Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 9 de diciembre de 2021

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA DUODÉCIMO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 12.ª: Dolor meus in conspéctu meo semper. (Mi dolor está siempre delante de mí. Salmo XXXVII, 18).
Considera cómo todas las penas e ignominias que Jesús padeció en su vida y muerte, todas las tuvo presentes desde el primer instante de su vida; y todas ellas comenzó desde niño a ofrecerlas en salisfacción de nuestros pecados, principiando desde entonces a hacer de Redentor. Él mismo reveló a un siervo suyo que desde el primer momento de su vida hasta la muerte siempre padeció; y padeció tanto por los pecados de cada uno de nosotros, que si hubiese tenido tantas vidas cuantos son los hombres, tantas veces habría muerto de dolor, a no haberle conservado Dios la vida, para padecer más. ¡Oh!, ¡y qué martirio tuvo siempre el amante Corazón de Jesús, al ver todos los pecados de los hombres! Dice Santo Tomás que este dolor de Jesucristo en conocer la ofensa del Padre, y el dado que del pecado debía después provenir a las almas de Él mismo amadas, sobrepujó al dolor de todos los pecadores contritos, aun de aquellos que murieron de puro dolor (Suma Teológica, Parte III, cuestión 46, art. 6, respuesta a la objeción 4.ª). Sí, porque ningun pecador ha amado jamás a Dios y a su propia alma tanto, cuanto Jesús amaba al Padre y a nuestras almas. De aquí es, que aquella agonía padecida por el Redentor en el huerto a la vista de todas puestras culpas, de cuya satisfacción se babia encargado, la padeció ya desde el vientre materno: Pobre soy yo, y en trabajos desde mi juventud (Salmo LXXXVII). Así por boca de David predijo de sí nuestro Salvador, que toda su vida debía ser un continuo padecer. De esto deduce San Juan Crisóstomo, que nosotros no debemos afligirnos de otra cosa que del pecado; y que así como Jesús por los pecados nuestros fue afligido en toda su vida; así nosotros que los hemos cometido, debemos tener un continuo dolor, acordándonos de haber ofendido a un Dios que tanto nos ha amado. Santa Margarita de Cortona no cesaba de llorar sus culpas; un día le dijo el confesor: Margarita, no más, basta, el Señor ya te ha perdonado. ¡Cómo!, respondió la Santa; ¿cómo pueden serme bastantes las lágrimas derramadas y el dolor por aquellos pecados que afligieron a mi Jesús durante toda su vida?
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Ved, Jesús mío, a vuestros pies el ingrato, el perseguidor que os ha tenido afligido toda vuestra vida. Pero os diré con Ezequias: Mas tú has librado mi alma de que no pereciese, echaste tras tus espaldas todos mis pecados (Isaías XXXVIII, 17). Yo os he ofendido, os he traspasado con tantos como son mis pecados; mas Vos no habeis rehusado cargaros de todas mis culpas; yo espontáneamente he arrojado mi alma a arder en el Infierno cuantas veces he consentido en ofenderos gravemente, y Vos, a costa de vuestra Sangre, no habeis dejado de librarla y procurar no quedase perdida. Amado Redentor mío, os doy gracias. Quisiera morir de dolor pensando que he maltratado tanto vuestra bondad infinita. Amor mío, perdonadme, y venid a tomar posesión de todo mi corazón. Habéis dicho «que no os desdeñaréis de entraros a quien os abre, y estaros en su compañía» (Apocalipsis III, 20). Si en algun tiempo yo os he desechado, ahora os amo, y no deseo otro que vuestra gracia. Ved la puerta que está abierta, entrad luego en mi pobre corazón, pero entrad para no salir nunca. Él es pobre, mas entrando lo haréis rico. Yo seré rico, siempre que os poseyere a Vos, sumo bien. Oh Reina del Cielo, Madre dolorida de Hijo dolorido, también yo os he sido motivo de pena, habiendo Vos participado de una gran parte de los dolores de Jesús. Perdonadme sin embargo, Madre mía, y alcanzadme la gracia de seros fiel, ahora que espero haya vuelto ya Jesús a mi alma.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA DUODÉCIMO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 12.ª: Dolor meus in conspéctu meo semper. (Mi dolor está siempre delante de mí. Salmo XXXVII, 18).
Considera cómo todas las penas e ignominias que Jesús padeció en su vida y muerte, todas las tuvo presentes desde el primer instante de su vida; y todas ellas comenzó desde niño a ofrecerlas en salisfacción de nuestros pecados, principiando desde entonces a hacer de Redentor. Él mismo reveló a un siervo suyo que desde el primer momento de su vida hasta la muerte siempre padeció; y padeció tanto por los pecados de cada uno de nosotros, que si hubiese tenido tantas vidas cuantos son los hombres, tantas veces habría muerto de dolor, a no haberle conservado Dios la vida, para padecer más. ¡Oh!, ¡y qué martirio tuvo siempre el amante Corazón de Jesús, al ver todos los pecados de los hombres! Dice Santo Tomás que este dolor de Jesucristo en conocer la ofensa del Padre, y el dado que del pecado debía después provenir a las almas de Él mismo amadas, sobrepujó al dolor de todos los pecadores contritos, aun de aquellos que murieron de puro dolor (Suma Teológica, Parte III, cuestión 46, art. 6, respuesta a la objeción 4.ª). Sí, porque ningun pecador ha amado jamás a Dios y a su propia alma tanto, cuanto Jesús amaba al Padre y a nuestras almas. De aquí es, que aquella agonía padecida por el Redentor en el huerto a la vista de todas puestras culpas, de cuya satisfacción se babia encargado, la padeció ya desde el vientre materno: Pobre soy yo, y en trabajos desde mi juventud (Salmo LXXXVII). Así por boca de David predijo de sí nuestro Salvador, que toda su vida debía ser un continuo padecer. De esto deduce San Juan Crisóstomo, que nosotros no debemos afligirnos de otra cosa que del pecado; y que así como Jesús por los pecados nuestros fue afligido en toda su vida; así nosotros que los hemos cometido, debemos tener un continuo dolor, acordándonos de haber ofendido a un Dios que tanto nos ha amado. Santa Margarita de Cortona no cesaba de llorar sus culpas; un día le dijo el confesor: «Margarita, no más, basta, el Señor ya te ha perdonado». «¡Cómo!, respondió la Santa; ¿cómo pueden serme bastantes las lágrimas derramadas y el dolor por aquellos pecados que afligieron a mi Jesús durante toda su vida?».
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Ved, Jesús mío, a vuestros pies el ingrato, el perseguidor que os ha tenido afligido toda vuestra vida. Pero os diré con Ezequias: Mas tú has librado mi alma de que no pereciese, echaste tras tus espaldas todos mis pecados (Isaías XXXVIII, 17). Yo os he ofendido, os he traspasado con tantos como son mis pecados; mas Vos no habeis rehusado cargaros de todas mis culpas; yo espontáneamente he arrojado mi alma a arder en el Infierno cuantas veces he consentido en ofenderos gravemente, y Vos, a costa de vuestra Sangre, no habeis dejado de librarla y procurar no quedase perdida. Amado Redentor mío, os doy gracias. Quisiera morir de dolor pensando que he maltratado tanto vuestra bondad infinita. Amor mío, perdonadme, y venid a tomar posesión de todo mi corazón. Habéis dicho «que no os desdeñaréis de entraros a quien os abre, y estaros en su compañía» (Apocalipsis III, 20). Si en algun tiempo yo os he desechado, ahora os amo, y no deseo otro que vuestra gracia. Ved la puerta que está abierta, entrad luego en mi pobre corazón, pero entrad para no salir nunca. Él es pobre, mas entrando lo haréis rico. Yo seré rico, siempre que os poseyere a Vos, sumo bien. Oh Reina del Cielo, Madre dolorida de Hijo dolorido, también yo os he sido motivo de pena, habiendo Vos participado de una gran parte de los dolores de Jesús. Perdonadme sin embargo, Madre mía, y alcanzadme la gracia de seros fiel, ahora que espero haya vuelto ya Jesús a mi alma.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA UNDÉCIMO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 11.ª: Iniquitátes nostras ipse portávit. (Llevó sobre si nuestras maldades. Isaías LIII).
Considera cómo el Verbo divino, haciéndose hombre, no solo quiso tomar la figura de pecador, sí que también cargar sobre sí todos los pecados de los hombres, y satisfacer por ellos como si fuesen propios, es decir, como si los hubiese cometido. Ahora pensemos de aquí en qué opresión y angustia debía hallarse el Corazón del niño Jesús, que ya se había cargado con todos los pecados del mundo, viendo que la justicia divina pedía de Él una plena satisfacción. Conocía bien la malicia de todo pecado, cuando con la luz de la divinidad que le acompañaba comprendía inmensamente, más que todos los hombres y todos los Ángeles, la infinita bondad de su Padre, y el mérito infinito que tiene para ser respetado y amado. Después veía a las claras delante de Sí innumerables pecados de los hombres, por los que debía Él padecer y morir. Hizo ver el Señor una vez a Santa Catalina de Génova la fealdad de una sola culpa venial; y a tal vista , fue tan grande el espanto y el dolor de la Santa, que cayó desmayada en tierra. ¿Qué pena sería, pues, la de Jesús niño, al verse luego que vino al mundo presentado ante el inmenso cúmulo de maldades de todos los hombres, por las cuales debia salisfacer? «Ya entonces, dice San Bernardino de Siena, tuvo conocimiento de cada culpa en particular de todos los hombres». Por esto añade el cardenal Hugo, que los verdugos le atormentaron exteriormente crucificándole; pero nosotros interiormente pecando; y más afligió al alma de Jesucristo cada pecado nuestro, que afligió a su cuerpo la crucifixión у la muerte. He aquí, pues, la recompensa que ofreció a este divino Salvador cualquiera que se acuerde de haberle ofendido con pecado mortal.
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Mi amado Jesús, yo que hasta ahora os he ofendido, no soy digno de gracia; mas por el mérito de aquellas penas que padecisteis y ofrecisteis a Dios a la vista de todos mis pecados, satisfaciendo por ellos a la justicia divina, hacedme participante de la luz con que Vos entonces conocisteis su malicia, y de aquella aversión con que los detestásteis. ¿Por qué se habrá de verificar, oh mi Salvador, que yo soy verdugo de vuestro Corazón todos los momentos de vuestra vida, y aun más cruel que cuantos os crucificaron? ¿Y que esta pena la he renovado y acrecentado siempre que he vuelto a ofenderos? Señor, Vos habeis muerto ya para salvarme; pero no basta para esto vuestra muerte, si yo de mi parte no detesto sobre todo mal y no tengo verdadero dolor de las ofensas que os he hecho. Mas este dolor también me lo habeis de dar Vos, que lo dais a quien os lo pide. Yo os lo pido por el mérito de todas vuestras penas que padecísteis en esta tierra: dadmelo tal, que corresponda a mi malicia. Ayudadme, Señor, a hacer este acto de contrición: Eterno Dios, sumo e infinito bien; yo miserable gusano he tenido el atrevimiento de perderos el respeto, y despreciar vuestra gracia. Yo detesto sobre todo mal y aborrezco la injuria que os he hecho; me arrepiento de ello con todo el corazón, no tanto por el Infierno que he merecido, cuanto porque he ofendido vuestra infinita bondad. Espero por los méritos de Jesucristo que me perdonaréis, y espero también con el perdón la gracia de amaros. Os amo, oh Dios digno de infinito amor, y siempre quiero repetiros, yo os amo, yo os amo, yo os amo, y como os decía vuestra amada Santa Catalina de Génova estando al pie de vuestra cruz, de la misma manera yo que estoy a vuestros piés quiero deciros: «Señor mío, no más pecados, no más pecados. No, Jesús mío, que Vos no mereceis ser ofendido, sí que solamente mereceis ser amado. Redentor mío, ayudadme. Madre mía María, socorredme, no os pido otra cosa que vivir amando a Dios en esta vida que me resta.

