Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

domingo, 21 de abril de 2019

MENSAJE DE PASCUA

   
Amados hermanos, Salud y Bendición en Dios Nuestro Señor y María Santísima.
  
Este año queremos encabezar nuestro habitual saludo de Pascua con esta fotografía de la Catedral de Nuestra Señora de París, luego del incendio del lunes 15. Como podéis observar, sólo la Cruz y la imagen de la Piedad (que forman parte del Altar legítimo) permanecieron en pie en el presbiterio de dicha iglesia, en tanto que la mesa opuesta a él (construida en 1989) está bajo los escombros del techo incendiado. Esto es un mensaje que nos alienta a seguir luchando y orando para que Nuestro Señor, que muriendo en la Cruz del Calvario venció las potestades del Infierno y las hizo conducir atadas a su carro triunfal en la Resurrección, se digne restablecer la Gloria de la Iglesia, que continúa su Pasión iniciada hace 61 años, restauración que tendrá lugar en la Parusía.
  
Mientras llega este glorioso día, hemos de perseverar orando en las catacumbas. Pidámosle a la Santísima Virgen que nos ayude a seguir resistiendo.

¡SANTAS PASCUAS PARA TODOS NUESTROS LEALES HERMANOS EN LA VERDADERA RESISTENCIA!
VIVAT JESU, AMÓRE NOSTRUM, ET MARÍA, SPES NOSTRÆ!

JORGE RONDÓN SANTOS
21 de Abril de 2019
Domingo de Pascua, y fiesta de San Anselmo de Canterbury, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia.

viernes, 19 de abril de 2019

NEGACIONISMO CONCILIAR: VATICANO REHABILITARÁ FARISEOS

Traducción del artículo publicado por Francesca de Villasmundo para MÉDIAS PRESSE. Textos bíblicos tomados de la traducción de Mons. Félix Torres Amat.
 
  
Uno se pregunta hasta dónde y cuándo se terminará la desestructuración del catolicismo emprendida por más de medio siglo por la iglesia conciliar y las autoridades que la gobiernan.
  
La última manía en curso en los palacios vaticanos, hoy más apóstatas que apostólicos, es la rehabilitación de los fariseos, a través de una arrogante negación y revisión de los Evangelios; de los fariseos que fueron un partido político-religioso y «carnal» que, como enseña el teólogo tomista argentino Padre Julio Meinvielle, desfiguraba al «Mesías, Aquel que se esperaba para que trajese al mundo la gracia y la verdad», haciéndolo devenir «un jefe político, terreno, que debía asegurar y perpetuar el poder de Israel sobre todas las naciones».
   
Siguiendo el camino abierto por el omnipotente decreto conciliar Nostra Ætáte, expresión de la voluntad modernista y progresista que quiere negar el papel de la Sinagoga en la muerte de Cristo-Mesías, se ha llegado a disculpar a los judíos, estos «hermanos mayores» caros a Juan Pablo II, devenidos «padres en la fe» con Benedicto XVI.
  
   
Es en esta óptica que el Pontificio Instituto Bíblico ha organizado en Roma para el próximo 9 de mayo, en la Pontificia Universidad Gregoriana, un congreso sobre el tema «Jesús y los Fariseos – Un re-examen interdisciplinar».
    
Como informa Jacopo Scaramuzzi en Vatican Insider
«El encuentro, apoyado también por el American Jewish Committee, por la Conferencia Episcopal Italiana y por la sociedad Verbum que produce software para los estudios católicos, verá la participación de más de trescientos expertos de distintas materias, católicos, protestantes y judíos. Entre los otros estarán los rabinos David Rosen, Riccardo Di Segni y Abraham Skorka, este último amigo de vieja data de Jorge Mario Bergoglio, el presidente de la commisión para el ecumenismo y el diálogo de la CEI Ambrogio Spreafico, e incluso expertos de historia, arqueología, estudios rabínicos, Nuevo Testamento, educación, y arte popular de Argentina, Austria, Canadá, Colombia, Alemania, India, Israel, Italia, Países Bajos y Estados Unidos».
   
Al final del encuentro, los participantes serán recibidos por el Papa Francisco.
  
Presentados en los Evangelios como enemigos de Cristo, «ejemplos de legalismo, hipocresía y avidez», los fariseos serán el centro del encuentro, cuyos intervinientes tendrán la tarea de reexaminar las fuentes a fin de superar los «prejuicios» en frente de ellos. Prejuicios que, según los organizadores, pueden ser asociados a las pulsiones antisemitas [sic].
 
El objetivo cel encuentro es doble: «un re-examen de las fuentes para crear un cuadro más claro sobre los fariseos “literarios” e “históricos” de la antigüedad» y en seguida «reconsiderar los factores responsables de los prejuicios que han dañado la percepción común de los fariseos y sugerir modos para superarlos».
  
El Rector del Instituto Bíblico, el jesuita Michael Kolarcik, en el curso de una conferencia de prensa ha explicado que «El tema de la relación entre Jesús y los fariseos es otro medio para describir las relaciones entre cristianos y judíos a lo largo de dos milenios (…) cosa que tiene consecuencias significativas sobre nuestra actual relación».
   
Por su parte, el Padre Etienne Veto, director del Centro Cardenal Bea para los Estudios Judíos de la Pontificia Universidad Gregoriana, ha afirmado que con el tiempo, gracias a los estudios conducidos, se ha entendido que la representación comúnmente admitida de los fariseos «no es correcta» y que «hay una relación entre el antisemitismo [sic] y la concepción de los fariseos».
  
Mientras, uno de los principales organizadores del encuentro, el profesor Joseph Sievers, ha declarado: «Nosotros queremos individualizar las raíces de esta representación inadecuada de los farisei y superar los prejuicios».
  
Uno de los intelectuales judíos que tendrán amplio espacio en este encuentro, la profesora Amy Jill Levine, que enseña Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Bíblico, avanza otro argumento en apoyo de este trabajo de rehabilitación de los fariseos: «No hay necesidad de presentar mal a los fariseos en particular y al judaísmo en general para presentar bien a Jesús: Jesús se presenta bien por sí solo», y precisa que con todo «tenemos los Evangelios que describen a los fariseos como hipócritas y enemigos de Jesús», y espera que «las homilías sobre los fariseos no propaguen el antisemitismo [sic] sino que presenten correctamente el Evangelio de la paz».
  
Lo que significa, comprendiendo bien a la señora Levine, que de ahora en adelante tendremos, por un lado el “Evangelio de la paz”, evidentemente políticamente y religiosamente correcto, el “Evangelio de Nostra Ætáte”, que será preventivamente purgado de las connotaciones antifarisaicas, y del otro los Evangelios de los Apóstoles, políticamente incorrectos, e incluso antisemitas [sic].
  
Por tanto, serán precisamente los Santos Evangelios y los Hechos de los Apóstoles los que constituyen un problema para los judíos actuales, como para sus antepasados… Serán los anatemas severos, vigorosos y rudos del mismo Cristo contra los fariseos incrédulos y esclerocardíacos que deberán pasar por el cedazo conciliar bajo la supervisión doctrinal de los fariseos actuales; para que, por medio del diálogo interreligioso con los judíos, se hagan desaparecer tanto las siguientes condenas divinas a los fariseos como la puesta a un lado de la Sinagoga a favor de la predicación a los gentiles:
«Porque yo os digo que si vuestra justicia no es más llena y más perfecta que la de los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos» (San Mateo, cap. 5, v. 20).  
  
