Traducción del artículo publicado en INTROIBO AD ALTARE DEI.
POR QUÉ CREO EN NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA (Y POR QUÉ DEBERÍAS CREER EN ELLA)
Recientemente, ha surgido controversia en internet en torno a la Virgen de Fátima. Algunos afirman que la aparición nunca ocurrió o que fue de origen diabólico. Siempre he dicho (y sigo sosteniendo) que los tradicionalistas no deberían enfrascarse en el estudio de revelaciones privadas, sino concentrarse en una teología sólida y en la lectura de las obras de teólogos reconocidos.
Cuando la gente empieza a poner en duda (o peor aún, a difamar) las revelaciones privadas aprobadas, solo sirve para sembrar dudas en la Iglesia durante la Gran Apostasía, sin un papa que responda a las preguntas y resuelva las disputas. Estoy de acuerdo en que no debería haber discusiones sobre lo que “realmente” dijo una aparición aprobada. También estoy de acuerdo en que no es necesario creer en las revelaciones privadas siempre que no haya desprecio por la autoridad eclesiástica (se hablará más sobre este punto más adelante).
Sin embargo, hay quienes atacan a Fátima calificándola de “del diablo”, lo cual es blasfemo e imposible, puesto que el Espíritu Santo protegería al Santo Padre de aprobar como “digna de fe” algo que provenga del infierno. Fátima fue aprobada por el propio Papa Pío XII. Afirmar que Fátima proviene del infierno sería una negación indirecta de la indefectibilidad de la Iglesia; es decir, la Iglesia no puede dar a sus miembros lo que es malo o erróneo. Si, en gracia de discusión, la aparición de Fátima no hubiera ocurrido, no habría producido nada contrario a la fe y la moral. Sin embargo, si proviniera de Satanás, tendría que haber cosas contrarias a la fe y/o la moral, porque el adversario de la humanidad no hace nada por nuestro beneficio.
Mi investigación sobre Fátima, realizada para preparar esta publicación, me ha permitido percibir un matiz: no creo que sea posible rechazar de plano una revelación privada aprobada sin cometer un pecado de desdén contra la autoridad eclesiástica. Por lo tanto, si uno rechazara Fátima (no por considerarla diabólica, sino simplemente por no creer en ella), personalmente no creo que esto pueda hacerse sin despreciar simultáneamente a la Iglesia (Tengo fuentes que respaldan mi afirmación, pero someto todo al juicio de la Santa Madre Iglesia, si un verdadero papa volviera a reinar. No estoy “inventando pecados”, pero como espero demostrar, sinceramente no veo cómo el desprecio por la Iglesia no pueda ir acompañado del rechazo de revelaciones privadas aprobadas. Nunca sería herejía, pero no se puede despreciar a la Iglesia sin pecar de alguna manera — Introibo).
En esta publicación explicaré por qué creo en Fátima, y por buenas razones que deberían hacer que todos los tradicionalistas la acepten como “digna de fe”.
PRIMERA RAZÓN: LA APROBACIÓN DEL PAPA PÍO XII
La principal razón para aceptar las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima es la aprobación de Su Santidad el Papa Pío XII.
El 13 de junio de 1940, el Papa Pío XII publicó la encíclica Saeculo Exeúnte Octávo, con motivo del octavo centenario de la independencia de Portugal. Tras exhortar a Portugal a ampliar su labor misionera, el Pontífice menciona directamente a Fátima en el párrafo n.º 17:
«Esta santa y urgente intención debe ocupar un lugar primordial en las oraciones de cada sacerdote. Quienes han sido llamados a las sagradas órdenes de la vida contemplativa deben rezar por esta intención especial, y los fieles, al rezar el rosario tan altamente recomendado por la Santísima Virgen de Fátima, deben implorar a esta misma Virgen que interceda por esta vocación divina para que las misiones florezcan» (Énfasis mío).
El párrafo n.º 52 dice:
«Sin duda, Dios colmará a la noble nación de Portugal con la generosidad de sus bendiciones, como lo hizo en su nacimiento. Y la Santísima Virgen María del Rosario, venerada en Fátima y la misma gran Madre de Dios que obtuvo una gran victoria en Lepanto, estará con vosotros con su poderosa protección» (Énfasis mío).
