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lunes, 18 de noviembre de 2024

AFGANO SOLICITANTE DE ASILO ATACA IMAGEN DE LA VIRGEN DE EINSIEDELN

Traducción de la noticia publicada en LUZERNER ZEITUNG (Suiza).
   
ATAQUE A UN SANTUARIO EN UN LUGAR DE PEREGRINACIÓN: UN SOLICITANTE DE ASILO PERTURBADO SE PONE LA CORONA DE LA VIRGEN NEGRA EN LA CABEZA
Frente a los peregrinos que rezan, un joven perturbado desnuda a la Virgen Negra. La policía lo detuvo. El monasterio de Einsiedeln habla de un «acto de violencia».
  
Kari Kälin
17.11.2024, 16:47h
    
Cientos de miles de peregrinos se arrodillan cada año ante ella: la Virgen Negra en la Capilla de Gracia del Monasterio de Einsiedeln.
   
La iglesia del monasterio de Einsiedeln estaba muy concurrida el sábado por la tarde cuando ocurrió un incidente memorable. A las 14:45h, un joven de 17 años entra en la Capilla de Gracia. Ante los ojos de los peregrinos orantes, arranca las ropas de la Virgen Negra y se las pone él mismo. Luego sube al altar, se pone la corona de la estatua de la Virgen María en la cabeza y blande el cetro.
   
Un monje reacciona con presencia de ánimo e intenta hablar con el adolescente. Un visitante de la iglesia se apresura a ayudar. Logran retener al adolescente. La policía del cantón de Suito llegó rápidamente al lugar y detuvo al autor. Apenas ofrece resistencia.
    
La estatua del siglo XV de 117 centímetros de altura resultó ligeramente dañada. La imagen de Nuestra Señora fue ennegrecida a lo largo de los siglos con velas y lámparas de aceite y luego pintada de negro.
   
En un comunicado el sábado, el monasterio de Einsiedeln habló de un «acto de violencia». Un testigo ocular informó al diario Tages-Anzeiger que muchos creyentes lloraron después del incidente. El monasterio dijo que agradecía «que no pasara nada más y, sobre todo, que nadie resultara herido».
   
La perturbación de la libertad religiosa es inminente
La escena parecía amenazadora. «Evidentemente el joven estaba confundido. Eso definitivamente lo hacía más impredecible. También fue difícil estimar cómo reaccionaría ante una intervención», dijo el padre Thomas Fässler a una pregunta de CH Media. Sólo más tarde se supo que el adolescente estaba desarmado.
    
Una investigación de Telezüri y de este periódico muestra ahora que el adolescente de 17 años es un solicitante de asilo procedente de Afganistán. Los posibles delitos incluyen perturbación de la libertad religiosa y daños a la propiedad. El adolescente eligió un lugar con gran significado simbólico para su extraño acto. El monasterio de Einsiedeln es un bastión católico en Suiza con atractivo internacional.
   
Debido a su estado de salud aún no ha podido ser interrogado, afirma Roman Gisler, portavoz de la policía cantonal de Suito. Los motivos del autor aún no están claros y son objeto de investigaciones. El monasterio no comenta los rumores de que el afgano podría haber actuado por motivos yihadistas. Las enfermedades mentales parecen estar a la vanguardia.
   
Bajo tratamiento psiquiátrico
De hecho, el afgano, que según las investigaciones vive en el cantón de Zúrich, estaba recibiendo tratamiento psiquiátrico como paciente hospitalizado. La policía lo llevó nuevamente a una clínica y está recibiendo atención médica. Se sabe que los solicitantes de asilo menores de edad suelen sufrir estrés psicológico, ya sea por experiencias en su país de origen o mientras huyen. A menudo un pueblo entero los recoge para enviarlos a Europa. Cuando llegan allí, se ven presionados a mantener económicamente a sus familiares en casa.
    
El monasterio agradeció a la policía y a varias personas presentes en la iglesia su «valiente y cuidadosa intervención». Piensan en las muchas personas cuyos sentimientos religiosos fueron heridos localmente. Los monjes rezaron por ellos, pero también por los afganos.
    
