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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 13 de abril de 2021

BERGOGLIO USA POR PRIMERA VEZ EL PADRE NUESTRO ADULTERADO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
El domingo pasado Francisco Bergoglio presidió una eucaristía en la iglesia del Espíritu Santo en Saxia, junto a la Casa General de los Jesuitas, a poca distancia del Vaticano.
   
Con motivo de la “Fiesta de la Divina Misericordia” de Juan Pablo II, repitió en la homilía sus tópicos sentimentales como “Dios cree en nosotros incluso más que nosotros mismos”. O, “Los confesores están destinados a transmitir la dulzura de la misericordia de Jesús, que perdona todo”. O, “Dios perdona todo” (a diferencia de Bergoglio que es implacable y vengativo cuando se enfrenta a los católicos fieles).
   
O “Los Hechos [de los Apóstoles] relatan que ‘nadie reclamaba la propiedad privada de ningún bien, sino que todo lo que poseían lo tenían en común’ (Hch 4, 32); esto no es comunismo, sino cristianismo puro”, exclamó Francisco Bergoglio como si en el comunismo la propiedad se tuviera “en común”.
   
Antes de la Comunión, él utilizó por primera vez en público su traducción errónea del Padre Nuestro (Video aquí) que impuso en Italia, probablemente para crear más división.
   
Hasta ahora, sólo se acusaba a los Testigos de Jehová de manipular la traducción de la Biblia. Ahora, la iglesia de Francisco Bergoglio se ha unido al club.
    
Después de la Misa, Francisco Bergoglio. estrechó las manos de la gente e incluso les permitió besar su anillo. La mayoría de la gente iba sin mascarillas. No se respetaron las distancias sanitarias.

domingo, 11 de abril de 2021

FRAUDE: FUNDADORA DE BLACK LIVES MATTER COMPRA CASA EN DISTRITO BLANCO DE LOS ÁNGELES

Traducción de la noticia publicada por Harrieth Alexander para THE DAILY MAIL.
   
   
Una cofundadora de Black Lives Matter y autoprofesa “marxista entrenada” ha causado asombro por comprar una casa de $1,4 millones de dólares en un distrito mayoritariamente blanco de Los Ángeles.
   
La AP informó que Patrisse Marie Kahn-Cullors Brignac, una “artista, organizadora y luchadora por la libertad” de 37 años, ha comprado una casa con tres habitaciones y tres baños en el Cañón Topanga, completa con una casa de huéspedes separada y un gran patio trasero.
    
La casa, construida en 1987 en estilo moderno y con un área construida de 221,75 m² (2387 ft²) en un lote de 1092,651 m² (0,27 acres), es descrita por la lista de bienes raíces que tiene “una vasta sala con un valioso techo de vigas”.
    
El agente de bienes raíces escribe que el gran patio trasero es “ideal para entretenerse o contemplar en silencio las vistas del cañón enmarcadas por árboles maduros”.
    
La AP informó que Black Lives Matter recibió $90 millones de dólares en donaciones el año pasado. No es claro si Cullors recibe pagos por la organización o cómo, como quiera que sus financias son opacas. 
   
En su nuevo código postal (90290), el 88,2 por cien de los residentes son blancos y el 1,8 por cien negros, según el censo de 2010.
    
La casa está a 20 millas de su hogar de infancia en Van Nuys, pero a un mundo de distancia.
   
En su memoria de 2018 Cuando ellos te llaman terrorista: Una memoria sobre Black Lives Matter, ella dice que fue criada por una madre soltera (Cherisse Foley) con sus tres hermanos en “un vecindario empobrecido”, donde vivió “en un edificio de dos plantas de color canela donde la pintura estaba cayéndose y hay una puerta que no cierra adecuadamente y un sistema de intercomunicación que no funciona”.
   
Algunos críticos argumentan que vivir en una casa de un millón de dólares no se compadecd con su misión de justicia social.
   
El movimiento Vallejo por la Justicia Social, que se describe como “un colectivo abolicionista-socialista en la lucha por la liberación, autodeterminación y solidaridad con la clase trabajadora y pobre”, dijo que era una desafortunada presunción de riqueza. En su cuenta de Twitter dijeron:
“Estamos hablando aquí de la riqueza generacional obtenida de las muertes y luchas de los negros. La fundadora de Justice Teams Network & BLM pagó $1,4 millones de dólares por una casa. 
    
La semana pasada compramos un catre para nuestro amigo negro anciano sin techo para alejarlo del pavimento”.
   
Un activista LGBTI describió a BLM como una “estafa”: “Cuándo la gente se dará cuenta que BLM es una estafa; y si tienes dinero para esta organización, eres un bobo. No es la primera vez que ella ha estado en problemas. $1,4 millones de dólares pudieron ayudar a varios niños internos en la ciudad”.
    
El periodista deportivo Jason Whitlock escribió en su twitter: “¿Comprendéis mi posición? Ella tenía muchas opciones sobre dónde vivir. Ella eligió uno de los lugares más blancos en California. Ella tendrá que escoger para quejarse a los policías blancos y a la gente blanca. Es una elección, amigo”.
   
El escritor y activista Andy Ngô trinó: “La cofundadora de Black Lives Matter Patrisse Cullors compró una casa de $1,4 millones de dólares en un área cerrada para ricos en Los Ángeles. Cullors se identifica como comunista y aboga por la abolición del capitalismo”.
   
Paul Joseph Watson, un presentador de YouTube británico, trinó que “La cofundadora de BLM Patrisse Kahn-Cullors ha elegido vivir en una de las áreas más blancas de California, después de comprar una casa de $1,4 millones de dólares en un área en que la población negra es de apenas 1,6 por cien”.
   
Otro usuario de Twitter calificó a Cullors de “fraude”:
“Bueno, al menos esto debe finalmente dejar claro a todos qué clase de fraude es Patrisse Kahn-Cullors: en lugar de ayudar a los capítulos de BLM, ¡su rama del marxismo está comprando una casa de $1,4M de dólares en un enclave blanco liberal de Los Ángeles! ¡Ser un #Mercachifle paga! Basta preguntarle a [Alfred] Sharpton/[Jesse] Jackson”.
   
El viernes en la noche, el presentador Tuckler Carlson dijo a sus televidentes en Fox News que Twitter ha comenzado a bajar cualquier referencia a la propiedad.
   
Carlson señaló que Whitlock publicó en Twitter un enlace a la historia original sobre la propiedad, en la bitácora de propiedades de celebridades The Dirt:
“Él publico esto en Twitter. Sólo hizo el punto obvio. ¿Qué? ¿Qué pasó? Su cuenta ha sido bloqueada por Twitter. Esta era una historia noticiosa en un blog de bienes raíces. Él lo publicó. Muchas otras personas lo publicaron. Pero cuando Jason Whitlock, que es una voz extremadamente efectiva para la razón, que habla claro y honestamente, es, por eso, una amenaza. Lo silenciaron. Sorprendente, en muchos niveles”.
    
Algunas de las críticas hechas vía Twitter contra la hipocresía de Patrisse Kahn-Cullors
    
Cullors fundó BLM con Alicia Garza (nacida Schwartz) y Opal Tometi en 2013, en respuesta a que George Zimmerman fue declarado inocente por la muerte de Trayvon Martin el año anterior.
   
No está claro si Cullors es pagada por el grupo, que actualmente está atravesado por las profundas divisiones internas, sobre el liderazgo y la financiación.
   
Algunas de las propiedades compradas y/o por las cuales Patrisse Kahn-Cullors ha mostrado interés
   
Las cofundadoras de Cullors se fueron (siendo remplazadas por Melina Rachel Abdullah –nacida Reimann Blackston, y cofundadora del capítulo de Los Ángeles– y Angela Austin –cofundadora de los capítulos Lansing y Míchigan–), y el verano pasado Cullors asumió el liderazgo de la Red Global de Black Lives Matter, el grupo nacional que supervisa los capítulos locales del movimiento poco organizado.
   
La movida de Cullors no fue universalmente acogida, informó Político en Octubre.
    
Los organizadores locales dijeron a Político que vieron poco o nada del dinero, y se vieron forzados a pedir limosna para mantenerse a flote. Algunos organizadores dijeron que apenas podían reunir para la gasolina o el arriendo.
   
En Junio, Insider informó que la Red Global de BLM filtra sus donaciones por medio del grupo Thousand Currents, lo que hace aún más complicado el rastreo del dinero.
   
Solomé Lemma, directora ejecutiva de Thousand Currents, dijo al sitio: “Las donaciones a BLM son donaciones restringidas para apoyar las actividades de BLM”.
     
El mes pasado, la AP informó que el año pasado, BLM obtuvo $90 millones de dólares en donaciones, llevando a Michael Brown Sr. a unirse con otros activistas de Black Lives Matter a demandar por $20 millones a la Fundación Red Global de Black Lives Matter.
   
Brown, cuyo hijo Michael Brown Jr. fue muerto por la policía en Ferguson, Misuri, en 2014, dijo que él y su grupo de promoción han estado desfavorecidos por la más grande organización BLM.
    
¿Por qué la fundación de mi familia no ha recibido ninguna asistencia del movimiento?”, cuestionó Brown en un comunicado.
    
Cullors aún no ha respondido a la solicitud de comentarios por DailyMail.com.
   
La activista, que está “casada” desde 2016 con Janaya Khan, una líder no conformista de género de BLM en Toronto, ha estado en alta demanda desde que su memoria de 2018 se convirtió en un best-seller.
    
En Octubre publicó su secuela, Abolición.
   
Ella también trabaja como profesora de Artes Sociales y Ambientales en la Universidad Prescott de Arizona, y en Octubre de 2020 firmó un acuerdo arrollador con la Warner Bros.
   
El acuerdo es descrito como multianual y de amplio rango para desarrollar y producir programación original a través de todas las plataformas, incluyendo radiodifusión, televisión por cable e internet.
   
“Como una organizadora de comunidades y activista de la justicia social de vieja data, creo que mi trabajo detrás de la cámara será una extensión del trabajo que he estado haciendo en los últimos veinte años. Yo miro hacia adelante, para amplificar el talento y las voces de otros creativos negros por medio de mi trabajo”, dijo en una declaración obtenida por Variety.

sábado, 10 de abril de 2021

CUANDO SAN PÍO X SE ENFRENTÓ AL ALCALDE JUDÍO Y MASÓN DE ROMA

Traducción del Comunicado N.º 32/21 del 9 de Abril de 2021, fiesta de Santa María de Cleofás, publicado en italiano por el CENTRO STUDI GIUSEPPE FEDERICI.
   
