Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 2 de julio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA TRIGESIMOSEGUNDO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 30º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS QUE ESPERAMOS RECIBIR EN LA GLORIA
    
I
 
Las misericordias que dispensa el Señor acá en la tierra a sus criaturas no son más que pálida sombra de las inefables que reserva para ellas en la eternidad feliz. El Cielo ha de ser nuestro estado perfecto, y allí será realizado el ideal más perfecto de dichas que pueda forjarse ahora el hombre en sus más lisonjeros ensueños. O mejor, será tal nuestra dicha, que ni en la más pequeña proporción le es dado imaginarla a la humana fantasía. Si una gota sola de sus consuelos que derrame hoy el Señor en nuestro corazón basta para que olvide éste sus mayores tristezas y quebrantos, ¿qué será anegarlo en aquel mar sin fondo de bienandanza y de paz? Si unos vislumbres que de su perfección y belleza ha querido dejar el Autor de lo criado en algunas de sus criaturas, y que el arte inspirado por Él reproduce en sus obras maestras, así nos enajena el alma, ¿qué será ver cara a cara a la suprema Belleza y perfección, que abiertamente y sin velos se comunica a sus elegidos? Allí la salud sin el menor riesgo de enfermedad o molestia; allí la vida sin la dolorosa perspectiva de una muerte próxima o lejana; allí el amor sin tibieza ni desfallecimiento; allí la fiesta perpetua del alma sin tregua en el regocijo. El Aleluya glorioso que allí se canta no es como acá, mezclado con los gemidos de la persecución o con los gritos de combate. Ni se vence allí con fatigas y trasudores, sino que pacíficamente se reina. Vivir con lo que significa de más absoluto la palabra vida; gozar con lo que tiene de más puro y embriagador la palabra goce; amar con la mayor plenitud y alcance que es dado concebir en la palabra amor. He aquí lo que me promete Dios; he aquí lo que me reserva.
 
¡Gracias, Corazón de mi amado Jesús, gloria de los bienaventurados, sol esplendente de la felicísima ciudad de Dios! Gracias por esos dones que por Vos esperamos, y que mediante vuestra gracia y nuestras buenas obras estamos seguros de poseer.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Alza, alma mía, alza los ojos a ese cielo azul tachonado de estrellas por la noche y de día radiante la claridad; álzalos y contempla allí tu patria, el dulce hogar de tu padre, la mansión feliz que en breve, muy en breve, si, va a ser tu patrimonio. Esa región maravillosa de paz, de felicidad y eterna bienaventuranza, con sus Ángeles y Santos, con la Reina gloriosa de ellos, María, con la Humanidad resplandeciente de Cristo, con la augusta majestad de la Trinidad Beatísima, todo, todo es para ti. Ensancha tu corazón, dilata hasta los más remotos confines de tu imaginación, sé codiciosa hasta donde quepa creerlo a tu más exigente anhelo; todo excederá tus esperanzas, todo sobrepujará tu ilusión. No bienes perecederos que la muerte arrebata; no amores inconstantes que la edad marchita y la ausencia entibia; no fortuna incierta y veleidosa que a la menor vicisitud se cambia; nada de eso con que prometiéndote el mundo hacerte feliz te hace profundamente desgraciada, nada de eso será tu recompensa. Contempla la grandeza de tu porvenir, lo magnífico de tus esperanzas. Enciéndete en ardor de poseerlas, y rinde gracias mil al Corazón Divino cuya es la gracia que te las ha de proporcionar.
 
¡Oh Sagrado Corazón de mi buen Jesús! No quiero aguardar a que reciba vuestro soberano don para mostrarme agradecido. El hijo que lee consignado en el testamento de su padre su heredamiento, no espera a darle las gracias a que esté ya en posesión del patrimonio. No, aquélla página en que se le promete, equivale ya para él a un título de posesión. Y esta página la habéis escrito Vos repetidas veces en vuestro testamento, y en ella cien veces me habéis nombrado a mí, gusanillo infeliz, heredero de vuestra gloria. ¡Gracias, soberano Señor, gracias! Os las tributamos, aquí rendidas y amorosas en este día de vuestro devoto mes, y anhelamos todos los aquí presentes reunirnos con Vos en el Cielo para cantárosla allí en unión del Padre y del Espíritu Santo, a quien sea toda alabanza, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 1 de julio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA TRIGESIMOPRIMERO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 31º – SOBRE LAS TRES INSIGNIAS CON QUE SE APARECIÓ EL SAGRADO CORAZÓN: LA CRUZ, PRIMERA INSIGNIA
    
I
   
Considera, alma mía el misterioso significado de las tres insignias o atributos, con que se dignó revelarse a la devoción de los fieles el Sagrado Corazón de Jesús, o sean, la Cruz, la Corona de Espinas y la herida de lanza.
 