Los monjes benedictinos decidieron no ajustar las medidas de seguridad debido al incidente. La iglesia y la Capilla de Gracia siguen siendo de libre acceso. Dentro de la iglesia, los empleados vigilaban atentamente el mantenimiento de la paz y el orden, dice el padre Thomas. Y: «Tenemos un sistema de alarma en la Capilla de Gracia, entre otras cosas, que funcionó bien durante el incidente del sábado. Para que nosotros, los monjes, no nos sintamos más inseguros».
    
Einsiedeln es el lugar de peregrinación más importante de Suiza y atrae a creyentes de Europa y de todo el mundo. Cada año, cientos de miles de personas peregrinan al monasterio. Rezan a la Virgen y le piden ayuda para las pequeñas y grandes preocupaciones cotidianas. Las primeras romerías están documentadas en el siglo XIV. Einsiedeln probablemente se estableció como un popular destino de peregrinación ya en el siglo XII o XIII.
    
Las tropas de Napoleón destruyeron la Capilla de Gracia.
El monasterio sufrió una fuerte presión durante la época francesa. En mayo de 1798, las tropas de Napoleón destruyeron la Capilla de Gracia y saquearon el monasterio. Los monjes pudieron esconder a la Virgen Negra, huyeron a Vorarlberg y no regresaron hasta 1801/1802. Sólo después de que el Acta de Mediación de 1803 garantizara la continuidad del monasterio y la milagrosa imagen fuera devuelta a Einsiedeln, la peregrinación volvió a acelerarse.

domingo, 26 de septiembre de 2021

AFGANISTÁN LIBERAL

Por Roberto Gómez Bastida, director del Círculo Tradicionalista de Baeza. Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA.
   
Aryana Sayeed, cantante afgana de pop, y una de las primeras en huir de Afganistán en un avión militar estadounidense (Foto: Diario El Universo)
   
Ya se ha constituido −de nuevo− el Emirato Islámico de Afganistán tras veinte años de invasión liderada por los EEUU. A partir de ahora, nos queda ver reflejado en los juicios del régimen teocrático los avances revolucionarios de las democracias occidentales.
   
Queda fuera de consideración el juego del lenguaje donde los colaboracionistas pasan por ayudantes, la invasión por civilización −el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell llegó a afirmar que «lo ocurrido en Afganistán es una derrota del mundo occidental»−, la huida por retirada y las negociaciones por rendición.
   
Realmente, es difícil de explicar veinte años de presencia militar, mostrando las excelencias de la «civilización» del McDonald’s y el Netflix, con el consiguiente agotamiento de recursos humanos y materiales para un fin tan banal. En el caso de España ha supuesto 100 vidas de sus militares y policías y un gasto de 3.500 millones de euros. Entre tanto, hemos podido ver como a los afganos se les mostraban las bondades de una sociedad cuyo motor es el consumismo que infunde, como único anhelo en sus miembros, el ser propietario de un móvil de quinta generación.
   
El régimen talibán ha pasado de ser un enemigo mortal merecedor de «la madre de todas las bombas» −año 2017, contra Dáesh en Afganistán−, a ser considerado un gobierno moderado al que se le exige sea inclusivo. A tal efecto, el enviado afgano ante la ONU pide que se reconozca únicamente un gobierno que sea «verdaderamente inclusivo» y dé cierta libertad a las mujeres (resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU).
  
La ideología liberal sólo exige lo que pregonan sus adláteres en su penúltima fase revolucionaria: feminismo. En realidad esta exigencia no es más que propaganda dirigida a sus propios fieles al objeto de convencerlos que la religión del «yo» es la verdadera. Nadie espera –ni lo desea, por la apreciable reverencia hacia los migrantes mahometanos frente al desprecio hacia los católicos− que el Corán acceda a la adoración del hombre y a su autonomía; además, ellos no han celebrado un Concilio Vaticano II. Llegados a este punto, lo que se exige es lo que se ofrece.
    