Ernesto Nathan Levi y San Pío X
      
Hoy las logias masónicas recuerdan el centenario de la muerte de Ernesto Nathan, judío y masón (hijo de Moses Meyer Nathan y de Sara Levi Nathan, muy cercana a Giuseppe Mazzini, para algunos no solo políticamente, tanto como para hipotetizar que Ernesto sea un hijo natural del gafe genovés), alcalde de Roma después de la ocupación del 20 de septiembre de 1870 entregó la Ciudad Santa del Catolicismo a la Secta.
   
En 1910, en el 50º aniversario de la brecha de Puerta Pía, en el traje oficial de alcalde de la Ciudad sede del Papado, pronunció un violento discurso contra la Iglesia. La reacción de San Pío X no se hizo esperar: dos días después (22 de septiembre de 1910) dirigió un rescripto al Cardenal Vicario para protestar públicamente contra las palabras “impías” y “blasfemas”. Publicamos los dos documentos, el del sectario Nathan y el del santo Papa Pío X.
  
1) Discurso de Ernesto Nathan en la Puerta Pía, 20 de septiembre de 1910:
«Ciudadanos,
   
No hablo en nombre de la sola Roma, ni es señal la corona o ahora a mí presentada, la presencia del Consejo provincial, presidido por su ilustre vicepresidente. Es toda la plaga en torno a nosotros, es toda la provincia que se une a la ciudad, solidaria con ella en las libres afirmaciones, en las aspiraciones populares.
   
Y, si de nuevo me dirijo a vosotros desde este lugar histórico, es por vuestra voluntad, hace poco manifestada con vuestro sufragio; quisisteis que la voz de la Administración popular resonase de nuevo aquí, y esta representación quisisteis en el año cuando de todos lados de Italia y del extranjero, de los dos hemisferios, connacionales y extranjeros se reunieron aquí en peregrinación para recordar el día en que, hace medio siglo, el Parlamento subalpino, en la cierta visión de los destinos nacionales, Roma  reivindicó como Capital de la nueva Italia.
    
Ante la voluntad del pueblo, en la obra de los grandes factores, el Apóstol [Giuseppe Mazzini], el Guerrero [Giuseppe Garibaldi], el Rey [Víctor Manuel II de Saboya], el Estadista [Camilo Benso, conde de Cavour], ante el probo ejército, a los valerosos voluntarios, a los ciudadanos, cuantos obraron, sufrieron, y murieron por la presciencia que a veces ilumina hombres y asambleas, así entonces estatuyó aquel ilustre patriótico consenso, y así, en la madurez de los eventos, fue confirmada por aquel voto solemne, nosotros estamos aquí hoy; y mañana el mundo entero en sus múltiples representantes aquí convergerá para constatar cómo la Roma de hoy, la Roma de la Tercera Italia, retoma el camino señalado por el destino, reasuma en sí la voluntad y las aspiraciones de un gran pueblo, abiertas las fronteras, y en las exteriorizaciones de la vida, en las manifestaciones del pensamiento, a través de los montes, a través de los mares, se hermane con los otros pueblos.
   
Tal es la Roma en cuyo oficio me honro representar aquí, vindicando la libertad de pensamiento, entrada en unión con la bandera tricolor, a través de esta brecha; otra Roma, prototipo del pasado, se encierra entre un perímetro más restringido que los muros de Belisario, entendido a comprimir en el brevísimo circuito el pensamiento, en el temor que, cual los embalsamados cadáveres del antiguo Egipto, el contacto con el aire libre los haga volverse polvo. Por allá, por la fortaleza del dogma, último esfuerzo desesperado para eternizar el reino de la ignorancia, desciende, por un lado, la orden a los fieles de prohibir de las escuelas la prensa, la que narra la vida y el pensamiento hodierno; por el otro resuena tonante —electricidad negativa sin contacto con la positiva— la proscripción contra los hombres y las asociaciones deseosas de conciliar las prácticas y los dictados de su fe con las enseñanzas del intelecto, de la vida vivida, de las aspiraciones morales y sociales de la sociedad.
   
Como en la materia cósmica en disolución, aquella ciudad, en las faldas del Janículo, es el fragmento de un sol gastado, lanzado en la órbita del mundo contemporáneo.
   
La mente —la de una vieja memoria— cuando recorre al año siguiente, al peregrinaje próximo y mide con su ojo la pequeñez de la brecha ante la cual está, reverente en el recuerdo del pasado, se inclina ante la energía incalculable del pensamiento, que, como el aire comprimido, abarcó aquel brevísimo espacio, para expandirse por toda la ciudad, cambiando el hábito interno y externo.
   
Retornad, oh ciudadanos, a la Roma de un año antes de la brecha: al 1869. Concurrían entonces en peregrinación los fieles de todas las partes del mundo, que llamados para una gran afirmación solemne de la catolicidad reinante. San Pedro, en su majestuosidad monumental, acogía en su amplio seno los representantes del dogma en Concilio Ecuménico; vinieron para sancionar que el Pontífice, en representación y sucesión directa de Jesús, debiese, como el Hijo, heredar poder ilimitado y omnisciente sobre los hombres, y sustraer de todo juicio humano sus decretos, en virtud de la infalibilidad proclamada, reconocida y aceptada. Era lo inverso a la revelación bíblica del Hijo de Dios hecho hombre en la tierra; ¡era el hijo del hombre haciéndose Dios en la tierra! Había quien, fuerte en la historia de los Pontífices a través de los siglos, se levantó ante la blasfemia dirigida a Dios y los hombres, [Johann Ignaz von] Döllinger. ¡Quedó solo! Para la jerarquía, revocar con dudas y discutir los decretos del Jefe de la Iglesia era el primer paso para someterlos al libre examen, era la rendija por la cual pasaba el aire oxigenado de la ciencia y el progreso civil. Sin embargo, sobre los viejos muros del dogma se sobrepuso el enlucido de la infalibilidad por unánime consenso. Fue la última gran afirmación ante el mundo de la Roma antes de la brecha, era el último peregrinaje al Pontífice-Rey.
   
¡Confrontad el hecho de entonces con el que ahora se prepara, y medid el camino recorrido en cuarenta años, un día en la vida de la ciudad eterna! ¡Miradla en las nuevas formas, en los nuevos comportamientos! Los muros de Belisario atravesados por todo lado, como los muros de Servio Tulio, están allá para determinar el circuito de la antigua Roma, con sus huertos, con sus villas, con sus callejuelas inundadas por el Tíber; hoy las villas y los huertos se dirigen hacia la colina y el mar, sin solución de continuidad, y apenas algún árbol, entre las nuevas, largas e iluminadas vías, entre las casas modernas, de las otras recuerda la existencia. [La iglesia del] Gesù devino un archivo nacional, aunque de tristes memorias; el Castillo de San Ángel, la tumba del fallecido emperador romano [Adriano], reducida luego a tumba de los súbditos papales vivientes, es un museo de recuerdos y de arte medieval, para enseñanza y afinamiento de los ciudadanos; el insigne y colosal monumento de la grandeza romana, las Termas Dioclecianas, reducidas a cenizas, bodegas y guarros habitáculos, ahora se rodea de jardines y retorna a la vida, vida digna, grande e inigualable museo nacional de arte antiguo.
   
Y podría continuar y mostraros la escuela elemental, el Largo Tíber, allá donde se erigía, como monumento de estulta intolerancia, el Gueto; los baños públicos donde la tolerancia consentía la corrupción de las costumbres; reasumo. En la Roma de antaño no bastaban nunca las iglesias para rezar, mientras en vano se cerraban las escuelas; hoy las iglesias sobreabundan, exuberan; ¡las escuelas nunca bastan! He aquí el significado de la brecha, ¡oh ciudadanos! ¡Ninguna iglesia sin escuela! Conciencia iluminada para toda fe, he aquí el significado de la Roma de hoy.
   
¿Por qué he hablado así? Por qué he reclamado en vida el pasado poniéndolo ante el presente? ¿Es por espíritu de polémica, para responder a las estúpidas acusaciones y contumelias a las cuales enfrentamos?
   
No, en verdad. Un sentido mucho más alto y digno me mueve: el de poner ante vuestros ojos y sobre todo ante vuestros corazones, las responsabilidades morales que pesan sobre nosotros, para que no os sea duro el camino que recorrer; para que Roma, en cada ciudadano individual y en su colectividad, sea consciente de su propio deber ante la Patria, al consorcio civil, al futuro. Me he afirmado en el pasado, para resaltar cuáles son los males, cuáles son los encasquillados hijos del despotismo, del reino de una clase, tanto por la sacerdotal, en nombre de la religión. Si la enseñanza se debiese olvidar, y en el predominio de una, de otra o de ambas clases, se debiese perder la vista la colectividad, el pueblo todo, la nación, la patria, enfrentando el ascendente de los intereses individuales, entonces aquella grieta sería abierta para dejar el paso a la lucha de apetitos contrastantes, de intereses contrarios de clase, no al bien de la Patria y de la humanidad.
   
En aquella convicción, he enviado en vuestro nombre el telegrama siguiente al Jefe de la Nación, aquel a que el bien patrio representa, a Su Majestad el Rey Víctor Manuel III:
“Mientras Italia toda, desde Turín a Marsala, de Castelfidardo a Nápoles, se reúna en las memorias cincuentenarias de los fastos del Resurgimiento, ante la fecha del 20 de septiembre, mirando todo el camino recorrido, de cuando la Roma abrió la brecha de la Puerta Pía, para proclamar al mundo desde el alto de Campidoglio la libertad de conciencia y la libertad de instituciones, Roma Capital, consciente de su altísimo deber, dirige su corazón y pensamiento ante Vuestra Majestad, duque y educador de la Nación resurgida, y reafirma la expresión de su devoto e imperecedero afecto, la confianza en los destinos patrios vaticinados y preparados por los grandes precursores y factores de la Tercera Italia”.   
Y Él responde así:
“Estoy profundamente agradecido del pensamiento que Roma me dirige y mando a la querida ciudad la expresión de mi vivo afecto. Con íntimo gozo asisto a la celebración de los cincuenta años, que se realizan con segura conciencia de los progresos conseguidos y con sólida fe en las libertades civiles. De esta celebración de sagradas memorias traigo para nuestra Patria alegre presagio de gloriosas fortunas y con él acompaño los votos que la Capital del Reino renueva en día tan solemne — Víctor Manuel”.
Respuesta digna de Quien, por virtud y vida, honra Su Casa y Su País.   
   
