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viernes, 29 de mayo de 2020

EL CISMA GRIEGO Y LA CAÍDA DE CONSTANTINOPLA

Traducción del artículo publicado por Giuliano Zoroddu para RADIO SPADA.
    
   
[Los] Griegos se parecen mayormente a los hijos de Israel y a los hebreos. Por ochocientos años Dios los amenaza, los golpea, los corrige con la espada de los mismos mahometanos para hacerlos volver de la herejía y del cisma a la unidad de la fe y de la Iglesia. Como los hijos de Israel, ellos vuelven de cuando en cuando, pero en modo poco sincero y poco duradero. Sus distintas reuniones con el centro de la unidad, con la Iglesia Romana, comprendida la reunión de Florencia, aprovechan a algunos individuos: mas el cuerpo de la nación va siempre más pervirtiéndose en el mal, hasta que Dios se cansa, como se cansó de los hijos de Israel, y lanza los últimos golpes, como ahora veremos. […] Mehmed (II), el cual había jurado paz a Constantino, erigió incontinente una fortaleza a dos leguas de Constantinopla, como para comenzar casi desde entonces el asedio de la nueva Roma. En tal condición, el emperador Constantino XI Dragases mandaba al papa Nicolás V pidiéndole ayuda contra el peligro externo que amenazaba el imperio griego. El papa le enviaba como Legado al Cardenal Isidoro, metropólita de Rusia, con una carta similar a las respuestas que el profeta Jeremías hacía a las consultas del rey Sedecías, mientras Nabucodonosor estaba al punto de asediar o de tomar a la infiel Jerusalén. Él hablaba primeramente de la negligencia de Juan VIII Paleólogo en publicar y consumar la unión conseguida en Florencia, y decía deber el nuevo emperador guardarse de caer en la misma culpa, no debiendo la pena ser menor:  
«Se trata de un artículo principal del símbolo, la unidad de la Iglesia. Ahora, la Iglesia no es una si no tiene un solo jefe visible, sosteniendo las veces del Pontífice eterno, y al cual todos los cristianos deben obedecer. El imperio no sería uno si él tuviese dos jefes. Fuera de esta unidad de la Iglesia no hay salvación; quien no estaba en el arca de Noé pereció en el diluvio, y los cismas son castigados más severamente que los otros pecados. Coré, Datán y Abirón, que han pretendido suscitar un cisma en el pueblo de Dios, ahora los vemos castigados en forma más terrible que aquellos que eran culpables de idolatría. El imperio griego es en eso mismo una prueba. Nunca se halló en una condición tan deplorable, nunca se halló en situación de correr un grande e inminente peligro de ser presa de los turcos. ¿Cuál pudo ser la razón? Por el pecado de idolatría, el pueblo de Israel y de Judá padecieron una cautividad de setenta años en Babilonia. Por haber llevado a la muerte al Hijo de Dios hecho hombre, ahora vemos a los hebreos condenados a tener hasta el día de hoy al universo como su exilio. Ahora, como los Griegos han abrazado la fe católica, nosotros no creemos que hayan adorado ídolos, ni cometido el deicidio de los hebreos, para merecer caer en la cautividad y servidumbre de los Turcos. Se necesita pues que haya otra culpa, la cual no puede ser otra que el cisma: cisma comenzado por Focio y que dura casi cinco siglos. Cosa dolorosa de decir es esta, y nosotros quisiéramos sepultarla en eterno silencio; pero si esperáis algún remedio del médico, es obvio que mostreis la llaga. He aquí, hacen cinco siglos que satanás, príncipe y autor de todos los pecados, pero principalmente el del cisma y de la discordia, ha separado la iglesia de Constantinopla de la obediencia del Pontífice Romano, que es el sucesor de San Pedro y el vicario de nuestro señor Jesucristo. Se han intervenido infinitos tratados, se han celebrado muchos concilios, muchísimos legados han sido enviados para sanar esta llaga cruel en la Iglesia de Dios. Por último finalmente, por la providencia divina, en el concilio de Ferrara y de Florencia, el emperador Juan Paleólogo y el patriarca José de Constantinopla, acompañados por numeroso grupo de prelados y de señores, habiéndose reunido con el papa Eugenio IV, con los Cardinales de la Santa Iglesia Romana y con una gran cantidad de prelados occidentales, pusieron todo su cuidado para extirpar este cisma inveterado: y finalmente, la gran merced de Dios, superadas todas las dificultades, se disponen a publicar de buen acuerdo el decreto de esta unión. Estas cosas fueron hechas bajo los ojos del universo, y el decreto de esta unión, compilado en letras griegas y latinas, con la suscripción manual de todos los asistentes, fue mandado por toda la tierra. Lo testimonia la España con sus cuatro reinos cristianos de Castilla, Aragón, Portugal y Navarra; testimonia la Gran Bretaña, sujeta al cetro del rey de los Ingleses; lo testifican la Hibernia (Irlanda) y Escocia, puestas en la extremidad del mundo; testimonio da Alemania, habitada por pueblos sin número y que se extiende sobre un inmenso territorio; testimonio de Dinamarca, Noruega y la Suecia, en la extremidad del septentrión; testimonia el reino ilustre de Polonia; testimonian la Hungría y la Panonia, testifican toda la Glaria, que se extiende del mar occidental hasta el Mediterráneo, y que puesta entre los alemanes y los españoles, se pone de acuerdo en esto con los españoles y alemanes. Todo este universo tiene ejemplares del decreto en que este cisma inveterado es abolido, según el testimonio del emperador Juan Paleólogo, del patriarca José y de todos los otros que de la Grecia vinieron a Florencia, y cuyas suscripciones se encuentran ampliamente repetidas. Nosotros olvidamos recordar a Italia, que no la cede a alguna de las provincias, y cuyas ciudades todavía conservan ejemplares del decreto. Y no menos, por tantos años, este decreto de unión ha pasado bajo silencio entre los Griegos; no se ve alguna disposición en los ánimos para abrazar esta unión, refiriéndose a abrazar esta unión, se difiere de un día a otro, se repiten siempre las mismas excusas. Los Griegos no se dan a creer sin embargo que el Romano Pontífice y la Iglesia Occidental están ciegos por no ver y comprender a qué miran estas excusas y estas dilaciones. Ellos comprenden, pero llevan paciencia, dirigiendo el tercer año sus miradas sobre el Señor Jesucristo, el Pontífice eterno, el cual ordenó conservar hasta el tercer año el higo infructuoso que el patrón del campo quería talar en razón de su esterilidad».
   
Estas palabras del papa Nicolás V contenían una predicción terrible. Pronunciadas y escritas en el 1451, ellas se vieron verificadas tres años después, en el 1453, con la toma de Constantinopla y la ruina del Imperio Griego, visto entre los imperios y las naciones como un higo estéril:
«Vuestra Serenidad sabrá pues –continúa el papa en su letra– que también nosotros disimularemos hasta que vos hayais en cualquier modo respondido a estas letras. Si, tomando el partido màs sabio, junto con vuestros grandes y con el pueblo de Constantinopla, abrazáis el decreto de unión, os encontraréis en uno con nuestros hermanos los Cardenales y con toda la Iglesia Occidental, siempre entendidas en el honor vuestro y en vuestro bienestar. Si, por el contrario, rechazáis jutno con el pueblo en recibir el decreto de unión, os obligaréis a proveer lo que quieran vuestra salud y nuestro honor».
  
Finalmente el papa exigía como preliminares que el emperador volviese a llamar al patriarca de Constantinopla [Gregorio III Mammas, en exilio en Roma, N. de R.], que el nombre del Papa fuese puesto en los dípticos y recitado en todas las iglesias griegas; que si hubiese algo que necesitara explicación, se enviara a Roma, donde se procedería con premura a aclarar sus dudas y tratarles honorablemente. La carta es del 11 de octubre de 1451.
   
