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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

domingo, 19 de octubre de 2014

REFLEXIÓN DEL PADRE BASILIO MÉRAMO SOBRE LOS ANTIPAPAS CONCILIARES, A LA LUZ DEL PADRE LUIGI VILLA

VISIÓN DEL PADRE LUIGI VILLA SOBRE UN PAPA HEREJE
  
    
APÉNDICE: “Si un Papa cae en herejía o cisma” (Tomado del libro “VATICANO II - DIETRO FRONT” Editrice Civiltá. Brescia 2011, p.197-201, Sac. Dott. Luigi Villa) -Traducción no oficial, por el Padre Basilio Méramo-
  
Hoy en día, también se podría decir que la jerarquía de la Iglesia está demoliendo la doctrina católica de siempre, al fundar una ‘nueva religión’. Pero, ¿cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que aquellos que siguen las nuevas líneas doctrinales, a menudo en contradicción con la doctrina católica, estén fuera de la Fe anterior al Concilio Vaticano II?
   
Pudiéramos anotar toda la documentación conciliar y todos los actos de Pablo VI y Juan Pablo II, si la limitación del espacio de este escrito fuera suficiente para manifestar ‘hechos’ y ‘palabras’ que harían resultar evidente el contraste con la doctrina y la práctica de la Iglesia tradicional.
   
Ciertamente, no se puede pensar que Pablo VI y Juan Pablo II no conocían la doctrina católica, ostentando títulos en teología, y después de haber sido advertidos por muchos sobre su falso proceder con el nuevo curso de su ‘nueva Iglesia’, demostrando un conflicto irreconciliable entre su nueva doctrina y los dogmas tradicionales de la fe católica, turbando a los fieles con tanta diversidad de opiniones teológicas. Y entonces, ¿qué? ¿Cómo olvidar que la Iglesia de Cristo siempre ha sido esencialmente tradicional, basada en el ‘Depositum fidei’, transmitido desde los Apóstoles hasta ahora? Cómo no tienen en cuenta lo que la Iglesia ha dicho y hecho lo largo de los siglos?
   
Por esta razón, muchos teólogos se han planteado la cuestión de un Papa, que deviniese hereje o cismático, como sucedió con los Papas Liberio, Honorio, Pascual II, Juan XXII.
  
Vamos a escuchar a algunos:   
Uguaccione escribió: ‘Cuando el Papa cae en la herejía, puede ser juzgado por los súbditos. De hecho, cuando el Papa cae en herejía se convierte, no en mayor, sino en inferior a cualquier Católico’.
  
Juan el Teutónico, un gran decretalista, se plantea la cuestión de si es lícito acusar ‘al Papa’ en caso de que caiga en herejía, y responde que sí, porque de lo contrario ‘socavaría el bien de toda la Iglesia, lo cual no es lícito’ y también ‘A causa de la herejía, el Papa, dejaría de ser el Jefe de la Iglesia, siempre que el crimen es conocido per confessionem vel pro facti evidentia (por confesión o por evidencia de hechos)’.
  
El Cardenal Juan de Torquemada (no el inquisidor) comentando el ‘Corpus iuris canonici’, afirma: ‘Respondo con esta conclusión, diciendo que el Papa no tiene juez superior en la tierra, excepto en el caso de herejía’. Y afirma además:
   
Desviado de la fe, significa, cuando se aleja de la fe pertinazmente y cae de la piedra de la fe, de la piedra sobre la cual ha estado fundada (cf. Mt. XVI).  (El Papa) se vuelve menor e inferior que cualquiera de los fieles, y por lo tanto, puede ser juzgado por la Iglesia, o más bien puede ser declarado ya condenado, según cuanto está escrito, que quien no cree ya está juzgado, y el Papa no puede establecer una ley para que nadie no pueda acusarlo de herejía, porque se vería puesta en peligro toda la Iglesia y sería confuso el estado general de la misma’.
  
Inocencio III, en tres sermones declaró expresamente que en el caso en que él mismo cayese en la herejía, se haría culpable de un delito contra la fe.
  
San Roberto Belarmino, en ‘De Romano Pontífice’, escribe que en el caso de que (el Papa) tuviera errores doctrinales, debe decirse que el Papa no habría sido válidamente elegido; y si este cae en la herejía, cesaría de ser Papa, ya que ‘quien está fuera de la Iglesia no puede ser su cabeza’.
  
En nuestros tiempos, el asunto viene equiparado al de la época medieval. De hecho, el Cardenal Journet, en 1969, declaró:
   
Los teólogos medievales decían que el Concilio no debía ni siquiera deponerlo, sino que solamente basta con verificar el hecho de la herejía y significar a la Iglesia que el que fue Papa ha decaído de su función principal. ¿Quién lo ha quitado? Ninguno, fuera de él mismo. Como él (el Papa) puede abdicar por un acto de voluntad, del mismo modo, puede decretar voluntariamente, por sí mismo, su propia decadencia, por un acto de herejía. El motivo es que renegando de la fe, aquel que fue el Papa ha dejado de ser parte de la Iglesia, de ser su miembro. Desde el momento en que el hecho es declarado públicamente, él no podría por lo tanto, continuar siendo su cabeza. En un caso tal, una eventual sentencia del Concilio es solamente declarativa, y no proclama, en modo alguno, la supremacía del Concilio sobre el Papa’.
   
En el ‘Enchiridium Iuris Canonici’, redactado por Stefano Sipos, tal sentencia es resumida en diversos modos.
   
Un documento de importancia teológica es la Constitución Apostólica ‘Cum ex Apostolatus officio’ del Papa Pablo IV, en el que empeña la plenitud de sus poderes:
  
‘Con esta Nuestra Constitución, válida a perpetuidad, contra tan gran crimen [la herejía, el cisma y la apostasía] -que no puede haber otro mayor ni más pernicioso en la Iglesia de Dios- en la plenitud de Nuestra Potestad Apostólica, sancionamos, establecemos, decretamos y definimos’ abiertamente que ‘el mismo Romano Pontífice que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía, o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto’.
  
La misma argumentación se lee en la Bula ‘Inter multiplices’ de San Pío V.
   
En este punto, cabe preguntarse si Juan Pablo II pronunció herejías ‘ex Cathedra’, o si él, privada o personalmente fuese un hereje o no. Después de todo aquello que habíamos denunciado sobre su actuar, ¿cómo puede haber habido un ‘Papa’ Juan Pablo II? Si el ‘agere secuitur esse’, podemos ver que sus acciones no se corresponden con los que deberían ser.
     
En efecto, ¿cómo podría recibir en la frente, como ‘Papa’, el signo de los adoradores de Shiva? ¿cómo podría decirle a los adoradores del ‘dios-pitón’, de su fe en un Dios único y Bueno? ¿cómo podría presidir las reuniones, como las de Asís y otras similares?
   
Pío XI en su encíclica ‘Mortalium animos’ dice:
  
Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo’.
  
Ahora bien, es un dogma de fe que la Iglesia es santa, por lo que la santa Iglesia no nos puede dar unos Sacramentos, una Fe, unas leyes que no sean santas. Así ahora, ¿cómo es posible que el ‘Nuevo Código’ de Derecho Canónico y el ‘Novus Ordo Missae’ contengan ‘errores’? La única respuesta podría ser la siguiente: Si el Papa promulga leyes universales contrarias a la Fe tradicional y contraria a la santidad de la Iglesia, su autoridad no sería legítima.
   
