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jueves, 1 de abril de 2021

SANTA MARÍA EGIPCÍACA, PENITENTE

«El espíritu compungido es el sacrificio más grato para Dios; no despreciarás, ¡oh Dios mío!, el corazón contrito y humillado» (Salmo L, 19).
   
   
El más famoso testimonio de la confianza popular en la intervención de María es el relato de la conversión de Santa María Egipcíaca (en copto Ϯⲁⲅⲓⲁ Ⲙⲁⲣⲓⲁ Ⲛⲣⲉⲙⲛ̀ⲭⲏⲙⲓ; en griego Αγία Μαρία ἡ Αἰγυπτία; en etíope ቅድስት ማርያም ግብፃዊት). Una hermosa tradición cuenta que en el siglo V un santo sacerdote llamado Zózimo después de haber pasado muchos años de monje en un convento de Palestina dispuso irse a terminar sus días en el desierto de Judá, junto al río Jordán. Un día vio por allí una figura humana, que más parecía un esqueleto que una persona robusta. Se le acercó y le preguntó si era un monje y recibió esta respuesta: «Yo soy una mujer que he venido al desierto a hacer penitencia de mis pecados».
      
Y dice la antigua tradición que aquélla mujer le narró la siguiente historia: Su nombre era María. Era de Egipto. Desde los 12 años llevada por sus pasiones sensuales y su exagerado amor a la libertad se fugó de la casa. Cometió toda clase de impurezas y hasta se dedicó a corromper a otras personas. Después se unió a un grupo de peregrinos que de Egipto iban al Santo Sepulcro de Jerusalén. Pero ella no iba a rezar sino a divertirse y a pasear.
   
Y sucedió que al llegar al Santo Sepulcro, mientras los demás entraban fervorosos a rezar, ella sintió allí en la puerta del templo que una mano la detenía con gran fuerza y la echaba a un lado. Y esto le sucedió por tres veces, cada vez que ella trataba de entrar al santo templo. Y una voz le dijo: «Tú no eres digna de entrar en este sitio sagrado, porque vives esclavizada al pecado». Ella se puso a llorar, pero de pronto levantó los ojos y vio allí cerca de la entrada una imagen de la Sma. Virgen que parecía mirarla con gran cariño y compasión. Entonces la pecadora se arrodilló llorando y le dijo: «Madre, si me es permitido entrar al templo santo, yo te prometo que dejaré esta vida de pecado y me dedicaré a una vida de oración y penitencia». Y le pareció que la Virgen Santísima le aceptaba su propuesta. Trató de entrar de nuevo al templo y esta vez sí le fue permitido. Allí lloró largamente y pidió por muchas horas el perdón de sus pecados. Estando en oración le pareció que una voz le decía: «En el desierto más allá del Jordán encontrarás tu paz».
     
María Egipciaca se fue al desierto y allí estuvo por 40 años rezando, meditando y haciendo penitencia. Se alimentaba de dátiles, de raíces, de langostas y a veces bajaba a tomar agua al río. En el verano el terrible calor la hacía sufrir muchísimo y la sed la atormentaba. En invierno el frío era su martirio. Durante 17 años vivió atormentada por la tentación de volver otra vez a Egipto a dedicarse a su vida anterior de sensualidad, pero un amor grande a la Sma. Virgen le obtenía fortaleza para resistir a las tentaciones. Y Dios le revelaba muchas verdades sobrenaturales cuando ella estaba dedicada a la oración y a la meditación.
     
La penitente le hizo prometer al santo anciano que no contaría nada de esta historia mientras ella no hubiera muerto. Y le pidió que le trajera la Sagrada Comunión. Era Jueves Santo, 1 de Abril del 421, y San Zózimo le llevó la Sagrada Eucaristía. Quedaron de encontrarse el Día de Pascua (4 de Abril), pero cuando el santo volvió la encontró muerta, sobre la arena, con esta inscripción en un pergamino: «Padre Zózimo, he pasado a la eternidad el Viernes Santo día de la muerte del Señor, contenta de haber recibido su santo cuerpo en la Eucaristía. Ruega por esta pobre pecadora, y devuélvele a la tierra este cuerpo que es polvo y en polvo tiene que convertirse».
     
El monje no tenía herramientas para hacer la sepultura, pero entonces llegó un león y con sus garras abrió una sepultura en la arena y se fue. Zózimo al volver de allí narró a otros monjes la emocionante historia, y pronto junto a aquélla tumba empezaron a obrarse milagros y prodigios y la fama de la santa penitente se extendió por muchos países.
   
San Alfonso María de Ligorio y muchos otros predicadores narraron muchas veces y dejaron escrita en sus libros la historia de María Egipciaca, como un ejemplo de lo que obra en un alma pecadora, la intercesión de la Sma. Madre del Salvador, la cual se digne también interceder por nosotros pecadores para que abandonemos nuestra vida de maldad y empecemos ya desde ahora una vida de penitencia y santidad.
   
