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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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domingo, 20 de abril de 2025

MISA DE LA TRASLACIÓN DE LAS RELIQUIAS DE SANTA ROSA DE LIMA

Misa aprobada por el Papa Clemente XIV el 23 de Abril de 1773. La Misa “Dilexísti” es del Común de las Santas Vírgenes, mas la Oración es propia.
      
Die 20 Aprilis
TRASLATIÓNIS RELIQUIÁRUM SANCTÆ ROSÆ A SANCTA MARÍA, VÍRGINIS LIMÁNÆ
Semiduplex
  
Introitus. Ps. 44, 8. Dilexísti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ præ consórtibus tuis. (T.P. Allelúja, allelúja.) Ps. ibid., 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri.
  
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui mundi contémptum te diligéntibus inspirásti, da nobis in commemoratióne beátæ Rosæ Vírginis, ejus intercessióne terréna despícere et amáre cœléstia. Per Dóminum.
   
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
2. Cor. 10, 17-18; 11, 1-2.
  
Fratres: Qui gloriátur, in Dómino gloriétur. Non enim, qui seípsum comméndat, ille probátus est; sed quem Deus comméndat. Útinam sustinerétis módicum quid insipiéntiæ meæ, sed et supportáte me: ǽmulor enim vos Dei æmulatióne. Despóndi enim vos uni viro vírginem castam exhibére Christo.
 
Graduale. Ps. 44, 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna.
℣. Propter veritátem et mansuetúdinem et justítiam: et dedúcet te mirabíliter déxtera tua.
    
Tractus. Ps. 44, 11 et 12. Audi, fília, et vide, et inclína aurem tuam: quia concupívit Rex spéciem tuam.
℣. Ibid. 13 et 10. Vultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: fíliæ regum in honóre tuo.
℣. Ibid., 15-16. Adducéntur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi.
℣. Afferéntur in lætítia et exsultatióne: adducántur in templum Regis.
 
Tempore autem Paschali omíttitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúia, allelúja.
℣. Ps. 44, 15 et 16. Adducéntur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi in lætítia. Allelúja.
℣. Ibid., 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna. Allelúja.
  
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 25, 1-13.
  
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: Simile erit regnum cœlórum decem virgínibus: quæ, accipiéntes lámpades suas, exiérunt óbviam sponso et sponsæ. Quinque autem ex eis erant fátuæ, et quinque prudéntes: sed quinque fátuæ, accéptis lampádibus, non sumpsérunt óleum secum: prudéntes vero accepérunt óleum in vasis suis cum lampádibus. Horam autem faciénte sponso, dormitavérunt omnes et dormiérunt. Média autem nocte clamor factus est: Ecce, sponsus venit, exíte óbviam ei. Tunc surrexérunt omnes vírgines illæ, et ornavérunt lámpades suas. Fátuæ autem sapiéntibus dixérunt: Date nobis de óleo vestro: quia lámpades nostræ exstinguúntur. Respondérunt prudéntes, dicéntes: Ne forte non suffíciat nobis et vobis, ite pótius ad vendéntes, et émite vobis. Dum autem irent émere, venit sponsus: et quæ parátæ erant, intravérunt cum eo ad núptias, et clausa est jánua. Novíssime vero véniunt et réliquæ vírgines, dicéntes: Dómine, Dómine, áperi nobis. At ille respóndens, ait: Amen, dico vobis, néscio vos. Vigiláte ítaque, quia nescítis diem neque horam.
 
Offertorium. Ps. 44, 10. Fíliæ regum in honóre tuo, ástitit regína a dextris tuis in vestítu deauráto, circúmdata varietate. (T.P. Allelúja.)
  
SECRETA
Acépta tibi sit, Dómine, sacrátæ plebis oblátio pro tuórum honóre Sanctórum: quorum se méritis de tribulatióne percepísse cognóscit auxílium. Per Dóminum nostrum.
  
Communio. Matth. 25, 4 et 6. Quinque prudéntes vírgines accepérunt óleum in vasis suis cum lampádibus: média autem nocte clamor factus est: Ecce, sponsus venit: exite óbviam Christo Dómino. (T.P. Allelúja.)
 
POSTCOMMUNIO
Satiásti, Dómine, famíliam tuam munéribus sacris: ejus, quǽsumus, semper interventióne nos réfove, cujus sollémnia celebrámus. Per Dóminum.

domingo, 20 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGÉSIMO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMO – LOS ÁNGELES CUSTODIOS OFRECEN A DIOS NUESTRAS BUENAS OBRAS
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que nuestros Ángeles custodios no se limitan únicamente a ilustrarnos en el bien que hemos de hacer y a sugerirnos las buenas obras que podemos practicar; sino que también, cuando merced a sus inspiraciones, hemos hecho el bien, ellos se encargan de ofrecerlo a Dios para que lo acepte. Así, pues, todas nuestras súplicas, oraciones, necesidades, sufrimientos, en una palabra, todas nuestras buenas obras no pueden llegar al trono del Eterno sin pasar antes por las manos de los Ángeles, quienes las depositan al pie del altar de oro, que es Nuestro Señor Jesucristo. Sin esta mediación de los Santos Ángeles, nuestras obras no tendrían la aceptación y acogida que deseáramos, pues llevadas en nuestras manos, serían como alimentos servidos en platos sucios; provocarían el desagrado ele Dios; mientras que en las manos puras de los Ángeles les son más agradables. Por esto en el Santo Sacrificio de la Misa decimos a Dios: «Disponed, Señor, que nuestras oraciones os sean presentadas por las manos de tu santo Ángel», porque este Ángel, como dice Bossuet: «Les presta sus alas para elevarlas, su fuerza para sostenerlas, su fervor para animarlas». No se contentan con presentar sólo nuestras oraciones, sino que ofrecen todas nuestras buenas obras, como hemos dicho; recogen todos nuestros deseos y pensamientos y les dan valor delante de Dios. Sobre todo, ¿quién podrá expresar la inmensa alegría que inunda sus corazones cuando pueden presentar a Dios o las lágrimas de los penitentes o los trabajos sufridos por su amor en humildad y paciencia? Ellos saben que la conversión de los pecadores da lugar a la fiesta más espléndida y al regocijo más grande de los espíritus celestes, pues que, siendo el fruto de sus cuidados y desvelos, es el más bello y rico presente que pueden ofrecer al Altísimo. Respecto de nuestros sufrimientos, es necesario no olvidar que por ellos nos hacernos semejantes a Nuestro Señor Jesucristo, que es apellidado el Hombre de Dolores, y que es un grande honor, una inmensa gloria que se represente en nuestro cuerpo mortal y pasible la vida de Jesús, como dice el Apóstol. Pues bien, si los Ángeles fueran capaces de envidia, no desearían otra cosa que sufrir por amor de Dios, a fin de imitarle haciéndose partícipes de inmensos grados de gracia y de gloria correspondientes a los sufrimientos; pero ya que estos espíritus bienaventurados comprenden que no pueden tener este honor, porque su naturaleza impasible no les permite dar a su Dios esta generosa prueba de fidelidad por medio de las aflicciones; se contentan, se satisfacen y se regocijan en alabarla en los mortales y tienen a grande honra presentar al Señor las penas de los mártires como las aflicciones v austeridades de los confesores, y, en general, todos los trabajos sufridos por amor de Dios de sus recomendados.
    