Ciudadanos,
   
Cada vez que, desde Turín a Marsala y Palermo, desde Nápoles a Perusa, a los campos de Castelfidardo, la Italia ha celebrado el recuerdo cincuentenario de los hechos de su recomposición y unidad, y cada vez se hace presente Roma en el corazón de su ciudadanía en la palabra de sus representantes. Hoy en la cuarentenaria memoria del día fatídico que ha consagrado la unidad patria, el País todo está aquí presente, en su más Augusta Representación; con nosotros recuerda el pasado, con nosotros fraternalmente obra el presente, con nosotros prepara en la conciencia del deber común el futuro. Un solo grito prorrumpa de vuestros pechos ante esta brecha: ¡viva la Tercera Italia!».
   
2) Rescripto del Papa San Pío X al Cardenal Vicario del 22 de septiembre de 1910:
«Al dilecto hijo Pietro cardenal Respighi, Nuestro Vicario General.
   
Señor Cardenal,
   
Una circunstancia de excepcional gravedad Nos mueve a dirigiros Nuestra palabra para manifestar el dolor profundo de Nuestro ánimo. Hace dos días, un funcionario público en el ejercicio de su mandato, no evitó recordar solemnemente el aniversario del día en que fueron violentados los sagrados derechos de la Soberanía Pontificia, alzó la voz para lanzar contra las doctrinas de la Fe Católica, contra el Vicario de Cristo en la tierra y contra la misma Iglesia el escarnio y el ultraje. Hablando en nombre de esta Roma, que aunque debía ser según autorizadas declaraciones, la morada honrada y pacífica del Sumo Pontífice, es tomada directamente en la mira Nuestra misma jurisdicción espiritual, arribando impunemente a denunciar el público desprecio hacia los actos de Nuestro Apostólico Ministerio. A esta audaz contestación de la misión confiada por Cristo Señor Nuestro a Pedro y a sus sucesores, acopiándose pensamientos y palabras blasfemas, se ha osado levantarse tan públicamente contra la divina esencia de la Iglesia, contra la veracidad de sus dogmas y contra la autoridad de sus Concilios.
    
Y porque al odio de la Iglesia va naturalmente conjunto el odio más declarado a toda manifestación de piedad cristiana, no se ha arredrado ni ante el propósito malvado y antisocial de ofender el sentimiento religioso del pueblo creyente.
   
Por este cúmulo de impías afirmaciones, tan blasfemas como otro tanto gratuitas, no podemos no levantar alta la voz de justa indignación y de protesta, y reclamar al mismo tiempo por medio vuestro, Señor Cardenal, la consideración de Nuestros hijos de Roma sobre las ofensas continuas y ahora mayores a la Religión Católica, también por parte de las públicas autoridades, en la misma sede del Romano Pontífice.
   
Esta nueva y muy dolorosa constatación no escapará ciertamente a los fieles todos del mundo católico, ellos también ofendidos, los cuales se unirán con Nuestros hijos queridos de Roma para elevar con fervor sus oraciones al Altísimo, a fin que se levante en defensa de su Esposa divina, la Iglesia hecha tan indignamente blanco de calumnias siempre más venenosas y a de ataques siempre más violentas por la impune insensatez de sus enemigos.
   
Hacemos votos que, por el honor mismo de la ciudad Eterna, no lleguen a renovarse estos intolerables ataques; y entre tanto como prenda de Nuestra especial benevolencia, os impartimos de corazón, Señor Cardenal, la Apostólica Bendición».

PRESBÍTERO CONCILIAR ENFRENTA CARGOS DE VANDALISMO POR GRABAR PELÍCULA PORNOGRÁFICA EN SU PARROQUIA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO, ampliado en algunos elementos.
   
El presbítero conciliar Travis John Clark (centro) fue atrapado con dos prostitutas, Mindy Lynn Dixon (derecha) y Melissa Kamon Cheng (izquierda), filmando un vídeo pornográfico en el “altar” de su parroquia. Una de las prostitutas es una satanista autoproclamada.
Un intento del arzobispón de Nueva Orleans para fumigar el “altar” no sirvió porque como obispón conciliar, nunca fue consagrado con el Sacramento de las Órdenes Sagradas, sino meramente “instalado” en un rito protestantizado.
Los seminarios de la iglesia conciliares han estado rotos desde 1964, cuando se hizo visible la Iglesia Conciliar del Nuevo Orden sustituyendo a la Iglesia Católica.
   
El presbítero Novus Ordo Travis Clark (37) fue acusado por la Oficina del Fiscal del 22.º Distrito (Saint Tammany y Washington, Luisiana) por la contravención de vandalismo institucional el 18 de Marzo de 2021, en un incidente extraño que ocurrió en la mesa de la cena Novus Ordo en la parroquia de San Pedro y San Pablo en Pearl River, a 40 km. al noreste de Nueva Orleans, Luisiana. Clark, junto con dos prostitutas, Mindy Lynn Dixon (41, de Kent, WA) y Melissa Kamon Cheng (28, de Alpharetta, GA), fueron atrapados por un transeúnte en la noche del 29 al 30 de Septiembre de 2020 grabando un vídeo pornográfico sadomasoquista en el “altar”, estando las prostitutas con atuendos de dominatrices y Clark con su atuendo clerical. Mindy Lynn Dixon, una de las prostitutas, es una satanista autoproclamada, al publicar en sus redes sociales que era una “satanátrix” (dominatriz satánica). Todos tres se enfrentan a una pena de dos años de prisión, con o sin trabajo forzado (permitido por la 13.ª Enmienda constitucional), y una multa de hasta $1.000 USD.
   
En vano, el arzobispón Gregory Michael Aymond, de Nueva Orleans, removió a Clark (que había sido arrestado el 1 de Octubre de 2020 por cargos de obscenidad -en Luisiana, la contravención de obscenidad consiste en realizar actos sexuales en espacio público o abierto al público-, pero salió libre bajo fianza al pagar una caución de $25.000 USD, mientras que sus compañeras sexuales pagaron cada una $7.500 USD para salir libres) del ministerio e intentó reconciliar la iglesia quemando el “altar” (era una mesa de madera) y remplazándolo con otro como parte de un falso “rito penitencial” Novus Ordo los días 9 y 10 de los mismos mes y año, pero, por supuesto, no sirvió. Aymond nunca fue sacerdote válidamente ordenado ni obispo válidamente consagrado con el Sacramento de las Órdenes Sagradas, sino que fue meramente “instalado” presbítero el 10 de Mayo de 1975 por Philip Matthew Hannan, e “instalado” obispo el 10 de Enero de 1997 por Francis Bible Schulte, ambas con el inválido y protestantizado Ordinal montini-bugniniano de 1968, que la Iglesia Conciliar promulgó mediante la Constitución Apostólica “Pontificále Románum” del 18 de Junio de 1968. Así, Aymond, junto con sus colegas los “obispos” Novus Ordo, no tiene poder sacramental cualesquiera sean sus funciones, como sacerdote u obispo. [Parte de la información para este Comentario proviene del National Catholic Register].
  
Verdaderos Católicos, no era como si la Iglesia Conciliar no tuviese una advertencia de serios problemas con el presbítero Clark. Su profesor de seminario informó que era un mal estudiante y se esforzaba poco, no participaba en clases, era negligente en los deberes, y en general parecía ser un minus habens (sus compañeros lo llamaban “Lurch”, como el mayordomo de la Familia Addams) Cuando le “instalaron” como diácono en 2012, declaró que su modelo de inspiración era Patrick Wattigny (53, “instalado” presbítero en 1994, y que confesó el 1 de Octubre de 2020 que siete años antes, siendo párroco de San Lucas Evangelista y capellán de la escuela secundaria “Papa Juan Pablo II” en Slidell, Luisiana, había estado acosando sexualmente a un adolescente de 15 años entre el 1 de Junio de 2013 y el 31 de Agosto de 2014, por lo que fue removido del ministerio y enfrenta una pena de entre 5 y 20 años de prisión y una multa de 10.000 USD). Con todo, la Pseudoiglesia está tan desesperada como para conseguir a CUALQUIER hombre (incluyendo homosexuales, pedófilos y malversadores de dinero) para convertirlos en fraudulentos presbíteros: prueba de eso es Clark, que a pesar de todo lo anterior, fue “instalado” presbítero en 2013. Enfrentémoslo, el sistema se rompió desde 1964 (si no es que antes), cuando la Iglesia Conciliar tomó el control de los seminarios católicos en todo el mundo y los destruyó, y ahora las consecuencias saltan a la vista.

ENCÍCLICA “Diutúrnum Illud”, SOBRE LA AUTORIDAD POLÍTICA Y SU EJERCICIO

El tema de la autoridad, su origen, ejercicio y límites ha sido de gran polémica particularmente durante el siglo XIX (aunque también han habido cuestionamientos antes).
   
El Papa León XIII publicó la encíclica Diutúrnum Illud, en la cual reitera que Dios es la fuente suprema de toda autoridad (sea que esta se ejerza en Monarquía, Aristocracia o Democracia –las formas puras de gobierno según Aristóteles y Santo Tomás de Aquino–, y de lo cual hablará posteriormente en Immortále Dei), y que su ejercicio por los gobernantes debe propender por el bien común y la utilidad de todos los miembros de la sociedad, nacida no del temor al hobbesiano «homo hóminis lupo», ni del russoniano «contrato social» (que de tal no tiene), ni mucho menos de la marxista «lucha de clases» (que el Papa Pecci rechaza enérgicamenge), sino como parte del orden querido por Dios. Por ende, es derecho y deber de la Iglesia, en cuanto intérprete autorizado del Derecho natural, de orientar éticamente la actuación tanto de los individuos como de las naciones (cosa que los modernistas John Courtney Murray SJ, Emiel Maria Jozef De Smedt Coeckx y Basile Valuet OSB rechazan en su intento de establecer continuidad entre León XIII y la “libertad religiosa” del Vaticano II).
   
CARTA ENCÍCLICA “Diutúrnum Illud” DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII, SOBRE LA AUTORIDAD POLÍTICA Y SU EJERCICIO EN LA SOCIEDAD
   
León, por la Divina Providencia Papa XIII, a nuestros Venerables Hermanos Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos de todo el mundo Católico en paz y comunión con la Sede Apostólica.
   
