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miércoles, 28 de enero de 2026

LA DEMOCRACIA, ENTREMÉS DE NECIOS

Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA.

Es en la política exterior donde la comedia alcanza altura de ópera bufa.
   

La democracia es ese artificio donde los pueblos creen reinar mientras hacen de comparsa, donde la muchedumbre imagina mandar y, en verdad, obedece; donde el número usurpa la razón y la consigna suplanta al juicio. Régimen de feria, con urna por relicario y papeleta por ofrenda, su liturgia se celebra entre aplausos huecos y promesas infladas como vejigas de carnaval.

Donald Trump —emperador de la hipérbole, príncipe del titular y alguacil del ruido— ha encarnado la farsa democrática con el ardor de un actor barroco. En su propio reino, ha decretado la frontera como dogma, la deportación como sacramento y la emergencia como estilo de gobierno. Ha invocado leyes arcaicas para expulsar almas con la celeridad de un pregonero medieval, ha lanzado redadas que han encendido motines urbanos y ha convertido la inmigración en teatro de campaña permanente, donde cada operativo es un acto y cada protesta, un coro trágico. Mientras unos claman por humanidad, otros aplauden la severidad; y la democracia, cual bufón solemne, sonríe mientras reparte bofetadas legales.

En materia económica y administrativa, su pluma ha volado como daga: decretos en cascada, amenazas arancelarias como trompetas de guerra comercial, gestos de poder que mezclan cálculo, espectáculo y fogonazo. Ha intervenido en litigios climáticos, intentando sofocar demandas estatales contra colosos petroleros; mas los jueces, como coros trágicos, han respondido con portazos jurídicos, recordando que incluso la democracia tiene sus entremeses judiciales.

Mas es en la política exterior donde la comedia alcanza altura de ópera bufa. Trump, como monarca de opereta geopolítica, ha soñado con Groenlandia como quien codicia un espejo helado: ora propone comprarla, ora sugiere dominarla, ora insinúa músculo militar, ora amenaza con tarifas de castigo, como niño que regatea planetas. Ha proclamado «marcos de acuerdo» vaporosos, ha confundido geografías en discursos y ha exhibido mapas como si fuesen cromos de feria. Europa protesta, Dinamarca se indigna, Groenlandia recuerda que no es mercancía, y la democracia occidental discute el reparto del Ártico como mercaderes de zoco polar.

Al mismo tiempo, su política exterior ha tensado alianzas, provocado sobresaltos en la OTAN, excitado a Rusia, inquietado a China y convertido cada cumbre internacional en teatro donde el telón sube entre amenazas y baja entre rectificaciones. Un día promete fuerza, al siguiente retrocede; hoy jura «no dar marcha atrás», mañana suspende sanciones; hoy presume de victoria estratégica, mañana explica que todo era un «concepto» mal entendido.

Pero lo más grotesco no es la farsa: es la indignación hipócrita de quienes se autoproclaman demócratas. Rasgan vestiduras, levantan cejas, proclaman escándalo y pontifican sobre «valores», como fariseos con carné electoral, cuando lo que contemplan no es una desviación del sistema, sino su esencia desnuda. Claman contra los excesos como si no hubiesen consagrado el mecanismo que los hace inevitables; lloran por los frutos podridos mientras veneran el árbol enfermo; se escandalizan del monstruo que ellos mismos alimentaron con votos, consignas y fe ciega.

¿Y qué hace la democracia ante semejante carnaval? Aplaude, se escandaliza, vota, vuelve a aplaudir y se convence de que esto —este circo con protocolo— es la cumbre de la civilización. Cree gobernar porque elige al actor, aunque no escriba el guion. Cree ser libre porque deposita un papel, aunque encadene su juicio. Cree ser adulta, aunque caiga del guindo en cada legislatura.

La democracia, en suma, no es tragedia: es comedia.

No es gobierno: es representación.

No es soberanía: es ilusión con papeleta.

Y mientras Trump firma decretos, amenaza islas, deporta multitudes, negocia el hielo y sacude el mundo como maraca diplomática, los devotos del sufragio continúan rezando a su ídolo… sin advertir que su dios es, desde el principio, un chiste con banda sonora.

Roberto Gómez Bastida, Círculo Tradicionalista de Baeza

martes, 30 de diciembre de 2025

OTRAS PLUMAS: “EL URIBISMO: ¿CATÓLICO?”

Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA.
   
EL URIBISMO: ¿CATÓLICO?
¿Pero qué se puede esperar de un partido político que gira alrededor de la oscura figura de Álvaro Uribe Vélez?
   

El pasado lunes 15 de diciembre el Centro Democrático anunció que la senadora Paloma Valencia será su candidata para las elecciones presidenciales de 2026, tras vencer en encuestas a sus colegas María Fernanda Cabal y Paola Holguín.
   
Los católicos colombianos aún recordamos con espanto la pintura blasfema que posee en su casa —y que exhibió con orgullo— la candidata Valencia, una especie de «Sagrado Corazón de Uribe» que desfigura y ultraja la real persona de Nuestro Señor Jesucristo y su misericordioso Corazón.
   

Cabe anotar también que Cabal, su principal rival en la candidatura del partido, fue más allá —si es que tal cosa es posible—, afirmando de manera pública que no cree en el sacramento de la confesión y que considera que existen distintos caminos para llegar a la verdad. Por si fuera poco, añadió que no cree en nada que le imponga otro ser humano en su relación con Dios (o con lo que sea que ella identifique como Dios) y que le gusta ir a «cultos cristianos», esto es, a ceremonias de sectas protestantes.
   
¿Pero qué se puede esperar de un partido político que gira alrededor de la oscura figura de Álvaro Uribe Vélez? Quien hace varios años osó defender la pornorrevista SoHo, debidamente demandada por el distinguido tradicionalista D. Alejandro Ordóñez Maldonado por plasmar en sus páginas una parodia blasfema de la Última Cena.
      
Uribe, practicante habitual de yoga nidrā (योग निद्रा, Yoga del sueño), lleva muchos años engañando a los católicos colombianos y entregándolos a las fauces del liberalismo luciferino. Es hora ya de sacudirnos de su él, de su sucio partido y de su perversa sombra.
  
Juan Manuel Sánchez. Círculo Tradicionalista Gaspar de Rodas (Medellín).

jueves, 17 de abril de 2025

OTRAS PLUMAS: SEMANA SANTA Y MEMORIA DEMOCRÁTICA

Tomado de ABC (España).
   
SEMANA SANTA Y MEMORIA DEMOCRÁTICA
La persecución religiosa en España dejó su huella en la imaginería que estos días sale a la calle.
  
Procesión de Nuestra Señora de la Soledad de la Victoria (Madrid, Viernes Santo de 1915). La devota imagen, tallada por Gaspar Becerra en 1565 y que sobrevivió a la Guerra del Francés y a la desamortización de Mendez/Mendizábal, fue destruida durante la quema de iglesias por los rojos la noche del 19 al 20 de Julio de 1936.

La oportunidad que ofrece la celebración de la (por ahora denominada) Semana Santa, debería aprovecharla nuestro Gobierno progresista para rescatar vivencias y ejemplos de aquella época ardiente y dorada que fue la Segunda República española y sus flamantes muestras de respeto a la libertad religiosa y a la cultura católica. Si bien es cierto que con motivo de las actuales procesiones religiosas, a algún comentarista se le escapa algo parecido a que «muchas imágenes de las cofradías que ahora vemos no son las originales, porque desaparecieron en los incendios de los sucesos acaecidos en los años treinta del pasado siglo», no es menos cierto que son ya muchos los que ignoran lo que pudo acaecer en aquel régimen tan añorado por el progresismo. Y cabe el error de que imputasen la causa de tan selectiva destrucción a una ola de calor extremo suscitada por un apocalipsis climático que devino en extraños incendios que atacaron a iglesias, templos, seminarios, colegios y demás centros católicos; lo que supuso irreparables pérdidas de un costosísimo patrimonio cultural artístico español, y eso sin mencionar la persecución y muerte de miles de católicos de toda clase, edad y condición...
  
Se comprende que quienes se presentan como orgullosos herederos de aquellos criminales ahora intenten borrar y manipular ese período vergonzoso de nuestra historia. Pero desconcierta mucho que, por acción u omisión, también contribuyan a ello los herederos de aquellas víctimas.
   
Miguel Ángel Loma. Sevilla

sábado, 26 de octubre de 2024

UNA OMISIÓN INCLUSO EN LA VULGATA MODERNISTA

Traducción del artículo publicado por INVESTIGATORE BIBLICO.
INDICIO N. 219: “UN VERSO MUY ANTIGUO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES, GRAVEMENTE OMETIDO EN LA BIBLIA CEI 74, BIBLIA CEI 2008 Y LA NUEVA VULGATA. ¿POR QUÉ FUE CANCELADO? UNA PREGUNTA PARA LOS COLEGAS BIBLISTAS” di INVESTIGATORE BIBLICO

Queridos lectores, he aquí otra omisión en las Biblias CEI 74, CEI 2008 [ambas de la Conferencia Episcopal Italiana, N. del T.] y la Nueva Vulgata [la versión latina oficial del Vaticano modernista, N. del T.]. Precisamente un verso considerado muy antiguo. Aquí el problema no es si las distintas versiones de la Biblia reportan este verso o no. El problema es que los textos más antiguos lo presentan, mientras las versiones más recientes lo han cancelado completamente. Luego un neotraductor improvisado puede encontrar también 1000 versiones de la Biblia que no reportan este verso. Pero si los textos antiguos lo han reportado, ¿cómo fue cancelado después? Esta es la pregunta de fondo. He investigado sobre esto, y os puedo garantizar que no hay un criterio objetivo.

Cuando hace varios años hice esta pregunta durante una conferencia de eruditos bíblicos, me respondieron que «son elecciones subjetivas, de los traductores de la época”. Sí, pero estas elecciones subjetivas afectan la santidad y la integridad de la Página Sagrada. Así que no la considero una respuesta exhaustiva. Si San Jerónimo insertó ese versículo, significa que tiene sentido. No estamos hablando de “Pierino la peste”. Estamos hablando de San Jerónimo.

