Hace un par de semanas, una persona en “X” (antes “Twitter”) respondió a una de mis publicaciones diciendo que «No existe ninguna secta del Concilio Vaticano II». Se hace llamar “Leo the Great” y es apologista de la secta creada por Bergoglio. Le expliqué que el dogma de la indefectibilidad implica que la Iglesia no puede dar a sus miembros aquello que es malo o herético. Sin embargo, el Concilio Vaticano II y los “papas” conciliares han introducido errores y males. Por lo tanto, a pesar de las apariencias, estos errores y males no provienen de la Iglesia, sino de aquellos clérigos que se apartaron de ella y crearon de facto una secta de falso catolicismo. Uno de los ejemplos que di de los males transmitidos a los miembros de la secta del Vaticano II fue el decreto Fiducia Supplicans (FS), que permite que las “parejas” sodomitas sean “bendecidas”.
A esto, respondió: «La homosexualidad nunca ha sido condenada». Negué con la cabeza, completamente incrédulo. También mencionó el viejo tópico de que «el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad». Me pregunto si estaba tan mal informado o si distorsionaba deliberadamente la realidad para convertir a Bergoglio en “papa”. Lamentablemente, no es el único que se desconecta de la realidad. Existe un movimiento en marcha, tanto en las sectas protestantes liberales como ahora en la secta del Concilio Vaticano II (a raíz del caso FS), para “normalizar” la perversión sexual. Por citar solo un ejemplo, cada vez más parroquias luteranas se unen al programa «Reconciliando en Cristo», también conocido como «Reconciliando Obras». Iniciado en 1974 y con gran auge en los últimos diez años, su misión es abogar por «la aceptación, la plena participación y la liberación de todas las orientaciones sexuales, identidades de género y expresiones de género dentro de la Iglesia Luterana» (Véase reconcilingworks.org/about/).
He aquí una oración que se sugiere para ser utilizada durante un servicio religioso luterano:
«Dios de toda misericordia y consuelo, ven en auxilio de tu pueblo, y en particular de tus hijos LGBTQIA+, para quienes la iglesia fue durante demasiado tiempo un lugar dañino. Convierte a quienes hemos participado activamente en los pecados de homofobia, transfobia y miedo a vivir solo para ti. Danos el poder de tu Espíritu Santo para que podamos confesar nuestros pecados, recibir tu perdón y crecer en la plenitud de Jesucristo, nuestro Salvador y Libertador. Amén» (Ibid.).
Nótese la moralidad al revés: ya no son los pervertidos quienes pecan, sino quienes no aprueban ni celebran ese pecado. «¡Ay de los que llaman al mal bien, y al bien mal; que convierten la oscuridad en luz, y la luz en oscuridad; que convierten lo amargo en dulce, y lo dulce en amargo!» (Isaías 5, 20).
Incluso tienen estaciones del Vía Crucis LGBTQIA+ para la Cuaresma. Aquí está la “reflexión” para la Crucifixión:
«Reflexión: La epidemia de violencia contra la comunidad transgénero, y en particular contra las personas transgénero BIPOC, debería ser un llamado a la acción para todos nosotros. Quizás nunca sepamos la verdadera cantidad de personas transgénero que son víctimas de violencia debido al uso de nombres anteriores, la asignación errónea de género y otros factores que buscan borrar su existencia de nuestra sociedad. Todos podemos y debemos hacer más por nuestros hermanos y hermanas transgénero porque merecen vivir plenamente como las personas que saben que son. ¿De qué maneras puedes vivir tus valores de amor, justicia y acogida para las personas LGBTQIA+ en tu vida? Extendemos una invitación a conocer las vidas de las víctimas transgénero de violencia, a decir sus nombres y a compartir con amigos y familiares cómo te solidarizas con las personas más vulnerables de la comunidad LGBTQIA+» (Ibid.). [Nota: “BIPOC” significa en inglés “personas negras, indígenas y de color”. Por lo tanto, la reflexión se refiere en particular a una persona no blanca que cree pertenecer al sexo opuesto].
Si esta perversión blasfema te repugna tanto como a mí, el propósito de esta publicación es responder a los tres nuevos argumentos del movimiento “Ser gay está bien”, exponer claramente la enseñanza de la Iglesia y explicar por qué la “inhoshospitalidad” NO fue el “pecado de Sodoma” por el cual Dios destruyó la ciudad.
LOS NUEVOS ARGUMENTOS DE «Ser gay está bien».