Venerables Hermanos, Salud y Bendición Apostólica.

1. La prolongada y terrible guerra declarada contra la autoridad divina de la Iglesia ha llegado adonde tenía que llegar: a poner en peligro universal la sociedad humana y, en especial, la autoridad política, en la cual estriba fundamentalmente la salud pública. Hecho que vemos verificado sobre todo en este nuestro tiempo.
    
Las pasiones desordenadas del pueblo rehúsan, hoy más que nunca, todo vínculo de gobierno. Es tan grande por todas partes la licencia, son tan frecuentes las sediciones y las turbulencias, que no solamente se ha negado muchas veces a los gobernantes la obediencia, sino que ni aun siquiera les ha quedado un refugio seguro de salvación. Se ha procurado durante mucho tiempo que los gobernantes caigan en el desprecio y odio de las muchedumbres, y, al aparecer las llamas de la envidia preconcebida, en un pequeño intervalo de tiempo la vida de los príncipes más poderosos ha sido buscada muchas veces hasta la muerte con asechanzas ocultas o con manifiestos atentados. Toda Europa ha quedado horrorizada hace muy poco al conocer el nefando asesinato de un poderoso emperador [1]. Atónitos todavía los ánimos por la magnitud de semejante delito, no reparan, sin embargo, ciertos hombres desvergonzados, en lanzar a cada paso amenazas terroristas contra los demás reyes de Europa.
      
2. Estos grandes peligros públicos, que están a la vista, nos causan una grave preocupación al ver en peligro casi a todas horas la seguridad de los príncipes, la tranquilidad de los Estados y la salvación de los pueblos. Y, sin embargo, la virtud divina de la religión cristiana engendró los egregios fundamentos de la estabilidad y el orden de los Estados desde el momento en que penetró en las costumbres e instituciones de las ciudades. No es el más pequeño y último fruto de esta virtud el justo y sabio equilibrio de derechos y deberes entre los príncipes y los pueblos. Porque los preceptos y ejemplos de Cristo Señor nuestro poseen una fuerza admirable para contener en su deber tanto a 1os que obedecen como a los que mandan y para conservar entre unos y otros la unión y concierto de voluntades, que es plenamente conforme con la naturaleza y de la que nace el tranquilo e imperturbado curso de los asuntos públicos. Por esto, habiendo sido puestos por la gracia de Dios al frente de la Iglesia católica como custodio e intérprete de la doctrina de Cristo, Nos juzgamos, venerables hermanos, que es incumbencia de nuestra autoridad recordar públicamente qué es lo que de cada uno exige la verdad católica en esta clase de deberes. De esta exposición brotará también el camino y la manera con que en tan deplorable estado de cosas debe atenderse a la seguridad pública.

I. DOCTRINA CATÓLICA SOBRE EL ORIGEN DE LA AUTORIDAD
    
Necesidad de la autoridad
3. Aunque el hombre, arrastrado por un arrogante espíritu de rebelión, intenta muchas veces sacudir los frenos de la autoridad, sin embargo, nunca ha podido lograr la liberación de toda obediencia. La necesidad obliga a que haya algunos que manden en toda reunión y comunidad de hombres, para que la sociedad, destituida de principio o cabeza rectora, no desaparezca y se vea privada de alcanzar el fin para el que nació y fue constituida. Pero si bien no ha podido lograrse la destrucción total de la autoridad política en los Estados, se ha querido, sin embargo, emplear todas las artes y medios posibles para debilitar su fuerza y disminuir su majestad. Esto sucedió principalmente en el siglo XVI, cuando una perniciosa novedad de opiniones sedujo a muchos. A partir de aquel tiempo, la sociedad pretendió no sólo que se le diese una libertad más amplia de lo justo, sino que también quiso modelar a su arbitrio el origen y la constitución de la sociedad civil de los hombres. Pero hay más todavía. Muchos de nuestros contemporáneos, siguiendo las huellas de aquellos que en el siglo pasado se dieron a sí mismos el nombre de filósofos [2], afirman que todo poder viene del pueblo. Por lo cual, los que ejercen el poder no lo ejercen como cosa propia, sino como mandato o delegación del pueblo, y de tal manera, que tiene rango de ley la afirmación de que la misma voluntad popular que entregó el poder puede revocarlo a su antojo. Muy diferente es en este punto la doctrina católica, que pone en Dios, como un principio natural y necesario, el origen del poder político.
    
4. Es importante advertir en este punto que los que han de gobernar los Estados pueden ser elegidos, en determinadas circunstancias, por la voluntad y juicio de la multitud, sin que la doctrina católica se oponga o contradiga esta elección. Con esta elección se designa el gobernante, pero no se confieren los derechos del poder. Ni se entrega el poder como un mandato, sino que se establece la persona que lo ha de ejercer. No se trata en esta encíclica de las diferentes formas de gobierno. No hay razón para que la Iglesia desapruebe el gobierno de un solo hombre o de muchos, con tal que ese gobierno sea justo y atienda a la común utilidad. Por lo cual, salvada la justicia, no está prohibida a los pueblos la adopción de aquel sistema de gobierno que sea más apto y conveniente a su manera de ser o a las instituciones y costumbres de sus mayores.
   
El poder viene de Dios
5. Pero en lo tocante al origen del poder político, la Iglesia enseña rectamente que el poder viene de Dios. Así lo encuentra la Iglesia claramente atestiguado en las Sagradas Escrituras y en los monumentos de la antigüedad cristiana. Pero, además, no puede pensarse doctrina alguna que sea más conveniente a la razón o más conforme al bien de los gobernantes y de los pueblos.

6. Los libros del Antiguo Testamento afirman claramente en muchos lugares que la fuente verdadera de la autoridad humana está en Dios: «Por mí reinan los reyes...; por mí mandan los príncipes, y gobiernan los poderosos de la tierra» (Prov. 8, 15-16). Y en otra parte: «Escuchad vosotros, los que imperáis sobre las naciones..., porque el poder os fue dado por Dios y la soberanía por el Altísimo» (Sab. 6, 3-4). Lo cual se contiene también en el libro del Eclesiástico: «Dios dio a cada nación un jefe» (Eclo. 17, 14). Sin embargo, los hombres que habían recibido estas enseñanzas del mismo Dios fueron olvidándolas paulatinamente a causa del paganismo supersticioso, el cual, así como corrompió muchas nociones e ideas de la realidad, así también adulteró la genuina idea y la hermosura de la autoridad política. Más adelante, cuando brilló la luz del Evangelio cristiano, la vanidad cedió su puesto a la verdad, y de nuevo empezó a verse claro el principio noble y divino del que proviene toda autoridad. Cristo nuestro Señor respondió al presidente romano, que se arrogaba la potestad de absolverlo y condenarlo: «No tendrías ningún poder sobre mí si no te hubiera sido dado de lo alto» (Jn. 19, 11). Texto comentado por San Agustín, quien dice: «Aprendamos lo que dijo, que es lo mismo que enseñó por el Apóstol, a saber: que no hay autoridad sino por Dios» [3]. A la doctrina y a los preceptos de Jesucristo correspondió como eco la voz incorrupta de los apóstoles. Excelsa y llena de gravedad es la sentencia de San Pablo dirigida a los romanos, sujetos al poder de los emperadores paganos: No hay autoridad sino por Dios. De la cual afirmación, como de causa, deduce la siguiente conclusión: La autoridad es ministro de Dios (Rom. 13, 1-4).
   
7. Los Padres de la Iglesia procuraron con toda diligencia afirmar y propagar esta misma doctrina, en la que habían sido enseñados. «No atribuyamos —dice San Agustín— sino a sólo Dios verdadero la potestad de dar el reino y el poder» [4]. San Juan Crisóstomo reitera la misma enseñanza: «Que haya principados y que unos manden y otros sean súbditos, no sucede el acaso y temerariamente..., sino por divina sabiduría» [5]. Lo mismo atestiguó San Gregorio Magno con estas palabras: «Confesamos que el poder les viene del cielo a los emperadores y reyes» [6]. Los mismos santos Doctores procuraron también ilustrar estos mismos preceptos aun con la sola luz natural de la razón, de forma que deben parecer rectos y verdaderos incluso a los que no tienen otro guía que la razón.

En efecto, es la naturaleza misma, con mayor exactitud Dios, autor de la Naturaleza, quien manda que los hombres vivan en sociedad civil. Demuestran claramente esta afirmación la facultad de hablar, máxima fomentadora de la sociedad; un buen número de tendencias innatas del alma, y también muchas cosas necesarias y de gran importancia que los hombres aislados no pueden conseguir y que unidos y asociados unos con otros pueden alcanzar. Ahora bien: no puede ni existir ni concebirse una sociedad en la que no haya alguien que rija y una las voluntades de cada individuo, para que de muchos se haga una unidad y las impulse dentro de un recto orden hacia el bien común. Dios ha querido, por tanto, que en la sociedad civil haya quienes gobiernen a la multitud. Existe otro argumento muy poderoso. Los gobernantes, con cuya autoridad es administrada la república, deben obligar a los ciudadanos a la obediencia, de tal manera que el no obedecerles constituya un pecado manifiesto. Pero ningún hombre tiene en sí mismo o por sí mismo el derecho de sujetar la voluntad libre de los demás con los vínculos de este imperio. Dios, creador y gobernador de todas las cosas, es el único que tiene este poder. Y los que ejercen ese poder deben ejercerlo necesariamente como comunicado por Dios a ellos: «Uno solo es el legislador y el juez, que puede salvar y perder» (Sant. 4, 12). Lo cual se ve también en toda clase de poder. Que la potestad que tienen los sacerdotes dimana de Dios es verdad tan conocida, que en todos los pueblos los sacerdotes son considerados y llamados ministros de Dios. De modo parecido, la potestad de los padres de familia tiene grabada en sí cierta efigie y forma de la autoridad que hay en Dios, «de quien procede toda familia en los cielos y en la tierra» (Ef. 3, 15). Por esto las diversas especies de poder tienen entre sí maravillosas semejanzas, ya que toda autoridad y poder, sean los que sean, derivan su origen de un solo e idéntico Creador y Señor del mundo, que es Dios.