martes, 7 de diciembre de 2021

CÓMO LOS PROTESTANTES INVENTARON A “SANTA CLAUS” Y LOS JUDÍOS SECULARIZARON LA NAVIDAD

Traducción del artículo publicado en CATHOLIC CHIVALRY.
   
  
La Navidad y San Nicolás- Para los cristianos, creer que Dios vino al mundo en forma de hombre para expiar los pecados de la humanidad, en vez de conocer la fecha exacta del nacimiento de Jesús, es el propósito primario en celebrar la Navidad por la Iglesia temprana. La mayoría de los cristianos celebran el 25 de Diciembre en el calendario gregoriano, que ha sido adoptado casi universalmente en los calendarios civiles usados en países alrededor del mundo. Sin embargo, parte de las Iglesias Orientales celebran la Navidad el 25 de Diciembre del calendario juliano más antiguo, el cual corresponde actualmente el 7 de Enero en el calendario gregoriano. Durante esta celebración, el cristiano debería honrar (“Latría” es una forma de honor de culto reservada solo para Dios Uno y Trino). Muchos protestantes confunden las dos formas de honor mientras combinan los dos significados distintos en una palabra con el mismo significado. Los cristianos también honrarían (dulía, latinazgo para el honor humano, no para el culto divino) y oran por San Nicolás y lo recuerdan a lo largo de los siglos.
     
San Nicolás, Obispo de Mira, era un cristiano de ascendencia griega, y un santo popular tradicionalmente conmemorado en las iglesias orientales y occidental con la fiesta de Navidad. En la “Vida de San Nicolás” de Miguel Archimandrita, Nicolás oyó de un hombre devoto que una vez fue rico, pero que perdió todo su dinero debido a la “trampa y envidia de satanás”. El hombre no podía reunir la dote apropiada para sus tres hijas. Esto significaba que ellas quedarían sin casar y probablemente, en ausencia de cualquier otro empleo posible, ser forzadas a convertirse en prostitutas. Nicolás decidió ayudarlas, pero siendo demasiado modesto para ayudar a la familia en público, fue a la casa bajo el manto de la noche y arrojó una bolsa llena con monedas de oro a través de la ventana abierta en la casa. El padre inmediatamente acordó un matrimonio para su primera hija, y después de su boda, Nicolás arrojó una segunda bolsa de oro por la misma ventana tarde en la noche. Después que fue casada la segunda hija, el padre permaneció despierto por al menos dos noches, y atrapó a San Nicolás en el mismo acto de caridad hacia la tercera hija. El padre cayó de rodillas, agradeciéndole, y Nicolás le ordenó no decirle a nadie sobre los dones. La escena de la generosidad secreta de Nicolás es una de las más populares en el arte devoto cristiano, apareciendo en iconos y frescos alrededor de Europa. Posteriormente él fue arrojado a prisión durante la persecución de Diocleciano, pero fue liberado después de la ascensión de Constantino. Una temprana lista lo hace un asistente del I Concilio de Nicea en el 325. Alrededor de 200 años después de la muerte de Nicolás, la iglesia de San Nicolás fue construida en Mira por orden de Teodosio II sobre el lugar de la iglesia donde había servido como obispo, y sus restos fueron movidos a un sarcófago en esa iglesia. En 1087, mientras los habitantes melquitas de la región fueron subyugados por los recién llegados turcos seljúcidas musulmanes, y poco después que su iglesia fue declarada esta en cisma por la Iglesia Católica durante el Gran Cisma Oriental, un grupo de mercaderes de la ciudad italiana de Bari removieron la mayor parte de los huesos del esqueleto de Nicolás de su sarcófago en la iglesia y los llevaron a su patria, donde ahora están custodiados en la Basílica de San Nicolás. Los fragmentos óseos restantes fueron removidos posteriormente por marinos venecianos y llevados a Venecia durante la I Cruzada. San Nicolás es el santo patrono de los marineros, mercaderes, arqueros, ladrones arrepentidos, niños, toneleros, prestamistas, personas sin casar y estudiantes.
   
La Revolución protestante y la destrucción de la Navidad- Durante la Reforma, los protestantes condenaron la celebración de la Navidad como “capturas del papismo” y los “pasquines de la Bestia”. El día de Navidad de 1551, un irritado Juan Calvino vio una multitud mayor que lo usual en su iglesia en Ginebra. Él dijo: «Ahora veo aquí hoy más gente que la que yo acostumbraba tener en el sermón. ¿Por qué es eso? Es día de Navidad. ¿Y quién os dijo esto? Pobres bestias. Eso es un eufemismo adecuado para todos vosotros que habéis venido aquí hoy a honrar la Navidad». Calvino estaba diciendo que sus parroquianos habían sido engañados por la superstición católica al pensar que la Navidad era más importante que cualquier otra reunión eclesial. Otros reformadores estaban de acuerdo. Bajo Guillermo Farel, Pedro Viret y Ulrico Zuinglio, Ginebra abolió todas las fiestas y días de los santos de Roma. La Navidad era demasiado católica en la interpretación protestante.
    
