Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 13 de diciembre de 2017

SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR

En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que por Él tengamos la vida”. (1 Juan 4, 9).
 
Santa Lucía de Siracusa
  
La gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía nació de ilustres y ricos padres en la ciudad de Zaragoza de Sicilia (actual Siracusa). Fue desde niña Cristiana, y muy inclinada a todas cotas de virtud y piedad, especialmente a conservar la pureza de su alma, y ofrecer a Dios la flor de su virginidad. Muerto su padre, la madre, que se llamaba Eutiquia, contra la voluntad de la santa doncella, la concertó de casar con un caballero mozo y principal, aunque pagano: y ella lo iba dilatando, y buscando ocasión para que no tuviese efecto. Ofreciósela nuestro Señor muy a proposito, con una larga y molesta enfermedad que dio a Eutiquia su madre de un flujo de sangre que le duró cuatro años, sin hallar en los médicos y medicinas algún remedio. Volaba a la sazón por toda Sicilia la fama de la bienaventurada Santa Águeda, que en tiempo del emperador Decio había sido martirizada por Cristo en la ciudad de Catania, que está como tres leguas distante de la ciudad de Siracusa. Hacía Dios grandes milagros en el sepulcro de Santa Águeda, y concurrían de todas partes a él para alcanzar salud y otros beneficios del Señor por su intercesión. Aconsejó Santa Lucía a su madre, que se fuesen a Catania a visitar el cuerpo de Santa Águeda, porque sin duda hallaría remedios divinos para su enfermedad, ya que todas los humanos habían sido vanos, y sin provecho. Fueron a Catania en su romería. Acudieron a la iglesia de Santa Águeda, postráronse a su sepulcro, e hicicron larga y devota oración, suplicando con grande afecto y copiosas lagrimas a la Santísima Virgen, que socorriese a Eutiquia en aquella necesidad.
 
Estando en oración, le vino un dulce sueño a Santa Lucía, y en él le aparecía Santa Águeda resplandeciente y ricamente vestida, y acompañada de gran numero de Ángeles, y con rostro alegre y sereno, le dijo: «Hermana Lucia, y virgen a Dios consagrada, ¿para qué me pides lo que tú tan fácilmente puedes dar a tu madre, a quien ya tu Fe ha socorrido y dado salud? Así como la ciudad de Catania ha sido ilustrada por mí, así la ciudad de Siracusa será ennoblecida y ensalzada por ti, porque por tu limpieza y castidad has aparejado digna morada al Señor, y eres Templo del Espíritu Santo». A estas palabras despertó Santa Lucía, y con gran regocijo dijo a su madre: «Madre mía, ya estáis sana»; y así fue, y la madre y la hija dieron por ello gracias a Dios y la gloriosa Santa Águeda, por cuya intercesión el Señor había sanado a Eutiquia.
   
Volviéronse las dos a Siracusa, y la santa hija rogó a su madre que no le mentaste esposo ni marido carnal, y que la dote que le había de dar casándola con hombre mortal y terreno, se le diese para emplearle en servicio del Esposo celestial e inmortal que ella había escogido. Hacíasele de mal a Eutiquia despojarse de su hacienda y darla en vida, y rogaba a su hija que aguardase un poco a que ella cerrase los ojos, y después de su muerte hiciese de todo a su voluntad. Mas la santa doncella le dijo que no son tan aceptas a Dios las limosnas que se hacen después de la muerte como las que se hacen en vida: porque en la muerte se deja lo que no se puede llevar, y en la vida se da lo que se puede gozar, y que el que va de noche, ha de llevar el hacha delante para que le alumbre, y vea el camino por donde va. Y tanto supo decir Santa Lucía a su madre, que la persuadió a que le entregase su dote, y ella le comenzó a vender, y a distribuir con larga mano a los pobres. Supo esto el caballero con quien la madre la tenía concertada de casar, y aunque al principio por lo que le dijeron creyó que el vender las joyas y otras cosas de poco precio era para comprar una heredad muy rica y fructuosa: pero después que entendió la verdad, y que toda la hacienda se repartía a los pobres, y que Santa Lucía era cristiana, concibió gran saña y odio contra ella, y la acusó delante del prefecto llamado Pascasio como a maga y sacrilega, y enemiga de los dioses del Imperio Romano.
  
El presidente la mandó llamar, y teniéndola en su presencia, con buenas palabras procuró persuadirle que dejase la vana superstición de los Cristianos, y sacrificase a los dioses. Mas no halló entrada en el pecho fuerte de la santa virgen. Antes con grande animo y libertad le respondió que el verdadero sacrificio y agradable a Dios era visitar a las viudas y huérfanas, y personas miserables, y consolarlas en sus tribulaciones, y que ella se había ocupado tres años en este sacrificio, repartiendo a los pobres lo que tenía, y que ya no le quedaba qué dar, sino su persona: la cual como hostia viva deseaba ofrecer a Dios en perpetuo sacrificio. Y como Pascasio le dijese que aquellos eran sueños y desvaríos de Cristianos, y palabras vanas que no se le habían de decir a él, que guardaba la religión antigua y los mandatos de los emperadores. Santa Lucia con maravillosa constancia le respondió: «Tú guardas las leyes de tus príncipes, y yo las de mi Dios. Tú temes a los Emperadores de la tierra, y yo al del Cielo. Tú no quieres ofender a un hombre mortal, y yo no quiero ofender al Rey inmortal. Tú deseas agradar a tu señor, y yo a mi Criador. Tú haces lo que piensas que te está bien, y yo hago lo que juzgo que me conviene. No te canses, ni pienses que me podrás con tus razones apartar del amor de mi Señor Jesucristo».
   
Embravecióse el Prefecto, convirtiendo aquella primera y falsa blandura en enojos y braveza, dijo malas palabras a la santa doncella, tratándola como a mujer liviana, y que había gastado su patrimonio en mal vivir.  Aquí Santa Lucía le dijo: «Yo he puesto mi patrimonio en lugar seguro, y he aborrecido siempre a los que corrompen e inficionan las almas, que sois vosotros, pues nos persuadís que dejemos a nuestro Criador y verdadero Esposo Jesucristo, y adulteremos con las criaturas, adornándolas y teniéndolas por verdaderos dioses. También he huído de la conversación de los que corrompen los cuerpos y los cuales se abrasan con los deleites de la carne, y encarnizados en ella, y aprisionados, y cautivos de sus pasiones torpes, anteponen el gusto suyo y breve a los gozos limpios y eternos». «Muchas palabras son esas (dice Pascasio); y viniendo a los azotes, cesarán». «No pueden cesar las palabras de Dios, respondió Santa Lucía, ni faltar a los que son templo del Espíritu Santo, como lo son todos los que viven castamente y le reverencian como es razón». «Si así es (dice el juez), yo te haré llevar al lugar de las mujeres públicas, para que allí pierdas la castidad, y huya de ti este Espíritu Santo, que tanto se precia (como tú dices) de ser amigo de los que guardan la castidad». «No se pierde la castidad (dijo la santa virgen) ni se ensucia el cuerpo, sino con el consentimiento del alma. Y si pusieses en mi mano incienso, y por fuerza me hicieses echarlo en el fuego para sacrificar a tus dioses; Dios verdadero que lo ve haría burla de ello. Y así te digo, que si tú pretendieres que yo pierda la castidad, tendré dos coronas en el Cielo: una de casta, y otra, por haber recibido fuerza defendiendo la castidad». Finalmente el malvado juez mandó que la Santa Virgen fuese llevada a aquella casa detestable y sucia. Concurrió gran multitud de gente, y de mozos lascivos y carnales pensando hacer presa en la purísima doncella. Échanle mano para llevarla, pero ¡oh virtud de Dios!, hizola el Señor tan inmoble que ninguna fuerza de hombres, ni de maromas, o yuntas de bueyes que trajeron fue poderosa para moverla del lugar donde estaba. Atribuyó el Prefecto la virtud Divina a arte del demonio, y creyó que Santa Lucia, como hechicera y maga, se defendía de su poder, pues siendo mujer, y flaca, resistía a tantos hombres valientes y robustos que con todas sus fuerzas la querían mover, y no podían. Mandó llamar a sus encantadores y nigrománticos, para que después deshiciesen aquellos hechizos, y ellos hicieron su oficio y usaron de todas sus artes diabólicas, pero en vano.
  