Como fuera, vamos al verso (HECHOS 8, 37) [Contexto: después que San Felipe Diácono, partiendo de Isaías 53, 7-8, le predica al eunuco –entendido como “ministro”– etíope sobre Nuestro Señor, este le pregunta si no hay impedimento para ser bautizado, N. del T.:
  • CEI 74: “Omitido”.
  • CEI 2008: “Omitido”.
  • NUEVA VULGATA: “Omitido”.
  • Vulgata: «Dixit áutem Philíppus: Si credis ex toto corde, licet. Et respóndens ait: Credo Fílium Dei esse Jesum Christum» [«Y Felipe dijo: si crees de todo corazón, licito es. Él repuso: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8, 37).
  • Mons. Antonio Martini: «E Filippo disse: Se credi di tutto cuore, ciò è permesso. Ed egli rispose, e disse: Credo che Gesù Cristo è Figliuolo di Dio» [«Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, está permitido. Y él le responde, y dice: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios»] (Hechos 8, 37).
  • Padre Giuseppe Ricciotti: «E Filippo rispose: “Se credi di tutto cuore, si può”». Ed egli attestò: “Credo che Gesù Cristo è il Figlio di Dio”» [«Y Felipe respondió: “Si crees de todo corazón, se puede”». Y él aseguró: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”»] (Hechos 8, 37).
Ahora, no me parece un verso cualquiera. La Biblia de Jerusalén (CEI 74) escribe en la nota:
«El v. 37 es una glosa muy antigua, conservada en el texto occidental que se inspira en la liturgia bautismal».
¿Pero entonces por qué fue cancelado? Si es «una glosa muy antigua, conservada en el texto occidental» y precisamente «que se inspira en la liturgia bautismal», presente en la Vulgata de San Jerónimo, ¿por qué lo habéis cancelado? ¿Podemos tener una respuesta seria, no como la del relator del encuentro de biblistas arriba citado?

¿Puede algún colega biblista darme una respuesta que con seguridad publicaré? ¿Por qué se eliminó este versículo tan importante?

Investigatore Biblico
ADENDA (Por el traductor español):
En español, ocurre también esta situación (lista no exhaustiva):
  • Biblia Platense (Mons. Juan José Straubinger): “Omitido”.
  • El Libro del Pueblo de Dios (Levoratti-Trusso): “Omitido”.
  • Biblia Conferencia del Episcopado Mejicano: “Omitido”.
  • Biblia del Peregrino (Padre Luis Alfonso Schökel SJ): “Omitido”.
  • Biblia Conferencia Episcopal Colombiana: “Omitido”.
  • Biblia de Navarra: “Omitido”.
  • Septuaginta en español (Padre Guillermo Jünemann Beckschäffer): «Y dijo Felipe: “Si crees de todo el corazón, lícito es”. Y, respondiendo dijo: “Creo que el Hijo de Dios es Jesucristo”» (Hechos 8, 37; en la edición publicada en Chile en 1992 el texto aparece entre paréntesis).
  • Biblia Latinoamericana (Ricciardi-Hurault): «Felipe respondió: ‘Puedes ser bautizado si crees con todo tu corazón’. El etíope replicó: ‘Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios’» (Hechos 8, 37; el texto aparece entre paréntesis).
  • Biblia Conferencia Episcopal Española: «Dijo Felipe: Es posible si crees de todo corazón: Respondiendo él, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8, 37; el texto aparece entre corchetes).
  • Mons. Felipe Scío de San Miguel: «Y dijo Felipe: si crees de todo corazón, bien puedes. Y él respondió y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8, 37).
  • Mons. Félix Torres Amat: «Ninguno [impedimento], respondió Felipe, si crees de todo corazón. A lo que dijo el eunuco: Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8, 37).
  • Biblia Nácar-Colunga: «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8, 37).
  • Biblia Bóver-Cantera: «Dijo Felipe dijo: Si crees de todo corazón, es posible. Respondiendo él dijo: Creo que Jesu-Cristo es Hijo de Dios» (Hechos 8, 37).
Si bien no somos biblistas ni teólogos, podemos postular la siguiente hipótesis: Desde que se permitió con la encíclica “Divíno Afflánte Spíritu” emplear los textos en los idiomas originales para las traducciones vernáculas de la Biblia en lugar de la Vulgáta latína como anteriormente, muchos traductores (en el caso español, desde la versión de Mons. Straubinger) han usado el Novum Testaméntum Græce et Latíne, la edición crítica de 1933 del padre Augustinus Merk Wilhelm SJ del Textus Recéptus, que fue la traducción latina de Erasmo de Róterdam del Nuevo Testamento a partir de siete manuscritos griegos de los siglos XII y XV INCOMPLETOS y ESCOGIDOS AL AZAR (dos prestados por el sacerdote y filósofo Juan Reuchlin Eck –heredero del cabalismo de Juan Pico de la Mirandola, perito en hebreo de Martín Lutero, y maestro y tío-abuelo materno de Felipe Schwartzerdt/Melanchton–, y los otros procedentes del convento dominico de Basilea. Y como datos de color, 1.º Erasmo siguió una versión posterior del Tipo textual bizantino –del cual se deriva la edición neotestamentaria ortodoxa del Patriarcado de Constantinopla de 1904– tan fragmentada que en muchas ocasiones tuvo que echar mano de la Vulgáta Latína que pretendía remplazar y crear para Apocalipsis XVII, 4 el genitivo singular ἀκάθαρτητος, “la inmundicia” en lugar de emplear el acusativo τὰ ἀκάθαρτα “las cosas inmundas”; y 2.º Para competir con la Biblia Políglota Complutense, la primera edición del Textus Recéptus, el “Novum Instruméntum omne”, fue publicada con tantos errores tipográficos que tuvo que corregirla en ediciones posteriores –de la segunda edición erasmista se valió Lutero para su traducción alemana; y de la tercera edición de Robert Estienne, muy similar a la cuarta y quinta edición erasmista, Teodoro de Beza para su traducción calvinista–) en la cual la confesión del ministro etíope (que había sido citada por San Ireneo, San Cipriano, San Ambrosio y San Agustín) es omitida y se pasa directamente al bautismo. Así lo reconoce Straubinger en su nota:
«Merk, cuyo texto traducimos, omite este versículo. Otros, como [Friedrich] Brandscheid, lo traen idéntico a la Vulgata, que dice: “Y Felipe dijo: si crees de todo corazón, licito es. Él repuso: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Fillion observa que “su autenticidad está suficientemente garantida por otros testigos excelentes”. También el contexto parece requerirlo como respuesta a la pregunta del versículo 36, la cual sin él quedaría trunca, y entonces no se explicaría que el eunuco hiciese parar el carro (versículo 38) como pretendiendo recibir el bautismo sin conocer la conformidad de Felipe. En cuanto a la doctrina de este texto, según la cual “Felipe exigió del neófito una profesión exterior de fe antes de bautizarlo” (Fillion), es la misma de otros pasajes (cf. 2, 41 y nota). Es un caso más en que la fe se muestra vinculaba al conocimiento de la Palabra de Dios (versículo 35), según lo enseña San Pablo (Romanos 10, 17)».
Lo que conlleva necesariamente a que esta omisión sea un producto más del modernismo y otra consecuencia no deseada de la referida encíclica de Pío XII (además del nunca suficientemente anatematizable “Salterio de Bea”). Otro punto a favor de la Vulgáta Latína, la versión AUTÉNTICA de la Iglesia Católica Romana.

miércoles, 7 de agosto de 2024

OTRAS PLUMAS: RÉQUIEM PARA OCCIDENTE

Traducción del artículo publicado por Giorgio Agamben para QUODLIBET.
   
NOTA PREVIA: La verdadera Iglesia Católica, en tanto como Cuerpo Místico de Cristo, no puede morir jamás, aun cuando institucionalmente se vea reducida a su más mínima expresión.
   
RÉQUIEM PARA OCCIDENTE
  
A fines del siglo XIX, Moshé/Moritz Steinschneider († 1907), uno de los fundadores de los estudios judaicos, declaró, no sin escándalo de muchos bienpensantes, que lo único que se podía hacer por el judaísmo era asegurarle un funeral digno. Es posible que desde entonces su juicio se haya aplicado también a la Iglesia y a la cultura occidental en su conjunto. Lo que realmente ha sucedido, sin embargo, es que el funeral digno del que hablaba Steinschneider no se ha celebrado, ni entonces para el judaísmo ni ahora para Occidente.
   
Parte esencial del funeral en la tradición de la Iglesia católica es la misa llamada de Réquiem, cuyo Introito comienza precisamente con las palabras: Réquiem ætérnam dona eis, Dómine, et lux perpétua lúceat eis. Hasta 1970, el misal romano prescribía además para la misa de réquiem la recitación de la secuencia Dies iræ. Esta elección era perfectamente consecuente con el hecho que el mismo término que definía la mísa para los difuntos provenía de un texto apocalíptico, el Apocalipsis de Esdras, que evocaba junto a la paz el fin del mundo: réquiem æternitátis dabit vobis, quóniam in próximo est ille, qui in finem sǽculi advéniet, «Os dará la paz eterna, porque está cerca aquel que viene al final de los tiempos» (4.º Esdras II, 34). La abolición del Dies iræ en 1970 va de la mano del abandono de todas las instancias escatológicas por parte de la Iglesia, que se ha conformado así completamente a la idea de progreso infinito que define la modernidad. Lo que se deja caer sin el valor de explicitar sus razones –el día de la ira, el último día– puede ser recogido como un arma a utilizar contra la cobardía y las contradicciones del poder en el momento de su fin. Es cuanto planeamos aquí hacer, intentando celebrar sin intención paródica, pero fuera de la Iglesia, que pertenece al número de los difuntos, un funeral abreviado para Occidente:
Dies iræ, dies illa
Solvet sæclum in favílla:
Teste David cum Sibýlla.
     
¡Oh día de ira aquél
En que el mundo se disolverá,
Atestiguándolo David y la Sibila!
¿De qué día se trata? Ciertamente del presente, del tiempo que estamos viviendo. Cada día es el día de la ira, el último día. Hoy el siglo, el mundo está ardiendo, y con él también nuestra casa. De esto debemos ser testigos, como David y como la Sibila. Quien calla y no da testimonio, no tendrá paz ni ahora ni mañana, porque es precisamente la paz lo que Occidente no puede ni quiere ver ni pensar.
   
Quantus tremor est futúrus,
Quando judex est ventúrus,
Cuncta stricte discussúrus!
    
¡Cuán grande será el terror,
Cuando el Juez venga
A juzgarlo todo con rigor!
El terror no es futuro, es aquí y ahora. Y aquel juez somos nosotros, llamados a pronunciar el juicio, la krisis sobre nuestro tiempo. A la palabra «crisis», de la cual no se hace sino hablar para justificar el estado de excepción, restituimos su significado original de juicio. En el vocabolario de la medicina hipocrática, krisis designaba al momento en el cual el médico debe juzgar si el médico morirá o sobrevivirá. Del mismo modo discernimos lo que del occidente muere y lo que aún está vivo. Y el juicio será severo, nada escapará de él.
    