Así podemos ver testimonios televisados de mujeres afganas que han logrado huir de la barbarie talibán. Generalmente se trata de deportistas de élite o profesoras universitarias. Ni una sola campesina, ni una sola madre de familia. Todo ello con el propósito de identificar que aquellas que se entregan en los brazos de occidente son las «triunfadoras». Pero éstas tampoco abandonan el hiyab.
   
La democracia carece de «valores y derechos», sólo puede ofrecer propaganda. Porque la «libertad, igualdad y fraternidad» es el reverso de un dólar; y Afganistán puede ayudar a acuñarlo más resplandeciente con sus inmensas reservas de bauxita, cobre, hierro, litio y tierras raras.
   
Da igual que sea una sociedad fundada en una religión falsa −«rezo para que muchos países acojan y protejan a quienes buscan una nueva vida» dijo el Papa Francisco durante el rezo del Angelus el pasado 5 de septiembre−, y por ello un régimen de perdición. El ministro alemán de Relaciones Exteriores Heiko Maas considera que las negociaciones son ineludibles: «No hay forma de evitar las conversaciones».
   
¿No será que la revolución nada tiene que ofrecer? No hubo ni un solo un disparo en el paseo militar de los talibanes hasta su entrada en Kabul por parte de aquellos que se suponen defendían su Constitución de 2004.
    
Las democracias nacidas de la revolución se seguirán quedando con sus eslóganes vacíos. En cambio, España construyó la Hispanidad, y pudo hacerlo porque sólo puede dar el que tiene: a Cristo Rey.

viernes, 17 de septiembre de 2021

¿QUÉ LUGAR TENDRÁN LOS AFGANOS EN COLOMBIA? (Breve historia de la migración a Colombia en la época republicana)

Por Carlos Restrepo, del Círculo Cultural Gaspar de Rodas (Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín). Tomado de PERIÓDICO LA ESPERANZA (Parte 1 y Parte 2).
    
Llegada de afganos a Colombia (Fuente: Confidencial Colombia)
   
Hace poco el presidente Iván Duque anunció que Colombia aceptaría a 4000 refugiados afganos, los cuales, asegura, permanecerán en la capital del país. Lejos de ser un acto caritativo, es una muestra de la sumisión a la hegemonía de la OTAN; con tal de quedar bien ante Joe Biden, cualquier cosa. ¿Exactamente quiénes vendrán a Colombia? Es difícil saberlo.
   
No obstante, si hay una característica peculiar de Colombia es la poca cantidad de migrantes que ha recibido a lo largo de su historia. Si excluimos las recientes migraciones de venezolanos, el porcentaje de inmigrantes en Colombia sería despreciable. Incluso cuando las élites liberales decimonónicas intentaron fomentar la migración de germanos, éstos nunca llegaron.
    
Los pocos europeos que llegaron fueron muy mal recibidos. Entre 1876 y 1877 se desarrolló la Guerra de las Escuelas, donde el pueblo católico se alzó en armas contra el gobierno liberal que buscaba contratar maestros protestantes suizos y alemanes. La guerra la perdió el pueblo católico, pero el gobierno fracasó en su reforma educativa. Unos años más tarde Rafael Núñez llegaría a la presidencia, aliado con Miguel Antonio Caro y comenzaría la Regeneración.
    
A Colombia vinieron entonces unos pocos alemanes. El más importante de ellos fue el judío Leo Kopp, fundador de la Cervecería Bavaria, la cual se encargaría de desprestigiar la chicha. No obstante, no todo fue malo; llegaron también siriolibaneses que huían de la persecución cristiana del Imperio Otomano. Apodados como turcos de manera despectiva, en un principio no fueron bien recibidos, en especial por los liberales que veían en ellos una mala raza.
    
Incluso el célebre Jorge Eliécer Gaitán se opondría al futuro presidente Julio César Turbay sólo por su herencia árabe. Turbay por desgracia fue parte del partido liberal y pocas cosas buenas se pueden decir sobre su persona, salvo su indudable carisma. Los libaneses y sirios triunfaron como comerciantes y aceptando los ritos latinos de la Iglesia, elementos de su cultura.
    