El 12 de agosto de 1950, el Papa Pío XII promulgó su encíclica Humáni géneris in rebus, que expuso y rechazó algunas opiniones falsas que amenazaban con socavar los fundamentos de la doctrina católica. Su Santidad pidió al gran teólogo tomista y dominico, el padre Reginald Garrigou-Lagrange, un ferviente antimodernista, que redactara la encíclica. El párrafo número 20 de dicho documento afirma:
«Tampoco debe pensarse que lo expuesto en las encíclicas no exige consentimiento por sí mismo, puesto que al escribirlas los Papas no ejercen la suprema autoridad de su Magisterio. Pues estas cuestiones se enseñan con la autoridad ordinaria del Magisterio, de la que es cierto decir: “El que os oye, me oye a mí”; y, en general, lo que se expone e inculca en las encíclicas ya pertenece a la doctrina católica por otras razones. Pero si los Sumos Pontífices, en sus documentos oficiales, emiten juicios deliberadamente sobre una cuestión que hasta entonces había estado en disputa, es evidente que dicha cuestión, según la voluntad de los Pontífices, ya no puede considerarse un tema abierto a debate entre los teólogos» (Énfasis mío).
Seamos claros: lo que se expone en las encíclicas exige asentimiento, y en una encíclica, el Papa Pío XII afirma categóricamente que la Santísima Virgen se apareció en Fátima y «recomendó encarecidamente» el rezo diario del rosario. Además, es la misma Santísima Virgen de Fátima quien obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto. Es evidente que el Papa Pío XII creía en Fátima y utiliza su mensaje en un documento del Magisterio. ¿Acaso el Espíritu Santo permitiría que un verdadero papa enseñara basándose en una aparición falsa o inexistente? Mi respuesta es negativa.
DISCURSO RADIOFÓNICO DEL 31 DE OCTUBRE DE 1942
Pío XII transmitió por radio un mensaje (Benedícite Deum) a los peregrinos reunidos en el Santuario de Fátima para conmemorar el veinticinco aniversario de las apariciones. En esta transmisión, mencionó específicamente los sucesos de Fátima y concluyó consagrando el mundo al Inmaculado Corazón de María (Véase Papal Documents on Mary/Documentos Papales sobre María, recopilados y ordenados por William Joseph Doheny CSC y Joseph Patrick Kelly S. Th. D. [1954], págs. 202-204).
En su tratado “Enseñanza auténtica del Magisterio”, el teólogo Anthony Charles Cotter SJ enseña:
«El Papa [Pío XII] no duda de que los teólogos católicos a quienes se refiere en la encíclica [Humáni géneris in rebus] están dispuestos a acatar las decisiones definitivas del Magisterio, las dictadas solémni judício (por juicio solemne). No son ni herejes ni cismáticos. Pero se queja de que ignoran las declaraciones papales que les llegan con menor autoridad, como las encíclicas. Si teólogos de renombre han discrepado en el pasado, eso supone que solo una definición solemne puede zanjar la cuestión; y mientras no se presente tal definición, se presume que cada uno es libre de interpretar los documentos papales según su propia interpretación de la Tradición.En respuesta, el Papa les recuerda que las encíclicas, además de contener a menudo cuestiones dogmáticas, pueden tener como objetivo dirimir puntos hasta entonces controvertidos, y que tales decisiones exigen de sí mismas un asentimiento positivo por parte de los fieles, incluidos los teólogos. Al publicarlas, los papas ejercen lo que técnicamente se conoce como el Magisterio Ordinario o Auténtico, del cual se puede decir con razón: “El que os escucha a vosotros, me escucha a mí”» (Citado en Contemporary Moral Theology/Teología moral contemporánea [1962], vol. I, págs. 24-26).
El teólogo Cotter señala que, si bien la declaración papal se refiere principalmente a las encíclicas, no se limita a ellas. Más bien, abarca todo el ámbito del llamado “Magisterio Ordinario” del Santo Padre. Por lo tanto, todo lo expresado podría aplicarse a los mensajes radiofónicos y alocuciones papales; sin embargo, dado el papel tan destacado que estos han desempeñado en la enseñanza papal (especialmente bajo el pontificado de Pío XII), merecen una atención especial. El propio Pío XII dejó muy claro que sus discursos, incluso cuando se dirigen a grupos pequeños, pueden contener enseñanza autorizada para toda la Iglesia.
Nuevamente, ¿permitiría el Espíritu Santo que un auténtico ejercicio de autoridad magisterial incluyera una aparición inexistente? Mi respuesta es negativa.
ELEVACIÓN DE LA IGLESIA DE LA COVA DA IRÍA EN FÁTIMA AL RANGO DE BASÍLICA MENOR EN 1954.