Está enclavada en la Cruz, en el centro de ese sacratísimo Corazón, para significar lo infinito de su amor, que le movió a desearla desde el primer instante de su divina concepción en las virginales entrañas de María; a regalarse con ella teniéndola en pensamiento todos los instantes de su vida y a morir afrentosamente en la misma, dando en ella su Sangre como precio de nuestra redención. Así hemos de considerar aquella alma benditísima, puesta ya en cruz mucho antes que lo fueran las manos y pies del divino Crucificado y en ella ofreciéndose por nosotros y por nuestros pecados al Eterno Padre, con superabundancia tal de satisfacciones y desagravios, que bastara y sobrara para lavar la culpa de mil mundos y de millones de mundos pecadores, que pudieran todavía existir. «Toda la vida de Nuestro Señor (dice La Imitación) cruz fue y martirio», y no sólo durante las tres horas de la tarde del Viernes Santo agonizó el divino Salvador,sino que agonizando estuvo continuamente. La cruz la llevó en el Corazón desgarrado por nuestras culpas, antes que la llevase sobre sus espaldas desgarradas por los azotes y esta su Pasión, invisible a los ojos del mundo, no lo era a los de su Eterno Padre y de su Madre amantísima, y no le fue menos dolorosa.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
¡Qué sublime ejemplo, qué prácticas enseñanzas nos da con esa primera de sus insignias el Corazón adorabilímo de nuestro buen Jesús! Así debieran ser como él los corazones de todos los cristianos, o por lo menos, de los que más quieren preciarse de ser sus amigos y devotos. En nuestro corazón hemos de llevar día y noche clavada la Cruz de Cristo nuestro Redentor, por medio de la contemplación amorosa de sus dolores y por el ejercicio constante y habitual de la virtud de la mortificación. No ha de bastarnos venerarla en los altares, o traerla pendiente del cuello, o imprimir en nuestra frente su piadosa señal. Amemos y adoremos en nosotros la cruz viva, la cruz realidad, más que otras cruces simbólicas y figuradas. Cruz viva es la que refrena nuestros apetitos y concupiscencias, abate nuestro amor propio, exige nuestra resignación, nos aflige con ]as austeridades de la penitencia. Cruz viva, aunque incruenta; cruz viva, porque se clava en lo más vivo de nuestro ser, cuales son nuestras vanas aficiones, movimientos desordenados, rarezas e intemperancias. Cruz no de una hora o de un día o de un año, sino de la vida toda, que en ella nos acompaña hasta los postreros momentos de nuestra agonía, ¡Qué pensamiento más consolador puede ofrecérsenos en la hora de la muerte, que el de haber así vivido y agonizado y, disponerse a morir en brazos mismos de la cruz de nuestro amado Salvador y Redentor! ¿Y cuál otra recomendación que esa puede, sean cuales fueren nuestras culpas, abrirnos de par en par las puertas del Paraíso?
 
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

LOS SANTOS VETEROTESTAMENTARIOS EN EL MARTIROLOGIO


Enero:
2 - Sancti justi Abel (San Abel el Justo).
14 - In Judǽa sancti Malachíæ Prophétæ (En Judea, San Malaquías Profeta).
15 - In Judǽa sanctórum Hábacuc et Michǽæ Prophetárum, quorum córpora, sub Theodósio senióre, divína revelatióne sunt repérta (En Judea, los santos Profetas Habacuc y Miqueas, cuyos cuerpos fueron encontrados por divina revelación en los días de Teodosio el Viejo).

Marzo:
31 - Thécuæ, in Palæstína, sancti Amos Prophétæ, qui ab Amasía Sacerdóte frequénter plagis afflíctus est, atque ab hujus fílio Ozía vecte per témpora transfíxus; et póstea, semivívus in pátriam devéctus, ibídem exspirávit, sepultúsque est cum pátribus suis. (En Tecoa, en Palestina, San Amós Profeta, a quien el sacerdote Amasías frecuentemente azotó, y cuyo hijo Ozías traspasó con una lanza. Siendo expulsado a su patria, medio muerto, allí mismo expiró y fue sepultado con sus padres).

Abril:
10 - Apud Babylónem sancti Ezechiélis Prophétæ, qui, a Júdice pópuli Ísraël, quod eum de cultu idolórum argúeret, interféctus, in sepúlcro Sem et Arpháxad, Ábrahæ progenitórum, sepúltus est; ad quod sepúlcrum, oratiónis causa, multi conflúere consuevérunt (A 10 de Abril: En Babilonia, San Ezequiel Profeta, a quien un juez del pueblo de Israel le dio muerte por reprocharle el culto de los ídolos. A su sepulcro, en la tumba de Sem y Arfaxad, antepasados de Abrahán, acostubraban ir muchos para hacer oración).

Mayo:
1 - In Ægýpto sancti Jeremíæ Prophétæ, qui, a pópulo lapídibus óbrutus, apud Taphnas occúbuit, ibíque sepúltus est; ad cujus sepúlcrum fidéles (ut refert sanctus Epiphánius) supplicáre consuevérunt, índeque sumpto púlvere, áspidum mórsibus medéntur. [1 de Mayo: En Egipto, San Jeremías Profeta, que habiendo sido lapidado por su pueblo en Tafnes, murió allí y fue sepultado; y a su sepulcro acostumbraban ir los fieles (dice San Epifanio) a orar y a tomar polvo del mismo, con el cual son curadas las mordeduras de serpientes].
10 - In terra Hus sancti Job Prophétæ, admirándæ patiéntiæ viri. (En la tierra de Hus, San Job Profeta, hombre de admirable paciencia).

Junio:
14 - Samaríæ, in Palæstína, sancti Eliséi Prophétæ, cujus sepúlcrum, ubi et Prophéta quiéscit Abdías, a dæmónibus perhorrésci sanctus Hierónymus scribit (En Samaria de Palestina, San Eliseo Profeta, cuyo sepulcro, donde está sepultado el profeta Abdías, y del cual San Jerónimo escribió que aterroriza a los demonios).

