NUESTRO ESTANDARTE

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO NO FUERON ABORTADOS

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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A PESAR DE ESCRIBIR EN LATÍN...

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jueves, 8 de diciembre de 2016

FULTON SHEEN, EL DEUTEROVATICANISTA RADICAL

Muchos afirman:
“O grandioso bispo John Fulton Sheen, defensor ferrenho da Tradição, deixou clara a continuidade da missa antiga na nova de Paulo VI, já que as mudanças não foram violentas”.
  
Es hora de confutar mentiras generalizadas: Si bien Fulton Sheen hizo esta advertencia en 1948:
[Satanás] formará una Pseudo-iglesia que será el mono de la Iglesia, porque el diablo es el mono de Dios. Tendrá todas las notas y características de la Iglesia, pero a la inversa, y vaciada de su contenido Divino. Será el cuerpo místico del Anticristo, de enorme parecido externo al cuerpo místico de Cristo. Luego se verificará una paradoja: LAS MISMAS OBJECIONES CON QUE LOS HOMBRES DEL ÚLTIMO SIGLO RECHAZARON LA IGLESIA, SERÁN LAS RAZONES POR LAS QUE ACEPTARÁN LA PSEUDO-IGLESIA.
  
Pero el siglo XX se unirá a la Pseudo-iglesia porque afirma ser infalible cuando su cabeza visible hable ex cathedra desde Moscú sobre la economía y la política, y como pastor principal del comunismo mundial. (El Comunismo y la Conciencia de Occidente, Bobbs-Merryl Company, Indianápolis, 1948. Págs. 24 - 25.)
y diez años después publicara el libro This Is the Mass, ilustrado con fotografías y todo un best-seller en su tiempo, no por ello se puede concluir que sea él “férreo defensor de la Tradición”. Muy por el contrario, durante los años sesenta hasta su muerte en 1979 quemó lo que antes adoraba y adoró lo que por juramento debió quemar, esto es, abrazó con furor y a juro el moderismo y todo lo que ello implica (Novus Ordo, ecumenismo, minifaldas, desprecio a la Tradición, etc.).
  
De ahí que consideramos meritorio traducir el siguiente artículo publicado en TRADITION IN ACTION sobre el carácter modernista de Fulton Sheen. Algunos datos han sido agregados para remarcar la veracidad del artículo, y exclamar como hiciera el castizo Quevedo al ver a Martín Lutero en el Infierno: “ESPÁNTOME DE QUE SUPIESES NADA. ¿DE QUÉ TE APROVECHARON TUS LETRAS Y AGUDEZA?”.
  
EL ARZOBISPO SHEEN, UN ENTUSIASTA DEL VATICANO II
Por Marian Teresa Horvat, Ph. D.
 
TRADITION IN ACTION recibió recientemente la siguiente carta de uno de sus lectores sobre el Arzobispo Fulton Sheen, la cual responderé a continuación.
Estimados TRADITION IN ACTION,
 
Amo vuestra página y la gran labor que hacéis, y os agradezco mucho por ello.
 
Acerca de vuestros recientes artículos sobre el Arzobispo Fulton Sheen (aquí y aquí), era mi opinión que él nunca dijo la Misa Novus Ordo y era completamente adverso a ella. También decía que debido a esta desobediencia todos se alejaron de él y cayó en desgracia, siendo también separado de toda responsabilidad pública, y nunca se le permitió decir Misa en público ni hablar en público nunca más. Le fue provisto un pequeño apartamento y pasó allí el resto de sus días como un recluso; y le fue permitido decir diaramente Misa a un pequeño grupo de monjas que también rechazaron el Novus Ordo.
 
Quizá no tengáis el tiempo para revisar los hechos, pero muchos de nosotros creemos esta historia sobre el Arzobispo Sheen como un prelado tradicional, bueno y santo. No es mi intención difamar o pensar mal de él, pero quiero saber si deberíamos asombrarnos sobre otros sermones de él, o por seguridad solo dejar de escucharlo completamente.
 
Dios os bendiga,
S.C.
  
Querido S.C.,
 
Gracias por tus bellas palabras sobre nuestro sitio. Lo apreciamos muchísimo.
   
Temo grandemente que los rumores que has escuchado sobre el Arzobispo Sheen no sean ciertos, sino piadosas mentiras que a menudo circulan sobre esta o cualquier persona ‘popular’. Me refiero especialmente a estas dos nociones:
  1. El Arzobispo Sheen was estuvo en contra del Vaticano II y recusó la Nueva Misa.
  2. Él perdió el favor de la Jerarquía vaticana y la estadounidense por sus posiciones conservadoras, y acabó sus días perseguido y aislado.
 
Parece que ninguna de esas aserciones es verdadera u objetiva. Mi respuesta está basada en la popular autobiografía de Sheen, Treasure in Clay -Tesoro en vasija de barro- (Ignatius Press, San Francisco, 1993), como también en America's Bishop: The Life and Times of Bishop Sheen -El obispo estadounidense: Vida y tiempos del Obispo Sheen-, de Thomas C. Reeve (Encounter Books, 2001), considerada una fuente reconocida sobre Fulton J. Sheen.
 
DEFENSOR ARDIENTE DE LA LIBERTAD RELIGIOSA
En su Autobiografía, Sheen dedica un capítulo al Vaticano II, calificando su presencia de él en las reuniones generales y en las sesiones plenarias como “una de las mayores bendiciones que el Señor ha concedido a mi vida” (p. 281). Sólo tiene palabras de efusivas alabanzas para el Concilio “que abrió la Iglesia al mundo”, un punto que enfatizará repetidamente.
  
Fulton Sheen en una de las sesiones del Vaticano II. Ratzinger, en 2011, recordará que Fulton y él mismo hacían parte de la Comisión conciliar sobre las Misiones.
  
Comentando sobre la controversial Constitución Gáudium et spes, que abrió la Iglesia al mundo moderno, él la llama “una obra forjada bajo la inspiración del Espíritu Santo”. Insiste que los dos extremos, esto es, “el criticismo conservador” y las “interpretaciones mundanas” del documento, son ambas radicales e infundadas, y que el equilibrio pensado –entendido por el Concilio– se encuentra en la vía media, supuestamente el camino que él sigue (ibid, p. 290).
 
En el Concilio, Sheen contribuyó a la aprobación Declaración sobre la Libertad Religiosa, en la cual el jesuita estadounidense John Courtney Murray jugó un papel importante apoyado por los obispos estadounidenses. Sheen aplaudió a los prelados conciliares porque “ellos en general siguieron a los obispos estadounidenses y su esfuerzo sobre la libertad religiosa” (ibid, p 293).
 
Como muchos prelados estadounidenses de su tiempo, fue un campeón de la libertad religiosa y de conciencia como están establecidas en la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, una posición liberal que había merecido la condenación de los Pontífices preconciliares (ver la condenación de la libertad religiosa aquí; y la de la libertad de conciencia aquí).
 
UN PIONERO EN LAS RELACIONES INTERCONFESIONALES
Al promover las decisiones del Vaticano II, Sheen fue sumamente activo en el área de las relaciones interconfesionales. Por ejemplo, el 30 de Enero de 1967, siendo obispo de Rochester (NY), se dirigió a una multitud de 2300 personas en una sinagoga. Es de advertir que en ese tiempo visitar una sinagoga era un paso fuerte que solo unos pocos promotores radicales del Progresivismo se atrevían a dar.
 
Un mes después, se dirigió a una audiencia de novecientos líderes judíos y protestantes, compartiendo plataforma con un rabino [N. del T.: el rabino Marc H. Tanenbaum, entonces jefe del Consejo Estadounidense de Sinagogas. Tanembaum fue discípulo del rabino Abraham Joshua Heschel, y como él, fue uno de los personajes claves en la elaboración de la declaración Nostra Ætáte]. En su alocución, declaró: “Tenemos el mismo Dios y somos Su pueblo” (Reeves, pp. 306-307).
   
Como obispo de Rochester, él promovió muchos encuentros y eventos inter-religiosos. Él fue uno de los principales voceros, por ejemplo, en el segundo encuentro anual Día ecuménico de oración por la unidad cristiana realizado en el Teatro Eastman en 1967. Cuando Billy Graham llegó a Rochester para predicar, Sheen urgió a todo su staff a atenderlo como gesto de buena voluntad.
  
Cuando falleció Fulton Sheen, Billy Graham (izquierda) dijo: “Él derribó la muralla de prejuicios entre los Católicos y los protestantes [...] Yo lloro su muerte y espero reencontrarnos en el Cielo”.
   
Sheen era propietario de casi 3000 libros escriturísticos de autores protestantes (por ejemplo, la Daily Living Guide del pastor William Barclay, un presbiteriano que no creía en el Nacimiento virginal ni en la Resurrección física del Señor), los cuales él leyó y alentó a sus sacerdotes para que los usaran. Cuando un sacerdote le arguyó que ellos fueron enseñados en el seminario que no leyeran a comentaristas protestantes, Sheen se rió y contestó: “Vicario, Vd. debe recordar que el Espíritu Santo obra a través de ellos también” (Reeves, pp. 307, 309).

En orden a alentar la buena voluntad con las otras religiones, él fundó la Sheen Ecumenical Housing Foundation, que existe hasta el día de hoy.
 
NO ACEPTAR EL CONCILIO ES DEMONÍACO
En síntesis, el obispo Sheen siempre defendió las reformas del Vaticano II, yendo tan lejos como para tildar cualquier reacción contra éste como “demoníaca”. De hecho, declaró:
“Las tensiones que se desarrollaron después del Concilio no son sorprendentes para quien conoce la historia entera de la Iglesia. Es un hecho histórico que cada vez que hay una efusión del Espíritu Santo como en un Concilio General de la Iglesia, siempre hay una manifestación adicional de fuerza por el antiespíritu o el demonio. Incluso en el comienzo, inmediatamente después de Pentecostés y el descendimiento del Espíritu sobre los Apóstoles, comenzó una persecución y el asesinato de Esteban. Si un Concilio General no provoca el espíritu de turbulencia, uno puede dudar casi completamente de la operación de la Tercera Persona de la Trinidad sobre la Asamblea conciliar” (Reeves, p. 335).
 