Quedó Pascasio pasmado, y como fuera de sí, y daba bramidos como un león, viendo ser vencido de una delicada doncella. Y la santa virgen, volviéndose a él le dijo: «¿Por que te congojas y atormentas? Si conoces que soy templo de Dios, cree: y si aun no estás cierto de ello, haz otras pruebas hasta que lo conozcas. No son hechizos, ni es demonio el que me hace inmovible, sino el Espíritu de Dios, que por estar aposentado en mi alma, puede hacerme de tantas fuerzas, que todo el mundo no baste a moverme de donde estoy». Mandó el juez poner mucha leña, resina y aceite alrededor de la santa, y encenderlo todo para quemarla. Mas ella, como si estuviera en algún jardín muy deleitoso y ameno, estuvo muy segura y calmada sin recibir detrimento alguno del fuego, y dijo al juez: «Yo he rogado a mi Señor Jesucristo que este fuego no me dañe, y que dilate mi martirio, paca que los fieles sean firmes en fu Fe y no teman sus tormentos, y los infieles se confundan, viendo lo poco que pueden contra los siervos del Altísimo». Mandóle el juez atravesar una espada por el cuello: y estando la bienaventurada virgen herida de muerte, oró todo el tiempo que quiso, y habló cuanto quiso a los Cristianos que estaban presentes, diciéndoles que se consolasen, porque presto la Iglesia tendría paz, y los Emperadores que Le hacían guerra dejarían el mando y señorío. Y que así como la ciudad de Catania tenía a Santa Águeda su hermana por Patrona; allí ella lo sería de la ciudad de Siracusa, si se convirtiese a la Fe de Cristo. Y para que se vea el castigo que Dios, como justo Juez da a los malos y perversos jueces, estando Santa Lucia cercada de fuego y herida, y derramando su preciosa sangre, y con admirable suavidad y divina constancia, animando y consolando a los Cristianos: en aquel mismo tiempo echaron mano de Pascasio los sicilianos, y le cargaron de cadenas como a robador y destruidor de toda aquella Provincia, y le pasaron delante los ojos de la santa virgen; y acusado en Roma, fue condenado a muerte.
 
Santa Lucía, después de haber recibido el Sacratísimo Cuerpo del Señor de mano de los Sacerdotes, que secretamente se lo trajeron, dio su bendita alma a Dios. Su cuerpo fue sepultado en la misma ciudad de Siracusa, donde hoy día tiene dos templos: uno muy suntuoso fuera de la ciudad, en el lugar de su martirio, y otro dentro de ella: Estuvo su sagrado cuerpo muchos años en Siracusa, y Dios nuestro Señor hizo grandes misericordias por su intercesión a los fieles que se encomendaban a ella. De allí fue llevado a Constantinopla y después, andando el tiempo, fue trasladado a Venecia, donde es tenido en grande veneración. El martirio de Santa Lucía fue a trece de Diciembre (en que la Santa Iglesia celebra su fiesta), en fin del imperio de Diocleciano y Maximiano; los cuales (como la misma Santa lo profetizó) se privaron voluntariamente del mando y señorío que tenían, y después por justo juicio de Dios murieron desastradamente. De Santa Lucía escribieron los Martirologios Romano, el de Beda, Usuardo, Adón, y el Cardenal Baronio en las Anotaciones del Martirologio, y en el fin del segundo tomo de sus Anales, y en el sexto tomo de Lorenzo Surio está la historia de su vida y martirio, sacada de libros muy antiguos y auténticos, y de estos Autores se recogió esta vida.
  
Tienen a esta preciosa Virgen por abogada de la vista, y comúnmente la pintan con sus ojos en un plato que tiene en sus manos. La causa de pintarse así, su historia no lo dice, ni tampoco que se haya sacado los ojos por librarse de un hombre lascivo que la perseguía, como algunos escriben. Y el Prado Espiritual, que es libro antiguo, y que tiene autoridad, atribuye este hecho a una doncella de Alejandria (Juan Mosco, Pratum Spirituále, libro I De castitáte, cap. I). Pero cada día se experimentan nuevas gracias y favores que hace el Señor a los que tienen mal de ojos, si con devoción se encomiendan a Santa Lucía. Y así debemos todos tenerla gran devoción, no solamente para que nos guarde, por medio de sus oraciones, la vista corporal, sino mucho más para que alcancemos la espiritual y eterna. El doctor Juan Eckio, varón docto y grave de nuestros tiempos, escribe que Santa Lucía y San Lorenzo son abogados contra el fuego (Homilías, tomo III, Homilía 2ª de San Sebastián).
 
PEDRO DE RIBADENEIRA. Flos Sanctórum, tomo I. Págs. 474-476.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
I. Preciso es que el hombre sea algo grande puesto que Dios creó para él el mundo y todas las cosas que encierra. Considera lo que existe de más bello en el firmamento y en toda la tierra, y después di: «Cosa más grande soy que todas esas maravillas, porque ellas no han sido creadas sino para servirme. Oh Dios mío, Vos honráis demasiado a vuestros amigos; cuánto agradecimiento os debemos! Pero, ¡cuán desgraciados somos al hacernos esclavos de esas creaturas de las cuales somos soberanos!».
  
II. El fin para el cual hemos sido creados hace ver claramente la grandeza y la nobleza del hombre. Dios nos ha sacado de la nada para servirle y para poseerle un día: he aquí nuestro fin durante esta vida y durante la eternidad. Cristiano, levanta tu corazón; no estás en este mundo para gozar de él, sino para servir a Dios y para amarlo. ¿Por qué, pues, abandonar a Dios, fuente de todo bien? ¿Por qué buscar placeres imperfectos entre las creaturas? «Elevemos nuestros ojos al cielo, a fin de que la tierra no nos seduzca con sus diversiones y placeres». (San Cipriano).
  
III. El precio que Jesucristo ha pagado para rescatarnos es una prueba convincente de la estima que Dios hace del hombre, puesto que prefirió sacrificar a su Hijo antes que dejar perder a esta noble creatura. Vemos con ello lo que valemos y cuánto nos estima Dios. Recordemos, pues, que Jesucristo, después de haber dado tanto por nosotros, espera mucho de nosotros. «Él sabe cuánto le hemos costado; no nos menospreciemos pues, nosotros que somos tan preciosos a los ojos de Dios». (San Eusebio).
  
La pureza. Orad por los vírgenes.
  
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Lucía, virgen y mártir, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 12 de diciembre de 2017

MISA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Misa concedida por el Papa Benedicto XIV mediante breve del 2 de Julio de 1757.
  
Die 12 Decembris
BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS DE GUADALÚPE MEXICÁNÆ
Duplex Majus
 
Introitus. Sedulius. Salve, sancta Parens, eníxa puérpera Regem: qui cœlum terrámque regit in sǽcula sæculórum (T. P. Allelúja, allelúja). Ps. 44, 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri.
   
ORATIO
Deus, qui sub beatíssimæ Vírginis Maríæ singulári patrocínio constitútos, perpétuis benefíciis nos cumulári voluísti: præsta supplícibus tuis; ut cujus hódie commemoratione lætámur in terris, ejus conspéctu perfruámur in cœlis. Per Dóminum nostrum.

Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
ORATIO
Deus, qui per immaculátam Vírginis Conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Filii tui prævísa eam ab omni labe præservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per eúndem Dóminum.

In tempore Adventu, fit Commemoratio de Feria.
     
Léctio libri Sapiéntiæ.
Eccli. 24, 23-31.
 
Ego quasi vitis fructificávi suavitátem odóris: et flores mei fructus honóris et honestátis. Ego mater pulchræ dilectiónis et timóris, et agnitiónis, et sanctæ spei. In me grátia omnis viæ et veritátis: in me omnis spes vitæ et virtútis. Transíte ad me, omnes qui concupíscitis me, et a generatiónibus meis implémini. Spíritus enim meus super mel dulcis, et heréditas mea super mel et favum. Memória mea in generatiónes sæculórum. Qui edunt me, adhuc esúrient: et qui bibunt me, adhuc sítient. Qui audit me, non confundétur: et qui operántur in me, non peccábunt. Qui elúcidant me, vitam ætérnam habébunt.
 
