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domingo, 11 de agosto de 2019

MISA EN HONOR A SANTA FILOMENA, VIRGEN Y MÁRTIR

Misa concedida al Obispado de Nola en 1898.

Die 11 Augusti
SANCTÆ PHILUMÉNÆ, Vírginis et Mártyris
Duplex.
   
Introitus. Exod. 15, 2. Fortitúdo mea, et laus mea Dóminus, et factus est mihi in salútem (T.P. Allelúja, allelúja). Ps. 17. 2-3. Díligam te, Dómine, fortitúdo mea: Dóminus firmaméntum meum, et refúgium meum, et liberátor meus. ℣. Glória Patri.
  
ORATIO
Deus, qui nos Beátæ Philuménæ Vírginis et Mártyris tuæ méritis et exémplo susténtas, concéde propítius, ut in fide et charitáte firmáte nulis a te tentatiónibus separémur. Per Dóminum nostrum.
 
Lectio Libri Sapiéntiæ.
Eccli. 51, 13-17.

Domine Deus meus, exaltásti super terram habitatiónem meam, et pro morte defluénte deprecátus sum. Invocávi Dóminum patrem Dómini mei, ut non derelínquat me in die tribulatiónis meæ, et in témpore superbórum, sine adjutório. Laudábo nomen tuum assídue, et collaudábo illud in confessióne: et exaudíta est orátio mea, et liberásti me de perditióne, et eripuísti me de témpore iníquo. Proptérea confitébor, et láudem dicam tibi, et benedícam nómini Dómini.
 
Graduale. Ps. 44, 8. Dilexísti justítiam et odísti iniquitátem.
℣. Proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ.
  
Allelúja, allelúja. Ps. 44, 15 et 16. Adducéntur Regi vírgines post eam, próximæ ejus afferéntur tibi in lætítia. Alleluja.

Post Septuagesimam, omissis Allelúja cum verso sequenti, dicitur:
Tractus: Veni Sponsa Christi, áccipe corónam, quam tibi Dóminus præparávit in ætérnum: pro cujus amórem sánguinem tuum fudísti.
℣. Dilexísti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ præ consórtibus tuis.
℣. Specie tua, et pulchritudine tua intende prospere procede, et regna.

Tempore Paschali omittur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, Allelúja.
℣. Adducéntur Regi vírgines post eam, próximæ ejus afferéntur tibi in lætítia. Allelúja.
℣. Specie tua, et pulchritudine tua intende prospere procedei, et regna.Allelúja .
  
✠ Sequentia Sancti Evangelii secundum Matthǽum.
Matth. 13, 44-52.
 
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: Símile est regnum cœlórum thesáuro abscóndito in agro: quem qui invénit homo, abscóndit, et præ gáudio illíus vadit, et vendit univérsa quæ habet, et emit agrum illum. Íterum símile est regnum cœlórum hómini negotiatóri, quærénti bonas margarítas. Invénta autem una pretiósa margaríta, ábiit, et vendídit ómnia quæ hábuit, et emit eam. Íterum símile est regnum cœlórum sagénæ missæ in mare, et ex omni génere píscium congregánti. Quam, cum impléta esset, educéntes, et secus littus sedéntes, elegérunt bonis in vasa, malos autem foras misérunt. Sic erit in consummatióne sǽculi: exíbunt Ángeli, et separábunt malos de médio justórum, et mittent eos in camínum ignis: ibi erit fletus, et stridor déntium. Intellexístis hæc ómnia? Dicunt ei: Étiam. Ait illis: ídeo omnis scriba doctus in regno cœlórum, símilis est hómini patrifamílias, qui profert de thesáuro suo nova et vétera.
  
Offertorium. Ps. 115, 14-15. Vota mea Dómino reddam coram omni pópulo ejus, pretiósa in conspéctu Dómini mors sanctórum ejus (T.P. Allelúja).
  
SECRETA
Hæc hóstia, quǽsumus Dómine, quam Beátæ Philuménæ Vírginis et Mártyris tuæ mérita recenséntes offérimus, et véniam nobis cónferat, et quæ pro peccátis nostris mereámur advértat. Per Dóminum.
  
Communio. Ps. 144, 9. Suávis Dóminus univérsis, et miseratiónes ejus super ómnia ópera ejus (T.P. Allelúja).
  
