Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de junio de 2020

RECUERDOS DE UN PASADO GLORIOSO: PROCESIÓN PAPAL DE CORPUS CHRISTI

Pío XII en una procesión de Corpus Christi (fecha desconocida)
     
El papa Urbano IV, mediante la bula “Transitúrus de hoc mundo” del 11 de Agosto de 1264, extendió a toda la Iglesia la fiesta del Corpus Christi (que ya se celebraba desde 1246 en Lieja); y desde entonces se han hecho imponentes procesiones en honor al Señor Sacramentado, tanto que el Concilio de Trento las describe como imagen del triunfo de la Verdad Católica sobre el error y la herejía.
 
El triunfo de la Iglesia (Jan Ikjens. México, Museo del Palacio de San Carlos)
  
Roma, en cuanto Madre y Cabeza de todas las iglesias del orbe, no se quedaba atrás, y la procesión papal de Corpus era uno de los eventos más sublimes durante el año litúrgico. Pero como todo elemento del Catolicismo tradicional, no sobrevivió al infame huracán del Vaticano II, hasta el punto de ver esperpentos como un “papamóvil” de estacas cubierto por un toldo ridículo y barato transitando al atardecer por la vía Merulana, megafonía de pasajes bíblicos incomprensibles en tiempos del “Emérito” Ratzinger (aunque el uso de la camioneta surgió en el Corpus de 1964 por Montini), por no hablar del año pasado cuando Bergoglio (que dicho sea de paso, profesó la herejía luterana de la empanación) delegara al cardenal Ángelo De Donatis la procesión a pie mientras él iba en un automóvil, o peor, este Annus horríbilis satanísque en el que la jerarquía modernista prefiere secundar la demolición orquestada por la Sinarquía vía plandemia, antenas 5G y protestas por la muerte de un sujeto de dudosa reputación (y para más inri, pagadas por el judío György Schwartz Szűcs) que el honrar al que creen (sin serlo) es su “Dios Sacramentado”.
  
Pero bueno, a continuación, os traemos cómo era el Corpus en la Corte Papal en épocas más católicas y pacíficas, según describiera Gaetano Moroni, caballero pontificio:  
En cuanto a la institución de las procesiones, algunos pretenden con Onofre Panvinio OSA que Urbano IV había instituido juntamente con la fiesta la procesión, que en tal día se suele hacer, otros la atribuyen a Juan XXII en 1316, no habiendo Urbano IV hablado de procesión en la bula Transitúrus, sino solamente de la fiesta, sobre lo cual hay que ver a Ferrari, verbo Fiesta núm. 61. Todavía hay algunos que son del parecer que comenzase con la misma fiesta el llevarse en procesión el Santísimo Sacramento dentro del ostensorio, el cual siempre tuvo a honor grande de acompañar con la mayor pompa posible además del clero, los emperadores, los reyes, los magnates y los magistrados públicos, cantando himnos y cánticos sagrados y llevando cirios y candelabros dobles encendidos. Andando el tiempo crecerían maravillosamente por el esplendor y el decoro que se propagó en todas partes y por toda la Iglesia universal.
   
En Roma, testifica Filippo Bonanni, Numísmata Pontíficum, tomo II, pág. 665, no siempre los Papas llevaron en procesión el Santísimo con el mismo rito, como él observó en los Diarios de maestros de ceremonias, ni en el mismo lugar, ni circunscrito en el mismo camino.
  
Nicolás V Parentucelli fue l primer Papa, por testimonio del citado Stefano Infessura, en Ludovico Antonio Muratori, Rerum Italicárum, tomo III par. I pág. 1131, en introducir el uso de llevar el Santísimo Sacramento en la solemne procesión del Corpus Christi, llevándolo acompañado de los Cardenales, arzobispos, obispos y por todo el clero de las iglesias de Roma el 8 de Junio de 1447, primer año de su Pontificado, a pie desde San Pedro hacia la Puerta del Castillo, una de las siete puertas cerradas de Roma que toma el nombre del vecino Castillo de San Ángel.
  
Antes solía hacerse desde la basílica lateranense, como catedral del Romano Pontífice, hasta la iglesia de San Clemente y de hecho en 1448 lo practicó el mismo Nicolás V, llevando al Venerable desde la misma basílica a San Clemente y de regreso a San Juan, lo que se lee también en su vida escrita por Domenico Giorgi. Agrega Infessura que esto sucedió el 23 de Mayo y que en la tarde el Papa regresó a caballo al palacio Vaticano pasando por la región de Trastévere.
  
Se ignora precisamente cuándo vino a establecerse el hacer la procesión en la basílica de San Pedro. Es verdad que Sixto V con la bula Egrégia del 23 de Febrero de 1586, regulando las Capillas y funciones Pontificias, prescribe que esta augusta procesión desde la Capilla Sixtina tuviese término en la basílica vaticana.
  
No será superfluo que aquí se informen diversos ejemplos sobre el modo con el cual los Papas llevaron el Santísimo. En 1486 Inocencio VIII lo llevó en la silla gestatoria con la mitra en la cabeza, y Alejandro VI en 1496 lo hizo del mismo modo, si bien  Juan Burcardo le atribuye al segundo el llevarlo en la silla gestatoria y por primera vez en 1494. Julio II lo llevó en 1504 con la mitra en la cabeza y en la silla gestatoria. León X en 1513 lo llevó sentado con la cabeza descubierta, pero en 1518 lo hizo con la mitra preciosa en la cabeza, considerando que fuese más conveniente usar la mitra mientras iba en la silla gestatoria; Clemente VII lo llevó en 1532 a pie con solo el birrete blanco en la cabeza; Pablo III en 1535 sentado con la mitra; Pío IV en 1560 sentado con el trirregno en la cabeza; San Pío V en 1566 a pie con el trirregno y, dejando esto, fue con el birrete; Gregorio XIII en 1572 lo llevó también a pie y con el birrete, pero después la congregación por él instituida para la reforma de las ceremonias de la Capilla Pontificia, juzgó ser más decente que en esta función el Pontífice llevase el Santísimo Sacramento en la silla gestatoria con la mitra, según el uso introducido por Alejandro VI y es por eso que en tal modo lo llevó en 1573; Sixto V en 1585 lo llevó a pie con la cabeza descubierta; Gregorio XIV en 1590 en la silla gestatoria con la mitra, y en el mismo modo lo llevó Inocencio IX en 1591; Clemente VIII en 1592 fue a pie con la cabeza descubierta, como hizo Pablo V en 1605, el cual después de 1615 fue en la silla gestatoria con la cabeza descubierta y en 1616 con la mitra preciosa. Lo mismo practicó Gregorio XV en 1621; Urbano VIII en 1631 fue a pie con la cabeza descubierta y en el 1639 en la silla gestatoria con la mitra, tal como fue imitado en 1645 por Inocencio X.
  
El tálamo (Vaticano, Museo Lateranense)
   
Alejandro VII Chigi, el cual no pudiendo en el primer año de su pontificado hacer el recorrido a pie por la incomodidad que le quedó por la cortada sufrida para la extracción del cálculo mientras era nuncio en Colonia, ni queriendo andar como sus predecesores sentado en la silla gestatoria, introdujo una nueva práctica: con el diseño de Bernini hizo hacer una máquina llamada Tálamo sobre la cual debiese llevar genuflexo al Santísimo, como aparece en una medalla suya informada por Claudio de Molinet, História Summórum Pontíficum per Numísmata, pág. 139, París, 1679, por Bonanni, Numísmata Pontíficum, tomo II, n. 26 y por Ridolfino Venuti, Numísmata Romanórum Pontíficum, pág. 271, con el lema Procedámus et adorémus in Spíritu et veritáte; también por el verdadero diseño de dicha máquina publicado en cobre por Carlo Ceci en 1655.
   