Tuba mirum spargens sonum
Per sepúlcra regiónum,
Coget omnes ante thronum.
    
Mors stupébit et natúra,
Cum resúrget creatúra,
Judicánti responsúra.
    
La trompeta, al esparcir su atronador sonido
Por la región de los sepulcros,
Reunirá a todos ante el trono de Dios.
    
La muerte se asombrará y la naturaleza,
Cuando resucite la criatura,
Para responder ante el Juez.
No podemos hacer resurgir los muertos, pero al menos podemos preparar con toda atención el instrumento maravilloso de nuestro pensamiento y de nuestro juicio, y haciéndolo después resonar sin temor, liberar la naturaleza y la muerte de las manos del poder que con ellas nos gobierna. Sentir temblar en nosotros la naturaleza y la muerte, y presagiar aquí y ahora otra vida posible y otra muerte, es la única resurrección que nos interesa.
     
Liber scriptus proferétur,
In quo totum continétur,
Unde mundus judicétur.
   
Judex ergo cum sedébit,
Quidquid latet, apparébit:
Nil inúltum remanébit.
   
Abriráse el libro en que está escrito
Todo aquello de que el mundo
Ha de ser juzgado.
    
Luego que el Juez se hubiere sentado,
Aparecerá todo lo oculto;
Nada quedará sin venganza.
El libro escrito es la historia, que es siempre la historia de la mentira y la injusticia. De la verdad y la justicia no hay historia, sino aparición instantánea en la krisis decisiva de toda mentira y toda injusticia. En aquel punto la mentira no podrá encubrir más la verdad. La justicia y la verdad se manifiestan, manifestando la falsedad y la injusticia. Y nada escapará a la fuerza de su venganza, a condición de restituir a esta palabra el significado etimológico que tiene en el proceso romano, en el cual el vindex es aquel que vim dicit, que muestra al juez la violencia que fue hecha a aquel que solo en este sentido él “vindica”.
    
Quid sum miser tunc dictúrus?
Quem patrónum rogatúrus,
Cum vix justus sit secúrus?
    
¿Qué he de decir entonces yo miserable?
¿A qué valedor acudiré,
Cuando aun el justo apenas estará seguro?
El justo que presta su voz al juicio está en algún modo involucrado en el juicio y no puede llamar a otros en su defensa. Nadie puede testificar por el testigo, él está solo con su testimonio –en este sentido no está seguro–, y está dentro de la crisis de su tiempo –y aun así da su testimonio–.

Confutátis maledíctis,
Flammis ácribus addíctis:
Voca me cum benedíctis…
    
Lacrimósa dies illa,
Qua resúrget ex favílla
Judicándus homo reus.
    
Arrojados los malditos
A las llamas eternas,
Llámame con los benditos…
    
¡Oh día de lágrimas aquel
En que saldrá del polvo  
El hombre para ser juzgado como reo!
Aunque el himno sobre el día de la ira forma parte de un llamamiento a la paz y a la piedad para los muertos, se mantiene la distinción entre los prescitos y los bienaventurados, es decir, entre los verdugos y las víctimas. En el último día, los verdugos, como están haciendo ahora sin tal vez advertirlo, se derrotan de hecho por sí solos, dejan caer las máscaras que cubrían su injusticia y sus mentiras, y se arrojan a las llamas que ellos mismos han encendido. El último día, el día de la ira, cada día es un día de lágrimas para ellos, y es quizás porque son conscientes de ello por lo que fingen estar tan sonrientes. Sólo el consentimiento y el miedo de muchos mantiene ese día en suspenso. Por eso, aunque nos sepamos impotentes ante el poder, tanto más implacable debe ser nuestro juicio, que no podemos separar del réquiem que celebramos. Señor, no les des la paz, porque ellos no saben lo que es.

11 de Julio de 2024

viernes, 10 de noviembre de 2023

OTRAS PLUMAS: TUCHO DISCERNIENDO LO YA DISCERNIDO

Comentario enviado por un lector.
Es evidente que el Vaticano, intrascendente como es actualmente, quería “mojar prensa” con titulares como «Vaticano aprueba que los transexuales pueden ser bautizados» o ídem pero «pueden ser padrinos». Y lo consiguieron, PERO a costa de quedar como un reino dividido que un día dice blanco y al siguiente dice negro sobre una misma cosa.
    
En este último caso (el de los padrinos), el mismo Vaticano en 2015, cuando el Prefecto era el –aún liberal– Gerhard Ludwig Müller, frente al caso de la transexual Alexandra/Alexander Salinas de Isla de San Fernando (Cádiz) que quería ser padrino de bautismo de su sobrino pero el obispado de Cádiz-Ceuta (encabezado por Rafael Zornoza Boy) dijo que no podía aceptar la solicitud por vivir ella en forma incoherente con la Fe. Ante el caso, donde incluso la política y la Iglesia Evangélica Española (que apoyó la ley de “matrimonio homosexual” en 2005) metieron baza luego que Salinas decidió apostatar formalmente, la Congregación había respondido diciendo:
«Sobre este particular le comunico la imposibilidad de que se le admita. El mismo comportamiento transexual revela de manera pública una actitud opuesta a la exigencia moral de resolver el propio problema de identidad sexual según la verdad del propio sexo. Por tanto resulta evidente que esta persona no posee el requisito de llevar una vida conforme a la fe y al cargo de padrino (CIC can. 874 § 3), no pudiendo por tanto ser admitido al cargo ni de madrina ni de padrino. No se ve en ello una discriminación, sino solamente el reconocimiento de una objetiva falta de los requisitos que por su naturaleza son necesarios para asumir la responsabilidad eclesial de ser padrino».
    
Haciendo cuentas, “Tucho” tuvo 108 días entre la llegada de las dubia de Negri y la audiencia con Francisco para encontrar esa nota entre los archivos y anexarla a sus responsa o mejor, ahorrarse la parrafada y el “discernir lo ya discernido”. Pero eso sería pedirle demasiado al besucón…
    
A los que juraban y perjuraban que «el “Sínodo de la Sinodalidad” no tocará la doctrina», y nos tachaban de paranoicos, AHÍ TIENEN, YA EMPEZARON. Y como los modernistas condenados por “Pascendi”, lo hicieron de forma rastrera como los cobardes que son. 

Finalizo diciendo: Ellos siguen a Bill Clinton en «It depends on what the meaning of “is” is» (¡Depende de lo que se entienda por “es”!). De mi parte, yo seguiré el mandato de Cristo: «Sea, pues, vuestro modo de hablar, sí, sí; no, no; que lo que pasa de esto, de mal principio proviene» (Mt. 5, 37).
Caricatura tomada de GLORIA CARTOON. 

domingo, 29 de octubre de 2023

LAS CONSECUENCIAS DE IRSE TRAS EL MUNDO

Reflexiones tomadas de distintas fuentes.
   
1.º PLAZA VACÍA Y RITOS ESTANCOS: LA MUERTE DE UN PONTIFICADO (Aldo Maria Valli, DUC IN ALTUM. Traducción propia).
   

La foto habla por sí sola. Audiencia general del miércoles. Plaza vacía. Solo pocas decenas de personas. Bueno, es la lluvia. Pero antes, en caso de lluvia, la plaza se volvía una extensión de sombrillas.
  
El cuadro es desolador, y los medios vaticanos, comenzando por el Centro televisivo, no saben más cómo hacer para esconder el dato fáctico: nadie va a escuchar a Francisco. Se busca remediar con planos estrechos, incluso estrechísimos, un poco como hacía la televisión polaca cuando estaba Juan Pablo II de visita en su patria. Pero si en el caso de la televisión polaca el problema era esconder las multitudes que rodeaban a Wojtyła, en el Vaticano el problema es el opuesto: esconder los vacíos vergonzosos.
   
Este pontificado está muriendo así, de inedia. Comenzado con tantas esperanzas, se está consumiendo en el desinterés general. Cosas que suceden cuando la Iglesia se pone a seguir al mundo. Porque el mundo está siempre un paso adelante [hacia el abismo, N. del T.], y la Iglesia deviene simplemente patética cuando pretende seguirlo.
   
Entre tanto, en la basílica vaticana llueve. Un poco de goteras en todas partes, también en los archivos. Es verdad que gestionar un patrimonio tan grande no es sencillo, pero hace tiempo el mantenimiento –literalmente– hace agua. Dicen testigos que también la limpieza deja mucho que desear. Faltando las celebraciones papales, San Pedro parece cada vez más un museo en progresivo estado de abandono. Y las cosas no van mejor en Castelgandolfo, donde el palacio de los papas, ya no utilizado como residencia, se convirtió para todos los efectos en un museo y comienza a sufrir todos los problemas típicos de estos lugares (incluyendo un incendio reciente).
  
Entre tanto, los participantes en el sínodo, reunidos en torno a sus mesas, discuten, discuten y discuten. Una especie de gran baile de las palabras sobre la cubierta del Titanic que se hunde. No hay nada de malo en discutir, claro está. El problema es que los participantes parecen moverse en otro planeta respecto a la realidad efectiva. La Iglesia agoniza, los fieles escapan, las vocaciones desaparecen, pero los sinodales viven en un mundo todo de ellos. Como todos los apparátchiki, los funcionarios de partido, pertenecen a una casta cerrada, cuyo único objetivo es la perpetuación de sí misma.
   
Entre tanto, sale otro libro con otra entrevista al papa. Entre tanto, nos dicen que en el sínodo se ha rezado por los migrantes y refugiados. Entre tanto, se afanan en hacernos saber que «algunos pobres han almorzado con el papa en [la Casa] Santa Marta». Las iglesias tienen siempre necesidad de ritualidades, y estos son los ritos, estancos, de la moribunda “iglesia de Francisco”.
   
2.º UNA IGLESIA IRRELEVANTE (Jaume Vives, LA GACETA).
   
A veces pareciera que justificamos la existencia de la Iglesia porque hace cosas buenas: dar de comer al pobre, cuidar del enfermo, etc. Pero eso es solo la consecuencia natural de su ser. La Iglesia no es buena porque haga cosas buenas. Aunque nada de todo eso hiciera, seguiría siendo vital y necesaria.

Del mismo modo que la misa no es buena cuando mola y se acerca al pueblo llano. La misa es un bien en sí misma, y somos nosotros quienes tenemos que acercarnos a ella con el debido respeto. No está para que el católico medio pase un rato distraído el domingo, sin demasiados agobios, antes del aperitivo. La misa tiene una misión principal que es dar culto a Dios. Y para todo lo demás te puedes ir a la Gran Vía madrileña a ver el Rey León, que seguro que está muy bien.
   