Los ortodoxos conmemoran a Santa María Egipcíaca el día 1 de Abril (como los católicos) y el quinto domingo de la Gran Cuaresma, en el cual se acostumbra que el Sacerdote, luego de la Divina Liturgia, bendiga los frutos secos. Su vida, escrita por San Sofronio de Jerusalén, es leída durante las Maitines del Gran Canon de San Andrés Cretense el jueves de la cuarta semana de la Gran Cuaresma. En la iglesia copta, su fiesta es el 6 de Parmouti (14 de Abril).
   
ORACIÓN (Del Oficio propio)
Clementísimo Dios, que manifiestas especialmente tu omnipotencia con el perdón y la misericordia, multiplica tu misericordia sobre nosotros, para que por la intercesión de la bienaventurada María, absuelvas clemente por tu piadosa compasión a quienes están atados por la cadena de los pecados. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 23 de marzo de 2021

NOVENA EN HONOR A SANTA MARÍA EGIPCÍACA

Novena dispuesta por el P. Bachiller Don Francisco Hernández Cerezo de Sosa, dedicada al Sr. Dr. Don Manuel Ignazio de Gorospe-Irala y Padilla, Prebendado de la Catedral de Puebla de los Ángeles y Provisor, Gobernador y Vicario General de dicho Obispado; publicada por el Colegio Real de San Ignaio en 1765, con licencia eclesiástica.
   
SONETO (P. Fray José Manuel de Saldaña OP, Revisor y expurgador de la Suprema Congregación del Santo Oficio)
Pecador infeliz, a quien empeora
El vivir en las culpas obstinado,
Si pretendes salir de tu pecado,
Busca a la Penitente pecadora:
   
Su protección consigue quien la implora
Con corazón humilde atribulado,
Y sobre penitente y enmendado,
Alcanza de la gracia la mejora.
    
No excuses, perezoso y negligente,
El rezar a la Santa su Novena,
Y verás, que es con ella penitente
   
Al que sin ella errante se condena;
Verás cómo se goza eternamente,
Quien debía padecer esta pena.
     
ADVERTENCIA
Quisiera hacer esta breve exhortación a la devoción de esta Prodigiosa pecadora Santa María Egipcíaca (a quien amo tiernamente) con las más eficaces palabras, pues hay pocos que la conozcan: por lo que he determinado esta breve Novena, siendo su fin principal el alcanzar de Dios nuestro Señor una verdadera contrición de los pecados, que fue en lo que la Santa se empleó en el dilatado curso de su penitente vida, desde que el Señor le dio aquel auxilio en que estuvo vinculada su eterna felicidad.
   
Estoy persuadido que el devoto que la obsequiare la tendrá propicia para conseguir este favor, pues la Santa, como experimentada de lo que es perder a Dios por el pecado, se compadecerá de quien se valiere de su patrocinio, para restaurarle a la gracia de su Divina Majestad alcanzándole el dolor verdadero de los pecados, y que haga una dolorosa confesión de ellos, y así serán los ejercicios de la Novena los siguientes:
  • El primero para dar principio será un acto de Fe, y ponerse en la presencia de DIos, que le está mirando hasta lo íntimo del corazón, con el cual hará las Oraciones y Deprecaciones asignadas para cada día.
  • El segundo (con dirección del Confesor), haga algunas obras penales, como son disciplina, ayuno, etc. Y más, que el tiempo lo pide, que es el de la Santa Cuarezma, pues se debe empezar el día veintitrés de Marzo, para acabarla antes del día uno de Abril, que es el de la Santa; bien que puede hacerle en otro tiempo, según la devoción lo dictare.
  • El tercero, que se encomiende muy de corazón a la Santísima Virgen MARÍA, quien favoreció a la Santa en su admirable Conversión, pues mereció que le hablara desde su Imagen, que estaba en la puerta del Templo del Santo Sepulcro en Jerusalén.
NOVENA EN HONRA DE LA ADMIRABLE PENITENTE SANTA MARÍA EGIPCÍACA, PARA ALCANZAR DE DIOS NUESTRO SEÑOR EL MAYOR BIEN QUE SE PUEDE DESEAR, QUE ES LA CONTRICIÓN DE LOS PECADOS
    