La máquina antigua estaba formada a guisa de un genuflexorio, toda dorada con vaghi tallados y con cabezas de serafines, estando elevada por medio de dos travesaños forrados de terciopelo rojo por los palafreneros Pontificios. En los pies había un escabel hecho a guisa de faldistorio con cojín recamado de oro, con flecos y bordura similares, sobre el cual el Papa apoyaba los brazos. En medio de la máquina habíase un perno con pedestal de madera dorada para colocar la palla forata en la cual fijar el ostensorio que el Papa debía tener con las manos estando arrodillado. En torno a los pies había un reparo de terciopelo rojo lleno de crin, a fin que no se pudiese descorrer y un cíngulo, o sea, faja, para sostener a la persona, para que no hiciese toda la fuerza con las rodilas quendando apoyada a ella. Poco diverso es el tálamo o máquina que se usa hoy en día, no estándose sobre el replano el genuflexorio sino una mesita giratoria con el perno para establecer el ostensorio, teniendo delante una silla y hecha en modo que poniéndose a sentarse el Pontífice y acercándose a la mesita viene esta asegurada con firmeza. Y así como el Papa suele usar un gran manto o pluvial blanco, su amplísima capa hace figurar al Pontífice como si estuviese arrodillado, mientras que ya diversos Pontífices han adoptado el rito de portar el Santísimo Sacramento sentados como después se dirá.
  
Alejandro VII Chigi en la procesión del Corpus Christi del 27 de Mayo de 1655. (Giovanni Maria Morandi. Nancy, Museo de Bellas Artes).
   
En 1655 Alejandro VII llevó al Venerable arrodillado sobre el tálamo con la cabeza descubierta, pero no abolió el uso de llevarlo en la silla gestatoria como erróneamente creyó el citado Molinet, pág. 818, ni ordenó que en lo venidero lo llevase el Pontífice arrodillado. Luego Clemente IX en 1668 lo llevó como Alejandro VII y otro tanto hicieron Clemente X en 1670 e Inocencio XI en 1677, el cual sin embargo en 1680 fue en la silla gestatoria con la mitra en la cabeza. Inocencio XII en 1691 llevó el Santísimo en la silla gestatoria con el birrete; Clemente XI en 1701 a pie con la cabeza descubierta y en 1706 arrodillado sobre el tálamo con la cabeza descubierta, como hizo Inocencio XIII en 1721. Benedicto XIII lo llevó a pie con la cabeza descubierta, pero después de él Clemente XII en 1730, Benedicto XIV en 1740, Clemente XIV desde 1769 y Pío VI desde 1775, todos lo llevaron de rodillas en el tálamo y con la cabeza descubierta. Pío VII, creado Papa en 1800, lo llevó igualmente con la cabeza descubierta y arrodillándose sobre el tálamo, pero después en 1816 lo llevó sentado y con la cabeza descubierta, modo el cual fue adoptado por León XII en 1824, por Pío VIII en 1829 y en 1832 por el reinante Pontífice Gregorio XVI ya que en 1831 no intervino en la procesión.
  
Caballero GAETANO MORONI, Las capillas pontificias, cardenalicias y prelaticias, Venecia, 1841, págs. 281-284. Traducción propia.

miércoles, 3 de agosto de 2011

SAN PEDRO JULIÁN EYMARD, APÓSTOL DE JESÚS SACRAMENTADO

Desde MILES CHRISTI

«Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.» Jn 15, 10

San Pedro Julián Eymard

San Pedro Julián nació cerca de Grenoble, en Francia, el año 1811. Recorrió varios caminos hasta encontrar su vocación definitiva, pero siempre, en todas las etapas de su vida, se empleó a fondo, sin desviaciones.

Quizá la fortaleza de su carácter la recibió de la formación cristiana y austera que le dio su madre. Desde muy niño acompañaba a su madre, a la iglesia, muy de mañana, para asistir a la Misa y comulgar.

Eymard realizó también, hasta los 18 años, un duro trabajo con su padre en una prensa de aceite. Pero no olvidaba la piedad. Las horas libres las pasaba en el templo. Y de este modo surgió en él la vocación religiosa.

Su padre se oponía rotundamente. Pero Pedro Julián no cejaba en su empeño. Estudiaba latín a escondidas, en los ratos libres, y de este modo se preparaba lo mejor posible para cuando llegara el momento oportuno.

Por fin intervino el sacerdote Guibert, futuro cardenal y arzobispo de París, y su padre cedió. Julián entró en el noviciado de los Oblatos de Marsella. Pero la dura disciplina le debilitó y hubo de dejarlo.

Estuvo después en el seminario de Grenoble, donde fue ordenado sacerdote. Trabajó cinco años en varias parroquias, y luego ingresó en los Padres Maristas de Marsella, donde desempeñó diversas tareas.

Insignia de los Padres Maristas, congregación en la que San Pedro Julián Eymard colaboró durante algunos años

Desde que, de niño, acompañaba a su madre a la iglesia, se distinguió por su ardiente amor al Santísimo Sacramento. Sentía hacia él una atracción irresistible, un vivo deseo de contrarrestar las tristes secuelas que había dejado el jansenismo, siempre prontas a rebrotar.

El jansenismo, con su rigorismo exagerado en la piedad, alejaba a muchas almas de los Sacramentos, en especial el de la Eucaristía

De aquí nació el deseo de fundar una congregación dedicada exclusivamente al culto eucarístico. Dejó la Congregación de los Maristas y fundó la Congregación del Santísimo Sacramento. Sus miembros, llamados vulgarmente Sacramentinos, se dedican a adorar al Señor en la Eucaristía, día y noche, como carisma principal de su apostolado.

Fundó además la Congregación de Religiosas Siervas del Santísimo Sacramento. También organizó la archicofradía del Santísimo Sacramento, que se estableció en muchas parroquias. Promovió por todo el mundo, y con todos los medios a su alcance, el culto a la Eucaristía. Este era su mensaje: "Sólo en la vuelta a Cristo Sacramentado está la salvación".

En una de sus correrías apostólicas conoció Eymard a la señorita Tamisier. Ingresó Tamisier en la Congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento. Luego recorrió diversos países, como viajera del Santísimo Sacramento y como organizadora de los Congresos Eucarísticos, que se siguen celebrando con notable provecho. El primero fue en Lille en 1881.

Tenía también San Pedro Julián una tierna devoción a la Virgen María. En una ocasión terminaba así su predicación: "Honremos a María con el título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento". Y desde entonces María es invocada con este título, que sus Hijos propagan por doquier.

San Pedro Julián Eymard honraba a la Santísima Virgen con el título de "Nuestra Señora del Santísimo Sacramento" 

San Pedro Julián murió el 1 de agosto de 1868. Muy pronto se extendió su devoción. El Papa Juan XXIII lo canonizó el año 1962.

ORACIÓN

Te rogamos, Señor, que nos proteja la intercesión y nos informe la piedad de san Pedro Julián que fue eximio amante del sagrado Misterio del altar. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 30 de julio de 2011

MARÍA SANTÍSIMA EN LA VIDA Y APOSTOLADO DE SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

 
"A quien Dios quiere hacer santo, lo hace gran devoto de Santa María" (San Luis María de Montfort)

Un apóstol eminente de la Eucaristía, san Pedro Julián Eymard, es también un fiel devoto de la Virgen María. Ella ha tenido un lugar especial en su vida y, al final de su camino, la ha honrado con un título particular, el de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.