8. Los que pretenden colocar el origen de la sociedad civil en el libre consentimiento de los hombres, poniendo en esta fuente el principio de toda autoridad política, afirman que cada hombre cedió algo de su propio derecho y que voluntariamente se entregó al poder de aquel a quien había correspondido la suma total de aquellos derechos [7]. Pero hay aquí un gran error, que consiste en no ver lo evidente. Los hombres no constituyen una especie solitaria y errante. Los hombres gozan de libre voluntad, pero han nacido para formar una comunidad natural. Además, el pacto que predican es claramente una ficción inventada y no sirve para dar a la autoridad política la fuerza, la dignidad y la firmeza que requieren la defensa de la república y la utilidad común de los ciudadanos. La autoridad sólo tendrá esta majestad y fundamento universal si se reconoce que proviene de Dios como de fuente augusta y santísima.

II. UTILIDAD DE LA DOCTRINA CATÓLICA ACERCA DE LA AUTORIDAD

La concepción cristiana del poder político
9. Es imposible encontrar una enseñanza más verdadera y más útil que la expuesta. Porque si el poder político de los gobernantes es una participación del poder divino, el poder político alcanza por esta misma razón una dignidad mayor que la meramente humana. No precisamente la impía y absurda dignidad pretendida por los emperadores paganos, que exigían algunas veces honores divinos, sino la dignidad verdadera y sólida, la que es recibida por un especial don de Dios. Pero además los gobernados deberán obedecer a los gobernantes como a Dios mismo, no por el temor del castigo, sino por el respeto a la majestad, no con un sentimiento de servidumbre, sino como deber de conciencia. Por lo cual, la autoridad se mantendrá en su verdadero lugar con mucha mayor firmeza. Pues, experimentando los ciudadanos la fuerza de este deber, huirán necesariamente de la maldad y la contumacia, ya que deben estar persuadidos de que los que resisten al poder político resisten a la divina voluntad, y que los que rehúsan honrar a los gobernantes rehúsan honrar al mismo Dios.

10. De acuerdo con esta doctrina, instruyó el apóstol San Pablo particularmente a los romanos. Escribió a éstos acerca de la reverencia que se debe a los supremos gobernantes, con tan gran autoridad y peso, que no parece pueda darse una orden con mayor severidad: «Todos habéis de estar sometidos a las autoridades superiores... Que no hay autoridad sino por Dios, y las que hay, por Dios han sido ordenadas, de suerte que quien resiste a la autoridad resiste a la disposición de Dios, y los que la resisten atraen sobre sí la condenación... Es preciso someterse no sólo por temor del castigo, sino por conciencia» (Rom. 13, 1-5). Y en esta misma línea se mueve la noble sentencia de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles: «Por amor del Señor estad sujetos a toda autoridad humana —constituida entre vosotros—, ya al emperador, como soberano, ya a los gobernadores, como delegados suyos, para castigo de los malhechores y elogio de los buenos. Tal es la voluntad de Dios» (1 Pe. 2, 13-15.).
   
11. Una sola causa tienen los hombres para no obedecer: cuando se les exige algo que repugna abiertamente al derecho natural o al derecho divino. Todas las cosas en las que la ley natural o la voluntad de Dios resultan violadas no pueden ser mandadas ni ejecutadas. Si, pues, sucede que el hombre se ve obligado a hacer una de dos cosas, o despreciar los mandatos de Dios, o despreciar la orden de los príncipes, hay que obedecer a Jesucristo, que manda dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mt. 22, 21). A ejemplo de los apóstoles, hay que responder animosamente: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hech. 5, 29). Sin embargo, los que así obran no pueden ser acusados de quebrantar la obediencia debida, porque si la voluntad de los gobernantes contradice a la voluntad y las leyes de Dios, los gobernantes rebasan el campo de su poder y pervierten la justicia. Ni en este caso puede valer su autoridad, porque esta autoridad, sin la justicia, es nula.
    
12. Pero para que la justicia sea mantenida en el ejercicio del poder, interesa sobremanera que quienes gobiernan los Estados entiendan que el poder político no ha sido dado para el provecho de un particular y que el gobierno de la república no puede ser ejercido para utilidad de aquellos a quienes ha sido encomendado, sino para bien de los súbditos que les han sido confiados. Tomen los príncipes ejemplo de Dios óptimo máximo, de quien les ha venido la autoridad. Propónganse la imagen de Dios en la administración de la república, gobiernen al pueblo con equidad y fidelidad y mezclen la caridad paterna con la severidad necesaria. Por esta causa las Sagradas Letras avisan a los príncipes que ellos también tienen que dar cuenta algún día al Rey de los reyes y Señor de los señores. Si abandonan su deber, no podrán evitar en modo alguno la severidad de Dios. «Porque, siendo ministros de su reino, no juzgasteis rectamente... Terrible y repentina vendrá sobre vosotros, porque de los que mandan se ha de hacer severo juicio; el Señor de todos no teme de nadie ni respetará la grandeza de ninguno, porque Él ha hecho al pequeño y al grande e igualmente cuida de todos; pero a los poderosos amenaza poderosa inquisición» (Sal. 6, 4-8).

13. Con estos preceptos que aseguran la república se quita toda ocasión y aun todo deseo de sediciones. Y quedan consolidados en lo sucesivo, al honor y la seguridad de los príncipes, la tranquilidad y la seguridad de los Estados. Queda también salvada la dignidad de los ciudadanos, a los cuales se les concede conservar, en su misma obediencia, el decoro adecuado a la excelencia del hombre. Saben muy bien que a los ojos de Dios no hay siervo ni libre, que hay un solo Señor de todos, rico para todos los que lo invocan (Rom. 10, 12), y que ellos están sujetos y obedecen a los príncipes, porque éstos son en cierto modo una imagen de Dios, a quien servir es reinar [8].
    
Su realización histórica
14. La Iglesia ha procurado siempre que esta concepción cristiana del poder político no sólo se imprima en los ánimos, sino que también quede expresada en la vida pública y en las costumbres de los pueblos. Mientras en el trono del Estado se sentaron los emperadores paganos, que por la superstición se veían incapacitados para alcanzar esta concepción del poder que hemos bosquejado, la Iglesia procuró inculcarla en las mentes de los pueblos, los cuales, tan pronto como aceptaban las instituciones cristianas, debían ajustar su vida a las mismas. Y así los Pastores de las almas, renovando los ejemplos del apóstol San Pablo, se consagraban, con sumo cuidado y diligencia, a predicar a los pueblos que vivan sumisos a los príncipes y a las autoridades y que los obedezcan (Tito 3, 1). Asimismo, que orasen a Dios por todos los hombres, pero especialmente por los emperadores y por todos los constituidos en dignidad, porque esto es bueno y grato ante Dios nuestro Salvador (1 Tim. 2, 1-3). De todo lo cual los antiguos cristianos nos dejaron brillantes enseñanzas, pues siendo atormentados injusta y cruelmente por los emperadores paganos, jamás dejaron de conducirse con obediencia y con sumisión, en tales términos que parecía claramente que iban como a porfía los emperadores en la crueldad y los cristianos en la obediencia. Era tan grande esta modestia cristiana y tan cierta la voluntad de obedecer, que no pudieron ser oscurecidas por las maliciosas calumnias de los enemigos. Por lo cual, aquellos que habían de defender públicamente el cristianismo en presencia de los emperadores, demostraban principalmente con este argumento que era injusto castigar a los cristianos según las leyes, pues vivían de acuerdo con éstas a los ojos de todos, para dar ejemplo de observancia. Así hablaba Atenágoras con toda confianza a Marco Aurelio y a su hijo Lucio Aurelio Cómodo: «Permitís que nosotros, que ningún mal hacemos, antes bien nos conducimos con toda piedad y justicia, no sólo respecto a Dios, sino también respecto al Imperio, seamos perseguidos, despojados, desterrados» [9]. Del mismo modo alababa públicamente Tertuliano a los cristianos, porque eran, entre todos, los mejores y más seguros amigos del imperio: «El cristiano no es enemigo de nadie, ni del emperador, a quien, sabiendo que está constituido por Dios, debe amar, respetar, honrar y querer que se salve con todo el Imperio romano» [10]. Y no dudaba en afirmar que en los confines del imperio tanto más disminuía el número de sus enemigos cuanto más crecía el de los cristianos: «Ahora tenéis pocos enemigos, porque los cristianos son mayoría, pues en casi todas las ciudades son cristianos casi todos los ciudadanos» [11]. También tenemos un insigne testimonio de esta misma realidad en la Epístola a Diogneto, la cual confirma que en aquel tiempo los cristianos se habían acostumbrado no sólo a servir y obedecer las leyes, sino que satisfacían a todos sus deberes con mayor perfección que la que les exigían las leyes: «Los cristianos obedecen las leyes promulgadas y con su género de vida pasan más allá todavía de lo que las leyes mandan» [12].
    
15. Sin embargo, la cuestión cambiaba radicalmente cuando los edictos imperiales y las amenazas de los pretores les mandaban separarse de la fe cristiana o faltar de cualquier manera a los deberes que ésta les imponía. No vacilaron entonces en desobedecer a los hombres para obedecer y agradar a Dios. Sin embargo, incluso en estas circunstancias no hubo quien tratase de promover sediciones ni de menoscabar la majestad del emperador, ni jamás pretendieron otra cosa que confesarse cristianos, serlo realmente y conservar incólume su fe. No pretendían oponer en modo alguno resistencia, sino que marchaban contentos y gozosos, como nunca, al cruento potro, donde la magnitud de los tormentos se veía vencida por la grandeza de alma de los cristianos. Por esta razón se llegó también a honrar en aquel tiempo en el ejército la eficacia de los principios cristianos. Era cualidad sobresaliente del soldado cristiano hermanar con el valor a toda prueba el perfecto cumplimiento de la disciplina militar y mantener unida a su valentía la inalterable fidelidad al emperador. Sólo cuando se exigían de ellos actos contrarios a la fe o la razón, como la violación de los derechos divinos o la muerte cruenta de indefensos discípulos de Cristo, sólo entonces rehusaban la obediencia al emperador, prefiriendo abandonar las armas y dejarse matar por la religión antes que rebelarse contra la autoridad pública con motines y sublevaciones.
     