ADEPTO DE LA NUEVA MISA
Incluso antes del Concilio, Fulton Sheen dejó claro que no estaba en contra de los cambios en la Misa; a mediados de 1956, él había expresado su esperanza de que algún día la Misa pudiera ser dicha en “el idioma de la gente” (Reeves, p. 261).
  
Cuando fue nombrado obispo de Rochester en 1966, la Misa en vernáculo había ya sido introducida y los altares fueron volteados. No hay evidencia de que Sheen hiciera esfuerzo alguno para retener la Misa Romana Tradiciona. Por el contrario, el Cardenal Spellman de New York, con el cual a menudo Sheen reñía, fue conocido por moverse más despacio en la aplicación de los cambios litúrgicos, mientras que el obispo de Rochester estuvo presto a aplicarlos y complacer a Roma.
 
CONTRA LAS TRADICIONES DE TRENTO
Hay una carta conocida de Fulton Sheen sobre la cuestión del movimiento tradicionalista que estaba creciendo en reacción a los cambios litúrgicos. En una carta a una mujer llamada Bárbara D. Rew (de soltera Becker), de fecha del 21 de Septiembre de 1978, él le pide que aconseje a una amiga de ella (de apellido Richardon) no asistir a Misas en una capilla tradicionalista (Santa María, de la FSSPX), porque “este grupo no tiene aprobación eclesiástica y, de hecho, puede llevarla a ella y posiblemente a su familia al cisma y aún a la herejía”.
  
Agrega en la carta:
El Concilio Vaticano [II] aprobó la actualización de la Liturgia y entre los cambios que fueron recomendados están los concernientes a la Misa. Los cambios hechos por el Papa Pablo VI no fueron cambios doctrinales, solamente cambiaron del latín al vernáculo. Han habido muchos cambios en la Misa durante los siglos.
 
El Señor nunca dijo la Misa en latín; Él usó el idioma de su tiempo. Además, el cambio en la traducción no altera el significado del texto. Siempre busco las traducciones que hagan las Escrituras más entendibles y claras”.
 
Él concluye su carta aconsejando a la señora Richardon “alejarse de ese grupo cismático tan pronto como le sea posible, o sufrir la consecuencia de posiblemente encontrarse ella misma fuera de la Iglesia” (Cartas, The Angelus, Fraternidad Sacerdotal San Pío X-Distrito de Estados Unidos, Noviembre de 1978).
 
Su aversión a las tradiciones de la Iglesia como formadas en el Concilio de Trento y la Contrarreforma no puede ser mejor expresada que con este pequeño episodio. Sheen, amigo íntimo de Juan XXIII bis, al cual visitaba cada año, le consideraba un líder iluminado y fuerte, y alabó su coraje en llamar a un Concilio que pudiera conducir a una era de cambio. Poco después de que el Papa falleciera a causa de un cáncer estomacal, Fulton le dijo a los reporteros que, aunque fue elegido en sus setentas, “¡Juan XXIII en cuatro años deshizo 400 años!” (Reeves, p. 271).
  
Sheen y Juan XXIII bis
 
‘UN PRELADO EN EL ALA PROGRESISTA…’
El arzobispo Sheen también se convirtió en amigo de Pablo VI, que lo invitó a ser uno de los 188 obispos a asistir al Sínodo de Obispos realizado en 1967 durante un mes, ofreciendo consejería sobre asuntos doctrinales y organizacionales. En él, la división definida entre los obispos tradicionales y progesivistas era aparente.
  
Sheen y su amigo Montini
 
Reeves nota que el Cardenal Ottaviani, de 76 años, fue el líder de los tradicionalistas, pero “los vientos conciliares soplaban en su contra”. De otro lado, “Sheen estaba claramente en el ala progresivista, en el sentido de que adhería plenamente a las reformas del Vaticano II y quería verlas implementadas”.
 
El autor observó que sus ansias en seguir el Concilio le causaron problemas a Sheen como obispo de Rochester, desde que se determinó en convertirse en “el primer obispo estadounidense en atentar implementar en una diócesis la totalidad de las enseñanas del Concilio Vaticano II” (Reeves, pp. 313-314).
 
Los cambios que él introdujo para alentar “una iglesia de los pobres” prontamente llegaron a niveles críticos. En su Autobiografía, no tiene pudor en alabar al arzobispo brasileño Hélder Câmara, conocido también como el Arzobispo Rojo. En nombre de ayudar a los pobres, Câmara apoyó a los movimientos comunistas más radicales de Brasil. Él es justamente tenido como un precursor de la Teología de la Liberación.
 
Reeves también señala que en ese tiempo, el obispo Sheen estuvo bajo ataque de la derecha por oponerse también a la guerra de Vietnam (Reeves, pp. 6, 298; Sheen, p. 310).
 
DESPUÉS DE ROCHESTER, UN NUEVO SHOW DE TV Y ENTREVISTAS
No hay fundamento para la idea de que Fulton Sheen sufriera persecución y aislamiento en los años después de su retiro como obispo de Rochester en 1969. Es de conocimiento público que dejó la diócesis porque se manifestó él mismo ser un mal administrador (quiso ceder los predios de la parroquia de Santa Brígida a la Agencia Federal de Vivienda y Desarrollo Urbano, pero los feligreses y el clero de las diócesis vecinas se opusieron a ello). Pablo VI aceptó su renuncia y le dio el título honorífico de Arzobispo Titular de Neoporto (Newport, País de Gales) sin niguna responsabilidad práctica.
  
Él regresó a New York, y durante comienzos de la década de 1970, continuó dando entrevistas y escribiendo a velocidad frenética. Dio inumerables retiros para presbíteros y religiosos alrededor del mundo. Incluso lanzó otra serie de televisión llamada What Now America? en 1974-1975 (Reeves, p. 349).

Entre colegas: Fulton Sheen y Juan Pablo II en la Catedral de San Patricio (Octubre de 1979). Sheen dijo de Wojtyla que sería “uno de los más grandes Papas en la historia de la Iglesia”. (p. 244)
 
También continuo hablando en eventos ecuménicos. En 1972, por ejemplo, viajó al condado de Orange (California), para predicar en la iglesia de la Comunidad La Tumba del Huerto de Robert Schuller, donde 6000 personas fueron a escuchar el sermón de Fulton Sheen (Reeves, p. 339).
 
Cuando murió, miles de personas se congregaron en la Catedral de San Patricio para su funeral –una Misa Novus Ordo concelebrada– el 13 de Diciembre de 1979.

EL SEPARATISMO VASCO, MARIONETA ANGLO-NAZIONISTA

  1. Sabino Arana: Racismo secesionista
    Entre la Constitución de Cádiz (1812) y la Constitución de Cánovas (1876) se consumó la supresión de los Fueros vascos, instaurando en las provincias Vascongadas el régimen normal del servicio militar y el sistema general de impuestos, dulcificado después por un favorable concierto económico.
     
    El nacionalismo separatista vasco nació políticamente de la frustración por la pérdida de sus privilegios medievales. Nació desintegrador como una sectaria degeneración del carlismo, falsificando la historia y la lengua, inventando mitos y corrompiendo los corazones del noble pueblo que dio origen a Castilla.
     
    Sabino Arana (1865-1903), pretendido fundador del nacionalismo vasco antiespañol, fue un hombre extraño, que se sintió iluminado en Barcelona (1886) por el nuevo catalanismo de la Lliga (Prat de la Riba y Cambó).
      
    Sabino Arana
      
    Los nacionalismos, catalán y vasco, fueron concebidos por sus promotores como una aplicación española del “principio de las nacionalidades” acuñado por el masón revolucionario Mazzini que expulsó a los Borbones de Italia (1861) proclamando rey a Víctor Manuel II (masón).
     
    Mazzini definió el derecho a convertirse en Estado de las naciones con lengua y cultura propias. Es la estrategia del Imperio norteamericano para destruir la hegemonía de las naciones fundadoras de Europa, paso previo para la implantación del “Nuevo orden mundial”.
      
    Sabino Arana incorporó el racismo y la xenofobia a su programa nacionalista, siendo un claro precedente al nazismo de Hitler. Algunas “perlas” sabinianas:
    • Los españoles (maketos) deberán ser expulsados en los primeros años de la independencia a fin de borrar toda huella que en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación.
    • La ciudadanía vizcaína pertenecerá por derecho natural a las familias de raza euskeriana.
    • La mezcla de sangre es la exclusiva razón del hundimiento de las antiguas civilizaciones.
    Sólo el carácter compulsivo de su racismo puede explicar las docenas de páginas que dedicó al odio a los españoles. Escribió:
    “La raza está por encima de la propia tierra. Nosotros los euskerianos debemos saber que la patria se mide por la raza, la historia, las leyes viejas, el carácter y la lengua”.
     
    Una semana después de la mayoría de edad de Alfonso XIII, Sabino Arana dirigió un telegrama a Theodore Roosevelt, presidente de USA para felicitarle por la concesión de la independencia a Cuba (1902), a la espera de que Europa le imitara concediendo la libertad a la Nación Vasca.
      
  2. La verdad sobre Gladio (ETA y demás) 
      
     
    “Para desestabilizar al Gobierno de España, la Gladio puso en marcha el terrorismo de extrema izquierda más brutal y sanguinario: ETA, GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), FRAP… todas estas organizaciones terroristas empezaron a funcionar en esa época, hacia 1968, coincidiendo con el Mayo Francés, que fue la maniobra empleada por la CIA en Francia para acabar con Charles De Gaulle”.
    • 1968 – España: Aparece la organización terrorista ETA y comete sus primeros asesinatos. En 1970 se celebró el juicio sumarísimo que ha pasado a la historia como el Proceso de Burgos. Los hechos juzgados se remontaban al año 1968. El 2 de agosto de aquel año era asesinado el policía Melitón Manzanas, jefe de la Brigada de Investigación de lo Social de la comisaría de San Sebastián y que fue la primera víctima de ETA. El 7 de junio era asesinado José Pardines Azcay, agente de la Guardia Civil, durante un control de carretera. Estos fueron los primeros asesinatos de la red terrorista y se decidió juzgar a través de un tribunal militar a dieciséis de sus militantes. 
    • 1973 – España: Asesinato del almirante Carrero Blanco, jefe del Gobierno y previsible continuador del Régimen. El almirante, que se había negado a prestar apoyo logístico a los norteamericanos durante la reciente guerra árabe-israelí, era asesinado un día después de haberse entrevistado en Madrid con el secretario de Estado, Henry Kissinger.
     