San Pedro Julián Eymard, apóstol de Jesús Sacramentado

El primer santuario y el más querido de su corazón, fue el de Laus. Situado a 80 kilómetros de La Mure, en la diócesis de Gap, Notre-Dame de Laus era, después del siglo XVII, un centro de peregrinación que destacaba en la Provenza y el Delfinado. A la edad de once añós, Pedro Julián, llega allí, solo, y mendigando el pan. Fue allí, dirá más tarde, donde, por primera vez, conocí y amé a María.

El Santuario de Nuestra Señora de Laus es recordado porque allí, entre 1674 y 1717, la Virgen se apareció a la beata Benita Rencurel, y desde entonces se han dado muchos milagros en el lugar de las apariciones

En Laus, María le enseña a Pedro Julián a abrirse al amor. Hace la primera comunión a la edad de doce años, y manifiesta su deseo de ser sacerdote, aunque su padre se oponga a su aspiración. En una nueva peregrinación a Laus Pedro Julián recibe, del Padre Touche, la confirmación de su vocación y la gracia de comulgar todos los domingos, una excepción en aquella época

Más decidido que nunca, se pone a aprender latín, solo, a escondidas de su padre. En el mes de agosto de 1828, estando al servicio de un sacerdote en el hospicio de Saint-Robert, a las puertas de Grenoble, se entera accidentalmente de la muerte de su madre. Se dirige rápidamente a la capilla del hospicio para encomendarse a María. "Bendije a Nuestra Señora De Laus, anotará más tarde, y el día en que la tomé por madre cuando murió mi pobre madre, le pedí, postrado a sus pies en la capilla de Saint-Robert, la gracia de ser un día sacerdote. (17 de marzo de 1865) A partir de esta época, escribirá más tarde, experimenté siempre, la protección de María, de una manera muy especial, (3 de septiembre de 1839). 

Su entrada en los Maristas en 1839 llena sus expectativas: llegar a ser religioso en una Sociedad que lleva el nombre de María y que es su familia de una manera muy especial. Hace su noviciado en Lyón, durante algunos meses, y desde entonces, el santuario de Nuestra Señora De Fourvière se convierte en su lugar privilegiado de oración: sube allí por lo menos dos veces a la semana. En su retiro de entrada en el noviciado, escribe: He sentido en mí un gran deseo de vivir de la vida de la Santísima Virgen y de hacer un estudio continuado de su humildad, de su obediencia y de su amor divino; de pedir las luces del Espíritu santo por María para conocer la voluntad de Dios sobre mí... para obtener el espíritu de la Sociedad de María. ( 28 de agosto 1839).

Santuario de Nuestra Señora de Fourvière, uno de los santuarios que San Pedro Julián Eymard visitaba frecuentemente en peregrinación

En el Corpus de 1845, experimenta una atracción eucarística muy fuerte que va a marcar su ministerio. El 21 de enero de 1851, estando orando en Fourvière, recibe la inspiración de consagrarse a una obra eucarística. Descubre que la Eucaristía es el remedio a la indiferencia religiosa y a la increencia moderna. Una nueva gracia en La Seyne-sur-Mer, el 18 de abril de 1853, le confirma en su deseo. Orienta a los jóvenes, se prepara con los sacerdotes y laicos para crear una nueva obra eucarística. En realidad, su proyecto quedará corto, pero tiene la conciencia de que la Virgen María le está guiando hacia esta vocación nueva, que siente en su corazón.

Fue Nuestra Señora quien le señaló a San Pedro Julián Eymard que su apostolado será propagar el amor y la reparación a Jesús Sacramentado

Después de que varios años de reflexión prudente y de combate interior, alentado por el papa Pio IX, funda a la congregación del Santísimo Sacramento en París el 13 de mayo de 1856.

Meditando sobre María, durante su gran retiro de Roma, anota en efecto: Le debo (a María) la perseverancia, la vocación, sobre todo la gracia del Santísimo Sacramento. Ella me ha dado a su Hijo como su servidor, su hijo predilecto (11 de marzo de 1865).

O todavía poco después: ¡Cómo (María) me ha conducido de la mano, solo, hasta el sacerdocio! ¡Después, al Santísimo Sacramento! (17 de marzo 1865) De Nazareth, Jesús fue al Cenáculo, y María fijó allí su estancia!.


NUESTRA SEÑORA DEL SANTISIMO SACRAMENTO, ¿POR QUÉ?

El título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento fue dado a María por San Pedro Julián Eymard en mayo de 1868, mientras que hablaba a sus principiantes. Algunos años más tarde él describió lo que debe parecer su estatua: "La Virgen santa tiene al niño en sus brazos y él sostiene un cáliz en una mano y una hostia en la otra". Él les suplicó a que invocaran a María como "¡Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega por nosotros que recurrimos a ti!". 

Imagen de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, tal como la describió San Pedro Julián Eymard

Pío IX enriqueció la invocación con indulgencias. Dos veces, San. Pío X hizo lo mismo. El 30 de diciembre de 1905, él concedió una indulgencia de 300 días al fiel que ore: “Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega para nosotros.” Y dirá después "este título, de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, es quizás el más significativo de todos".

San Pío X, buscando enfervorizar al creyente hacia la Sagrada Eucaristía, concedió 300 días de indulgencia a los devotos de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento

En 1921 la Sagrada Congregación para los Ritos autorizó a las Congregaciones del Santísimo Sacramento a celebrar cada año, el día 13 de mayo, la "conmemoración solemne de la Santísima Virgen" con la intención de honrar a María bajo título de "Nuestra Señora del Santísimo Sacramento".

El papa Juan XXIII codificó el título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento cuando declaró a Santo a Pedro Julián Eymard, el 9 de diciembre de 1962, al final de la última sesión del Concilio Vaticano II.


ORACION A NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Virgen María, Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, gloria del pueblo cristiano, gozo de la Iglesia universal, ruega por nosotros y concede a todos los fieles verdadera devoción a la Sagrada Eucaristía, siendo dignos de recibirla cada día.

Antífona: Oh Augustísimo Sacramento, en el cual recibimos a Cristo, se renueva la Memoria de su Pasión, el alma se llena de gracia y nos es dada en prenda la vida futura!
V. Les has dado pan del cielo
R. Que contiene en sí todo deleite.

ORACIÓN
Oh Dios, que nos dejaste en este sacramento admirable el memorial de tu pasión y de tu Cruz; concédenos, te suplicamos, que de tal modo veneremos los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre para que podamos siempre gozar de los frutos de tu Redención. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 29 de julio de 2011

DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, POR SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

Desde STAT VERITAS- Vía MILES CHRISTI

Fragmento de "Obras Eucarísticas de San Pedro Julián Eymard"

III

PARTICIPAR todos los días en la santa Misa. Ello atrae las bendiciones del cielo para el día. Oyéndola cumpliréis mejor todos vuestros deberes y os veréis más fuertes para llevar la cruz de cada día. La misa es el acto más santo de toda la religión; nada tan glorioso para Dios ni tan provechoso para vuestra alma como el oírla con piedad y con frecuencia. Esta es la devoción privilegiada de los santos.

La misa encierra todo el valor del sacrificio de la cruz, que aplica a cada uno: uno mismo es el sacrificio del calvario y el del altar, iguales la víctima y el sacerdote, Jesucristo, que también en el altar se inmola de un modo real y eficaz, aunque incruentamente. ¡Ah! Si después de la consagración os fuese dado ver en toda su realidad el misterio del altar, vierais a Jesucristo en cruz, ofreciendo al Padre sus llagas, su sangre y su muerte para salvación vuestra y la del mundo. Vierais cómo los ángeles se postran alrededor del altar asombrados y casi espantados ante lo que se ama a criaturas indiferentes o ingratas. Oyerais al Padre celestial deciros como en el Tabor contemplando a su Hijo: "Este es mi Hijo muy amado y el objeto de mis complacencias; adorad y servidle de todo vuestro corazón."