PUNTO 2º. Considera que este oficio de los Ángeles, como otros varios, está consignado claramente en las Santas Escrituras; y los Santos Padres y Doctores lo han enseñado expresamente; por lo mismo, no nos es lícito dudar de él; si no antes bien debemos regocijarnos de una verdad tan consoladora y provechosa. Este oficio de medianeros entre Dios y los hombres, fue lo que vio Jacob figurado por aquella escala misteriosa cuyo pie se asentaba en la tierra, y cuya altura tocaba con el cielo y por la cual subían y bajaban innumerables Ángeles. Así lo entendió Orígenes cuyas son estas palabras: «Los Ángeles suben porque ellos son los que llevan al cielo los votos y plegarias de los hombres». San Juan en el Apocalipsis dice que vio una muchedumbre de Ángeles que ofrecían ante el trono de Dios exquisitos aromas que salían de los incensarios y pebeteros que llevaban en sus manos; «los cuales, añade, son las oraciones y plegarias de los justos de la tierra». San Bernardo dice claramente: «Los Ángeles ofrecen al Señor no sus trabajos, sino los nuestros, no sus lágrimas sino las nuestras, y en cambio nos traen del Cielo dones divinos». Y San Agustín dice de igual modo: «Señor, ellos llevan a vuestros pies nuestros gemidos y suspiros, a fin de obtener más fácilmente de vuestra bondad nuestro perdón». Es unánime el testimonio de los escritores católicos acerca de esta verdad. Así pues, alegrémonos al saber que cada uno de nosotros tiene un feliz mensajero, un noble abogado, que presentado ante el trono de Dios nuestras tibias oraciones y súplicas, calma la cólera divina irritada contra nosotros, y nos alcanza preciosos tesoros de bondad y misericordia.
    
JACULATORIA
Santo Ángel de mi guarda, dignaos ofrecer todos los días al Señor las buenas obras que practicare, alcanzándome en recompensa abundancia de gracias y dones celestiales.
   
PRÁCTICA
Ofreced todas las noches antes de acostaros por manos de vuestro Ángel custodio, al Corazón purísimo de Jesús, todas vuestras buenas obras ejecutadas durante el día. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Amantísimo Ángel de mi guarda, celoso abogado de mi alma, ya veis que mis oraciones son demasiado imperfectas para que puedan elevarse por sí mismas hasta el trono del Altísimo, pues que casi siempre van acompañadas de pensamientos vanos e imaginaciones vagas, y con los recuerdos de los cuidados temporales; por eso recurro a vos, suplicándoos las recojáis en vuestras  manos puras y las presentéis al Padre de las misericordias, a fin de que, obteniendo amorosa acogida, sean despachadas favorablemente, tornándose en dulces bendiciones y abundantes gracias con que pueda amar y servir a Dios en esta vida y después gozarle para siempre en la otra. Amén.
 
EJEMPLO
Santa Rosa de Lima desde sus más tiernos años gozaba de familiaridad estrechísima con el Ángel de su guarda. Habíase formado una especie de celda en la extremidad de la huerta de su casa, y allá se retiraba diariamente y pasaba largas horas en la oración y penitencia. Una noche, rendido su tierno cuerpecito de una austeridad tan sobre sus años y sus fuerzas, sintió un desmayo extraordinario, y se vio obligada a acudir al auxilio de su madre, Viéndola ésta entrar pálida y desfallecida, ordenó a la criada le trajese inmediatamente un poco de chocolate; mas la niña suplicaba que suspendiese la orden, porque muy presto le vendría de otra parte aquel alivio. «¿Pero de dónde?», replicó la buena Señora; «¿quién puede tener noticia de tu necesidad?». La niña persistía, y en esto entra el criado de una amiga íntima de la casa trayendo a Rosa una jícara de chocolate. Sorprendida la madre mandó a la santa niña le declarase a quién había enviado a pedir aquel reparo. «No lo extrañes, madre», contestó candorosamente, «estos y semejantes servicios me hace continuamente el Ángel de mi guarda: apenas me sentí desfallecer, le dije que hiciera saber mi estado a nuestra amiga María y la necesidad que tenia de aquel socorro. Mi buen Ángel nunca deja de hacerme lo que le encargo». Llena de estupor la madre, no sabía que admirar más, si la rareza del prodigio, o la poca novedad que Rosa hacía de él; mas luego tuvo ocasión de observar que su santa hija estaba acostumbrada a tales finezas de su celestial ayo (Este caso y otros semejantes se leen en la Bula de canonización de la Santa Virgen, expedida por el Papa Clemente X).
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

DEVOCIÓN A SANTA ROSA DE LIMA, POR Mons. FERNANDO ALTAMIRA

Sermón pronunciado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, el viernes 30 de Agosto de 2024 (Fiesta de Santa Rosa de Lima).
  

martes, 30 de agosto de 2022

DÍA TREINTA EN HONOR A SANTA ROSA DE LIMA

Devoción publicada en el Manual de Piedad, impreso en Lima por el establecimiento de Huerta y Cía., en 1864.
  
DEVOTA VISITA PARA EL DÍA TREINTA DE CADA MES EN HONOR DE SANTA ROSA DE SANTA MARÍA
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh vida de las vidas, Beatísima Trinidad! Postrados ante vuestro divino acatamiento de seamos conmemorar con el más fervoroso afecto de nuestros corazones, la admirable obra de vuestras manos en la Rosa de Santa María; y por lo que en ella os complacéis, te suplicamos, otorgues nuestros ruegos, si son para mayor honra y gloria vuestra. Amén.
    
SALUTACIÓN A LA SANTA
Dios te salve, oh admirable Virgen, y Patrona nuestra Rosa de Santa María; Dios te salve, alegría del nuevo mundo, honra de tu pueblo, Estrella de Lima, Corona de tu Patria, Oro riquísimo del Perú, Tesoro de las Indias. Dios te salve, Flor de la Iglesia, Rosa de humildad, Azucena de pureza, Oliva de paz, Fuego de caridad, Perla preciosísima, Paloma hermosísima. Salúdoos, oh esposa amantísima del Corazón de Jesús, hija muy regalada de María Santísima, viva imagen de tu Maestra Catalina. Aláboos, oh ejemplo de penitencia, escogida entre millares, Patrona de un nuevo mundo. Bendigoos, oh Rosa amabilísima, Rosa graciosísima, Rosa preciosísima, Rosa inocentísima, Rosa Purísima, Rosa ilustrísima, Rosa santísima, Rosa gloriosísima.
   
Luego se rezan tres Padre nuestros, Ave Marías gloriados a la Santísima Trinidad en honra y honor del desposorio de Rosa con el Niño Jesús, y se dice después la siguiente:
   
ORACIÓN A SANTA ROSA
¡Oh fragantísima Rosa de Santa María, que estáis plantada en los jardines del Cielo! honra y gloria de vuestro pueblo, alegría del mundo: gracias hacemos a la Majestad Divina por la admirable pureza con que os hermoseó, por la invencible paciencia con que os fortaleció, por las heróicas virtudes con que os adornó, y por el encendido fuego de amor en que os abrasó: alegraos y gozaos en los brazos de vuestro amado Jesús, oh dichosísima esposa de su corazón: bebed en su dulce costado las abundantes delicias que corresponden a vuestro asombroso padecer; y cuando así la gozareis, acordaos de nosotros, repartiéndonos del incendio de vuestro amor unas centellas que nos hagan morir por Jesús, María y José: acordaos. que sois la elegida para Patrona de un mundo; y que cuidó de vos Jesús, porque tuvieseis cuidado de nosotros. Alcanzadnos, oh Rosa apacible, gran humildad: oh blanca Azucena, gran castidad; oh Clavel encendido, gran caridad, para que merezcamos ser olor agradable a vuestro Divino Esposo, siervos verdaderos de María y José, y eternos compañeros vuestros en la gloria. Amén.

