- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Viacrucis.
- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Viacrucis.
- Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Viacrucis. (ADVERTENCIA: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales, aunque ayuda mucho a impetrar la gracia de la contrición de los mismos -sobre todo ante la privación de los Sacramentos que en muchos lugares se padece en estos últimos tiempos-).
- Los que acostumbran rezar el Viacrucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al Purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Viacrucis; y mi bendición les acompañará en todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Viacrucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
- Así como yo fui clavado en la Cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Viacrucis.
- Los devotos del Viacrucis nunca se separarán de Mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Viacrucis.
- Para estos devotos del Viacrucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí.
viernes, 3 de marzo de 2017
LAS 14 PROMESAS A LOS DEVOTOS DEL SANTO VIACRUCIS
miércoles, 7 de septiembre de 2016
PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A LOS DEVOTOS DE LA SANTA FAZ
- Ellos obtendrán interiormente, gracias a mi humanidad impresa en ellos, un vivo reflejo de mi divinidad; y serán irradiados hasta el fondo del alma, de tal suerte que, gracias a la semejanza con mi Faz, serán más resplandecientes en la vida eterna que muchas otras almas.
- Restableceré en ellos, en el momento de la muerte, la imagen de Dios que fue desfigurada por el pecado.
- Al venerar mi Santa Faz en espíritu de expiación, ellos me serán tan agradables como Santa Verónica; me rendirán un servicio igual y grabaré mis trazos divinos en sus almas.
- Esta Faz adorable es como el sello de la Divinidad, que tiene la virtud de imprimir en las almas la imagen de Dios.
- Cuanto más cuiden de reparar mi Faz desfigurada por los insultos y la impiedad, más cuidaré de sus almas, desfiguradas por el pecado. Yo imprimiré de nuevo mi imagen y la rendrai tan bella como era en el instante del Bautismo.
- Al ofrecer mi Santa Faz a mi Padre, aplacarán la ira divina y obtendrán la conversión de los pecadores (como con una moneda celestial).
- Nada les será negado cuando ofrezcan mi Santa Faz. Yo mismo hablaré a mi Padre para presentarle todas sus preocupaciones.
- Ellos obrarán prodigios por mi Santa Faz. Yo les irradiaré de mi luz; les inflamaré de mi amor; y les concederé la perseverancia en el bien.
- No les abandonaré jamás.
- Seré delante de mi Padre el defensor de todos aquellos que, por la palabra, la oración o la pluma, sostengan mi causa en esta obra de reparación. En la hora de la muerte, Yo purificaré la faz de su alma de todas les heridas del pecado y le restituiré su belleza original.
lunes, 31 de mayo de 2010
PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SACRAMENTADO A QUIEN NO RECIBA LA HOSTIA CONSAGRADA EN LA MANO
Estando sumergida en profunda oración, le fueron manifestadas a un alma privilegiada las siguientes promesas del Señor a quienes no reciban su Sacratísimo Cuerpo en la mano. Se ha decidido por ahora, velar la identidad de esta persona, debido a que todo es reciente y a que la jerarquía apóstata podría falsificar la Revelación.
Advertencia
Entiéndase bien que las promesas quedan invalidadas para todo aquél que comulgue en pecado mortal, pues de Dios no se ríe nadie. También incurrirá en delito quién a conciencia, mastique la Hostia o la triture entre los dientes.
Promesas de Nuestro Señor Jesucristo Sacramentado a quienes no reciban la Comunión en la mano
- A quienes se abstengan de hacer uso de recibir con sus manos mi propio Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Yo prometo colmarles de mayores bendiciones en sus manos, corazón, alma y en todo su ser.
- Les prometo muchísimas más gracias en su peregrinación en la Tierra, con las consiguientes mayores garantías de salvación y de aumento de gloria esencial y accidental, por todo su vivir eterno conmigo en las moradas celestiales.
- Me sentirán en la Comunión tan en todo su ser y con tantísima plenitud, que se les quite el deseo natural de tocarme.
- Quienes así obrasen, con constancia, recibirán grandes gracias Mías y grandes beneficios para toda su casa.
- Prometo asimismo, a quienes debidamente hagan lo que más deseo, especialmente poderes en sus manos contra los enemigos del alma, y a muchos daré dones de curación.
- Yo prometo que, si así proceden con perseverancia, llegarán en todo con mayor intensidad, a buscar sólo mi mayor Honra y Gloria, y Yo los ensalzaré especialmente por toda la eternidad.
- También concederé así, a los que por amor a cumplir todos mis designios, se abstengan de recibirme en sus manos, por mayor adoración, humildad, y santo respeto, el don de discernimiento de espíritus con mayor intensidad.
