NUESTRO ESTANDARTE

NUESTRO ESTANDARTE
LA CRUZ ES ESTABLE MIENTRAS QUE EL MUNDO DA VUELTAS

LOS QUE APOYAN EL ABORTO NO FUERON ABORTADOS

LOS QUE APOYAN EL ABORTO NO FUERON ABORTADOS
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

A PESAR DE ESCRIBIR EN LATÍN...

A PESAR DE ESCRIBIR EN LATÍN...

viernes, 20 de enero de 2017

EL JURAMENTO MASÓNICO EN 1974

Traducción del artículo publicado en LA MASSONERIA SMASCHERATA (un blog protestante, pero el artículo es interesante y verídico)
 
 
El Juramento masónico (que deben prestar los afiliados cuando son iniciados en la Masonería) en la Gran Logia de Italia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones comunión de Piazza del Gesù (por tanto una obediencia masónica importante que ha tenido en el tiempo importantes masones en sus filas, como por ejemplo los actores Gino Cervi, Carlo Dapporto, Paolo Stoppa, Aldo Fabrizi y Antonio de Curtis -mejor conocido como Totò-, y el poeta y escritor Gabriele D’Annunzio). Este juramento masónico de esta obediencia masónica se encuentra en la documentación recogida por la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la logia masónica P2 (https://www.senato.it/service/PDF/PDFServer/BGT/909720.pdf). ¡Justo para cerrar la boca de aquellos que quieren hacer creer que en la Masonería no se presta ningún juramento cuando se afilian! A propósito, algo en particular: ¡este juramento fue hecho por alguno en el 1974! ¡Y 1974 es el año de iniciación en la Masonería (de otra obediencia masónica) también de un masón que se profesa creyente evangélico y que tiene algunos admiradores en las Asambleas de Dios en Italia! Aquí lo que él también juró en aquel lejano 1974:
«PROMETO Y JURO de no revelar jamás los secretos de la Masonería Libre; de no hacer conocer a nadie lo que me será develado, bajo pena de tener cortada la garganta, rasgados el corazón y la lengua, las vísceras desgarradas, hecho pedazos mi cadáver, luego quemado y reducido en polvo, y este dispersado al viento para execrada memoria e infamia eterna».
 
¿No os hace temblar todo esto? ¡A nosotros nos causa horror! Y termino aquí, pero podría decir mucho más solo sobre esta parte del juramento masónico que es mucho, pero muy inquientante.
 
El que tenga oídos para oír, que oiga.
 
Giacinto Butindaro

EL ECUMENISMO Y LA MASONERÍA EN LA IGLESIA ORTODOXA

El término “Ortodoxia mundana” refiérese a los Patriarcados e iglesias autocéfalas que se llaman Ortodoxas a sí mismas, pero que cayeron en la herejía ecumenista. El ecumenismo es la madre de todas las herejías contemporáneas, ya que busca unir consigo a todas las religiones y sectas bajo auspicio de una pretensa “civilización del amor”, sobreseyendo las diferencias doctrinales. La Religión Ecuménica mundial, al aceptar que todas las religiones, creencias, ideas y dioses por igual conducen a la salvación, se opone a las Sagradas Escrituras y al dogma Unam, Sanctam, Cathólicam et Apostólicam Ecclésiam.
      
El movimiento ecuménico en la Iglesia Ortodoxa ha sido constante en todos los patriarcas constantinopolitanos desde el siglo XX, al igual que la infiltración masónica:
  • Comenzó con el patriarca Joaquín III de Constantinopla, el cual fue miembro de la logia Próodos (Progreso) de Estambul. Este mismo, en 1903, tras ser reelecto como patriarca de Constantinopla, promulgó una encíclica anticipando el movimiento ecuménico, al proponer discernir entre las diferencias y las divisiones para superar los obstáculos que impiden la unidad de los cristianos.
  • En 1920 se publicó una encíclica del patriarca Germán V, donde propugna por el acercamiento entre las distintas iglesias y la unificación de las conmemoraciones más importantes del Cristianismo, a la par que condena el proselitismo misionero como atentado contra el respeto mutuo entre las distintas denominaciones (CUALQUIER PARECIDO CON LOS ANTIPAPAS DEUTEROVATICANOS ES PURA REALIDAD).
  • En 1922, es electo Melecio IV Metaxakis como Patriarca constantinopolitano (Metaxakis se inició en la logia Armonía del Gran Oriente de Grecia en 1909, y alcanzó el grado 33° R.E.A.A. al año siguiente). Melecio IV es recordado porque según informes del embajador griego en Washington al prefecto de Tesalónica, el 17 de Diciembre de 1921, revestido con todos los ornamentos, “tomó parte en un servicio anglicano, se arrodilló en oración con ellos, veneró su Santa Mesa, dio un sermón y bendijo a los presentes” (lo que causó su deposición como Arzobispo de Atenas); y el año siguente presionó para que el Patriarcado Ecuménico aceptase como válidas las órdenes anglicanas, decisión por la cual Roma elevó su protesta (en consonancia con la Encíclica Apostólicæ Curæ del Papa León XIII, que definió que las órdenes anglicanas SON NULAS E INVÁLIDAS EN SÍ MISMAS). Finalmente en 1923 presionó por la aceptación del calendario gregoriano en la ortodoxia, a pesar de que éste fue anatematizado en fecha tan reciente como 1902 (su sucesor Gregorio VII lo implementará en 1924).
  • Basilio III, electo en 1925, se inicia como masón en una logia del Gran Oriente de Turquía (la masonería en esa nación se remonta hacia 1720, e influyó en la política otomana de los siglos XIX y XX. Los líderes del movimiento “Jóvenes Turcos” -Jön Türkler-, entre ellos Mustafá Kemal Atatürk, se iniciaron en la logia Macedonia Risorta -o en la logia Véritas, según otros investigadores- de Tesalónica).
  • Atenágoras es más famoso: él y Pablo VI se levantaron mutuamente las excomuniones de 1054. Atenágoras se inició como masón en Atenas, donde se había trasladado en 1910 tras ser ordenado diácono. En 1952, cuatro años después de ser electo Patriarca constantinopolitano (aunque hay quien afirma que derrocó a su antecesor Máximo V con apoyo norteamericano), presentó una encíclica donde aprobaba que la Iglesia Ortodoxa participaría en el Movimiento Ecuménico y sería miembro (aunque condicionado) del Consejo Mundial de Iglesias. En 1960, organizó la Conferencia Pan-Ortodoxa de Rodas, que comenzó la relación ecuménica entre la ortodoxia constantinopolitana con los monofisitas de Egipto y Siria, siguiendo desde entonces amistosos encuentros y oraciones junto con Pablo IV de Roma (desde entonces el Patriarca conmemora en su liturgia al ‘Papa’ nombrándole en los dípticos) y Michael Ramsey de Canterbury, a pesar que el canon 33 del Sínodo de Laodicea prescribe que ‘nadie debe orar con herejes o cismáticos’, y que el canon 45 de los Santos Apóstoles decreta que ‘si un obispo, presbítero o diácono solamente ha orado con herejes, sea excomulgado; pero si les permite ejercer como clérigos, sea depuesto de su cargo’.
  • Demetrio I fue electo como Patriarca el 16 de Julio de 1972, y siguió los esfuerzos de su predecesor hacia la unificación con los Papistas, Monofisistas, etc. En 1975 estableció la intercomunión oficial con los latinos ‘por economía’ (discrecionalidad pastoral), siguiendose concelebraciones anuales. Cuatro años después, Demetrio anunció la creación de una “Comisión conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana”, como también la “Comisión conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Orientales (monofisistas)”. El 20 de Julio de 1990, en la “Doxología Ecuménica” realizada en el Davies Symphony Hall de San Francisco (California), Demetrio oró junto a muchos clérigos de Roma, monofisistas y protestantes, además de rabinos e imanes (Demetrio decía que los ortodoxos y los musulmanes adoran al mismo Dios).
  • Y de Bartolomé I (masón del Arco Real), que ha superado a sus antecesores Atenágoras y Demetrio, ni hablar: graduado de la Academia Teológica de Halki en 1961, fue ordenado diácono por el superecumenista Melitón de Calcedonia, entonces Metropólita de Imvros y Tenedos. Luego, contrario a la ley canónica, fue oficial de las Fuerzas Armadas Turcas durante dos años, de donde salió a continuar estudios en el Pontificio Instituto Oriental de la Gregoriana en el período 1963-1968. Fungió como vicepresidente de la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de Iglesias. En 1991, lideró la delegación bizantina a la VII Asamblea General del CMI en Canberra, Australia, donde se realizaron ceremonias paganas. A menudo habla favorablemente del Corán, de la Torá y de la mística musulmana. Su programa de pontificado incluye “la tolerancia y la coexistencia interfe, la protección del medio ambiente y la unidad del mundo en la paz, la justicia, la solidaridad y el amor”, condenando el proselitismo como pecado y usando el ecumenismo como herramienta propagandística y de control en manos de las Naciones Unidas (ME RECUERDA A BERGOGLIO, dirá alguno). 

De las demás iglesias ortodoxas que están bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla, largo sería el contar. Pero tal como el rey, así su grey. La “Ortodoxia Mundana” comenzó más temprano que la Roma Apóstata su aggiornamento (o αναβάθμιση, anabáthmisi), y como ésta, perdió las notas de Canonicidad y Sucesión Apostólica.

martes, 17 de enero de 2017

LOS CASOS DE PEDERASTIA RETORNARÁN A LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO Y A LA ROTA

COMENTARIO PERSONAL
Bergoglio es un hipócrita al condenar el abuso de menores mientras que permite que los cardenales amigos protejan a presbíteros que son acusados por este delito. Incluso él mismo, como arzobispo de Buenos Aires, protegía a presbíteros y obispos de historial dudoso cuando menos. Casos famosos en Argentina fueron el del presbítero Julio César Grassi (del obispado de Morón, provincia arquidiocesana de Bs. As.), al cual a pesar de ser condenado judicialmente a 15 años de prisión, todavía conserva estado clerical, y el del "obispo" homosexual Juan Carlos Maccarone de Santiago del Estero. Bergoglio dijo que las acusaciones contra ellos eran persecución política y mediática contra la Iglesia. Eso sin mencionar el tristemente célebre caso de Juan Barros, obispo de Osorno (Chile), el cual fue acusado de ser cómplice del también pedófilo Fernando Karadima, y respecto del cual Bergoglio dijo que las acusaciones eran puras calumnias.

A continuación veremos otro episodio que confirma también no sólo la hipocresía, sino el carácter despótico que asumió Jorge Mario Bergoglio Sívori al verse entronizado por la mafia St. Gallen mediante la Conspiración Santa María la Mayor como el sexto reclamante conciliar al papado.
  
UN ESCANDALO DE ABUSO DE MENORES VIENE PARA EL PAPA FRANCISCO
Por Michael Brendan Dougherty para THE WEEK
  
  
La Iglesia Católica ha estado plagada desde hace mucho tiempo por enfermizos escándalos que involucran a presbíteros abusando niños. Y alegadamente se aproxima otro escándalo, esta vez por el con factura del mismísimo Papa.
 
Dos personas con relaciones directas con el Vaticano me dijeron que el Papa Francisco, siguiendo el consejo de su camarilla de aliados en la Curia, está presionando para revertir las reformas que fueron instituidas por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI en el manejo de los casos de presbíteros abusadores. Francisco está tirando para adelante con este plan aunque los oficiales de la curia y los cardenales que lo apoyan ya han traído más escándalo a su papado urgiéndole a un trato más indulgente con los ofensores.
 
En 2001, el Vaticano instituyó una gran reforma en cuanto al manejo de los casos de presbíteros acusados de abuso de menores. La jurisdicción sobre estos casos fue removida de la Congregación del Clero y la Rota Romana (la Corte Suprema del Vaticano), y conferida a la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). Subsecuentemente, el volumen y la velocidad con que la Iglesia Católica removió a los presbíteros abusadores aumentó. Ese fue el legado del Papa Benedicto al intentar confrontar "la inmundicia" en la Iglesia.
  
Recientemente, el Papa Francisco hizo pedir al Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, una opinión del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, dirigido por el cardenal Francesco Coccopalmerio, acerca de la posibilidad de retornar la competencia para tratar los casos de abusadores desde la CDF al Clero y a la Rota. La oficina de Coccopalmerio respondió positivamente.
  
