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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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sábado, 18 de septiembre de 2021

LA DERROTA HUMILLANTE DE SAN JUAN DE ACRE

Por Manuel Pérez Villatoro para ABC (España).
   
  
   
El asedio de San Juan de Acre fue para los cristianos lo que, siglos después, sería para el Imperio español la defensa en Filipinas de la iglesia de Baler. A saber: un hecho heroico que no pudo evitar el descalabro y el fin de una era. En el caso de los hombres de la rojigualda, la desaparición de sus posesiones coloniales; en el de los cruzados, la destrucción del que era su último bastión de importancia en Tierra Santa. Lo que no se les puede negar a aquellos caballeros de 1291 es que, a pesar de estar rodeados por un gigantesco ejército musulmán, la mayoría prefirió resistir y caer en combate a salir por piernas. Y así lo hicieron, encabezados por los mejores soldados del Temple, durante seis semanas.
   
Quizá por ello escoció, todavía más, la carta que el sultán Al-Ashraf Jalil, a la cabeza de uno de los mayores ejércitos musulmanes vistos en Tierra Santa, envió al rey de Cilicia tras la victoria. Misiva en la que se jactaba de haber violado, matado y asesinado a los cristianos que defendían Acre y que recoge, de forma pormenorizada, el historiador Roger Crowley en su última obra: ‘La torre maldita. La última batalla de los cruzados por Tierra Santa’ (Ático de los libros, 2020). Un libro que se zambulle de lleno en el período más amargo para los cruzados: aquel en el que, poco a poco, sin prisa pero sin descanso, se vieron obligados a ceder terreno ante las fuerzas sarracenas.
   
Como es habitual en él, Crowley enarbola el relato a través de una infinidad de fuentes, primarias y secundarias. Algunas de ellas, no traducidas hasta ahora a nuestro idioma. El resultado es un texto ameno, pero no por ello menos concienzudo, en el que se explican desde las causas que provocaron la caída de Acre, hasta la batalla por la urbe. Esta última, jornada a jornada y haciendo especial hincapié en factores usualmente olvidados como las potentes máquinas de asedio sarracenas o las intrigas políticas que, también, provocaron la pérdida de la última perla de Tierra Santa.
   
Hacia Acre
Allá por 1273, cuando el mundo cristiano vivía momentos de cambio (entre los mismos, el nombramiento de Guillaume de Beaujeu como Gran Maestre de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo), la situación no podía ser peor para los hombres de la cruz afincados en Tierra Santa. Todo había comenzado en el año 1187 con la pérdida de la ciudad de Jerusalén -sagrada para los cristianos por ser en la que murió Cristo- a manos del popular Saladino. A partir de ese momento, y como bien señala Crowley en ‘La torre maldita’, las derrotas se generalizaron en su territorio a manos de los guerreros de la media luna.
  
Primero cayó la ciudad de Antioquía en 1268. Luego fueron las fortalezas de Chastel Blanc, el Krak y Monfort en 1272; todos ellos, importantes enclaves de los cruzados. Para terminar, 16 años después -en el marco de una nueva ofensiva musulmana- le tocó el turno a Trípoli. Poco podían hacer los cristianos para resistir aquella avalancha militar. Tan solo lograron llegar a un acuerdo, una tregua poco fiable, para evitar que los hombres de la media luna atacasen Acre; una ciudad ubicada a orillas del Mediterráneo en la que residían las principales órdenes religiosas y militares.
  
Dos décadas después, en 1290, los máxima de los cristianos consistía en no romper la tregua con los musulmanes. Y no porque no quisieran, sino porque sabían que enfrentarse al poderoso ejército del sultán significaría la destrucción total de su renqueante reino. Por desgracia para ellos, el destino quiso que ese mismo año desembarcara en Acre una partida de cruzados italianos que fueron definidos en las crónicas de la época como «bebedores, revoltosos y difíciles de mandar».
   
Asedio de San Juan de Acre (Bibloteca Municipal de Lyon, Manuscrito 828, fol. 33r, c. 1280)
   
Desesperados por no conseguir riquezas, los recién llegados faltaron a su honor robando y asesinando a multitud de mercaderes musulmanes en la ciudad. La situación fue aprovechada por el Sultán Qalawun, que armó un ejército de 160.000 infantes y 60.000 jinetes para tomar, de una vez por todas, Acre. El 5 de abril Al-Ashraf (nombrado líder tras la muerte de Qalawun) posicionó a sus tropas frente a la ciudad. La batalla iba a comenzar y los cristianos, al ver con tristeza el contingente que llegaba a sus puertas, eligieron a Guillaume de Beaujeu, Gran Maestre de la Orden del Temple, para dirigir las defensas.
  
El día 7 de mayo de 1291 comenzó el asedio musulmán, cuyo ejército se apoyó en sus máquinas de guerra para, en menos de un mes, atravesar la primera muralla y llegar hasta la Torre Maldita, una de las defensas más destacadas de la urbe. El 16 de mayo fue tomada la Torre del Rey, lo que dejó el paso franco a los hombres del sultán para lanzarse en tromba contra la muralla interior de la ciudad dos días después. Aquí empezó una verdadera matanza de cristianos por parte de unas tropas que, todavía, recordaban las barbaridades perpetradas por los hombres de la cruz contra sus ciudadanos en años anteriores.
  
Día horrible
El 18 de mayo el vendaval musulmán cayó sobre la ciudad e hizo tambalearse sus cimientos. «Sabed que ese día fue terrible», escribió angustiado uno de los cronistas, conocido como el Templario de Tiro. No hubo piedad para una urbe que no se había rendido. Al ver las puertas caer, la población, hasta ese momento convencida de la seguridad que ofrecía el acero de los caballeros cristianos, entró en pánico y se abalanzó, a todo correr, sobre el puerto, única forma de hacer una finta a la muerte. «Las damas, los burgueses las doncellas y otras gentes menores huyeron corriendo por las calles, con sus hijos en brazos, en un llanto desesperado», confirmó el mismo autor en sus textos.
   
La triste realidad es que había muy pocos barcos que pudieran evacuar a la población. Tan solo algunos de vela de diferentes nacionalidades. Como explica el autor en su nueva obra, la mayoría de los capitanes aprovecharon la coyuntura y exigieron a todos los refugiados que pagaran a cambio de un lugar en cubierta. Aquellos cuya bolsa estaba vacía no pudieron embarcar. Al final, el mercadeo provocó que se salvaron mayoritariamente los ricos y los notables. Hasta Roger de Flor, Templario a los mandos del gigantesco buque ‘Halcón', fue acusado de exigir oro y joyas a las damiselas que pedían auxilio desde la costa. «Se llevó un gran tesoro y a mucha gente importante», explicó el Templario de Tiro.
   
Tropas musulmanas que asediaron la ciudad de Acre (Miniatura de Fleurs des histoires de la terre d’Orient, Biblioteca Nacional de Francia, Manuscrito NAF 886 fol. 31v, c.1300-1325)
   
Las diferentes crónicas analizadas por Crowley narran el desconcierto que se vivió con la entrada de los musulmanes en Acre. «Resonaban los alaridos aterrorizados de hombres, mujeres y niños que no escaparon, atrapados miserablemente o cercados en plazas, calles, casas y esquinas de la ciudad», escribió un superviviente. Otro dejó sobre blanco que «los vínculos de la piedad natural se rompieron» y que «el padre no pensaba en el hijo, ni el hermano en el hermano, ni el marido en la esposa». Nadie se molestaba en ayudar a su vecino o a su familiar.
  
La única máxima era escapar de las cimitarras al precio que fuese. En las calles, muchos civiles se asfixiaron cuando la turba, desconcertada, se los llevó por delante. El Templario de Tiro rememoró la «horrible visión de niños pequeños tirados por el suelo y que los caballos habían pisoteado hasta destriparlos» o la triste estampa que dejaron las madres que, con sus pequeños en brazos, intentaron nadar hasta los buques que se alejaban en dirección a Chipre. Mujeres, estas últimas, que dejaron este mundo ahogadas cuando la extenuación las venció.
   
Saqueo y violaciones
Por si aquel caos no fuera suficiente, el ejército musulmán, sus esclavos y los pillos de la ciudad se dieron al saqueo y a las violaciones. Crowley sentencia que mujeres y niños fueron trofeos y que la barbarie fue «febril y espectacular». A pesar de que los nobles cristianos habían hecho todo lo posible por llevarse las riquezas, tesoros como vasos de cristal e incrustaciones de oro, perlas, monedas y lingotes venecianos fueron sustraídos a sus dueños. Algo similar sucedió con otras tantas obras de arte, aquellas, eso sí, que no fueron destruidas a golpe de fuego o espadazos. Los textos clásicos lo contaron de esta guisa: 
«En un caso, dos sarracenos se enzarzaron en una pelea por una mujer y acabaron matándola, en otro caso, arrancaron el bebé que apretaba junto al pecho a una mujer que habían capturado; arrojaron al niño a al suelo y los caballos lo pisotearon, de modo que murió. También hubo un caso en el que el marido e hijo de una mujer estaban enfermos o heridos por una flecha en la casa y ella los abandonó y huyó. Los sarracenos los mataron a todos».
   
En mitad de ese caos, de aquella caída de un gigante cuyos pies de piedra habían ido, poco a poco, convirtiéndose en barro, algunos caballeros cristianos se arremolinaron en las bocacalles de Acre decididos a detener al enemigo. O a morir por Dios, más bien, pues poco podían hacer. En algunos casos obligaron a retroceder a los invasores, aunque, con el paso de las horas primero y los días después, el hambre, la sed y el agotamiento, fueron aniquilados. Crowley señala que todos recibieron la condición de mártires. El dominico Nicolás de Hanapes, último patriarca de Jerusalén, quiso dirigir a todos aquellos héroes, pero fue llevado a rastras hasta una barca mientras maldecía. Al final cumplió su deseo y no abandonó la urbe; se ahogó en extrañas circunstancias.
  
Carta dolorosa
Ante la imparable marea sarracena, Hospitalarios, Caballeros Teutónicos y Templarios respondieron encerrándose en sus torres y fortalezas junto a todos los civiles que pudiesen llegar hasta ellos. Las dos primeras órdenes capitularon, a cambio de amnistía, en las jornadas siguientes. Se desconoce que sucedió con los supervivientes, aunque el geógrafo del siglo XIV Abu al Fida sugiere que fueron pasados por la espada: «El sultán dio órdenes de decapitar hasta el último hombre en Acre». El castillo de los Pobres Caballeros de Cristo, bien defendido, de sólidos muros y cerca de puerto, se convirtió, así, en el último baluarte de la cruz en Tierra Santa.
  
Los Templarios mantuvieron a raya a los musulmanes durante nada menos que diez días de infernales combates. Una semana y media en la que, incluso, llegaron a aceptar una ofrenda de paz que, en realidad, resultó ser una trampa para acabar con ellos. Existen diferentes narraciones sobre lo que ocurrió después de que los enemigos derrumbasen los primeros muros de su fortaleza. Una de ellas afirma que los supervivientes se rindieron y fueron masacrados. Otra, la Crónica del monasterio de San Pedro de Erfurt, es mucho más épica:
«Cuando los Templarios y los demás que se habían unido hasta allí comprendieron que no les quedaban suministros y que no había esperanzas de recibirlos mediante ayuda de nadie, hicieron de la necesidad virtud. Tras rezas una devoción y confesarse, entregaron sus almas a Jesucristo y salieron a la carga contra los sarracenos. Abatieron a muchos de sus adversarios, pero, al final, los sarracenos mataron a todos». 
   