- Sus nombres estarán escritos especialmente en mi Corazón, si, por darme mayor gusto comulgan debidamente en la lengua y no en la mano.
- Prometo también que les aumentaré todas las virtudes, como recompensa a esa mayor humildad que supone el no reconocer nunca limpias sus propias manos para tocarme.
- Prometo además que propagarán fielmente mi Doctrina, y que vencerán con más facilidad toda clase de tentaciones.
- No distanciarán de Mí a las almas, aquellos que me reciban en la lengua y no en las manos, si lo hacen con la debida reverencia, y viven así durante cada uno de los días de su vida.
- Prometo también que no tendrán las puertas cerradas para Mi Amor quienes, por delicadeza hacia mi gusto, me den consuelo recibiéndome debidamente siempre en la lengua y nunca en sus manos.
- Si así perseveran, por más agradarme, comulgando en la lengua, les prometo llegarán a obrar sólo por mi Corazón, con mi Corazón, en mi Corazón, para mi Divino Corazón.
- Así mismo prometo, a quienes de esta forma me honren, ser por mi Corazón muy intensa y complacidamente escuchados.
- Si en esto tan importante para Mí, me dan el mayor gusto, gustarán siempre, por mi Amor, el seguir mis divinas mociones, y Yo los recrearé especialmente, como prueba de mi complacencia en ese hecho de que comulguen siempre directamente en la lengua y nunca en sus manos.
- Estos tales harán siempre mucho mayor bien a las almas, en cambio, quienes insistan en el deseo de tomarme, sin más, en sus manos, estarán endurecidos en muchas cosas hacia mi Voluntad, y oscurecidos acerca de mi propio gusto, de mi propia predicación, de mi propio Magisterio.
- Todo lo contrario, a quienes tiemblen en sus manos y no toquen la Forma Consagrada, se preparen especialmente en todo su ser, y a la hora de tomarme en comunión, me pidan que sea Yo sólo y nada ellos, prometo la gracia de llegar en breve a una altísima perfección cristiana, buscarán mi Rostro con mayor amor, se olvidarán más fácilmente de sí mismos, tendrán siempre mi Corazón consolado por este gesto, recibirán mayores luces celestiales y tendrán mayor alegría en mi Corazón por los siglos de los siglos.
Promesas de Nuestro Señor Jesucristo Sacramentado a quienes difunden este mensaje
- Prometo el don del conocimiento de los corazones, a los que divulguen estas promesas.
- Alcanzarán una Gloria excelsa en el Cielo.
- Tendrán larga vida espiritual, aunque no siempre material, pero en pocos años, como si hubieran vivido muchísimos años de santidad.
- Colmaré de grandes bendiciones a sus familiares.
- Prometo además, que cuanto más la hagan conocer, más me derramaré en ellos.
- Les haré sentirme a Mí de modo inefable, en una plenitud creciente.
- No les permitiré las empresas que acometan, si no son de mi agrado.
- Pondré en su camino Luz suficientísima para que, con una sobreabundante asistencia Mía, eviten lo malo y hagan, no sólo lo bueno, sino lo que más me agrada.
- Les daré aún mayores gracias, incontables, si las extienden con fervor: Considerad una gran omisión no dar a conocer mis propias promesas.
viernes, 2 de octubre de 2009
LAS PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA SOBRE EL SANTO ROSARIO
Quien me sirviere, rezando constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
Prometo mi especial protección y grandes beneficios a los que rezaren devotamente mi Rosario.
El Rosario será un escudo fortísimo contra el infierno, destruirá los vicios, librará del pecado y anonadará la herejía.
El Rosario hará germinar las virtudes y que las almas reciban copiosamente la misericordia divina, sustituirá en el corazón de los hombres el amor de Dios al amor del mundo y los elevará a desear los bienes celestiales y eternos.
El alma que se encomendare a mí por medio del Rosario no perecerá.
El que con devoción rezare mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de improviso: se convertirá, si es pecador; si es justo, perseverará en la gracia; y de una u otra suerte será admitido a la vida eterna.
Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los auxilios de la Iglesia.
Quiero que todos los que rezan mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean participantes de los méritos de los bienaventurados.
Yo libraré presto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.
Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
Todo cuanto se pidiere por el Rosario, se alcanzará prontamente.
Socorreré en todas sus necesidades a los que propagan mi Rosario.
He conseguido de mi Hijo que todos los cofrades del Rosario tengan por hermanos en vida y después de la muerte a los bienaventurados del cielo.