Francesco Coccopalmerio
 
Y aunque no fue mencionado en los informes de mass media, el Papa Francisco también discutió esta "reforma de la reforma" sobre el abuso infantil cuando se reunió con su grupo especial de consejeros, el Consejo de Cardenales, a mediados de Diciembre, me contó un prelado con conocimiento de primera mano sobre la reunión. La oficina de prensa del Vaticano no respondió a las solicitudes de confirmación o comentario sobre el particular.
 
El Papa Francisco siempre ha hablado duramente sobre el abuso de menores. En una carta a los obispos el 28 de Diciembre, la fiesta de los Santos Inocentes, denunció el abuso de menores:
"Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder".
  
Francisco fue elegido en parte para reformar una curia disfuncional. Así que cambiar responsabilidades no es un problema en sí. Y es difícil no creer en la sinceridad de sus jeremiadas contra los ofensores de menores. Pero el desempeño de la CDF en este asunto es de lejos mejor que antes de 2001.
 
Así que, ¿por qué el reversazo? Quizá porque la CDF ha tomado un duro acercamiento acribeyano al tema del abuso de menores, que choca con el estilo más personal y autocrático de este papa. O tal vez porque reformar la reforma pudiera recompensar a sus aliados y humillar a un antagonista.
 
Rumores de esta reforma han circulado en Roma durante meses. Y no felizmente. El Papa Francisco y sus cardenales aliados son conocidos por interferir con los juicios de la CDF sobre abusos de menores. Esta intervención ha devenido tan endémica al sistema que los casos de abusos presbiterales en Roma tienen dos clasificaciones diferenciales. La primera es culpable o inocente. La segunda es "con amigos cardenales" o "sin amigos cardenales".
 
Y de hecho, el Papa Francisco está aparentemente presionando con su reversión de prácticas abusivas incluso aunque los cardenales que son favorables a esta reforma de la reforma le hayan traído problemas por sus amigos.
 
Considere el caso del "P". Mauro Inzoli. Inzoli vivió tan flamígeramente y tenía un gusto por los coches lujosos que se ganó el apodo de "Don Mercedes". Él también fue acusado de molestar a niños. Alegadamente abusaba de los menores en el confesionario. Incluso fue tan lejos como para enseñarles a los niños que el contacto sexual con él estaba legitimado por las Escrituras y su fe. Cuando su caso llegó a la CDF, fue hallado culpable. Y en 2012, bajo Benedicto XVI, Inzoli fue reducido al estado laico.
  
Mauro "Don Mercedes" Inzoli, miembro de Comunión y Liberación. Condenado por pederastia.
 
Pero supimos que Don Mercedes tenía "amigos cardenales": El cardenal Coccopalmerio y Monseñor Pío Vito Pinto, ahora decano de la Rota Romana, intervinieron en favor de Inzoli, y el Papa Francisco lo retornó al estado clerical en 2014, invitándole a "una vida de humildad y oración". Esas constricciones parecían no causarle mayor problema a Inzoli. En Enero de 2015, Don Mercedes participó en una conferencia sobre la familia en Lombardía.
 
Pío Vito Pinto, decano de la Rota Romana. Aparece en la Lista Pecorelli de prelados masones con fecha de iniciación 2 de Abril de 1970, matrícula 3337/42 y nombre código PIPIVI.
 
Este verano, las autoridades civiles finalizaron su propio juicio contra Inzoli, condenándolo por ocho ofensas. Otras quince resultaron prescritas por el paso del tiempo [1]. La prensa italiana reprochó al Vaticano, específicamente a la CDF, por no compartir información que encontraron en su juicio canónico con las autoridades civiles. Por supuesto, el papa mismo pudo haber permitido a la CDF compulsar la información a las autoridades  civiles si lo deseaba.
 
Es asombroso que después de haber cedido a solicitudes de intervención de Coccopalmerio y Pinto (pedidos que fueron injustos y humillantes), el papa procediera a darle autoridad sobre algunos casos de abuso de menores a Pinto. Pero tal vez eso no sea lo primero en su mente. Hacerlo recompensaría a uno de los amigos del Papa Francisco y humillar a alguien que ve como un antagonista.
 
El veterano reportero eclesial John Allen anotó recientemente en el noticiario Crux que el Papa Francisco no siempre ataca directamente cuando intenta dispararle en las rodillas a sus críticos dentro de la Iglesia, o a los obstáculos a su reforma en el Vaticano. A veces, les da vuelta. Allen escribió que "eso significa que formalmente mantiene a una persona en un cargo mientras confía la responsabilidad real a otro y, por tanto, convertir al oficial original, si no en algo casi irrelevante, ciertamente menos decisivo".
 
Ese ha sido el modus operándi de Francisco con la CDF, dirigida por el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, en el pasado. Cuando el Papa Francisco quiso cambiar el proceso de declaración de nulidad matrimonial, esencialmente pasó por encima de Müller, un constante crítico de los puntos de vista papales sobre el matrimonio y los sacramentos. En su lugar, el papa acudió al cardenal Coccopalmerio. La lealtad de Mons. Pinto es incuestionable. Fue Pinto quien arremetió contra cuatro cardenales que públicamente cuestionaron la ortodoxia del reciente documento papal Amóris lætítia. Los cuatro cardenales criticaron el documento porque alienta cambios a la práctica sacramental católica que ellos consideran imposibles según la doctrina católica. Pinto les recordó que el papa podría removerles el estatus cardenalicio. Mientras que el cardenal Müller parecía darles ayuda y consuelo a esos cardenales, diciendo que la práctica sacramental de darle la comunión a los adúlteros no debería ser aprobada.
 
En cualquier caso, sobre el abuso, la justicia impartida por la CDF de Müller parece ser demasiado áspera para el papa y sus aliados. Y así, el papa espera que el rol de la CDF sea irrelevante en estos casos.
 
Nada se ha decidido sobre esto finalmente, y es posible que las mentes más sensatas prevalezcan y le recuerden al Papa Francisco que los cardenales y los cargos están realmente sirviendo a sus mejores intereses y haciendo justicia en nombre de su autoridad. O al menos recordarle que mientras la prensa parece alentarle a deshacer la enseñanza de Juan Pablo II sobre la comunión a los divorciados, ellos no podrían hacer lo mismo si aliviase las sanciones contra los ofensores de niños que acontece tienen amigos en el círculo interno que le rodea.
  
NOTA DEL TRADUCTOR
[1] El artículo 157 del Código Penal Italiano establece que los delitos prescriben entre los seis años y el máximo de la pena establecida, excepto cuando se sanciona con cadena perpetua. En el caso sub júdice, el artículo 609 quater del citado código, los actos sexuales con menores tienen pena de entre seis y doce años de prisión, y los abusos de Inzoli transcurrieron entre 2004 y 2008. Pero como se acogió al proceso abreviado (artículos 438 y ss. del Código de Procedimiento Penal italiano), la pena le fue reducida en una tercera parte.

lunes, 16 de enero de 2017

DEL DEBER DE IMITAR EL EJEMPLO DE LOS SANTOS

"Todo el que admira con amor religioso a los Santos y celebra una y otra vez con alabanzas la gloria de los justos, debe imitar su justicia y su vida santa. El que siente alegría ensalzando los méritos de algún santo, ha de tener empeño también en ser, como el santo, fiel al servicio de Dios. Así, pues, o imita uno al que alaba o no alaba al que no quiere imitar. El que tributa elogios a otro, hágase digno de ser alabado, y el que admira el mérito de los Santos, hágase también admirar por su vida santa. Si amamos a las almas justas y fieles por el aprecio que hacemos de su justicia y su fe, también nosotros podemos ser lo que son ellos, si lo que hacen ellos, lo hacemos nosotros.
 
NUESTROS MODELOS
Y no es difícil para nosotros imitar sus acciones, pues, mientras los primeros Santos, para hacerlas, no tuvieron ejemplos anteriores que imitar, no fueron imitadores de otros, se nos presentan ellos a nosotros como ejemplares que debemos copiar en la práctica de la virtud. Así, tanto por el provecho que sacamos nosotros de su ejemplo, como por el que saque el prójimo del nuestro, será Jesucristo perpetuamente glorificado por sus siervos en la Santa Iglesia.
 
Ya en los primeros tiempos del mundo el inocente Abel fue sacrificado; Enoc, porque era grato a Dios, fue arrebatado de este mundo; Noé fue hallado justo; Abraham, probado y hallado fiel; Moisés se distinguió por su mansedumbre; Josué, en la castidad; David por la clemencia; Elías agradó al Señor; Daniel fue piadoso; sus tres compañeros, vencedores; los Apóstoles, discípulos de Cristo, fueron nombrados maestros de los creyentes; instruidos por ellos, los Confesores luchan con valentía; los Mártires, consumados en perfección, triunfan; y legiones de cristianos, armados por Dios, infligen al diablo continuas derrotas. Por sus virtudes todos estos son parecidos; por sus combates, diferentes; por sus victorias, gloriosos.
 
NECESIDAD DE LUCHAR
Oh cristiano, eres soldado cobarde si piensas que vas a vencer sin luchar y a triunfar sin esfuerzo. Despliega tu fuerza, lucha con valor, pelea sin desmayo en esta refriega. Recuerda tu pacto, atiende a las condiciones, mira lo que es la milicia: el pacto, lo hiciste; las condiciones, las aceptaste; en la milicia, te alistaste".
  
SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sermón De la imitación de los mártires

lunes, 9 de enero de 2017

EL SENTIMIENTO JUDÍO CONTRA LOS CRISTIANOS

El rabino judeo-francés Shlomo Chaim Hacohen Aviner escribió lo siguiente en 2010:
Tenemos largas cuentas con el cristianismo, unas cuentas llenas de sangre. El cristianismo es el que derramó más sangre judía a lo largo de toda la historia –ya sea a través de cristianos devotos, cristianos menos devotos, y personas que absorbieron la cultura cristiana. El Holocausto fue obra de los alemanes, que nunca negaron su cristianismo.
 
Los cristianos convinieron exterminarnos – a filo de espada, o de cualquier otra forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué les hicimos?
 
Es que los cristianos arguyen que ellos son Am Israel (el Pueblo de Israel) auténtico. Hubo un intento que nosotros seamos Am Israel, pero según su forma de pensar eso fracasó, y por ello fuimos sustituidos por un nuevo Am Israel: Somos el Am Israel de carne, pero ellos son el Am Israel espiritual, el verdadero Am Israel – Verus Israel. Somos el Am Israel viejo, sólo las escorias históricas que deberán desaparecer totalmente.
 
Pero para su enojo, nosotros no desaparecemos – y argüimos que somos Am Israel. Por eso, ellos hacen todo lo que pueden para “ayudarnos” a desaparecer: Pogromos, inquisición y conversión por la fuerza. Judíos que se negaron a convertirse fueron tirados a la hoguera, sus barrigas fueron partidas, los golpearon hasta matarlos, las mujeres fueron violadas, sus riquezas fueron robadas, los ahogaron y los acogotaron – a través de la religión que se apoda a sí misma “la religión del amor”. Esa religión pregona que cuando te dan una cachetada, debes ofrecer la otra mejilla – pero en la práctica, fue ella la que nos golpeó todo el tiempo. Y peor que ello: De momento que fuimos sustituidos, estamos demás en el mundo. Debemos dejar de existir, o convertirnos al cristianismo.
 
Pero somos un pueblo terco, y no dejamos de existir. Por ello, el cristianismo tuvo que adoptar otra teoría: No importa si ese pueblo continúa existiendo, lo importante es que sea humillado. Siendo un pueblo desgraciado y humillado es un monumento vivo-muerto que atestigua que el cristianismo es auténtico, ya que “el nuevo y auténtico Am Israel” es el importante, cuenta con un millar y medio de adeptos –en contraste con los judíos, que son desgraciados, pobres y necesitados. Por el contrario, que se queden así para toda la eternidad, como una excelente prueba. Así escribe el filósofo religioso cristiano Pascal– que también fue un conocido matemático.
 
En resumen, hay tres soluciones: Desaparecer, convertirse al cristianismo o por lo menos ser humillados en el exilio – el judío perseguido, solitario y errante. En base a ello, nos persiguieron y nos hicieron sufrir hasta la muerte.
 