Asedio de Acre (Códice Cocharelli, Ms. inv. 2065, c. 1330-1340).
   
Así acabó la última resistencia de San Juan de Acre. La guinda a esta tragedia la puso Jalil-Al Ashraf, «sultán de Arabia, de los turcos y de Persia», con una carta a Haitón, rey de Cilicia, en la que se jactaba de la derrota y casi se burlaba de los cruzados. «Os hacemos saber que hemos conquistado la ciudad de Acre, que era la sede de la Vera Cruz. […] Batallamos y los rodeamos. No pudieron resistir nuestro ataque por los muchos de ellos que matábamos, a pesar de los numerosos nobles y caballeros que había entre ellos». Terminaba el escrito incidiendo en que «arrasamos sus iglesias hasta los cimientos, los masacramos en sus altares y el propio patriarca fue entregado a la tribulación». Además, insistió en la ingente cantidad de tesoro que habían robado.
«Que esta carta sirva de muestra de que hemos marchado con nuestras máquinas de asedio, quemado y reducido a polvo los cuerpos de los muertos. Y que los caballeros y barones que otrora los gobernaban han sido esposados, encadenados y encarcelados. Y vos, oh rey, si aprendéis la lección de lo que ha sucedido en Acre, estaréis a salvo. De lo contrario, lloraréis sangre como ellos. Y si comprendéis lo que ha sucedido, haréis bien en presentaros en persona con vuestros señores y dos años de tributo en nuestras majestuosas puertas, como un hombre que valora su seguridad personal y la de su reino y no intenta evadir nuestro gran poder».

CARTA ENCÍCLICA “Annum Sacrum”, DE LA CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Pretendiendo un “progreso”, la sociedad se ha separado totalmente de la Iglesia, aunque las consecuencias han saltado casi inmediatamente a la vista: corrupción moral, opresión al pobre, guerra de clases, proliferación de la increencia y las sectas, disolución de las familias, y un largo etcétera.
   
A todos estos males (que hoy son peores, en parte porque quienes se usurparon la “autoridad eclesiástica” han estado colaborando a la demolición desde 1958), solo hay un remedio: la sumisión voluntaria de todos los hombres a Nuestro Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, Fuente suprema de toda autoridad y potestad, mediante la Consagración a su Sagrado Corazón. Consagración que había sido pedida al Papa Pío IX en 1874, y que el Papa León XIII incluyó al final de esta Encíclica (redactadas una y otra tras solicitud hecha por Sor María del Sagrado Corazón de Jesús), para realizar luego de un triduo entre el 9 y el 11 de Junio (posteriormente, Pío XI fijó la Consagración para la fiesta de Cristo Rey el último domingo de Octubre).

CARTA ENCÍCLICA “Annum Sacrum” DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII, SOBRE LA CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

A los Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y otros Ordinarios, en paz y comunión con la Sede Apostólica. 

Venerables Hermanos, Salud y Bendición Apostólica.

Hace poco, como sabéis, ordenamos por cartas apostólicas que próximamente celebraríamos un jubileo (Annum Sacrum), siguiendo la costumbre establecida por los antiguos, en esta ciudad santa. Hoy, en la espera, y con la intención de aumentar la piedad en que estará envuelta esta celebración religiosa, nos hemos proyectado y aconsejamos una manifestación fastuosa. Con la condición que todos los fieles Nos obedezcan de corazón y con una buena voluntad unánime y generosa, esperamos que este acto, y no sin razón, produzca resultados preciosos y durables, primero para la religión cristiana y también para el género humano todo entero.
    
Muchas veces Nos hemos esforzado en mantener y poner más a la luz del día esta forma excelente de piedad que consiste en honrar al Sacratísimo Corazón de Jesús. Seguimos en esto el ejemplo de Nuestros predecesores Inocencio XII, Benedicto XIV, Clemente XIII, Pío VI, Pío VII y Pío IX. Esta era la finalidad especial de Nuestro decreto publicado el 28 de junio del año 1889 y por el que elevamos a rito de primera clase la fiesta del Sagrado Corazón.
 
Pero ahora soñamos en una forma de veneración más imponente aún, que pueda ser en cierta manera la plenitud y la perfección de todos los homenajes que se acostumbran a rendir al Corazón Sacratísimo. Confiamos que esta manifestación de piedad sea muy agradable a Jesucristo Redentor.
    
Además, no es la primera vez que el proyecto que anunciamos, sea puesto sobre el tapete. En efecto, hace alrededor de 25 años, al acercarse la solemnidad del segundo Centenario del día en que la bienaventurada Margarita María de Alacoque había recibido de Dios la orden de propagar el culto al divino Corazón, hubo muchas cartas apremiantes, que procedían no solamente de particulares, sino también de obispos, que fueron enviadas en gran número, de todas partes y dirigidas a Pío IX. Ellas pretendían obtener que el soberano Pontífice quisiera consagrar al Sagrado Corazón de Jesús, todo el género humano. Se prefirió entonces diferirlo, a fin de ir madurando más seriamente la decisión. A la espera, ciertas ciudades recibieron la autorización de consagrarse por su cuenta, si así lo deseaban y se prescribió una fórmula de consagración. Habiendo sobrevenido ahora otros motivos, pensamos que ha llegado la hora de culminar este proyecto.
    
Este testimonio general y solemne de respeto y de piedad, se le debe a Jesucristo, ya que es el Príncipe y el Maestro supremo. De verdad, su imperio se extiende no solamente a las naciones que profesan la fe católica o a los hombres que, por haber recibido en su día el Bautismo, están unidos de derecho a la Iglesia, aunque se mantengan alejados por sus opiniones erróneas o por un disentimiento que les aparte de su ternura.
    
El reino de Cristo también abraza a todos los hombres privados de la fe cristiana, de suerte que la universalidad del género humano está realmente sumisa al poder de Jesús. Quien es el Hijo Único de Dios Padre, que tiene la misma substancia que Él y que es «el esplendor de su gloria y figura de su substancia» (Hebr. 1:3), necesariamente lo posee todo en común con el Padre; tiene pues poder soberano sobre todas las cosas. Por eso el Hijo de Dios dice de sí mismo por la boca del profeta: «Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo… Él me ha dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Pídeme y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra» (Salmo 2: 6-8).
    
Por estas palabras, Jesucristo declara que ha recibido de Dios el poder, ya sobre la Iglesia, que viene figurada por la montaña de Sión, ya sobre el resto del mundo hasta los límites más alejados. Sobre qué base se apoya este soberano poder? Se desprende claramente de estas palabras: «Tú eres mi Hijo». Por esta razón Jesucristo es el hijo del Rey del mundo que hereda todo poder; de ahí estas palabras: «Yo te daré las naciones por herencia». A estas palabras cabe añadir aquellas otras análogas de San Pablo: «A quien constituyó heredero universal».
     
Pero hay que recordar sobre todo que Jesucristo confirmó lo relativo a su imperio, no sólo por los apóstoles o los profetas, sino por su propia boca. Al gobernador romano que le preguntaba: «¿Eres Rey tú?», el contestó sin vacilar: «Tú lo has dicho: ¡Yo soy rey!» (Juan 18:37). La grandeza de este poder y la inmensidad infinita de este reino, están confirmados plenamente por las palabras de Jesucristo a los Apóstoles: «Se me ha dado todo poder en el Cielo y en la tierra» (Mt. 28:18). Si todo poder ha sido dado a Cristo, se deduce necesariamente que su imperio debe ser soberano, absoluto, independiente de la voluntad de cualquier otro ser, de suerte que ningún poder no pueda equipararse al suyo. Y puesto que este imperio le ha sido dado en el cielo y sobre la tierra, se requiere que ambos le estén sometidos.
    
Efectivamente, Él ejerció este derecho extraordinario, que le pertenecía, cuando envió a sus apóstoles a propagar su doctrina, a reunir a todos los hombres en una sola Iglesia por el Bautismo de salvación, a fin de imponer leyes que nadie pudiera desconocer sin poner en peligro su eterna salvación. Pero esto no es todo. Jesucristo ordena no sólo en virtud de un derecho natural y como Hijo de Dios sino también en virtud de un derecho adquirido. Pues «nos arrancó del poder de las tinieblas» (Colos. 1:13) y también «se entregó a si mismo para la Redención de todos» (1 Tim 2:6).
    
No solamente los católicos y aquellos que han recibido regularmente el Bautismo cristiano, sino todos los hombres y cada uno de ellos, se han convertido para Él «en pueblo adquirido» (1 Pe. 2:9). También San Agustín tiene razón al decir sobre este punto: «¿Buscáis lo que Jesucristo ha comprado? Ved lo que Él dio y sabréis lo que compró: La sangre de Cristo es el precio de la compra. ¿Qué otro objeto podría tener tal valor? ¿Cuál si no es el mundo entero? ¿Cuál sino todas las naciones? ¡Por el universo entero Cristo pagó un precio semejante!» (Tract., XX in Joan.).
    
Santo Tomás nos expone largamente porque los mismos infieles están sometidos al poder de Jesucristo. Después de haberse preguntado si el poder judiciario de Jesucristo se extendía a todos los hombres y de haber afirmado que la autoridad judiciaria emana de la autoridad real, concluye netamente: «Todo está sumido a Cristo en cuanto a la potencia, aunque no lo está todavía sometido en cuanto al ejercicio mismo de esta potencia» (Santo Tomás, III Pars., q. 30, art. 4). Este poder de Cristo y este imperio sobre los hombres, se ejercen por la verdad, la justicia y sobre todo por la caridad.
    
Pero en esta doble base de su poder y de su dominación, Jesucristo nos permite, en su benevolencia, añadir, si de nuestra parte estamos conformes, la consagración voluntaria. Dios y Redentor a la vez, posee plenamente y de un modo perfecto, todo lo que existe. Nosotros, por el contrario, somos tan pobres y tan desprovistos de todo, que no tenemos nada que nos pertenezca y que podamos ofrecerle en obsequio. No obstante, por su bondad y caridad soberanas, no rehúsa nada que le ofrezcamos y que le consagremos lo que ya le pertenece, como si fuera posesión nuestra. No sólo no rehúsa esta ofrenda, sino que la desea y la pide: «¡Hijo mío, dame tu corazón!». Podemos pues serle enteramente agradables con nuestra buena voluntad y el afecto de nuestra s almas. Consagrándonos a Él, no solamente reconocemos y aceptamos abiertamente su imperio con alegría, sino que testimoniamos realmente que si lo que le ofrecemos nos perteneciera, se lo ofreceríamos de todo corazón; así pedimos a Dios quiera recibir de nosotros estos mismos objetos que ya le pertenecen de un modo absoluto. Esta es la eficacia del acto del que estamos hablando, y este es el sentido de sus palabras.
    
Puesto que el Sagrado Corazón es el símbolo y la imagen sensible de la caridad infinita de Jesucristo, caridad que nos impulsa a amarnos los unos a los otros, es natural que nos consagremos a este corazón tan santo. Obrar así, es darse y unirse a Jesucristo, pues los homenajes, señales de sumisión y de piedad que uno ofrece al divino Corazón, son referidos realmente y en propiedad a Cristo en persona.
     
