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viernes, 25 de marzo de 2022

DIECIOCHO DÍAS A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Ejercicio dispuesto por la Bienaventurada Sor María Encarnación Rosal, y publicado en San Juan de Pasto (Colombia), con aprobación de Mons. José de Jesús Pimiento Rodríguez, Obispo titular de Apolonis y Vicario General del Obispado de San Juan de Pasto, de fecha 17 de Mayo de 1958.
  
PRÓLOGO  
Este piadoso ejercicio, cuyas sencillas páginas envuelven en si todo un poema de amor y de ternura a María Inmaculada, fue compuesto por la Venerable Madre Encarnación, reformadora de la Congregación de Religiosas Bethlemitas Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, muerta en olor de santidad en Tulcán, Ecuador, el 24 de agosto de 1886. El cuerpo de la Madre se conserva incorrupto en la ciudad de Pasto, Colombia, en la capilla del colegio que allí tiene la Congregación.

Suplicamos a la Santísima Virgen de Lourdes, nos conceda ver bien pronto elevada al honor de los altares a la Madre Encarnación, que con tanto amor compuso y practicó este hermoso ejercicio de los dieciocho días.
   
DIECIOCHO DIAS EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
   
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Oh Dios misericordioso y Padre Clementísimo, que lleno de piedad para con tus criaturas, les das por medio de tu Inmaculada Madre, la siempre Virgen María, el remedio a sus males y miserias, pues en este siglo de errores y de males, aparece como arco iris de clemencia para consolar con su presencia a los que gime bajo el peso de las penalidades que los oprimen: no te acuerdes ya de nuestras ingratitudes y por tu amantísima Madre, levanta el peso de tu justicia que enormemente hemos provocado con nuestros pecados, humildemente pedimos perdón, poniendo por intercesora a la Santísima Virgen, y proponiendo con tu divina gracia no pecar más, no nos castigues Señor, retirando de nuestros pueblos y lugares la luz de la fe. ¡Ah no, Padre de bondad, la muerte primero que perderte! Enciende en nuestros corazones la llama de la caridad, para que, amándote con verdad, te sirvamos como hijos agradecidos y gocemos de ti por toda la eternidad. Amén.
   
Se rezan tres Aves Marías.
  
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Milagrosísima Virgen María, Inmaculada Madre de Dios, que, en medio de una luz deslumbradora y esplendorosa como el sol, pero dulce y apacible, te apareciste con tu hermoso y blanco velo, con un semblante de inefable hermosura, paz y bondad, con que manifestabas la misericordia que ibas a derramar sobre tus pobrecitos hijos, los delincuentes pecadores. ¡Oh Señora, tu presencia encantó el corazón de la dichosa Bernardita, y la llenó de fé, fortaleza y esperanza, llena pues, nuestras almas de estas tres virtudes, para defendernos de los enemigos visibles e invisibles, que por todas partes nos cercan, a fin de que, libres de ellos y limpios de pecado, te alabemos sin cesar por toda la eternidad! Amén. – Se hace la petición.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Virgen Inmaculada, Madre de Gracia, salud de los enfermos, refugio de los pecadores y consuelo de los afligidos! Tú conoces nuestras necesidades, penas y sufrimientos: dígnate pues, mirarnos con ojos de misericordia. Al aparecer en la gruta de Lourdes, quisiste convertirla en lugar privilegiado en donde pudieses dispensarnos gracias celestiales y ya muchos desgraciados han encontrado allí el remedio del cuerpo y del alma. Así, nosotros venimos llenos de confianza a implorar tu maternal bondad. Escucha ¡Oh tierna María! Nuestra humilde plegaria, para que con tus bendiciones podamos imitar tus virtudes, a fin de participar un día de tu santa gloria. Amén.
      
JACULATORIA: Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros y despacha nuestras peticiones.
  