En comparación con ellos, el problema árabe es lateral: En nuestra ausencia, se acostumbraron a vivir en nuestra tierra y ambicionaron también el poder. Es un conflicto territorial. Pero el conflicto con el cristianismo no es por un trozo de tierra, sino que es algo básico, esencial – ¿quién es Am Israel? O nosotros, o ellos. Es así que el cristianismo se comporta según ese triángulo infernal: Matar, convertir o humillar.
 
Pero hubo un desperfecto en su plan: Volvimos a nuestra tierra, y el Estado de Israel fue creado. Los profetas vaticinaron que Am Israel volverá a su tierra, pero según los cristianos son ellos los que deben volver. Ellos no volvieron, nosotros sí. ¡Un gran problema! Al principio del Holocausto, el Papa exhortó a todos los dirigentes cristianos del mundo prohibir de toda forma posible el nacimiento del Estado de Israel – porque de ello depende todo el destino del cristianismo, y no sólo su trono.
 
En efecto, las profecías se cumplen en nosotros. Ya no somos el judío errante, el judío solitario – somos un pueblo respetable, que vive en su tierra. Ya no se nos puede dar cachetadas, porque Tzaha”l (el Ejército de Defensa de Israel) sabe devolver y doblar – el que nos de una cachetada en la mejilla, recibirá dos cachetadas en ambas mejillas, para que todos vean y teman.
 
Hubo un percance en el plan, pero enseguida se repusieron: Es cierto que fue creado el Estado de Israel, pero seguramente se desmoronará – y nosotros lo ayudaremos a desmoronarse, provocando su desequilibrio.
 
Hasta aquí la concepción católica. En contraste, los malditos protestantes arguyen que el tema no es urgente: Que vuelvan a su tierra, que construyan su estado –e incluso el Beit HaMikdash (el Templo)– y cuando terminen, todos se convertirán al cristianismo. ¡Y ese será un gran acontecimiento, muy importante! Por supuesto, también hoy en día hay que esforzarse en convertir judíos al cristianismo: Ya no se los puede matar, tienen su propio ejército. También humillarlos se volvió difícil. Pero todavía se los puede convertir, y eso es lo que hacen los protestantes en todo el mundo – y sobre todo en Israel. El presupuesto de la misión en Israel –millones de dólares– es el doble que el de todos los otros países juntos.
 
Desde su punto de vista, convertir un judío es un gran éxito – pero hacerlo en Israel, es lo más importante. Así dejará de existir Am Israel. En nuestro país hay muchos misioneros: 8000 pagos que trabajan jornada completa, otros muchos que trabajan jornadas parciales, y varias decenas de miles de voluntarios que hacen su labor cuando es necesario. Todos ellos actúan en silencio y engañando a las personas, haciendo el mal con astucia.
 
Ellos ubican a los judíos que están en mala situación económica, les dan dinero sin hablarles una palabra de cristianismo, una y otra vez. De esa forma se vinculan con ellos, y después de uno o dos años empiezan a hablarles de religión. Así actúan sin descanso, cuando su meta es convertir a todo Am Israel.
 
Por supuesto, no debemos preocuparnos demasiado: No lo lograrán. Pero también que conviertan a algunos judíos, es una desgracia. Hay que estar atentos, y luchar contra esa vergüenza y ese oprobio.
 
Hay una secta que se apoda “Testigos de Jehova”, que reparten dinero y librillos que parecen muy inocentes: “Am Israel – ¿qué es?”. “¿Qué es judaísmo?”. “¿Qué es el Mesías?”. Sobre los librillos están dibujados la estrella de David, el candelabro y otros símbolos judíos. Ellos penetran lentamente dentro del mundo judío.
 
Todos esos misioneros, de todo tipo, buscan judíos desgraciados: Problemas económicos, problemas sicológicos, peleas entre cónyuges, problemas de educación de los hijos… Ellos les hablan al corazón, y lentamente los envenenan.
 
Y hay peores: “Judíos para Jesús” – parte de ellos son judíos que se convirtieron al cristianismo. Tienen kipa, hablan hebreo y se enrolan en el ejército. También sus hijos son misioneros: El hijo viste una kipa tejida, estudia en una Ieshiva Tijonit (liceo religioso) y participa de las actividades de Bney Akiva (movimiento juvenil religioso) – pero es un misionero. También su hija lo es, en la Ulpena (liceo religioso para muchachas). Van al Beit HaKneset (Sinagoga), se visten como judíos, rezan como judíos – no revelan su identidad. Imparten clases de Tanaj (Biblia) que parecen totalmente comunes y normales – pero con el tiempo, introducen ideas cristianas. Son unos 5000, y viven en todo el país – también en los asentamientos. En el Midrejov de Ierushalaim podrás ver a veces Jasidim (miembros de una corriente jasídica) de Breslav que bailan y cantan: ¡No! Ellos son misioneros disfrazados. Hay también Jasidim de Breslav auténticos que pasan por allí, y en su inocencia caen en la trampa, cantan y bailan con ellos…
 
Parte de ellos se disfrazan de Jasidim de Breslav, otros de datiim leumim (religiosos nacionalistas), y hay también quienes se disfrazan de jaredim (ultra-ortodoxos). Andan de casa en casa en los barrios jaredim y reparten dinero – como si fuese de una organización de caridad. Vuelven una y otra vez, y van atrapando a sus víctimas con su tela de araña.
 
Tanto nos hicieron sufrir a lo largo de las generaciones, y todavía continúan intentando convencernos que hay una persona que es un dios, un dios-humano, tres que son uno, uno que es tres… Ya lo escuchamos, frente a la hoguera, cuando nos dijeron: “¡Conviértanse al cristianismo, o los tiraremos al fuego!”. Y contestamos: “¡Escucha Israel, el Eterno es nuestro Señor, el Eterno es uno!”. Entonces, ¿quizás nos dejarán en paz ahora?
 
¡No! Ellos no cesan. Se encuentran en el país, y cazan almas desgraciadas. Las compran con dinero, y después las convierten al cristianismo – les hacen el bautismo en el Kineret o en la piscina de un hotel.
 
Hay que abrir los ojos y luchar. La organización “Yad LeAjim” lucha ya hace decenas de años contra los misioneros. Pero no es solamente su papel: Es el papel de todo judío – religioso o secular, derechista o izquierdista, Ashkenazi o Sfaradi – detener esas repugnantes acciones, cuando ellos se atreven a venir a nuestra propia tierra para convertirnos al cristianismo.
 
También en el exterior ellos actúan, pero los judíos allí son más cuidadosos. Tienen buenas “antenas” para saber diferenciar. Pero aquí en nuestra tierra, es más difícil. En una esquina de Tel-Aviv hay dos muchachos sentados, que cantan cantos de Eretz Israel (la Tierra de Israel) acompañados de guitarras – ¿cómo podrás saber si son misioneros? Ellos reparten gratuitamente librillos de judaísmo – y sólo al final es nombrado Jesús.
 
Debemos cuidarnos, ser conscientes del peligro. Ellos trabajan mucho dentro de los círculos de Olim (inmigrantes) de Rusia – y parte de ellos son cristianos que llegaron al país amparados por la “Ley del Retorno”.
 
Por eso, no debemos olvidar que el cristianismo es el enemigo número uno a lo largo de toda la historia. Los depravados asesinos árabes son poca cosa en comparación. También las armas árabes, son armas cristianas: Los árabes no saben fabricar armas. Ya hace 400 años que están estancados – desde el punto de vista cultural, científico y tecnológico. Ellos no saben fabricar armas, y si los cristianos no les venderán, habrá paz. La anhelada paz llegará por sí sola. Pero los cristianos les venden armas, y les enseñan a utilizarlas. Los cristianos son nuestro principal enemigo, en todas las generaciones.
 
El Rambam (Maimónides) escribe que toda la Torá es una lucha contra la idolatría (More Nebujim 3:29). El cristianismo es una idolatría disfrazada de Tanaj (Orot, Pág. 34): Idólatra por dentro, judío por afuera. “No hay más judío, no hay más griego” – dijo Paulus. Se puede ser judío y griego al mismo tiempo: Un griego idólatra por dentro, y un judío por fuera. Por ello, nuestra lucha contra el cristianismo es la misma lucha contra la idolatría – aunque mucho más compleja y sofisticada.
    
No es por azar que en el libro “Orot” – el gran libro del Rav Kuk, donde habla del renacimiento de la nación, el regreso a Tzion, la reconstrucción de la tierra – se habla tanto del cristianismo, nuestro opositor, y se habla del enorme daño que le produce a la humanidad. La respuesta al cristianismo, es Israel y su renacimiento: También para ello renacemos, gracias a D’s. Volvemos a nuestra tierra, nos reforzamos y también reforzamos nuestra lucha contra ellos.
 
Nos reforzaremos, y nos fortaleceremos.

COMENTARIO
La verborrea sádica de Shlomo Chaim Hacohen Aviner (cuyo nombre real era Claude Langenauer) en este texto delata que es un individuo que tiene serios problemas mentales, lo que lo hizo insoportable hasta los soldados del Tzahal por sus constantes apelos a la violencia desproporcionada y crueldad contra los habitantes de Gaza en la operación Plomo Fundido. Además, sobre él pesan graves acusaciones de abuso sexual.
 
Pero bueno, QUE ELLOS, QUE INMBUIDOS ESTÁN DE SATÁNICA PERFIDIA, PEREZCAN CON EL ANTICRISTO EN EL ARMAGEDÓN, COMO EN SU TIEMPO LES PASÓ CON SIMÓN BAR KOJBA, YA QUE RECHAZARON A JESUCRISTO, EL MESÍAS QUE MOISÉS Y LOS PROFETAS ANUNCIARON.

domingo, 8 de enero de 2017

EL “GAUCHITO GIL”, SIERVO DEL DIABLO

Tomado de LA PUERTA ANGOSTA
 
  
El “Gauchito Gil” y “San la muerte” son dos de los personajes más «venerados» por los ladrones para conseguir que los robos que van a cometer sean exitosos y la Policía no los atrape, según indicaron fuentes policiales en la Argentina.
 
El “Gauchito Gil” era un hombre llamado Antonio Mamerto Gil Núñez que vivió en el 1800 en la provincia de Corrientes.
 
La leyenda cuenta que al Gauchito se ganó la enemistad de un comisario porque ambos deseaban a la misma mujer, y pasó a vivir prófugo. Para mantenerse, el prófugo formó una banda de ladrones que robaba principalmente ganado y el botín siempre lo repartía entre los pobres. La historia del “Gauchito Gil” terminó cuando fue detenido y degollado por las autoridades.
 
Una alta fuente policial consultada señaló que desde entonces los delincuentes veneran al “Gauchito Gil” por su condición de ladrón, prófugo y enfrentado a la Policía. «Los ladrones veneran al Gauchito, le ponen velas antes y después de los robos para asegurarse el éxito y no ser detenidos», agregó el vocero consultado por la prensa.
 
Para las autoridades de entonces, Antonio de la Cruz Gil era un gaucho matrero, desertor, ladrón y asesino, al cual buscaban con intensidad, hasta que pudo ser atrapado en una emboscada en la cual murió como consecuencia del enfrentamiento.
 
Este delincuente era muy devoto de San la muerte, y ambos están asociados a la hora de conceder los deseos de quien sea... Aunque ninguno de sus devotos satisfechos imaginan el alto precio que habrán de pagar al verdadero Patrón del Gaucho... El mismo que dijo:
“Te daré todo esto (todos los reinos del mundo con todo su esplendor), si te postras para adorarme”. (Mateo 4, 9)

martes, 3 de enero de 2017

DE LOS JUDÍOS MESIÁNICOS

Tomado de SURSUM CORDA

   
Existe una secta que está floreciendo gracias a Intenet: los judíos mesiánicos. ¿Quiénes son estas personas? Se trata de supuestos judíos que creen en Jesús como el Mesías prometido a Israel. Hasta aquí podríamos preguntarnos cual es la novedad respecto a que los judíos se convirtieran al Señor, pero lo especial es que se trata, en su mayoría de personas que se convierten al judaísmo mesiánico, no de judíos que van a Cristo. Dicho de otra manera, se trata de personas que adoptan costumbres y vestimentas propias del judaísmo moderno, hablan utilizando hebraísmos como Tanaj por “Antiguo Testamento”, talmidím por “discípulos”, Ruaj Ha-Kodesh por “Espíritu Santo” y (la favorita) Yeshua por “Jesús”.
  