Reflexionando sobre los discursos y los ‘hechos’ de Juan Pablo II, debemos decir que Karol Wojtyla es sin duda un hereje, y esto confirma la ausencia de autoridad, desde el principio, en su persona. Preguntémonos, entonces, ¿dónde está la verdadera Iglesia? Si aceptamos la profecía de Nuestra Señora de La Salette, la Iglesia verdadera es visible en aquellos que huyen de la herejía, conservando todavía la Fe. Sin embargo, esto plantea el problema de que la Iglesia, mañana deberá aclarar este período oscuro de su historia y deberá, por lo tanto, constatar la invalidez de los documentos del Vaticano II, de la falsa reforma litúrgica, del vacuo Derecho Canónico, del catecismo herético y de las veinte [y más] encíclicas.
  
¡Que Jesucristo, Dios, fundador de su Iglesia, ilumine y dirija esta solución de Su Iglesia!
   
(Y tiene también el Padre Villa, esta cita al final del libro)
  
Siento en mi entorno a los innovadores que quieren desmantelar el Sacro Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, ¡Hacerla sentir remordimiento de su pasado heroico! Bien, mi querido amigo, estoy convencido que la Iglesia de Pedro tiene que hacerse cargo de su pasado, o ella cavará su propia tumba (…) Llegará un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dude como dudó Pedro. Será tentada de creer que el hombre se ha convertido en Dios, que Su Hijo es meramente un símbolo, una filosofía como tantas otras, y en las iglesias, los cristianos buscarán en vano la lámpara roja donde Dios los espera, como la pecadora que gritó ante la tumba vacía: ¿dónde lo han puesto?”. (De: “Pío XII Devant l’histoire”).
  

Los tres últimos Papas: Paulo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, sin contar a Juan Pablo I que solo duró 33 días, lo cual lo deja sin mayor relevancia histórica, fueron judíos y masones según el mismo Padre Luigi Villa.
  
Paulo VI judío, masón y hasta homosexual:
  
“En noviembre del 2000, publiqué el libro ‘Un monumento masónico a Paulo VI’, donde mostré que, en esa escultura [la que colocaron en Sacro Monte di Varese], la Francmasonería habría elogiado a su ‘hombre’ Paulo VI, como ‘Jefe Supremo’ de la Francmasonería y como ‘Papa Judío’, y lo habría glorificado por sus ‘3 actos de justicia masónica’, esto es: la traición a Cristo, a la Iglesia y a la Historia de las naciones cristianas”. (¿Quién es el Padre Luigi Villa?, por el Dr. Franco Adessa. p. 38 - 40).
 
Monumento masónico-satánico a Paulo VI en Sacro Monte di Varese
  
“El Padre Luigi Villa estaba al corriente del hecho que el Card. Pietro Palazzini había enviado una carta al Postulador de la ‘causa de beatificación’ de Paulo VI, que contenía tres nombres de los últimos amantes homosexuales de Paulo VI. El Cardenal Pietro Palazzini era una autoridad en ese campo, porque el Cardenal guardaba dos carpetas de documentos que mostraban inequívocamente el vicio impuro y antinatural de Paulo VI”. (Ibídem, p. 33, 34.).

Cuando el inicio del proceso de Paulo VI, el cardenal Pietro Palazzini declaró ante el postulador que Paulo VI era abierta y notoriamente homosexual
  
El testimonio de Robin Bryans, escritor irlandés, declaradamente homosexual, en su autobiografía de 1992, ‘The Dust Never Settles’ (El polvo nunca se asienta), afirma que su amigo Hugh Montgomery le dijo que él y el joven Montini habían sido amantes, cuando él fue nombrado diplomático en el Vaticano. El escritor francés y ex Embajador Roger Peyrefitte, homosexual confeso y defensor de los ‘derechos  de los gay’, en 1976, en una entrevista de D. W. Gunn y J. Murat, representante de la ‘Gay Sunshine Press’, habló de la homosexualidad de Paulo VI quien, cuando era arzobispo de Milán, iba a una casa apartada para reunirse con muchachos ad-hoc” (Chiesa Viva n° 441, Septiembre 2011, p. 55).
“En ‘O Vatican, a Slightly Wicked View of the Holy See’ (El Vaticano, una visión un poco maliciosa de la Santa Sede), Paul Hoffman, el ex corresponsal de la oficina romana del ‘New York Times’, dio también el nombre de un famoso actor italiano, Paolo Carlini, que se habría convertido en un visitante frecuente de Paulo VI, en sus apartamentos privados en el Vaticano”. (Ibídem, p. 56).
 
Paolo Carlini fue uno de los más habituales amantes de Pablo VI
  
“Franco Bellegrandi escribe que Montini, apenas asumió el cargo de Pontífice, fue sometido al chantaje por parte de la Masonería italiana. A cambio de su silencio por las furtivas permanencias del Arzobispo Montini en un Hotel de Suiza, para sus encuentros con su actor-amante, los masones pidieron que el Papa eliminara la tradicional prohibición de la Iglesia de la cremación después de la muerte. (…) El escritor escribió que él consideraba que los Británicos (MIS) y los Americanos (OSS) sabían de la homosexualidad de Montini y la usaban para obtener su cooperación para hacer fusionar las redes Vaticano-Aliados, después de la guerra. Las informaciones sobre chantajes a Montini, por parte de la KGB y de la GRU Soviéticos, luego de la guerra, vinieron a su vez de otra fuente. Un anciano gentilhombre de París, que trabajó como intérprete oficial para el Clero de alto nivel del Vaticano, le dijo que los soviéticos chantajeaban a Montini para saber el nombre de los Sacerdotes que el Vaticano mandaba clandestinamente al otro lado de la cortina de Hierro, para proveer a los fieles católicos en la Unión Soviética, durante la guerra fría. La Policía Secreta Soviética, por lo tanto, estaba siempre pronta y, apenas los sacerdotes clandestinos atravesaban el confín ruso, eran tomados presos y fusilados o mandados al Gulag”. (Ibídem, p, 58). Queda claro así, el lema de Paulo VI “Flos florum”; se ve ya, de qué florcita se trata.
  
Sobre Juan Pablo II, el P. Luigi Villa dice:
   
Para Wojtyla, también la religión judía es una parte de sí mismo, esto cuando ya era Arzobispo de Cracovia, como lo será también cuando se convierta en Papa. Esta relación con el judaísmo plantea un problema: Pero, ¿Wojtyla era Judío? Pues bien, que Juan Pablo II fuese judío, lo testimonia Yaskov Wise, estudioso de la genealogía judaica. Wise pesquisó la ascendencia del lado femenino de la familia Wojtyla. Se sabe que, por decreto rabínico, solo la madre, no el padre, transmite el linaje hebreo. Ahora, la madre de Karol se casó con un católico, pero su nombre, Emilia Kaczorowski, es una adaptación polaca de un nombre judaico muy común en el mundo yidish: Katz. (Chiesa Viva n° 430, Septiembre 2010, p. 22).
 
La madre de Wojtyla, Emilia Kaczorowski, era judía
  
“De cualquier modo, es un hecho conocido que, por intermedio de Juan Pablo II y de masones de la Alta Masonería B’nai B’rith, se realizaron contactos regulares, intensos y constantes. Esto no puede sorprender, si se sabe que, antes de él, Paulo VI debía su elección al pontificado a la intervención de dos miembros de la alta masonería de la B’nai B’rith, que presentes en la sala vaticana, después de haber oído la elección del Papa del Cardenal Giuseppe Siri, amenazaron de persecución a los católicos de todo el mundo (…) Ciertamente puede decirse que Juan Pablo II era masón…”. (Ibídem, p.30).
  
La B’nai B’rith estuvo detrás de la renuncia de Giuseppe Siri, quien habría sido electo Papa Gregorio XVII
  
Juan Pablo II, cuya divisa era “De labore solis” (que en el latín ciceroniano, es el eclipse del sol), hizo gala de ella, pues con sus múltiples viajes por todo el mundo, lo que hizo fue esparcir el error y las tinieblas, oscureciendo la luz de la verdad y de la fe.
 
