El día 26 de Diciembre de 2021, fiesta de San Esteban Protomártir, el Padre Pío Vázquez presidió la Misa dominical
en la Capilla San Pío X de la ciudad de Santa Fe de Bogotá (Colombia),
donde dio el siguiente sermón, que trató sobre el testimonio de fe dado por el diácono San Esteban durante su vida y muerte.
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lunes, 27 de diciembre de 2021
martes, 17 de diciembre de 2019
NOVENA EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Novena compuesta por un devoto de San Esteban, y publicada en Ciudad de México por Mariano Arévalo en la Imprenta de Mariano Galván. Nihil Obstat por el Rev. P. Fray José María de Orruño Irasusta y Uranga OFS el 24 de Febrero de 1841, e Imprimátur por el canónigo Dr. Félix Osores y Sotomayor, Provisor y Vicario General del Arzobispado de México, el 9 de Marzo del mismo año. Los Gozos son populares, sin autor ni fecha conocidos.
ADVERTENCIA
Aunque por necesidad o devoción puede hacerse esta Novena en cualquier tiempo del año, parece será más a propósito señalar dos, atendiendo a la festividad con que en ellos celebra la Iglesia a nuestro Santo. En el primero deberá comenzarse nueve días antes del tres de Agosto, día de la Invención del Cuerpo de San Esteban: y en el segundo, nueve días antes del 26 de Diciembre, día de su glorioso Tránsito.
NOVENA EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Puesto ante la imagen del Santo, y hecha la señal de la cruz, reza el siguiente
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío amantísimo, Dios y hombre verdadero, dulce vida de mi alma, única esperanza mía; movido de vuestra piedad, seguro de vuestra clemencia, y confiado en vuestra misericordia, os digo, penetrado mi corazón de dolor, que me pesa en el alma de haberos ofendido. No más pecar, Padre mío amabilísimo, os lo prometo asistido de vuestra divina gracia. Concedédmela, Jesús mío, para perseverar en vuestro servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo Señor y Dios eterno, reconocido a la multitud de beneficios que he recibido sin méritos de tu mano liberal, os doy cuantas gracias puedo con toda la extensión de mi alma. En cambio de tanto amor, me someto gustoso a hacer ahora y siempre vuestra santísima voluntad. Padeceré, si Vos queréis que padezca; pero permitidme, dulce bien mío, que os repita los gemidos de mi corazón. Esta enfermedad que ahora me aqueja, me es demasiado sensible por las circunstancias que la acompañan. Vos solo podéis sanarme. No me atrevo a pediros por mí mismo esta gracia, porque conozco mi indignidad: elijo en abogado a vuestro protomártir Esteban, y por su mediación espero firmísimamente conseguir el consuelo que solicito, para gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
DÍA PRIMERO - 17 DE DICIEMBRE
San Esteban en su juventud se distinguió de los demás por la pureza de sus costumbres.
ORACIÓN
Bienaventurado protomártir San Esteban, con la confianza que me inspira tu poderosa protección, recurro a ti en este día para que la ejercites en mi favor: tú en la presencia de Dios estás mirando mi aflicción, mi congoja, mi dolor. Compadécete de mí por quien eres: interésate por mí con el Señor: que me sane de esta molesta enfermedad, si me conviene, para la salvación de mi alma. Para obligarte, propongo con la gracia del Señor, imitar tus virtudes; y en tu obsequio me esmeraré hoy en dar buen ejemplo a los demás, acordándome de la pureza de costumbres que desde tu juventud te distinguió del resto de los fieles. Alcánzame los auxilios que necesito para no desfallecer en mis propósitos, y que después del destierro de esta miserable vida, merezca en tu compañía la posesión de la gloria. Amen.
En conclusión se rezan todos los días siete Padrenuestros, en memoria de los siete dones del Espíritu Santo, que podrán alternarse con su Himno en la forma siguiente:
Ven, Creador, Espíritu divino,
Nuestras potencias con tu amor inflama,
Y los humanos pechos que creaste,
Llena benigno de divina gracia.
Padre nuestro, etc.
Tú eres aquel Paráclito bendito
Del Altísimo Dios, dádiva santa,
Caridad, fuente viva, fuego puro,
Remedio general y unción sagrada.
Padre nuestro, etc.
Tú por tus siete sacrosantos dones,
Dedo de la paterna diestra sabia,
Eres promesa suya que enriquece
Apostólicas lenguas y gargantas.
Padre nuestro, etc.
Enciende en los sentidos tu luz pura,
Infunde el santo amor en nuestras almas,
Y a la fragilidad de nuestros cuerpos,
Dé perpetuo vigor tu mano grata.
Padre nuestro, etc.
De nosotros arroja al enemigo,
Danos la paz de todos esperada,
Para que siendo así tú nuestra guía,
Evitemos por tí toda desgracia.
Padre nuestro, etc.
Conozcamos al Padre por tu influjo,
Al Hijo y a ti mismo, su luz clara,
Espíritu supremo, que procedes
Del amor de los dos, divina llama.
Padre nuestro, etc.
