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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 18 de junio de 2026

PREFACIO DEL SAGRADO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS


Prefacio otorgado a la archidiócesis de Malinas (Bélgica) para la misa del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús el 9 de Noviembre de 1921.
  
LATÍN
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, per Christum Dóminum nostrum. Qui prídie quam pro nobis immolarétur in ara Crucis, dilectiónis suæ in hómines divítias velut effúndens, de Cordis sui thesáuro Eucharístiæ prompsit mystérium. In quo credéntium fides álitur, spes provéhitur, cáritas roborátur, et futúræ glóriæ pignus accípitur. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus…

TRADUCCIÓN
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que siempre y en todo lugar te demos gracias, Señor santo, Padre omnipotente y eterno Dios, por Jesucristo nuestro Señor. El cual, antes de inmolarse por nosotros en el ara de la Cruz, deseando derramar sobre los hombres las riquezas de su amor, sacó del tesoro de su Corazón el misterio de la Eucaristía, en el cual es alimentada la fe de los creyentes, incrementada su esperanza, fortalecida su caridad, y reciben ellos la prenda de la gloria futura. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar: Santo…

jueves, 9 de abril de 2026

AUN RESUCITADO, NUESTRO SEÑOR HONRÓ A SU MADRE APARECIÉNDOSE ANTES QUE A LOS DEMÁS


«Si alguno estuviese en el extranjero, y su madre supiera que había fallecido; y aun así retornara sano y salvo, visitando primero a otros amigos y solo por último a su madre, este no sería un buen hijo, ni parecería que honró a su madre» (SAN VICENTE FERRER).

viernes, 6 de febrero de 2026

MISA DEL HALLAZGO DEL TÍTULO DE LA SANTA CRUZ

Misa propia de la Congregación de Misioneros de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
   
Feria VI post Dominicam Septuagesimæ
Inventiónis Títuli Sanctíssimæ Crucis Dómini Nostri Jesu Christi
Duplex Majus.

Introitus. Gal. 6, 14. Nos áutem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus. Ps, 66, 2. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri. ℣. Glória Patri.

ORATIO
Dómine Jesu Christe, Rex noster, qui Ecclésiam tuam Sanctíssimæ Crucis Título decorári voluísti; concéde propítius ut sicut in illo passiónis tuæ memóriam celebrámus ita et ejúsdem Passiónis felícem consequámur efféctum. Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
Et fit commemoratione Feriæ.
  
Lectio Epístolæ Beáti Pauli Apóstoli ad Philippénses.
Phil. 2, 5-11.

Fratres: Hoc enim sentíte in vobis, quod et in Christo Jesu: qui, cum in forma Dei esset, non rapínam arbitrátus est esse se æquálem Deo: sed semetípsum exinanívit, formam servi accípiens, in similitúdinem hóminum factus, et hábitu invéntus ut homo. Humiliávit semetípsum, factus obœ́diens úsque ad mortem, mortem áutem crucis. Propter quod et Deus exaltávit illum: ei donávit illi nomen, quod est super omne nomen: (Hic genuflectitur) ut in nómine Jesu omne genu flectátur cœléstium, terréstrium et infernórum: et omnis língua confiteátur, quia Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris.
   
Graduale. Phil. 2, 8. Christus factus obœ́diens úsque ad mortem, mortem áutem crucis.
℣. Ps. 95, 10. Dícite in géntibus, quia Dóminus regnávit a ligno.

Tractus. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, quía per Crucem tuam redemísti mundum.
℣. Tuam Crucem adorámus, Dómine, tuam gloriósam recólimus Passiónem; miserére nostri, qui passus es pro nobis.
℣. O Crux benedícta, quæ sola fuísti digna portáre Regem cœlórum et Dóminum.
  
In tempore Paschali, Graduale ommittitur, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Ps. 95, 10. Dícite in géntibus, quia Dóminus regnávit a ligno. Allelúja.
℣. Dulce lignum, dulces clavos, dúlcia ferens póndera: quae sola fuísti digna sustinére Regem cœlórum et Dóminum. Allelúja.
   
In Missis votivis per annum, dicitur:
Graduale. Philip. 2, 8. Christus factus obœ́diens úsque ad mortem, mortem áutem crucis.
℣. Ps. 95, 10. Dícite in géntibus, quia Dóminus regnávit a ligno.
   
Allelúja, Allelúja. ℣. Dulce lignum, dulces clavos, dúlcia ferens póndera: quae sola fuísti digna sustinére Regem cœlórum et Dóminum. Allelúja.
  
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
Joann. 19, 19-22.
   
In illo témpore: Scripsit áutem et títulum Pilátus: et pósuit super crucem. Erat áutem scriptum: Jesus Nazarénus, Rex Judæórum. Hunc ergo títulum multi Judæórum legérunt, quía prope civitátem erat locus, ubi crucifíxus est Jesus. Et erat scriptum hebráice, græce et latíne. Dicébant ergo Piláto pontífices Judæórum: Noli scríbere Rex Judæórum, sed quia ipse dixit: Rex sum Judæórum. Respóndit Pilátus: Quod scripsi, scripsi.
 
Et dicitur Credo.

Offertorium. Ps 117, 16. Déxtera Dómini fecit virtútem; déxtera Dómini exaltávit me: déxtera Dómini fecit virtútem. Non móriar, sed vivam, et narrábo ópera Dómini.

SECRETA
Oblátum tibi, Dómine, sacrifícium intercedénte unigéniti Fílii tui passióne vivíficet nos semper, et múniat. Qui tecum vivit et regnat cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
Et fit commemoratio de Feria.
   
Præfatio de Cruce.
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Qui salútem humáni géneris in ligno Crucis constituísti: ut, unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret: et, qui in ligno vincébat, in ligno quóque vincerétur: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
   
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
    
Communio. Per signum Crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus noster.

POSTCOMMUNIO
Adésto nobis, Dómine Deus noster, et quos sanctæ Crucis títuli lætári facis honóre, passiónis tuæ  perpétuis defénde subsídiis. Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
Et fit commemoratio de Feria.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

NOVENA A JESÚS NAZARENO DE QUIAPO

Novena dispuesta por el Doctor Reverendo Luis Hocson Mariano, Párroco de la Iglesia de San Juan Bautista en el pueblo de Quiapo (extramuros de Manila), a que se trasladó una imagen de Jesús Nazareno desde la Iglesia de San Nicolás de Tolentino (intramuros de la misma) de los Padres Agustinos Descalzos, y publicada en Sampaloc por la Imprenta de Nuestra Señora de Loreto en 1810.

NOVENA EN ALABANZA DEL DULCÍSIMO SALVADOR DEL MUNDO JESÚS NAZARENO, CUYA PORTENTOSA IMAGEN SE VENERA EN LA IGLESIA PARROQUIAL DEL PUEBLO DE QUIAPO EXTRAMUROS DE MANILA
     

Puesto de rodillas ante la imagen del Señor Jesús Nazareno, y hecha la Señal de la Cruz, se dirá el siguiente Acto de preparación que servirá para todos los días.
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
℣. Abrid, ✠ oh Señor, mis labios.
℞. Y mi boca anunciará vuestras alabanzas.
℣. Oh Dios, *F venid en mi auxilio.
℞. Oh Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Nuestro auxilio *E es el nombre del Señor.
℞. Que hizo el cielo y la tierra.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
℞. Como era en el principio, y ahora, y siempre, y por los siglos de los siglos.