Si los sacerdotes en las homilías dicen lo mismo que cualquier asociación de amigos y vecinos unidos contra la pobreza y la desigualdad, la gente acabará yéndose a las asociaciones, porque además reparten canapés y, si encima ligas, hasta podrás tener un rollito. La misión de la Iglesia no es salvar el culo a los teóricos de la extinción del planeta, sino salvar el alma de los ocho mil millones de personas que sufren a esos teóricos. 
    
La Iglesia puede emprender el estúpido camino de la autodestrucción, por el que transitan ya demasiados católicos, asumiendo como irrenunciables los dogmas mundanos con respecto a la familia, a las personas con atracción por el mismo sexo, a la comunión de los divorciados, etc, o puede ser valiente y fiel como lo fue Jesucristo y ocuparse de la salvación de las almas más que de poner a salvo su propia reputación. 
    
El rumbo que parece haber tomado una parte importante de la Iglesia, jerarquía incluida, es tan estéril que el único fruto visible y constatable son las reuniones sobre reuniones de gente reunida que sólo sirven para marear la perdiz. Tan estéril es el rumbo que, después de casi un siglo de la gran crisis, abundan los solterones sin clergyman, las solteronas con hábito o sin él, que no saben si iban para madres o para dueñas de siete gatos, los colegios de los que no ha salido ni una sola vocación en décadas y los seminarios que más parecen pisos de estudiantes, tristes y grises, donde te enseñan a ser el perfecto pusilánime que tanto necesita nuestro Ministerio de Igualdad.
    
Estoy bastante hartito de monjas tiktokeras que utilizan el hábito para conseguir una relevancia que sin él sería demasiado ínfima para su ego. Y lo utilizan para decir tonterías y confundir a algunos que acabarán, igual que ellas, tontos y alejados de la Iglesia. Y lo mismo me pasa con sacerdotes cantarines, bailarines y colorines que parecen haber olvidado cuál es su vocación, o peor todavía, ha quedado flagrantemente al descubierto. ¡Cuánto mejor hubiera sido que se inscribieran en una escuela moderna de interpretación y artes escénicas y no en un seminario!
    
Pueden parecer las mías palabras muy duras pero lo grave del asunto es que se limitan a describir la realidad. No son más duras que las que Jesucristo, a quien ahora quieren convertir en un hombre suave, delicado y sensible, dirigía a personas y colectivos (palabra tan de moda ahora) en el Evangelio. Igual que hicieron sus discípulos. 
    
Así que a los amantes de las palabras mesuradas, las opiniones moderadas y los tonos sosegados, los invitaría a largarse al Tíbet a meditar y a buscar el nirvana, ¡quién sabe si allí descubren que a quien están siguiendo es a Buda y no a Jesucristo!

jueves, 19 de octubre de 2023

LA ANGLICANIZACIÓN DEL NOVUS ORDO EN FRANCIA


Riposte Catholique reproduce una nota curiosa del boletín semanal de los “vigilantes” que, Rosario en mano, protestan cada semana frente al Arzobispado de París por el restablecimiento de las Misas Tradicionales suprimidas en 2021 por el entonces arzobispón Michel Christian Alain Aupetit Bâty en aplicación de “Traditiónis Custódes”, cuyo fin es acabar con la Tradición (como reconoció recientemente un obispón francés):
«Observo que los nuevos cardenales franceses Francisco Javier Bustillo Rípodas OFM Conv. (Ajaccio) y Jean-Marc Aveline (Marseille) son “realistas” en lo que concierne a la liturgia tradicional. Se sabe que uno y otro son amigos del papa. El cardenal Bustillo, arzobispo de Ajaccio, le entregó al papa su libro La vocación del sacerdote frente a las crisis (Nouvelle Cité, 2021), cuyo texto es el de un retiro sacerdotal predicado por Francisco Bustillo, es un libro excepcional que que ya tuve la oportunidad de reseñar aquí y después de varios años en las redes sociales, un libro que ha gustado tanto al papa que lo ha hecho traducir y distribuir a todos los sacerdotes de Roma y luego hacer cardenal a su autor. El cardenal Aveline, arzobispo de Marsella, logró hacer venir al papa a Marsella, lo que ha sido un evento sensacional, ambiguo en su alcance, pero un verdadero ascensor para el arzobispo.
    
Ahora, el cardenal Bustillo, que yo ubicaría, si si me permitís esta impertinencia, en el “extremo centro”, acaba de acoger en su diócesis a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, donde el padre Sebastien Dufour (“instalado” el 29 de Junio de 2003 por el cardenal Jorge Medina Estévez) de esta fraternidad, sirve en Bastia e Isla Roja, mientras el padre diocesano ex FSSPX Hervé Mercury sirve en Ajaccio.
   
En cuanto al cardenal Aveline, a quien ubicaría, siempre impertinentemente, en una izquierda liberal, se destacó por celebrar discretamente, desde la publicación de Amóris lætítia [¿no será Traditiónis Custódes?, N. del T.] en dos ocasiones, una tradicional misa pontificia en la iglesia de San Carlos, servida por las Misioneras de la Divina Misericordia.
     
Ambos participaron con Mons. Peña Parra, suplente de la Secretaría de Estado, tercera persona en la Santa Sede, en un libro de entrevistas organizado por Nicolás Diat, comunicador político, El corazón no divide (Fayard, Agosto de 2023), libro que goza de un prefacio del papa Francisco, y cuyo interés, hay que decirlo, se reduce a su propia existencia. Este libro será promocionado por Paris-Match del 5 al 11 de Octubre, con una entrevista organizada esta vez por Arthur Herlin. Se trata sólo de salvar la unidad de la Iglesia, que de hecho ha sido el mayor problema desde el Concilio.
   
El cardenal Bustillo hace esta profesión de fe: “Todos tienen derecho a seguir su respectivo camino, ya sea carismático, modernista [sic] o tradicionalista, pero evitando caer en ideologías”. Se dirá que hablar así es aceptar la anglicanización de la Iglesia católica. No estoy en desacuerdo con ello, pero concretamente, en el estado de (relativa) fuerza de los malos y (cierta) debilidad de los buenos, esto es lo que podemos desear –lo que podemos tolerar moralmente– todo el tiempo que la Iglesia permanecerá en el caos para poder vivir o sobrevivir con la liturgia tradicional y el catecismo tradicional.
   
De hecho, los cardenales Aveline y Bustillo anticipan una próxima etapa en la vida de la Iglesia, una Iglesia golpeada donde necesariamente será necesario dar paso a conservadores y tradicionalistas. Entonces, ¿lo que se está organizando en Ajaccio y Marsella, en las diócesis de los dos cardenales franceses, no podría comenzar en París?
    
Estoy convencido de que esto es posible. La reanudación de las misas tradicionales abolidas por Mons. Aupetit, y la primera el domingo a las 18 horas en Nuestra Señora del Trabajo, la libertad de los sacerdotes con ministerio en París de celebrar la misa tradicional y de administrar los sacramentos tradicionales, todo esto es perfectamente posible. Esto es lo que pedimos a María, y por ella al Arzobispo, en nuestras “vigilias”, mediante el rezo del rosario en San Jorge de La Villete, el miércoles a las 17 horas, frente a Nuestra Señora del Trabajo, el domingo a las 18 horas, y frente a la archidiócesis, Calle del Claustro de Nuestra Señora 10, de lunes a viernes, de 13 a 13:30 horas».

martes, 10 de octubre de 2023

OTRAS PLUMAS: “DAÑOS COLATERALES”, ¿QUÉ?

Traducción del artículo publicado por Gianni Toffali en PENSIONATI ITALIANI. (Contexto: El 4 de Octubre, a las 19:30h en el puente Vespa entre los municipios venecianos de Mestre y Marghera, un autobús con combustible de metano se desplomó y explotó, causando 21 muertos –entre ellos el conductor Alberto Rizzotto, de 40 años– y más de 20 heridos).
   
“DAÑOS COLATERALES”, ¿QUÉ?
   

Golpe de escena: Italia estaba esperando ansiosamente el informe de la autopsia del conductor involucrado en el trágico accidente de autobús, y con gran sorpresa, se descubrió que los investigadores misteriosamente ocultaron el peritaje.
   
Con la cobertura del secreto de la investigación, no será posible confirmar si el conductor sufrió una enfermedad como se suponía anteriormente por las autoridades, excluyendo en primer lugar el incendio a bordo antes de la caída de la calzada.
    
Generalmente los cambios de rumbo súbitos, son dictados o sugeridos por elementos indiciosos que podrían distorsionar teoremas o conclusiones de conveniencia.
    
Tal vez sea una coincidencia, pero pocos días después del siniestro accidente, cuando todos señalaban con el dedo a la barandilla o las baterías “incendiarias”, salió a la luz que el conductor Alberto Rizzotto estaba inscrito en el grupo de Facebook de la asociación “Danni collaterali”, que reúne a aquellos que han sufrido efectos adversos o trastornos diversos como resultado de la vacunación contra el COVID-19.
     
Según personas cercanas a él, el hombre habría sufrido efectos adversos después de 3 dosis de la vacuna contra el Covid.
    
La decisión de ocultar la autopsia llevó a la doctora Maria Grazia Spalluto y al abogado Andrea Perillo, presidente y vicepresidente de la Asociación de Daños Colaterales a declarar que:
«Teniendo en cuenta que el conductor del autobús podría haber tenido una enfermedad repentina, sería conveniente que la Fiscalía que investiga las causas del accidente también considerara esta hipótesis. Está claro que la cuestión de la seguridad del transporte, si se comprobara una enfermedad del conductor debida a la vacunación, se plantearía de una manera muy pesada».
Enmascaramiento que no promete ninguna garantía de verdad sobre el dramático evento. Pero las rarezas no terminan aquí.
     
De todo esto, el hecho más inquietante es la misteriosa eliminación de todos los contenidos del perfil de Facebook de Rizzotti.
   
Y quien ha penetrado el perfil, no es un mozalbete.
     