En Colombia también acabó instalándose otro grupo católico: los lituanos. El lector puede deducir que efectivamente inmigraban cristianos en su mayor parte. Entre los lituanos surgiría el político progresista Antanas Mockus, en el cual no hace falta profundizar, salvo que fue presidenciable en el 2010. Volviendo a Asia y preparando el terreno para hablar de los afganos, hubo una segunda migración árabe, esta vez mahometana. En el municipio de Maicao reside una importante población árabe, la cual sorprendentemente convive de manera pacífica con los wayúu y demás colombianos. Allí se ubica la tercera mezquita más grande de Hispanoamérica y su actual alcalde, Mohamad Jaafar Dasuki Hajj, es el primer musulmán en Colombia en ocupar una alcaldía.
    
El Círculo Gaspar de Rodas no tiene ninguna acusación contra la persona de Dasuki, quien dice respetar todas las religiones. Como tradicionalistas afirmamos que sólo debería existir libertad para la Fe Verdadera, la Católica y si bien los musulmanes de Colombia nunca han causado ningún daño, no es razón suficiente para apoyarlos. Incluso existen rumores de la conversión de indígenas wayúu a la secta de Mahoma, los cuales parecen ser casos anecdóticos y de poca relevancia.
    
Los afganos, sin embargo, son distintos a los árabes. Estos últimos vinieron como comerciantes, provenientes en su mayoría del Líbano, donde ya vivían con pocos conflictos con los cristianos. Como ya se mencionó en la primera parte de este artículo, no hay muchos detalles sobre los afganos que vienen a Colombia. De hecho, es posible incluso que la élite servil ignore las diferencias étnicas entre los propios afganos.
    
¿Vendrán pastunes o tayikios? ¿Hablan persa darí? ¿En verdad podemos confiar que se mantendrán de manera temporal hasta que ingresen a los Estados Unidos? La respuesta a estas preguntas tardará, pero debiera extrañar a nadie que la prensa liberal mejore la imagen del mahometanismo ante la opinión pública.
    
La ciudad de Bogotá ya posee una mezquita y esperamos que no se construya otra. Tampoco extrañaría si entre los afganos hubiera unas cuantas personas occidentalizadas dispuestas a dar clases de democracia. Y ni hablar de las feministas, quienes desde ya deben estar buscando la próxima Malala y preparando un video explicando las razones por las cuales los colombianos somos machistas.
    
¿Hay lugar entonces para los afganos? La opinión del autor es que hay lugar para aquel que esté no sólo dispuesto a aceptar la cultura colombiana, sino a Nuestro Señor Jesucristo. Si nos remontamos a Francisco de Vitoria podemos afirmar que es lícito aceptar extranjeros si pueden aportar a la res pública, como en el pasado se aceptaron sirios y libaneses.
    
Por desgracia, los mejores escenarios son solo hipotéticos. Para el Estado, los 4000 afganos son únicamente una estadística: una cuota a cumplir para complacer al Tío Sam. Lo mejor hubiese sido no aceptar a ningún inmigrante, mucho menos durante la actual crisis sanitaria y económica. Y si algún afgano desea quedarse, quiera Dios que encuentre la Fe Verdadera en esta tierra y los salve de ser peones del globalismo o de los talibanes.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

MADRE DE SOLDADO MUERTO EN AFGANISTÁN: «BIDEN, ERES DÉBIL Y UN TRAIDOR» (Y FACEBOOK CENSURÓ SU CUENTA DE INSTAGRAM)

Noticia tomada de ABC (España).
  
  
Kareem Nikoui, uno de los 13 soldados estadounidenses asesinados en Kabul - Reuters
 
Shana Chappell, la madre de Kareem Nikoui, uno de los trece militares fallecidos en el atentado de Kabul del pasado jueves, acudió a la base aérea de Dover, en Delaware, para recibir los féretros de sus familiares. El presidente Joe Biden estuvo presente durante el descenso de cada uno de los ataúdes transportados y tras encontrarse cara a cara con Chappell, la mujer decidió escribirle una carta y publicarla. Facebook borró de forma temporal la cuenta de Instagram de Chappell y ante la lluvia de críticas por haberla suspendido, la red social aseguró que había sido «por error» y que ya había sido recuperada.
   