La Basílica de Nuestra Señora del Rosario está ubicada en la zona de Cova da Iría, en Fátima (Portugal), el mismo lugar donde tres pastorcitos relataron por primera vez sus apariciones de la Virgen María en 1917. El Papa Pío XII elevó oficialmente el santuario a Basílica Menor el 11 de noviembre de 1954.
En la carta papal, el Papa se refiere al santuario de Fátima como el lugar «donde la Madre de Dios se apareció en tiempos recientes como Nuestra Señora del Rosario», y añade que en la iglesia reposan los cuerpos de los hermanos Francisco y Jacinta Marto, «quienes tuvieron el privilegio de contemplar la maravillosa visión de la Madre de Dios». Asimismo, confiesa su «especial devoción a la Santísima Virgen María de Fátima»
(Ver thecatholicnewsarchive.org/?a=d&d=tmon19630405-01.2.128&e=-------en-20--1--txt-txIN).
LA AUTORIDAD MAGISTRAL ADICIONAL AFIRMA A FÁTIMA.
- El 13 de mayo de 1930, tras 13 años de investigación, el obispo José Alves Correia da Silva de Leiría (la diócesis a la que pertenece Fátima) dio su aprobación oficial a las apariciones:«En virtud de las consideraciones dadas a conocer, y otras que por razones de brevedad omitimos; invocando humildemente al Espíritu Divino y poniéndonos bajo la protección de la Santísima Virgen, y después de escuchar las opiniones de nuestros Reverendos Consejeros en esta diócesis, por la presente:DECLARAR dignas de crédito las visiones de los niños pastores en la Cova da Iria, parroquia de Fátima, en esta diócesis, desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917».
- El 1 de octubre de 1930, la Sagrada Penitenciaría, bajo el pontificado del Papa Pío XI, concedió una indulgencia parcial a quienes visitaran individualmente el Santuario y rezaran por las intenciones del Santo Padre, y una indulgencia plenaria mensual a quienes acudieran en grupo. Sin duda, el Vaticano estaba al tanto de la aprobación pendiente del obispo diocesano.
¿Permitiría el Espíritu Santo que la Iglesia concediera indulgencias a una aparición falsa o inexistente? Una vez más, mi respuesta es negativa.
SEGUNDA RAZÓN: EL MILAGRO DEL SOL.
El 13 de octubre de 1917, aproximadamente 70.000 personas se congregaron en Fátima a pesar de la intensa lluvia, esperando ver si la promesa de la Virgen María se cumpliría. De repente, las nubes se abrieron y el sol comenzó a girar, a cambiar de color y a zigzaguear por el cielo, un fenómeno que parecía desafiar todas las leyes naturales. Muchos pensaron que era el fin del mundo, mientras que otros cayeron de rodillas, sobrecogidos.
Sin embargo, los escépticos afirman que el Milagro fue el resultado de una alucinación colectiva, fenómenos atmosféricos inusuales y cosas por el estilo. Podría dedicar varias publicaciones solo a estas afirmaciones, pero daré una breve explicación de por qué son erróneas:
- El momento en que ocurrió el evento. Los niños (Lucía, Jacinta y Francisco) habían hablado del evento con antelación. Cuando los escépticos afirman que ocurrieron fenómenos meteorológicos raros en 1917, sin la tecnología moderna, es más que una simple coincidencia que estos “eventos raros” sucedieran el mismo día previsto.
- El suceso podría haber sido causado por fuerzas sobrenaturales. Podría haber sido impuesto en la mente de los asistentes, con consecuencias físicas asociadas (por ejemplo, ropa mojada secándose).
- El evento fue ampliamente reportado en los principales periódicos seculares de la época. En particular, O Século, un destacado periódico anticlerical, promasón y secular de Lisboa, presentó el titular «Como o sol bailou em Fátima ao meio-dia» («Cómo el sol bailaba en Fátima al mediodía») escrito por su director fundador, Avelino de Almeida.
- Incluso los ateos más acérrimos no pueden simplemente descartarlo. El “neoateo” Richard Dawkins menciona el Milagro del Sol de Fátima en su libro El espejismo de Dios, que critica a Dios.