Los que rezan mi Rosario son todos hijos muy amados y hermanos de Jesucristo.
La devoción del santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.
martes, 29 de septiembre de 2009
CORONA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL E INDULGENCIAS
PROMESAS
A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
LATÍN
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
1 Pater noster
Pater noster, qui es in Cœlis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat Regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in Cœlo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo. Amen.
3 Ave María
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
Primo: Per intercessiónem Sancti Michaëlis, et cappéllæ Séraphim cœléstis, Dóminus nos dignos effíciat incéndi igne caritátis perféctæ. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Secundo: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Chérubim cœléstis, Dóminus nobis grátiam relínquere vias peccáti det et in vias perfectiónis Christiánæ decúrrere. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Tertio: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Thronórum cœléstis, infúndat Dóminus córdibus nostris spíritum humilitátis verum sincerúmque. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Quarto: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Dominatiónum cœléstis, Dóminus nobis grátiam det sensus gubernáre et carnem petulántem superáre. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Quinto: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Potestátum cœléstis, Dóminus ánimas nostras contra insídias et tentatiónes diáboli deféndat. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Sexto: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Virtútum cœléstis, Dóminus nos a malo et cadéndo in tentatiónem consérvet. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Septimo: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Principatórum cœléstis, Dóminus ánimas nostras spíritu vero obœdiéntiæ ímpleat. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Octavo: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Archangelórum cœléstis, Dóminus nobis constántiam in fide et óminibus opéribus bonis det, ut glóriam Paradísi obtineámus. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
Nono: Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Angelórum cœléstis, Dóminus nos ab eis in hac vita mortále conservári det et in vitam futúram perdúci. Amen. 1 Pater noster et 3 Ave Maríæ.
In honórem Sancte Michaëlis: 1 Pater noster.
In honórem Sancte Gabriélis: 1 Pater noster.
In honórem Sancte Raphaëlis: 1 Pater noster.
In honórem Angeli Custodis: 1 Pater noster.
Antíphona: O Princeps glorióse sancte Míchaël, Dux et præpósite cœléstium exercítuum, Custos animárum, Dómitor spirítuum rebéllum, Serve in domu divíni Regis, et noster condúctor mirábilis, qui cum excelléntia et virtúte cælésti fulges, líbera nos a malo, qui ad te cum confidéntia convértimus, et nos propítio præsídio tuo fac, quotídie Deum magis fidéliter servíre. Amen.
℣. Ora pro nobis, O Glorióse Sancte Míchaël, Princeps Ecclésiæ Jesus Christi.
℟. Ut digni efficiámur promissiónibus Ejus.
ORATIO
Omnípotens ætérne Deus, Qui prodígio bonitátis et cleménte volens salve omnes hómines, gloriosíssimum Archángelum Sanctum Míchaëlem, Príncipem Ecclésiæ tuæ constituísti, fac nos dignos, te rogámus, liberári ab adversáriis cunctis, ne nos vexent, in hora mortis nostræ, sed nos perdúcti simus ab eo in præséntiam tuam. Hoc orémus méritis Jesus Christi, Dómini nostri. Amen.
† In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
TRADUCCIÓN
Al finalizar, cuatro Padrenuestros en honor de San Miguel, San Gabriel, San Rafael, y el Ángel Custodio que Dios nos ha asignado.
INDULGENCIAS
El 8 de Agosto de 1851, mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, Nuestro Santísimo Padre Pío IX concedió las siguientes indulgencias a quienes rezen esta corona:
- Siete años y siete cuarentenas cada vez que se rece.
- Cien días por cada día para quienes lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
- Plenaria una vez al mes, a aquellos que la rezaren diariamente, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por la exaltación de la Santa Madre Iglesia.
- Plenaria, con las condiciones acostumbradas, en las siguentes fiestas:
- Aparición de San Miguel Arcángel (8 de Mayo)
- Dedicación de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre)
- San Gabriel Arcángel (24 de Marzo)
- San Rafael Arcángel (24 de Octubre)
- Santos Ángeles Custodios (2 de Octubre).
martes, 15 de septiembre de 2009
LA CORONA DE LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SEÑORA
- Pondré paz en sus familias.
- Serán iluminados en los Divinos Misterios.
- Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
- Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
- Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
- Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
- He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
jueves, 16 de julio de 2009
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA
Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe crisitana ; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nuve, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII , con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.
El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y peuden esperar de la Sma. Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.
En este día pidamos acrecentamiento de devoción a María Santísima que tan espléndida es con sus devotos; pues promete a los que llevaren puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y abreviación de las penas del Purgatorio.