Graduale. Cant. 6, 9. Quæ est ista, quæ progréditur quasi auróra consúrgens, pulchra ut luna, elécta ut sol?
℣. Eccli. 50, 8. Quasi arcus refúlgens inter nébulas glóriæ, et quasi flos rosárim in diébus vernis.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Cant. 2, 12. Flores apparuérunt in terra nostra, tempus putatiónis advénit. Allelúja.
 
In Missis votivis post Septuagesima, ommisis Allelúja et versu sequenti, dicitur:
Tractus. Gaude María Virgo, cunctas hæreses sola interemísti.
℣. Quæ Gabriélis Archángeli dictis credidísti.
℣. Dum Virgo Deum et hóminem genuísti, et post partum Virgo invioláta permansísti.
℣. Dei Génitrix, intercéde pro nobis.

Tempore autem Paschali omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Num. 17, 8. Virga Jesse flóruit, Virgo Deum et hóminem génuit; pacem Deus réddidit in se reconcílians ima summis. Allelúja.
℣. Luc. 1, 28. Ave María, grátia plena: Dóminus tecum benedícta tu in muliéribus. Allelúja.
  
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Luc. 1, 39-47.
 
In illo témpore: Exsúrgens María ábiit in montána cum festinatióne in civitátem Juda: et intrávit in domum Zacharíæ et salutávit Elísabeth. Et factum est, ut audivit salutatiónem Maríæ Elísabeth, exsultávit infans in útero ejus: et repléta est Spíritu Sancto Elísabeth, et exclamávit voce magna et dixit: Benedícta tu inter mulíeres, et benedíctus fructus ventris tui. Et unde hoc mihi, ut véniat Mater Dómini mei ad me? Ecce enim, ut facta est vox salutatiónis tuæ in áuribus meis, exsultávit in gáudio infans in útero meo. Et beáta, quæ credidísti, quóniam perficiéntur ea, quæ dicta sunt tibi a Dómino. Et ait María: Magníficat ánima mea Dóminum: et exsultávit spíritus meus in Deo, salutári meo.
 
Et dicitur Credo.
 
Offertorium. 2. Par. 7, 16. Elégi, et sanctificávi locum istum, ut sit ibi nomen meum, et permáneant óculi mei, et cor meum ibi cunctis diébus.
 
SECRETA
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, ad perpétuam atque præséntem hæc oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem. Per Dóminum nostrum.
   
Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
SECRETA
Salutárem hóstiam, quam in sollemnitáte immaculátæ Conceptiónis beátæ Vírginis Maríæ tibi, Dómine, offérimus, súscipe et præsta: ut, sicut illam tua grátia præveniénte ab omni labe immúnem profitémur; ita ejus intercessióne a culpis ómnibus liberémur. Per Dóminum.
   
In tempore Adventu, fit Commemoratio de Feria.
     
Præfatio de Beatæ Mariæ Virginis
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Et te in Festivitáte (in Missis votivis: in Veneratióne) beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere et prædicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et, virginitátis glória permanénte, lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admitti jubeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
 
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
 
Communio. Ps. 147, 20. Non fecit táliter omni natióni: et judícia sua non manifestávit eis. (T. P. Allelúja)
  
POSTCOMMUNIO
Sumptis, Dómine, salútis nostræ subsídiis: da, quǽsumus, beátæ Maríæ semper Vírginis patrocíniis nos ubíque prótegi; in cujus veneratióne hæc tuæ obtúlimus majestáti. Per Dóminum.

Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
POSTCOMMUNIO
Sacraménta quæ súmpsimus, Dómine, Deus noster: illíus in nobis culpæ vúlnera réparent; a qua immaculátam beátæ Maríæ Conceptiónem singuláriter præservásti. Per Dóminum.
  
In tempore Adventu, deinde Commemoratio de Feria.

domingo, 10 de diciembre de 2017

MISA DE LA TRASLACIÓN DE LA SANTA CASA DE NUESTRA SEÑORA

Del Misal Romano de San Pío V.
  
Die 10 Decembris
IN TRANSLATÓNE ALMÆ DOMUS BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS
Duplex Majus
 
Introitus. Gen. 28, 17. Terríbilis est locus iste: hic domus Dei est et porta cœli: et vocábitur aula Dei (T. P. Allelúja, allelúja). Ps. 83, 2-3. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit, et déficit ánima mea in átria Dómini. ℣. Glória Patri.
   
ORATIO
Deus, qui beátæ Maríæ Vírginis domum per incarnáti Verbi mystérium misericórditer consecrásti, eámque in sinu Ecclésiæ tuæ mirabíliter collocásti: concéde; ut, segregáti a tabernáculis peccatórum, digni efficiámur habitatóres domus sanctæ tuæ. Per eúndem Dóminum.

Pro Sancte Melchiade Papa et Martyr.
ORATIO
Gregem tuum, Pastor ætérne, placátus inténde: et, per beátum Melchíadem Mártyrem tuum atque Summum Pontíficem, perpétua protectióne custódi; quem totíus Ecclésiæ præstitísti esse pastórem.

Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
ORATIO
Deus, qui per immaculátam Vírginis Conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Filii tui prævísa eam ab omni labe præservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas.

In tempore Adventu, fit Commemoratio de Feria.
     
Léctio libri Sapiéntiæ.
Eccli. 2-1, 11-13 et 15-20.
 
In ómnibus requiem quæsívi, et in hereditáte Dómini morábor. Tunc præcépit et dixit mihi Creator ómnium: et qui creávit me, requiévit in tabernáculo meo, et dixit mihi: In Jacob inhábita, et in Israël hereditáre, et in eléctis meis mitte radíces. Et sic in Sion firmáta sum, et in civitáte sanctificáta simíliter requiévi, et in Jerúsalem potéstas mea. Et radicávi in pópulo honorificáto, et in parte Dei mei heréditas illíus, et in plenitúdine sanctórum deténtio mea. Quasi cedrus exaltáta sum in Líbano, et quasi cypréssus in monte Sion. Quasi palma exaltáta sum in Cades, et quasi plantátio rosæ in Jéricho. Quasi olíva speciósa in campis, et quasi plátanus exaltáta sum juxta aquam in platéis. Sicut cinnamómum et bálsamum aromatízans odórem dedi: quasi myrrha elécta dedi suavitátem odóris.
 
Graduale. Ps. 20, 4. Unam pétii a Dómino, hanc requíram, ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ.
℣. Ut vídeam voluptátem Dómini, et vísitem templum ejus.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Ps. 83, 5. Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sǽcula sæculórum laudábunt te. Allelúja.
 
In Missis votivis post Septuagesima, ommisis Allelúja et versu sequenti, dicitur:
Tractus.  Ps. 83, 5 et 11. Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sǽcula sæculórum laudábunt te.
℣. Mélior est dies una in átriis tuis super mília.
℣. Elégi abjéctus esse in domo Dei mei: magis quam habitáre in tabernáculis peccatórum.

Tempore autem Paschali omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Ps. 83, 5 et 11. Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sǽcula sæculórum laudábunt te. Allelúja.
℣. Mélior est dies una in átriis tuis super mília. Allelúja.
    
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Luc. 1, 26-38.
 