A primera vista, las visiones colectivas, como el relato de que setenta mil peregrinos en Fátima, Portugal, en 1917 vieron el sol «arrancarse del cielo y estrellarse contra la multitud», son más difíciles de descartar… No es fácil explicar cómo setenta mil personas pudieron compartir la misma alucinación. Pero es aún más difícil aceptar que realmente sucedió sin que el resto del mundo, fuera de Fátima, también lo viera, y no solo lo viera, sino que lo sintiera como la destrucción catastrófica del sistema solar, incluyendo fuerzas de aceleración suficientes para lanzar a todos al espacio (Énfasis mío).
Sin embargo, lo más probable es que haya sido impuesto sobrenaturalmente. ¿De qué otra manera se puede explicar?
EL PAPA PÍO XII PRESENCIÓ EL MILAGRO DE FÁTIMA EN CUATRO OCASIONES DISTINTAS.
En una nota manuscrita, el pontífice escribió: «He visto el “milagro del sol”, esta es la pura verdad». Dejó constancia de esto en sus propias notas manuscritas, señalando que observó al sol comportándose como una esfera opaca y pálida rodeada por un círculo luminoso que se movía y giraba. Estos eventos ocurrieron alrededor de la época en que proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María. Vio el Milagro el 30 y 31 de octubre, y el 1 y 8 de noviembre de 1950. El 30 y 31 de octubre fueron los dos días previos a la proclamación del dogma de la Asunción. El 1 de noviembre fue el día en que promulgó Munificentissimus Deus , y el 8 de noviembre fue la Octava
(Véase, por ejemplo, https://aleteia.org/2019/05/13/pope-pius-xii-witnessed-the-fatima-miracle-of-the-sun-while-walking-in-the-vatican-gardens).
El Papa Pío XII nunca dijo que estuviera “mirando hacia atrás en el tiempo”, sino que presenció los mismos fenómenos, dando credibilidad al Milagro del Sol como una manifestación sobrenatural en las mentes de las personas elegidas por Dios. En 1917, también pudo haber estado acompañado de prodigios físicos. Esto explica por qué (algunos) de los 70.000 supuestamente no vieron nada: Dios decidió no revelar el prodigio a algunos por razones conocidas de Él mismo. Muchos ateos y escépticos se convirtieron gracias al Milagro del Sol.
TERCERA RAZÓN: LA SANTIDAD DE LOS VIDENTES
Los tres niños poseían una verdadera santidad desde temprana edad, como lo demuestra lo siguiente:
- Espíritu de reparación: Tras tener una visión aterradora del infierno, los niños sintieron una profunda compasión por los pecadores. Dedicaron su vida diaria —ofreciendo sus almuerzos, soportando la sed y usando cuerdas ásperas— como actos de penitencia por la salvación de las almas.
- Devoción al Rosario: Obedecieron fielmente la petición de la Virgen María de rezar el Rosario diariamente por la paz mundial y la conversión de los pecadores.
- Alegría en el sufrimiento: A pesar de soportar una persecución severa, amenazas de muerte por parte de las autoridades locales y los estragos físicos de la pandemia de gripe de 1918, los niños mantuvieron una confianza inquebrantable y gozosa en Dios.
A diferencia de los supuestos “videntes” de Garabandal y Međugorje, los niños de Fátima llevaron una vida santa. Francisco y Jacinta murieron siendo niños y sufrieron mucho, ofreciéndolo por la conversión de los pecadores. Lucía se convirtió en una monja muy santa. Los tres videntes nunca se enriquecieron a costa de Fátima, ni llevaron una vida mundana como las de las falsas apariciones no aprobadas por la Iglesia. Desafortunadamente, no pueden ser llamados santos, ya que Francisco y Jacinta fueron “canonizados” por Bergoglio, quien no era papa. De igual manera, Lucía no puede ser llamada “Venerable”, como lo declaró la secta del Concilio Vaticano II, no la Iglesia Católica Romana.
CUARTA RAZÓN: LA CATOLICIDAD DEL MENSAJE DE FÁTIMA.
Fátima contiene varios mensajes básicos que son teológicamente sólidos y loables:
- Rezar el Rosario diariamente.María pidió a los niños que rezaran el Rosario todos los días por la paz en el mundo y la conversión de los pecadores. Por eso, el Rosario se asocia a menudo con Fátima.
- Ofrecer sacrificios por los pecadores.Ella animaba a los niños a ofrecer pequeños sacrificios por la conversión de las almas, uniendo su sufrimiento al de Cristo.
- La visión del infierno.En julio, María les mostró una visión aterradora del infierno, recordándoles la urgencia del arrepentimiento y la necesidad de orar por aquellos que están lejos de Dios. El infierno es real, y debemos salvar nuestras almas, evitando el tormento eterno lejos de Dios.