ACTO DE PREPARACIÓN
Oh Dios mío, dulcísimo Bien, Padre celestial, Bienhechor mío!, por la suma liberalidad, que me habéis franqueado en la tesorería divina de la pasión de Jesús, y en los sacramentos, que, para remedio de nuestras almas, nos dejó vuestra infinita piedad, acordándome yo de vuestros beneficios, como humilde criatura, confieso esta deuda amorosa delante de Vos. Oh Dios mío, uno en esencia, trino en personas, confieso vuestra fe católica, como hijo de la Iglesia, y espero de vuestra misericordia, que habéis de perdonar mis culpas por medio de vuestra bondad, a quien quiero amar sobre todas las cosas; y para que me llene de amor divino vuestra infinita clemencia, deseo arrepentirme de mis pecados, diciendo desde lo íntimo de mi corazón: «Me pesa, Señor, de haberos ofendido, porque os amo sobre todas las cosas. Quisiera arrojar el corazón, derretido en lágrimas de amor, y quitarme la vida, antes que os ofenda». Amén.

DÍA PRIMERO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es calor de la caridad.
ORACIÓN
¡Oh bondad divina!, ¡oh bondad de amor!, ¡oh amor inmenso!, ¡oh amor de suma bondad! Dad luz a mis ojos, para que yo empiece a mirar con vuestra luz amorosa al cariñoso fuego de vuestro infinito amor desde la primera hora de vuestra vida. Oh Jesús mío, que, no queriendo conteneros dentro de Vos, por más que las nubes de culpas se oponían a las amantes luces de vuestra misericordia, luego que os encarnasteis en las purísimas entrañas de María Santísima, empezasteis a comunicar los amorosos incendios de vuestro enamorado corazón; pues como sol brillante, aumentando la activa llama de amor, sois todo generoso para los hombres, de suerte que unisteis el barro de nuestro ser a los infinitos esplendores de vuestra divinidad, haciéndoos Vos Hombre para que el hombre se hiciera Dios por participación. Ea, pues, amorosísimo Jesús, el fuego de vuestro dulcísimo amor abrase las tibiezas de culpas en mi alma, y encendiendo a mi corazón, componga la cara denegrida de mis pecados, que, como carbones apagados, me desfiguran, y dejando de ser pecador, logre por la gracia ser hijo de vuestro amor, elevado al trono de vuestra amistad ahora y por todos los siglos. Amén.
  
Aquí se rezarán tres Padrenuestros y tres Avemarías, después de los cuales pedirá cada uno, con todo afecto y confianza, lo que deseare alcanzar por medio de esta Novena.

ORACIÓN
¡Oh amor divino!, ¡oh dulce bondad!, ¡oh amabilísima clemencia!, ¡oh tiernísima misericordia de mi dulcísimo Jesús!, cuya concepción, fuente de todas nuestras felicidades, fue obra del amor del Espíritu Santo, para que todos los misterios de vuestra vida, endulzando a las almas con las delicias del divino amor, gustásemos en todos los pasos de vuestra pasión y muerte las celestiales dulzuras, porque todos vuestros pensamientos, palabras y obras, pasando por el mineral de vuestro amoroso corazón, manifiestan amor santo, más dulce y suave que la miel; y habiendo puesto, oh Jesús mío, vida de mi espíritu y dulzura de mi corazón, vuestro solio en el sol, como Esposo sagrado desde la primera hora hasta la última de vuestra vida, en el día de la Circuncisión, señalasteis con vuestro dulcísimo nombre «JESÚS» los saludables incendios, con que estimáis a los hombres. Recoged, pues, a mi atención, oh amorosísimo Padre de piedad, para que los ojos de mi entendimiento no se aparten de este reloj de sol de vuestro amor tiernísimo, que a todas las horas de mi vida me señala tiempo, para que al oír tocar las horas con la lengua dulce de vuestras paternales inspiraciones, me despierte yo de mis tibiezas, y despierto mire vuestra luz amorosa, y con su vista se encienda mi corazón con los benignos influjos de vuestra tiernísima bondad, la que ame yo con toda mi alma y corazón por todos los siglos. Amén.
   
GOZOS EN ALABANZA DEL DULCÍSIMO SALVADOR DEL MUNDO JESÚS NAZARENO

Dulce amor atormentado,
Jesús, mi Bien adorable;
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Al hombre de nada hicisteis,
Por llenarle de bondades;
Y viéndole en el pecado,
Pusisteis celo en salvarle:
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Fuerte imán, hermoso dueño
De nosotros los mortales,
Firme y constante cuidado,
De remediar nuestros males,
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Vuestro amor es tan inmenso,
Que de los cielos bajasteis,
Hasta morir en la Cruz,
Hecho un mar de penas graves:
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
A vuestras plantas rendidos,
Os pedimos, no nos falten
Frutos de vuestra Pasión,
Por vuestra Gloria admirable:
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Oh Jesús del alma mía,
Oh Jesús, nombre infalible,
Que, para dar vida al hombre,
Vos sois el más fino amante:
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Miradnos, Dios amoroso,
Con unos ojos afables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadoso Padre:
Sol de tierra y del cielo,
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
Dulce amor atormentado,
Jesús, mi Bien adorable
Sol de tierra y del cielo,
Sednos Protector y Padre.
    
ORACIÓN
Oh buen Dios, que quisisteis, que vuestro Hijo remediase al linaje humano, poniéndole por nombre JESÚS, os suplicamos humildemente por vuestra piedad, que amemos tiernamente a Jesús, venerando su santo nombre, y continuemos sus alabanzas por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es delicia de las almas.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
  
ORACIÓN
¡Oh Padre amantísimo!, ¡oh dulcísimo Jesús! En cuya invocación aseguran nuestras almas vuestra divina piedad por vuestro santísimo Nombre, ablandad nuestros corazones, que, siendo a modo de aceite, ablanda y luce. Y por eso es luz, comida y medicina espiritual: luz, que alumbra al pecador; alimento, que fortalece la debilidad de nuestras almas; medicina, que cura las llagas de nuestras culpas. Logremos, pues, por vuestro santísimo nombre «JESÚS» luz, para que, conociendo por medio de ella vuestra suma bondad, la amemos, y lleguemos guiados por ella a gozarla para siempre en la corte celestial. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es prenda de la misericordia.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
  
ORACIÓN
¡Oh bondad infinita de Dios! Que, aunque antes os nombrabais «Señor», «el Dios de las venganzas», «el Dios guerrero», sin embargo, cuando la Trinidad Santísima envió al mundo el dulcísimo nombre de «JESÚS» en el día de la gracia, deteniendo la rectitud de la justicia divina, para dar lugar a la misericordia, lo hizo brillar con la luz del aceite de este dulcísimo nombre, convirtiéndose los divinos enojos en piedades. ¿Y qué mucho?, si en el día de la Circuncisión os puso el cielo el nombre de «JESÚS», en quien está depositada la bondad y clemencia. Ea, pues, dulcísimo Jesús, no pida vuestra preciosísima sangre, derramada por mis culpas, justicia contra mi alma. Así lo confiamos en vuestra misericordia, que imploramos por vuestro dulcísimo nombre, para que, viviendo según la ley divina, consigamos gracia, feliz principio de la eterna gloria. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es remedio de las enfermedades.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
     
ORACIÓN
¡Oh amor divino! Que quedasteis depositado como en prenda, para dar a las almas la gloria, si la pidieren por la invocación del dulcísimo Nombre de «JESÚS»: pues quien desea subir al Cielo, aunque sea el mayor pecador, si, como debe, apela a este sagrario, puede esperar la salvación. ¡Oh soberano amor!, ¡oh divino Jesús!, ¡oh amante dueño de las almas! Mirad todas nuestras culpas, para que las borre vuestra bondad infinita. Mirad nuestros males y enfermedades, para que logremos el remedio. Miradnos, en fin, con afectos de compasión, para que, viviendo ocupados en obras de virtud, merezcamos dichosa muerte. Ea, pues, Señor, nuestras almas, aunque malas, confiamos, que seréis piadoso para nosotros, que imploramos eficacísimamente vuestro dulcísimo nombre. Libradnos del infierno y de su camino, rodeado de precipicios, para que, uniéndonos a Vos vuestro amor santísimo, logremos gozaros por eternidades en el Cielo. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA QUINTO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es castigo del Infierno.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
   