Habiendo dicho esta oración se aviva la confianza y se pide a Dios por la intercesión de la Santa lo que deseamos conseguir:
  
GOZOS
  
Querida y amada esposa,
De Jesús imitadora,
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Por alta disposición
En la gran Ciudad de Lima
Naciste flor peregrina
Para gloria del Señor:
Pues Serafín en su amor
Fuiste Virgen prodigiosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Ángel en carne mortal
Pareces por tu pureza,
Y por tu rara belleza
Criatura celestial;
Pues la gracia bautismal
Conservaste cuidadosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Tu hermoso rostro le vieron
Convertido en una rosa,
En la cuna prodigiosa,
Y admirable te advirtieron;
Y por nombre te pusieron
Esta señal misteriosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Desde niña te entregaste
A la mortificación,
Y con muy grande rigor
A tu cuerpo le trataste;
Y con mucho amor miraste
La penitencia horrorosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Jesús entre tus rigores
Benigno se deja ver,
Y te alienta a padecer
Para imitar sus dolores;
Fue de la gracia primores
Tu penitencia asombrosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Llegabas con tal pureza
A recibirle al altar,
Que con gracia singular
Te hizo el Señor la fineza
Que tu rostro resplandezca,
Y parezcas ya gloriosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Siete horas te duraba
Su sacramental presencia,
Tal prodigio con frecuencia
Contigo Jesús obraba;
Pues así te regalaba
Como a su querida esposa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Pues ya gozas con tu Esposo
Sus delicias en el cielo,
Pide que nos dé el consuelo
Que le veamos glorioso;
Pues te concedió piadoso
Ser en todo milagrosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Consuelo en vuestra piedad
Encuentran los corazones,
En tristeza y aflicciones
Y en toda necesidad;
Pues tu grande santidad
Te hizo misericordiosa:
Sed nuestra intercesora
Seráfica Virgen Rosa.
    
Antífona: Rosa, hermana nuestra, logremos gracia por ti, y viva nuestra alma por tu favor.
℣. Ruega por nosotros bienaventurada Virgen Rosa.
. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Omnipotente Dios, dador de todos los bienes, que a la bienaventurada Santa Rosa de Santa María, adornada del rocío celestial de la gracia, y del candor de la virginidad y paciencia, hiciste que en el Reino de las Indias floreciese: concédenos, Señor, a nosotros tus esclavos, que los que corremos tras la fragancia de tan peregrina Rosa, logremos hacernos participantes del olor, fragancia, y suavidad de Cristo nuestro Redentor, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 30 de agosto de 2018

MISA DE SANTA ROSA DE LIMA

Del Misal Romano de San Pío V. La Misa “Dilexísti” es del Común de las Santas Vírgenes, mas las Oraciones son propias. Para Hispanoamérica y la Orden Dominica, donde es Doble de 1ª Clase, existe Misa propia.

Die 30 Augusti
SANCTÆ ROSÆ A SANCTA MARÍA, VÍRGINIS LIMÁNÆ
Duplex
  
Introitus. Ps. 44, 8. Dilexísti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ præ consórtibus tuis. (T.P. Allelúja, allelúja.) Ps. ibid., 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri.
  
ORATIO
Bonórum ómnium largítor, omnípotens Deus, qui beátam Rosam, cœléstis grátiæ rore prævéntam, virginitátis et patiéntiæ decóre Indis floréscere voluísti: da nobis fámulis tuis; ut, in odórem suavitátis ejus curréntes, Christi bonus odor éffici mereámur: Qui tecum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti Martyrum.
ORATIO
Majestátem tuam, Dómine, súpplices exorámus: ut, sicut nos júgiter Sanctórum tuórum commemoratióne lætíficas; ita semper supplicatióne deféndas. Per Dóminum nostrum.
    
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
2. Cor. 10, 17-18; 11, 1-2.
  
Fratres: Qui gloriátur, in Dómino gloriétur. Non enim, qui seípsum comméndat, ille probátus est; sed quem Deus comméndat. Útinam sustinerétis módicum quid insipiéntiæ meæ, sed et supportáte me: ǽmulor enim vos Dei æmulatióne. Despóndi enim vos uni viro vírginem castam exhibére Christo.
 
Graduale. Ps. 44, 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna.
℣. Propter veritátem et mansuetúdinem et justítiam: et dedúcet te mirabíliter déxtera tua.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Ibid., 15 et 16. Adducántur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur
tibi in lætítia. Allelúja.
 
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 44, 11 et 12. Audi, fília, et vide, et inclína aurem tuam: quia concupívit Rex spéciem tuam.
℣. Ibid. 13 et 10. Vultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: fíliæ regum in honóre tuo.
℣. Ibid., 15-16. Adducéntur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi.
℣. Afferéntur in lætítia et exsultatióne: adducántur in templum Regis.
 
Tempore autem Paschali omíttitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúia, allelúja.
℣. Ps. 44, 15 et 16. Adducéntur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi in lætítia. Allelúja.
℣. Ibid., 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna. Allelúja.
  
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 25, 1-13.
  
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: Simile erit regnum cœlórum decem virgínibus: quæ, accipiéntes lámpades suas, exiérunt óbviam sponso et sponsæ. Quinque autem ex eis erant fátuæ, et quinque prudéntes: sed quinque fátuæ, accéptis lampádibus, non sumpsérunt óleum secum: prudéntes vero accepérunt óleum in vasis suis cum lampádibus. Horam autem faciénte sponso, dormitavérunt omnes et dormiérunt. Média autem nocte clamor factus est: Ecce, sponsus venit, exíte óbviam ei. Tunc surrexérunt omnes vírgines illæ, et ornavérunt lámpades suas. Fátuæ autem sapiéntibus dixérunt: Date nobis de óleo vestro: quia lámpades nostræ exstinguúntur. Respondérunt prudéntes, dicéntes: Ne forte non suffíciat nobis et vobis, ite pótius ad vendéntes, et émite vobis. Dum autem irent émere, venit sponsus: et quæ parátæ erant, intravérunt cum eo ad núptias, et clausa est jánua. Novíssime vero véniunt et réliquæ vírgines, dicéntes: Dómine, Dómine, áperi nobis. At ille respóndens, ait: Amen, dico vobis, néscio vos. Vigiláte ítaque, quia nescítis diem neque horam.
 
Offertorium. Ps. 44, 10. Fíliæ regum in honóre tuo, ástitit regína a dextris tuis in vestítu deauráto, circúmdata varietate. (T.P. Allelúja.)
  
SECRETA
Acépta tibi sit, Dómine, sacrátæ plebis oblátio pro tuórum honóre Sanctórum: quorum se méritis de tribulatióne percepísse cognóscit auxílium. Per Dóminum nostrum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti.
SECRETA
Hóstias, Dómine, tuæ plebis inténde: et, quas in honóre Sanctórum tuórum devóta mente célebrat, profícere sibi séntiat ad salútem. Per Dóminum.
  
Communio. Matth. 25, 4 et 6. Quinque prudéntes vírgines accepérunt óleum in vasis suis cum lampádibus: média autem nocte clamor factus est: Ecce, sponsus venit: exite óbviam Christo Dómino. (T.P. Allelúja.)
 