En cuanto a las consecuencias de esta negociación, he aquí cómo nos habla el griego Miguel Ducas: «El emperador había enviado a Roma para pedir socorro, confirmar la unión hecha en Florencia, recitar el nombre del papa en los dípticos de la iglesia mayor y reclamar al patriarca Gregorio para su sede. Él preparaba al mismo tiempo mandar legados para aquietar las enemistades implacables nacidas del cisma. El papa envió al Cardenal de Polonia, Isidoro, arzobispo de Rusia, griego de patria, hombre sabio y prudente, bien instruido en los dogmas ortodoxos y que había asistido al concilio de Florencia. El emperador lo acogió con los respetos y el honor convenientes. Cuando se llegó a hablar de la unión, el emperador y algunos de los particulares consintieron; pero la mayor parte de los eclesiásticos, de los monjes y de las religiosas no consintieron en nada […] los cismáticos corrieron al monasterio del Pantocrátor y, volviéndose a Genadio, que se llamaba entonces Jorge Escolario, le dijeron: “¿Qué haremos nosotros?”. Como él estaba encerrado en su celda, pidió un folio de papel y le escribió su parecer en estos términos: “Miserables Romanos [autónimo que se daban los bizantinos, en cuanto continuidad del antiguo Imperio Romano, N. del T.], ¿por qué os corrompéis y poneis vuestra esperanza en los Francos [exónimo despectivo que daban los bizantinos a los occidentales, N. del T.] en vez de ponerla en Dios? Perdiendo la fe, perderéis vuestra ciudad. ¡Tened piedad de mí, Señor!, yo juro en vuestra presencia que soy inocente de este delito. Miserables ciudadanos, considerad lo que hacéis. En cuanto renunciéis a la religión de vuestros mayores y abracéis la impiedad, os pondréis al yugo de la esclavitud. ¡Ay de vosotros cuando seáis juzgados!”. Escrito que hubo estas y otras cosas, la puso en la puerta de su celda y se encerró. Los religiosos que parecían superar a los otros por la santidad de la vida y la pureza de la fe, según el parecer de Genadio y de sus directores espirituales, junto con los sacerdotes y los laicos de su facción, condenaron el decreto de la unión y pronunciaron anatema contra aquellos que lo habían aprobado o que lo aprobasen. La pacotilla del pueblo, saliendo del monasterio, entró en las tabernas, y allá, teniendo en las manos copas llenas de vino, condenaban aquellos que consentían la unión, y bebiendo en honor de una imagen de la Madre de Dios, la suplicaban que pusiera en su protección la ciudad y la defendiera contra Mehmed, como en el pasado la había defendido contra Cosroes y contra el Jan. Nosotros no sabemos qué hacer, agregaban ellos, del socorro y de la unión de los latinos. ¡Lejos de nosotros el culto de los acimitas [nombre despectivo que los griegos dan desde el siglo XI a los latinos, y también a armenios y maronitas, por usar pan sin levadura en la Misa, N. del T.]!”. Pero los cristianos que estaban reunidos en la iglesia mayor, después de hacer sus oraciones y oir un discurso del cardenal, consintieron a la unión, con la condición sin embargo, de que cuando a Dios le plugiese traerles la paz y liberarlos del peligro que los amenazaba, el decreto sería examinado por personas capaces y enmendado, si hubiese lugar. Después que convinieron que se celebrase en la iglesia mayor una misa común a los Italianos y a los Griegos, en la cual se haría mención del papa Nicolás y del patriarca Gregorio, que estaba entonces en el exilio: y fue escogido para esta ceremonia el 12 de diciembre del año 6961 (1452 de la era vulgar). Algunos se abstuvieron de recibir los dones consagrados, considerándolos como un sacrificio impuro, con motivo que era ofrecido en la solemnidad de la reunión. Pero el Cardenal, que exploraba todos los corazones y los designios de los Griegos, veía claras las astucias y los engaños de ellos; no menos, siendo de la misma nación, hacía esfuerzos, aunque demasiado débiles para procurar socorro en la ciudad. Respecto al Papa, lo que ha sucedido lo justifica bastante; el remanente fue atribuido a la voluntad de Dios, que dispone todas las cosas para el mayor bien. Pero el pueblo […] no hacía caso alguno de todo lo que estaba haciéndose. Aquellos mismos que habían consentido a la unión decían a los cismáticos: “Esperad que veamos si Dios destruirá este gran dragón que quiere engullir nuestra ciudad, y entonces veréis si estamos unidos con los acimitas”».
    
«Así hablando –observa Miguel Ducas– estos miserables no recordaban los tantos juramentos hechos por la paz y la concordia de los cristianos y de las iglesias, en el concilio de Lión bajo el primero de los Paleólogos, y en el concilio de Florencia bajo el último de ellos, y de fresco en medio en la santa liturgia; ellos no pensaban que los juramentos tantas veces repetidos (y tantas veces violados), traen consigo excomuniones terribles en nombre de la Trinidad Santa, su memoria y la de su ciudad será en breve borrada de la tierra. ¡Miserables que sois! ¿Por qué meditais vanos proyectos en vuestros corazones? He aquí que vuestros sacerdotes, vuestros clérigos, vuestros monjes, vuestras religiosas que no han querido recibir el Cuerpo y la Sangre del Salvador de manos de los sacerdotes griegos celebrantes bajo el rito de la Iglesia Oriental, so pretexto que sus sacrificios eran profanados y no más cristianos, al punto de llamar a sus iglesias altares paganos; he aquí que mañana serán entregados en manos de los bárbaros, porque están contaminados y profanados ellos mismos en su cuerpo y en su alma […]».
   
Aquí el griego Miguel Ducas nos hace conocer las disposiciones de los Griegos de Constantinopla en torno a la reunión con la Iglesia Romana, mientras Mehmed II se aparejaba para tomar la ciudad y arruinar su imperio. Para encontrar algún ejemplo similar, se quiere resaltar el asedio de Jerusalén hecho en tiempo de Vespasiano y a aquel realizado por Nabucodonosor. En el uno, los hebreos rechazaron las advertencias de Jeremías; en el otro las advertencias de Cristo mismo, para seguir las señales de su propio corazón y las visiones de sus falsos profetas. En Constantinopla se rechazan las advertencias del vicario de Jesucristo, se rechaza su paz para escuchar a los visionarios. En los primeros meses de 1453, los turcos se apoderan de diversas plazas en torno a Constantinopla; eran los preludios de su final desolación. «En medio de esta especie de escaramuzas –dice Miguel Ducas– se ve insensiblemente llegar la primavera y la cuaresma, pero no se ve el final de las controversias de la Iglesia […]».
   
Finalmente, en los primeros días de abril de 1453, Mehmed II aparece ante Constantinopla con un ejército de trescientos mil hombres, seguido por una flota de cuatrocientas naves. Constantino Dragases no tenía más que una guarnición de ocho a nueve mil combatientes, con dos mil genoveses capitaneados por el prode Juan Giustiniani Longo. La población de la ciudad, en vez de unirse contra el enemigo de fuera, se dividía de sí misma, como del centro de la unidad católica.
   
[…] Genadio enseñaba y escribía continuamente contra la unión y hacía silogismos contra el doctísimo y santo Tomás de Aquino y contra Demetrio Cidonio, a quien acusaba de estar en el error. Él tenía como compañero y aprobador al primero del senado, el megaduque [Lucas Notaras, N. del R.], el cual llevó su impudicia a tal punto contra los Latinos o más que todo contra la ciudad, que dijo cuando apareció el numeroso y formidable ejército de los turcos: “Prefiero más ver en medio de la ciudad el turbante de los Turcos que la tiara de los latinos”.
   
[…] Después de varios combates, en los cuales los Turcos no siempre salían vencedores, Mehmed anunció un asalto general para el 27 de mayo, encendiendo hogueras por todo su campo. El emperador Constantino Dragases, después de haber reunido a sus pocas gentes, entra por la última vez en Santa Sofía, donde recibe la última comunión, luego entra por última vez a su palacio, saluda por última vez a su familia, pide perdón a todos, y posteriormente corre sobre los muros para sostener su última batalla. El asalto comenzó en la noche y duró sin pausa hasta que aclaró el día: entonces Mehmed combatió un poco flacamente hasta las nueve horas. Al caer el sol, el asalto comienza otra vez con nuevo ensañamiento. Los asediados hacen una valerosa defensa: los Turcos en varios lugares vuelven las espaldas, pero retornan siempre más numerosos. Finalmente el genovés Giustiniani, principal esperanza de los Griegos, recibe una herida grave y se retrae. El emperador continúa combatiendo; pero los Turcos penetran por una puerta vecina y lo rodean por la espalda. El megaduque Notaras abandona su puesto y se retira en su propia casa. Asaltado así por todas partes, Constantino Dragases exclama: “¿No habrá cristiano alguno que quiera levantarme la cabeza?”. Apenas pronunciadas estas palabras, un Turco le da un golpe en el rostro, y otro turco, con otro mandoble lo arroja muerto a tierra, no sabiendo que fuese el emperador. Los Turcos entraron así en Constantinopla una hora después de la medianoche del 29 de mayo de 1453.
   
[…] «Miserables griegos –agrega el griego Miguel Ducas– […] si en medio de tantos desastres que os rodean, descendiese del cielo un ángel y os dijese: “¡Consentid en la unión de la Iglesia, y yo reduciré a exterminio a vuestros enemigos!”, ¿vosotros rehusaríais sus ofertas o las aceptaríais de buena fe? Aquellos que decían, pocos días ha, que era mejor caer en las manos de los Turcos que en las de los Latinos saben bien que lo que digo es verdad». Y las circunstancias referidas por Miguel Ducas y las reflexiones con las cuales las acompaña son infinitamente notables.
   
[…] He aquí de cuál modo se cumplieron las predicciones del papa Nicolás V sobre los Griegos obstinados en el cisma. Pero, como los reprobaba casi desde entonces su patriarca Gregorio o Genadio, ellos no prestaron mente. Y hoy día, después de cuatro siglos de humillaciones y de penas, los Griegos no ponen mayor atención. Este pueblo, como el hebreo, tiene ojos para no ver, orejas para no escuchar, tienen una memoria que no les recuerda nada y una inteligencia para no comprender la lección formidable que Dios les inflige por casi cuatro siglos a causa de su obstinación en el cisma, en la rebelión contra el vicario de Cristo y en la antipatía contra los Cristianos de Occidente. Después de castigarlos por cuatro siglos bajo la dura señoría de los sectarios de Mahoma, la providencia suscita entre los Griegos un reino libre, y eso por la generosa conmiseración de los Occidentales. Era razonable creer que si no fuese por el reconocimiento y el ajuste político, cesaría la antigua antipatía contra los Cristianos de Occidente; pero no fue nada. Corriendo el año 1844, los diputados de la Grecia libre extienden una constitución política del reino. Y una de sus primeras preocupaciones es la de decretar que el reino griego pertenece a la religión y a la iglesia ortodoxa oriental, y que no está permitido intentar que un griego abraze la religión y la iglesia ortodoxa occidental; o más claramente, que los griegos pertenecen al cisma moscovita, y que no está permitido reconducirlos a la unidad católica de la Iglesia Romana. Él está siempre como en la toma de Constantinopla; ¡mejor la cimitarra de Mahoma o el knut del zar que el bastón pastoral de San Pedro!
   
P. RENÉ FRANÇOIS ROHRBACHER, Storia universale della chiesa cattolica dal principio del mondo sino ai di’nostri-Historia universal de la Iglesia Católica desde el principio del mundo hasta nuestros días, Vol. XI, Turín, 1861, págs. 583-605.

sábado, 25 de enero de 2020

CONSTANTINOPLA Y LA REFORMA PROTESTANTE DEL SIGLO XVI

Tomado de PRO ORTODOXIA. Vía HISPANISMO.
  
Poco es lo que se conoce popularmente acerca de cómo vivenció la jerarquía ortodoxa el desarrollo del Movimiento Reformista iniciado por Martín Lutero, y como fueron los contactos entre ambas confesiones durante los primeros años de la Reforma; es por esto que es nuestra intención echar un poco de luz sobre este extraño capítulo de la Historia de la Iglesia.
  