  3. Nacionalismo vasco-Estado de Israel: Historia de unas relaciones secretas.
    El nacionalismo vasco siempre ha teni­do una gran admiración por el pueblo judío y los logros alcan­zados por el Estado de Israel. Se considera que existen muchas similitudes: tienen una lengua propia, un carácter étnico, unos símbolos, una historia y, ante todo, una profunda identidad nacional.
     
    Para los primeros dirigentes fundadores de ETA, al igual que para las juventudes del PNV, Israel es su imagen ideal, un ejempío a seguir; un pueblo que ha logrado su liberación nacional a base de la lucha armada. El grupo terrorista clandestino judío Irgún se convierte en su espejo; Menahem Beguin, en su máxi­mo líder, en su ideólogo militar; y su obra La Revuelta, en su libro de cabecera, convirtiéndolo en la Biblia de su lucha arma­da. Las normas internas de seguridad que ETA establece desde los primeros años son, esencialmente, adaptación y adecuación de las experiencias del movimiento de liberación nacional judío Irgún. El Irgún Zvaí Leumí (Organización Militar Nacional) había sido la principal formación armada judía contra la ocupación británica de Palestina
     
    Iñigo Urkullu (izquierda) con el embajador de Israel en España, Alon Bar.
     
    Pocos saben que entre enero de 1974 y mayo de 1977, es decir, un mes antes de las primeras elecciones democráticas, el Gobierno de Euskadi en el exilio y el Partido Nacionalista Vasco, que por aquellas fechas son lo mismo, solicitan y obtienen formación paramilitar de dos capitanes israelíes pertenecientes a unidades de élite. Los contactos son realizados por Primitivo Abad Gorostiza, con larga trayectoria militar. Había sido comandante de gudaris (soldados vascos) en la Guerra Civil y durante la Segunda Gue­rra Mundial estuvo integrado en la Brigada Vasca junto a las tro­pas norteamericanas. En 1943, al organizarse Eusko Naya (Volun­tad Vasca), una especie de ejército con vistas a una inminente victoria aliada, él es el jefe de la zona de Vizcaya, que contaba con 19 compañías con 103 gudaris cada una.
     
    Del 9 de enero al 6 de febrero de 1974 Primitivo Abad permanece cerca de Tel Aviv para realizar, como responsable de la organización sindical Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV), un curso sobre temas laborales y cooperativistas, impartido por la Confederación General de los Trabajadores de Israel (Histadrut). Pero su misión es muy distinta. Según las indicaciones del todo­poderoso dirigente del PNV Juan Ajuriaguerra, debe tomar con­tacto con militares israelíes que estén dispuestos a entrenar coman­dos paramilitares de jóvenes vascos que, bajo la garantía del Gobierno de Euskadi, fueran enviados a Israel. A través de Josu de Arenaza, miembro del Buru Batzar (Con­sejo Nacional) del PNV de Vizcaya y director del semanario en euskera Agur, Abad obtiene la dirección y entra en contacto con el capitán Yair Dori Yussif, perteneciente a una unidad de élite de paracaidistas del Tzáhal (fuerzas armadas de Israel).
CONCLUSIÓN
Los nacionalismos periféricos de España son una creación británica de la época de la revolución industrial e incluso antes. ETA nació mucho después, como parte de la Operación Gladio de la OTAN. Se trató de un intento de las potencias atlantistas para desestabilizar España durante el tardofranquismo y la transición, y arrojar al pueblo español a las manos de las fuerzas políticas "moderadas, sensatas y ordenadas" avaladas por el Fondo Monetario Internacional y otros poderes financieros. Probablemente los únicos estadistas españoles que realmente estaban interesados en acabar con ETA fueron Franco, Carrero Blanco y Adolfo Suárez. Después, se han tenido, y se siguen teniendo, numerosas oportunidades para acabar con "la banda", reducida a un papel de "terrorismo residual" de conveniencia. Las FyCSE saben perfectamente quiénes son los etarras y podrían detenerlos a todos, pero desde arriba vienen órdenes de no actuar. Hoy, ETA está controlada por las cloacas del Estado (con el ex-vicepresidente, ex-ministro del Interior y candidato a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la cabeza) y sirve para mantener a todo un chiringuito de burócratas, empresarios y políticos que usan la lucha contra el terrorismo para colgarse medallas y como medio de subsistencia económica y autojustificación existencial.
  

ELOGIO DE SAN BERNARDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Inmaculada Concepción (Francisco de Zurbarán)
 
"Contemplad, pues, más altamente con cuánto afecto de devoción quiso fuese honrada María por nosotros aquel Señor que puso en ella toda la plenitud del bien, para que, consiguientemente, si en nosotros hay algo de esperanza, algo de gracia, algo de salud, conozcamos que redunda de aquella que subió rebosando en delicias. Huerto es, en verdad, de delicias que no solamente inspiró viniendo, sino que agitó dulcemente con sus soberanos soplos aquel austro divino, sobreviniendo en ella, para que por todas partes fluyan y se difundan sus aromas, los dones, es a saber, de las gracias. Quita este cuerpo solar que ilumina al mundo, ¿cómo podrá haber día? Quita a María, esta estrella del mar, del mar sin duda grande y espacioso, ¿qué quedará sino obscuridad, que todo lo ofusque, sombra de la muerte todo y densísimas tinieblas?
 
Con todo lo íntimo, pues, de nuestra alma, con todos los afectos de nuestro corazón y con todos los sentimientos y deseos de nuestra voluntad, veneremos a María, porque ésta es la voluntad de aquel Señor que quiso que todo lo recibiéramos por María. Esta es, repito, su voluntad, pero para bien nuestro. Puesto que, mirando en todo y por todo al bien de los miserables, consuela nuestro temor, excita nuestra fe, fortalece nuestra esperanza, disipa nuestra desconfianza y anima nuestra pusilanimidad. Recelabas acercarte al Padre, y aterrado con sólo oír su voz, huías a esconderte entre las hojas. El te dio a Jesús por mediador. ¿Qué no conseguirá tal Hijo de Padre tal? Será oído sin duda por su respeto, pues el Padre ama al Hijo. Mas recelas acaso llegarte también a El. Hermano tuyo es, tu carne es, tentado en todas las cosas sin pecado para hacerse misericordioso. Este hermano te lo dio María. Pero, por ventura, en El también miras con temblor su majestad divina, porque, aunque se hizo hombre, con todo eso permaneció Dios. ¿Quieres tener un abogado igualmente para con El? Pues recurre a María. Porque se halla la humanidad pura en María, no sólo pura de toda contaminación, sino pura de toda mezcla de otra naturaleza. No me cabe la menor duda: será ella oída también por tu respeto. Oirá sin duda el Hijo a la Madre, y oirá el Padre al Hijo. Hijos amados, ésta es la escala de los pecadores, ésta es mi mayor confianza, ésta es toda la razón de la esperanza mía".

martes, 6 de diciembre de 2016

SOBRE EL MOVIMIENTO "#NIUNAMENOS"

Tomado de RADIO CRISTIANDAD
  
    
Nos encontramos en tiempos de verdadera confusión; tiempos que, donde la influencia del mundo en muchos aspectos relacionados con la moral, están siendo manipulados de tal manera que pueden llegar a corromper y hasta hacer perder absolutamente el buen criterio de, incluso, personas que creen estar bien plantadas en sus principios.
  
Es tiempo de apostasía, de revolución, de cambios que conducen al mal, de pérdida total del sentido común; época de traición a Dios, en donde sus enemigos toman mayor fuerza, mayor odio y mayor influencia.
  
Hoy frente a nosotros se desarrolla un fenómeno social al que se ha denominado: Ni una menos.
  
Decimos fenómeno social porque, según la definición que dan de él, se trataría de La actitud consciente del hombre ante los fenómenos de la vida social y su propia condición social, iniciándose consciente y espontáneamente contra los factores que lo limiten, lo opriman y lo exploten, de manera tal que lo impulsa inevitablemente a un cambio social.
  
Y este cambio, sabemos efectivamente hacia dónde se encuentra dirigido; y sino, vayamos analizando poco a poco qué hay detrás de esta campaña demoníaca, en donde no vemos “mujeres” sino pobres personas manipuladas, desnaturalizadas, y que han perdido el verdadero sentido de lo que es ser mujer.
  
También vemos mujeres y varones que han sido confundidos y que creen estar luchando por el bienestar de las mujeres que son golpeadas, abusadas física y mentalmente.
  
¿Y qué hay de los varones de todas las edades, niños, jóvenes, adultos y ancianos que mueren a diario, que son abusados y nadie pide por ellos?
  
¿Y los bebés que se encuentran en el vientre materno, que son asesinados a diario y que nadie busca defender, sino más bien, quitar del medio como si fueran lacra…?
 
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Como mujeres, máxime como católicas, no podemos dejar de dirigir la mirada hacia este panorama catastrófico que se presenta frente a nosotras, no podemos dejar de informar, educar, encender una luz ante tanta oscuridad; tratar de formar a nuestras hijas respecto del verdadero fin de la mujer, tal como lo ha determinado Dios; no deformar la figura femenina, que no por ser delicada, suave, pura, debe ser débil; muy por el contrario, la mujer debe ser fuerte, sin dejar de ser piadosa, femenina…; ¡debe ser mujer!
  
El ni una menos, muestra a una mujer desnaturalizada, una mujer que no quiere ser mujer, que no acepta ser distinta y diferente al hombre; quiere ser igual (para ser benévolas en ésto, porque, en realidad, busca ser superior).
  
Y en la creación de Dios ya podemos observar que no somos iguales; examinando los seres humanos, comprobamos que ellos se distinguen unos de otros desde la punta de los dedos hasta la “punta del alma”. Se calcula que se agotará la energía y la luz del sol antes de que aparezcan dos hombres con la misma impresión digital; hay hombres altos y bajos, gordos y flacos, rubios y morenos, blancos, amarillos y negros, etc. Si con los pocos trazos de la cara Dios causa una variedad casi infinita de fisonomías, ¿qué se dirá de las características espirituales? Las desigualdades psicológicas y espirituales son todavía mayores que las físicas: la variedad de inteligencias, talentos y virtudes es inmensamente mayor que la de los rostros.
  