ORACIÓN
¡Oh nombre de Jesús! ¡Oh nombre admirable!, porque en virtud de este nombre cría Dios todas las cosas, ahuyenta los demonios, y cura todas las enfermedades del alma y cuerpo. Y para desbaratar a los demonios, se valió vuestro arcángel San Miguel del nombre de Jesús, y al oírlo los espíritus infernales huyeron hasta el Infierno. ¡Oh dulcísimo Jesús!, pues disteis tanta virtud a vuestro santísimo Nombre, concededme, que, al invocarle, huya el demonio de mí, dejándome con más libertad, suelto de la cadena de la esclavitud del pecado, para caminar con pasos de ternura a Vos, mi sumo Bien, a quien debo amar, para que aborrezcamos al mundo, que nos engaña, y vivamos con la esperanza firme, de que por vuestra piedad y amor hemos de veros y gozaros para siempre. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es consuelo de los corazones.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
     
ORACIÓN
¡Oh dulcísimo Jesús! ¡Cuánto deben los cristianos a la luz amabilísima de vuestro santísimo Nombre! Pues, al paso que sois clemente para los hombres, sois terrible para los demonios; clemente para los pecadores, que, por haber corrido desenfrenados al lago del Infierno, a Vos suspiran; y clementísimo para todos los que del corazón invocan vuestro Nombre poderosísimo. ¡Oh dulcísimo Nombre de Jesús!, en Vos confiamos, que seréis para nosotros escudo contra los divinos rigores, y lenitivo que alivie nuestros quebrantos; sednos también sagrado aceite, que encienda nuestras almas en el fuego del divino amor, para que, abandonando al mundo, aspiremos solamente a consagraros nuestros corazones, a fin de serviros y alabaros por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es defensa de los inocentes.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
     
ORACIÓN
¡Oh divino Pastor!, que recogéis a las almas, como ovejas perdidas, con el cayado amable de Jesús, vuestro dulcísimo Nombre. ¡Oh Jesús!, Nombre santísimo, que llenáis nuestros corazones de dulzuras. ¡Oh Jesús!, Nombre atractivo, que llevasteis en vuestro seguimiento a los apóstoles, para padecer desprecios y martirios delante de los gentiles, por amor a este nombre admirable. ¡Oh Jesús!, fundamento de la Iglesia, consuelo de afligidos, socorro de miserables, refugio de pecadores. ¡Oh Jesús!, Padre amabilísimo, Padre clementísimo, Padre piadosísimo. Ea, pues, Señor, concededme un amor tiernísimo a vuestro dulcísimo nombre «JESÚS», para que me recojáis por medio de esta devoción, como Pastor divino, al rebaño de vuestros escogidos, y esté defendida mi alma del lobo infernal. Dadnos, Señor, verdadero conocimiento de sus astucias, para que sepamos vencerlas, fortalecidos con vuestra gracia, con cuyo auxilio consigamos la Gloria. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es refugio de los pecadores.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
    
ORACIÓN
¡Oh nombre de Jesús!, torre de fortaleza: Fortaleza grande es, Señor, vuestro dulcísimo Nombre de tal manera, que huye el demonio de las almas, que están armados con el escudo de este amabilísimo nombre. ¡Oh amorosísimo Jesús!, arma fuerte contra Lucifer; pues las almas con las cinco letras del nombre de «JESÚS» triunfan de los demonios; Vos, Señor, que ante el trono de la gloria de Dios estáis continuamente haciendo las partes de abogado de nuestras causas, y detenéis de vuestra paternal clemencia la justa sentencia, que merecen nuestras culpas, volved a nosotros vuestros siervos, vuestros esclavos y amantes hijos, esos vuestros misericordiosos ojos. Ea, pues, amantísimo Jesús, a vuestro nombre dulcísimo nos acogemos, como a torre de refugio contra el demonio. Alentad nuestros corazones, para que, con la invocación del nombre de «JESÚS», salgamos vencedores de las tentaciones, y merezcamos rendir el alma en vuestras manos, y acompañaros en los eternos gozos. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO: Jesús Nazareno, cuyo Nombre es cumbre del sacrificio.
Por la señal…
Responso y Acto de preparación.
     
ORACIÓN
¡Oh dulcísimo Jesús! Padre amabilísimo, que, viniendo al mundo, para enseñar a las almas el camino del Cielo con vuestro ejemplo, quisisteis, al morir, tener en la Cruz el nombre de «JESÚS», para avisarnos, que vuestro dulcísimo nombre, como celestial aceite, da luz en aquella hora, a fin de librar a las almas del escollo de la desesperación. Miradnos, Señor, con esos vuestros ojos, llenos de clemencia y piedad, para imprimir con vuestra vista en nuestros helados corazones vuestro santo y casto amor. ¡Oh Jesús, Salvador nuestro!, ¡oh Jesús, el más hermoso de los nombres!, que por vuestro amor no dejasteis gota de sangre en vuestras venas, que no sacrificarais por rescate de nuestro cautiverio. ¡Oh Jesús!, manifiesto en el pesebre a los pastores y reyes, en el templo a Simeón y los doctores, en el Calvario a los ángeles y hombres. ¡Oh Jesús!, toda nuestra felicidad, miradnos con benignos ojos, para coronarnos de bondades, a fin de lograr, en la hora de nuestra muerte, consuelo, fortaleza y dulzura; concedednos, que podamos pronunciar entonces el amorosísimo nombre de «JESÚS»; y enfervorizad a nuestras almas, para que frecuentemente repitamos vuestro santísimo nombre. Animad a nuestros corazones, con los socorros de la gracia, hasta que lleguemos a descansar en vuestra amable compañía por eternidades de gloria. Amén.
  
Tres Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

domingo, 19 de octubre de 2025

HALLADOS PANES EUCARÍSTICOS DE 1300 AÑOS EN TURQUÍA


Un grupo de arqueólogos turcos encontró en el sitio de Topraktepe (correspondiente a la antigua Irenópolis de Cilicia) en Turquía cinco panes eucarísticos carbonizados datados entre los siglos VII y VIII, de los cuales uno conservaba grabada la figura de Cristo como sembrador, acompañada de la inscripción en griego: «Con nuestra gratitud al Santísimo Jesús» («ΜΕ ΤΗΝ ΕΥΓΝΩΜΟΣΎΝΗ ΜΑϹ ΣΤΟΝ ΕΥΛΟΓΗΜΈΝΟ ΙΗΣΟΎ»).
   

A diferencia de la imagen tradicional del Cristo Pantocrátor, que representa a Jesús como gobernante (iconografía habitual en la corte imperial de Constantinopla), esta representación agrícola reflejaría la relación entre fe y vida campesina en la región de Anatolia, y por otra, recuerda a la Parábola del Sembrador (San Mateo XIII, 2-9; San Marcos IV, 1-9; San Lucas VIII, 4-8), que simboliza la fe que se propaga como semillas y conecta la gracia de Dios con la correspondencia humana a ella.
    
Parábola del Sembrador (atribuida a Mihály Mankovics, fines del siglo XVIII. Catedral grecocatólica de la Presentación de Santa María de Hajdúdorog, Hungría).
   
Los otros panes presentan la cruz de Malta impresa en su superficie, confirmando su uso litúrgico en el Santo Sacrificio de la Misa. Este hallazgo es calificado por especialistas como «los panes litúrgicos más excepcionales jamás descubiertos en Anatolia», por su excelente estado de conservación y la singular iconografía que contienen.
   