Nos exhortamos y animamos a todos los fieles a que realicen con fervor este acto de piedad hacia el divino Corazón, al que ya conocen y aman de verdad. Deseamos vivamente que se entreguen a esta manifestación, el mismo día, a fin de que los sentimientos y los votos comunes de tantos millones de fieles sean presentados al mismo tiempo en el templo celestial.
   
Pero, podemos olvidar esa innumerable cantidad de hombres, sobre los que aún no ha aparecido la luz de la verdad cristiana? Nos representamos y ocupamos el lugar de Aquel que vino a salvar lo que estaba perdido y que vertió su sangre para la salvación del género humano todo entero. Nos soñamos con asiduidad traer a la vida verdadera a todos esos que yacen en las sombras de la muerte; para eso Nos hemos enviado por todas partes a los mensajeros de Cristo, para instruirles. Y ahora, deplorando su triste suerte, Nos los recomendamos con toda nuestra alma y los consagramos, en cuanto depende de Nos, al Corazón Sacratísimo de Jesús.
     
De esta manera, el acto de piedad que aconsejamos a todos, será útil a todos. Después de haberlo realizado, los que conocen y aman a Cristo Jesús, sentirán crecer su fe y su amor hacia Él. Los que conociéndole, son remisos a seguir su ley y sus preceptos, podrán obtener y avivar en su Sagrado Corazón la llama de la caridad. Finalmente, imploramos a todos, con un esfuerzo unánime, la ayuda celestial hacia los infortunados que están sumergidos en las tinieblas de la superstición. Pediremos que Jesucristo, a Quien están sometidos «en cuanto a la potencia», les someta un día «en cuanto al ejercicio de esta potencia». Y esto, no solamente «en el siglo futuro, cuando impondrá su voluntad sobre todos los seres recompensando a los unos y castigando a los otros» (Santo Tomás, id, ibidem.), sino aún en esta vida mortal, dándoles la fe y la santidad. Que puedan honrar a Dios en la práctica de la virtud, tal como conviene, y buscar y obtener la felicidad celeste y eterna.
    
Una consagración así, aporta también a los Estados la esperanza de una situación mejor, pues este acto de piedad puede establecer y fortalecer los lazos que unen naturalmente los asuntos públicos con Dios. En estos últimos tiempos, sobre todo, se ha erigido una especie de muro entre la Iglesia y la sociedad civil. En la constitución y administración de los Estados no se tiene en cuenta para nada la jurisdicción sagrada y divina, y se pretende obtener que la religión no tenga ningún papel en la vida pública. Esta actitud desemboca en la pretensión de suprimir en el pueblo la ley cristiana; si les fuera posible hasta expulsarían a Dios de la misma tierra.
    
Siendo los espíritus la presa de un orgullo tan insolente, es que puede sorprender que la mayor parte del género humano se debata en problemas tan profundos y esté atacada por una resaca que no deja a nadie al abrigo del miedo y el peligro? Fatalmente acontece que los fundamentos más sólidos del bien público, se desmoronan cuando se ha dejado de lado, a la religión. Dios, para que sus enemigos experimenten el castigo que habían provocado, les ha dejado a merced de sus malas inclinaciones, de suerte que abandonándose a sus pasiones se entreguen a una licencia excesiva.
    
De ahí esa abundancia de males que desde hace tiempo se ciernen sobre el mundo y que Nos obligan a pedir el socorro de Aquel que puede evitarlos. ¿Y quién es éste sino Jesucristo, Hijo Único de Dios, «pues ningún otro nombre le ha sido dado a los hombres, bajo el Cielo, por el que seamos salvados»? (Act. 4:12). Hay que recurrir, pues, al que es «el Camino, la Verdad y la Vida».
     
El hombre ha errado: que vuelva a la senda recta de la verdad; las tinieblas han invadido las almas, que esta oscuridad sea disipada por la luz de la verdad; la muerte se ha enseñoreado de nosotros, conquistemos la vida. Entonces nos será permitido sanar tantas heridas, veremos renacer con toda justicia la esperanza en la antigua autoridad, los esplendores de la fe reaparecerán; las espadas caerán, las armas se escaparán de nuestras manos cuando todos los hombres acepten el imperio de Cristo y sometan con alegría, y cuando «toda lengua profese que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre» (Fil. 2:11).
      
En la época en que la Iglesia, aún próxima a sus orígenes, estaba oprimida bajo el yugo de los Césares, un joven emperador percibió en el Cielo una cruz que anunciaba y que preparaba una magnífica y próxima victoria. Hoy, tenemos aquí otro emblema bendito y divino que se ofrece a nuestros ojos: Es el Corazón Sacratísimo de Jesús, sobre él que se levanta la cruz, y que brilla con un magnífico resplandor rodeado de llamas. En él debemos poner todas nuestras esperanzas; tenemos que pedirle y esperar de él la salvación de los hombres.
    
Finalmente, no queremos pasar en silencio un motivo particular, es verdad, pero legítimo y serio, que nos presiona a llevar a cabo esta manifestación. Y es que Dios, autor de todos los bienes, Nos ha liberado de una enfermedad peligrosa. Nos queremos recordar este beneficio y testimoniar públicamente Nuestra gratitud para aumentar los homenajes rendidos al Sagrado Corazón.
     
Nos decidimos en consecuencia, que el 9, el 10 y el 11 del mes de junio próximo, en la iglesia de cada localidad y en la iglesia principal de cada ciudad, sean recitadas unas oraciones determinadas. Cada uno de esos días, las Letanías del Sagrado Corazón, aprobadas por nuestra autoridad, serán añadidas a las otras invocaciones. El último día se recitará la fórmula de consagración que Nos os hemos enviado, Venerables Hermanos, al mismo tiempo que estas cartas.
    
Como prenda de los favores divinos y en testimonio de Nuestra Benevolencia, Nos concedemos muy afectuosamente en el Señor la bendición Apostólica, a vosotros, a vuestro clero y al pueblo que os está confiado.
    
Dado en Roma, el 25 de mayo de 1899, vigésimosegundo de Nuestro Pontificado. LEÓN XIII
   
***
   
CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
LATÍN
Jesu dulcíssime, Redémptor humáni géneris, réspice nos ad altáre tuum humíllime provolútos. Tui sumus, tui esse vólumus; quo áutem tibi conjúncti fírmius esse possímus, en hódie sacratíssimo Cordi tuo se quísque nostrum sponte dédicat. Te quídem multi novére nunquam; te, spretis mandátis tuis, multi repudiárunt. Miserére utrorúmque, benigníssime Jesu, atque ad sanctum Cor tuum rape univérsos. 
  
Rex esto, Dómine, nec fidélium tantum qui nullo témpore discessére a te, sed étiam prodigórum filiórum qui te reliquérunt: fac hos, ut domum patérnam cito répetant, ne miséria et fame péreant. 

Rex esto eórum, quos aut opiniónum error decéptos habet, aut discórdia separátos, eósque ad portum veritátis atque ad unitátem fídei révoca, ut brevi fiat unum ovíle et unus pastor. 
 
Rex esto, eórum ómnium, qui in ténebris idololatríæ aut islamísmi adhuc versántur, eósque in lumen regnúmque tuum vindicáre ne rénuas. 
  
Réspice dénique misericórdiæ óculis illíus gentis fílios, quæ támdiu pópulus eléctus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocátus est, nunc in illos quoque redemptiónis vitǽque lavácrum descéndat. 
  
Largíre, Dómine, Ecclésiæ tuæ secúram cum incolumitáte libertátem; largíre cunctis géntibus tranquillitátem órdinis; pérfice, ut ab utróque terræ vértice una résonet vox: “SIT LAUS DIVÍNO CORDI, PER QUOD NOBIS PARTA SALUS: IPSI GLÓRIA ET HONOR IN SǼCULA!”. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
   
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
    
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.
    
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
   
Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron.
   
Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz: “¡ALABADO SEA EL DIVINO CORAZÓN, POR QUIEN HEMOS ALCANZADO LA SALUD; A ÉL GLORIA Y HONOR, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS!”. Amén.

LIQUIDACIÓN TOTAL: PRESBIKIKO CELEBRARÁ EN EL ALTAR MAYOR DE SAN PEDRO

Noticia tomada de GLORIA NEWS
   
    
Como resultado de la “revolución” iniciada por Francisco Bergoglio, Fabio Rosini (foto), un simple presbítero de 60 años e instalado en 1991, presidirá por primera vez una eucaristía en el altar central de San Pedro, que durante siglos estuvo reservado a los Papas pero recientemente también fue utilizado por cardenales.
    
Ni siquiera los canónigos de San Pedro, a quienes Bergoglio odia, pueden celebrar allí. Rosini, ex violonchelista profesional y párroco, es el director de vocaciones de la diócesis romana. Pertenece al Camino Neocatecumenal y es conocido por sus sermones juveniles.
   
En la eucaristía del 2 de octubre, todos los presbíteros están invitados a presidir conjuntamente. De repente, el mismo Bergoglio dejó de presidir este Altar durante meses en 2020, pero mantuvo sus tres comidas regulares al día.

BEATO JUAN MACÍAS, HERMANO LEGO DOMINICO


Este bienaventurado siervo de Dios, lego de la Orden dominicana, nació en la villa extremeña de Ribera, en febrero de 1585. Sus padres Pedro de Arcas y Juana Sánchez fallecieron, dejándole huérfano y sin amparo alguno, cuando apenas contaba cuatro años, no sin antes haberle enseñado ya las principales oraciones. No obstante su tierna edad, se ajustó con un labrador para cuidar una piara de ganado de cerda. Un día, dedicado a esta humilde ocupación, se le apareció el evangelista San Juan, que le tomó desde entonces bajo su protección inmediata. En tan memorable oportunidad el azorado niño experimentó su primer éxtasis, y, fuera de sí, mereció contemplar la ciudad celestial. El amparo de San Juan le acompañó durante su vida entera, apartándole de todo mal y guardando su pureza de cualquier trance que la pusiera a riesgo de mancillarla. De esta forma, el Beato Masías, a la hora de su tránsito, pudo gloriarse de que moría virgen, como otro Santo Domingo.
   
Años más tarde abandonó el oficio del pastoreo, proporcionándose el sustento con el trabajo de sus manos. Buscaba siempre la soledad, como el ambiente más a propósito para la quietud del espíritu.
   
Pasó luego a Sevilla y se acomodó en calidad de dependiente con un mercader, en cuya compañía se trasladó al Nuevo Mundo. A causa de no saber escribir, despidióle su patrón en Cartagena de Indias, desde donde Masías emprendió viaje por tierra hasta el Perú.
   
A la edad de treinta y siete años, en enero de 1622, hallándose en Lima, recibió el hábito dominico. Cumplido el año de noviciado, profesó de lego. En esta calidad decidió ofrecer a la comunidad su esfuerzo corporal, ejercicio que no por humilde es menos acepto a la misericordia divina, y por él y en sumisa obediencia han llegado no pocos privilegiados a la cumbre de la perfección. Se le asignó al servicio de la portería del convento de la Recoleta de Santa María Magdalena, que tenía la Orden de Santo Domingo de Lima.
   