No somos iguales ni hombres, ni mujeres, ni siquiera entre nosotros. A pesar de lo dicho, hay en los seres humanos una igualdad fundamental proveniente del hecho de tener una sola naturaleza. De ahí los derechos naturales, comunes a todos los seres humanos e iguales para todos. De este modo, todos tienen igual derecho a vivir, a alimentarse, a trabajar, a descansar, a reproducirse, a tener propiedad, a conocer la verdad, a amar el bien, etc.
  
Más que todo esto, los hombres tienen una suprema igualdad: la de haber sido todos llamados a la misma y eminente dignidad de hijos de Dios, teniendo el mismo origen y el mismo fin.
  
Aunque los hombres posean esa igualdad natural, de esto no se sigue que sean iguales en todo; en los accidentes, los hombres son desiguales: no es igual ser alto que bajo, profesor que alumno, capaz que incapaz.
  
Hay accidentes que no conllevan derechos y los hay que sí generan derechos: a accidentes desiguales corresponden derechos accidentales desiguales. Es justo que el virtuoso, el capaz, el trabajador tenga más derechos que el pecador, el incapaz y el perezoso; el profesor debe tener más derechos que el alumno, así como el padre respecto del hijo, aunque todos ellos sean iguales por naturaleza y tengan derechos naturales iguales.
  
Incluso existen desigualdades en las gracias y en las virtudes, así como en los méritos y en las culpas, lo cual produce desigualdad en la gloria del cielo y en los castigos del infierno.
  
Ahora bien, cuando dos cosas son iguales por su naturaleza pero desiguales en sus accidentes, ellas son semejantes pero no iguales.
  
Esta desigualdad debe ser respetada, y quien no lo haga cometerá graves errores. Si en sus cálculos un arquitecto despreciase la desigualdad entre dos triángulos (iguales en naturaleza, pero desiguales en el tamaño o grados de sus ángulos), su construcción se desmoronaría; de la misma manera, la sociedad moderna comete el mismo error al promulgar constituciones y leyes en las que se considera a todos los hombres iguales, cuando en realidad son semejantes.
  
Por otro lado, y entre paréntesis, aquellos que proclaman la igualdad absoluta de derechos de todos los hombres no dudan, sin embargo, en establecer el derecho a ser distinto no sólo en cuestión religiosa, sino incluso en materia sexual…
  
Entonces, mientras afirmamos la igualdad del hombre y la mujer: igualdad de creación, de elevación al orden sobrenatural, de redención, de incorporación al Cuerpo Místico y de llamado a la vida bienaventurada; al mismo tiempo debemos también enseñar la desigualdad entre el hombre y la mujer: desigualdad en cuanto a sus cualidades físicas y espirituales, que son complementarias entre sí y se ordenan a la vida matrimonial para la procreación y educación de los hijos.

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Además, esa misma sociedad matrimonial exige también desigualdad de jerarquía y de gobierno, pues toda sociedad, como ya hemos visto, requiere una autoridad.
  
La naturaleza dio al hombre más capacidad para gobernar que a la mujer; por lo cual es él la cabeza de la mujer y el jefe de la familia. Esta doctrina es enseñada por San Pablo y San Pedro y nos es revelada ya en el relato mismo de la creación.
Génesis 2: 18-24: “Entonces dijo Yahvé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda semejante a él». Formados, pues, de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, los hizo Yahvé Dios desfilar ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que el nombre de todos los seres vivientes fuese aquel que les pusiera el hombre. Así, pues, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, y a las aves del cielo, y a todas las bestias del campo; más para el hombre no encontró una ayuda semejante a él. Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió; y le quitó una de las costillas y cerró con carne el lugar de la misma. De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la condujo ante el hombre. Y dijo el hombre: «Esta vez sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada». Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se adherirá a su mujer, y vendrán a ser una sola carne”.
  
I Corintios 11: 3 y 8-10: “Mas quiero que sepáis que la cabeza de todo varón es Cristo, y el varón, cabeza de la mujer (…) Pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón; como tampoco fue creado el varón por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por tanto, debe la mujer llevar sobre su cabeza la señal de estar bajo autoridad, por causa de los ángeles”.
  
Efesios 5: 22-24: “Las mujeres sujétense a sus maridos como al Señor, porque el varón es cabeza de la mujer, como Cristo cabeza de la Iglesia, salvador de su cuerpo. Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo han de estar a sus maridos en todo”.
  
Colosenses 3: 18: “Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor”.
  
I Timoteo 2: 11-15: “La mujer aprenda en silencio, con toda sumisión. Enseñar no le permito a la mujer, ni que domine al marido, sino que permanezca en silencio. Porque Adán fue formado primero y después Eva. Y no fue engañado Adán, sino que la mujer, seducida, incurrió en la transgresión; sin embargo, se salvará engendrando hijos, si con modestia permanece en la fe y amor y santidad”.
  
I Pedro 3: 1-5: “De igual manera, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, para que si algunos no obedecen a la predicación sean ganados sin palabra por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra vida casta y llena de reverencia. Que vuestro adorno no sea de afuera: el rizarse los cabellos, ornarse de joyas de oro o ataviarse de vestidos, sino el adorno interior del corazón, que consiste en la incorrupción de un espíritu manso y suave, precioso a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente las santas mujeres que esperaban en Dios, viviendo sumisas a sus maridos”.
  
Esta desigualdad y sumisión de la mujer respecto del hombre existió también en el estado de justicia original, antes del pecado, pero sin el menor género de repugnancia ni humillación en virtud de la plena conformidad de su voluntad con la del varón, su cabeza y jefe nato.
  
Pero, con el pecado, esa sumisión se hizo penosa y a modo de castigo a causa del mismo:
“Dijo asimismo a la mujer: multiplicaré tus trabajos en tus preñeces; con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad de tu marido y él te dominará” (Génesis 3: 16).
  
Santo Tomás lo explica de la siguiente manera: 
“Debe decirse que los primeros padres a causa de su pecado fueron privados del beneficio divino por el que se conservaba en ellos la integridad de la naturaleza humana, por cuya sustracción ésta cayó en los defectos penales. Por lo tanto, fueron castigados atribuyéndoseles las condiciones que convienen a la naturaleza destituida de tal beneficio, y esto en verdad en cuanto al cuerpo y en cuanto al alma. En cuanto al cuerpo, al que pertenece la diferencia de sexo, a la mujer se impuso un castigo y al hombre otro. A la mujer, en efecto, se le aplicó la pena bajo los dos puntos de vista por los cuales está unida al hombre, y que son la generación de los hijos y la comunicación de las obras que pertenecen a la vida doméstica. En cuanto a la generación de los hijos, fue castigada de dos maneras: 1º, en cuanto a las angustias que sufre al llevar en su seno la prole concebida, y esto se da a entender cuando dice, «multiplicaré tus dolores y tus preñeces»; 2º, en cuanto al dolor que sufre al parir, acerca de lo que se dice, «con dolor parirás los hijos». En cuanto a la vida doméstica es castigada al estar sometida al dominio del marido, por lo que se dice, «estarás bajo la potestad de tu marido»” (Suma Teológica, II-II, q. 164, a. 2).
  
¡Pobres las familias en las cuales, invirtiendo el orden querido y establecido por Dios, gobiernan las mujeres!
  
¡Qué triste paradoja!: se predica la igualdad revolucionaria, y se termina sometiendo a aquél que naturalmente es desigual y que, por esa misma desigualdad, sustenta el derecho y el deber de gobernar.
No es ésta, dice S.S. Pío XI en su Encíclica Casti connúbii, la verdadera emancipación de la mujer ni la libertad dignísima y tan conforme con la razón que compete al cristiano y noble oficio de esposos; antes bien, es la corrupción del carácter propio de la mujer y de su dignidad de madre, es el trastorno de toda la sociedad familiar, con lo cual al marido se le priva de la esposa, a los hijos de la madre y a todo el hogar doméstico del custodio que siempre vigila. Más todavía, tal falsa libertad y antinatural igualdad de la mujer con el hombre tórnase en daño de ésta misma, pues si la mujer desciende de la sede, verdaderamente regia, a que el Evangelio la ha levantado dentro de los muros del hogar, bien pronto caerá en la servidumbre, muy real, aunque no lo parezca, de la antigüedad, y se verá reducida a un mero instrumento en manos del hombre, como acontecía entre los paganos”.
  
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Volviendo al tema que hoy tratamos y después de las aclaraciones pertinentes en cuanto a la igualdad y desigualdad entre los hombres, seguimos analizando por qué estos movimientos hoy han tomado tanta fuerza en la sociedad.
  
Podemos ver, entonces detrás de todo estos movimientos feministas una contracara, llevan puesta una careta que tiene pintado: no a la violencia contra la mujer; y por detrás, con suma violencia y odio desmesurado, buscan como primer fin la muerte de los inocentes más indefensos que son sus propios hijos…
  
Incongruencias…, buscan que se las respeten, cuando no respetan; pero lo peor es que no se dan cuenta que en esa especie de liberación, que no es libertad sino libertinaje, son solo marionetas utilizadas para cosas aún más terribles que lo que ellas creen defender. Sólo buscan la foto y no atacar con seriedad el fondo del problema, porque, en definitiva, el feminismo, como típico movimiento radical, sólo busca notoriedad y foto, protestando y presionando para romper el tejido del sistema para así ir construyendo cosas nuevas en función de lo que les marque su jefe superior, el Nuevo Orden Mundial, que no es otra cosa que desorden y revolución.
   
Todo ésto es la dialéctica del comunismo. Así como antes era la lucha de ricos y pobres, explotadores contra explotados, contaminadores contra la naturaleza, niños contra padres, ahora es una guerra mujeres contra hombres. Lógica disgregadora de la sociedad para sectorizarla y así sea más fácil de manejar: divide y triunfarás.
  