  
Es de advertir que, a diferencia de los ritos latinos donde se usan hostias, en los ritos orientales (que incluye el rito bizantino) se usa el “prósforon” (en griego Πρόσφορον, ofrenda), un pan hecho con harina de trigo, levadura, agua y sal (en Jerusalén no se usa la sal) siguiendo estrictas reglas de pureza y oración; y el “artos” (en griego antiguo Ἄρτος, pan —en griego moderno, al pan común se le llama Ψωμί—) es un pan con un icono grabado en él y que se reparte al final de las vísperas de los días de fiesta, similar al pan bendito que se reparte como sacramental en algunos lugares.

Prósforon de estilo griego, indicando las áreas de corte: el centro es el “Cordero” que se consagrará en la Divina Liturgia, a la derecha la partícula de la Santísima Virgen y a la izquierda las de los nueve órdenes de santos, y los “Corderos” superiores e inferiores que serán presantificados.
  
Los panes permanecieron intactos por la carbonización y el ambiente seco y temperatura constante durante más de 1.300 años. Se anunciaron estudios para determinar la composición y los métodos de cocción de estos panes.
   
   
Fundada por el último rey comagenio Cayo Julio Antíoco IV Epífanes (reinó entre el 38 y el 72 después de Cristo como cliente de Roma) y durante un tiempo conocida como Neronia (tal como recoge el obispo Teodoreto de Ciro), Irenópolis de Cilicia se encontraba en el Paso de Belén o Puertas Sirias, un paso de montaña en la provincia de Alejandreta/Hatay. Había sido una diócesis de la provincia de Cicilia, y su obispo Narciso había participado en los concilios de Ancira y Neocesarea del 314 y el concilio ecuménico de Nicea del 325, y el concilio de Antioquía del 341. Desde 1837 ha sido obispado titular, y ha quedado vacante desde 1975, cuando su último titular, Gaetano Michetti († 2007, consagrado el 15 de Agosto de 1961), fue nombrado ordinario de la diócesis italiana de Pésaro.

domingo, 12 de octubre de 2025

EL MISTERIO DE LA HUMANIDAD DE JESUCRISTO

Rostro de Jesús (Ariel Agemian, 1935).

«Jesucristo, por sus actos humanos, obró misterios divinos, y valiéndose de recursos visibles realizó operaciones invisibles. “Subió a la barca, atravesó el lago y fue a su ciudad”. ¿No es el mismo que, separando las aguas, dejó al descubierto el fondo del mar, para que el pueblo de Israel pasase a pie enjuto, como por un desfiladero? ¿No es Él quien allanó debajo de los pies de Pedro las olas embravecidas, de suerte que el líquido elemento ofreciese un apoyo firme a sus plantas?
   
¿Qué razón tuvo para no usar en provecho propio de la obediencia del mar, y servirse de una barca para atravesar un lago tan reducido? “Subió a la barca y atravesó el lago”. ¿Qué hay en esto de extraño? Jesucristo vino a asumir nuestras debilidades y a comunicarnos su fuerza; a tomar lo que es humano y a cedernos lo que es divino: a recibir injurias y a conceder honores; a cargar sobre sí nuestros males y a traernos la salud; porque el médico que no conoce por experiencia propia la enfermedad, no sabe curar.
  
Si Jesucristo no hubiera descendido de la altura de sus perfecciones, nada habría tenido de común con los hombres; y si no se hubiera sujetado a la condición de nuestra vida corporal, en vano se habría revestido de nuestra carne. “Subió a la barca y atravesó el lago”. El Creador y Señor del universo empezó a tener una patria terrenal, hízose ciudadano judío, y comenzó a tener padres propios. Lo hizo para invitar por el amor, atraer por la caridad, ganar por el afecto y persuadir por la bondad, a los que habría retraído la autoridad, dispersado el temor y alejado el rigor del poder». 

SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón 50. Lección VII-IX de las Maitines del XVIII Domingo después de Pentecostés.

viernes, 27 de junio de 2025

HIMNO “Summi Regis Cor, avéto”


Himno atribuido a San Germán José de Colonia O. Præm.
  
LATÍN
Summi regis cor, avéto,
Te salúto corde læto,
Te complécti me deléctat
Et hoc meum cor afféctat,
Ut ad te lóquar, anímes.

Quo amóre vincebáris,
Quo dolóre torquebáris,
Cum te totum exhauríres,
Ut te nobis impertíres
Et nos a morte tólleres?

O mors illa, quam ámara,
Quam immítis, quam ávara,
Quæ per cellam introívit,
In qua mundi vita vivit.
Te mordens, cor dulcíssimum.

Propter mortem, quam tulísti,
Quándo pro me defecísti,
Cordis mei cor diléctum.
In te meum fer afféctum,
Hoc est, quod opto plúrimum.

O cor dulce, prædiléctum,
Munda cor meum illéctum
Et in vanis indurátum,
Pium fac et timorátum,
Repúlso tetro frigóre.

Per médullam cordis mei,
Peccatóris átque rei,
Tuus amor transferátur,
Quo cor totum rapiátur
Lánguens amóris vúlnere.

Dilatáre, aperíre,
Támquam rosa fragrans mire,
Cordi meo te conjúnge,
Unge illud et compúnge,
Qui amat te, quid pátitur?

Quídnam agat, nescit vere,
Nec se valet cohíbere,
Nullum modum dat amóri,
Multa morte vellet mori,
Amíre quísquis vincítur.

Viva cordis voce clamo,
Dulce cor, te námque amo,
Ad cor meum inclináre,
Ut se possit applicáre
Devóto tibi péctore.

Tuo vivat in amóre,
Nec dormítet in tórpore,
Ad te oret, ad te ploret,
Te adóret, te honóret.
Te fruens omni témpore.

Rosa cordis aperíre,
Cujus odor fragrat mire,
Te dignáre dilatáre,
Fac cor meum anheláre
Flamma desidérii.

Da cor cordi sociári,
Tecum, Jesu, vulnerári,
Nam cor cordi similátur,
Si cor meum perforátur
Sagíttis impropérii.

Infer tuum intra sinum
Cor ut tibi sit vicínum,
In dolóre gaudióso,
Cum defórmi specióso
Quod vix seípsum cápiat.

Hic repáuset, hic morétur,
Ecce jam post te movéur,
Te ardente vult sítire,
Jesu, noli contráore,
Ut bene de te séntiat.

jueves, 17 de abril de 2025

LOS OFICIOS DEL SACERDOCIO DE CRISTO


Los oficios que Cristo desempeñó como sacerdote son:
  • Ostiario fue cuando cerró y abrió la puerta del Arca de Noé; cuando en el templo expulsó a los mercaderes y compradores y volcó las mesas de los cambistas; cuando de golpe abrió las puertas del infierno diciendo: «Oh príncipes, alzad los dinteles; abríos, puertas eternas, que va a entrar el Rey de la gloria»; y como dijo: «Yo soy la puerta; quien por mí quisiere entrar, el portero le abrirá, y entrará y saldrá».
  • Lector fue cuando, en la sinagoga, abrió el libro del profeta Isaías y leyó abierta y claramente: «El Espíritu del Señor está sobre mí», y todo cuanto se lee en ese mismo capítulo.
  • Exorcista fue cuando exorcizó y expulsó siete demonios de María Magdalena; cuando increpó al demonio mudo que sus discípulos no pudieron expulsar; y cuando con su saliva, tocó los oídos y la lengua del sordomudo diciendo: «Effetá», que significa «Abríos».
  • Acólito fue cuando recibió el incienso y el candelabro, y dijo: «Esta es la parte de mi heredad»; cuando daba la luz a los ciegos y dijo: «Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminara en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
  • Subdiácono fue cuando, bendiciendo el agua, la convirtió en vino en Caná de Galilea.
  • Diácono fue cuando repartió cinco panes entre cinco mil hombres y siete panes entre cuatro mil; y cuando, tomando agua en una palangana, humildemente lavó los pies a sus discípulos, y cuando los incitaba a orar diciendo: «Velad y orad, para no caer en tentación».
  • Sacerdote fue cuando, tomando el pan y el vino, después de dar gracias a Dios Padre, los bendijo y los convirtió en su Cuerpo y su Sangre, y mandó a sus discípulos que lo hicieran en memoria de su Pasión en la Cruz, donde se entregó para remisión de los pecados del género humano y para reconciliar el Cielo y la tierra.
  • Obispo fue cuando enseñaba en el templo a las gentes del reino de Dios, porque tenía autoridad, y cuando, después de su resurrección, elevando sus manos sobre las cabezas de sus apóstoles, les dijo: «Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados les serán perdonados»; y conduciéndolos desde Betania hasta el monte Olivete, los bendijo y se fue al Cielo.