POSTCOMMUNIO
Refécti cibo, potúque cœlésti, súpplices te Dómine deprecámur, ut Beátæ Philuménæ Vírginis et Mártyris tuæ vestígia prosequéntes; et ejúsdem sentiámus opem, et vitam ætérnam consequámur. Per Dóminum.

sábado, 25 de mayo de 2019

DESCUBRIMIENTO DE LAS RELIQUIAS DE SANTA FILOMENA

Altar con las reliquias de Santa Filomena, en su santuario de Mugnano del Cardinale

Las reliquias de Santa Filomena fueron descubiertas al principio del siglo XIX. El 24 de mayo de 1802, durante las excavaciones que se están haciendo continuamente en las Catacumbas romanas de Santa Priscila en la Vía Salaria, un sepulcro fue traído a la luz. En él había tres losas juntas que cerraban la entrada y en ellas podía verse una inscripción que estaba rodeada de símbolos que aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada. Los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor. La inscripción decía [El símbolo | indica las separaciones entre las losas]:
   
«LUMENA | PAXTE | CUM FI»
  
Las escrituras estaban en pintura roja y fueron rodeadas con símbolos cristianos. Después de que un estudio, era evidente que estas losas habían sido puestas desordenadamente, o con demasiada rapidez, o alguien no familiarizado con el latín, las había puesto en orden equivocado. Luego de ordenarse correctamente, leyeron:
  
«PAXTE | CUM | FILUMENA» (Pax tecum Filumena!)
«¡LA PAZ SEA CONTIGO, FILOMENA!»
  
Cuando, al día siguiente, las losas de piedra fueron quitadas en presencia de Mons. Jacinto Ponzetti, custodio de las Sagradas Reliquias y capellán secreto de Su Santidad, descubrieron un esqueleto que era de huesos pequeños y notaron a la vez, que el cuerpo había sido traspasado por flechas. Al examinar los restos los cirujanos atestiguaron la clase de heridas que la joven mártir recibió y los expertos coincidieron en calcular que la niña fue martirizada entre la edad de 12 ó 13 años. También fue encontrado dentro del lugar del entierro un vaso fino, quebrado a la mitad, cuya pared interna estaba cubierta con sangre coagulada. Era la sangre de la mártir, recogida según la costumbre de los cristianos durante las persecuciones, y puesta con los restos como testimonio de su muerte en el martirio. Esta sangre fue aflojada de los pedazos quebrados del vaso a los cuales estaban adheridos, y puestos cuidadosamente en una urna de cristal. Fue sorprendente ver que estas pequeñas partículas de sangre, tan pronto como cayeron en la urna, brillaban como el oro o la plata pulido, o como diamantes y joyas preciosas, o, eran otra vez resplandecientes con todos los colores del arco iris (hasta el presente, se puede observar en algunos momentos de gracia, que estas partículas cambian de color).

sábado, 11 de agosto de 2018

LETANÍA DE SANTA FILOMENA

  
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
  
Santa María, Reina de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, llena de abundantes gracias desde tu nacimiento, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, fiel imitadora de María, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, modelo de Vírgenes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, templo de la más perfecta humildad, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, inflamada con el celo por la gloria de Dios, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, víctima de amor por Jesús, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, ejemplo de fortaleza y perseverancia, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, invencible campeona de la castidad,Ruega por nosotros.
Santa Filomena, espejo de las más heroicas virtudes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, firme e intrépida frente a los tormentos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, azotada como tu Divino Esposo, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, traspasada por una lluvia de flechas, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, consolada por la madre de Dios, cuando estabas encadenada, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, milagrosamente curada en la prisión, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, confortada por ángeles en tus tormentos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que preferiste los tormentos y la muerte a los esplendores de un trono, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que convertiste a los testigos de tu martirio, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que terminaste con la furia de tus ejecutores, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, protectora de los inocentes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, patrona de la juventud, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, refugio de los infortunados, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, salud delos débiles y enfermos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, nueva luz de la Iglesia militante, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que confundes la impiedad del mundo, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que estimulas la fe y el coraje de los fieles, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, cuyo nombre es glorificado en el Cielo y temido en el Infierno, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, famosa por los más extraordinarios milagros, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, todopoderosa con Dios, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que reinas en la Gloria. Ruega por nosotros.
 
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.
  
℣. Ruega por nosotros, Santa Filomena.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Te imploramos, ¡oh Señor!, que por intercesión de Santa Filomena, Virgen y Mártir, a quien siempre miraste con complacencia  por su gran pureza y práctica de todas las virtudes, perdones nuestro peados y concédenos todas las gracias que necesitamos especialmente (aquí se pide la gracia especial que deseamos recibir). Amén.
 
Letanía compuesta por San Juan María Vianney, gran propagador de la devoción a Santa Filomena.

miércoles, 2 de agosto de 2017

NOVENA EN HONOR A SANTA FILOMENA, VIRGEN Y MÁRTIR

Novena editada por Ildefonso Mompié de Montagudo y publicada en Valencia (España) en 1838.
 