Sea al Eterno Padre gloria eterna,
Y al Hijo victorioso, que con palma
Resucitó del seno de la muerte,
Por los siglos que en tí nunca se acaban.
Padre nuestro, etc.
ORACIÓN
Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo ilustraste los corazones de los fieles; haz que el mismo Espíritu ilumine nuestras almas, imprimiendo en ellas su verdad, y que las consuele siempre por medio de un gozo todo celestial. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
℣. Esteban vio los Cielos abiertos.
℟. Vio y entró; bienaventurado el hombre que padece por el Cielo.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que dedicaste las primicias de los Mártires en la sangre del bienaventurado levita San Esteban: concédenos te suplicamos, que pueda ser nuestro intercesor, quien oró incluso por sus perseguidores a Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
GOZOS EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Pues del martirio el laurel
El primero habéis ceñido:
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Nacido en el judaísmo,
De ingenio vivo dotado,
El cielo en vos ha llevado
Al campo del Cristianismo
Un discípulo escogido
Del sabio Gamaliel.
Del sabio Gamaliel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Cuando el sacro Apostolado
Siete Diáconos creó,
A los cuales encargó
De las viudas el cuidado,
Vos el primero elegido
Fuisteis del número aquel.
Fuisteis del número aquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
De gracia y de fortaleza
El Espíritu Divino
Os llenó para el destino
De predicar con firmeza,
Que había en Jesús cumplido
Dios su promesa a Israel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Disputábais con valor
Con la Sinagoga vil,
Y al libertino y gentil
Confundía vuestro ardor,
Confundía vuestro ardor,
Siendo por vos convertido
Mucho judío e infiel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
No pudo la impiedad
De los judíos sufrir
De vuestros labios oír
De los judíos sufrir
De vuestros labios oír
La clara y pura verdad;
Por esto se han decidido
Por esto se han decidido
A daros muerte cruel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Un celeste resplandor
De vuestro rostro salía,
Que de un Ángel parecía
Más que de un hombre viador;
Mas el pueblo enfurecido
Sobre vos cayó en tropel.
Que de un Ángel parecía
Más que de un hombre viador;
Mas el pueblo enfurecido
Sobre vos cayó en tropel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Fuera de la ciudad echado
Por turba tan furiosa,
Con una visión gloriosa
Por turba tan furiosa,
Con una visión gloriosa
Jesús os ha confortado;
Y el perdón le habéis pedido
Y el perdón le habéis pedido
Para el verdugo cruel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Tal diluvio descargaron
De piedras sobre vos,
De piedras sobre vos,
Que en momento tan atroz
Con vuestra vida acabaron;
Habiendo vos adquirido
Habiendo vos adquirido
De vencedor el laurel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Unos hombres piadosos
Vuestro cuerpo recogieron
Y sepultura le dieron,
De las turbas recelosos,
En un lugar escondido
Vuestro cuerpo recogieron
Y sepultura le dieron,
De las turbas recelosos,
En un lugar escondido
Del campo de Gamaliel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
La Iglesia, con espíritu ardiente
A Vos, Esteban, os clama:
Vuestro protector os llama,
Y su defensor valiente;
Y pues que su pecho siente
Vuestro protector os llama,
Y su defensor valiente;
Y pues que su pecho siente
Seréis su espada y broquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
De mal de piedra curáis
Al que devoto os implora,
Y con mano bienhechora
Y con mano bienhechora
De peste y dolor libráis:
Vuestro poder es temido
Por el astuto Luzbel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Ya que habéis sido el primero
Que la sangre derramando,
Que la sangre derramando,
Morísteis fiel confesando
A Jesús Dios verdadero,
Al que en la fe es combatido,
Sedle vos fuerte broquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Cabe el divino dosel
Lucís mártir distinguido:
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
℣. Esteban vio los Cielos abiertos.
℟. Vio y entró; bienaventurado el hombre que padece por el Cielo.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que dedicaste las primicias de los Mártires en la sangre del bienaventurado levita San Esteban: concédenos te suplicamos, que pueda ser nuestro intercesor, quien oró incluso por sus perseguidores a Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 18 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
De los siete Diáconos que se escogieron, fue el primero Esteban, como que era el más recomendable por su fe.
ORACIÓN
Protector mío San Esteban, que como estrella resplandeciente lucís en el firmamento de la Iglesia; apiadaos de este pobre enfermo que espera el remedio de sus males por vuestra intercesión y valimiento. Adoro respetuoso y bendigo el nombre del Señor, o bien me dé salud, o me la quite: pero si me es lícito, sin oponerme a su divina voluntad, suplicarle pase de mí el cáliz de esta tribulación, quiero merecer este favor por vuestros poderosos ruegos. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia, no desmentir jamás con mis obras la fe que por mi dicha profeso. En vuestro obsequio procuraré hoy no perder de vista la presencia de Dios, muy confiado que por su infinita misericordia, alcanzaré el perdón de mis culpas, que detesto, y después de mi muerte la eterna gloria. Amén.