A medida que el clima religioso alemán se iba recalentando por las ideas radicales de un joven sacerdote agustino llamado Martín Lutero, e iban trascendiendo ya los límites de la misma Alemania, el Patriarca de Constantinopla, JOASAF II (1555-1565), comenzó a interesarse por lo que estaba sucediendo en esa región, por lo cual envió al diácono Demetrios Muzos (Dimitrije Ljubavić) a la ciudad de Wittemberg, para que en su calidad de emisario patriarcal, pudiera brindar a Constantinopla información fidedigna de primera mano acerca de las nuevas doctrinas y de su verdadero impacto religioso y político dentro del Mundo Occidental. Algunos meses mas tarde, el diácono Demetrios, regresó a Constantinopla trayendo una copia traducida al griego de la “Confesión de Augsburgo”, la cual iba acompañada por una carta que el Patriarca Josafat II jamás se molestó en responder.
  
Los luteranos no se desanimaron ante el pétreo silencio patriarcal acerca de su Confesión de Fe, ya que presionados por la persecución ejercida por los católicos romanos, es fácil adivinar que buscarían una alianza estratégica con el Patriarcado de Constantinopla, que a la sazón, no sentía gran simpatía por el Papa de Roma. Algunos luteranos fueron un poco mas explícitos en su deseo de unirse contra el Papado, y es precisamente dentro de este contexto que los conocidos teólogos de la Universidad de Tubinga, Jacobo Andrés y Martín Cursius, intentaron una unión con el Patriarcado Ecuménico a través de una misiva en 1573 que no obtuvo respuesta, por lo cual se envió una segunda carta en 1574 en la que el Patriarca JEREMÍAS II respondió a los teólogos protestantes acerca de las diferencias doctrinales profundas que encontraba en sus escritos, por lo que los teólogos de Tubinga trabajaron arduamente en tratar de dar un tinte mas ortodoxo a la Confesión de Fe de Augsburgo a fin de hacerla un poco mas digerible al viejo Patriarca.
  
En Mayo de 1576, Jeremías II, escribió una carta donde refutaba punto por punto la Confesión de Fe luterana, a lo que los protestantes respondieron enviando un Manual de Teología Luterana al patriarca, por lo que éste un poco cansado del juego elaboró un segundo texto en la que con una claridad meridiana, aunque con mucha caridad, refutó la doctrina luterana; pero aunque suene algo extraño, los luteranos volvieron a insistir acerca de la ortodoxia de su confesión, por lo que el patriarca se vio obligado a redactar una tercera refutación de las enseñanzas de Martín Lutero, dando por finalizado el tema.
  
Si bien el intento luterano no tuvo mucho éxito, paradójicamente, el calvinismo, que es una doctrina aún mas radicalizada que el propio luteranismo, tuvo un éxito bastante mayor en infiltrarse dentro de los muros de la propia residencia del Patriarcado Bizantino, donde el inescrupuloso Patriarca CIRILO LUKARIS actuó como una suerte de Caballo de Troya, ciertamente, con ayuda de las Potencias Protestantes de Occidente.
 
PATRIARCA CIRILO LUKARIS
  
  
El Patriarca Lukaris fue un hombre bastante culto, formado a la altura de sus ambiciones en Occidente, concretamente en las ciudades italianas de Venecia y Padua, allí tomó contacto con la doctrina calvinista, la cual abrazó con gran entusiasmo. Este curioso jerarca ortodoxo evidentemente tenía grandes dotes de diplomático, ya que siendo aún joven, asesoró al Príncipe de Lituania en el armado de una alianza entre protestantes y ortodoxos contra los católicos latinos y greco-católicos (uniatos) de la vecina Polonia. En 1602, el exitoso Lukaris asume como Patriarca de Alejandría a la muerte del Patriarca Melecio, y 10 años mas tarde, en 1612, logra entronizarse por primera vez como Patriarca de Constantinopla; este original personaje ocuparía 7 veces el Trono Patriarcal, lo que refleja que fue bastante resistido por unos, pero sólidamente apoyado por otros, hasta acabar asesinado el 20 de Junio de 1638.
 
Cirilo Lukaris escribió obras no muy ortodoxas, como su tristemente célebre “Confessio Fidei”, el cual constaba de 18 artículos y 4 respuestas de inspiración netamente calvinista. Esta obra fue anatemizada por numerosos Patriarcas, Metropolitas y teólogos ortodoxos, ya sean eslavos o griegos, a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XVII, hasta barrer con toda influencia de aquel nefasto Patriarca dentro de la Iglesia Ortodoxa.

Cabe destacar que en aquellos años también hubo dentro de la ortodoxia cierta influencia de la contrarreforma católica, tal es el caso del famoso teólogo eslavo Pedro Mogila, Metropolita de Kiev, quien en oposición a Lukaris, elaboró una Confesión de Fe y un catecismo en el año 1645, siguiendo los esquemas propios de los escritos tridentinos, aunque rechazando sin ambivalencias, como es lógico, la Filioque y el primado Pontificio. La Confesión de Dositeo de Jerusalén, quien también atacó con dureza el intento calvinizante del Patriarca Lukaris, se encuadra también dentro del estilo de los escritos católicos de la contrarreforma influenciados por el Concilio de Trento, aunque conservando la pureza de la fe ortodoxa.

lunes, 23 de diciembre de 2019

LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS DE CONSTANTINOPLA

Reflexión publicada en PRAVOSLAVIE.RU - Traducción propia.
 
LA “GUERRA DE LOS CIEN AÑOS” CONSTANTINOPOLITANA
La cuestión ucraniana del Fanar no es una banal venganza por la ausencia de la Iglesia ortodoxa rusa en el Concilio de Creta, sino un elemento de una estrategia plurienal dirigida a eliminar cualquier otro centro de influencia en la ortodoxia fuera de la Iglesia de Estambul.

El Patriarca Bartolomé y el Papa Francisco
  
Cuanto más se desarrolla el conflicto entre el Patriarcado de Constantinopla y la Iglesia rusa, más claro resulta que el problema principal del mundo ortodoxo no es tanto la “cuestión ucraniana” en sí, sino, más que todo, la crisis de los mecanismos interactivos entre las modernas Iglesias ortodoxas.
  
Casi desde el inicio de las activas acciones del patriarca Bartolomé en Ucrania, muchos expertos han notado que su objetivo principal no era la ayuda desinteresada a los “cismáticos” fuera de los confines de la Iglesia, sino la afirmación de su autoridad sobre todo el mundo ortodoxo. El tomos ucraniano se ha convertido sólo en la punta de diamante que el patriarca Bartolomé ha lanzado contra sus adversarios, adversos al completo dominio de Constantinopla en la Iglesia ortdoxa.
  
Es necesario afirmar la actual existencia de una lucha entre dos modelos alternativos de estructura eclesial, cada uno de los cuales afirma ser exclusivamente conforme a la tradición ortodoxa y al derecho canónico. El Patriarcado de Constantinopla promueve activamente una de estas alternativas, la segunda es menos activamente propuesta por la Iglesia ortodoxa rusa, también por un cierto número de jerarcas de Iglesias locales.
  
La Ucrania en este contexto es un campo de “batalla general” cuyo resultado, sin exagerar, depende del futuro de la Ortodoxia en su conjunto y de la Iglesia ortodoxa rusa en particular. Este artículo intentará explicar el por qué
  
La Guerra de los cien años
Para los lectores que no conocen a todo la historia de la Iglesia, podría surgir la pregunta: ¿por qué hoy aparece la cricis en las relaciones de las Iglesias ortodoxas? ¿Es una especie de conflicto local limitado que desaparecerá en el tiempo y después todo recuperará su equilibrio?
  
En efecto, se puede decir que la crisis asociada a las ambiciones de Constantinopla, en un modo o en el otro, se ha desarrollado desde… el IV Concilio Ecuménico (451). Y si hablamos de la actual fase de existencia de la Iglesia, el fundamento de la oposición fue puesto a inicio del siglo XX por el Patriarca de Constantinopla Melecio [Meletios Metaxakis].
  
La ruina del Imperio otomano y la revuelta del nacionalismo griego, que Melecio sostiene con entusiasmo, desencadenó otra crisis. Todavía, las ideas utópicas por el renacimiento del Imperio bizantino colapsaron y para “sobrevivir” los fanariotas deberán cambiar su estrategia. En cuanto tal, la internacionalización de las actividades de Constantinopla fue escogida sobre la base de la idea del primado del patriarca ecuménico en la Iglesia ortodoxa. Al mismo tiempo, los fanariotas contaban activamente sobre la ayuda de los países occidentales y obtuvieron de la Turquía un status especial para el Patriarcado griego, si bien con derechos limitados.
  
Por entonces, la lógica de la supervivencia (y de la orientación hacia los países occidentales) se convirtió en uno de los principales motores de la política del Fanar. Si, en el interior del Imperio otomano, su dominación eclesiástica fue lograda por medio de los otomanos (gracias a la cual los griegos de Estambul llegaron a asimilar los viejos patriarcados orientales –Antioquía, Alejandría y Jerusalén– y asumir el control de las iglesias serbias, búlgaras y rumanas), sin el soporte de los emperadores y de los sultanes, fueron constreñidos a seguir un camino de falsificación de sus particulares “privilegios” y primados en el mundo ortodoxo.
  
Fue durante el Patriarcado de Melecio aparecieron las primeras tesis propagandistas de que Constantinopla es el “centro de toda la Ortodoxia”, la voz universal de la Iglesia, “la Iglesia madre y el centro hacia el cual todas las Iglesias ortodoxas locales convergen y se originan” y que el Patriarca de Constantinopla es, ni más ni menos, “el primado de los primados de todas las Iglesias ortodoxas”.
  
Aparte de las reivindicaciones históricas y canónicas del primado, el Fanar inició a difundir agressivamente su influencia administrativa en todo el mundo, abriendo nuevas diócesis y absorbiendo a los no griegos.
    