16. Cuando los Estados pasaron a manos de príncipes cristianos, la Iglesia puso más empeño en declarar y enseñar todo lo que hay de sagrado en la autoridad de los gobernantes. Con estas enseñanzas se logró que los pueblos, cuando pensaban en la autoridad, se acostumbrasen a ver en los gobernantes una imagen de la majestad divina, que les impulsaba a un mayor respeto y amor hacia aquéllos. Por lo mismo, sabiamente dispuso la Iglesia que los reyes fuesen consagrados con los ritos sagrados, como estaba mandado por el mismo Dios en el Antigua Testamento (3 Reyes 9, 16; 10, 1; 16, 13). Cuando la sociedad civil, surgida de entre las ruinas del Imperio romano, se abrió de nuevo a la esperanza de la grandeza cristiana, los Romanos Pontífices consagraron de un modo singular el poder civil con el impérium sacrum. La autoridad civil adquirió de esta manera una dignidad desconocida. Y no hay duda que esta institución habría sido grandemente útil, tanto para la sociedad religiosa como para la sociedad civil, si los príncipes y los pueblos hubiesen buscado lo que la Iglesia buscaba. Mientras reinó una concorde amistad entre ambas potestades, se conservaron la tranquilidad y la prosperidad públicas. Si alguna vez los pueblos incurrían en el pecado de rebelión, al punto acudía la Iglesia, conciliadora nata de la tranquilidad, exhortando a todos al cumplimiento de sus deberes y refrenando los ímpetus de la concupiscencia, en parte con la persuasión y en parte con su autoridad. De modo semejante, si los reyes pecaban en el ejercicio del poder, se presentaba la Iglesia ante ellos y, recordándoles los derechos de los pueblos, sus necesidades y rectas aspiraciones, les aconsejaba justicia, clemencia y benignidad. Por esta razón se ha recurrido muchas veces a la influencia de la Iglesia para conjurar los peligros de las revoluciones y de las guerras civiles.
    
Las nuevas teorías
17. Por el contrario, las teorías sobre la autoridad política, inventadas por ciertos autores modernos, han acarreado ya a la humanidad serios disgustos, y es muy de temer que, andando el tiempo, nos traerán mayores males. Negar que Dios es la fuente y el origen de la autoridad política es arrancar a ésta toda su dignidad y todo su vigor. En cuanto a la tesis de que el poder político depende del arbitrio de la muchedumbre, en primer lugar, se equivocan al opinar así. Y, en segundo lugar, dejan asentada la soberanía sobre un cimiento demasiado endeble e inconsistente. Porque las pasiones populares, estimuladas con estas opiniones como con otros tantos acicates, se alzan con mayor insolencia y con gran daño de la república se precipitan, por una fácil pendiente, en movimientos clandestinos y abiertas sediciones. Las consecuencias de la llamada Reforma comprueban estos hechos. Sus jefes y colaboradores socavaron con la piqueta de las nuevas doctrinas los cimientos de la sociedad civil y de la sociedad eclesiástica y provocaron repentinos alborotos y osadas rebeliones, principalmente en Alemania [13]. Y esto con una fiebre tan grande de guerra civil y de muerte, que casi no quedó territorio alguno libre de la crueldad de las turbas. De aquella herejía nacieron en el siglo pasado una filosofía falsa, el llamado derecho nuevo, la soberanía popular y una descontrolada licencia, que muchos consideran como la única libertad. De aquí se ha llegado a esos errores recientes que se llaman comunismo, socialismo y nihilismo, peste vergonzosa y amenaza de muerte para la sociedad civil. Y, sin embargo, son muchos los que se esfuerzan por extender el imperio de males tan grandes y, con el pretexto de favorecer al pueblo, han provocado no pequeños incendios y ruinas. Los sucesos que aquí recordamos ni son desconocidos ni están muy lejanos.
    
III. NECESIDAD DE LA DOCTRINA CATÓLICA
   
18. Y lo peor de todo es que los príncipes, en medio de tantos peligros, carecen de remedios eficaces para restablecer la disciplina pública y pacificar los ánimos. Se arman con la autoridad de las leyes y piensan que podrán reprimir a los revoltosos con penas severas. Proceden con rectitud. Pero conviene advertir seriamente que la eficacia del castigo no es tan grande que pueda conservar ella sola el orden en los Estados. El miedo, como enseña Santo Tomás, «es un fundamento débil, porque los que se someten por miedo, cuando ven la ocasión de escapar impunes, se levantan contra los gobernantes con tanta mayor furia cuanto mayor ha sido la sujeción forzada, impuesta únicamente por el miedo. Y, además, el miedo exagerado arrastra a muchos a la desesperación, y la desesperación se lanza audazmente a las más atroces resoluciones» [14]. La experiencia ha demostrado suficientemente la gran verdad de estas afirmaciones.

Es necesario, por tanto, buscar una causa más alta y más eficaz para la obediencia. Hay que establecer que la severidad de las leyes resultará infructuosa mientras los hombres no actúen movidos por el estímulo del deber y por la saludable influencia del temor de Dios. Esto puede conseguirlo como nadie la religión. La religión se insinúa por su propia fuerza en las almas, doblega la misma voluntad del hombre para que se una a sus gobernantes no sólo por estricta obediencia, sino también por la benevolencia de la caridad, la cual es en toda sociedad humana la garantía más firme de la seguridad.
    
19. Por lo cual hay que reconocer que los Romanos Pontífices hicieron un gran servicio al bien común cuando procuraron quebrantar la inquieta e hinchada soberbia de los innovadores advirtiendo el peligro que éstos constituían para la sociedad civil. Es digna de mención a este respecto la afirmación dirigida por Clemente VII a Fernando, rey de Bohemia y Hungría: «En la causa de la fe va incluida también la dignidad y utilidad, tanto tuya como de los demás soberanos, pues no es posible atacar a la fe sin grave ruina de vuestros propios intereses, lo cual se ha comprobado recientemente en algunos de esos territorios». En esta misma línea ha brillado la providente firmeza de nuestros predecesores, especialmente de Clemente XII, Benedicto XIV y León XII, quienes, al ver cundir extraordinariamente la epidemia de estas depravadas teorías y al comprobar la audacia creciente de las sectas, hicieron uso de su autoridad para cortarles el paso y evitar su entrada. Nos mismos hemos denunciado muchas veces la gravedad de los peligros que nos amenazan. Y hemos indicado al mismo tiempo el mejor remedio para conjurarlos. Hemos ofrecido a los príncipes y a todos los gobernantes el apoyo de la Iglesia. Hemos exhortado a los pueblos a que se aprovechen de los bienes espirituales que la Iglesia les proporciona. De nuevo hacemos ahora a los reyes el ofrecimiento de este apoyo, el más firme de todos, y con vehemencia les amonestamos en el Señor para que defiendan a la religión, y en interés del mismo Estado concedan a la Iglesia aquella libertad de la cual no puede ser privada sin injusticia y perdición de todos. La Iglesia de Cristo no puede ser sospechosa a los príncipes ni mal vista por los pueblos. La Iglesia amonesta a los príncipes para que ejerzan la justicia y no se aparten lo más mínimo de sus deberes. Pero al mismo tiempo y de muchas maneras robustece y fomenta su autoridad. Reconoce y declara que los asuntos propios de la esfera civil se hallan bajo el poder y jurisdicción de los gobernantes. Pero en las materias que afectan simultáneamente, aunque por diversas causas, a la potestad civil y a la potestad eclesiástica, la Iglesia quiere que ambas procedan de común acuerdo y reine entre ellas aquella concordia que evita contiendas desastrosas para las dos partes. Por lo que toca a los pueblos, la Iglesia ha sido fundada para la salvación de todos los hombres y siempre los ha amado como madre. Es la Iglesia la que bajo la guía de la caridad ha sabido imbuir mansedumbre en las almas, humanidad en las costumbres, equidad en las leyes, y siempre amiga de la libertad honesta, tuvo siempre por costumbre y práctica condenar la tiranía. Esta costumbre, ingénita en la Iglesia, ha sido expresada por San Agustín con tanta concisión como claridad en estas palabras: «Enseña [la Iglesia] que los reyes cuiden a los pueblos, que todos los pueblos se sujeten a sus reyes, manifestando cómo no todo se debe a todos, aunque a todos es debida la claridad y a nadie la injusticia» [15].

20. Por estas razones, venerables hermanos, vuestra obra será muy útil y totalmente saludable si consultáis con Nos todas las empresas que por encargo divino habéis de llevar a cabo para apartar de la sociedad humana estos peligrosos daños. Procurad y velad para que los preceptos establecidos por la Iglesia católica respecto del poder político del deber de obediencia sean comprendidos y cumplidos con diligencia por todos los hombres. Como censores y maestros que sois, amonestad sin descanso a los pueblos para que huyan de las sectas prohibidas, abominen las conjuraciones y que nada intenten por medio de la revolución. Entiendan todos que, al obedecer por causa de Dios a los gobernantes, su obediencia es un obsequio razonable. Pero como es Dios quien da la victoria a los reyes (Sal. 142, 11) y concede a los pueblos el descanso en la morada de la paz, en la habitación de la seguridad y en el asilo del reposo (Isa. 32, 18), es del todo necesario suplicarle insistentemente que doblegue la voluntad de todos hacia la bondad y la verdad, que reprima las iras y restituya al orbe entero la paz y tranquilidad hace tiempo deseadas.

21. Para que la esperanza en la oración sea más firme, pongamos por intercesores a la Virgen María, ínclita Madre de Dios, auxilio de los cristianos y protectora del género humano; a San José, su esposo castísimo, en cuyo patrocinio confía grandemente toda la Iglesia; a los apóstoles San Pedro y San Pablo, guardianes y defensores del nombre cristiano.

Entre tanto, y como augurio del galardón divino, os damos afectuosamente a vosotros, venerables hermanos, al clero y al pueblo confiado a vuestro cuidado, nuestra bendición apostólica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio de 1881, año cuarto de nuestro pontificado. LEÓN PP. XIII.
    