No olvidemos que estas mismas mujeres, que hoy organizan y movilizan estas marchas, son las mismas que hacen las marchas feministas, que por desgracia hemos visto hace unas semanas en Rosario, Argentina; que van reclamando algunas leyes, que no dejan de ser justas (como mayor seguridad, por ej.), mezclando (por debajo, como un mensaje que se ve, pero no tanto) otras leyes abominables, como la ley del aborto seguro, o la ridícula figura del femicidio…, que no es más asesinato que el de cualquier ser humano; muchos participan sin conocer estos intereses semiocultos, y se dejan llevar por la sensiblería; pero en definitiva, se olvida cuál es el problema principal generador de todos estos problemas: una sociedad sin Dios; sociedad que vive batallando contra la única y verdadera religión; sociedad enferma por el alejamiento de su Creador y que se revela contra Él, que no sigue sus mandatos y se aparta del Evangelio; sociedad que quiere olvidar y dar vuelta la cara a Quien sabe le hace ver sus retorcidas y desviadas pasiones.

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Por último, no debemos dejar de entender, y a la vez analizar, lo que es una mujer virtuosa, esencialmente femenina, no feminista, capaz de gobernar una casa y que influye en la sociedad natural en la que se mueve.
  
Para esto debemos separarnos de nuestro propio y triste siglo XX del feminismo.
  
Si usted quiere que su hija y demás mujeres entiendan lo que es ser una mujer valiente, debería mirar, por ejemplo, a las mujeres medievales, las mujeres que ayudaron a dar forma a la edad de la fe. Un período, dicho sea de paso, que hoy las feministas representan como la época más opresiva porque no era igualitaria; en cambio, sí era jerárquica y sacra.
  
De hecho, las páginas de la historia de la civilización cristiana resuenan con historias de mujeres maduras, valerosas; personalidades que jugaron un papel importante en el desarrollo de la civilización cristiana.
  
En efecto, es interesante ver que la conversión de Europa dependió de la fe y de la piedad de las madres y esposas; así como la conservación de la Fe en Francia resultó del coraje de una doncella como Santa Juana de Arco.
   
Para ésto tenemos miles de ejemplos de mujeres que han engrandecido la fe y la patria, casos como Santa Clotilde, Santa Ludmila, Santa Margarita de Escocia, o la valiente Reina Blanca de Castilla, madre del joven que se convertiría en San Luis IX de Francia.

Santa Clotilde
  
El papel y la influencia de las esposas y madres católicas virtuosas, que nunca perdieron su feminidad del espíritu, siempre ha sido inmensa. ¡Cómo no pensar en una Alicia, madre de San Bernardo, una Margarita, madre de Don Bosco, una María Celia, madre de Santa Teresita!, por nombrar sólo tres entre las bellas y nobles figuras femeninas que enaltecen el catolicismo.
  
En un momento en el que movimiento feminista avanza, y hace retroceder la civilización, parece oportuno presentar modelos para las niñas y las mujeres jóvenes de hoy, que se encuentran tan vacías de ejemplos de mujeres que no abandonaron sus roles tradicionales, tan esenciales en la formación de la civilización cristiana.
  
Sabemos que no habrá cambios, tenemos bien en claro que esta situación no mejorará, sabemos que esto irá empeorando, porque éstos son síntomas de los últimos tiempos, signos claros de cómo está el mundo y hacia dónde va, y sabemos que el Único que cambiará esta situación es Nuestro Señor Jesucristo.
  
No queda más que decir, solamente:
  • Ni una más que luche por no ser golpeada por un hombre, pero en cambio se deje golpear por la sociedad, que impone ser mujer del montón, que vive en concubinato, se embriaga hasta perder el control, viste indecorosamente, se implanta siliconas y abandona a sus hijos.
  • Ni una más que quiera jugar a ser Dios, y crea que tiene dominio sobre su descendencia, lo cual la lleva a la decadencia.
  • Ni una más que asesine a su hijo dentro de su vientre, sino que afronte su estado si no se ha casado y, si ya lo ha hecho, que celebre el premio que Dios le ha otorgado.
  • Ni una más que piense que el cuerpo es un juguete o un negocio, que tome pastillas y alquile su vientre y se dedique al ocio.
  • Ni una más que quiera convertirse en hombre. Dios determinó su sexo, así como su altura y su raza; que no se admitan lesbianas dentro de la casa.
  • Ni una más que exija ser mal amada, pero no se ame y no ame a Dios y prefiera mozo que Misa, besos e indecencia que peso de conciencia, matar que amamantar, vivir sin prejuicios que bien morir y esperar el juicio.
  • Ni una más que ocupe el rol de papá y descuide el de mamá.
  • Ni una más que descuide su hogar por una posición social.
  • Ni una más que espere encontrar su futuro esposo en un bar o boliche (discoteca, antro o como se diga), porque allí no se sabe amar.
  • NI UNA MENOS que se comporte como una dama, que piense en formar familia, que vista decentemente, que prefiera la casa que buscar la fama, que enseñe a sus hijos a rezar y motive a su esposo a trabajar.
 
“NI UNA MÁS QUE SE CONDENE, NI UNA MENOS QUE SE SALVE”
 
¡Ven Señor Jesús!

G-A-P-L

lunes, 5 de diciembre de 2016

LO QUE QUERÍA DILMA ROUSSEFF, SE DIO POR EL TRIBUNAL SUPREMO: EL ABORTO DURANTE EL PRIMER TRIMESTRE ESTÁ DESPENALIZADO EN BRASIL

Nos informan que el pasado 29 de Noviembre, el Supremo Tribunal Federal de Brasil, resolviendo el recurso de hábeas corpus impetrado por Edilson dos Santos, Rosemere Aparecida Ferreira, Débora Dias Ferreira, Jadir Messias da Silva, y Carlos Eduardo de Souza e Pinto (empleados de un abortorio clandestina en la ciudad de Duque de Caxias, en el estado de Río de Janeiro), decidió despenalizar el aborto durante el primer trimestre de gestación.
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Según la ponencia del ministro (magistrado) Luís Roberto Barroso y aprobada por los ministros Rosa Maria Weber Candiota da Rosa y Luiz Edson Fachin, si bien la vida potencial del feto es un bien jurídico “evidentemente relevante”, la penalización del aborto viola los derechos fundamentales de las mujeres a su autonomía, integridad física y psicológica, sexual y sus derechos reproductivos, así como la igualdad de género. Además, según Barroso, “prácticamente ningúm país democrático y desarrollado del mundo trata la interrupción de la gestación durante el primer trimestre como crimen”, citando como ejemplos Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, España, Portugal, Holanda y Australia.
 
Frente al fallo, en las primeras horas del 30 de noviembre, la Cámara de Diputados anunció en el pleno que instalará una comisión especial para analizar el fallo de la Corte Suprema sobre el aborto. Y el diputado Evandro Gussi señaló que el fallo “es una afrenta caliente a la Constitución, que establece la separación de poderes, que establece que las decisiones de este orden se realizarán en el Poder Legislativo”, agregando que en el Código Penal de esa nación el aborto está clasificado como delito atentatorio contra la el bien jurídico “vida”, aunque están como eximentes de responsabilidad en tres escenarios: embarazo producto de una violación, presencia de riesgo para la vida de la madre o de anencefalia en el nascituro.
  
Por su parte, el Obispo de la Diócesis de Frederico Westphalen, Mons. Antonio Carlos Rossi Keller, manifestó que el “el Tribunal Supremo existe para garantizar el cumplimiento de la Constitución, la cual establece que, en Brasil, no hay pena de muerte. Sin embargo, a través del aborto, la pena de muerte se decreta a aquellos que tienen un defecto: a existir. El aborto es brutal”. Y remató: “una sociedad que defiende, justificadamente, los huevos de las tortugas, pero admite el aborto, es al menos una sociedad en la que predomina la hipocresía”.
  
La decisión abre un precedente para los tribunales brasileños; y en el STF se estudiará el próximo 7 de Diciembre la posibilidad del aborto en el contexto del Zika, enfermedad que desde el 2014 ha estado rodando en el país. (Para este artículo se ha tomado información de ACI Prensa y del Supremo Tribunal Federal de Brasil)
 
COMENTARIO PERSONAL
El aborto, así sea implementado por vía jurisprudencial, legislativa o referendo, ES Y SERÁ UN ASESINATO, y como tal uno de los cuatro pecados que claman venganza al Cielo, ya que con éste, no solo se quita la vida terrena a un ser humano, sino que se le priva a esa alma de la posibilidad de obtener la vida de la Gracia que se obtiene en el Sacramento del Bautismo y de hacer actos de Fe Esperanza, Caridad y Contrición que pudieran ser recompensados en el Cielo. De ahí que, muriendo como mueren en el Pecado Original, las almas de los bebés abortados son enviadas al Limbo de los infantes, junto con las almas de los que mueren antes del uso de razón sin haber sido bautizados. Allí estarán en un estado de sola razón natural, donde conocerán y amarán a Dios como el hombre Le conoce y ama en la tierra, mas sin efecto sobrenatural y siendo privados de la Visión Beatífica, aunque igual no les hace mella, porque carecen de la virtud infundida de la Fe (todo esto, si bien no es un Dogma de fe, es OPINIÓN PRÓXIMA a la fe sostenida por San Agustín y Santo Tomás de Aquino, y por los Concilios de Cartago, Constanza, Florencia y Trento, como también por el Papa Pío VI contra los jansenistas).
 
Siendo honestos, las más de las veces, el aborto es solicitado simple y llanamente porque no se quiere asumir la consecuencia de ceder a la lujuria. Pero aquí no termina el asunto:  INDEPENDIENTEMENTE DE LA RAZÓN QUE SE ADUZCA, TODOS LOS QUE ESTÉN INVOLUCRADOS EN EL ABORTO (la mujer que lo solicita, los médicos y enfermeros que lo practican, los jueces que lo despenalizan y los políticos que lo apoyan y legalizan, como también los clérigos que lo absuelven a la ligera y lo tienen como poca cosa) Y NO SE ARREPIENTEN NI HACEN PENITENCIA, SEPAN QUE SUS ALMAS IRÁN A PARAR EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.
  
La razón de este título es porque Dilma Rousseff (judía y comunista) en el año 2007, en plena campaña presidencial, dijo ser partidaria del aborto legal, y que en el año 2013, en pleno viaje de Francisco I a Brasil, firmara el proyecto ley PLC 3 de 2013, que permitía la líbre distribución de la píldora abortiva bajo la sola afirmación de violación; y en 2014, una Rousseff que aspiraba a su reelección, reiteró su apoyo al aborto. Mas, ¡oh casualidad!, los tres magistrados son cuota política de Rousseff.