Como ejemplo más destacado de la agresión fanariota, podemos citar sus acciones contra la Iglesia rusa. Aprovechándose de la persecución contra la Iglesia ortodoxa rusa por parte de los bolcheviques, Constantinopla intentó destruirla casi completamente, quitándole la Iglesia de Finlandia, concediendo ilegalmente la autocefalia a la Iglesia polaca y sosteniendo a los “renovadores” rusos [la denominada ‘Iglesia Viva’ –Живая Церковь, Zhiváya Tsérkov– (sic) de siniestra memoria].
  
Por tanto, la “guerra” de Constantinopla contra la Iglesia ortodoxa rusa no es una venganza ordinaria por no haber participado en el Concilio de Creta. Es una estrategia a largo plazo que quiere eliminar todos los otros centros de influencia en la Ortodoxia, a excepción del Fanar. Este es el motivo por el cual Constantinopla no se detendrá hasta cuando haya completamente destruido la Iglesia multinacional rusa: después de Finlandia, Estonia y Ucrania, probará hacer lo mismo en Bielorusia, Moldavia, en Kazajistán, etc.
   
El Fanar puede producir una destrucción similar ante la Iglesia serbia y, en general, en cualquier Iglesia que se interponga en su camino. Va notado que el Fanar busca someter la autocefalia apenas creada imponiendo un tomos en el cual son prescritos los especiales “privilegios” de Constantinopla. El tomos ucraniano en este contexto es un buen ejemplo. La autocefalia de tales Iglesias adquiere así un carácter relativo y su soberanía se vuelve casual.
  
Afortunadamente, al inicio del siglo pasado, el Fanar no logró realizar plenamente sus planes y la crisis fue de nuevo puesta en segundo plano. Todavía, implícitamente, el asunto Metaxakis ha continuado viviendo y desarrollándose.
   
En 1948, el hermano de armas de Melecio, Atenágoras (Spira) deviene patriarca de Constantinopla con el apoyo de los Estados Unidos. Él ha reasumido todas las actividades de Metaxakis en particular, realizando los preparativos para el Concilio pan-ortodoxo y abriendo las puertas al ecumenismo radical. Sucesivamente, el curso de Constantinopla no ha cambiado.
    
La trampa cretense.
   
Catedral de Creta
  
Después de muchos años de preparación, el Concilio de Creta fue la apoteosis de los planes “papistas” de Constantinopla. No obstante la ausencia de cuatro Iglesias, el patriarca Bartolomé ha conseguido parcialmente resolver su objetivo principal: imponer un nuevo modelo de relaciones interortodoxas.
  
Un atento estudio de las reglas de tal Concilio asegura los límites, considerablemente en el principio de colegialidad, y afirma la dictatura de los patriarcas de Constantinopla.
  
En primer lugar, Constantinopla tiene el derecho exclusivo de convocar concilios pan-ortodoxos, si bien ningún canon de los concilios ecuménicos le confiere tal derecho (históricamente, los emperadores han siempre convocado concilios, también cuando era necesario deponer a los mismos patriarcas).
   
En segundo lugar, el procedimiento para el examen de los documentos presentados al Concilio es sorprendente. A la vista del artículo 11, parágrafo 2, no es tomado en consideración todo el documento en su conjunto, sino solamente las enmiendas que pueden ser adoptadas solo por consenso (luego Constantinopla goza del veto universal sobre cualquier modificación).
  
En tercer lugar, para someter una cuestión en el Concilio para ser examinada o para tener el derecho de hablar, es necesario pasar por medio del “cedazo” de una comisión especial, luego obtener la autorización del presidente del Concilio (al ejemplo, el Patriarca de Constantinopla).
   
Todas estas esfumaduras han provocado el rechazo a participar en el Concilio por parte de la Iglesia búlgara. En junio de 2016, en una entrevista el metropólita Gabriel Lovchansky, ha explicado las acciones de la IBC [Iglesia Ortodoxa Búlgara]:
«Estamos invitados a la catedral, donde todo está previsto. Sí, también, hasta ahora –hasta en el último momento– no había decisión alguna de ir al Concilio. Pero ahora, en todo caso, la verdad es clara».
Según el metropólita Gabriel, los proyectos de los documentos del Concilio de Creta fueron preparados también antes de la adopción de los reglamentos, y los representantes de las Iglesias han pensado poderlos modificar sustancialmente o rechazarlos durante el encuentro, por tanto han cedido a las presiones de los fanariotas. Todavía, después de la adopción del reglamento, esto se ha convertido en algo casi imposible.
«Se esperaba que estas cosas pudiesen ser revisadas en el Concilio. Por consecuencia, la Sinaxis adopta el estatuto que –te lo he dicho– no consiente ninguna modificación en el Concilio».
Se agrega que la comisión para la preparación de los documentos fue controlada –y en el caso su renovación continuará siendo controlada– por los fanariotas. Algunas fuentes sostienen que en la preparación del Concilio, han ignorado abiertamente los comentarios de cierto número de Iglesias locales, insistiendo constantemente sobre su versión de los textos, hasta cuando las firmas de los representantes de la Iglesia sobre los documentos no fueran puestas.
  
Hoy, hay un misterio sobre cómo la mayor parte de las Iglesias locales habían aceptado tales reglamentos dictatoriales y fueron al Concilio. ¿Bajo qué influencia hipnótica han perdido de vista el evidente peligro asociado a la concesión de poderes injustificados a Constantinopla? Parece que para ellos la catástrofe de Creta está comenzando a suceder solo ahora.
   
La publicación griega Oukraniko ha recientemente publicado la transcripción de una conversación con uno de los denominados primados de la iglesia “griega”. Probablemente estamos hablando del Patriarca Teófilo de Jerusalén.
«Toda la responsabilidad espera a nosotros los primados. ¡Debemos inculparnos por haber creído en la institución! [Al Patriarca constantinopolitano] Lo habíamos elevado al tercer cielo, dándole el primado. […] Habíamos cometido un error y fuimos al Concilio de los Príncipes. Cierto, entonces teníamos buenas intenciones, no pensábamos a dónde habrían llevado los eventos… Ahora nos dicen: “Has reconocido el primado del patriarca y no se puede volver atrás”», le explicaron al obispo.
Por tanto, las Iglesias que desean preservar el principio católico de la Ortodoxia y, en el complejo, preservar la Ortodoxia en cuanto tal, son simplemente obligadas a elevar la cuestión de la revisión de las reglas de los Concilios pan-ortodoxos.
  
Para renegar de los reglamentos cretenses, existen todos los motivos.
  
En primer lugar, no fueron firmados por la Iglesia de Antioquía (que se puede también elevar la cuestión de la legitimidad del Concilio mismo, que según las reglas debería ser convocado con el consenso de todas las Iglesias sin excepciones).
  
En segundo lugar, no fueron aprobados por el Concilio mismo, por tanto no pueden y no deben ser vistos como una suerte de “dogma”.
     
Unión en marcha.
  
     
Aparte de la amenaza de destrucción del sistema católico ortodoxo, hay otro peligro que no es siempre visible tras los combates en en torno a los detalles. Esto puede parecer paradójico para algunos, pero la afirmación del Fanar sobre su status de “primero sin iguales” en el mundo ortodoxo está estrechamente ligada a sus planes ecuménicos para una nueva unión con la Iglesia católica.
  
Esto es demostrado por numerosos hechos que no son solamente los recientes y frecuentes encuentros entre los fanariotas y los católicos o las declaraciones sobre la inevitable unificación de las Iglesias. No son siempre visibles, pero estos procesos clave requieren una atención especial.
   
Sobre todo, en el ámbito del mencionado Concilio de Creta, fue adoptado un documento sobre la conducta de la Iglesia ortodoxa ante el resto del mundo cristiano. Muchos expertos han observado que, aparte de hacer valer su derecho de convocar los concilios, la adopción de este documento fue uno de los objetivos principales del patriarca Bartolomé.
  
Sus formulaciones vagas y ambiguas consienten la metamorfosis de la teología ortodoxa y legalizan el ecumenismo radical rechazando usar los conceptos de cisma y herejía en relación a los cristianos heterodoxos.
 
Notemos también algunos puntos (9º y 10º) vinculados al diálogo con los heterodoxos.
  
¡Tal diálogo es presentado como un resultado que puede ser anulado solo por consenso! Vale decir, la misma lógica perversa es aplicada aquí como en el voto sobre la enmienda a los documentos: es casi imposible influenciar la salida del diálogo, porque la última palabra será siempre del Fanar. Incluso si algunas Iglesias abandonaren este proceso, el diálogo continuará.
  
Además, Constantinopla asume el status injustamente elevado de una comisión que conduce el diálogo con los católicos. Desde su punto de vista, los documentos que son el resultado del trabajo de tal comisión son obligatorios para todas las Iglesias locales, incluso si no es claro cuándo la representación en estas comisiones ha iniciado a significar una implicación en algo más que una simple discusión teórica.
  
Controlando esta comisión, el Fanar lleva esencialmente a las Iglesias locales a reconocer el primado del Papa.
  
Desde el 2006, luego de una larga interrupción de los trabajos y después que la comisión fuese presidida por el metropólita Juan de Pérgamo [Zizioulas], el tema de sus encuentros se ha concentrado solo sobre el primado del jefe del Vaticano. En junio de este año, el patriarca Bartolomé en su carta al papa Francisco ha anunciado el completamiento de los trabajos respecto al primado del papa. La decadencia está prevista para noviembre del próximo año.
   
En segundo lugar, en la vigilia del Concilio de Creta, el copresidente de la comisión mixta para el diálogo ortodoxo-católico, el arzobispo Job (Getcha) (sucesor de Zizioulas en el 2016) ha publicado un artículo que puede ser considerado una declaración programática de la iglesia de Constantinopla. En tal documento, ha afirmado que ¡entre la Iglesia ortodoxa y la religón católica romana, no hay cisma, sino solo una interrupción de comunicación!
  