jueves, 10 de abril de 2025

NOVENA AL SANTO CRISTO DE EL PARDO

Novena dispuesta por una religiosa de la comunidad capuchina del Real Sitio de El Pardo, y publicada en Madrid por la Imprenta Real en 1827.

PRÓLOGO QUE SE PUEDE LEER ANTES DE EMPEZAR LA NOVENA.
La Pasión de Jesucristo es para nosotros el manantial de todos los bienes, es el fin de nuestro cautiverio, el precio de nuestra libertad, el tesoro de las gracias que recibimos de Dios, y el principio de nuestra bienaventuranza eterna. Ella es como un papel de méritos, que nos dejó nuestro Padre, para que como herederos suyos, se los presentemos al Rey del Cielo, para conseguir sus favores; es un libro abierto lleno de doctrinas y ejemplos admirables para el arreglo de nuestra vida; es un retablo hermosísimo en qué fijar nuestros ojos, para que por su contemplacion los espíritus elevados puedan seguramente remontarse a la de las grandezas de la Divinidad, y los rudos e ignorantes tengan mayor facilidad para hallar a su Dios, viéndole Hombre mortal, y sujeto a padecer. Hermosa cosa es sin duda contemplar al Divino Verbo sentado en el Trono del Cielo con el Padre, y el Espíritu Santo, cercado de una luz inaccesible, alabado de los Angeles y Arcángeles, temido de las Potestades, amado ardientemente de los abrasados Serafines, inundando á toda aquella dichosa Corte en el mar de su propia bienaventuranza, y obrando maravillas en el Cielo y en la tierra; pero parece aun de mayor consuelo para el corazón del hombre, mirar cómo por amor suyo se abatió aquella infinita Majestad hasta nuestra bajeza, representársele angustiado, y sudando Sangre para darnos la eterna alegría; atado a la columna para concedernos la verdadera libertad; cubierto de salivas inmundas para limpiar nuestras manchas; afeado para hermosearnos; coronado de espinas para coronarnos de gloria; azotado para que la disciplina que cayó sobre Él nos procurase la paz, y muerto en Cruz, para que nosotros viviésemos perpetuamente. Se anima sin duda el justo en sus tribulaciones, cuando iluminado por la Fe contempla presente a un Dios Omnipotente, que es nuestro refugio y fortaleza, cuya Providencia se extiende hasta los animales más viles, sin cuya voluntad no se puede caer un pelo de nuestra cabeza, a quien no llega el mal, ni el azote se acerca a su tabernáculo, y que conduce a los suyos hollando los áspides y basiliscos; y adonde levante su cabeza sobre todos sus enemigos; sin embargo parece que aun le es de mayor alivio ver a este Dios que le ampara, ser compañero en sus trabajos, que como Varón de dolores, sabe lo que es padecer, no solo por ciencia, sino también por experiencia; considerar que el que es nuestra guia, tambien es nuestro modelo; reparar que Él llevó primero ese yugo que impone a sus siervos; que apuró el caliz amargo, del cual no nos ofrece ya si no las heces que nosotros bebemos por necesidad, cuando Él ninguna tenia, y que a pesar de esto probó toda su amargura sin mezcla alguna de consuelo en cuanto a la parte inferior del alma, reservándolos todos para los que padecen por Él. Más elevada es sin duda la primera consideracion; mas estotra es más acomodada a nuestra flaqueza: aquella nos infunde admiración y respeto a su grandeza; esta mayor amor y confianza en su bondad; aquélla forma el gozo de la bienaventuranza eterna, y ésta nos sostiene en las miserias de esta triste peregrinación. Movido de tan justas razones el piadoso Rey Felipe I, y agradecido al beneficio que en el mismo día de Viernes Santo, en que la Iglesia celebra este Misterio, le habia hecho el Señor, concediendo un heredero a su Corona, mandó hacer la efigie de su adorable Cuerpo puesto en el Sepulcro, la cual se ve hoy dia en la Real Iglesia de los Capuchinos del Pardo. El que quiera enterarse a fondo de la historia de esta Sagrada Efigie, puede hacerlo leyendo el librito que hay impreso sobre este asunto: yo por mí solo he tratado de satisfacer la devoción de aquellos Religiosos, que careciendo de Novena con que rendirla un particular y respetuoso culto, me han hecho la confianza de remitir la empresa a mis cortísimos talentos, pidiéndome quisiese encargarme de componerla. ¡Dichosa yo, si puedo lograr aumentar en los corazones el respeto a tan sagrada Efigie, y el amor y agradecimiento debido a nuestro Divino Redentor, por lo mucho que hizo y padeció por nosotros! Bueno será que los que hagan esta Novena confiesen y comulguen una vez en el discurso de ella: tambi3n les servirá hacerla en la misma Capilla del Santísimo Cristo, o a lo menos delante de alguna estampa suya; pero si esto no pudieren, graben sobre todo profundamente en su memoria y corazon la imagen de este Hombre-Dios, muerto por amor nuestro; pues aunque hay ciertos lugares que son como privilegiados, y donde Dios quiere ser particularmente honrado, sin embargo, en todas partes oye y favorece a aquellos que Le adoran en espíritu y en verdad. Quiera el Señor que haya muchos que lo hagan asi, y que tambien se acuerden en sus oraciones de
   
La última de las Siervas del Divino Redentor,
La Autora.
  
NOVENA EN HONOR DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN EL SEPULCRO (VULGO) DEL PARDO, CUYA PRODIGIOSA IMAGEN SE VENERA EN EL REAL CONVENTO DE PADRES CAPUCHINOS DE DICHO REAL SITIO
 
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; y propongo con vuestra gracia de enmendarme, y de todos mis pecados os pido perdón con todo rendimiento y verdadero dolor de mi ingratitud. Y como os lo suplico, así confio en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis por vuestros merecimientos, y preciosísima Sangre. Amén. 

℣. Abrid, Señor, mis labios.
℟. Y mi boca anunciará vuestras alabanzas.
℣. Dios, entended en mi ayuda.
℟. Señor, daos prisa a socorrerme.

DÍA PRIMERO
Dulcísimo Jesús, Redentor de todos los hombres: vedme aquí el más miserable de todos ellos, postrado humildemente ante esta Sagrada Efigie de vuestro Cuerpo difunto, adorando y besando espiritualmente vuestros pies sacratísimos. Ellos se cansaron en busca mía cuando yo andaba descarriado: fueron traspasados con clavos para expiar los malos pasos de los míos, y conservan en el Cielo sus cicatrices gloriosas para incentivo de mi amor y aliento de mi esperanza. Junto a ellos escojo mi puesto con la piadosa Magdalena, pidiéndoos me deis gracia para que lavándolos en la tierra con las lágrimas de mi penitencia, y ungiéndolos con el ungüento precioso de la caridad, pueda luego en el Cielo abrazarme de ellos para siempre, gozando de la mejor parte que nunca me será quitada. Amén.
  