«¡Pero ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerraís el reino de los cielos a los hombres; porque ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que entrarían; impidiéndoles que crean en mí! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que devorais las casas de las viudas, con el pretexto de hacer largas oraciones: por eso recibiréis sentencia mucho más rigurosa, porque abusais de las cosas santas para vuestra avaricia! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque andais girando por mar y tierra, a trueque de convertir un gentil; y después de convertido, lo haceis con vuestro ejemplo y doctrina digno del infierno dos veces más que vosotros! ¡Ay de vosotros guías o conductores ciegos, que decís: “el jurar uno por el templo no es nada, no obliga: mas quien jura por el oro del templo está obligado”! ¡Necios y ciegos! ¿qué vale más, el oro o el templo que santifica al oro? […] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipóeritas, que pagais diezmo hasta de la yerbabuena, y del eneldo, y del comino, y habeis abandonado las cosas más esenciales de la Ley: la justicia, la misericordia y la buena fe! Estas debiérais observar, sin omitir aquellas. ¡Oh guías ciegos, que coláis cuanto bebéis, por si hay un mosquito, y os tragáis un camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por defuera la copa y el plato; y por dentro, en el corazón, estáis llenos de rapacidad e inmundicia! ¡Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa y el plato, si quieres que lo de afuera sea limpio! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque sois semejantes a los sepulcros blanqueados, los cuales por afuera parecen hermosos a los hombres, mas por dentro están llenos de huesos de muertos, y de todo género de podredumbre! Así también vosotros en el exterior os mostráis justos a los hombres; mas en el interior estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que fabricáis los sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos!, y decís: “si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la muerte de los profetas”. Con lo que dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de los que mataron a los profetas. Acabad pues de llenar la medida de vuestros padres, haciendo morir al Mesías. ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo será posible que eviteis el ser condenados al fuego del infierno? Porque he ahí que yo voy a enviaros profetas, y sabios, y escribas, y de ellos degollaréis a unos, crucificaréis a otros, a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y los andaréis persiguiendo de ciudad en ciudad; para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo, que todas estas cosas vendrán a caer sobre la generación presente. ¡Jerusalén! ¡Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados! ¿Cuántas veces quise recoger tus hijos, como la gallina recoge sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido? He aquí que vuestra casa va a quedar desierta. Y así os digo: en breve ya no me veréis más hasta tanto que reconociéndome por Mesías, digais: “Bendito sea el que viene en nombre del Señor”» (San Mateo, cap. 23, vv. 13-17; 23-39).
Y fue precisamente un eminente judío convertido al catolicismo, el Padre Augustin Lémann, que quiere recordar: «De los labios de este Cordero salían solo palabras de misericordia y unción. Sólo los orgullosos fariseos hicieron subir el tono de Sus reprobaciones».
  
¡Reprobaciones que dos mil años después, sus descendientes quieren cancelar, con la bendición de la “iglesia conciliar”!

NOVENA EN HONOR A SAN PABLO DE LA CRUZ

Adaptación de la novena que rezan las monjas pasionistas, sin fecha conocida de publicación.
  
NOVENA A NUESTRO SANTO PADRE SAN PABLO DE LA CRUZ, FUNDADOR DE LA CONGREGACIÓN PASIONISTA
  
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.  

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y satisfacer si algo debiere: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh ínclito Apóstol de la Pasión del Dios humanado, glorioso San Pablo de la Cruz! ¡Oh serafín de amor! ¡Ángel de paz para el mundo, y objeto de espanto para el Infierno! Vos, que a manera de astro resplandeciente aparecisteis en la tierra para manifestar a los hombres la infinita bondad de Dios, la horrible malicia del pecado y la hermosura de la virtud con vuestras palabras, obras y trabajos apostólicos, y para fundar una Congregación religiosa, cuyo fin principal fuese meditar de continuo los dolores del divino Crucificado y propagar en los corazones de los fieles la grata y saludable memoria de su Pasión y muerte de cruz; dirigid, os suplicamos, una mirada benigna sobre nuestra pobre alma; tomadnos bajo vuestra eficaz protección, y recabadnos de la bondad divina la gracia que reclamamos en esta santa novena... Alcanzadnos también, ¡oh gloriosísimo santo!, el don inestimable de llevar siempre impreso en nuestro corazón el tierno y saludable recuerdo de los sufrimientos de nuestro divino Redentor, y de imitar en la tierra vuestros luminosos ejemplos de virtud y de amor a Dios para que así tengamos la feliz suerte de ser vuestros compañeros en el cielo por toda la Eternidad. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 19 DE ABRIL
AMOR
«Oiga, hija mía: El amor habla poco, la lengua del Amor Santo es el corazón que arde, se consume y se derrite totalmente en Dios; y no puede expresar con conceptos esos ardores que hacen realizar un continuado sacrificio de amor al alma amante, sacrificio que es de holocausto, porque todo se consume, se reduce a cenizas, en ese fuego Divino de infinita caridad. ¡Oh, cuantas cosas quisiera decirle! Tenga animo: sirvamos al Señor a lo grande... El amor es virtud unitiva y hace suyas las penas del Amado Bien. El amor se lo enseñará todo». (Carta 325).
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria, y pedir la gracia que se desea recibir.
  
TAREA: Rezar por la conversión de todos nosotros pobres pecadores (uno de los grandes amores de San Pablo de la Cruz).
  
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh glorioso San Pablo de la Cruz!, que meditando la Pasión de Jesucristo llegasteis a tan alto grado de santidad en la tierra y de felicidad en el cielo, y predicándola ofrecisteis del nuevo al mundo el Remedio más eficaz para todos sus males; alcanzadnos la gracia de tenerla siempre grabada en nuestros corazones, para que podamos recoger los mismos frutos en el tiempo y en la eternidad. Amén.
      
GOZOS A SAN PABLO DE LA CRUZ
 
De Cristo noble soldado,
Émulo del Redentor,
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
  
Tu propio nombre lo indica,
Que eres fiel imitador
Del Apóstol del Señor
Que la caridad predica;
Y si a Pablo has imitado
En el celo y el ardor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Por imitar a Jesús
Te abrazas desde pequeño
Con un decidido empeño
Al santo árbol de la cruz;
Y en todo el apostolado
Éste es el timbre mayor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Para aumentar tu fervor,
Buscas de un monte la altura,
Y tu alma se trasfigura
Como en un nuevo Tabor;
Habiendo en esto imitado
Al divino Redentor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
De tu caridad en alas
Bajas del monte a los valles,
Y en las plazas y en las calles
Esa caridad exhalas,
Siguiendo el apostolado
Y huellas del Salvador.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Tu palabra es como un rayo
De fuego devorador,
Que causa en el pecador
El vértigo y el desmayo;
Pero vértigo cambiado
En un torrente de Amor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Los signos de la Pasión
Por la Virgen son trazados,
Y se encuentran incrustados
Dentro de ese corazón
Que tus hijos han llevado
Con entusiasmo y honor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Por eso los hijos son,
Del instituto que fundas,
Las semillas más fecundas
Del jardín de la Pasión;
Y que se han multiplicado
Con el divino calor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
Por tu fe y ardiente celo,
Por tu inmensa caridad
Gozas en la eternidad
Del premio que fue tu anhelo;
Y el mundo en ti ha encontrado
Poderoso protector.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
   
¡Oh gran Pablo de la Cruz!
Hoy que eres faro divino,
Alumbra nuestro camino,
Condúcenos a Jesús;
Para gozar a tu lado
Del divino resplandor.
Alcánzanos grande amor
A Cristo crucificado.
  
℣. Ruega por nosotros, San Pablo de la Cruz, Fundador y Padre nuestro.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que concediste a nuestro Fundador y Padre San Pablo de la Cruz experimentar las inefables delicias del misterio de la Cruz, y lo convertiste en perfecto amante de tu Hijo Crucificado, haz que nosotros celebrando las maravillas que en Él obraste, merezcamos conformar nuestra vida a sus ejemplos y nos veamos sostenidos por su protección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO – 20 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
 
PASIÓN DE CRISTO
«Los mayores dolores son propios de los más grandes amigos de Dios. ¡Oh, que dulce es estar crucificado con Jesús! Usted no deje nunca la meditación de la Pasión Santísima de Jesucristo, y recuérdese de los dolores de María Santísima. En la meditación no tenga prisa de pasar de un punto al otro, sino deténgase donde note mayor devoción y recogimiento, y hágalo todo con espíritu tranquilo. Acostúmbrese a meditar en ese Dios grande que por amor nuestro se hizo hombre y quiso padecer tanto por nosotros, lo tiene más cerca de sí que no tiene su misma piel; más cerca que no se halla usted de sí misma» (Carta 59)
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
TAREA: Meditar en la Pasión de Cristo, y besar las llagas del Crucifijo.
  
DÍA TERCERO – 21 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
PENITENCIA Y MORTIFICACIÓN
«Yo le digo que la vida de los siervos y siervas de Dios debe ser una continua cuaresma, esto es un continuado ejercicio de mortificación, tanto interior, como exterior.
Así, desconfiando y confiando mucho en Dios, mortifique sus sentidos externos (los ojos, la lengua): tome lo dulce por amargo y lo amargo por dulce. Viva crucificada con Cristo, abrazando todas las ocasiones de padecer por su amor. Ahí tiene un breve método para practicar una continua y santa cuaresma, y un compendioso camino para hacerse santa». (Carta 69).
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
    
TAREA: Ofrecer un acto de mortificación.
   