Juan Pablo II, en todos sus discursos y escritos envió la oscuridad a la Iglesia
  
“Zbigniew Brzezinski, ideólogo de la Comisión Trilateral y miembro de diferentes instituciones globalistas, de acuerdo a declaraciones hechas por W. Jaruzelski y por el mismo Brzezinski, él habría sido el hombre que eligió a Karol Wojtyla como nuevo Papa”. (Ibídem, p.33).
  
Brzezinski, la eminencia gris en EE.UU., la URSS y el Vaticano conciliar
  
De Benedicto XVI, cuyo nombre, Βενέδικτος, curiosamente en griego, lengua en la que fue escrito el Apocalipsis, equivale a los números que sumados da igual a 666 que es el número del Anticristo.

     
El Padre Luigi Villa, quien como sabemos fue discípulo del Padre Pío y encargado por éste de estudiar la masonería y en especial la masonería eclesiástica, dos meses antes de su muerte el 18 de Noviembre del 2012, con 94 años de edad, publica en su revista Chiesa Viva n°452, del mes de Septiembre, con el sugestivo título ¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo?:
   
“Los Tauber: una de las ramas cabalísticas más importantes de la sinagoga. Es importante advertir que Joseph Alois Ratzinger (Tauber-Peintner), hoy Benedicto XVI, desciende de una de las ramas cabalísticas más importantes de la sinagoga (el Gran Rabinato de Praga). Además, hay que destacar el esfuerzo de las tribus hebreas (particularmente la de Neftalí), desde hace al menos 500 años, por usurpar la sede de Pedro, como afirmó John Retcliffe en el capítulo ‘El cementerio hebreo de Praga y el Consejo de Representantes de las 12 Tribus de Israel, en su libro ‘Biarritz’( …) Entre sus antepasados el hebreo Joseph Alois Ratzinger Peintner (en realidad Tauber), proviene de una sucesión de 9 rabinos de Austria-Hungría y Alemania, pero del modo particular del Maharal (Yeudah Loew ben Bezalel), considerado como uno se los sabios ocultistas más sabios de la historia. El Marahal, conocido entre los cabalistas satanistas, adquirió su gran fama como líder espiritual de la comunidad hebraica de Praga”. (Ibídem. p. 30).
    
 
Benedicto XVI, judío e hijo de judíos, representa la victoria de la Sinagoga
  
Y así, como por casualidad, “De gloria olivae”, que es la divisa de Benedicto XVI según San Malaquías, se revela como el triunfo o gloria de la sinagoga dentro de la Iglesia. Y que aún después de su renuncia sigue llamándose Su Santidad, como Papa Emérito.
  
Es por todo lo anterior que son interesantes las reflexiones que el Padre Luigi Villa hace en su libro “VATICANO II DIETRO FRONT”, como un apéndice al final del mismo.
  
Padre Basilio Méramo
Bogotá, 21 de Marzo de 2013

sábado, 18 de octubre de 2014

DISCERNIMIENTO PROFÉTICO: LA SALETTE VS. MEDJUGORJE

Desde MILES CHRISTI (Tomado de un comentario en FORO CATÓLICO, con las amplaciones de rigor).
   
La más alta autoridad posible nos indicó el cómo salir de dudas cuando las cosas fuesen confusas. Nos indicó CLARAMENTE lo que habría de tenerse en cuenta para JUZGAR RECTAMENTE y SIN POSIBILIDAD DE ERROR: “POR SUS FRUTOS, LOS CONOCEREIS” ¿Cuáles fueron LOS FRUTOS de la Vida de Melania y de Maximino? VIDAS DE SACRIFICIO, PENITENCIA EXTREMA, PIEDAD Y IMPETRACIÓN POR TODOS.
   
Maximino, si bien no logró ser sacerdote, siempre llevó una vida de profunda piedad, inquebrantable castidad y sincero amor y devoción a la Virgen Santísima. Además, MURIÓ EN LA POBREZA, solo, repudiado de todos (como su Maestro), despreciado por la jerarquía, quien lo lleno de epítetos infamantes como BORRACHO, PERDIDO, MENTIROSO (hasta el santo Cura de Ars dudó de él)… ¿ALGUNA VEZ TRANSIGIÓ CON EL SIGLO? ¿CON LA SOCIEDAD? ¿CON ABANDONAR SU MISIÓN? Ni una sola vez transigió con el siglo...
   
Melania murió vilipendiada por el clero (¡y era 1899, no ahora!), MURIÓ SOLA, Fue un ALMA QUE AMABA LA SOLEDAD, EL SACRIFICIO, QUE TRANSHUMABA OLOR DE SANTIDAD Y DE DESEOS DE AGRADAR A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES...
   
Mientras Melania Calvat vivió (y mirar que ella sí que era un Alma de Dios... no las tales estas de Medjugorje o de Garabandal), ella VIO y PUBLICÓ en vida el “Secreto” que la Señora le confió. Ella aguardó los años que la Virgen le indicó para su publicación... Si “el secreto” de SU tiempo hubiera sido falso, ella necesariamente habría sido una falsa, porque ella misma lo publicó. Y el secreto de ella, conicide con el Secreto de Maximino…
   
De las videndes de Garabandal: Las profecías que aseguraban que se darían los sucesos en vida, nunca pasaron… Se fueron a vivir alegremente al país más corrupto de la tierra... la que murió, no lo hizo en olor de santidad, como Melania... Se les ha vinculado con el comercio de “souvenirs” de Garabandal… al igual que las de Medjugorje... un emporio comercial a domicilio, donde venden “fe católica envasada” en convenientes viajes y apariciones “según lo pida el cliente”...
 
Melania era UN ALMA VÍCTIMA... ¿puede decirse lo mismo que de las de Garabandal o Medugorje?
   
MELANIA ERA ESTIGMATIZADA (hecho que pocos quieren aceptar, porque no quieren aceptar la Verdad de sus revelaciones, que ya en 1858, ya desde aquel entonces, EL CLERO ERA UNA CLOACA DE IMPUREZA… y que Roma sería, en nuestro tiempo, la apostasía absoluta pasada a manos del anticristo)
  
¿Y dónde quedan las incumplidas “profecias de Joe”, de quien se dijo que recobraría la vista en el día del Milagro, y que murió antes de que tal aconteciese?

lunes, 13 de octubre de 2014

BERGOGLIO ES ATEO OFICIALMENTE

LUMEN MARÍAE
   
Francisco Bergoglio: «Y nuestra oración debe ser así, trinitaria. Tantas veces: ‘¿Pero usted cree?’: ‘¡Sí! ¡Sí!’; ¿En qué cree?’; ‘¡En Dios!’; ‘¿Pero qué es Dios para usted?’; ‘¡Dios, Dios!’. Pero Dios no existe: ¡no se escandalicen! ¡Dios así no existe! Existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: son personas, no son una idea en el aire… ¡Este Dios spray non existe! ¡Existen las personas!» (ver texto)
  
Dice Bergoglio: «¡Este Dios spray non existe!»: no existe Dios como Uno. No existe la Esencia Divina. No hay un conocimiento natural de Dios. ¡Ateísmo!
  
«Dios no es una presencia impalpable, una esencia en la niebla que se extiende alrededor sin saber realmente lo que es» (ver texto). No es una presencia impalpable; no es una esencia extendida. ¿Ven la clara herejía?
  
Dios no existe como Ser Espiritual. Dios no es Espíritu. Su Esencia, que no puede verse, no puede tampoco existir. Esta es la herejía de este hombre.
   