Gianni Toffali
Dossobuono, Verona

domingo, 12 de marzo de 2023

CELEBRANDO DIEZ AÑOS A PUERTA CERRADA, POR MIEDO A LA INTRASCENDENCIA GENERAL

Sobre los diez años que cumplirá mañana lunes, Francisco Bergoglio de haber sido elegido como el sexto gerente de la oenegé deuterovaticana (nunca mejor dicho), comenta Specola en InfoVaticana:
«El 13 de marzo, el pontificado del Papa Francisco cumple diez años llenos de escándalos,  investigaciones, reformas interrumpidas, las guerras intestinas de todo tipo. Seguimos con las emanaciones de normas y normas que se aplican, con las opiniones caóticas sobre la guerra en Ucrania.  La crisis financiera del Vaticano no se corrige y las cuentas siguen un camino errático. El último apretón a los alquileres demuestra que ya no se sabe de dónde rascar. Los presuntos vientos de reforma en el sentido de la transparencia y la legalidad se han convertido en tempestades con un Papa Francisco que cada vez manda menos en su casa y es menos respetado en sus estrategias políticas. Tenemos Misa, a puerta cerrada, en la capilla de la Domus Santa Marta con todos los cardenales presentes en Roma a las 8 de la mañana del lunes 13 de marzo para celebrar los diez años de pontificado.  El riesgo de la plaza vacía, o Basílica muy floja,  pesa y mucho, que un papa tan ‘popular’ como Francisco celebre su décimo aniversario a puerta cerrada, lo dice todo»
Al último aparte queremos hacer referencia: el día 8 de Marzo, así se veía la Plaza de San Pedro ¡segundos antes! de la Audiencia semanal de ese día:
  
   
Recordemos que el cardenal opusino Julián Herranz dijo en sus entrevistas del 6 de Marzo:
«Hablando en una de estas visitas sobre el abrazo entre los dos Papas en la apertura del año santo de la Misericordia, me confió que estaba feliz de ver cuánto cariño y simpatía despertaba Francisco entre la gente. Me dijo: “A mí eso me alegra y me da paz”».
¡Cómo ha de haberse quedado cual embustero frente a la imagen anterior! (que dicho sea de paso, no es la primera vez que ocurre, ni se limita a la plaza o a la Audiencia semanal nada más: también ha sucedido en la propia basílica y en sus viajes al extranjero; y sus posturas políticas y entrevistas –que dice no gustarle, pero que igual da cual las tormesianas peras de balde– ya no llaman la atención de los líderes mundiales ni de la prensa, para no decir del resto de los mortales).
  
Bueno, queda decir lo siguiente: peor que lo odien a uno, es que le tengan indiferencia, pasar su recuerdo sin pena ni gloria por la mente de las personas. Y ese, por visto, será el legado de Bergoglio: una fría nota marginal de la historia, un solemne «¿quién te conoce?» al mencionar su nombre.

viernes, 10 de marzo de 2023

EL VATICANO, POR EL DINERO ALEMÁN, TOLERA SU “SYNODALES WEG”

Si te has preguntado por qué la inacción de Bergoglio ante el “Camino Sinodal” de la Conferencia Episcopal Alemana más allá de un (PARA GUARDAR LAS APARIENCIAS) reproche mediático en entrevista o mediante recado que sie paßieren es durch den Triumpfbogen, este artículo de Loup Besmond de Senneville (publicado originalmente en francés para LA CROIX) pueda explicarte el por qué:
CAMINO SINODAL: EL VATICANO CAUTO ANTE UNA IGLESIA ALEMANA RIQUÍSIMA
En Roma, el planteamiento sinodal de los obispos alemanes provoca fuertes críticas, aunque con cierta cautela debido al peso financiero de la Iglesia en Alemania.
  
  
La confidencia se hace en una de las pequeñas salas de recepción que salpican los dicasterios romanos. Ese día, la conversación con un cardenal versa sobre una de las mayores preocupaciones en el Vaticano: el destino de la Iglesia en Alemania. Estos alemanes y su camino sinodal –iniciado en 2019 por la Iglesia católica del país en respuesta a la crisis de los abusos– han «ido un poco a la deriva», prosigue nuestro entrevistado. «Si Alemania empieza a presionar por ciertas cosas, con todo el dinero que tienen, eso va a ser un problema», explica el prelado. «Tienen tanto el dinero como su supuesta superioridad teológica».
   
10 millones de euros al año
Con 6.700 millones de euros recaudados por la Iglesia católica en Alemania en 2021 a través del impuesto eclesiástico, los obispos del país están a la cabeza de las diócesis más ricas –con diferencia– del mundo. Esta cifra debe compararse con el presupuesto del Vaticano, de 300 millones de euros, excluyendo las actividades del hospital Bambino Gesù, que infla artificialmente el balance de la curia.
  
Una de las fuentes de ingresos del Vaticano es el Óbolo de San Pedro, una exacción obligatoria impuesta a todas las diócesis del mundo por el Código de Derecho Canónico. En 2021, esta dotación ascendió a 59 millones de euros, un tercio de los cuales fue abonado por solo tres países: Estados Unidos, Italia, ¿y? Alemania.
   
Aunque los detalles del Óbolo de San Pedro, a los que tuvo acceso La Croix, no son públicos, el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung reveló en julio de 2022 que los líderes católicos alemanes envían 10 millones de euros a Roma cada año. De esta suma, 5,1 millones de euros son contribuciones voluntarias y 2,4 millones de euros son contribuciones obligatorias. Además, 160.000 euros se destinan a financiar la Pontificia Universidad Gregoriana y el Cementerio Teutónico del Vaticano.
      
Dos ONG católicas apoyan con 1,85 millones de euros al Dicasterio para la Evangelización de los Pueblos, responsable de la Iglesia en la mitad sur del mundo.

«Tensiones económicas en la curia»
La comparación entre los presupuestos de la Iglesia de Alemania y la curia es tanto más llamativa cuanto que esta última está sometida a una presión constante desde 2018, tras el deseo del papa Francisco de sanear las estructuras y hacer frente a la doble crisis, económica y sanitaria, que ha azotado a Europa en los últimos años.
   
«Hay tensiones económicas en la curia», dice un alto funcionario. «Se siente una gran frustración. Nos vemos obligados a lidiar con presupuestos que tienen límites. ¿Cómo podemos trabajar con tan pocos recursos?».
   
«La Iglesia alemana da mucho dinero a las agencias católicas, a Malta…, pero no tanto al Vaticano», afirma una fuente diplomática con sede en Roma. «No es cierto que los alemanes aporten todo el presupuesto de Roma».
  
Apoyo a los cristianos de Oriente
Pues más allá de los fondos pagados directamente al Vaticano, los dirigentes de la curia ven en la Iglesia alemana sobre todo una potencia económica capaz de apoyar a los cristianos de Oriente. Los logotipos de las organizaciones católicas alemanas pueden verse por doquier en Oriente Próximo y África. El papa lo ha visto con sus propios ojos en Iraq y Sudán del Sur, dos países que ha visitado en los últimos tres años, cuyas comunidades católicas reciben apoyo activo de fondos procedentes de Alemania.
   
En el Vaticano, sin embargo, continúan las críticas más o menos explícitas al camino sinodal alemán en el momento en que la Iglesia en Alemania entra en la fase final de este proceso, del 9 al 11 de marzo en Fráncfort.
   
Durante su audiencia semanal en la plaza de San Pedro, el 8 de marzo, el papa hizo una referencia apenas velada a este proceso, que ha criticado enérgicamente en privado. Mientras pronunciaba una catequesis sobre la evangelización, advirtió contra «la tentación de seguir caminos pseudo-eclesiales», y de «adoptar la lógica mundana de números y encuestas, de contar con la fuerza de nuestras ideas, programas, estructuras».
   
«Esto debe ayudar un poco pero lo fundamental es la fuerza que el Espíritu te da para anunciar la verdad de Jesucristo, para anunciar el Evangelio», prosiguió el papa. Era una forma de criticar, una vez más, la lógica política que, según él, se ha apoderado del sínodo alemán.

viernes, 14 de octubre de 2022

OTRAS PLUMAS: EL FRACASO DEL CONCILIO VATICANO II

Traducción de la Columna de Ross Douthat en THE NEW YORK TIMES el 12 de Octubre de 2022. Sin necesariamente compartir su desarrollo argumentativo, ni su postura neoconservadora, el artículo llega a un punto importante: el Vaticano II fracasó en sus objetivos, y no se puede negar sin faltar a la realidad (como algunos ultraconciliares fanatizados pretenden).
   
CÓMO LOS CATÓLICOS SE HICIERON PRISIONEROS DEL VATICANO II
Oct. 12, 2022 • Por Ross Douthat, columnista de opinión.
  

El Concilio Vaticano II, la gran revolución en la vida de la Iglesia católica moderna, se inauguró hace 60 años esta semana en Roma. Gran parte de ese mundo de la década de 1960 ha desaparecido, pero el concilio todavía está con nosotros; de hecho, para una iglesia dividida no se pueden escapar sus consecuencias aún en desarrollo.
    
Durante mucho tiempo esto habría sido un reclamo liberal. En las guerras dentro del catolicismo que siguieron al concilio, los conservadores interpretaron el Vaticano II como un evento discreto y limitado, un conjunto particular de documentos que contenían varios cambios y evoluciones (sobre la libertad religiosa y las relaciones católico-judías especialmente) y abrieron la puerta a un versión vernácula revisada de la Misa. Para los liberales, sin embargo, estos detalles eran solo el punto de partida: también había un «espíritu» del concilio, similar al Espíritu Santo en su operación, que se suponía que debía guiar a la iglesia a nuevas transformaciones, reforma perpetua.
     
La interpretación liberal dominó la vida católica en las décadas de 1960 y 1970, cuando se invocó el Vaticano II para justificar una gama cada vez más amplia de cambios: en la liturgia, el calendario y las oraciones de la iglesia, en las costumbres laicas y la vestimenta clerical, en la arquitectura de la iglesia y la música sagrada, a la disciplina moral católica. Luego, la interpretación conservadora se afianzó en Roma con la elección de Juan Pablo II, quien emitió una flotilla de documentos destinados a establecer una lectura autorizada del Vaticano II, para frenar los experimentos y alteraciones más radicales, para probar que el catolicismo antes de los años sesenta y el catolicismo después seguía siendo la misma tradición.
    
Ahora, en los años del Papa Francisco, la interpretación liberal ha regresado, no solo en la reapertura de los debates morales y teológicos, el establecimiento de un estilo de gobierno de la iglesia de sesión de escucha permanente, sino también en el intento de suprimir una vez más los antiguos ritos católicos, la liturgia latina tradicional tal como existía antes del Concilio Vaticano II.
    
La era de Francisco no ha restaurado el vigor juvenil que una vez disfrutó el catolicismo progresista, pero ha reivindicado parte de la visión liberal. A través de su gobierno y, de hecho, a través de su mera existencia, este Papa liberal ha demostrado que el Concilio Vaticano II no puede reducirse simplemente a una sola interpretación establecida, o que su trabajo se considere de alguna manera terminado, el período de experimentación terminado y la síntesis restaurada.
    