El siguiente artículo tiene entonces, como fin, dar una explicación general sobre este colectivo llamado “Judíos mesiánicos” y mostrar las grandes diferencias entre ellos. También tiene como fin alertar y prevenir a todos aquellos que, débiles en la fe, pueden caer en la astuta retórica de estas personas.
 
El origen
Los judíos mesiánicos surgieron en la década de 1960[1] aunque hunde su historia en el siglo XIX. En 1809, Joseph Frey fundó la London Jews' Society y la London Society for Promoting Christianity Amongst the Jews, una sociedad anglicana que tenía por fin convertir a los judíos al cristianismo sin que estos tuvieran que abandonar ciertas prácticas culturales distintivas, tales como las reuniones del Shabath, el uso del hebreo, y el uso de ciertas vestimentas. Entre los adherentes a este grupo se encontró Benjamin Nehemiah Solomon, un inmigrante judío polaco que se convirtió al cristianismo y que tradujo el Nuevo Testamento del inglés al Yiddish.

Si bien hacia 1813, con la fundación de la sociedad “Beni Abraham” se puede decir que comienza un movimiento autónomo de judíos conversos, estos se mantuvieron siempre dentro del anglicanismo. En Europa Oriental, por su parte, Joseph Rabinowitz inició una congregación destinada únicamente a traer judíos al cristianismo, partiendo desde la base de la autonomía eclesiástica. Estableció su campo de acción en Kiev en 1884[2], y según el interesante libro de Dan Cohn-Sherbok, fue el creador de la primera liturgia judeo-cristiana moderna[3]. Fundamental para el naciente movimiento judío-cristiano fue el teólogo luterano y filólogo Franz Delitzsch, un importante hebraísta que tradujo el Nuevo Testamento desde el texto griego (conocido como Textus Receptus) al hebreo; además fue el fundador del Institutum Judaicum, que tenía como fin enviar misioneros a convertir a los judíos del Este de Europa.
 
En Estados Unidos, por su parte, misioneros metodistas se enfocaron en los judíos, y con la colaboración de inmigrantes judeo-conversos fundaron en 1890 "Hope of Israel". Allí se les permitía mantener ciertas formas de adoración y cultos propios del judaísmo[4].
  
No obstante, es muy importante señalar por qué los protestantes se habían enfocado hacia los judíos. La respuesta la debemos encontrar en el movimiento dispensasionalista. Se trata de un sistema teológico que sostiene que Dios se va revelando a los hombres por etapas a través de pactos o dispensaciones, estos pactos sucesivos amplían la verdad revelada anteriormente, no la suprimen ni la remplazan. De esta manera, la dispensación a Israel nunca fue remplazada con la dispensación de la Iglesia, razón por la cual Dios tiene en la tierra dos pueblos, o mejor dicho tiene a su pueblo (los judíos) y tiene a la Iglesia, que son los que han nacido de nuevo y tienen la fe de Jesucristo. Los dispensacionalistas sostienen además que la Iglesia no pasará la Tribulación de Apokalypsis, sino que será raptada a los cielos y que en la Tierra se quedarán todos aquellos que no reconocieron a Jesucristo como su salvador. Dios dará entonces una última oportunidad a la humanidad y los 144.000 judíos se convertirán, predicarán y trataran de ganar para Cristo la mayor cantidad posible de personas hasta que sean todos asesinados por el Anticristo, un poderoso político que nacerá en Europa [5]. Por lo tanto, cuanto antes se convirtiera a los judíos al cristianismo, más se aceleraría la manifestación del Anticristo y la Iglesia sería raptada y los judíos convertidos, o bien se irían con la Iglesia, o bien se quedarían a predicar.
 
¿Qué nombre recibían estos judíos convertidos? Se los denominaba notsrim (נוֹצְרִים), es decir, “nazarenos” en alusión a Hechos 24:5, pero en la década de 1950, comienza a circular un vocablo muy particular: meshichyim (מְשִׁיחִיים), especialmente para los misioneros en Israel, a fin de diferenciarlo del resto de los cristianos, que estaban siendo perseguidos en el naciente Estado de Israel[6].
  
Notas
[1] Ariel, Yaakov (2006). "Judaism and Christianity Unite! The Unique Culture of Messianic Judaism". En Gallagher, Eugene V.; Ashcraft, W. Michael. Jewish and Christian Traditions. Introduction to New and Alternative Religions in America.
[2] Yaakov Shalom Ariel. Evangelizing the Chosen People: Missions to the Jews in America, 1880–2000.
[3] Cohn-Sherbok, Dan, "The emergence of Hebrew Christianity". En Messianic Judaism (Google Books). Londres-New York: Continuum International Publishing Group, 2000, pp 18-24.
[4] Ibid.
[5] Este es un resumen muy breve del dispensasionalismo y de la doctrina del rapto. Existen variantes importantes. Lamentablemente, este sistema ha empezado a leudar en el catolicismo, especialmente entre los tradicionalistas. Es muy interesante además señalar que uno de los “padres” del dispensasionalismo fue el jesuita expulso Manuel Lacunza Díaz por medio de su obra “la Venida del Mesías en Gloria y Majestad”.
[6] Yaakov, Ariel, op cit.

domingo, 1 de enero de 2017

MENSAJE DE AÑO NUEVO

Carísimos hermanos en Jesús y María, salud.
 
Damos gracias a Dios Uno y Trino que nos permitiese llegar a un nuevo año, con todo y mirar que éste reúne efemérides tan lamentables como son el 500° aniversario de la rebelión del maldito Martín Lutero, el 300° de la fundación de la perversa Francmasonería que tanto daño le ha hecho al Trono y al Altar, y el 100° de la Revolución Comunista en Rusia, sumado a que la Apostasía suma otro año campante. Pero basta de quejarse, este año celebramos un siglo de eventos gloriosos para la Iglesia: es el centésimo aniversario de la consagración episcopal de Eugenio Pacelli (futuro Pío XII) y la promulgación del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, y muy principalmente por las apariciones de Nuestra Señora del Rosario a los pastorcitos de Fátima, en las cuales presentó encarecidamente el rezo del Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María como el último recurso para resistir en estos últimos tiempos.
 
Es precisamente por motivo del siglo de las Apariciones de Fátima que decidimos consagrar especialmente este como Año Mariano "Nuestra Señora del Segundo Advenimiento". La Bienaventurada siempre Virgen Santa María, que siempre ha tenido un lugar especial entre nuestro blog, será reverenciada y vindicada en este año como nunca se ha visto; y con su intercesión poderosa continuaremos la Guerra Frontal y sin cuartel contra los enemigos del Remanente, tanto en el plano espiritual como material. Tenemos la convicción de que por el divino auxilio seguiremos combatiendo hasta las últimas consecuencias, porque la Causa de Dios es Nuestra causa.

Nuevamente, no sabemos cuándo será el día, pero queremos que cuando llegue, merezcamos el galardón que se le otorga a cuantos han sacrificado todo en la lucha por la Sana Doctrina Católica.

Frater Jorge Rondón Santos
Año Mariano 2017, a 1 de Enero.

domingo, 25 de diciembre de 2016

VATICANO II, EL CONCILIO ANTIESPAÑOL O LA VENGANZA DE LOS REPUBLIQUETOS

Se cumplen 55 años de la convocatoria de Roncalli/Juan XXIII bis al Vaticano II. Concilio concluido por Montini/Pablo VI el 8 de diciembre de 1965. Angelo Giuseppe Roncalli Marzolla, el antipapa Juan XXIII bis (ya hubo un Juan XXIII antes que él, Baltasare Cossa), tenía 77 años al ser electo el 28 de octubre de 1958. Tres meses después, convocó a un concilio único en la historia: borró de un plumazo el Syllabus del Bienaventurado Pío IX bajo la consigna del aggiornamento (puesta al día), y silenció con la Östpolitik el apelo de Nuestra Señora de Fátima a la condena del comunismo. Y aunque murió el 3 de junio de 1963 sin verlo desarrollado, Giovanni Battista Montini Alghisi, devenido Pablo VI, cabeza visible del sector progresista entre los obispos, asesorado por teólogos como el dominico Yves Congar, el jesuita Karl Rahner y los jovencísimos sacerdotes Joseph Ratzinger Tauber y Hans Küng, logró imponerse frente a las resistencias del cardenal Alfredo Ottaviani, prefecto del Santo Oficio, de un Cœtus Internationális Patrum con liderato de Marcel Lefebvre y Antônio de Castro-Mayer, y separando del aula conciliar a Pierre Martin Ngô-dinh-Thuc, el desterrado arzobispo de Hue (Vietnam), al cual Montini hizo derrocar en favor de Philippe Nguyên-Kim-Diên, más acepto al modernismo.
   
Casi nadie sabe que el Concilio fue el acta de defunción del nacionalcatolicismo, es decir, la consideración de la Iglesia romana por el Caudillo como “sociedad perfecta” y única religión del Estado, definida así por el Concordato de 1953. En España, la convocatoria del Vaticano II causó disgusto entre la jerarquía nacionalcatólica, y con justa razón, pues se sabía que era la oportunidad de la izquierda republiqueta y separatista (de la cual muchos clérigos se inficionaron) para revanchas. Máxime si se tiene en cuenta que Roncalli (con ancestros en la mancomunidad navarra del valle del Roncal, que en años de la República fue socialista y peneuvista), cuando fue nombrado nuncio del Vaticano, se había relacionado con los republiquetos exiliados en París, y desdeñaba el término “Cruzada” para referirse a la Guerra Civil; y que Montini, hijo de una maestra judía y un diputado del democristiano Partido Popular italiano -que tuvo el descaro de albergar a terroristas socialistas perseguidos judicialmente por el Duce Mussolini-, odiaba personalmente a Francisco Franco (de ahí que el Gobierno les presentaba como peligrosos compañeros de viaje del comunismo, y en los diarios Pueblo -de la Organización Sindical- y Arriba -del Movimiento Nacional-, a Montini le calificaron de “Tontini”).
 
La cuota hispánica dentro del Vaticano II constaba de seis cardenales (entre ellos el Arzobispo Primado de Toledo, Enrique Plá y Deniel), un patriarca (Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá y último Patriarca de las Indias Occidentales), 10 arzobispos y 69 obispos, muchos por encima de los 80 años de edad, que tenían convicción de tener una misión nacional, como en Trento: defender la Inmaculada Iglesia Católica mediante la condena solemne del comunismo y la intensificación de la devoción a la Bienaventurada Virgen María. Pero debieron apurar el cáliz de amargura al encontrar el desprecio de muchos de sus colegas o, mínimo, la curiosidad infantil ante “la Rusia de Stalin pero con muchos curas”, como era tenida la España de postguerra a raíz del inusitado aumento de vocaciones sacerdotales que hubo en la nación luego de la represión antitea de Azaña, Negrín, Aguirre, Largo Caballero y Companys, entre otros. Yves Congar redactó en su diario que el odio al nacionalcatolicismo era tal que “cuando los obispos españoles intervenían en el aula conciliar, los padres conciliares aprovechaban para salir al baño”, porque a él le parecía execrable que “vendiesen la figura de un dictador como el gran salvador del Cristianismo” (así escribió Congar).
 
La mayoría de los obispos españoles execró los cambios modernistas del Concilio, lo que les valió de Rahner que los llamase “monofisistas papales que nos consideran a nosotros (los partidarios de una reforma) como nestorianos episcopalistas” porque “piensan que solo venimos a abolir el Vaticano I”. El arzobispo José María Cirarda, emérito de Pamplona, cuenta en sus memorias que el día antes de la clausura, cuando iba a votarse el documento Dignitátis Humánæ, el obispo de Canarias, Antonio Pildain y Zapiain, le confesó, pálido, que estaba rezando para que Dios interviniese a fin de impedir la aprobación de dicha declaración. Cirarda le inquirió ¿Cómo podrá hacer Dios tal cosa?, a lo cual Pildain contestó: «Útinam ruat cúppula Santi Petri super nos» (tan solo si la cúpula de San Pedro colapsase sobre nosotros). Advirtióles Franco, con apocalíptica lucidez, sobre las calamidades que ocasionaría a España la libertad religiosa y la concepción gnóstica de la dignidad humana, además del carácter inasumible de la separación Estado-Iglesia que Roncalli y Montini tanto querían. Memorable en este sentido es la intervención del Arzobispo Castrense, Mons. Luis Alonso Muñoyerro:
España disfruta de la unidad católica desde el siglo VII, desde el rey Recaredo. Por la fuerza de esta unidad, la religión católica está en 22 repúblicas de América y en Filipinas. A ella es deben las victorias sobre los mahometanos en España y Lepanto. Y en nuestros tiempos, una gran victoria contra el comunismo”.
  