La Santa Misa es la renovación incruenta del Sacrificio de Cristo en la Cruz

Para caer en la cuenta de lo que vale la santa Misa, preciso es no perder de vista que el valor de este acto es mayor que el que juntamente encierran todas las buenas obras, virtudes y merecimientos de todos los santos que haya habido desde el principio del mundo o haya de haber hasta el fin, sin excluir los de la misma Virgen santísima. La razón está en que se trata del sacrificio del hombre-Dios, el cual muere en cuanto hombre, y en cuanto Dios eleva esta muerte a la dignidad de acción divina, comunicándole valor infinito. Infunde respeto el oír cómo el concilio de Trento expone esta verdad: "Como en el divino sacrificio que se ofrece en la misa es contenido y se inmola incruentamente el mismo Jesucristo que una sola vez se inmoló de un modo incruento en la cruz, enseña este santo Sínodo que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio y que alcanzaremos por este medio en el momento oportuno misericordia, gracia y ayuda siempre que nos acerquemos a Dios con corazón sincero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes. Porque, aplacado el Señor por esta oblación, nos perdona nuestros crímenes y pecados, por grandes que sean, otorgándonos la gracia y el don de la misericordia. Una sola y una misma es la víctima ofrecida, uno solo y uno mismo el que ahora se ofrece por ministerio de los sacerdotes, y entonces se ofreció a sí mismo sobre la Cruz, no habiendo más diferencia que la del modo de oblación. Mediante este sacrificio incruento recíbense muy copiosamente los frutos de aquel cruento, sin que, por consiguiente, se menoscabe en lo más mínimo el valor de aquél. Según la tradición de los apóstoles, este sacrificio es ofrecido no solamente por los pecados, penas, satisfacciones y demás necesidades de los vivos, sino también por los difuntos en Cristo, cuyos pecados no están cabalmente purgados" (1). ¡Qué lenguaje éste que emplea la Iglesia!

He aquí una de las virtudes de la Misa: no sólo se ofrece por la Iglesia peregrina en la tierra (los vivos), sino también por la Iglesia penitente en el purgatorio (los fieles difuntos). (Cuadro "Misa por las Ánimas del Purgatorio", escuela del Potosí, S. XVII)

Para glorificar sin cesar a su Padre, Jesús adoptó el estado de víctima; para que, poniendo el Padre los ojos en El, pueda bendecir y amar la tierra; para continuar su vida de Redentor, asociarnos a sus virtudes de Salvador, aplicarnos directamente los frutos de su muerte participando dentro de su ofrenda y enseñándonos a sacrificarnos junto con El; y también para ponernos a mano, como a María y a Juan, el medio de asistir a su sacrificio.
IV

Habiendo Jesús reemplazado todos los sacrificios de la antigua ley por el sacrificio de la misa, ha encerrado en éste todas las intenciones y todos los frutos de aquéllos.

La Muerte de Jesús en la Cruz remplaza y suprime los sacrificios del Antiguo Testamento

Conforme a las órdenes recibidas de Dios, los judíos ofrecían sacrificios por cuatro fines, a saber: para reconocer su supremo dominio sobre toda criatura; para agradecerle sus dones; para suplicarle siguiera concediéndoselos y para aplacar su cólera irritada por sus pecados. Todo esto lo hace Jesús, y de un modo tanto más perfecto cuanto que en lugar de toros y carneros se ofrece El mismo, hijo de Dios y Dios como su Padre.

Adora, por tanto, a su Padre; por todos los hombres, cuyo primogénito es, reconoce que de El viene toda vida y todo bien; que sólo El merece vivir, y que cuanto es, sólo por El existe; y ofrece su vida para protestar que, por venir todo de Dios, de todo puede El disponer libre y absolutamente.

Como Hostia de alabanzas, da gracias a su Padre por todas las gracias que le ha concedido a El y, por medio suyo, a los hombres todos; hácese nuestra perpetua acción de gracias.

Es víctima de propiciación, pidiendo sin cesar perdón por los pecados que continuamente se renuevan, y desea asociar al hombre a su propia reparación, uniéndoselo en la ofrenda.

Es, finalmente, nuestro abogado, que intercede por nosotros con lágrimas y gemidos desgarradores; y cuya sangre clama misericordia.

Cristo, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas a Dios Padre, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. (Paráfrasis de Hebreos  V, 7- 9)

V

Asistir a la santa misa es unirse a Jesucristo; es, por tanto, para nosotros el acto más saludable.

En ella recibimos las gracias del arrepentimiento y de la justificación, así como ayuda para evitar las recaídas.
En ella encontramos el soberano medio de practicar la caridad para con los demás, aplicándoles, no ya nuestros escasos méritos, sino los infinitos de Jesucristo, las inmensas riquezas que a nuestra disposición pone. En ella defendemos eficazmente la causa de las almas del purgatorio y alcanzamos la conversión de los pecadores.

La misa es para el cielo entero un motivo de gozo y produce a los santos un aumento de gloria exterior.

"Sólo en el Cielo conoceremos el gran valor que tiene la Santa Misa", dice San Juan María Vianney, "Cura de Ars" sobre el Santo Sacrificio de la Misa

VI

El mejor medio de asistir a la santa misa es unirnos con la augusta víctima. Haced lo que ella, ofreceos como ella, con la misma intención que ella, y vuestra ofrenda será así ennoblecida y purificada, siendo digna de que Dios la mire con complacencia si va unida a la ofrenda de Jesucristo. Caminad al calvario en pos de Jesucristo, meditando las circunstancias de su pasión y muerte.

Pero, por encima de todo, uníos al sacrificio, comiendo junto con el sacerdote vuestra parte de la víctima. Así la misa logra toda su eficacia y corresponde plenamente a los designios de Jesucristo.

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día." A eso nos invita Jesús: no sólo a asistir a Misa, sino también a comulgar frecuente y dignamente

¡Ah! Si las almas del purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ven tajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella.

NOTA

(1) Sesión 22ª (17- IX- 1562), "Sobre el Santo Sacrificio de la Misa" cap. 2

jueves, 23 de junio de 2011

SERMÓN DEL JUEVES DE CORPUS CHRISTI, POR EL PADRE BASILIO MÉRAMO


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

Este jueves de Corpus Christi junto con el Jueves Santo y el Jueves de la Ascensión son los días más solemnes de la liturgia católica.

La fiesta del Corpus Christi está íntimamente ligada con el Jueves Santo, con la Santa Misa y con el sacerdocio; eso hace que sea como el centro, el corazón de la Iglesia expresado a través de la liturgia de este jueves de Corpus. Y la relación que hay entre el Jueves Santo y el de Corpus, consiste en que el Jueves Santo nuestro Señor instituyó el sacerdocio y la Santa Misa. Mandó a sus apóstoles efectuar en conmemoración de Él, de ese testamento, de esa alianza pactada con su sangre por el rescate que Él pagó, redimiéndonos del pecado y del poder de Satanás, la institución de esa conmemoración ocurrida en la Cena del jueves Santo; fue una anticipación del Sacrificio cruento de nuestro Señor en la Cruz. La Santa Misa es, pues, la renovación incruenta de ese Sacrificio del Calvario; la única diferencia está en el modo de ofrecerlo y éste consiste en la Santa Misa, en hacerlo incruentamente bajo las especies del pan y del vino; esa doble consagración prefigura la separación del alma de nuestro Señor, es decir, la muerte y por eso, ese mismo día, nuestro Señor instituyó el sacerdocio en sus apóstoles.