Vayamos a María, quien nos llama con su voz dulcísima de Madre.
ORIGEN DE LA DEVOCIÓN Y EL MONTE CARMELO
El Carmelo era sin duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo Elías como patrón situándose en el valle llamado Wadi-es-Siah.
A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.
Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.
LA ORDEN CARMELITA
Aquellos primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del Monte Carmelo, convivieron bajo una primera regla que obtuvo en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén, que se llamaba Alberto, y del Papa Honorio III. La regla subrayaba vigorosamente el carácter de soledad y de huída del mundo del modelo de vida monástica: los monjes debían vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza, en silencio, oración, ayuno ... Un planteamiento que se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la espiritualidad de la orden.
En el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia, Francia e Inglaterra a causa de los crecientes peligros de la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir en Tierra Santa.
Sin embargo, muy pronto, se formó una corriente en Inglaterra y en otras partes de Occidente que deseaba adaptar la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras congregaciones religiosas como los franciscanos y los dominicos. De esta forma, se pretendía que los carmelitas pudieran abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales.
En 1247 el Papa Inocencio IV aprobó este cambio de estilo de vida, aunque se abstenían de comer carne y continuaban guardando silencio, llevando un estilo de pobreza y sobretodo, una gran devoción a la Virgen María. Este amor mariano les valió a los carmelitas el aprecio de todos los pueblos donde estaban instalados y el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica en 1286 por el Papa Honorio IV.
En el mismo siglo XIII, uno de los monjes carmelitas, San Simón Stock, recibe de manos de la mismísima Virgen María el escapulario, el símbolo de dicha congregación. Es a partir de entonces cuando nace la imagen de la advocación de Nuestra Señora del Carmen: el Niño y la Madre aguantando el escapulario, la figura típica de dicha devoción mariana.
En los años 1434-1435, la regla sufrió una serie de cambios que fueron aprobados por el Papa Eugenio IV y que no gustaron a ciertos sectores de la orden. Para ellos, la nueva regla suavizaba la observancia más antigua y forzó a que en el siglo XV, Juan Sorteh (1451-1471) empezara a movilizar un nuevo movimiento que llevaría en 1593 a la ruptura de la orden carmelitana en dos bandos.
Los principales miembros de esta reforma en España fueron Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591), dos de los más grandes ejemplos de la mística cristiana. Para constituir su regla, se apoyaron básicamente en la que ya fuera aprobada en 1247 sin incluir las posteriores atenuaciones de 1434-1435. A esta nueva congregación se la llamó Orden de los Carmelitas Descalzos, mientras que los anteriores, fueron conocidos por la Orden de los Carmelitas Calzados o de la Antigua Observancia.
Desde siempre, los hermanos carmelitas, "calzados o sin calzar" han estado al servicio de la sociedad desde los más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros junto a su dimensión espiritual y contemplativa. Visten hábito marrón con el escapulario y capucha y, en ocasiones solemnes, capa y capucha de color blanco.
Según el libro "La Vida Religiosa de la A a la Z" de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con 3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.
LAS MONJAS
No podemos olvidar aquí la rama femenina: las carmelitas. La orden nació en los siglos XIII y XIV, pero no se organizaron como comunidad hasta el 1450 cuando fundaron en Florencia (Italia) el Monasterio de Santa María de los Ángeles. Santa Teresa de Jesús impulsó en España una reforma en la congregación para llevar a cabo una vida de clausura estricta y de oración profunda.
El 7 de febrero de 1562, la santa obtuvo autorización para la erección del Monasterio de San José de Ávila, que se abrió el 24 de agosto de 1562. En él, se siguió la observancia de la regla que ella consideraba "primitiva" y que fue aprobada por Inocencio IV en 1247. En la obra "Camino", escrita por Santa Teresa de Jesús, se destaca la forma de vivir de estas monjas:
"Deben ser capaces de vivir en soledad y estar abiertas a la intimidad con Cristo, buscando en la oración y en la mortificación", como participación activa en su pasión redentora".
Santa Teresa fundó 16 monasterios: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Salamanca y Alba de Tormes de entre otros. A parte de San Juan de la Cruz, el Padre Gracián fue junto a Santa Teresa los impulsores de esta reforma femenina conocida también bajo el nombre de "carmelitas descalzas". El espíritu de Santa Teresa fue difundido fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes países de Europa. De entre muchas monjas que formaron parte de las carmelitas descalzas cabe señalar a Santa Teresa del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux (1873-1897) y a Santa Edith Stein (1891-1942).
