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martes, 17 de julio de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA ANA, MADRE DE LA VIRGEN MARÍA

Adaptación de la Novena publicada en Valencia en el siglo XVIII por un devoto de Santa Ana; los Gozos son de autoría del Padre Antonio Garcés Maestre OP. Tomada de UT QUIS FIDELES INVENIATUR.
  
NOVENA EN HONOR A SANTA ANA, MADRE DE LA VIRGEN MARÍA
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ADORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Adórote, bendígote y alábote, Santísima e Individua Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas, a quien adoro, venero y reverencio, con toda mi alma, potencias y sentidos, vida y corazón. Me pesa una y mil veces haber ofendido a mi Dios. Confiado en tu divina bondad, espero alcanzar de tu misericordia el perdón de mis pecados, y la gracia de la perseverancia final, para que después de esta vida mortal, merezca mi alma gozar eternamente de ti en la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 17 DE JULIO
PRIMER GOZO: SER ESCOGIDA PARA SER MADRE DE LA MADRE DE DIOS
Considera, alma mía, cuán grande sería el gozo que tuvo Santa Ana, cuando después de tan larga y conocida esterilidad, tuvo celestial revelación de que sus oraciones eran oídas, y que por tanto sería madre de la mejor hija que hubo en el mundo. ¿Has visto un campo, después de un largo y triste invierno, reverdecer en la primavera tan vistoso que parece estarse riendo y recibiendo alegría? ¿Pues cual no sería el gozo de aquella dama, cuando, en el invierno de su edad, conoció que ella reverdecería fecunda a pesar de su esterilidad envejecida? ¡Cómo alabaría al Altísimo! ¡Cómo le ofrecería ya desde entonces el fruto de su vientre! ¡Cómo se olvidaría ya de su oprobio, que el cielo remediaba con tal fruto de bendición y santidad! Sería la madre de la Santísima Virgen María, ¡Ella sería su hija! Admitid, santa gloriosa, mi alegría por vuestro gozo. Hacedme participante de él, alcanzando fecundidad también a mi alma, fecundidad en buenas obras y en el servicio a Dios Nuestro Señor.
  
PRIMERA VIRTUD: FE ADMIRABLE
Pondera, alma mía, cuán firme y segura la Fe de la gloriosa Santa Ana. No sólo creyó todos los misterios divinos revelados a su pueblo, sino también la revelación del ángel que, de parte de Dios, le anunció la hija que de sus entrañas -hasta entonces estériles- había de nacer. La experiencia de tantos años hacía parecer imposible la promesa y perder la esperanza de verla cumplida. Pero esta hija de Adán creyó, y con Fe viva, nada dudó. Esta Fe sí que fue como el grano de mostaza; por eso de ella nació el más hermoso árbol: María Santísima, en cuyos ramos y brazos no descansaron sólo los ángeles del cielo, sino el mismo Dios de los ángeles cuando se hizo hombre. Aviva, alma mía, tu Fe, y júntale buenas obras para que no sea una Fe muerta. Si es poca, ayudad, Santa gloriosa, mi Fe, para que sea tal que mueva montañas.
 
Rezar un Credo, Padre Nuestro y Ave María. Luego decir 3 veces: “Santa Ana, socorred a los miserables”.
 
ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA QUE SE DESEA OBTENER
Gloriosísima Señora Santa Ana, madre de la Madre de Dios, poderosa intercesora nuestra y refugio seguro de los que a vos recurren. Yo me gozo en tu honor. Estimo que sea tanta vuestra excelencia, tan sublime vuestra dignidad, y vuestro poder tan admirable, que no puedan dejar de ser también entrañas de piedad y misericordia las vuestras, pues engendraron a la “Madre de Misericordia”. Por eso recurro a Vos, confiado, pidiéndoos de todo corazón me recibáis bajo vuestro amparo. Alcanzadme Fe viva, Esperanza firme y Caridad perfecta, pureza de alma y de cuerpo, devoción cordial a vuestra santísima hija: la Virgen María Señora Nuestra, deseo eficaz de servir a Dios, dolor muy verdadero de haberle ofendido y propósito de enmienda. Haced que este propósito me acompañe hasta la hora de mi muerte, y en ella alcanzadme victoria contra las tentaciones del demonio y la gracia de la perseverancia final. También os pido que empeñéis vuestra especial intercesión para que consigáis la merced que de vos pretendo en esta novena. [Pedir aquí la gracia que se desea]
  
Mostrad, Santa gloriosa, la eficacia de vuestro patrocinio en procurar el buen despacho de mis peticiones. No atendáis a lo poco que yo merezco, sino a lo mucho que vos podéis. Favorecedme con aquella misma instancia con que pedíais al Señor el remedio de vuestra esterilidad. Por aquel gozo con que entendisteis ser vuestra oración oída, oíd ahora mis oraciones. Por aquella confianza y autoridad de madre de la que lo había de ser del mismo Dios, interceded ante vuestra hija santísima. ¿Qué le podéis vos pedir que no tenga buen despacho de parte de Ella? ¿Y qué memorial vuestro puede Ella presentar a su Hijo, vuestro Nieto Santísimo, a que Él no quiera convenir? ¡Qué falta, pues, gloriosa Santa Ana, sino que vos queráis interceder!, pues para qué os hizo Dios tan poderosa sino para remedio de los atribulados que acuden a vuestro amparo. Valedme pues, Santa poderosísima, que en vos confío. Valedme para crédito de vuestro poder, para honra de vuestra Hija y de Nuestro Señor Jesucristo, vuestro Nieto. Valedme para que vuestro nombre sea cada más conocido y acudan a vos todos aquellos que tanto necesitan de vuestro amparo. Bien sé que no merezco vuestro valimiento, pero será ilustre misericordia vuestra atender a mis súplicas sin haber en mí merecimiento. Y espero, que luego de ayudado por vuestra intercesión, os sepa vivir agradecido. Amén.
 
GOZOS PARA HONOR DE SANTA ANA
   
Dulce madre de María,
Amorosa protectora:
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía
.
   
La Suprema Trinidad,
La llena de bendiciones.
Benditas las oraciones,
Que alaban la gran bondad.
Su amor encanta, enamora,
Al que en su piedad confía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
   
Ana, Gracia significa,
Según enseña la Glosa;
Su alma feliz y dichosa
Con gracias Dios magnifica:
Su Hija le es honradora,
Tesoro, y Tesorería.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
A María diste el ser,
Y los naturales dones;
Y buenas inclinaciones
De piadosa en proteger:
De amorosa Defensora,
Con ternura y melodía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
    
En las Entrañas cerrada
Llevaste a María rosa;
Os dio Santidad hermosa,
Como olor, flor ocultada:
La diste leche, Señora,
Tres años de noche y día.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Vuestra hija muy amada,
En el templo presentaste.
Con ella a Dios aplacaste,
Y su justicia enojada.
Tú serás mi bienhechora,
Mi dulce bien y mi guía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Con sólo este don precioso,
Ofrecisteis más a Dios,
Su padre Joaquín y vos,
Que todo justo glorioso.
Más que todos atesora,
Gracia y santidad María.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Es Nieto Jesús querido,
Es Joaquín amado Esposo,
San José Yerno dichoso,
Yo vuestro favorecido:
Os alaba, y os adora
Mi gratitud, Madre mía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
    
A una leve insinuación,
De su Madre Limosnera,
María su Tesorera
Lo hace con admiración:
Ahora que en el Cielo mora,
¿Lo que pide negaría?
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
     
Cuanto Santa Ana desea
A favor de sus amantes,
Su Nieto Jesús cuanto antes
Decreta luego: Asi sea:
Sednos vos la intercesora,
Sed nuestra eterna alegría.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
 
Santa Ana, por vuestro amor,
Conseguidnos en la muerte,
Gracia, paz y buena suerte,
Por María, vos y el Señor.
Pues sois la consoladora,
En la última agonía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  
Tenedme siempre en memoria,
En la celestial morada.
Mi alma está enamorada,
De vos que estáis en la gloria.
Mi amor que suspira y llora,
Quiere haceros compañía.
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.

℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Omnipotente y misericordioso Dios, que proporcionando siempre a los hombres los medios de salvación y de consuelo, llenasteis de tanta gracia, dulzura y suavidad los nombres de Jesús, María y José, Joaquín y Ana, a favor de los que, por reverencia a tan soberanos nombres, los pidiesen el remedio de sus necesidades y consuelo en sus aflicciones: Os suplicamos rendidos que a todos los que con Fe, amor y devoción, invocaren tan augustos nombres, les concedáis en esta vida los dulces consuelos de tu divina gracia, y en la otra reciban el Cielo como premio. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO - 18 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SEGUNDO GOZO: CONCEBIR A LA VIRGEN SANTÍSIMA
Considera, alma mía, cuál sería el gozo de Santa Ana en aquella dichosa hora en que, en su vientre, a un tierno cuerpecito de niña se unió la santísima alma de la “Señora concebida sin pecado original”. ¡Cómo llenaría Dios de júbilo y de gozo a Santa Ana en aquel punto, en el cual la hizo concha de tan preciosa perla, y sagrario de tan venerable y santa reliquia! ¡Con qué inefable consolación bañaría el Cielo a Santa Ana, cuando empezó a rayar la aurora del “Sol de Justicia”! ¡Oh, qué secretos y qué misterios en el vientre de Ana! Tesoro guardado por los ángeles y admirado por los más soberanos espíritus. ¡Y cómo es posible que tan altos misterios, dejasen de redundar grandes afectos en la santa, y que con tan gran tesoro, dejase ella de participar de esas riquezas! Alégrome, Santa gloriosa, de vuestra gran ventura. Vos sois aquélla a quien el Artífice Soberano escogió para vaso de honra excelsa, pues encerráis la más pura criatura entre las humanas, únicamente Ella preservada de la mancha del pecado. Alcanzadme gracia del Señor, y que alegre de servirle, huya de adquirir en mi alma cualquier género de culpa.
 
SEGUNDA VIRTUD: ESPERANZA FIRMEPondera, alma mía, cuán segura e invencible fue la esperanza de esta gloriosa santa. Los años iban pasando como las olas, más todas quebraban en el risco firme de su esperanza en Dios, nunca vacilante. Por eso vio tan bien logrado el fruto de esta confianza, porque la tuvo en Dios tan segura. Esperaba fruto de su vientre, y tuvo tal fruto cual no lo esperaba. Como la flor de su esperanza, ni con las tempestades del tiempo, ni con los imposibles humanos, llegó a caer, por eso fructificó admirablemente. ¿Quién dijera que la despreciada, estéril e infecunda, había de tener fecundidad tan bien lograda? Lo cierto es que puede mucho ante Dios la esperanza firme en su bondad y misericordia. En Vos, Señor, únicamente confío, por más que el mundo y el demonio eternamente se opongan. Sois Dios y Padre, habéis de tener misericordia. Os lo pido por los merecimientos e intercesión de la gloriosísima Santa Ana.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 19 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
TERCER GOZO: SU FELIZ PARTO
Considera, alma mía, el inefable gozo que tendría la señora Santa Ana en su feliz parto, en el cual dio el mundo, no a Isaac: sonrisa de su madre Sara, sino a la Virgen María, alegría del mundo entero. Si en el nacimiento del Bautista se alegraron muchos, según la promesa del ángel, ¡cuántos más se alegrarían en el nacimiento de la Santísima Virgen, y cómo este gozo cubriría a la felicísima madre, Santa Ana! Ella fue sin duda el monte que destiló dulzura, porque de ella salió la dulcísima Virgen María, a quien la Iglesia llama “dulzura nuestra”. Si todas las madres, como dice Cristo, se olvidan de sus dolores luego del nacimiento de sus hijos, y se alegran “porque ha nacido un hombre”, cuál no sería el gozo de esta madre admirable, viendo nacer de sus entrañas a aquella niña, de la cual había de nacer en el mundo el Hombre Dios. Sea para bien, dichosa madre, Santa Ana, el suceso felicísimo de vuestro parto. Para bien nuestro y de todo el mundo, pues estamos en obligación de honraros, gracias a vos tenemos a María. A honra de tan célebre y deseado nacimiento de “la Emperatriz de cielo y tierra”, hacedme la merced de que sea participante de vuestro gozo, loando al Altísimo en agradecimiento por haberos otorgado las peticiones que os tengo encomendadas.

TERCERA VIRTUD: CARIDAD ARDIENTE PARA CON DIOS
Pondera, alma mía, cuán ardiente fue la Caridad y el amor de nuestra santa. Veíase tan obligada con los favores celestiales, que no podía su espíritu dejar de amar al autor de ellos. Veíase madre de la que había de serlo del “Amor Perfecto”, y no podía dejar de emplear en el amor a Dios todos sus afectos. Por eso su gozo y toda su alegría venían a parar en loores al Altísimo, en darle honra y gloria por todo, y en engrandecer su Santo Nombre. ¡Oh, cómo es cierto que sólo en Dios hay verdadera alegría, y sólo los que aman a Dios de todo corazón viven consolados! Las alegrías del mundo vienen siempre llenas de pesares, porque en el mundo no hay alegría verdadera. Sólo quien ama a Dios de todo corazón, lo tiene lleno de alegría, porque Dios es su fuente y su perenne manantial. ¡Os amo, Dios mío, de todo corazón! Y si aún no os amo de todo corazón, Vos, por la intercesión de Santa Ana, concededme vuestro amor, un amor grande, fervoroso y ardiente, un amor que me posea, que me inflame y me consuele. Amén.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
      
DÍA CUARTO - 20 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
CUARTO GOZO: EN LA RECREACIÓN O TRATO CON SU HIJA
Considera, alma mía, el inefable gozo que tuvo Santa Ana en la recreación con María, en pasar momentos con su santísima hija. ¡Qué alivio y alegría en el trato con aquella niña, cuya conversación buscaban los mismos ángeles, suspensos y admirados! ¡Qué ventura tan hermosa, el recibir obsequios de madre, de parte de la niña que es servida por los celestiales espíritus como su señora! ¡Oh, dichosa familia, y bienaventurada Santa Ana! Las otras santas son conocidas, o por las espadas, o por los instrumentos de sus martirios: A Santa Ana se le conoce por tener en sus brazos y llevar de la mano a María Santísima. ¡Oh cuánto me alegro, santa gloriosa, de que sea tan digno de honor “el báculo de vuestra vejez”, y tan sublime “el cetro de vuestro poder”, ya que tenéis de vuestra mano a la “Señora del Universo”! Pídele que Ella me tenga de su mano, y que juntamente con vos, interceda en mi favor delante del Altísimo.
   
CUARTA VIRTUD: CARIDAD COMPASIVA CON EL PRÓJIMO
Pondera,, alma mía,cómo no sólo a su benditísima hija sustentó la gloriosa Santa Ana de su propia sustancia, sino también a los pobres y necesitados, con los cuales gastaba la tercera parte de su hacienda. Ella fue la mujer que abrió libremente las manos a los mendigos, y dio a los pobres el mismo cuidado que a los domésticos, porque las larguezas de sus limosnas convertían en domésticos a los extraños. Tuvo tantas veces en su regazo, y llevaba a su pecho, a la que había de ser “Madre de misericordia”, que no podía dejar de pegarse a su corazón el fuego de la Caridad y ser caritativa. Había recibido tan abundantes gracias y dones del Señor, que no era mucho que agradeciese a Dios los beneficios, en haciendo el bien a los pobres. También yo, gloriosa Santa Ana, soy pobre, y necesito de vuestro patrocinio. Vos ahora sois más poderosa aun y comprensiva. Por limosna os pido que remediéis y despachéis la comisión, la gracia que os tengo encomendada.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 21 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
QUINTO GOZO: EN LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
Considera, alma mía, cuál no sería el gozo de Santa Ana cuando presentó en el templo a su santísima hija a la edad de tres años. Si no fuera tal madre, muy excesiva pena sentiría al quitar de sí una hija de tanto agrado, y tan dotada de bienes de gracia y de naturaleza. Mas no fue así con nuestra santa, pues si bien sentía el apartamiento de criatura e hija tan amable, con todo, mayor era el gusto de dedicarla a Dios, como lo había prometido. Sabía que Dios estima lo que se le da, no con tristeza y necesidad, sino con alegría, y mucho alegrábase de tener don tan excelente para ofrecer a Dios. Cuál sería, pues, el júbilo de su corazón, cuando veía con qué gracia y ligereza subía su bendita hija los escalones, las quince gradas del Templo, con la admiración del sacerdote. Cuál su consolación, viendo cómo aquella pequeña y casta tórtola, escogía ya desde entonces para sí un nido junto a los altares del Señor. Más tarde, vendría Ella misma a ofrecer, el día de su purificación, a su preciosísimo Hijo, Jesucristo. Las prendas que ya desde entonces campeaban en aquella niña la admiración del sacerdote y de los ministros, el agrado que con tal don era recibido por el Altísimo, y los sublimes misterios que en aquella ocasión tenían principio, eran eficaces motivos para un superior júbilo en el corazón de Santa Ana. Y tú, alma mía, ya que no tienes don tan excelente para ofrecer a Dios, aprende a dedicarte con todas tus potencias a su servicio, como quien sirve a buen Señor.
    