Sin menoscabo de las atenciones propias de dicho cargo, dedicaba a la oración cada día seis o siete horas; la noche que no había consagrado a tan recomendable ejercicio por lo menos otras tres o cuatro, le parecía a él desperdiciada. Según propia confesión, cuando esto le ocurría, a la mañana siguiente experimentaba insufrible vergüenza al presentarse ante Dios. Para mayor sacrificio, cumplía estas devociones hincado de rodillas todo el tiempo. De resultas de este esfuerzo, endeble y flaco por su riguroso ascetismo, le sobrevino una llaga rebelde en una rodilla. Cuando los médicos que le visitaron habían agotado todos los recursos científicos, una noche se le apareció su protector San Juan Evangelista, dejándole milagrosamente limpio de su dolencia.
   
Distribuía el día sin dejar instante desocupado. Desde el amanecer se ajetreaba atendiendo a los pobres vergonzantes, preparándoles comidas y sirviendo con grande humildad a los que acudían a solicitar socorro en la portería; cuando sobraba algo, lo repartía también hincado de rodillas.
  
Su descanso se limitaba a recostarse de bruces, el rostro apoyado sobre los brazos, arrodillado delante de una imagen de las Reina de los Cielos, en su advocación de Belén, colocada a la cabecera de su cama. Incansable en mortificarse, ceñía permanentemente su cuerpo, ocultos debajo del hábito, con unos ásperos cilicios.
  
Varón de admirable y ejemplar observancia de la vocación a que había sido llamado, merecedor de memoria y celebridad por muchos títulos, jamás se le pudo notar nada que desdijera de su estado; perfectísimo en todas las virtudes, dulce y contemplativo, hizo vida de extremada austeridad y sobre todo encarecimiento rigurosa. A juicio de su confesor, no incurrió en toda su vida en pecado mortal, ni aun cometió alguno venial, de los que se califican de serios y de malicia.
  
Fue de mediana estatura, el rostro blanco y de facciones menudas, la barba espesa y negra. El retrato que de él se conoce nos muestra un semblante ascético, macerado por la penitencia. Descolló por su integridad de ánimo y paciencia en encarnizados combates con el espíritu infernal, pero nadie le aventajó en el ejercicio de la caridad. Con frecuencia, y cuando escaseaban las provisiones para los necesitados que a él acudían, ayunaba para cederles parte de su ya parva colación, y eso que es fama que la divina Providencia multiplicaba milagrosamente la comida que servía.
   
Según los autores que han escrito sobre la vida, virtudes y prodigios del Beato Masías, ateniéndose a la autobiografía que dictó la víspera de su muerte, la Virgen de Belén, a la que profesaba singular devoción, se le presentó varias veces, para revelarle lo futuro y reconfortarle en sus penitencias. Otros testigos en su proceso de beatificación deponen que mientras atendía sus obligaciones en el refectorio, la cocina o la portería, experimentaba raptos extáticos, y en sublime arrobamiento se le veía elevarse del suelo, aureolado por un vivísimo resplandor.
  
En 1645 enfermó de disentería, y en esta oportunidad su celda fue visitada, una vez más, por los encumbrados personajes de Lima, a cuya cabeza hallábase el virrey, marqués de Mancera. Murió el 17 de septiembre de dicho año, de más de sesenta años de edad.
  
Concurrieron al entierro del humilde lego el mismo virrey, el arzobispo, todas las comunidades y corporaciones religiosas y civiles limeñas y una muchedumbre que le aclamaba ya por digno de ser exaltado a los altares. Sus reliquias, así como sus estampas y retratos, se disputaban con gran fervor, pues era notorio que obraban prodigios. Al cabo de un año de su fallecimiento, fue trasladado el cadáver a otra sepultura dentro del mismo convento en que el Beato se había santificado. Se halló entonces el cuerpo incorrupto y exhalando una singular fragancia.
   
Son innumerables los prodigios que se leen en sus biografías. Curaciones sobrenaturales, apariciones extraordinarias... Daremos lugar aquí a un suceso notable ocurrido después de su muerte y que, según tradición constante en Lima, merece entero crédito.
 
En un lugar cercano a la capital del Perú, el Beato, antes de profesar había cuidado el ganado de un vecino distinguido. En aquel sitio se alzaban varios naranjos, y en uno de ellos, abriendo la corteza, el devoto pastor talló una cruz: al pie de ella rezaba y de ese árbol colgaba su rosario. Quince años después de su fallecimiento, el propietario de aquélla arboleda ordenó talarla, y precisamente el día en que la lglesia conmemora el triunfo de la Santa Cruz, el leñador que ejecutaba la tarea descubrió en el interior de uno de los árboles dos cruces del tamaño de una cuarta. Admiráronse todos, y al punto se improvisó una fervorosa procesión, que condujo las cruces con todo respeto a lugar sagrado.
  
Los portentos que en vida había obrado el siervo de Dios, la pública voz y fama de sus virtudes y la devoción general, enfervorizada aún más después de su tránsito ante el creciente número de prodigios que seguía consumando en cuantos acudían a solicitar su intercesión, movieron a sus hermanos de Orden a interesar de las autoridades eclesiásticas la apertura de informaciones fundadas en la virtud, pureza de vida y milagros del lego Masías, a fin de ponerlas a los pies del Pontífice e impetrar que fuese incluido en el catálogo de los escogidos. Declararon más de 150 testigos y todos coincidieron en ponderar la virtud santa y ejemplar del caritativo religioso.
  
La beatificación vino al fin, la proclamó el Papa Gregorio XVI el 16 de septiembre de 1840 y se señaló para su fiesta el 4 de octubre, en que le celebra la Iglesia peruana con toda solemnidad.
  
Abg. GUILLERMO LOHMANN VILLENA. Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.
    
ORACIÓN
¡Oh Dios!, que quisisteis que floreciera el Santo Juan Macías por cl candor de las costumbres, enriqueciéndole en su humilde vida con abundancia de gracias; os rogamos nos concedas imitar de tal manera sus virtud que, limpios de toda mancha, merezcamos llegar a nuestra gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

viernes, 17 de septiembre de 2021

¿QUÉ LUGAR TENDRÁN LOS AFGANOS EN COLOMBIA? (Breve historia de la migración a Colombia en la época republicana)

Por Carlos Restrepo, del Círculo Cultural Gaspar de Rodas (Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín). Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA (Parte 1 y Parte 2).
    
Llegada de afganos a Colombia (Fuente: Confidencial Colombia)
   
Hace poco el presidente Iván Duque anunció que Colombia aceptaría a 4000 refugiados afganos, los cuales, asegura, permanecerán en la capital del país. Lejos de ser un acto caritativo, es una muestra de la sumisión a la hegemonía de la OTAN; con tal de quedar bien ante Joe Biden, cualquier cosa. ¿Exactamente quiénes vendrán a Colombia? Es difícil saberlo.
   
No obstante, si hay una característica peculiar de Colombia es la poca cantidad de migrantes que ha recibido a lo largo de su historia. Si excluimos las recientes migraciones de venezolanos, el porcentaje de inmigrantes en Colombia sería despreciable. Incluso cuando las élites liberales decimonónicas intentaron fomentar la migración de germanos, éstos nunca llegaron.
    
Los pocos europeos que llegaron fueron muy mal recibidos. Entre 1876 y 1877 se desarrolló la Guerra de las Escuelas, donde el pueblo católico se alzó en armas contra el gobierno liberal que buscaba contratar maestros protestantes suizos y alemanes. La guerra la perdió el pueblo católico, pero el gobierno fracasó en su reforma educativa. Unos años más tarde Rafael Núñez llegaría a la presidencia, aliado con Miguel Antonio Caro y comenzaría la Regeneración.
    
A Colombia vinieron entonces unos pocos alemanes. El más importante de ellos fue el judío Leo Kopp, fundador de la Cervecería Bavaria, la cual se encargaría de desprestigiar la chicha. No obstante, no todo fue malo; llegaron también siriolibaneses que huían de la persecución cristiana del Imperio Otomano. Apodados como turcos de manera despectiva, en un principio no fueron bien recibidos, en especial por los liberales que veían en ellos una mala raza.
    
Incluso el célebre Jorge Eliécer Gaitán se opondría al futuro presidente Julio César Turbay sólo por su herencia árabe. Turbay por desgracia fue parte del partido liberal y pocas cosas buenas se pueden decir sobre su persona, salvo su indudable carisma. Los libaneses y sirios triunfaron como comerciantes y aceptando los ritos latinos de la Iglesia, elementos de su cultura.
    
En Colombia también acabó instalándose otro grupo católico: los lituanos. El lector puede deducir que efectivamente inmigraban cristianos en su mayor parte. Entre los lituanos surgiría el político progresista Antanas Mockus, en el cual no hace falta profundizar, salvo que fue presidenciable en el 2010. Volviendo a Asia y preparando el terreno para hablar de los afganos, hubo una segunda migración árabe, esta vez mahometana. En el municipio de Maicao reside una importante población árabe, la cual sorprendentemente convive de manera pacífica con los wayúu y demás colombianos. Allí se ubica la tercera mezquita más grande de Hispanoamérica y su actual alcalde, Mohamad Jaafar Dasuki Hajj, es el primer musulmán en Colombia en ocupar una alcaldía.
    
El Círculo Gaspar de Rodas no tiene ninguna acusación contra la persona de Dasuki, quien dice respetar todas las religiones. Como tradicionalistas afirmamos que sólo debería existir libertad para la Fe Verdadera, la Católica y si bien los musulmanes de Colombia nunca han causado ningún daño, no es razón suficiente para apoyarlos. Incluso existen rumores de la conversión de indígenas wayúu a la secta de Mahoma, los cuales parecen ser casos anecdóticos y de poca relevancia.
    
Los afganos, sin embargo, son distintos a los árabes. Estos últimos vinieron como comerciantes, provenientes en su mayoría del Líbano, donde ya vivían con pocos conflictos con los cristianos. Como ya se mencionó en la primera parte de este artículo, no hay muchos detalles sobre los afganos que vienen a Colombia. De hecho, es posible incluso que la élite servil ignore las diferencias étnicas entre los propios afganos.
    
¿Vendrán pastunes o tayikios? ¿Hablan persa darí? ¿En verdad podemos confiar que se mantendrán de manera temporal hasta que ingresen a los Estados Unidos? La respuesta a estas preguntas tardará, pero debiera extrañar a nadie que la prensa liberal mejore la imagen del mahometanismo ante la opinión pública.
    
La ciudad de Bogotá ya posee una mezquita y esperamos que no se construya otra. Tampoco extrañaría si entre los afganos hubiera unas cuantas personas occidentalizadas dispuestas a dar clases de democracia. Y ni hablar de las feministas, quienes desde ya deben estar buscando la próxima Malala y preparando un video explicando las razones por las cuales los colombianos somos machistas.
    
¿Hay lugar entonces para los afganos? La opinión del autor es que hay lugar para aquel que esté no sólo dispuesto a aceptar la cultura colombiana, sino a Nuestro Señor Jesucristo. Si nos remontamos a Francisco de Vitoria podemos afirmar que es lícito aceptar extranjeros si pueden aportar a la res pública, como en el pasado se aceptaron sirios y libaneses.
    
Por desgracia, los mejores escenarios son solo hipotéticos. Para el Estado, los 4000 afganos son únicamente una estadística: una cuota a cumplir para complacer al Tío Sam. Lo mejor hubiese sido no aceptar a ningún inmigrante, mucho menos durante la actual crisis sanitaria y económica. Y si algún afgano desea quedarse, quiera Dios que encuentre la Fe Verdadera en esta tierra y los salve de ser peones del globalismo o de los talibanes.