Invención de Santa Claus- Después de la Reforma, las oraciones memoriales a Nicolás fueron abolidas en todos los países protestantes de Europa excepto Holanda, donde su leyenda persistió como Sinterklaas (una variante neerlandesa del nombre San Nicolás). Los colonos neerlandeses llevaron consigo esta tradición a Nueva Ámsterdam (actual Ciudad de Nueva York) en las colonias estadounidenses en el siglo XVII. “Sinterklaas” fue adoptado por la mayoría angloparlante del país bajo el nombre Santa Claus, y su leyenda de un anciano amable fue unida con viejos cuentos populares nórdicos de un mago que castigaba a los niños traviesos y recompensaba con regalos a los niños buenos (Mucho para la acusación de “paganismo” contra los católicos). La imagen resultante de Santa Claus en los Estados Unidos cristalizó en el siglo XIX, y desde entonces ha quedado como el patrón de la fiesta de dar regalos de Navidad. Bajo distintos cambios de identidad, San Nicolás fue transformado en una figura bonachona dadivosa en los Países Bajos, Bélgica y otros países de Europa septentrional. En el Reino Unido, Santa Claus es conocido como Father Christmas (el Padre de la Navidad).
       
La Navidad, PROSCRITA en las colonias gobernadas por protestantes- Cuando un parlamento puritano triunfó sobre el rey Carlos I de Inglaterra, poco después fue prohibida oficialmente la Navidad (1647). Estallaron revueltas pro-Navidad en varias ciudades. Por varias semanas, Canterbury fue controlada por los revoltosos, que decoraron los pasillos con ramas de acebo y gritaban consignas realistas. La Restauración abolió la prohibición, pero la celebración de la Navidad aún era desaprobada por el clero anglicano. Los puritanos que partieron de Inglaterra en 1630 para fundar la Colonia de la Bahía de Massachusetts trajeron consigo algo que puede parecer sorprendente para un grupo de devotos cristianos, que es el desprecio por la Navidad. Una de las más grandes razones es la acusación que la Navidad Católica era solo un vástago de la “Saturnália”, un día festivo de la Roma pagana. En contravía de las prácticas modernas, los puritanos mantenían sus negocios y escuelas abiertas y las iglesias cerradas en Navidad, una festividad que algunos despreciaban como “Fools-tide” (Tiempo de Tontos). En 1659, la Corte General de la Colonia de la Bahía de Massachusetts hizo de la celebración pública de esta fiesta una ofensa penal, y declaró que «cualquiera que fuere hallado observando tal día como Navidad o similar, o absteniéndose de trabajar, festejando, o cualquiera otra manera» era sujeto a una multa de 5 chelines.
   
La Navidad en los Estados Unidos después de la Independencia- La Navidad permaneció siendo un tema controversial. En la Ciudad de Nueva York, los fundamentalistas bíblicos hicieron blanco de los católicos recién llegados. Vedada la migración a la ciudad bajo el Inglés, después de la independencia se abrieron de par en par las puertas y tanto irlandeses como alemanes entraron a los vecindarios étnicos. La Misa de media noche de Navidad era el objetivo usual de su ira acumulada. En 1806 cincuenta reformadores se reunieron fuera de la recién dedicada iglesia de San Pedro para atacar a los feligreses. La información del ataque circuló, y los feligreses que llegaron para los servicios matinales iban armados con porras, piedras y trozos de ladrillos. La policía intentó separar a los antagonistas, un oficial (Christian Luswanger) fue muerto, y los protestantes saquearon la iglesia e iban a invadir “Irishtown” donde causaron estragos.
   
Tan tarde como 1855, la creciente celebración de la Navidad aún era despreciada por muchas iglesias. El Daily News de Nueva York informó el 26 de Diciembre de 1855: «Las iglesias de los presbiterianos, bautistas y metodistas no abrieron el 25 de Diciembre, y no aceptaron el día como Santo». El escritor continuó que las iglesias episcopalianas, católicas y alemanas estaban abiertas y decoradas con perennifolios para la fiesta.
    
Los protestantes nativos no solo se opusieron a la Navidad. Tuvieron como objetivo las estatuas, las cuales desfiguraban rutinariamente, atacaban a las monjas en las calles, y los bares y tabernas irlandesas y alemanas, que desacraban el sabat abriendo el domingo por la tarde. Pero la llegada masiva de católicos irlandeses y alemanes parecía ser una ola que ni siquiera el más ferviente cristiano basado en la Biblia pudo resistir.
   
La participación judía en una secularización más completa de la Navidad- Los judíos de la Ciudad de Nueva York, medio millón de judíos de Europa oriental del Lower East Side de Manhattan y Brownsville en Brooklyn tenían poca opción que enviar a sus hijos a las escuelas públicas del vecindario. Al tiempo que aprendían el inglés, saludaban la bandera, recitaban el Juramento de Lealtad, aprendían historia estadounidense, celebraban el día de Acción de Gracias y el 4 de Julio y hacían referencia al Webster’s Dictionary of the American-English language, celebrar la Navidad era parte del proceso de americanización. Las pocas yeshivot religiosas cobraban la matrícula, y los nuevos inmigrantes a duras penas podían subsistir, mucho menos hallar fondos para una escuela privada. Como los presbiterianos, la mayoría de los judíos consideraban la Navidad como un festivo seglar estadoundense en las mismas líneas de la Acción de Gracias y el 4 de Julio. Algunos judíos objetaban el canto de himnos abiertamente religiosos en las escuelas, y la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas incluso montó un boicot escolar contra las escuelas públicas en Brownsville con el cambio de siglo.
    
El New York Tribune del 25 de Diciembre de 1904 informó: «Los judíos guardan la Navidad. Los niños la demandan en el East Side, y así se resolvió» El artículo escribía: «Santa Claus visitó el East Side anoche y aduras penas dejó un inquilinato». El reportero preguntó a «un funcionario de una de las grandes sinagogas del East Side» si le permitía a su pueblo celebrar la Navidad. El funcionario declaró: «No hay razón por la que no deberíamos celebrarla. La Navidad ya no tiene ningún significado religioso. Al menos en la cosmopólita Nueva York». Continuó que si él les hubiese ordenado no celebrar el feríado, le habrían demandado saber el por qué. Él entonces tendría que describirlo todo lo que es la fiesta, “y eso a sus ojos le habría dado significado religioso al día».
   
En lugar de resistir, los judíos emprendieron una campaña concertada para secularizar la fiesta. Muchos judíos pusieron árboles de Navidad, y los niños judíos clamaron por regalos justo como sus amigos cristianos. La Navidad no era una fiesta religiosa cristiana sino un festivo nacional estadounidense. En su libro Is Judaism Compatible with American Civil Religion?: The Problem of Christmas and the ‘National Faith’ (¿El judaísmo es compatible con la religión civil estadounidense?: El problema de la Navidad y la ‘Fe Nacional’), Jonathan D. Sarna escribió que los judíos consideraban la Navidad parte de lo “santo para las familias estadounidenses”, lo que incluía vínculos familiares, reuniones de amigos, valores atemporales, armonía doméstica, fraternidad entre todas las personas, amor y paz duradera.
    
Entre los judíos que contribuyeron poderosamente para esta secularización de la Navidad estaba Irving Berlin, un inmigrante de Rusia que compuso el favorito navideño de todos los tiempos “White Christmas” (Blanca Navidad) en 1942. No hay mención de Jesús o la religión. La ansiosa espera por la nieve remplaza cualquier expectación por el arribo del Mesías [En el hemisferio norte. En el sur, en cambio, la espera sería por el sol estival, N. del T.]. A Berlin se unieron “Rudolph the Red-Nosed Reindeer” (Rodolfo, el reno de la nariz roja) de Robert May (1949), “Let It Snow, Let It Snow” (Que nieve, que nieve) por Sammy Cahn (Cohen), “Silver Bells” (Campanas de plata) por Jay Livingston (Levinson), “Rockin’ Around the Christmas Tree” (Cantando alrededor del Árbol de Navidad) por Johnny Marks, y otros favoritos de la secular Temporada Festiva.
   