DÍA CUARTO – 22 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
PRESENCIA DE DIOS
«Manteneos siempre en la presencia de Dios, así haréis continua oración también en medio de vuestros quehaceres, porque el siervo de Dios hace continua oración con atención amorosa a la Divina presencia. Trabajad con las manos, pero con el corazón hablad con Dios, de corazón a corazón, despertando vuestro espíritu con afectos de amor».
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
    
TAREA: Tratar de mantenernos en la presencia de Dios con alguna jaculatoria.
  
DÍA QUINTO – 23 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
POBREZA
«Sea pues alabado, bendecido, y reconocido aquel Soberano Señor que solo obra sus maravillas en los más pobres y abyectos.
  
Continúe por tanto su oración del modo que Dios la lleva, y sea docilísima a las llamadas amorosas del Espíritu Santo; no pierda de vista su horrible nada para no robar ninguna cosa a Dios bendito. Preséntese a la oración abismada en su nada, peor vestida de Jesucristo, y de sus dolores, en pura fe y desnudez de espíritu y despojada de imágenes, deje que el espíritu vuele con el vuelo de amor que le hará tomar el Esposo Celestial». (Carta 375)
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
    
TAREA: Renuncia a algo que te cueste.
  
DÍA SEXTO – 24 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
LLEVAR LA PROPIA CRUZ
«Gran tesoro encierra el desnudo padecer sin consuelo de la tierra ni del cielo. Tenedlo en gran estima, y sed agradecidos al Señor ofreciéndoos a menudo como víctimas a su Divina Majestad sobre el altar de la Cruz. Afortunada el alma que va por la vía del calvario siguiendo los pasos de Jesús».
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
    
TAREA: Hacer un acto de caridad con alguien que nos cueste.
  
DÍA SÉPTIMO – 25 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
    
SOLEDAD
«Le recomiendo fidelidad a Dios, y que se esté lo más que pueda en soledad aún de cuerpo, a fin de que las criaturas no le roben nada de recogimiento; y apenas note que se halla un poco fuera de sí y distraída, huya enseguida. ¿Dónde debe huir? Se lo diré yo: debe refugiarse en Dios, para allí reposar en soledad, fuera del tiempo, en la eternidad. En Dios no hay tiempo, todo es eternidad. Salga del tiempo, y estese en la eternidad, que es Dios, no tenga intimidad con nadie más; enteramente Uno y una solas. Un alma y un Dios. Sola, sola, sola». (Carta 379)
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
TAREA: Huir un momento interiormente de las criaturas y hablar con Dios.
  
DÍA OCTAVO – 26 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
CONFIANZA EN DIOS
«Servid a Dios con perfección y no dudéis de nada, que el Señor pensará en todo. Confiad en Él, que os ayudará en todas vuestras necesidades espirituales y temporales.
Vivid quietos, que antes perecerá el mundo que Dios falte a quien espera en Él».
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
     
TAREA: Hacer un acto de Fe, Esperanza y Caridad.
  
DÍA NOVENO – 27 DE ABRIL
Por la Señal,…
Acto de Contrición, y Oración preparatoria.
   
SILENCIO
«No lamentarse, ni resentirse, sino a ejemplo de Jesucristo estarse en un paciente dulce y pacifico silencio. Gran punto de perfección es el saber callar; para llevar una vida inmaculada, estad cada vez más en silencio».
  
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, pidiendo la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
TAREA: Hacer silencio con mis juicios hacia otros.

jueves, 18 de abril de 2019

RECUERDOS DE UN PASADO GLORIOSO: LA RECONCILIACIÓN DE LOS PENITENTES PÚBLICOS

En el Pontifical Romano se consigna la ceremonia de reconciliación de los penitentes públicos para que pudieran participar de la Misa del Jueves Santo, ritual que, al igual que la expulsión de los penitentes, se realizaba en las catedrales. El Jueves Santo era un día sumamente movido para los obispos en los primeros tiempos de la Iglesia, pues se celebraban tres misas: Una Missa pro reconciliatióne pœniténtibus en la mañana; luego la Missa Chrismális, donde se bendecían los Santos Óleos, y la tercera, que era in Cœnæ Dómini, en la tarde. Pero a causa de la prohibición de celebrar más de una misa (excepto en Navidad y Fieles Difuntos, que se pueden celebrar tres), se resolvió dejar una sola, quedando la Reconciliación de los penitentes como una ceremonia previa a la Misa, y que reproducimos a continuación. Era además costumbre en Roma que al medio día fuera leída ante el Papa los nombres de las personas que habían sido censuradas eclesiásticamente, y concedía la indulgencia a los presentes.
  
  
DE RECONCILIATIÓNE PŒNITÉNTIUM, QUÆ FIT IN FERIA QUINTA CŒNÆ DÓMINI
  
Feria quinta Cœnæ Domini reconciliantur pœnitentes, quibus ab Ecclesia solemnem agere pœnitentiam injunctum est, qui in capite Quadragesimæ de ipsa ejecti fuerunt.
  
Pontifex paratus amictu, alba, stola, pluviali coloris violacei, mitra simplici, et baculo Pastorali, ministris etiam paratis, et insuper quatuor Subdiaconis paratis, et uno Diacono de antiquioribus induto, solemniter, atque Archidiacono cum amictu, alba, et stola sine dalmatica, prosternit se super faldistorium coram altari, dicens cum præfatis ministris et Clero septem Psalmos pœnitentiales, et Litanias. Pœnitentes vero tunc ante fores Ecclesiæ nudis pedibus ad terram prostrati manent, tenentes in manibus cereos exstinctos. Cumque in Litaniis dictum fuerit: Omnes sancti Patriárchæ et Prophétæ. ℟. Oráte pro nobis. Et idem a Choro fuerit responsum, paulisper subsistitur; et tunc Pontifex mittit ad pœnitentes duos Subdiaconos candelas accensas in manibus ferentes. Qui cum ad portam pervenerint, stantes in limine ostii, elevatis manibus, ostendunt illis candelas accensas, dicentes Antiphonam: Vivo ego, dicit Dóminus, nolo mortem peccatóris, sed ut magis convertétur, et vivat.
 
Quo finita, exstinguunt mox ipsas candelas coram illis, et revertuntur ad locum suum. Et proceditur in Litaniis. Cumque dictum fuerit: Omnes sancti Mártyres. ℟. Orate pro nobis. Et idem a Choro responsum fuerit, tunc etiam subsistitur a Litaniis, et Pontifex mittit ad illos duos alios Subdiaconos, simili modo, cum candelis accensis, qui in limine ostii constituti cantant Antiphonam: Dicit Dóminus: Pœniténtiam ágite, appropinquávit enim regnum cœlórum.
 
Et mox exstinctis candelis, ut prius, revertuntur ad locum suum. Et proceditur in Litaniis usque ad
Agnus Dei, exclusive. Tunc Pontifex mittit ad illos unum senem Diaconum indutum, ut supra, cum magno cereo illuminato. Ille igitur in limine ostii constitutus cantat Antiphonam: Leváte cápita vestra, ecce appropinquábit redémptio vestra. Et tunc accenduntur candelæ pœnitentium ex illo cereo. Cereus autem ille non exstinguitur, sed Diaconus cum eo accenso revertitur. Et tunc dicitur in Litaniis: Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi. ℟. Parce nobis, Dómine. Et alia usque in finem.
 
Quo dicto, Pontifex ab accubitu surgens cum ministris, et Clero, cruce, thuribulo, cereis, et omni paratu præcedentibus, egreditur extra chorum Ecclesiæ. Et parato sibi in medio Ecclesiæ faldistorio, sedet respiciens ad ostium Ecclesiæ, Clero per choros versus ipsum ostium ab utroque latere disposito seriatim. Tunc Archidiaconus paratus, ut præmissum est, stans in limine ostii, excelsa voce in tono lectionis dicit ad illos ante ostium foris stantes: State in siléntio: audiéntes audíte.
 
