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miércoles, 13 de noviembre de 2019

FIDEL CASTRO Y CAMILA VALLEJO EN LAS RAÍCES DE LA SUBVERSIÓN EN CHILE

Por Angélica Mora, tomado de LA BOTELLA AL MAR. Imagen cortesía.
   
Fidel Alejandro Castro Ruz y Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling
   
Los comunistas chilenos nunca perdonaron el golpe de estado de los militares de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Y menos aún la izquierda internacional, con el máximo exponente, Fidel Castro.
  
Las actuales generaciones no vivieron el drama de la falta de alimentos y la lucha política en una nación devastada por las ambiciones de elementos de la ultra izquierda.
  
Visita a Chile
Fidel Castro había visitado Chile en 1971.  Fue una gira que debía durar 10 días, pero se extendió a 25. 
 
Del 10 de noviembre al 4 de diciembre de 1971 permaneció el Comandante en la nación andina junto a una comitiva cubana. 
 
En esas semanas, Castro recorrió distintas regiones del país y aumentó sus estrechos lazos con Salvador Allende y su gobierno. 
 
Durante su estada, Castro le regaló al Presidente Salvador Allende un fusil AK-47, arma que el mandatario chileno usó para suicidarse en el golpe de Estado de 1973.
  
Fidel Castro nunca perdonó haber perdido a Chile y desde La Habana complotaba para causar caos político. 
 
Juventudes comunistas de Chile: “Lo que nos diga Fidel es como una hoja de ruta”. 
En abril de 2012, Fidel Castro recibió una delegación de las Juventudes Comunistas de Chile  que visitaba la Isla por cinco días invitada a las celebraciones por el 50 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
  
Karol Cariola, secretaria general  de la JJCC; Luis Lobos, miembro del Ejecutivo de esa organización y Camila Vallejos, vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), conversaron por más de tres horas con el dictador cubano.
  
Entusiasmado, Fidel Castro les dedicó su libro, Guerrillero del tiempo, dos volúmenes de las conversaciones con la periodista Katiuska Blanco y les dio instrucciones para actuar políticamente, al regreso a Chile.
 
Camila Vallejos regresó transfigurada de su encuentro con el líder de la revolución cubana.
  
En declaraciones con Cubadebate señaló: "Fue realmente un privilegio. Fidel nos invitó a conversar con él. Valoramos mucho lo que ha sido Cuba y lo que ha encabezado este proceso revolucionario. Fidel para mí y para toda la juventud comunista en Chile es uno de los liderazgos más importante en el mundo, un gran visionario. Para nosotros lo que diga, reflexione, lo que nos señale es como una carta de ruta.
  
Vallejos agregó que la izquieda usa "muchísimo" las redes sociales y explicó.  "A pesar de que es una herramienta del capitalismo nos hemos apropiado de esos espacios. Los grandes medios de comunicación de nuestro país responden a un “duopolio”:  son dos grandes familias, golpistas, que responden a los intereses de la derecha y del gran empresariado. Entonces, obviamente, el mensaje que transmiten es muy funcional a sus intereses y para eso hemos tenido que ir a una especie de contracultura o de contra-hegemonía,  en la que son clave las redes sociales. Nos permite estar sacando información constante de manera objetiva, sobre el movimiento, los debates que se están dando y que en los grandes medios no se muestran". 
  
Camilia Vallejos prosiguió explicando: "También usamos las radios comunitarias y los espacios públicos. Las redes sociales han sido algo fundamental para nosotros, pero no es gracias a eso que nosotros hemos levantado un movimiento. Yo particularmente he utilizado blogs, Twitter, Facebook, pero no es lo fundamental, la principal herramienta es el trabajo presencial cuerpo a cuerpo, cara a cara con el resto de los estudiantes, con las gentes y ahí se construye realmente desde lo más puro el movimiento social".
  
Camila Vallejos
Camila Antonia Amaranta Vallejos es bonita... y en un mundo materialista con esto, tiene un gran porcentaje ganado.
 
El resto lo pone Cuba y Venezuela, que tienen en la líder estudiantil chilena la mejor cuña comunista jamás soñada para sus planes de conquista.
  
La joven se hizo famosa  por dirigir las movilizaciones estudiantiles desde el 2011 -que desde esa fecha- han conducido a meses de caos y paralización de faenas en la nación andina.
  
Sin embargo, la iniciación de Camila en la política no comenzó con las marchas y huelgas, sino mucho antes, cuando viajó varias veces a Cuba.
  
Luego de su última gira por Cuba en el 2012, donde fue recibida con honores por la cúpula gobernante, declaró que ella seguía al pie de la letra “La carta de Ruta” de Fidel Castro.
  
El gobierno de La Habana la aconseja y el de Venezuela le da el dinero necesario para avanzar en sus ambiciones.
  
En un detallado esquema del empleo de la imagen de Camila, el gobierno de La Habana ha hecho que se subraye su belleza, para transformarla en una eficaz arma de penetración dentro de la juventud chilena… e incluso más allá de esas fronteras.
  
El plan cubano hace tiempo que comenzó a dibujarse en torno a las posibilidades de la joven, incluso antes de que ésta saltara a la fama cuando ganó  en el 2010 la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. 

Los castristas quieren hacer de ella un nuevo Hugo Chávez. La tildan como revolucionaria, glamorosa y la exaltan como Militante de la Juventud Comunista chilena. 
 
Ya miles de jóvenes (y otros que no lo son tanto) expresan su amor por Camila en las redes sociales. Hasta el [ex]vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, confesó: “Todos estamos enamorados de ella”.
  
Camila, presidenta
Su cuenta en la red social Twitter (@camila_vallejo) ya rebasó los 200 mil seguidores; la búsqueda “camila vallejo rica” es una de las más visitadas en Google y el blog “camilapresidenta” tiene miles de visitantes cada día. 
 
La vieja estrategia de los Castro, de colocar a un cubano para que enamore a la persona que se desea captar, se empleó también con Camila, aunque no hubo necesidad ni de atraerla ni de que cambiara sus creencias políticas.
  
Camila Vallejo Dowling es hija de Reinaldo Vallejo y Mariela Dowling, dos antiguos militantes del Partido Comunista y ella, desde hace años, milita en el partido rojo.
  
En realidad, colocarle una pareja fue una acción “a futuro”. Su compañero sentimental era un cubano llamado Julio César Sarmiento Machado, con quien tuvo un serio romance, peleas y reconciliaciones.
  
Sarmiento asegura que todavía es estudiante en la Universidad de Chile y militante del partido comunista chileno. Nació en Santa Clara y tiene 30 años. Llegó a Chile en el 2002 y entró a la Escuela de Medicina dos años después. Ha sido presidente del Consejo de Estudiantes de la Salud por dos períodos y Consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Para ser aún más específico en su cuidado ordenado por La Habana, vive a pocas cuadras del hogar de los Vallejos.
  
Aunque Camila es reacia a hablar sobre su vida personal y ha dicho que “ya no pololea” con el cubano, aunque se les ve constantemente juntos. Sarmiento es unas de las personas que se coloca como valla ante los periodistas y está constantemente a su lado durante las marchas.
  
La ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile fue elegida diputada en por el propio partido Comunista (PC). Camila Vallejos postuló por el distrito santiaguino de La Florida, que es donde siempre ha vivido. 
 
Plagios
El 6 de septiembre de 2017, se desató un escándalo a nivel nacional cuando diversos medios de comunicación acusaron a cerca de cuarenta parlamentarios de todas las bancadas, por haber aceptado informes de asesoría con párrafos copiados textualmente de internet o de libros, sin dar crédito al redactor de la fuente original.
 
Entre ellos figuraba Camila Vallejos, que recibió ocho informes parcialmente plagiados del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), del Partido Comunista de Chile, pagando un aproximado de entre 6 y 7 millones de pesos. 
 
Todos estos informes estuvieron relacionados las reformas a la educación superior realizadas entre marzo y noviembre de 2016, cuyas páginas son copias textuales de diversos textos académicos (los cuales algunos estaban mal citados), una noticia del sitio web de Radio Nuevo Mundo, un reportaje del diario The Clinic sobre la «historia del asbesto en Chile», y también sobre un estudio sobre el sistema educativo peruano, borrando el nombre del país para hacerlo como un informe general.
  
La actual crisis
Se buscan muchos culpables a la crisis actual en Chile y se señala especialmente a Cuba y Venezuela como promotores del caos que vive la nación andina.
    
No está mal recordar el inicio con Fidel Castro.
  
Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York

SOBRE LAS PROTESTAS QUE HUBO EN ECUADOR, HAY EN CHILE (Y LO QUE VIENE PARA COLOMBIA)

«Los problemas artificialmente creados sirven a los comunistas que, por medio de sus agentes internos, están preparados para proporcionar “soluciones”, y la mayoría de ellos siempre promueven el candidato confiable para tomar el lugar de aquellos que son desacreditados por ellos… esto no es nada nuevo y […] ha sido usado muchas veces por la KGB y sus servicios hermanos».
  