DÍA TERCERO - 19 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
El nuevo carácter de Diácono aumentó la plenitud de gracias y de virtudes que ya tenía Esteban antes de su elección.
ORACIÓN
Mi amado patrono San Esteban, héroe invicto de la religión del Crucificado, cada día crece en mi alma el afecto hacia vos y la esperanza en vuestro patrocinio. ¿Permitiréis, Santo mío, que queden defraudados mis deseos? Si desatendéis mis súplicas por mi indignidad, oídme siquiera por la gloria que le ha de resultar a Dios, de que me impetréis el beneficio de la salud que por vuestra mediación solicito. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia, esmerarme desde hoy en hacer cierta mi vocación al cristianismo por medio de buenas obras: y en obsequio vuestro, socorrer en este día a tres pobres, para redimir con la limosna la deuda de mis pecados pasados, que abomino con toda mi alma; pues ya no apetezco ni suspiro por otra felicidad, que la de la eterna gloria, donde espero alabar eternamente a Dios en vuestra compañía. Así sea.
DÍA CUARTO - 20 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Jamas interrumpió Esteban los ejercicios de su celo.
ORACIÓN
Bienaventurado Esteban, predicador celosísimo de la divina palabra: yo te saludo y te invoco en este día, reproduciendo para mover vuestra compasión las voces de mi dolor. Mi alivio, Santo mío, pende en gran parte de vos: así lo creo piadosamente. Hablad en mi favor, interponed vuestros respetos; pedidle al Omnipotente que me sane, y conseguiré la salud y el consuelo, si así conviene para mi salvación. Para obligaros propongo, ayudado de la divina gracia, no interrumpir jamás por respetos humanos los ejercicios de piedad y devoción: y en obsequio vuestro, me esmeraré en este día en cumplir con exactitud todas mis obligaciones, pues conozco que la verdadera felicidad consiste en vivir en gracia para merecer la eterna gloria: concédamela Dios. Amén.
DÍA QUINTO - 21 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
De todas las sinagogas saltan muchos a disputar con San Esteban, pero no hubo quien pudiese responder a los argumentos que les hacía.
ORACIÓN
Esforzado campeón de la milicia de Jesucristo, que con tu triunfadora elocuencia postraste a todos sus enemigos; recibe del menor de tus devotos los plácemes y parabienes por la gloria con que ha premiado el Omnipotente tus relevantes méritos. Y ya que en esa patria dichosa conservas la caridad, te ruego vuelvas hacia mí tus ojos y me compadezcas. Sé mi abogado; alcánzame la salud si me conviene. Para obligarte propongo con la gracia del Señor, nivelar mis obras a las máximas del Evangelio, aborreciendo siempre las pompas mundanas que renuncié en el bautismo: y en tu obsequio aprovecharé hoy cuantas ocasiones se me ofrezcan de humillarme. Alcánzame la gracia que necesito para perseverar en mis propósitos, y tendré la dicha única que anhelo, que es amar a Dios en esta vida y poseerlo por una eternidad en la gloria. Amén.
DÍA SEXTO - 22 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Mientras sus enemigos disponían darle la muerte, tenía Esteban fijos los ojos en el cielo.
ORACIÓN
¡Oh feliz y afortunado patrón mío San Esteban! ¿Qué haré yo para merecer el favor que solicito? Si no os mueve a favorecerme mi misma necesidad, tendré que ceder de mi empeño. Mas no, no se diga de vos que despreciáis al que en vos confía. Atended a mis clamores, dejaos mover de mis lágrimas. Estoy enfermo; alcanzedme la salud, si me conviene. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia del Señor, procurar desde hoy el vencimiento de mi pasión dominante, y en obsequio vuestro tendré todo este día en mis pensamientos, palabras y obras, fijos los ojos del alma en el Cielo, para que nada de este mundo sea capaz de apartarme del amor de mi Dios, a quien sea dada toda gloria ahora y en la eternidad. Amén.
DÍA SÉPTIMO - 23 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Arrastraron al Santo fuera de la ciudad para quitarle la vida con aquel género de suplicio que ordenaba la ley contra los blasfemos.
ORACIÓN
Gloriosísimo levita Esteban, por la incomparable gloria que tuviste de ser el primero en dar tu sangre y vida por Jesucristo, te pido lleno de confianza en tu patrocinio, me compadezcas en la presente necesidad. No pretendo contrariar la voluntad de Dios; pero sí deseo me dé la salud por tu mediación, para que los enemigos de su santo nombre se conviertan o se confundan, y los que lo aman y adoran se confirmen en la fe y alaben sus misericordias. Para obligarte propongo, con el favor divino, morir antes que faltar a la fe, y en tu obsequio rezaré hoy el Credo cuantas veces oyere el reloj. Espero intercederéis por mí para que acabe esta vida en gracia y consiga la eterna gloria. Amén.
DÍA OCTAVO - 24 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Mientras lo apedreaban, exclamó Esteban en alta voz: Señor, no les imputéis a mis enemigos este pecado.