In illo témpore: Missus est Ángelus Gábriel a Deo in civitátem Galilǽæ, cui nomen Názareth, ad Vírginem desponsátam viro, cui nomen erat Joseph, de domo David, et nomen Vírginis María. Et ingréssus Ángelus ad eam, dixit: Ave, grátia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus. Quæ cum audísset, turbáta est in sermóne ejus: et cogitábat, qualis esset ista salutátio. Et ait Ángelus ei: Ne tímeas, María, invenísti enim grátiam apud Deum: ecce, concípies in útero et páries fílium, et vocábis nomen ejus Jesum. Hic erit magnus, et Fílius Altíssimi vocábitur, et dabit illi Dóminus Deus sedem David, patris ejus: et regnábit in domo Jacob in ætérnum, et regni ejus non erit finis. Dixit autem María ad Ángelum: Quómodo fiet istud, quóniam virum non cognósco? Et respóndens Ángelus, dixit ei: Spíritus Sanctus supervéniet in te, et virtus Altíssimi obumbrábit tibi. Ideóque et quod nascétur ex te Sanctum, vocábitur Fílius Dei. Et ecce, Elísabeth, cognáta tua, et ipsa concépit fílium in senectúte sua: et hic mensis sextus est illi, quæ vocátur stérilis: quia non erit impossíbile apud Deum omne verbum. Dixit autem María: Ecce ancílla Dómini, fiat mihi secúndum verbum tuum.
 
Et dicitur Credo.
 
Offertorium. Ps. 5, 8. Introíbo in domum tuam, adorábo ad templum sanctum tuum, et confitébor nómini tuo. (T. P. Allelúja).
 
SECRETA
Accípe, quǽsumus, Dómine, múnera in hac sacra domo dignánter obláta: et, beátæ Maríæ Vírginis suffragántibus méritis, ad nostræ salútis auxílium proveníre concéde. Per Dóminum.

Pro Sancte Melchiade Papa et Martyr.
SECRETA
Oblátis munéribus, quǽsumus, Dómine, Ecclésiam tuam benígnus illúmina: ut, et gregis tui profíciat ubique succéssus, et grati fiant nómini tuo, te gubernánte, pastóres.
   
Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
SECRETA
Salutárem hóstiam, quam in sollemnitáte immaculátæ Conceptiónis beátæ Vírginis Maríæ tibi, Dómine, offérimus, súscipe et præsta: ut, sicut illam tua grátia præveniénte ab omni labe immúnem profitémur; ita ejus intercessióne a culpis ómnibus liberémur.
   
In tempore Adventu, fit Commemoratio de Feria.
     
Præfatio de Beatæ Mariæ Virginis
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Et te in Festivitáte (in Missis votivis: in Veneratióne) beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere et prædicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et, virginitátis glória permanénte, lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admitti jubeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
 
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
    
Communio. Prov. 8, 34-35. Beátus, qui áudit me, et qui vígilat ad fores meas cotídie, et obsérvat ad postes óstii mei. Qui me invénerit, invéniet vitam, et háuriet salútem a Dómino. (T. P. Allelúja).
  
POSTCOMMUNIO
Quǽsumus, Dómine, Deus noster: ut sacrosáncta mystéria, quæ pro reparatiónis nostræ munímine contulísti, intercedénte beáta María semper Vírgine, et præsens nobis remédium esse fácias et futúrum. Per Dóminum.

Pro Sancte Melchiade Papa et Martyr.
POSTCOMMUNIO
Refectióne sancta enutrítam gubérna, quǽsumus, Dómine, tuam placátus Ecclésiam: ut, poténti moderatióne dirécta, et increménta libertátis accípiat et in religiónis integritáte persístat.
   
Commemoratio Octavæ Conceptionis Immaculatæ.
POSTCOMMUNIO
Sacraménta quæ súmpsimus, Dómine, Deus noster: illíus in nobis culpæ vúlnera réparent; a qua immaculátam beátæ Maríæ Conceptiónem singuláriter præservásti.
        
In tempore Adventu, deinde Commemoratio de Feria.
  
Si hæc Missa dicatur Feria IV Quatuor Temporum Adventus, in fine legitur Evangelium S. Joannis.
  
Inítium sancti Evangélii secúndum Joánnem.
Joann. 1, 1-14.
 
In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt. Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine. Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine ejus: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. Genuflectit dicens: Et Verbum caro factum est, Et surgens prosequitur: et habitávit in nobis: et vídimus glóriam ejus, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritatis.
 
℞. Deo grátias.

sábado, 9 de diciembre de 2017

ENVIADO BERGOGLIANO A MEDJUGORJE: “EL CULTO Y LAS PEREGRINACIONES ESTÁN PERMITIDAS” (Aunque el ordinario de Mostar declaró que las apariciones son falsas)

Ya en su tiempo habíamos publicado sobre la falsedad de las “apariciones” en la ciudad bosnia de Medjugorje (falsedad confirmada por el mismo ordinario local), y cómo los mismos prelados conciliares desalentaban las peregrinaciones hacia dicho lugar, y en general cualquier evento en que se afirmara su autenticidad. Pero ayer, en una entrevista al legado pastoral enviado por Bergoglio a Medjugorje, Henryk Hoser, expresó que se podía organizar peregrinaciones diocesanas a esa ciudad, más aún: pronto se publicaría el dictamen oficial (posiblemente favorable) de la comisión enviada en su momento por Ratzinger. (Noticia tomada de ALETEIA)

EL CULTO OFICIAL EN MEDJUGORJE ESTÁ AUTORIZADO, CONFIRMA EL ENVIADO DEL PAPA FRANCISCO
Por Jesús Colina - 8 de Diciembre de 2017
    
“El culto en Medjugorje está permitido. No está prohibido y no debe hacerse en secreto. Mi misión es precisamente analizar la situación pastoral y sugerir mejoras”, afirma monseñor Henryk Hoser, arzobispo de Varsovia-Praga en Polonia [N. del E. Hoser era arzobispo ad persónam de la diócesis de Varsovia-Praga, y según informa el Boletín de Prensa del Vaticano, ayer le fue aceptada la renuncia motivada por edad, siendo sucedido por su coadjutor Romuald Kamiński], enviado especial del papa Francisco para la pastoral del santuario de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, lugar de las apariciones marianas que atrae a millones de personas desde 1981.
  
Henryk Franciszek Hoser Zabłoński, arzobispo ad persónam de Varsovia-Praga y visitador especial para Medjugorje (en la mesa una imagen de la Gospa mesoropolitana)
   
“Hoy, las diócesis y otras instituciones pueden organizar peregrinaciones oficiales. No hay ningún problema”, dijo el arzobispo en una entrevista con Aleteia en su residencia ubicada en un barrio de Varsovia.
 
“El papa Francisco ha pedido recientemente a un cardenal de Albania dar su bendición a los fieles presentes en Medjugorje”, explica.
  
“Estoy completamente admirado por el trabajo están haciendo allí los franciscanos. Cuentan con un equipo relativamente pequeño –son una docena– y hacen un enorme trabajo de acogida a los peregrinos. Todos los veranos organizan un festival juvenil. Este año hubo 50.000 jóvenes de todo el mundo, con más de 700 sacerdotes”.
  
“Las confesiones son masivas. Tienen alrededor de cincuenta confesionarios, y no son suficientes. Estas son confesiones muy profundas”.
  
“Este es un fenómeno. Y lo que confirma la autenticidad del lugar es la gran cantidad de instituciones de caridad que existen alrededor del santuario. Y, otra dimensión a tener en cuenta: el gran esfuerzo que se está haciendo a nivel de formación cristiana. Organizan cada año congresos de distinto nivel para diferentes públicos (sacerdotes, doctores, padres, jóvenes, parejas …)”.
  
“El decreto de la antigua conferencia episcopal de la ex-Yugoslavia, que antes de la guerra de los Balcanes desaconsejaba las peregrinaciones organizadas por los obispos en Medjugorje, ya no es relevante”.
  
Hay otros casos de lugares de apariciones, como Kibeho, en Ruanda, donde el obispo diocesano primero dio culto, y luego continuó el análisis para el reconocimiento de las apariciones.
  
Hoy, el culto de Medjugorje se extiende a 80 países, su red es enorme.
  
El arzobispo reveló que la Comisión para el análisis de las apariciones de Medjugorje, que Benedicto XVI había confiado al cardenal Camillo Ruini, parece ser favorable.
  
“Lo que encuentro conmovedor es que todos los videntes han optado por la vida familiar. En el momento en que vivimos, la familia es de enorme importancia. Todos viven con la familia. Las que eran adolescentes en ese momento ya son abuelas. ¡Han pasado 37 años!”.
    