En 1996, existían 64 conventos con 823 monjas de la antigua observancia de la orden (carmelitas calzadas), mientras que la fundada por Santa Teresa (carmelitas descalzas) contaba con 877 conventos y 12.278 monjas.
Otras congregaciones: hay un gran repertorio en todo el mundo de grupos religiosos que siguen el espíritu carmelitano que realizan diferentes servicios en los pueblos donde residen, casi todo ellos dedicados a la educación, a los enfermos y a los marginados. Todas estas órdenes fueron fundadas por monjas, sacerdotes o religiosos.
Aquí están: Carmelitas de la Caridad (conocidas también como "las Vedrunas" porqué las fundó Santa Joaquina de Vedruna), Carmelitas Misioneras Teresianas, Carmelitas Terciarios Misioneros, Carmelitas de San José, Carmelitas Teresas de San José, Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús.
EL ESCUDO CARMELITA
El Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por su sencillez, celebre por su antigüedad y sagrado significado. Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevo en vida y el habito de los carmelitas.
Así mismo la parte inferior marrón indica el Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representado a Nuestro Señor Jesucristo. En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María. El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta Elias contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y Elíseo.
En la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas las cuales significan la corona de la Stma. Virgen María, simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias singulares con el que el Señor ensalzo a María.
De la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo sale un brazo que sujeta una espada, se le atribuye al Santo Patriarca Elias, termina en un punta en llama de fuego con esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.
A la vuelta de la espada hay una inscripción en latín que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.
PROMESAS DE LA VIRGEN DEL CARMEN
A los que viven y mueren llevando el Santo Escapulario. El Santo Escapulario es el gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo, haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha sido llamado el SACRAMENTO DE MARIA.
"La creencia general del mundo católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia doncente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario".
"Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento". A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:
Primera promesa: Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareciósele circundada de ángeles la Stma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometióle que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas: "El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno".
Segunda promesa: Estando orando el Papa Juan XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: "Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario".
Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte Sumos Pontifices. Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso.
El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:
"Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus intececiones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano".
CONDICIONES PARA GANAR ESTOS PRIVILEGIOS
Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.
Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.
Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmunitarla por otros rezos.
FUENTE: Radio Estrella del Mar
domingo, 14 de junio de 2009
NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE PRADO NUEVO (El Escorial)
Tristemente, muchos católicos que dicen amar a la Virgen María, satanizan algunas de sus advocaciones y desean la muerte del (o los) vidente(s) y de sus devotos. Esto se ha dado en el caso de la advocación mariana de Nuestra Señora de los Dolores de Prado Nuevo (España), donde muchos critican a los devotos y calumnian a Luz Amparo Cuevas (receptora de las apariciones).
Para hablar de este tema conviene conocer la historia de esta aparición de Nuestra Señora.
Todo empezó el 14 de Junio de 1981, domingo de la Santísima Trinidad. Luz Amparo Cuevas, persona sencilla y humilde, casada y madre de 7 hijos, recibía en Prado Nuevo, (El Escorial- Madrid-España), encima de un fresno, la aparición de la Santísima Virgen, dejándole el siguiente mensaje:
"Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre; que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la pasión de mi HIJO, que está muy olvidada. Si hacen lo que yo digo, el agua de esta fuente curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el Santo Rosario será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración".
Este mensaje fue más tarde completado por la aparición, el 24 de Junio de 1.983, con estas palabras: "Fundad casas de amor y misericordia para los pobres. Hay muchos, muchos que necesitan que se les hable la Palabra de Dios." A este primer mensaje le siguieron muchos más. Se sintetizan algunos de ellos: "El mundo está necesitado de almas víctimas, hijos míos, no solo hay que ser cristiano de nombre, sino practicantes. Muchos rezáis con los labios, pero la oración no sale del corazón. Quiero que la ORACIÓN salga del corazón, porque llegarán a las Moradas." (18-9-83) "Lo que os pido es humildad para poder salvar a las almas. Hay que dar ejemplo, hijos míos: con la humildad y vuestra pureza podréis salvar a la humanidad". (26-5-84) "Amad a vuestros semejantes, hijos míos, porque si no amáis a vuestros semejantes, no amáis a Dios, porque Dios está en cada uno de vuestros semejantes". (31-5-84)
¿QUIÉN ES LUZ AMPARO CUEVAS?
Luz Amparo Cuevas nació en la provincia de Albacete el 13 de Marzo de 1.931. Casada y madre de siete hijos. Residió en San Lorenzo de El Escorial. Apenas sabía leer y escribir. Gravemente enferma de corazón, sanó en una peregrinación a Lourdes. Su marido, de poca salud, cultiva un huerto y es portero suplente en la casa donde Amparo trabaja de asistenta.