℣. Cuando en las breñas de Lourdes
Apareces toda hermosa,
Con blanquísimo vestido
Y en tus plantas frescas rosas,
Se enajena Bernardita,
Y en tu presencia se goza.
℟. Fija en nosotros tus ojos
Que te aclamamos piadosa.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Fresco ciprés del Monte Sión, donde se refugian las sencillas aves, que persigue el infernal milano ¡Oh María Inmaculada! Con tu fortaleza invencible, retira los grandes males y peligros que nos cercan, haz que el mundo y el infierno sientan el poder que Dios te comunicó en tu Inmaculada Concepción, para que, a tu voz majestuosa, florezca la paz y la iglesia triunfe de sus enemigos. Amén.
   
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Inmaculada Reina de los Ángeles y Madre tiernísima de los pecadores ¿a quién recurriremos en nuestras necesidades sino a Ti, Virgen Clemente, que con ese corazón lleno de misericordia nos has llamado aun cuando nos hacíamos sordos tu dulcísima voz? Ahora, cuando conocemos el errado camino que llevamos, volvemos a Ti pidiendo tu protección, no nos castigues dilatando tu mirada de paz que da vida y alieno al pobre pecador, pues con ella nos reconcilias con Dios, nuestro Padre, porque tus ojos deshacen el enojo del Señor. Amén.
   
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Oh Purísima Virgen de Lourdes, aurora hermosa que destierras las sombras del pecado, pues tu devoción es ya un anuncio del día claro de la gracia, porque Cristo, el Sol de Justicia, se apresura por tu intercesión a socorrer a tus devotos, dándoles luz para que salgan del oscuro abismo a donde los había conducido el error y la mentira. Fortalece, dulce Madre, nuestras almas, para que no nos apartemos jamás de tu devoción. Amén.
      
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Nuestra Señora de Lourdes, que, en tiempo más necesitado, cuando la Francia Católica gemía al ver los errores de la impiedad, haciendo estragos en su reino, te apareciste como nave a los náufragos, dando voces, convidando a la salvación al que quisiera salvarse, y ofreciéndole refugio. ¿Quién no se arrojará a ti, confiado y seguro de tu clemencia? Danos la mano de tu protección para salir del lago inmundo del pecado y seguir la senda de la justicia. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Tiernísima y Piadosa Madre de los infelices desterrados, bien conoces nuestras necesidades, parece que como mar nos rodea la amargura, más tu Señora, eres el mar de gracia, tu dulzura deshace las amargas aguas de los trabajos y desconsuelos en que nos vemos sumergidos, ya otras veces con tu poderoso brazo, de ellas has sacado a tus hijos cuando aún no conocían tu bella devoción. Y ahora, cuando invocamos sin cesar tu dulce nombre ¡Oh María Inmaculada! Nuestra alma se llena de esperanza, pues no hay quien a ti acuda que no salga consolado. Remedia nuestras penas, Madre bondadosa, si es la voluntad de tu Santísimo Hijo, que es la única que deseamos se cumpla en nosotros. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Dulcísima Virgen María, tan hermosa como santa, quien podrá encomiar tu belleza, cuando los ángeles, pasmados de asombro, dicen al ver tu hermosura: ¿Quién es esta que sube del desierto? Y el mismo Dios, complacido te dice: “Toda hermosa eres y mácula no hay en Ti” Vuelve, hermosísima María Inmaculada, ese tu semblante amable, y al ver en él un reflejo del cielo, nuestras almas serán colmadas de alegría. ¿Qué trabajos habrá que no la suframos por ti? Dichosos de nosotros si tuviéramos la felicidad de servirte y amarte. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Quien pudiera, oh bondadosa Madre, publicar tus maravillas, y hacer que todo el mundo te conociera, te amara y te sirviera como lo hacen los ángeles que te bendicen constantemente, porque eres su Reina, porque eres la Madre de Dios! Y nosotros tus hijos ¿Qué hacemos? ¿solo el hombre se ha de mostrar indiferente? ¡Ah desgracia inmensa la que nos ha traído el pecado! Pero tú, Reina y Madre nuestra, puedes romper la cadena que nos detiene el paso para recorrer en tu seguimiento: rómpela Señora, y correremos en pos de tus aromas. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¿Qué afligido hubo jamás que en ti no hallara consuelo y misericordia? Madre de los desamparados y afligidos, míranos en la lucha de tantas pasiones, y tu vista sosegará nuestras almas, acuérdate que con tu hermosa plata quebrantaste la cerviz soberbia del infernal dragón, de tu vista huya y quedaremos en paz, favorecidos con la luz de tus ojos, viviremos seguros bajo tu manto. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DÉCIMO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Madre del amor hermosos y de la santa esperanza! Quien en ti espera, vive tranquilo, porque solo tu Señora, después de Dios, sosiegas las tormentas y tribulaciones de este destierro. Da fuerzas y aliento a nuestros corazones atribulados por los males que amenazan a la Iglesia, mira a tus hijos cercados por el león rugiente que procura devorarlos, no permitáis Señora, que este maligno espíritu se apodere de sus almas. Manda, como Soberana, que se retire de los pueblos y familias, para que así te alabemos y demos gracias a tu poder Inmaculado. Amén.
     