La Iglesia, entonces, al celebrar la fiesta del Corpus Christi lo hace con la solemnidad y alegría debidas, que no se puede hacer el Jueves Santo por la tristeza y el dolor de la Pasión de nuestro Señor que conmemora toda la Semana Santa; así lo celebra hoy con alegría, con esa profusión de fe y esperanza, pero que desafortunadamente en estos tiempos modernos queda eclipsada pasando como un día laboral más, por lo que se va perdiendo su memoria y su importancia. Pero no debemos olvidar que la fiesta del Corpus Christi, del cuerpo de nuestro Señor sacramentado, lo tenemos por el Santo Sacrificio de la Misa. Es la Fiesta del Santo Sacrificio de la Misa; sin este Sacrificio no habría Jesús Sacramentado, no habría comunión, no habría synaxis, si es que queremos usar esa palabra tan utilizada hoy; ni aun en el buen sentido habría comunión, porque, ¿qué comulgaríamos si no hubiese la Misa que es esencialmente el Sacrificio de nuestro Señor bajo las especies del pan y del vino, realizada por el sacerdote en persona Christi, como alter Christi, otro Cristo que es sacramentalmente instituido por el sacramento del orden?

Todas estas cosas pasan desapercibidas, cuando no negadas por la nueva teología que quita (desacraliza) el carácter de sagrado a lo más sagrado que tiene la Iglesia católica, lo más sagrado del testamento de nuestro Señor, y de ahí la gravedad, desfigurando al sacerdote, no hecho ya para el sacrificio que da lo sagrado, sacra dans, dar las cosas sagradas. ¿Qué más sagrado que realizar en la misma persona de nuestro Señor el mismo Sacrificio de la Cruz renovado, actualizado, sobre el altar de un modo incruento? Esa es la misión del sacerdote. Hoy viene a ser, comparado mundanamente a un hombre más y cuando se celebra la Santa Misa, considerardo como un presidente que dirige a sus hermanos, realizando una synaxis, o un ágape; pero no es un sacrificio, sino una mera conmemoración, recuerdo de lo que aconteció y muchas veces no ya de lo que aconteció en el Calvario sino del misterio Pascual, como hoy tanto se habla.

Y no del misterio Pascual católico, sino del misterio Pascual a la manera judía, esa es la síntesis que hacen los mismos teólogos de la nueva teología, de la definición de la cena eucarística, no como Misa ni Sacrificio, sino conmemoración o memorial de una Pascua al estilo judío. La prueba está en que las oraciones del ofertorio están calcadas de ese ritual de la Pascua judía, con lo cual se puede concluir basados en ese trabajo que se hizo hace poco y que la Fraternidad Sacerdotal (San Pío X) presentó a Roma para mostrar la gravedad; y la síntesis que se puede hacer de ese trabajo, es que: la nueva misa por la voluntad de aquellos que la confeccionaron, no es más ni menos que el memorial de la Pascua judía.

Hasta allá se llegó y aunque algunos pretendan que sea el memorial de la Pascua católica, eso sería falso, no es el memorial de la Pascua de la Resurrección, sino de la muerte de nuestro Señor Jesucristo inmolado en la Cruz; no cambiemos los términos, en la teología del dogma cada palabra, cada concepto, tiene su peso específico y no es que no se pueda cambiar ni una palabra, es que hasta ni siquiera una coma y ni una tilde en las cosas que son de Dios y que es Dios quien nos las lega y encomienda para que la Iglesia católica, apostólica y romana las guarde santamente y fielmente las trasmita.

Esto es lo que hace la Tradición. Por eso no puede la Iglesia católica sin Tradición católica custodiar santamente y trasmitir fielmente. Esa es su misión y para ello está investida de infalibilidad, no para proclamar nuevos dogmas ni nuevas verdades ni nuevas cosas, sino para proclamar aquello que en sustancia Dios reveló y que la Iglesia custodia y transmite a través de las generaciones hasta el fin del mundo, para que los hombres adhiriéndonos a la fe de la Iglesia, nos salvemos. Esa es la misión de la Iglesia y no otra; de ahí la importancia, sobre todo hoy cuando la misa romana es atacada y perseguida, esa misa que el Santo papa Pío V, quien fue también inquisidor, canonizó, excluyendo toda posible equivocación o error; por eso es una misa canonizada, por eso es una misa a perpetuidad, por eso la podemos decir nosotros con toda tranquilidad y por eso es un crimen perseguirla, porque sería perseguir a la Iglesia, apuñalar el corazón de la Iglesia, traicionar a nuestro Señor, falsificar su testamento, no sería cumplir su voluntad, no seríamos sus herederos; esa es su importancia.

Y por todo lo anterior monseñor Lefebvre, ese santo obispo de benemérita memoria, prefirió ser insultado, ultrajado, escupido, por defender ese testamento, ese legado, esa herencia de la Iglesia católica; por eso nosotros debemos estar dispuestos incluso a dar nuestras vidas, porque sin eso no hay Iglesia católica, no hay herederos de nuestro Señor, no hay salvación. Pero el mundo de hoy no está solamente imbuido de un nuevo paganismo, sino de la incredulidad y de la impiedad y no respeta nada ni a nadie, no respeta a Dios ni a su Iglesia, solamente se “respeta a sí mismo” proclamándose dios con su “dignidad, libertad y derechos humanos”; esa es la civilización que hoy se entroniza en contra de Dios y de la Iglesia católica, apostólica y romana. Esa es la crisis, dolor y pasión de la Iglesia; no lo olvidemos.

La Santa Misa no es el memorial ni de la Pascua de nuestro Señor ni mucho menos de la Pascua judía del Antiguo Testamento, que era una figura de la Pascua de nuestro Señor, sino que es el Santo Sacrificio del Calvario renovado incruentamente bajo las especies de pan y vino sobre el altar y por eso en la epístola de hoy no se habla de la Pascua, sino de la muerte de nuestro Señor; no dejemos adulterar nuestra religión, no dejemos que nos la cambien, no dejemos que la Iglesia se judaíce. La Historia del mundo gira sobre dos polos, o se cristianiza o se judaíza, a la larga o a la corta, no hay término medio y el mal se acrecentará en la medida en que nos judaicemos en todos los órdenes y niveles. Esa judaización de la Iglesia la estamos viendo; por eso debemos guardar esa fidelidad a nuestro Señor, a su alianza, a su Iglesia, y la mejor manera de servir a la Iglesia, de ser fieles, es conservando la liturgia sacrosanta de la Santa Misa, de la Iglesia católica en toda su pureza, tal cual como lo definió San Pío V.

Por eso, sin pretender ser mejores que nadie, monseñor Lefebvre, con la Fraternidad que él fundó, es la expresión más fidedigna de esa fidelidad a la Iglesia y a nuestro Señor, a la religión católica, fidelidad al Corpus Christi, al cuerpo y la sangre de nuestro Señor que se da como pan del cielo para que, en comunión con Él, dándonos no un banquete, sino su propia carne, integrarnos y asimilarnos en su cuerpo Místico que es la Iglesia, divinizándonos, participándonos de su divinidad; de ahí la necesidad de recibir a nuestro Señor con un corazón puro, es decir, teniendo conciencia de no tener pecado mortal, para no beberlo y comerlo indignamente, para que sea fructuosa esa comunión y como pan del cielo nos lleve en la última hora, en la hora de la muerte como viático al cielo; todas estas cosas significa la fiesta y la liturgia de hoy que pasa desapercibida.