ADVERTENCIA
Se principia comúnmente la novena el día 2 de Agosto, a fin de prepararse para la Comunión que tendrá lugar el 11, día de la fiesta de la Santa Mártir; no obstante se puede celebrar esta novena en cualquier otro tiempo, para implorar su intercesión poderosa en las necesidades y trabajos de la vida.
 
NOVENA EN HONOR A SANTA FILOMENA, VIRGEN Y MÁRTIR
  
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 2 DE AGOSTO
ORACIÓN
¡Oh Virgen purísima!, que en un siglo de idolatría y corrupción, enarbolasteis la bandera de la Fe, a pesar de los prestigios del error, a pesar de la rabia furiosa que profesaban al nombre cristiano los vanos adoradores de los dioses, que en una edad tierna, en que las ilusiones ofrecen tantos escollos a la inocencia, escapasteis de los lazos de las cortes, y consagrasteis a Jesucristo una pureza virginal, la que conservasteis hasta la muerte. Os ruego, ¡oh Santa Filomena! os dignéis admitir mis súplicas, y presentarlas a vuestro divino Esposo, y de alcanzarme por vuestros méritos esta Fe viva y esta pureza de corazón, sin la cual no se puede entrar en el reino de Dios. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
ORACIÓN A SANTA FILOMENA PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Oh Santa Filomena, Virgen purísima y gloriosa Mártir, a quien Dios en su eterna sabiduría parece reveló al mundo en estos tiempos desgraciados para avivar la Fe, sostener la Esperanza, e inflamar la Caridad; vos, a quien ha revestido de poder para gloria de su Nombre y utilidad de la Iglesia, heme aquí postrado a vuestros pies, como delante de una poderosa Protectora que yo he escogido. Dignaos, virgen llena de bondad, recibirme bajo vuestro amparo, y guardarme con vuestra protección. Pero para que yo sea más digno de este favor, obtenedme esta pureza inviolable a la cual vos habéis sacrificado todo lo que las pompas del mundo tienen de más halagüeño; esta fuerza de ánimo que os hizo resistir a los asaltos más temibles; y en fin, este amor ardiente a la Fe de Jesucristo, cuyo celo no se entibió en medio de los tormentos más afrentosos.
 
A estas súplicas que os dirijo con todo el fervor de mi alma os pido otra gracia... [Cada uno deberá especificar sus deseos y necesidades]. El divino Esposo, por cuyo amor habéis tolerado las afrentas, los tormentos y la muerte, nada negará a vuestra intercesión; sí, gloriosa Mártir, si os dignáis presentar mi súplica a aquel Dios que ha dicho: “pedid y recibiréis”, se verificará bien pronto, admitiendo mis votos y la infalibilidad de sus promesas. Amén.
 
GOZOS EN HONOR A SANTA FILOMENA
 
Pues sois de virtudes llena,
Nueva luz que el Cielo envía:
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Prendado de la hermosura
Que debéis al Criador,
Un romano Emperador
Vuestro esposo ser procura;
Como Esposa de Dios pura
Despreciáis pompa terrena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Viendo burlado su amor
Sin obtener vuestra mano,
Lo convierte el vil tirano
En perfidia y en furor,
A las sombras y rigor
De una cárcel os condena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Vuestro cuerpo angelical
Con azotes maltratando
Piensa que se irá ablandando
Su firmeza celestial,
Y os encuentra más leal
Despreciando llanto y pena:
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Dos ángeles amorosos
En la cárcel tenebrosa
Os dieron salud dichosa
Con bálsamos olorosos:
Con huéspedes tan hermosos
Gozasteis de paz serena. 
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Del Tíber en la corriente
Os condena a ser hundida
Con una áncora prendida
De vuestro cuello inocente;
Dos ángeles de repente:
A la orilla os sacan buena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
A vuestro cuerpo asestaron
Unos dardos encendidos,
Y por los mismos heridos
Los verdugos expiraron:
Los pueblos os admiraron
De toda lesión ajena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
El tirano confundido
Os hizo en fin degollar,
Y al Cielo vais a gozar
Vuestro premio merecido:
Allí tenéis prevenido
El placer y gloria amena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Alcanzadnos del Esposo
Gracia, y salud corporal,
Provecho espiritual,
Y en la muerte aquel reposo
Singular, dulce y dichoso
Que gozáis de gracias llena.
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
Pues sois de virtudes llena,
Nueva luz que el Cielo envía:
Servidnos de norte y guía
Santa Virgen Filomena.
  