Julio:
1 - In monte Hor deposítio sancti Aaron, primi ex órdine Levítico Sacerdótis (En el monte Hor, la muerte de San Aarón, primer sacerdote del orden levítico).
4 - Sanctórum Osée et Aggǽi Prophetárum (Santos Oseas y Ageo, Profetas).
6 - Hierosólymis sancti Isaíæ Prophétæ, qui, sub Manásse Rege, in duas sectus partes occúbuit, sepultúsque est sub quercu Rogel, juxta tránsitum aquárum (En Jerusalén, San Isaías Profeta, que bajo el rey Manasés fue cortado en dos partes, y sepultado bajo el roble Rogel, cerca al tránsito de las aguas).
13 - In Palæstína sanctórum Joélis et Esdræ Prophetárum (En Palestina, los santos Profetas Joel y Esdras).
20 - In monte Carmélo sancti Elíæ Prophétæ (En el Monte Carmelo, San Elías Profeta).
21 - Babylóne sancti Daniélis Prophétæ (En Babilonia, San Daniel Profeta).

Agosto:
1 - Antiochíæ pássio sanctórum septem fratrum Machabæórum Mártyrum, qui, cum matre sua, passi sunt sub Antíocho Epipháne Rege. Eórum relíquiæ, Romam translátæ, in eádem Ecclésia sancti Petri ad Víncula cónditæ fuérunt (En Antioquía, el martirio de los siete santos hermanons Macabeos, que con su madre padecieron bajo el rey Antíoco Epífanes. Sus reliquias fueron transferidas a Roma, y puestas en la iglesia de San Pedro ad Víncula).
20 - In Judǽa sancti Samuélis Prophetæ, cujus sancta ossa (ut beátus Hierónymus scribit) Arcádius Augústus Constantinópolim tránstulit, et prope Séptimum collocávit (En Judea, el santo profeta Samuel, cuyos santos huesos, como escribe San Jerónimo, fueron llevados a Constantinopla por el emperador Arcadio, y depositadas junto al Hebdomon).

Septiembre:
1 - In Palæstína sanctórum Jósue et Gedeónis (En Palestina, los Santos Josué y Gedeón).
4 - In monte Nebo, terræ Moab, sancti Móysis, legislatoris et Prophétæ (En el monte Nebo, en la tierra de Moab, San Moisés Profeta y legislador).
6 - In Palæstína sancti Zacharíæ Prophétæ, qui, de Chaldǽa senex in patriam revérsus, ibíque defúnctus, juxta Aggǽum Prophétam cónditus jacet (En Palestina, San Zacarías Profeta, que retornado de la Caldea en su vejez a su patria, murió allí y fue sepultado junto al profeta Ageo).
21 - In terra Saar sancti Jonæ Prophétæ, qui sepúltus est in Geth (En la tierra de Saar, San Jonás Profeta, que fue sepultado en Gat).

Octubre
9 - Memória sancti Ábrahæ, Patriárchæ et ómnium credéntium Patris (Conmemoración del santo patriarca Abrahán, padre de todos los creyentes).

Noviembre:
19 - Samaríæ, in Palæstína, sancti Abdíæ Prophétæ (En Samaria de Palestina, San Abdías Profeta).

Diciembre:
1 - Sancti Nahum Prophétæ, in Bégabar quiescéntis (San Nahum Profeta, que fue sepultado en Begabar).
3 - In Judǽa sancti Sophoníæ Prophétæ (En Judea, San Sofonías Profeta).
16 - Sanctórum Trium Puerórum, id est Ananíæ, Azaríæ et Misaélis; quorum córpora apud Babylóniam, sub quodam specu, sunt pósita (Los santos jóvenes Ananías, Azarías y Misael, cuyos cuerpos fueron sepultados en una cueva cerca a Babilonia).
24 - Patrum nostrórum Adam et Evæ (Adán y Eva, nuestros padres).
28 - Sancti Baruch Prophétæ (San Baruc, Profeta).
29 - Hierosólymis sancti David, Regis et Prophétæ. (En Jerusalén, San David, Rey y Profeta).

martes, 30 de junio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA TRIGÉSIMO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 30º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS QUE ESPERAMOS RECIBIR EN LA GLORIA
    
I
 
Las misericordias que dispensa el Señor acá en la tierra a sus criaturas no son más que pálida sombra de las inefables que reserva para ellas en la eternidad feliz. El Cielo ha de ser nuestro estado perfecto, y allí será realizado el ideal más perfecto de dichas que pueda forjarse ahora el hombre en sus más lisonjeros ensueños. O mejor, será tal nuestra dicha, que ni en la más pequeña proporción le es dado imaginarla a la humana fantasía. Si una gota sola de sus consuelos que derrame hoy el Señor en nuestro corazón basta para que olvide éste sus mayores tristezas y quebrantos, ¿qué será anegarlo en aquel mar sin fondo de bienandanza y de paz? Si unos vislumbres que de su perfección y belleza ha querido dejar el Autor de lo criado en algunas de sus criaturas, y que el arte inspirado por Él reproduce en sus obras maestras, así nos enajena el alma, ¿qué será ver cara a cara a la suprema Belleza y perfección, que abiertamente y sin velos se comunica a sus elegidos? Allí la salud sin el menor riesgo de enfermedad o molestia; allí la vida sin la dolorosa perspectiva de una muerte próxima o lejana; allí el amor sin tibieza ni desfallecimiento; allí la fiesta perpetua del alma sin tregua en el regocijo. El Aleluya glorioso que allí se canta no es como acá, mezclado con los gemidos de la persecución o con los gritos de combate. Ni se vence allí con fatigas y trasudores, sino que pacíficamente se reina. Vivir con lo que significa de más absoluto la palabra vida; gozar con lo que tiene de más puro y embriagador la palabra goce; amar con la mayor plenitud y alcance que es dado concebir en la palabra amor. He aquí lo que me promete Dios; he aquí lo que me reserva.
 