- Consagración al Inmaculado Corazón de MaríaMaría reveló que Rusia propagaría grandes males a menos que fuera consagrada a su Inmaculado Corazón, una petición que posteriormente desempeñó un papel fundamental en la historia de la Iglesia (Tomado de: focus.org/posts/what-happened-at-fatima-our-lady-of-fatima-explained; resume bien el mensaje de Fátima, aunque no respaldo el sitio, ya que pertenece a la secta del Concilio Vaticano II).
Quisiera añadir al Mensaje de Fátima la importancia de llevar el Escapulario y de realizar la devoción de los Primeros Cinco Sábados, aprobada por la Iglesia y espiritualmente fructífera, en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.
QUINTA RAZÓN: LA IGLESIA FOMENTA LOS MENSAJES DE REVELACIONES PRIVADAS APROBADAS.
¿Existe alguna obligación por parte de los fieles de dar crédito a las revelaciones aprobadas? Según varios teólogos reconocidos, la respuesta es un rotundo SÍ.
- Teólogo Thomas Slater SJ: «No es herejía, aunque sí pecado, rechazar lo que se sabe que Dios reveló en una revelación privada» (Manual of Moral Theology/Manual de Teología Moral, [1925], pág. 111; énfasis mío). Esto parece aplicarse únicamente al vidente.
- Teólogo Adolfo Tanquerey: «Muchos teólogos opinan que tanto quienes reciben tales revelaciones como aquellos a quienes están destinadas pueden creer en ellas con verdadera fe, siempre que hayan tenido pruebas claras de su autenticidad» (Véase La vida espiritual: Tratado de teología ascética y mística [1930], pág. 701; énfasis mío). Fátima es una revelación privada aprobada, cuyo mensaje estaba dirigido a los católicos de todo el mundo.
- Teólogo Francis Jeremiah Connell: «Una revelación privada debe ser creída por aquellos a quienes va dirigida. Sin embargo, nadie está obligado a creer la declaración de otro de que se le ha hecho una revelación privada a menos que se le haya dado una garantía fehaciente de que realmente proviene de Dios [La aprobación de la Iglesia es una garantía fehaciente]. Por lo general, dicha garantía se da a través de milagros evidentes [El milagro del sol]. Las personas a quienes no va dirigida la revelación no están obligadas a aceptarla como un mensaje divino, aunque se equivocarían si la negaran rotundamente o la ridiculizaran cuando hay pruebas fehacientes de que proviene de Dios» (Véase Outlines of Moral Theology/Esquema de Teología Moral [1952], pág. 67; énfasis mío).
- Teólogo Francisco Marín Sola OP: «Si, tras un juicio prudente, se determina que una revelación es auténtica, quien la ha recibido debe aceptarla con fe. Existe controversia entre los teólogos sobre si este acto de fe es de fe divina; a nosotros nos parece que sí. Además, si una revelación privada contiene un mensaje para otros y ha sido aceptada como auténtica, esas personas también tienen la obligación de aceptar la veracidad de la revelación y actuar conforme a ella» (Véase Teología de la perfección cristiana [1954], pág. 661; énfasis mío).
- Teólogo Gerard van Noort: «Parece indiscutible que incluso una revelación privada —al menos si se refiere a asuntos que guardan alguna relación con Dios como nuestro objetivo— puede creerse con la misma virtud de la fe con la que creemos una verdad revelada públicamente… Si se puede establecer con certeza el origen divino de la revelación, surge la pregunta de si tales revelaciones no solo pueden creerse, sino que deben creerse. En resumen, creemos que la respuesta es la siguiente: tal revelación debe ser creída tanto por quien la recibe como por aquellos a quienes está destinada; el resto de los fieles no pueden negarla abiertamente sin incurrir en algún tipo de pecado» (Véase Dogmatic Theology/Teología Dogmática [1961],, tomo III, pág. 215).
Por lo tanto, las revelaciones privadas aprobadas por la Iglesia parecen tener cierta obligación para los fieles a quienes van dirigidas. Pensemos en el Sagrado Corazón de Jesús durante este mes de junio. ¿Puede alguien digno de llamarse católico negar seriamente la autenticidad de las revelaciones privadas de Santa Margarita María Alacoque? Fátima cuenta con una cantidad increíble de evidencia y la plena aprobación del Papa Pío XII (y la aprobación implícita del Papa Pío XI). Su mensaje es para todos los verdaderos católicos del mundo. En palabras del teólogo Van Noort, no creo que se pueda negar rotundamente sin despreciar a la Iglesia y cometer algún tipo de pecado. Retiro mi creencia anterior de que negar rotundamente una revelación privada aprobada puede hacerse sin despreciar a la Santa Madre Iglesia.