Pero como en todo buen trigo hay cizaña, ese rol lo tuvo Vicente Enrique y Tarancón, entonces obispo de Solsona, y protegido de un Montini que, por puro odio al Caudillo, le nombraría arzobispo de Toledo en 1969. Tarancón se alió con el bando modernista durante el Concilio, y logró imponerse a sus hermanos mitrados, piadosos y convencidos de la Verdad sí, pero mal organizados (tanto que les tocó defenderse como francotiradores, a falta de un liderazgo propio y fuerte -Pla y Deniel tenía 88 años, y Ejio y Garay murió en 1963-). Sumado a ello el impío y sedicioso obispo de Calahorra-La Calzada, Fidel García Martínez, al que le pareció indiferente la República atea, y vio en el Concilio la oportunidad de vengarse de quienes expusieron a la luz pública su mala conducta (García era amante de fiestas en los hoteles de lujo de Barcelona, cabarés y salas de fiestas; y que igual aparecía en la Feria de Sevilla que en París, siempre rodeado de bellas mujeres). La derrota para los obispos españoles, como para el Cœtus, era inevitable. Sólo había una explicación para la derrota: los hijos del Mundo son más astutos que los de la Luz, o más verídicamente: LA CONJURA JUDEOMASÓNICO-COMUNISTA INTERNACIONAL CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA SE HABÍA ENTRONIZADO EN LA CÁTEDRA PETRINA. 
 
Y aún posteriormente, el odio de Montini contra la España Católica no cesó: Cuando en 1969 se aprobó la Nueva Misa, Jean Guitton, a pesar de su íntima amistad con Montini, nada más obtuvo un “Eso jamás” de éste cuando pidió conservar el Rito Romano Tradicional para la Francia. Pero a los españoles les fue peor: Mosén Joseph Bachs y Mosén Joseph Mariné, representantes de los cerca de 6000 sacerdotes integrantes de la Hermandad Sacerdotal Española de San Antonio María Claret (que tenían aún el recuerdo de las improvisaciones litúrgicas que se presentaron en las zonas controladas por el bando republicano durante la Guerra), que enviaron sendas cartas a Montini el 5 de noviembre y el 11 de diciembre, sin recibir contestación (la última carta era en respuesta a Aníbal Bugnini, que declaró groseramente que existía la posibilidad de una excepción, privilegio o indulto a favor de aquellos sacerdotes cuya edad o salud les privara de condiciones físicas necesarias para adaptarse a la nueva misa). Bachs y Mariné le replican que lo que le falta a los sacerdotes españoles es la capacidad moral, intelectual y espiritual para aceptar una Liturgia que al decir del hermano Max Thurian de Taizé, “hacía teológicamente posible que las comunidades no católicas pudieran celebrar la Santa Cena con las mismas plegarias que la Iglesia Católica. Y si con el Rito Romano era así, con el Rito Mozárabe (o de San Isidoro) la cosa pintaba peor: Muchos en la Primada Toledana querían abolirlo, y actualmente solo se celebra en ella y otros lugares de España una versión que al mismo Cardenal Cisneros le causaría sumo desagrado de puro modernizada que está.
 
Es dable asegurar que los republiquetos anarco-comunistas masonazos anticlericales, los mismos que asesinaron curas, monjas y seglares con métodos de tortura que ni a Nerón se le hubieran ocurrido, quemaron iglesias, profanaron tumbas, fusilaron Cristos y Vírgenes en plaza pública, etc. (crímenes tan evidentes que el que quiera negarlos no es más que un maldito y estúpido demonio), se revistieron de sotana en el execrable deuterovaticano concilio para vengarse del hombre providencial que un 18 de Noviembre declaró la Cruzada por Dios y por la Patria. Y así mismo, es lamentable presenciar a unos individuos que se beneficiaron del respiro que dio la Cruzada para perseguir a la Iglesia. Que Dios NO LOS PERDONE. Y con más razón debemos rechazar el Vaticano II, no sólo porque es una demolición contra la Fe Católica, sino también porque representa una afrenta al orgullo nacional.

MENSAJE DE NAVIDAD

Amados hermanos, ¡Feliz y Santa Navidad para todos vosotros!
  
Este ha sido un año en el cual Dios nos ha manifestado una vez más sus misericordias, especialmente porque este año fue un Año Santo en razón de coincidir este año el Viernes Santo con la Anunciación (porque como habíamos dicho, Nuestro Señor Jesucristo fue crucificado el 25 de Marzo del año 33). Todo esto en consolación por tantas situaciones difíciles que en el plano espiritual hemos visto y sufrido, pero con la esperanza de que todo cuanto hemos padecido es por causa del Amor a la Verdad y Sana Doctrina Católica, y que cada vez más está cerca nuestra libertad.
  
Pidámosle a la Santísima Virgen María, a quien consagramos anticipadamente el año próximo, que nos siga fortaleciendo en la Fe para poder recibir el galardon inmarcesible de la Gloria Eterna.
 
Frater Jorge Rondón Santos
Año Santo 2016, a 25 de Diciembre.

viernes, 23 de diciembre de 2016

LA FALSEDAD DE GARABANDAL

Todas las «apariciones» modernas que dicen ser de la Santísima Virgen son fraudes demoníacos destinados a apartar a las gentes de la verdadera Fe y a mantenerlas en la falsa secta del Vaticano II. De esto advirtió Nuestro Señor:
“Entonces si alguno os dijere: «Aquí está el Cristo, o allí», no les creáis. Porque han de levantarse falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes signos y milagros, capaces de engañar (si es posible) aún a los elegidos. Por eso os lo digo de antemano. Si por tanto ellos os dicen: «Mira que está en el desierto», no salgáis; o «Mira que está en el armario», no les creáis”. (Mateo 24, 23-26)
San Pablo advierte que
“Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema. Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: «Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema»”. (Gálatas 1, 8-9)
Esta advertencia también vale sobre la Santísima Virgen, San José o cualquier ángel o santo. Por su parte, María Julia Jahenny, la vidente estigmatizada de Bretaña, recibió un mensaje en 1891 diciendo que
Antes del período en que vengan los castigos anunciados en La Salette, una cantidad ilimitada de falsas revelaciones surgirá del Infierno como un enjambre de moscas; una última tentativa de Satanás para ahogar y destruir la creencia en las verdaderas revelaciones por las falsas”.

Ciertas personas afirman que Padre Pío aprobaba las «apariciones de Garabandal», pero las pruebas de esto no son claras (ya ahondaremos sobre eso). Y aún si fuera cierto que Padre Pío aprobó Garabandal, ello no prueba, sin embargo, que fuesen verdaderas esas apariciones. Muy por el contrario, Padre Pío JAMÁS ESTUVO ALLÍ, ni se arrogó el poder juzgar sobre el asunto, sobreseyendo a los obispos legítimos y válidos. Inclusive, algunos han forzado un nexo entre Fátima y Garabandal (cosa que ni la Virgen dijo, ni la auténtica Sor Lucía de Fátima -que JAMÁS puso un pie en ese lugar- afirmó en sus escritos).
  
Nosotros pensamos francamente que Garabandal fue una falsa aparición y, esto, por un cierto número de razones. No entraremos, como han hecho en otro lugar, en la polémica de si la Virgen portaba velo o no sobre la cabeza, por ser una discusión bizantina -cuando los turcos estaban tomándose la ciudad de Constantinopla, los sabios de la ciudad discutían sobre el sexo de los ángeles-.
  1. Primeramente, uno de los mensajes de las apariciones dice así: “el Papa va convocar de nuevo el Concilio y será un gran evento en la Iglesia”. Esto significa que Garabandal aparentemente hace referencia al Vaticano II como un “gran evento” bueno en la Iglesia y que Pablo VI es el “Papa” –afirmaciones que desde el punto de vista Católico son totalmente falsas– y, si fue declarado en el mensaje, ello prueba sin duda alguna que Garabandal fue una falsa aparición cuyo origen es atribuible al demonio.
  2. En segundo lugar, la mayoría de los que han tenido visiones y apariciones celestiales (Bernardita Soubirous, la verdadera Hermana Lucía de Fátima, y otros muchos) siguieron una vida religiosa. Pero de las “videntes” de Garabandal (Mari Loli -María Dolores- Mazón González, Conchita -Concepción- González González, Jacinta González González y Mari Cruz González Madrazo), ninguna de ellas siguió una vocación religiosa, sino que se casaron y tuvieron hijos:
    • Conchita González (que ha revelado los mensajes) quería entrar al convento, pero “Jesús” le habría dicho que retornar al mundo Ella se casó en Nueva York y reside en Long Island (NY), con cuatro hijos. Sus parientes no fueron al matrimonio.
    • Jacinta González se casó en Garabandal, pero se fue a vivir a Los Ángeles (California), donde adoptó una hija.
    • María Dolores Mazón se casó en Brockton (Massachussets), donde murió en 2009. Tuvo tres hijos.
    • Mari Cruz González se casó en Puentenansa (Cantabria) y reside en Avilés (Asturias). Tiene cuatro hijos.

    Dos de las videntes están enfadadas mutuamente. Mari Cruz y Jacinta son las únicas que viajan a Garabandal de tiempo en tiempo.
  3. La aparición primera de Garabandal, supuestamente de San Miguel Arcángel, ocurrió el 18 de Junio de 1961 a las 18:00h (coincidencialmente, un 18 de Junio, pero de 1968, fue la fecha en que se aprobó el Rito Montiniano de Ordenación, que es tan nulo como el Rito Anglicano codificado por Tomás Cranmer; y la fecha y hora es sospechosa: 18=6+6+6), cuando las videntes estaban robando manzanas –conducta que, a nuestro entender, Dios no premiaría con una visita suya, ni de Su Santísima Madre, ni de cualquier otro personaje celestial; además de que la manzana es un símbolo sumamente siniestro-. Incluso se dice que en una ocasión, se rió cuando Conchita le pidió un “milagruco”. No creemos que haya sido San Miguel quien se apereció allí, mucho menos riéndose, porque en realidad San Miguel Arcángel es un guerrero, y como tal su presencia es solemne y causa temor reverencial cuando se aparece:
    • Aparición a San Josué antes de la batalla de Jericó.
    • Aparición a San Juan Evangelista para revelarle el Apocalipsis.
    • Aparición a San Lorenzo Mayorano en Monte Gargano.
    • Aparición a San Auberto en Mont-Saint-Michel.
    • Aparición a Santa Juana de Arco en Donremy.
    • Aparición al indígena Diego Lázaro en Tlaxcala.
    • Aparición al papa León XIII el 20 de Octubre de 1884.
    • Aparición a los pastorcitos de Fátima antes de aparecerse la Virgen.
     