LA DESESPERACIÓN DE ATANASIO SCHNEIDER EN LEGITIMAR A BERGOGLIO LO LLEVA A CALUMNIAR AL PAPA SAN LIBERIO

Nota previa: La palabra griega que en latín equivale a Consubstanstiális es ὁμοούσιος, y se translitera en español Homooúsios.
 
Traducción hecha por Antonio Moiño Muniz del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. Lo nuestro es la corrección de estilo.
   
RESPUESTA A LAS ALEGACIONES DEL “OBISPO” ATANASIO SCHNEIDER CONTRA EL PAPA LIBERIO
Justificación de un falso papa a expensas de uno verdadero…

Ay Atanasio Schneider, que el Señor se apiade de tu intemperancia intelectual y teológica
  
Con el revuelo reciente sobre los cinco dúbia presentados por los “cardenales” Caffarro, Burke, Meisner, y Brandmüller, era sólo cuestión de tiempo para que oyéramos decir algo al Sr. Atanasio Schneider, el “obispo” auxiliar del Novus Ordo en la Arquidiócesis de Santa María en Astaná, Kazajistán. Schneider está en la derecha más extrema del espectro del Novus Ordo que alguien puede estar sin dejar de ser consideradado en plena comunión con el jefe modernista de la Ciudad del Vaticano.
 
En una nueva entrevista publicada en el blog Rorate Cæli, Schneider ha llegado a defender a los cuatro “cardenales” mencionados anteriormente, cuyos dúbia (“dudas”, o peticiones formales de aclaración) han echado a Francisco a un rincón del que no podrá escapar, ya que no permiten otra cosa que una respuesta clara y directa, algo que Francisco se ha negado deliberadamente a hacer públicamente (¡mas no en privado!) con el fin de causar la mayor confusión y el caos posible.
  
Por desgracia, la defensa de los cuatro “cardenales” de Schneider tiene un precio: se niega a admitir que Jorge Bergoglio no puede ser un Papa válido, y para ello trata de encontrar algún precedente histórico de prelados católicos que se opusieron a un “papa hereje”. Schneider cree que ha encontrado un caso en el Papa Liberio (reinó en los años 352-366):
Cuando en el año 357 el papa Liberio firmó una de las denominadas fórmulas de Sirmio en la que descartaba deliberadamente la expresión dogmáticamente definida de “homooúsios” y excomulgó a San Atanasio para tener paz y armonía con los obispos arrianos y semi-arrianos del este, algunos fieles católicos y obispos, especialmente San Hilario de Poitiers, se escandalizaron profundamente. San Hilario transmitió la carta que el papa Liberio escribió a los obispos orientales, anunciando la aceptación de la fórmula de Sirmio y la excomunión de San Atanasio. Con gran dolor y consternación, San Hilario agregó a la carta, en una especie de desesperación, la frase: “Anathéma tibi a me dictum, prævaricátor Libéri (Yo te digo anatema, prevaricador Liberio), cf. Denzinger-Schönmetzer, n. 141. El papa Liberio quería paz y armonía a toda costa, incluso a expensas de la verdad divina. En su carta a los obispos heterodoxos latinos Ursacio [de Singidón], Valente [de Mursa], y Germinio [de Sirmio] anunciándoles las decisiones mencionadas arriba, escribió que prefería paz y armonía antes que el martirio (cf. cf. [sic] Denzinger-Schönmetzer, n. 142. Athanasius Schneider, “A Prophetic Voice of Four Cardinals of the Holy Roman Catholic Church” -Una voz profética de cuatro cardenales de la Santa Iglesia Católica Romana-, Rorate Cæli, 23 de Nov. de 2016).
 
El texto tiene buenas intenciones pero adolece de un defecto fatal: Las pruebas aportadas por Schneider son fraudulentas. Veamos:
 
En primer lugar, he aquí unas palabras sobre la fuente secundaria. Schneider cita Denzinger-Schönmetzer (disponible en línea aquí en Latín), una de las ediciones posteriores a Pío XII de la colección del texto magistral conocido como Denzinger. El primer Denzinger-Schönmetzer se publicó en 1963 y constituyó una demoledora revisión del libro por Mons. Joseph Clifford Fenton (ver Fenton, “The New Denzinger”, en Revista eclesiástica estadounidense N°148, pp. 337-44). La antigua y última edición pre-Vaticano II del Denzinger fue la de 1954, a veces llamada Denzinger-Rahner, está disponible en línea aquí y para la compra aquí (3ª ed.).
 
La nueva edición, es decir, el Denzinger-Schönmetzer, añade y elimina textos del contenido y renueva por completo el sistema de numeración de los párrafos, lo que significa que los números del antiguo Denzinger y los nuevos del Denzinger ya no se corresponden. En la mayoría de las discusiones católicas tradicionales, por lo general se utilizaba la antigua númeración (la antigua y la nueva numeración están en referencia cruzada aquí). Un ejemplo del contenido eliminado en el nuevo Denzinger sería la condena de la libertad religiosa por el Papa Pío IX (ver aquí). Un ejemplo del contenido añadido serían los documentos atribuidos al Papa Liberio citados por el “Obispo” Schneider señalado arriba.
 
Hay una razón por la cual las ediciones anteriores al Vaticano II de Denzinger no incluían los documentos que ahora son invocadas por el Sr. Schneider: Es porque eran de dudosa autenticidad o conocidos por ser simples falsificaciones. Sin embargo, cuando el P. Adolf Schönmetzer (1910-1997) los incluyó en su nueva edición, simplemente admitía que el rechazo de las cartas atribuidas al Papa Liberio no habría tenido fundamento: “Su autenticidad fue cuestionada anteriormente sin justificación” (Quárum authentícitas olim immérito impugnábatur). La edición más reciente del Denzinger-Schönmetzer en lengua inglesa es el llamado Denzinger-Hünermann (43ª ed., 2010), conserva esos documentos y también reproduce la nota de Schönmetzer.
 
Ahora echemos una ojeada a las afirmaciones hechas por el “Obispo” Schneider contra el Papa Liberio. En esencia, son las siguientes:
  1. El Papa Liberio negó la palabra dogmática homooúsios (ὁμοούσιον), término griego que significa “de la misma sustancia” (“consubstantiális” en latín), en referencia al Hijo de Dios por ser de la misma (no simplemente de parecida ) sustancia al Padre, algo definido por la concilio de Nicea en el año 325.
  2. El Papa Liberio excomulgó a San Atanasio.
  3. San Hilario de Poitiers lanzó un anatema al Papa Liberio.
  4. El Papa Liberio sacrificó la ortodoxia (es decir, la verdadera Fe) con el fin de tener paz con los herejes.
  
La verdad es que todas y cada una de estos cuatro tesis son falsa, como ahora demostraremos:
  1. La prueba del papa Liberio para negar la homooúsios se basa en las denominadas profesiones de fe de Sirmio, de las cuales había tres. Para hacer más corta una larga historia: El Papa Liberio firmó la primera fórmula de Sirmio, pero no la segunda o la tercera. Schneider fundó su demanda de herejía contra el papa Liberio en su firma de la primera, cuyo texto se encuentra en Denzinger-Hünermann 139-140. El gran historiador de la Iglesia P. Rubén Parsons, cuyo trabajo recibió la aprobación del Papa León XIII, explicó el problema de la siguiente manera:
    La primera fórmula [sirmiana] peca de omisión, porque todo lo que contiene es católico, pero no habla de la “Homooúsios”; la segunda es absolutamente arriana, la tercera es semiariana. Nos proponemos demostrar que Liberio no pudo haber firmado la segunda o tercera; y por tanto, la primera, fuere la fuere, debe reclamar nuestra atención…
       
    Queda, por tanto, sólo la primera fórmula, promulgada en el año 351, a la que Liberio posiblemente habría firmado. Si se examina esto, la acusación de herejía dirigida contra el Pontífice cae por el suelo. Dice lo siguiente:
    “Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador y hacedor de todas las cosas, en quien está toda paternidad en el cielo y en la tierra. Y en su Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, engendrado por Dios Padre antes de todos los siglos, luz de luz, por quien fueron hechas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles; Él es la Palabra y la sabiduría, la verdadera luz y la vida, y en los días postreros se hizo hombre y nació de la Virgen Santísima, y fue crucificado, muerto y sepultado; está sentado a la diestra del Padre, y ha de venir al final de los tiempos para juzgar a los vivos y a los muertos, y pagará a cada uno según sus obras; cuyo Reino sin fin tendrá una duración de siglos infinitas; está sentado a la diestra del Padre, no sólo en este momento, sino en los futuros. Y en el Espíritu Santo, es decir, el Paráclito, que habiéndose prometido a los apóstoles después de su ascensión al cielo, envió para enseñar y asesorar en todas las cosas. A través del cual se santifican todas las almas que creen sinceramente en Él”.
    Ahora bien, aunque la palabra homooúsios no se encuentra en esta profesión, sin embargo, no hay nada en ella repugnante a la doctrina católica sobre la divinidad del Verbo. Por la omisión, no debería ser permitida, y una inserción del término “consustancial” fue considerada por los ortodoxos como salvaguardia a la verdadera fe. Pero todos aquellos que la aceptan no fueron considerados, en el momento de Atanasio, como necesariamente heréticos. Nunca hubo una defensa más vigorosa de la palabra Homooúsios que la hecha por el santo obispo de Alejandría [San Atanasio], pero con todo, dice en su libro XLI sobre los Sínodos:
    No es correcto considerar como enemigos a los que aceptan todos los otros escritos de Nicea, y dudan sólo en cuanto a la palabra ‘consubstancial’… puesto que la disputa es de hermanos con hermanos, que son de la misma opinión que nosotros mismos, se suscita la controversia sólo acerca de una palabra [omitida]. Pues cuando confiesan que el Hijo es de la sustancia del Padre, y de ninguna otra sustancia; que Él no es una criatura o una cosa hecha, sino un Hijo verdadero y real, la Palabra y la sabiduría, que existe una con el Padre, no está lejos de aceptar el término ‘Consubstancial’”.
    Pues bien, ahora podemos concluir nuestra tesis sobre la ortodoxia de San Liberio. Hemos visto que los argumentos contra él no son sostenibles, que hay pruebas abundantes y positivas en su favor, y aunque firmó una de las fórmulas sirmianas, el fue inocente de herejía. (Rev. Rubén Parsons, Estudios sobre Historia de la Iglesia, Vol. I , 3ª ed [John Joseph McVey, Filadelfia, PA. 1886], Pp. 230-232)
     
    Una de las razones que pueden haber llevado al Papa Liberio a firmar un credo omitiendo la palabra homooúsios es el hecho de que este término, aunque perfectamente ortodoxo, fue a veces secuestrado por los herejes Sabelianos, que negaban la Trinidad de Personas y afirmaban que el Padre, Hijo, y Espíritu Santo eran solamente tres modos de una sola persona divina (cf. Enciclopedia Católica, “monarquianos”).
     