Criada en suma pobreza, sacrificio y duro trabajo, desde niña, sin saber rezar, invocaba filialmente a la Stma. Virgen. Siempre ha sentido tierno amor compasivo hacia el prójimo necesitado. Afirma ella que, aunque suponía ha de haber un Ser Supremo, vivía despreocupada de sus deberes religiosos que no practicaba. Pero, a mediados de noviembre de 1.980, oye una voz que le dice: "reza por la paz del mundo y por la conversión de los pecadores. Amaos los unos a los otros. Vas a recibir pruebas de dolor". Efectivamente, comienza a sangrar por la frente y las manos sintiendo agudos dolores y clama: "Pero ¿qué es esto?". Se le muestra el Señor clavado en la cruz y le dice: "Hija mía, esto es la Pasión de Cristo. La tienes que pasar entera". Dice Amparo: "Yo no lo resisto". Le arguye Él: "Si tú en unos segundos no lo resistes, ¿cuánto pasaría Yo, horas enteras en una cruz, muriendo por los mismos que me estaban crucificando? Puedes salvar muchas almas con tus dolores". Le pregunta Jesús si acepta, y ella responde: "Con vuestra ayuda, Señor, lo soportaré". Desde este momento Amparo es otra: al mismo tiempo que intensifica ejemplarmente su vida espiritual, se multiplican en ella tan raros como extraordinarios fenómenos: sangraciones por la frente, ojos, boca, un hombro, espalda, costado, manos, rodillas, pies; unas veces con llagas visibles, otras con sangre sin llagas y otras sin llagas y sin sangre, pero con el correspondiente agudo dolor, según la escena de la pasión que contempla. Se le ha visto en relieve un corazón en el centro del pecho, sangrante atravesado por una espada en figura.- Apariciones del Señor, de la Virgen y de ángeles.- Intenso aroma como de rosas percibido de lejos y como a oleadas.- Idioma desconocido.- Bilocación.- Repetidos mensajes.- Profecías.- Multiplicación de alimentos.- Signos en el cielo.- Numerosas conversiones.- Levitación.- Comunión mística.- Inexplicable grabación de cintas magnetofónicas.- Curación de ajenas dolencias tomándolas en sí misma, etc. Varios de estos fenómenos son muy recientes.
En cuanto a los ataques de sus enemigos, parece que el Señor permite al "Poder de las tinieblas" actuar contra ella, ya por el mismo diablo, ya por quienes la insultan, se burlan de ella y de estas cosas, y la calumnian con palabras por ella oídas o por escritos. Pero también parece que el Señor le tiene anunciado todo esto y le da paciencia para soportarlo.
CONTENIDO DE LOS MENSAJES RECIBIDOS POR AMPARO
Desde su conversión, Amparo considera su ideal preferente ayudar a Jesús a salvar almas. Es lo que entiende que le pide el Señor con tan variados carismas. Así lo expresa sus mensajes recibidos en éxtasis frecuentemente muy dolorosos.
Veamos el principal contenido de tales mensajes. El Señor y la Virgen instan a los hombres a convertirse; de no hacerlo, vendrá un gran castigo. - Se quejan de los pecados de blasfemia, impureza, incredulidad, hipocresía, ingratitud, difusión de doctrinas falsas, incumplimiento de votos religiosos, desamor al prójimo. - En algunos sacerdotes: vida impura, abandono de la oración y del vestido distintivo.- Recepción sacrílega de la sagrada Eucaristía; no se cree en la presencia real; olvido del Sagrario.- No hay agradecimiento ni compasión para el Corazón de Jesús al que se rechaza.- Ofensas a la Stma. Virgen. Se inculcan la Confesión sacramental y la dirección espiritual.- Se pondera el poder impetratorio del santo Rosario cuya devota recitación diaria se recomienda.- La Virgen promete asistir en la muerte a quienes lo rezan diariamente y comulgan los primeros sábados.- Aconseja algo de meditación sobre cada misterio.- Se piden sacrificios para que se salve el mayor número posible de almas.- El dolor es camino ordinario para el cielo.- Comunión los primeros viernes y sábados y también diaria.- Se inculcan repetidamente la humildad y la obediencia. Se insiste en la necesidad y el poder de la oración.- Orar por los que no oran y hacer penitencia por los que no la hacen.- Pedir mucho por España, especialmente por el País Vasco y por todo el mundo.-- Acudir al Padre Eterno. La Virgen nos protegerá siempre.-- Pedir por la conversión de Rusia y por el Papa que va a sufrir mucho.- Oración especial por los sacerdotes.- Rezar por los pecadores y los incrédulos. Ha tenido visiones del cielo y del infierno.- Vida eterna feliz sobre los astros.- La Virgen Dolorosa está siempre pidiendo misericordia por nosotros. Dice la Virgen que se ha manifestado en varios lugares de España, pero que no creen en Ella. Con sus lágrimas está deteniendo el castigo que provocan nuestros pecados.- No hacemos caso de sus avisos.- El Señor y la Virgen dan sus mensajes valiéndose de los más incultos y humildes para que se vea que no son falsos, que son de Dios.-