POSTCOMMUNIO
Satiásti, Dómine, famíliam tuam munéribus sacris: ejus, quǽsumus, semper interventióne nos réfove, cujus sollémnia celebrámus. Per Dóminum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti.
POSTCOMMUNIO
Repléti, Dómine, munéribus sacris: quǽsumus: ut, intercedéntibus Sanctis tuis, in gratiárum semper actióne maneámus. Per Dóminum nostrum.
 
Infrascriptæ Missæ de Sancta Rosæ a Sancta María, ex Proprium Ordinem Prædicatorum, ac Diœcesibus Hispano-Americanensis et Philippinensis, dici possunt ut festivæ ubicumque, ad libitum sacerdotis, juxta rubricas. Similiter hujusmodi Missæ dici possunt etiam ut votivæ, nisi aliqua expresse excipiatur:
  
Die 30 Augusti
SANCTÆ ROSÆ A SANCTA MARÍA, VÍRGINIS LIMÁNÆ
Duplex 1. Classis
  
Introitus. Gaudeámus omnes in Dómino, diem festum celebrántes, sub honóre beátæ Rosæ Vírginis: de cujus solemnitáte gáudent Ángeli, et colláudant Fílium Dei. Ps. 44, 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri.
  
ORATIO
Bonórum ómnium largítor, omnípotens Deus, qui beátam Rosam, cœléstis grátiæ rore prævéntam, virginitátis et patiéntiæ decóre Indis floréscere voluísti: da nobis fámulis tuis; ut, in odórem suavitátis ejus curréntes, Christi bonus odor éffici mereámur: Qui tecum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti Martyrum.
ORATIO
Majestátem tuam, Dómine, súpplices exorámus: ut, sicut nos júgiter Sanctórum tuórum commemoratióne lætíficas; ita semper supplicatióne deféndas. Per Dóminum nostrum.
    
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
2. Cor. 10, 17-18; 11, 1-2.
  
Fratres: Qui gloriátur, in Dómino gloriétur. Non enim, qui seípsum comméndat, ille probátus est; sed quem Deus comméndat. Útinam sustinerétis módicum quid insipiéntiæ meæ, sed et supportáte me: ǽmulor enim vos Dei æmulatióne. Despóndi enim vos uni viro vírginem castam exhibére Christo.
 
Graduale. Ps. 44, 6 et 5. Adjuvábit eam Deus vultu suo: Deus in médio ejus non commovébitur.
℣. Flúminis ímpetus lætíficat civitátem Dei, sanctificávit tabernáculum suum Altíssimus.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Eccli. 50, 8. Quasi arcus refúlgens inter nébulas glóriæ: et cuasi flos rosárum in diébus vernis. Allelúja.
   
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 13, 31-35.
  
In illo témpore: Dixit Jesus turbis parábolam hanc: Simile erit regnum cœlórum grano sinápis, quod accípiens homo seminávit in agro suo: quod mínimum quidem est ómnibus semínibus: cum autem créverit, majus est ómnibus oléribus, et fit arbor, ita ut vólucres cœli véniant et hábitent in ramis ejus. Aliam parábolam locútus est eis: Símile est regnum cœlórum ferménto, quod accéptum múlier abscóndit in farínæ satis tribus, donec fermentátum est totum. Hæc ómnia locútus est Jesus in parábolis ad turbas: et sine parábolis non loquebátur eis: ut implerétur quod dictum erat per Prophétam dicéntem: Apériam in parábolis os meum, eructábo abscóndita a constitutióne mundi. Credo.
 
Offertorium. Eccli. 39, 17-18. Obaudíte me, divíni fructus, et quasi rosa plantáta super rivos aquárum fructificáte: quasi Líbanus odórem suavitátis habéte.
  
SECRETA
Accéptæ sint tibi, Dómine, laudis hóstiæ, quas humíliter immolámus, beátæ Rosæ Vírginis fragrántia perfúsas: ut illi conférant ad honórem: et nobis propitiatóriæ reddántur ad salútem. Per Dóminum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti.
SECRETA
Hóstias, Dómine, tuæ plebis inténde: et, quas in honóre Sanctórum tuórum devóta mente célebrat, profícere sibi séntiat ad salútem. Per Dóminum.
  
Communio. Eccli. 39, 19. Floréte flores quasi lílium, et collaudáte cánticum: et benedícite Dóminum in opéribus suis.
 
POSTCOMMUNIO
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostræ beátæ Rosæ Vírginis suavitátem redoléntes: ut cœléstibus dápibus temporáliter recreáti, ætérni convívii dulcédine perfruámur. Per Dóminum.
 
Et fit Commemoratio Ss. Felicis et Adaucti.
POSTCOMMUNIO
Repléti, Dómine, munéribus sacris: quǽsumus: ut, intercedéntibus Sanctis tuis, in gratiárum semper actióne maneámus. Per Dóminum nostrum.

Quando celebratur de beata Rosa ex voto, vel devotione per annum, Officium tempore Paschali fit ut supra, addito Allelúja, post Introitum, Oftertorium, et Communionem, et loco Gradualis dicitur:
Allelúja.
℣. Quasi arcus refúlgens inter nébulas glóriæ: et quasi flos rosárum in diébus vernis. Allelúja.
℣. Matth. 28, 9. Surréxit Christus, et occúrrens muliéribus, ait: Avéte. Tunc accessérunt, et tenuérunt pedes ejus. Allelúja.

Tempore Ascensionis, post secundum Allelúja, dicitur:
℣. Eph. 4, 8. Ascéndens Christus in altum, captívam duxit captivitátem: dedit dona homínibus. Allelúja.
 
Extra temporum Paschale, dicitur
Introitus. Ps. 44, 8. Dilexísti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ præ consórtibus tuis. Ps. ibid., 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. ℣. Glória Patri.
 
Cœtera ut supra nisi quod infra Septuagesimam dicitur Graduale ut supra, et omisso Allelúja cum Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 44, 11 et 12. Audi, fília, et vide, et inclína aurem tuam: quia concupívit Rex spéciem tuam.
℣. Ibid. 13 et 10. Vultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: fíliæ regum in honóre tuo.
℣. Ibid., 15-16. Adducéntur Regi Vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi.
℣. Afferéntur in lætítia et exsultatióne: adducántur in templum Regis.
   
Cœtera ut in die, excepto Credo.

martes, 21 de agosto de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA ROSA DE LIMA

Novena basada en la Vida de Santa Rosa de Lima, de Fray Pedro de Loayza OP. El Acto de contrición probablemente es de autoría de la santa, los Gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos.
   
NOVENA EN HONOR A SANTA ROSA DE SANTA MARÍA, PATRONA DE LIMA Y PERÚ
  
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, a mí me pesa de haberos ofendido, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas. Dios mío y verdadero esposo de mi alma y alegría de mi corazón, yo os quiero amar, benignísimo Jesús, con aquel perfectísimo amor, eficacísimo amor, incontrastable amor, invencible amor que todos los cortesanos del Cielo os aman, y más os quisiera amar, Dios de mi corazón y de mi vida. Quisiera amar, regalo mío, tanto como la Santísima Virgen os ama, y más os quisiera amar, salud y alegría mía y de mi alma. Quisiera amar tanto a Vos, Dios mío, como Vos nos amáis. Abráseme yo, consúmame yo en fuego de divino amor, benignísimo Jesús. Amén.
  