El rabino Joshua Eli Plaut describió esta estrategia judía de lidiar con lo que Jonathan Sarna llamó el “Problema de la Navidad en A Kosher Christmas: ‘Tis the Season to Be Jewish (Una Navidad kosher: Esta es la temporada para ser judío). Él cita la novela Operación Shylock de Philip Roth, donde Roth blasona que Irving “descristianizó” la Navidad. «Él volvió la Navidad en una fiesta sobre la nieve, hizo su religión un schlock» (expresión yidís para algo barato, de pacotilla o inferior). Continuó Roth: «Si suplantar a Jesucristo con la nieve es capaz de hacer agradable la Navidad a mi pueblo, entonces que nieve, que nieve y que nieve». La secularización permaneció como la principal estrategia judía de copia hasta la II Guerra Mundial, cuando la elaboración del Jánuca como alternativa judía la remplazó.

ANTONIO “TONINO” BELLO, PRÓXIMA NOVEDAD DE LA “FÁBRICA DE SANTOS” CONCILIAR

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
  
La Iglesia de Francisco Bergoglio está a punto de “canonizar” al difunto obispón de Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi (Italia), Antonio “Tonino” Bello Imparato († 1993), cuyas supuestas “virtudes heroicas” reconoció Francisco Bergoglio el 25 de Noviembre.
   
El 1 de Diciembre Cristina Siccardi calificó a Bello en la página web Corrispondenza Romana de “sacerdote de la calle, pero no de las iglesias” que predicaba una religión “distinta del catolicismo”.
   
En 1985 (tres años después de su “instalación” episcopal) Bello afirmó en Loreto que la «Iglesia del futuro debe ser débil, debe compartir el dolor de la perplejidad, debe servir al mundo, debe servir al mundo sin pretender que el mundo crea en Dios o vaya a Misa los domingos o viva mayormente en línea con el Evangelio».
   
Con veinte años de retraso, Bello fue un acérrimo predicador de la ideología de 1968. Sobre el fallido Vaticano II dijo: «Fueron los años en los que, uno a uno, aprendimos a demoler ciertos ídolos que el Concilio nos había urgido enérgicamente a derribar: el orgullo de la carne y la sangre, el prestigio de las apariencias, la seguridad del lenguaje, el encanto tranquilizador del pasado, el alejamiento de las tribulaciones de la investigación humana”.
   
Para él, «el misionero está llamado a adaptar su lenguaje catequético “al vocabulario del mundo”, para implementar la “fidelidad al hombre”».
    
Bello creía que «Dios está en todas partes: está en los lugares sagrados y positivos (santuarios, monasterios, Cáritas…) pero está también en los lugares donde se practican “las orgías desenfrenadas”, los negocios financieros turbios, los espectáculos obscenos, la “brujería”, las “blasfemias”, la “violencia”…» (cfr. T. Bello, Articoli, corrispondenze, lettere, notificazioni, vol. V, págs. 138-139).
   
Él abogó por una santidad “laica”, “urbana” y “democratizada”. Mientras destruía la cultura católica, estaba indignado contra la misma Iglesia, responsable de las “hecatombes de las culturas”, al violar «las grandes tradiciones religiosas de los incas, de los aztecas o de los mayas».
   
La Virgen era para él una “mujer ferial”. La invocaba así: «Ayúdanos a que en esos momentos rápidos de enamoramiento del universo nos demos cuenta de que los salmos de las monjas de clausura y los ballets de las bailarinas del Bolshoi tienen la misma fuente de caridad. Que la fuente inspiradora de la melodía que resuena en una catedral por la mañana es la misma que la tonada que se escucha por la tarde… en una rotonda junto al mar: “Parlami d’amore, Mariù” (Háblame de amor, Mariù)». (Cfr. T. Bello, Maria donna dei nostri giorni, Ediciones Paulinas, Cinisello Balsamo 1993, págs. 11-13).
   
Ni hay que decir que NO hay devoción popular por Bello, lo que sería un requisito imprescindible para una canonización.

NOVENA EN HONOR A LA BEATA MARÍA DE LOS ÁNGELES FONTANELLA

Novena dispuesta por el padre Juan de Santo Tomás de Aquino (en el siglo Juan Nogués Vidal) OCD, y publicada en Tarragona por la Imprenta de Puigrubí y Arís en 1867. Imprimátur concedido por el Canónigo Dr. Benito Vidal, Vicario General del Arzobispado de Tarragona el 8 de Septiembre de 1867; y el Dr. D. Francisco Félix Fleix y Solans, Arzobispo de Tarragona, el 13 de Septiembre de 1867, concedió ochenta dias de Indulgencia a cuantos hicieren esta Novena.
   
DEVOTA NOVENA EN OBSEQUIO DE LA BEATA MARÍA DE LOS ÁNGELES, RELIGIOSA CARMELITA DESCALZA
  
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, que por tu ardentísimo amor para con los pecadores, quisiste morir ignominiosamente en una Cruz y darnos a todos la salud, sacándonos de la esclavitud en que gemíamos bajo el duro yugo de nuestro enemigo el demonio: concédenos Señor tu gracia, para mortificar nuestros apetitos y pasiones y conseguir de esta suerte tu divina bondad y misericordia, para gozarte eternamente. Esta gracia os pedimos, Señor, por la intercesion de la Beata María de los Ángeles, Carmelita, a quien comunicaste tan acendrada caridad para con los pecadores, que con sus asiduas oraciones y penitencias voluntarias consiguió de tu divina clemencia que muchos se convirtieran con el auxilio de la gracia celestial.
  
Confiados, pues, en su caridad ardiente, os rogamos, nos concedais el perdón de nuestras culpas, que para conseguirlo decimos: Señor mio Jesucristo, Dios y hombre verdadero, porque sois la misma bondad infinita, a quien tantas veces he ofendido, me pesa de todo corazón y propongo nunca más pecar ayudado de vuestra divina gracia y de la poderosa intercesión de la gloriosa María de los Ángeles. Amén. 
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Señor, que infundisteis en el corazón de la Beata María de los Ángeles un ardiente deseo de ejercitarse desde su niñez en todo género de virtudes, y de tal suerte lo aprovechó, que todos los días de su vida fue un dechado de todas ellas, por lo cual obtuvo siempre vuestro amparo y el de vuestra Santísima Madre: con la más profunda humildad me postro delante de Vos y os suplico por la intercesión de la bienaventurada María me concedais la pureza de alma y cuerpo con todas las virtudes teologales y morales, para que siendo fiel imitador suyo en su ejercicio y en la pureza de costumbres, merezca en esta vida ser amparado de Vos y de vuestra Santísima Madre, para gozaros después en compañía suya en el Cielo. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 7 DE DICIEMBRE
ORACIÓN
Oh gloriosa Beata María de los Ángeles, a quien Jesucristo infundió tan vivo deseo y tan ardientes ansias de unirte con su Majestad por medio del augusto Sacramento del Altar, que en tu más tierna edad te entristecías y derramabas lágrimas por no poderte alimentar con el pan de Ángeles, y que creciendo de día en día en tu alma este deseo, fuiste, el día en que conseguiste esta gracia, colmada de bendiciones y favores celestiales: suplícote, oh abogada mía, me alcances de tu Esposo Jesús una pureza de conciencia semejante a la tuya, para recibirle con la debida disposición y me haga participante de aquellas gracias y mercedes de que fuiste colmada en tu primera comunión, y ame a su Majestad con el mismo amor que le amaste. Amén.
   
Ahora se rezarán tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri en memoria de los singulares favores la dispensó la Santísima Trinidad.
    
OFRECIMIENTO
Oh gloriosa Patrona mía Beata María de los Ángeles, ardiente Serafin en el amor de Dios y en la caridad para con los miserables pecadores, imitando en ello a vuestra Seráfica Madre y Maestra la gran Teresa de Jesús, dignaos, os ruego, aceptar estos tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri, que os ofrezco en veneración y memoria de los singulares favores y gracias que os dispensó la Santísima Trinidad. Admitid, oh bienaventurada María, este pequeño obsequio de mi pobre corazón, y con él, la humildad con que os pido por mí miserable pecador, y por todas las necesidades de los infelices hijos de Adán, y particularmente por nuestro Santísimo Padre el Soberano Pontífice, que asistido del Espíritu Santo, os ha elevado al glorioso timbre de Beata, y por todos aquellos que se glorían de devotos vuestros. Haced, oh gloriosa María, que todos unidos en una misma fe, marchemos por la práctica de las virtudes a la patria celestial, en donde unanimemente cantemos al Dios de los ejércitos himnos de alabanza por eternidad de eternidades. Amén.
   
Ahora se hará la petición a Dios de la gracia que se desea alcanzar por la intercesión de la bienaventurada María de los Ángeles.
  