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA UNDÉCIMO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Santísima Virgen María, amparo y protección de los que en ti confían! Con esta esperanza imploramos tu auxilio, vuelve a nosotros esas miradas de amor y compasión, no atiendas, Madre, al miserable estado de imperfección en que nos encontramos, ejercita en nosotros tu clemencia, que siempre confesaremos tu misericordia, publicando en todas partes tus admirables portentos. Amén.
     
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DUODÉCIMO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Oh María Inmaculada! Dispensadora de celestiales dones, tesorera del Eterno y Omnipotente Dios, ya que todas las gracias nos vienen abundantemente por tus benditas manos, extiéndelas Madre, en favor de estas almas pecadoras que se acogen a tu misericordia, y esperan confiadas tu amparo y protección. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOTERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Quien pudiera, Reina y Madre, publicar en toda la tierra, las grandes misericordias que sin cesar haces a tus hijos, desterrados en este valle de miserias, apenas te invocan, te inclinas a mirarlos compasiva. Ya que día y noche imploramos tu favor, no desprecies nuestras súplicas y haz que no nos apartemos jamás de ti, que amemos con amor siempre creciente, y agradecidos, te sirvamos. Amén.
     
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOCUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Oh Puerta del cielo! Por ti entran los pecadores en la mansión eterna, pues tus poderosos ruegos les alcanzan el perdón del Padre Celestial ¿Quién no confiaría en ti Señora, pues eres madre de clemencia y no desprecias al que recurre a ti, contrito y humillado? Míranos aquí postrados a tus pies, implorando tu auxilio, socorre benigna nuestras necesidades y salva nuestras almas. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOQUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Oh Reina de los Ángeles, que sentada sobre un trono de gloria, no te desdeñas en mirar desde tu solio a los míseros hijos de Adán, rescatados por Jesucristo de la tiranía y poder del demonio! Acógenos, piadosa Madre, y no permitas que volvamos a pertenecer por el pecado al enemigo cruel de nuestras almas. Amén.
     
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOSEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Oh María, consuelo de afligidos, alegría de los tristes, salud de los enfermos! Tu Señora, eres la medicina de nuestros males, el bálsamo que cura nuestras heridas, y la salud de nuestras almas, pero tu bondad se extiende a curar también los cuerpos atacados por la enfermedad, dígalo la gruta de Lourdes, donde se ven recuerdos de estos prodigiosos milagros, allí han recobrado la vista los ciegos, y nosotros ¿no recobraremos la vista del alma? Si, Madre querida, nos has de dar ojos y oídos para escuchar la voz de Jesucristo que es la luz, el camino y la verdad, para seguir con valor la senda de la virtud. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOSÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
Los ángeles y los hombres reconocen el poder que Dios te ha dado y así llenos de gozo te decimos: ¡Oh María, alegría del mundo, encanto del cielo y delicia de la Beatísima Trinidad! Intercede por nosotros, pues tienes tanto poder para alcanzar de Dios todo lo que te pidamos. Que por tu mediación obtengamos el vivir solo por Él y morir en su santo amor, para que así logremos la vida que durará eternamente. Amén.
     