Este Dios Spray, esa cierta representación profana o abstracta de la divinidad, no puede existir. No puede darse esa representación en la mente del hombre. Sólo se da un Dios personal, porque es objeto de un conocimiento religioso (= existencialismo). El conocimiento natural de Dios no se da.
  
Para Bergoglio, sólo existe el conocimiento religioso de Dios: «¡Existen las personas!»: solo existe Dios como tres personas. Sólo hay que concebir a Dios como persona, pero no como esencia. ¡Modernismo!
  
«Dios es “Persona” concreta, es un Padre, y por lo tanto la fe en Él nace de un encuentro vivo, de una experiencia tangible» (Ibíd). Y la fe nace de la experiencia con esa “Persona”. No se puede llegar a la fe a través de una realidad divina, porque no existe. Es decir, los que dice que Dios es Uno, los que creen que existe la esencia de Dios, no tienen fe, se equivocan.
  
Bergoglio se inventa su fe, su conocimiento religioso sobre Dios. No es una fe católica. Es su fe masónica, puramente del demonio. Que es lo que declaró en su entrevista con Eugenio Scalfari:
 
«Yo creo en Dios, no en un Dios católico. No existe un Dios católico. Existe Dios, y creo en Jesús, su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor; pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi ser» (1 de octubre 2013).
  
«No existe el Dios católico»: el Dios Uno; la esencia divina. No hay un conocimiento natural ni científico de Dios.
  
«Existe Dios»: las personas. Sólo hay un conocimiento religioso de Dios. Esas personas, ese conocimiento religioso, son distintas a lo que el dogma católico entiende por la Trinidad, porque Bergoglio no cree en el dogma de la Santísima Trinidad. Sólo cree en tres personas:
  
  1. Jesús, que no es Dios, que no es un Espíritu, sino que es una persona humana, un hombre: «¿Pero Jesús es un espíritu? ¡Jesús no es un espíritu! Jesús es una persona, un hombre, con carne como la nuestra, pero en la gloria» (ver texto); es su maestro, su gurú, que es la encarnación de este dios, que es «persona concreta, es un padre»; es la encarnación de este conocimiento religioso sobre el Padre. El Hijo es un gurú para Bergoglio.
  2. El Padre es la luz y el Creador.
  3. Y el Espíritu Santo es un extra, como en las películas: «el Espíritu Santo que es el don, es ese extra que da el Padre» (ver texto)
  
Recalca: «‘¿Pero usted cree?’: ‘¡Sí! ¡Sí!’; ¿En qué cree?’; ‘¡En Dios!’; ‘¿Pero qué es Dios para usted?’; ‘¡Dios, Dios!’. Pero Dios no existe: ¡no se escandalicen! ¡Dios así no existe!».
  
¿Ven la barbaridad? Se niega el conocimiento de Dios y su existencia: no se conoce la esencia de Dios ni su existencia. Sólo se conoce a Dios como Persona, pero no como naturaleza divina. Es decir, que Dios es el invento de la mente del hombre, que para hablar en un mundo de fe, tiene que poner tres personas, pero tampoco se cree en Ellas, sino sólo en la interpretación que la mente da de Dios como persona. Esto se llama la filosofía del existencialismo, que en la Encíclica Humani generis Pío XII describe:
  
«el cual no haciendo caso de las esencias inmutables de las cosas, solamente se preocupa de la existencia individual de los seres; y el cual con ninguna corrección o complemento puede ser compatible con el dogma católico, bien profese el ateísmo, según es evidente, bien al menos sea contrario al valor del raciocinio metafísico».
   
Bergoglio no hace caso de la esencia divina: no mira a Dios como Uno en su Esencia. Sino que sólo se fija en la existencia individual de cada persona. Y esto es negar totalmente a Dios. Esto no puede ser compatible con el dogma católico, que dice que Dios es Uno en Su Esencia y Trino en las Personas: Uno y Trino.
 
Bergoglio anula lo Uno y se queda con lo Trino: está redefiniendo con su mente humana, su dios, su tipo de dios, su idea de dios, su idea de la trinidad, totalmente contraria al dogma. Ese dios trino no tiene nada que ver con la Trinidad. Es sólo la mente de ese hombre que se inventa cada persona.
   
No sólo Bergoglio dice que no puede conocerse la esencia inmutable de Dios, sino que va más allá y dice que Dios, como Uno, no existe: «¡Dios, Dios!’. Pero Dios no existe: ¡no se escandalicen! ¡Dios así no existe!»
  
Kant admitía la existencia de Dios –y la admitía absolutamente-, pero no podía admitir el conocimiento de Dios. Con su razón negaba que podía alcanzar un conocimiento natural, pero sí demostrar su existencia. ¿No es esto una gran locura?
  
  • Está negando que el conocimiento de Dios brote en el hombre naturalmente, de un modo espontáneo por la consideración de las cosas naturales. Y que, por tanto, sólo el hombre puede conocer a Dios de una manera sentimental, existencial, pragmática. Es un conocimiento religioso, pero no natural. Sólo conoce la persona, pero no su esencia: Dios no existe.
  • Está negando que la existencia de Dios puede demostrarse de manera científica e intelectual: Dios no existe.
  • Está negando que pueda salvarse el que sólo conozca a Dios por la luz de la razón.
  • Está diciendo que los que creen en la existencia de Dios como Uno están equivocados: todo el dogma católico está errado con Bergoglio.
   
¿Qué dice la Sagrada Escritura? «Porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son conocidos mediante las creaturas. De manera que son inexcusables…»: lo invisible de Dios, esa presencia impalpable, esa esencia que se extiende en la niebla, es conocido mediante la luz de la razón, por las creaturas. No hay excusa para Bergoglio (Rom 1, 20).
  
Y, por tanto, ¿quién es Bergoglio?
  
«Vanos son por naturaleza todos los hombres que carecen del conocimiento de Dios, y por los bienes que disfrutan no alcanzan a conocer al que es la fuente de ellos…» (Sab 13, 1-9).
  
¿Qué dice la doctrina de la Iglesia?
   
«El razonamiento puede probar con certeza la existencia de Dios y las perfecciones infinitas de El» (D 1622).
  
«El razonamiento puede probar con certeza la existencia de Dios, la espiritualidad del alma, la libertad del hombre» (D 1650).
  
El Juramento en contra de los modernistas: «Confieso que puede conocerse con certeza, y que incluso puede demostrarse también, como se conoce y se demuestra la causa por los efectos, la existencia de Dios, principio y fin de todas las cosas, mediante la luz natural de la razón a través de lo que ha sido hecho, esto es, por las obras visibles de la creación» (D 2145); el cual juramento antimodernista Pío XI lo proclamó en la Encíclica Studiorum Ducem, que interpretó de forma preclara el dogma definido solemnemente por el Concilio Vaticano I.
¿Qué dicen los Santos Padres?
 
«Al ver que el mundo y todo lo que hay en él se mueve necesariamente, hay que conocer a aquél por el que todo se mueve y es conservado, a saber a Dios» (Aristides – R. 110).
  
«Así la razón, que proviene de Dios y está inserta en todas las personas y la ley primera grabada en nuestros corazones y vinculada íntimamente a todos los hombres, nos condujo de las cosas que percibimos con la vista a Dios» (S. Gregorio Nacianceno – R 987).
Bergoglio dixit: «¿Cuántas veces la gente dice que cree en Dios? ¿Pero en qué tipo de Dios creen? Frente a un ‘dios difuso´, un “dios-spray”, que está un poco en todas partes, pero que no se sabe lo que es, nosotros creemos en Dios que es Padre, que es Hijo, que es Espíritu Santo. Creemos en las Personas, y cuando hablamos con Dios hablamos con Personas: o hablamos con el Padre, con el Hijo o hablamos con el Espíritu Santo. Y ésta es la fe» (ver texto)
Bergoglio dice: frente a un dios que no se sabe lo que es, tenemos tres personas. ¡Agnosticismo!
  