RONCALLI FUE ACUSADO DE MODERNISTA

Tomado del semanario “¿Qué Pasa?”, núm.º 771 (6 de Enero de 1975) Reproducido de “La Vanguardia”, de Barcelona. Rescatado de CATÓLICOS ALERTA (Segunda época).
   
RONCALLI FUE ACUSADO DE MODERNISTA
El sacerdote Roncalli fue acusado de “modernista” por el Santo Oficio Las memorias de un periodista descubren unos hechos que habían permanecido ocultos.
  
Angelo Giuseppe Roncalli Marzolla, joven sacerdote (Enero de 1901)
   
Roma, 21. (Especial para “La Vanguardia”) —Estos días está siendo muy comentada en los ambientes católicos italianos una anécdota relativa al Papa Juan XXIII o, mejor dicho, al sacerdote Roncalli, que en años jóvenes fue acusado como “modernista” por el Santo Oficio. Acaba de aparecer un libro, “Documentación inédita de las cartas de Cavallanti”, donde narran los hechos recogidos asimismo por algunos periódicos.
   
Alessandro Cavallanti Crotti era, en tiempos de San Pío X, director del diario que, en la etapa más álgida del modernismo, editaba en Florencia el grupo llamado “La Unidad Católica”. Roncalli era entonces secretario particular del obispo de Bérgamo y escribía artículos para la “revista histórico-crítica”, publicación que no gozaba precisamente de la predilección de la Curia romana. En sus clases como profesor de Historia de la Iglesia utilizaba el texto de Duchesne “Historia de la Iglesia Antigua”, obra que, por su planteamiento científico, era considerada como “modernizante”, hasta el punto que más tarde fue incluida en el “índice de libros prohibidos”. 
   
Al suceder esto, Roncalli escribió una nota critica en el boletín diocesano de Bérgamo. Irónico y socarrón, Roncalli se preguntaba cómo podía ser enviado al “índice” un texto que pocos años antes la misma Iglesia había recomendado y que, en su opinión, estaba en perfecto acuerdo con la doctrina de la Iglesia.
   
Cardenal Gaetano De Lai Silvagni
   
El cardenal De Lai llamó a Roncalli al Santo Oficio y le invitó severamente a observar la recta doctrina. El joven sacerdote interpretó que se trataba de una recomendación de carácter general y nada más regresar a Bérgamo escribió una carta al cardenal declarando que «jamás se había apartado de la ortodoxia y que su fidelidad al Magisterio era absoluta».
     
Cuando Roncalli, muchos años después y ya siendo Papa, visitó el Santo Oficio preguntó si había algún informe a su nombre. Se descubrió entonces que había a su nombre lo que se llamaba un “fascícolo nero”. Es más; de la “carpeta negra” faltaba precisamente la carta que él había escrito al cardenal De Lai mustiándose. Lo que sí había —para mayor sorpresa del Papa Juan— era una tarjeta postal dirigida a Roncalli por un amigo suyo modernista, tarjeta que Roncalli había echado a la papelera de su despacho, pero que manos cuidadosas se habían encargado de recoger, pegar y enviar “como prueba condenatoria” al Santo Oficio.
   
Siempre, según los documentos de la carpeta, sus lecciones de historia suscitaban creciente desconfianza entre los canónigos de la diócesis. Uno de éstos, Giambattista Mazzoleni, era el encargado de suministrar noticias al cardenal De Lai y también al director del periódico antes citado sobre “los pecados de Roncalli”. Estas son las cartas que han sido encontradas y publicadas. Son del año 1911 y dan la explicación del veto que al año siguiente le pusieron en Roma a Roncalli al ser propuesto éste como profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario de Roma.

LEGADO WOJTYLIANO: DESTITUIDO FUNDADOR ABUSADOR

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

El presbítero Marie-Michel Hostalier, de 72 años, ex carmelita perteneciente desde 2010 a la diócesis de Valence (Francia), fue destituido por graves delitos, que se remontan a muchos años atrás, contra mujeres adultas en el contexto del acompañamiento espiritual.
   
Instalado presbítero en 1982, Hostalier participó en 1984 en la fundación de la escuela de evangelización “Jeunesse Lumière” del presbítero Daniel Ange de Maupeou d’Ableiges (instalado presbítero en 1981), cofundó con Marie-Van Meurice el Carmelo de María Virgen Misionera (1997), una pequeña comunidad contemplativa y misionera de hombres y mujeres siguiendo la espiritualidad de Santa Teresita del Niño Jesús y del vietnamita Marcel Văn, y fue acogido ad experiméntum en 2018 por la diócesis de Tolón para fundar una comunidad llamada “Comunión del Corazón Inmaculado de María”, la cual se disolvió en 2019 al conocerse las acusaciones.
  
La diócesis de Valence anunció el 10 de septiembre que el proceso contra Hostalier se llevó a cabo junto con la Congregación para la Doctrina de la Fe.

ITALIA: PRESBÍTERO DESPOJA DE SUS VESTIDOS A LA VIRGEN DE LORETO

Elementos tomados de GLORIA NEWS, ALETEIA y LA VOCE.
    
     
El vestido dorado y la corona de Nuestro Señor y Nuestra Señora de Loreto en su santuario Forno Alpi Graie (cerca de Turín, Italia), han sido cancelados por un párroco furioso.
   
Ahora, Cristo y Nuestra Señora se quedan en ropa interior y con la cabeza descubierta. El presbítero Sergio Messina (instalado el 17 de Marzo de 1973) etiquetó los vestidos originales con sencillos bordados dorados -comúnmente usados ​​en cientos de representaciones de Nuestra Señora en todo el mundo- como “demasiado suntuosos”, e invirtió dinero para hacer que Cristo y Nuestra Señora fueran “pobres”.
   
Según La Stampa, Messina llamó a Nuestra Señora una mujer “pobre” y no lo era: «Amo las cosas sencillas. María era una mujer pobre y fuerte». Las críticas rebotaron en la terquedad del presbítero, que desde hacía ocho años es custodio del santuario. «Quien me conoce sabe que don Sergio sueña una Iglesia pobre», espetó, añadiendo que «No entiendo tanto clamor. El que no esté de acuerdo, tome una cita conmigo o hable con el arzobispo [Cesare Nosiglia, tristemente célebre por el “coronabelén” en la catedral de Turín]». Cosa que hicieron algunos feligreses al día siguiente, proponiendo que la imagen sea vestida nuevamente (aunque con un traje menos “suntuoso”).
  
La imagen, sin embargo, no es la original: es una “copia” fabricada con ébano en el Trentino después que la original desapareciera en 1977, sin haberse hallado nunca. La copia fue reposicionada el 12 de Agosto de 1989.
   
El santuario fue construido después que Nuestra Señora se apareciera el 30 de Septiembre de 1630 a Pietro Garino, un habitante de Turín que nació en Forno Alpi Graie, población que a la sazón estaba azotada por una peste que habían traído los lansquenetes alemanes. Garino vio a la Santísima Virgen con un velo verde y un vestido plateado lleno de joyas que descendían de su cuello (la iconografía tradicional que se venera en la Santa Casa), rodeada de otras dos mujeres, y le preguntó: «Os pregunto, Virgen Bendita, ¿sois la Madre de Dios?». Ella respondió: «Yo soy la Madre de Dios, Reina del cielo y de la tierra. Te recomiendo decir al párroco o a otro religioso, que haga saber al pueblo que sean más temerosos de Dios y distintos de aquello que hasta ahora han sido: entonces podré obtener de mi Divino Hijo que haga cesar la peste que pone tantas víctimas y que sean preservados los lugares que aún están sanos. Ve y no temas: yo haré que se crean tus palabras».
   
     
Sergio Messina, nacido en 1945, fue instalado presbítero el 17 de Marzo de 1973 para la archidiócesis de Turín, y ha sido capellán de hospitales. Además de su ambición por la Iglesia pobre y la “justicia social”, él es un promotor de la práctica ocultista del eneagrama (fue coautor con Enzo Tonin de Conoscersi con l’Enneagramma: Viaggio interiore per incontrare lo sconosciuto che è in noi). El eneagrama es una práctica creada por el místico greco-ruso George Ivánovich Gurdjieff/Georgiades (ca. 1870-1949), aunque su forma final como determinador de la personalidad entre nueve tipos (de ahí su nombre) se debe a la “Escuela de Arica” fundada por el boliviano Óscar Ichazo (1931-2020) quien afirmó que le fueron revelados en un viaje de mescalina), que lo redescubrió en los años 70. En Estados Unidos, esta práctica fue introducida por el psiquiatra chileno de origen judío Claudio Benjamín Naranjo Cohen (1932-2019), discípulo de Ichazo, y a su vez, fue introducido en la Iglesia Conciliar por el sacerdote-presbítero Robert J. Ochs SJ (1930-2018), el presbítero heterodoxo Richard Rohr OFM (1943) y la monja Suzanne Zuercher OSB (1931-2014). La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos preparó un documento en el 2000 sobre el origen del eneagrama, llegando a la conclusión que este no tenía base científica, y el documento “Jesucristo, portador del agua de la vida: Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era” del Pontificio Consejo para la Cultura señaló que es parte de las prácticas gnósticas de la Nueva Era.

EL NUEVO “BELÉN” PARA EL VATICANO: ¿SE LES ACABÓ LA LOCURA?

Elementos tomados de GLORIA NEWS y PRNOTICIAS.
   
 
El belén de 2021 en la Plaza de San Pedro presentará motivos populares y animales locales (llamas, cóndor, alpacas, vicuñas, vizcachas -roedor de la familia de las chinchillas-, flamencos y huallatas -ganso andino-) de la comunidad de Chopcca, región de Huancavelica (Perú).
  
Lo conforman más de 30 piezas y figuras hechas de cerámica, fibra de maguey y fibra de vidrio, vistiendo trajes típicos andinos. 
   
Esta iniciativa se realiza gracias al trabajo coordinado entre el Gobierno Regional de Huancavelica, la Embajada del Perú en Italia, la Embajada del Perú ante el Vaticano, Ministerio de Cultura del Perú, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (PROMPERÚ) y la diócesis de Huancavelica.
  
Comparado con el año pasado, la escena (que estará disponible desde el 15 de Diciembre de 2021 hasta el 30 de Enero de 2022) parece contener menos locura, excepción hecha de un modelo de ferrocarril que transita en torno al nacimiento, que la Virgen mira a otro lado con disgusto, que los Reyes Magos no llevan los regalos bíblicos (oro, incienso y mirra) sino frutas y verduras, y un pastor andino alado tocando un waqrapuku, un tipo de trompeta hecha de cuernos.
  
    
Sin embargo, conociendo la locura del Vaticano, nada se puede dar por sentado, más sabiendo que la amada Pachamama de Francisco Bergoglio es oriunda de esa región.
   
   
COMENTARIO: La iconografía religiosa pierde su sentido sacro si se sustituye el contexto en que se desarrolla la escena que muestra, causando así no devoción, sino curiosidad (y con la iconografía conciliar, morbo).
   
Y si es de adaptación, ¿por qué en su momento el Vaticano no escogió este “belén hipster”?