ORACIÓN
Bienaventurado Esteban, discípulo fidelísimo de la escuela de Jesús: si abrasado en caridad rogaste a imitación del divino Maestro por tus enemigos, ¿qué no deberé esperar yo, que te amo, te venero, te aplaudo y celebro tu heroísmo? Creería agraviaros si dudara que os interesáis por mi salud. Seguid, Santo mío, pidiéndosela al Señor, si me conviene. Para obligaros, no solo perdono de corazón a todos mis enemigos, sino que propongo, ayudado de la divina gracia, corresponder con beneficios a los que me agraviaren; y en obsequio vuestro daré hoy de comer a un pobre. Oídme, compadecedme; alcanzadme la gracia que os pido, y que después de este destierro vuele mi alma a la gloria. Amén.
DÍA NOVENO - 25 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Pasó San Esteban dulcemente al descanso del Señor.
ORACIÓN
Protector mio amantísimo, la memoria de vuestra dulce y santa muerte conforta hoy mi corazón. Yo veo con la mayor complacencia que todo coopera a hacer más plausible, más célebre vuestro último triunfo. Jesucristo que se os aparece.... la Iglesia toda que os aplaude... vuestros mismos enemigos que, impacientes por daros la muerte, os anticiparon el goce de la verdadera felicidad. Pues yo también quiero cooperar, si es posible, al aumento de vuestra gloria. Alcanzadme la salud que os he pedido en esta novena, y conozca el mundo entero que sois poderosísimo para alcanzar del Señor cuanto necesiten vuestros devotos. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia del Señor, hacer desde ahora lo que quisiera haber hecho en la hora de mi muerte: y en obsequio vuestro recibiré el primer día que pueda, como por viático, los santos sacramentos de confesión y comunión. Pedidle, abogado mío, al Señor, fortalezca y confirme con sus auxilios mis propósitos, para que algún día alabemos juntos al tres veces Santo por toda una eternidad en el Cielo. Amén.
Se reza en conclusión lo que todos los días, y después tres Ave Marías a la Santísima Virgen, saludándola en ellas como a Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, las que se ofrecerán con la siguiente oración:
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que no se ha oído hasta ahora que alguno que recurriese a tu patrocinio, que implorase tu auxilio, que pidiese tu socorro, haya sido desamparado: yo, animado de esta confianza, vengo a ti, me refugio a ti; yo, pecador, gimo delante de ti. No quieras, ¡oh Madre de la Palabra eterna!, despreciar mis palabras: óyeme favorable, y haz lo que te suplico. Amén.
Hecho un resumen de las indulgencias concedidas a los que recen esta Oracion, ascienden a veintidós años y trescientos dias; y acostumbrándose a rezarla, ganarán indulgencia plenaria en el día de Ntra. Sra. de Guadalupe, si confesados y comulgados, hicieren la Oración acostumbrada por la exaltación de nuesta santa fe, extirpación de las herejías, &c.
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jueves, 28 de diciembre de 2017
EL VALOR DE SAN ESTEBAN
«En estos tiempos de tanta flaqueza de energías, de tantos compromisos de consciencia, y de tantas consideraciones por motivos de conveniencia y de respeto humano, qué ejemplo de fortaleza cristiana nos ofrece el ejemplo de San Esteban, que de pie frente al sanedrín, sabe decir a los judíos las verdades más ardientes e, impertérrito prosigue hasta el fin una larga búsqueda, sellándola con su sangre». (Cardenal Alfredo Ildefonso Schuster OSB)
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lunes, 3 de agosto de 2015
INVENCIÓN O HALLAZGO DEL CUERPO DE SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
"A quien me sirviere, mi Padre lo honrará". (San Juan, 12,26).
Invención del cuerpo de San Esteban
Bajo
el imperio de Honorio, se encontró cerca de Jerusalén el cuerpo de San
Esteban, de Gamaliel y de Nicodemo. Un sacerdote llamado Luciano, había
sido instruido por una visión acerca del lugar en que yacían, y había
recibido la orden de pedir al arzobispo de Jerusalén, llamado Juan, de
colocar los en más honroso lugar. Se trasladó el patriarca, con su
clero, al lugar indicado, y encontró los cuerpos de los santos.
Exhalaban un delicioso perfume y varios enfermos fueron sanados a su
contacto.
MEDITACIÓN SOBRE LA HONRA CON QUE DIOS COLMA A LOS SANTOS
I.
Dios honra a los santos en la tierra, les da poder casi absoluto sobre
la naturaleza, les da a conocer lo secreto de los corazones, les alza el
velo de lo porvenir y les granjea el respeto de los pueblos. Mientras
la gente se aleja horrorizada de los cadáveres comunes, tiene gran
veneración por las cenizas y las reliquias de los santos. Si realmente
amas tú la gloria verdadera, si quieres dejar aquí abajo memoria
verdaderamente inmortal, trabaja por hacerte santo. "¡Tus amigos son muy honrados, oh Dios mío!" (El Salmista).
II.