Ahora se rezarán tres Credos con tres Gloria Patri.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Amantísimo Jesús, Dios y Hombre verdadero, postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, rindo mis humildes homenajes a vuestro Cuerpo adorable que, bien que puesto en el sepulcro y separado del alma, jamás se separó de la Divinidad. Os alabo mil veces porque por amor mío lo unísteis a Vos con lazo tan estrecho; porque sus cardenales y heridas curaron las llagas de mi alma, y su muerte y sepultura me resucitó a la vida de la gracia, y me hizo heredero de la dichosa inmortalidad: recibid también mis humildes acciones de gracias, porque en esa sagrada Efigie queréis ser aún el día de hoy la salud de los enfermos, el protector de los necesitados, el consuelo de los afligidos, el gozo de los justos y el singular refugio de los pecadores, a quienes en ella dais con repetidos milagros nuevas pruebas de esa misericordia tan tierna, que os hizo decir cuando andábais por la tierra: «No vine a buscar a los justos, sino a los pecadores». Por ese Corazón de Padre, siempre abierto para recibirlos, por esas entrañas de piedad en que ponen su esperanza, y por esa Sangre derramada para lavar sus manchas, oíd los clamores del mayor de todos ellos, que vuelve a Vos con el corazón contrito y humillado. Perdonadme las culpas de mi vida pasada; encendedme en vuestro santo amor; adornádme con vuestra divina gracia, y coronadme por el don de la perseverancia. También os recomiendo, dulce Padre y Redentor mío, las necesidades de la Iglesia y del Estado, a nuestro Sumo Pontífice N., nuestro Prelado N., y nuestro Rey N. con la Reina y toda la Real Familia. Guardadlos, Señor, como la pupila de vuestros ojos, y protegedlos bajo la sombra de vuestras alas; gobernadlos Vos, para que nos gobiernen según vuestra Ley Santísima, e inspiradnos a nosotros una rendida sumisión a sus decretos, y una lealtad inviolable hacia sus Personas. Concedednos, en fin, el favor particular que pedimos en esta Santa Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas, y si no, una resignación perfecta en vuestra divina voluntad, la cual sea hecha en la tierra así como en el Cielo. Amén.
   
Aquí se pide la gracia que se pretende conseguir.
   
ADORACIÓN A LAS CINCO LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Adórote, ¡oh santísima llaga del pie izquierdo de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con todos mis pecados y movimientos. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
Adórote, ¡oh santísima llaga del pie derecho de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con todas mis acciones y palabras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Adórote, ¡oh santísima llaga de la mano izquierda de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con mi vista y demás sentidos. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Adórote, ¡oh santísima llaga de la mano derecha de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con el mal empleo de mi memoria, entendimiento y voluntad. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Adórote, ¡oh santísima llaga del costado de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella, que así como fue herido tu Corazón con el hierro de la lanza y el de tu Madre dolorosísima con el cuchillo de su dolor, así se penetre el mío en sus soberanas luces para siempre amarte y nunca ofenderte, queriendo antes morir que pecar. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
GOZOS.
   
Tributando aquel honor
Que a una efigie vuestra es justo,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
¡Oh Vos!, cuya Sangre pura,
Que es un río de consuelo,
Regaba el ingrato suelo
De vuestra alma en la amargura;
Pues hallamos la dulzura
En ese mortal sudor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Vos, atado y arrastrado
Por las calles de Sion,
Sin respeto o compasión
Por verdugos azotado,
De Sangre todo inundado,
Penetrado de dolor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Una caña vacilante
Por cetro os es entregada,
En las sienes colocada
La diadema penetrante,
Entre la grita insultante
De la rabia y del furor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Con salivas infernales
La cara es desfigurada,
De la cual una mirada
De esos ojos paternales
A los coros celestiales
Inflama en divino ardor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Al terrible sacrificio
Camina la eterna Luz,
Llevando la dura cruz
Al lugar de su suplicio,
Sujeto al humano juicio
El que es Juez y Defensor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Enclavado fuertemente
En aquel madero cruel
Ofrecen vinagre y hiel
A su final sed ardiente,
Mientras la plebe insolente
Os insulta sin rubor,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
¡Oh Vos!, fuente de contentos,
Rey supremo, eterno Dios,
Pues nada se muda en Vos,
Ni en los últimos momentos,
En medio de estos tormentos
De la muerte en el horror,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Hoy mismo, continuamente,
Vuestra gran bondad se muestra
A quien a esta Efigie vuestra
Acude con fe ferviente:
Sois consuelo del doliente,
Refugio del pecador,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Vos, sosiego a mi temor,
Fuerte en todo riesgo y susto,
Os adoro, Cuerpo augusto,
Víctima por nuestro amor.
   
Antífona: Cristo se hizo por nosotros obediente hasta la muerte y muerte de Cruz; por esto tambien Dios le exaltó y le dio un Nombre que es sobre todo Nombre.
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Cruz redimísteis al mundo.
  