Estos dos hechos indican que el Patriarca Bartolomé está preparando una unión con la Iglesia católica bajo forma de restauración de la comunión eucarística y reconocimiento del primado del Papa sobre la base de una fórmula que será preparada para el próximo año.
  
Parece difícil: ¿cómo combinar las pretensiones de primado y la concesión de este primado a Roma? En realidad, no hay contradicción.
  
En primer lugar, la imposición agresiva de la idea de la existencia obligatoria de un único primado en la Igleisa [ortodoxa] es un paso intermedio hacia la unión con los católicos. Los fanariotas enseñan que tal primado es algo natural para la Iglesia, lo que significa que el primado del papa en caso de restablecimiento de la unidad con los católicos, según su opinión, no debería provocar indignación.
  
En segundo lugar, probablemente entre Roma y Constantinopla, hay algunos acuerdos que dejarán a este último [Bartolomé] como “primero” en el mundo ortodoxo. Los grandes griegos no lo necesitan. Además, en la fase inicial, el primado de Roma será formulado en términos sencillos, a fin de no provocar un rechazo inmediato por las Iglesias locales. Los fanariotas pueden incluso afirmar que Roma ha aceptado la Ortodoxia, no que Constantinopla ha concluido una unión con Roma.
  
En tercer lugar, como habíamos dicho, el Fanar está motivado por la “lógica de la supervivencia”. El hecho es que los griegos son un pueblo relativamente pequeño. Su peso político y económico en la Unión europea deja mucho que desear y la diáspora estadounidense se está disolviendo gradualmente en el ambiente angloparlante. Para no quedar al margen de la historia durante el proceso de globalización, están obligados a buscar un patrocinador frente a los Estados Unidos y al Vaticano, que son capaces de ofrecerles un “puesto en el sol”.
  
Por tanto, la Ortodoxia de los fanariotas es una suerte de “mercancía” exclusiva, con la cual negocian para el “mundo griego” un boleto para el “tren de la historia”, hasta cuando este “tren” no les sea completamente desaparecido.
  
“La última batalla es la más difícil”
A la luz de lo anterior, es necesario traer algunas conclusiones prácticas.
  1. No debemos olvidar que un compromiso no resolverá el problema, y Constantinopla no se detendrá sobre el camino de la destrucción de la Iglesia ortodoxa rusa, así como sobre la afirmación de la plenitud de su poder en el mundo ortodoxo. El único modo para detener la promoción de los fanariotas en sus respectivos campos es condenar sus errores teológicos. El inicio de esto puede ser establecido por el Concilio de los obispos de nuestra Iglesia, durante el cual es necesario presentar la cuestión de la apropiación ilegal, por parte de Constantinopla, del status de “primero sin iguales” y del “privilegio” de recibir apelaciones del clero de otras iglesias locales.
  2. No podemos aceptar tener un Concilio pan-ortodoxo sobre las condiciones del Fanar, porque es una de las partes en conflicto y no puede fungir como organizador de la revisión de sus propias acciones en Ucrania. Volver al “formato cretense” será un error. Tenemos necesidad de nuevos reglamentos y reglas para la interacción de las Iglesias locales. El escenario más ventajoso sería un encuentro pan-ortodoxo presidido por una tercera parte. 
  3. En ningún caso el “problema ucraniano” puede ser reducido a la cuestión de la legalidad de la “jerarquía” de la “Iglesia ortodoxa cismática ucraniana”, omitiendo el hecho de la invasión de Constantinopla en la jurisdicción de la Iglesia ortodoxa rusa. A juzgar por las declaraciones de los albaneses, chipriotas, rumanos y de otras iglesias, se ignora la abrogación de la ley del 1686 y se reconoce indirectamente el derecho de Constantinopla a conceder la autocefalia en Ucrania. Es necesario evitar ignorar este problema y exigir la creación de una comisión pan-ortodoxa para estudiar los documentos históricos ligados a la transferencia de la metrópolis de Kiev al Patriarcado de Moscú.
  4. Deben ser desarrolladas las críticas teológicas a la nueva eclesiología del Fanar. En nuestros tiempos, la teología no debería permanecer confinada, sino que debería tener el valor práctico de proteger la fe ortodoxa. En particular, se deberá prestar atención al análisis de la teología modernista del metropólita Juan (Zizioulas), cuyas debilidades son evidentes y que son un cómodo objetivo de críticas. Es también necesario crear plataformas internacionales para el diálogo teológico, alternativas a aquellas controladas por los fanariotas.
  5. La Iglesia ortodoxa rusa debe formular principios eclesiológicos comprensibles a todas las Iglesias locales y se puede erigir como un estandarte en torno al cual se unirán todos aquellos que se oponen al “papismo” de Estambul. Estos principios deberán ser: la verdadera soberanía de las Iglesias locales, independientemente de los caprichos de Constantinopla; el respeto de los confines canónicos de las Iglesias y –cosa aún más importante– el primado de una colegialidad real y no falsa en la Iglesia. En particular, es necesario garantizar el derecho para cualquier Iglesia local de dirigir la convocación de un Concilio pan-ortodoxo.
  
ALEXÉI SMIRNOV,
Grupo analítico del canal de Telegram ‘Pravblog’, especialmente para “Pravoslavie.ru”
11 de Diciembre de 2019

martes, 10 de diciembre de 2019

MENTIRAS “ORTODOXAS”: EL CASO DE PEDRO EL ALEUTA

Traducción del artículo publicado por Charlie Bunga Banyangumuka en RADIO SPADA.

    
Con la crisis actual del Modernismo, siempre más almas, descontentas del nuevo rito y de las derivas rahnerianas de buena parte de los vértices eclesiásticos, miran con simpatía a Oriente, a los llamados “ortodoxos”, los cuales desde un milenio niegan algunas de las más fundamentales verdades de fe testificadas por la Escrituras, por los Padres y por la Tradición.
 
Su perpetuo asedio a la Cátedra de San Pedro se apoya además en hechos mentirosos y ficticios acerca del comortamiento de los católicos frente a ellos.
 
Una de estas mentiras respecta al martirio, o presunto tal, de algunos “santos” que ellos veneran como mártires del cisma contra el Papado.
 
“San” Pedro el Aleuta es uno de esos casos.
 
Los sucesos de este joven aleuta (tribu piel roja) se desarrollan en el Alaska del XIX, precisamente en 1815, territorio entonces contenido entre el Imperio Español, ahora en decadencia, y el Imperio Ruso, que tenía mucho interés en el área.
 
Cungagnaq, cuyo es el nombre del joven, fue bautizado por los cismáticos de la misión “San Germán”. Como muchos, se dedicaba a la caza.
 
Según el relato, él fue capturado durante una batida ilegal en los territorios españoles y llevado a la misión de San Pedro donde, entre varias cosas, le pidieron hacerse católico. Pedro se negó y por esto fue torturado y destripado por los Jesuitas, ayudados por los nativos locales.

¿Dónde está el error?
 
Antes que todo, no existían misiones en San Pedro.
  
Segundo: el relato, redactado por Simeón Ivánovich Yanovski, está basado sobre pesadas incongruencias. Los Jesuitas apenas fueron reconstituidos en 1814 con la bula “Sollicitúdo ómnium ecclesiárum” del Papa Pío VII [y no los había en California, toda vez que en el Virreinato de la Nueva España, la Compañía de Jesús fue restablecida en 1816, N. del T.]. Muchos, en defensa del relato, objetan que el cronista pudo haberse confundido con otras órdenes religiosas.
 
Ahora bien, también esta es una objeción falaz puesto que en Rusia los Jesuitas sobrevivieron a la supresión, ocupando sus puestos acostumbrados que tenían antes de la letra apostólica “Dóminus ac Redémptor”.
 
Finalmente, Yanovski asegura de haber comunicado enseguida el hecho a sus superiores, pero la primera mención que él hace es en la carta a la Oficina central de la compañía rusa, datada a 15 de febrero de 1820.
 
En resumen, Pedro –admitido y no concediendo que haya existido realmente– fue víctima de un trágico interrogatorio por caza furtiva que acabó mal.
  
Pero su tremendo suceso no autoriza a los enemigos de la Iglesia, culpables tantas veces de símiles atrocidades contra los creyentes, a empuñar sus vidas para combatir su vana batalla contra el Catolicismo.

jueves, 28 de noviembre de 2019

BARTOLOMÉ FANARIOTA PERSUADE A LOS MONJES DE MONTE ATHOS A UNIRSE CON LOS CATÓLICOS

Traducción de la noticia publicada por Elena Constantinova para la Unión de Periodistas Ortodoxos. Comentario propio.
   
El Patriarca Bartolomé de Constantinopla con los monjes de Athos en el servicio de Vísperas de la Abadía trapense de Notre Dame de Saint-Rémy Abbey en Rochefort, Bélgica. Foto: Facebook

El Patriarca de Constantinopla cree que sólo diferencias históricas en vez de los dogmas separan a la Ortodoxia y al Catolicismo, y por ende, que la unidad es inevitable

El Patriarca Bartolomé de Constantinopla declaró que solamente hay controversias históricas y no dogmáticas entre los Ortodocos y los Católicos. Él dijo esto durante su última visita al Santo Monte Athos.

En particular, según fuentes de la UPO, durante una visita al monasterio griego de Pantokrator, el Patriarca Bartolomé, en presencia de los monjes y huéspedes del monasterio, afirmó que la unión de la Iglesia Ortodoxa con los Católicos Romanos era inevitable.

En su opinión, la división que actualmente existe entre Ortodoxos y Católicos tiene raíces históricas pero no es en el campo del dogma.

El Patriarca Bartolomé está convencido de que los Católicos son “exactamente igual de Cristianos que nosotros”. También enfatizó que el regalo de las sagradas reliquias de San Pedro Apóstol por el Papa Francisco ee un testimonio de buena voluntad de la Iglesia Católica en relación a la Iglesia Ortodoxa.