QUINTA VIRTUD: ORACIÓN CONTINUA Y FERVOROSA
Pondera, alma mía, cómo la gloriosa Santa Ana fue continua y fervorosa en el santo ejercicio de la oración, como ni lo fue esa otra madre, la de Samuel, por más que su fervor fuese notado por el Sumo Sacerdote. Baste decir, que por oraciones continuas alcanzó del Señor el remedio de su esterilidad, en una hija tal como la Virgen María. Por eso la dedicó luego al Templo, en donde la niña se diese toda a la oración y a las alabanzas divinas. Quiso, con la oración de su hija, suplir y ayudar a la suya, para que fuese mejor aceptada. Ella, entretanto, habiendo antes hecho un templo de su casa, consideraba frecuentemente los misterios que en ella se obraban, ordenados a la Redención del género humano, pues en aquella sagrada casa nació la que debía ser “Madre del Redentor del mundo”. Oh, cómo la consideración de ciertos secretos, que es creíble le fuesen revelados, elevaría su espíritu a alabar a Dios, porque la hizo participante, y tan próximamente llegar a tan altos misterios. Oh tú, alma mía: ¿Qué haces que ya no das frutos, y crees y veneras todos estos pasados misterios? Considéralos y medítalos frecuentemente, o con la Santísima Virgen en el templo de Dios, o con Santa Ana en tu casa. Concluye tu oración pidiendo a la santa que en la suya, se acuerde de la necesidad que padeces y que le tienes recomendada.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 22 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SEXTO GOZO: MORIR EN LOS BRAZOS DE SU HIJA
Considera, alma mía, cuan excesivo sería el gozo de Santa Ana, quien según graves autores afirman, murió en los brazos de su santísima hija. No es creíble que tan buena hija faltase a su madre en aquella hora, ni que Dios negase a tan buena madre la consolación de morir en los brazos de su hija. ¿Cómo huirían lejos de aquella casa los demonios, estando allí la Virgen, Nuestra Señora? De lejos, y de bien lejos, verían los hechos, por ser apartados por la virtud divina. Veis aquí la ventura de Santa Ana: Ser asistida en los brazos de la Santísima Virgen en aquella hora. Santa Ana tenía derecho a este favor por ser la madre de María. Por eso, santa mía, vos sois abogada para la buena muerte, porque vos, felicísima, ya tuvisteis esa dicha. Vuestra alma se vio primero en “el cielo del seno de María”, antes de bajar al “seno de Abraham”, y esperar que se abriesen los Cielos luego de la muerte de Cristo. Oh, si yo pudiera morir con la misma muerte de esta santa matrona. Ojalá mis novísimos fuesen semejantes a los suyos.
  
SEXTA VIRTUD: CASTIDAD CONYUGAL
Pondera, alma mía, cómo fue perfecta la castidad conyugal de Santa Ana, matrona ejemplarísima. Ella fue, aquella en quien descansaba confiado el corazón de su esposo. Así fue conveniente para que “la Virgen de las Vírgenes”, María, tuviese por madre una persona no menos casta que Ella. Por eso Santa Ana mereció ser la tierra del cultivo de la más cándida azucena de pureza que se dio en nuestra tierra. Por eso también mereció al morir y salir de este mundo, ser confortada con el virginal olor de este lirio que tuvo a su lado. Santa Ana nunca deseó fecundidad con otro fin que el de la mayor gloria del Altísimo. Nunca, ni entre los oprobios de la esterilidad, hubo algo que manchase en lo más mínimo la pureza de su proceder. Cuál no sería aun mayor su pureza luego, al nacerle su benditísima hija, cuando los rayos de la pureza de María reverberaban en el cristal de su alma. ¡Oh virtud de la pureza, cómo agradas al Altísimo! ¡Oh, castidad matrimonial bien guardada, cómo te asemejas a una virginal pureza! Alcanzadme, gloriosa Santa Ana, esta delicadísima virtud, ya que sois la madre de “la Reina de las vírgenes”. Pegad a mi alma el olor de esta virtud, para que yo, en vuestra casa, donde nació la Virgen más pura, pueda al menos ser un esclavo deseoso de seguirla y de imitarla, para que merezca la dicha de ver a esta soberana Señora después de muerte, ya que no puedo antes de ella.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO - 23 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
SÉPTIMO GOZO: VER POR PRIMERA VEZ A SU NIETO, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Considera, alma mía, cuán incomparable sería el gozo de Santa Ana cuando por primera vez vio a su nieto benditísimo, fuese aún en vida (como lo sientan graves autores), fuere después de su muerte cuando Nuestro Señor bajó al seno de Abraham. Dice Aristóteles que entre abuelos y nietos acostumbra naturalmente ser más excesivo el amor. Yo no puedo decir que Nuestro Señor amara más a Santa Ana que a su Madre, o que Cristo haya sido más amado por su abuela, Santa Ana, que de su Madre Santísima. Pero de cualquier manera, bien se ve el grandísimo amor de Santa Ana hacia Jesús. ¡Llamar “nieto” al mismo Dios, y oír de su boca el amoroso nombre de “abuela”! ¡Oh ternura, oh consolación! Suponiendo que Santa Ana haya visto a su nieto luego de la Cruz, cómo parecería ya un Cielo abierto, aquella subterránea cárcel del Limbo de Abrahán con la visita del alma del Redentor. Cuando en el día de la Resurrección, con la confianza de abuela, ella tocase las llagas de sus pies y de sus manos, y bebiese en la dulzura de su costado, ¡cómo daría entonces por bien empleado el tiempo del oprobio de su esterilidad, y la aflicción de su esperanza dilatada! Era Cristo el ardiente deseo, o el deseado incesante, no sólo de los collados eternos, sino de todas las gentes, y por eso fue necesario que Él, ¡hasta de su abuela, Santa Ana!, fuese deseado como una prolongada esperanza. Más por fin, llegó el día, y la esperanza se convirtió en realidad, la pena en júbilo y la aflicción en gozo: El nacimiento del Redentor. Mil parabienes os doy, matrona santa, por vuestra buena fortuna. Y ya que estáis tan favorecida, como próxima a vuestro Nieto santísimo, acordaos de los que a vos recurren, y emplead vuestro poder en amparar a vuestros devotos.
  
SÉPTIMA VIRTUD: PACIENCIA INVICTA
Pondera, alma mía, la invicta paciencia de Santa Ana, no sólo en los trabajos ordinarios, que es fuerza acompañen a una madre de familia, sino muy particularmente en las angustias de su esterilidad. esterilidad era en aquel pueblo el mayor oprobio. Porque como se esperaba que de aquella nación nacería el Hijo de Dios, si alguna casada era infecunda, se la tenía por reprobada por Dios, pues ella era entonces excluida de las que podían dar a luz al Mesías. Por eso, elmismo Sumo Sacerdote, después de advertir la infecundidad de nuestros santos casados, no quiso admitir sus ofrendas, por ser provenientes de personas a quienes parecía que Dios reprobaba. Mirad los juicios de los hombres cómo son falsos y falaces. Los hombres desprecian a Ana como reprobada de Dios, y ella es la escogida por el mismo Dios. Ahora padeced, matrona santa, que ya vendrá el día en que los hombres que ahora os desprecian, esos mismos admirarán vuestra ventura, y conocerán que por vuestra paciencia habéis merecido gloria tan excesiva. Ayudadme, santa mía, a padecer con conformidad, y a sujetar mi juicio y mi voluntad a las disposiciones divinas, que por caminos que parecen muy diversos, nos llevan derecho a los fines que intentan.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 24 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
OCTAVO GOZO: SUBIR AL CIELO CON CRISTO
Considera, alma mía, cuán grande sería el gozo y la alegría de la Señora Santa Ana, y cuán su gloria sin medida, cuando su alma bienaventurada subía al Cielo en compañía de su santísimo Nieto. En el día de la Ascensión, llevó Cristo consigo, como fruto de sus victorias, a los cautivos que del seno de Abraham había rescatado. Los más seguirían su triunfal carroza como siervos, pero quién duda que haría el Señor especial honra a su abuela felicísima en aquel día.José era virrey en Egipto, y Jacob un pobre pastor. Quiso José que sus hijos, nietos de Jacob, venerasen con respeto al santo y viejoabuelo. ¡Y cómo es posible, y creíble, que Cristo Redentor, se olvidase de las atenciones que Él encomienda a hijos y nietos, y se olvidase de darlas a su abuela! Por eso, los Cantares preguntan quién es la venturosa alma que sube de este mundo, recostada sobre su amado. O como reza una leyenda sobre su nieto: Quién ha de ser sino el alma de nuestra gloriosa santa, la que reclinada en su amoroso Nieto, sube triunfante al Empíreo. Bienaventurada santa, que subís con tanta gloria, dadme licencia para que celebre vuestra alegría, y con vivas aclamaciones, siga enespíritu vuestro triunfo. Y ya que con él, dice la Escritura, repartió vuestro Nieto santísimo dones a los hombres, encaminad para mí los que yo necesito, especialmente los que os tengo recomendados.
  