¡Gracias, Corazón de mi amado Jesús, gloria de los bienaventurados, sol esplendente de la felicísima ciudad de Dios! Gracias por esos dones que por Vos esperamos, y que mediante vuestra gracia y nuestras buenas obras estamos seguros de poseer.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Alza, alma mía, alza los ojos a ese cielo azul tachonado de estrellas por la noche y de día radiante la claridad; álzalos y contempla allí tu patria, el dulce hogar de tu padre, la mansión feliz que en breve, muy en breve, si, va a ser tu patrimonio. Esa región maravillosa de paz, de felicidad y eterna bienaventuranza, con sus Ángeles y Santos, con la Reina gloriosa de ellos, María, con la Humanidad resplandeciente de Cristo, con la augusta majestad de la Trinidad Beatísima, todo, todo es para ti. Ensancha tu corazón, dilata hasta los más remotos confines de tu imaginación, sé codiciosa hasta donde quepa creerlo a tu más exigente anhelo; todo excederá tus esperanzas, todo sobrepujará tu ilusión. No bienes perecederos que la muerte arrebata; no amores inconstantes que la edad marchita y la ausencia entibia; no fortuna incierta y veleidosa que a la menor vicisitud se cambia; nada de eso con que prometiéndote el mundo hacerte feliz te hace profundamente desgraciada, nada de eso será tu recompensa. Contempla la grandeza de tu porvenir, lo magnífico de tus esperanzas. Enciéndete en ardor de poseerlas, y rinde gracias mil al Corazón Divino cuya es la gracia que te las ha de proporcionar.
 
¡Oh Sagrado Corazón de mi buen Jesús! No quiero aguardar a que reciba vuestro soberano don para mostrarme agradecido. El hijo que lee consignado en el testamento de su padre su heredamiento, no espera a darle las gracias a que esté ya en posesión del patrimonio. No, aquélla página en que se le promete, equivale ya para él a un título de posesión. Y esta página la habéis escrito Vos repetidas veces en vuestro testamento, y en ella cien veces me habéis nombrado a mí, gusanillo infeliz, heredero de vuestra gloria. ¡Gracias, soberano Señor, gracias! Os las tributamos, aquí rendidas y amorosas en este día de vuestro devoto mes, y anhelamos todos los aquí presentes reunirnos con Vos en el Cielo para cantárosla allí en unión del Padre y del Espíritu Santo, a quien sea toda alabanza, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 29 de junio de 2020

ALTAR PRINCIPAL DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO SIN PLATAFORMA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
   
La imagen de la izquierda muestra el altar de la Confesión y la tumba de San Pedro en la vaticana Basílica de San Pedro sin la horrenda plataforma qur usualmente cubre una parte de la tumba.
   
Durante el Vaticano II, la plataforma fue introducida a fin de crear una tarima para presentar los procedimientos conciliares. Esta básicamente permaneció allí hasta el día de hoy.
  

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA VIGESIMONOVENO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 29º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA GRACIA
    
I
   
Si pródiga se ha mostrado conmigo .la mano de Dios en el orden natural, no se lo ha mostrado menos en el orden de la gracia, o sea, el de los medios sobrenaturales que me ha concedido por mi justificación y para mi salvación eterna.
 
En el centro de su Iglesia me ha hecho nacer como un hermoso jardín que riegan caudalosos ríos y fecundan a todas horas abundantes lluvias. El Bautismo con que me inició en la vida sobrenatural, los demás Sacramentos con que ella me robustece y sustenta, los santos ejemplos que para estímulo mío me hace admirar de continuo en rededor, la voz de sus ministros, la enseñanza de los buenos libros, los secretos toques con que ora despierta, ora aviva, ora quizá hasta resucita mi corazón, ¿qué son sino ligera historia de los admirables beneficios con que me va conduciendo su mano desde la cuna hasta la eternidad? Si fijo mi consideración en lo que ha sido hasta aquí mi vida; si me detengo en reflexionar sobre las causas que en cualquier período de ella han influido en mis determinaciones para que fuere hoy lo que soy y no lo que por desgracia son otros desventurados, ¿no me hallo en todos mis pasos objeto de una tierna y amorosa solicitud de mi buen Dios. Aquella palabra que me hizosaludable impresión, aquella página que me hirió el alma, aquel ejemplo que me alumbró de repente con vivos resplandores, ¿quién los disponía y hacía aparecer en mitad de mi camino, sino la Providencia admirable de mi Dios que velaba por mí, como madre tiernísima por el hijo que lleva en brazos?
 
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! A Vos debo el manantial de estas gracias sinnúmero ni medida, que sobre mi mal ha derramado la divina misericordia. Vuestras son, porque Vos nos las habéis merecido, y proporcionado, porque es vuestro el conducto por donde a su vez vuelen al Padre celestial los afectos de mi pobre corazón.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
No hay minuto de mi vida en que no tenga algo que agradecer a la infinita bondad y misericordia de mi Dios en orden a la gracia. Más fácil fuera contar las estrellas que tachonan el cielo en una noche serena, o las gotas de rocío que esmaltan el prado en una fresca mañana de abril, que reducir a cifra las ilustraciones superiores con que esclarece Dios constantemente la noche de mi vida, o las gotas de rocío celestial con que ablanda y fecundiza la aridez de mi corazón. La habitual distracción en que vivo y lo limitado de mi inteligencia, no me permiten sondear como quisiera esos misterios de la operación de Dios en mi alma por medio de la gracia multiforme; conocimiento completo de ella no la tendré sino a la luz de la gloria en la eternidad feliz. Hoy sólo puedo imperfectamente rastrearlos; pero aun así, bástame sólo mediana consideración de ellos, para que me confundan su inconmensurable riqueza, su magnífica variedad, su poderosa eficacia. El estudio atento de mí mismo en una sola de mis tentaciones a que haya felizmente resistido, me prestaría materia para incesantes alabanzas a Dios. ¡y son tantas en el decurso del día, del mes, del año, de la vida, son tantas esas crisis por que ha pasado mi salvación eterna, crisis que ha venido a resolver a favor mío una ayuda en quien entonces tal vez ni siquiera pensaba!
   