Indicto itaque silentio, vertens se ad Pontificem, dicit similiter in tono Lectionis:
Adest, o venerábilis Póntifex, tempus accéptum, dies propitiatiónis divínæ, et salútis humánæ quo mors intéritum, et vita accépit ætérna princípium; quando in vínea Dómini Sabaoth, sic novórum pálmitum plantátio sarciénda est, ut purgétur exsecrátio vetustátis. Quamvis enim a divítiis bonitátis et pietátis Dei, nihil témporis vacet, nunc tamen et lárgior est per indulgéntiam remíssio peccatórum, et copiósior per grátiam assúmptio renascéntium. Augémur regenerándis, créscimus revérsis. Lavant aquæ; lavant lácrymæ. Inde est gáudium de assumptióne vocatórum; hinc lætítia de absolutióne pœniténtium. Inde est, quod súpplices fámuli tui posteáquam in várias formas críminum, negléctu mandatórum cœléstium, et morum probatórum transgressióne cecidérunt, humiliáti ac prostráti prophética ad Dóminum voce clamant dicéntes: Peccávimus, injúste ágimus; iniquitátem fécimus. Miserére nostri, Dómine. Evangélicam vocem non frustratória aure capiéntes: Beáti qui lugent, quóniam ipsi consolabuntur. Manducavérunt, sicut scriptum est, panem dolóris: lácrymis stratum suum rigavérunt; cor suum luctu, corpus afflixérunt jejúniis, ut animárum recíperent, quam perdíderant, sanitátem. Únicum ítaque est pœniténtiæ suffrágium, quod et síngulis prodest, et ómnibus in commúne succúrrit.
 
His dictis, Pontifex surgens accedit cum ministris ad ostium Ecclesiæ, Clericorum Choro se non movente. Et stans in medio ostii facit eis brevem exhortationem de clementia divina, et de veniæ promissione, dicens eis, qualiter mox in Ecclesiam reducentur, et qualiter vivere debent. Quo facto, cantat Antiphonam: Veníte, veníte, veníte, fílii, audíte me, timórem Dómini docébo vos.
 
Qua dicta, Diaconus ex parte pœnitentium stans dicit pro eis: Flectámus génua.
Tunc omnes genua flectunt pœnitentes. Quo facto, Diaconus ex parte Pontificis dicit: Levate.
Et Episcopus secundo dicit dictam Antiphonam: Veníte, veníte, etc.
Et Diaconus idem iterum dicit: Flectámus génua.
Et mox Episcopus tertio repetit præfatam Antiphonam: Veníte, veníte, etc.
Et Diaconus idem tertio dicit: Flectámus génua.
 
Deinde Pontifex ingreditur Ecclesiam, stans infra ostium, distans ab illo spatio convenienti, et tunc Archidiaconus inchoat, et schola prosequitur, Antiphonam:
Accédite ad eum, et illuminámini: et fácies vestræ non confundéntur.
  
Psalmus 33.
Benedícam Dóminum in omni témpore: * semper laus ejus in ore meo.
In Dómino laudábitur ánima mea: * áudiant mansuéti, et læténtur.
Magnificáte Dóminum mecum: * et exaltémus nomen ejus in idípsum.
Exquisívi Dóminum, et exaudívit me: * et ex ómnibus tribulatiónibus meis erípuit me.
Accédite ad eum, et illuminámini: * et fácies vestræ non confundéntur.
Iste pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum: * et de ómnibus tribulatiónibus ejus salvávit eum.
Immíttet Ángelus Dómini in circúitu timéntium eum: * et erípiet eos.
Gustáte, et vidéte quóniam suávis est Dóminus: * beátus vir, qui sperat in eo.
Timéte Dóminum, omnes sancti ejus: * quóniam non est inópia timéntibus eum.
Dívites eguérunt et esuriérunt: * inquiréntes autem Dóminum non minuéntur omni bono.
Veníte, fílii, audíte me: * timórem Dómini docébo vos.
Quis est homo qui vult vitam: * díligit dies vidére bonos?
Próhibe linguam tuam a malo: * et lábia tua ne loquántur dolum.
Divérte a malo, et fac bonum: * inquíre pacem, et perséquere eam.
Óculi Dómini super justos: * et aures ejus in preces eórum.
Vultus autem Dómini super faciéntes mala: * ut perdat de terra memóriam eórum.
Clamavérunt justi, et Dóminus exaudívit eos: * et ex ómnibus tribulatiónibus eórum liberávit eos.
Juxta est Dóminus iis, qui tribuláto sunt corde: * et húmiles spíritu salvábit.
Multæ tribulatiónes justórum: * et de ómnibus his liberábit eos Dóminus.
Custódit Dóminus ómnia ossa eórum: * unum ex his non conterétur.
Mors peccatórum péssima: * et qui odérunt justum, delínquent.
Rédimet Dóminus ánimas servórum suórum: * et non delínquent omnes qui sperant in eo.
 
Qua incepta, mox pœnitentes ingredientes infra ostium Ecclesiæ corruunt ad pedes Pontificis, sicque prostrati, et flentes, jacent, donec præmissa Antiphona et Psalmus compleantur. Quibus expletis, Archipresbyter dicit in tono Lectionis id, quod sequitur:
Redíntegra in eis, Apostólice Póntifex, quidquid diábolo suadénte corrúptum est; et oratiónum tuórum patrocinántibus méritis, per divínæ reconciliatiónis grátiam fac hómines próximos Deo. Ut qui ántea in suis sibi perversitátibus displicébant, nunc étiam plácere se Dómino in regióne vivórum devícto suæ mortis auctóre gratuléntur.
 
Et Pontifex interrogat: Scis illos reconciliatióne fore dignos?
Et ille respondet: Scio, et testíficor, fore dignos.
 
Et tunc alter Diaconus dicit: Leváte. Quibus surgentibus, Pontifex accipit unum ex illis per manum, omnibus aliis similiter sese ad manus tenentibus. Tunc Archipresbyter dicit alta voce:
℣. Iniquitátes meas ego cognósco.
℟. Et peccátum meum contra me est semper.
℣. Avérte fáciem tuam a peccátis meis.
℟. Et omnes iniquitátes meas dele.
℣. Redde mihi lætítiam salutáris tui.
℟. Et spíritu principáli confírma me.
 
Quo dicto, Pontifex inchoat, schola prosequente, Antiphonam:
Dico vobis, * gáudium est Ángelis Dei super uno peccatóre pœniténtiam agénte.
 
Qua dicta, trahit illum quem manu tenet, et ille alios, ducens eos usque ad faldistorium in medio Ecclesiæ prius ibi paratum. Et ibi stans super scabellum conversus ad illos genua flectentes inchoat Antiphonam: Opórtet te, fili, gaudére, * quia frater tuus mórtuus fuerat, et revíxit, períerat et invéntus est.
 
Qua dicta, dicit in modum Orationis:
Omnípotens Deus vos absólvat ab omni vínculo peccatórum, ut habétis vitam ætérnam, et vivétis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus.
    
Deinde dicit super illos voce mediocri, tenens manus apertas ante pectus, hanc Præfationem:
Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Sursum corda.
℟. Habémus ad Dóminum.
℣. Grátias agámus Dómino Deo nostro.
℟. Dignum et justum est.
 
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere, Dómine sancte, Pater Omnípotens, æterne Deus: per Christum Dominum nostrum. Quem omnípotens génitor ineffabíliter nasci voluísti, et débitum Ádæ tibi persólveret ætérno Patri, mortémque nostram sua interfíceret, et vúlnera nostra in suo córpore ferret, nostrásque máculas Sánguine suo dilúeret, ut qui antíqui hostis corruerámus invídia, et ipsíus resurgerémus cleméntia. Te per eum, Dómine, súpplices rogámus ac pétimus, ut pro aliórum excéssibus nos dignéris exaudíre, qui pro nostris non suffícimus exoráre. Tu ígitur, clementíssime Dómine, hos fámulos tuos, quos a te separavérunt flagítia, ad te revóca pietáte sólita. Tu námque nec Achab scelestíssimi humiliatiónem despexísti, sed vindíctam débitam protelásti. Petrum quóque lacrymántem exaudísti, clavésque póstmodum cœléstis regni ipsi tradidísti: et confiténti latróni ejúsdem regni prǽmia promisísti. Ergo, clementíssime Dómine, hos, pro quibus preces tibi fúndimus, clemens recóllige, et tuæ Ecclésiæ grémio redde, ut nequáquam de eis váleat triumpháre hostis, sed tibi reconcíliet Fílius, tibi coæquális, emúndetque eos ab omni facínore, et ad tuæ sacratíssimæ Cœnæ dapes dignétur admíttere. Sicque sua Carne, et Sánguine refíciat, ut post hujus vitæ cursum ad cœléstia regna perdúcat.
 