OCTAVA VIRTUD: HUMILDAD PROFUNDA
Pondera, alma mía, cuán profunda fue la humildad de nuestra santa. Era descendiente de la casa real de David, y se trataba a sí misma como persona muy común. Tenía dones muy especiales de Dios Nuestro Señor, y soportaba, con conocimiento profundo de su vileza, la opinión que corría en el pueblo de que era reprobada del mismo Dios. ¿Veis aquí por qué el Señor la levantó a tan alta gloria, y cómo abatió a los soberbios? Por eso, Dios se allegó tan cerca de nuestra santa,que se hizo no sólo pariente suyo, sino su mismo Nieto. Bien se cumplió en ella, aquello de que los humildes son ensalzados, porque, por su humildad, nuestra santa fue exaltada y elevada al Cielo junto al mismo Cristo. Oh, poder grande de la humildad, que atraéis a Dios hacia el humilde, siendo Dios tan alto. Y levantáis al humilde hasta Dios, siendo el hombre tan bajo. Y tú, alma mía, ¿de qué te ensoberbeces a vista de tanta humildad? Si un monte tan elevado como Santa Ana, se abate tanto delante de Dios y de los hombres, el polvillo rastrero de la tierra que eres tú, ¿cómo presume subir y levantarse? Ayudad, santa humildísima, éste mi propio conocimiento, el de mi nada, para que de allí pase a mis acciones, y no venga yo a perder por la soberbia vuestro favor y patrocinio, y menos aun el de Dios.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 25 DE JULIO
Por la Señal...
Adoración y acto de contrición.
 
NOVENO GOZO: ESTAR EN EL CIELO CON TODA SU FAMILIA
Considera, alma mía, la gloria y el gozo grande que tendría la señora Santa Ana en el Cielo, al verse en él con toda su familia: Allí tiene a su esposo San Joaquín, a su hija la siempre Virgen María con su esposo San José, y a su nieto Jesucristo. En esto, se verifica bien que la generación de los rectos y de los justos será bendita. Dichosa casa de la tierra, que no era otra cosa sino “la casa de Dios y la puerta del cielo” (“domus Dei et porta cœli”), por donde salieron tantos que entraron al Cielo. Oh, ¡cómo será la gloria de Santa Ana en el Cielo, dentro de toda esta Sagrada Familia! ¡Cómo será de hermosa esta casta generación con la claridad de su gloria! ¡Cuánto querría yo ver esta celestial y santa constelación de estrellas místicas, todas juntas, y todas de la mayor magnitud, dentro de las cuales está el mismo “Sol de Justicia”! ¡Qué luces, qué resplandores de gloria y de júbilo, serán los que reverberan de unos hacia otros! También yo quisiera, gloriosa santa, pertenecer de algún modo a vuestra Sagrada Familia, a lo menos bajo el título de siervo. Yo me dedico y consagro desde hoy a servir en tan buena casa. Recibidme ya desde ahora. Y en la hora de mi muerte, introducidme en esta dichosa mansión de la gloria, de la que vos ahora gozáis por toda la eternidad.
 
NOVENA VIRTUD: MORTIFICACIÓN Y PENITENCIA RELIGIOSA
Pondera, alma mía, cómo la gloriosa Santa Ana fue rigurosa en su mortificación y penitencia. Cuántas y cuán continuas son las ocasiones en que una madre de familia, en el gobierno de sus cosas domésticas y en el trato con los extraños, encuentra motivos para sentir y para inmutarse. Pues en todas estas cosas, se mortificó de tal modo nuestra santa, que como escriben los Santos Padres, ella fue siempre irreprensible. Y fuera de esto, dice san Vicente Ferrer que sus ayunos eran muy frecuentes, sus vigilias muy continuas, no pocas sus visitas al Santo Templo de Jerusalén con los pies descalzos desde Nazaret. ¿Qué no tendrá esta vida de atribulada y miserable? Pero lo cierto es que, de este modo y por este camino, consiguió toda esa gloria que hemos ponderado. Tal mortificación y penitencia fueron el arado que, abriendo la tierra de su cuerpo, lo prepararon para sembrar en él, simiente de tan gloriosa felicidad: María. No se consigue premio grande, sin trabajo grande. Quien más se mortifica en esta vida, logra mayor bienaventuranza en la otra.¡Oh, feliz campo! Yo me acomodo en él. Esto es, ahora he de mortificarme por el breve tiempo de la vida presente, para después descansar en él por los interminables espacios de la eternidad. Vos, santa gloriosa, ayudadme con vuestra intercesión, para que el amor propio no pueda más que este propósito que tengo, y que me importa más que todo.
 
Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.

lunes, 16 de julio de 2018

ORACIÓN PARA LOS QUE QUIERAN ASUMIR LA CABALLERÍA CRISTIANA

Credo (Escultura de Emmanuel Frémiet).
 
Ayer se cumplieron 919 años de la Conquista de Jerusalén por los Cruzados, y hoy se celebran 806 años de la victoriosa batalla de Las Navas de Tolosa. Con este motivo, y recordando el deber de Cruzada en estos tiempos finales, queremos compartiros esta oración:

Deus, serviéntium tibi fortitúdo regnórum, propítius adésto Christiónorum princípibus: qui per resurrectiónem Dómini nostri Jesu Christi potestátem Inferórum contrivísti, et super inimícum pacis et veritátis triumphásti: præsta quǽsumus, ut pópulus tuus hujus virtútis auctórem láudans et confiteus, de inimicórum suórum elisióne lætétur: et quorum tibi subjécta est humílitas, eórum ubíque excelléntior sit potéstas. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. [Oh Dios, fortaleza de los reinos a Ti fieles, que mediante la resurrección de nuestro Señor Jesucristo has destruido las potencias del Infierno y has triunfado sobre el enemigo de la paz y la verdad, te suplicamos que asistas a los príncipes cristianos y les concedas que tu pueblo, que alaba y confiesa al autor de tanta gloria, se alegre de la derrota de los enemigos, y mientras a ti profundamente se humilla, sea engrandecido su poder en todas partes. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén].
  
Sacramentario Fuldense (siglo X). Misa para refrenar a los pueblos bárbaros, Oración secreta.

SECUENCIA “Flos Carméli”, EN HONOR DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Esta secuencia compuesta por San Simón Stock, está tomada del Misal de la Orden Carmelita, donde fue asignada a la Misa de Nuestra Señora del Monte Carmelo desde 1633 (desde el año 1300 hasta esa fecha, era la secuencia de la Misa de San Simón Stock). Las dos primeras estrofas de esta secuencia corresponden a la oración que este mismo Santo dirigiera a la Virgen, y cuya respuesta fue precisamente la entrega del Escapulario marrón.

LATÍN
Flos Carméli,
Vitis florígera,
Splendor cœli,
Virgo puérpera
Singuláris.
  
Mater mitis,
Sed viri néscia,
Carmelítis
Esto propítia,
Stella maris.
  
Radix Jesse
Gérminans flósculum,
Nos adésse
Tecum in sǽculum
Patiáris.
  
Inter spinas
Quæ crescis lilíum,
Serva puras
Mentes fragílium,
Tuteláris!
  
Armatúra
Fortis pugnántium,
Furunt bella,
Tende præsídium
Scapuláris.
  
Per incérta
Prudens consílium,
Per advérsa
Juge solátium
Largiáris.
  
Mater dulcis
Carméli dómina,
Plebem tuam
Reple lætítia
Qua beáris.
  