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.
  
DÍA DECIMOCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y tres Aves Marías.
  
ORACIÓN
¡Dios te salve, Soberana Reina! Llegó el día último de nuestra petición, y si, en el transcurso de estos dieciocho días no hemos alcanzado el favor que deseábamos, conservamos sin embargo la esperanza de que no pasará esta semana sin haberlo conseguido, si fuere del agrado del Señor y del tuyo Madre bondadosa, pues solo deseamos complacerte haciendo en todo, la voluntad de Dios, nuestro alimento, nuestro tesoro en esta vida y nuestro gozo en la eternidad. Llenos de fervor te hicimos este ejercicio para honrar tus visitas a la tierra cuando te manifestaste a Bernardita, regalando su espíritu con tu presencia y con tus dulces palabras. Aunque indignos, habla también ahora a los que piadosamente hemos celebrado con regocijo el privilegio de tu Inmaculada Concepción. Tu Señora, no te desdeñas de tratar almas pecadoras. Danos un corazón sencillo y aumenta nuestra confianza en tu poder y misericordia. Amén.
    
Se hace la petición. La Oración, la Jaculatoria y el responso se dirán todos los días.

domingo, 16 de agosto de 2020

NOVENA A LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Novena compuesta por la Madre María Encarnación Rosal, religiosa Bethlemita del Sagrado Corazón de Jesús, y publicada en San Juan de Pasto en 1900 como parte del Devocionario “Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús”, con Imprimátur concedido por Mons. Ezequiel Moreno y Díaz OAR, Obispo de esa ciudad.
  
PIADOSA NOVENA A LOS DOLORES INTERNOS DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS
    
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, ante vuestro afligidísimo y herido Corazón, tenéis a la criatura más miserable, ingrata, desagradecida, rebelde e indigna de estar ante vuestra soberana presencia. Sí, Señor, aquí esta esta criminal criatura, a quien tantas gracias habéis concedido, mas vuestro tierno Corazón ha esperado tanto tiempo la vuelta de esta alma pródiga a las puertas de la casa de la misericordia. Ea pes, Señor, tenéis a vuestros pies llena de confusión y de vergüenza, toda manchada, llena de miseria y desfigurada, pero llena de confianza, y acogido a vuestro Sagrado Corazón, esperando que por el desamparo que el padeció en el Huerto de los Olivos, tengáis piedad de mi y de todos los que hacemos esta novena, en reconocimiento de vuestros internos dolores. Amén.
  
Rezar un Credo por la conversión de los pecadores.
   
DÍA PRIMERO
Corazón Sagrado de Jesús, humilde y lleno de dolores, atravesado con los dardos de mis ingratitudes e infidelidades, con que tantas veces os he ultrajado. Lleno de vergüenza, vengo a pediros el remedio de esta necesidad, que hoy oprime y aflige mi corazón: haced, Señor, que se cumpla vuestra santa voluntad en el trabajo en que me hallo, como en los aquí reunidos estamos haciendo esta novena, agradecidos por los dolores que por nosotros padeciste, cargando sobre Vos mismo en el enorme peso de nuestras iniquidades. Yo reconozco, Señor, y adoro vuestra generosidad, y os pido que no permitáis en adelante vuelva a ofenderos. Amén. (Hacer la peticiónPadre nuestro, Ave María y Gloria…
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Recibid Señor, estas pobres oraciones, que os dirijo en honra de vuestro amantísimo y Sagrado Corazón, y en reconocimiento de sus internos dolores. Recibídmelas, Señor por esos mismos dolores, y no me neguéis lo que por ellos os pido. Mirad, Señor, cuan atribulado se halla mi pobre corazón, pero si Vos así lo habéis ordenado, yo no deseo otra cosa sino conformarme a vuestras santas disposiciones. Muy vuestro es: limpiadlo y recibidlo en el vuestro, y no permitáis jamás salga de él, para que no vuelva a ofenderos. Amén.
   