¡Ah! La eternidad misma no me parece bastante para agradecerte dignamente tales muestras de amor de mi buen Dios. Vos podéis, Corazón Divino de mi amante Jesús, llenar cumplidamente en mi nombre esta obligación sagrada. A Vos escojo para que paguéis por mí esta deuda de reconocimiento. Tomad Vos, Jesús mío, los votos de mi alma y presentadlos al Eterno Padre en unión del eterno himno de gracias que en gloria suya le canta vuestro adorable Corazón.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
 
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 28 de junio de 2020

ORACIÓN A SAN PEDRO APÓSTOL



¡Oh Pedro, saludamos el glorioso sepulcro donde descansas! A nosotros, hijos de este Occidente, que quisiste elegir, a nosotros toca, antes que a todos, celebrar con amor y fe las glorias de este día. Sobre ti debemos edificar; porque queremos ser los habitantes de la ciudad santa. Seguiremos el consejo del Señor edificando sobre roca nuestras construcciones terrenas, para que resistan a la tempestad y puedan ser mansión eterna. ¡Cuán grande es para contigo, que te dignas sostenernos así, nuestro agradecimiento, sobre todo en este siglo insensato, que, pretendiendo construir de nuevo el edificio social, ha querido edificarlo sobre la arena inconsistente de las opiniones humanas, y no ha hecho sino multiplicar las miserias y las ruinas! ¿Acaso no es la piedra angular la que han desechado los arquitectos modernos? ¿Y no se revela su virtud en que, al desecharla, chocan contra ella y se estrellan?
  
Ya que la eterna Sabiduría, oh Pedro, edifica su casa sobre ti, ¿en qué otra parte podremos hallarla? De Jesús, subido a los cielos, es de quien tienes palabras de vida eterna. En ti se continúa el misterio de Dios hecho hombre y que vive entre nosotros. Nuestra religión, nuestro amor al Emmanuel, son incompletos si no llegan hasta ti. Y, habiendo tú mismo vuelto a juntarte con el Hijo del hombre a la derecha del Padre, el culto que te tributamos por tus divinas prerrogativas, se extiende al Pontífice sucesor tuyo, en quien, por ellas, continúas viviendo; culto real, que se tributa a Cristo en su Vicario, y que, por tanto, no puede avenirse con la distinción, demasiado sútil, entre la Sede de Pedro y el que la ocupa. En el Pontífice romano, tú eres siempre el único pastor y sostén del mundo. Si el Señor dijo: “Nadie va al Padre, sino por Mí”, sabemos que nadie llega al Señor, sino por ti. ¿Cómo los derechos del Hijo de Dios, Pastor y Obispo de nuestras almas pueden padecer menoscabo en estos homenajes de la tierra agradecida? No podemos celebrar tus grandezas, sin que al momento, dirigiendo nuestros pensamientos a Aquel de quien tú eres como el signo sensible, como un augusto sacramento, tú no nos digas, así como a nuestros padres, por la inscripción de tu antigua estatua: Contemplad al Dios Verbo, piedra divinamente tallada en oro, sobre la cual estando asentado, no soy conmovido.
  
Dom PRÓSPER GUERANGER OSB. El Año Litúrgico (traducción española). Editorial Aldecoa, Burgos 1956.

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA VIGESIMOCTAVO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 28º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA NATURALEZA
    
I
   
Estos últimos días del mes de Junio los dedicaremos a la acción de gracias. Nada más digno de un corazón noble que el agradecimiento por los beneficios recibidos, y por desgracia nada más olvidado por el común de los cristianos.
 
Fijémonos hoy únicamente en lo que debemos a Dios en el orden de la naturaleza. Dones suyos son esta existencia que tengo, y los medios mil con que su bondad me conserva todos los días y me la embellece. La luz que me alumbra, el pan que me sustenta, el agua que templa mi sed, el sueño que repara mis fuerzas, la creación entera que me rodea, todo ha sido puesto a mi disposición para que me sirva y me regale y me ayude a la consecución de mi nobilísimo fin. Si amanece y si anochece, si cambian las estaciones, si da la tierra sus cosechas, si resplandece en el firmamento el sol, si tiene peces el mar, y fieras la tierra, y aves el aire, si reinan en todo el orden y la providencia más admirables, por mí lo hizo, por mí lo ordenó Dios en admirable conjunto.
 