Bergoglio ha perdido la cordura, los dos dedos de frente, la lógica natural que tiene todo hombre: Dios existe. Tiene que existir un Dios, al margen que sea Trino o no. La Trinidad es un dato de la Revelación: sólo se sabe por la fe, por la verdad revelada. Pero la Unidad es un dato al alcance de toda mente humana.
  
Bergoglio es un loco: no tiene mente humana. No sabe pensar adecuadamente, como lo hace un niño. Es todo confusión, oscuridad, un caos en la doctrina, un galimatías.
  
El existencialismo es una teoría pragmática y sentimental, que es lo propio de la mente de este hombre: un llorón de sus sentimientos humanos, de la vida humana.
   
Bergoglio es un modernista, ateo y agnóstico. Sólo cree en el conocimiento religioso de Dios, que no procede de la fe católica, sino de su fe masónica. Es un conocimiento inventado por su mente, no sacado de la Revelación. Usa la revelación para apoyar su conocimiento.
   
Bergoglio sólo cree en su idea de Dios; sólo cree en su mente. Su dios es su mente, lo que su razón concibe sobre Dios. No puede llegar al conocimiento natural de la existencia de Dios y, por tanto, concibe la existencia de Dios como algo mental, ideal, pero pragmático.
   
Bergoglio es un existencialista: un vividor de su idea. Pone en práctica lo que concibe en su mente. No se queda en el idealismo puro. Y, por eso, no le interesa ni la filosofía ni la teología. No le interesa la moral. Sólo le interesa lo que él puede obrar con la idea que ha concebido, que ha adquirido en su mente.
    
Bergoglio sólo mira su mente y, por tanto, no puede escuchar la verdad fuera de su mente. No sabe escuchar al otro. No sabe obedecer ni a Dios ni a los hombres. Sólo le interesa el otro para su obra pragmática. Si ese otro le sirve, entonces lo usa, pero no es capaz de amarlo. Si no le sirve, lo combate, lo persigue, pero no lo hace él mismo, sino a través de otros.
   
Bergoglio, al no tener fuerza intelectual, sino sólo existencial, pragmática, no es capaz de enfrentarse a los intelectuales. Los escucha, pero no es apologeta. Se enfrenta a ellos de manera indirecta.
   
A Bergoglio sólo le interesa su propia vida, no la de los demás. No sabe estar en el otro. Por consiguiente, no sabe ser líder, gobernante. Quiere el mando para su provecho propio, pero no para otra cosa. Cuando ve que el poder le ayuda para su plan, entonces lo acepta. Pero cuando ve que el poder se opone a su plan, entonces o no lo acepta o renuncia a él.
    
Su comunismo en la Iglesia es su obra pragmática: es poner en práctica esa idea de Dios, que tiene metida en su mente. Él sólo busca lo social, el pueblo, lo cultural, el bien común, los derechos de los hombres, las justicias humanas, las políticas de todos los gobiernos. Pero los busca para su plan, no para hacer un bien a los demás. Bergoglio sólo se mira a sí mismo. Por tanto, busca en el pueblo su gloria, la alabanza, el aplauso, el reconocimiento de los demás. Está ávido de que los demás hablen bien de él. No soporta a los que hablan mal de él.
   
Su masonismo le ayuda a perfeccionarse en su idea de Dios. Para el masón, el concepto de Dios es una perfección que debe evolucionar. Cada hombre tiene que llegar a un grado de perfección en la idea de Dios. Bergoglio, con su fraternidad, se abre a todas las religiones y acepta todos los dioses, todos los cultos, porque cada uno de ellos es un grado de perfección. Hay que aceptar las ideas que tienen los demás sobre Dios para alcanzar su grado de perfección. Hay que tolerar a los demás en sus cultos, en sus ritos, en sus adoraciones. Hay que admitirlos como buenos, como santos, como perfectos.
   
Su protestantismo le lleva a la perfección de la obra del pecado. El pecado, para este hombre, es un ser social, no es un estado del alma. Es algo que nace por la convivencia entre los hombres y se queda ahí, con sus frutos, con sus obras, que otros hombres, haciendo lo correcto, quitan. Para Bergoglio, la perfección del hombre es la sociedad, la comunidad, el Estado. No existe la perfección individual, sino la de una comunidad, la de un pueblo. Su idea de la iglesia es sólo social. Y, por tanto, las leyes de esa iglesia nacen de lo social. No son leyes para el alma, para la vida de cada persona. Son leyes para un estado social, una vida comunitaria. Por tanto, el pecado no existe; sólo se dan los distintos males entre los hombres que viven en sociedad, en familia, en un trabajo, en un sindicato, etc. No le interesan las almas, la vida espiritual. Sólo le interesa el hombre como comunidad, como un ser social.
   
Esto es Bergoglio.
  
¿Cómo es que todavía le obedecen como Papa? No tiene ningún sentido.
  
¿Cómo pueden esperar algo del Sínodo teniendo a un ateo y a un agnóstico dirigiendo el negocio de los negocios: su falsa iglesia?
   
No comprendemos a tantos católicos, que se dicen intelectuales, y que acaban sometiendo su mente a un loco. No lo comprendemos.
  
¿Qué es la obediencia para toda esta gente? Si es someterse a un hombre, entonces tienen que obrar ese sometimiento. Tienen que ser ateos y agnósticos como este hombre. Si no hacen esto, entonces, ¿para qué están obedeciendo a este hombre? No entendemos, tampoco, esta obediencia.
   
¿Lo obedecen sólo porque se sienta en la Silla de Pedro? ¡Qué absurda obediencia!
   
No se obedece, en la Iglesia, a aquel que no enseñe la Verdad. Si esto no lo tienen claro, entonces ¿qué hacen en la Iglesia? La Iglesia no es como el Estado, en que hay que obedecer al gobernante, así sea ateo y agnóstico. En la Iglesia no puede darse esta obediencia nunca. Los católicos de hoy no saben lo que es la Iglesia.
    
No entendemos que la gente pierda el tiempo esperando, ilusionándose de que Bergoglio algún día deje de decir estas herejías y se comporte como un Papa.
    
Bergoglio no es Papa, el Sínodo es nulo. Saquen las consecuencias: dejen de mirar a Bergoglio. Dejen de mirar a Roma. Dejen de mirar a toda la Jerarquía de la Iglesia. Dejen de ser estúpidos en la Iglesia. Dedíquense a vivir su fe católica, escupiendo todo lo que venga de Roma.
   
La Iglesia remanente no tiene cabeza visible, porque es la que permanece sólo obedeciendo a Cristo, como Cabeza Invisible. Y hasta que Él vuelva, no se obedece a nadie en la Iglesia. Esto es lo que cuesta entender a tantos católicos que se han hecho ignorantes con tanta teología y filosofía que les oscurece la mente humana.
   
Profesen su fe católica, la que Cristo enseñó a Sus Apóstoles, al margen de todo lo que venga de Roma, porque ellos ya levantan su falsa iglesia, con su falso cristo y con su falso evangelio. Y, por tanto, con su falsa jerarquía.

domingo, 12 de octubre de 2014

REFUTACIÓN A LA LEYENDA NEGRA CONTRA EL CATOLICISMO Y ESPAÑA POR LA CONQUISTA DE AMÉRICA (1492° ARTÍCULO))

HOMENAJE Y DESAGRAVIO A LA IGLESIA CATÓLICA, A LAS ESPAÑAS Y AL NUEVO MUNDO
 
  
Tomado de LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA (de Vittorio Messori)
    
MATANZA DE INDÍGENAS
    
Desde el siglo XVI las potencias nórdicas reformadas -Gran Bretaña y Holanda in primis- iniciaron en sus dominios de ultramar una guerra psicológica al inventarse la “leyenda negra” de la barbarie y la opresión practicadas por España, con la que estaban enzarzadas en la lucha por el predominio marítimo.
      