℣. Ruega por nosotros, Santa Filomena.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis adornado a la bienaventurada Filomena con la doble corona de la virginidad y del martirio, concédenos honrar de tal modo su castidad y valor, que merezcamos por su constante protección vencer al mundo y obtener la corona eterna. Os lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 3 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen llena de firmeza! ¡Las pompas humanas no pudieron seduciros con sus brillantes alicientes! ¡Las caricias y promesas más seductoras os hallaron insensible! ¡Vos despreciasteis el primer trono del mundo, rehusando la mano del más poderoso Monarca de la tierra por servir a Jesucristo, a quien habíais elegido por Esposo! Alcanzadme, os suplico, Santa Filomena, la gracia de apartar más y más mi corazón de las cosas de aquí abajo, para que logre dominarme a mí mismo, y superar todos los obstáculos que pueden oponerse a mi salvación, pudiendo así llegar algún día como vos a entrar en la patria celestial. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 4 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen llena de fuerza! Vos hicisteis brillar robusta la flaqueza de vuestra edad y sexo con el fervor de vuestra Fe! ¡Vos despreciasteis las amenazas de un tirano, después de haber desechado sus ofrecimientos seductores! ¡Vos preferisteis las incomodidades de una prisión y los horrores de las cadenas, a los honores más brillantes comprados a costa de una infidelidad hacia el divino Esposo, a quien os habíais consagrado! Alcanzadme, ¡oh Santa Filomena!, os suplico, la gracia de dominar mis pensamientos, resistir a mis inclinaciones, y de preferir todas las privaciones a la desgracia de ofender a Aquel, que después de haber hecho perecer el cuerpo, puede librar al alma de las llamas eternas. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 5 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen valerosa! ¡Vos sufristeis las humillaciones más terribles, cuando os pasearon por las calles públicas de Roma entre los gritos de un vil populacho siempre sediento de la sangre de los cristianos! ¡Vos visteis, sin conmoveros, a los verdugos despedazar vuestro cuerpo débil con azotes con puntas de plomo! ¡Vos sufristeis estos tormentos a imitación y por el amor de vuestro divino Esposo Jesucristo, nuestro Salvador! Alcanzadme, os suplico, ¡oh Santa Filomena!, la gracia de domar mis flaquezas, vencer mis sensualidades, y de preferir contra las culpables alegrías de este mundo las privaciones, que pueden ser agradables a mi Dios, y obtenerme un lugar en el seno de sus escogidos. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA QUINTO - 6 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen constante! ¡Vos desafiasteis a vuestros verdugos y cansasteis sus brazos ensangrentados, con vuestra paciencia heroica en los tormentos! El Señor quiso curaros para multiplicar vuestros combates, y concederos más numerosas palmas. ¡Conducida de nuevo en presencia del tirano, perseverasteis en vuestras generosas determinaciones, y cerrasteis la boca de los que osaban atacar la verdad de vuestra Fe! Alcanzadme, os suplico, ¡oh Santa Filomena!, la gracia de no separarme jamás del designio de servir únicamente a Dios, para que la prolongación de mi destierro en este valle de lágrimas solo sirva de hacer más brillante la corona que confió obtener en el Cielo. . Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO - 7 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen inalterable! ¡Siendo condenada a ser precipitada en las olas del Tíber llevando atada al cuello una pesada áncora, fuisteis libertada por dos ángeles del peso que debía lanzaros en el fondo de las aguas y trasportada milagrosamente a la orilla! ¡Vos visteis a una multitud de paganos, testigos de este prodigio, abjurar sus errores y convertirse a la fe de Jesucristo! Alcanzadme, os suplico, ¡oh Santa Filomena!, la gracia de despojarme de las afecciones terrenas, y de resistir a las vanidades, para que no viviendo más que para Dios, pueda mi ejemplo edificar al prójimo y contribuir a mantenerle en el camino de la celestial Jerusalén, a la que yo mismo espero llegar. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 8 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen invencible! ¡Por el precio de vuestra inviolable fidelidad a Jesucristo vuestro divino Esposo, fuisteis expuesta a nuevos suplicios! ¡Vuestros delicados miembros fueron traspasados por agudas flechas! ¡Vuestras fuerzas, agotadas por la falta de sangre que por todas partes destilaba vuestro cuerpo, fueron maravillosamente reparadas en un dulce y plácido sueño que os envió el Señor! Alcanzadme, os suplico, ¡oh Santa Filomena!, la gracia de resistir a todos los dardos que el maligno espíritu procura lanzar contra mí, para que después de haber triunfado de todos sus asaltos, pueda algún día dormirme en la paz del Señor. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO - 9 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen heroica! ¡Conducida de nuevo a los tormentos, visteis a los flecheros impotentes sin poderos dañar sus dardos encendidos! Alcanzadme, os suplico, ¡oh Santa Filomena!, la gracia de ser yo mismo invulnerable a los ataques más terribles del enemigo de mi salud; que las imágenes y libros que hoy se ofrecen a la inexperiencia, donde los vicios están embellecidos para hacerlos seductores; y las conversaciones peligrosas, en que las pasiones toman un lenguaje gracioso y mágico, no puedan jamás alucinarme, penetrar mis oídos y dañar mi alma; para que según la palabra de nuestro divino Salvador, me sea dado algún día gozar del cielo en compañía de los puros de corazón. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 10 DE AGOSTO
Por la señal de la Santa Cruz...
℣. ¡Oh Dios, venid en mi ayuda!
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
 