OBJECIONES CONSIDERADAS
Son muchas las objeciones que se plantean contra Fátima, y me resulta imposible abordarlas todas. En este tiempo de Gran Apostasía, es importante recordar que, sin un papa, no existe autoridad magisterial que pueda juzgar estas cuestiones y realizar las aclaraciones y distinciones necesarias. Mencionarlas solo sirve para sembrar dudas entre los fieles, cuando (en realidad) la Iglesia no puede justificar sus acciones respecto a la aprobación de Fátima.
Objeción: Se informó que la Santísima Virgen aparecía vestida de manera inmodesta.
Respuesta: Gran parte de esta “información” proviene de fuentes dudosas. Ciertos archivos se presentan como “definitivos” cuando simplemente no lo son. Lamentablemente, no podemos conseguir que una Congregación Romana ni un papa nos proporcionen las fuentes auténticas de la Gran Apostasía. Nuestra Señora de Fátima dijo: «Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor». ¿Cómo se relaciona esto con los supuestos informes sobre su vestimenta inmodesta? ¿De dónde surgió esta acusación? Lee la siguiente objeción y descúbrelo.
Objeción: Fátima fue predicha por ocultistas y es ocultista (de satanás).
Respuesta: Una aparición aprobada no puede ser de satanás. El Espíritu Santo no lo permitiría.
«Un grupo de psíquicos ocultistas en Porto (Portugal) afirmó que “algo trascendental” ocurriría el 13 de mayo de 1917. Esto se publicó en el periódico portugués Jornal de Notícias. Hubo otra predicción que, según se afirmó, fue escrita el 7 de febrero de 1917 en Furtado de Mendonça (Portugal) mediante “escritura automática” que movió la mano del psíquico y escribió lo siguiente al revés (y en portugués):“A data de 13 de Maio será de grande alegria para os bons espíritas de todo o mundo… Sempre a vosso lado tereis os vossos amigos, que guiarão os vossos passos e vos auxiliarão na vossa tarefa… A luz brilhante da Estrela Matutina vos alumiará o caminho. ~ Stella Matutina” [La fecha del 13 de mayo será un día de gran felicidad para los buenos espiritistas del mundo… Siempre a tu lado tendrás a tus amigos, que guiarán tus pasos y te ayudarán en tu tarea… La brillante luz de la Estrella de la Mañana te iluminará el camino. ~ Stella Matutina].Así pues, la profecía oculta anterior afirmaba que un portador de luz iluminaría un camino el 13 de mayo de 1917. Stella significa estrella en latín. Matutina se asocia con la mañana. Cabe señalar que el nombre Lucifer significa portador de luz, y en las Sagradas Escrituras se le asocia tanto con la mañana como con las estrellas (Isaías 14, 12-13), además de ser conocido como Satanás el diablo (Apocalipsis 12, 9). Aunque a Jesús también se le llama la “Estrella de la Mañana” (Apocalipsis 22, 16), el uso de la escritura automática inversa para revelar a su madre no parece ser bíblicamente apropiado (cf. Isaías 8, 19-20), por lo que no debería concluirse que esta Stella Matutina fuera Jesús» (De un folleto titulado Why Pay Any Attention To Fatima/¿Por qué prestar atención a Fátima? (en adelante, «WPATF»), sin autor, pág. 33) [El “Furtado de Mendonça” aludido no es una localidad, sino un individuo: Filipe Furtado de Mendonça, periodista y divulgador del espiritismo, que escribió un opúsculo titulado “Um raio de Luz sobre Fátima” en 1974. En él, menciona que el episodio de “escritura automática” se dio durante una sesión espiritista en Lisboa presidida por el cantautor portugués Carlos Calderón, N. del T.].
¿Cuál es la fuente de esta información? En las notas al pie, cité el libro “Secretos Celestiales: La Historia Oculta del Incidente de Fátima” (2007), de Joaquim Fernandes y Fina d’Armada [seudónimo de Josefina Teresa Fernandes Moreira, N.del T.]. Los autores creen que la Virgen María era en realidad una extraterrestre enviada por un OVNI. Hay tres libros (este y otros dos) que intentan demostrar esta descabellada tesis. Además, los libros son promocionados por Andrew Daniel Basiago, un “ufólogo”. Además de haber intentado postularse a la presidencia de Estados Unidos en 2016, Basiago afirma que:
- Puede teletransportarse a través del tiempo y el espacio.