Pierre Chaunu, historiador de hoy, fuera de toda discusión por ser calvinista, escribió:
       
“La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana (…). La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica.”
     
Con ello no se pretende afirmar que la ocupación española -y portuguesa- de América del Sur fuera del todo pacífica. Para nada. Sin embargo, históricamente, ¿qué ocupación o conquista lo fue? Por poner un ejemplo: si bien la llegada de los europeos a estas tierras acarreó actos de violencia, dichos europeos se enfrentaron a su vez con usurpadores: el imperio de los aztecas y de los incas se había creado con violencia, y se mantenía gracias a una fuerte opresión sobre los nativos. En muchas ocasiones, los ibéricos fueron saludados como liberadores y recibieron el apoyo de los pobladores americanos; ello explica que sólo un puñado de españoles (con escasos cañones, armas que no funcionaban por la humedad, y caballos que no podían ser usados en grandes cargas) haya podido doblegar a miles de guerreros. Para juzgar la conquista europea de América, es preciso liberarnos de utopías moralistas.
    
Toda conquista implica guerra. Pero es de resaltar que los españoles fueron vistos como libertadores por los pueblos que gemían bajo el yugo del Huey Tlatoani azteca y del Sapa Inca.
  
Hay conquistas y conquistas, y a pesar de todo, la católica fue preferible a la protestante. Según Jean Dumont (historiador):
       
“Si por desgracia, España (y Portugal) se hubiera pasado a la Reforma (“lo dice la Biblia, el indio es un ser inferior, hijo de Satanás” –principio postulado y aplicado en América del Norte-), un inmenso genocidio habría eliminado de América del Sur a todos los pueblos indígenas”. 
  
Las cifras cantan: mientras que los pieles rojas que sobreviven en América del Norte son unos cuantos miles, en América ex española y ex portuguesa, la mayoría de la población o bien es de origen indio o es fruto de la mezcla de precolombinos con europeos y (sobre todo en Brasil) con africanos.
     
EL EXTERMINIO
     
Siguiendo con la Leyenda Negra de la colonización de América, volvamos a la población indígena: mientras en los Estados Unidos de hoy, donde están registradas como “miembros de tribus indias” aproximadamente un millón y medio de personas, en el sur la situación es exactamente la contraria; en la zona mexicana, en la andina y en muchos territorios brasileños, casi el noventa por ciento de la población o bien desciende directamente de los antiguos habitantes o es fruto de la mezcla entre los indígenas y los nuevos pobladores (y africanos, en el caso de Brasil).
    
Las formas de conquista de las Américas se originan precisamente en las distintas teologías: los españoles no consideraron a los pobladores de sus territorios como una especie de basura que había que eliminar para poder instalarse en ellos como dueños y señores. Los protestantes en cambio, influenciados por la teología de la predestinación (el indio es subdesarrollado porque está predestinado a la condenación, el blanco es desarrollado como signo de elección divina), no dudaron en exterminar a los nativos de los territorios que fueron conquistando. Así ocurrió no sólo en América y con los ingleses, sino en todas las demás zonas del mundo a las que llegaron los europeos de tradición protestante: el apartheid sudafricano, por citar el ejemplo más clamoroso, es una creación típica y teológicamente coherente del calvinismo holandés (sorprende que la Conferencia de obispos católicos sudafricanos se sumaran sin mayores distinciones a la “Declaración de arrepentimiento” de los cristianos blancos hacia los negros de aquel país).
    
El calvinismo (doctrina protestante dominante en los colonizadores ingleses y holandeses), partiendo de una interpretación carnal de la predestinación, consideró que los no blancos eran reservados para la condenación (lo que impulsará en los años siguientes el odio racial).
      
El término “exterminio” no es exagerado. Muchos ignoran que la práctica de arrancar el cuero cabelludo era conocida tanto por los indios del norte cuanto por los del sur, pero entre estos últimos, desapreció pronto, prohibida por los españoles. La enciclopedia Larousse dice “La práctica de arrancar el cuero cabelludo se difundió en el territorio de lo que hoy es Estados Unidos a partir del siglo XVII, cuando los colonos blancos comenzaron a ofrecer fuertes recompensas a quien presentara el cuero cabelludo de un indio fuera hombre, mujer o niño.” En 1703 el gobierno de Massachusetts pagaba doce libras esterlinas por cuero cabelludo, lo que motivó que la caza de indios -organizada con caballos y perros- no tardara en convertirse en una suerte de deporte muy rentable.
    
Los gobernadores ingleses en Norteamérica ofrecían recompensas por escalpar el cuero cabelludo de los enemigos de la Corona Británica; y esta práctica continuó aún en el Lejano Oeste del siglo XIX. (Proclama de Sir Spencer Phillips, Gobernador de Massachusetts, año de 1755)
      
Nadie niega que también hubo innumerables muertes de indios en América Central y del Sur, pero nunca como para estar al borde de la extinción, y este exterminio no se debió exclusivamente a las espadas de acero y armas de fuego (que por la humedad, no siempre funcionaban), sino a los invisibles y letales virus del Viejo Mundo.
    
El choque microbiano y viral que en pocos años causó la muerte de la mitad de la población autóctona de Iberoamérica fue estudiado por el grupo de Berkeley, formado por expertos de esa universidad. El fenómeno es comparable a la peste negra, que procedente de India y China, asoló Europa en el siglo XIV. Enfermedades como la tuberculosis, la pulmonía, la gripe, el sarampión o la viruela eran desconocidas en el nicho ecológico aislado de los indios, como también lo fueron para los españoles las enfermedades tropicales de aquéllos, frente a las cuales carecían de las defensas inmunológicas necesarias. Faltaba aún mucho para Pasteur.
      
LAS DENUNCIAS DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
       
"Brevísima relación de la destrucción de las Indias", obra de Fray Bartolomé de las Casas, quien calificó así la colonización de América. ¿Se trata de una calificación cerrada y definitiva? Veamos.
   
Bartolomé de las Casas nació en Sevilla, en 1474, hijo del rico Francisco Casaus (apellido que delata orígenes judíos). El padre de Bartolomé acompañó a Colón en su segundo viaje al otro lado del Atlántico, quedándose en las Antillas, donde creó una gran plantación donde se dedicó a esclavizar a los indios (práctica que caracterizó el primer período de la Conquista, suprimida por Isabel la Católica). Después de estudiar en la Universidad de Salamanca, Bartolomé partió a América para hacerse cargo de la herencia paterna, y hasta los 35 años empleó los mismos métodos que más tarde denunciaría. Luego de su conversión, Las Casas se ordenó cura primero y luego dominico y dedicó el resto de su larga vida a defender la causa de los indígenas ante las autoridades de España.
          
El primer creador (sin saberlo él mismo), de la Leyenda Negra anticatólica y antiespañola: el converso e hijo de conversos Fray Bartolomé Casaus (cristanizado de Las Casas)
      
Con demasiada frecuencia se escribe la historia dando por sentado que sus protagonistas se comportan pura y exclusivamente de forma racional. Algunos estudiosos, al realizar un análisis psicológico de la “vociferante” personalidad de Las Casas han llegado incluso a hablar de un “estado paranoico de alucinación”; juicios severos que han sido defendidos por historiadores como el español Ramón Menéndez Pidal.
       