GOZOS A LA BEATA MARÍA DE LOS ÁNGELES, CARMELITA DESCALZA
   
Oh Virgen, que hermosa y pura
Gozais de nuestro Señor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
  
Desde vuestra juventud
Cual humano serafín
Empezasteis en Turín
Dando pruebas de virtud;
Lejos de la multitud
Ardíais en santo amor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Siempre en llanto os derritíais
Porque el pan de santidad,
Por ser vos de tierna edad,
Recibir aún no podíais;
Ante Dios siempre os plañíais
Viendo del mundo el error:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
A esas carnes tan preciosas
Con mil penitencias duras
Aplicábaisles torturas
Crueles y dolorosas;
Y estas penas rigurosas
Las sufríais con valor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
El santo recogimiento
Del Císter tanto os gustó
La vez que se os permitió
Visitar este convento,
Que nada pudo al momento
Sacaros de su interior:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
En Turín se celebró
Del Sudario la gran fiesta,
Y teniendo lugar esta
En la procesion llovió;
Su capa un fraile os echó
Digno siervo del Señor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
  
El que Elías dio a Eliseo
Fue aquel manto para vos,
Pues de esposaros con Dios
Al punto os entró el deseo;
Ser del Carmen sin rodeo
Prometisteis al Señor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Por más que la negativa
Que os dió vuestra tierna madre
Vuestro corazon taladre,
A Dios rogais con fe viva;
Oyó Él vuestra rogativa
Concediéndoos tal favor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
  
De penitencia modelo
Fuisteis, humilde María,
Y de ella os toman por guía
Las vírgenes del Carmelo;
Padecer es vuestro anhelo
Y en ello mostrais valor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Sois mansa cual un cordero,
Como la rosa sois pura,
Sois destello de ternura,
Y hermosa como el lucero;
De obediencia sois venero,
Perfumada y bella flor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Ninguna arca guardadora
Teníais de plata y cobre
Porque vos erais tan pobre
Como humilde y bienhechora;
Rehusasteis ser priora
Cuatro veces con valor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Por catorce largos años
Con tormentos y aflicciones
Dolores, persecuciones, 
Tristezas y crudos daños,
Y del diablo los engaños
Probaros quiso el Señor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Enamorado de ver
Dios en vos tanta firmeza,
Tanta obediencia y pureza,
Se os dignó de aparecer;
Pudiste a vuestro placer
Gozar de Él en santo amor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Siendo flor tan pura y santa,
Del mundo Él os arrancó,
Que el mundo no mereció
Tener tan preciosa planta;
Hoy ya todo el mundo canta
Loores en vuestro honor:
En las horas de amargura
Endulzad nuestro dolor.
   
Calmad la borrasca impura
Del mundo devastador:
Y santa paz y ventura
Alcanzadnos del Señor.
    
Antífona. Ven, esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te preparó por toda la eternidad.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada María de los Ángeles.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que hiciste a la bienaventurada María, tu virgem vivir como un ángel, concédenos a nosotros tus siervos que, a su imitación, podamos vencer los deseos de la carne y merezcamos conseguir la compañía de los Ángeles. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 8 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Oh Beata María de los Ángeles, flor bellísima del jardin Carmelitano, y escogida por Dios desde vuestra tierna edad, para que en medio de tantas olorosas plantas como contenía aquel vergel Carmelita, os aventajarais a las demás por medio de vuestra fervorosa y humilde oración, para dar a su tiempo abundancia de frutos celestiales que fueran del agrado de vuestro divino Esposo, y pudieseis comunicar a vuestros semejantes los perfumes de esta divina virtud: yo, esposa amante de Jesús y Madre mía, espero por vuestros méritos e intercesión alcanzar el don de oración, por el cual penetre mi alma hasta el trono de Dios; y desprendida de todos los afectos de la tierra, participe de las dulzuras del Cielo. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 9 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Clementísimo Señor, que os dignasteis infundir en el corazón de María de los Ángeles tan ardiente deseo de mortificación, que a imitación de su extático Padre San Juan de la Cruz, empezó ya desde su tierna edad a macerar y crucificar con las mas rigurosas penitencias y ayunos su delicado cuerpo, de suerte que todo cuanto padecía lo tenía por nada en comparación de lo que Vos sufristeis por su amor en la Cruz: concededme Jesús mío, con el espíritu de vuestra penitente esposa, la virtud de la mortificación y penitencia, para que acierte en mi designio de reprimir los malos deseos y rebeldes apetitos que surgen de la fuente de todos mis males, mi indócil carne; y refrenado de este modo mi cuerpo, me haga digno de vuestra divina protección. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
      
DÍA CUARTO – 10 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Amantísimo Jesús mío, dulce Esposo de la Beata María de los Ángeles, a quien comunicasteis tan ciega obediencia, que cual otra Magdalena de Pazzis, por medio de esta virtud obró tantos milagros, curando enfermos y aliviando necesitados, para que se viera en ella el mérito grande de esta virtud que Vos nos habiais enseñado cumpliendo rigurosamente los decretos inefables de vuestro Padre celestial; haced, Señor, por la poderosa intercesión de vuestra esposa, a la cual con toda humildad acudo, que de tal suerte brille en mí la virtud de la obediencia, que cumpla con la mayor exactitud vuestra divina ley, y jamás me deje arrastrar de los sentimientos de mi amor propio, que a ella se opongan. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA QUINTO – 11 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, Esposo amante de las almas puras y que ponen todo su cuidado en guardar el lirio del candor y pureza virginal, y que con señales evidentes manifestasteis la suma complacencia con que os agradabais de la pureza angelical de vuestra sierva la Beata María de los Ángeles, la cual ella guardaba con tanta solicitud y cuidado, que nunca miró la cara de persona alguna hasta obligarse a ello con voto: por su protección espero, Señor, me libraréis de los asaltos y tentaciones de tan cruel enemigo, a fin de que mi alma esté adornada de tan angelical candor, que sea a vuestros ojos, como la de María, un complaciente objeto digno de vuestras eternas miradas. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO – 12 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Oh fervorosa y fiel imitadora de la pobreza de vuestro amado Esposo Jesucristo, María de los Ángeles, que en medio de la abundancia de bienes y comodidades temporales vivisteis en la mayor pobreza, prefiriendo a todos los regalos y comodidades, hacer voto de pobreza y consagrarlo todo a Dios, a imitación de los Santos moradores del Carmelo, para seguir y conformaros en todo con el divino Jesús, cuya preciosa vida fue pobre y necesitada, sin que tuviera donde reclinar su cabeza: os suplico, oh amada esposa de Jesús, me alcanceis de su Majestad la gracia de imitarle como vos en esta virtud, desprendiéndome de todas las cosas terrenas, aprovechándome de tal suerte de ellas, que no me sirvan de embarazo, sino de mucha utilidad para mi eterna salvación. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 13 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Benignísimo Jesús mío, Vos que nos insinuasteis, que de Vos habíamos de aprender la virtud de la humildad, y asegurasteis que los humildes poseerían la gloria: atended, Señor, a la profunda humildad con que procuró imitaros la Beata María de los Ángeles, siguiendo perfectamente el ejemplo de la gran Teresa su Madre y su Padre San Juan de la Cruz, pidiéndoos, como ellos, en recompensa de sus trabajos, ser despreciada por vuestro amor, por cuyo medio se atrajo vuestras miradas, las cuales la encendieron en un amor tan acendrado hacia Vos, que parecía un abrasado Serafín, y por su ardor llegó a exclamar con el Apóstol: vivo yo, mas no yo, sino Dios vive en mí: atended, digo, a la humildad de esta vuestra amada esposa, y haced que aprenda de ella a ser tan humilde, que mirándome a mí mismo no halle más que la nada, y de esta suerte se encienda mi alma en el amor de vuestra Majestad y no se deje arrebatar del amor del mundo. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA OCTAVO – 14 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, Esposo divino de la Beata María de los Ángeles, a quien comunicasteis, como a su padre el grande Elías, un celo tan ardiente de la salvacion de las almas, que no se contentó con fundar un convento en que pudieran santificarse muchas, sino que con las más fervorosas oraciones y rigurosísimas penitencias procuró la conversión de todos los que se habían apartado de Vos por sus extravíos, de suerte que fueron casi innumerables los que por sus méritos dejaron el camino de perdición en que se hallaban, volviendo a Vos por el dolor y arrepentimiento de sus pecados: obrad, Señor, por la poderosa intercesión de María, un prodigio de conversion sobre tantos cristianos que viven en nuestros tiempos extraviados y separados del redil de vuestra santa Iglesia: haced, Señor, que reconocidos todos vuelvan arrepentidos al gremio de su Madre, y a nosotros concedednos un celo tan grande de nuestra salvación, que cumplamos perfectamente las obligaciones de nuestro estado y procuremos el provecho espiritual de nuestros prójimos para que todos os gocemos eternamente. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA NOVENO – 15 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo, Esposa de la Beata María de los Ángeles, a quien favorecisteis con tan ardiente caridad para con las almas del Purgatorio, que eran el objeto de sus oraciones y penitencias y las procuraba sufragios y Misas en cuanto estaba a su alcance, hasta pediros hicierais padecer a ella, como la otra Carmelitana Francisca del Santísimo Sacramento, los tormentos que ellas tenían que sufrir en aquel lugar de expiación, y muchas veces la oisteis mandándola calenturas abrasadoras, ataques de nervios, parilesias, y otras graves enfermedades: concedednos, Señor, por los méritos de la Beata María, que de tal suerte se encienda en nuestros corazones la llama de la caridad con los fieles difuntos, que no perdonemos medio para aliviarles de sus penas, y apresuremos su salida de aquel lugar de tormentos y entren en el goce y posesion de la gloria, donde os alabarán eternamente, haciéndonos por el mismo medio participantes de su eterna felicidad. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. El Ofrecimiento y los Gozos se dirán todos los días.