Lea aquí la carta completa:
Presidente Joe Biden, ¡este mensaje es para ti! Sé que mi cara está grabada en tu mente. Ayer pude mirarte directamente a los ojos y tener unas palabras contigo. Después de que deje descansar a mi hijo, me volverás a ver. Recuerda. Soy la que estuve a diez centímetros de tu cara y te dijo que nunca volveré a abrazar a mi hijo, escuchar su risa e intentaste interrumpirme para contarme una de tus historias de sollozos. Pero esto no es sobre ti, así que no lo hagas.
   
Luego intentaste decirme que solo querías que supiera que sabes cómo me siento. ¡No sabes cómo me siento y no tienes derecho de decir que sabes cómo me siento! Miraste para otro lado como si estuvieras enfadado conmigo y te dije que la única razón por la que estaba hablando contigo fue por respeto a mi hijo.
   
Te volví a decir cómo me quitaste a mi hijo y que no podré volver a abrazarlo, besarlo y reírme con él otra vez. Decidiste girarte y caminar y te grité «¡la sangre de mi hijo está en tus manos!». Levantaste las manos mientras te alejabas de mí haciendo un gesto como diciendo «ok, lo que sea».
   
¡No eres el presidente de EE.UU.!, ¡hacer trampas no es ganar!, ¡no eres para nada un líder!, ¡eres un ser humano débil y un traidor! Le diste la espalda a mi hijo y a todos nuestros héroes.
   
Te vas a ir de la Casa Blanca de una forma u otra porque tú no perteneces ahí. LA SANGRE DE MI HIJO ESTÁ EN TUS MANOS. Las 13 de ellas. Si mi presidente Trump estuviera en el cargo que le corresponde, mi hijo y los otros héroes estarían vivos.
  
Me volverás a ver pronto.
  
Por cierto, mientras bajaban del avión los restos de mi hijo y de los otros héroes caídos, te observé faltarnos el respeto por lo menos en cinco momentos diferentes al mirar tu reloj. ¿Qué carajo era tan importante que tenías que seguir mirando tu reloj?
   
No eres nada especial Biden. América te odia.
 
  
El ejemplo más recordado es la suspensión de las cuentas en Twitter, Facebook o Instagram de Trump por «incitar a la violencia» con sus mensajes, mientras que mantienen abiertas las de dictadores o líderes políticos autoritarios.

jueves, 26 de agosto de 2021

BIDEN EN KABUL REPETIRÁ LA HISTORIA DE SAIGÓN

Por Antonio Uribe Hurtado. Imagen tomada de internet.
  
UNA QUE TE APUESTO NO SABÍAS
   

En 1975, se dejó que el presidente Ford manejara el difícil final de la guerra de Vietnam. El presidente Ford fue al Congreso en busca de un paquete de ayuda para permitir la evacuación del personal estadounidense y nuestros aliados. Sin embargo, hubo UN SENADOR de EE. UU. que se opuso a tal apoyo. El resultado fue la evacuación apresurada y embarazosa del techo de la embajada estadounidense en Saigón.
    
Este senador se deleitó con la vergüenza e hizo todo lo posible para apalancarla políticamente contra Ford. A pesar de los esfuerzos de este senador estadounidense, el presidente Ford logró rescatar a 1.500 aliados de Vietnam del Sur antes de la caída del país. Si el presidente Ford no hubiera actuado rápidamente, estas personas habrían sido atacadas y asesinadas por su apoyo a Estados Unidos. Cuando llegaron a Estados Unidos, el presidente Ford pidió al Congreso un paquete para ayudar a estos refugiados a integrarse en la sociedad estadounidense.
   
Ese MISMO SENADOR problemático TORPEDEÓ CUALQUIER APOYO para estos conmocionados, anticomunistas, pro-estadounidenses y nuestros ayudantes, los refugiados.
   