Parádisi
Clavis et Jánua,
Fac nos duci
Quo, Mater, glória
Coronáris.
Amen. Allelúja.

ORATIO
Deus, qui beatíssimæ semper Vírginis et Genetrícis tuæ Maríæ singulári título Carméli órdinem decorásti: concéde propítius; ut, cujus hódie Commemoratiónem sollémni celebrámus offício, ejus muníti præsídiis, ad gáudia sempitérna perveníre mereámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. 

TRADUCCIÓN
Flor del Carmelo,
Vid florida,
Esplendor del cielo,
Tú eres singular
Virgen y Madre.
   
Madre dulce
Y de varón no conocida,
Con los Carmelitas
Muéstrate propicia,
¡Oh Estrella del mar!
  
Raíz de Jesé
Que la flor produce,
Concédenos
En este mundo
Servirte siempre.
  
Lirio que creces
Entre altas espinas,
Puras conserva
Las almas frágiles
Que en Ti confían.
   
Fuerte armadura
De los combatientes,
La guerra está arreciando:
Extiende el auxilio
De tu Escapulario.
  
En la incertidumbre
Danos prudente consejo,
En la desventura
Del Cielo impétranos
La Consolación.
  
Oh dulce Madre
Y Señora del Carmelo,
De aquella alegría
Que has obtenido
Llena a tus fieles.
   
Oh llave y puerta
Del Paraíso,
Haz que lleguemos
Ante quien, oh Madre, de gloria
Te ha coronado.
Amén, aleluya.

ORACIÓN
Oh Dios, que decoraste a la bienaventurada siempre Virgen y Madre tuya María con el singular título del Monte Carmelo, concédenos propicio a cuantos celebramos su memoria, que revestidos de su amparo merezcamos alcanzar el gozo sempiterno. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 15 de julio de 2018

IDENTIDAD ENTRE TEMPLOS PAGANOS Y NOVUSORDIANOS: CASO DE ISLANDIA

Traducción por Don Antonio Moiño Munitiz del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. Tomado de AMOR DE LA VERDAD.
  
NUEVO TEMPLO EN ISLANDIA A LOS DIOSES NÓRDICOS LUCE COMO UNA IGLESIA NOVUS ORDO
Cualquier semejanza es mera coincidencia...
   
Render del futuro templo pagano de Islandia (Crédito: Magnus Jensson).
  
A menudo hemos dicho que las iglesias Novus Ordo parecen templos paganos, y hoy podemos informar que los templos paganos también se parecen a las iglesias Novus Ordo.
  
En febrero de 2015, se anunció que Islandia se estaba preparando para construir su primer templo a los dioses paganos históricos del país de hace más de 1.000 años. Estos planes están comenzando a tomar forma concreta ahora. Como informa la edición nórdica de Business Insider, se está erigiendo un nuevo templo idólatra en nombre de la Sociedad Ásatrú (Hof Ásatrúarfélagsins) para el culto de Odín y Thor, dos de los dioses de la mitología nórdica. La construcción está actualmente en curso, y la finalización del edificio se espera para el final del año.
  
La imagen de arriba es una versión anticipada del producto final. Afrontémoslo: el hecho es que si alguien te hubiera dicho que este edificio era una iglesia de Novus Ordo, lo habrías creído, porque es prácticamente indistinguible de una de ellas, al menos en el exterior.
  
Se pueden encontrar imágenes adicionales del proyecto en el sitio web de la firma de arquitectos.
  
¿Cómo reaccionará el Club de Francisco? Probablemente no dirán nada. Quizás simplemente estén contentos de tener un nuevo compañero para diálogar interreligiosamente y un nuevo participante al que invitar a la próxima reunión de oración por la paz de Asís. Toda la Iglesia del Vaticano II se está moviendo gradualmente de todos modos, hacia un culto a la naturaleza  neo-gnóstico y neopagano. Recordemos que en noviembre de 2014, el hecho “cardenal” por Benedicto XVI Francesco Ravasi participó en un rito pagano de adoración a la madre tierra diosa Pachamama:
La encíclica ecologista de Francisco Laudato Si’ no ayudó en ese sentido. Poco después de la publicación del documento, por cierto, una “Misa” Novus Ordo televisada en Canadá se cerró con un himno “Bella  Gaia, llámanos a casa”. La archidiócesis de Toronto terminó pidiendo disculpas y prometió que esto no volvería a suceder, pero solo después de que surgiera una protesta en Internet por el escándalo.
  
El “Papa” Francisco siempre está ocupado denunciando todo tipo de cuasi-idolatrías (del dinero, de la libertad, de sí mismo, etc.), pero cuando se trata de idolatría en su sentido propio –la adoración literal a la criatura en lugar de al Creador–, se queda curiosamente en silencio y alienta a los paganos a permanecer en su estado infeliz. ¿Recuerdas?
En cuanto al paganismo y el diálogo interreligioso, no olvidemos nunca la siguiente anécdota del Tesoro de los Santos de la Iglesia. San Bonifacio Winfrid, Apóstol de Alemania, una vez tuvo el siguiente “encuentro” con los paganos indígenas:
Para mostrar a los paganos qué tan completamente impotentes eran los dioses en los que ellos ponían sus confianza, Bonifacio derribó la encina (roble) sagrada al dios del trueno Thor, en Geismar, cerca de Fritzlar. De la madera construyó una capilla y la dedicó al príncipe de los Apóstoles. Los paganos estaban asombrados de que ningún rayo de la mano de Thor destruyó al ofensor, y muchos se convirtieron. La caída de esta encina marcó la caída del paganismo. (Enciclopedia Católica, voz “San Bonifacio”).
Este es el mismo Thor que los adherentes de la Sociedad Ásatrú en Islandia adorarán en su nuevo templo a finales de este año. San Bonifacio, locamente enamorado del verdadero Dios, dejó a un lado todo respeto humano y refutó a los dioses falsos de los paganos cortando su “roble sagrado”. ¡Y funcionó! Su acción produjo conversiones en abundancia. ¡Esto fue fruto del proselitismo y del triunfalismo!
  
¿Te imaginas lo que el “Papa” Francisco hubiera dicho si hubiera estado en aquel entonces presenciando esto? No sólo habría denunciado al santo por faltarle el respeto a las tradiciones culturales de los indígenas y ofender sus sensibilidades religiosas, sino que también se habría quejado de la tala innecesaria de un árbol sano que Dios creó para nuestro “hogar común”, claramente como otro ejemplo de la “Cultura del desperdicio” promovida por el hombre egoísta que domina sobre la creación. ¡Francisco aún estaría hoy gritando a San Bonifacio por levantar muros en lugar de construir puentes!
  
La verdad es que Francisco adora al hombre, no a Dios. Al igual que los francmasones, le preocupan los derechos del hombre, no los derechos de Dios. Pero hace ya 118 años, el Papa León XIII lamentó: “De lo que se ha llamado ‘derechos del hombre’ demasiadas cosas ha oído el pueblo; oiga alguna vez por fin, algo de los derechos de Dios” (Encíclica Tamétsi Futúra, n. 13).
  