El sabio Menéndez Pidal describe a Las Casas como “paranoico, enfermo mental con vocación anormal y delirio de grandezas, melífluo al hablar de los indígenas y violento contra los españoles”.
  
Asimismo, el norteamericano William S. Maltby, profesor de Historia de Sudamérica en una universidad de EEUU, y quien en 1971 publicó un estudio del tema en cuestión, escribió que “ningún historiador que se precie puede hoy tomar en serio las denuncias injustas y desatinadas de Las Casas”, concluyendo que
        
“En resumidas cuentas, debemos decir que el amor de este religioso por la caridad fue al menos mayor que su respeto por la verdad.”
       
Sea como fuere, tras su insistencia, las autoridades de la Madre Patria atendieron sus consejos y aprobaron severas leyes de tutela de los indígenas, lo que más tarde iba a tener un perverso efecto: los propietarios españoles, necesitados de abundante mano de obra, dejaron de considerar conveniente el uso de las poblaciones autóctonas que algún autor define hoy como “demasiado protegidas”, y comenzaron a prestar atención a los holandeses, ingleses y franceses que ofrecieron esclavos importados de África y capturados por los árabes musulmanes; esclavos a quienes posteriormente también llegaría una ley española de tutela.
 
La llegada de los africanos como esclavos a América fue por intermediación de los holandeses, ingleses y franceses, quienes los compraban a los musulmanes y los revendían.
      
Es preciso rescatar que Las Casas haya podido atacar impunemente y con expresiones terribles no sólo el comportamiento de los particulares sino el de las autoridades, lo que se debió, en palabras de Maltby “además de a las cuestiones de fe, al hecho de que la libertad de expresión era una prerrogativa de los españoles durante el Siglo de Oro, tal como se puede corroborar estudiando los archivos, que registran toda una gama de acusaciones lanzadas en público -y no reprimidas- contra las autoridades”. Más aún, este furibundo contestatario no sólo no fue neutralizado, sino que se hizo amigo íntimo del emperador Carlos V, y éste le otorgó el título de protector general de todos los indios, y fue invitado a presentar proyectos que, una vez discutidos y aprobados, se convirtieron en ley en las Américas españolas. Nunca antes un “profeta” había sido tomado tan en serio por un sistema político al que se nos presenta entre los más oscuros y terribles.
       
LA DESTRUCCIÓN POR LA FUERZA DE LAS RELIGIONES AUTÓCTONAS
    
Jean Dumont señaló respecto de Bartolomé de las Casas:
      
“El fenómeno de Las Casas es ejemplar puesto que supone la confirmación del carácter fundamental y sistemático de la política española de protección de los indios. Desde 1516, cuando Jiménez de Cisneros fue nombrado regente, el gobierno ibérico no se muestra en absoluto ofendido por las denuncias, a veces injustas y casi siempre desatinadas del dominico. El padre Bartolomé no sólo no fue objeto de censura alguna, sino que los monarcas y sus ministros lo recibían con extraordinaria paciencia, lo escuchaban, mandaban que se formaran juntas para estudiar sus críticas y sus propuestas, y también para lanzar, por indicación y recomendación suya, la importante formulación de las “Leyes Nuevas”. (…)”
   
Es más, Carlos V mandó nombrar a Las Casas obispo, y por efecto de sus denuncias y las de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la “igualdad natural de todos los pueblos”. ¿Necesitaba la gente del Nuevo Mundo esta protección?
    
Jane Fonda, actriz norteamericana que desde la época de Vietnam intenta presentarse como “políticamente comprometida” se sumó al conformismo denigratorio que hizo presa de no pocos católicos frente a lo que llaman la “destrucción de las grandes religiones precolombinas”, afirmando que éstas“tenían una religión y un sistema social mejores que el impuesto por los cristianos mediante la violencia”.
  
Un estudioso, también norteamericano, le contestó en uno de los principales diarios recordándole cómo era el ritual de las continuas matanzas de las pirámides mexicanas:
   
”Cuatro sacerdotes aferraban a la víctima y la arrojaban sobre la piedra de sacrificios. El Gran Sacerdote le clavaba entonces el cuchillo debajo del pezón izquierdo, le abría la caja torácica y después hurgaba con las manos hasta que conseguía arrancarle el corazón aún palpitante para depositarlo en una copa y ofrecérselo a los dioses. Después, los cuerpos eran lanzados por las escaleras de la pirámide. Al pie, los esperaban otros sacerdotes para practicar en cada cuerpo una incisión desde la nuca a los talones y arrancarles la piel en una sola pieza. (…) Una vez curtidas, las pieles servían de vestimentas a la casta de los sacerdotes.”
    
Los sacrificios humanos que practicaban casi diariamente los aztecas inspiraron a sus súbditos un gran odio, y a los españoles un horror indescriptible (sólo comparable al que causa el Infierno).

Menos sanguinarios eran los Incas. Como recuerda un historiador: “Los incas practicaban sacrificios humanos para alejar un peligro, una carestía, una epidemia. Las víctimas, a veces niños, hombres o vírgenes, eran estranguladas o degolladas, en ocasiones se les arrancaba el corazón a la manera azteca”.
   
Volviendo a Las Casas y la conquista, a diferencia de los anglosajones, que se limitarían a exterminar a aquellos “extraños” que encontraron en el Nuevo Mundo, los ibéricos aceptaron el desafío cultural y religioso -tantas veces difamado- con una seriedad que constituye una de sus glorias, no pretendiendo con ello ocultar los errores que efectivamente se cometieron: por primera vez en la historia, los europeos se enfrentaban a culturas muy distintas y muy lejanas.

Independientemente de si Colón y sus hombres hubieran llegado a Catay y Cipango (China y Japón respectivamente) o descubrieran un Nuevo Mundo, el reto era el mismo: estar frente a frente con culturas distantes y disímiles a la acostumbrada.
   
DESPREOCUPACIÓN POR EL ALMA DE LOS INDÍGENAS
        
Resulta significativo cuanto escribe el protestante Pierre Chaunu sobre la colonización española de las Américas y las denuncias como las de Las Casas:
      
“Lo que debe sorprendernos no son los abusos iniciales, sino el hecho de que esos abusos se encontraron con una resistencia que provenía de todos los niveles -de la Iglesia, pero también del Estado mismo- de una profunda conciencia cristiana”.
      
Resulta lamentable que obras como "Brevísima relación de la destrucción de las Indias" de fray Bartolomé fueran utilizadas sin escrúpulos por la propaganda protestante y después, por la iluminista, cuando en realidad constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado.
      
Ahora bien, sobre el triste panorama que pinta la obra de Las Casas sobre la conquista, Luciano Perena, de la Universidad de Salamanca señala que:
     
“Las Casas se pierde siempre en vaguedades e imprecisiones. No dice nunca cuándo ni dónde se consumaron los horrores que denuncia, tampoco se ocupa de establecer si sus denuncias constituyen una excepción. Al contrario, en contra de toda verdad, da a entender que las atrocidades eran el único modo habitual de la Conquista.”
    
Una empresa como la conquista de América jamás se habría podido realizar con buenas maneras. Hernán Cortés, quien puso fin al imperio de los aztecas y a quien Las Casas presenta de modo pesimista, fue quien vio bajar de las pirámides el río de sangre humana de las víctimas sacrificadas. Sea como fuere, como buen converso, Las Casas estaba más preocupado por la salvación de las almas de los nativos (sólo si se los trataba de forma adecuada iban a aceptar el bautismo), de ahí que no sea posible presentarlo como una suerte de precursor de la “teología de la liberación” al estilo marxista.
   