(JAN MALINA -desertor de la Checoslovaquia comunista-. La KGB, Asesina del Papa Pío XII, año 2007).

martes, 12 de noviembre de 2019

EL NOVUS ORDO, CONDENADO POR PÍO XII

Artículo publicado en la revista Sì sì No no, XXVI, 2. Vía RADIO SPADA. Traducción propia.
   
LA “Mediátor Dei”: CONDENA ANTICIPADA DE LA “reforma litúrgica” DE PABLO VI
  
Una «ley nociva»: el «Ordo Missæ» ecuménico
30 años ha (3 de Abril de 1969) subentrò al antiquísimo y venerable rito romano de la Santa Misa el Novus Ordo Missae de Pablo VI. Para el “Corpus Dómini” de aquel mismo año fue presentado a Pablo VI un breve examen crítico del “Novus Ordo Missæ precedido de una “Carta” de los cardenales Ottaviani y Bacci, en la cual  se afirmaba: «Los súbditos, para cuyo bien se hace la ley, siempre tienen derecho y, más que derecho, deber –en el caso en que la ley se revele nociva– de pedir con filial confianza su abrogación al legislador». Y porque el Novus Ordo fuese “nocivo”, tanto como para fundar un verdadero “deber” de pedir la abrogación, los dos cardenales lo decían sin tanto ambage: el nuevo rito de la Misa «se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la XXII sesión del Concilio de Trento».
  
La “Mediátor Dei”
Este «alejamiento de la teología católica de la Santa Misa» ya fue señalado y reprobado por Pío XII en el movimento litúrgico que recedette el Concilio Vaticano II. En la Mediátor Dei (1947) el Papa escribía: «observamos con gran preocupación que en otras hay algunos, demasiado ávidos de novedades, que se alejan del camino de la sana doctrina y de la prudencia; pues con la intención y el deseo de una renovación litúrgica mezclan frecuentemente principios que en la teoría o en la práctica comprometen esta causa santísima y la contaminan también muchas veces con errores que afectan a la fe católica y a la doctrina ascética». Con aquella Encíclica, Pío XII se proponía “alejar de la Iglesia” “falsas cavilaciones… que se oponen enteramente a la sana doctrina”, “errores que afectan a la fe católica y a la doctrina ascética”, “exageraciones y falsas interpretaciones que no concuerdan con los genuinos preceptos de la Iglesia”. Una mirada a la Mediátor Dei nos hará percibir que estas “falsas cavilaciones… que se oponen enteramente a la sana doctrina”,  estos “errores que afectan a la fe católica y a la doctrina ascética”, estas “exageraciones y falsas interpretaciones que no concuerdan con los genuinos preceptos de la Iglesia” son el alma de la “reforma litúrgica” de Pablo VI y de sus múltiples actuaciones, que, aunque yendo tal vez más allá de la letra, se mueven no menos en el “espíritu del Concilio” y del Novus Ordo (como demuestra también el hecho que no son objeto de ninguna sanción disciplinaria).
  
Una “ruptura formal y violenta” 
En la Mediátor Dei, Pío XII recuerda ante todo el prinicipio fundamental de la Liturgia: “Si queremos distinguir y determinar de manera general y absoluta las relaciones que existen entre fe y liturgia, se puede con razón afirmar que la ley de la fe debe establecer la ley de la oración” (legem credéndi lex státuat supplicándi): “Toda la liturgia tiene, por consiguiente, un contenido de fe católica, en cuanto que testimonia públicamente la fe de la Iglesia”; es “una continua profesión de fe católica”. Por consecuencia, las ceremonias con que la Iglesia orna el Sacrificio de Cristo “conservan la religión y distinguen a los verdaderos cristianos de los falsos y de los heterodoxos”. Mas he aquí que a la distancia de solos 18 años, la denominada “reforma litúrgica” de Pablo VI da a la liturgia un nuevo “principio y fundamento”: «La oración de la Iglesia no debe ser un motivo de molestia para ninguno», y por eso necesita “descartar cada piedra que pueda constituir también la sombra de un riesgo de tropiezo o de disgusto para nuestros hermanos separados”: así L’Osservatore Romano del 19 de Marzo de 1965, con firma del padre Annibale Bugnini, miembro eminente del “Consílium” que estaba elaborando el Novus Ordo Missae y la revisión de todos los ritos litúrgicos [1]. Por tanto, nunca más “la ley de la fe debe establecer la ley de la oración”, sino que la ley de la oración debe ser establecida por el intento “ecuménico”; de ahora en adelante, la liturgia atestiguará públicamente no la fe de la Iglesia, sino el ansia ecuménica de los hombres de Iglesia. Todo el Novus Ordo está allí para comprobar esta “ruptura formal y violenta con todas las reglas que hasta el Vaticano II habían guiado el culto católico” [2], a partir de su principio fundamental: “la ley de la fe debe establecer la ley de la oración”. La consecuencia (querida, vale decir) es que los nuevos ritos litúrgicos no “conservan la religión” ni “distinguen a los verdaderos cristianos de los falsos y de los heterodoxos” (Mediátor Dei, cit.).
  
Una “trágica necesidad de escoger”
Mediando como fundamento de la “nueva liturgia” el intento ecuménico, fueron precisamente eliminados de los ritos litúrgicos, con el consejo también de seis “observadores” protestantes, los “motivos de molestia”, y toda “piedra” e incluso “riesgo de tropiezo” para los denominados “hermanos separados”, comenzando por “toda aquella abominación que se llama Ofertorio” (Lutero) que fue integralmente eliminado. El resultado de esta “feroz amputación litúrgica hecha pasar por reforma” (Guido Ceronetti, La Stampa, 18 de Julio de 1990) fue, inevitablemente, un rito ya no católico, sino protestantizado, “una misa ritagliata, reducida a dimensiones protestantes”, como la definió Julien Green, convertido del protestantismo (Ce qu’il faut d’amour à l’homme). Esto no turbó, sino que pareció satisfacer a los “reformadores”, cuya preoccupación nos atestigua Bugnini– era la de promover lo que “habría podido ayudar espiritual y psicológicamente a la unión” [3]. “La reforma litúrgica ha hecho un notable paso adelante en el campo ecuménico y se ha acercado a las formas litúrgicas de la iglesia luterana”, informaba el 13 de Octubre de 1967 L’Osservatore Romano. Tocará a los cardenales Ottaviani y Bacci presentar el lógico reverso de la medalla: y por eso mismo “el nuevo rito se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa”. Es imposible avanzar en dos direcciones opuestas al mismo tiempo. En realidad, el problema puesto por el Novus Ordo en la conciencia Católica no es un problema de romántica nostalgia por el viejo rito, sino un problema de fede: «Es evidente que el nuevo Ordo Missæ renuncia de hecho a ser la expresión de la doctrina que definió el Concilio de Trento como de fe divina y católica, aunque la conciencia católica permanece vinculada para siempre a esta doctrina. Resulta de ello que la promulgación del nuevo Ordo Missæ pone a cada católico ante la trágica necesidad de escoger» (Breve examen crítico, cit.). La “fe de Trento”, de hecho, no es otra sino la «antigua fe fundada sobre el santo Evangelio, sobre las tradiciones de los Apóstiles y la doctrina de los Santos Padres» (D. 947), y esto basta para justificar el rechazo de un Novus Ordo Missæ que “se ha acercado a las formas litúrgicas de la iglesia luterana” (L’Oss. Rom. cit.) y “renuncia de hecho a ser la expresión de la doctrina que definió el Concilio de Trento” (Breve examen crítico, cit.).
   
La sombra de Lutero sobre la “reforma” de Pablo VI
En la Mediátor Dei, Pío XII escribe: «Hay en la actualidad quienes, acercándose a errores ya condenados [por el Concilio de Trento], dicen que en el Nuevo Testamento sólo se entiende con el nombre de sacerdocio aquel que atañe a todos los bautizados… Por lo cual creen que el pueblo tiene verdadero poder sacerdotal, y que los sacerdotes obran solamente en virtud de una delegación de la comunidad. Por eso juzgan que el sacrificio eucarístico es una estricta “concelebración”, y opinan que es más conveniente que los sacerdotes “concelebren” rodeados de los fieles que no que ofrezcan privadamente el sacrificio sin asistencia del pueblo». Algunos, de hecho, «reprueban absolutamente los sacrificios que se ofrecen en privado sin la asistencia del pueblo… ni faltan quienes aseveren que no pueden ofrecer al mismo tiempo la hostia divina diversos sacerdotes en varios altares, pues con esta práctica dividirían la comunidad de los fieles e impedirían su unidad»; otros «llegan a creer que es preciso que el pueblo confirme y ratifique el sacrificio, para que éste alcance su fuerza y su valor». Contra estos errores, que ya fueron de Lutero, Pío XII recuerda la fe católica, la “fe de Trento”: «el sacerdocio externo y visible de Jesucristo se transmite en la Iglesia, no de manera universal, genérica e indeterminada, sino que es conferido a los individuos elegidos, con la generación espiritual del orden, uno de los siete sacramentos». Por eso el sacerdote “se acerca al altar como ministro de Jesucristo, inferior a Cristo, pero superior al pueblo”. Cuando “se dice que el pueblo ofrece junto con el sacerdote” se entiende decir solamente «que une sus votos de alabanza, de impetración, de expiación y de acción de gracias a los votos o intención del sacerdote, más aún, del mismo Sumo Sacerdote». También a la condena de las Misas “privadas”, Pío XII opone la “fe de Trento”: el Santo sacrificio de la Santa Misa «tiene… por su misma naturaleza una función pública y social… ya sea que estén presentes los fieles…, ya sea que falten, pues de ningún modo se requiere que el pueblo ratifique lo que hace el ministro del altar». Es evidente que el Novus Ordo Missæ con el “pueblo de Dios reunido […] para celebrar [sic] el sacrificio Eucarístico” (Institutio, artículo 7, ¡revisado y corregido!), con el sacerdote reducido a “presidente” de la asamblea (Ibíd., n.7) y por eso con la cara vuelta al pueblo (Ibíd., n. 271); con la consagración convertida, más que una simple “narración”, también en una “oración presidencial” (Ibíd., n. 10) y por eso para decirse “en voz alta e inteligible” (Ibíd. n. 10 y n. 12); con el pueblo que, después de la consagración, no adora en silencio, sino que ratifica en voz alta el Mystérium Fídei; con el favor acordado en las concelebraciones, que tal vez acrecentan de número la “comunidad”, pero ciertamente disminuyen el número de las “misas privadas”, es evidente –decíamos– que un Ordo Missæ siffatto “representa… un impresionante alejamiento de la teología católica de la Santa Misa” (Breve examen crítico, cit.) y la acogida de aquellos slittamenti protestantici ya condenados por Pío XII en la Mediátor Dei.
   