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Madre, la más afligida de todas las madres! Aquí tenéis a la criatura más necesitada. A vos Señora, acudo como refugio de pecadores, para que amparéis a esta alma, la más atribulada. Mirad, Señora, cuántas son mis necesidades: sed mi intercesora para con vuestro Divino Hijo y mi Señor, a fin de que me obtengáis el remedio de esta necesidad, y si no es su voluntad, ni la vuestra, alcanzadme a lo menos, cada día, más gusto y placer en el padecer, si esto es lo que más me conviene. Padezca yo, Señora, si es dable y posible, tanto cuanto padeció vuestro Santísimo Hijo en su Corazón, y vos en el vuestro, pues sois Madre y Maestra de Dolores. Padezca yo, con tal que cesen las injurias que los hombres hacen a vuestro Divino Hijo, que se conviertan todos los infieles, herejes y pecadores. También os pido por el Sumo Pontífice, por las necesidades de la Iglesia, por nuestro Prelado Metropolitano y por los sacerdotes que tanto amáis. Pido también por los hijos desobedientes, por las almas del Purgatorio, y en particular, Señora, por la conversión de (mencione a la persona por quien quiera orar). No permitáis, se pierda esta ni otra alma alguna: recordad que, al pie de la Cruz, en medio de los más grandes dolores, quedasteis por Madre nuestra. Amén.
   