    La supuesta aparición de la Virgen no aceptaba que le presentaran objetos benditos, porque quería bendecirlos ella misma.
  4. La «profecía» anunciando que el Cielo nos enviará un aviso que algunos sentirán en sí mismos al mismo tiempo. ¡Teóricamente el aviso habría tenido lugar después de haber sido previsto en vida del antipapa Juan Pablo II! En efecto, a inicios de Junio de 1963, la “vidente” Conchita anunció: «Después de la muerte de Juan XXIII, quedarán solamente tres Papas y después vendrá el fin de los tiempos». Ratzinger-Benedicto XVI es el cuarto antipapa después de Juan XXIII y el Clown blanco Francisco I es el quinto antipapa después de Juan XXIII…

    Para colmo de males, el supuesto “Gran Aviso”, según Conchita, será un Juicio en miniatura, y habría quienes morirán de la impresión durante el mismo. Pero nada sucedió. Luego variaron la fecha hasta el 13 de Noviembre de 2016. NADA PASÓ.
  5. Conchita afirmó que luego del Aviso sucedería el Gran Milagro (ella revelaría la fecha con ocho días de antelación), y que cuantos enfermos estuvieren en el lugar serán sanados, sin importar la religión que profesen. A este propósito conviene citar lo que le escribió a Joey Lomangino (el cual era ciego a causa de un accidente inflando una llanta de camión):
    “Día de San José, 1964. Querido Joey, Hoy en una locución en los Pinos, la Virgen me dijo que te comunicara que la voz que tú oíste era de ELLA. Que tú recibirás nuevos ojos en el día del gran milagro. También me dijo que el Hogar de Caridad que fundarás en Nueva York dará gran gloria a Dios. Conchita González”.
    Pero acontece que Joey murió el 18 de Junio de 2014 a las 10:30h, y sin recibir “los nuevos ojos” que “la Virgen” le prometió por medio de Conchita... (¿No os recuerda el caso de Clemente Domínguez, el del Palmar de Troya? Él perdió los ojos por un accidente de tráfico, y hasta su muerte sostuvo que la Virgen le restituiría la vista). 
    Aparte, se decía que el cadáver del Padre Luis María Andreu Rodamilans SJ (muerto el 9 de Agosto de 1961. Un día antes habría visto a la Virgen y el Gran Milagro, según Conchita) sería exhumado y encontrado incorrupto ese mismo día del Milagro. Pero quince años después, cuando el Seminario de Oña fue convertido en hospital siquiátrico, llevado a cabo el proceso de exhumación, sus restos fueron trasladados a un osario. 
    Y como el tema de Rusia no puede faltar en ninguna aparición moderna, en Garabandal se dice que Rusia se convertirá en el Milagro. Cosa supremamente falsa, porque GRACIAS A LA CONSAGRACIÓN HECHA POR PÍO XII EN 1952, RUSIA SE CONVIRTIÓ DE SUS PERSECUCIONES A LA IGLESIA.
    Miles de personas se congregaron en Garabandal para asistir al “Gran Milagro” profetizado para el 13 de Mayo de 2010, pero ninguna vio nada. Nada pasó. ¿Qué hicieron luego los garabandalistas? ¡Calcular otras fechas! (ahora dicen que el 13 de Abril de 2017). La credulidad de la gente es desesperante…
  6. Cinco obispos en continuidad (legítmos y válidamente consagrados antes de 1968) declararon que NO CONSTABA LA SOBRENATURALIDAD de los fenómenos y las supuestas apariciones de Garabandal. Y el Santo Oficio sentenció en forma definitiva (así los garabandalistas lo quieran negar) que:
    “NO HA EXISTIDO NINGUNA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, NI DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL, NI DE NINGÚN OTRO PERSONAJE CELESTIAL; NO HA HABIDO NINGÚN MENSAJE; TODOS LOS HECHOS ACAECIDOS EN DICHA LOCALIDAD TIENEN EXPLICACIÓN NATURAL”.
    Además, en 1966, las cuatro jóvenes se retractaron de sus pretensas apariciones y mensajes señalando que era una puesta en escena a raíz de una jugarreta infantil. Mari Loli pidió muchas veces ayuda, y confesó:
    “Me sentía con remordimientos de conciencia porque sentía que había cometido un grave pecado y me preguntaba qué me pasaría si muriera en ese instante, iría al Infierno. En tal estado oré toda la noche: ‘Señor, ayúdame a confesar mis pecados’. Durante esos días los estudiantes hicieron un retiro y como sabe Ud., al final todos se sentían muy felices, cantando y escribiendo sobre su hermosa experiencia espiritual. Pero me dije: ‘que afortunados son al hallarse en estado de gracia, mientras yo estoy en pecado mortal’. Tuve que confesar que no vimos a la Virgen, ‘en una noche insomne, lloré y lloré pidiendo a Dios que me ayudara a confesar todo esto’”.
  7. La actitud de las “videntes” también dejaba mucho que decir: caminaban al revés, supuestas levitaciones en poses inmodestas, insensibilidad al fuego y a objetos punzantes. Una de las “videntes” afrimó que al ver a “la Virgen con el Niño”, tenía miedo de que se le fuera a caer y no fijaba en Él su mirada (hechos que sugieren una influencia satánica). Aunado a lo anterior, el deseo de publicidad que tenían las videntes.
 
Creemos que el propósito de las falsas apariciones de Garabandal era enfocar a la gente en un castigo físico –un gran aviso, un milagro y el “Cometa de Redención”– y distraer a la gente del verdadero ataque de Satanás: ¡LA GRAN APOSTASÍA CANONIZADA EN EL DEUTEROVATICANO CONCILIO Y SUS ANTIPAPAS, TODO ELLO A COSTA DEL OCULTAMIENTO Y RIDICULIZACIÓN DE LA PROFECÍA DADA POR NUESTRA SEÑORA EN LA SALETTE Y FÁTIMA! 
  
Además, ¿quiénes son los adeptos de Garabandal? ¡Los “conservadores” y neocones de la Iglesia Deuterovaticana que están escandalizados de los abusos doctrinales que se presentan por su causa, pero desconocedores obstinados de la Sana Doctrina Católica y con una fe inmadura y veleidosa, se obstinan en aceptar una inexistente “hermenéutica a la luz de la Tradición” para el Vaticano II y que gustan de parafernalia y extravagancias para sustentar su retorcida y herética opinión! Entonces, personas esperan por lo que ellos piensan será el “verdadero” castigo (esperando algo físico) y a la vez permanecen en la falsa secta, el verdadero castigo (uno espiritual, la secta del Vaticano II) ya estaría sobre ellos y ya casi ha alcanzado su consumación.

sábado, 17 de diciembre de 2016

LA MARCHA DE LO DEIFORME A LO INFORME POR LO DEFORME EN EL ARTE

Traducción por Héctor el Cruzado para ESPADA CATÓLICA del artículo publicado por Leo Daniele para INSTITUTO PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA
 
LA MARCHA DE LO DEIFORME A LO DEFORME, Y DE AHÍ A LO INFORME
  
 
¿Qué lugar debe ocupar el arte entre las actividades humanas? Según San Buenaventura, existe una semejanza entre el Creador y la criatura. Es esta similitud la que nos permite elevarnos hasta Dios por medio de las criaturas, y es en este gran anhelo de elevación que se debe encontrar el lugar del arte [1]. Como afirma Plinio Corrêa de Oliveira en un texto famoso,
Dios estableció misteriosas y admirables relaciones entre ciertas formas, colores, sonidos, perfumes, sabores, y ciertos estados de espíritu”[2].

Pío XII enseñó:
El hombre en todas sus acciones debe manifestar, en alabanza y gloria del Creador, la perfección infinita de Dios, e imitarlo lo más posible. Por esto, el hombre en su actuar, destinado por su naturaleza a lograr este fin supremo, debe conformarse al divino arquetipo y orientar todas sus facultades de alma y de cuerpo en esta dirección, ordenándolas rectamente entre sí y dominándolas debidamente para conseguir su fin”[3].

Notemos la consecuencia: negar, socavar, mancillar esta similitud es cortar el hilo que permite elevarnos a Dios. Y el odio militante a Dios sólo puede conducir a este deseo de cortarlo. Pero en un momento dado del siglo XIX, esta concepción del arte comenzó a ser socavada radicalmente.
 
Así, ya Chateaubriand (1768-1848) observó:
Este amor a lo feo que nos domina, este horror al ideal, esta pasión por los mancos, estropeados, estrábicos, desdentadados; esta ternura por las verrugas, por las arrugas, por los escupitajos, por la formas triviales, sucias, comunes, son una degradación del espíritu. Este (amor) no nos fue dado por la naturaleza, de la cual tanto se habla”[4].
 
En ese entonces, el fenómeno estaba sólo empezando, y por su parte Baudelaire (1821-1867) declaró: “El arte moderno tiene una tendencia esencialmente demoníaca”[5].
 
Gilles Lipovetsky comenta: “De ningún modo contrario con el orden de la igualdad, el modernismo es la continuación por otros medios de la revolución democrática”[6]. Se trata de “un proceso de des‒sublimación de las obras, correspondiendo exactamente a la desacralización democrática de la instancia política”[7]. Es “la cultura de la igualdad”[8].
 
Picasso afirmó: “Un cuadro era una suma de adiciones. Los míos son una suma de destrucciones”[9].
 
Se habla de una “vuelta al ruido como música”. ¡Suena casi como promover el retorno del mal olor como perfume! Nuestros cinco sentidos tienen diferentes grados de tolerancia para este tipo de aberraciones: la visión y la audición parecen ser más tolerantes que los otros sentidos. Esta tolerancia fue lo que permitió una circulación al arte moderno, aunque sólo limitado al binomio iniciados/bobos, y los segundos, tal como los conocemos, aplauden cualquier cosa si es sugerida por los medios de comunicación o por la moda

Dije mas arriba que pocos, fuera de los iniciados/bobos, fueron los que apreciaron el arte moderno. La circulación que consiguió entre el público, se debió al hecho de ser presentado como un símbolo de la modernidad. “Este se convirtió en el emblema de los que querían demostrar que eran cultos y civilizados”[10]. Si no fuera por esta razón, no habría conseguido la audiencia que alcanzó.
 
Este fue el camino desde lo deiforme a lo deforme, que consistió en la apología y la promoción de todo cuanto colisionaba con el verdadero concepto de belleza. Fue un primer paso.
 
Luego vino el arte postmoderno, en el que se buscó no simplemente lo deforme, sino lo amorfo, lo amébico.
 
Se completó el ciclo: deiforme → deforme → informe.
 
La diferencia de orientación entre el modernismo y el postmodernismo en el arte puede ser vista en cualquier cuadro de Picasso. En ellos existe algo impactante, agresivo ‒de algún modo dramático‒ que puede ser comparado a una estridencia, una disonancia. El arte postmoderno es diferente: nada dramático. Por ejemplo, en una Bienal en São Paulo fue expuesto como una obra de arte un metro de un albañil.
 
Walcyr Carrasco dijo: “Las exposiciones de vanguardia se transformaron en un parque de diversiones para los intelectuales”[11].
 
Reducir todo lo que debería ser a imagen de Dios a algo sin forma, sin color y sin sabor, es chocar de frente con la finalidad de la Creación. En cierto modo, por lo tanto, constituye un gran insulto a Dios.
 
Esta integración a través del pastiche es algo más grave que la agresión directa, pues quien hace esto realiza un homenaje de un tal o cual reconocimiento de su importancia. El desprecio de lo bello, que muestra el postmodernismo, va más allá que la agresión: es una gran ofensa, la venganza suma.
  
No pudiendo aniquilar el orden del ser, trata de reducir todo a una nebulosa “Inánis et vácua”, como dice el libro del Génesis: “La Tierra, sin embargo, era informe y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”[12]. El moderno muestra aquí un vertiginoso amor al pasado, no a un pasado cualquiera, sino al de antes de la creación del mundo.
 
Caminamos hacia una mezcla repugnante ex-deiforme, después deformado, y finalmente sin forma. Aquí nos encontramos.
 
NOTAS
[1] Ver Hexǽmeron, col. 12, n. 14 y 15.
[2] Plinio Corrêa de Oliveira, “Revolución y Contra-Revolución”. Cap. 10-2.
[3] Encíclica Músicæ Sacræ Disciplína de 25 de Diciembre de 1955.
[4] Essai sur la littérature anglaise, II.
[5] L’Art Romantique, XIX, IV.
[6] Op.. cit, p. 125.
[7] Op.. cit, p. 127.
[8] P. 128.
[9] Conversations avec Christian Zervos, en Cahiers d’Art, 1953.
[10] Hobsbawm, op.. cit, p. 183.
[11] Catolicismo, Nº 530, febrero de 1995.
[12] Gen. I, 2.

EL INFALIBILISMO ad líbitum DE FERNANDO OCÁRIZ BRAÑA (OTRO CASO DE ALERGIA ANTISEDEVACANTISTA)

Este artículo escrito por Arnaldo Xavier da Silveira para BONUM CERTAMEN (en una posición a la cual no adherimos por obvias razones teológicas, personales ni editoriales), fue traducido en 2012 por Antonio Moiño Muniz para AMOR DE LA VERDAD. Lo traemos a actualidad porque según fuentes confidenciales, Fernando Ocáriz Braña, encargado por el Vaticano para los diálogos con el fellayanismo, sería el próximo prelado del Opus Dei.
 
“EL GRAVE ERROR TEOLÓGICO DE MONS. OCÁRIZ”
 
En el Osservatore Romano del 2 del pasado diciembre, Mons. Fernando Ocáriz Braña, Vicario General del Opus Dei, un experto de la Santa Sede en las discusiones teológicas con la Sociedad de San Pío X, ha publicado un artículo titulado “Sobre la adhesión al Concilio Vaticano II”. El artículo expresa plenamente la posición ahora dominante en ciertos círculos, que aceptan el Concilio Vaticano II, incluso en los pasajes citados como contrarios a la tradición, invocando para ello una infalibilidad del Magisterio ordinario, o la obligación de un asentimiento “interno regulado por la virtud de la ‘obediencia’”. 
  