Un “convite de la comunidad fraterna”
Íntimamente conexa con la herejía del “sacerdote presidente” y del “pueblo celebrante” es la pretensión de que “es enteramente necesario que los fieles, junto con el sacerdote, reciban el alimento eucarístico”. A tal fin –escribe Pío XII–, los novadores “afirman capciosamente que aquí no se trata sólo de un sacrificio, sino del sacrificio y del convite de la comunidad fraterna, y hacen de la sagrada comunión, recibida en común, como la cima de toda la celebración”. También esta –amonesta Pío XII– es otra “nueva y falsa doctrina contraria de Lutero”, que el Concilio de Trento “fundado en la doctrina que ha conservado la perpetua tradición de la Iglesia”, también condena: “Quien dijere que las misas en que sólo el sacerdote comulga sacramentalmente son ilícitas, y que, por lo mismo, hay que suprimirlas, sea anatema”. La santa Comunión, de hecho, “es enteramente necesaria para el ministro que sacrifica, para los fieles es tan sólo vivamente recomendable”. No falta en la Mediátor Dei la condena de la otra pretendida “necesidad” de que el pueblo comulgue con hostias consagradas en la misma Misa, pretensión que tiene la misma raís heretical que la precedente: también “comulguen… con hostias consagradas en un tiempo antecedente… el pueblo participa regularmente en el Sacrificio Eucarístico”. También estas dos pretendidas “necesidades” condenadas por Pío XII sobre la base de la “fe de Trento”, fueron acogidas por la “reforma litúrgica” de Pablo VI, y la segunda –la de comulgar con hostias consagradas durante la misma Misa (v. art. 55 de la constitución sobre la Sagrada Liturgia)– fue estigmatizada por el escritor Tito Casini, con la ironía sobre el “Jesús fresco” y sobre el “Jesús rancio” [4].
   
El activismo litúrgico
De la herejía del “sacerdote presidente” y del “pueblo celebrante” nacen también las “falsas cavilaciones” acerca de la participación “activa” de los fieles en la Santa Misa. Pío XII alaba a aquellos que promueven esta participación activa con cantos, respuestas o poniendo «el “Misal Romano” en las manos de los fieles», pero puntualiza que «estos modos de participar en el Sacrificio… de ninguna manera son necesarios para constituir su carácter público y común». Además muy sabiamente advierte que «el talento, la índole y la mente de los hombres son tan diversos y tan desemejantes unos de otros, que no todos pueden sentirse igualmente movidos y guiados con las preces, los cánticos y las acciones sagradas realizadas en común. Además, las necesidades de las almas y sus preferencias no son iguales en todos, ni siempre perduran las mismas en una misma persona». Por eso se puede participar fructuosamente en el Sacrificio también «de otra manera, que a algunos les resulta más fácil: como, por ejemplo, meditando piadosamente los misterios de Jesucristo, o haciendo otros ejercicios de piedad, y rezando otras oraciones que, aunque diferentes de los sagrados ritos en la forma, sin embargo concuerdan con ellos por su misma naturaleza [por ejemplo la meditación de los misterios dolorosos]». También aquí la “reforma litúrgica” de Pablo VI, por la cual la “participación activa” de los fieles es sobre todo un hecho exterior con detrimento de la devoción interna y que por eso ha proscrito toda otra forma de participación (especialmente el Santo Rosario), se pone claramente contra la Mediátor Dei, en el surco de las “falsas cavilaciones” condenadas por Pío XII. Es necesario, además, decir que, frente a la sabiduría pastoral del papa Pacelli, la “pastoralidad” de la “reforma litúrgica” de Pablo VI, que irregimenta los fieles sin ninguna consideración a las exigencias personales, serevela por lo que es: un simple pretexto de fachada.
   
El panliturgismo
La condena de Pío XII se extiende a las «nuevas teorías sobre la “piedad objetiva”, las cuales… tratan de menospreciar y aun prescindir de la “piedad subjetiva” o personal por la cual algunos… creen, por esto, que se deben descuidar las otras prácticas religiosas no estrictamente litúrgicas o ejecutadas fuera del culto público». Al contrario, «la obra de nuestra redención […] requiere el íntimo esfuerzo de nuestra alma» y por ende, sobre todo la participación personal o “subjetiva”; y por tanto los “ejercicios de piedad, no estrictamente litúrgicos… son no sólo sumamente loables, sino hasta necesarios” porque nos “disponen a participar con mejores disposiciones en el augusto Sacrificio del altar, a recibir los Sacramentos con mayor fruto” (en lo que consiste esencialmente la “participación activa” en la vida litúrgica). Entre estos ejercicios de piedad, Pío XII señala y recomienda la rmeditación, el examen de conciencia, los retiros espirituales, la visita al Santísimo Sacramento, el Santo Rosario, y en particular los ejercicios espirituales, además de “otras prácticas de piedad que, aunque en rigor de derecho no pertenecen a la sagrada liturgia, tienen, sin embargo, una especial importancia y dignidad, de modo que en cierto sentido se tienen por insertas en el ordenamiento litúrgico”. Tales son el mes de mayo, de junio, «las novenas y triduos, el ejercicio del “Via Crucis” y otros semejantes». Ellos excitan a los cristianos también en la frecuencia de los Sacramentos y del Santo Sacrificio y “Por eso haría algo pernicioso y totalmente erróneo quien con temeraria presunción se atreviera a reformar todos estos ejercicios de piedad, reduciéndolos a los solos esquemas y formas litúrgicas” (1305). También sobre este punto la “reforma” de Pablo VI ha signado el triunfo de las “nuevas teorías” condenadas por Pío XII, con el panliturgismo y el desprecio de las “ las otras prácticas religiosas no estrictamente litúrgicas o ejecutadas fuera del culto público”; y por tanto bien merece la calificación de “perniciosa” y “temeraria” anticipadas por Pío XII.
  
Los “frutos venenosos” de las “ramas enfermas”
Pío XII vio insidiado también el “culto eucarístico de adoración distinto del santo sacrificio”, como las “visitas a los divinos sagrarios, los sagrados ritos de la bendición con el Santísimo Sacramento; las solemnes procesiones tanto en las ciudades como en las aldeas”, las “cuarenta horas”, la adoración nocturna, etc. Prácticas todas, de hecho, puestas en desuso, desalentadas, si no eliminadas con la “reforma litúrgica” de Pablo VI. Pío XII advirtió como amenazadas la devoción a María y la práctica saludable de la confesión. De aquí el grito de alarma lanzado a los Obispos: «no permitáis —cosa que algunos defienden, engañados sin duda por cierto deseo de renovar la liturgia o creyendo falsamente que sólo los ritos litúrgicos tienen dignidad y eficacia— que los templos estén cerrados en las horas no destinadas a los actos públicos, como ya ha sucedido en algunas regiones; no permitáis que se descuide la adoración del Augustísimo Sacramento y las piadosas visitas a los tabernáculos eucarísticos; que se disuada la confesión de los pecados cuando se hace tan sólo por devoción; y que de tal manera se relegue, sobre todo durante la juventud, el culto a la Virgen Madre de Dios —el cual, según el parecer de varones santos, es señal de predestinación—, que poco a poco se entibie y languidezca. Tales modos de obrar son como frutos venenosos, sumamente nocivos a la piedad cristiana, que brotan de ramas enfermas de un árbol sano; hay que cortarlas, pues, para que la savia vital nutra sólo frutos suaves y óptimos». La “reforma litúrgica” de Pablo VI, en cambio, parece haber asumido precisamente la tarea de cultivar solo las “ramas enfermas” del movimiento litúrgico y por 30 años el pueblo cristiano come sus “frutos venenosos”, perdiendo la fe y pervirtiendo la moral.
  