Se concluye con una Salve por la conversión de los pecadores.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, lleno de dolores, ¿Cuándo cesarán las ingratitudes de los hombres para con vuestra Majestad soberana? ¿todavía no se contentan con veros enclavado y desnudo en ese duro madero? ¿y porque estáis Señor, en tan lastimoso estado? ¿acaso tenéis algún delito vuestro que pagar? No, ciertamente: bien se que todos esos dolores os los hemos ocasionado con la multitud de nuestros pecados. Si, amabilísimo Jesús, nosotros somos los que hemos atravesado vuestro Sacratísimo Corazón, mas no permitáis que en adelante volvamos a caer en tan negra ingratitud. Venga, Señor, sobre nosotros la muerte, antes que tal desgracia nos suceda. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, afligido, pero siempre fino para con los hombres, esos hombres rebeldes y desagradecidos. Si, es tan grande vuestra fineza que no habéis arrojado fuego del Cielo que nos consuma, no, al contrario, cada momento nos prodigáis nuevas gracias, nos llamáis, nos convidáis, nos abrís las puertas de ese fino Corazón, para que entremos en él, y allí permanezcamos fuertes en la tentación, pero nosotros, Señor, todo lo despreciamos e ingratos, nos entregamos al pecado. No permitáis que en adelante volvamos a ofenderos, primero la muerte, antes que cometer otra ofensa contra ese fino Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, siempre amante para con los hombres, esos hombres siempre obstinados, siempre pérfidos, dignos solo de vuestras venganzas, y no de vuestros favores, pero vuestra inmensa misericordia no se cansa, sino pronta a recibiros, siempre nos llama, tocando a las puertas de nuestros corazones que errados y remachados con los cerrojos de la soberbia y amor propio no se abren a los amorosos golpes de su verdadero dueño. ¿Cómo, pues Señor, sufrís tantas ingratitudes, y no arrojáis a los abismos tan duros corazones? No permitáis que permanezcamos en tanta obstinación, ablandad estas duras piedras, hasta derretirlas y convertirlas en un purísimo amor hacia a Vos, y que nunca jamás vuelvan a ofender a tan amante Padre. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, traspasado con el duro golpe de una cruel lanza, formada con mis ofensas y resistencias a vuestra divina gracia. Abierta esta ya esa preciosa puerta, lleguemos a ella, pero lleguemos contritos y humillados para ser curados de tan canceradas y corrompidas llagas, entremos por la hermosa y preciosa puerta de la salud, allí no hay enfermedades, ni trabajos, corramos a embriagarnos con ese precioso vino, fabricado en las bodegas de un amor inmenso. ¡Oh Dios de bondad! ¡cuan indigno soy yo de llegar a esa divina puerta! No es para mí, yo merezco otra, Vos sabéis cual es. Conozco la gravedad de mis delitos, justo es que reciba la pena merecida, pero viva, recibid, Señor, mis deseos, mis pobres y tibias oraciones, y no permitáis, que en adelante vuelva a ofenderos. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón Sagrado de Jesús, resuelto enteramente a padecer todo género de crueldades por los hombres, incapaces siempre de sufrir nada por Vos, débiles para los trabajos y fuertes para el pecado, por un leve dolor que suframos, ¡tan grande es nuestra iniquidad! Os acusamos de injusto e ingrato, y nos parece que ya nada podemos, y despreciamos todo lo que nos mandáis para ofrecérnoslo. Es tan enorme nuestro atrevimiento, que queremos se nos conceda, aquello mismo con que vamos a ofenderos. Todo esto, Señor, lo sufre con admirable paciencia vuestro amantísimo Corazón. Nos espera, nos llama, y no quiere nuestra condenación. Nosotros insensatos y ciegos, la buscamos, mientras que Vos, en todas partes y en todos momentos, nos apartáis del fatal camino de perdición. Abrid, Señor, los ojos a esa multitud de desgraciados, y no ya mas dolores a vuestro dulcísimo Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, tan dispuesto y pronto a padecer por cada uno de los hombres, innumerables dolores, ¿Cómo pues, tendremos a ese fino Corazón tan adolorido y amargado? ¿Cómo sufrís tenernos ante vuestra vista, y prestáis oídos a nuestras suplicas, llegando a vuestra presencia en pecado, pudiendo tan fácilmente salir de este estado miserable corriendo a los pies de vuestros ministros, humildes y arrepentidos, a lavarnos de tantas y tan detestables abominaciones? Concedednos, Señor, por este medio, la gracia de quedar limpios y no volver a ocasionar nuevos dolores a vuestro Divino Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, el más paciente. Conceded a estos pobrecitos esa preciosa paz y el don inestimable de la conformidad para que ninguna adversidad de la vida nos turbe ni inquiete, sino que estemos siempre dispuestos y preparados para tolerar todos los trabajos con que vuestra bondad se dignare visitarnos, como pruebas de vuestro amor, y permanezcamos en esta vida prontos para padecer, pero no a ofenderos, y así cesaran los dolores de vuestro pacientísimo Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús Sacramentado, ¡hasta qué extremo ha llegado el exceso de vuestro amor hacia los hombres, de quedaros disfrazado y escondido en ese admirable Sacramento para ser nuestro consuelo en todos los trabajos de esta vida! ¿Y cuál es, Señor, nuestra correspondencia? El cometer mil desacatos e irreverencias escandalosas en vuestra casa, y el presentarnos a vuestra Divina Mesa manchados e inmundos a cometer horrendos sacrilegios. ¿no es esto el crimen mas enorme y el delito mas horrible? ¿Cómo sufrís tan negra perfidia y no arrojáis a esas almas al profundo abismo? Pero no, no lo hacéis así, sino que sufre vuestro amabilísimo Corazón tan profundas heridas, y nosotros ingratos, todo esto hacemos, y ciegos permanecemos encenegados en la iniquidad, siempre apegados a los engaños e ilusiones del mundo, no nos volvemos a ese Corazón abierto a llorar con lagrimas de sangre tan inauditos crímenes. De hoy en adelante, Señor, mudaremos de vida, recibid estos corazones, limpiadlos, para que sean dignas habitaciones vuestras, y de esta manera seremos felices aquí, y después por toda la eternidad. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.