Fernando Ocáriz Braña, Vicario General de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Fue ordenado en 1971 con el rito Montiniano (por tanto, desde la Oración y Creencia tradicional, NO ES SACERDOTE CATÓLICO) 
   
El asentimiento interno según Mons. Ocáriz
El ilustre prelado escribe:
“El Concilio Vaticano II no definió ningún dogma, en el sentido de que no propuso mediante acto definitivo ninguna doctrina. Sin embargo, el hecho de que un acto del Magisterio de la Iglesia no se ejerza mediante el carisma de la infalibilidad no significa que pueda considerarse ‘falible’ el sentido de que transmita una ‘doctrina provisional’ o bien ‘opiniones autorizadas’. Toda expresión de Magisterio auténtico hay que recibirla como lo que verdaderamente es: una enseñanza dada por los Pastores que, en la sucesión apostólica, hablan con el ‘carisma de la verdad’ (Dei Verbum, n. 8), ‘revestidos de la autoridad de Cristo’ (Lumen géntium, n. 25), ‘a la luz del Espíritu Santo’ (ibid.).
   
Este carisma, autoridad y luz ciertamente estuvieron presentes en el Concilio Vaticano II; negar esto a todo el episcopado cum Petro y sub Petro, reunido para enseñar a la Iglesia universal, sería negar algo de la esencia misma de la Iglesia (cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Mystérium Ecclésiæ, 24-VI-1973, nn. 2-5)”.
  
Poco después, Monseñor Ocáriz añade:
“Las afirmaciones del Concilio Vaticano II que recuerdan verdades de fe requieren, obviamente, la adhesión de fe teologal, no porque hayan sido enseñadas por este Concilio, sino porque ya habían sido enseñadas infaliblemente como tales por la Iglesia, mediante un juicio solemne o mediante el Magisterio ordinario y universal. […] Las demás enseñanzas doctrinales del Concilio requieren de los fieles el grado de adhesión denominado ‘religioso asentimiento de la voluntad y de la inteligencia’. Un asentimiento ‘religioso’, por lo tanto no fundado en motivaciones puramente racionales. Tal adhesión no se configura como un acto de fe, sino más bien de obediencia no sencillamente disciplinaria, mas enraizada en la confianza en la asistencia divina al Magisterio y, por ello, ‘en la lógica y bajo el impulso de la obediencia de la fe’ (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum veritátis, 24-V-1990, n. 23). Esta obediencia al Magisterio de la Iglesia no constituye un límite puesto a la libertad; al contrario, es fuente de libertad. Las palabras de Cristo: ‘Quien a vosotros escucha, a mí me escucha’ (Lc 10,16) se dirigen también a los sucesores de los Apóstoles”.
  
Cerca del final, mons. Ocáriz dice:
“En cualquier caso, siguen siendo espacios legítimos de libertad teológica para explicar de uno u otro modo la no contradicción con la Tradición de algunas formulaciones presentes en los textos conciliares y, por ello, para explicar el significado mismo de algunas expresiones contenidas en esas partes”.
  
Los caminos de Dios no son los nuestros
Jesucristo podría, por supuesto, haber dado a San Pedro y a sus sucesores el carisma de la infalibilidad absoluta. Esta podría, en teoría, cubrir cualquier pronunciamiento doctrinal de los papas y concilios, además de las resoluciones canónicas, litúrgicas, etc. E incluso podría cubrir las decisiones pastorales y administrativas. El problema no es si la asistencia del Espíritu Santo con un alcance absoluto y general, sería en principio posible. Por supuesto que sí.
 
En realidad, sin embargo, Nuestro Señor no quiso dar a San Pedro, al Colegio de los Obispos con el Papa, a la Iglesia en fin, la asistencia en términos tan absolutos. Los caminos de Dios no siempre son los nuestros. La barca de Pedro está sujeto a tempestades. En resumen, la teología tradicional dice que consta en la revelación que la asistencia del Espíritu Santo de Dios no fue prometida, y por lo tanto no fue asegurada, sin restricciones en todos los casos y circunstancias.
  
Esta asistencia garantizada por nuestro Señor cubre sin restricciones las definiciones extraordinarias, tanto papales como conciliares. Sin embargo, las monumentales obras teológicas, sobre todo las de la edad de plata de la escolástica, ponen de manifiesto que puede haber errores e incluso herejías, en los pronunciamientos papales y conciliares no garantizados por la infalibilidad.
 
La doctrina es más matizada de lo que quieres, Mons. Ocáriz
El documento sostiene, como absoluto e incondicional, el principio de que incluso las enseñanzas no infalibles del Magisterio papal o conciliar necesariamente requieren el asentimiento interno de los fieles. Ahora bien, los grandes autores neoescolásticos establecen salvedades importantes a esta teoría, demostrando que no se puede tomar de modo tan simplista, como una norma que no admite excepciones.
 
En efecto,
  • Franz Diekamp declara que la obligación de adherirse a la enseñanza infalible del Papa “puede comenzar a cesar” en el caso rarísimo de que un experto, después de un examen diligentísimo, “llegue a la convicción de que el error se introdujo en la declaración” (Theologíæ Dogmáticæ Manuále, I, 72).
  • Christian Pesch SJ admite tal asentimiento “hasta que se aclare que hubo un error positivo en el decreto de la Curia Romana o del Papa” (Prælectiónes  Dogmáticæ, I, 314 / 315).
  • Benedictus Merkelbach OP enseña que la doctrina propuesta de forma no infalible, accidentalmente y en circunstancias excepcionales, puede admitir la suspensión del asentimiento interno (Summa Theologíæ Morális, I, 601).
  • Hugo Hurter dice que ante declaraciones no infalibles, puede ser legítimo “el miedo al error, el asentimiento condicional, o la suspensión del juicio” (Theologíæ Dogmáticæ compéndium, I, 492).
  • Sixto Cartechini SJ sostiene que el asentimiento interno a las decisiones no infalibles se puede negar si los fieles “tienen la evidencia de que algo ordenado es ilegal, pudiendo en esta hipótesis suspender el asentimiento (…) sin miedo y sin pecado ” (Dall’Opinione al Dogma, 153-154)
  • El abad Paul Nau OSB explicó que el asentimiento puede ser suspendido o negado si hay “una oposición entre un preciso texto de encíclica y otros testimonios de la tradición” (Une source doctrinale: les encycliques, 84).
  
Absolutizando indebidamente el concepto de ayuda divina
Aquí está el grave error, con consecuencias muy graves e incluso gravísimas, en que incide el ilustre y venerando Vicario General del Opus Dei. Él entiende que el Magisterio, asistido por el divino Espíritu Santo, sería omnímodamente y necesariamente inmune a cualquier desviación doctrinal. Ahora bien, así como el Magisterio Ordinario de todos los tiempos, aunque asistido por el Espíritu Santo, no siempre está garantizado por la infalibilidad, así también el Magisterio de hoy en día aunque cuenta con la ayuda divina, sin embargo no está asegurado por la exención absoluta de error. Por lo tanto, algunas enseñanzas del Magisterio Ordinario pueden diferir de la Tradición, incluso en casos graves. Es lo que lógicamente fluye de la carta apostólica “Tuas Libénter”, en la que Pío IX describe las diversas condiciones necesarias para que el magisterio ordinario goce de infalibilidad, condiciones que el Vaticano I, no las distingue claramente ya que resume toda esta doctrina con la expresión “Magisterio Ordinario universal” (esta cuestión requeriría un estudio más profundo que, tengo la intención de desarrollar en el corto plazo).
  
Las nuevas doctrinas del Concilio Vaticano II que se señalan como divergentes de la tradición –la libertad religiosa, la colegialidad, ecumenismo, etc.– pueden ser una enseñanza diferente (“si quis áliter docet”, I Timoteo 6, 3), sin que se pueda decir que ha fallado la ayuda del Espíritu Santo y que se ha herido la indefectibilidad de la Iglesia.
  
“Todos los días hasta el fin del mundo”
Así que no podemos decir, sin más, que existe infalibilidad absoluta en los pronunciamientos papales y conciliares. Sea en nombre de la infalibilidad del magisterio, bien en nombre de la obediencia de los fieles a Pedro, o en nombre de una aceptación de supuesta seguridad ante la aceptación de todos los pronunciamientos del Magisterio auténtico no infalible, o en nombre de cualquier otra doctrina teológica o parateológica que pueda ser excogitada, la verdad es que en la revelación nada garantiza que los pronunciamientos no infalibles sean infalibles de una forma o de otra. Aquí, de nuevo, la tesis del eminente mons Ocáriz se alejan del buen camino
  
Examinemos con lupa esta cuestión. No hay duda, que hay documentos de la Sede Apostólica y de la teología tradicional que dicen, sin distinción, que todas las enseñanzas doctrinales de los papas y los concilios deben ser acogidas por los fieles, aunque no sean infalibles, y por tanto no dotados del carisma de la infalibilidad. Aquí se incluyen las sutilezas de la hermenéutica en general y en particular en la exégesis de lo sagrado: Así como no podemos tomar de manera monolítica el “No matarás” del Decálogo, porque esto implica excepciones, por ejemplo, en caso de defensa propia, así no se puede tomar como principio absoluto siempre y en todos los casos, la aceptación sin rechistar de la enseñanza del carisma de la infalibilidad. El interés de los préstamos fue prohibido, después fue admitido, y se sometió a miles de vicisitudes. La aceptación de los ritos chinos tuvo las mismas vacilaciónes.
  
La otra cara de la moneda: el Papa hereje y el papa cismático
Esta moneda tiene dos caras. Si, por un lado, la doctrina tradicional admite la posibilidad de error en la enseñanza no infalible del Supremo Magisterio, sin lugar a dudas, por otra parte, en paralelo, también admite, sin ningún tipo de connotación sedevacantista, la posibilidad de un Papa hereje y un Papa cismático.
 
Acerca de un Papa hereje, San Roberto Belarmino, San Francisco de Sales, Francisco Suárez, Domingo de Soto Domingo, Marie Dominique Bouix, Matteo Conte da Coronata y muchos otros entre los más grandes maestros de la escolástica admiten la teoría de que un Papa puede caer en la herejía. Pietro Ballerini, cuyos estudios fueron importantes para la definición de infalibilidad en el Concilio Vaticano I, veía en la hipótesis de un Papa herético “un peligro inminente para la fe, entre todos el más grave”, ante el cual cualquier fiel debería “resistirle en su cara, refutarlo, y si fuere necesario, interpelarlo e instarlo al arrepentimiento”, “para que todos pudiesen guardarse de él”. (De potestáte ecclesiástica Summórum Pontíficum et Concilórum generálium, 104-105).
 
Acerca del Papa cismático, es indiscutible que la edad de plata de la escolástica y neoescolástica dejó en claro que, en períodos de crisis religiosa profunda, es en principio posible que un Papa, sin perder su puesto de inmediato, se separara de la Iglesia, incidiendo en el entretanto en el cisma. Esto es lo que sucede si el Sumo Pontífice “subvirtiera todas las ceremonias eclesiásticas”, “desobedeciera la ley de Cristo”, “ordenara lo que es contrario al derecho natural o divino”, no “tuviera en cuenta lo que fue ordenado, por los concilios universales o por la Santa Sede, especialmente en relación al culto divino”, “no observara el rito universal del culto eclesiástico”, o “dejara de observar con pertinacia lo que se estableció para el orden común de la Iglesia”, lo que finalmente, pudiera permitir a los fieles e incluso obligar en conciencia “a resistirle a la cara”. Tanto es así, que en estos casos el Cardenal Cayetano dice, sin ninguna connotación sedevacantista, que “ni la Iglesia estaría en él, ni tampoco él en la Iglesia” (II – II, q. 39, a. 1, n. VI).
 