La exaltación del Cristo glorificado y el ocultamiento del Cristo sufriente
Nella Mediátor Dei, Pío XII condena “deplorables propósitos e iniciativas”, que “tienden a paralizar la acción santificadora” de la Liturgia. Entre otros, Pío XII señala los “deplorables propósitos e iniciativas” de “quien use la lengua vulgar en la celebración del Sacrificio Eucarístico [incurante che «el uso de la lingua latina… es… un antídoto eficaz contra toda corrupción de la pura doctrina»], quien traslade fiestas —fijadas ya por estimables razones— a una fecha diversa, quien desea devolver al altar su forma antigua de mesa; quien desea excluir de los ornamentos litúrgicos el color negro; quien quiere eliminar de los templos las imágenes y estatuas sagradas; quien quiere hacer desaparecer en las imágenes del Redentor Crucificado los dolores acerbísimos que El ha sufrido». No es menester demostrar que estos “deplorables propósitos e iniciativas” fueron todos puestos en obra con la “reforma litúrgica” de Pablo VI. Pío XII vuelve sobre el último ultimo punto: el ocultamiento de la Pasión (tema desagradable al hedonismo moderno) y la exaltación de la Resurrección. «Se atreven a afirmar –escribe– que no hemos de fijarnos en el Cristo histórico, sino en el Cristo “neumático o glorificado”; y hasta no dudan en asegurar que en el ejercicio de la piedad cristiana se ha verificado un cambio… con el Cristo glorificado oscurecido» y por eso «algunos llegan hasta a querer quitar de los templos sagrados los mismos crucifijos». Y aquí la condena: «tales falsas cavilaciones se oponen enteramente a la sana doctrina recibida de nuestros mayores»: porque la Pasión es «el principal misterio de donde procede nuestra salvación, es muy propio de la fe católica destacar esto lo más posible, ya que es como el centro del culto divino, representado y renovado cada día en el sacrificio eucarístico, y con el cual están estrechamente unidos todos los Sacramentos con el vínculo de la Cruz».
   
El desvinculamiento de la liturgia de la autoridad: “creatividad” y “experimentos litúrgicos”
Del principio fundamental “la ley de la fe debe establecer la ley de la oración” –recuerda Pío XII en la Mediátor Dei– se deduce lógicamente la autoridad exclusiva de la Santa Sede en materia litúrgica. Puesto que «la pureza de la fe y de la moral debe ser la norma característica de esta sagrada disciplina», «no es posible dejar al arbitrio de cada uno, aunque se trate de miembros del clero, las cosas santas y venerandas…, el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo y el culto divino». El “solo Sumo Pontífice” tiene el derecho de legislar en materia litúrgica. Los Obispos tienen el deber de vigilar que las leyes litúrgicas sean puntualmente observadas. De este “su derecho propio para tutelar la santidad del culto contra los abusos que temeraria e imprudentemente iban introduciendo personas privadas e Iglesias particulares [=Diócesis]. Así sucedió durante el siglo XVI, en que, multiplicándose tales costumbres y usanzas, y poniendo las iniciativas privadas en peligro la integridad de la fe y de la piedad, con grande ventaja de los herejes y de sus errores […], Sixto V, para proteger los ritos legítimos de la Iglesia e impedir infiltraciones espurias, estableció en 1588 la Congregación de Ritos [Constitución Imménsa, 22 de enero de 1588], órgano al que hasta hoy corresponde ordenar y determinar con cuidado y vigilancia todo lo que atañe a la sagrada liturgia [Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, canon 253]». Por eso, en conclusión, Pío XII exhorta a los Obispos a vigilar en sus Diócesis «todo se haga con el debido honor y decoro; y no se permita a nadie, aunque sea sacerdote, que use los sagrados templos a su arbitrio como para hacer nuevos experimentos». También aquí no es necesario demostrare que la “reforma” de Pablo VI se ha inoltrata decididamente en la desviación condenada por Pío XII, con el resultado que hoy en nombre de la “creatividad”, el culto litúrgico es abandonado al «arbitrio» no sólo de las “iglesias particulares”, sino de los individuos “privados”, no solo miembros del Clero, ¡sino incluso laicos! También aquello que no ha hecho directamente la “reforma” de Pablo VI lo han hecho y ahora prosiguen a hacerlo, en nombre de la “creatividad” introducida por aquella “reforma”, las “iniciativas privadas”, poniendo ahora una vez «poniendo las iniciativas privadas en peligro la integridad de la fe y de la piedad, con grande ventaja de los herejes y de sus errores», primero entre todos el error protestante de una “religión sin autoridad”, también en materia litúrgica.
  
La antesala de la “reforma litúrgica” de Pablo VI: el movimiento litúrgico
Si en la Mediátor Dei encontramos la condena anticipada de la “reforma litúrgica” de Pablo VI es porque esta ha puesto por obra aquellas “falsas cavilaciones”, aquellas “exageraciones y desviaciones de la verdad”, aquellos “errores que afectan la fe católica y la doctrina ascética” serpenteantes ya en el movimiento litúrgico y que Pío XII con la Mediátor Dei habría querido alejar de la Iglesia. De este movimiento litúrgico el Arzobispo de Friburgo en Brisgovia, mons. Corrado Gröber, casi desde 1943 había denunciado los peligros en un “memorándum” al episcopado alemán [5]. El movimiento litúrgico –él denunciaba– abre una grieta entre los progresistas y conservadores también en el Clero; slitta hacia los errores de los protestantes; desprecia la escolástica y simpatiza por las falsas filosofías modernas; critica, so pretexto de un retorno a los orígenes, todo cuanto nos han transmitidos los siglos pasados, como si el secular progreso dogmático-litúrgico, conseguido bajo la guía del Espíritu Santo, hubiese arbitrariamente todo deformado y falsificado; desvela el influjo de los protestantes, especialmente de Karl Barth [¡el ídolo de la “nueva teología”!]; se abre desconsideradamente a las sectas para “reconstruir la unidad de la Iglesia” [¡que nunca se ha dividido, por gracia de Dios!]; concibe, al modo de los protestantes, la Iglesia más como un organismo invisible [en el cual se pueden englobar también las sectas] que como una sociedad jerárquica visible [de la cual claramente las sectas son excluidas]; favorece una nueva falsa “mística” (carismatismo); acentúa el “sacerdocio común de los fieles” en desprecio del sacerdocio ministerial del Clero; considera la liturgia como la panacea universal (panliturgismo); desvincula las celebraciones litúrgicas de toda norma autoritativa y obligatoria, condenándolas como “rubricismo”; exige la Misa en lengua vulgar, lo que es el fondo necesario común de todas las herejías. Los peligros denunciados por el Arzobispo de Friburgo en Brisgovia en el lontano 1943 son hoy una triste realidad. De hecho, en el último Concilio se desencontraron dos movimientos: el movimiento litúrgico y el movimiento mariano, este último entendido en “desarrollar la originalidad católica” frente al mundo protestante y por tanto en la línea de la contrarreforma de Trento; el primero, el movimiento litúrgico, con la mira, como todos los «movimientos de “aggiornamento”», a “acabar” con la contrarreforma para abrirse a los “hermanos separados” [6]. En el postconcilio vino un discípulo de Rahner [7] a confesarnos que en Alemania el movimiento litúrgico fue en realidad uno de los tantos movimientos surgidos para sacudirse del yugo del “sistema romano”. La “reforma litúrgica” ha signado el tríunfo de este insano movimiento litúrgico con todas aquellas infiltraciones protestantes individualizadas y condenadas por mons. Gröber y después por Pío XII en la Mediátor Dei.
  
Hija de la desobediencia al Magisterio romano
Pío XII concluye su Encíclica amonestando a los promotores de la renovación litúrgica a «que los principios con que deben regularse en su pensar y obrar no sean otros que los que se siguen de lo dispuesto por la inmaculada Esposa de Jesucristo y Madre de los santos» y reclamándolos a “someterse con ánimo generoso y fiel”. De hecho, la “reforma litúrgica” de Pablo VI, como todo el actual curso eclesial, es hija de una larga desobediencia a la Iglesia y al Magisterio de los Romanos Pontíficos. No se diga –como dice Pablo VI– que el “Papa de hoy” tiene la misma autoridad de los “Papas de ayer”. La contradicción, de hecho, no es entre Pacelli y Montini; la contradicción es entre la “Fe de ayer” y la “Fe de hoy”, que no debería ser también ella diferente de la Fe de siempre. Los Papas tienen la misma autoridad por cuanto concierne a los hechos puramente disciplinarios, cuya oportunidad puede cambiar con las circunstancias (y también en esto no pueden ejercitar su poder a capricho), mas, en cuanto la Fe y a lo que en cualquier modo la afecte (y la liturgia la afecta más que cualquier otra cosa), tienen la misma autoridad para defender y explicar fielmente el “depósito de la Fe”, y todos, igualmente, no tienen ninguna para aprobar lo que, directa o indirectamente la insidia: “Nada podemos contra la Verdad y Justicia, sino que todo nuestro poder es a favor de la Verdad” (San Pablo, 2ª Cor. 13, 8).
  