En cambio, el presidente Ford tuvo que reclutar organizaciones cristianas para ofrecer asistencia de forma voluntaria. Al hacerlo, el senador menospreció esos esfuerzos. ¿Qué tipo de persona se opondría al trabajo incansable del presidente Ford para hacer lo correcto y humanitario? ¿Quién querría jugar a la política con el bienestar de personas inocentes que apoyaron a Estados Unidos en la trágica guerra de Vietnam?
  
¿CUÁL SENADOR FUE? - JOE BIDEN
     
Del libro “When the Center Held: Gerald Ford and the Rescue of the American Presidency”, por Donald Rumsfeld en 2018. (biografía)
    
También dejará atrás a las personas vulnerables en Afganistán.

miércoles, 18 de agosto de 2021

SU AFGANISTÁN ES UNA TRIPLE CAÍDA PARA OCCIDENTE

Traducción del artículo publicado por Andrea Giacobazzi en RADIO SPADA.
    
   
Desde siempre, hablar de cuestiones inherentes de aquel grande espacio que se articula desde el Mediterráneo Oriental hasta los confines de la China es materia particularmente compleja. Y está en los límites de esta área que la realidad afgana representa un limbo oscuro, aún menos descifrable que otros.
    
Desde Alejandro Magno al “Gran Juego” [Rivalidad entre el Imperio Ruso y el Imperio Británico por el control del Cáucaso y el Asia Central durante el siglo XIX, N. del T.] y aún hasta la derrota soviética y aquella recentísima estadounidense, Afganistán queda antes de todo una fuente de interrogantes sin respuesta.
    
Ciertamente esta no es la sede para alargarse en disquisiciones geopolíticas, por ende más que las preguntas abiertas podría ser oportuno fijarse de las pocas certezas que tenemos: o la breve y triple lección que se trae por la caída que estamos presenciando.
   
Antes de pasar a este aspecto sin embargo, fíjense algunos puntos clave –frecuentemente callados– que no parecen secundarios para la comprensión de los hechos.
   
Los tan citados “talibanes” nacen en los años ‘90 mas no de la nada: es precisamente en aquella gran incubadora política que fue la guerra sovietico-afgana (1979-1989) –donde una compuesta formación internacional (entre ellos Estados Unidos) apoyó las milicias mujahidines– que se crearon las premisas de su posterior ascenso. Se supo incidentalmente que en el variopinto frente anti-soviético no faltaba un comandante que pasó a más altas crónicas: Osama bin Laden. Fuentes occidentales declararon que nunca entraron en contacto o financiaron directamente al futuro “enemigo de Estados Unidos”, pero la cosa importa poco desde el punto de la dinámica histórico-militar.
    
Fue el caos succesivo a la retirada soviética que permite a los talibanes imponerse como fuerza unificante respecto a la fragmentación local, no sin el apoyo de potencias extranjeras, in primis de Pakistán. Nótese todavía que en el mosaico afgano las intervenciones externas, así como los cambios de frente, non fueron (y no son) nunca reconducibles a una única potencia o a un úni o bloque de intereses (piénsese entre otros en el papel protector de Irán respecto a la minoría chií).
    
Vamos ahora a la triple caída referente al denominado Occidente, asociado a tres distintas narraciones:

La primera narración en caer es aquella de mayor valor para la administración Biden (y con ella para la “izquierda” euro-atlántica) en la gestión de las crisis internacionales. La metedura de pata de un presidente que en Julio afirmara sobre la tenida de un ejército local apoyado por más de 20 años por tropas estadounidenses en el territorio y que en Agosto presencia a la desordenada fuga de los últimos prófugos reunidos en el aeropuerto, entrará sin embargo en la historia del género grotesco, si no del trágico, antes aún que el histórico. Esta primera crisis, si bien muy destacada periodísticamente, parece la menos interesante.
   