“Pero esta decisión tendrá que ser tomada por el Papa”. El archivo está ahora en la Secretaría de Estado. Creo que la decisión final se tomará, concluyó el obispo Hoser.
  
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS: Con tal de tener más pasta, a los conciliares no les importa envenenar a las almas y conducirlas al Infierno con falsa doctrina y devociones sensibleras y carentes de contenido. Y siendo Medjugorje una de las peores muestras, porque son hasta la fecha más de 40000 “apariciones” sin contenido.
  
Ahora bien, el señor Hoser afirma “El decreto de la antigua conferencia episcopal de la ex-Yugoslavia ya no es relevante”. Entonces, en nombre de la honestidad, ¿cuál es el documento oficial, firmado y sellado que dictamina eso? A no ser, claro, que sea algún Motu próprio (o peor, la propia voluntad de Hoser).
  
De todos modos, los verdaderos Católicos deben estar seguros de que todo el fenómeno mesoropolitano es un fraude urdido por el diablo para engañar a los incautos.
  
Medjugorje: Las llamas de la apostasía asolando la fe de los creyentes

viernes, 8 de diciembre de 2017

EXPOSICIÓN SOBRE EL AVE MARÍA, POR SANTO TOMÁS DE AQUINO

 
 
PRÓLOGO
Esta Salutación consta de tres partes. Una, es obra del ángel, a saber: «Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú entre las mujeres». Otra, lo es de Isabel, la madre de Juan el Bautista, esto es: «Bendito el fruto de tu vientre». La tercera parte la añadió la Iglesia, es decir: «María», pues el ángel no dijo: Dios te salve, María; sino «Dios te salve, llena de gracia». Y este nombre –María– según su interpretación concuerda con las palabras del ángel, como se pondrá de manifiesto.
  
DIOS TE SALVE, MARÍA, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO
En cuanto a lo primero, es digno de considerarse que antiguamente era cosa muy grande el que los ángeles se aparecieran a los hombres; o que los hombres los reverenciasen, cosa que se tenía por un honor máximo. Por donde en honor de Abrahán se dice en la Sagrada Escritura que recibió como huéspedes a los ángeles y que los reverenció.
   
Mas que un ángel reverenciase a un hombre no se oyó nunca, a no ser después que el ángel saludó a la Bienaventurada Virgen, diciéndole reverentemente: «Dios te salve». Mas la razón de que antiguamente no reverenciase el ángel al hombre, sino el hombre al ángel, es que el ángel era superior al hombre; y esto en cuanto a tres cosas:
  
Primera, en cuanto a la dignidad: la razón es que el ángel es de naturaleza espiritual. El Salmo 103, 4 dice: El que hace espíritus a sus ángeles; mas el hombre es de naturaleza corruptible; por donde decía Abrahán (Gén 18, 27): Hablaré a mi Señor, aun cuando sea polvo y ceniza. No era, pues, decoroso que una criatura espiritual e incorruptible reverenciase a una corruptible, esto es al hombre.
   
La segunda es en cuanto a su familiaridad con Dios. Pues el ángel es familiar de Dios, como asistente suyo. Dan 7, 10 dice: Millares de millares le servían, y miríadas de miríadas le asistían. Mas el hombre es como un extraño y alejado de Dios por el pecado. El Salmo 54, 8 dice: Me alejé huyendo. Por consiguiente es conveniente que el hombre reverencie al ángel, en cuanto que éste es cercano y familiar del rey.
   
La tercera es que el ángel tenía la preeminencia por la plenitud del esplendor de la gracia divina, pues los ángeles participan de la luz divina misma en la plenitud suma. Job 25, 3 dice: ¿Acaso tiene número su milicia, sobre la cual no surgirá su luz? Y por eso siempre se aparecen con luz. Mas los hombres, aunque participen algo de la misma luz de la gracia, sin embargo es poco, y con cierta oscuridad.
   
No convenía, pues, que el ángel reverenciase al hombre hasta que en la naturaleza humana se encontrase alguien que excediese a los ángeles en estas tres cosas. Y ésta fue la Bienaventurada Virgen. Y por eso, para manifestar que ella le superaba en las tres, quiso reverenciarla el ángel. De ahí que dijera: «Dios te salve».
  
Por donde se ve que la Bienaventurada Virgen excedió a los ángeles en estas tres cosas.
  
A) En primer lugar, en la plenitud de la gracia, la cual es mayor en la Bienaventurada Virgen que en cualquier ángel; y por eso, para insinuar esto, el ángel le mostró reverencia, diciendo: «Llena de gracia», como si dijese: Por esto te reverencio, porque me superas en la plenitud de la gracia.
  
Y la Bienaventurada Virgen se dice «llena de gracia» en tres sentidos:
  
Primero, en cuanto al alma, en la que tuvo toda la plenitud de la gracia. Pues la gracia de Dios se da para dos fines: para obrar el bien y para evitar el mal, y en cuanto a estas dos cosas la Bienaventurada Virgen tuvo una gracia perfectísima. Pues ella evitó todo pecado más que santo alguno después de Cristo. Pues el pecado o es el original, y de éste fue purificada en el seno materno por la Inmaculada Concepción; o es el mortal; o el venial; y de éstos estuvo libre. Por donde en el Cant 4, 7 se dice: Toda hermosa eres, amiga mía, y en ti no hay mancha alguna. San Agustín escribe en el libro De Natura et Gratia: Exceptuando a esta Virgen, si pudiésemos reunir a todos los santos y santas cuando vivían sobre la tierra y preguntarles si estaban exentos de todo pecado, todos responderían a una voz: Si dijéramos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad está ausente de nosotros. Exceptuando, pues, a la santa Virgen María, acerca de la cual, por el honor debido a Nuestro Señor, cuando se trata de pecados, no quiero mover absolutamente ninguna cuestión, porque sabemos que a ella le fue conferida más gracia para vencer por todos sus flancos al pecado, pues mereció concebir y dar a luz al que nos consta que no tuvo pecado alguno.
   
Ella también practicó todas las virtudes, mientras otros santos sólo algunas: pues uno fue humilde, otro casto, otro misericordioso; y por eso se ponen como ejemplo de virtudes especiales, como San Nicolás cual ejemplo de misericordia, etc.. Mas la Bienaventurada Virgen se pone como ejemplo de todas las virtudes: pues en ella encuentras un ejemplo de humildad; en Lc 1, 3 dice: He aquí la esclava del Señor; y más adelante, en el verso 48: Miró la humildad de su sierva; de castidad: pues no conozco varón (verso 34); y de todas las virtudes, como es claro. Así pues, la Bienaventurada Virgen está llena de gracia ya en cuanto a practicar el bien, ya en cuanto a evitar el mal.
  
En segundo sentido, estuvo llena de gracia en cuanto a su redundancia del alma en la carne o el cuerpo. Pues es grande en los santos tener tanta gracia que santifique el alma; mas el alma de la Bienaventurada Virgen estuvo llena de tal manera que de ella redundó la gracia en su carne, de modo que concibiese al Hijo de Dios mediante ella (su carne). Y por eso dice Hugo de San Víctor: Puesto que en su corazón ardía especialmente el amor del Espíritu Santo, por eso en su carne hacía maravillas, en cuanto que de Ella habría de nacer el Dios y hombre. En Lc 1, 35 se dice: Pues el Santo, que nacerá de ti, se llamará Hijo de Dios.
  
En tercer sentido, en cuanto a su redundancia respecto de los hombres. Pues es grande en cualquier santo el tener tanta gracia que baste para la salvación de muchos; pero si alguno tuviese tanta que fuera suficiente para la salvación de todos los hombres del mundo, esto sería lo máximo: esto es lo que ocurre en Cristo y en la Bienaventurada Virgen. Pues en todo peligro puedes lograr la salvación por la misma gloriosa Virgen. Por donde en el Cant 4,4 se dice: Mil escudos –esto es: remedios contra los peligros– penden de ella. E igualmente en toda práctica de la virtud la puedes tener como auxilio; y por eso dice ella misma: En mí hay toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 14, 15).
  
