Hacia 1928, en plena Cristiada, el obispo de León, Emeterio Valverde y Téllez, encarga a Alfonso Junco la letra del Himno a Cristo Rey, musicado por Amado G. Pardavé y Agustín González.
Himno “¡VIVA CRISTO REY!”
Coro: Reina, Jesús, de tu Montaña Santa,
Reina, Jesús, sobre tu ardiente grey;
México todo sus amores canta
con este grito: ¡VIVA CRISTO REY!
Rey que al vasallo con amor se inclina
y sus hondas tristezas ilumina
con apacible y victoriosa luz;
no Rey que tiraniza ni que oprime
sino que abraza al pobre y lo redime
y toma en sus brazos nuestra propia cruz.
Coro: Reina, Jesús, de tu Montaña Santa,
Reina, Jesús, sobre tu ardiente grey;
México todo sus amores canta
con este grito: ¡VIVA CRISTO REY!
Rey tan inagotable en las ternuras,
que no sólo se mezcla a sus criaturas
y les abre su ardiente Corazón,
sino que quiere en alimento darse
y a sus pobres vasallos entregarse
en las delicias de la Comunión.
Coro: Reina, Jesús, de tu Montaña Santa,
Reina, Jesús, sobre tu ardiente grey;
México todo sus amores canta
con este grito: ¡VIVA CRISTO REY!
Somos vasallos, libres y gloriosos,
de un Rey que, en sus designios asombrosos
salva y liberta al imponer su ley;
vasallos somos, pero somos reyes,
pues del amor las adorables leyes
nos compenetran con Jesús, el Rey!
Coro: Reina, Jesús, de tu Montaña Santa,
Reina, Jesús, sobre tu ardiente grey;
México todo sus amores canta
con este grito: ¡VIVA CRISTO REY!