SANTA HILDEGARDA DE BINGEN, VIRGEN Y ABADESA

Santa Hildegarda de Bingen
  
Esta santa es una de las mayores figuras femeninas de Occidente. A pesar de poseer una naturaleza tímida y enfermiza, aceptó la misión que le fue dada por Dios y exhortó al Papa, emperadores, reyes y clérigos a convertirse y rechazar las malas costumbres que habían aparecido sobre todo en las esferas religiosas.
   
Sus escritos inspiraron incluso a santos tan influyentes como Bernardo de Claraval (quien le aconsejó escribir las visiones que tenía, respondiendo humildemente a las gracias espirituales que Dios le concedió). También edificó en Monte San Ruperto, cerca de Bingen, un nuevo monasterio para su creciente comunidad de monjas (con agua corriente), mantuvo correspondencia con el Papa, aconsejó no sólo a laicos sino también a sacerdotes, escribió numerosas cartas, compuso himnos y dramas sagrados como Ordo virtútum y Symphonía armoníæ cœléstium revelatiónum, y aún le quedó tiempo para escribir en sus libros ScíviasLiber vitæ meritórum y Liber divinórum óperum lo esencial de sus veintiséis visiones simbólicas que trataban de las relaciones entre Dios y la humanidad. Además viajó mucho a lo largo de Alemania.
    
También tenía un gran conocimiento de plantas y hierbas medicinales y escribió dos libros sobre su naturaleza y su uso (Liber símplicis medicínæ o Phýsica, y Liber compósite medicínæ o Causæ et curæ). Diariamente llegaban a las puertas del convento personas necesitadas y enfermos graves para que Hildegarda los aconsejara o los curara con sus medicinas y sus oraciones. El pueblo veía como una dádiva especial de amor de Dios el consejo personal y el auxilio dispensado por las manos de esta mujer, que también en su propio cuerpo sufría múltiples penas.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que adornaste a tu bienaventurada virgen Santa Hildegarda con celestiales dones, concédenos te suplicamos, que siguiendo sus huellas y documentos, merezcamos pasar de las tinieblas del siglo presente a tu luz delectable. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 16 de septiembre de 2021

EL ÚLTIMO ENGAÑO ES PEOR QUE EL PRIMERO


LA EXTRAÑA IMAGINERÍA EN LA ‘MISA PAPAL’

Antes de regresar al Vaticano, Francisco Bergoglio presidió el servicio Novus Ordo (que creen es la “Misa”) en la plaza del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Šaštin (Eslovaquia).
   

Para adornar la tarima (22 × 15 metros), estaban la imagen de la Virgen de los Dolores (patrona de Eslovaquia), un crucifijo de 6 metros de altura fabricado por el escultor Martin Lettrich y que contiene los restos de las vigas de la iglesia de San Santiago el Mayor en Moravská Nová Ves (Chequia), que fue afectada por un tornado el 24 de Junio a las 19:27h hora local. El crucifijo (hecho de epoxi y con superficie rugosa simulando hormigón) es claro que se ve como los de la escuela modernista que el Santo Oficio tuvo que condenar hace exactamente 100 años. Lettrix dijo a la emisora checa iROZHLAS:
Traté de mostrar que todo el modelado mostraba que se abusaba del cuerpo. Este concepto se basa en el hecho de que Cristo todavía se está comunicando con el medio ambiente. Pero al mismo tiempo, traté de tener confianza en mí mismo, paz y satisfacción con mi vida anterior.
Además había un cuadro de un hombre calvo semidesnudo, musculoso y con una azucena en la mano, obra que el sitio de la Oficina de Prensa de la Conferencia episcopal de Eslovaquia atribuyó a Dorota Sadovská, quien lo explicó así:
La representación de San José muestra su apertura, su habilidad para escuchar y cambiar. Silente pero escuchando, esperando, pero pronto para actuar, eleva la mirada a Dios, al espacio frente a la imagen en el cual nos encontramos. La línea base de su postura, que va desde la cabeza a través del hombro derecho hasta el gesto de bienvenida de la mano derecha, crea un arco imaginario abierto y receptor. En su mano izquierda sostiene un lirio, que se refiere a la pureza de su corazón, intenciones y acciones, pero también a su voluntad de creer en la pureza de su prometida. La sencillez de las formas en una perspectiva distinta y el color amarillo de la figura evoca el cuerpo nuevo y glorificado de los santos en el cielo].
   
  
Ver a partir del minuto 18:44
 
La explicación recuerda la farsa protagonizada por el incompetente prefecto del Dicasterio para las Comunicaciones Paolo Ruffini La Loggia para identificar las estatuas de la Pachamama que presidieron el infame Sínodo Pan-A-Masónico de 2019 (y que se vio después replicada en la “custodia” del presbítero José Luis González Santoscoy a. “el Padre Pollo” en Guadalajara, México), donde él dijo que era simplemente la “estatua de una mujer” o un “símbolo de la vida, la fertilidad y la Madre Tierra”, ante el hecho que algunos medios llegaran a decir que las estatuillas ¡representaban a la Virgen María!
  
Además, la iconografía tradicional de San José lo representa con barba, vestido, mirando hacia abajo y frecuentemente, con el Niño Jesús en su brazo izquierdo.
  


Hay un hecho que destaca en el cuadro de la señora Sadovska: que el hombre retratado tiene la cabeza rapada, que es mal visto en distintos contextos históricos y sociales:
  • Dios prohibió a los israelitas cortarse el cabello y la barba de modo supersticioso (Levítico 19, 27), y los sacerdotes tenían prohibido raparse la cabeza (Levítico 21, 5; Ezequiel 44, 20).
  • Para los asirios, el tener la cabeza rapada era una deshonra y humillación.
  • En la antigua Roma, el raparse la cabeza era asociado con los esclavos (Julio César fue muy criticado por sus contemporáneos en ese aspecto) y los gladiadores.
  • El Liber Judiciórum de la Hispania Visigoda incluye la decalvátio como un castigo infamante que se infligía junto a los azotes (entre los hombres visigodos, el cabello y la barba larga eran signo de virilidad), que además conllevaba a la incapacidad política. Con esto se castigaban delitos como el rapto, el secuestro, el homicidio en persona libre, el judaísmo, la herejía, la hechicería, el fraude, la falsedad y la rebelión.
  • Entre los antiguos mayas, ser rapado (en maya, k’olis) era el peor castigo que se le podía imponer a una persona, y era parte de la pena para el adulterio.
  • A Santa Juana de Arco, el 30 de Mayo de 1431 los verdugos le raparon la cabeza como señal de humillación (si bien usaba el cabello corto cuando estuvo en la guerra), antes de ser conducida a la plaza Vieux-Marché de Ruan donde fue ejecutada.
  • El rapado como castigo también se vio en la España de posguerra, en los campos de concentración nazis, en la Francia, Bélgica, Italia, Países Bajos y Dinamarca después de la guerra, y en la época de “La Violencia” de Colombia.
  • Desde 2004, grupos fundamentalistas hindúes rapan a las mujeres de familias convertidas al cristianismo.
  • Incluso, en los programas de telerealidad “Acapulco Shore” (México) y “El Desafío: The Box” (Colombia), el rapado es un castigo por perder apuestas.
Lo que sí se puede comprobar es que la iglesia conciliar tiene una obsesión con la desnudez (generalmente masculina), como sucedió con el Belén vaticano de 2017.
     
Para la distribución de las galletas novusordianas, se fabricaron ingentes cantidades de cuencos de barro pulido, diseñados por las ceramistas Inka Zibrinová y Janett Skybová.

CURIOSIDADES DEL VIAJE DE BERGOGLIO A HUNGRÍA Y ESLOVAQUIA

Noticias tomadas de distintas fuentes.
   
1.º LA CARTA DE BÉLA IV A INOCENCIO IV, REGALO DE ORBÁN A BERGOGLIO (Elementos tomados de INFOVATICANA y UNSER MITTEL EUROPA).
   

En el encuentro extraoficial de Francisco Bergoglio con el presidente de la República de Hungría, János Áder, el primer ministro, Viktor Orbán y el viceprimer ministro de Hungría, Zsolt Semjén (en el cual fue acompañado por el secretario de Estado, Pietro Parolin y el secretario de Relaciones con los Estados, Paul Gallagher) entre las 8:45h y las 9:25h (hora local) en el Museo de Bellas Artes de Budapest, Orbán le obsequió a un Bergoglio que dedicó siete horas de su viaje a hablar de la fraternidad y brazos tendidos (excepto para sus fieles) una copia de la carta del rey Béla IV de Hungría al Papa Inocencio IV el 17 de Noviembre de 1250.
    
La misiva enviada por el monarca de la Casa de Árpad (dicho sea de paso, la dinastía que más santos ha dado a la Iglesia Católica: San Esteban I y su hijo San Emérico, San Ladislao I y su hija  Santa Irene, el Beato Colomán de Galitzia, Santa Cunegunda de Polonia y sus hermanas Santa Margarita y las Beatas Constanza y Yolanda, la Beata Isabel de Hungría y la Beata Isabel de Töss; el propio Béla IV, conocido como “el segundo fundador”, murió como terciario franciscano) advertía sobre la amenaza inminente de la invasión tártara y pedía la unidad de Europa para combatirlos. Fue ignorado, y 35 años después, Hungría se defendió de los tártaros con un gran derramamiento de sangre, según informó el viceministro Balázs András Orbán vía Twitter.
   
La carta, como fue recogida por el canónigo György Fejér en su Codex Diplomáticus Hungáriæ, tomo IV, n.º 2, año 1829, págs 218-224 dice:
  
LATÍN
Sanctíssimo in Christo Patri, et Dómino Innocéntio Dei grátia, Sacrosánctæ Románæ Ecclésiæ summo Pontífici, Bela, eádem grátia rex Hungáriæ, reveréntiam in ómnibus tam débitam, quam devótam.
    
Cum regnum Hungáriæ per pestem Tartarórum pro majóri parte in solitúdinem sit redáctum et quasi óvile sǽpibus sit divérsis infidélium genéribus circumséptum, utpóte Ruthenórum, Cumanórum, Brodnicórum a parte oriéntis; Bulgarórum et Bosnénsium Hæreticórum a parte merídiei contra quos ad præsens étiam per nostrum exércitum dimicávimus; Alamanórum vero a parte occidéntis et Aquilónis, a quíbus propter consímilem professiónem fídei fructum alicújus subsídii dignum regnum sentíre déberet; non fructum, sed spinas guérræ suæ sentíre compéllitur bona dicti regni per rápinas subitáneas diripiéntium; propter quod, sed máxime propter Tártaros, quos tímere per experiéntiam belli dídicit, prout áliæ natiónes, per quas transíerant, consimíliter didícerunt; requísito consílio Prælatórum et Príncipum nostri regni ad Christi Vicárium, et fratres suos, támquam ad únicum et últimum in últimis christiánæ fídei necessitátibus protectórem, dignum dúximus confúgere:
   
Ne nobis imo potius vobis in nobis et aliis Christicolis accidat, quod timetur. Rumores enim de Tartaris de die in diem nobis adveniunt, quod non solum contra nos, cui indignati sunt quam plurimum, eo quod post tantam læsionem _eis subesse renuimus; cum omnes aliæ nationes, contra quas reperti sunt vires suas, tributarias se eisdem constituerunt, et specialiter regiones, quæ ex parte orientis cum regno nostro conterminantur, sicut Ruscia, Cumania, Brodnici, Bulgaria, quæ in magna parte nostro dominio antea subjacébant; imo etiam contra totam Christianitatem condixerunt et prout a quam pluribus fide dignis pro certo dicitur, firmiter in brevi proposuerunt, contra totam Europam suum innumerabilem exercitum destinare; timemus etiam, quod si ipsa gens venerit, et nostri nequeuntes, vel etiam nolentes sævitiam ferocitatis Tartaricæ hostiliter sustinere, eorumdem jugo, Nobis etiam invitis timore ducti, se submittant, sicut jam fecerunt sui præfati alii vicini: nisi per circumspectam sedis Apostolicæ provisionem regnum nostrum cautius et potentius muniatur, ut consolentur populi, qui habitant in eodem.
    