Las fuentes de la UPO dijeron que durante el discurso del Patriarca Bartolomé estaban presentes el Archimandrita Gabriel, abad del monasterio de Pantokrator, el Archimandrita Alejo, abad del monasterio de Xenophontos, el Archimandrita Efraín, abad del monasterio de Vatopedi, hermanos de varios monasterios y huéspedes. La mayoría de los monjes estaban perplejos por tales palabras del jefe del Fanar, pero ninguno de los presentes protestó ante el Patriarca Bartolomé. Adicionalmente, algunos monjes, luego de las palabras del jefe del Fanar de que la unión con los Católicos es inevitable, lloraron.

Según testigos, numerosos guardias patriarcales no permitieron a ninguno de los monjes grabar el discurso del Patriarca Bartolomé.

  
COMENTARIO: Curiosamente, durante dichas vísperas (que contaron con los cantos en griego y antiguo eslavo eclesiástico del coro monástico de la Abadía benedictina de la Santa Cruz de Chevetogne) los trapenses orientaron su altar hacia el Señor para la visita del patriarca ortodoxo.

Los greco-ortodoxos no reconocen el bautismo católico, y rebautizan a los católicos que apostatan para ir con ellos (y si son sacerdotes, los ordenan de nuevo). Su actitud anticatólica es todavía más pronunciada en los veinte monasterios del Monte Athos, donde el ingreso está prohibido a los “cismáticos” (católicos,  por supuesto, aunque en esa categoría entran los monjes greco-ortodoxos de Esfigmenou, que consideran hereje a Bartolomé y no lo conmemoran en la Divina Liturgia).

Aparte, los monasterios de Xenophontos y Pantokrator han aplaudido la invasión constantinopolitana a los territorios de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, y celebrado servicios religiosos con los cismáticos que siguen a Epifanio Dumenko, contrariando el Canon 45 de los Santos Apóstoles: «Cualquier Obispo, o Presbítero, o Diácono que meramente participe en la oración con los herejes, sea suspendido, pero si les ha permitido realizar cualquier servicio como clérigos, sea depuesto».

Los mismos ortodoxos (al menos en Rusia, Serbia y Ucrania) consideran a Bartolomé como el “Francisco” de ellos, por sus movidas ambientalistas y ecuménicas, y su afán de acabar con la oposición tradicionalista.

Finalmente, las diferencias entre los Ortodoxos y los Católicos son doctrinales, y el único camino es el del regreso a la Unidad que es la Iglesia Católica.

viernes, 15 de noviembre de 2019

CONEXIÓN MASÓNICA DE BERGOGLIO, RONCALLI Y ATENÁGORAS CONSTANTINOPOLITANO

Noticia tomada de STILUM CURIÆ. Imagen tomada de GLORIA NEWS.
 
   
¿Recordáis el histórico encuentro de Pablo VI y del Patriarca Atenágoras, el abrazo que ha dado el camino a la temporada del ecumenismo entre Roma y Constantinopla, después de siglos y siglos de contrastes? Bueno, Les cahiers Villard de Honnecourt, publicación oficial de la Gran Logia Nacional de Francia, en un artículo de Bertrand Heyraud, intitulado “Una mirada diferente sobre la espiritualidad”, dan una noticia que se puede juzgar más o menos curiosa, más o menos significativa, según la visión del observador. Especialmente en este momento particular de la Iglesia Católica.

Escribe Bertrand Heyraud, masón, interesado en el cristianismo, hablando del mundo ortodoxo:
“La unidad de estas iglesias está simbolizada  por el patriarca de Constantinopla (Estambul), cuya palabra y decisiones son preponderantes porque es considerado y respetado como Primus inter pares (primero entre iguales) y he aquí que hallamos una sorpresa notable.
 
Aquellos que estén mayores recordarán un encuentro extraordinario. Fue en Jerusalén, domingo 5 de Junio de 1964. La frágil figura bianca del papa frente a la imponente estatura de Atenágoras, patriarca de la barba frondosa, patriarca de Constantinopla, parecía aun más frágil y la emoción estaba al máximo”.

Después del abrazo historico, y también si naturalmente todas las divergencias y difeeencias no se han cancelado, “queda el hecho de que el más alto exponente de la autoridae de la ortodoxia, el patriarca de Constantinopla, se reconciliaba con el obispo de Roma”.
   
Y he aquí el golpe de teatro de Heyraud: “Pero ¡sorpresa! Atenágoras, no solamente había recibido la iniciación masónica, sino que incluso fue enlistado en el grado 33º del rito masónico Escocés Antiguo y Aceptado… justo como su predecesor Melecio Metaxakis. Por mucho tiempo, esta realidad no fue gritada sobre los techos y permaneció, si no oculta, al menos discreta, pero la visita a la sede de la gran Logia de la Grecia resolvió todas mis dudas, porque lado a lado, podemos descubrir las fotos de Melecio y Atenágoras”.

Commenta Heyraud:
“Por tanto, si estos dos personajes han juzgado, al contrario de la posición del cardenal Ratzinger, que la Masonería era conciliable con la doctrina de la Iglesia, hasta el punto de hacer parte y recibir la iniciación, esto debería responder a ciertas preguntas, que a veces pueden preocupar a muchos de nuestros hermanos cristianos [en la masonería]. Este ejemplo no puede sino dar un ejemplo de tolerancia, de comprensión y de misericordia, tan queridos del papa Francisco”.

A este propósito no podemos olvidar un artículo escrito  Stilum Curiæ algún tiempo ha, y cuyo contenido no fue actualizado nunca más por su autor, pero en dicho artículo que apenas habíamos citado, puede insertarse en buen derecho, [como otro ejemplo del amor masónico por el papa Francisco].

Y siempre hablando de la Iglesia, no se puede olvidar que Gioele Magaldi, Gran maestro y autor de “La scoperta delle Ur-Lodges” (logias secretas tras-nacionales) afirma que Ángelo Roncalli, cuando estuvo en Estambul [donde sirvió como Delegado Apostólico de 1935 a 1944], se afilió a una logia masónica. Magaldi dedica un capítulo entero a la cuestión “El masón y rosacruz Ángelo Roncalli alias papa Juan XXIII, el Concilio Vaticano II y el sueño de una moderna armonía entre el exoterismo religioso y el esoterismo masónico en función de una renovada temporada de igualdad, fraternidad y libertad (1958-1968)”. Tanto sobre este punto, como sobre muchos otros, aunque el autor afirma disponer pruebas documentales, pero dice que está dispuesto a presentarlas (dice que están custodiadas por un notario no italiano) solo frente a un mandato judicial. Naturalmente, esto no fortalece su tesis. Pero creo que se puede asumir sin problemas que en muchos, y también altos niveles, la Iglesia ha sido “infiltrada” por la Masonería. Personalmente, sé de personas, actualmente difuntas, que hacían parte del Colegio cardenalicio, y que sin embargo no permanecieron indiferentes al reclamo de los Francmasones.

Por tanto, es un campo de investigación en el cual toda evaluación es posible, y los contactos entre los dos mundos son tal vez más frecuentes de lo que se piensa. No se ha negado nunca que el arzobispo Jorge Mario Bergoglio, siempre que solía visitar Italia, habría visitado a Licio Gelli [venerable maestro masónico de la logia P-2] en Villa Wanda. Un hecho ciertamente inusual.

miércoles, 21 de agosto de 2019

OBISPO ORTODOXO RUSO VISITA MEZQUITA EN SU FIESTA DEL SACRIFICIO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
El metropolitano ruso-ortodoxo Teófanes Ashurkóv de Kazán y Tartaristán felicitó a los musulmanes de la República de Tartaristán (Federación Rusa), por la fiesta islámica del Sacrificio Eid al-Adha.
  
  
Teófanes escribió el 11 de agosto que esta fiesta simboliza “la fe y confianza en el Todopoderoso” y “enseña bondad y misericordia”, reclama “pureza moral” y pide “el triunfo del principio espiritual en el hombre”:
¡Querido Kamil Hazrat!
  
Los felicito cordialmente a usted y a todos los musulmanes de nuestra República por la principal fiesta musulmana: Kurban Bayram [Eid al-Adha].
  
La fiesta de Kurban Bairam, sagrada para todos los musulmanes, simboliza la hazaña de la fe y la confianza en el Todopoderoso, enseña bondad y misericordia, recuerda la pureza moral y llama al triunfo del principio espiritual en el hombre.
  
Es gratificante ver la vida pacífica y armoniosa de la gente multinacional y original de Tataristán, cuyos ideales son el entendimiento mutuo, el respeto, una actitud amigable hacia el prójimo y la preocupación por la preservación de los valores tradicionales.
  
En estas vacaciones, quiero destacar especialmente las buenas relaciones entre la Metrópolis de Tataristán y la Administración Espiritual de los Musulmanes de la República de Tataristán, gracias a las cuales se están implementando muchos proyectos socialmente importantes y se están desarrollando fructíferamente las relaciones interreligiosas e interétnicas.
  
Que los ideales brillantes y que afirman la vida de la fiestafortalezcan la unidad y la armonía, una base sólida para la prosperidad de nuestro pueblo multinacional y nuestro querido Tatarstán. La bendición del Todopoderoso, la alegría, la paz y la prosperidad están en todos los hogares de los habitantes de nuestra República.
  
Atentamente,
+ Teófanes, Metropolitano de Kazan y Tataristán
 
Otro metropolitano ortodoxo, Alejandro Mogilev de Astaná y Kazajistán, participó en el [Sacrificio] de Eid al-Adha visitando la mezquita Kyzyl-Zhar situada en Petropavlovsk (Kazajistán) (Fotos).
  