ORACIÓN
¡Oh Virgen gloriosa! ¡Vos terminasteis con un ilustre martirio vuestros combates por la Fe! ¡Vuestra alma voló luminosa al seno del Esposo celestial, que la recibió triunfante en el coro de los escogidos! Dignaos pues, ¡oh preciosa Mártir Santa Filomena!, coronar el fin de esta novena, alcanzándome de Dios, que nada os rehúsa, la gracia que os pido, a saber, que María, la más pura de las vírgenes, la reina de los mártires, que os socorrió en la prisión, me dispense también igual protección; pero que este favor que imploro en este día sea el principio y señal de otro favor más grande que confío lograr con vuestra ayuda, que sea juzgado digno por el Todopoderoso de vivir con vos eternamente en los cielos. Amén. Padre nuestro, Ave María, Gloria y Credo.
  
ORACION A DIOS NUESTRO SEÑOR, PARA EL ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA
Oh Dios, que por un exceso de vuestra infinita caridad, os habéis dignado estar presente en la Sagrada Eucaristía, para recibir más especialmente nuestros homenajes y adoración; que queréis comunicarnos en este Sacramento de amor el tesoro inestimable de vuestros beneficios, para que sostenidos por la Fe, recurriésemos a Vos en nuestras penas y aflicciones: Señor, yo me presento humildemente a vuestros pies para implorar vuestras misericordias. Pero para dar más precio a mis súplicas, y hacéroslas más agradables, os las presento por la mediación de una Mártir en quien vos, Señor, os complacisteis manifestando vuestro poder. Por la mediación, pues, de Santa Filomena, me atrevo a pediros la gracia de... [aquí se expone con confianza y humildad lo que se desea]. Yo imploro este favor, ¡oh Dios mío!, en el nombre de una Santa, a quien Vos habéis colmado de gloria. Vos manifestáis todos los días, por una continuación de prodigios, que no sabéis negar nada a los que reclaman su intercesión; dejad, Señor, hablar en favor mío su fidelidad inalterable, su constancia heroica y su gloriosa muerte: ¿a la vista de esa sangre derramada por vuestro amor no olvidareis mi bajeza e indignidad, y no escucharéis mis votos dirigidos con la confianza de que serán admitidos? Amén.
  
OTRA ORACIÓN A SANTA FILOMENA
Oh gloriosa Virgen, invencible Mártir Santa Filomena: Vos que por el amor de Jesús vuestro Esposo, habéis tolerado tantos tormentos y dado vuestra sangre y vida para confirmar la verdad de esta religión que yo mismo tengo el honor de profesar, alcanzadme una caridad ardiente, y la gracia... [se expresa], para que sirviendo fielmente a nuestro Señor Jesucristo mientras viva, logre el honor y la felicidad de poseerle en la muerte. Así sea.
  
La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.

sábado, 10 de enero de 2015

CUMPLEAÑOS DE SANTA FILOMENA

"Una buena forma de ejercitarnos en el amor a Cristo es manteniéndolo presente en nuestras mentes siempre que sea posible". (San Vicente de Paúl)
 
Santa Filomena
   
A pesar de tener sus restos mortales, la Iglesia aun no sabía nada sobre la vida de Santa Filomena. Lo que sabemos de esta santa es gracias a las revelaciones privadas recibidas de la santa en 1863 por tres diferentes personas, en respuesta a las oraciones de muchos a que dejara saber quien era ella y como llegó al martirio.
   
Las personas favorecidas fueron un joven artista de buena moral y vida piadosa, un devoto sacerdote y una piadosa religiosa de Nápoles, la Venerable Madre María Luisa de Jesús quien murió en olor de santidad. (Estas revelaciones han recibido el Imprimátur de la Santa Sede dando testimonio de que no hay nada contrario a la fe. La Iglesia no ha hecho ningún otro pronunciamiento y no garantiza la autenticidad de las supuestas revelaciones. La Santa Sede dio la autorización para la propagación de estas el 21 de diciembre de 1883.)
 