ORACIÓN INICIAL
Oh esclarecida Virgen, Rosa celestial, que con el buen olor de vuestras virtudes habéis llenado de fragancia a toda la Iglesia de Dios y merecido en la gloria una corona inmarcesible; a vuestra protección acudimos para que nos alcances de vuestro celestial Esposo un corazón desprendido de las vanidades del mundo y lleno de amor divino. (Mencionar aquí la gracia que se desea obtener)
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
DÍA PRIMERO - 21 DE AGOSTO
LA CUNA DE SANTA ROSA DE LIMA
Rosa, que recibió en el bautismo el nombre de Isabel por ser de su abuelita, nació el 20 de abril de 1586, y sus padres fueron Gaspar Flores y María de Oliva, pertenecientes a una familia acomodada de Lima, capital del Perú. Cierto día en que la niña descansaba en su cuna, la contemplaba amorosa su feliz madre en compañía de familiares y amigos, cuando vió admirada entreabrir en su lindo rostro los rojos y frescos pétalos de una rosa magnífica. Extraordinariamente sorprendida, tomó gozosa en brazos a su hijita y acariciándola y colmándola de besos le dijo: «Tú serás mi Rosa». Cuando el gran Santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima y apóstol del Perú, le administró el Sacramento de la confirmación, la llamó también Rosa, aunque desconocía aquella milagrosa circunstancia con que el Cielo se adelantara a distinguirla.
 
Llegada la adolescencia, oía la niña ponderar su hermosura, e ignorante del prodigio referido, creía que por ser bella la llamaban Rosa. Temió su casta humildad y, postrada a los pies de la Virgen, le contó con infantil sencillez la causa de su pena. Se le apareció entonces la Santísima Virgen con el niño Jesús en los brazos y le dijo: «Gusta a mi divino Hijo que te llamen Rosa, pero desea que a tan precioso nombre añadas el mío; por tanto, de hoy en adelante habrás de llamarte Rosa de Santa María».
  
ORACIÓN FINAL
¡Oh flor la más hermosa y delicada que ha producido la tierra americana!, portento de la gracia y modelo de las almas que desean seguir de cerca las huellas del Divino Maestro, obtened para nosotros las bendiciones del Señor. Proteged a la Iglesia, sostened a las almas buenas, y apartad del pueblo cristiano las tinieblas de los errores, para que brille siempre majestuosa la luz de la Fe y para que Jesús, vida nuestra, reine en las inteligencias de todos los hombres y nos admita algún día en su eterna y dichosa mansión. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A SANTA ROSA DE LIMA
  
Del pensil de la piedad
Fuiste rosa en el dolor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
    
Liberal produjo Lima
No solo plata preciosa,
Sino una fragante rosa
De más mérito y estima,
La que en su temprana edad
De la Iglesia fue esplendor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Apenas naciste, Rosa,
Cuando a penas te previenes,
Pues de espinas a tus sienes,
Tejes corona preciosa:
Ese adorno fue en verdad
Hechizo al divino amor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
La Gracia y naturaleza
En competencia reñida;
Si ésta dio un lustro a tu vida,
Timbre aquella a tu grandeza,
Logrando en tan tierna edad
Ser Esposa del Señor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Quejas hiciste amorosa
A la gran Reina María,
Pues te trocaron un día
De Isabel el nombre en Rosa,
Y ella añadió a tu humildad
El suyo propio de María, ¡oh, qué honor!:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Con el hábito glorioso
De Guzmán, luces tan bella
Como la mejor estrella
De su cielo luminoso:
Imitando tu bondad
De Catalina el ardor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Con humildad excelente
Suplicaste a una criada,
Que como a mujer malvada
Te pise, escupa y afrente,
Gozando tu santidad
Con el desprecio mayor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Tanto la cruz apreciaste,
Que en las horas de reposo,
Por imitar a tu Esposo,
En tus hombros la cargaste:
Mas era su gravedad
Carga leve a tu fervor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Pediste un día a tu Esposo
Si es cierta tu salvación,
Y él te dio contestación
Con un sí cariñoso,
Y con tal seguridad,
De punto subió tu amor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Cruz, vigilia, ayuno y celo
Y oración muy continuada
Fueron llave dorada
Con la que abriste el cielo,
Dejaste a la humanidad
Pasmada con tal rigor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Para los que en ningún modo
Sanar pudo medicina,
Fuiste triaca divina
Que da la salud en todo.
Donde medió tu piedad
No hubo pena ni dolor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Viéndote el amor divino
Abrasada mariposa,
Quiso trasladarte, Rosa,
A vergel más peregrino:
Nuncio de aquesta verdad
Fue el mismo supremo Autor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Llegado el dichoso día
Que al seno de Dios te llama,
Alrededor de tu cama
Se oyó dulce melodía,
Cantando tu santidad
Con angélico primor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
  
Ya que os miráis coronada
En la celestial Sion,
Amparad en la aflicción
A quien os llama abogada,
Y ejerced vuestra piedad
En cualquier mal y dolor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
     
Del pensil de la piedad
Fuiste rosa en el dolor:
Logremos por tu favor
Fragancias de caridad.
   
Antífona: Una virgen se ocupa de las cosas del Señor, a fin de ser santa de cuerpo y alma.  
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Rosa Limana.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios poderoso, dispensador de todos los bienes, que has provisto a la bienaventurada Santa Rosa con el rocío de la gracia celestial, y la hiciste brillar en las Indias con el fulgor de la virginidad y de la paciencia, concédenos a nosotros tus siervos, la gracia de correr tras el olor de sus perfumes, y merecer así llegar a ser un día el buen olor de Cristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO - 22 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
PRIMERAS PRUEBAS DE SANTA ROSA DE LIMA
Tres años contaba Rosa, y un día se agarró los dedos con la tapa de un baúl cerrado incautamente. Tan bien supo disimular el dolor de aquel magullamiento, que no lo advirtió su madre hasta varios días después. El cirujano, a quien llamaron a toda prisa, aplicó a la uña un ungüento que la corroyó casi por completo y arrancó después la parte magullada, sin que en tan dolorosa operación exhalase la niña queja alguna ni manifestase el menor susto. Meses después tuvo mal en una oreja y hubo que sajarle la parte dañada, tampoco entonces dio señales de dolor. Apenas curada de esta dolencia, tuvo su madre la imprudencia de espolvorearle la cabeza con un producto preparado a base de mercurio para curarle unas erupciones. Desaparecieron las costras pero el mercurio penetró en las carnes y las royó, originó en la niña molestas convulsiones para las que no quiso alivio alguno, a pretexto de que el dolor no era mucho. La creyó su madre, pero fue muy grande su pena al ver la extensa y profunda llaga que las aplicaciones del violento cáustico le habían producido y de las que tardó 42 días en curarse. Después hubo de serle extraída una excrecencia en las fosas nasales. Durante la operación tuvo que soportar los vivísimos dolores consiguientes. Todos los circunstantes lloraban de compasión, sólo ella se mantuvo en calma.
 
Tanta constancia en el padecer fue recompensada con muy grande acopio de favores espirituales, en cuya comparación nada son los dolores y penalidades de la vida. Iluminada con luz sobrenatural en las vías de extraordinaria perfección a que el Señor la llamaba, comprendió Rosa desde sus más tiernos años, que los favores extraordinarios deben ser motivo ante todo para cumplir con la mayor perfección los deberes del propio estado. Aquel su anhelo por seguir con absoluta fidelidad las inspiraciones de la gracia, fue para la santa niña causa de una serie de ingentes sufrimientos y, por lo tanto, de méritos aquilatados; porque hallándose igualmente dispuesta a obedecer a sus padres y a seguir las inspiraciones de la gracia y los impulsos interiores, cuya fuerza aquellos ni sospechaban siquiera, surgían para la valerosa niña constantes tribulaciones.
 