¿Hay corazón capaz de entonar al Supremo Hacedor el himno debido al acción de gracias por tales y tan estupendas maravillas? Sí le hay. En el Sagrado Corazón de Jesús tiene el hombre un medio seguro con que mostrarse agradecido. ¡Oh supremo dador! todo bien! ¡Lo que nuestra lengua es incapaz de deciros, lo que nuestro corazón es pequeño para sentir como se debe, por nosotros os lo canta eternamente y os lo satisface con infinito amor e infinitas alabanzas el Sagrado Corazón de Jesús! En Él, pues, y por Él, con Él os seremos eternamente reconocidos. Mirad, Padre celestial, el Corazón de vuestro Hijo, y pagaos y satisfaceos con tan soberano don.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Los beneficios de Dios no nos han sido hechos una sola vez sino que nos siguen, nos rodean, nos acompañan como luminosa atmósfera de amor en todos los instantes de nuestra vida. No resplandece más fijamente el astro del día cada mañana en el horizonte, de lo que brilla continuamente sobre mí la inefable bondad de Dios, Hasta en los males que con su adorable designio permite su Providencia sobre la tierra, encuentro motivos de agradecimiento. Porque aun prescindiendo del bien último, a cuya consecución me están infaliblemente ordenados, si de ellos me valgo, como cumple, a los designios de su soberana voluntad, ¿qué tesoros de paz y de consuelo no derrama su benéfica mano sobre cualquiera de mis tribulaciones? ¿No he hallado mil veces ser cierta aquélla expresión de que nunca se me muestra más Padre Dios que cuando me aflige? Y aun sin eso, no es verdad que la sola consideración de los muchos males de que me saca libre cada día su bondad, exige de mí un continuo y amoroso reconocimiento? La enfermedad que no tengo, la persecución que no sufro, la privación que no me mortifica, son beneficios negativos, pero son por eso menos apreciables? ¿Quién sino Dios tiene extendida como un escudo su mano sobre mí para librarme de tantas angustias como aquejan a otros hermanos míos?
 
¡Oh Sagrado Corazón! A Vos agradezco tan inestimables beneficios, para que me sirváis ante el Padre celestial de interpretre de este mi afectuoso agradecimiento. Pase por Vos, Jesús mío, mi gratitud y adquiera en el encendido fuego de vuestro Corazón las cualidades que la hagan digna de ser admitida por el Supremo Dispensadorde tantos bienes.
 
Niño soy, Dios mío, os diré con un Profeta; y no sé hablar de Vos como merecen vuestra bondad y grandeza. Hablen por mí los armoniosos acentos de gratitud y alabanza que salen eternamente del Corazón de vuestro Hijo y suplan ellos mi ruindad y cubra mi insuficiencia.
 
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA EN HONOR A SANTA PULQUERIA EMPERATRIZ

Novena dispuesta por el padre Antonio Paredes SJ, y reimpresa en México en 1787.
 
PRÓLOGO
Admirable es Dios en sus Santos, y muy especialmente en la gloriosa Virgen y Emperatriz PULQUERIA, que en los varios pasajes de su vida fue asombro de la gracia. Niña muy tierna, se dio tanto a la virtud que era el ejemplar con que se componía el Palacio. A los catorce años de su edad se consagró publicamente a Dios, y habiendo hecho lo mismo sus tres hermanas, quedó convertido el Palacio en Monasterio de Vírgenes, cuyos ejercicios eran Oración y penitencia. Puesta desde entonces en el gobierno de la Monarquía, que ejerció hasta los cuarenta años, puso todo su cuidado en que se guardase justicia y se atendiese a los miserables, a quienes daba pronta audiencia y despachaba consolados. Celaba más que todo la observancia de la Divina Ley, el culto de los Templos y la integridad de nuestra Santa Fe: dando para todo útilísimas providencias. Pasmaba a todos cómo una niña tierna tenía tan comprehendidos los estados del Imperio, que atendía a cada uno como si fuera solo gobernando con tanto acierto, que nunca se vio el Oriente ni más florido ni más glorioso, ni más Cristiano.
  
Educó a su hermano Teodosio, formándolo tan piadoso que pudo ser idea de Emperadores. Le dio de esposa la que le deparó el Cielo, sacándola de la Gentilidad, y enviándole los Dogmas de Nuestra Católica Religión. Habiéndose rebelado Nestorio contra el Misterio de la Maternidad de MARÍA Santísima, patrocinó con todo su poder al Concilio Efesino, que condenó el error, y desterrado el Heresiarca, por padrón del triunfo erigió un Templo en Constantinopla a la gran Reina, en que fuese reconocida Madre de Dios: título que desde entonces se le añadió en la Oración del Ave María.
   
Combatida de émulos, se retiró de la Corte a donde libre de otros cuidados solo atendiese al de su espíritu. Restituida a los siete años a su antigua dignidad, se restituyó también al Imperio el concierto y quietud que con su ausencia se habían turbado; por este tiempo fue afligida Constantinopla con recios y continuados terremotos, mas enseñada del Cielo PULQUERIA, mandó que en todo el Imperio diariamente se cantara el Trisagio Sanctus Deus, que fue el remedio de tanto mal. 
    
Nombrada Emperatriz en el testamento de Teodosio, admitió la Corona, para poder desde el Trono patrocinar a la Iglesia contra la impiedad de Eutiques, que viciaba sus Dogmas. Era condición necesaria para la representación el casamiento: y tomó por consorte al piadosísimo Marciano, habiendo antes pactado con él la indemnidad de su voto. Con tal compañero solicitó que se celebrase el Concilio de Calcedonía, y le consiguió, haciendo las costas, allanando las dificultades, y asistiendo ella misma con su esposo al Concilio, en que se volvió a definir la Maternidad de la Señora estableciéndose que Cristo es Dios, y como Divino Hijo consubstancial al Eterno Padre. Asimismo, que es Hombre verdadero, y como humano, Hijo nacido de MARÍA. Dieron repetidos vivas a la Santa los seiscientos Padres del Concilio, alabando su Fe, celo y santidad. Después el Papa San León, en correspondencia de los dos herejes vencidos, le dio en nombre de toda la Iglesia las gracias, adjudicándole dos Palmas y dos Coronas. Se empeñó PULQUERIA en que los Cánones del Concilio se practicasen, y para que el heresiarca no tuviese oportunidad de inficionar a otros, lo desterró a los extremos de Asia.
     