La segunda es aquella de la atractividad –dirían algunos editorialistas: del appeal– de la liberal-democracia occidental. Después de décadas de exportación, pregón e implementación, cae de nuevo con un fragoroso estruendo. Fijaros: aquí no se habla de la democracia –en el sentido clásico o escolástico del término– sino precisamente de aquella forma liberal-democrática que, como un improbable nuevo dogma, fue martillada en la cabeza de muchos en redes y diarios unificados. Estaba en crisis negra ya en nuestra casa –entre abstencionismo, partidos reducidos a comités electorales, crisis ideológicas siempre más claras, políticos obligados a perseguir ora exponentes del espectáculo y de las redes sociales (más o menos cómicos), ora deportivos, ora exponentes de la basura para reunir alguna atención–, imaginaros cuánto puede salvarse por partes de Kabul, con un Estado ircocervo occidental-musulmán, americano-afgano, adornado en 20 años de ocupación.
    
La tercera es aquella de la narrativa sobre el fantasmal “Islam moderado”. Concepto inaferrable, ora propuesto como objeto de una apuesta generacional, ora decantado como una hipótesis de trabajo relativa a una significativa presencia social. Sobre los “islámicos agradecidos con el Occidente” vencen los talibanes  que serán odiosos pero tienen las ideas claras. Del resto, si debiese corresponder al Islam moderado –mutátis mutándis– el “Cristianismo democrático”, no nos debería sorprender demasiado pór los resultados: ya los hemos visto de cerca en el último siglo. Hay después –nótese al margen– una ulterior esquizofrenia nuestra sobre el tema de la “moderación islamica”. Aunque huyendo de todo ecumenismo indiferentista, resulta difícil comprender cómo se intenta en Occidente construir las vías de esta moderación cuando algunos entre los gobiernos del Cercano y Medio Oriente, bajo el cual los cristianos eran o tolerados o precisamente integrados en la gestión política, estaban entre los objetivos de la hostilidad euro-atlántica (piénsese tan solo en la Siria y en Iraq). Es verdad, la historia de aquellos países no es sobreponible a la nuestra y quienes los han administrado no tienen en curso procesos de canonización, mas si la alternativa son ISIS, talibanes, o aún solo saudíes y sus derivados, tal vez un hilo de prudencia en más con Saddam y Assad no fueran de excluir.
    
En síntesis: ¿por qué el Afganistán es un desastre tan colosal? Porque en la guerra se vence con ejércitos que aman lo que tienen en las espaldas, aun más cuando no odian lo que tienen ante sus ojos. Dicho de otra manera: una identidad fuerte, en cuanto falsa, como falsa es la de los talibanes, ha podido prevalecer sobre una identidad débil (y sin embargo falsa) como aquella por la cual no estaban dispuestos a arriesgar los soldados del gobierno de Kabul. El ideal de los primeros, enfermo como se quiera, era más fuerte y más claro que el propuesto por el gobierno títere ahora en fuga. Y esto corresponde a la triple lección de las líneas precedentes.

lunes, 16 de agosto de 2021

KABUL, EL NUEVO SAIGÓN

Por Yusuf Fernández para AL MANAR (Líbano). Importante ahora que los talibanes (en pastún, طالبان‎/ṭālibān, «estudiantes»),  entraron a Kabul y ocuparan el palacio presidencial en solo dos semanas, y el presidente afgano Ashraf Ghani Ahmadzai huyó a Tayikistán.
  

EEUU dijo el jueves que desplegará unos 3.000 militares en el aeropuerto de Kabul para apoyar la retirada de la gran mayoría del personal de su embajada a medida que la situación de seguridad en Afganistán continúa deteriorándose debido al rápido avance talibán. Al mismo tiempo, Washington ha pedido la inmediata evacuación de los ciudadanos estadounidenses del país.
    
“Estamos reduciendo aún más nuestra presencia civil en Kabul, a la luz de la evolución de la situación de seguridad. Esperamos reducir nuestra presencia diplomática a un núcleo central en Afganistán en las próximas semanas”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, a los periodistas en una sesión informativa. En la actualidad, EEUU tiene 1.400 diplomáticos en su embajada en Kabul.
    
“Para facilitar esta reducción, el Departamento de Defensa desplegará temporalmente personal adicional en el aeropuerto internacional Hamid Karzai”, agregó.
    