Aquí os presento un resumen de algunos argumentos recientes para legitimar a los pervertidos sexuales, junto con mi respuesta. Nota: Estas respuestas no son mías, sino información recopilada de diversas fuentes teológicas, a las cuales les doy el crédito correspondiente.
Argumento n.º 1: El celibato no puede ser obligatorio, por lo que es erróneo exigir a los homosexuales que vivan vidas célibes.
El celibato es un don que no debe imponerse a nadie. Génesis 2:18 afirma que no es bueno que el hombre esté solo, y en el Nuevo Testamento, Jesús dice que el celibato solo puede ser aceptado por aquellos a quienes se les concede (Mateo 19:11-12). Pablo dice que prefiere que todos sean célibes, pero reconoce que cada persona tiene dones diferentes (1 Corintios 7:7). Por lo tanto, exigir el celibato a todos los católicos con deseos homosexuales viola esta enseñanza, que la tradición católica ha afirmado durante dos mil años.
Respuesta: Si bien nadie debería minimizar la verdadera lucha que enfrentan quienes tienen deseos antinaturales para mantenerse castos, este argumento falla en dos aspectos. Primero, aunque el celibato puede ser un don en algunos casos, es un mandato en otros. Por ejemplo, un hombre casado cuya esposa lo abandona no puede volver a casarse (Mateo 19:9). No olvidemos al hombre católico tradicionalista soltero que nunca encuentra esposa, ni a la mujer tradicionalista soltera que nunca encuentra esposo. La vocación de soltero está llamada a hacer lo mismo que los sacerdotes y religiosos. Las relaciones sexuales solo están permitidas dentro del matrimonio. Incluso si no tenemos el “don”, cada uno de nosotros está llamado a ser sexualmente puro en tales circunstancias, y Dios siempre nos dará la gracia necesaria para resistir la tentación y cumplir Sus mandamientos.
En segundo lugar, este punto entra en ambigüedad entre “solo” y “a solas”. En ningún momento del relato de la creación se dice que el hombre esté solo y necesite compañía. Más bien, el veredicto de Dios es que está solo y necesita ayuda. ¿Para qué necesita ayuda? Para «llenar y formar» todo el planeta.
El Génesis plantea una cuestión objetiva sobre la imperfección del hombre, es decir, su incapacidad para poblar la Tierra, y no sobre su experiencia subjetiva de soledad, que requiere compañía. En el estado de Justicia Original, Adán era perfectamente feliz y no podía sentirse solo.
Argumento n.º 2: El matrimonio consiste en “mantener el pacto” con tu cónyuge como reflejo del amor de Cristo por su Iglesia.
Efesios 5:21-33 es un texto bíblico fundamental sobre el matrimonio. Como se muestra en este texto, el matrimonio se basa esencialmente en el compromiso, que implica mantener nuestra alianza con nuestro cónyuge como reflejo de la alianza de Dios con su pueblo. El Concilio Vaticano II eliminó la idea del matrimonio como un contrato. Las parejas del mismo sexo pueden contraer matrimonio con la misma eficacia que las parejas heterosexuales estériles o de edad avanzada que se casan por la Iglesia.
Respuesta: El compromiso no es el punto principal de este pasaje, aunque es importante. El matrimonio se presenta específicamente como una institución de género con esposos y esposas, no simplemente como “cónyuges”. En Efesios 5:31, San Pablo se refiere al relato de la creación como la institución divinamente decretada para la humanidad, que trata específicamente sobre Cristo como el Esposo y la Iglesia como la Esposa. Ignorar el componente de género del matrimonio es violar el designio divino para el matrimonio. Si bien es cierto que la Iglesia siempre ha permitido que las personas estériles (sin culpa propia) y los ancianos se casen, el hecho de que no puedan procrear no cambia el componente de género de lo que debe ser un matrimonio. Siguen reflejando el designio de Dios y algunos pueden adoptar hijos, proporcionándoles un padre y una madre; algo que los sodomitas no pueden hacer.
Argumento n.º 3 (Este argumento es más un “reciclaje” del pasado que algo nuevo, pero ha vuelto a ponerse de moda): «Tanto Mateo 8:5-13 como Lucas 7:1-10 narran cómo un centurión le pidió a Jesús que sanara al joven al que en el griego original se le denomina su “pais”. Esta palabra se usaba comúnmente para referirse a la pareja más joven en una relación homosexual. Generalmente se traduce al español como muchacho, sirviente o esclavo. En los últimos años, algunos estudiosos bíblicos progresistas han concluido que el centurión mantenía una relación homosexual con el “esclavo que le era querido” en el relato evangélico. Sin embargo, ser gay hoy en día implica una relación igualitaria, mientras que el centurión y su pais eran obviamente parejas masculinas desiguales, como era común en aquella época» (Véase qspirit.net/gay-centurion/). Por lo tanto, Cristo sanó al homosexual y no condenó la conducta, así que, se afirma blasfemamente, Cristo no condena la homosexualidad.