Así pues, está llena de gracia y excede a los ángeles en la plenitud de la gracia; y por esto se la llama convenientemente María, nombre que se interpreta «iluminada en sí misma». Por donde en Is 58, 11 se dice: Llenará de esplendores tu alma; y se interpreta también «iluminadora de los otros», en cuanto al mundo entero; y por eso se asemeja al sol y a la luna.
  
B) En segundo lugar, excede a los ángeles en cuanto a la familiaridad divina. Y refiriéndose a esto el ángel dijo: «El Señor es contigo». Como si dijera: Por esto te reverencio, porque tú eres más familiar con Dios que yo, pues «el Señor está contigo». «El Señor» denota al Padre con el Hijo mismo (de ambos), cosa que ningún ángel ni criatura alguna tuvo. Lc 1, 35 dice: Pues el Santo, que nacerá de ti, será llamado Hijo de Dios. El Hijo Señor en el vientre: Is 12, 6 dice: Alégrate y alaba, habitación de Sión, porque es grande el que está en medio de ti, el Santo de Israel. Por consiguiente, está de distinta manera con la Bienaventurada Virgen que con el ángel, pues con ella está como Hijo y con el ángel como Señor. Y está el Espíritu Santo como en su templo; por donde se dice de ella en la Liturgia: Templo del Señor, sagrario del Espíritu Santo, ya que concibió por obra del Espíritu Santo: Lc 1, 35 dice: El Espíritu Santo vendrá sobre ti.
  
Así pues, la Bienaventurada Virgen es más familiar para con Dios que el ángel, pues está con ella el Padre Señor, el Hijo Señor y el Espíritu Santo Señor; es decir: toda la Trinidad. Y por eso se canta, refiriéndose a ella: Noble triclinio de toda la Trinidad.
   
Esta frase «el Señor es contigo» es la más grande que se pueda decir a uno. Con razón, pues, el ángel reverencia a la Bienaventurada Virgen, porque siendo Madre del Señor, por eso también es Señora. Por lo cual le conviene este nombre, María, que en siriaco significa Señora.
  
C) En tercer lugar, excede a los ángeles en cuanto a la pureza: porque la Bienaventurada Virgen no sólo era pura en sí misma; sino que procuró la pureza a otros. Pues ella misma fue purísima tanto en cuanto a la culpa, ya que no incurrió ni en pecado mortal ni en venial; y lo mismo en cuanto a la pena.
  
Tres maldiciones se dieron a los hombres por el pecado.
  • La primera se dio a la mujer, a saber: que concebiría con corrupción, que llevaría lo concebido con molestias; y lo daría a luz con dolor. Mas de esta maldición fue inmune la Bienaventurada Virgen, pues concibió al Salvador sin corrupción, lo llevó con solaz, y lo dio a luz con alegría. Isaías 35, 2 dice: Fructificará copiosamente, y se regocijará llena de alborozo, y entonará himnos.
  • La segunda maldición se dio al hombre, a saber, que con sudor comería su pan. De ésta también estuvo inmune la Bienaventurada Virgen, porque, como dice el Apóstol en 1 Corintios (7, 34), las vírgenes están libres de las preocupaciones de este mundo y se dedican sólo a Dios.
  • La tercera maldición fue común para varones y mujeres, a saber: que volverían al polvo. Y de ésta también estuvo inmune la Bienaventurada Virgen, ya que fue asunta al cielo en cuerpo y alma. Pues creemos en el dogma de la Asunción, que después de su muerte (dormición de la Virgen María, el 13 de agosto) fue resucitada y llevada al cielo. En el Salmo 131, 8 se dice: Levántate, Señor, y ven a tu mansión: tú y el arca de tu santificación.
  
BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES
Así pues, estuvo inmune de toda maldición y, por consiguiente, «[fue] bendita entre [todas] las mujeres», porque ella sola puso bajo sus pies la maldición, portó la bendición y abrió la puerta del paraíso. Y por eso le conviene también el nombre de María, que se interpreta [así mismo] «estrella del mar»; porque así como los navegantes se dirigen al puerto por la estrella del mar, así también los cristianos por María se dirigen a la gloria.
  
BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE
El pecador a veces busca en alguna cosa lo que no puede conseguir; pero lo consigue el justo. Prov 13,22 dice: La hacienda del pecador está reservada para el justo. Así Eva buscó el fruto y en él no encontró todo lo que deseaba; mas la Bienaventurada Virgen encontró en su fruto todo lo que deseó.
  
Pues Eva en su fruto deseó tres cosas.
  • La primera: Lo que falsamente le prometió el diablo, a saber: que serían como dioses, conocedores del bien y del mal: Seréis –dijo aquel mentiroso– como dioses, según se dice en Génesis 3,5. Y mintió, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pues Eva por la comida de aquel fruto no vino a ser semejante a Dios, sino desemejante: pues, pecando, se apartó de Dios, su salvador, por lo cual también fue expulsada del paraíso. Pero esto lo encontró la Bienaventurada Virgen y todos los cristianos en el fruto de su vientre: ya que por Cristo nos unimos y asemejamos a Dios. En la 1ª Epístola de Juan (3, 2) se dice: Cuando aparezca, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 
  • La segunda: Eva en su fruto deseó el deleite, porque (parecía) bueno para comer. Pero no lo encontró, porque enseguida se conoció desnuda, y tuvo dolor. Mas en el fruto de la Virgen encontramos la suavidad y la salvación. Juan 6, 55 dice: El que come mi carne tiene vida eterna. 
  • La tercera: El fruto de Eva era bello de aspecto; pero es más bello el de la Virgen, en el cual desean contemplar los ángeles. El Salmo 44, 3 dice: Bello es su aspecto, más que el de los hijos de los hombres: y esto es porque es esplendor de la gloria del Padre.
 
No pudo, pues, Eva encontrar en su fruto lo que tampoco puede encontrar ningún pecador en los pecados. Por eso busquemos las cosas que deseemos en el fruto de la Virgen.
  
Este fruto es bendito de Dios, porque de tal manera lo colmó Dios de toda gracia que llegó hasta nosotros, manifestándole por ello reverencia. Efesios 1, 3 dice: Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendición en Cristo. Se la manifiestan los ángeles, pues en el Apocalipsis 7, 12 dicen: La bendición y la claridad y la sabiduría y la acción de gracias, el honor y la virtud y la fortaleza sean dadas a nuestro Dios; y se la manifiestan los hombres: el Apóstol en Filipenses 2, 11 dice: Toda lengua confiese que Jesucristo está en la gloria del Padre; y en el Salmo 117, 26 se dice: Bendito el que viene en nombre del Señor.
  
Así, pues, es bendita la Virgen; pero más bendito todavía es su fruto.
   
NOTA
El nombre de Jesús, que añadimos al bendito es el fruto de tu vientre, procede de Urbano IV (1261-1264). La parte final de nuestra Avemaría [Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén] fue añadida por San Pio V (1566-1572), de santa y feliz memoria (su cuerpo es incorrupto en la Basílica Patriarcal Santa María la Mayor).

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL CELO POR EL HONOR DE DIOS: SAN NICOLÁS EN EL CONCILIO DE NICEA

San Nicolás de Bari
   
La Cristiandad aún se estaba recuperando de las persecuciones del impío Diocleciano y estaba comenzando la etapa de paz, a partir del emperador Constantino el Grande, quien favoreció la Fe Católica. Éste mismo, para zanjar la cuestión –muy problemática entonces- del arrianismo, que negaba la divinidad de Cristo, facilitó la convocatoria al Concilio de Nicea (año 325 AD), presidido por el obispo Osio de Córdoba (que tenía experiencia con el Concilio de Elvira en la Hispania, en el año 306). Conviene recordar que Constantino (quien entonces no era cristiano y no entendía de teología) NO INFLUYÓ EN EL CONCILIO, como aseguran los herejes protestantes y los modernistas (los romanos, a diferencia de los griegos, no se desvelaban por las discusiones filosóficas).
  