Pidamos a Nuestra Señora, la Santísima Virgen María, Ella, que ofreció a su Hijo no como nosotros los sacerdotes de un modo sacramental e incruento sino que lo ofreció en sí mismo en la Cruz, donando, dando al Padre Eterno uniéndose a nuestro Señor en la hora de su muerte; de eso no nos damos cuenta, pero Nuestra Señora hizo ese gesto que le desgarró, que le partió en su ser, ofreciendo a su Hijo amado y por eso Ella está al pie de la Cruz y por eso nosotros tenemos que estar con Ella y quien no está con Ella no está con nuestro Señor. Por lo mismo, no se puede tener a Dios por Padre si no se tiene a María por Madre; por eso Ella es la Madre de la Iglesia, es Madre nuestra. Confiémonos a Ella para que nos fortalezca con esa fuerza que Ella demostró ante la cruz y con esa capacidad de sacrificio y de oblación para que así nos configuremos más a nuestro Señor Jesucristo. 

+ Padre Basilio Méramo
Santa Fé de Bogotá, Junio 14 de 2001 

martes, 7 de junio de 2011

LA VICTORIA DE JESÚS SACRAMENTADO

Desde Crónica del Fin de los Tiempos

CHRISTUS VINCIT, REGNAT, IMPERAT: AB OMNI MALO PLEBEM SUAM DEFENDAT.
(JESUCRISTO VENCE, REINA, IMPERA; ÉL LIBRE A SU PUEBLO DE TODO MAL.)

El Papa Sixto V hizo grabar estas palabras en el obelisco que se levanta en medio de la plaza de San Pedro en Roma.

Estas magníficas palabras se hallan en presente, y no en pretérito, para indicarnos que el triunfo de Jesucristo es siempre actual, y que este triunfo se obtiene por la Eucaristía y en la Eucaristía.

I
Christus vincit. -Cristo vence

Jesucristo ha combatido, y ha quedado dueño del campo de batalla; en él tremola su estandarte y en él ha fijado su residencia: la Hostia santa, el tabernáculo eucarístico.

Venció al judaísmo y su templo, y sobre el monte Calvario se levanta un tabernáculo ante el cual le adoran todas las naciones bajo las especies del Sacramento.

Venció al paganismo... y la ciudad de los césares ha sido elegida por Él para hacerla su propia capital. En el templo de Júpiter Tonante hay otro tabernáculo.

Ha vencido la falsa sabiduría de los que se tenían por sabios y, ante la Eucaristía que se levanta sobre el mundo difundiendo sus rayos por todo él; huyen las tinieblas como las sombras de la noche al aproximarse la salida del sol. Los ídolos rodaron por el suelo y fueron abolidos sus sacrificios: Jesucristo en la Eucaristía es un conquistador que nunca se detiene, marchando siempre adelante: se ha propuesto someter el mundo a su dulce imperio.

Cuantas veces se apodera de un país, planta enseguida allí su regia tienda eucarística: su toma de posesión consiste en erigir un tabernáculo. Ahora mismo, en nuestros días, se va a los pueblos salvajes, y, dondequiera que se lleva la Eucaristía, los pueblos se convierten al cristianismo: este es el secreto del triunfo de nuestros misioneros católicos y lo que explica el fracaso de los predicadores protestantes. Aquí es el hombre quien combate, allí es Jesucristo quien triunfa.

El triunfo de los misioneros católicos radica en establecer en las almas y las naciones a Jesús Sacramentado ("Primera misa en Brasil", Víctor Meirelles)
II
Christus regnat.- Jesucristo reina

Jesucristo no reina sobre los territorios, sino sobre las almas: reina por la Eucaristía.

El dominio efectivo de un rey consistirá en que sus súbditos guarden sus leyes y le profesen un amor verdadero.

Ahora bien: la Eucaristía es la ley del cristianismo: ley de caridad, ley de amor, promulgada en el Cenáculo por aquél admirable discurso que Jesús pronunció después de la cena: "Amaos los unos a los otros, este es mi precepto. Amaos como yo os he amado. Permaneced en mí y observad mis mandamientos. (1)

Ley que se intima en la Comunión: como los discípulos de Emaús, el cristiano ve entonces claro y comprende la plenitud de la ley.

La fracción del pan era lo que hacía a los primeros cristianos tan fuertes contra sus perseguidores, y tan fieles en practicar la ley de Jesucristo : "Erant perseverantes in communicatione fractionis panis.- Perseveraban en la fracción del pan" (2)

La ley de Jesucristo es una, santa, universal, eterna: nada en ella cambiará, ni nada debilitará su fuerza: la observa el mismo Jesucristo, su divino autor, y Él es quien la graba en nuestro corazón por medio de su amor. El mismo legislador es el que se encarga de promulgar su divina ley en cada una de nuestras almas.

Es una ley de amor. ¿Cuantos reyes reinan por amor? Apenas hay otro rey que Jesucristo cuyo yugo no se imponga por la fuerza: su reinado es la dulzura misma y sus verdaderos súbditos se someten a Él en vida y en muerte, y mueren si es preciso, antes que serle infieles.

III
Christus imperat.- Cristo manda

No hay rey que mande en todo el mundo. Cualquiera que éste sea, tendrá en los otros reyes iguales a él. Pero Dios Padre dijo a Jesucristo: "Te daré en herencia todas las naciones" (3). Y Jesús, al enviar por el mundo a sus lugartenientes, les dijo: "Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra: id y enseñad y mandad a todas las naciones" (4)

Del Cenáculo salieron sus órdenes y el Tabernáculo eucarístico, que es una prolongación y una multiplicación del Cenáculo es el cuartel general del Rey del reyes. Aquí reciben sus órdenes todos los que defienden la buena causa. 

Ante Jesús Eucaristía todos son súbditos, todos obedecen; desde el Papa, vicario de Jesucristo, hasta el último fiel.

Jesucristo Manda.

IV
Christus ab omni malo plebem sum defendat.- Que Jesucristo nos defienda de todo mal.

La Eucaristía es el divino pararrayos que aparta de nustras cabezas los rayos de la justicia divina. Del mismo modo que una madre bondadosa y tierna, para librar a su hijo de la cólera de su padre irritado lo esconde entre sus brazos y con su cuerpo forma una especie de muralla para protegerle, así Jesús se ha multiplicado por todo el mundo y cubre y rodea toda la tierra con su presencia misericordiosa. La justicia divina no encuentra ya lugar donde pueda cumplir su oficio ni se atreve a ello.

Y contra el demonio, ¡que protección tan eficaz! La sangre de Jesús que ha teñido nuestros labios nos hace terribles a satanás: señalados con la sangre del Cordero, no figurado, sino verdadero, no hay que temer ya al ángel exterminador.

Cristo, Cordero de Dios, con su Preciosísima Sangre, nos guarda de la irrupción del ángel extermniador

La Eucaristía protege al culpable para que tenga tiempo de arrepentirse: en otros tiempos, los asesinos perseguidos por la justicia encontraban un lugar de refugio en las iglesias, de las cuales no los podían sacar para castigarles, y allí vivían a la sombra de la misericordia de Jesucristo.

Sin la Eucaristía, sin ese Calvario perpetuo, ¡cuántas veces la cólera divina habría estado contra nosotros!

¡Y cuán desgraciados son los pueblos que se han quedado sin la Eucaristía! ¡Que tinieblas y que anarquía reina en los espíritus, qué frialdad en los corazones! Sólo triunfa satanás.

A nosotros la Eucaristía nos libra de todos los males: CHRISTUS VINCIT, CHRISTUS REGNAT, CHRISTUS IMPERAT: AB OMNI MALO PLEBEM SUAM DEFENDAT.