Marcus
    
NOTAS
[1] Véase también de Bugnini La riforma liturgica.
[2] Arnaldo Xavier da Silveira La nouvelle Messe de Paul VI: Qu’en penser?, pág. 335.
[3] La riforma liturgica, cit.
[4] Tito Casini, La tunica stracciata.
[5} La mayor parte del texto en L’Ami du Clergé 1950, págs. 258 y ss. Ver también Una Voce de París, 25/69.
[6] Étienne Fouilloux, Mouvements theologico- spirituels et Concile en A la veille de Vatican II, Lovaina 1992, págs. 188 y 198; ver también Sì sì No no, 30 de Septiembre de 1998, pág. 5.
[7] Herbert Vorgrimler, Karl Rahner verstehen (Entender a Karl Rahner) pág. 74 s., citado en Sì sì No no 15 de abril de 1998, pág. 3.

lunes, 11 de noviembre de 2019

MOLOCH, TAMBIÉN PRESENTE PARA LOS DÍAS DEL SÍNODO

Tomado de GLORIA TV. Vía CATÓLICOS ALERTA.
   

La estatua de Moloch (Baal), dios del sacrificio de niños, se exhibe en Roma desde 9 días antes de la apertura del Sínodo del Amazonas, hasta el 29 de marzo de 2020.
   
La estatua de Moloch, adorada por los cananeos y los fenicios, es parte de una exposición dedicada al gran rival de la antigua Roma, la ciudad de Cartago.
   
La exposición a gran escala titulada Carthago: il mito immortale (Cartago: el mito inmortal), funciona hasta el 29 de marzo de 2020. Algunos católicos están preocupados porque el dios pagano Moloch fue erigido en la entrada del Coliseo, que es uno de los muchos anfiteatros donde los cristianos en el año 110 DC fueron torturados y ejecutados para el entretenimiento de las multitudes paganas.
  
   
La imagen de Moloch se basa en una representación del demonio devorador de niños que se encuentra en la película muda italiana de 1914 Cabiria. En la película, el ídolo de Moloch, alojado en un templo púnico, tiene un horno de bronce gigante en su pecho en el que cientos de niños son arrojados.
   
  
La representación del ídolo en la película tiene una base histórica. Tres historiadores griegos antiguos (Clitarco, Diodoro Sículo y Plutarco) testifican que en Cartago era costumbre quemar niños vivos como ofrendas a la deidad, a quien llamaban Baal Hammon [en fenicio 𐤁𐤏𐤋 𐤇𐤌𐤍‎, Baʿal Ḥamūn] y Cronos o Saturno, el dios romano que, según el mito, se comió a sus propios hijos para que no lo reemplazaran. Moloch [en hebreo מֹלֶךְ‎, y en griego Μολοχ] también se menciona varias veces en el libro de Levítico [18, 21; 20, 2-5]. Los padres hebreos tienen prohibido sacrificar a sus hijos a Dios.
   
Alexandra Clark, una visitante al Coliseo, dijo: «¡Era como si pusieran a Moloch allí para burlarse del lugar sagrado donde los santos mártires derramaron su sangre por la Verdadera Fe!»

Clark vio una conexión entre el ídolo de Moloch y las imágenes de Pachamama que aparecieron tan prominentemente en el Sínodo del Amazonas recientemente concluido.
«Estos dos ídolos paganos malvados exigieron sacrificios de niños y vinieron a Roma al mismo tiempo (como) en el Sínodo» […] https://www.lifesitenews.com/news/statue-of-ancient-god-of-child-sacrifice-put-on-display-in-rome-days-before-amazon-synod

LOS SACRIFICIOS DE NIÑOS CON TORTURA SEXUAL INCLUÍDA ESTÁN PERMITIDOS POR EL PECADO DE OMISIÓN DEL SÍNODO DE LA AMAZONÍA: COSTUMBRES VIOLENTAS Y PEDÓFILAS DE LOS INDÍGENAS: SÍNODO DE LA AMAZONÍA.
  
Soley

CAYÓ EL NARCOPRESIDENTE DE BOLIVIA

Luego de 19 días de protesta suscitada en ocasión del fraude electoral del día 20 de Octubre, y que las fuerzas militares y policiales del país rehusaran atacar a susncompatriotas, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma presentó renuncia, junto con su vicepresidente Álvaro Marcelo García Linera (miembro del extinto Ejército Guerrillero Túpac Katari) y la presidenta del Senado Adriana Salvatierra Arriaza (hija de comunistas y con nacionalidad chilena).
  
   
En una de las manifestaciones, se veía que la policía orando por el país, una señal de que la idolatría chamánica pachamamista que quería imponer el hoy exmandatario aliado de Maduro, los Castro (gobernando en cuerpo ajeno en la persona de Miguel Díaz-Canel Bermúdez), Ortega-Murillo y Bergoglio.
  

Ante esto, aun en medio de la cautela con que se deben observar estos acontecimientos, hacemos un llamado a seguir en oración, para que el comunismo desaparezca COMPLETAMENTE de la faz de la tierra. Recordemos que Dios dijo: «[Si] mi pueblo, sobre el cual ha sido invocado mi Nombre, convertido me pidiere perdón, y procurare aplacarme, haciendo penitencia de su mala vida; yo también desde el cielo lo escucharé y perdonaré sus pecados, y libraré de los males su país» (II Crónicas VII, 14; versión de Mons. Félix Torres Amat).
  
JORGE RONDÓN SANTOS
11 de Noviembre de 2019.
Fiesta de San Martín de Tours, Obispo y Confesor.
   

LA ONU CELEBRARÁ CUMBRE PARA ACELERAR LA IMPLEMENTACIÓN MUNDIAL DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Noticia tomada de HISPANIDAD.
  
ATENCIÓN: LA ONU CELEBRA EN NAIROBI UNA CUMBRE PARA IMPONER EL ABORTO Y EL ADOCTRINAMIENTO DE GÉNERO EN TODO EL MUNDO

Sede central de la ONU
  
Según explica Citizengo, del 12 al 14 de noviembre se celebrará en Nairobi (Kenia) una cumbre internacional en la que la ONU y las multinacionales abortistas quieren imponer el aborto, los anticonceptivos y el adoctrinamiento de género en todo el mundo.

La cumbre está organizada por el Fondo de Población de Naciones Unidas con el apoyo de Kenia y Dinamarca y de las grandes multinacionales del aborto: Planned Parenthood y Marie Stopes, añade Citizengo.
  
Según UNFPA, la Cumbre de Nairobi «ofrecerá una plataforma incluyente que habrá de reunir a gobiernos, agencias de las Naciones Unidas, la sociedad civil, organizaciones del sector privado, grupos de mujeres y redes de jóvenes para abordar y acordar acciones para acelerar la implementación del Programa de Acción de la CIPD, que es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030».
  
Y entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030, como ha informado Hispanidad muchas veces, figura el aborto: «Para 2030, garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales».
  
Hace 25 años, en la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo, se planteó por primera vez la agenda neomalthusiana. «Afortunadamente, ganamos y no se aprobó lo que pretendían: considerar el aborto como un método de planificación familiar», recuerda Citizengo, que ha habilitado una dirección para afirmar su campaña.

ORACIÓN EN TIEMPOS DE PLAGAS O PROBLEMAS

LATÍN
Antiphona: Ádjuva nos, Deus salutáris nostri, et propter glóriam nóminis tui líbera nos; et propítius esto peccátis nostris propter nomen tuum.
  
Psalmi LIII.
Deus, in nómine tuo salvum me fac: * et in virtúte tua júdica me.
Deus, exáudi oratiónem meam: * áuribus pércipe verba oris mei.
Quóniam aliéni insurrexérunt advérsum me, et fortes quæsiérunt ánimam meam: * et non proposuérunt Deum ante conspéctum suum.
Ecce enim Deus ádjuvat me: * et Dóminus suscéptor est ánimæ meæ.
Avérte mala inimícis meis: * et in veritáte tua dispérde illos.
Voluntárie sacrificábo tibi: et confitébor nómini tuo, Dómine, quóniam bonum est.
Quóniam ex omni tribulatióne eripuísti me: * et super inimícos meos despéxit óculus meus.
Glória Patri, et Fílio: * et Spirítui Sancto.
Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: * et in sǽcula sæculórum. Amen.
  
℣. Propter glóriam nóminis tui líbera nos.
℟. Et propítius esto peccátis nostris propter nomen tuum.
   
Orémus.
  
ORATIO
Preces pópuli tui, quǽsumus, Dómine, cleménter exáudi: ut qui juste pro peccátis nostris affligimur, pro glória nóminis tui misericórditer liberémur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
  
Te ergo quǽsumus tuis fámulis subvéni, quos Pretióso Sánguine redemísti.
   
TRADUCCIÓN
Antífona: Ayúdanos, Dios salvador nuestro, y para gloria de tu Nombre líbranos, y por tu nombre sé propicio a nuestros pecados.
  
