspirarse, no siempre con fidelidad, en las declaraciones de los procesos. Por fortuna, éstos se llevaron a cabo cuando aún vivían muchos que habían conocido y tratado al Santo, y de allí que su testimonio sea de calidad. Fray Francisco permaneció en el Tucumán sólo once años, de 1591 a 1602, primero como misionero y doctrinero de Socotonio y la Magdalena, y a partir de 1595, como custodio o viceprovincial de todos los conventos del Tucumán y del Paraguay, dependientes de la provincia del Perú.
  
La labor del misionero era ardua. No sólo había que vencer la resistencia del indígena, receloso siempre de los españoles, de quienes había recibido y recibía muchas vejaciones, sino, además, romper con las dificultades de la lengua y las que oponía la misma naturaleza, en un país cruzado por montes y ríos y en su mayor parte deshabitado. La caridad y mansedumbre de Solano y la pobreza de su hábito le ganó el corazón de los indios; se aplicó al estudio de su lengua y Dios ayudó sus esfuerzos. Se dice que poseyó el don de lenguas, pero no está de más advertir que, por las declaraciones de quienes le trataron, el capitán Andrés García de Valdés le enseñó la Tonocote y uno de sus compañeros confiesa que tardó cuatro meses en aprender otra de las lenguas indígenas. Sin embargo, en su caso se renovó el milagro del día de Pentecostés, porque, hablando en una sola lengua, sus oyentes le entendían como si les hablara en la propia.
  
El Santo se impuso a aquellas mentes casi infantiles y el secreto de sus éxitos estuvo en su perfecta unión con Dios. Hay un hecho que aparece referido por uno de los testigos de los procesos, el cura de la Nueva Rioja, don Manuel Núñez Maestro, pero sus biógrafos lo han desfigurado y hasta lo han hecho inverosímil. El Jueves Santo del año 1593 Solano se encuentra en la población, que apenas lleva dos años de fundada. Ha venido invitado por el cura. Cuarenta y cinco caciques con su respectivo séquito se dan cita en el mismo lugar y este número de indios alarma al teniente de gobernador, quien aconseja a los vecinos preparar las armas. En la noche, como era el uso de España y de muchas ciudades del Perú, va en la procesión un grupo de disciplinantes, desnudos medio cuerpo arriba, azotando sus espaldas. Los indios no salen de su asombro. Solano aprovecha la ocasión para hablarles del Redentor y de sus sufrimientos por nosotros; les cautiva y le piden que los instruya en los misterios de la fe. Algunos dieron en decir que los bautizó a poco a todos y que su número llegaría a 9.000. El cura Núñez no dice esto. Sus palabras textuales son: “Los retuvo a todos hasta que fueron bautizados”.
  
Solano no podía desconocer lo que habían ordenado sobre el particular los concilios limenses de 1567 y 1584. En el Tucumán se conocían esas prescripciones y en 1597 las hacía suyas el sínodo celebrado en Santiago del Estero por el obispo Trejo. Tampoco nos parece verosímil que fueran 9.000 los bautizados. El cura Núñez dice solamente que el número de indios llegaría a 9.000, pero es más que probable que en ese número incluía los de la región o los que estaban sujetos a los caciques que hicieron su aparición en la Rioja. Aun reduciendo el hecho a sus debidas proporciones, la acción del apóstol campea y sobresale. Tampoco creemos, como algunos afirman, que su actividad se extendiera al Gran Chaco y a otras regiones alejadas del Tucumán. No hay fundamento para asegurarlo. Santiago del Estero, la desaparecida Esteco, la Rioja y Córdoba fueron el teatro de sus hazañas, En todos estos lugares dejó las huellas de su paso y testimonios evidentes de su santidad. Cítanse las fuentes de Talavera o Esteco y la de la Nueva Rioja. En ambas brotó el agua al conjuro de la voz de Solano. De la primera apenas cabe dudar, pues cuando, en 1617, pasó por allí el visitador del Tucumán, don Francisco de Alfaro, todos le señalaron la fuente del Padre Solano que allí brotaba copiosamente.
  
En el año 1601 los superiores le llaman al Perú, Querían servirse de él para la nueva recolección de Nuestra Señora de los Ángeles, que estaba a punto de fundarse en Lima. Obediente a la voz de Dios, emprende el largo camino que le separa de aquella ciudad. Su humildad no acepta el cargo de guardián y queda como vicario. No mucho después el comisario fray Juan Venido le envía a la ciudad de Trujillo, en calidad de guardián. Esta vez no puede rehuir el cargo. En 1604 vuelve nuevamente a la recoIeta de Lima y en diciembre del siguiente año, abandonando su retiro y, con un crucifijo en la mano, sale por calles y plazas, exhortando a todos a hacer penitencia de sus pecados y amenazando a los reacios con los castigos de Dios. La vista de aquel fraile, espejo de la penitencia, el ardor de su mirada y el fuego de sus palabras, conmueve a sus oyentes. Le siguen hasta la plaza Mayor y allí el gentío se hace cada vez más numeroso. Resuenan por los aires las voces de perdón y por toda la ciudad cunde la voz de un inminente castigo del cielo. Recientes están los ejemplos de Arica y Arequipa, asoladas por un terremoto, de modo que aquélla noche hubo que dejar abiertas las iglesias, por el gran concurso de gente que pedía a gritos confesión.
  
La ciudad pasó la noche en alarma. Hasta Rosa, la virgen incomparable, azota su cuerpo sin piedad, pidiendo a Dios por los pecadores. El virrey, conde de Monterrey, manda al siguiente día hacer una averiguación del hecho. Ordena, de acuerdo con el padre comisario, que un tribunal examine e inquiera del predicador lo que ha dicho y las causas que le han movido a decirlo. Solano se presenta sereno y, como ha obrado por divino impulso, no hace sino exponer la verdad. Sin embargo, recibió una admonición, a fin de que en adelante no perturbara la tranquilidad de los habitantes.
  
En lo sucesivo su vida es más del cielo que de la tierra. Sus fuerzas van decayendo visiblemente y por esta causa se le traslada al convento de Jesús, de Lima, donde, tras breve enfermedad, causada más por las privaciones y trabajos que por el desgaste natural del organismo, fallece el día de San Buenaventura, 14 de julio de 1610, cuando se elevaba la hostia en la misa mayor. Su entierro tuvo contornos apoteósicos. El virrey, marqués de Montesclaros, y el arzobispo Lobo Guerrero son los primeros en conducir el féretro a la iglesia, donde la guardia de alabarderos apenas puede contener a la multitud. Predica sus virtudes el provincial de la Compañía, Juan Sebastián de la Farra, y se le da sepultura en la cripta de la iglesia, donde más tarde se levantará una capilla. El mismo año de su muerte, a 21 de julio de 1610, se empezaron las informaciones sobre su vida y virtudes, las cuales dieron por resultado el que la santidad de Clemente X lo beatificase en el año 1675 y Benedicto XIII lo proclamase Santo en 1726.
 
RAMÓN VARGAS UGARTE (Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966)
  
ORACIÓN (del Misal Romano-Seráfico)
Oh Dios, que por medio del bienaventurado San Francisco condujiste a muchas gentes de América al seno de tu Iglesia, aparta, por sus méritos y oraciones, tu indignación por nuestros pecados; y a cuantos no te conocen, infunde benigno el temor de tu Nombre. Por. J. C. N. S. Amén.