El paganismo, ya sea en sus versiones antiguas o más modernas, es un pecado mortal contra el Primer Mandamiento:
Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendrás dioses extraños delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas que están debajo de la tierra. No los adorarás, ni los servirás… (Éxodo 20, 2-5)
Desafortunadamente, la historia del Antiguo Testamento está llena de historias de cómo el pueblo elegido desertó a la idolatría una y otra vez. Dios castigó este pecado con dureza incluso antes del advenimiento de la gracia. ¡Cuánto más lo castigará hoy! Los siguientes versículos de las Escrituras son muy pertinentes:
  • Porque todos los dioses de los gentiles son demonios; mas Yahveh hizo los cielos. (Salmo 95, 5).
  • Y derramaré sobre ti agua limpia, y serás limpiado de toda tu inmundicia, y te limpiaré de todos tus ídolos … Ni se contaminen más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con todas sus iniquidades; y los guardaré de todos los lugares en que pecaron, y los purificaré; y ellos serán mi pueblo. y seré su Dios (Ezequiel 36, 25; 37, 23).
  • Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque el Padre también busca tales para adorarlo. Dios es un espíritu; y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad. (Juan 4, 23-24).
  • Jesús le dijo [a Tomás]: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14, 6).
  • Por lo tanto, mis queridos amados, huid del servicio de los ídolos. (1 Corintios 10, 14).
  • Sabéis que cuando érais paganos, os íbais tras los ídolos mudos, de acuerdo a como érais conducidos por los demonios. (1 Corintios 12, 2).
  • Y el resto de los hombres, que no fueron muertos por estas plagas, no hicieron penitencia de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a los ídolos de oro, y plata, y bronce, y piedra, y madera, que no pueden ver, ni oír, ni andar; ni tampoco penitencia de sus asesinatos, ni de sus hechizos, ni de su fornicación, ni de sus robos. (Apocalipsis 9, 20-21).
  • Bienaventurados los que lavan sus ropas en la sangre del Cordero, para que tengan derecho al árbol de la vida, y entren por las puertas de la ciudad. Fuera de ella estarán los perros, hechiceros, impíos, asesinos y servidores de ídolos, y todos los que aman y obran la mentira. (Apocalipsis 22, 14-15).
La paganización que presenciamos hoy es posible en gran parte solo por el colapso del catolicismo iniciado por el Concilio Vaticano II en la década de 1960. Por trágico y abominable que sea, sin embargo, siempre es importante tener en cuenta que el colapso de la cristiandad no es una circunstancia imprevista que señala la derrota del cristianismo y la destrucción de la Iglesia Católica. Por el contrario, en la apostasía mundial y especialmente en su regreso al paganismo, estamos atestiguando el cumplimiento de una profecía, tal como se describe en el Apocalipsis:
Y vino uno de los siete ángeles, que tenían las siete copas, y habló conmigo, diciendo: Ven, te mostraré la condenación de la gran ramera, que está sentada sobre muchas aguas, con quienes los reyes de la tierra han fornicado; y los que moran en la tierra, se embriagarán con el vino de su fornicación. Y él me llevó en espíritu al desierto. Y vi a una mujer sentada sobre una bestia de color escarlata, llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y carmesí, y dorada con oro, y piedras preciosas y perlas, teniendo una copa de oro en su mano, llena de la abominación e inmundicia de su fornicación. (Apocalipsis 17, 1-4).
La fornicación y la prostitución de las que se habla aquí son una metáfora bíblica común para la infidelidad a Dios, específicamente la idolatría. Así, por ejemplo, el profeta Nahum declaró: “A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera que era bella y agradable, y que usaba de la brujería, la que ha esclavizado a las naciones con sus fornicaciones, y a las familias con sus brujerías” (Nahum 3, 4).
   
Que ese antiguo paganismo reaparezca en nuestro tiempo, aunque modificado un poco, en realidad no es sorprendente. En un mundo intercultural cada vez más complejo, sin fronteras, las personas anhelan un sentido de identidad y pertenencia. Pero después de haber convertido el Catolicismo en poco más que un credo fácil con una mala liturgia, la Secta Novus Ordo no tiene nada sustancial que la distinga. Tales personas están buscando desesperadamente algo a lo que aferrarse y lo encuentran en sus raíces paganas. Será su perdición: “Pero lo que los paganos sacrifican, lo sacrifican a los demonios, y no a Dios. No quiero que os hagáis partícipes de los demonios” (1 Corintios 10, 20).
  
Así pues, hay que esperar ver un aumento del mal: brujería, superstición, sacrificios paganos, aborto, promiscuidad, adoración abierta del diablo. Esto sólo ya sería un castigo suficiente, pero considera también el castigo divino que lo seguirá. Debemos tener mucho cuidado de vivir vidas santas, cultivando siempre el don de la gracia santificante en nuestras almas, para que, por la gracia de Dios, seamos considerados dignos de recibir la señal de Dios en nuestras frentes y de esta manera salvarnos de la ira de la justicia de Dios (cf. Apocalipsis 9, 4; cf. Apoc 7, 3-16).
  
Parece que nos dirigimos rápidamente al final profetizado. Lo que aún falta es que aparezca el falso mesías de los judíos apóstatas, el Anticristo, y el restablecimiento de los antiguos sacrificios en un templo judío reconstruido en Jerusalén. Pero ellos están trabajando en eso:

“He venido en el nombre de mi Padre, y no me recibís; otro vendrá en nombre propio, a ese sí recibiréis” (Juan 5, 43).
  
Por cierto: la ubicación del templo pagano a Odin y Thor es Öskjuhlíð, una colina en la capital islandesa de Reykjavík. Pero no piense que Islandia es la primera en construir un nuevo templo idolátrico en nuestros tiempos. Dinamarca se adelantó.

A LOS ALTARES CONCILIARES, “SAN” PEDRO ARRUPE

  
De acuerdo a lo publicado en GLORIA.TV, el cardenal Angelo de Donatis, vicario de la Diócesis de Roma, aprobó un pedido de la Compañía de Jesús para abrir una causa de santificación para el padre Pedro Arrupe y Gronda (1907-1991), quien se desempeñó como prepósito general (“Papa negro”) de los jesuitas desde 1965 a 1983. Así lo confirmó el reverendo Arturo Sosa Abascal, el actual superior general de la Compañía, en un encuentro con 300 jesuitas en Bilbao.
 
Incluso Time magazine, en enero de 2008, tuvo que admitir que el reinado de Arrupe estuvo marcado por “desafíos progresivos al establishment de la Iglesia, incluyendo enfrentamientos con Pablo VI y Juan Pablo II” y por el activismo izquierdista del movimiento contrario a la guerra en Estados Unidos, durante la década del ’60, hacia la teología de la liberación.
  
Bajo el reinado de Arrupe, los jesuitas expresaron su desacuerdo con la doctrina católica, en temas como la naturaleza del sacerdocio, la necesidad de la Iglesia Católica y la aceptación de la homosexualidad.
  
Durante el período en que Arrupe estuvo en su cargo, los jesuitas experimentaron una declinación dramática, tanto en números (de 36.000 jesuitas que había en 1965, a 29.000 diez años después) como en calidad, hasta el punto que se llegó a decir: «Un vasco (San Ignacio de Loyola) fundó los jesuitas, y otro vasco (Pedro Arrupe) los va a destruir».
  
HECHOS QUE RESALTAR DURANTE EL GENERALATO DE ARRUPE
  • La acción política de los jesuitas del Centro San Roberto Belarmino y el Centro para el Desarrollo Econónico y Social de América Latina (fundados por el jesuita belga Roger Vekemans van Cauwelaert) en Chile preparó el camino para que el marxista Salvador Allende se convirtiera en presidente del país (1970-1973);
  • La participación del padre jesuita Ernesto Cardenal Martínez en el Frente Sandinista de Liberación Nacional [FSLN] que tomó el poder en Nicaragua (1979). Cardenal se convirtió en el Ministro de Cultura en el nuevo gobierno comunista.
  • El propio Bergoglio fue protegido de Arrupe, hasta el punto que lo designó provincial de Argentina en 1972 (con solo 36 años de edad), y lo usó como sicario liberal en la XXXII Congregación General (2 de diciembre de 1974 a 7 de marzo de 1975), que marcó el no retorno de la deriva marxista de la Compañía iniciada en San Lorenzo del Escorial en 1972. Allí estaba Bergoglio para silenciar a un grupo de jesuitas (los españoles Luis María Mendizábal Ostolaza, José María Alba Cereceda, José Ramón Bidagor Altuna y Rodrigo Molina Rodríguez; y el venezolano Tomás Morales Pérez) que querían conservar el apostolado ignaciano tradicional pidiendo al Vaticano ser erigidos en provincia independiente (petición denegada a instancias del cardenal Tarancón y el propio Arrupe).

sábado, 14 de julio de 2018

BULA “Quo primum témpore”, SOBRE LA PERPETUIDAD DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA

BULA “Quo primum témpore”, SOBRE LA PERPETUIDAD DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
   
Papa San Pio V.
Siervo de los Siervos de Dios
para perpetua memoria
 
Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la Jerarquia Eclesiástica Nos hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo y nuestras fuerzas, y nuestros pensamientos todos hacia aquellas cosas que por su naturaleza tiendan a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda del mismo Dios Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario, y el Misal, después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo, para la ilustración del pueblo y para que sean rendidas a Dios las alabanzas que le son debidas; corregido completamente el Breviario, para que el Misal corresponda al Breviario (lo que es normal y natural, ya que es sumamente conveniente que no haya en la Iglesia de Dios más que una sola manera de salmodiar, un solo rito para celebrar la Misa), Nos pareció necesario pensar lo más pronto posible en lo que faltaba por hacer en éste campo, a saber, editar el mismo Misal. Es por ésto que Nos hemos estimado deber confiar éste cargo a sabios escogidos; y de hecho son ellos, quienes, después de haber reunido cuidadosamente todos los manuscritos, no solamente los antiguos de Nuestra Biblioteca Vaticana, sino también otros buscados en todas partes, corregidos y exentos de alteración, así como las decisiones de los Antiguos y los escritos de autores estimados que nos han dejado documentos relativos a la organización de esos mismos ritos, han restablecido el mismo Misal conforme a la regla y a los ritos de los Santos Padres.
  