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 23 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
SANTA ROSA DE LIMA, TERCIARIA DE SANTO DOMINGO
Desde los 5 años había consagrado su virginidad al Señor. Era natural, pues, que a Él solo quisiese agradar, y que las vanidades y complacencias mundanas fuesen para ella un suplicio, pero tales trazas sabía darse que lograba complacer a Dios sin disgustar a su madre.
 
Forzada en cierta ocasión a adornarse con una corona de flores, se dio maña en poner con disimulo un alfiler que se le hincaba en la cabeza y trocaba a aquel ornato de vanidad en instrumento de tortura.
 
La madre, demasiado preocupada en realzar la belleza de su hija, la obligaba a vestir con elegancia; y aún la castigaba severamente cuando, no por desobediencia, sino por indiferencia de las cosas de este mundo, descuidaba la niña el atavío de su persona. A fuerza de paciencia, Rosa logró, por fin, que su madre se allanara a permitirle usar un manto de tela basta.

Se ejercitaba en casa en todas las prácticas dignas de la más ferviente religiosa. Así, se había impuesto la obligación de no beber jamás sin permiso de su madre. Ese permiso lo pedía una vez cada tres días, y si en alguna de ellas su madre, como prueba, no se lo daba, permanecía otros tres días sin volverlo a solicitar y soportaba aquella dura privación con gran contentamiento de su alma, sin que llegara a flaquear su ánimo un instante.
  
Una serie de reveses de fortuna privó a los padres de Rosa de cuanto tenían. Entonces dio muestras la amante hija de todo su valor y abnegación, no sólo sirviendo a sus padres, sino también ayudándoles en el trabajo, a fin de ganar lo necesario para la subsistencia de todos.
  
Dios acudía en su ayuda milagrosamente, porque, a pesar de la precaria salud y de los frecuentes éxtasis, hacía Rosa diariamente la labor de cuatro personas, sin que sus energías cedieran ante el esfuerzo.
 
Sin embargo -¡oh ceguera e inconsecuencia del espíritu humano!-, su madre no podía resolverse a que renunciara al matrimonio, y como la belleza extraordinaria de Rosa, no quebrantada por tantas austeridades, le atraía numerosos pretendientes, la piadosa joven tuvo que sostener largas y penosas luchas con los suyos. Le ayudaba en éstas su protectora Santa Catalina de Siena, a quien había tomado por modelo. Como recompensa de esa fidelidad, Dios le dio a conocer que sin abandonar la casa paterna, podía consagrarse a Él y observar todas las virtudes monásticas. Por eso, como la Virgen de Siena, vistió el hábito de la Orden Tercera de Santo Domingo el 10 de agosto de 1610, y a partir de aquel memorable día, se entregó, como ella, a una vida contemplativa y penitente.
   
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 24 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
SANTA ROSA DE LIMA, PENITENTE
Desde sus tiernos años practicó el ayuno más riguroso. ¡Cuánta verdad es que las exigencias de nuestro cuerpo y de nuestra salud, crecen o disminuyen en proporción de lo que les concedemos!
 
Siendo pequeñita no comía nunca fruta. A los seis años ayunaba a pan y agua los viernes y sábados. A los quince, hizo voto de no comer nunca carne, salvo el caso de mandato formal de santa obediencia. Más tarde, no comía más que sopas hechas sólo con pan y agua y sin condimento ninguno, ni siquiera sal, y como esa mortificación no le parecía suficiente, añadía un brebaje tan amargo que no podía tragarlo sin verter lágrimas. Pasaban a menudo varios días sin comer; y esos ayunos extraordinarios eran ciertamente en ella efecto de una gracia especial, a la que respondía con generosidad; pues si sus padres la obligaban a tomar algún alimento sustancioso, pronto tenían que reconocer que con aquel cuidado y oficiosidad, lejos de aliviarla, aumentaban considerablemente sus dolores.
 
Cada noche se disciplinaba con cadenas de hierro, y se ofrecía a Dios como víctima propiciatoria por la Iglesia, por el Estado, por las almas del Purgatorio, por la conversión de los pecadores y por los intereses de la Fe Católica. Y era tan constante en esta penitencia que no daba tiempo a las heridas para curarse, de modo que su cuerpo era una pura llaga.
 
Íntimamente compenetrada con la Pasión de su amante Salvador, se ingeniaba sobremanera para inventar penitencias que la acercasen más y más a su divino Modelo. A los catorce años salía de noche al jardín con las espaldas martirizadas por las disciplinas, como lo habían sido las de Jesús, y, cargándose con una pesada cruz a ejemplo de su Maestro, caminaba con los pies descalzos y con paso lento, meditando sobre la subida de Cristo al monte Calvario, y dejándose caer de cuando en cuando para imitar con mayor perfección a su Ejemplar y Modelo.
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 25 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
   
SANTA ROSA DE LIMA, UNIDA A LA CRUZ
Se ciñó la cintura con tres cadenitas que cerró con un candado, cuya llave arrojó al aljibe para que no se las pudieran quitar. Las cadenas atravesaron pronto la piel y penetraban en las carnes al paso que éstas iban creciendo, con lo que se le producían dolores acerbísimos que soportó durante muchos años en silencio; hasta que una noche no pudo contenerse y prorrumpió en sollozos. Se vio entonces obligada a descubrir su secreto a una criada, con cuya ayuda intentó vanamente romper las cadenas; sólo acudiendo a la oración consiguió que se quebraran; pero aun así, no se las pudo quitar sin arrancar partes vivas de su carne.
 
Muchas veces ponía los pies desnudos en la piedra ardiente del hogar, y hacía larga meditación sobre las penas del Infierno. Con una lámina de plata se fabricó a manera de un cerquillo, practicó en él tres filas de treinta y tres orificios en cada una, y por ellos introdujo clavos con las puntas hacia dentro. Los treinta y tres clavos representaban los treinta y tres años que vivió Cristo en la tierra. Esa corona se la ponía todos los viernes, y la apretaba cada vez con mayor fuerza, a fin de que los clavos penetrasen en la cabeza, y para que el cabello no ofreciese su débil protección, se lo cortó. Acaso habría quedado ignorada esa penitencia heroica, si cierto día no se hubiese caído Rosa, hiriéndose en la cabeza, de la que se escaparon tres hilos de sangre que denunciaron el martirizador instrumento.
 