A mediados de junio de 1981 la Virgen Dolorosa, sobre la copa de un fresno, junto a la fuente, en Prado Nuevo, le ha dicho:
"Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor de mi nombre. Que se venga a meditar la pasión de mi Hijo que está completamente olvidada. Si se hace lo que Yo digo, habrá curaciones: este agua curará... Haced penitencia, haced oración. El castigo está muy próximo. Será el juicio de las naciones, el día del Creador. Si no hacemos caso de la Virgen, no habrá trabajo, habrá muchas miserias, sobre todo en España. Los que están en gracia de Dios, que no teman no les afectará en nada el castigo que enviará el Señor. Di a todos que procuren hacer apostolado en cualquier parte del mundo; que necesitan muchas almas el mensaje de su Madre celestial. Haced, hijos míos, haced muchos sacrificios por los pecadores. Muchos están en el infierno porque no han tenido quien rece por ellos. Haced caso. Mandad mis mensajes por todo el mundo. Sé humilde. Sin humildad no se ganan almas.Muchos creen que esto tuyo es obra de Satanás. No lo creas, hija mía, Satanás destruye, no construye. Para darles las moradas celestiales a las almas su Padre misericordioso está esperando que se conviertan. Me están crucificando diariamente por su falta de amor a los demás. Por su impiedad, Dios va a castigar sin piedad.Llamo a los que han sido humillados, calumniados por mi causa. Hijos míos, estoy en vosotros ¿a quién podéis tener miedo? Tenéis que ser fuertes. Date cuenta, hija mía, de que Yo estoy con todos los que tienen buena voluntad. Y, estando Yo, nada temáis. Reparemos ¡pobres almas, qué pena me dan! Estoy día y noche en el Sagrario por todos. Me encuentro allí presente como el mejor de los padres, como el amigo más fiel, con un amor inmenso ¡Pobres pecadores! No merecen estos sacrificios tuyos, míos y los de tantas almas escogidas para su salvación. Tú, hija mía, no te alejes de Mí. Te espero día y noche, Dame consuelo. Abandónate en Mí y diles a todos que los espero, que quiero salvarlos a todos con mi Corazón. Que visiten a su Prisionero. Sé humilde. No te abandones. Haz penitencia por los pobres pecadores. Adiós, hija mía, te doy mi santa Bendición".
«Haced apostolado por todas las parte del mundo, hijos míos, extended los mensajes, hijos míos ¡Cuántos se ríen de mis mensajes, hijos míos! Llevadlos por todos los rincones de la tierra». La Virgen, 1 de Octubre de 1983.
«Os prometí que todos aquellos que hagan todos los días una visita al Santísimo, y que confiesen los primeros sábados de mes sus culpas y comulguen, y recen el santo Rosario; os prometí, hijos míos, que os preservaría del fuego del Infierno.
Pues ahora, hijos míos, os voy a prometer otra cosa: Todos aquellos que cumplan con todas estas cosas, pasarán también por el Purgatorio; pero no irán a pasar las penas de Purgatorio, sino sólo a ver las penas de las que se han librado cumpliendo estas cosas. Por eso, sin sufrir tales penas, entrarán en las moradas celestiales». La Virgen, 3 de Diciembre de 1983.
«Lo que os pido es humildad para poder salvar a las almas. Hay que dar ejemplo, hijos míos: con la humildad y vuestra pureza podréis salvar a la humanidad». La Virgen, 26 de Mayo de 1984.
«Amad a vuestros semejantes, hijos míos, porque si no amáis a vuestros semejantes, no amáis a Dios, porque Dios está en cada uno de vuestros semejantes». La Virgen, 31 de Mayo de 1984.
«Dios Padre perdona a todo el que pide perdón; está con los brazos abiertos esperándoos a todos, hijos míos. Acercaos al sacramento de la Confesión». La Virgen. 21 de Junio de 1984.