Respuesta: En realidad, no hay ninguna indicación de que el centurión tuviera una relación homosexual con su joven sirviente solo por el uso de la palabra “pais” (παῖς). Si bien estas relaciones existieron, asumir que este centurión tenía relaciones sexuales con el sirviente, basándose en el simple hecho de que tenía uno, sería análogo a afirmar que un hombre tenía esposa y luego asumir que le fue infiel, porque algunos hombres lo hacen. De hecho, San Lucas usa la palabra “doulos” (δοῦλος), el término general para sirviente, para describir a este joven (San Lucas 7:2). Además, de los 24 usos de “pais” en el Nuevo Testamento griego, nunca se usa para referirse a una relación homosexual. Fue algo que los “eruditos” modernistas tergiversaron para decir algo que nunca afirmó. Como se demostrará más adelante, Cristo condenó la homosexualidad en la Sagrada Escritura.
LA IGLESIA HA CONDENADO INEQUÍVOCAMENTE LA HOMOSEXUALIDAD.
III Concilio Ecuménico de Letrán (1179 d. C.), canon 11: «…Que todos aquellos que sean hallados culpables de ese vicio antinatural por el cual la ira de Dios cayó sobre los hijos de la desobediencia y destruyó con fuego las cinco ciudades, si son clérigos sean expulsados del clero o confinados en monasterios para hacer penitencia; si son laicos, incurran en excomunión y sean separados completamente de la compañía de los fieles…» (Véase papalencyclicals.net/councils/ecum11.htm).
Papa San Pío V
- Constitución “Cum primum Apostolátus” (1 de abril de 1566): «Habiendo decidido eliminar todo aquello que pueda ofender de alguna manera a la Divina Majestad, resolvemos castigar, sobre todo y sin indulgencia, aquellas cosas que, por la autoridad de las Sagradas Escrituras o por los ejemplos más graves, son más repugnantes para Dios que cualquier otra y provocan su ira: es decir, la negligencia en el culto divino, la simonía ruinosa, el crimen de blasfemia y el execrable vicio libidinoso contra la naturaleza. Por tales faltas, los pueblos y las naciones son castigados por Dios, quien, según su justa condena, envía catástrofes, guerras, hambre y peste… y si es clérigo, estará sujeto al mismo castigo después de haber sido despojado de todos sus grados [de dignidad eclesiástica]». (Énfasis mío).
Constitución Apostólica “Horréndum illud scelus” (30 de agosto de 1568):
Ese horrible crimen, en cuenta del cual ciudades corruptas y obscenas fueron destruidas por el fuego a través de la condenación divina, nos causa el dolor más amargo e impacta nuestra mente, impulsándonos a reprimir ese crimen con el mayor celo posible.
§. 1. Muy oportunamente el III Concilio de Letrán decretó que cualquier miembro del clero que sea capturado
en esa incontinencia contra natura, dado que la ira de Dios cae sobre los hijos de difidencia, sea removido del orden clerical o forzado a hacer penitencia en un monasterio (canon 11. Cf.
Decretales del Papa Gregorio IX, Libro V, Título XXXI, Cap. IV).
§. 2. Para que el contagio de tan grave ofensa no pueda avanzar con mayor audacia aprovechándose de la impunidad, que es la mayor incitación al pecado, y con el fin de castigar más severamente a los clérigos culpables de este nefario crimen y que no están asustados por la muerte de sus almas, Nos determinamos que deben ser entregados a la severidad de la autoridad secular, que impone por la espada la ley civil.
§. 3. Por lo tanto, el deseo de seguir con mayor rigor lo que hemos decretado desde el comienzo de nuestro pontificado (Const.
Cum primum Apostolátus), establecemos que cualquier sacerdote o miembro del clero, tanto secular como regular, de cualquier grado o dignidad, que cometa un crimen tan execrable, por la fuerza de la presente ley sea privado de todo privilegio clerical, de todo puesto, dignidad y beneficio eclesiástico, y habiendo sido degradado por un juez eclesiástico, que sea entregado inmediatamente a la autoridad secular para que sea conducido al suplicio, según lo dispuesto por la ley como el castigo adecuado para los laicos que están hundidos en ese abismo.