Salmo 53.
Dios, sálvame por tu nombre: * y júzgame según tu poder.
Dios oye mi oración: * y escucha las palabras de mi boca.
Porque extraños se levantaron contra mí, y poderosos procuraron quitar mi vida: * y no se propusieron a Dios delante de sí.
Mas he aquí que Dios me ayuda: * y el Señor es el protector de mi vida.
Vuelve los males contra mis enemigos: * y destrúyelos según tu verdad.
Te ofreceré voluntariamente sacrificios: * y alabaré tu nombre, Señor, porque es bueno.
Porque me sacaste de toda tribulación:* y miré con desprecio la ruina de mis enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo: * y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, y ahora, y siempre: * y en los siglos de los siglos. Amén.
  
℣. Para gloria de tu Nombre líbranos.
℟. Y por tu nombre sé propicio a nuestros pecados.
   
Oremos.
  
ORACIÓN (De la Domínica de Septuagésima)
Te rogamos, Señor, escuches clemente las súplicas de tu pueblo: a fin que seamos liberados misericordiosamente de los pecados por los que justamente estamos afligidos, para la gloria de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu Preciosa Sangre.
   
A fin de que los fieles puedan con el mayor fervor dirigir sus humildes súplicas a Dios, y por la invocación de su Santo Nombre puedan misericordiosamente ser librados del azote de su divina Ira, como también de cualquier otro problema, nuestro Santísimo Padre el Papa Pío IX, mediante decreto dado el 8 de Noviembre de 1849, dado en Portici en el Reino de Nápoles, concedió 100 días de Indulgencia cada vez que se diga esta oración con devoción y corazón contrito.

domingo, 10 de noviembre de 2019

CONSECUENCIAS DEL SÍNODO BERGOGLIANO SOBRE LA AMAZONÍA

Tomado de GLORIA CARTOONS.
 

LA ORACIÓN BLASFEMA DE BERGOGLIO ANTES DE SER INSTALADO PRESBÍTERO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  
   
IlSismografo.blogspot.com (5 de noviembre) publicó una “oración” egocéntrica que el joven “Padre” Jorge Mario Bergoglio escribió antes de ser ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969.
«Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que me infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al Reino eterno de vida.

Creo en la Iglesia.

Creo que en la historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y en el día de la primavera [argentina], 21 de septiembre, me salió al encuentro para invitarme a seguirle.

Creo en mi dolor, infecundo por el egoísmo, en el que me refugio.

Creo en la mezquindad de mi alma que busca tragar sin dar…, sin dar.

Creo que los demás son buenos y que debo amarlos sin temor y sin traicionarlos nunca buscando una seguridad para mí.

Creo en la vida religiosa.

Creo que quiero amar mucho.

Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.

Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena, como una noche de verano.

Creo que papá está en el cielo, junto al Señor.

Creo que el Padre Duarte (*) está también allí, intercediendo por mi sacerdocio.

Creo en María, mi Madre, que ama y nunca me dejará solo.

Y espero en la sorpresa de cada día en que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán siempre hasta ese encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que no sé cómo es, que le escapó continuamente, pero quiero conocer y amar. Amén».
***
   
(*) P. Carlos Benito Duarte Ibarra: el sacerdote que lo confesó el 21 de septiembre de 1953, día del descubrimiento de la vocación.
 

sábado, 9 de noviembre de 2019

EL MILAGRO DE LA CRUZ EN BEIRUT

Fresco Milagro del Crucifijo de Beirut (Giovanni Maria Butteri, 1594. Vaiano, Abadía de San Salvador).
  
En la lección del Martirologio Romano tradicional correspondiente al día de hoy, además de indicarse que es la fiesta de la Dedicación de la Basílica del Santísimo Salvador Lateranense (año 324), Madre y Cabeza de todas las iglesias en Roma y el orbe entero, se encuentra la siguiente lección:
«Berýti, in Sýria, commemorátio Imáginis Salvatóris, quæ, a Judǽis crucifíxa, tam copiósum emísit sánguinem, ut Orientáles et Occidentáles Ecclésiæ ex eo ubértim accéperint» (En Beirut de Siria -Líbano-, conmemoración de la imagen del Salvador que, crucificada por los judíos, derramó tan copiosa sangre, que las Iglesias orientales y occidentales recibieron plenamente de ella).

Este milagro ocurrió hacia el año 765, durante el imperio del iconoclasta Constantino V Coprónimo, y fue uno de los argumentos a favor de la veneración a las imágenes durante el II Concilio Niceno (séptimo entre los Concilios Ecuménicos) en el año 787 contra la herejía iconoclasta.
  
Refiere el obispo y liturgista Guillermo V Durando (tío del obispo y canonista homónimo) lo sucedido en su libro Manual para entender el significado simbólico de las catedrales e iglesias:
«Algunos judíos de la ciudad de Berito (actual Beirut) en el Asia Menor, derribaron la imagen del Salvador crucificado. Ellos llevaron la impiedad hasta el punto de traspasarle el costado, del cual salió, como sobre el Calvario, sangre y agua. Los judíos estuvieron alterados por este prodigio, y más cuando vieron que todos los que entre ellos estaban enfermos y a los cuales fue aplicada la sangre se recuperaban de sus enfermedades. Abrazaron todos la fe en Cristo, se hicieron bautizar y transformaron sus sinagogas en iglesias. Es desde entonces que se usa consagrar una iglesia. Antes de aquella época solamente eran consagrados los altares, y es en memoria de este milagro que la Iglesia recuerda la Pasión del Salvador el día quinto antes de las calendas de diciembre, y este es también el motivo por el cual la iglesia de Beirut fue dedicada al Salvador. Se conserva también en un vaso una pequeña cantidad de esta sangre milagrosa, y una fiesta solemne es celebrada en el día del aniversario».
Es de admirar que, después de tal sacrílego atentado, los judíos que presenciaron el milagro, reconocieron que Jesús verdaderamente el Mesías que anunciaban sus profetas, y por el cual esperaban sus padres, y mostrando su arrepentimiento, buscaron al obispo Deodato para recibir de él las aguas del Bautismo.
   
OREMOS POR LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS

jueves, 7 de noviembre de 2019

SECUESTRADORES DEL EVANGELIO, O LA DESESPERADA JUSTIFICACIÓN DE BERGOGLIO PARA SU SÍNODO PACHAMAMISTA

Noticia tomada de INFOVATICANA. Comentarios propios. Caricatura de GLIRIA NEWS.
 
“Hay círculos y sectores que se presentan como ilustrados”, dice el Papa en ‘Sin Jesús no podemos hacer nada’, un libro-entrevista publicado por el periodista Gianni Valente durante la celebración del Sínodo de la Amazonía. “Secuestran la proclamación del evangelio mediante un razonamiento distorsionado que divide el mundo entre ‘civilizados’ y ‘bárbaros”.
  
Según afirma Francisco en el libro de Valente, estos ‘ilustrados’ “consideran a gran parte de la familia humana como una entidad de clase baja, incapaz de alcanzar niveles decentes en la vida espiritual e intelectual”. En consecuencia, “se puede fomentar un desprecio para las personas consideradas en un segundo nivel”.
  
Estas reflexiones de Francisco están ligadas a las reacciones de indignación, censura o escándalo que provocaron determinados actos -como el extraño ritual de adoración pagana en los jardines vaticanos, repetido en Santa María en Transpontina- y declaraciones que se produjeron durante la celebración del Sínodo de la Amazonía, como reconoce él mismo.
  
El propio Valente, hablando del libro en ReligionNews, lo califica de “una respuesta a todos los puntos de vista mentalmente cerrados y estrechos que hemos presenciado” durante el Sínodo.
  
Responderé por alusiones. De intérnis, neque Ecclésia, de las disposiciones internas ni la Iglesia puede juzgar, tampoco el Papa. No conozco un solo autor entre los que han criticado determinados planteamientos del sínodo o ciertas ceremonias con la Pachamama como centro, que deprecie a los indígenas o piense que están “en un segundo nivel”.
  
Muy al contrario, fue uno de los organizadores del sínodo, el obispo emérito de Xingú, Erwin Kräutler, quien alegó en defensa de la ordenación de hombres casados que los indígenas “no podía entender” el celibato, a diferencia de toda la miríada de culturas no europeas, desde la propia América a la India o África, que lo han aceptado sin reservas.
  
Somos muchos los que pensamos, además, que tanto el Instrumentum Laboris como el documento final destilan una condescendencia muy neocolonial hacia los indígenas, como si fueran una especie diferente a los que no se pudiera comunicar la Buena Nueva como se ha hecho, con evidente éxito, con cientos de sociedades muy alejadas de la nuestra.
   