Quod sequitur dicit submissa voce legendo:
Jesus Christus Fílius tuus Dóminus noster, qui tecum vivit et regnat in unátate Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
 
Præfatione finita, Pontifex super faldistorium, et ministri super tapetia, et Clerus, et populus ad terram prosternuntur, et Cantor inchoat, schola prosequente, Antiphonam et Psalmos sequentes:
Antiphona:
Cor mundum crea in me, Deus: et Spíritum rectum innóva in viscéribus meis.
 
Psalmus 50.
Miserére mei, Deus, * secúndum magnam misericórdiam tuam.
Et secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum, * dele iniquitátem meam.
Amplius lava me ab iniquitáte mea: * et a peccáto meo munda me.
Quóniam iniquitátem meam ego cognósco: * et peccátum meum contra me est semper.
Tibi soli peccávi, et malum coram te feci: * ut justificéris in sermónibus tuis, et vincas cum judicáris.
Ecce enim, in iniquitátibus concéptus sum: * et in peccátis concépit me mater mea.
Ecce enim, veritátem dilexísti: * incérta et occúlta sapiéntiæ tuæ manifestásti mihi.
Aspérges me hyssópo, et mundábor: * lavábis me, et super nivem dealbábor.
Audítui meo dabis gáudium et lætítiam: * et exsultábunt ossa humiliáta.
Avérte fáciem tuam a peccátis meis: * et omnes iniquitátes meas dele.
Cor mundum crea in me, Deus: * et spíritum rectum ínnova in viscéribus meis.
Ne projícias me a fácie tua: * et spíritum sanctum tuum ne áuferas a me.
Redde mihi lætítiam salutáris tui: * et spíritu principáli confírma me.
Docébo iníquos vias tuas: * et ímpii ad te converténtur.
Líbera me de sanguínibus, Deus, Deus salútis meæ: * et exsultábit lingua mea justítiam tuam.
Dómine, lábia mea apéries: * et os meum annuntiábit laudem tuam.
Quóniam si voluísses sacrifícium, dedíssem útique: * holocáustis non delectáberis.
Sacrifícium Deo spíritus contribulátus: * cor contrítum, et humiliátum, Deus, non despícies.
Benígne fac, Dómine, in bona voluntáte tua Sion: * ut ædificéntur muri Jerúsalem.
Tunc acceptábis sacrifícium justítiæ, oblatiónes, et holocáusta: * tunc impónent super altáre tuum vítulos.
Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.
 
Psalmus 55.
Miserére mei, Deus, quóniam conculcávit me homo: * tota die impúgnans tribulávit me.
Conculcavérunt me inimíci mei tota die: * quóniam multi bellántes advérsum me.
Ab altitúdine diéi timébo: * ego vero in te sperábo.
In Deo laudábo sermónes meos, in Deo sperávi: * non timébo quid fáciat mihi caro.
Tota die verba mea exsecrabántur: * advérsum me omnes cogitatiónes eórum in malum.
Inhabitábunt et abscóndent: * ipsi calcáneum meum observábunt.
Sicut sustinuérunt ánimam meam, pro níhilo salvos fácies illos: * in ira pópulos confrínges.
Deus, vitam meam annuntiávi tibi: * posuísti lácrimas meas in conspéctu tuo.
Sicut et in promissióne tua: * tunc converténtur inimíci mei retrórsum:
In quacúmque die invocávero te: * ecce, cognóvi, quóniam Deus meus es.
In Deo laudábo verbum, in Dómino laudábo sermónem: * in Deo sperávi, non timébo quid fáciat mihi homo.
In me sunt, Deus, vota tua, * quæ reddam, laudatiónes tibi.
Quóniam eripuísti ánimam meam de morte, et pedes meos de lapsu: * ut pláceam coram Deo in lúmine vivéntium.
℣. Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.
 
Psalmus 56.
Miserére mei, Deus, miserére mei: * quóniam in te confídit ánima mea.
Et in umbra alárum tuárum sperábo, * donec tránseat iníquitas.
Clamábo ad Deum altíssimum: * Deum qui benefécit mihi.
Misit de cœlo, et liberávit me: * dedit in oppróbrium conculcántes me.
Misit Deus misericórdiam suam, et veritátem suam, * et erípuit ánimam meam de médio catulórum leónum: dormívi conturbátus.
Fílii hóminum dentes eórum arma et sagíttæ: * et lingua eórum gládius acútus.
Exaltáre super cœlos, Deus, * et in omnem terram glória tua.
Láqueum paravérunt pédibus meis: * et incurvavérunt ánimam meam.
Fodérunt ante fáciem meam fóveam: * et incidérunt in eam.
Parátum cor meum, Deus, parátum cor meum: * cantábo, et psalmum dicam.
Exsúrge, glória mea, exsúrge, psaltérium et cíthara: * exsúrgam dilúculo.
Confitébor tibi in pópulis, Dómine: * et psalmum dicam tibi in géntibus:
Quóniam magnificáta est usque ad cœlos misericórdia tua, * et usque ad nubes véritas tua.
Exaltáre super cœlos, Deus: * et super omnem terram glória tua.
℣. Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.
 
Quibus dictis, Pontifex, ab accubitu surgens dicit super pœnitentes:
Kýrie, eléison, Christe, eléison. Kýrie, eléison.
Pater noster, reliqua secreto.
℣. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
℟. Sed líbera nos a malo.
℣. Dómine, non secúndum peccáta nostra fácias nobis.
℟. Neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis.
℣. Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum.
℟. Cito antícipent nos misericórdiæ tuæ.
℣. Convertére, Dómine, úsquequo.
℟. Et deprecábilis esto super servos tuos.
℣. Salvos fac servos tuos, et ancíllas tuas.
℟. Deus meus, sperántes in te.
℣. Esto eis, Dómine, turris fortitúdinis.
℟. A fácie inimíci.
℣. Mitte eis, Dómine, auxílium de sancto.
℟. Et de Sion tuére eos.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
 
Orémus.
Adésto, Dómine, supplicatiónibus nostris, et me, qui étiam misericórdia tua primus indígeo, cleménter exáudi, et quem non electióne mériti, sed dono grátiæ tuæ constituísti hujus óperis minístrum, da fidúciam tui múneris exsequéndi, et ipse in nostro ministério, quod tuæ pietátis est, operáre. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
 
Orémus.
Præsta, quǽsumus, Dómine, his fámulis tuis dignum pœniténtiæ fructum, ut Ecclésiæ tuæ sanctæ, a cujus integritáte deviáverant peccándo, admissórum venam consequándo reddántur innóxii. Per Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
 
Orémus.
Precor, Dómine, tuæ cleméntiam majestátis, ut his fámulis tuis peccáta et facínora sua confiténtibus véniam præstáre, et præteritórum críminum víncula relaxáre dignéris: qui húmeris tuis ovem pérditam reduxísti ad caulas, et Publicáni preces placátus exaudísti; tu étiam, Dómine, his fámulis tuis placáre: tu horum précibus benígnus assíste; ut in confessióne flébili permanéntes, cleméntiam tuam celériter exórent, ac sanctis altáribus restitúti, spei rursus ætérnæ, ac cœlésti glóriæ reforméntur. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
  
Orémus.
Deus, humáni géneris benigníssime cónditor, et misericordíssime reformátor, qui hóminem invídia diáboli ab æternitáte dejéctum, únici Fílii tui sánguine redemísti, vivífica hos fámulos tuos, quos tibi nullátenus mori desíderas; et qui non derelínquis dévios, assúme corréctos; móveant pietátem tuam, quǽsumus, Dómine, horum famulórum tuórum lacrymósa suspíria; tu eórum medére vulnéribus; tu jacéntibus manum pórrige salutárem, ne Ecclésia tua áliqua sui córporis portióne vastétur: ne grex tuus detriméntum sustíneat; ne de famíliæ tuæ damno inimícus exsúltet, ne renátos lavácro salutári mors secúnda possídeat. Tibi ergo, Dómine, súpplices fúndimus preces, tibi fletum cordis effúndimus; tu parce confiténtibus, ut imminéntibus pœnis senténtiam futúri judícii, te miseránte, non íncidant; nésciant quod terret in tenébris, quod stridet in flammis, atque ab erróris via ad iter revérsi justítiæ, nequáquam ultra novis vulnéribus sauciéntur, sed íntegrum sit eis ac perpétuum, et quod grátia tua cóntulit et quod misericórdia reformávit. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
 