Nos autem hoc scribimus principaliter propter duo, ne possimus argui super possibilitate et negligentia. Super possibilitatis articulo dicimus, quod quidquid ad esse possibilitatis nostræ super hoc per experientiam facti concludi potuit, nos conclusimus. Nos et Nostra, Tartarorum viribus et ingeniis nondum cognitis exponentes.
   
Super negligentia vero nequaquam redargui possumus: requisivimus enim, adhuc Tartaris in regno nostro dimicantibus contra nos super condicto negocio tres totius Christianitatis principaliores Curias; scilicet: Vestram, quæ divina, et magistra omnis Curiæ a Christicolis creditur, et habetur. Et imperialem cui etiam propter hoc nos submittere decreveramus, si tempore prædictæ pestilentiæ nobis competens auxilium impenderet et juvamen. Francorum etiam curiam requiri fecimus, de quibus omnibus nihil consolationis, vel subsidium recepimus nisi verba.
    
Nos vero ad id, quod potuimus recurrentes, propter bonum Christianitatis, majestatem regiam humiliando duas filias nostras duobus Ducibus Ruthenorum, et tertiam Duci Poloniæ tradidimus in uxores ut per ipsos, et amicos nostros alios, qui sunt ex parte orientis, sciremus nova, quæ multum latent, de Tartaris; ut sic eorumdem conatibus et fraudulentis ingeniis utcumque commodius resistere valeamus. Cumanos etiam in regno nostro recepimus, et proh! dolor, per paganos hodie regnum nostrum defendimus; et per paganos infideles Ecclesiæ conculcamus; amplius propter defensionein fidei Christianæ filio nostro primogenito Cumanam quamdarn thoro conjúnximus maritali; ut per hoc vitaremus deterius, et ut occasionem aliquam nancisci possemus, per quam valeremus eosdem, sicut plures jam fecimus, ad Baptismi lavacrum convocare.
    
Ex his ergo et aliis exoptamus ut pateat Sanctitati Summi Pontificis per argumentum evidens, quod in tot rerum angariis, a nullo Christianorum Europæ Principe seu gente alicujus juvaminis emolumentum recepimus; nisi a domo Hospitalis Hierosolymitani, cujus fratres nuper ad requisitionem nostram arma sumserunt contra paganos et Schismaticos ad defensionem regni nostri et fidei christianæ; quos jam partim collocavimus in loco magis suspecto; videlicet in confinio Cumanorum ultra Danubium, et Bulgarorum, per quem etiam locum tempore invasionis regni nostri ad nos habuit aditum exercitus Tartarorum; de quo loco etiam intendimus et speramus, quod si factum nostrum et dictorum fratrum Deus prosperaverit, et sedes apostolica eísdem favorem suum dignata fuerit impertiri, quod propagine catholicæ fidei sicut protenditur Danubius usque ad mare Constantinopolitanum per ipsos poterimus propagare, et sic Romano imperio et etiam terræ sanctæ poterunt impendere subsidia oportuna; partim vero eosdem in medio regni nostri collocavimus, ad defensionem Castrorum quæ circa Danubium ædificari facimus; cum gens nostra ad hoc exstiterit insueta; quia in hoc resedit examinatum quam pluries nostrum consilium, quod esset, salubrius nobis et toti Europæ, ut Danubius fortalitiis muniretur: hæc enim est aqua contradictionis: hic Heraclius occurrit Cosróæ pro romano imperio defendendo, et hic etiam nos quomodocunque improvisi et nunc enormiter læsi per decem menses contradiximus Tartaris, regno nostro tunc fere penitus fortaliciis et defensoribus immunito; quod quod absit, si possideretur a Tartaris, esset pro ipsis apertum hostium ad alias fidei catholicæ regiones; tum quia ex ista parte versus Christicolas non est mare impediens; tum quia possent familias suas, et animalia, in quibus mirabiliter ibidem aptius, quam alibi collocare. Tótila (Átila) in exemplum veniat, qui ex parte Orientis ad Occidentem veniens subjugandam, in medio regni Hungariæ sedem suam principaliter collocavit; et contra Cǽsares, qui ex occidente ad sibi submittendum oriens dimicabant, quam plurima ad constructionem exercitus faciunt, infra regni nostri terminos deponebant.
   
Super his ergo provideat circumspecta Pontificalis Sanctitas, et antequam vulnus marcescat, salutare dignetur apponere medicamen. Admiratur enim quam plurimum Sapientum multitudo eo, quod rebus, ut nunc, sic se habentibus regem Franciæ, tam nobile membrum Ecclesiæ, de Europæ finibus Vestra Paternitas licentiari sustinuit. Admiratur inquam, et admirarit non desinit, eo quod Apostolica Clementia multis provideat, sicut Constantinopolitano imperio et ultramarinis partibus, quæ si amitterentur, quod absit, non tantum noceret Europæ inhabitatoribus, quantum si regnum nostrum solum a Tartaris contingeret possideri.
    
Protestamur itaque Deum et hominem, quod tanta est necessitas negotii, quod nisi diversa viarum pericula nobis contradicunt, non solum nuncios quos mittimus, mitteremus, sed etiam ad proclamandum in facie totius Ecclesiæ, ad excusandum nos, licentiandum, etiam licet invitos ad componendum cum Tartaris, si super hoc auxilium non impenderit Paterna Sanctitas, et necessitas ingruerit, ad pedes vestros personaliter venissemus.
   
Supplicamus igitur, ut consideret Sancta Mater Ecclesia et si non nostra, saltem sanctorum regum, Prædecessorum nostrorum merita, qui plena devotione et reverentia se et suum populum per eorum prædicationem orthodoxæ fidei subjugatum inter ceteros mundi Principes in puritate fidei et obedientiæ servaverunt, propter quæ sibi et suis Successoribus, quamdiu eis successerunt prospera, Apostolica sedes irrequisita, et interdum promittebat omnem gratiam et favorem, si necessitas immineret.
    
Ea ergo gravis nunc necessitas imminere pro certo creditur; aperite paterna viscera, manum competentis subsidii pro defensione fidei et utilitate publica, in tantæ persecutionis tempore porrigendo. Alioquin si in petitione tam favorabili, et universaliter pro obedientibus Romanæ Ecclesiæ tam necessaria, quod credere non possimus, pateremur repulsam, cogeremur non tanquam filii, sed privigni, necessitate compulsi, quasi extra gregem Patris exclusi, suffragia mendicare.
   
Datum in Potoka in die Sancti Martini Episcopi et Confessoris III. Idus Novembris.
TRADUCCIÓN:
Para rendir homenaje a su santo Padre en Cristo, Inocente, por la gracia de Dios, Sumo Sacerdote de la Santa Iglesia de Roma, Béla, por la misma gracia, Rey de Hungría, endeudado y humilde en todo.

Porque Hungría se ha convertido en gran parte en un desierto por la plaga tártara y los pueblos incrédulos, a saber, los rutenos y brodniks en el este y los herejes búlgaros y bosnios en el sur, contra los que estamos luchando actualmente, se ha convertido en un desierto en gran parte en un desierto con nuestros ejércitos cercado un redil. Solo desde el oeste y el norte nuestro país debe recibir algunos frutos de la ayuda de los alemanes, que pertenecen a la misma fe, pero incluso desde aquí no sentiremos más frutos que las espinas del frenesí cuando los bienes del país sean confiscados por imprevistas redadas.

Por ellos, pero sobre todo por los tártaros, a quienes la experiencia de la guerra nos enseñó a tener miedo, como enseñaron a otros pueblos que fueron pisoteados, lo consideramos oportuno, en consulta con los principales sacerdotes y nobles para huir. nuestro país al representante de Cristo y sus hermanos, como único y último defensor en la última necesidad del cristianismo, para que lo que tememos no suceda por nosotros, ustedes y los demás cristianos. Porque todos los días nos llegan noticias de los tártaros de que no solo se están armando contra nosotros, de quienes tienen más envidia, porque incluso después de tal desgracia no estábamos dispuestos a someternos, mientras que todos los demás pueblos contra los que mostraron su poder para tengo, y especialmente los vecinos orientales de nuestro país, como Rusia, Kumnia, los Brodniks, Bulgaria, que antes estaban en gran parte bajo nuestro poder, todos se han convertido en sus afluentes, pero contra todo el cristianismo; y, como sabemos por muchos testimonios dignos de confianza,

Está decidido a librar una guerra implacable contra toda Europa en un futuro próximo.

Tememos que cuando llegue esta gente, los nuestros, incapaces y no dispuestos a oponerse a la crueldad salvaje de los tártaros, se rindan temerosos contra su voluntad, como ya lo han hecho nuestros afligidos vecinos, a menos que la sabia providencia de la Sede Apostólica lo haga cuidadosa y cuidadosamente. Fortalecer efectivamente nuestro país para consolar a los pueblos que allí habitan.

Escribimos por dos razones principales: Para que no se nos pueda acusar de pereza o negligencia. En cuanto a la destreza, decimos lo siguiente: lo que la experiencia práctica puede decir sobre nuestra habilidad en la guerra, ya lo hemos demostrado cuando nos expusimos a nosotros mismos y a los nuestros a la fuerza y astucia sin precedentes de los tártaros.

Pero tampoco se nos puede acusar de negligencia, porque cuando los tártaros lucharon contra nosotros en nuestro país, acudimos en este asunto a los tres más altos tribunales de todo el cristianismo, a saber, el vuestro, ya que los cristianos creen y profesan que sois custodio y maestro de todos los tribunales; al emperador, a quien teníamos la intención de someternos si nos brindaba una gran ayuda y apoyo en el momento de dicha plaga; también nos dirigimos a la corte de los franceses, pero de todos ellos no recibimos más consuelo ni ayuda que palabras.

E hicimos lo que pudimos y, al humillar nuestra realeza por la causa del cristianismo, dimos a dos de nuestras hijas a dos príncipes de los rutenos, y una tercera al príncipe de Polonia, para que pudiéramos morir por ellas, y por nuestros otros amigos orientales supiéramos cuidadosamente los planes ocultos de los tártaros y, por lo tanto, contrarrestar de manera más efectiva sus intenciones y sus maquinaciones fraudulentas. También hemos dejado entrar a los cumanos en nuestra tierra, y ahora lamentablemente estamos defendiendo nuestra tierra con los paganos y aniquilando a los enemigos de la Iglesia con los paganos. Incluso casamos a nuestro primogénito con una hija cumana por los intereses del cristianismo para evitar cosas peores y crear una oportunidad para bautizarla, como lo hemos hecho con muchos de ellos.
  