Estas escenas de la evacuación de diplomáticos norteamericanos evocan la humillante retirada de Saigón al final de la Guerra de Vietnam en 1975. En la mente de muchos permanecen el despegue de los helicópteros estadounidenses con diplomáticos y militares estadounidenses y colaboradores vietnamitas del techo de la embajada de EEUU y la oficina de la CIA en Saigón.
      
El temor a una próxima caída de Kabul se produce un día después de que los talibanes tomaran tres capitales de provincia, incluyendo la segunda ciudad de Afganistán, Kandahar, y la tercera, Herat. Muchos analistas estadounidenses señalan que la rápida decisión de la administración norteamericana sobre la reducción de diplomáticos y el despliegue de militares para facilitar su evacuación muestra la creencia del gobierno de EEUU de que Kabul va a caer en breve en manos de los talibanes, lo que supone otro golpe para la credibilidad del gobierno afgano.
    
Los observadores señalan que todos los esfuerzos del gobierno de EEUU, representados por las decenas de millones de dólares gastados en la guerra de Afganistán y por los 3.596 soldados de la coalición internacional muertos (incluyendo 2.452 estadounidenses) y las docenas de miles de heridos (incluyendo 20.662 estadounidenses), han cosechado un rotundo fracaso y han llevado a la derrota militar aplastante de EEUU en el país. No sólo no ha logrado derrotar a los talibanes (que carecen de fuerza aérea y armas pesadas) en veinte años de guerra, sino que no ha podido consolidar al Estado afgano y tampoco crear un ejército capaz de combatir con éxito, como se ve en el actual comportamiento de las tropas afganas, que prefieren en general huir y abandonar sus armas y equipos que hacer frente a un movimiento mucho peor armado y entrenado.
    
La derrota militar de EEUU en Afganistán, como antes las de Vietnam e Iraq, supondrá otro golpe más para los intentos ya frustados de EEUU de mantener la unipolaridad en un mundo donde su influencia disminuye día a día. La derrota de Afganistán reducirá su presencia en el continente euroasiático donde otras potencias internacionales o regionales, como Rusia, China o Irán, están colaborando de forma creciente en grandes proyectos de desarrollo y transporte, como la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China.
    
Todo esto no quiere decir que la caída de Kabul sea un hecho positivo. Los talibanes son un grupo extremista que ha colaborado en el pasado con grupos terroristas, como Al Qaida, y su gobierno será una grave amenaza para los derechos de la población afgana, en primer lugar, y para los países vecinos, que ya se están coordinando para hacer frente a los efectos desestabilizadores de un posible gobierno talibán en Kabul. Los recientes ejercicios militares de Rusia con Tayikistán y Uzbekistán, por un lado, y con China, por otro, son una prueba de ello. Rusia, China e Irán se sentirán ahora más inclinados a reforzar su cooperación en materia militar y de seguridad. Otros países que se beneficiarán serán Siria e Iraq, que han estado luchando contra un terrorismo de ideología similar a los talibanes. Los países occidentales deben comprender ahora que su política de combatir al presidente sirio, Bashar al Assad, habría podido dar lugar a otro régimen similar a los talibanes en las orillas del Mediterráneo si el gobierno, el ejército, y el pueblo de Siria, junto con sus aliados Irán y Rusia, no hubieran podido abortar esta posibilidad.
     
Otra lección es para todos aquellos gobiernos en el mundo islámico que confían aún en las promesas de ayuda estadounidense. EEUU ha demostrado ya en muchas ocasiones que no tiene aliados ni amigos sino intereses y que está dispuesto a abandonar a sus aliados siempre que ello le convenga o no sea capaz de lograr un éxito militar o político, como descubrió en su día el gobierno de Vietnam del Sur y está haciendo ahora el de Afganistán en estos días. Las intervenciones militares norteamericanas no solo terminan en derrotas para EEUU sino en situaciones de desastre para los países donde tienen lugar, siendo un ejemplo claro la actual situación afgana. La lección para los estados es que la seguridad dentro de sus respectivas regiones debe ser lograda mediante la cooperación de los países que forman parte de ellas y que cualquier injerencia de actores externos debe ser rechazada.