HISTORIA DE LA VIDA DE SANTA FILOMENA, SEGÚN LAS REVELACIONES DE LA MADRE Mª LUISA DE JESÚS
  
Yo soy la hija de un príncipe que gobernaba un pequeño estado de Grecia. Mi madre también era de sangre real. No tenían niños. Eran idolatras y continuamente ofrecían oraciones y sacrificios a sus dioses falsos. Un doctor de Roma llamado Publio -ahora está en el Cielo-, vivía en el palacio al servicio de mi padre. Este doctor profesaba el cristianismo. Viendo la aflicción de mis padres y por un impulso del Espíritu Santo les habló acerca de nuestra fe e incluso les prometió posteridad si consentían en recibir el bautismo. La gracia que acompañaba sus palabras, iluminaron el entendimiento de mis padres y triunfó sobre su voluntad. Se hicieron cristianos por encima de sus voluntades: se hicieron Cristianos y obtuvieron la gran deseada felicidad que Publio les había prometido en premio a su conversión.
     
Al momento de nacer me pusieron el nombre de Lumena, en alusión a la luz de la fe, de la cual era fruto. El día de mi bautismo me llamaron Filomena, hija de la luz (filia lúminis) porque en ese día había nacido a la fe. Mis padres me tenían gran cariño y siempre me tenían con ellos. Fue por eso que me llevaron a Roma, en un viaje que mi padre fue obligado a hacer debido a una guerra injusta.
   
Yo tenia trece años. Cuando arribamos a la capital nos dirigimos al palacio del emperador y fuimos admitidos para una audiencia. Tan pronto como Diocleciano me vio fijo los ojos en mi.
    
El emperador oyó toda la explicación del príncipe, mi padre. Cuando este acabó y no queriendo ser ya más molestado le dijo: “Yo pondré a tu disposición toda la fuerza de mi imperio y te pediré a cambio sólo una cosa, que es la mano de tu hija”. Mi padre deslumbrado con un honor que no esperaba, accede inmediatamente a la propuesta del emperador y cuando regresamos a nuestra casa, mi padre y mi madre hicieron todo lo posible para inducirme a que cediera a los deseos del emperador y los suyos. Yo lloraba y les decía: “¿Ustedes desean que por el amor de un hombre yo rompa la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece a Él y yo ya no puedo disponer de ella”. -Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso -me decían- y proferían las más terribles amenazas para hacerme que aceptara la mano del emperador.
   
La gracia de Dios me hizo invencible. Mi padre no pudiendo convencer al Emperador con las razones que alegó para ser dispensado de la promesa que había hecho, fue obligado por Diocleciano a llevarme a su presencia.
   
Tuve que soportar nuevos ataques de parte de mis padres hasta el punto, que de rodillas ante mi, imploraban con lágrimas en sus ojos, que tuviera piedad de ellos y de mi patria. Mi respuesta fue: “No, no, Dios y el voto de virginidad que le he hecho, esta primero que ustedes y mi patria. Mi reino es el Cielo”.
    
Mis palabras los hacía desesperar y me llevaron ante la presencia del emperador, el cual hizo todo lo posible para ganarme con sus atractivas promesas y con sus amenazas, las cuales fueron inútiles. Él se puso furioso e, influenciado por el demonio, me mandó a una de las cárceles del palacio donde fui encadenada. Pensando que la vergüenza y el dolor iban a debilitar el valor que mi Divino Esposo me había inspirado. Me venía a ver todos los días y soltaba mis cadenas para que pudiera comer la pequeña porción de pan y agua que recibía como alimento, y después renovaba sus ataques, que si no hubiera sido por la gracia de Dios no hubiera podido resistir.
    
Yo no cesaba de encomendarme a Jesús y su Santísima Madre.
   
Mi cautiverio había durado treinta siete días, cuando, en el medio de una luz divina, vi a María con su Divino Hijo en sus brazos. Ella me dijo: “Hija mía, tres días más de prisión, y después de 40 días dejarás este lugar de sufrimiento”. Las felices noticias hicieron mi corazón latir de gozo, pero como la Reina de los Ángeles había añadido, dejaría la prisión, para ser sometida a tormentos mucho más terribles que los anteriores. Pasé del gozo a una terrible angustia, que pensaba me mataría. Entonces me dijo la Reina de los Cielos: “Ten valor, Hija mía, ¿no sabes el amor y la predilección que tengo por ti? El nombre que has recibido en tu bautismo es garantía de ello, y la semejanza que tiene con Mi Hijo y conmigo. Como tú te llamas Lumena y tu Esposo se llama Luz, Estrella, Sol; y como soy llamada, Aurora, Estrella, la Luna en su máximo fulgor y el Sol. No temas, yo te asistiré. Ahora que tu naturaleza se debilita, con toda justicia, en su momento, la gracia te prestará sus fuerzas y el Ángel, que también es mi Ángel, Gabriel, que su nombre expresa fortaleza, vendrá en tu auxilio. Te recomendaré especialmente a él para tu cuidado como mi más querido bien”.
    
