Desde Cruzados del Ejército del Santo Rosario
Prendido, como ladrón, en el huerto,
Jesús, en un madero estás clavado;
Tu alma, cual paloma se ha elevado,
Quedando sin vida tu cuerpo yerto.
Señor, sangre y agua, de tu pecho abierto,
Por la herida del costado ha manado;
Quiero besar tu rostro inmaculado,
Quiero vivir en Ti, como un injerto.
Ninguno de tus huesos han quebrado,
Los látigos, crueles y enemigos,
Ni los clavos que tus manos han pasado.
Mas tu cuerpo, Jesús, amoratado,
Causa miedo y pavor a los testigos,
Que lo ven, ¡Dios mío!, tan destrozado.
Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Cobo Martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Cobo Martínez. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