  2. La afirmación de que el Papa Liberio excomulgó a San Atanasio es igualmente falsa. Nos referiremos al lector a la argumentación exhaustiva hecha por el Sr. John Daly sobre este tema, del que hemos recibido el permiso para publicar en nuestro sitio web: “La caída presunta del Papa Liberio, su excomunión supuesta a San Atanasio, y otros libelos antipapales” por John S. Daly.
     
    La supuesta condena de San Atanasio por el Papa Liberio se encuentra en la carta Studens Paci, extractada en Denzinger-Hünermann 138, pero no hay duda de que la carta es fraudulenta, es decir, que no fue escrita por el Papa Liberio:
    [El historiador] Sozomeno dice que se propagaron mentiras contra el Papa Liberio, a saber, que sancionó la doctrina anomeiana [Ἀνομοίοι]. Tampoco se puede negar que las cartas que se le atribuyen, así como a S. Atanasio, son espurias: a esta clase pertenece, en primer lugar, la correspondencia entre Liberio y Atanasio, incondicionalmente reconocida como espuria, y, lo que es aún de mayor importancia para nosotros, una carta de Liberio a los obispos orientales, contenida en el mismo fragmento de Hilario, que comienza con las palabras Studens paci. Que esta debe ser necesariamente falsa, ya lo hemos dicho, y fue ya reconocido por Baronio; los editores benedictinos de San Hilario y el bolandista P. Stilting, también lo han demostrado en detalle. (Extraído de Una historia de los Concilios de la Iglesia, Vol II., del Rev. Charles Joseph Hefele. T. & T. Clark, Edimburgo, 1876, p. 239; el subrayado es nuestro).
     
    Por lo tanto, no sólo la Studens Paci es espuria, sino que Pro Deífico también lo es, que también se encuentra en Denzinger-Hünermann (n. 141), y que el “Obispo” Schneider se basa expresamente en sus falsas afirmaciones sobre el Papa Liberio y San Hilario.
        
    Acerca de la cuestión de la autenticidad de Pro Deífico, el P. Hefele nos informa que una detallada investigación revela ser ésta tan espuria como las otras dos cartas comúnmente (pero falsamente) atribuidas al Papa Liberio. Después de enumerar todas las razones de por qué las tres cartas no pueden ser auténticas, Hefele concluye:
    A partir de esto, y por causa de la imposibilidad de reconciliar estas cartas con la historia autenticada…, tengo tan poca duda de su carácter espurio como la tuvieron [César] Baronio, [Juan] Stilting, Petrus [de Marca], [Pedro] Ballerini, [Josafat] Massari, [Juan Bautista] Palma y otros, y concluyo que éstas fueron escritas en favor de los anomeianos, por algún griego que tenía muy poco conocimiento de la lengua latina. Semejante falsedad y fraude no debería, sin embargo, sorprendernos tanto, pues conocemos cartas falsamente adscritas a Atanasio que también fueron puestas en circulación por el partido arriano; y Sozomeno expresamente relata que los anomeianos (arrianos radicales) en Asia habían esparcido falsos informes acerca de Liberio, representándolo como si hubiera abrazado sus opiniones, firmado la segunda fórmula sirmiana y rechazado la enseñanza de la Iglesia. ¿No podrían haber sido esas tres cartas el medio empleado para esparcir dichos rumores falsos? (Hefele, Historia de los Concilios, Vol. II, p. 242)
     
    Así, tenlo presente cuando escuches a alguien referirse a esos documentos como “prueba” de que el Papa Liberio se alió con los arrianos y excomulgó a San Atanasio. El hecho de que estén incluidas en el Denzinger post-Pío XII no las vindica —al contrario, llevan al interrogante de por qué el P. Schönmetzer decidió incluir documentos que han sido tachados como fraudes, o —si queremos ser generosos con los escépticos— documentos cuya autenticidad es al menos altamente disputada. Al incluirlos, Schönmetzer ha declarado implícitamente que son genuinos, porque sí. Como resultado, la primerísima obra de referencia para las fuentes del dogma usadas en la Iglesia Novus Ordo —que sin duda Denzinger aún lo es— ahora incluye documentos espurios que están en desacuerdo con, e incluso condenan, la ortodoxia Católica y por ende ennegrecen el nombre de un verdadero Papa. Esto dice mucho de la Secta del Vaticano II.
     
    Invocar al cardenal John Henry Newman, como lo hace  el “Obispo” Schneider, no ayuda aquí porque, como se ha explicado por John Daly, el libro en cuestión fue escrito por Newman cuando todavía era anglicano y es “una obra en la que acusa al Papado de haber apostatado por completo en el Concilio de Trento” (fuente), y no es exactamente una fuente que debe ser utilizada para sacar conclusiones sobre el Papa o el papado.
     
  3. La afirmación de que San Hilario lanzó un anatema al Papa Liberio, como el “Obispo” Schneider afirma, es refutada muy fácilmente, incluso utilizando la misma fuente que cita Schneider, a saber, Denzinger-Hünermann 141. Si Schneider hubiese leído también la nota adjunta a n. 141, habría visto que dice: “Estas inserciones no se han añadido por Hilario sino que provienen de un compilador o copista” (interjectiónes illae non sunt Hilárii, sed colligéntis seu exscribéntis has Epístolas). La frase “estas inserciones” se refiere precisamente a lo que dice Schneider, “San Hilario añadió a la carta” del Papa Liberio. ¡Pero no! Estas adiciones –visiblemente resaltadas en el texto usando paréntesis y guiones– fueron hechas por un copista, como admite Schönmetzer en nota al pie de página. ¿Se molestó Schneider en mirar cuidadosamente el texto en que se basaba en impugnar la ortodoxia de un legítima Romano Pontífice? El P. John Chapman confirma en la Enciclopedia Católica que las interpolaciones no fueron hechas por San Hilario.
    En la segunda y tercera cartas hay anatemas dispersos ‘al prevaricador Liberio’, atribuidas a San Hilario por el falsificador” (“Papa Liberio”; la cursiva es nuestra).
    El P. Hefele igualmente rechaza las interjecciones como claramente no hechas por San Hilario (ver Hefele, Historia de los Concilios, Vol. II, pp. 242-243).. 
  4. Por último, la tesis de que el Papa Liberio puso en peligro la Fe y desertó a la herejía con el fin de tener paz con los arrianos se basa en la carta Quia Scio, extractada en Denzinger-Hünermann 142. Al igual que las dos cartas mencionadas falsamente atribuidas al Papa Liberio, ésta también es una falsificación. El P. Chapman lo resume en la Enciclopedia Católica:
    Éstas continúan en el mismo fragmento un párrafo que declara que cuando Liberio estaba en el exilio, revocó todas estas promesas y acciones, y le escribió a los malvados prevaricadores arrianos las tres cartas que completan el fragmento. Éstas corresponden a las cartas auténticas que han precedido, cada una a cada una: la primera, “Pro deífico timóre” es una parodia de “Obsécro, [tranquilíssime imperátor]”; la segunda “Quia scio vos”, es una revocación de todo lo dicho en “Quamvis [sub imágine]”; la tercera, “Non dóceo”, es una palinodia, dolorosa de leer, de la carta a Osio [de Córdoba]Las tres son claramente falsificadas, compuestas para su posición presente. (Rev. John Chapman, “Papa Liberio”, Enciclopedia Católica, volumen IX [1910]; el subrayado.).
     
    Que el Quia Scio debe ser una falsificación también se sugiere en el propio texto, en el que el autor afirma que “la paz y la concordia… es preferible al martirio”, algo tan obviamente en desacuerdo con la verdadera Fe y tan absurdo que nadie podría creer que proceden de los labios del Vicario de Cristo.
     
    En suma, todo lo que el “Obispo” Schneider aduce contra el Papa Liberio –algo que, recordamos, que sólo lo hace con el fin de apoyar la idea de que Francisco es un verdadero Papa a pesar de la emisión de la herética exhortación Amóris Lætítia– resulta ser falso. Como menos –para aquellos que quizás todavía estén escépticos– hay que decir que la autenticidad de las pruebas citadas por Schneider está muy lejos de la certeza, sino que es muy disputada. Incluso los escépticos tendrían que admitirlo.
     
    Pero todavía no lo hemos dicho todo. Lo que añade un poco de ironía divertida a todo el asunto es que tanto el antiguo como el nuevo Denzinger contienen un extracto de una carta escrita por el Papa San Anastasio I (reinó entre 399-402), que confirma la ortodoxia del Papa Liberio:
    Por ella sufrieron de buena gana el destierro los que entonces se mostraron como santos obispos, esto es, Dionisio de ahí [Milán], siervo de Dios, dispuesto por las divinas enseñanzas, y, tal vez siguiendo su ejemplo, Liberio, obispo de Roma, de santa memoria, Eusebio de Verceli e Hilario de las Galias, por no citar a muchos otros que hubieran preferido ser clavados en la Cruz, antes que blasfemar de Cristo Dios, a lo que quería forzarlos la herejía arriana, o sea, llamar a Cristo Dios, Hijo de Dios, una creatura del Señor. (Papa San Anastasio I, Carta Apostólica Dat Mihi Plurinum, Denzinger 93 [DH 209]; subrayado y negrillas añadidos)

    Como se ve, el Papa San Anastasio no habló de la escandalosa capitulación del Papa Liberio ante los arrianos o semiarrianos.
     
    En tiempos más recientes, el Papa Pío IX, también, se ve que no conoció que el Papa Liberio había desertado a la herejía y excomulgó a San Atanasio, pues escribió: 
    “…previamente los arrianos calumbiaron a Liberio, también Nuestro predecesor, ante el emperador Constantino, porque Liberio se negaba a condenar a San Atanasio, obispo de Alejandría, y no entraba a comulgar con los herejes (Pío IX, encíclica Quártus Supra, n. 17).
      