LA FE DE LOS ARMENIOS EN LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
  
Asociamos a las postulaciones [de la definición solemne de la Inmaculada Concepción de la Beatísima Virgen Madre de Dios] los votos de nosotros todos, y ardientemente esperamos que en todo el mundo católico se profese lo que nosotros aquí sin ninguna discusión profesamos y con piedad seguimos, esto es, la ausencia en la benditísima Virgen de toda mancha de pecado original, y que todos los fieles la veneren como vaso lleno de sus gracias que Dios ha elegido y en la cual se ha complacido.
  
Si bien en esta nuestra Iglesia Armenia este privilegio de la Virgen María fue siempre considerado y creído de todos los fieles; y públicamente con culto extraordinario todos los años se celebre el día festivo de la Inmaculada Concepción; y si bien todos confiesan que la benditísima Virgen nunca fue afectada por la mancha primigenia y el pueblo lo proclama en los himnos eclesiásticos; con todo para que la fe de nuestra gente sea en la materia mayormente iluminada, y así obtemperantísios a los mandatos de Tu Beatitud, llamados nuestros sacerdotes, hemos reclamado en causa el argumento, y escuchados todos los pareceres, hemos acertado que en nuestra Iglesia Armenia nunca surgió duda sobre la purísima concepción de la Santísima Virgen, y que nuestra jente tanto tuvo tal convicción que siempre rechazó y aborreció la opinión contraria.
   
Indagadas además las sentencias de los Santos Padres de nuestro pueblo, hemos encontrado que ya en los primeros tiempos de la Iglesia, en los himnarios públicos eclesiásticos nunca dudaron de predicar que “la Virgen María Madre de Dios fue bendecida en el mismo vientre de su madre e inmunde de toda mancha despues que salió de él  Esa es la flor que no conoce la marchitación, esta esla hija no condenada de Adán”. Lo que significa que nunca incurrió en aquella condena que en cambio golpeó a todos los demás hombres.
   
Esta nuestra misma Iglesia Armenia se alegra con la Santísima Virgen cantando así: “Tú eres la flor íntegra, la casa del género humano, la estirpe bendita del primer padre …. liberada de la general condena de Adán”. Y otras sentencias similares se pueden encontrar en los mismos himarios, que con gozo usamos en nuestras iglesias.
   
Por estos argumentos se puede fácilmente entender cómo la doctrina de la Inmaculada Concepción de la beatísima Virgen María fuese creída por nuestro pueblo casi desde los primeros siglos de la Iglesia, y que nuestros antepasados nunca dudaron de predicarla abiertamente.
   
Por esto deseamos la recepción de esta doctrina de parte de todos y su difusión en todo el mundo católico.
  
Constantinopla, 25 de Julio de 1849
  
De Tu Beatitud, Humildísimo, Obsecuentísimo y Obedientísimo Siervo e Hijo,
   
ANTONIO HASSUN, Arzobispo Primado Armenio de Constantinopla.
   
Pareri dell’Episcopato Cattolico, de’Capitoli, di Congregazioni, di Università, di Personaggi ragguardevoli, ecc. ecc. sulla definizione dogmatica dell’Immacolato concepimento della B. V. Maria rassegnati alla Santità di Pio IX P. M. in occassione della sua Enciclica data da Gaeta il 2 Febbraio 1849, 1.ª Parte – Volumen I. Roma, Imprenta de la Civiltà Cattolica, 1851

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA DÉCIMO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 10.ª: Virum dolórum et sciéntem infirmitátem. (Varón de dolores y que sabe de trabajos. Isaías LIII, 3).
Así llamó el profeta Isaías a Jesucristo, el hombre de dolores; sí, porque este hombre fue engendrado para padecer, y desde niño comenzó a sufrir los mayores dolores que jamás habían sufrido los otros. El primer hombre Adán tuvo algún tiempo en que gozó en esta tierra las delicias del paraíso terrenal. Pero el segundo Adán, Jesucristo, no tuvo momenlo alguno de su vida que no estuviese lleno de afanes y agonías; habiéndole ya afligido desde niño la vista funesta de todas las penas e ignominias que debía padecer en su vida, y especialmente después en su muerte, sumergido en una tempestad de dolores y oprobios; como ya predijo David por aquellas palabras: He llegado a alta mar, y la tempestad me ha anegado (Salmo LXVIII, 3). Jesucristo desde el vientre de María aceptó la obediencia dada a Él por el Padre, acerca de su Pasión y muerte: Factus obœ́diens usque ad mortem (Efesios II, 8) pues que desde el vientre de María previó los azotes, y ofreció a estos sus carnes: previó las espinas y ofrecióles su cabeza: previó las bofetadas y ofreció sus mejillas: previó los clavos y ofreció las manos y los pies: previó la cruz y ofreció su vida. De aquí fue que nuestro Redentor desde la primera infancia, en todos los momentos de su vida padeció un continuo martirio, y este le ofreció sin cesar por nosotros al eterno Padre. Pero lo que más le afligió fue la vista de los pecados que debían cometer los hombres, aun después de su penosa Redención. Conocía bien con su luz divina la malicia de todos los pecados, y para quitarlos venía al mundo; mas viendo además un número grande que se habían de cometer despues, esto dio mayor pena al Corazón de Jesús que las penas que han padecido y padecerán todos los hombres de la tierra.
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Dulce Redentor mío, ¿cuándo será que yo comience a ser agradecido a vuestra bondad infinita? ¿Cuándo comenzaré a reconocer el amor que me habeis tenido, y las penas que por mí habeis sufrido? Hasta aquí en vez de amor y gratitud os he dado ofensas y desprecios. ¿Deberé, pues, seguir siempre viviendo ingrato a Vos, Dios mío, que nada habeis excusado por conquistaros mi amor? No, Jesús mío, no ha de ser así. Yo quiero en los días que me restan de vida seros agradecido, y Vos me habeis de ayudar. Si os he ofendido, vuestras penas y vuestra muerte son mi esperanza. Vos habeis prometido perdonar al que se arrepiente. Yo me arrepiento con toda el alma de haberos despreciado. Cumplid vuestra palabra, amor mío, perdonadme. Oh mi amado Niño, en ese pesebre os contemplo clavado ya en la cruz que teneis presente y aceptais por mí. Infante mío crucificado, os diré, yo os doy gracias y os amo. Vos sobre esa paja, padeciendo por mí, y preparándoos ya para morir por mi amor, me convidais y mandais que os ame diciendo: Amarás al Señor tu Dios. Y yo no deseo otro que amaros. Ya, pues, que de mí quereis ser amado, dadme todo el amor que de mí exigís. El amor hacia Vos es don vuestro, y el don más grande que podeis hacer a un alma. Aceptad, oh Jesús mío, por amante vuestro un pecador que tanto os ha ofendido. Vos habeis venido del Cielo a buscar las ovejuelas perdidas: buscadme, pues, que yo no busco a otro que a Vos. Quereis mi alma, y ella no quiere a otro que a Vos. Amais a quien os ama diciendo: Diligéntes me díligo. Yo os amo, amadme también Vos, y si me amais, atadme a vuestro amor, y atadme de manera que no pueda separarme más de Vos. María madre mía, ayudadme. Sea también vuestra gloria ver amado a vuestro Hijo de un miserable pecador, que antes tanto le ha ofendido.