Las palabras de la Reina de las Vírgenes me dieron nuevamente valor y la visión desapareció, dejando la prisión llena de un perfume celestial. La visión desapareció dejando la prisión llena de un perfume celestial.
   
Lo que se me había anunciado, pronto se realizó. Diocleciano perdiendo todas sus esperanzas de hacerme cumplir la promesa de mi padre, tomó las decisión de torturarme públicamente y el primer tormento era ser flagelada. “Debido a que ella no se avergüenza de preferir a un malhechor, condenado por su mismo pueblo a una muerte infame, en lugar de un emperador como yo, entonces merece que mi justicia la trate a ella como él fue tratado”. Ordenó que me quitaran mis vestidos, que fuera atada a una columna y en presencia de un gran número de personas de la corte, hizo que me azotaran con tal violencia, que mi cuerpo se bañó en sangre, y lucía como una sola herida abierta. El tirano pensando que me iba a desmayar y morir, me hizo arrastrar a la prisión para que muriera.
   
Dos ángeles brillante con luz, se me aparecieron en la oscuridad y derramaron un bálsamo en mis heridas, restaurando en mi la fuerza, que no tenía antes de mi tortura.
    
Cuando el emperador fue informado del cambio que en mí había ocurrido, me hizo llevar ante su presencia y trató de hacerme ver que mi curación se la debía a Júpiter diciendo: “Él ha decidido positivamente que tú serás la emperatriz de Roma”. Y lanzó seductoras palabras y promesas de grandísimos honores y aduladoras caricias, esforzándose por completar el trabajo del Infierno que había comenzado; pero el Espíritu Santo al cual había encomendado mi constancia, llenó de luz mi entendimiento en ese instante para dar todas las pruebas de la solidez de nuestra Fe a las que ni Dioclesiano ni ninguno de sus cortesanos presentes pudieron nunca responder.
   
Entonces se renovó su frenética ira y ordenó que fuera sumergida en las aguas del Tíber con un ancla en el cuello. La orden fue ejecutada, pero Dios no permitió que esto tuviera éxito; en el momento en el cual iba a ser precipitada al río, dos ángeles vinieron en mi socorro, cortando la soga que estaba atada al ancla, la cual fue a parar al fondo del río, y me transportaron gentilmente a la vista de la multitud, a las orillas del río.
   
Este milagro obró un maravillo efecto en un gran número de espectadores que se convirtieron a la fe; pero Diocleciano, lo atribuyó a cierta magia secreta y me arrastraron por las calle de Roma y ordenó que me dispararan una lluvia de flechas; cuando las recibí, mi sangre fluía por todos lados; él ordenó, cuando estaba exhausta y moribunda, que fuera llevada nuevamente al calabozo.
   
El Cielo me honró con un nuevo favor. Entré en un dulce sueño y cuando desperté estaba totalmente curada. El tirano lleno de rabia dijo: “Que sea nuevamente traspasada con flechas afiladas”. Otra vez los arqueros doblaron sus arcos, con todas sus fuerzas, pero las flechas se negaron a salir. El Emperador estaba presente y a la vista de esto se llenó de rabia, y diciendo que yo era una maga, pensó que la acción del fuego destruiría este “encantamiento”. Entonces ordenó que las puntas de las flechas fueran calentadas en un horno al rojo vivo y con ellas mandó apuntar nuevamente contra mí. Y esta vez las flechas fueron disparadas, pero éstas, luego de recorrer parte de la distancia que las separaba de mí, tomaron milagrosamente la dirección contraria desde donde habían sido lanzadas y seis arqueros fueron muertos por estas; entonces varios de ellos renunciaron al paganismo y la gente comenzó a rendir público testimonio del poder de Dios que me había protegido. Esto enfureció al tirano, que determinó apresurar mi muerte, ordenando que mi cabeza fuera cortada con un hacha.
   
Entonces, mi alma voló hacia mi Divino Esposo, el cual me me coronó con la corona de la virginidad y la palma del martirio, y distinguida con esta elección, tengo parte en el gozo de su Divina Presencia. Este día que fue tan feliz para mi por verme entrar en el Gloria, fue un Viernes, y la hora de mi muerte, la tres de la tarde: el mismo día y la misma hora en que el Divino Maestro expiró.

lunes, 11 de agosto de 2014

SANTA FILOMENA, VIRGEN Y MÁRTIR

"Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros están cercados de espinas, basta determinarse a soportar las primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras". (Santa Brígida)
    
Santa Filomena
   
Poco se sabe históricamente de Santa Filomena. Su historia real comienza cuando sus santos restos mortales fueron encontrados en la oscuridad de las Catacumbas de Santa Priscila en las que descansaron hace unos mil setecientos años.
  