Una vez éste revisado y corregido, después de madura reflexión para que todos aprovechen de ésta disposición y del trabajo que hemos emprendido, Nos hemos ordenado que fuese impreso en Roma lo más pronto posible, y que una vez impreso, fuese publicado, a fin de que los sacerdotes sepan con certeza que oraciones deben utilizar, cuáles son los ritos y cuáles las ceremonias que deben bajo obligación conservar en adelante en la celebración de las misas: para que todos acojan por todas partes y observen lo que les ha sido transmitido por la Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las otras iglesias y para que en adelante y para el tiempo futuro perpetuamente [1], en todas las iglesias, patriarcales, catedrales, colegiatas y parroquiales de todas las provincias de la Cristiandad, seculares o de no importa qué Ordenes monásticas, tanto de hombres como de mujeres, aun de Ordenes militares regulares y en las iglesias y capillas sin cargo de almas en las cuales la celebración de la Misa conventual en voz alta con el Coro, o en voz baja siguiendo el rito de la Iglesia romana es de costumbre u obligación, no se canten o no se reciten otras fórmulas que aquellas conformes al Misal que Nos hemos publicado, aun si éstas mismas iglesias han obtenido una dispensa cualquiera por un indulto de la Sede Apostólica, por el hecho de una costumbre, de un privilegio o de un juramento mismo, o por una confirmación apostólica, o están datados de otros permisos cualesquiera; a menos que después de la primera institución aprobada por la Sede Apostólica o después de que se hubiese establecido la costumbre, ésta última o la institución misma hayan sido observadas sin interrupción en éstas mismas iglesias por la celebración de misas durante más de doscientos años. En éste caso, Nos no suprimimos a ninguna de esas iglesias su institución o costumbre de celebrar misa; pero si éste Misal que Nos hemos hecho publicar les agrada más, con la aprobación y consejo del Obispo o del Prelado, o del conjunto del Capítulo, Nos permitimos que, no obstando nada en contrario, ellas puedan celebrar la Misa siguiendo éste.
  
Pero ciertamente, al retirar a todas las iglesias antes mencionadas el uso de sus misales propios y dejarlos totalmente, determinados que a éste Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en ésta forma Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a perpetuidad, bajo pena de nuestra indignación, en virtud de nueestra constitución, Nos hemos decidido rigurosamente para el conjunto y para cada una de las iglesias enumeradas arriba, para los Patriarcas, los Administradores y para todas las otras personas revestidas de alguna dignidad eclesiástica, sean ellos aun Cardenales de la Santa Iglesia Romana o tengan todo otro grado o preeminencia cualquiera, que ellos deberán en virtud de la santa obediencia abandonar en el futuro y enteramente todos los otros principios y ritos, por antiguos que sean provenientes de otros misales, los cuales han tenido el hábito de usar, y cantar o decir la Misa siguiendo el rito, la manera y la regla que Nos enseñamos por este Misal y que ellos no podrán permitirse añadir, en la celebración de la Misa, otras ceremonias o recitar otras oraciones que las contenidas en el Misal. Y aun, por las disposiciones de la presente y en nombre de Nuestra Autoridad Apostólica, Nos concedemos y acordamos que este mismo Misal podrá ser seguido en totalidad en la misa cantada o leída en todas las iglesias, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir en ningún castigo, condenación o censura y que podrá válidamente usarse, libre y lícitamente y esto a perpetuidad (étiam perpétuo). Y de una manera análoga, Nos hemos decidido y declaramos que los Superiores, Administradores, Canónigos, Capellanes y otros sacerdotes de cualquier nombre que sean designados o los religiosos de una Orden cualquiera, no pueden ser obligados a celebrar Misa de otra manera diferente a como Nos la hemos fijado y que JAMÁS NADIE, quienquiera que sea podrá contrariarles o forzarles a cambiar de misal o a anular la presente intrusión o a modificarla , sino que ella estará siempre en vigor y válida con toda su fuerza, no obstante las decisiones anteriores y las Constituciones Generales o Especiales emanadas de Concilios Provinciales y Generales, ni tampoco el uso de las iglesias antes mencionadas confirmadas por una regla muy antigua e inmemorial, pero que no se remonta a más de 200 años, ni las decisiones ni las costumbres contrarias cualesquiera que sean.
  
Nos queremos, al contrario, y Nos lo decretamos con la misma autoridad, que después de la publicación de Nuestra presente constitución asi como del Misal, todos los sacerdotes que están presentes en la Curia Romana estén obligados a cantar o a decir Misa según este Misal dentro de un mes. Aquellos que están de este lado de los Alpes en un término de tres meses; y en fin, los que viven del otro lado de las montañas en un término de los seis meses o desde que puedan obtener este Misal. Y para que en todo lugar de la tierra él sea conservado sin corrupción y exento de faltas y de errores Nos prohibimos igualmente por Nuestra Autoridad Apostólica y por el contenido de instrucciones semejantes a la presente, a todos los impresores domiciliados en el dominio sometido directa o indirectamente a Nuestra autoridad y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena de confiscación de libros y de una multa de 200 ducados de oro pagaderos al Tesoro Apostólico; y a los otros, que vivan en cualquier lugar del mundo, bajo pena de excomunión latæ senténtiæ y de otras sanciones en Nuestro poder, el tomarse la libertad en ninguna forma o arrogarse el derecho de imprimir este Misal o de ofrecerlo o de aceptarlo sin Nuestro permiso o un permiso especial de un Comisario Apostólico que esté encargado por Nos de este asunto y sin que este Comisario haya comparado con el Misal impreso en Roma, siguiendo la gran impresión, un original destinado al mismo impresor para servirle de modelo para aquellos que el dicho impresor deba imprimir ni sin que no se haya primeramente bien establecido que concuerda con el dicho Misal y no presenta absolutamente ninguna divergencia en relación con este.
  
Por consiguiente, como será dificil transmitir la presente carta a todos los lugares de la Cristiandad y llevarla en seguida al conocimiento de todos, Nos ordenamos publicarla y colocarla, siguiendo la costumbre, en la Basílica del Principe de los Apóstoles, y de la Cancillería Apostólica y en el extremo del Campo de Flora; y de que a los ejemplares de esta Carta que se muestren o exhiban –incluso a los impresos, suscriptos de propia mano por algún tabelión público y asegurados además con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica– se les otorgue en toda nación y lugar la misma fe perfectamente indubitable que se otorgaría a la presente.
 
Que absolutamente nadie, por consiguiente, pueda anular esta página que expresa Nuestro permiso, Nuestra decisión, Nuestro mandamiento, Nuestro precepto, Nuestra concesión, Nuestro indulto, Nuestra declaración, Nuestro decreto y Nuestra prohibición ni ose temerariamente ir en contra de estar disposiciones. Si, sin embargo, alguien se permitiesen una tal alteración, sepa que incurre en la indignación de Dios Todopoderoso y sus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.
  
Dado en Roma, junto a San Pedro, el año MIL QUINIENTOS SETENTA de la Encarnación del Señor la víspera de los Idus de Julio (14 de Julio) en el quinto año de nuestro pontificado. SAN PÍO V.
 
NOTA
[1] El futuro está marcado por el futuro del participio y la expresión "in postérum" por lo tanto doblemente (re in postérum perpétuis futúris tempóribus).

LETANÍAS A NUESTRA SEÑORA EN TIEMPO DE GUERRA

Esta oración es tan antigua que no se conoce autor conocido, sólo se sabe que en Venecia se imprimió en 1704 en un devocionario (que no ha llegado completo a nuestros días), y que era rezada en la Basílica de San Marcos de la dicha ciudad. La traducción es nuestra.
     
SUPPLICATIÓNES AD SANCTÍSSIMAM VÍRGINEM MARIAM TÉMPORE BELLI, SECÚNDUM CONSUETÚDINEM DUCÁLIS BASÍLICÆ SANCTE MARCI VENETIÁRUM
seu
LITANÍÆ PATRIARCHÍNÆ
  
  
LATÍN
Antíphona: Exáudi nos, Dómine, quóniam benígna est misericórdia tua: secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice nos, Dómine.  
Ps. 68, 2. Salvum me fac, Deus: quóniam intráverunt aquæ usque ad ánimam meam.
  