Finalmente, habiendo fundado templos, hospitales y muchos lugares píos, habiendo asentado las verdades Católicas en el Imperio, y establecido en Oriente la justicia, llena de merecimientos, laureles, y trofeos pasó de esta vida a la eterna el día 11 de Septiembre, año de 454, a los cincuenta de su edad. Dejó sus bienes libres a los pobres, y su memoria a la posteridad para perpetuas alabanzas en la Iglesia. 
   
Corrió esta Heroína varias fortunas; y en todas fue la misma: ni la insolentaron las favorables, ni la turbaron las adversas. Tuvo asimismo variedad de estados, y a cada uno dio el lleno de su santidad. Razón, porque todos en cualquiera estado pueden solicitar su patrocinio: la doncella para el acierto en su elección: la virgen para la observancia de sus votos: la casada para la paz de su familia: el gobernador para el ejercicio de la Justicia; y los atribulados para la paciencia en los trabajos, seguridad en los peligros y confianza en los terremotos. Esto se ha de pedir a la Santa en esta Novena, previniéndose para ella el que la hace con el Sacramento de la penitencia. Recibirá también el del Altar algunas veces en el intermedio, y se ejercitará en las virtudes.
   
NOVENA DE LA EMPERATRIZ AUGUSTA Y VIRGEN GLORIOSA SANTA PULQUERIA FLAVIA, PATRONA DE LA IGLESIA, TUTELAR DE LAS DONCELLAS Y ABOGADA CONTRA LOS TERREMOTOS

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por Vos justamente, sino principalmente porque os ofendí a Vos, sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de vuestra gracia, no pecar más en adelante, y huir de toda ocasión de pecado. Amén.
      
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios Soberano, Señor de Cielo y tierra, yo os doy gracias, porque con especialísima providencia enviasteis al mundo a la ínclita Virgen Santa PULQUERIA, cuando los herejes combatiendo a vuestra Iglesia oscurecían las verdades de nuestra Santa Fe, para que con su celo, prudencia y poder protegiese su causa; estableciéndose en nuestro Salvador la Divinídad que por nacido Hijo vuestro goza, y la Humanidad que por nuestro bien quiso tomar en las Virginales Entrañas de de MARÍA Santísima, cuyos Soberanos fuEros engrandeció, haciendo que Los Fieles la invoquemos como Madre de Dios cuando la saludamos Llena de gracia y Bendita entre las mujeres. Ofrezcoos los merecimientos de esta Gloriosa Santa, y poniéndola por mi intercesora, os suplico me concedáis morir en el gremio de la Católica Iglesia, en gracia vuestra y que mientras viviere, no permitáis que cometa culpa mortal; para lo cual imploro vuestras Misericordias, y confiado en ellas espero atenderéis a mis necesidades, proveyéndoles del remedio que me conviniere para mi salvación eterna. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 28 DE JUNIO
Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que entrando al mundo alegraste al Imperio Oriental con tu naci miento, y prevenida de la gracia desde tus tiernos años entregaste tu alma a Dios, y Este adelantándote la razón a la edad, para que le amases te puso en el Palacio imperial, para que enseñases a la familia toda la senda de la virtud; alcánzame, Santa mía, celestiales luces, para reconocer mis yerros, y llorándolos, imitar los ejemplos de tu Niñez, hasta lograr la muerte preciosa de los justos. Amén.
    
Se rezan siete Ave Marías.
  
ORACIÓN A SANTA MARÍA
Soberana Virgen MARÍA, verdadera Madre de Dios, cuya dignidad combatida de los herejes defendió tu Sierva amartelada Santa PULQUERIA, disponiendo con alta providencia tu Hijo Santísimo que poseída de su amor le consagrase su virginidad, para que como fiel Esposa suya pelease contra los enemigos de su Maternidad; y como Virgen escogida hiciese las causas de la Virgen Reina de las Vírgenes, creyendo que te reconoces obligada a sus oficios, y que valen mucho en tu estimación sus ruegos, la pongo por mi Abogada, para que oyendo mis clamores, me alcances del Señor consuelo en mis aflicciones, prosperidad en mis sucesos, seguridad en los terremotos, gracia en la hora de la muerte, y el remedio en la presente necesidad, que te represento por mano de esta tu amantísima defensora. Amén.
   
Aquí se hace la petición, y hecha se prosigue, diciendo:
Divino JESÚS, Rey de los Reyes, que te dignaste admitir por Esposa tuya a la Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, elevándola al celestial Tálamo, a esta interpongo ante tu Soberano acatamiento, y confiando en su intercesión, espero de tu Bondad cuanto me conviniere para bien de mi alma y cuerpo; y te suplico asistas a tu Santa Iglesia, trayendo a la profesión de su Fe a los herejes y Gentiles; exaltes tu Misericordia convirtiendo a los pecadores; asientes la paz en los Reinos Cristianos, uniendo los ánimos de sus Príncipes; te duelas de las Ánimas del Purgatorio librándolas de sus penas; y a mí me favorezcas en los peligros tanto del alma, que son las tentaciones, como del cuerpo, que son las pestes, las tempestades, y especialmente los terremotos, para que consiguiendo una muerte feliz, merezca acompañarte en la Gloria. Amén.
   
SANTO ES DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
  
Antífona: Ven, Esposa de Cristo, recibe la corona que te preparó el Señor por toda la eternidad.
℣. La gracia está difundida en tus labios. 
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste adornar a tu virgen Santa Pulqueria con la singular prerrogativa de la castidad, y le diste para la defensa de tu Iglesia un sumo amor a la Fe, concédenos por su intercesión que, adheridos a Ti con pureza de alma, seamos misericordiosamente liberados de toda insidia del adversario. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 29 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que ansiosa de unirte más con Dios, escogiste a los catorce años de tu edad por Esposo tuyo a JESÚS su Hijo, ofreciéndole públicamente con voto tu Virginidad; ejemplo que siguieron tus tres Hermanas: quienes aprendiendo de Ti, renunciaron por las Divinas, las mundanas bodas que les aseguraba ilustrísimas su alta fortuna, vivieron en tu compañía como Ángeles en carne hasta la muerte: alcánzame, Santa mía, pureza de alma y cuerpo, según mi estado; para que agradando con ella a Dios en esta vida, merezca gozarlo en la eterna. Amén.
     