La preocupación de España por la salvación de las almas de los nativos no tuvo precedente, y hasta que la corte de Madrid no sufrió la contaminación de masones e “iluminados”, no reparó en gastos ni en dificultades para cumplir con los acuerdos con el Papa, que había concedido los derechos de patronato a cambio del deber de evangelización. Los resultados hablan: gracias al sacrificio y al martirio de generaciones de religiosos mantenidos con holgura por la Corona, en las Américas se creó una cristiandad que es hoy la más numerosa de la Iglesia Católica y que ha dado vida a una fe “mestiza” encarnada por el encuentro vital de distintas culturas. A pesar de los errores y los horrores, se trató de una de las más grandes aventuras religiosas y culturales que tuvo una feliz evolución.
 
El encuentro entre España y América (y los esfuerzos de la Evangelización) significó una nueva cultura y un modo particular de espiritualidad (como lo refleja el arte colonial)
     
A diferencia de lo ocurrido en Norteamérica, en Sudamérica el cristianismo y las culturas precolombinas dieron vida a un hombre y a una sociedad realmente nuevos respecto a la situación precolombina. Fue sin duda un abuso instrumentalizar a Las Casas como arma de guerra contra el “papismo”, fingiendo ignorar que contra España se utilizaba la voz de un español escuchado y protegido por el gobierno y la Corona de esa misma España.
     
GUERRA PSICOLÓGICA DE LOS MASONES
      
“Arma cínica de una guerra psicológica” es como define Pierre Chaunu el uso que las potencias protestantes hicieron de la obra de Las Casas. Los motivos fueron políticos, pero también religiosos: la separación de Roma efectuada por Enrique VIII había dado lugar a una iglesia de Estado bastante poderosa y estructurada como para ponerse al frente de las demás comunidades reformadas de Europa.
    
Los Países Bajos y Flandes desempeñaron un papel importante en esta “guerra psicológica”. Precisamente fue Theodor De Bry -flamenco- quien diseñó los grabados que acompañarían muchas ediciones de la Brevísima relación; dibujos en los que los ibéricos aparecen entregados a todo tipo de sádicas crueldades contra los pobres indígenas, y que no sólo tienen su origen en la imaginación del autor, sino que son prácticamente las únicas imágenes antiguas de la Conquista, al punto de seguir siendo reproducidas hasta hoy.
  
La mente sádica de Theodor de Bry (que era flamenco, protestante y ocultista; y que JAMÁS PUSO UN PIE EN AMÉRICA), lo impulsó a dibujar las “atrocidades” españolas contra los indígenas, al puro estilo del Infierno de su coterráneo El Bosco ¡PARA JUSTIFICAR QUE INGLATERRA ERA MEJOR COLONIZADORA QUE ESPAÑA!

Para ahondar aún más en el tema, es preciso indagar acerca de qué ocurrió con las colonias luego del dominio español. Luego de ser invadida por Napoleón, España tuvo que desatender los extensos territorios americanos. Luego de reconquistar su gobierno, ya era demasiado tarde para restablecer el statu quo de las tierras de ultramar. La Burguesía criolla siempre había mantenido relaciones tensas con la Corona, por abocarse esta última a “defender demasiado” a los indígenas e impedir su explotación; sentimiento que se hizo extensivo a la Iglesia debido a los esfuerzos de las órdenes religiosas para velar por el respeto y la mejora de las normas que protegían a los indios.
      
Debido a esta oposición a la Iglesia, vista como aliada de los indígenas, la élite criolla que condujo la revolución contra la Madre Patria estaba profundamente contaminada por el credo masónico que dio a los movimientos de independencia un carácter de duro anticristianismo que se mantuvo hasta nuestros días. Los jefes de la insurrección contra España fueron todos altos exponentes de las logias; un análisis de las banderas y los símbolos estatales de América Latina permite comprobar la abundancia de elementos de la simbología de los “hermanos”.
   
Todos los símbolos patrios de los países latinoamericanos reflejan  la influencia de los francmasones ingleses y franceses (quienes apoyaron la “independencia” de éstos). (Tabla creada por el editor)
  
Resulta innegable el hecho de que en cuanto se liberaron de las autoridades españolas y de la Iglesia, los criollos invocaron los principios de hermandad universal masónica y de los “derechos del hombre” de jacobina memoria para liberarse de las leyes de tutela de los indios. Casi nadie dice la amarga verdad: pasado el primer período de la colonización ibérica, fatalmente duro por el encuentro-desencuentro de culturas tan distintas, no hubo ningún otro período tan desastroso para los autóctonos sudamericanos como el que se inicia en los albores del siglo XIX, cuando sube al poder la burguesía supuestamente “iluminada”.
     
Cuando la burguesía latinoamericana subió al poder, los indígenas padecieron la expropiación de sus resguardos, que por ley pasaron a ser propiedad de hacendados y señores de la guerra (en el caso de Colombia, destacan entre muchos los masones Tomás Cipriano de Mosquera y José Hilario López Valdés).

OFICIO DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR


Die 12 Octobris
In Apparitióne Beatæ Maríæ Vírginis in Colúmnae
  
Introitus. Sedulius. Salve, sancta Parens, eníxa puérpera Regem: qui coelum terrámque regit in sǽcula sæculórum. (T.P. Allelúja.) Ps. 44, 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri. 
  
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui per gloriosíssimam Filii tui Matrem cæléste praesídium nobis mirabíliter praeparasti: concéde propítius; ut quam peculiári título de Colúmna pia devotióne venerámur auxilio. Per eúndem Dóminum.
   
Léctio libri Ecclesiástici.
Eccli. 24, 14-16
   
Ab initio, et ante sǽcula creata sum, et usque ad futurum sǽculum non desinam: et in habitatióne sancta coram ipso ministravi. Et sic in Sión fírmata sum, et in civitáte sanctificata simíliter requievi, et in Jerúsalem potestas mea. Et radicavi in populo honorificato, et in parte Dei mei hereditas illius, et in plenitúdine sanctórum detentio mea.
  
Graduale: Benedicta et venerábilis es, Virgo María: quae sine tactu pudóris invénta es Mater Salvatóris.
℣. Virgo, Dei Génitrix, quem totus non cápit orbis, in tua se clausit víscera factus homo.
  
Alleluia, alleluia. ℣. Post partum, Virgo, invioláta permansísti: Dei Génitrix, intercéde pro nobis. Alleluia.

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
Luc. 11, 27-28
  
In illo témpore: Loquénte Jesu ad turbas, extóllens vocem quaedam mulier de turba dixit illi: Beatus venter qui te portavit et ubera quae suxisti. At ille dixit: Quinímmo beati qui audjunt verbum Dei et custodiunt illud.
  
Credo.
   
Offertorium. Luc. 1, 28 et 42. Ave, María, grátia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
  
SECRETA
Tua Dómine, propitiatióne, et beatae Maríae semper Vírginis protectióne, ad perpétuam atque praeséntem haec oblátio nobis proficiat prosperitátem et pacem. Per Dóminum.
  
Præfatio de Beatae Maria Virginem: Et te in Festivitate.
Vere dignum et justum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus:  Et te in Festivitate Pilar beátae Maríae semper Virginis collaudárae, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte, lumen aeternum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem Majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Caeli, caelorúnque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
  
Communio. Beáta víscera Maríae Virginis, quae portavérunt aetérni Patris Filium.
   
POSTCOMMUNIO
Sumptis, Dómine, salútis nostrae, subsídiis: da, quaesumus, beátae Maríae semper Vírginis patrociniis nos ubíque prótegi; in cujus veneratióne haec tuae obtúlimus majestáti. Per Dominum.