    Y en 1920, el Papa Benedicto XV citó a San Atanasio como ejemplo de aquél que se refugiaba en el Romano Pontífice como una garantía de la ortodoxia, y menciona al mismo Papa Liberio como ejemplo de un Romano Pontífice que prefirió el exilio a comprometer la Fe ortodoxa:
    Los antiguos Padres, especialmente aquellos que ocuparon las más ilustres sedes del Oriente, puesto que entendieron estos privilegios como propios de la autoridad pontificia, se refugiaban en la Sede Apostólica cada vez que herejías o conflictos internos los aquejaban. Porque sólo ella había prometido seguridad en las crisis extremas. Así lo hizo San Basilio el Grande, como también el renombrado defensor del Credo Niceno, Atanasio, lo mismo que Juan Crisóstomo. Así pues, estos inspirados Padres de la fe ortodoxa apelaban desde los concilios episcopales al supremo juicio de los Romanos Pontífices, de acuerdo a las prescripciones de los cánones eclesiástico. ¿Quién puede decir que lo querían así de conformidad con el mandato que habían recibido de Cristo? En efecto, para no ser encontrados infieles en su misión, algunos fueron sin miedo al exilio, como por ejemplo Liberio, Silverio y Martín. (Papa Benedicto XV, Encíclica Príncipi Apostólorum Petro, n. 3; negrillas y subrayas añadidas)
     
    Finalmente, no es insignificante el hecho de que el Papa Liberio esté listado como “San Liberio” en la edición pre-Vaticano II del Denzinger.   
  
Antes de concluir este post, es menester mirar otra justificación del “Obispo” Schneider en apoyo de los cuatro “cardenales” que se oponen a Francisco:
En nuestros días, la Iglesia entera debe reflexionar sobre el hecho de que el Espíritu Santo no ha inspirado en vano a San Pablo para que escriba en la carta a los Gálatas el incidente de su corrección pública a Pedro [Gál. 2, 11-15]. Uno debe confiar que el papa Francisco aceptará esta súplica pública de los cuatro cardenales con el espíritu del Apóstol Pedro cuando San Pablo le ofreció una corrección fraterna por el bien de toda la Iglesia. Que las palabras de aquel gran Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, nos iluminen y nos reconforten: “en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso San Pablo, siendo súbdito de San Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe. Y como dice la Glosa de San Agustín: Pedro mismo dio a los mayores ejemplo de que, en el caso de apartarse del camino recto, no desdeñen verse corregidos hasta por los inferiores”. (Summa Theológica, II-II, 33, 4c). (Schneider, “una voz profética”, Rorate Cæli, 23 de Nov. de 2016)
 
Es cierto que cualquier Católico –incluso el Vicario de Cristo mismo– puede ser reprendido por un inferior si peca públicamente y por lo tanto escandaliza a los fieles. Esta es una cuestión de la corrección fraterna. Dado que incluso el Papa es un pecador, incluso el Papa puede ser corregido fraternalmente.
 
Sin embargo, lo que ha ocurrido con Francisco y los otros “papas” del Vaticano II no es simplemente una cuestión de “papas” individuales que pecan, es mucho más que eso: la cuestión es que ellos niegan públicamente la Fe y/o hacen cosas que un verdadero Papa por garantía divina está impedido de hacer (por ejemplo, promulgar leyes disciplinarias nocivas para la Iglesia entera).
 
En el caso de la exhortación Amóris Lætítia, Francisco ha promulgado a la iglesia entera varias tesis teológicas del Vaticano II que son francamente heréticas como incluso los estudiosos del Novus Ordo lo han señalado. Esto es una cosa que para un verdadero Papa es imposible hacer. Invocar Gálatas 2,11-15 no ayuda al “obispo” Schneider aquí, porque, como se demuestra en nuestro pequeño apéndice que sigue, la culpa por la que San Pablo reprendió San Pedro no era una cuestión de herejía, ni tampoco era incluso un pecado mortal (no era más que un pecado venial de imprudencia): la de arriesgarse innecesariamente a mover al llamado “escándalo de los débiles”.
 
Un número de lectores ahora será pronto en decir: “¡Pero San Pedro, el primer Papa, negó a Cristo tres veces (cosa que era un pecado mortal contra la Fe)!” A esto hay que responder que incluso si era un pecado contra la fe, esto no tenía ninguna relación con el papado en absoluto porque San Pedro aún no era Papa cuando negó a su Señor. Aunque el papado le había sido prometido en Mateo 16,18, en realidad no se le confirió hasta Juan 21,15-17, según lo confirmado por el Concilio Vaticano I:
“Y fue sólo a Simón Pedro que Jesús, después de su resurrección, le confió la jurisdicción de Pastor Supremo y gobernante de todo su redil, diciendo: «Apacienta mis corderos», «apacienta mis ovejas» [Juan 21,15 y ss.] “(Vaticano I, Constitución dogmática Pastor Ætérnus, Capítulo 1; Denz. 1822; subrayado adicional).
 
Con esto concluye nuestra refutación de los errores promovidos por Athanasius Schneider y los pseudo-tradicionalistas en Rorate Cæli. Añadimos a continuación un extracto de nuestra respuesta a John Salza en el tema del reproche de San Pablo a San Pedro en Gálatas 2. Salza trató de convertir esto en un precedente histórico para resistir un Papa por herejía sin saltar a la conclusión de que el Papa es de hecho un hereje formal. Reproducimos nuestra refutación aquí porque es un argumento que se utiliza una y otra vez contra el sedevacantismo, cuando incluso sólo un poco de la investigación demuestra que se derrumba de inmediato bajo un examen más detallado.
 
APÉNDICE: Reprensión de San Pablo a San Pedro en Gálatas 2: 11-15 (Extracto de "La silla sigue vacía: Respuesta a los supuestos "Errores del Sedevacantismo" de John Salza, Parte 2)
(4) El pecado de San Pedro en Gálatas 2, 11 
Después, Salza hace referencia a la enseñanza de Santo Tomás sobre la corrección fraterna, sobre cómo aún los subordinados tienen permiso (o hasta obligación) de corregir a sus superiores en ciertos casos. Él menciona Gálatas 2, 11, donde San Pablo reprendió a San Pedro en público “a causa del peligro inminente de escándalo en la fe” (Santo Tomás, Suma Teológica, II-II, q. 33, a. 4, ad 2). Es difícil encontrar qué tiene que ver esto con lo que discutimos, pero Salza insiste en que ésta es una prueba de que “no es sólo lícito sino aun necesario oponerse a un papa que pone en peligro la Fe, sin rotularlo como hereje formal (Salza, “Presunción”, p. 1; cursivas añadidas).
 
Para contestar esto, necesitamos sólo atender a qué hacía San Pedro que causara la reprimenda de San Pablo. ¿Qué hacía San Pedro exactamente? ¿Les decía a los judíos que lo perseguían que su alianza con Dios todavía era válida, como dijo Juan Pablo II? ¿Invitaba a los paganos a ofrecer sacrificio a sus ídolos para obtener paz verdadera, legitimando así su religión falsa, como Juan Pablo II y Benedicto XVI lo hicieron en Asís?
 
No, no precisamente. La popular Biblia Douai-Reims de Challoner contiene la siguiente nota sobre este pasaje:
La falta de conducta de San Pedro notada aquí fue sólo una cierta imprudencia que tuvo al retirarse de la mesa de los gentiles por miedo de ofender a los conversos judíos; pero esto fue cometido en circunstancias que habrían podido traer consecuencias indeseables a los gentiles, que habrían podido con ello verse inducidos a creerse obligados a conformarse a la manera judía de vivir, para perjuicio de su libertad cristiana. (Nota de Challoner sobre Gálatas 2, 11, Biblia Douai-Reims)

Lo que John Salza quiere elevar al nivel de una ofensa materialmente herética (que pudiera entonces llevarlo a arguir: “¡Pero mira, la notoriedad o pertinacia no eran presumidas!”) no es nada más que una “cierta imprudencia” en la conducta de San Pedro. Eso es. Esto es secundado en el comentario de la Biblia del famoso P. George Haydock: “[...] la opinión de San Agustín es comúnmente seguida, de que San Pedro fue culpable [solamente] de una falta venial de imprudencia” (Haydock, Nota sobre Gálatas 2,11). San Pedro simplemente tenía temor de ofender a los conversos del judaísmo por comer con los gentiles; por tanto, él se alejó de los conversos de la gentilidad cuando llegaron los judíos. Porque esta conducta puede dar la falsa impresión de que los Cristianos aún están obligados por la Ley Antigua, fue imprudente para San Pedro proceder de esta manera, aunque él con probabilidad simplemente buscaba evitar causar el denominado “escándalo de los débiles”, y así esta intención era buen. En todo caso, San Pedro aceptó humilde la reprensión de San Pablo, y ese fue el final del problema.
 
Vemos, entonces, que aquí no hay absolutamente nada que ayude a la argumentación de Salza. Porque, aunque una acción indiferente en sí misma pueda sin embargo, debido a circunstancias especiales, “accidentalmente” hacer peligrar la Fe, como la conducta de San Pedro mencionada aquí (comer separadamente con judíos convertidos no estaba mal en sí y per se, después de todo, pero sólo se volvió imprudente debido a la circunstancia particular), esto no es en modo alguno comparable con acciones que son directamente y en sí mismas y de por sí pecados contra la Fe, como unirse a los judíos apóstatas de hoy para cantar un himno en espera del Mesías, o aprobar las religiones de los paganos (como el jainismo, el vudú, hinduismo, etc.), o decir, como Juan Pablo II y Benedicto XVI, que el primado papal según fue definido en el Primer Concilio Vaticano puede ser erróneo.
 
Lo que John Salza está haciendo aquí es simplemente agarrarse a un clavo ardiendo. No ve el momento de encontrar algún tipo de argumento para hacer parecer que el sedevacantismo flaqueó. Y esto no es poco decir, porque si él realmente tuviera argumentos buenos y fuertes, entonces podemos concebir que los habría usado, ¿no? En lugar de eso, recurre a estos viejos “textos-prueba” sacados fuera de contexto, les da brillo dándoles un giro nuevo, y espera quizá que el lector quedará impresionado por toda la complicada jerigonza canónico-teológica que desparrama.