En el Cielo, los santos son aun incomparablemente más honrados. Son
todos más gloriosos que los reyes en su trono: son los favoritos de
Dios, los príncipes de su corte, y no temen ya perder la dicha de que
gozan. Si tan grandes peligros se corren para ganar el favor de los
príncipes de la tierra, ¡qué no deberemos hacer para hacernos amigos de
Dios! ¿Qué haces para esto? ¿Buscas, acaso, la ocasión de agradar a Dios
en todo?
III.
¿Quieres participar de los honores que se tributan a los santos en el
Cielo y en la tierra? Imita los; ama, como ellos, la humildad: oculta
tus virtudes, y Dios las manifestará; desprecia las riquezas y los
honores del mundo, y Dios te coronará de luz y te colmará de riquezas en
el Cielo. ¡Quieres llegar adonde llegaron los santos, y tomas un camino
diametralmente opuesto al que ellos siguieron! Aspiras sólo a los
bienes de la tierra, ¿cómo puedes esperar que alguna vez Dios te conceda
los bienes del Cielo?
El deseo de la santidad. Orad por la conversión de los pecadores.
ORACIÓN
Señor,
concedednos la gracia de imitar a los que honramos, y enseñadnos a amar
a nuestros enemigos, ya que celebramos el Hallazgo de aquél que
imploró, para sus perseguidores, la misericordia de Jesucristo Nuestro
Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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domingo, 26 de diciembre de 2010
MISA DE SAN ESTEBAN, DIÁCONO Y PRIMER MÁRTIR
Del Misal Romano de San Pío V
Die 26 Decembris
Sancte Stephani Protomartyris
Statio ad S. Stephanum in Cœlio monte - duplex II classis cum Octava simplici
Introitus. Ps. 118, 23, 86 et 23. Sedérunt príncipes, et advérsum me loquebántur: et iníqui persecúti sunt me: ádjuva me, Dómine, Deus meus, quia servus tuus exercebátur in tuis justificatiónibus. Ps. ibid., 1. Beáti immaculáti in via, qui ámbulant in lege Dómini. ℣. Glória Patri.
ORATIO
Da nobis, quǽsumus, Dómine, imitári quod cólimus: ut discámus et inimícos dilígere; quia ejus natalícia celebrámus, qui novit étiam pro persecutóribus exoráre Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit.
Deus, qui glorificáris in concílio Sanctórum Mártyrum tuórum, réspice ad preces humilitátis nostræ, ut quórum solémnia celebrámus, eórum précibus adjuvári mereámur.
Concéde,
quǽsumus, omnípotens Deus: ut nos Unigéniti tui nova per carnem
Natívitas líberet; quos sub peccáti jugo vetústa sérvitus tenet. Per
eúndem Dóminum.
Commemoratio Omnium Sanctorum Martyrum
ORATIO
Pro Octavæ Nativitatis:
ORATIO
____________
In die Octava dicitur sequens
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui primítias Mártyrum in beati Levítæ Stéphani sánguine dedicásti: tríbue, quǽsumus; ut pro nobis intercéssor exsístat, qui pro suis étiam persecutóribus exorávit Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum.
____________
Lectio Actuum Apostolorum.
Act. 6, 8-10; 7, 54-59.
In diébus illis: Stéphanus plenus grátia et fortitúdine, faciébat prodígia et signa magna in pópulo. Surrexérunt autem quidam de synagóga, quæ appellátur Libertinórum, et Cyrenénsium, et Alexandrinórum, et eórum, qui erant a Cilícia et Asia, disputántes cum Stéphano: et non póterant resístere sapiéntiæ et Spirítui, qui loquebátur. Audiéntes autem hæc, dissecabántur córdibus suis, et stridébant déntibus in eum. Cum autem esset Stéphanus plenus Spíritu Sancto, inténdens in cœlum, vidit glóriam Dei, et Jesum stantem a dextris Dei. Et ait: Ecce, vídeo cœlos apértos, et Fílium hóminis stantem a dextris Dei. Exclamántes autem voce magna continuérunt aures suas, et ímpetum fecérunt unanímiter in eum. Et ejiciéntes eum extra civitatem, lapidábant: et testes deposuérunt vestiménta sua secus pedes adolescéntis, qui vocabátur Saulus. Et lapidábant Stéphanum invocántem et dicéntem: Dómine Jesu, súscipe spíritum meum. Pósitis autem génibus, clamávit voce magna, dicens: Dómine, ne státuas illis hoc peccátum. Et cum hoc dixísset, obdormívit in Dómino.
Graduale. Ps. 118, 23 et 86. Sedérunt príncipes, et advérsum me loquebántur: et iníqui persecúti sunt me.
℣. Ps. 6, 5. Adjuva me, Dómine, Deus meus: salvum me fac propter misericórdiam tuam.
Allelúja, allelúja. ℣. Act. 7, 55. Vídeo cœlos apértos, et Jesum stantem a dextris virtútis Dei. Allelúja.
In Missis votivis post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 20, 2-3. Desidérium ánimæ ejus tribuísti ei: et voluntáte labiórum ejus non fraudásti eum.