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA TERCERO – 30 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que llena de prudencia celestial, siendo constituida Gobernadora del Imperio, sin embarazarte en tus domésticos ejercicios de virtud, puesta en el Tribunal dabas con asombro de los más sabios y expertos Senadores acertadísimas providencias; previniendo muchas veces acaecimientos que ni aún se recelaban futuros: con lo que conseguiste que en treinta y seis años que tuviste el mando, lograse suma paz el Imperio, floreciese la Justicia y se conservase pura la Fe: alcánzame, Santa mía, conocimiento de las vanidades mundanas, para que sabiendo gobernar mis pasiones, tenga paz con mi Dios en esta vida, y merezca gozarle en la Jerusalén Celestial eternamente. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 1 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que teniendo a tu cuidado en su menor edad a tu hermano Teodosio, lo educaste en temor Divino, embebiéndole en el alma el amor a nuestra Santa Fe, la sujeción a la Iglesia Romana, y la piedad para el gobierno de sus vasallos; y siendo ya tiempo de que tomara estado, enseñada de Dios sacaste de los errores gentílicos a Atenaide, a la que habiendo convertido a nuestra Católica Religión, diste por esposa al Emperador: alcánzame, Santa mía, que adjurando yo mis antiguos engaños, tome el camino de la Verdad, y mereciendo el agrado de Dios, sea admitido en su Celestial Corte, para reinar con los justos eternamente. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 2 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que haciendo oposición al impío Nestorio, cuando negándole la Divinidad a Cristo, deshacía la Maternidad admirable de MARÍA Señora, favoreciste al Concilio Efesino, en que le condenaron tan execrables errores; y persiguiendo a su autor con mano poderosa, hiciste que los decretos del Concilio se observasen; y celebrando el triunfo de la Gran Reina, le erigiste en la Corte un magnífico Templo como a Madre de Dios: título que desde entonces se le añadió en la Salutación Angélica; alcánzame, Santa mía, un amor muy cordial a esta Señora, para que invocándola Madre de Dios, ruegue por mí ahora, y en la hora de mi muerte. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 3 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que siendo voluntad de Dios ejercitar tu paciencia, permitió que tus émulos te pusiesen asechanzas para deturbarte del gobierno; y tú buscando puerto en la inminente borrasca, dejaste el Palacio, y eligiendo para tu habitación un retiro, lograste el tiempo de siete años para vacar solamente a la Oración, penitencia y otros santos ejercicios con grandes provechos de tu espíritu, que tenía su conversación en los Cielos: alcánzame, Santa mía, conformidad con la voluntad de Dios, para sufrir con mérito mis trabajos, y lograr el tiempo de la tribulación para asegurarme los gozos eternos. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 4 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que turbada la paz del Imperio con tu falta, restituida ya otra vez al Trono fuiste el Iris que con su presencia serenó no solamente los disturbios de los hombres, mas también la ira de Dios, que con violentos terremotos iba arruinando a Constantinopla, mandando enseñada del mismo que cada día en todas las Iglesias de Oriente se cantase el Trisagio, con que los Ángeles lo alaban: «Santo es Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal»: alcánzame, Santa mía, una grande confianza con la Divina Misericordia, para que cuando se turbare la tierra, no tenga que temer, siendo Tú mi Protectora, que me conciliará la gracia del Divino Juez, así en la vida como en la muerte, para que amándole sobre todas las cosas, merezca alabarlo eternamente. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 5 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que elevada al Imperial Solio, tomaste esposo, que salvos los fueros de tu Virginidad, te auxiliase contra el perverso Eutiques, que negaba en Cristo la verdad de nuestra naturaleza, lo halló tu celo, solicitando se celebrase el Concilio de Calcedonia: donde asistiendo tú en persona, se restableció el Dogma Católico; y condenado el heresiarca, fuiste aclamada de los seicientos Padres del Concilio como Protectora de la Iglesia, en cuyo nombre el Papa San León dándote las gracias por los duplicados triunfos que en los dos herejes le ofreciste, te adjudicó otras tantas Palmas y otras otras tantas Coronas: alcánzame, Santa mía, que yo humille mis deseos, y que confesando a mi Salvador como Dios verdadero en verdadera Carne, me sepa aprovechar de su Pasión, para que blanqueada mi Alma en su Preciosa Sangre, merezca asistirle eternamente en su Celestial Corte. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 6 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que habiendo consumado santísimamente tu carrera en defensa de la Fe, fuiste llamada de tu Celestial Esposo a recibir el premio de tus grandes Virtudes: y dejando por herederos de todos tus bienes libres sus pobres, cerraste el periodo de tu admirable vida con una preciosísima muerte, por medio de la cual pasaste a confirmar tus Bodas con el Inmaculado Cordero, cuyos Misterios defendiste como fiel Esposa; y a agregarte a la comitiva que hace Corte a su Bendita Madre, cuya dignidad sacó triunfante tu grande amor: alcánzame, Santa mía; una muerte en gracia, concillándome el amparo de MARÍA Santísima para aquella hora, y las Misericordias del Fruto bendito de su Vientre JESÚS. Amén.
      
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.