A pesar de las cortesías políticas, es obvio que cristianos y musulmanes no creen ni confían en el mismo “Todopoderoso” y tienen puntos de vista contradictorios sobre la “pureza moral” y el “principio espiritual en el hombre”.

miércoles, 24 de julio de 2019

EXCOMULGAN AL PATRIARCA ORTODOXO DE ERITREA (Por orden del gobierno)

Nota previa: El Estado de Eritrea es un país situado en el Cuerno de África, independizado de Etiopía en 1993, y gobernado desde entonces por el partido Frente Popular por la Democracia y la Justicia -heredero del marxista Frente Popular para la Liberación de Eritrea- del presidente Isaías Afeworki. Su población (escasamente de 5 millones de personas) está dividida principalmente entre cristianos (la mayoría miembros de la Iglesia Ortodoxa de Eritrea -miafisista-, la Iglesia Católica Eritrea -metrópoli sui juris creada en 2015, perteneciente a la tradición litúrgica alejandrina- y la Iglesia Evangélica Luterana de Eritrea, totalizando el 62,9 % de la población) y musulmanes suníes (el 36,2 %).
  
Traducción del artículo publicado por Anne-Bénédicte Hoffner, corresponsal de LA CROIX en Eritrea
 
PATRIARCA DE IGLESIA “ACUSADO DE HEREJÍA” Y EXPULSADO
Abune Antonio, de 90 años, es la más reciente víctima del gobieron autoritario de Eritrea
24 de Julio de 2019

El anterior patriarca Antonio III, Abune Antonios Gebremedin Debretsion.
  
Las relaciones entre el gobierno de Eritrea y las iglesias cristianas continúan deteriorándose. Esta vez, es el mismo Patriarca ortodoxo, el nonagenario Abune Antonio I Gebremedin Debretsion, quien ha pagado el precio.
 
El sitio web de la Iglesia Ortodoxa OCP (Orthodox Cognate Page) Media Network informó que ha sido “ciegamente acusado de herejía” por "un grupo de obispos” e incluso “excluido de la Iglesia”.
  
“Esta iniciativa es parte de los programas autoritarios de propaganda del gobierno eritreo”, dice la agencia ortodoxa de noticias, que señala que el Patriarca Antonio ha estado “bajo arresto domiciliario desde 2007” después de ser “despedido por el gobierno mientras tomaba una firme posición contra su inferferencia en los asuntos eclesiales”.
  
De acuerdo con la BBC, la decisión fue tomada por “cinco de los seis obispos más poderosos del país” incluyendo al obispo Lucas Gebrehiwet de Gash Barka, el Secretario del Santo Sínodo [N. del T. Los demás firmantes son Juan de Senhit, Sahel – Keren y Nakfa; Pedro Asfehe Araya de Assab; Salama Tesfagaber de Semhar y Danakil – Massawa y Assab; y Mateo Abraham Semereab de Debarwa]. “No sabemos por qué falta una firma” [la del obispo Cirilo Tesfasilassie de Akele Guzay-Adi Keyh, N. del T.] resaltó la cadena británica.
  
UN RÉGIMEN AUTORITARÍSIMO
Desde su indendencia, ganada en una feroz lucha contra Etiopía en 1991, Eritrea ha estado bajo el control del presidente Issayas Afeworki, un ex ingeniero de 68 años conocido por haber apresado sin juicio incluso a sus amigos más cercanos.
  
El patriarca Antonio es una de las incontavles víctimas de esteis autoritarísimo régimen en el mundo, a menudo comparado con Corea del Norte.
  
Su Iglesia (la Iglesia Ortodoxa de Eritrea -en tigriña ቤተ ክርስትያን ተዋህዶ ኤርትራ, Tewahədo Bet’ə K’rstian Ertra) es una iglesia oriental autocéfala, que se separó de la Iglesia de Etiopía cuando la independencia de Eritrea fue proclamada en 1993.
  
Antonios, su tercer patriarca (y el primer obispo que antes no lo fue de Etiopía), fue consagrado obispo por el Patriarca Copto Ortodoxo Shenouda III de Alejandría en 1994 (y como Patriarca en 2004), antes de ser depuesto en 2006, bajo presión del gobierno. La sede permaneció vacante por casi dos años.
  
En 2007, las autoridades (a la cabeza del laico Yoftahe Dimetros) impusieron un sucesor sobre el Santo Sínodo, el Abune Dióscoro Hagos Mendefera, causando serias dificultades: él no fue reconocido por algunos de sus fieles, ni por las otras Iglesias.
  
En 2017, el décimo año del arresto del Abune Antonio, la presión diplomática de Francia, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos se combinaron para lograr su libertad. Para sorpresa de todos, apareció públicamente el domingo 16 de julio de 2017 y ante más de cien fieles, participó en una Misa en la Catedral de Santa María en Asmara.
  
Una declaración tranquilizadora fue leida durante la Misa y publicada en la página de la Iglesia Ortodoxa de Eritrea. Muy brevemente, se declaraba que “después de muchos esfuerzos emprendidos por la Unión de Monasterios y Estudiosos de la Iglesia Ortodoxa de Eritrea, el problema del Patriarca Abune Antonio I ha sido resuelto”, y que el Santo Sìnodo unido ha concluido con él una reconciliación plena y completa.
 
OPERACIÓN COMUNICACIÓN
En realidad, sólo era propaganda de parte del régimen. El Patriarca, que estaba rodeado por guardias durante la Misa, fue nuevamente puesto bajo arresto domiciliario inmediatamente después de su furtiva aparición pública.
  
Y la presión sobre la Iglesia Ortodoxa ha continuado. Según Christian Solidarity Worldwide, que monitorea de cerca y regularmente la situación en Eritrea, el patriarca, quien es seriamente diabético y sufre de presión alta, describió -en un vídeo sacado clandestinamente del país en Abril- sus condiciones de vida, sin asistencia en la “casa de sirvientes” de una villa habitada por el obispo Lucas.
  
En su carta anunciando su expulsión, los cinco obispos afirmaron que “sus recientes actividades” los habían llevado a concluir que “su arrepentimiento no fue auténtico”.
  
“Su nombre nunca debe ser mencionado o recordado nuevamente, y aquellos que lo hagan serán severamente castigados”, agregó su carta.
 
Para la página OCP Media Network, todo esto es un signo de control político sobre la Iglesia de Eritrea. Sus líderes han por eso escogido mantener su confianza en Abune Antonio, quien “todavía es el patriarca canónico de Eritrea, reconocido por los Ortodoxos y por el resto del mundo cristiano.
 
LA IGLESIA CATÓLICA TAMBIÉN BAJO PRESIÓN
La evangélica eritrea Helen Berhane (de la iglesia Rhema) es una de 27 personas “que sufrieron por su fe” y fue recibida el 21 de Julio por el presidente Donald Trump como parte de su II Conferencia por la Libertad Religiosa.
  
Actualmente refugiada en Dinamarca, la joven mujer trajo la atención sobre “el destino trágico del patriarca, al cual nombró, y otros líderes eclesiásticos apresados sin cargos”, reporta CSW.
  
En su discurso, el vicepresidente estadounidense Mike Pence llamó por la liberación del Abune Antonio, “quien ha estado bajo arresto por doce años, porque se rehúsa a excomulgar a miembros de su iglesia que critican al gobierno”.
  
La pequeña Iglesia Católica del país ha estado también en la mira de las autoridades desde la publicación, en 2015, de una valiente carta pastoral titulada “¿Qué has hecho con tu hermano?”, que advirtió contra la continuada emigración de la población del país.
  
En Junio, “personal enviado por el Estado -de los sectores del ejército, la policía y la salud- vinieron a demandar la entrega de la infraestructura de salud de la Iglesia Católica”, se quejaron los obispos ante la Ministra de Salud, Amna Nurhusein.
  
Cuando el hospital católico y los funcionarios de la clínica rechazaron firmar los documentos de rendición presentados, los funcionarios del gobierno cerraron el centro y evacuaron a sus pacientes.

sábado, 6 de julio de 2019

OBISPO MARONITA CONCILIAR VINCULADO A LA FRATER TENÍA SU CUENTA DE FACEBOOK REPLETA DE INDIVIDUOS Y ORGANIZACIONES HOMOSEXUALES

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO, imágenes tomadas de NON POSSUMUS. Notas propias.
  
La Neo-FSSPX de Fellay-Pagliarani tendiente al Novus Ordo ha deslizado al corobispo maronita novusordiano Anthony Spinosa, que incluso fue un Invitado de Honor a las ordenaciones de la Neofraternidad en Junio de 2019, para hacer que los miembros de la Neo-FSSPX operen cómodamente bajo el pulgar de la iglesia conciliar.
Lo que la Neo-FSSPX falló en revisar, pero una organización latinoamericana lo hizo, es el hecho de que la página de Facebook de Spinosa está repleta de referencias a organizaciones e individuos homosexuales.

La Roma modernista ha estado acordando con Davide Pagliarani, marioneta de Bernard Fellay como nuevo Superior General de la Neo-FSSPX, que los obispos conciliares sean invitados a varios prioratos de la Frater para ordenaciones y otros eventos. Una reciente visita del obispo novusordiano de Portsmouth Philip Egan a la escuela San Miguel de la Neo-FSSPX en Burghclere, Inglaterra, como fue reportado previamente en estos Comentarios, hizo que los profesores renunciaran a la Neo-FSSPX y encontraran plazas en instituciones Católicas tradicionales independientes. Aparentemente, esta admixtura de obispos conciliares no consagrados es otro paso en el camino de lograr que los miembros de la Neofraternidad operen cómodamente bajo el pulgar de inválidos oficiales conciliares.
 
NON POSSUMUS, una organización latinoamericana que apoya al obispo Católico tradicional independiente Jean-Michel Faure, cabeza de la Sociedad Católica tradicional de los Apóstoles de Jesús y María, consagrado por el obispo Católico tradicional independiente Richard Williamson en 2015, informó que el Corobispo [1] maronita novusordiano Anthony Spinosa asistió a las ordenaciones llevadas a cabo en el Seminario Santo Tomás de Aquino de la Neo-FSSPX en Dillwyn, Virginia, el 21 de Junio de 2019, como invitado de honor (por lo menos ha asistido desde 2017). El 13 de Agosto de 2016, un representante de la Neo-FSSPX (el padre Scott Gardner, ecónomo del Distrito de los Estados Unidos), asistió a la propia “instalación” y “Misa de instalación” de Spinosa en la eparquía de Nuestra Señora del Líbano, ambas en rito maronita novusordiano [2].
  
