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viernes, 25 de abril de 2025
lunes, 24 de febrero de 2020
TRIDUO A SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
DÍA PRIMERO - 24 DE FEBRERO
En tu vida, oh San Gabriel de la Dolorosa, buscaste la voluntad de Dios como lo más importante. La acogiste con serenidad en todo momento, diciendo a menudo que la voluntad propia no agrada a Dios, y adheriste con amor al plan de Dios aun cuando te pidió morir en la flor de la juventud.
Obtenme la gracia de estar siempre en sintonía con el designio de Dios sobre mí. Enséñame a aceptar los acontecimientos de cada día, incluso los imprevistos y dolorosos, como ocasiones en las cuales Dios me quiere encontrar y me hace posible ofrecerle mi amor. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
ORACIÓN
Oh Señor, que has enseñado a San Gabriel de la Dolorosa a meditar asiduamente los dolores de tu dulcísima Madre, y por medio de ella lo has elevado a las altas cumbres de la santidad, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, vivir tan unidos a tu Madre dolorosa que gocemos siempre de su protección maternal. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 25 DE FEBRERO
Caro San Gabriel de la Dolorosa, siento profundamente la necesidad de esta esta gracia (…). Preveo que ella reforzará la confianza en Dios, mejorará el compromiso cristiano y realizará las aspiraciones de todos. Espero que este mi deseo sea fruto del Espíritu y signo de la voluntad divina.
Consciente de que mi oración es débil y que mi miseria me impide el ser escuchado, recurro a tu intercesión. Puesto que por tu amor a Jesús Crucificado y a la Virgen Dolorosa puedes impetrar de ellos tantas gracias y milagros, obtén también para mí la gracia que te pido. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
DÍA TERCERO - 26 DE FEBRERO
Tu paso sobre la tierra, oh San Gabriel de la Dolorosa, fue alabanza a Dios y testimonio de su amor. No sciupasti los dones de la vida, sino que adempisti el querer del Padre y ejercitaste las virtudes cristianas hasta el grado heroico de la santidad.
Haz que también yo, confortado por la gracia que me has de obtener, pueda gastar mi vida a gloria de Dios. Enséñame, con tu ejemplo, a ser testimonio de mi bautismo practicando fielmente la vida cristiana y sirviendo a los hermanos según las exigencias de mi estado. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
DÍA PRIMERO - 24 DE FEBRERO
En tu vida, oh San Gabriel de la Dolorosa, buscaste la voluntad de Dios como lo más importante. La acogiste con serenidad en todo momento, diciendo a menudo que la voluntad propia no agrada a Dios, y adheriste con amor al plan de Dios aun cuando te pidió morir en la flor de la juventud.
Obtenme la gracia de estar siempre en sintonía con el designio de Dios sobre mí. Enséñame a aceptar los acontecimientos de cada día, incluso los imprevistos y dolorosos, como ocasiones en las cuales Dios me quiere encontrar y me hace posible ofrecerle mi amor. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
ORACIÓN
Oh Señor, que has enseñado a San Gabriel de la Dolorosa a meditar asiduamente los dolores de tu dulcísima Madre, y por medio de ella lo has elevado a las altas cumbres de la santidad, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, vivir tan unidos a tu Madre dolorosa que gocemos siempre de su protección maternal. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 25 DE FEBRERO
Caro San Gabriel de la Dolorosa, siento profundamente la necesidad de esta esta gracia (…). Preveo que ella reforzará la confianza en Dios, mejorará el compromiso cristiano y realizará las aspiraciones de todos. Espero que este mi deseo sea fruto del Espíritu y signo de la voluntad divina.
Consciente de que mi oración es débil y que mi miseria me impide el ser escuchado, recurro a tu intercesión. Puesto que por tu amor a Jesús Crucificado y a la Virgen Dolorosa puedes impetrar de ellos tantas gracias y milagros, obtén también para mí la gracia que te pido. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
DÍA TERCERO - 26 DE FEBRERO
Tu paso sobre la tierra, oh San Gabriel de la Dolorosa, fue alabanza a Dios y testimonio de su amor. No sciupasti los dones de la vida, sino que adempisti el querer del Padre y ejercitaste las virtudes cristianas hasta el grado heroico de la santidad.
Haz que también yo, confortado por la gracia que me has de obtener, pueda gastar mi vida a gloria de Dios. Enséñame, con tu ejemplo, a ser testimonio de mi bautismo practicando fielmente la vida cristiana y sirviendo a los hermanos según las exigencias de mi estado. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
miércoles, 27 de febrero de 2019
SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA, CONFESOR
«Los justos para siempre vivirán, y su recompensa está en el Señor, y el pensamiento de ellos en el Altísimo» (Sabiduría 5, 16).
San Gabriel de la Dolorosa, en el siglo Francesco Possenti, nació en
Asís el 1 de Marzo de 1838 en una aristocrática y numerosa familia. Su
padre, que era el gobernador del Estado Pontificio, le dio una educación
cultural y social muy completa. Las crónicas describen al Santo como un
joven de buen aspecto, brillante en sociedad y muy culto.
A los dieciocho años, a consecuencia de una visión donde la Virgen lo
invitó a hacerse religioso, entró como novicio en el convento de los
Pasionistas de Morrovalle (provincia de Macerata), y después de haber
cumplido los estudios filosóficos en Pieve Torina en el 1859 llegó a la
Isla de el Gran Sasso, para completar, en aquel retiro, su preparación
teológica antes de ser ordenado sacerdote. En el convento se distinguió
por su devoción y bondad de animo. Hacía oración horas enteras delante
al crucifijo y tenía una especial devoción por la Virgen de los siete
dolores a quien había dedicado su vida religiosa. Se enfermó de
tuberculosis y murió el 27 de Febrero del 1862. Fue sepultado en la fosa
común de los religiosos, en la capilla del Convento.
La fama de su santidad se difundió en los pueblos circundantes y su
tumba pronto se convirtió en lugar de peregrinaje. Se le atribuyen
numerosos milagros y curaciones prodigiosas. En el año 1892 se introdujo
la causa de su beatificación, siendo canonizado en el año 1920.
ORACIÓN
Oh Dios, que enseñaste a San Gabriel la asidua meditación de los dolores
de tu dulcísima Madre, y que por Ella le sublimaste con la gloria de la
santidad y de los milagros: danos por su intercesión y su ejemplo,
asociarnos de tal modo al llanto de la Madre de Dios que nos salvemos
por su maternal protección. Por J. C. N. S. Amén.
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