NOTAS
[1] Alusión al zar Alejandro II “el Liberador” de Rusia. Inició una serie de reformas políticas y sociales, que duraron hasta el 13 de Marzo de 1881, cuando fue asesinado por el polaco Ignacio Joaquimóvich Grinevitski en un atentado terrorista suicida organizado por el grupo revolucionario Naródnaya Bolya (Voluntad Popular). Su muerte causó que sus sucesores Alejandro III y Nicolás II reforzaran el absolutismo.
[2] “Los filósofos” se refiere a los franceses François Marie Arouette “Voltaire”,Jean Le Rond d’Alembert/Daremberg​​ y Denis Diderot, entre otros, que publicaron la “Enciclopedia, o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios” entre 1751 y 1772.
[3] San Agustín, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, CXVI, 5: Patrología Latína 35, col. 1943.
[4] San Agustín, La Ciudad de Dios V 21: Patrología Latína 41, col. 167.
[5] San Juan Crisóstomo, Homilía 23 sobre la Carta a los Romanos,1: Patrología Græca 60, col. 615.
[6] San Gregorio Magno, Epístola 11, 61.
[7] Alusión a la doctrina del Contrato Social, que halló su forma definitiva con Juan Jacobo Rousseau, que afirma que el poder viene del pueblo.
[8] Cf. Misal Romano, Misa votiva por la paz, Poscomunión.
[9] Atenágoras, Legación por los Cristianos 1: Patrología Græca 6, cols. 891 B-894A.
[10]Tertuliano, Apologética 35: Patrología Latína 1, col. 451.
[11] Tertuliano, Apologética 37: Patrología Latína 1, col. 463.
[12] Epístola a Diogneto 5: Patrología Græca 2, col. 1174.
[13] El Papa Pecci se refiere a la Guerra de los Campesinos Alemanes (1524-1526), que acabó en una gran represión por parte de los príncipes luteranos. Martín Lutero Lindemann, que había inspirado la rebelión, se alineó con los príncipes, y en su obra de 1523 “Sobre la autoridad secular: hasta donde se le debe obediencia” planteó que el pueblo debía obediencia servil al gobernante, que tiene autoridad absoluta incluso en la religión («Cujus régio, ejus relígio»); y en su “Exhortación a la paz en contestación a los doce artículos del campesinado de Suabia” de 1525 dice:
«¿Cómo podéis conciliaros con estas palabras [el Evangelio] y con el derecho divino si decís que actuáis según el derecho divino y, no obstante, empuñáis la espada enfrentándoos a la autoridad instituida por Dios? No queréis sufrir que se os haga ningún mal ni ninguna injusticia, queréis ser libres y no tolerar nada más que el bien y la justicia. Cristo, sin embargo, dice que no hay que resistir al mal, ni a la injusticia, que siempre hay que ceder, aguantar, dejar hacer. Si no estáis dispuestos a tener este derecho, despojaos del nombre cristiano. El derecho cristiano consiste en no resistir a la injusticia, en no desenvainar la espada, en no defenderse, en no vengarse, en ofrecer el cuerpo y los bienes para que los robe el que quiera. Nosotros [los cristianos] tenemos bastante con nuestro Señor que no nos abandonará, como nos ha prometido».
Y miremos con qué caridad trata Lutero a estos campesinos, que bajo la bandera de su prédica se alzaron contra las injusticias de los príncipes:
«Que nadie tenga misericordia de los campesinos contumaces, obstinados y obcecados, que no se dejan decir nada; el que pueda, y como pueda, que les pegue, les hiera, los degüelle, los muela a palos, como a perros rabiosos y todo eso para se tenga misericordia de los que son arruinados, expulsados y perdidos por estos campesinos con el fin de conservar la paz y la seguridad».
No es de extrañar que en Alemania el luteranismo tuviese tanta acogida en los regímenes totalitarios, como el nazismo (el pastor luterano Karl Barth dice que el nazismo era «el sueño maligno de un germano pagano que se cristianizó primero de manera luterana») y el comunismo (que irónicamente, considera a Tomás Müntzer uno de los precursores de su ideología, mientras que Lutero es percibido como burgués).
  
[14] Santo Tomás, Del régimen de los príncipes 1, 10.
[15] San Agustín, De las costumbres de la Iglesia Católica 1, 30: Patrología Latína 32, col. 1336.

DEVOCIÓN DE LAS LÁGRIMAS DE SAN PEDRO

  
Antífona: San Pedro, tu debilidad humana te ha llevado a negar tres veces al buen maestro; pero tus lágrimas de arrepentimiento te han ganado el perdón. Oh gran santo, dame la gracia de superar mis debilidades humanas y haz que tu fe y tu amor por Cristo sean para mí el incentivo para imitarte; y así, imitándote en la fe y el amor por Cristo, estoy seguro de que, cuando muera, me recibirás con los brazos abiertos a la puerta del reino de los cielos.
 
HIMNO
Cristo te llama, Pedro, y tú le sigues;
dejas tu barca, pescador de hombres;
roca y cimiento de la santa Iglesia
Cristo te hace.
  
Él te pregunta: «¿Me amas más que éstos?»;
tú le respondes: «Sabes que te quiero».
Él te encomienda todo su rebaño;
tú lo apacientas.
  
Tienes las llaves, atas y desatas;
fiel al Maestro, amas más que niegas;
llegas a Roma, con tu magisterio;
mueres por Cristo.
  
Desde tu cielo, mira a nuestra tierra,
guía los pasos de tus sucesores
que en el primado del amor, sirviendo,
rigen la Iglesia.
  
℣. Ruega por nosotros, ¡Oh Pedro Divino!
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Príncipe de los Apóstoles y de la Iglesia Católica: por aquella obediencia con que a la primera voz dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo; por aquella fe con que creíste y confesaste por Hijo de Dios a tu Maestro; por aquella humildad con que, viéndole a tus pies, rehusaste que te los lavase; por aquellas lágrimas con que amargamente lloraste tus negaciones; por aquella vigilancia con que cuidaste como pastor universal del rebaño que se te había encomendado; finalmente, por aquella imponderable fortaleza con que diste por tu Redentor la vida crucificado, te suplico, Apóstol glorioso, por tu actual sucesor el Vicario de Cristo. Alcánzame que imite del Señor esas virtudes tuyas con la victoria de todas mis pasiones; y concédeme especialmente el don del arrepentimiento para que, purificado de toda culpa, goce de tu amable compañía en la gloria. Amen.

viernes, 9 de abril de 2021

LA «NOTICIA FALSA» SOBRE LA CORONAVACUNA EN MONTE ATHOS

Traducción del artículo publicado en TRADITIO MARCIANA.
   

El 20 de Marzo salió en Romfea, el sitio de noticias eclesiásticas de la Iglesia Ortodoxa Griega (haciéndose eco del diario seglar Makedonia) la noticia que al centro de salud de Karyés, el principal centro habitado de la República Monástica de la Sagrada Montaña (nombre oficial de Monte Athos, Grecia) llegaron 400 dosis de la vacuna contra el coronavirus wuhanense producidas por la farmacéutica Pfizer-BioNTech, las cuales fueron administradas a 36 monjes y a varios trabajadores laicos en la población, el puerto de Dafni y varias dependencias de los monasterios, con la nota triunfal de era una señal que «Hay alivio entre los monjes porque han comenzado las vacunaciones.  […] las reservas iniciales, la negación de algunos, incluso las teorías de la conspiración, han retrocedido», y que entre esos 36 monjes estaba Bartolomé Gazetas, el higúmeno (abad) del monasterio de la Ascensión de Cristo de Esfigmenu, como también otros de Iviron, Kutlumusion y Simonospetras.
   
Pero la realidad es diversa a ese reclamo: comenzando que este Bartolomé Gazetas es el abad del monasterio (o más correctamente, la hermandad) que estableció el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I el 22 de Octubre de 2006, suplantando a aquellos que, dirigidos actualmente por el higúmeno Metodio Papalambrakópulos, desde hace más de 50 años han condenado el ecumenismo falso que ha hecho carrera desde su antecesor Atenágoras I, negándose a conmemorarlo en la Divina Liturgia y resistiendo aun con bombas molotov a los usurpadores (que hasta el presente habitan en un monasterio construido cerca al antiguo); y que si bien el ministro de sanidad griego Basilio Kikilias pidió al arzobispo de Atenas y toda Grecia Jerónimo II Liapis que la Iglesia Ortodoxa de Grecia apoye la vacunación –y que este dijo que deseaba ser el primero vacunado–, Atanasio Martinos, el representante del gobierno griego en Monte Athos, reconoció que el interés por la vacuna es escaso allí: una investigación conducida por la agencia de noticias griega Pentapostagma y reproducida por la bitácora Romeiko Odoiporiko (Viaje romano –entiéndase griego–) y determinó que de los más de 2000 monjes que viven en Monte Athos, menos de 300 –menos del 15%– estaban interesados en ella, correspondiendo aproximadamente a las dosis en existencia del medicamento de marras.
   
Para más cargar las tintas, el diputado Ciríaco José Velopoulos, presidente del partido nacional-ortodoxo Solución Griega (Ελληνική Λύση), publicó en su cuenta de Facebook la siguiente denuncia: 
«Os diré algo comprobado: En la Sagrada Montaña está sucediendo algo malo: chantajean a los monjes para hacerlos vacunar, quieran o no. Son amenazados con ser cazados.
   
Me he enterado directamente por varios ancianos de la Sagrada Montaña. Llevaré este tema al Parlamento. No dejaremos nada en pie. ¡Lo golpearemos!».
   
Ya varios monjes ortodoxos habían expresado sus reservas frente a las vacunas: el padre Partenio Mourelatos, higúmeno del monasterio de San Pablo (del cual es monje desde 1954), durante la cena de Navidad el 7 de Enero pasado declaró que no dará a ninguno de sus hijos espirituales la bendición para vacunarse; el hieromonje Eutimio, de la kalyva (choza) de la Resurrección entre el complejo abacial de Kapsala, casi desde el año pasado ha advertido a los fieles sobre las vacunas, por sus graves efectos colaterales sobre el cuerpo y sobre el alma; el anciano Gabriel de la kellia (celda) de San Cristódulo de Patmos en el complejo abacial de Kutlumusion; el anciano Pablo de Vouleftiria (ermitaños situados en una zona desértica del Monte Athos), Magister en Biología Molecular y Biomedicina; y muchos otros. La encuesta realizada por Romeiko Odoiporilo revela que muchos monjes literalmente decían «Me niego a ser una cobaya» (Conejillo de Indias). Incluso la baja tasa de contagios en Monte Athos (aunque la mayoría de los monjes son de edad avanzada; y los casos que han habido sin tratamiento médico grave han llevado a la “inmunidad del rebaño”), y no están de acuerdo con el método usado para la vacunación. El monasterio de Vatopedi considera inefectiva e “inapropiada” la vacuna de Pfizer. 
   