Anthony Salvatore Spinosa en la foto grupal de las ordenaciones en el Seminario Santo Tomás de Aquino
  
Scott Gardner FSSPX (derecha) en la “instalación” del corobispo Spinosa
 
Según NON POSSUMUS, lo que los funcionarios de la Neofraternidad no concluyeron es que la página de Facebook de Spinosa https://www.facebook.com/people/Chorbishop-Anthony-Spinosa/100013282986229 [Se dio de baja de dicha red nada más salir el reporte, N. del T.] incluía muchos enlaces a personas y organizaciones homosexuales. Sus “Me gusta” publicados incluyen un “club de estriptis con bailarinas desnudas” y la fundación “Stand Up” del deportista Ben Cohen, un “ícono gay” que ha aparecido en la portada de revistas “gais”. Pero, entonces, también tiene al líder de la Secta Deuterovaticana, Jorge Bergoglio, hoy el Antipapa de la Seudoiglesia. Los amigos de Spinosa incluían “Gay Foreign Men”, que incorpora la bandera arco iris “gay” en sus logos personales.
 
 

La Neo-FSSPX de Fellay-Pagliarani necesita percatarse del hecho de que conexiones libres puede fácilmente convertirse en enredos inmorales. También, este caso proporciona pruebas adicionales de que los Ritos Orientales Novus Ordo no son el puerto seguro para los conciliares decepcionados, sino que son tan corruptos como todo lo demás en la iglesia novusordiana.
 
NOTAS
[1] El Corobispo (del griego Χωρεπίσκοπος) es un rango clerical inferior al de Obispo (de hecho, sería un arcipreste o vicario general), que desapareció en el siglo XII en la Iglesia Católica Romana de Rito Latino al asumir sus funciones administrativas los arcedianos -también desapareció en la Iglesia Ortodoxa Bizantina-, continuando en las iglesias de tradición Siríaca (Iglesia Siríaca Ortodoxa, Iglesia Asiria del Este, Iglesia Católica Siríaca, Iglesia Católica Caldea, Iglesia Católica Maronita, Iglesia Católica Siro-malabar, Iglesia Ortodoxa Malankara, Iglesia Católica Siro-Malankara e Iglesia Ortodoxa Siro-Malankara Jacobita), donde desempeña las funciones del protosincelo (vicario general). Entre los maronitas, el corobispo es consagrado como el obispo y puede llevar vestimenta e insignias episcopales (incluida la mitra y el báculo -en siríaco ܬܳܓ݂ܳܐ/taga y ܡܰܪܢܺܝܬܳܐ/maranita respectivamente-) y puede conferir órdenes menores (salmista, lector y subdiácono), pero no las órdenes mayores.
[2] Como su contraparte latina, todas las iglesias orientales de tradición siríaca (excepto la Siro-Malankara de la India) se han novusordianizado horrorosamente en las últimas décadas, adoptando el “ad pópulum” y el vernáculo en los distintos momentos en que el celebrante se dirige a los fieles de una Qurbana Qadisha (Divina Liturgia) RECORTADO, abandonando también el velo del santuario. En el caso maronita, a partir de la Constitución conciliar Sacrosánctum Concílium sobre la Liturgia y el decreto Orientálium Ecclesiárum, y siguiendo “el deseo del clero y los laicos maronitas”, el patriarca de la época, Pablo Pedro Meouchi (primer cardenal maronita) publicó un decreto del 13 de Abril de 1973 ordenando a los sacerdotes reformar la liturgia y usar el Misal Novus Ordo durante un año (prolongado durante un tiempo indeterminado a causa de la guerra); y en 1992, el patriarca Nasralá Petro Sfeir ordenó una nueva edición del Misal Maronita ad experiméntum por cinco años, que es el actualmente vigente.

lunes, 1 de julio de 2019

BERGOGLIO ENTREGA RELIQUIAS DE SAN PEDRO AL CISMÁTICO BARTOLOMÉ

Traducción del artículo publicado en RADIO  SPADA.
  
   
Continúa sin pausa el ecuménico comercio de reliquias por parte de los modernistas. Precisamente anteayer –lo anunció alegremente VaticanNews– una reliquia de San Pedro fue donada por Bergoglio al “patriarca” Bartolomé de Costantinopla, salvo prueba en contrario formalmente herético y cismático en cuanto negador de las prerogativas del beatísimo Príncipe de los Apóstoles no en comunión con su Sede Romana.
  
Con todo, trátase de una tradición continuada:
 
– el 26 de septiembre de 1964 Pablo VI, por medio del cardenal Bea SJ, restituía al metropólita cismático de Patrás Constantino III Platis la cabeza de San Andrés que se veneraba en San Pedro desde 1462 (ver aquí);
  
  
– respectivamente el 22 de mayo de 1968 y el 6 de mayo de 1973, Pablo VI restituía a Shenouda III de Alejandría “papa de la Iglesia ortodoxa copta”, negador de la doble naturaleza de Cristo, algunas reliquias de San Marcos y de San Atanasio;
  
  
– el 27 de noviembre de 2004 Juan Pablo II, durante una pomposa ceremonia en el Vaticano organizada por el cardenal Kasper, consignaba a nuestro Bartolomé la casi totalidad de las reliquias de los santos Juan Crisóstomo y Gregorio Nacianceno, que ciertamente habrían preferido quedarse junto a la tumba del Príncipe de los Apóstoles antes que junto a los negadores de su divina autoridad;
   
   
– el 9 de mayo de 2017 finalmente el actual Sedente sobre el solio petrino consignaba al ya mencionado Bartolomé –con el cual comparte muchas ideas modernistas– algunas reliquias de los santos Apóstoles Felipe y Santiago el Menor.
  
  
Contra todos estos que comercian reliquias a personas ajenas a la Iglesia de Cristo, a los profanos (según expresión de San Jerónimo) truena el sencillo y puro dictado evangélico: ¡“No queráis dar las cosas santas a los perros, y no arrojéis vuestras perlas a los cerdos”!

¡Pero ellos en el Evangelio (tal vez) no creen!

ACTUALIZACIÓN: Las reliquias que Francisco Bergoglio regaló a Bartolomé fueron halladas envueltas en un paño púrpura con hilos dorados dentro de un monumento funerario que tenía la inscripción griega “ΠΈΤΡΟΣ ἜΝΙ” (Pedro está aquí), luego de una excavación hecha en 1939 bajo la Basílica de San Pedro, por órdenes de Pío XII, confirmando que la basílica actual (y la antigua de Constantino, por supuesto), fue construida sobre la tumba del Príncipe de los Apóstoles, meta de peregrinaciones desde fines del siglo I. En 1968, tras comprobarse científicamente por la arqueóloga italiana Margherita Guarducci (que dirigió las excavaciones de 1939) su autenticidad, Montini declaró la autenticidad de las mismas en la Audiencia General del 26 de junio y encargó un relicario de bronce para ellas y lo depositó en la capilla privada del Palacio Apostólico (donde Bergoglio JAMÁS ha puesto el pie desde su espuria elección como jefe de la Secta Conciliar). El relicario (expuesto al público por primera y última vez -para el mundo y los conciliares- el 24 de noviembre de 2013 en el marco de la clausura del ratzinger-bergogliano “Año de la Fe”) tiene tallada en altorrelieve la Comisión de Nuestro Señor Jesucristo a San Pedro como su Vicario: “TU ES PETRUS, ET SUPER HANC PETRAM ÆDIFICÁBO ECCLÉSIAM MEAM” [Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia] (San Mateo XVI, 18, Vulgáta de San Jerónimo).


Según el “arzobispo” Job de Telmeso (nacido Igor Vladimirovitch Getcha), representante del patriarca Bartolomé constantinopolitano ante el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra y decano del Instituto de Estudios Teológicos Ortodoxos en Chambésy (Suiza), éste fue “un evento extraordinario e inesperado”, toda vez que ellos nunca han reclamado que les ‘retornen’ reliquias de San Pedro ¡PORQUE NUNCA HAN HABIDO RELIQUIAS DE SAN PEDRO EN CONSTANTINOPLA, SÓLO EN ROMA!, y afirmó que representa “otro paso gigante hacia la unidad concreta” entre Roma y Constantinopla.
  
Las reliquias fueron escoltadas por “monseñor” Andrea Palmieri, subsecretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, quien las entregó a Bartolomé, el cual luego de una Divina Liturgia (la Misa bizantina) el 30 de junio, las depositó en la catedral patriarcal de San Jorge del Fanar, sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

Por su parte, un observador en Roma ve algo ominoso en este ‘gesto’: “Sospecho fuertemente que con esta señal la protección de San Pedro se ha ido del Vaticano. Lo que viene, siguiendo esta misma línea lógica de movimientos, es que Francisco dé las reliquias de San Pablo a los protestantes. Y removida esta divina protección, está preparando a [la Basílica de] San Pedro para una devastación nunca vista desde el Saco de Roma en 1527. El papa Francisco está dejando ir a San Pedro”.
  
Al proceder así, Bergoglio hace recordar a cuando su antecesor en la usurpación Montini renunció a la tiara de tres coronas en la clausura del Anticoncilio Deuterovaticano, diciendo simbólicamente con él “Yo no soy Papa, y renuncio al oficio papal” (oficio que NUNCA TUVIERON, ya que siguiendo la bula Cum Ex Apostolátus, el motu próprio Inter Multíplices y el canon 188 §4 del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, ningún hereje, cismático o apóstata puede ser prelado ni Papa y su elección es nula de pleno derecho, y en caso de que un clérigo incurra en dichos delitos contra la Fe, deja vacante el oficio y dignidad ipso facto y látæ senténtiæ).