«De los diversos medios subsidiarios que emplea la masonería, la propaganda en prensa y cine, así como los movimientos revolucionarios, son quizás los más tangibles y evidentes en la actualidad. Según varios documentos masónicos, algunos de los cuales hemos citado, parece que los líderes del movimiento anticristiano se apoyan en gran medida en la prensa pública como uno de sus instrumentos más eficaces. La gran prensa capitalista de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia está ahora controlada casi en su totalidad por los grandes financieros judíos internacionales. Los órganos más influyentes son propiedad de ellos o de sindicatos sobre los que ejercen un control efectivo. Incluso entre los propios periodistas, el elemento judío es predominante. En los periódicos que no son propiedad directa de judíos, la influencia judía suele predominar en la dirección. En tales casos, el editor, los críticos de arte, los principales corresponsales extranjeros, o todos ellos, suelen ser judíos.
Aparte del control o la propiedad directa de la prensa, ejercida por sindicatos o individuos judíos; y aparte también de los judíos que desempeñan un papel destacado en el trabajo periodístico propiamente dicho, es un hecho reconocido que prácticamente toda la prensa secular de Gran Bretaña y Estados Unidos está efectivamente dominada, a través de las páginas publicitarias, por los grandes intereses financieros y comerciales que los judíos controlan en gran medida, y cuyo disgusto ningún editor se arriesgará a provocar.
No solo la llamada prensa capitalista, sino incluso la prensa socialista mundial, es propiedad de financieros judíos y está controlada por ellos. Así, “el editor del gran periódico socialista de Nueva York, Vorwärts, es el judío Abraham Cahan” [1]. “La fundación del principal periódico socialista francés, Humanité, fue obra de miembros judíos del círculo financiero de élite: Rothschild, Dreyfus, etc.”. Lo mismo ocurre con las otras dos principales revistas socialistas francesas, L’Aurore y Le Bonnet Rouge.
Una vez más, las grandes agencias de noticias del mundo, como Reuter y Wolff, las principales agencias británica y alemana, así como Havas, la principal agencia francesa (que provee a muchos periódicos tanto de noticias como de préstamos), son propiedad de judíos o están controladas por ellos [2]. Además de estas agencias, la recién fundada JTA (Agencia Telegráfica Judía) proporciona noticias gratuitamente a la mayoría de los grandes diarios. Incluso los periodistas o editores católicos, o aquellos que no simpatizan con los ideales masónicos o judíos, tienden a aceptar acríticamente las noticias que difunden estas agencias; aunque dichas noticias suelen ser engañosas y, con demasiada frecuencia, insidiosamente hostiles al cristianismo.
No afirmamos que todos los propietarios de periódicos o periodistas judíos sean masones, ni que sean agentes activos del movimiento masónico contra el cristianismo; pero, a juzgar por la conexión generalmente reconocida entre la masonería y el judaísmo moderno, de la que ya hemos hablado, y por los repetidos testimonios en documentos masónicos auténticos sobre la dependencia de los poderes masónicos del control de la prensa para promover sus propósitos y, sobre todo, en vista de la propaganda constante e insidiosa contra los ideales cristianos y los intereses católicos que caracteriza a la prensa controlada por judíos en todo el mundo, uno se ve obligado a concluir que este control judío se ejerce, en términos generales, en interés del naturalismo y, en su conjunto, es definitivamente anticatólico.
“El judío [escribe Lazare] no se contenta con descristianizar, sino que judaiza; destruye la fe católica y protestante; provoca la indiferencia religiosa; pero también impone a aquellos cuya fe destruye sus propias concepciones del mundo, de la moral y de la vida humana; trabaja en su tarea ancestral: la destrucción de la religión de Cristo”.
Lo que aquí se dice de la prensa se aplica con igual o incluso mayor fuerza al cine; prácticamente todo el cual, en los dos continentes de Europa y América, está en manos de los judíos. Por lo tanto, difícilmente puede ponerse en duda la considerable exactitud del resumen que el Dr. Eberle hace del caso.
“Los judíos controlan los principales órganos de opinión pública del mundo. La perspectiva intelectual y los intereses particulares de la nación judía son siempre los factores decisivos a la hora de seleccionar temas y noticias, así como de determinar el tratamiento que se les da. […]. Los principales equipos editoriales están empleados para servir a los intereses y promover los ideales y las esperanzas del judaísmo”.
Que los ideales y las esperanzas del judaísmo, o al menos de sus líderes, sean antagónicos al cristianismo y estén más o menos en consonancia con los objetivos de la masonería no admite negación ni duda.
Estamos familiarizados con los métodos empleados por la prensa y el cine para impregnar el cuerpo político con principios e ideales anticristianos. La dosis administrada en cada ocasión suele ajustarse a las predisposiciones de los lectores o del público, preparando inconscientemente la mente y el carácter para algo más fuerte. Poco a poco, la opinión pública se acostumbra a escenas y visiones de la vida que, años atrás, habrían escandalizado y provocado reacciones. Así, la opinión pública se desmoraliza gradualmente y se aleja de la antigua tradición y perspectiva cristianas; y, al cabo de un tiempo, la vida pública se descristianiza prácticamente por completo».
PADRE EDWARD J. CAHILL CULHANE SJ, The Framework of a Christian State: An Introduction to Social Science (El marco de un Estado cristiano: Introducción a la ciencia social), cap. XIII, art. 4.º. Dublín, 1932, pág. 240-ss.
NOTAS (Por el traductor)
[1] Vorwäts! (¡Adelante!) es el nombre del periódico del Partido Socialdemócrata alemán. La revista judía Forward fue fundada por el judío ruso Avrom Safranovitch/Abraham Cahan Goldarbeiter 11 en 1897 como el diario yidís Forverts (פֿאָרווערטס), del antiguo Partido Socialista de América.
[2] El vínculo entre las tres grandes agencias de prensa era porque sus respectivos fundadores Bernhard “Benda” Wolff Bamberger e Israel Beer Josaphat/Paul Louis Reuter Sanders habían trabajado en la agencia de prensa de Charles-Louis Havas Belard (que era judío), y estas se repartieron la cobertura del mundo en lo que se conoció como “El gran anillo”.