Orémus.
Deus miséricors, Deus clemens, Deus, qui secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum peccáta pœniténtium deles, et præteritórum críminum culpas vénia remissiónis evácuas: réspice propítius super hos fámulos tuos, et remissiónem sibi ómnium peccatórum suórum tota cordis confessióne poscéntes, deprecátus exáudi. Rénova in eis, piíssime Pater, quidquid terréna fragilitáte corrúptum, vel quidquid diabólica fraude violátum est; et unitáti córporis Ecclésiæ membrum redemptiónis annécte. Miserére, Dómine, gemítuum, miserére lacrymórum eórum; et non habéntes fidúciam, nisi in misericórdia tua, ad tuæ Sacraméntum reconciliatiónis admítte. Per Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
 
Orémus.
Majestátem tuam súpplices deprecámur, omnípotens ætérne Deus, ut his fámulis tuis, longo squalóre pœniténtiæ macerátis, miseratiónis tuæ véniam largíri dignéris; ut nuptiáli veste recépta, ad regálem mensam, unde ejécti fuérant, mereántur introíre. Per Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
 
ABSOLUTIO
Dóminus Jesus Christus, qui tótius mundi peccáta sui traditióne, atque immáculi Sánguinis effusióne dignátus est expurgáre, quique discípulis suis dixit: Quæcúmque ligavéritis super terram, erunt ligáta et in cœlis, et quæcúmque solvéritis super terram, erunt solúta et in cœlis: de quórum número me, quamvis indígnum, minístrum esse vóluit, intercedénte Dei Genitríce María, et beáto Michaële Archángelo, et sancto Petro Apóstolo, cui data est potéstas ligándi, ac solvéndi, et ómnibus Sanctis; ipse per ministérium meum ab ómnibus peccátis vestris, quæcúmque aut cogitatióne, aut locutióne, vel operatióne negligénter egístis, vos absólvat sancti sui Sánguinis interventióne, qui in remissiónem peccatórum effúsus est; atque a vínculis peccatórum absolútos perdúcere dignétur ad regna cœlórum. Qui cum Deo Patre, et Spíritu Sancto vivit et regnat in sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
 
Tunc Pontifex aspergat eos aqua benedicta, et thurificet eos, dicens:
Exsúrgite, qui dormítis, exsúrgite a mórtuis, et illuminábit vos Christus.
 
Ultimo dat eis indulgentiam, prout sibi placuerit. Qua data, manibus elevatis, et supra illos extensis, dicit solemnem Benedictionem:
Précibus et méritis beátæ Maríæ semper Vírginis, beáti Michaëlis Archángeli, beáti Joánnis Baptístæ, sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et ómnium Sanctórum misereátur vestri omnípotens Deus, et dimíssis ómnibus peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam. ℟. Amen.
 
Indulgéntiam, absolutiónem, et remissiónem ómnium peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens, et miséricors Dóminus. ℟. Amen.
 
Ultimo benedicit eis, dicens:
Benedícat vos omnípotens Deus, Pa ter, et Fí lius, et Spíritus Sanctus. ℟. Amen.
 
Quo facto, crines et barbam etiam nutrierant, deponunt; et vestibus pœnitentialibus dimissis, se cultoribus, et mundioribus induunt.

miércoles, 17 de abril de 2019

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO

Novena dispuesta a devoción del Padre Predicador jubilado Fray Diego Silva, Religioso del orden de Ermitaños de San Agustín, Visitador y Procurador general de su Provincia de Santafé de Bogotá, a partir de otra impresa en Barcelona en 1767; e impresa por Nicomedes Lora en la imprenta de Bruno Espinosa de los Monteros en 1815, con las debidas licencias. Mons. Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda, Arzobispo de Santafé de Bogotá, concedió 80 días de Indulgencia a cuantos recen la Novena pidiendo por las intenciones generales de la Santa Iglesia.

Cada consideración es uno de los milagros acaecidos en la traslación de la imagen de Nuestra Señora desde Albania hasta Genazzano en Italia, donde se encuentra actualmente. Puede rezarse en cualquier época del año, especialmente en preparación a su fiesta el 26 de Abril.
  
PREFACIO
La devoción según el Angélico Doctor, no es otra cosa que una pronta voluntad de entregarnos al servicio de Dios. Así la devoción a Nuestra Señora no es, sino una voluntad pronta de ejecutar todo lo que es del agrado y redunda en gloria y en honor de esta Santísima Virgen. Por tanto, es verdadera devoción a la Virgen, la de aquellos, que están prontos a sacrificar en su obsequio, no solo sus talentos para escribir sus elogios, no solo sus lenguas para cantar sus alabanzas, no solo sus bienes para distribuirlos en honor suyo en los pobres sino también sus pasiones, sus apetitos, y sus desregladas intenciones. Porque es del agrado de la Virgen, que nuestra devoción comience por la imitación de sus virtudes, por el aborrecimiento del pecado, y por el sacrificio de nuestras pasiones.
   
Leopoldo, Archiduque de Austria, sacrificó al servicio de Nuestra Señora su persona, su Estado, sus vasallos, sus riquezas, y todo cuanto tenía. Pero no hubiera sido grato a la Virgen este obsequio, sino le hubiera hecho primero el sacrificio de su corazón, haciéndose humilde, casto, sobrio, pacífico y virtuoso. Este primer sacrificio de su corazón hizo aceptables los demás; y la Virgen recibió con agrado el ofrecimiento de su persona, de sus limosnas, de sus ayunos, etc. porque iban ofrecidos de un corazón propio a imitarla en la humildad, en la castidad, etc.
  
Los que viven en la culpa, y quieren perseverar en ella, por más que hagan Novenas, por más que recen oraciones, o guarden algunos ayunos, en reverencia de nuestra Senara, no tienen verdadera devoción a la Virgen.
  
Procuren, pues, los que hicieren esta Novena, comenzarla detestando sus culpas, y pidiendo a la Madre de Dios fuerzas y gracias para apartarse del pecado, para aborrecerlo debidamente, y para emprender una vida cristiana; pues a este fin se dirige el ejercicio y la oración de cada día.
  
Dése principio a la Novena por la confesión de las culpas, y comúlguese el primero y último día, con el mayor fervor y devoción que se pueda. Ejecútense cada día los Actos, o ejercicio que se previene en honra de la Virgen Santísima.
   
Resuelvan servir a Nuestra Señora con la fuga del pecado, que es el mejor servicio que se le puede hacer: confíen en su poderosa protección; y en sus oraciones pídanla que tenga piedad del Cristianismo.
  
NOVENA A LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO QUE SE VENERA EN LA SANTA IGLESIA DE LOS PADRES ERMITAÑOS DE NUESTRO PADRE SAN AGUSTÍN DE GENAZZANO

 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios y Señor mío: yo vuestra humilde criatura postrado en tierra, te adoro con profundo rendimiento, te alabo y te bendigo con todo mi corazón. Creo en Vos, espero en Vos, y te amo sobre todas las cosas. Con todas mis fuerzas: te pido perdón de mis pecados por la Sangre de Vuestro Hijo mi Señor Jesucristo, y propongo la enmienda de mi vida, confiado en su santísima gracia, la que pretendo alcanzar de vuestra misericordia por la intercesión de la Virgen María, mi Medianera y Abogada. Amén.

DÍA PRIMERO – 17 DE ABRIL
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Omnipotente Dios y Señor nuestro, que haces ostentación de vuestro poder en libertar a vuestros amigos y escogidos de los insultos de sus contrarios; Señor, que sacaste a Israel de Egipto y lo libraste de la tiranía de Faraón; Vos, que libraste la casa en donde encarnó vuestro Unigénito Hijo en las purísimas entrañas de la Virgen María, de las profanaciones de los Griegos: Vos, Señor, manifestasteis también vuestra omnipotencia librando la milagrosa Imagen de María Santísima del Buen Consejo de los insultos y profanaciones de los Turcos, que se apoderaron de Escútari, sacándola de aquel lugar que se infestó de Mahometismo: nosotros os bendecimos y damos gracias, porque así como preservaste a la Virgen de la mancha del pecado original, haciéndola quebrantar la cabeza de la Serpiente; así preservaste su sagrada Imagen de las irreverencias de los impíos, haciéndola debeladora de todas las herejías. Suplicámoste, Señor, por la intercesión de esta misma Señora nos deis luz para conocer la fealdad y error de toda herejía, gracia para huir de ella, y para morir en defensa de Nuestra Santa Fe Católica. Amén.
  
Hoy se harán muchos actos de protestación de la Fe Católica; se hará resolución firme en honor de la Virgen, de huir de la comunicación de personas libertinas y de la lección de libros impíos, y de repetir muchas veces y enseñar otros la Doctrina Cristiana. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las siguientes oraciones.
  
ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS
Santísima y Bellísima María,
Más pura que el Sol al medio día,
Pues más de lo que os pido me otorgáis,
Por el Hijo Divino que adoráis,
Sed la Consejera y Protectora mía,
Para que no ofenda a Dios en ningún día. Ave María.
     
Ahora Virgen Santa, Bella Aurora,
Mi dulce Consejera y mi Señora,
Pedid a Jesús vuestro Hijo amado
Que no me deje caer en el pecado
De noche, ni de día, ni en ninguna hora.
Pues para eso sois mi Madre y Protectora. Ave María.

Mi dulce Capitana, gran Guerrera,
Mi Divina Abogada y Consejera,
Dígnate amparar con brazo fuerte
A este vuestro criado, en la hora de la muerte
Para que no caiga cuando muera
En culpa de algún modo, ni manera. Ave María.

℣. Dios te salve María, hija de Dios Padre.
℟. Dios te salve María, Madre de Dios Hijo.
℣. Dios te salve María, Esposa del Espíritu Santo.
℟. Dios te salve María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad.
℣. Dios te salve, Virgen purísima y castísima antes del Parto.
℟. Dios te salve, Virgen purísima y castísima en el Parto.
℣. Dios te salve, Virgen purísima y castísima después del Parto.
℟. Líbranos, Señora, de cometer algún pecado.
  
OFRECIMIENTO.
Oh dulce Virgen María, Madre de Dios, refugio de pecadores, consolación de afligidos, confortación de atribulados, soberana consejera de todos: yo, aunque indigno de estar en tu presencia, recurro por fin a ti, a implorar tu ayuda y socorro, para ser tu devoto, y para amarte de todo mi corazón, y a tu purísimo Hijo. ¡Oh Madre mía del BUEN CONSEJO! Bien podéis alcanzarme, si es de vuestra voluntad, los medios más eficaces para abandonar la culpa, abrazar la virtud, y para conservarme fiel y constante en los santos propósitos. Ea pues, Virgen amabilísima, ahora que vengo a ti, acógeme en tu seno, y sedme amorosa Protectora en todas mis necesidades temporales y espirituales, para que publique por todas partes, que eres aquella Virgen graciosísima, de quien vienen los buenos consejos, para confortación de todos los que imploran tu santo patrocinio. Amén.
  
LETANÍA A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de no­sotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten pie­dad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Divína gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre inviolada, ruega por nosotros.
Madre incorrupta, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen venerable, ruega por nosotros.
Virgen laudable, ruega por nosotros.
Virgen humildísima, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso honorable, ruega por nosotros.
Vaso de insígne devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, ruega por nosotros.
Puerta del Cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Arca de salvación, ruega por nosotros.
Mística ciudad de Dios, ruega por nosotros.
Adoratriz perpetua de Jesús Sacramentado, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
Corredentora del género humano, ruega por nosotros.
Medianera de todas las gracias, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Exterminadora de todas las herejías, ruega por nosotros.
Reina Inmaculada, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin mancha de pecado, ruega por nosotros.
Reina asunta a los Cielos, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina del clero, ruega por nosotros.
Reina de la Iglesia, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
  
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
  
Antífona: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, María Madre del Buen Consejo; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita! (T.P. Aleluya).

℣. Ruega por nosotros, Santa María, Virgen y Madre del Buen Consejo. (T.P. Aleluya).
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. (T.P. Aleluya).
  
ORACIÓN
Oh Dios, admirable dador de todo bien, que conservaste inmune de las manos de los Turcos la hermosa Imagen de la Madre de tu dilecto Hijo en la región de Albania, y que hiciste traer a nosotros con admirable prodigio de tus santos Ángeles, y quisiste llamarla con el singular título del Buen Consejo, concédenos te suplicamos, para que quienes veneramos de todo corazón tanta generosidad de bienes, por sus méritos y saludables consejos, logremos llegar felizmente a la Patria Celestial.
  
Te suplicamos, Señor Dios, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo: y, por la intercesión de la gloriosa y Bienaventurada siempre Vírgen María santísima, vernos libres de las tristezas presentes, y obtener las alegrías eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
GOZOS
    
Viva la Estrella del día,
De las virtudes espejo,
De los Cielos alegría,
Del mismo Dios embeleso.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
   
Viva la que engendra y cría
A todo un Dios, en su seno
Para la ventura mía
Y de los hombres remedio.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la que la ambrosía
Le ministra de sus pechos,
La que le arrulla y le cría
Con cariño y con respeto.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la que de Turquía
Desamparó el triste suelo,
Y dio a Italia la alegría
De elegirla por asiento.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la Señora pía
Que a Genazzano ha dispuesto
Para trono de su gloria,
Para lugar de su asiento.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la Estrella que guía
Por el salado elemento,
Convirtiendo el agua fría
En un durísimo suelo.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la que mantenía
A sus criados sin sustento,
Dándoles pan de alegría
Y bebida de consuelo.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la que suspendía
Su Imagen entre los Cielos
Y la tierra sin tocar
Algún lugar, ni algún suelo.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la Reina María,
De los enfermos remedio,
De los tristes alegría,
Y luz de todos los ciegos.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.
    
Viva la que en la agonía
Asiste a todos sus siervos,
La que es esperanza mía
En aquel lance postrero.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.

Una Salve al Purísimo Corazón de María Santísima, por todos sus devotos, para alcanzar una buena muerte.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 18 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Todo Poderoso Señor y Dios mío, que en favor de vuestros escogidos habéis obrado siempre mil estupendas maravillas. Vos que dividiste el mar Rojo para que Israel pasase por él a pie enjuto: Vos, Señor, habéis hecho también estas y mayores maravillas en favor de vuestra Santa Madre, como que ella es más amada y estimada de Vos, que todos los Ángeles y que todos los Bienaventurados juntos, como dice San Alberto. Así, para que la Sagrada Imagen de María del Buen Consejo saliese de entre los desórdenes de los Turcos, consolidaste las aguas del Golfo de Venecia, e hiciste que por sobre ellas pasase en manos de Ángeles, desde Albania hasta Italia, no permitiendo que su Retrato perseverase entre gentes tan impías y pecadoras, como los descendientes de los escitas. Os damos gracias, Señor, por este prodigio obrado en honor de nuestra Señora María: y os pedimos por su intercesión la gracia de apartarnos de todo pecado, y de sus ocasiones, y lo que solicitamos en esta Novena. Amén.
  
Hoy se harán firmes resoluciones de evitar todas las ocasiones de pecar, prometiendo a la Virgen no volver jamás a la casa, a la conversación, a la amistad en que se ha ofendido, y hay riesgo de ofender a Dios. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
   
DÍA TERCERO – 19 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor todo Poderoso, que premiaste al Pueblo de Israel la fidelidad en seguir vuestra Santa Ley, sacándolo a la tierra de Promisión por medio de muchos prodigios: vos, Señor, habéis querido premiar la devoción de dos familias de Albania, que servían a la Sagrada Imagen de María Santísima del Buen Consejo, sacándolas desde Escútari hasta Italia por medio de muchos milagros. Así quisiste que se renovasen los portentos de todos los siglos, para premiarles su tierna devoción a María, pues las hiciste caminar sobre las aguas del mar, como por sobre un duro suelo; y los proveísteis de alimentos y bebida dulce en el mar salado: les conservasteis los vestidos sin envejecerse, como a los Israelitas, y los llenasteis de alegría, poniéndola en salvamento para que prosiguiesen sirviendo con fervor a tan gran Señora. Nosotros os damos infinitas gracias por los favores que hacéis a los devotos de María; y os pedimos nos alcancéis la gracia de agradarla. Amén.
   
Hoy en honor a Nuestra Señora se harán propósitos de servirla toda la vida, de rezar cada día el Rosario, de dar limosna, y visitar los sábados a un enfermo, de abstenerse del vicio dominante, y confesarse en sus festividades. Para poder practicarla, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
  
DÍA CUARTO – 20 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Todopoderoso Dios y Señor mío, que para guiar a vuestro Pueblo por el Desierto, les disteis de día una columna de nube, y de noche otra columna de fuego que les residiese: Vos, Señor, quisiste renovar este prodigio en honor de la Sagrada Imagen con el título del Buen Consejo, haciendo que se apareciesen dos columnas de fuego y de nube en su translación hasta Italia, que sirviesen de antorchas en su sagrado culto, y al mismo tiempo de guía a las dos familias que le acompañaban, contra los ardores del Sol, en el día, y en las tinieblas de la noche. Os damos, Señor, rendidas gracias por esta maravilla que obraste en honor de María, y en favor de sus devotos; y os pedimos por su intercesión la gracia de caminar siempre con la luz de vuestra santa Ley, y de no apartarnos jamás de la guía de vuestros Mandamientos. Amén.
  