ORACIÓN
Señor Jesucristo, que descendísteis del Cielo a la tierra desde el seno del Padre, y derramásteis vuestra Sangre preciosa para la remisión de nuestros pecados, os rogamos humildemente que en el día del juicio oigamos a vuestra diestra: venid, benditos. Vos que vivís y reinais con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Padre amorosísimo de todos los hombres: ved aquí el más ingrato de vuestros hijos, postrado ante vuestra Efigie Sacrosanta, adorando humildemente vuestras sagradas manos, obradoras de tantas maravillas, dispensadoras de tantos beneficios, traspasadas de duros clavos por mi amor, y esos brazos paternales por mí estirados en la Cruz: en ellos me arrojo en todas mis penas y tentaciones, con la confianza que un niño se arroja en los brazos de su padre: no los retiraréis para dejarme caer. En esas manos benéficas depongo todos mis cuidados; a ellas entrego las llaves de mi corazón y potencias: en ellas esté siempre el timín de mi vida, para que gobernada mi barquilla por tan sabio piloto, pase con seguridad por entre los escollos de este mar borrascoso, y llegue al fin al puerto de la eterna bienaventuranza. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, víctima por nuestros pecados, holocausto infinitamente agradable a los ojos del Padre: véisme aquí postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, rindiendo mis humildes adoraciones a esas espaldas divinas por mí despedazadas con crueles azotes; a esos sagrados hombros, en los que cual otro y más perfecto Isaac, llevásteis al monte Calvario el instrumento de vuestro suplicio, y en él los delitos de todo el mundo. ¡Oh Cordero adorable que todos los quitais con vuestra Sangre preciosa! No permitais que haya sido derramada inútilmente por mí; dadme un verdadero dolor de haberos ofendido; hacedme ser víctima de vuestro amor, empleando en serviros todo lo que me restare de vida; y que así como Vos cargásteis sin resistencia en vuestros hombros la Cruz en que habíais de morir por mí, acepte yo con perfecta resignación todas aquellas que Vos os digneis enviarme, como arras de vuestro amor y prendas de la gloria en que Vos mismo entrasteis por el camino de los trabajos. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, amabilísimo Maestro, en cuya escuela sola se adquiere la verdadera ciencia: yo el más rudo e indócil de vuestros Discípulos, postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, rindo mis humildes adoraciones a esa boca suavísima, en cuyos labios está derramada la gracia, y cuyas palabras son más dulces que la miel, por mí amargada con hiel y vinagre. Confieso con firme fe que esa voz que, moribunda, no perdió la fuerza de clamar altamente, encomendando al Padre vuestro espíritu, es también la misma que hace temblar los cedros del Líbano; a quien obedece la muerte, y a cuyo mandato se rinden los vientos y el mar; y que esa sed ardiente que atormenta vuestra garganta delicada, no la impide ser fuente de agua viva para los que tienen hambre y sed de justicia, por las palabras de aquella sabiduría que de Vos solo dimana. Solo en esa fuente quiero beber; solo esas palabras han de ser regla de mi vida: cualquiera otra senda es descamino, pues quien no está con Vos, está contra Vos, y quien con Vos no siembra, esparce. Concededme la gracia de cumplir estas resoluciones, ¡oh dulcísimo Maestro!, para que escuchando aquí con atenta sumisión vuestras lecciones y vuestros mandatos, oiga luego de vuestra boca esa voz consoladora con que llamais a los benditos de vuestro Padre al gozo de la eterna bienaventuranza. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Pastor y Guía de las almas, yo, la más indigna de vuestras ovejas, postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, adoro humildemente esos ojos amabilísimos, siempre abiertos sobre las necesidades de los nuestros, bañados en lágrimas por mis pecados; esos benignísimos oídos, siempre prontos para oír nuestros ruegos, por mí ofendidos con afrentas y baldones: recibid mis humildes alabanzas en desagravio de tantas injurias: escuchad los clamores con que llamo a las puertas de vuestra misericordia; abridmelas benignamente, y con esos ojos suavísimos que alegran el Cielo, echadme una mirada semejante a aquella que arrancó tantas lágrimas a vuestro Apostol San Pedro, para que convertido a Vos, a su ejemplo, no solo yo mismo os siga en adelante sin titubear, sino que también con mis ejemplos y mi celo, conforme a los límites de mi estado, confirme en la fe y en la virtud a mis hermanos, para que todos juntos lleguemos al gozo de aquella bienaventuranza eterna, que tan a vuestra costa nos ganásteis. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Soberano Monarca del mundo: yo el más rebelde de vuestros vasallos, postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, adoro humildemente esas sienes divinas, por mí coronadas de penetrantes espinas. ¡Oh Rey de gloria, por quien reinan los Soberanos, y por quien los Legisladores dictan los justos decretos! ¿Es esta, pues, vuestra diadema pomposa? ¿Es vuestro manto Real esa púrpura de escarnio, y vuestro cetro la caña con que hieren nuevamente vuestra delicada cabeza? Sí, Dios mío, yo oso decirlo; estas son las insignias más dignas de vuestra Suprema Majestad, pues ellas, más altamente que los Cielos y el Firmamento, anuncian la gloria de vuestra bondad, de vuestra justicia y de vuestra misericordia: en este estado de humillación doblo ante Vos mis rodillas, no para insultaros en vuestros dolores, como lo hicieron vuestros enemigos, sino para admirar la obra maestra de vuestro amor, y saludaros como Rey, no solamente de los Judíos, sino de todos los hombres y de todos los Ángeles. Extended vuestro Reino por todo el mundo; pero sobre todo establecedlo con firmeza en mi corazon, para que rendido siempre a vuestro dulce cetro, jamás os ofenda con la menor infidelidad. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Amigo tierno y Esposo amantísimo de las almas; postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, rindo mis humildes adoraciones a vuestro divino Corazón, fuente de gracia y trono de amor, por mí atravesado con una lanza, y manando Sangre y agua para lavar mis mancillas. Estas son las fuentes del Salvador en que hemos de apagar nuestra sed; es río de deleites que embriaga suavemente a las almas puras. Ese Corazón sagrado es puerto seguro en las borrascas de la vida; es castillo inexpugnable en donde nos hemos de hacer fuertes contra los enemigos de nuestra salvación, y es puerta abierta para entrar al santuario de vuestra Divinidad. ¡Oh fragua de amor, cuyas llamas no pudieron apagar las muchas aguas de las tribulaciones! A Vos acudo a buscar remedio para mi extrema frialdad. ¡Oh Esposo de sangre y amador verdadero, que disteis vuestra vida por vuestros amigos! Ya que tantos gastos hicisteis para ganar nuestros corazones, acabad con vuestra gracia lo que comenzasteis con vuestros tormentos, encendiéndome a mí y a todos los hombres en un amor tan ardiente hacia Vos, que solo en Vos busquemos nuestro descanso, que siempre os sirvamos con fervor, y criatura alguna nos separe jamás de Vos. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Sacerdote eterno según el orden de Melquisedec: postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, adoro humildemente vuestra Sangre preciosísima, la cual, mientras ese Cuerpo divino descansaba en el sepulcro, estaba esparcida por el suelo en los varios teatros de vuestros suplicios; esa Sangre, con la cual entrasteis una vez en el Santuario para fundar una eterna redención; esa Sangre, que sola nos preserva del Ángel exterminador y nos purifica de las obras muertas para que sirvamos al Dios vivo. Mirad, oh Padre Eterno, esa Sangre de vuestro Unigénito: oíd su voz que clama al Cielo, no pidiendo venganza, como la de Abel, sino solicitando misericordia y piedad para todos los hombres. Por todos sin excepción fue derramada: haced pues que todos nos aprovechemos de tan gran beneficio: encaminad a los errados; ablandad los corazones endurecidos; convertid a los pecadores; dad perseverancia a los justos, y conducidnos a todos a la vida eterna. Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de Contrición y los responsos.
  
Dulcísimo Jesús, Libertador de los hombres y Triunfador del infierno: Vos, que vencido el aguijon de la muerte abrísteis a los creyentes el Reino de los Cielos: vedme aquí, postrado ante esta sagrada Efigie vuestra, rindiendo mis humildes adoraciones a vuestra Alma Sacratísima, que sin embargo de que continuamente gozaba de la Bienaventuranza, y veía a Dios cara a cara, estuvo extremadamente angustiada y triste hasta la muerte por mi amor, y que mientras ese Cuerpo adorable descansaba en el Santo Sepulcro, bajó a los infiernos a abrir las prisiones de vuestros fieles siervos del Antiguo Testamento. Suplícoos, Señor, por aquella bondad infinita que os movió a ir en persona a romper sus cadenas y alegrarles con la dichosa nueva de su redención, que quebrantéis los grillos de los vicios y malas inclinaciones que me aprisionan, y alegréis mis huesos humillados con estas dulces palabras: «Tus pecados te son perdonados». Amén.
  
Rezar tres Credos y Gloria Patri. Las demás oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

viernes, 4 de abril de 2025

NOVENA EN HONOR A LA ENTRADA DE NUESTRO SEÑOR A JERUSALÉN

Novena dispuesta por un devoto a mediados del siglo XVIII, y publicada en Lima por la Imprenta de la Calle del Tigre, con licencia eclesiástica. El Ilmo. Señor Doctor D. Pedro Antonio Barroeta y Ángel, Arzobispo de Lima, concede cuarenta días de Indulgencia para cada día que rezaren esta Novena.
  
NOVENA AL DULCÍSIMO JESÚS, CELEBRANDO LA ENTRADA QUE HIZO EN JERUSALÉN EL DOMINGO QUE LA IGLESIA LLAMA DE LAS PALMAS
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Creo en Dios, fortaleced, Señor, mi fe. Espero en Dios, formad, Señor, mi esperanza: Amo a Dios sobre todas las cosas: encended, Señor, mi amor. Pésame de haber ofendido a Dios, por ser Dios quien es, aumentad, Señor, mi arrepentimiento, que yo propongo firmemente con tu divina gracia, nunca más volveros a ofender: tened, Señor, piedad y misericordia de mí. Amén.