En cambio, el concilio plantea un desafío continuo, crea divisiones que parecen intratables y deja al catolicismo contemporáneo enfrentando una serie de problemas y dilemas que la Providencia aún no ha considerado adecuado resolver.
    
Aquí hay tres declaraciones para resumir los problemas y dilemas. Primero, el concilio era necesario. Quizás no en la forma exacta que tomó, un concilio ecuménico que convocó a todos los obispos de todo el mundo, sino en el sentido de que la iglesia de 1962 necesitaba adaptaciones significativas, un replanteamiento y una reforma significativos. Estas adaptaciones tenían que mirar hacia atrás: la muerte de la política del trono y el altar, el surgimiento del liberalismo moderno y el horror del Holocausto requerían respuestas más completas de la iglesia. Y también tenían que mirar hacia el futuro, en el sentido de que el catolicismo de principios de la década de 1960 apenas había comenzado a tener en cuenta la globalización y la descolonización, la era de la información y las revoluciones sociales desencadenadas por la invención de la píldora anticonceptiva.

La tradición siempre ha dependido de la reinvención, del cambio para permanecer igual, pero el Concilio Vaticano II fue convocado en un momento en que la necesidad de tal cambio estaba a punto de volverse particularmente aguda.
    
El hecho de que un momento requiera reinvención no significa que un conjunto específico de reinvenciones tendrá éxito, y ahora tenemos décadas de datos para justificar una segunda declaración resumida: el concilio fue un fracaso.

Este no es un análisis truculento o reaccionario. El Concilio Vaticano II fracasó en los términos establecidos por sus propios seguidores. Se suponía que haría que la iglesia fuera más dinámica, más atractiva para la gente moderna, más evangelizadora, menos cerrada, obsoleta y autorreferencial. No hizo ninguna de estas cosas. La iglesia declinó en todas partes del mundo desarrollado después del Vaticano II, tanto bajo papas conservadores como liberales, pero el declive fue más rápido donde la influencia del concilio fue más fuerte.

Se suponía que la nueva liturgia haría que los fieles se comprometieran más con la Misa; en cambio, los fieles comenzaron a dormir hasta tarde el domingo y abandonaron el catolicismo durante la Cuaresma. La iglesia perdió gran parte de Europa por el secularismo y gran parte de América Latina por el pentecostalismo: contextos y desafíos muy diferentes, pero resultados sorprendentemente similares.
     
Y en todo caso, el catolicismo posterior a la década de 1960 se volvió más introspectivo que antes, más consumido con sus interminables batallas entre la derecha y la izquierda, y en la medida en que se comprometió con el mundo secular, fue en una mísera imitación, a través de música de guitarra mediocre o teorías políticas que eran simplemente versiones disfrazadas de partidismo de izquierda o de derecha, o feas iglesias modernas que quedaron obsoletas 10 años después de su construcción y quedaron vacías poco después.
   
No hay una racionalización inteligente, ningún esquema intelectual, ninguna propaganda sentenciosa del Vaticano —un típico documento reciente hace referencia al «sustento vivificante provisto por el concilio», como si fuera la eucaristía misma— que pueda evadir esta fría realidad.

Pero tampoco nadie puede sustraerse a la tercera realidad: El concilio no se puede deshacer.

Con esto no quiero decir que la misa nunca pueda volver al latín o que varias manifestaciones del catolicismo posconciliar sean inevitables y eternas o que los cardenales en el siglo XXIII sigan elogiando al estilo soviético al concilio y sus obras.

Solo quiero decir que no hay un camino simple de regreso. No volver al estilo de autoridad papal que tanto Juan Pablo II como Francisco han tratado de ejercer, el primero para restaurar la tradición, el segundo para suprimirla, solo para verse frustrados por la ingobernabilidad de la iglesia moderna. No al tipo de densas culturas católicas heredadas que todavía existían hasta mediados del siglo XX, y cuyo posterior desmoronamiento, aunque inevitable hasta cierto punto, fue claramente acelerado por la propia iconoclasia interna de la iglesia. No a la síntesis moral y doctrinal, sellada con la promesa de infalibilidad y consistencia, que los conservadores de la iglesia han insistido durante las últimas dos generaciones que todavía existe, pero que en la era de Francisco ha resultado tan inestable que esos mismos conservadores han terminado peleando con el papa mismo.

El trabajo del historiador francés Guillaume Cuchet, que ha estudiado el impacto del Vaticano II en su otrora profundamente católica nación, sugiere que fue la escala y la velocidad de las reformas del concilio, más que cualquier sustancia en particular, lo que destrozó la lealtad católica y aceleró el declive de la iglesia. Incluso si los cambios del concilio no alteraron oficialmente la doctrina, reescribir y renovar tantas oraciones y prácticas inevitablemente hizo que los católicos comunes se preguntaran por qué una autoridad que de repente se declaró equivocada en tantos frentes diferentes todavía podía confiar en hablar en nombre de Jesucristo mismo.

Después de tal shock, ¿qué tipo de síntesis o restauración es posible? Hoy todos los católicos se encuentran viviendo con esta pregunta, porque cada una de las facciones de la iglesia está en tensión con alguna versión de la autoridad de la iglesia. Los tradicionalistas están en tensión con las políticas oficiales del Vaticano, los progresistas con sus enseñanzas tradicionales, los conservadores con el estilo liberalizador del Papa Francisco, el mismo Papa con el énfasis conservador de sus predecesores inmediatos. En este sentido, todos somos hijos del Concilio Vaticano II, incluso si criticamos o lamentamos el concilio, o tal vez nunca tanto como cuando lo hacemos.

Aquí, de nuevo, los liberales tienen razón. Los católicos más tradicionalistas están marcados por lo que comenzó en 1962 con tanta seguridad como este Papa antitradicionalista, y los meramente conservadores —como, bueno, yo mismo— estamos a menudo en la posición descrita por Peter Hitchens, al escribir sobre la alta cultura europea destrozada por la I Guerra Mundial: podemos admirar la intensidad y los rigores del mundo perdido, pero «ninguno de nosotros, ahora, podría soportar regresar a él, incluso si se nos ofreciera la oportunidad».
    
Pero este punto no vindica el concilio, mucho menos la siempre cambiante interpretación liberal de su espíritu. La iglesia tiene que vivir con el Vaticano II, luchar con él, resolver de alguna manera las contradicciones que nos legó, no porque fuera un triunfo sino precisamente porque no lo fue: el fracaso proyecta una sombra más larga y duradera, a veces, que el éxito.

Empieza desde donde estás. Las líneas de curación corren a lo largo de las líneas de fractura, las heridas quedan después de la resurrección, e incluso el catolicismo que llega, no hoy sino algún día, a un verdadero  Después  del Concilio Vaticano II seguirá estando marcado por las innecesarias rupturas creadas por su intento de reforma necesaria.
  
Ross Douthat ha sido columnista de opinión de The Times desde 2009. Es autor de varios libros, el más reciente, “The Deep Places: A Memoir of Illness and Discovery” (Los lugares profundos: Una memoria de enfermedad y recuperación).

jueves, 30 de junio de 2022

UN DESEO CON INDESEADAS CONSECUENCIAS

Traducción del artículo publicado por Dom Hugh Somerville Knapman OSB en CATHOLIC HERALD.
   
LAS CONSECUENCIAS INDESEADAS DE DESIDÉRIO DESIDERÁVI
   

«La no aceptación de la reforma litúrgica, así como una comprensión superficial de la misma, nos distrae de la tarea de encontrar las respuestas a la pregunta que repito: ¿cómo podemos crecer en la capacidad de vivir plenamente la acción litúrgica? ¿Cómo podemos seguir asombrándonos de lo que ocurre ante nuestros ojos en la celebración? Necesitamos una formación litúrgica seria y vital» — Desidério Desiderávi, 29 de Junio de 2022

Habiendo estado muy desinteresado en la liturgia hasta hace relativamente poco, en los últimos doce meses el Papa Francisco ha mostrado un marcado incremento en las intervenciones litúrgicas. Probablemente, el interés personal del Santo Padre por la liturgia per se sigue muy bajo; su reciente involucramiento con ella tiene más que ver con el Concilio Vaticano II y reforzar su aceptación en curso sesenta años después de las sesiones conciliares. Su Santidad ha identificado las formas litúrgicas post-conciliares como una de las piedras de toque de la adhesión conciliar auténtica.

La más reciente encíclica [sic] papal, Desidério Desiderávi, “Sobre la formación litúrgica del Pueblo de Dios”, asiente a los que se quejaron después de Traditiónis Custódes el pasado Julio que Roma había apretado las riendas a los ritos antiguos (los cuales invariablemente son celebrados con meticulosa fidelidad a las rúbricas) mientras parecía hacerse la vista gorda a los abusos litúrgicos de gravísimo grado en las celebraciones de los nuevos ritos. El Santo Padre aclara que espera que «sean observadas todas las rúbricas», e identifica dos tendencias negativas en el paisaje litúrgico de hoy: «la no aceptación de la reforma litúrgica», y «una comprensión superficial de la misma».

Su Santidad llama, en respuesta, a una «formación litúrgica seria y vital» para tratar estas tendencias. Algunos de los puntos indicados por el Papa Francisco son razonables, especialmente la necesidad de una formación litúrgica para una generación de católicos formados mayormente por prácticas litúrgicas marcadas por la inconsistencia en la aplicación, una falta de sustancia doctrinal, y una desconexión de la historia litúrgica. Desafortunadamente, su remedio propuesto parece condenado a fallar en el objetivo que él ha puesto.

El Santo Padre busca una aceptación total de los documentos litúrgicos del Concilio Vaticano II. Pero el programa que presenta, una catequesis litúrgica renovada y profundizada, es precisamente lo que ha llevado a muchos católicos (jóvenes especialmente) a cuestionar la ecuación de los ritos litúrgicos modernos como los han experimentado, con los verdaderos documentos litúrgicos del Vaticano II. En resumen, muchos descubren una divergencia entre la constitución Sacrosánctum Concílium del Vaticano II y los ritos desarrollados posteriormente por un comité que actuaba en su nombre.
«La problemática es, ante todo, eclesiológica. No veo cómo se puede decir que se reconoce la validez del Concilio –aunque me sorprende un poco que un católico pueda presumir de no hacerlo– y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosánctum Concílium, que expresa la realidad de la Liturgia en íntima conexión con la visión de la Iglesia descrita admirablemente por la Lumen Géntium».
En realidad, una constante repetición del mantra que los ritos modernos son la liturgia que el Vaticano II llamó ya no es suficiente para ganar aceptación. La diferencia entre ellos es demasiado grande y demasiado obvia para los que han emprendido ya la formación litúrgica que Su Santidad justamente invoca ahora. Por ejemplo, cualquiera que haya estudiado el Orden de la Misa de 1965, la primera reforma conciliar significativa, encontrará la clara conformidad con el decreto conciliar que no puede ser encontrada en la nueva Misa de 1970.