Hoy se pedirá a la Virgen luz para elegir un Director (no sólo confesor) que nos guíe por el camino de la vida; y se hará resolución en honor de la misma Virgen, de seguir sus órdenes y acciones. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
   
DÍA QUINTO – 21 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Señor y Dios Eterno, que para acrisolar la virtud de vuestros escogidos, les permites en esta vida muchas tribulaciones.: Vos, Señor, para probar la virtud de las dos familias que seguían la Sagrada Imagen de María Santísima del Buen Consejo, hiciste que se les desapareciese esta Imagen al entrar por las puertas de Roma. ¡Oh! ¡Cuánto fue el dolor de aquellas piadosas almas, al verse privadas de aquel sagrado Tesoro! ¡Oh! ¡Cómo atribuían a sus pecados aquella perdida, y los lloraban para alcanzar el perdón, y la restitución de aquel divino Simulacro! Mas Vos, Señor, como consolasteis a Abrahán en otro tiempo, les disteis también el consuelo de revelarles que encontrarían la Sagrada Imagen en Genazzano. Nosotros os damos gracias por estos prodigios obrados en favor de los devotos de nuestra Señora la Santa Virgen; y os pedimos la gracia de buscar por la penitencia la imagen de vuestras perfecciones, que grabaste en nuestras almas y que borramos, con nuestros pecados. Amén.
  
Hoy se dedicará a ejercicios de penitencia; se resolverá, a hacer los Ejercicios Espirituales por diez días, a hacer confesión general con consejo del Director. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
   
DÍA SEXTO – 22 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Dios y Señor nuestro, que has querido honrar a Nuestra Señora la Virgen María con singulares prodigios y maravillas, para que conociésemos todos lo mucho que la amáis, y lo que os interesáis en sus cultos; Vos, Señor, quisisteis que fuese milagrosa en su entrada en Genazzano, haciendo que todas las campanas se repicasen por sí mismas, e hiciesen la salva a su gran Reina, y que los pueblos y todas las criaturas, movidos de vuestro poder, corriesen a postrarse a sus pies, tributándola sus rendimientos, y repitiendo voces e himnos de alegría y de júbilo, por la gran felicidad que Dios les hacía con darles esta Sagrada Imagen. Os damos, Señor, la gracias por estos prodigios obrados en honor de Nuestra Señora: y os pedimos por su intercesión, que de tal suerte hagamos penitencia de nuestras culpas, que nuestra conversión sea celebrada con alegría y júbilos por los Ángeles del Cielo, y lo demás que os pedimos en esta Novena. Amén.
  
Hoy formemos propósitos de hacer cuanto está de nuestra parte para convertir los pecadores, y dar este gozo a los Ángeles; haciendo en honor de Nuestra Señora paz entre los discordes, predicando, amonestando, corrigiendo, y enseñando a los pecadores. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
   
DÍA SÉPTIMO – 23 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Dios y Señor mío, que eres admirable en los prodigios que obras en honor de vuestros Santos para testificar sus merecimientos y el aprecio que haces de sus virtudes: Vos, Señor, quisiste hacer en honor de Nuestra Señora María Santísima una muy estupenda maravilla, pues hiciste que por manos de Ángeles fuese arrancado un lienzo de la pared en que estaba pintada su prodigiosa Imagen del Buen Consejo, y que entero lo trasladasen a Genazzano, en cuyo Templo se ve la maravilla de que esté el pedazo de pared suspenso en el aire, sin arrimo ni apoyo alguno. Os damos, Señor, rendidas gracias por este milagro hecho en honor de Nuestra Señora, y os pedimos que apartéis nuestros corazones de los afectos terrenos, y elevéis nuestras almas el deseo de la vida eterna. Amén.
  
Hoy se considerará la vanidad de los bienes terrenos, y la grandeza de los eternos. Se hará resolución de solo aspirar a los celestiales, y de reprimir los ímpetus de la vanidad, y de la impureza y demás pasiones. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
   
DÍA OCTAVO – 24 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Señor y Dios Eterno, que criaste la luz para que sirviese con la variedad de colores al adorno de Nuestra Señora María Santísima, y que la vestiste del Sol y la Luna: Vos, Señor, habéis hecho en su honor un estupendo prodigio, pues habéis conservado vivos y frescos los colores de la prodigiosa Imagen de nuestra Señora del Buen Consejo por espacio de cientos de años, sin que el terreno de la pared los borre, ni la injuria de los temporales los marchite; para darnos a conocer la integridad de su Pureza Virginal, que no recibió mancha ni mengua alguna con su Santísimo parto. Os damos, Señor, las gracias por esta maravilla obrada en honor de Nuestra Señora; y os pedimos por su intercesión que conservéis en nosotros el adorno cándido de la pureza y demás virtudes, y lo que os pedimos en esta Novena. Amén.
  
Hoy se harán resoluciones firmes en honor de Nuestra Señora de vivir en castidad según el estado, y de vestir o recoger Doncellas, y consagrarlas a Dios, Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
  
DÍA NOVENO – 25 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor nuestro, que compadecido de nuestra miseria, nos habéis dado por amparo a Nuestra Señora María Santísima, Vos, Señor, habéis querido manifestar lo que os agrada el que en nuestras necesidades recurramos a esta Soberana Reina con el nombre del Buen Consejo, pues otorgáis todo lo que se os pide por su intercesión. Así los ciegos han alcanzado vista en Genazzano; los tullidos, pies; los tentados, fortaleza; las mujeres, partos felices; los enfermos, salud; los tristes, consuelo; los pecadores, perdón y gracia para enmendarse. Nosotros os damos gracias porque criaste a la Virgen Santísima para Madre vuestra, y refugio de nosotros pobres y miserables hijos de Adán; y os pedimos por su intercesión la exaltación de la Fe Católica, extirpación de las herejías, paz entre los Príncipes cristianos, la salud para los enfermos, la conversión de los pecadores, la perseverancia de los justos, la serenidad de los vientos, la fertilidad de la tierra, la salubridad de los frutos, el perdón de nuestras culpas y la felicidad de la Gloria. Amén.
  
Hoy se hará carta de esclavitud a Nuestra Señora: se hará resolución de recurrir a su Majestad en todas nuestras tentaciones y necesidades, de ganarle muchos devotos, procurándolo así con exhortaciones y ejemplos. Para ponerlo en práctica, pidamos a la Virgen Santísima nos alcance gracia; y para obligarla saludémosla con las Oraciones y los Gozos, como están en el primer día.
  
HIMNO A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO
  
Señora, por buena suerte
Tu Buen Consejo imploramos
Para que todos obtengamos
Buena vida y buena muerte.
  
De Escútari te viniste
Por no ver al Otomano,
Y gloriosa en Genazzano
Mejor mansión elegiste.
  
Dos familias te siguieron
De tu devoción llevadas,
Y fueron afortunadas
Porque así te obedecieron.
   
De luz y de nube dos
Columnas fueron la guía
Para que en la noche y día
Prodigios hiciese Dios.
   
Montes y mares pasaron
A pie enjuto y sin temor
Debiéndote este favor.
Porque de ti confiaron.
     
De Roma te desapareces
Y a Genazzano te vas,
Y allí a conocer te das
Milagrosa una y mil veces.
  
No de tus glorias me alejo
Cuando honrada te diviso
Con nombre de Paraíso
De Gracia y del Buen Consejo.
  
Prodigiosamente tiene
Dios a tu Imagen Sagrada
Tan de su mano colgada
Que en el aire la mantiene.
   
Tu antiguo templo en Turquía
Se mira tan respetado
Que quien profanarlo ha osado
Fue castigado en el día.
   
Tu culto está tan estable
En todos, ¡oh gran Señora!
Que todo el mundo te venera
Con amor inalterable.
  
Ruega a Dios por tus devotos
Y alcánzales, Madre buena,
Que todos en tu Novena
Te consagren muchos votos.
  
Una Salve por todos los enfermos.
  
NOTA: Esta Soberana Señora se ha manifestado especial Abogada de los peligrosos partos.