lunes, 6 de diciembre de 2021

EL MESIANISMO JUDÍO ES DISTINTO AL DEL ANTIGUO TESTAMENTO

«El judaísmo, con la astucia prodigiosa de la raza y el odio a la Iglesia que, demuestra providencialmente, como una profecía siempre viva, con su existencia, profesa ahora un "mesianismo" que nada tiene que ver con el antiguo». (JUAN VÁSQUEZ DE MELLA)
   
   
«El pueblo judío en su conjunto será su Mesías. Su reinado sobre el universo se obtendrá por la unificación de las otras razas humanas, la supresión de las fronteras y las monarquías, que son la antemuralla del particularismo, y el establecimiento de una República Universal que reconocerá por todas partes los derechos de ciudadanía a los judíos. En esta organización nueva de la humanidad, los hijos de Israel actualmente dispersos en toda la superficie del globo, aunque de una misma raza y de una misma formación tradicional sin formar pues una nación distinta, devendrán en todas partes sin oposición el elemento dirigente, sobre todo si ellos llegan a imponer sobre las masas obreras la dirección estable de algunos entre ellos. Los gobiernos de las naciones que forman la República Universal pasarán todos, sin esfuerzo, en manos israelitas, en favor de la victoria del proletariado. La propiedad individual podrá luego ser suprimida por los gobernantes de raza judía que administrarán totalmente la fortuna pública. Así se realizará la promesa del Talmud que, luego que vengan los tiempos del Mesías, los judíos tendrán en sus manos los bienes de todos los pueblos del mundo». (Carta del rabino Baruch Lévy a Karl Marx, 1848. En “La revue de Paris”, 1 de Enero de 1928, pág. 574).

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA NOVENO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 9.ª: Diléxit nos, et trádidit semetípsum pro nobis. (Nos amó y se entregó a Sí mismo por nosotros. Efesios V, 2).
Considera cómo el Verbo eterno es aquel Dios infinitamente feliz en Sí mismo; de manera que su felicidad no puede ser ya más grande, ni la salvación de todos los hombres podía aumentarla, ni disminuirla cosa alguna. Y con todo, ha hecho y padecido tanto por salvar a nosotros miserables gusanos, que «si su bienaventuranza (dice Santo Tomás) hubiese dependido de la del hombre, no habria podido padecer ni sufrir más», Quasi sine ipso beátus esse non posset. Y en verdad, si Jesucristo no pudiera haber sido bienaventurado sin redimirnos ¿cómo hubiera podido humillarse más de lo que se ha humillado, hasta tomar sobre Sí nuestras enfermedades, los abatimientos de la infancia, las miserias de la vida humana, y una muerte tan cruel e ignominiosa? Solo un Dios era capaz de amar con todo exceso a nosotros miserables pecadores, que éramos tan indignos de ser amados. Dice un devoto autor, que si Jesucristo nos hubiese permitido pedirle las pruebas más grandes de su amor, ¿quién jamás se habría atrevido a demandarle que se hiciese niño como nosotros, que se vistiese de todas nuestras miserias, y además fuese el más pobre entre todos los hombres, el más vilipendiado y el más maltratado, hasta morir por manos de verdugos y a fuerza de tormentos sobre un infame patíbulo, maldecido y abandonado de todos, hasta de su mismo Padre que desampara el Hijo, por no dejarnos sepultados en nuestras ruinas? Pero lo que nosotros no nos habríamos ni aun atrevido a pensar, el Hijo de Dios lo pensó, y lo ha ejecutado. Desde niño se ha sacrificado por nosotros a las penas, a los oprobios y a la muerte. Diléxit nos, et trádidit semetípsum pro nobis. Nos ha amado, y por amor se nos ha dado a Sí mismo, a fin de que ofreciéndole  por víctima al Padre en satisfacción de nuestras deudas, podamos por sus méritos alcanzar de la bondad divina cuantas gracias deseemos: víctima más estimada al Padre, que si le fuesen ofrecidas las de todos los hombres y de todos los Ángeles. Ofrezcamos, pues, nosotros siempre a Dios los méritos de Jesucristo, y por ellos pidamos y esperemos todo bien.
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
¡Jesús mío! Demasiada injusticia haría yo a vuestra misericordia y a vuestro amor, si después que me habeis dado tantas muestras del afecto que me teneis, y de la voluntad de salvarme, desconfiase de vuestra piedad y amor. ¡Mi amado Redentor, yo soy un pobre pecador, pero a estos habeis venido Vos a buscar, según aquello que dijisteis: No he venido a llamar los justos, sí los pecadores. Soy un pobre enfermo, pero a estos habeis venido a curar. Estoy perdido por mis pecados, mas a tales perdidos habeis venido a salvar, porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que había perecido! (San Mateo XVIII, 11). ¿Qué puedo temer, pues, si quiero enmendarme y ser vuestro? Solamente debo temer de mí y de mi debilidad; pero esta mi debilidad y pobreza debe aumentarme la confianza en Vos, que habeis protestado ser el refugio de los pobres, y escuchar sus deseos [Factus est Dóminus refúgium páuperi (Salmo IX, 10). Desidérium páuperum exaudívit Dóminus (Salmo X, 17)]. Esta gracia, pues, os pido, Jesús mío, dadme confianza en vuestros méritos, y haced que por ellos siempre me encomiende a Dios. Padre eterno, salvadme del Infierno, y antes del pecado por amor de Jesucristo. Por los méritos de este Hijo dadme luz para seguir vuestra voluntad: dadme fuerza contra las tentaciones; dadme el don de vuestro santo amor. Y sobre todo os suplico me deis la gracia de pediros siempre que me ayudeis por amor de Jesucristo, el cual ha prometido que Vos concederéis cuanto os pidiéremos en su Nombre. Si de esta manera continúo pidiéndoos, ciertamente me salvaré; pero si no lo hago así, me perderé seguramente. María Santísima, alcanzadme esta gracia suma de la oración de perseverar encomendándome a Dios y también a Vos, que alcanzais de Dios cuanto quereis.

domingo, 5 de diciembre de 2021

SACERDOTE GRIEGO: «¡PAPA, TÚ ERES HEREJE!»

Ayer 4 de Diciembre, en el marco del viaje de Francisco Bergoglio a Grecia, este fue al palacio arzobispal ortodoxo a visitar a Jerónimo II Liapis, arzobispo de Atenas y toda Grecia. En ese momento, un sacerdote ortodoxo gritó en alta voz «¡Papa, tú eres hereje! ¡Debes arrepentirte!» (en griego «Πάπα, είσαι αιρετικός! Πρέπει να μετανοήσει!»), siendo detenido por la policía griega, que lo condujo lejos de la locación.
  

El sacerdote cayó al suelo cuando la policía se lo llevó, y Francisco Bergoglio pareció no darse cuenta mientras caminaba hacia la residencia para su reunión privada con Liapis.

El incidente siguió a pequeñas protestas contra el Papa en su anterior escala, la isla de Chipre, que también es predominantemente ortodoxa (solo hay 25.000 católicos, en su mayoría trabajadores de las Filipinas y el sudeste asiático). Mientras celebraba la “misa” en el Estadio de la Asociación Gimnástica Panchipriota de Nicosia, la (dividida) capital chipriota, el viernes 3 de Diciembre, un grupo de ortodoxos protestaron fuera con banderas griegas y pancartas diciendo entre otras cosas «Papa, vete a tu casa», «Chipre es ortodoxo», «Hubo tres caídas aterradoras en la historia: 1) La caída de Adán. 2) La caída de Judá. 3) La caída del Papa», «El Papa es un cismático y un hereje», «La doctrina de la infalibilidad de los Papas es no solo una herejía, sino una ultraherejía», «Los latinos (papistas) son herejes y no bautizados», «PAPA EST PERSÓNA NON GRATA», «No a la panreligión (πανθρησκεία) del Papa», «Ortodoxia = Libertad, Papa = Globalización, Papa = Esclavitud», «No nos inclinamos ante la Pax Vaticana», o  «Maldito sea el Papa, él es la causa de todo el mal que vendrá». 
   