Pareciéndole poco austero el lecho de madera en que por mucho tiempo descansó, se fabricó otro con trozos de tabla unidos con cuerdas, y llenó los intersticios con fragmentos de teja y de vajilla de modo que las aristas más cortantes quedasen hacia arriba. Cuando por la noche se acostaba en ese lecho de tormento, se llenaba la boca de hiel en memoria de la que dieron a su amante Salvador en la Cruz. Ella misma confesó que ese brebaje le ponía la boca tan ardorosa y desecada que al levantarse no podía hablar y respiraba con muchísima dificultad. Tal repugnancia le producía aquella cama que sólo el verla o pensar en ella le hacía temblar, y por la noche al prever lo que en ella iba a sufrir le acometía una fiebre abrasadora. A tanto llegó su temor cierto día, que antes de decidirse a sufrir aquel martirio se quedó largo tiempo pensativa. Entonces le habló claramente Jesús y le dijo: «Acuérdate, hija mía, que el lecho de mi cruz fue mucho más duro, más estrecho y más espantoso que el tuyo. Verdad es que yo no tenía como tú piedras bajo la espalda, pero acerados clavos atravesaban mis manos y mis pies. Ni me perdonaron la hiel. Me la presentaron los sayones cuando la fiebre devoradora me angustiaba. Medita eso en tu lecho de dolor y la caridad te dirá que, comparado con el mío, tu lecho es de flores». Fortalecida con tales palabras nunca más decayó la constancia de Rosa durante los dieciséis años que todavía vivió. Por eso dormía muy poco y el insomnio fue para ella, como lo había sido para Santa Catalina de Siena, una de las mortificaciones más difíciles de soportar.
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 26 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
HUMILDAD Y OBEDIENCIA DE SANTA ROSA DE LIMA
De las veinticuatro horas del día, dedicaba doce a la oración, diez al trabajo manual y dos al sueño. Cuando estaba de rodillas se cerraban sus párpados muy a pesar suyo, y para triunfar del sueño se hizo construir una cruz algo más larga que su estatura, clavó en los brazos de la misma dos clavos resistentes que pudiesen soportar el peso de su cuerpo, y cuando quería rezar de noche, alzaba la cruz, la apoyaba contra la pared y se suspendía de los clavos mientras duraba la oración.
  
Daríamos una idea muy imperfecta de la santidad de Rosa, si expusiésemos sus austeridades extraordinarias sin añadir que las sometía a la obediencia y estaba siempre dispuesta a dejarlo todo si se lo mandasen, porque LA VERDADERA SANTIDAD NO CONSISTE EN LA PENITENCIA CORPORAL, SINO EN LA DEL CORAZÓN, QUE ES IMPOSIBLE SIN HUMILDAD Y OBEDIENCIA.
  
No ha de sorprender que permitiesen usar tan crueles austeridades a una jovencita de tan débil constitución. Siempre que quisieron oponerse a ello sus confesores, se vieron impedidos por una luz divina; y la madre, que la maltrataba cuando descubría alguna nueva penitencia, se veía misteriosamente impedida cuando quería obligarla a tomar algunos cuidados.
  
No era menor en Rosa la humildad que la obediencia. La palidez de su rostro, la alteración de sus facciones, aquellos ojos que habían perdido su brillo a fuerza de llorar, en una palabra, toda su persona desfigurada por la penitencia, atrajo la atención del público, y Rosa supo con grandísima confusión que todos la veneraban como santa. Acudió a Dios desolada y le pidió con instancia que sus ayunos no le alterasen en nada la fisonomía. Dios la escuchó y le devolvió la lozanía y los colores. Sus apagados ojos se reanimaron, y todos sus miembros adquirieron nuevo vigor. Así sucedió que después de haber ayunado una cuaresma a pan y agua y de haber pasado treinta horas sin tomar alimento, la vieron unos jóvenes y se burlaron de ella diciendo: «¡Vaya con la religiosa célebre por sus penitencias! Cara tiene de haber banqueteado, a pesar de hallarnos en tan santo tiempo». Rosa dio gracias a Dios desde el fondo de su alma.
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 27 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
 
DESPOSORIO MÍSTICO DE SANTA ROSA DE LIMA
La soledad era un verdadero regalo para la piadosa virgen de Lima, y como en casa de sus padres no hallaba lugar alguno bastante oculto para vivir lejos del mundo y totalmente olvidada de él, se hizo construir una pequeña ermita en un rincón del jardín, adonde llevó su pobre lecho, una silla y algunas imágenes piadosas, allí distribuyó ordenadamente su tiempo entre la oración y el trabajo manual.
  
Como no se le permitía ir sola a la iglesia y su madre no siempre la podía acompañar, hubo quien la compadeció al verla privada de aquella dicha, pero Rosa contestó que Dios le hacía asistir diariamente a varias misas, ya en la iglesia del Espíritu Santo, ya en la de San Agustín.
  
La santa limeña fue devotísima de la Virgen del Rosario, quien le enseñaba, consolaba y visitaba junto con su Santísimo Hijo. Su imagen, existente en la iglesia de Santo Domingo, cambiaba de rostro cada vez que le solicitaba algún favor y le significaba los sucesos futuros del reino. Fue a sus plantas que recibió una de las mayores mercedes que obtuvo del Cielo, el Domingo de Ramos de 1615. Los religiosos repartieron todas las palmas que habían bendecido y no alcanzó para Rosa, quien quedó entristecida; pero enseguida, volviéndose a la sagrada imagen, arrepintiéndose de tal sentimiento por cosa de tan poca importancia, pidió perdón y dijo: «Señora mía, no quiero palmas de hombres, espero recibir la que por intercesión vuestra me ha de dar mi Señor Cristo». Y continuando en oración vio que el rostro de Nuestra Señora estaba alegrísimo y el del Niño más aún, el cual mirándola le dijo: «Rosa de mi Corazón, sé mi esposa». La santa, humillándose grandemente respondió: «Señor aquí esta vuestra esclava». Rosa iniciaba, así, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en el Perú.
 
Volvió a casa con este pensamiento y determinó hacer un anillo, señal del desposorio. Confidenciando esto con un hermano suyo, pidió que se grabase un corazón y un Jesús, a lo que su hermano Hernando completó: «Y una frase que diga: “Rosa de mi Corazón, sé mi esposa”», lo que la llenó de gozo al ver que éste repetía las mismas palabras del Niño sin haberlas oído. Hecho el anillo, después de hacerlo colocar en el sagrario durante los días de Semana Santa, la mañana de Pascua lo recibió de manos del Padre Maestro Fray Alonso Velásquez OP.
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 28 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
SANTA ROSA DE LIMA, DEFENSORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO 
Cuando los calvinistas holandeses se aproximaron a las costas del Callao en julio de 1615 cundió la alarma en Lima y mientras los frailes dominicos fueron a tomar las armas, el Santísimo Sacramento quedó sin protección alguna en la Iglesia de Santo Domingo. Entonces, Rosa, “convertida en leona” se remangó las mangas y cortó los hábitos “para con más ligereza poder subir al altar” proponiéndose “luchar y morir por el divino Sacramento”.
 
Con frecuencia, decía Rosa a sus confesores: «Oh, quién fuese hombre, sólo para ocuparme en la conversión de las almas», exhortando a los predicadores a la conversión de los indios idólatras. Y concertó con Fray Pedro de Loayza OP a que si él le daba la “mitad de las almas que por sus sermones se convirtiesen o enmendasen”, ella le daría la mitad “de todas cuantas buenas obras hiciese”.
  
Por eso, al fundarse en 1725 el convento franciscano de Ocopa, se tomó a Rosa por patrona. Este centro misionero amazónico materializaba el celo evangelizador de Rosa cuando ésta “ponía los ojos en los montes que ocupaban lo interior de la América, y sentía en sus entrañas que, pasadas las nevadas cumbres de aquellos ásperos collados y montañas inaccesibles, existían muchas almas que no conocían a Jesús”.
 
Testifican los confesores de Rosa, que tuvo singular don del cielo para discernir espíritus y conocer, entre tantas revelaciones y visiones que tuvo, cuáles eran de Dios y cuáles eran del patrón “sarnoso” (así llamaba Rosa al demonio).
 