Durante los agitados debates (que versaron además de la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, sobre el Orden Sacerdotal, de los patriarcados -Roma, Antioquía, Alejandría y Jerusalén-, y sobre la reconciliación de los que apostataron entre las persecuciones), el hereje Arrio dijo ante los presentes (1500 personas entre diáconos, sacerdotes y obispos), que lo miraban con desprecio: «Debió existir un tiempo en el que el Hijo no existía y Dios no era Padre». En ese momento, San Nicolás se indignó tanto que se levantó y le dio una bofetada delante de todos.
  
   
Algunos obispos quisieron expulsarlo del Concilio por su conducta. Sin embargo, ellos mismos tuvieron una visión: Nuestro Señor Jesucristo entregándole los Santos Evangelios a San Nicolás, y la Virgen María cubriéndolo con su velo. En ese mismo momento, quienes optaban por una conciliación entre la Ortodoxia y la herejía se rindieron y comprendieron la perversidad del arrianismo; y la necesidad de condenar ejemplarmente a los herejes. 
   
Finalmente, se elaboró el Símbolo de la Fe (expresión auténtica de la Sana Doctrina y de la Espiritualidad Verdadera):
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Y en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no creado, consustancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de la Virgen María, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado; y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió al Cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su Reino no tendrá fin. Y creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas. Y en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un sólo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén. 
  
Y además se decretó: «A aquellos, empero, que dicen: “Hubo un tiempo en que no fue el Hijo de Dios” y: “Antes de nacer, no era”, y: “Que de lo no existente fue hecho o de otra subsistencia o esencia”, a los que dicen que “El Hijo de Dios es variable o mudable”, a éstos los anatematiza la Iglesia Católica y Apostólica», excomulgando a Arrio y sus seguidores. Luego, el emperador Constantino los condenó al destierro.
 
San Nicolás de Bari no fue menos que su Maestro al expulsar a los mercaderes del Templo. Nada de “misericordina” ni “¿quién soy yo para juzgar?”, sino ¡A GOLPES Y CON AUTORIDAD DE DIOS!

lunes, 4 de diciembre de 2017

NOVENA EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR

ADVERTENCIA GENERAL
La verdadera devoción con los Santos consiste en la imitación de sus virtudes; para adquirir estas, en el grado que respectivamente corresponde al estado de cada uno, es necesaria la enmienda de la vida; y así la primera advertencia es, que cualquiera que desee hacer con fruto esta novena, procure en el primer día de ella confesar y comulgar con la mejor disposición que le sea posible, para que poniéndose por este medio en amistad y gracia de Dios, sean meritorias y satisfactorias las obras buenas que hiciere durante la novena, lo que no tendrían sin la circunstancia de estar hechas en gracia; y para que las peticiones sean más seguramente oídas y concedidas por Dios, siendo hechas en su amistad. Pero si el que empieza esta novena no siente en sí conciencia de pecado mortal, podrá hacer su confesión y comunión el primero o último día, o aquel que más bien le parezca y en que tenga mayor proporción.
 
Además de esto, será conveniente que en cada uno de los días de la novena, procure ejercitarse en alguna obra de virtud, especialmente de las que resplandecieron más en la Santa Mártir, para aprovechar por medio de este ejercicio en su imitación. Estas prácticas de virtud, para todos los días no se señalan en esta novena, por ser cosa difícil el ocurrir a las necesidades particulares con una distribución hecha por regla general: mejor es que esto se quede al arbitrio y prudencia del que hace la novena, o que acertado, tome por ejercicio para cada día aquellas obras de virtud mas proporcionadas para desarraigar sus vicios, vencer sus pasiones, principalmente la dominante y alcanzar la perfección propia de su estado. Será bueno leer todos los días al menos una parte de la vida de la Santa, que con este fin está puesta al principio, para más fácilmente encontrar la materia de imitación de sus virtudes. En común solo se puede decir, que será medio muy proporcionado para conseguir lo que se pide, y sacar provecho de la Novena, ayunar un día de ella; dar en otro alguna limosna; tener en otro un rato de oración, más de la ordinaria; mortificar en otros días las potencias y sentidos; etc.
 
Para alcanzar el fin que cada uno se propone en esta Novena, será muy importante recurrir a la intercesión y patrocinio de la Reina de los Ángeles María Santísima, nuestra piadosa Madre; porque todos los favores y beneficios que Dios hace a sus criaturas, pasan por la mano liberal de su Madre Santísima como expresamente lo dice el P. San Bernardo.
 
Los fines o motivos que se pueden tener en hacer la Novena, son: el adquirir una virtud especial por la mediación y ruegos de esta Santa Mártir, por ejemplo la castidad, la paciencia u otras, al vencer algún vicio, pasión o tentación; el librarse de alguna tribulación o enfermedad, con particularidad de los males de la vista; el acierto en la elección de estado, o en la elección de consorte para el del matrimonio; también se puede pedir en esta Novena, como en otras, algunos de los bienes temporales, en cuanto conducen para pasar santamente esta vida transitoria, y merece en ella la eterna; finalmente, se puede pedir en esta Novena el feliz éxito de un viaje, de una navegación, de cualquier pretensión, y se puede esperar el conseguir por ella el desempeño de cualquier empleo u oficio de importancia.
  
En cuanto al tiempo, se puede empezar nueve días antes de la fiesta de la Santa, para concluirla en su día; y se puede hacer siempre que concurran alguno o algunos de los motivos que se han apuntado, para hacer la Novena; tomando nueve días continuados o interpolados, según la proporción que se tenga; pues no es menester que si se interrumpe algún día, se vuelva a empezar de nuevo, sino suplir o continuar desde donde se dejó; porque no es el número de días al de palabras, lo que da eficacia a las oraciones, sino el espíritu, el fervor y perseverante devoción, con que se dirigen a Dios por medio de los Santos.
  
Puesto de rodillas delante del altar o imagen de Santa Lucía, se dará principio con la señal de la Cruz, y levantando el corazón a Dios, procurará alentar la confianza y avivar la fe; haciéndose presente con la consideración a toda la Corte Celestial, y a la Reina de los Ángeles nuestra especial abogada, en cuya presencia con humildad, dolor y arrepentimiento, dirá el Acto de Contrición acostumbrado.
   
NOVENA EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR
 
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosa Santa Lucía, Virgen y Mártir de Jesucristo; si es para gloria de su Majestad divina, y para honra vuestra, que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzadme esta gracia del Señor; y si no enderezad mi petición, y pedid para mí a Dios aquello que más me conviene para mayor gloria suya, vida, salud y provecho de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 4 DE DICIEMBRE
Dios y Señor de los Ángeles, a quienes encomendáis la guarda y protección de los hombres; yo os ofrezco los merecimientos de estos soberanos Espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucía, a la cual hicisteis la gracia de conservar en un cuerpo mortal la virginal pureza de los celestiales Espíritus; yo os suplico, que por intercesión de esta gloriosa Virgen, me concedáis la virtud de la castidad y pureza de alma, para serviros a imitación de los Ángeles, y el especial favor que te pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
  
ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa Santa Lucía, virgen castísima y dechado de pureza, mártir ilustre, gloria de Sicilia, columna firme de la Iglesia cristiana, cuyos enemigos venciste derramando tu propia sangre, estableciste su fe con la valerosa confesión que hiciste de ella delante del tirano, y con los prodigios con los que Dios hizo glorioso tu martirio; universal protectora en tu vida, y después de tu dichosa muerte, de los que devota y confiadamente se encomiendan a tu intercesión, como lo experimentó tu propia madre Eutiquia, librándose por tus oraciones del flujo de sangre que padecía, y lo han experimentado en todos los tiempos tus devotos en todos sus males, y particularmente en los de la vista, de que eres especial Abogada; yo alabo y doy gracias al Señor por todos los privilegios, gracias y virtudes con que te ennobleció para que fueses digna esposa de mi Señor Jesucristo, templo y grata morada del Espíritu Santo; y te suplico afectuosa y rendidamente, que interpongas tus ruegos con el Señor, y me alcances de su clemencia y liberalidad, las virtudes necesarias para conseguir la perfección que corresponde a mi estado, una fe firme, una esperanza constante y una encendida caridad; verdadero arrepentimiento de mis pecados, luz y acierto para hacer una confesión bien hecha de todos ellos, y una eficaz resolución de mejorar mi vida; también confío librarme por tu intercesión de toda ceguedad, tanto corporal como espiritual, para que haciendo mientras me dure esta vida, obras dignas de la luz, merezca ver la luz de Dios en la vida eterna; igualmente espero conseguir la gracia especial que pido en esta Novena para honra tuya y mayor gloria de Dios, para siempre amarle y nunca más ofenderle. Amén.
 