Ofrecemos a continuación algunos extractos del libros publicados en la Agencia Fides y recogidos por Vatican News:
GIANNI VALENTE: Usted ha contado que de joven quería ser misionero en Japón. ¿Se puede decir que el Papa es un misionero frustrado?
FRANCISCO BERGOGLIO: No lo sé. Me uní a los jesuitas porque me llamaba la atención su vocación misionera, su constante ir hacia las fronteras. Entonces no pude ir a Japón. Pero siempre advertí que anunciar a Jesús y su Evangelio implica siempre un cierto salir y ponerse en camino.
G. V.: Usted siempre repite: “Iglesia en salida”. La expresión es reutilizada por muchos y, a veces, parece haberse convertido en un eslogan manoseado, a disposición de aquellos que, cada vez más, dedican su tiempo a dar lecciones a la Iglesia sobre cómo debe o no debe ser.
F. B.: “Iglesia en salida” no es una expresión de moda que yo me inventé. Es el mandato de Jesús, que en el Evangelio de Marcos pide a los suyos que vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio “a toda criatura” [MILES CHRISTI dixit: “Aplican restricciones con los judíos y musulmanes”, faltó ese corolario conciliar]. La Iglesia o es “en salida” o no es Iglesia. O está en el anuncio o no es la Iglesia. Si la Iglesia no sale, se corrompe, se desnaturaliza. Se convierte en otra cosa.
G. V.: ¿En qué se convierte una Iglesia que no anuncia y no sale?
F. B.: Se convierte en una asociación espiritual. Una multinacional para lanzar iniciativas y mensajes de contenido ético-religioso [MILES CHRISTI dixit: Hace rato que el Vaticano lo es]. Nada malo, pero no es la Iglesia. Esto es un riesgo para cualquier organización estática en la Iglesia. Se termina por domar a Cristo [MILES CHRISTI dixit: Ni que fuera caballo]. Ya no das testimonio de aquello que hace Cristo, sino que hablas en nombre de una cierta idea de Cristo. Una idea poseída y domesticada por ti. Tú organizas las cosas, te conviertes en el pequeño empresario de la vida eclesial, donde todo sucede según un programa establecido, es decir, solo para ser seguido según las instrucciones. Pero el encuentro con Cristo no vuelve a ocurrir. El encuentro que te había tocado el corazón al principio ya no se repite.
G. V.: ¿Es la misión en sí misma un antídoto contra todo esto? ¿Basta la voluntad y el esfuerzo de “salir” en misión para evitar estas distorsiones?
F. B.: La misión, la “Iglesia en salida”, no son un programa, una intención que se realiza con el esfuerzo de la voluntad. Es Cristo quien hace que la Iglesia salga de sí misma [MILES CHRISTI dixit: ¿También de los dogmas que Él le confió?]. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu Santo te empuja y te lleva. Y cuando llegas, te das cuenta de que Él ha llegado antes que tú, y te está esperando. El Espíritu del Señor ha llegado antes. Él se adelanta, también para preparar tu camino, y ya está trabajando.
G. V.: En un encuentro con las Obras Misionales Pontificias, usted sugirió que leyeran los Hechos de los Apóstoles, como texto habitual de la oración. El relato de los comienzos, y no un manual de estrategia misionera “moderna”. ¿Por qué es eso?
F. B.: Los protagonistas de los Hechos de los Apóstoles no son los apóstoles. El protagonista es el Espíritu Santo. Los Apóstoles lo reconocen y dan fe de ello primero. Cuando comunican a los hermanos de Antioquía las indicaciones establecidas en el Concilio de Jerusalén, escriben: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros”. De hecho, ellos reconocían con realismo que era el Señor quien añadía diariamente a la comunidad “aquellos que se salvaban”, y no los esfuerzos de persuasión de los hombres.
G. V.: ¿Y ahora es como entonces? ¿No ha cambiado nada?
F. B.: La experiencia de los apóstoles es como un paradigma válido para siempre. Basta pensar en cómo en los Hechos de los Apóstoles las cosas suceden libremente, sin forzarlas. Es una trama, una historia de hombres en la que los discípulos siempre llegan en segundo lugar, siempre vienen después del Espíritu Santo que actúa. Él prepara y trabaja los corazones. Altera sus planes. Es él quien los acompaña, los guía y los consuela en todas las circunstancias que se encuentran viviendo. Cuando llegan los problemas y las persecuciones, el Espíritu Santo también actúa allí, de una manera aún más sorprendente, con su solaz, con sus consuelos. Como sucede después del primer martirio, el de san Esteban.
G. V.: ¿Qué sucedió entonces?
F. B.: Comenzó un tiempo de persecución, y muchos discípulos huyeron de Jerusalén, fueron a Judea y Samaria. Y allí, mientras estaban dispersos y fugitivos, comenzaron a proclamar el Evangelio, aunque estaban solos y no estaban con ellos los apóstoles, que se habían quedado en Jerusalén. Son bautizados, y el Espíritu Santo les da el coraje apostólico. Allí vemos por primera vez que el bautismo es suficiente para convertirse en anunciadores del Evangelio. La misión es esa cosa de ahí. La misión es Su obra. Es inútil ponerse nervioso. No necesitamos organizarnos, no necesitamos gritar. No sirven trucos ni estratagemas. Solo sirve pedir que podamos rehacer hoy la experiencia que te hace decir:  “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros”.
G. V.: Y si no existe tal experiencia, ¿qué sentido tienen las llamadas a la movilización misionera?
F. B.: Sin el Espíritu, querer hacer la misión se convierte en otra cosa. Se convierte, diría yo, en un proyecto de conquista, la pretensión de una conquista que realizamos nosotros. Una conquista religiosa, o quizás ideológica, quizás también hecha con buenas intenciones. Pero es otra cosa.
G. V.: Citando al Papa Benedicto XVI, usted repite a menudo que la Iglesia crece por atracción. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Quién atrae? ¿Quién es atraído?
F. B.: Jesús lo dice en el Evangelio de Juan. “Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. Y en el mismo Evangelio dice también: “Nadie viene a mí si el Padre que me envió no lo atrae”. La Iglesia siempre ha reconocido que esta es la forma propia de todo movimiento que acerca a Jesús y al Evangelio. No una convicción, un razonamiento, un tomar conciencia. No una presión ni una constricción. Siempre es una cuestión de atracción. Ya el profeta Jeremías decía: “Tú me sedujiste, y yo me dejé seducir”. Y esto es válido para los mismos apóstoles, para los mismos misioneros y para su trabajo.
G. V.: ¿Cómo ocurre lo que acaba de describir?
F. B.: El mandato del Señor de salir y proclamar el Evangelio presiona desde dentro, por amor, por atracción amorosa. No se sigue a Cristo, y menos aún se llega a ser anunciador de él y de su Evangelio, por una decisión tomada en una mesa, por un activismo autoinducido. Incluso, el impulso misionero solo puede ser fructífero si acontece dentro de esta atracción y la transmite a los demás.
G. V.: ¿Cuál es el significado de estas palabras en relación con la misión y el anuncio del Evangelio?
F. B.: Significa que si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo [MILES CHRISTI dixit: ¿En qué quedó lo de “Nadie prende una lámpara para ponerla debajo del celemín”, y el “Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio a toda creatura”. Cristo lo dijo]. En cambio, quien se cree protagonista o empresario de la misión, con todos sus buenos propósitos y declaraciones de intenciones, a menudo termina sin atraer a nadie.
G. V.: En la Carta Apostólica Evangelii gaudium, usted reconoce que todo esto puede “producirnos cierto vértigo”. Como el de alguien que se sumerge en un mar donde no sabe lo que van a encontrar. ¿Qué cosa busca sugerir con esta imagen? ¿Estas palabras también se refieren a la misión?
F. B.: La misión no es un proyecto corporativo ya bien probado. Menos es un espectáculo organizado para contar cuántas personas participan gracias a nuestra propaganda. El Espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere. Y esto puede implicar un cierto vértigo. Pero el culmen de la libertad descansa precisamente en este dejarse llevar por el Espíritu, renunciando a calcularlo y controlarlo todo. Es precisamente en esto que imitamos al mismo Cristo, que en el misterio de su resurrección aprendió a descansar en la ternura de los brazos del Padre. La misteriosa fecundidad de la misión no consiste en nuestras intenciones, nuestros métodos, nuestros impulsos y nuestras iniciativas, sino que descansa precisamente en este vértigo: el vértigo que se siente ante las palabras de Jesús cuando dice: “sin mí no pueden hacer nada”.
G. V.: A usted también le gusta repetir que la Iglesia crece “por el testimonio”. ¿Qué sugerencia busca dar con esta insistencia?
F. B.: El hecho de que la atracción se hace testimonio en nosotros. El testigo da testimonio de la obra que Cristo y su Espíritu han realizado realmente en su vida. Después de la Resurrección, es Cristo mismo quien se hace visible a los apóstoles. Es él quien hace que ellos sean testigos. Además, el testimonio no es acerca de los propios actos, se es testigo de las obras del Señor.