A través de todo esto y más, me gustaría demostrar claramente al santo prelado que no hemos recibido ayuda útil en esta emergencia de ningún monarca cristiano o pueblo en Europa, excepto de la casa de los Hospitalarios de Jerusalén, cuyos miembros, en nuestra petición, recientemente fue contra los gentiles y los herejes se alzaron en armas para defender nuestro país y la fe cristiana; y los usamos de inmediato en las zonas más peligrosas: al otro lado del Danubio, en la frontera entre los hunos y los búlgaros, porque cuando nuestro país fue atacado, esta fue también la puerta de entrada del ejército tártaro. Desde este ámbito esperamos, si nuestra intención y la intención de los hermanos mencionados son apoyadas por Dios y si la Sede Apostólica tiene la gracia, aceptarlos en su gracia para que, a medida que el Danubio se extiende hasta el mar de Constantinopla, a través de ellos podamos difundir la protección de la fe cristiana y así prestar una ayuda eficaz al Imperio Romano e incluso a Tierra Santa. Hemos colocado a otros en nuestro país para defender las fortalezas que hemos construido a lo largo del Danubio, porque nuestra gente no tiene experiencia en esta área.

Después de una cuidadosa consideración, acordamos que sería mejor para nosotros y para toda Europa si fortificamos el Danubio con castillos. Porque esta es el agua de la resistencia; Aquí Heraclio se puso de pie para defender el Imperio Romano contra los cosacos, y aquí también nosotros, aunque sin preparación y después de un duro golpe, resistimos contra los tártaros durante diez meses, aunque nuestro país en ese momento carecía por completo de castillos y defensores.

Si los tártaros se apoderaran de él, que todavía está muy lejos, se les abriría la puerta a los demás países de la fe católica, porque primero no hay mar que obstaculice a los cristianos y segundo pueden traer a sus familias y los suyos aquí para asentar un número admirable de animales más cómodamente que en cualquier otro lugar. Tomemos, por ejemplo, a Atila, quien, cuando vino del este para conquistar el oeste, instaló su cuartel general en el centro de Hungría desde el principio; por otro lado, los emperadores que lucharon desde el oeste para someter al este reunieron sus ejércitos principalmente dentro de las fronteras de nuestro país.

Entonces, que Su Santidad se encargue de todas estas cosas y que Su excelencia use una cura antes de que la herida empeore. Los muchos sabios se maravillan de que en tales circunstancias su paternidad apoyó la salida del Rey de Francia, este noble miembro de la Iglesia, de las fronteras de Europa. Se pregunta aún más, y no deja de maravillarse, que la piedad apostólica se preocupe tanto por el reino de Constantinopla y las partes de ultramar que, si se pierden, pueden estar distantes, los habitantes de Europa no harían más daño que si nuestra tierra fue ocupada solo por los tártaros.

Confesamos ante Dios y ante los hombres que la necesidad e importancia de la causa es tan grande que, si los diversos inconvenientes del viaje no nos obstaculizaran, no solo enviaríamos embajadores que hemos enviado, sino nosotros personalmente a los suyos. proclamar en nuestra defensa ante toda la Iglesia que si el Santo Padre no pudiera ayudarnos, nos haríamos libres contra nuestra voluntad para llegar a un acuerdo con los tártaros.

Les pedimos, por tanto, que la Madre Iglesia considere los méritos, si no de nosotros, al menos de nuestros predecesores, los santos reyes, que con todo ardor y humildad, a través de su predicación, se han sometido a sí mismos y a su pueblo a la verdad. la fe y la mantuvieron entre los príncipes del mundo con pureza y obediencia, para lo cual ellos y sus sucesores, mientras estuvieran bien, no fueron solicitados prometidos todo el favor y ayuda de la Sede Apostólica cuando la necesidad lo requiriera.

Miren, pues, ahora que la gran necesidad sí parece amenazar, el corazón paternal se abre en defensa de la fe por el bien público en este tiempo de persecución, de lo contrario, si es nuestra petición, que es tan favorable y tan necesaria para los creyentes. Iglesia de Roma, si fuera rechazada, lo cual no podemos creer, nos veríamos obligados a pedir ayuda no como hijos sino como hijastros, como aquellos que son inevitablemente excluidos del rebaño del padre.

Fechado en Patak, el día de San Martín, obispo y confesor de la fe, el 11 de noviembre.
Varias agencias de noticias observaron que Bergoglio y Orbán tomaron asiento a varios metros de distancia, una distancia de seguridad generosa pero necesaria, ya que Orbán es un protestante calvinista y Bergoglio es un conformista mundano.
    
Durante el encuentro, el viceprimer ministro húngaro Zsolt Semjén informó a Francisco Bergoglio de que Hungría está siendo atacada por la Unión Europea (tan defendida por este último) por sus medidas de protección de la familia, al contener la propaganda homosexualista. A lo cual Francisco Bergoglio respondió simplemente “que la familia es el padre, la madre, el hijo y punto”. El contraste mayor es que Semjén es doctor en estudios religiosos de la Universidad Eötvös Loránd (Rolando Eötvös) de Budapest, mientras que Bergoglio (ingeniero químico de la Escuela Técnica Nº 27 “Hipólito Yrigoyen”), ni siquiera sustentó su tesis doctoral “La oposición polar como estructura del pensamiento cotidiano y de anuncio cristiano” en la facultad jesuita San Jorge de Fráncfort del Meno en 1986.
   
2.º LA DESPEDIDA BERGOGLIANA A SU MAESTRO DE CEREMONIAS, SU ORGANIZADOR DE VIAJES, DE ALITALIA ¡Y DEL EVANGELIO! (Elementos tomados de GLORIA NEWSRELIGIÓN EN LIBERTAD y VANGUARDIA)
   
   
“Que nunca se diga que de la boca de los líderes religiosos salen palabras que dividen, sino sólo palabras de apertura y de paz”, dijo Francisco Bergoglio a los líderes protestantes y judíos el 12 de septiembre en Budapest, mientras que Cristo dice: “no he venido a traer la paz, sino la espada” (Mt 10, 34).

Además, Francisco describió el Año Nuevo judío y el Día de la Expiación como “momentos de gracia y una llamada a la renovación espiritual”, aunque se basan en la negación de Cristo.

Afirmó que los judíos [religiosos] son sus “hermanos en la fe de nuestro padre Abraham”, dando a entender que la fe de Abraham y la de Cristo son dos cosas diferentes, lo cual no es así. Según Juan 3, 36 sólo son verdaderos hijos de Abraham los que creen en Cristo y “quien se niegue a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él”.

Durante su vuelo a Budapest, dijo que este viaje era de despedidas: la última con su maestro de ceremonias Guido Marini (que se posesionará en la sede de Tortona), la última con su organizador de viajes el beninés Dieudonné Datonou (que será instalado obispo –como hiciera Montini con su organizador del viaje a Tierra Santa Jacques-Paul Martin, que fue nombrado obispo titular de Neápolis y Prefecto de la Casa Pontificia– y nombrado nuncio; será remplazado por George Jacob Koovakad, de la India), y la última con Alitalia, la aerolínea en que todos los “Papas” han  viajado desde 1964, que el 15 de Octubre pasará a llamarse ITA (Italia Transporto Aereo).
   
Alitalia fue fundada en 1946 para remplazar la aerolínea Ala Littoria (fundada por Benito Mussolini en 1934) con un capital de 47% del Instituto de Reconstrucción Industrial, 40% del gobierno británico y el resto de accionistas minoritarios. Privatizada en 2009 a presión de la Unión Europea (que reclama la friolera de 900 millones de euros de fondos públicos), no pudo adaptarse a las nuevas tendencias, y se estancó en recuerdos de viejas épocas. 

La nueva aerolínea (que no estará relacionada con la anterior), tendrá un capital de 1.500 millones de euros, operará con 3.000 empleados de los diez mil que tenía anteriormente y solo 50 aeronaves. Ya Michael O’Leary, el fundador de Ryanair, le dio la bienvenida hace unos días. “Alitalia es una compañía de mierda y también ITA se irá a la quiebra”.
   
3.º BERGOGLIO DEJA EN VERGÜENZA AL NUNCIO EN BULGARIA (Fuente: GLORIA NEWS)
Según Bergoglio, los sacerdotes no deben “predicar homilías de 40-50 minutos sobre argumentos que nadie entiende”, como dijo en una charla de 30 minutos a religiosos, durante su visita a Eslovaquia.

Después de recibir aplausos por ello, respondió que “las monjas que son víctimas de nuestras homilías” merecen la aclamación. Como es habitual, en lugar de confesar sus propios pecados, atacó a la Iglesia, la cual debe “huir del ensimismamiento, porque el centro de la Iglesia no es la Iglesia” (Aunque dijo una verdad: la Iglesia Conciliar no está centrada en Cristo)

Varias veces, el Francisco Bergoglio de Traditionis-Custodes atacó a su propia sombra: la “rigidez” y una vida espiritual “rígida y encerrada en sí misma”. Advirtió de una Iglesia que “piensa igual y obedece ciegamente”, una indicación de que no se debe tomar en serio a Traditionis Custodes.

Por último, mencionó una carta que recibió recientemente de un obispo que escribió que
“hemos vivido 400 años bajo los turcos, y 50 años bajo el comunismo, y hemos sufrido, pero estos 7 años con este nuncio han sido peores que las otras dos experiencias. A veces me pregunto: ¿cuántas personas pueden decir lo mismo de su [Papa], obispo o párroco?”.
La descripción de Francisco encaja con el nuncio en Bulgaria, Anselmo Guido Pecorari, quien fue nombrado en abril de 2014. Por lo tanto, es probable que la mencionada carta haya sido enviada por el obispo de Sofía y Plovdiv, Gheorghi Ivanov Jovčev, de 71 años.
   
4.º “REHABILITADO” DE FACTO OBISPÓN RETIRADO POR HOMOSEXUAL (Fuente: GLORIA NEWS).
   
   
Francisco Bergoglio se reunió el lunes en la nunciatura de Bratislava con el ex arzobispón de Trnava, Róbert Bezák C.Ss.R., de 61 años, en una audiencia privada con sus familiares. El miércoles copresidió la Misa novusordiana de Francisco Bergoglio en el Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Šaštín.

Bezák fue nombrado arzobispón de Trnava en 2009, con 49 años, el obispo eslovaco más joven. El presbítero polaco Dariusz Oko documenta que Bezák frecuentaba gimnasios y saunas gay y creó una red de presbíteros homosexuales. Es por eso que fue destituido por Benedicto XVI en 2012, mientras los medios de comunicación oligarcas, que adoran a Bezák, siguen afirmando que fue castigado por denunciar a su predecesor Ján Sokol por presuntamente transferir 500 millones de coronas eslovacas (16’596.959,44 euros actuales) en 1998 proveniente de la ventas de terrenos de propiedad eclesiástica a Štefan Náhlik, ex-agente de la ŠtB, la temida Policía Secreta de la Checoslovaquia comunista (y de la cual Sokol fue agente también con los nombres clave Špiritual y Svätopluk).
       
Los testigos confirmaron que Bezák, que trabajaba como profesor de religión en una escuela protestante de Bratislava, la capital eslovaca, siguió con su vicio hasta hace poco. Francisco Bergoglio –que tiene una debilidad personal por los clérigos homosexuales, entre ellos el cardenal McCarrick– reabrió viejas heridas al rehabilitar de facto a Bezák ante los medios de comunicación de los oligarcas.