A nadie, pues, sea lícito infringir o contrariar temerariamente esta página contentiva de nuestra remoción, abolición, permiso, revocación, orden, precepto, estatuto, indulto, mandato, decreto, relajación, exhortación, prohibición, innovación y voluntad. Si alguno presumiere intentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.
Dado en Roma junto a San Pedro, en el año 1568 de la Encarnación del Señor, a 3 de las Calendas de Septiembre (30 de Agosto), año III de Nuestro Pontificado. SAN PÍO V (Énfasis mío).
Código de Derecho Canónico de 1917:
- Canon 2357 § 1: «Los laicos que hayan sido declarados culpables legalmente de un delito de inmoralidad sexual cometido con un menor de 16 años o de violación, sodomía, incesto o proxenetismo, son ipso facto infames, además de estar sujetos a otras penas que el Ordinario considere apropiadas imponer» (Énfasis mío)
- Canon 2359 § 2: Priva a los clérigos (culpables de los mismos delitos enumerados anteriormente) de «cualquier cargo, beneficio, dignidad o posición que puedan tener y, en casos más graves, ser depuestos» (cf. LINCOLN T. BOUSCAREN SJ, Canon Law: A Text and Commentary (1951), págs. 931-932).
La homosexualidad es condenada infaliblemente como mal por el Magisterio Universal y Ordinario (MUO). Todos los Padres de la Iglesia y teólogos aprobados condenan inequívocamente el vicio antinatural.
Teólogos aprobados:
- DOMINIC PRÜMMER: «La sodomía es un pecado que clama al Cielo por venganza» (Manual de Teología Moral [1957], pág. 236).
- HERIBERTO DE ESCHELKLINGA (en el siglo Josef Jone Müller) OFM Cap.: «La parestesia sexual se presenta cuando la vida sexual no se ve afectada por asuntos venéreos, sino por objetos totalmente ajenos a la vida sexual. Las siguientes son formas de esta perversión: (a) Sadismo… (b) Masoquismo… (c) Fetichismo… (d) Homosexualidad…» (Teología moral [1961], pág. 151).
- JOHN A. McHUGH y CHARLES J. CALLAN: «Entre los pecados de impureza, los peores son los crímenes de lujuria antinatural… Porque la procreación requiere relaciones heterosexuales, una condición que se ignora en la sodomía, que es el comercio lujurioso de hombre con hombre… o de mujer con mujer (tribadismo, safismo, amor lésbico)» (Teología moral [1930], tomo II, pág. 543).
- MICHAEL CRONIN: «La función sexual solo puede ejercerse de manera compatible con la procreación. Cualquier otro uso sería una perversión del orden natural y, por lo tanto, una violación de la ley natural» (La ciencia de la ética [1939], tomo II, pág. 63).
(Todo el énfasis es mío).
Padres de la Iglesia y Doctores:
- SAN AGUSTÍN (Confesiones, lib. 3, VIII, 15): «Esos actos vergonzosos contra la naturaleza, como los que se cometieron en Sodoma, deben ser detestados y castigados en todas partes y siempre. Si todas las naciones hicieran tales cosas, serían culpables del mismo crimen ante la ley de Dios, que no creó a los hombres para que se trataran así unos a otros».
- SAN JUAN CRISÓSTOMO (Homilía IV sobre la Carta a los Romanos): «Pero si te burlas al oír hablar del infierno y no crees en ese fuego, recuerda Sodoma. Porque hemos visto, ciertamente hemos visto, incluso en esta vida presente, una semejanza del infierno. Pues puesto que muchos descreerían por completo de las cosas que vendrán después de la resurrección, al oír ahora hablar de un fuego inextinguible, Dios los hace entrar en razón por medio de las cosas presentes. Porque tal es la quema de Sodoma, ¡y esa conflagración!… ¡Considera cuán grande es ese pecado, haber forzado la aparición del infierno incluso antes de su tiempo!… Porque esa lluvia era inusual, pues la relación era contraria a la naturaleza, e inundó la tierra, puesto que la lujuria había hecho así con sus almas. Por lo tanto, la lluvia también era lo opuesto a la lluvia habitual. Ahora bien, no solo no logró despertar el seno de la tierra para la producción de frutos, sino que la hizo incluso inútil para recibir semillas. Porque tal era también la relación de los hombres, haciendo que un cuerpo de esta clase fuera más inútil que la propia tierra de Sodoma. ¿Y qué hay más? ¿Más detestable que un hombre que se ha vendido a sí mismo, o qué hay más execrable?».