DÍA PRIMERO
HUMILDAD
¡Oh mansísimo Jesús!, que después de habernos dicho que aprendiésemos de Ti a ser mansos y humildes de corazón, el día en que triunfante entraste a Jerusalén, nos volviste a enseñar con el ejemplo esta virtud, viniendo en un jumento despreciable, en que solo andan los hombres plebeyos y bajos, no obstante de entrar como Rey supremo del Cielo y de la tierra, y como tal aclamado de grandes y pequeños: concédenos piadoso esta santa virtud, por el infinito mérito de la tuya, y también lo demás que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
    
Aquí se reza un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora, que no quiso asistir a esta entrada, por que toda la honra y gloria de este día fuese de su Hijo, y se pide primero a Nuestra Señora con la Oración siguiente que es de San Buenaventura:
¡Oh María dulcísima!, Paraíso de deleites, pon en mí tus ojos de misericordia, por el mismo gozo que te cupo, aun estando ausente, de la triunfante entrada que tu divino Hijo Jesús hizo cinco días antes de morir por el ingrato del hombre en la Corte de los judíos: enséñame, alúmbrame, encamíname, ayúdame, defiéndeme y sálvame. Sean por tus ruegos perdonadas mis culpas, pues eres el camino de la Gloria eterna, que se goza en la Jerusalén triunfante. Amén.
  
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Soberano Redentor de nuestras almas, que quisiste entrar en Jerusalén alabado de los hombres y conocido de tus discípulos por Señor de las virtudes, porque asimismo habías de penetrar los Cielos, celebrado de los Ángeles, y que con tu liberal magnificencia la gloria de este día la comunicaste a los Padres del Limbo, y a proporción también a cuantos en el mundo tenían tu fe, haciendo el milagro de que en todo él nadie muriese, y que todos los demonios que infestaban la tierra bajasen al Infierno para que te manifestase el triunfo que conseguías del demonio y de la muerte, concédenos piadoso el que sepamos imitar tus virtudes, para que triunfando de la muerte del pecado, del demonio y de nosotros mismos, entremos en tu Gloria, a siempre verte y alabarte. Amén.
   
GOZOS
    
Jesús mío, pues triunfando
Entraste en Jerusalén,
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Con palmas te recibieron
Haciéndose de tu bando,
Aun los que estaban pensando
En lo que después hicieron,
Enemigos de su bien.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Los vestidos en el suelo
Festivos iban echando,
Para que fueses pisando
Como Rey de su consuelo
Adorado ya en Belén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Que eras enviado de Dios
Y bendito iban cantando,
Y todo el pueblo expresando
Tus grandezas a una voz
Con elogios más de cien:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Ramos de árboles cortaron
Para ir la tierra adornando,
Y al mismo tiempo adorando
Al que tan presto negaron
Después de tal parabién:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Los niños, que en inocencia
Iban a Dios alabando,
También iban condenando
De la judaica demencia
El más ingrato desdén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Con tan gran celebración,
Te tuvieron ayunando,
Pues ninguno convidando
Quiso darte refacción
En todo Jerusalén:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Sobre la ingrata ciudad
Muchos te vieron llorando,
Y al mismo tiempo anunciando
Su ruina y cautividad,
Sin el cuándo, ni el por quién:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
También con celo divino
Penaste a los que tratando,
Iban tu Templo violando,
Mudándole su destino
De Oratorio en almacén:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Apiádate, oh gran Señor,
De quien pide suspirando
Cuando te está celebrando
Una limosna de amor
Con que viva y muera. Amén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
℣. Hosana al Hijo de David.
℟. Bendito el que viene en el nombre del Señor.
   
ORACIÓN
Oh Dios, a quien es justo amar con todo el corazón, multiplica en nosotros los dones de tu inefable gracia, y pues en la muerte de tu Hijo nos hiciste esperar lo que creemos, haz que resucitando Él mismo, lleguemos al fin a que caminamos. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
POBREZA
¡Oh clementísimo Jesús!, que no contento de entrar en Jerusalén en lo despreciable de un jumento, quisiste también que no fuese tuyo sino prestado y pedido de limosna, para mayor ostentación de tu singular pobreza: concédenos benigno esta santa virtud por el infinito mérito de la tuya, y también lo demás que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
OBEDIENCIA
¡Oh amabilísimo Jesús, norma de obedientes y obediente hasta la muerte!, que en la entrada que hiciste en Jerusalén, no solo obedeciste a tu Eterno Padre, por cuya disposición y providencia se ejecutó todo, sino que quisiste que tus discípulos Te hicieran subir en el jumento, como que Te lo mandaban, como lo cuenta San Mateo: concédenos piadoso esta virtud, por el infinito mérito que alcanzaste con ella, y también lo particular que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
DESPRECIO DEL MUNDO
¡Oh poderosísimo Jesús, que entre los aplausos y glorias humanas con que Te recibían en Jerusalén, quisiste entrar en un contentible jumento, como despreciándolo todo, y que si admitiste este obsequio por la honra de tu Padre, fue también para que fuese después más ignominiosa y despreciable tu muerte, y los mortales conociesen los fines tan funestos con que acaban los aplausos del mundo: concédenos piadoso esta virtud, por el infinito mérito que adquiriste con ella, y también lo particular que te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CELO DE LA HONRA DE DIOS
¡Oh justísimo Jesús!, que aun habiendo recibido tantas honras de los judíos el día de tu entrada en Jerusalén, luego que los hallaste en el Templo vendiendo y comprando, y haciendo cueva de ladrones, como les dijiste, la que solo era Casa de Oración, no pudo el celo de la honra de tu Padre contenerse, obligándote a derribar las mesas y cátedras de la contratación, y a los que vendían y compraban, con uno como azote echarlos fuera de lugar tan sagrado: concédenos piadoso esta virtud por el infinito mérito que ganaste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
MORTIFICACIÓN
¡Oh prudentísimo Jesús!, que siendo el día de tu entrada en Jerusalén de tanto aplauso, todo lo pasaste sin comer ni beber, disponiendo que de tantos, ninguno Te convidase con su mesa, por cuya causa la mañana del día siguiente, Te hallaste tan necesitado que fuiste a buscar en la infructuosa higuera el alimento: concédenos piadoso esta tan necesaria virtud, por el infinito mérito que tuviste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN
¡Oh sapientísimo Jesús!, que en medio de tanta conmoción, voces y aplausos que tuvo el día de tu entrada en Jerusalén, por ir sin duda en la santísima contemplación de tu Padre Dios, todo suspenso y embebido, nadie Te oyó decir una palabra fuera de las dos reprensiones que diste a los que impedían la Oración vocal y la mental: concédenos piadoso esta virtud, tan necesaria e importante, por el infinito mérito que tuviste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
PIEDAD
¡Oh milagrosísimo Jesús!, que con la caridad y amor que en tu pecho divino ardía, aún en medio de los aplausos que chicos y grandes Te dieron el día que entraste en Jerusalén, no olvidaste a los necesitados, pues curaste y sanaste todos los ciegos y cojos que llegaron a Ti, como dice San Mateo: concédenos piadoso esta virtud de inclinarnos a favorecer, socorrer y amparar a los necesitados en cuanto alcanzaren nuestras fuerzas, por el infinito merecimiento que tuviste con ella, y lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
REGLAS QUE DIO A SÚBDITOS Y PRELADOS
¡Oh suavísimo Jesús!, que entrando como Rey y Superior de todo el universo en Jerusalén, fue tan humilde y moderado tu porte, que los Ángeles quedaron absortos y los hombres de entendimiento asombrados, y que si castigaste fue con piedad y no con azote cumplido, beneficiando y premiando al mismo tiempo con plenitud, para dar reglas a los Superiores, y que también dispusiste que todos tus Súbditos y Vasallos, después de alabarte y bendecirte, pusiesen debajo de tus pies sus ropas, para que conociesen el respeto con que deben hablar de los que mandan y la sujeción que han de tener en sus personas y en sus bienes: concédenos piadoso por esta doctrina tan sagrada, y por el infinito merecimiento de ella, que así los Prelados como los Súbditos puntualmente se arreglen a ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.