Incluso antes hubo un comunicado de los organizadores de la protesta:
«La protesta es contra la visita del Papa herético a Chipre. La astuta y oportunista gira del Papa busca promover los catastróficos planes mundiales del Nuevo Orden Mundial del Anticristo en los asuntos eclesiásticos y políticos, y en nuestro Chipre mártir. Como Cristianos Ortodoxos, debemos expresar nuestra oposición e insatisfacción contra la presencia del representante y promotor de la PANRELIGIÓN, EL ECUMENISMO Y NUESTRA ESCLAVITUD CATÓLICA».
Pero también hubo protestas más “terrenales”: Ersin Tatar, “presidente” de la República Turca del Norte de Chipre, criticó que Bergoglio solo visitara a los grecochipriotas. «Es una fuente de dolor para nosotros que el Papa Francisco visite únicamente el Chipre griego. Hay dos pueblos en Chipre. En Chipre no solo viven cristianos griegos, sino también musulmanes turcos. Esta es una de las realidades básicas de Chipre», dijo.

DISCURSO DEL BEATO NICOLÁS TAVELIĆ ANTE EL CADÍ DE JERUSALÉN

«Cuando los llevan ante el Cadí, [Nicolás Tavelic, Pedro de Rodez y Esteban de Cúneo] desenrollan sus papeles escritos en árabe, pero en letras latinas, como ya hemos mencionado, y comienzan a leer y explicar: “Señor cadí y todos vosotros, por favor, permitidnos hablar y por favor escuchad nuestras palabras, porque todo lo que os diremos es verdadero y justo, sin ningún engaño, y muy útil para vuestras almas.
     
Esto es lo que tenemos que deciros. Primero: vuestra ley no es dada por Dios ni es de Dios, por eso no es buena. Segundo: vuestra ley es lo peor porque se basa en la sensualidad y no en la espiritualidad, en la mentira y no en la verdad, os lleva a la ruina, no a la salvación.
   
Ignorando las objeciones, juramentos e insultos, el proverbio prueba esto: Vuestra ley ordena que haya más esposas, mientras que Dios inicialmente ordenó que un hombre tenga una sola esposa, y ningún hombre bajo pecado mortal podía tener más de una esposa. Solo el Señor les había otorgado un privilegio especial en este asunto a los antiguos Patriarcas con el fin de difundir la raza humana. Además, vuestra ley enseña que disfrutaréis en la gloria eterna de muchas mujeres y de una variedad de comidas y bebidas, pero esto no es cierto porque el Salvador Jesucristo dijo que no se casan ni se dan en casamiento en el cielo, sino que serán como ángeles de Dios; en cambio, si el hombre come, tiene que digerir y expulsar lo que no corresponde a la bienaventuranzaeterna. También: el que tiene relaciones con una mujer crea decadencia, y la decadencia se opone a la bienaventuranza eterna.
   
También decimos que vuestra ley es ley de condenación y mentira y que no hay ni una pizca de verdad en ella, y nuestra ley es verdadera y santa, porque Cristo, el Hijo del Dios viviente, dice en su Santo Evangelio: Todo aquel que cree en Cristo el Hijo de Dios y es bautizado, será salvo, y el que no crea, será condenado. Pero no creéis en el Hijo de Dios y no estáis bautizados porque guardais las pésimas leyes que Mahoma os ha dado. Por eso os decimos que según el Santo Evangelio y la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, no podéis ser salvo de esta manera”.
   
El cadí, sus consejeros y una gran multitud de pueblo estaban enojados por esta y otras explicaciones. Inmediatamente, el padre guardián de Monte Sión fue convocado como anfitrión de estos santos y celosos monjes, y ante él el cadí dijo a dichos hermanos: “Las palabras que habéis hablado, ¿las habéis dichado con sabiduría o imprudencia?”. A esto respondieron: “Todo lo que hemos dicho, lo hemos dicho reflexivamente, con plena conciencia y sentido común, por celo religioso por la salvación de las almas”. Entonces el cadí continuó: “¿Revocaréis lo que dijisteis?”. Respondieron esto: “No nos retractaremos de ninguna palabra hablada. Para confirmar esto, estamos listos para soportar grilletes, azotes, la mazmorra e incluso la muerte misma. Preferimos soportar todo esto, en lugar de decir algo ahora en contra de las afirmaciones hechas”. Entonces el cadí, habiendo escuchado por primera vez a sus consejeros, pronunció una sentencia de muerte sobre el beato Nicolás y sus compañeros. Al escuchar esta multitud de personas presentes, comenzó a gritar: “¡Matadlos, que no vivan más!”».
    
Opúsculo Vida del Beato Nicolás Tavelic, mártir. Monasterio franciscano conventual de Spalato (Split), Croacia, 1939, pág. 8-9. Traducción propia.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA OCTAVO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 8.ª: Deus autem, qui dives est in misericórdia, propter nímiam charitátem suam qua diléxit nos, et cum éssemus mórtui peccátis, convivificávit nos Christo. (Mas Dios, que es rico en misericordia, por su extremada caridad con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por los pecados, nos dió vida juntamente con Cristo. Efesios II, 4-5).
Considera que la muerte del alma es el pecado; pues que este enemigo de Dios nos priva de la divina gracia, que es la vida del alma. Nosotros, miserables pecadores, por puestras culpas estábamos ya todos muertos y condenados al Infierno. Dios, por el inmenso amor que tenía a nuestras almas, quiso volvernos la vida, y ¿qué hizo? Envió a la tierra su Unigénito para que muriese, a fin de que Él mismo nos recobrase la vida con su muerte. Con razón, pues, el Apóstol llama a esta obra de amor extremada caridad. Sí, porque no pudiera jamás esperar el hombre recibir de un modo tan amoroso la vida, si Dios no hubiese hallado esta manera de redimirle para siempre, ætérna redemptióne invénta (Hebreos IX, 12). Estaban todos los hombres muertos, y no había redención para ellos. Pero el Hijo de Dios, por las entrañas de su misericordia, viniendo del Cielo, óriens ex alto, nos ha dado la vida; y por esto justamente llama el Apóstol a Jesucristo nuestra vida. He aquí a puestro Redentor, que vestido ya de carne y hecho niño nos dice: «He venido para que tengan vida, y la tengan en abunduncia» (San Juan X, 10). A este fin vino a tomar sobre sí la muerte, para darnos la vida. Razón es, pues, que nosotros vivamos solamente para aquel Dios que se ha dignado morir por nosotros: razón es que Jesucristo sea el único Señor de nuestro corazón, ya que ha derramado su Sangre y dado la vida para ganárselo; porque, como dice San Pablo: «Por esto murió Cristo y resucitó, para ser Señor de muertos y de vivos» (Romanos XIV, 9). ¡Oh Dios! ¿Quién será aquel ingrato e infeliz, que creyendo por la fe haber muerto un Dios para cautivarse su amor, rehúse después amarle; y renunciando a su amistad, quiera hacerse voluntariamente esclavo del Infierno?
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
¡Con que, Jesús mío, si Vos no hubiéseis aceptado y sufrido la muerte por mí, yo habría quedado muerto en mi pecado, sin esperanza de salvarme, y de poder ya más amaros! Pero después que con vuestra muerte me habeis alcanzado la vida, ¡yo de nuevo la he perdido voluntariamente tantas veces, volviendo a pecar! Vos habeis muerto por ganar mi corazón, y yo rebelándome contra Vos, lo he hecho esclavo del demonio. Os he perdido el respeto, y he dicho no quereros por mi Señor. Todo es verdad; mas lo es también que Vos no quereis la muerte del pecador, sí que se convierta y viva; y por esto habeis muerto, por darnos la vida. Yo me arrepiento de haberos ofendido, Redentor mío amado, y Vos perdonadme por los méritos de vuestra Pasión; dadme vuestra gracia; dadme aquella vida que me habeis adquirido con vuestra muerte, y de hoy en adelante dominad plenamente en mi corazón. No, no quiero que sea más dueño el demonio; él no es mi Dios, no me ama, nada tampoco ha padecido por mí. Por lo pasado, no ha sido verdadero señor de mi alma, sino ladrón; Vos solo, Jesús mío, sois mi verdadero dueño, que me habeis criado y redimido con vuestra Sangre; Vos solo me habeis amado, y amado tanto. Razón es, pues, que sea solamente vuestro en el tiempo que me resta de vida. Decid qué es lo que queréis de mí, que todo quiero hacerlo. Castigadme como os plazca, yo todo lo acepto. Ahorradme solo el castigo de vivir sin vuestro amor, haced que os ame, y despues disponed como querais de mí. María Santísima, refugio y consuelo mío, recomendadme a vuestro Hijo. Su muerte y vuestra intercesión son toda mi esperanza.