San Pedro Julián Eymard, Obras Eucarísticas

NOTAS

(1) Ioannes XIII, 34; XV, 9 - 10.
(2) Actus Apostolorum II, 42.
(3) Psalmi II, 8.
(4) Matthaeus XXVIII, 18.

sábado, 20 de noviembre de 2010

BLASFEMIAS CONTRA LA HOSTIA CONSAGRADA, Y SU CATÓLICA CONTESTACIÓN

Muchos de los argumentos heréticos han sido tumbados cuando de referirse a la Eucaristía se trata; sobre si el pan se convierte en el cuerpo de Cristo, sobre si Jesús habló simbólicamente o no, o si los cristianos recordamos o actualizamos el sacrificio de Cristo en la Cruz. Aun así, los argumentos engañosos continúan y a continuación desmentimos unos referentes a la Hostia.

Mentira 1: El sagrario es una réplica de la adoración al sol de las antiguas civilizaciones y la hostia también.

En el altar romano en el que se deposita el sacramento o la hostia consagrada, “Un disco de plata en forma de SOL está colocado en el altar frente al SACRAMENTO; el cual con la luz de los cirios adquiere una apariencia más brillante.”¿Qué tiene que hacer ese “Sol” “brillante” en el altar frente al “sacramento” u hostia redonda? En Egipto, el disco del Sol se representaba en los templos, y al soberano con su esposa y sus hijos se les representaba adorándolo.
 ”Por todo esto, se hace patente que la imagen del sol encima del altar o sobre él, era uno de los símbolos reconocidos de aquellos que adoraban a Baal o al Sol. Y, aquí,en una Iglesia que se dice cristiana, se coloca en el altar un brillante disco de plata “en forma de SOL,” ante el cual todo aquel que adore en ese altar debe inclinarse en humilde reverencia ante esa imagen del “Sol.”¿De dónde, pregunto, pudo haber venido esto sino del antiguo culto del sol, o del culto a Baal?

Custodia con forma de sol (Iglesia San Benito Abad, Veracruz de Gerena)

Este ataque está fundado sobre el supuesto que los católicos estamos adorando al sol, en la figura de la hostia en el sagrario como hacían los egipcios o babilonios. Para poder analizar este ataque tenemos que suponer que todo elemento usado por culturas paganas no puede ser usado por el Cristianismo aun cuando el sentido sea diferente.

La adoración del sol no es sólo de egipcios o babilonios, incluso los mismos Incas en América sin conocerse con los egipcios o babilonios también adoraban al sol:

 El Sol, y su culto, parece ser una constante en las culturas de la Antigüedad, sin duda por el rol que el astro rey cumple en el "calendario agrícola". Los incas adoraban al Sol fundamentalmente para que les proporcionara abundantes cosechas. Era una fuerza dominante y un símbolo de prestigio y poder.
En el Perú el culto al Sol se oficializó debido a las invasiones incasEstos, que adoraban al Sol al extremo de afirmar que los gobernantes eran sus hijos, llevaban su religión a todos los pueblos que iban sometiendo por medio de la guerra[1].
 Los incas adoraban tanto al Sol que creían que sus reyes eran hijos del Sol (Genealogía de Reyes Incas, anónimo del Siglo XVIII) 

Esto sucedía por la prominencia que tiene el sol y por su función en nuestra vida diaria. Así que el sol por ser algo visto por toda la Tierra es un elemento inherente a las creencias de las culturas antiguas.

Hasta Dios mismo hace uso de la figura del sol para revelarse en la Biblia:

 Su cabeza y sus cabellos tenían la blancura de la lana y de la nieve; sus ojos parecían llamas de fuego; sus pies, bronce fundido en el crisol; y su voz era como el estruendo de grandes cataratas. En su mano derecha tenía siete estrellas; de su boca salía una espada de doble filo; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.(Ap 1, 14-16)
 Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrán brincando como terneros bien alimentados. (Mal 3, 20)

¿Podemos ver en esta cita alguna introducción pagana del profeta, haciendo alusión al culto egipcio o babilónico?

 Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: "Yo soy la luz del mundo. (Jn 8, 12)

En el Sagrario contemplamos a Jesús Eucaristía como luz del mundo, como lámpara de Dios como dice Apocalipsis:
No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero (Ap 21, 22-23)

Así que el que los egipcios adoraran al sol no significa que cualquier alusión al sol y su luz tenga que ver con paganismo. En ese caso aplicaría también con el león como símbolo:

En China y Japón se consideraba al león, al igual que al dragón, como ahuyentador de malos espíritus, razón por la que se le representaba, frecuentemente, como guardián a la entrada de templos.
También los templos egipcios, asirios y babilónicos están, a menudo, custodiados por esculturas de león. En Egipto se encuentran representaciones de dos leones adosados por la espalda, que simbolizan la salida y la puesta del sol, el este y el oeste, el ayer y el mañana. En el culto de Mitra, el león simboliza al sol. El dios hindú Krishna e incluso Buda son comparados con un león.
Por su indomable fuerza, se le relacionaba en la Antigüedad con los dioses de la fertilidad y del amor; entre otros, con Cibeles, Diónisios (Baco) y Afrodita (Venus)[2].

Increíble que siendo el león un símbolo pagano en culturas antiguas, el Templo de Israel los tuviera:
Estaban hechos de la siguiente manera: tenían unos paneles encuadrados en un armazón; sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve.
Sobre las planchas, las manijas y los paneles, Jirám grabó querubines, leones y palmeras, dondequiera había un espacio libre, con bajorrelieves alrededor.(1 Re 7, 28-29.36)

Incluso el mismo Cristo aplica para sí la figura del león:

Pero uno de los Ancianos me dijo: "No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá (Ap 5, 5)

Así que no podemos pensar que el Apocalipsis está haciendo alusión a los conceptos paganos sobre el león sólo porque a Cristo se le llame así. Del mismo modo, el que los antiguos adoraran al sol no significa que los católicos lo hagamos sino que estamos reconociendo a Cristo como el sol de nuestras vidas cuyos rayos nos dan la salud y nos alimentan, lo cual se cumple perfectamente en la Eucaristía.

Mentira 2: La forma redonda de la Hostia es una representación del sol

La hostia redonda no es nada más que un viejo símbolo del dios-sol. Los egipcios usaban un pastel delgado y redondo que aparecen en todos sus altares. Cuando los misterios llegaron a ROMA, bajo el nombre de mitraísmo, los iniciados recibían un pequeño pastel redondo de pan sin levadura que simbolizaba el disco solar[3].

 Aquí como en el anterior punto, cualquier cosa que se hiciera de forma redonda y de pan ya es paganización. Tenemos que revisar que en la Última Cena Jesús no usó una hostia pero si pan sin levadura.

El pan sin levadura se remonta a Egipto como parte de su nutrición:

Ya en el Antiguo Egipto, el alimento de los egipcios pobres se componía principalmente de pan y cebolla-de ahí el famoso dicho- "Contigo, pan y cebolla".[4]

 Así que si partimos de Egipto, veremos que el pan es un elemento muy común entre ellos, y por eso no sería de extrañar que también fuera usado en sus cultos religiosos. Incluso la forma redonda era la más común sin tener que obedecer a la forma del sol:

Los panes egipcios tenían diversas formas, siendo los redondos u ovalados los más comunes. Menos frecuentes los triangulares. Ocasionalmente podían darles forma de vacas, gacelas o incluso forma humana[5].
 Hay descritos panes de muchas formas, redondos, planos como grandes tortas, cominos que se cocían en unos moldes especiales, panes enriquecidos con semillas por ejemplo con comino y preparaban también panes con formas humanas o de animales para ritos mágicos[6]

Pero aun cuando los egipcios hacían panes en forma redonda, los israelitas también usaban panes redondos en el culto a Dios:

"Recogerás además un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos, que está delante del Señor; depositarás todo esto en las manos de Aarón y de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor. Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una ofrenda que se quema para el Señor".(Ex 29, 22)
Además, repartió a todos los israelitas, así a hombre como a mujer, a cada uno un pan redondo y una torta de dátiles y una torta de pasas.(1 Cro 16, 3) 

Esta cita está tomada de la versión de la Sociedad Watchtower para mayor comprensión. Las versiones luteranas las traducen como tortas de pan, las cuales eran redondas.