- Ha hecho contacto con Piegrande.
- Viajó a Marte en 1981 y conversa con los marcianos que viven allí (Véase, por ejemplo, https://www.inverse.com/article/14577-confessed-time-traveler-andrew-basiago-is-running-for-president-knows-he-ll-win)
Se supone que debemos creerles a estas personas por encima de la autoridad de la Iglesia con respecto a Fátima. La trilogía en sí misma es ocultista (habla con “seres de otros mundos”, muy probablemente demonios, si no delirios de enfermedad mental) y es utilizada por los anticatólicos para hacer que Fátima parezca “demoníaca”. Además, los ocultistas suelen usar el conocimiento superior de los demonios para hacer que algo verdadero parezca falso y viceversa, si es que tal predicción ocultista llegó a ocurrir. No menos de 20 de las 96 notas al pie hacen referencia a este libro ocultista.
Objeción: Se alega que la Santísima Virgen estaba vestida de manera inmodesta.
A lo largo del libro, se hace mucho hincapié en las supuestas afirmaciones de los videntes de Fátima de que María estaba vestida de manera inmodesta. De WPATF:
«En 1917, el sacerdote católico e investigador canónigo Manuel Nunes Formigão entrevistó a los tres niños de Fátima. Esto es parte de lo que escribió:“Jacinta confirma que el vestido de la Virgen le llegaba solo hasta las rodillas… Obviamente, la Virgen no pudo aparecer vestida de otra manera que con la mayor decencia y modestia… Esto constituye un grave problema que pone en entredicho la validez misma de la aparición, suscitando en el espíritu el temor de que todo este asunto sea un engaño, preparado por el Príncipe de las Tinieblas”» (págs. 25-26).
Respuesta: Esta información proviene (como era de esperar) de Secretos Celestiales. El principal recurso utilizado por los autores y promotores de ese libro para convencer al lector de su rigor investigador y generar interés y credibilidad en su producto es destacar su visita previa a los archivos del Santuario de Fátima en 1978. Durante esa visita, se les permitió consultar las notas personales, en gran parte desconocidas, de los sacerdotes locales de Fátima de 1917, especialmente de aquellos que habían entrevistado directamente a los niños. Dichas notas se hicieron públicas en 1992 y cuentan una historia muy diferente a la de las citas seleccionadas.
Estos primeros relatos registrados por la vidente Jacinta (y Lucía) contradicen notablemente las descripciones del joven vidente Francisco, quien menciona que la única prenda hasta la rodilla que lleva en su testimonio es el tocado (un hecho convenientemente omitido), junto con el hecho de que se supone que un sacerdote investigador debe ser escéptico y no sacar conclusiones sobrenaturales a favor de la aparición. Incluso después de eso, también debe considerarse la posibilidad de la intervención demoníaca. Lucía y Jacinta sin duda se asustaron con el interrogatorio, e incluso probablemente fueron malinterpretadas por el sacerdote. El peso manifiesto de todas las pruebas explica por qué el obispo aprobó la aparición como auténtica en el informe final de 1930.
Objeción: A los niños de Fátima se les dio la Sagrada Comunión en un cáliz. Eso va en contra del derecho canónico. No estaban ayunando, y Francesco ni siquiera estaba seguro de lo que recibió.
Respuesta: Estas son muchas objeciones que se centran en el derecho canónico, no en el derecho positivo natural o divino. Dios puede dispensar de cualquier ley eclesiástica. Del Decreto de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos sobre la Primera Comunión, emitido en 1910 bajo el pontificado de San Pío X, se lee:
«La Iglesia Católica, teniendo esto presente, se preocupó desde sus inicios por acercar a los pequeños a Cristo mediante la Comunión Eucarística, que se administraba incluso a los lactantes. Esto, como se prescribe en casi todos los libros rituales antiguos, se realizaba en el Bautismo hasta el siglo XIII, y esta costumbre prevaleció en algunos lugares incluso después. Todavía se encuentra en las Iglesias griegas y orientales. Pero para eliminar el peligro de que los niños pequeños pudieran expulsar la Hostia Consagrada, se estableció desde el principio la costumbre de administrarles la Eucaristía solo bajo la especie del vino.De todo esto se desprende claramente que la edad de discernimiento para recibir la Sagrada Comunión es aquella en la que el niño distingue entre el pan eucarístico y el pan ordinario, y por lo tanto puede acercarse al altar con la debida devoción. Por consiguiente, no se requiere un conocimiento perfecto de las cosas de la fe, pues basta con un conocimiento elemental (áliqua cognítio); de igual modo, no se requiere el pleno uso de la razón, pues basta con un cierto inicio en su uso (aliquális usus ratiónis)» (Énfasis mío).