Someto respetuosamente estas razones al reverendo vicario general del Opus Dei y, en la medida que la Iglesia lo prescribe, a la Sede de Pedro, columna y baluarte de la verdad, objeto de todo mi amor y devoción desde la época en que como congregante mariano aprendí a venerar la sagrada doctrina de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. También las someto a los teólogos tradicionales de nuestros días. Por las brillantes razones que muchos de estos vienen proclamando, y por las mías propias, considero que no hay nada en la teología dogmática que nos obligue moralmente a asentir a las nuevas doctrinas del Concilio Vaticano II [énfasis del traductor] que, incluso en palabras de mons. Ocáriz, “fueron y siguen siendo objeto de controversias sobre su continuidad con el Magisterio precedente, o bien sobre su compatibilidad con la Tradición”.
  
COMENTARIO DE FRAY EUSEBIO DE LUGO OSH
Me temo que tanto uno (Ocáriz) como otro (da Silveira) coinciden en sus errores, y por las mismas razones. Está visto que esta cuestión sobre la posibilidad de que el Papa pueda errar cuando enseña a toda la Iglesia sobre la Fe y las costumbres es una de las más importantes y controvertidas de los últimos siglos, por la multitud de implicaciones que conlleva.
  
Reservándome para un estudio más largo, como promete el mismo autor, me limitaré a unos breves comentarios:
  
Recordar en primer lugar que si bien las verdades de Fe son en sí mismas inmutables, su comprensión por parte de los cristianos puede pasar por visicitudes bastante variadas. Por ejemplo, el culto a las imágenes nos viene de los tiempos apostólicos, y sin embargo, llegado a cierta época, por influencia judaica, esa necesidad del culto de las imágenes fue olvidada u oscurecida en el alma de muchos cristianos. Sin llegar a negarla, muchos se vieron contaminados por las posiciones heréticas de los iconoclastas, y sostuvieron que las imágenes eran adecuadas para la instrucción de los iletrados, pero que no debían ser veneradas. Llegaron incluso a crear imágenes voluntariamente feas o repulsivas para evitar que se les diera culto y veneración. Y aunque luego la Iglesia venció, restableciendo plenamente la veneración a las imágenes, quedaron miasmas de la antigua herejía que previnieron ciertas mentes contra ellas hasta el día de hoy.
 
Otras veces ocurre que verdades de Fe creídas desde el principio van apagándose en la conciencia cristiana cuando los teólogos no consiguen encontrar fórmulas para explicarlas adecuadamente. Es el caso de la Inmaculada Concepción, que fue una verdad absolutamente clara en el Oriente del primer milenio, como lo atestigüan los textos litúrgicos, pero que luego se fué olvidando, por no conseguir explicar su relación con la Redención universal. Lo mismo le pasó a santo Tomás, que empezó sosteniéndola, más tarde dudando, para, al final de su vida, volver a aceptarla.
  
Con la infalibilidad pontificia ha pasado algo parecido: Todos los cristianos del primer milenio sostuvieron en pacífica posesión que los sucesores de Pedro eran inmunes al error, sin necesidad de precisar más.
 
Pero cuando los teólogos se vieron obligados a precisar las formas y condiciones del Magisterio y su infalibilidad, empezaron los problemas, y esta importante verdad empezó a oscurecerse en numerosos espíritus. Los mismos defensores de la infalibilidad se vieron afectados por las objeciones de sus enemigos, y poco a poco, fueron aceptando, aunque a regañadientes, la posibilidad de que el papa pudiese enseñar el error a toda la Iglesia. Esos son los teólogos de la segunda escolástica cuyos argumentos repiten sin cesar los partidarios de la falibilidad del papa.
  
Apuntar además que éstos tienen disculpas porque los herejes procuraron probar a través de la falsificación de la historia que se habían dado casos de papas herejes e incluso de papas que habían intentado enseñar el error a la Iglesia, siendo incluso condenados como herejes por sus sucesores. Los sostenedores actuales de esas fábulas ya no tienen esa disculpa, porque ya hace mucho tiempo que buenos historiadores han demostrado la falsedad de esas calumnias.
  
Los Papas pueden enseñar de varios modos, pero siempre son infalibles.
  
Se distinguen dos modos principales:
  • El Magisterio extraordinario o solemne, cuando el Papa quiere expresar o definir de manera más precisa y obligar a los fieles de modo más estricto a guardar una determinada verdad de Fe.
  • El magisterio ordinario, de todos los días, por medio de Enciclicas, Bulas, y otros documentos dirigidos a la Iglesia.
Si ese Magisterio es compartido con el resto de los obispos dispersos por el mundo, se le llama Magisterio Ordinario y Universal.
 
Desgraciadamente, ciertos teólogos, imitando los retruécanos de galicanos y jansenistas, intentaron distinguir entre un Magisterio Ordinario Infalible, y otro, de menor entidad, falible, que llamaron Magisterio meramente auténtico.
  
Esto fue posible porque los mismos eclesiásticos fueron perdiendo el sentido sobrenatural, que nos indica que es el Espíritu Santo el que impide que el Papa pueda enseñar el error, así como el sentido de la autoridad, que sabe que es Dios quien gobierna, a pesar de la fragilidad de las autoridades que Él asiste.
  
Los teólogos se dividieron entre aquellos que negaban la infalibilidad del Magisterio ordinario universal, para restringirlo solamente a las definiciones solemnes, aquellos que siguieron afirmando que el Papa era siempre infalible en su enseñanza, mientras que otros tomaron una vía media.
  
Así vemos que Mons. Ocáriz admite que tanto el Magisterio extraordinario como el ordinario son infalibles, pero admite un tercero que no es ni carne ni pescado: No sería de suyo infalible, pero tampoco sería falible: Aquí tenemos nuestro magisterio meramente auténtico. De lo más curiosa es la afirmación de que los tres tipos de Magisterio pueden coincidir en los textos de un mismo Concilio, por lo que tendríamos que hacer encaje de bolillos para saber cuál es cada uno.
  
Mantiene esa contradicción por unos motivos bien concretos:
  • Tiene que afirmar que el Concilio no ha podido equivocarse, si quiere seguir forzando la adhesión de los fieles, pero al mismo tiempo, debe dejar una puerta abierta a que pueda reconocerse algún error en el Concilio, sin que pueda decirse que la autoridad infalible ha errado.
  • Puede así reclamar obediencia al Concilio y a los Papas conciliares, sin cerrarse ninguna salida…
El señor da Silveira no parece haber entendido la postura media, diplomática, adoptada por Mons. Ocáriz, sino que lo coloca en el grupo de los sostenedores de lo que él llama infalibilidad “absoluta” del Papa. Por lo dicho más arriba, comete un grave error teológico, aunque opuesto al que él achaca a Mons. Ocáriz.
 
Los dos saben que con la tesis tradicional, que ellos llaman absoluta, los errores presentes en el magisterio conciliar y posconciliar llevarían a negar la legitimidad tanto del Concilio como de las presuntas autoridades conciliares, y eso es lo que quieren evitar a toda costa, como dice Silveira, “sin ningún tipo de connotación sedevacantista”, eso es lo que les obsesiona.  
  
Y como se han dado cuenta de que los católicos se tragan cada vez menos aquello de que el magisterio conciliar no tiene ninguna discontinuidad (en cristiano: error o herejía), van aceptando la presencia de esas discontinuidades, pero precisando que no afectarían la infalibilidad, y por lo tanto legitimidad, de los prebostes conciliares, porque pertenecerían a ese famoso magisterio meramente auténtico no infalible…
  
Eso arregla a Roma, que no pone en peligro ni su pretensión de seguir siendo la Iglesia de Cristo, y no una falsificación usurpadora de la verdadera Iglesia de Cristo, y también arreglaría a la FSSPX, que podría volver al seno de la Iglesia conciliar, sin reconocer que lleva enseñando una doctrina gravemente errónea sobre la infalibilidad de la Iglesia desde hace decenios, mientras persigue a los que perseveran en creer y enseñar la verdad siempre creída, así como en sacar las consecuencias prácticas que se imponen.
  
Según Mons. Ocáriz, resulta que el Magisterio puede renunciar a su infalibilidad, sin llegar a ser falible. Han suprimido el limbo de los niños, y lo han trasladado al ámbito de las enseñanzas doctrinales, ellas también Ni-Nis: Ni infalibles, ni falibles…diría Perogrullo. Pues en mi pueblo, o lo uno o lo otro…
  
Supone además que la infalibilidad es como una prenda de ropa, que se puede poner o quitar a voluntad. Pues no. No está en manos del Papa o del Concilio renunciar a lo que fundamenta su poder de obligar en conciencia a los fieles. Si éstos asienten con mente y voluntad a lo propuesto por sus pastores, es porque saben que los ampara Dios que ni se engaña ni nos engaña. De otro modo ni siquiera la Iglesia podría pretender ligar nuestra conciencia.
  
Como la generalidad de los teólogos después de 1870, parece haber olvidado que el Papa no es infalible sólo en sus declaraciones solemnes, sino también en su Magisterio ordinario, así como en otros actos en los que se pone en juego la Fe y el bienestar espiritual de los cristianos. Por lo que no existe un Magisterio Pontificio auténtico pero falible.
  
El Papa es igualmente infalible bien sea que se exprese mediante una definición solemne, como la de la Inmaculada Concepción de 1854, o bien se exprese en unas Bulas como las de Sixto IV a fines del S. XV.
 
Lo que cambia es el valor de obligación de la doctrina expresada: Alguien que negase la Inmaculada Concepción en el s. XV no podía ser declarado hereje, el que negara la definición de 1854, sí.
  
En cuanto a los Obispos, nunca son infalibles de por sí, es el Papa el que puntualmente y en algunas raras ocasiones los asocia a ese carisma que él posee como cosa propia, por ejemplo, cuando aprueba las Actas de un Concilio ecuménico. Podría ocurrir que el Papa convocara un Concilio, en su transcurso los obispos se rebelaran contra él no queriendo aceptar sus correcciones; todos caerían en el error, menos el Papa, que se mantendría, sólo, en la verdad.
  
Los teólogos dan a veces la impresión de caer en una especie de positivismo, cuando no de rabinismo teológico, en el que solo existirían los textos del Magisterio, sin otra cosa que permitiese interpretarlos rectamente.
 
Tenemos todo el Humus de la Tradición y la Escritura, y tenemos las advertencias y condenaciones de todos los Concilios y Papas anteriores. Ellos mismos nos mandan infinitas veces rechazar enérgicamente a los contradictores de sus decretos. Por lo que si en el V2 aparecen afirmaciones claramente contradictorias, nuestro deber es rechazarlas, no por opinión subjetiva, sino por obediencia. Es verdad que muchos textos del Concilio son voluntariamente ambiguos, y cuesta más descubrir su discontinuidad con la doctrina católica, pero también lo es que otros textos son claramente revolucionarios. Pero si advertimos que los mismísimos principios rectores de esa asamblea no son católicos, es todo lo demás lo que debe ser rechazado.
  
El mismo Ocáriz reconoce que existen novedades. Y lo nuevo se define como lo que antes no existía. Y si no existía, mal puede demostrar continuidad con lo anterior. Menos puede aún si es nuevo precisamente porque lo contradice. En la doctrina católica, no hay generación espontánea. Ni la colegialidad, ni la libertad religiosa, ni la revolución litúrgica pueden reivindicar precedente alguno en 2000 años de historia de la Iglesia. Al revés, fueron condenadas muchas veces.
  
Quizás pudiera caber la posibilidad de que el Magisterio enseñara una novedad absoluta, siempre que ésta fuese compatible con la Tradición, por ejemplo, cuando tratase de fecundación in vitro, cosa que las generaciones pasadas ni imaginaron. Pero lo que no puede hacer jamás es enseñar algo contrario a esa Tradición y claramente condenado.
   
Si ésto ocurriera, el Papa Pablo IV nos ha dado la solución: Los presuntos Pastores han resultado no ser tales, sino usurpadores. Y en el caso del Papa, nunca ha sido legítimo. No hablan en nombre de Dios, sino del Enemigo. La prueba está precisamente en que intentan obligarnos a renunciar al principio de no contradicción, como veíamos al principio. E intentan esclavizar nuestra mente exigiendo una sumisión indebida. Es peor aún que un abuso de autoridad, es demostrar que la han perdido, o que jamás la han tenido.
  
El mismo Pablo IV es claro: Debemos rechazar ese falso Magisterio y esas falsas autoridades sin ninguna angustia de conciencia, firmemente asentados en lo enseñado y no susceptible de ser corrompido, hasta que podamos volver a tener verdaderos Papa y obispos, que no podrán sino condenar a los usurpadores.