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spíritui Sancto.
℞. Sicut erat in princípio, et nunc et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
 
Antíphona: Exáudi nos, Dómine, quóniam benígna est misericórdia tua: secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice nos, Dómine.
  
Kýrie eléison.
Christe eléison.
Kýrie eléison.
 
Christe audi nos.
Christe exáudi nos.
  
Pater de cœlis Deus, miserére nobis.
Fili Redémptor mundi Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte Deus, miserére nobis.
Qui es Trinus, et unus Deus, miserére nobis.
 
Sancta María, Mater Christi sanctíssima, ora pro nobis.
Sancta María, Virgo vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, Dei Génitrix et Virgo, ora pro nobis.
Sancta María, Virgo perpétua, ora pro nobis.
Sancta María, grátia Dei plena, ora pro nobis.
Sancta María, ætérni Regis Fília, ora pro nobis.
Sancta María, Mater Christi et Sponsa, ora pro nobis.
Sancta María, Templum Spíritus Sancti, ora pro nobis.
Sancta María, Cœlórum Regína, ora pro nobis.
Sancta María, Angelórum Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, Scala Cœli rectíssima, ora pro nobis.
Sancta María, felix Porta Paradísi, ora pro nobis.
Sancta María, nostra Mater et Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, Spes vera Fidélium, ora pro nobis.
Sancta María, Mater Misericórdiæ, ora pro nobis.
Sancta María, Mater ætérni Príncipis, ora pro nobis.
Sancta María, Mater veri consílii, ora pro nobis.
Sancta María, Mater veræ Fídei, ora pro nobis.
Sancta María, Virtus Divínæ Incarnatiónis, ora pro nobis.
Sancta María, Consílium cœléstis árcani, ora pro nobis.
Sancta María, Thesáurus Fidélium, ora pro nobis.
Sancta María, nostra Salus vera, ora pro nobis.
Sancta María, Mater veri gáudii, ora pro nobis.
Sancta María, Stella cœli claríssima, ora pro nobis.
Sancta María, cœléstis Pátriæ desidérium, ora pro nobis.
Sancta María, omni honóre digníssima, ora pro nobis.
Sancta María, cœléstis vitæ jánua, ora pro nobis.
Sancta María, pulchritúdo Angelórum, ora pro nobis.
Sancta María, flos Patriarchárum, ora pro nobis.
Sancta María, desidérium Prophetárum, ora pro nobis.
Sancta María, thesáurus Apostolórum, ora pro nobis.
Sancta María, laus Mártyrum, ora pro nobis.
Sancta María, glorificátio Sacerdótum, ora pro nobis.
Sancta María, Castitátis éxemplum, ora pro nobis.
Sancta María, Archangelórum lætítia, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium Sanctórum exsultátio, ora pro nobis.
Sancta María, mæstórum consolátio, ora pro nobis.
Sancta María, miserórum refúgium, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium fons aromátum, ora pro nobis.
Sancta María, glória ómnium Vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, Stella maris firmíssima, ora pro nobis.
 
Kýrie eléison.
Christe eléison.
Kýrie eléison.
  
Antíphona: Sub tuum præsídium confúgimus, sancta Dei Génetrix; nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus; sed a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta. Amen.
  
℣. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
℞. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
   
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℞. Et clamor meus ad te véniat. 
  
Orémus.
  
ORATIO
Fámulis tuis, quǽsumus, Dómine, cœléstis grátiæ munus impertíre: ut, quibus beátæ Vírginis partus éxstitit salútis exórdium; Nativitátis ejus votíva sollémnitas pacis tríbuat increméntum.
  
Deus, cui próprium est miseréri semper et párcere; súscipe deprecatiónem nostram; ut nos, et omnes fámulos tuos, quos delictórum caténa constríngit, miserátio tuæ pietátis cleménter absólvat. 
   
Omnípotens sempitérne Deus, in cujus manu sunt ómnium potestátes et ómnia jura regnórum, réspice in auxílium Christianórum, ut gentes turcárum (vel paganórum), quæ in sua feritáte confídunt, poténtiæ tuæ déxtera comprimántur.
 
Defénde, quǽsumus Dómine, beáta María semper Vírgine intercedénte, istam ab omni adversitáte Rempúblicam (vel Regnum, vel Famíliam); et toto corde tibi prostrátam, ab hóstium propítius tuere cleménter insídiis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. 
  
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℞. Et clamor meus ad te véniat.
℣. Exáudiat nos omnípotens et miséricors Dóminus.
℞. Et custódiat nos semper. Amen.
℣. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
℞. Amen.
 
TRADUCCIÓN

SUPLICACIONES A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN TIEMPOS DE GUERRA, SEGÚN LA COSTUMBRE DE LA BASÍLICA DUCAL DE SAN MARCOS EN VENECIA
o
LETANÍA PATRIARQUINA

Antífona: Escúchanos, Señor, porque tu misericordia es benigna: vuélvete a nosotros, Señor, según la multitud de tus misericordias.
Salmo 68, 2. Sálvame, oh Dios, porque las aguas de la tribulachón han entrado hasta mi alma.
  
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℞. Como era en el principio, y ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
Antífona: Escúchanos, Señor, porque tu misericordia es benigna: vuélvete a nosotros, Señor, según la multitud de tus misericordias.
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Tú que eres Dios Uno y Trino, ten piedad de nosotros.
 
Santa María, santísima Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen y Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen perpetua, ruega por nosotros.
Santa María, llena de gracia de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Hija del Rey eterno, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Esposa de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Templo del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Santa María, Reina del Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, Señora de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, rectísima Escalera al Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, feliz Puerta al Paraíso, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Señora nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, verdadera Esperanza de los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de Misericordia, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del Príncipe eterno, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del verdadero consejo, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de la Fe verdadera, ruega por nosotros.
Santa María, Virtud de la divina Encarnación, ruega por nosotros.
Santa María, Arcano del consejo celeste, ruega por nosotros.
Santa María, Tesoro de los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, verdadera Salvación nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de la verdadera alegría, ruega por nosotros.
Santa María, clarísima estrella del Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, deseo de la Patria celestial, ruega por nosotros.
Santa María, dignísima de todo honor, ruega por nosotros.
Santa María, puerta de la vida celestial, ruega por nosotros.
Santa María, hermosura de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, flor de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Santa María, deseo de los Profetas, ruega por nosotros.
Santa María, tesoro de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Santa María, alabanza de los Mártires, ruega por nosotros.
Santa María, glorificación de los Sacerdotes, ruega por nosotros.
Santa María, ejemplo de Castidad, ruega por nosotros.
Santa María, alegría de los Arcángeles, ruega por nosotros.
Santa María, exultación de todos los Santos, ruega por nosotros.
Santa María, consolación de los dolientes, ruega por nosotros.
Santa María, refugio de los míseros, ruega por nosotros.
Santa María, fuente de todos los perfumes, ruega por nosotros.
Santa María, gloria de todas las Vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, firmísima Estrella del mar, ruega por nosotros.
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
  
Antífona: Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes líbranos siempre de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita. Amén.
  
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
℣. Señor, escucha mi oración.
℞. Y llegue a ti mi clamor.
  
Oremos.
  
ORACIÓN
Dígnate, Señor, conceder a tus siervos el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvación, nos obtenga un acrecentamiento de paz
  
Oh Dios, de quien es propio usar siempre de misericordia y de perdón; recibe nuestra súplica, para que a nosotros, y a todos tus siervos que se hallan aprisionados con la cadena de sus delitos, los liberte tu misericordia, usando con ellos y con nosotros de piedad.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, en cuya mano están todas las potestades y todos los derechos de los reinos, vuélvete en auxilio de los Cristianos, a fin de que los pueblos turcos (o paganos) que confían en su ferocidad, sean sometidos por el poder de tu diestra.
 
Te suplicamos, Señor, que por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María, defiendas a esta República (o Reino, o Familia) de toda adversidad; y como está postrada ante Ti de todo corazón, en tu bondad dígnate protegerla de las insidias de sus enemigos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 
℣. Señor, escucha mi oración.
℞. Y llegue a ti mi clamor.
℣. Escúchenos el Señor omnipotente y misericordioso.
℞. Y nos custodie siempre. Amén.
℣. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
℞. Amén.