G. V.: Otra cosa que usted repite a menudo, en este caso en clave negativa, es que la Iglesia no crece a través del proselitismo y que la misión de la Iglesia no es el proselitismo. ¿Por qué tanta insistencia? ¿Es para salvaguardar las buenas relaciones con las otras iglesias y el diálogo con las tradiciones religiosas?
F. B.: El problema del proselitismo no es solo el hecho de que contradice el camino ecuménico y el diálogo interreligioso [MILES CHRISTI dixit: El ecumenismo y el díalogo interreligioso no sirven PARA NADA, sino para acelerar la decadencia]. Hay proselitismo en todos aquellos lugares donde está la idea de hacer crecer la Iglesia, sin la atracción de Cristo ni de la obra del Espíritu, centrándolo todo en cualquier tipo de “discurso sabio”. Así que, como primera cosa, el proselitismo excluye a Cristo mismo de la misión, y al Espíritu Santo, aun cuando diga que habla y actúa en el nombre de Cristo, de una manera nominalista. El proselitismo es siempre violento por naturaleza, incluso cuando se oculta o se ejerce con guantes. No puede soportar la libertad y la gratuidad con que la fe puede ser transmitida, por gracia, de persona a persona. Por esta razón, el proselitismo no es solo el del pasado, de los tiempos del antiguo colonialismo, o de conversiones forzadas o compradas con la promesa de ventajas materiales [MILES CHRISTI dixit: Lo que hacen los modernistas elegetebe...equisyezeta-calientamientoglobal-inculturacionistas ¿no cuenta como proselitismo?]. Puede haber proselitismo incluso hoy en día, incluso en parroquias, comunidades, movimientos, en las congregaciones religiosas.
G. V.: Y entonces, ¿qué significa proclamar el Evangelio?
F. B.: El anuncio del Evangelio significa entregar con palabras sobrias y precisas el testimonio mismo de Cristo, como lo hicieron los apóstoles. Pero no sirve inventar discursos persuasivos. El anuncio del Evangelio también se puede susurrar, pero siempre pasa por la fuerza abrumadora del escándalo de la cruz. Y sigue siempre el camino indicado en la Carta del apóstol san Pedro, que consiste simplemente en “dar razón” a los demás de la propia esperanza. Una esperanza que sigue siendo escandalosa e insensata a los ojos del mundo.
G. V.: ¿Qué identifica al “misionero” cristiano?
F. B.: Un rasgo distintivo es el de actuar como facilitadores, y no como controladores de la fe. Facilitar, hacerlo fácil, no ponernos como obstáculos del deseo de Jesús de abrazar a todos, de sanar a todos, de salvar a todos. No hacer selecciones, no hacer “aduanas pastorales”. No jugar el rol de los que se ponen en la puerta para comprobar si otros tienen los requisitos para entrar [MILES CHRISTI dixit: Pachito, ¿te acordás cuando contabas que de pibe fuiste “sacaborrachos” en un puticlub de Capital Federal?]. Recuerdo a los párrocos y a las comunidades de Buenos Aires que habían tomado muchas iniciativas para facilitar el acceso al bautismo. Se habían dado cuenta de que en los últimos años estaba aumentando el número de los que no eran bautizados por tantas razones, incluso sociológicas, y quisieron recordar a todos que el bautismo es algo sencillo, que todos pueden pedir, para sí mismos y para sus hijos. El camino tomado por esos párrocos y por esas comunidades fue uno solo: no añadir cargas, no poner reclamos, quitar del medio cualquier dificultad cultural, psicológica o práctica que pudiese empujar a la gente a posponer o abandonar la intención de bautizar a sus hijos [MILES CHRISTI dixit: ¿Te parece un fardo imposible el exigir que “los padres y padrinos deben comprometerse a enseñarle la fe católica a su hijo”?].
G. V.: En América, al principio de la evangelización, los misioneros discutían quién era “digno” de recibir el bautismo. ¿Cómo terminaron esas disputas?
F. B.: El Papa Pablo III rechazó las teorías de aquellos que afirmaban que los indígenas eran por naturaleza “incapaces” de aceptar el Evangelio y confirmó la opción de aquellos que facilitaban su bautismo. Parecen cosas del pasado, pero aun hoy existen círculos y sectores que se presentan como “ilustrados”, iluminados, y que también encierran el anuncio del Evangelio en sus lógicas distorsionadas que dividen el mundo entre “civilización” y “barbarie” [MILES CHRISTI dixit: Como tu hermano el austríaco Erwin Kräwtler, al propender por un cristianismo ligth]. La idea de que el Señor tenga entre sus predilectos también muchas “cabecitas negras” los irrita, los pone de mal humor. Consideran a una buena parte de la familia humana como una entidad de clase inferior, incapaz, según sus estándares, de alcanzar niveles decentes en la vida espiritual e intelectual. Sobre esta base se puede desarrollar un desprecio por los pueblos considerados de segunda clase. Todo esto también surgió en el Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía.
G. V.: Varios tienden a colocar en clave dialéctica el anuncio claro de la fe y las obras sociales. Dicen que la misión no debe reducirse al apoyo a las obras sociales. ¿Es una preocupación legítima?
F. B.: Todo lo que está en el horizonte de las Bienaventuranzas y de las obras de misericordia está de acuerdo con la misión, es ya anuncio, es ya misión. La Iglesia no es una ONG, la Iglesia es otra cosa [MILES CHRISTI dixit: Tenés razón, la IGLESIA CATÓLICA NO ES UNA ONG, la conciliar que representás sí, y vos sos su gerente]. Pero la Iglesia es también un hospital de campaña, donde todos son acogidos, así como son, se sanan las heridas de todos. Y esto es parte de su misión. Todo depende del amor que mueve el corazón de quien hace las cosas. Si un misionero ayuda a cavar un pozo en Mozambique, porque se dio cuenta de que sirve a aquellos a quienes bautiza y a quienes predica el Evangelio, ¿cómo se puede decir que esa obra está separada del anuncio?
G. V.: ¿Cuáles son hoy las nuevas atenciones y sensibilidades que hay que ejercer en los procesos encaminados a hacer fecunda la proclamación del Evangelio en los diferentes contextos sociales y culturales?
F. B.: El cristianismo no tiene un modelo cultural único. Como reconoció Juan Pablo II, «permaneciendo plenamente uno mismo, en total fidelidad al anuncio evangélico y a la tradición eclesial, llevará consigo también el rostro de tantas culturas y de tantos pueblos en que ha sido acogido y arraigado». El Espíritu Santo embellece a la Iglesia con las nuevas expresiones de las personas y comunidades que abrazan el Evangelio [MILES CHRISTI dixit: El Espíritu Santo dice por San Juan Evangelista: “Hijitos míos, apartaos de los ídolos”. Y eso incluye las costumbres idólatras e inmorales, como el infanticidio y el amasiato]. Así la Iglesia, asumiendo los valores de las diferentes culturas, se convierte en “sponsa ornata monilibus suis”, “la novia que se adorna con sus joyas”, de la que habla el profeta Isaías [MILES CHRISTI dixit: San Isaías Profeta habla de las virtudes]. Es cierto que algunas culturas han estado estrechamente vinculadas a la predicación del Evangelio y al desarrollo del pensamiento cristiano. Pero en el tiempo que vivimos, se hace aún más urgente tener en cuenta que el mensaje revelado no se identifica con ninguna cultura. Y en el encuentro con nuevas culturas o con culturas que no han acogido la predicación cristiana, no se debe tratar de imponer una cierta forma cultural junto con la propuesta evangélica. Hoy en día, incluso en el trabajo misionero, es todavía más conveniente no llevar un equipaje pesado [MILES CHRISTI dixit: Sí, el catecismo que hizo tu antecesor Wojtyla pesa demasiado. Los misioneros antiguos en Hispanoamérica usaban el de tu correligionario Gaspar Astete, con excelentes resultados].
G. V.: Misión y martirio. A menudo usted se ha referido al vínculo íntimo que une estas dos experiencias.
F. B.: En la vida cristiana, la experiencia del martirio y el anuncio del Evangelio a todos tienen el mismo origen, la misma fuente: cuando el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo da fuerza, valor y consuelo. El martirio es la máxima expresión del reconocimiento y de testimonio dado a Cristo, que representan el cumplimiento de la misión, del trabajo apostólico [MILES CHRISTI dixit: Cuando se hace misión como es: BAUTIZANDO Y PREDICANDO EL EVANGELIO]. Siempre pienso en los hermanos coptos masacrados en Libia, que pronunciaban el nombre de Jesús en un susurro mientras eran decapitados. Pienso en las Hermanas de la Santa Madre Teresa asesinadas en Yemen, mientras cuidaban a pacientes musulmanes en una residencia para ancianos con discapacidades [MILES CHRISTI dixit: “Sin la Fe Católica, ninguna obra o martirio valen para salvarse”, dice el Concilio de Florencia]. Cuando las mataron, tenían sus delantales de trabajo sobre sus hábitos religiosos. Todos son vencedores, no “víctimas”. Y su martirio, hasta el derramamiento de sangre, ilumina el martirio que todos pueden sufrir en la vida diaria, con el testimonio dado a Cristo cada día. Es lo que se puede ver cuando se visitan las casas de reposo de misioneros ancianos, a menudo desgastados por la vida que llevaron. Un misionero me dijo que muchos de ellos pierden la memoria y ya no recuerdan nada del bien que hicieron. “Pero no importa -me dijo-, porque en cambio el Señor recuerda esto muy bien”.