«No os abandonéis en la oración (...). Pedid gracias, hijos míos, que, si vuestras oraciones salen de dentro de vuestro corazón, todo lo que pidáis se os concederá». La Virgen. 5 de Abril de 1986.
«Todos los que acudáis a este lugar recibiréis gracias especiales y muchos seréis sellados con este sello especial (la Cruz), el sello de los escogidos». La Virgen, 2 de Abril de 1988.
«Venid a María, que María es el camino recto y seguro para ir a Jesús. Dios Padre me ha puesto como camino de salvación, como puerta del Cielo, para que todos entréis por mí para ir a Jesús». La Virgen. 6 de Agosto de 1988.
«Prometo a todos los que hayan acudido a este lugar, en el momento de su agonía manifestarme con todos los ángeles del Cielo, santos y bienaventurados». El Señor, 1 de Julio de 1989.
«Hijos míos, cuidad este lugar. Este lugar está consagrado; las plantas virginales de María lo han pisado». El Señor. 6 de Octubre de 1990.
«El amor es el que prevalecerá en el Cielo. Practicad esa virtud tan importante, la virtud de la caridad. Amaos unos a otros, como está escrito, y practicad los mandamientos». El Señor. 1 de Diciembre de 1990.
«Todos aquellos que ayudan a mi Obra les daré un galardón, y ese galardón será la entrada para entrar en el Cielo». El Señor, 5 de Octubre de 1991.
«Todo aquel que colabore a esta Obra, yo iré a recibirlo en la hora de la muerte». La Virgen, 5 de Marzo de 1994.
«Acudid a este lugar, que recibiréis gracias especiales en vuestros corazones, hijos míos». La Virgen. 3 de Junio de 1997.
«Prometo no desaparecer de este lugar. Mis palabras se acabarán pero mi presencia seguirá». El Señor. 2 de Enero de 1999.
"Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte». La Virgen. 1 de Enero del 2000
«Id al sagrario cuando encontréis dificultades, y allí me encontrareis, para daros fuerzas y ánimos para que sigáis adelante». El Señor. 4 de Agosto de 2001.
«Acercaos diariamente a la Eucaristía. Fortaleceos de mí, hijos míos. Mi Cuerpo es una verdadera comida y una verdadera bebida; alimentaos de él, hijos míos». El Señor. 5 de Enero de 2002.
Fuente: Revelaciones Marianas.com
sábado, 16 de mayo de 2009
SAN SIMÓN STOCK, EL MENSAJERO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Pero hay un documento que nos invita más bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración que llevaban los solitarios del santo monte, «como abejas del Señor en las colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual», según hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota: «Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz». Con esta noticia concordaría el Viridárium de Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de concordarlas razonablemente.
Con el agravarse de la situación de los cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado a Europa. Algunos, los más perfectos (dice Grossi), «tenían miedo a tal aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu; pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue reforzada con una aparición de la Santísima Virgen» (Guillermo de Sanvico). Así en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a los diversos países de Europa.
A Inglaterra se dirigieron dos expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwick, y el segundo en Aylesford, en el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama de eximia santidad, «dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por divina inspiración».
Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido en Europa, y en él Simón Stock era llamado “milagrosamente” al oficio de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.
La Orden sufría en toda su gravedad las consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al Papa Inocencio IV y también a los próceres seculares. De hecho, desde 1247 a 1252 consiguió del Papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación más antigua está concebida en estos términos:
«San Simón... suplicaba constantemente a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen, diciendo con toda devoción: “Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los Carmelitas da privilegios, Estrella del mar” (Flos Carméli, vitis florígera, Splendor cœli, virgo puérpera, singuláris. Mater mitis, sed viri néscia Carmelítis da privilégia, Stella maris). Se le apareció la bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: “Este será el privilegio para ti y para todos los Carmelitas, que quien muriere con este hábito no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará” (Hoc erit tibi et cunctis Carmelítis privilégium: quod in hoc hábitu móriens, ætérnum non patiétur incéndium, id est, in hoc móriens salvábitur)».
Tal fue la gran promesa, que originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.
Lo restante de la vida de San Simón se confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la grande obra que Dios le reservara.
Después de veinte años de gobierno (según un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).
La fama de santidad que le había acompañado en vida se acrecentó después de la muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo, y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.
ORACIÓN
Oh Dios, que cada año nos regocijas con la solemnidad de tu Confesor el bienaventurado San Simón, concédenos propicio que cuantos celebramos su nacimiento para el Cielo, imitemos también sus acciones. Por J. C. N. S. Amén.
