Oyendo decir a algunas personas que querían ir al Purgatorio por toda la vida, sólo por ver a Dios, Rosa decía que era algo bueno, pero que ella no quisiera sino ir luego al Cielo, que para esto la había creado Dios.
    
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 29 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
MUERTE SANTA Y GLORIFICACIÓN DE SANTA ROSA DE LIMA
Desde que cayó enferma supo que se había de morir, y así se lo decía a todos. Viendo llorar a su madre, María de Oliva, le dijo: «No llore, madre mía, ni derrame lágrimas, porque las lágrimas valen mucho y sólo por los pecados se han de derramar».
 
Los tormentos de la agonía final de Rosa repitieron la Pasión del Calvario. Sus dolores sobrenaturales se asemejaban a una lanza de fuego que la atravesaba de pies a cabeza. «Dónde estás Señor mío, bien mío, regalo mío; cómo no te veo» murmuraba Rosa en su lecho de muerte haciendo suyas las palabras de Cristo en la Cruz, para añadir después «cúmplase Señor en mí tu santísima voluntad». Así llegó al último trance, para el cual toda la vida se había prevenido y diciendo: «Jesús, Jesús, sea conmigo» expiró y entregó su alma a Dios, en la madrugada del 24 de agosto de 1617, fiesta de San Bartolomé. Al morir, su boca —como la de Cristo— estaba cubierta de sangre y su faz parecía “un vivo retrato de … Nuestro Señor en la Cruz”.
 
Tan sólo a la vista de su venerable cadáver, los pecadores se confesaban a voces llenando los “confesionarios de lágrimas” y las “casas de modestia” (Fray Victorino Osende O.P).
 
Su entierro fue apoteósico. Multitudes de gentes llenaron plazas, calles y azoteas. Concurrieron el Arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero y los representantes del Cabildo de la Iglesia Metropolitana, los Magistrados y oidores de la Audiencia de Lima, que sólo hacían acto de presencia a la muerte de un virrey. Antes de ser sepultado, su venerable cadáver fue vestido seis veces por el fervor generalizado de obtener reliquias. Tenía su cuerpo yaciente una singular belleza. Rosa no parecía muerta sino dormida. Los fragmentos de los hábitos, las hojas de palma de su túmulo, las partículas de su escapulario y velo, el polvo y astillas de su sepulcro y ermita, se repartieron por todo el Perú empezando a curar enfermedades y a obrar numerosos milagros.
  
Como fue previsto por Rosa, su ejemplo cundió, cinco años después de su muerte se fundó el Monasterio de Santa Catalina, y sobre el solar de su protector don Gonzalo de la Maza, donde se refugió de la persecución que desató su familia contra ella, se levantó más adelante el Monasterio de Santa Rosa de las Monjas.
 
Clemente X, en su Bula de Canonización (1671), puntualizaba cómo esta santa era «una Rosa de muy suave olor a Dios, a los ángeles y a los hombres… y la primera que el Nuevo Mundo ha de poner en el catálogo de los santos… y de tal manera le inflamó con el fuego de su caridad, que no sólo recreó con su olor, sino que brilló con luz esplendente en aquella parte de la Casa de Dios que estaba en las tinieblas, para que resplandeciese como el lucero de la mañana entre las tinieblas, como la luna en su plenitud en nuestros días y como el sol refulgente en perpetuas eternidades».
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.

domingo, 30 de agosto de 2009

SANTA ROSA DE LIMA, PATRONA DEL PERÚ Y DE LAS FUERZAS MILITARES ARGENTINAS

«Una virgen se ocupa de las cosas del Señor, a fin de ser santa de cuerpo y alma». (1 Corintios 7, 34).
   
Santa Rosa de Lima
  
Rosa de Santa María, (1586-1617) llamada así por la virginal hermosura de su rostro, pues su nombre de pila era Isabel, fue la primera flor de santidad que produjo la América española. Nació en Lima, Perú, de padres de origen español y modestos de condición. Desde su más tierna edad, Rosa experimentaba una atracción cada día más desbordante hacia la santidad, la virginidad, la devoción, el amor al retiro, un extraordinario espíritu de penitencia. Sus padres deseaban un ventajoso matrimonio dada la belleza de su hija, pues verdaderamente era deslumbrante. Con ese fin, le hacían frecuentar fiestas y banquetes para llamar la atención de los jóvenes más ricos de la ciudad. Rosa obedecía pero sabía sacar provecho de estas fiestas. Debajo de su diadema de rosas colocaba un casquete con pinchos, en forma de corona de espinas. Y bajo sus vistosos vestidos colocaba cilicios y otros instrumentos para macerar su cuerpo. En 1616, a los 24 años, vistió el hábito negro y blanco de la Tercera Orden de Sto. Domingo. Desde entonces todavía progresó más a pasos agigantados por el camino de la perfección. Aseveró su confesor que «Jamás, ni de día ni de noche, perdía la presencia de Dios en su corazón y que su alma nunca fue mancillada por el pecado venial». El Señor le concedió la gracia de repetir en sí misma los atroces dolores de la Pasión de Cristo. En medio del dolor gritaba: «Aumentadme el dolor, pero, Dios mío, dadme paciencia». Murió el 24 de agosto de 1617 a la edad de 31 años, admirada en toda Lima y querida ya en todo Perú. El Papa Clemente X la canonizó en 1671, siendo la primera santa americana que llegó a los altares. En la Argentina ha sido establecido este día «como Fiesta nacional de Acción de gracias a la divina Providencia, por los beneficios conferidos a la Nación».

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTA ROSA 
I. Trata al menos de encontrar todos los días un momento libre para dedicarte, en la soledad, a la meditación y a la oración. Ama a tus padres por Dios, y los servicios que les hagas, figúrate que los haces al mismo Jesús. Así pensarás en Él sin cesar.
  
II. San Agustín, hablando de Cristo y de la Iglesia, su Esposa inmortal, dice que son dos en una sola y misma pasión. Así debe ser en cuanto a la unión del alma con Jesucristo. Para agradar al Esposo, es menester hacerse semejante a Él; por eso Santa Rosa practica las penitencias más rigurosas, y lleva en la cabeza un aro de hierro con agudas puntas en su parte interior, semejante a la corona de espinas. «Para gozar de los castos abrazos del Esposo, se debe despreciar la propia carne». (San Jerónimo)
  
III. Sacrificar la carne y sus concupiscencias, es poco todavía. Mira a Santa Rosa. Ya la pruebe la enfermedad, ya Dios le retire sus consolaciones, a todo se resigna. Lo único que pide a su Esposo, es que aumente su amor en proporción a los sufrimientos que padece. ¡En cambio nosotros nos impacientamos ante la menor contrariedad, nos abatimos ante la menor prueba! Avergoncémonos de nuestra cobardía y adoptemos la resolución de sufrir, por lo menos con paciencia, los males que no podemos evitar. «Estáis prometidos a Cristo, le habéis consagrado vuestra voluntad». (Tertuliano)
  
El desprecio de los placeres. Orad por las vírgenes consagradas a Dios.
       

ORACIÓN 
Oh Dios poderoso, dispensador de todos los bienes, que habéis provisto a la bienaventurada Rosa con el rocío de la gracia celestial, y que hicísteis brillar en las Indias con el fulgor de la virginidad y de la paciencia, concedednos a nosotros servidores vuestros, la gracia de correr tras el olor de sus perfumes, y merecer así llegar a ser un día el buen olor de Jesucristo, que, con Vos y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.