La aceptación total de las formas litúrgicas modernas no puede ser definitivamente asegurada por la «formación litúrgica seria y vital» que el Papa Francisco apela en Desidério Desiderávi, y este es un defecto fatal. Tú puedes tener una formación litúrgica apropiada, o puedes aceptar los ritos litúrgicos modernos como si fueran los ordenados por el Vaticano II; pero no puedes tener las dos. Tal vez no intencionalmente (aunque uno nunca sabe con el presente sucesor de Pedro, en cuya fiesta apareció el último documento papal), el Santo Padre ha abierto una pregunta fundamental.

¿Las formas litúrgicas modernas son realmente las que el Concilio ordenó, o una creación enteramente nueva? La formación litúrgica más completa y profunda que el Papa ahora pide, puede no asegurar necesariamente la respuesta que parece desear tan fervientemente. Su Santidad puede ser capaz de reforzar (hasta cierto punto) una aceptación externa de los ritos modernos, pero al hacerlo así puede arriesgarse a alienar más a aquellos católicos fieles que encuentran mucha belleza y gracia en los ritos históricos de la Iglesia.

Dom Hugh Somerville Knapman OSB es un monje de la abadía de Douai.

viernes, 18 de febrero de 2022

UNA ESPECIE DE RELIGIÓN

Por David María González Cea para PERIÓDICO LA ESPERANZA.
   
Imagen de David Mª González Cea

   
Cristóbal Pérez de Herrera, en uno de sus jugosos Proverbios morales (1618), exhorta a seguir el ejemplo del que «siempre se desvela / en mirar por su conciencia». El propio autor, al margen, remite este cuidado (este mirar por) al testimonio de la luz divina; porque, siguiendo la Sagrada Escritura, entiende que la gloria moral del hombre consiste en seguir la voz de Dios, que le habla por la rectitud de su conciencia: «Glória nostra haec est testimónium consciéntiae nostrae» (2 Cor 1, 12). Quien mira por ella es fecundo en buenas obras, practica la virtud de la religión, adquiere el hábito de ser justo con Dios, personal y socialmente.
   
Pero he aquí que el hombre moderno, hambriento de gnóstica autarquía, busca otra honra distinta. No la del Dios verdadero, de Quien procede todo bien; sino de sí mismo. Ansioso de autoafirmación, elige autodeterminarse como si fuera causa primera de sí mismo; pero, sin que esta pretensión le baste, ambiciona institucionalizar su propia autodeterminación, y que en el gran Teatro del Mundo se la tome por derecho inalienable.
   
La doctrina política tradicional, en cambio, tal y como ha sido expuesta en nuestras letras áureas, es muy clara: «La ruina de un Estado es la libertad de conciencia», recuerda Diego de Saavedra Fajardo en la empresa 60 de su Idea de un príncipe político cristiano (1642).
   
Podemos expresarlo así: la ruina de una sociedad consiste en su falso derecho al engaño. Y que esta pretensión civil se convierta en una especie de religión. No hablamos de esa libertad que la conciencia debe tener para testimoniar la lumbre divina. Se debe mirar por esta capacidad ordenada, que es prenda de vida virtuosa, personal y social.
   
Hablamos, como de un gran mal, del liberticismo con que el espíritu de autosuficiencia moderno prefiere el engaño a la verdad, escogiéndose a sí mismo en lugar de a Dios. Es la impostura que destruye patrias y familias, que el mismo Saavedra Fajardo en su empresa 27 ilustra con la figura de un Caballo de Troya: «Spécie religiónis», no en la (religión) falsa y aparente, traduce el autor.
  
Las nocivas ideaciones del espíritu moderno, modeladas con forma de bestia liberal, una vez dentro de las estructuras políticas y sociales, devastan los reinos y los reducen a reclamaciones y contrarreclamaciones (Turgot) que no paran de turbar la paz social, multiplicando la división y cegando, precisamente, la conciencia.
  
Que exista un derecho a dejar entrar en la patria el Caballo de Troya de los propios ídolos, jamás podrá aceptarlo el numen de la tradición. Porque sabe que dentro de este monstruo equino hay enemigos dentro, y que cuando llegue la noche saldrán de las entrañas del coloso y devastarán la Ciudad.
  
David Mª González Cea, Cádiz

miércoles, 17 de noviembre de 2021

ESTUDIANTES EN FALDA: LOS ACOSTUMBRADOS POR REPRESENTAR UN MUNDO EN RUINAS

Reflexión de Gianni Toffali, tomada de PENSIONATI ITALIANI. Traducción y comentario propio.
    
Los alumnos varones del liceo “Bartolomeo Zucchi” de Monza llevaban faldas durante las clases para protestar contra el sexismo.
    
Aparte del hecho de que para representar al sexo femenino hubieran tenido que llevar pantalones vaqueros muy masculinos, el gesto grotesco y ridículo autorizado por una directora (Rosalia Caterina Natalizi Baldi) que evidentemente simpatiza con la ideología homosexual subraya el hecho de que las escuelas estatales han abdicado de su función educativa histórica y la han sustituido por pensamientos e ideales mundanos que nada tienen que ver con el crecimiento cívico, moral, ético y espiritual de los jóvenes.
   
Una escuela orientada por los izquierdistas de siempre que, no satisfechos con haber parido a millones de idiotas que salieron maltrechos del 68, ha vuelto a representar un mundo al revés que sólo existe en los sueños e ilusiones de quienes no aceptan la idea de un Dios Padre, creador y generador del género masculino y femenino.
   
El hombre criatura que se despierta por la mañana y se cree Dios es similar a un pollo que se despierta por la mañana y se hace pasar por un águila. Los golpes de la vida y la imposibilidad de alcanzar las alegrías del alma a través de la mutación de los cuerpos, deberían inducir al delirante “nuevo hombre dios” a evitar los vuelos pindáricos de los que las alas póstumas de Ícaro son el emblema de la caída, es decir, de las estrellas a los establos y del proyecto de ley Zan al proyecto de ley “corte de tijeras”, muerto y enterrado.
    
COMENTARIO: La iniciativa llamada “Zucchigonna” (traducible como “Zucchi en falda”) lleva con este dos años. En España, han habido casos similares, el más reciente fue el acaecido en el Colegio de Educación Infantil y Primaria “Virgen de Sacedón” en Pedrajas de San Esteban (Valladolid, España) el 2 de Mayo, cuando los profesores Manuel Javier Ortega Álvarez y Borja Velásquez García se presentaron en falda a dar clases, alegadamente en respaldo a un chaval que se presentó en una sudadera con dibujos de manga. Con este tipo de cosas, no es de sorprender los bajos resultados de Italia y España en el informe PISA de la OCDE (y que incluso, ni siquiera se publicaran los resultados de España en el ítem de comprensión lectora durante la evaluación del 2018).
   
Queda de más reiterar, si no fuera porque cada vez más quieren normalizar todo tipo de aberraciones, que esas son las consecuencias de un izquierdismo degenerado (aunque NUNCA ha habido una “izquierda virtuosa”), que pretende imponer todo tipo de libertinaje al cual ni Stalin, Mao ni el “Ché” Guevara hubiesen hallado mejor remedio que los trabajos forzados o el paredón como parte de la extirpación de los “vicios capitalistas”.

lunes, 8 de noviembre de 2021

EL “Indulto de Agatha Christie”

Se cumplen cincuenta años de un acontecimiento que el ‘catolicismo pompier’ prefiere sepultar, para que sus errores clamorosos –que están destrozando a la Iglesia– pasen inadvertidos a los fieles despistados. En 1971, consternados por la penosa reforma litúrgica vaticanosegundona, un grupo de más de cincuenta escritores y artistas de primerísimo nivel suplicaron mediante carta a Pablo VI que la Iglesia evitara la desaparición de la misa tridentina, en beneficio de las pachangas guitarreras. Entre los peticionarios hallamos al católico progresista Graham Greene y al católico tradicional Evelyn Waugh; pero junto a ellos, otros grandes escritores del ámbito anglosajón, desde Robert Graves a W. H. Auden, desde Iris Murdoch a Agatha Christie. Del ámbito francés firmaron aquella carta, entre otros, Robert Bresson, François Mauriac y Jacques Maritain. Desde Italia se sumaron las firmas egregias de Giorgio de Chirico, Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo. Del ámbito hispánico, la representación es más exigua, aunque no menos impactante: Salvador de Madariaga, María Zambrano, Andrés Segovia y Jorge Luis Borges.
   
En la carta leemos, entre otras afirmaciones: «En la civilización materialista y tecnocrática de hoy, con su creciente amenaza para el espíritu en su expresión creativa original -la palabra-, parece especialmente inhumano privar al hombre de formas verbales que han alcanzado su más excelsa manifestación. Los firmantes de este pedido […] quieren llamar la atención de la Santa Sede sobre la apabullante responsabilidad en la que incurriría en la historia del espíritu humano si se negara a permitir la subsistencia de la Misa Tradicional». Cuentan que Pablo VI, impresionado por la talla de los peticionarios, accedió a preservarla en algunas iglesias de Inglaterra, aunque el taimado monseñor Bugnini –encargado de la demolición litúrgica– exigió que no se diera publicidad al permiso. La misa tradicional, aunque relegada a la clandestinidad, fue entonces indultada gracias a aquella carta (que pasaría a denominarse «el indulto de Agatha Christie»). Así permanecería hasta que Benedicto XVI facilitase –tampoco demasiado– su celebración; ahora un capricho o desvarío porteño ha devuelto groseramente la misa tradicional a las catacumbas. El despotismo oriental con que se ha perpetrado esta barbarie será para siempre execrado en la historia del espíritu humano.
  