Típico pan sin levadura de la época de Jesús

¿Acaso estaba Dios dándole a Moisés una indicación de perversión pagana de adoración al sol?

Por el hecho que usaran un pan redondo ¿estaban intentando hacer lo mismo que hacían los egipcios?

 Si aplicáramos lo que dice esta página referente a la Hostia:

cuya “redondez” es un elemento tan importante en el Misterio romano, ¿cuál puede ser el significado de ella, sino simplemente el de mostrar, para aquellos que tienen ojos para ver que la misma “Hostia” es solamente otro símbolo de Baal o del Sol?

 A este símbolo:

Sello de la secta "Creciendo en Gracia" (de la cual hablaremos en otro momento)

¿Tenemos que creer que la redondez de este símbolo es signo de adoración al sol?


Tercera mentira: Las iniciales I.H.S en la hostia son las iniciales de los dioses egipcios: Iris, Horus, Osiris.
En la hostia redonda notamos las letras místicas I. H. S. inscritas en ella. Un estudio de estas letras nos provee con otra marca de identificación, otra clave al misterio, que demuestra la gran influencia del paganismo en la misa católica. Muchos suponen que estas letras son de origen cristiano. Se nos dice que las letras I. H. S. significan: Iesus Hominum Salvator, es decir: «Jesús, el Salvador del Hombre», o Inc Hoc Signo, las palabras que Constantino declaró haber visto en su visión.
Pero el significado de este anagrama puede ser tomado en otra forma reveladora del compromiso que Roma tomó con el paganismo. Durante los días de los emperadores romanos, existían muchos adoradores de Isis (la diosa egipcia representante de la diosa babilónica) en Roma. Al ver estas letras, el significado para ellos era Isis, Horus, Seb; en otras palabras, «La Madre, el Hijo y el Padre de los dioses», la Trinidad egipcia.

Esta es otra mentira muy común pero tan débil como una pluma. En las hostias se coloca una inscripción: I.H.S. Esta inscripción es muy antigua y está relacionado con el nombre de Jesús en griego. Mirando por ejemplo una cita como Lc 1, 30 se dice:

καὶ ἰδοὺ συλλήμψῃ ἐν γαστρὶ καὶ τέξῃ υἱὸν καὶ καλέσεις τὸ ὄνομα αὐτοῦ Ἰησοῦν.

La palabra resaltada es JESUS, que llevado a mayúsculas es IH∑OU∑. Como se observa las primeras tres letras son IHS.

Lo más curioso del ataque protestante es que no toma cuidado de la argumentación que usa y hacen referencia a una triada egipcia compuesta supuestamente por Isis – Horus – Seb.

Para ambientar un poco, dentro de la mitología egipcia que tiene múltiples dioses Geb y Nut tuvieron varios hijos, entre esos Osiris (varón) e Isis (mujer). Estos se casaron y tuvieron un hijo llamado Horus.

Osiris, su esposa Isis y su hijo Horus son la triada principal de los dioses egipcios

Es muy común que se vea esta triada: padre-madre-hijo. Por ejemplo:

Veamos algunas referencias: 


Para entender hasta donde llegan las artimañas enemigas veamos lo siguiente:

Pasemos a otro ejemplo. El nombre de la trinidad egipcia era: Isis, Horus y Seb. Ahora observe bien las iniciales de esos nombres: I-H-S, ¿a qué nos recuerda esto también? Es el símbolo por excelencia de los jesuitas.

Sello de la Compañía de Jesús (La inicial IHS, para los protestantes es Isis, Horus y Seb) 
Las iniciales que están en las hostias (I-H-S), son las siglas de la trinidad egipcia, Isis, Horus y Seb.[10]

Es increíble como manipulan las cosas para engañar a los ingenuos. La imagen que se muestra a continuación está en el Museo de Louvre en París, y es conocida como la triada Osiríaca. Cuando miramos en diversas fuentes quienes conformaban dicha tríada vemos que dice Wikipedia por ejemplo:
La Tríada de Osorkon II, es una joya elaborada por los orfebres egipcios en la Dinastía XXII que transcurrió de c. 945 a 715 a. C., en el tercer periodo intermedio de Egipto y que fue una de las dos dinastías de origen libio junto con la dinastía XXIII.
Las tres figuras de la pieza representan a los dioses de la mitología egipcia: Osiris (dios de la resurrección), Isis (Diosa de la maternidad y del nacimiento), y Horus ("el elevado", Dios celeste), llamada tríada osiríaca.
La joya tiene grabado el nombre de Usermaatra Setepenamón Osorkon, u Osorkon II, faraón de ladinastía XXII de Egipto; reinó de 874 a 850 a. C. (Cronología según Grimal, Arnold y Shaw), durante elTercer periodo intermedio de Egipto.[11]

Tríada de Osorkon II, dioses representados: Horus, Osiris e Isis. (Museo del Louvre)

 Malintencionadamente las páginas anticatólicas han tomado esta reliquia y han colocado a Geb o Seb, quien fue el padre de Isis y Osiris. Supuestamente lo han colocado en la tríada como el Padre de los dioses, lo cual es falso. Miremos:
GEB[12]
Otros nombres:SEB, KEB
Representa: dios de la tierra
Se representa por: ocas
Se identifica con las divinidades:
protegido por Selket
Su templo de culto: Heliopolis
Su familia: Hijo de Shu y Tefnut, marido de Nut, y padre de Osiris, Isis, Seth y Neftis

Geb fue hijo de Shu y nieto de Ra, así que no es ningún padre de los dioses ni tampoco aparece en ninguna tríada con su hija y su nieto.


 Se puede incluso buscar enlaces al Museo de Louvre y se podrá ver http://oronoz.com/paginas/leefoto.php?referencia=%20%209461&usuario=

Así que es muy deprimente ver como los herejes, paganos, deicidas y apóstatas atacan a base de mentiras a Jesús Sacramentado.

La próxima vez que alguien te cuestione con esto, tendrás con qué defender nuestra Fe en Jesús Sacramentado.

ORACIÓN DE DESAGRAVIO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR

 "Señor Jesucristo, que por nuestra redención diste tu vida en la Cruz y nos dejaste en el Santísimo Sacramento un signo verdadero de tu presencia, yo te amo y quisiera haberte amado sobre todas las cosas; pero con mis pecados y las blasfemias y sacrilegios que algunos lanzan contra Ti en este Sacramento han aumentado más tus heridas, y me hice indigno de tu clemencia y merecedor por tanto de los castigos del infierno. Pero desde hoy quiero ofrecerme como hostia viviente de expiación por los utrajes y sacrilegios que padeces en el Sagrario, para mitigar el dolor que ellos te causan.


Mas como soy indigno de tu Divina Majestad, acudo a la intercesión poderosa de tu santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María, que permanece como Adoratriz perpetua ante Ti, para que por medio de Ella mi humilde y sincera oblación sea hallada perfecta, espiritual y digna de Ti; y persevere en esta actitud hasta la muerte para que pueda un día honrarte con todos tus Ángeles y Santos en el Cielo por toda la eternidad. Amén.


Te adoro y te bendigo, oh Señor Jesucristo, porque redimiste al mundo con tu Cruz."

NOTAS