No solo eso, el obispo Serafín Stergioulas, metropolita de Citera y Anticitera (que denunció las coronavacunas como productos derivados de abortos y condenó como anticanónicas las acciones de Bartolomé Fanariota frente al cisma ucraniano) declaró en las Vísperas del 21 de Marzo (Domingo de la Ortodoxia, I de la Gran Cuaresma) que las medidas gubernamentes de no besar los iconos o de hacerlo con la mascarilla puesta es una nueva versión de la antigua herejía iconoclasta (contra la cual fue convocado el II Concilio de Constantinopla, conmemorado ese domingo). Opinión compartida por medio de una carta por el arzobispo de Prešov y Eslovaquia Ratislav Gont, Metropolita de la Iglesia Ortodoxa de las Tierras Checas y Eslovaquia, y el arzobispo Jorge Stránský, Eparca de Michalovce-Košice.
   
Esto demuestra que a pesar de las presiones del mundo y la infiltración de los clérigos traidores varios prelados luchan contra el Novus Ordo Sæculórum (o en griego Νέα τάξις πραγμάτων).

MURIÓ EL PRÍNCIPE QUE QUERÍA SER UN VIRUS


En la mañana de hoy 9 de Abril de 2021, en el castillo de Windsor, falleció Felipe de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Battenberg/Mountbatten, en arte Príncipe Consorte Felipe, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón Greenwich, a la edad de 99 años.
  
Nació del príncipe Andrés de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y de Alicia de Battenberg en Corfú, Grecia, el 10 de Junio de 1921. En 1939, Felipe se enlistó en la Marina Real Británica y renunció en 1947 a sus títulos reales de Grecia y Dinamarca para casarse con Isabel de Windsor (antes Sajonia-Coburgo-Gotha), que asumiría como Isabel II de Inglaterra seis años después, el 2 de Junio de 1953, en ceremonia presidida por el arzobispo de Canterbury Geoffrey Francis Fischer Richmond (que era francmasón), naciendo la dinastía Mountbatten-Windsor (aunque este apellido es legalmente para los descendientes masculinos que no tengan el título de Alteza Real o Príncipe).
   
Felipe de Edimburgo nunca profesó la Fe Católica, porque fue bautizado en la Iglesia Ortodoxa Griega, y para casarse con Isabel II abjuró para convertirse al anglicanismo. De otro lado, él perteneció a la masonería (como los reyes británicos Eduardo VII, Eduardo VIII –nieto de Eduardo VII; tras renunciar al trono para casarse con la divorciada estadounidense Bessie Wallis Warfield-Simpson, fue nombrado Duque de Windsor– y Jorge VI –hermano de Eduardo VIII y padre de Isabel II–, y su abuelo el rey Jorge II de los Helenos, Felipe se inició en la Logia N.º 2612 de la Marina el 5 de Septiembre de 1953; su primo Eduardo, duque de Kent, que se inició en la Logia Royal Alpha N.º 16 el 16 de Diciembre de 1963, es el Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra como lo fue su padre el príncipe Jorge, duque de Kent, –que se inició en la Logia N.º 2612 de la Marina el 12 de Abril de 1928– entre 1939 y 1942), y apoyó el exterminio de la población mundial (dijo en 1988 en una entrevista a la Deutsche Press Agentur: «En caso de que me pudiera reencarnar, me gustaría hacerlo como un virus mortal, para ayudar a resolver el problema de la sobrepoblación». Como dato curioso, era adorado como un dios por la tribu Yaohnane de la isla Tanna, en Vanuatu (antigua Nuevas Hébridas), que lo veían como hijo de una deidad. Y por lo que se deduce de sus obras, NUNCA ABJURÓ DE SUS ERRORES.
   
QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.

jueves, 8 de abril de 2021

EL “MESÍAS” EN TEL AVIV

   
Desde la noche del 4-5 de Abril de 2021, ha estado circulando una serie de vídeos que muestran en Jerusalén a un personaje conocido como “Jiziqyahu ben David” (חִזְקִיָּהוּ‎ דָּוִד בֵּן/Ezequías hijo de David), presentándolo como el Mesías judío. Pero su nombre real es Shlomo Yehuda Beerí (שְׁלֹמֹה יְהוּדָה בְּאֵרִי/Salomón Judá Barry), quien nació en Israel, en 1988, y tiene fama como “Yanuka”, esto es, como alguien que de joven ha memorizado las enseñanzas rabínicas.

Esta Noticia tomada de PÚBLICO (España), vía CATÓLICOS ALERTA, si bien tiene más de diez años de publicación, sirve de contexto para comprender mejor la situación: siempre que los judíos están en un escenario difícil, siempre aparecen líderes “mesiánicos”… para luego estrellarse con la realidad que eran impostores (Judas de Galilea, Teudas, Simón bar Kojba, Moisés de Creta, Abu Isa, Sabbatai Zevi, Menachem Mendel Schneerson…). Por eso está escrito: “Mirad que nadie os engañe” (Mt. XXIV, 4-5, 23-26)
   
EL “MESÍAS” YA ESTÁ AQUÍ Y RESIDE EN TEL AVIV
Los mensajes de un supuesto hijo de Dios afean la conducta de los israelíes
   
Eugenio García Gascón
27 de Abril de 2010
   
En las calles de Jerusalén, como en las de otros lugares de Israel, pueden verse desde hace semanas carteles amarillos que anuncian mensajes urgentes del Mesías, con recomendaciones y admoniciones para todo el pueblo judío, el que vive en Israel y el de la diáspora. Mensajes que han aparecido más detallados en anuncios publicitarios de algunos medios de comunicación.
    
La página 19 del diario Maariv del 28 de marzo contiene uno de estos mensajes.
    
Ocupa toda la plana a cuatro columnas e incluso ofrece una web en la que aparecen otros mensajes del Mesías en hebreo, que, en menor medida, se han traducido al inglés, francés y ruso. El anuncio también contiene un número de teléfono móvil local, el 052-535 28 78.
    
La identidad del Mesías, autor de los mensajes urgentes, no se ha desvelado [ACTUALIZACIÓN: Se hace llamar “Jiziqyahu ben David” (חִזְקִיָּהוּ‎ דָּוִד בֵּן/Ezequías hijo de David), pero su nombre real es Shlomo Yehuda Beerí (שְׁלֹמֹה יְהוּדָה בְּאֵרִי/Salomón Judá Barry), quien nació en Israel, en 1988], tal vez porque todavía no ha llegado el momento de la revelación
    
Son mensajes apocalípticos que prevén el inminente final de los tiempos bajo un titular que dice “La palabra de Dios al pueblo de Israel según la transmite el Mesías que está en Tel Aviv”. La identidad del Mesías no se desvela, tal vez porque todavía no ha llegado el momento de la revelación.
    
El número de teléfono indicado contiene una grabación que insta al interesado a llamar a otro móvil, el 054-420 49 58, donde se puede escuchar un largo mensaje, también en hebreo, que advierte que la solución del pueblo judío no es el ejército ni el Gobierno, y que Israel pronto será atacada por los países árabes coaligados con Estados Unidos.
    
Uno de los mensajes aparecidos en la prensa lamenta que los dirigentes israelíes estén dispuestos a “vender al enemigo la Tierra de Israel, incluida Jerusalén”, y a “humillarse ante el presidente de Estados Unidos, Obama”. El Mesías asegura que “los 120 diputados de la Kneset se han prostituido” porque no dudan en entregarse al enemigo, mientras se lo permite el pueblo judío, que está “enfermo” y debiera estar “encerrado” en un centro psiquiátrico.
    
El doctor David Green, que dirige en Tel Aviv una clínica de tratamiento de enfermos bajo la influencia de sectas, señala que una gran parte de los grupos similares que hay en el mundo “están manipulados políticamente”, y no descarta que los mensajes del Mesías que aparecen estos días en la prensa respondan a una manipulación política.
     
Una gran parte de culpa de lo que le sucede a Israel la tienen los judíos ultraortodoxos, porque no siguen la voluntad de Dios.
    
“En el judaísmo no es muy corriente la aparición de [falsos] mesías, aunque a lo largo de la historia se han dado algunos casos. El Mesías tiene que aparecer en el momento indicado por Dios, cuando todo el pueblo judío crea en Dios”, explica el doctor Green.
    
Los mensajes advierten que la Tercera Guerra Mundial está “a punto de comenzar” y que será mucho peor que las anteriores guerras mundiales. Los países cristianos del mundo, incluido EEUU, pronto abandonarán al pueblo judío y sólo se salvarán los judíos que obedezcan las instrucciones del Mesías.
    
El Mesías está disgustado con los ultraortodoxos y con los colonos que viven en los territorios ocupados porque se comportan de una manera extraña. Los colonos, por ejemplo, están más pendientes de tener “un coche de lujo” o una mujer “guapa” que de lo que deberían ocuparse realmente. “Los judíos ultraortodoxos y los colonos no temen a Dios. El propio primer ministro [Ariel Sharon] que expulsó a los judíos de Gaza no tuvo miedo de ofender a Dios. ¿Y cómo está ahora? Es un pedazo de carne clínicamente muerto”, advierte el Mesías.
     
“Creo que se trata de un grupo que tiene demasiado dinero; de otra manera no se explicaría que se hayan gastado tanto en anuncios”, comenta el profesor Nahman Ben Yehuda, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Israel es un país democrático, y cada cual puede decir lo que quiera. No es la primera vez que algunos judíos piensan que ha llegado el Mesías y tampoco será la última”, señala.
    
El ejército israelí no se encuentra en forma, advierte el Mesías. “Huyó de algunos cientos de combatientes de Hizbolá” durante la última guerra de Líbano “como si a los soldados los persiguiera un león”, algo que es comprensible porque “los dientes del ejército son en realidad una prótesis y los ojos de los soldados se van detrás de las muchachas”.
    
El Mesías también está preocupado por lo que sucede en Gaza. Ve cómo los milicianos de Hamás lanzan cohetes contra las poblaciones israelíes próximas a la franja. Y luego afirma irónicamenteve cómo el ejército se pone a discutir si los cohetes los ha disparado Hamás o la yihad islámica, sin intervenir para poner fin al lanzamiento de cohetes.
    
Es sólo otro indicio de la decadencia de Israel. Pero hay muchos más. Por ejemplo, el Mesías considera que los israelíes no se preocupan para nada del prójimo judío y sólo les interesa su propia vida. Por eso no se opusieron a la evacuación de Gaza. Mientras, los medios de comunicación no informan de lo que debieran informar y engañan a la gente.
   
Una gran parte de culpa de lo que le sucede a Israel la tienen los judíos ultraortodoxos. Han entrado en la Kneset y en un “Gobierno de izquierdas” y pronuncian continuamente la oración: “Dadnos dinero, dadnos dinero”.