Medio siglo después de aquella carta, escritores y artistas contemplan con indiferencia o jocoso desdén las mutilaciones que una Iglesia decrépita se autoinflige. Y es que la liturgia es la ‘forma’ de la Iglesia, el principio vivificante del culto debido a Dios, que es su ‘materia’. La misa tradicional era el alma de la Iglesia; y, renegando de ella, la Iglesia se queda gravemente herida en su alma, despreciada por los artistas, cada vez más patéticamente deseosa de complacer al mundo, a solas con sus mazorrales pachangas guitarreras. No se reniega del sello de Dios impunemente.
La anterior fue la columna publicada por Juan Manuel de Prada en el diario ABC (España) el 13 de Agosto de 2021. Conviene traer a colación el grueso de la carta, publicada en el Times de Londres el 6 de Julio de 1971 (traducción tomada de PANORAMA CATÓLICO, que incluye adhesiones posteriores de otros intelectuales –las firmas en el original inglés son hasta Edward Ingram Watkin–):
DECLARACIÓN POR ESTUDIOSOS, INTELECTUALES Y ARTISTAS VIVIENDO EN INGLATERRA
    
Si algún decreto insensato llegase a ordenar la destrucción total o parcial de las basílicas o las catedrales, obviamente serían las personas beneficiadas por la cultura –cualesquiera fuesen sus creencias personales–, quienes se alzarían horrorizadas en oposición a una posibilidad tal.
   
Ahora el hecho es que las basílicas y catedrales fueron construidas para celebrar un rito que, hasta hace unos meses, constituía una tradición viva. Nos estamos refiriendo a la Misa Romana Tradicional. Aún así, de acuerdo a las últimas informaciones provenientes de Roma, existe un plan para hacer desaparecer dicha Misa hacia fines del año en curso.
   
Uno de los axiomas de la publicidad contemporánea, tanto religiosa como secular, es que el hombre moderno en general, y los intelectuales en particular, se han vuelto intolerantes a toda forma de tradición y están ansiosos por suprimirlas y poner alguna otra cosa en su lugar.
    
Pero, como muchas otras afirmaciones de nuestras máquinas publicitarias, este axioma es falso, Hoy, como en los tiempos pasados, la gente culta está a la vanguardia, allí donde es necesario el reconocimiento del valor de la tradición, y son los primeros en dar la voz de alarma cuando ella es amenazada.
    
No estamos considerando en este momento la experiencia religiosa o espiritual de millones de individuos. El rito en cuestión, en su magnífico texto latino, ha inspirado una pléyade de logros artísticos invalorables, no solo obras místicas sino la de poetas, filósofos, músicos, arquitectos, pintores y escultores de todos los países y épocas. De este modo pues, el Rito pertenece a la cultura universal, tanto como a los hombres de Iglesia y a los cristianos formales.
    
En la civilización materialista y tecnocrática de hoy con su creciente amenaza para la mente y el espíritu en su expresión creativa original –la palabra– parece especialmente inhumano privar al hombre de formas verbales que han alcanzado su más excelsa manifestación.
    
Los firmantes de éste pedido, que es completamente ecuménico y apolítico, proceden de cada una de las ramas de la cultura europea y de otras partes. Quieren llamar la atención de la Santa Sede sobre la apabullante responsabilidad en la que incurriría en la historia del espíritu humano si se negara a permitir la subsistencia de la Misa Tradicional, incluso aunque esta subsistencia tuviera lugar junto con otras formas litúrgicas.
   
Firmado:
Harold Acton
Vladimir Ashkenazy
John Bayler
Lennox Berkeley
Maurice Bowra
Agatha Christie
Kenneth Clark
Nevill Coghill
Cyril Connolly
Colin Davis
Hugh Delargy
Robert Exeter
Miles Fitzalan-Howard
Constantine Fitzgibbon
William Glock
Magdalen Gofflin
Robert Graves
Graham Greene
Ian Greenless
Joseph Grimond
Harman Grisewood
Colin Hardie
Rupert Hart-Davis
Barbara Hepworth
Auberon Herbert
John Jolliffe
David Jones
Osbert Lancaster
Frank Raymond Leavis
Cecil Day Lewis
[Sir Edward Montague] Compton Mackenzie
George Malcolm
Max Mallowan
Alfred Marnau
Yehudi Menuhin
Nancy Mitford
Raymond Mortimer
Malcolm Muggeridge
Iris Murdoch
John Murray
Seán Ó Faoláin
Edward James Oliver
[Julian Asquith, II Conde de] Oxford y Asquith
William Plomer
Kathleen Raine
William Rees-Mogg
Ralph Richardson
John Ripon
Charles Russell
Rivers Scott
Joan Sutherland
Philip Toynbee
Martin Turnell
Bernard Wall
Patrick Wall
Edward Ingram Watkin
Robert Charles Zaehner
Jorge Luis Borges
Giorgio De Chirico
Elena Croce
Wystan Hugh Auden
[Robert] Bresson
[Carl] Dreyer
Augusto Del Noce
Julien Green
Jacques Maritain
Eugenio Montale
Cristina Campo
François Mauriac
Salvatore Quasimodo
Evelyn Waugh
María Zambrano
Elémire Zolla
Gabriel Marcel
Salvador de Madariaga
Gianfranco Contini
Giacomo Devoto
Giovanni Macchia
Massimo Pallottino
Ettore Paratore
Giorgio Bassani
Mario Luzi
Guido Piovene
Andrés Segovia
Harold Acton
 
A esta misiva (que incluía firmas de modernistas, ateos, judíos y de comunistas –una carta  “ecuménica”, como ahora le dicen–) le siguió una columna de Clifford Longley (siempre en el Times) el 9 de Julio, exponiendo las dificultades que traía el Novus Ordo en su traducción inglesa. El cardenal Heenan llevó la solicitud a Pablo VI Montini, quien al leer la carta exclamó «¡Ah, Agatha Christie!» (dicho sea de paso, Agatha Christie –cuyo nombre real era Agatha Mary Clarissa Miller Boehmer– era anglicana, a diferencia de su famoso detective Hércules Poirot), concediendo el indulto, cuyo original y su traducción al español es la siguiente:
   

TRADUCCIÓN
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
   
Ciudad del Vaticano, 5 de Noviembre de 1971
  
Prot. N. 1897/71
  
Su Eminencia,
   
Su Santidad, el Papa Pablo VI, mediante carta del 30 de Octubre de 1971, ha otorgado facultades especiales al Secretario abajo firmante de esta Sagrada Congregación para transmitir a Su Eminencia, como Presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, los siguientes puntos relacionados con el Orden de la Misa:
  1. Teniendo en cuenta las necesidades pastorales mencionadas por Su Eminencia, está permitido a los Ordinarios locales de Inglaterra y Gales conceder que ciertos grupos de fieles puedan participar en la Misa celebrada de acuerdo con los ritos contenidos en los textos del antiguo Misal Romano en ocasiones especiales. La edición del Misal que se utilizará en estas ocasiones debería ser la publicada nuevamente por el Decreto [Inter] de la Sagrada Congregación de Ritos (27 de Enero de 1965) y con las modificaciones indicadas en la Instructio altera [Tres Abhinc Annos] (4 de Mayo de 1967).
      
    Esta facultad se puede otorgar siempre que los grupos hagan la solicitud por razones de genuina devoción, y siempre que el permiso no perturbe ni dañe la comunión general de los fieles. Por esta razón, el permiso se limita a ciertos grupos en ocasiones especiales; en todas las Misas regulares de la parroquia y de otras comunidades, se debe utilizar el Orden de la Misa establecido en el nuevo Misal Romano.
      
    Dado que la Eucaristía es el sacramento de la unidad, es necesario que el uso de el Ordo de la Misa del antiguo Misal no se convierta en un signo o causa de desunión en la comunidad católica. Por esta razón, el acuerdo entre los obispos de la Conferencia Episcopal sobre cómo se debe ejercer esta facultad será una garantía adicional de la unidad de práctica en esta área.
  2. Los sacerdotes que en ocasiones deseen celebrar la Misa de acuerdo con la edición del Misal Romano mencionada anteriormente, pueden hacerlo por consentimiento de su Ordinario y de acuerdo con las normas dadas por el mismo. Cuando estos sacerdotes celebran la Misa con pueblo y desee utilizar los ritos y textos del antiguo Misal, se deben aplicar las condiciones y los límites mencionados anteriormente para la celebración de ciertos grupos y en ocasiones especiales.
   
Con mis más altos respetos,
   
Atentamente en Cristo,
   
(Fdo.) Annibale Bugnini                  
Secretario Sagrada Congregación para el Culto Divino
Pero Bugnini, el creador del Novus Ordo Missæ (y sus antecesores la Reforma de la Semana Santa de 1951-1955, el rito roncalliano de 1962, las reformas de 1965 y 1967, y la Missa Normatíva de 1967), no quería que a tal indulto se le diese publicidad. En una carta personal al cardenal Heenan, le dice:
«Vd. habrá recibido, en sobre separado, la carta expresando la opinión del Santo Padre sobre la solicitud de Su Eminencia del 29 de Octubre de 1971. Su Santidad sabe bien que Su Eminencia se asegurará de que este permiso se conceda con la prudencia y reserva que requiere el asunto. También es muy deseable que el permiso se otorgue sin demasiada publicidad. Mientras escribo, recuerdo que el año pasado celebramos la canonización de los Cuarenta Mártires [de Inglaterra y Gales]. Esa canonización sigue siendo una de las mejores celebraciones litúrgicas que he visto en [la basílica de] San Pedro, una fina mezcla de lo antiguo y lo nuevo».
Y en efecto, la falta de publicidad propició que el semanario anglo-irlandés The Universe (medio semi-oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales) publicara en primera plana el 26 de Noviembre de ese año lo siguiente:
«A partir de este domingo, primero de Adviento, está prohibido ofrecer la Misa en rito tridentino en cualquier lugar del mundo. En circunstancias muy especiales, los sacerdotes ancianos o jubilados pueden solicitar a su propio obispo permiso para usar el rito, pero para uso privado solamente».
Artículo que fue desmentido por el Times el 2 de Diciembre, que publicó el indulto anterior citado en un artículo titulado “El Papa sanciona la Misa Latina tradicional en Gran Bretaña”, celebrándose por primera vez en el altar mayor de la catedral de Westminster el 17 de Junio de 1972.
   
Cabe reseñar que este indulto NO ERA PARA LA MISA ROMANA TRADICIONAL (cuya última reforma plenamente católica fue Divíno Afflátu). No, era para el rito reformado por las instrucciones “Inter Œcuménici” del 26 de Septiembre de 1964 (entró en vigor el 7 de Marzo de 1965) y “Tres Abhinc Annos” del 4 de Mayo de 1967 (entró en vigor el 29 de Junio de ese año). Y como tal, fue derogado tácitamente por el Indulto “Quáttuor Abhinc Annos” del 3 de Octubre de 1984 (que sin embargo, sigue el mismo camino).