℣. Quóniam prævenísti eum in benedictiónibus dulcédinis
℣. Ps. 20, 4. Posuísti in cápite ejus corónam de lápide pretióso.
Tempore autem Pascháli omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Act. 7, 55. Vídeo cœlos apértos, et Jesum stantem a dextris virtútis Dei. Allelúja.
℣. Act. 7, 55. Vídeo cœlos apértos, et Jesum stantem a dextris virtútis Dei. Allelúja.
℣. Ps. 20, 4. Posuísti, Dómine, super caput ejus corónam de lápide pretióso. Allelúja.
✠ Sequéntia sancti Evangélii secundum Matthǽum.
Matth. 23, 34-39.
In illo témpore: Dicébat Jesus scribis et pharisǽis: Ecce, ego mitto ad vos prophétas, et sapiéntes, et scribas, et ex illis occidétis et crucifigétis, et ex eis flagellábitis in synagógis vestris, et persequémini de civitáte in civitátem: ut véniat super vos omnis sanguis justus, qui effúsus est super terram, a sánguine Abel justi usque ad sánguinem Zacharíæ, filii Barachíæ, quem occidístis inter templum et altáre. Amen, dico vobis, vénient hæc ómnia super generatiónem istam. Jerúsalem, Jerúsalem, quæ occídis prophétas, et lápidas eos, qui ad te missi sunt, quóies vólui congregáre fílios tuos, quem ád modum gallína cóngregat pullos suos sub alas, et noluísti? Ecce, relinquétur vobis domus vestra desérta. Dico enim vobis, non me vidébitis ámodo, donec dicátis: Benedíctus, qui venit in nómine Dómini.
Credo, ratione Octavæ.
In Missis votivis post Septuagesimam in fine sequentis Offertorii Allelúja omittitur.
Offertorium. Act. 6, 5 et 7, 59. Elegérunt Apóstoli Stéphanum Levítam, plenum fide et Spíritu Sancto: quem lapidavérunt Judǽi orántem, et dicéntem: Dómine Jesu, áccipe spíritum meum, allelúja.
SECRETA
Súscipe, Dómine, múnera pro tuórum commemorati óne Sanctórum: ut, sicut illos pássio gloriósos effécit; ita nos devótio reddat innócuos. Per Dóminum.
Commemoratione Omnium Sanctorum Martyrum
SECRETA
Pro Octava Nativitatis.
SECRETA
Obláta, Dómine, múnera, nova Unigéniti tui Nativitáte sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per eúndem Dóminum nostrum.
Præfatio et Communicántes de Nativitate, ratione Octavæ.
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Quia per incarnáti Verbi mystérium nova mentis nostræ óculis lux tuæ claritátis infúlsit: ut, dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amorem rapiámur. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes.
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
Communicántes, et diem sacratíssimum celebrántes, quo beátæ Maríæ intemeráta virgínitas huic mundo édidit Salvatórem: sed et memóriam venerántes, in primis ejúsdem gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis ejúsdem Dei et Dómini nostri Jesu Christi: sed et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Jacóbi, Joánnis, Thomæ, Jacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Joánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Jungit manus. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Communio. Act. 7, 55, 58 et 59. Vídeo cœlos apértos, et Jesum stantem a dextris virtútis Dei: Dómine Jesu, accipe spíritum meum, et ne státuas illis hoc peccátum.
POSTCOMMUNIO
Auxiliéntur nobis, Dómine, sumpta mystéria: et, intercedénte beáto Stéphano Mártyre tuo, sempitérna protectióne confírment. Per Dóminum nostrum.
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus, ut non desínant Sancti tui pro nostris tibi supplicáre peccátis, a quibus voluísti pro peccatóribus exoráre.
Commemoratione Omnium Sanctorum Martyrum
POSTCOMMUNIO
Pro Octava Nativitatis.
POSTCOMMUNIO
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut natus hodie Salvátor mundi, sicut divínæ nobis generatiónis est auctor; ita et immortalitátis sit ipse largítor: Qui tecum vivit et regnat.
¶ Infra Octavam S. Stephani nihil fit de ea.
SAN ESTEBAN, DIÁCONO Y PRIMER MÁRTIR DE LA IGLESIA
Esteban era de origen judío. Su nombre significa: "coronado" (Esteb: corona) Dio honra a su nombre coronando su vida con el martirio.
Se le llama "protomártir" porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Se desconoce por completo su conversión al cristianismo. La S. Biblia se refiere a él por primera vez en los Hechos de los Apóstoles. Narra que en Jerusalén hubo una protesta de las viudas helenistas (de origen griego). Las viudas decían que, en la distribución de la ayuda diaria, se les daba mas preferencia a los que eran de Israel, que a los pobres del extranjero. Cuando esa comunidad creció, los apóstoles, para no dejar su labor de predicar, confiaron el servicio de los pobres a siete ministros de la caridad llamados diáconos (que significa "ayudante", "servidor", grado inmediatamente inferior al sacerdote). Estos fueron elegidos por voto popular, por ser hombres de buena conducta, llenos del Espíritu Santo y de reconocida prudencia. Los elegidos fueron Esteban, Nicanor y otros. Esteban además de ser administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia. La palabra del Señor se difundió y el número de discípulos se multiplicó extraordinariamente en Jerusalén; también un gran número de sacerdotes se sometieron a la fe.