- SAN GREGORIO MAGNO (Moralia, o Exposición sobre Job, parte 3, tomo I, lib. 14, 23): «La Sagrada Escritura misma confirma que el azufre evoca el hedor de la carne, al hablar de la lluvia de fuego y azufre derramada sobre Sodoma por el Señor. Él decidió castigar a Sodoma por los crímenes de la carne, y el tipo de castigo que escogió enfatizaba la vergüenza de ese crimen. Porque el azufre apesta y el fuego quema. Así que era justo que los sodomitas, ardiendo en deseos perversos que surgían de la carne como un hedor, perecieran en el fuego y el azufre para que, mediante este justo castigo, comprendieran el mal que habían cometido, movidos por un deseo perverso».
- SAN PEDRO DAMIÁN OSB Cam. (Libro de Gomorra): «En verdad, este vicio jamás debe compararse con ningún otro, pues supera la enormidad de todos ellos… Lo contamina todo, lo mancha todo, lo ensucia todo. Y en sí mismo, no permite nada puro, nada limpio, nada que no sea inmundicia…» (Según se cita en el folleto El pecado de la homosexualidad [1949], Diócesis Católica Romana de Brooklyn, sin autor).
Sagrada Escritura:
Debe quedar claro que la homosexualidad está condenada por la Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición y el Magisterio Universal y Ordinario por ser contraria tanto a la Ley Natural como a la Ley Divina Positiva. Además, la Iglesia la considera uno de los Cuatro Pecados que Claman al Cielo por Venganza.
¿LA “FALTA DE HOSPITALIDAD” FUE REALMENTE EL PECADO DE SODOMA?
La historia de Sodoma, narrada en Génesis 19, explica cómo Lot (sobrino de Abrahán) fue recibido por dos extraños a la puerta de la ciudad. Estos hombres eran en realidad ángeles disfrazados. Lot los llevó a su casa y, después de una comida, pero antes de acostarse, los hombres de Sodoma (jóvenes y ancianos) rodearon la casa y exigieron tener relaciones sexuales con ellos. Lot se negó a permitir la violación en grupo de sus invitados y (trágicamente) les ofreció a sus hijas vírgenes en su lugar. Los hombres de Sodoma no estaban interesados en las mujeres, solo querían tener relaciones sexuales con los hombres. La multitud estaba a punto de derribar la puerta de la casa cuando los “hombres” se revelaron y salvaron a Lot cegándolos. Los revisionistas afirman que se trata de un intento de violación en grupo y de “hospedaje” a los invitados, y que no son “relaciones amorosas y consensuales” que Dios no condenaría.
Que Sodoma fue condenada por un vicio antinatural (que más tarde recibiría el nombre de la ciudad misma: “sodomía”) queda claro en el Nuevo Testamento, específicamente en la epístola de San Judas, cap. único, 7: «Así como también Sodoma y Gomorra, y las ciudades cercanas, siendo reas de los mismos excesos de impureza y entregadas al pecado, vinieron a servir de escarmiento, sufriendo la pena del fuego eterno» (Énfasis mío). Esto no deja mucho margen para declarar que “el pecado de Sodoma” fue una falta de hospitalidad.
Nota: Algunos se preguntan cómo Lot pudo ser considerado un buen hombre al ofrecer a sus hijas para ser violadas. La Enciclopedia Católica (1913) responde: «Lot intercedió en favor de sus huéspedes, de acuerdo con sus deberes como anfitrión, que son sagrados en Oriente, pero cometió el error de anteponerlos a sus deberes como padre al ofrecer a sus dos hijas a los malvados designios de los sodomitas…». Lot intentó evitar que sus huéspedes (sin darse cuenta de que eran ángeles disfrazados de hombres) fueran sodomizados y que faltara a sus deberes como anfitrión. El mal de la sodomía era conocido incluso entonces, y los deberes de los anfitriones se consideraban sagrados. En su afán por prevenir este doble mal, pecó al ofrecer a sus hijas para ser violadas. Sin embargo, incluso en esto, su pecado no se acercó ni remotamente a la salvaje brutalidad e iniquidad de los sodomitas (Énfasis mío) [Y en su nota sobre este pasaje, Mons. Félix Torres Amat escribe: «San Agustín, confesando el pecado de Lot, dice en pocas palabras cuanto se puede alegar razonablemente para excusarle: “Lot, horrorizado de los pecados que iban a cometer los otros, no repara en su propio pecado, ofreciendo sus hijas a la brutalidad de aquellos malvados”», N. del T.].