Es evidente que no existe ninguna contradicción con la Ley Divina Positiva respecto a la Sagrada Comunión bajo las especies del vino, y basta con “cierto uso de la razón” (saber que la Eucaristía es especial). Fue sobre esta base que se permitió a las personas con discapacidad intelectual recibir la Comunión. Por lo tanto, Francisco sabía que recibir algo (la Comunión) de un ángel debía ser especial. Estos “argumentos” demuestran una grave falta de conocimiento teológico.
Objeción: Lucía hizo predicciones que no se cumplieron. Si la Santísima Virgen le hubiera hablado realmente, las predicciones se habrían cumplido. Lucía se equivocó al pensar que la guerra terminaría pronto, y Portugal NO “mantuvo el dogma de la fe” después del Concilio Vaticano II.
Respuesta: ¿Realmente hizo Lucia “predicciones falsas”? Algunos señalan la predicción de que si los hombres no enmendaban sus vidas, comenzaría una guerra peor (la Segunda Guerra Mundial) «durante el pontificado del Papa Pío XI». La Segunda Guerra Mundial comenzó el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia por Hitler, casi seis meses después del inicio del pontificado del Papa Pío XII. ¿O no? Muchos historiadores dividen la Segunda Guerra Mundial en cuatro fases, y mientras que la guerra en Occidente comenzó en 1939, en Oriente comenzó con la invasión de China por el Imperio Japonés en 1937, durante el pontificado del Papa Pío XI.
¿Qué hay de cuando Lucía afirmó que la guerra (la Primera Guerra Mundial) terminaría “hoy” o “pronto”, y no terminó hasta el 11 de noviembre de 1918? Según una asombrosa recopilación sobre Fátima de Bernard F. Kahout titulada Fatima the Spectacular/Lo espectacular de Fátima (2017), existen más de veinte (20) declaraciones con diferentes formulaciones sobre este punto por parte de los niños de Fátima (principalmente Lucía y Jacinta). Tiene sentido dada la duración de los interrogatorios y su corta edad. No puedo repetirlo todo aquí, pero se puede argumentar que lo que Lucía dijo fue «reza para que la guerra llegue a su fin» (véanse las páginas 44-55). No hay contradicción alguna. Por último, no tenemos autoridad del Magisterio para decirnos cuál fue la declaración que realmente relató la Virgen María. Entonces, ¿por qué darle tanta importancia a algo que probablemente ni siquiera se dijo?
Por último, un problema para mí fue la afirmación de que «Portugal siempre mantendrá el dogma de la fe». Según muchos informes, descubrí que la afirmación NO termina con un punto, sino con puntos suspensivos. Esto la convierte en parte de una oración, y desconocemos por qué se omitió la otra parte o qué decía. Podría haber dicho: «Portugal siempre mantendrá el dogma de la fe hasta el final del pontificado del Papa Pío XII», o palabras similares como «hasta la segunda mitad del siglo XX», «hasta que haya un falso concilio ecuménico convocado por un falso papa», etc.
CONCLUSIÓN
¿Se apareció la Virgen María en Fátima? Sin duda alguna. No puedo negar Fátima, del mismo modo que no puedo negar las revelaciones de Nuestro Señor a su gran santa, Margarita María Alacoque. Sin embargo, no haré de las revelaciones privadas el centro de la fe, ni debería hacerlo nadie. ¿Podemos simplemente negar Fátima (o cualquier revelación aprobada) sin despreciar a la Iglesia y sin pecar? No creo que podamos.
¿Qué sentido tiene tener un Magisterio si no le hacemos caso cuando nos dice en qué podemos creer? ¿Podemos equivocarnos alguna vez al creer en algo que la Iglesia nos dice que es “digno de fe”? No. ¿Podemos equivocarnos alguna vez al no creer en lo que la Iglesia nos dice que es “digno de fe”? De muchas maneras, podemos, y probablemente lo haremos.
Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)