Pero Dios es maravilloso en sus santos, y Santa Filomena de modo impresionante ejemplifica esta frecuente y repetida verdad. Después de permitir que su nombre y su memoria fueran sepultados por siglos junto a sus restos mortales, Él atrajo la atención de la Humanidad hacia esta pequeña doncella mártir, y ahora obra asombrosos prodigios en nombre de ella, como si deseara mostrar de esta manera, que Él quiere recompensar el largo tiempo que permitió que ella permaneciera en la oscuridad.
  
Las reliquias de Santa Filomena fueron desenterradas a principios de siglo XIX, el 24 de Mayo de 1802. El emblema del lirio y la palma estaba grabado en el sepulcro de la santa para indicar su virginidad y su martirio. También había un ancla, un látigo, y tres flechas, dos apuntando en dirección opuesta, y una con la línea curvada en ella, significando fuego e intentando simbolizar los diferentes tormentos que la mártir sufrió en testimonio de su fe y amor a Jesucristo.
   
Santa Filomena fue formalmente elevada a los altares por Su Santidad el Papa Gregorio XVI en una infalible declaración hecha pública en nombre de la Santa Madre Iglesia para edificación de todos los fieles y para Gloria de Dios en el tiempo y en la Eternidad.
   
El mismo Papa fue testigo de la curación milagrosa de Paulina Jaricot, fundadora del Rosario Viviente, en el Santuario de Santa Filomena en Mugnano, Italia.
    
La historia de la vida de Santa Filomena está basada en revelaciones privadas hechas por la santa en 1863 a tres personas diferentes, en respuesta a las oraciones de varios devotos de Santa Filomena, para permitirles que sepan saber quién era ella y como hizo frente al martirio.
    
Esas personas favorecidas eran un joven artista de buena moral y piadosa vida, un celoso sacerdote y una devota monja de Nápoles, la Venerable Madre María Luisa de Jesús. La Santa Sede no garantizó la autenticidad de las pretendidas revelaciones, el Santo Oficio dio su autorización para su difusión el 21 de Diciembre de 1883.
     
Nuestra bella Santa Filomena salió de los brazos de su madre para morir por Cristo, los lictores (Magistrados de Justicia de la antigua Roma) han cortado con el hacha el joven lirio y piadosas manos la han recogido para depositarla en el sepulcro. Esta verdadera heroína pisoteó toda la vanidad del mundo debajo sus pies y eligió los múltiples tormentos en lugar de renunciar a sus votos por Nuestro Salvador Crucificado. ¡Qué modelo de constancia y de toda virtud! Animémonos a ir a ella cuando seamos probados. ¡Permitámonos todos con ilimitada confianza implorar su intercesión!
   
ORACIÓN
Oh Dios que habéis adornado a la bienaventurada Filomena con la doble corona de la virginidad y del martirio, concédenos honrar de tal modo su castidad y valor, que merezcamos por su constante protección vencer al mundo y obtener la corona eterna. Os lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

jueves, 13 de agosto de 2009

CELEBRACIÓN DEL NOMBRE DE SANTA FILOMENA

"En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol". (San Juan María Vianney)
 
Santa Filomena
   
El gran nombre de FILOMENA significa en latín estas palabras: FÍLIA LÚMINIS, es decir, HIJA DE LA LUZ. Ella nos ilumina en esta época oscura y corrupta, confundiendo la sonrisa de desprecio del materialismo. Ella es la PATRONA DE LOS HIJOS DE MARÍA. Hoy, su misión, es atraernos a todos al Inmaculado Corazón de María por medio de la imitación de sus heroicas virtudes: pureza, obediencia y humildad. Santa Filomena es ÁNCORA DE ESPERANZA, en esta oscura época de desesperanza. Esta verdadera heroína pisoteó toda la vanidad del mundo debajo sus pies y eligió los múltiples tormentos en lugar de renunciar a los votos que había hecho a Nuestro Salvador Crucificado. ¡Qué modelo de constancia y de toda virtud! Animémonos a ir a ella cuando seamos probados. ¡Permitámonos todos con ilimitada confianza implorar su intercesión!   
        
Los rigurosos Últimos Tiempos han llegado. Están clara y universalmente marcados por el ocultismo, modernismo, materialismo, espiritismo, desesperanza y una general apostasía de la Fe. Desde los comienzos del Cristianismo, nunca las fuerzas de las tinieblas han tenido tanto poder como en el día de hoy. Santa Filomena es ¡LA NUEVA LUZ DE LA IGLESIA MILITANTE! Este título le ha sido conferido a ella por San Juan María Vianney (El Santo Cura de Ars), heroico confesor y patrono de todos los párrocos.
   
San Juan María Vianney, gran devoto y propagador de la devoción a Santa Filomena