Esteban hablaba de Jesucristo con un espíritu tan sabio que ganaba los corazones y los enemigos de la fe no podían hacerle frente. Al ver los ancianos la influencia que ejercía sobre el pueblo, lo llevaron ante el Tribunal Supremo de la nación llamado Sanedrín y, recurriendo a testigos falsos que lo acusaron de blasfemia contra Moisés y contra Dios. Estos afirmaron que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes, puesto que Jesús de Nazaret las había sustituido por otras. Todos los del tribunal, al observarlo, vieron que su rostro brillaba como el de un ángel. Por esa razón, lo dejaron hablar, y Esteban pronunció un poderoso discurso recordando la historia de Israel.
Sermón de San Esteban: (Hechos 7, 2-53)
Demostró que Abraham, el padre y fundador de su nación, había dado testimonio y recibido los mayores favores de Dios en tierra extranjera; que a Moisés se le mandó hacer un tabernáculo, pero se le vaticinó también una nueva ley y el advenimiento de un Mesías; que Salomón construyó el templo, pero nunca imaginó que Dios quedase encerrado en casas hechas por manos de hombres. Afirmó que tanto el Templo como las leyes de Moisés eran temporales y transitorias y debían ceder el lugar a otras instituciones mejores, establecidas por Dios mismo al enviar al mundo al Mesías.
Demostró no haber blasfemado contra Dios, ni contra Moisés, ni contra la ley o el templo; que Dios se revela también fuera del Templo. Confrontó a sus acusadores con estas palabras: (Hch 7, 51-54)
¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros! ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado; vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.
La reacción de Esteban y sus enemigos pone en relieve que se trata de una batalla espiritual, cada bando con sus características propias: Dios y el demonio (54-60)
Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él. Pero él (Esteban), lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.» Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.
La violencia contra Esteban se propagó contra toda la Iglesia (Hch 8,1-3)
Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.
Las circunstancias del martirio indican que la lapidación de San Esteban no fue un acto de violencia de la multitud sino una ejecución judicial. De entre los que estaban presentes consintiendo su muerte, uno, llamado Saulo, el futuro Apóstol de los Gentiles, supo aprovechar la semilla de sangre que sembró aquel primer mártir de Cristo.
Los restos de Esteban fueron encontrados por el sacerdote Luciano en Gamala de Palestina, en diciembre del año 415. El hallazgo suscitó gran conmoción en el mundo cristiano. Las reliquias se distribuyeron por todo el mundo, lo cual contribuyó a propagar el culto de San Esteban, obrando Dios numerosos milagros por la intercesión del protomartir.
San Evodio, obispo de Uzalum, en Africa y San Agustín, dejaron descripción de muchos de los milagros. San Agustín dijo en un sermón: "Bien está que deseemos obtener por su intercesión los bienes temporales, de suerte que, imitando al mártir, consigamos finalmente los bienes eternos". Ciertamente, la misión principal del Mesías no es remediar los males temporales, pero a pesar de ello, durante su vida mortal, Jesús sanó a los enfermos, libró a los posesos y socorrió a los miserables a fin de darnos pruebas sensibles de su amor y de su poder divino. Las sanaciones físicas son además una señal de la obra de sanación espiritual que Jesús hace. Sabemos que, aunque no otorge una sanación física, siempre sana los corazones que a El se abren.
La fiesta de San Esteban siempre fue celebrada inmediatamente después de la Navidad para que, siendo el protomartir, fuese lo mas cercano a la manifestación del Hijo de Dios.
Se le llama "protomártir" porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Se desconoce por completo su conversión al cristianismo. La S. Biblia se refiere a él por primera vez en los Hechos de los Apóstoles. Narra que en Jerusalén hubo una protesta de las viudas helenistas (de origen griego). Las viudas decían que, en la distribución de la ayuda diaria, se les daba mas preferencia a los que eran de Israel, que a los pobres del extranjero. Cuando esa comunidad creció, los apóstoles, para no dejar su labor de predicar, confiaron el servicio de los pobres a siete ministros de la caridad llamados diáconos (que significa "ayudante", "servidor", grado inmediatamente inferior al sacerdote). Estos fueron elegidos por voto popular, por ser hombres de buena conducta, llenos del Espíritu Santo y de reconocida prudencia. Los elegidos fueron Esteban, Nicanor y otros. Esteban además de ser administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia. La palabra del Señor se difundió y el número de discípulos se multiplicó extraordinariamente en Jerusalén; también un gran número de sacerdotes se sometieron a la fe.