EL MISMO JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR CONDENA LA HOMOSEXUALIDAD.
Los revisionistas de la homosexualidad afirmarán que «Jesús nunca condena ni siquiera menciona la homosexualidad. Si fuera realmente mala, no habría guardado silencio al respecto».
De hecho, Cristo se refiere a la ciudad de Sodoma no menos de cuatro veces. Cada vez que Nuestro Señor se refiere a esa ciudad inmoral, se refiere a su pecaminosidad y está de acuerdo en que está condenada:
- San Mateo X, 15: «En verdad os digo que Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor en el día del juicio, que esa ciudad» (Esto implica claramente que en el Día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán condenadas).
- San Mateo XI, 23-24: «Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas, acaso, levantarte hasta el cielo? Serás, sí, abatida hasta el infierno; porque si en Sodoma se hubiesen hecho los milagros que en ti, Sodoma quizá subsistiera aún hoy día. Por eso te digo que el país de Sodoma el día del juicio será castigado con menos rigor que tú».
- San Lucas X, 12, «Yo os aseguro que Sodoma será tratada el día aquel, con menos rigor que tal ciudad»
- San Lucas XVII, 30, «Mas el día que salió Lot de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre, que los abrasó a todos».
LA LÓGICA INELUDIBLE
En primer lugar, Sodoma fue destruida por Dios debido a su «inmoralidad sexual y perversión» (Judas 1:7).
En segundo lugar, esta perversión es la homosexualidad, porque Génesis 19 afirma claramente que eran hombres que querían tener relaciones sexuales con dos ángeles que aparecieron como hombres, y que no tenían ningún uso (sexual) para las mujeres.
En tercer lugar, se registra que Nuestro Señor Jesucristo se refiere a Sodoma no menos de cuatro (4) veces, y cada vez Él está de acuerdo en que la ciudad está condenada por este pecado (“sodomía”) y llama a Sodoma “malvada”.
Por lo tanto, Jesucristo condenó la homosexualidad. Es cierto que nunca usa la palabra “homosexualidad”, pero nunca condenó específicamente la “violación” por su nombre, así que ¿acaso debemos suponer, de forma blasfema, que no la condenó?
CONCLUSIÓN
Bergoglio [y ahora su sucesor Riggitano-Prévost] y sus aliados revisionistas de la homosexualidad tienen una estrategia y un mensaje especializado para persuadir a esta nueva generación de que Dios «bendice las relaciones entre personas del mismo sexo». Cuando alguien pregunta: «¿Qué daño hay en bendecir las relaciones entre personas del mismo sexo?», esta es la respuesta:
- Se burla del Sacramento del Matrimonio, que está destinado a la procreación y educación de los hijos. Edifica el Cuerpo Místico de Cristo.
- El matrimonio ya no se considera una cuestión de procreación, sino de encuentros sexuales casuales.
- Hace que lo antinatural y pervertido parezca aceptable y normal.
- Los niños tendrán más probabilidades de experimentar con perversiones y convertirse ellos mismos en pervertidos.
Los niños criados mediante adopción (o concebidos por madres sustitutas para “matrimonios” entre personas del mismo sexo) estarán fuertemente influenciados por los pervertidos. Muchos serán víctimas de abusos. De los padres que cometen incesto: padres homosexuales: 18%; padres heterosexuales: 0,6% [Cf. KURT FREUND, RYAN J. WATSON (1992), “The proportions of heterosexual and homosexual pedophiles among sex offenders against children: an exploratory study” (Las proporciones de: Estudio exploratorio). En Journal of Sex & Marital Therapy, vol. 18, págs. 34-43).
Además, con mujeres dispuestas a vender sus cuerpos como madres sustitutas para diferentes hombres, no os sorprendáis si se producen picos de incesto no intencionados cuando los hermanastros se casan sin conocer sus antecedentes, lo que resultará en un aumento de niños con necesidades especiales nacidos de estas relaciones.
Cabe destacar que mi cuenta X fue restringida temporalmente tras mi condena a los sodomitas en mi intercambio con “Leo the Great”: ¡menuda “libertad de expresión”! Como ya he dicho, creo que los dos mayores peligros que nos acechan en la Gran Apostasía son los ocultistas y los sodomitas. El Gran Hermano está vigilando, y usa pronombres neutros como “elle”. Que el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María nos salven.