Ahora, alentando cuanto se pudiere la confianza, con las palabras que a cada uno le dictare su afecto, le pedirá por medio de la Santa, el favor que en especial desea conseguir. Y luego para obligar más a Dios, pondrá por intercesora a la Reina de los Ángeles.
   
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Soberana Reina de los cielos y Señora de todos los nueve Coros, María Santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la Divinidad y depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la universal ruina del linaje humano, nuevo gozo de los Santos, gloria de las obras del Altísimo, y único instrumento de su Omnipotencia; confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de los miserables, amparo de los pobres y consuelo de los afligidos; y todo lo que en Ti, por Ti y de Ti confiesan los espíritus Angélicos y los Santos todo lo confieso; y lo que en Ti y por Ti alaban a la Divinidad, y la glorifican, todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo, magnifico, confieso y creo; y pues el poder Divino convida a todos los pobres desvalidos, ignorantes, pecadores, grandes, pequeños, enfermos, flacos, y a todos los hijos de Adán, de cualesquiera estados, condiciones y sexos, Prelados, Príncipes e inferiores para que Vengan por su remedio, a su infinita y liberal providencia, por medio de vuestra intercesión, porque sola Vos, piadosísima Madre de los pecadores, y Virgen purísima, de quien tomo carne humana el Verbo, sois poderosa para solicitar nuestro remedio y alcanzarle: por tanto, sagrada Reina de todas las Jerarquías, os pido y suplico en nombre de todas ellas, nos alcancéis de vuestro querido Hijo la exaltación de su santo Nombre en todas las cinco partes del mundo, la salud espiritual de todas las almas, la extirpación de las herejías, la ruina del soberbio príncipe de las tinieblas, la universal extensión de la Santa Iglesia, y la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, para que todos alabemos el santo nombre de Jesucristo, a quien sea la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR
    
Pues quien devoto confía
En vos, halla intercesora:
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
De nobles padres nacisteis
En Zaragoza de Sicilia,
Y a vuestra ilustre familia
Nuevo esmalte la añadiste;
En tu Oriente al mundo diste
Y al Cielo nueva alegría.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.

Tu eficaz mediación
Con Águeda, dio la vida
A tu madre, que afligida
Suplicó su intercesión;
La sanó vuestra oracion
Del flujo que padecía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Si a un joven le diste enojos,
Que abrasaba impuro fuego,
Fue porque viéndolo ciego
Le diste tus propios ojos;
Del triunfo fueron despojos,
Que tu candor conseguía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Del Cielo fue inspiración
Resolución tan briosa,
Con que salís victoriosa
Del fuego de su pasión;
En tan proclamada acción
Os lleváis la primacía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
De liberal blasonásteis
Dándole tus ojos bellos;
Si él se desojó por ellos,
Tú por él te desojaste:
Amor con amor pagaste,
Mas tu amor a otro quería.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
    
Pascasio, Juez, te prendió,
Sabiendo que eras cristiana,
Y a la casa más profana
Que te llevasen mandó;
Por este medio pensó
Que tu candor mancharía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Se desengañó, cuán loca
Su vana presunción era,
Cuando al juzgarte ligera
Te halló que eras firme roca,
Pues de donde tu pie toca,
Moverte en vano porfía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Viendo, no os puede arrancar
Porque raíz es tu planta,
Manda en tu blanca garganta
Un cuchillo traspasar;
Que no podía faltar
Hierros a su tiranía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Por eso, según recelo
Vuestro esposo celestial
Se os mostró tan liberal,
Enviándoos el pan del Cielo;
Al tener cuchillo al cuello
Tal convite se seguía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Sois de la vista abogada,
Admitid, pues, nuestros ruegos
Y a vuestros devotos ciegos
Dadnos vista mejorada;
En la gloria tan deseada
Veros piden con fe pía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Pues quien devoto confía
En vos, halla intercesora
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
 
Antífona: ¡Oh Lucia, Esposa de Jesucristo! eres columna firme: todo el pueblo cristiano aguarda que recibas la corona de la vida.
  
V. La gracia fue derramada en tus labios.
R. Por esto Dios te bendijo para siempre.
 
ORACIÓN
Señor Dios Salvador nuestro, escuchad benigno nuestras súplicas, para que así como nos alegramos en la solemnidad de la bienaventurada Santa Lucía, vuestra virgen y mártir, así también seamos encendidos con piadosos afectos de devoción. Por nuestro Señor Jesucristo vuestro Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.
 
Bendito, alabado, ensalzado y glorificado, y de todos muy amado sea el Santísimo Sacramento del altar, y la Purísima Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin mancha de pecado original, desde el primer instante de su ser natural. Amén Jesús.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 5 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Arcángeles, a los cuales encomendáis los negocios gravísimos de vuestra gloria, y utilidad de los hombres, yo os ofrezco los merecimientos de estos diligentísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucía, prontísima ejecutoria de vuestra voluntad, y muy diligente en todas las cosas tocantes al cumplimiento de vuestro santo servicio; y os suplico que por su intercesión me concedáis una caridad perfecta para amaros y serviros, a imitación de los santos Arcángeles, y el especial favor que pido en esta Novena, para mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 6 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Principados, que por vuestro medio de los Ángeles y Arcángeles cuidan de la salud de los hombres, alumbrando, instruyendo y mandando; yo os ofrezco los merecimientos de estos celosísimos espíritus, y los de vuestra sierva santa Lucia, a quien comunicasteis vuestro espíritu principal para vencer a sus enemigos; y os suplico que por su intercesión me concedáis la victoria de los enemigos del alma, y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 7 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Potestades, que tienen especial poder para refrenar los demonios; yo os ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, a quien hicisteis participante de los privilegios de este coro celestial; y os suplico me concedáis una firme fe y segura confianza en vuestros auxilios para vencer a mis enemigos exteriores; y el favor particular que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
  
DÍA QUINTO - 8 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales hacéis milagros y prodigios, propios de vuestro soberano poder; yo os ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, por cuyo medio obráis muchos milagros a favor de los que devotamente la invocan, y los obrasteis maravillosos en su gloriosos martirio; yo os suplico me concedáis por su intercesión las virtudes verdaderas para agradaros y serviros, particularmente la de la caridad con mis prójimos; y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 9 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los espíritus inferiores, ministros de vuestra providencia, y ellos se sujetan a vuestra voluntad, prontos siempre para ejecutarla; yo os ofrezco los merecimientos de estos excelentes espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, a la cual comunicasteis el dominio sobre muchas de las criaturas; y os suplico que por su intercesión me concedáis el dominio de mis pasiones desordenadas, y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 10 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Tronos, en que descansáis como en trono de vuestra gloria y asiento de vuestra majestad, yo os ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, que con humildad, castidad y perfecta oración, preparo su alma para que fuese digno trono y asiento de vuestra grandeza; y os suplico que por su intercesión adornéis mi alma con tan preciosas virtudes, y me concedáis el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 11 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima sabiduría; yo os ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa LucÍa, a la cual llenasteis de la sabiduría del Cielo y Ciencia de los santos; y os suplico me concedáis un conocimiento claro de las cosas espirituales y divinas, con que yo me adelante en la ciencia de la salud, y juntamente el favor especial que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 12 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Serafines, que os aman con un amor ardientísimo, yo os ofrezco los merecimientos de estos abrazados espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, tan abrazada del sagrado fuego de vuestro amor, que dio su vida gustosa en el martirio, por manifestar su caridad con la mayor prueba de que ella señala el Evangelio; yo os suplico que por su intercesión me concedáis una abrazada caridad, que me haga desear padecer por vuestro amor, y la perseverancia final en vuestra gracia, juntamente el favor especial que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra y provecho de mi alma, para siempre amaros y nunca más ofenderos. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.