Esteban hablaba de Jesucristo con un espíritu tan sabio que ganaba los corazones y los enemigos de la fe no podían hacerle frente. Al ver los ancianos la influencia que ejercía sobre el pueblo, lo llevaron ante el Tribunal Supremo de la nación llamado Sanedrín y, recurriendo a testigos falsos que lo acusaron de blasfemia contra Moisés y contra Dios. Estos afirmaron que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes, puesto que Jesús de Nazaret las había sustituido por otras. Todos los del tribunal, al observarlo, vieron que su rostro brillaba como el de un ángel. Por esa razón, lo dejaron hablar, y Esteban pronunció un poderoso discurso recordando la historia de Israel.
Sermón de San Esteban: (Hechos 7, 2-53)
Demostró que Abraham, el padre y fundador de su nación, había dado testimonio y recibido los mayores favores de Dios en tierra extranjera; que a Moisés se le mandó hacer un tabernáculo, pero se le vaticinó también una nueva ley y el advenimiento de un Mesías; que Salomón construyó el templo, pero nunca imaginó que Dios quedase encerrado en casas hechas por manos de hombres. Afirmó que tanto el Templo como las leyes de Moisés eran temporales y transitorias y debían ceder el lugar a otras instituciones mejores, establecidas por Dios mismo al enviar al mundo al Mesías.
Demostró no haber blasfemado contra Dios, ni contra Moisés, ni contra la ley o el templo; que Dios se revela también fuera del Templo. Confrontó a sus acusadores con estas palabras: (Hch 7, 51-54)
¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros! ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado; vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.
La reacción de Esteban y sus enemigos pone en relieve que se trata de una batalla espiritual, cada bando con sus características propias: Dios y el demonio (54-60)
Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él. Pero él (Esteban), lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.» Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.
La violencia contra Esteban se propagó contra toda la Iglesia (Hch 8,1-3)
Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.
Las circunstancias del martirio indican que la lapidación de San Esteban no fue un acto de violencia de la multitud sino una ejecución judicial. De entre los que estaban presentes consintiendo su muerte, uno, llamado Saulo, el futuro Apóstol de los Gentiles, supo aprovechar la semilla de sangre que sembró aquel primer mártir de Cristo.
Los restos de Esteban fueron encontrados por el sacerdote Luciano en Gamala de Palestina, en diciembre del año 415. El hallazgo suscitó gran conmoción en el mundo cristiano. Las reliquias se distribuyeron por todo el mundo, lo cual contribuyó a propagar el culto de San Esteban, obrando Dios numerosos milagros por la intercesión del protomartir.
San Evodio, obispo de Uzalum, en Africa y San Agustín, dejaron descripción de muchos de los milagros. San Agustín dijo en un sermón: "Bien está que deseemos obtener por su intercesión los bienes temporales, de suerte que, imitando al mártir, consigamos finalmente los bienes eternos". Ciertamente, la misión principal del Mesías no es remediar los males temporales, pero a pesar de ello, durante su vida mortal, Jesús sanó a los enfermos, libró a los posesos y socorrió a los miserables a fin de darnos pruebas sensibles de su amor y de su poder divino. Las sanaciones físicas son además una señal de la obra de sanación espiritual que Jesús hace. Sabemos que, aunque no otorge una sanación física, siempre sana los corazones que a El se abren.
La fiesta de San Esteban siempre fue celebrada inmediatamente después de la Navidad para que, siendo el protomartir, fuese lo mas cercano a la manifestación del Hijo de Dios.
MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE DE SAN ESTEBAN
I. San Esteban se declara abiertamente discípulo de Jesucristo. No teme la muerte porque está lleno de gracia y de fortaleza; y esta gracia y esta fortaleza le vienen de su fe. La vista del cielo, que se abrió ante sus ojos, lo hace insensible a los tormentos. Si tuviese yo un poco de fe, si de tiempo en tiempo considerase la corona que Dios me prepara en el cielo, ¿qué temería aquí en la tierra? ¿qué amaría fuera de Vos, oh mi dulce Jesús?
II. Soporta valerosamente la muerte y, al morir, ruega por los que lo apedrean. Sufre tú por Jesús las persecuciones y la muerte, si es necesario. Nada podrías hacer por Él de lo cual no te haya dado ejemplo; pero sufre orando por los que te persiguen. ¿Sabes por qué San Esteban perdona tan fácilmente a sus enemigos? Porque la crueldad de ellos prepara su triunfo. ¿Cómo quieres que se irrite contra aquellos que le abren la puerta del cielo? (San Eusebio).
III. Los Hechos de los Apóstoles dicen, al referir la muerte de este santo, que se durmió en el Señor. Su muerte fue, pues, semejante a un dulce sueño: fue, en efecto, el término de todos sus trabajos y el comienzo de su reposo. Señor, concededme la gracia de morir con la muerte de los santos, con esta muerte tan preciosa ante vuestros ojos. Alma mía, vivamos, suframos, trabajemos, como los santos, y moriremos con la muerte de los santos. ¡Que muera yo con la muerte de los justos!
La caridad. Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Señor, concedednos la gracia de imitar a aquellos a quienes honramos, a fin de que aprendamos a amar a nuestros enemigos, pues celebramos el nacimiento al cielo del que oró a Jesucristo Nuestro Señor por sus mismos verdugos. Por J. C. N. S. Amén.
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