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo JESÚS de mi vida, centro único de mi amor, aquí llego a tus Sagrados Pies arrepentido de mis enormes culpas, que una y mil veces detesto y aborrezco con toda mi alma, por ser ofensas contra tu Divina Majestad, con propósito firme de nunca más cometerlas, y de confesarlas, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta por ellas; y espero en tu infinita misericordia me las perdonarás por tu preciosísima Pasión y muerte. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Admirable Matrona y Abogada mía Santa María Egipcíaca, yo te suplico el que atiendas a mis ruegos, empeñándote con la Divina Majestad, para que me conceda por tu intercesión un rayo de luz en el entendimiento, para lograr el desengaño de lo temporal, y poner todo mi cuidado, en lo que me resta de vida, en asegurar lo eterno, que así lo espero de tu piadosa intercesión. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 23 DE MARZO
MEDITACIÓN: El tremendo de la Muerte, que con ella se acaba todo lo temporal.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que favorecida de Dios tuviste el conocimiento de lo transitorio del mundo tan vivo, que desengañada y fervorosa emprendiste hacer rigurosa peniteca de tus pecados: Alcánzamen Madre mía, de la Infinita Misericordia semejante auxilio, para que yo te pueda imitar, haciendo verdadera penitencia de mis pecados, para que después de esta mortal vida vaya a acompañarte en la Gloria. Amén.
    
Ahora rezarás tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria, en honor de la Pasión de Jesús.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Prodigiosa Anacoreta Santa María Egipcíaca, yo te ofrezco estas oraciones en memoria de la Pasión y muerte de JESÚS nuestro Redentor, que fue el blanco de tus afectos en la amarga penitencia que hciste en los desiertos, y te suplico encarecidamente me alcances de su Majestad, lágrimas de verdadera contrición de mis culpas, para que limpia mi alma de ellas, logre una feliz muerte, y pase en tu compañía a alabarle en la Gloria. Amén.
   
JACULATORIA: Dame un dolor tan ferviente como a tu EGIPCÍACA amante, y si le he seguido errante, que le imite Penitente.
   
Se terminará con una Salve a la Inmaculada Concepción de MARÍA.
   
Oh Purísima Reina del Cielo MARÍA, Señora, que usando de tus singulares piedades favoreciste a tu Sierva Egipcíaca, para que dejando lo relajado y perdido de la torpe vida que seguía se convirtiera a Dios, te pido, Madre y Consuelo de pecadores, me asistas en este negocio tan importante, de que pende mi eterna salvación, convirtiéndome a Dios de todo corazón, pues por tu medio y con tu amparo espero conseguirlo, imitando a esta dichosa Penitente, para ir a besar tus Santísimos Pies a la gloria. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 24 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
 
MEDITACIÓN: La Muerte, como puerta de la eternidad.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que teniendo presente que la muerte es puerta de la eternidad, o dichosa o infeliz, te hizo su memoria seguir la serie de una vida tan asombrosa en la penitencia: Haz, Madre mía, que le grabe en mi corazón este conocimiento, con el cual, venciendo mis pasiones, me disponga a una Cristiana muerte. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 25 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Juicio particular que nos espera, y el examen que se hace de toda la vida.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, por aquel estupendo pavor que concebiste al considerar lo riguroso del Juicio que hace el Divino Juez a las almas, con el cual animada maceraste tu cuerpo hasta la muerte: Te ruego, Madre mía, me alcance el que yo viva con este justo temor del Juicio, ajustando mi vida al arancel de la Ley Santa de Dios. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 26 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Juicio particular que nos espera, y la sentencia definitiva que en aquel momento se pronuncia.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que horrorizada pensabas en la sentencia final que el Juez Supremo pronuncia en su rectísimo Tribunal, con lo cual te deshacías en lágrimas y suspiros: Yo te ruego, Madre mía, me participes este Santo Temor, para que sepa desenojar con tiempo a JESÚS, Juez de vivos y muertos. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 27 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: Las penas del Infierno, en especial la pena de sentido que allí se padece.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que confusa de los continuos recuerdos que hiciste de la terribilidad de las penas que padecen los infelices condenados, en especial la de sentido, te compungiste de modo que no podías articular palabra sino sollozar: Te ruego, Madre mía, hagas que no eche en olvido lo que merezco por mis graves culpas, para que sepa avasallar mi carne. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 28 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Infierno, particularmente la pena de daño que atormenta a los prescitos.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que absorta en la imponderable pena que los desgraciados condenados padecen, de no tener esperanzas de gozar el Sumo Bien que es Dios, era tal tu confusión que de día y de noche regabas con tu sangre la tierra a fuerza de disciplinas: Otórgame, Madre mía, que yo te pueda imitar con una seria penitencia. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 29 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La Gloria, y la hermosura indecible que se goza allí.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que en lo amargo de tu mortificación te consolaba el Señor con la dulce memoria de la hermosura de la celestial Jerusalén, habitación dichosa de los Bienaventurados, que regocijada te abismaba y suspendía: Alcánzame, Madre mía, alientos para buscar este escondido tesoro de nuestra mayor felicidad. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 30 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La riqueza y conjunto de bienes que poseen los dichosos predestinados.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que embelesado tu espíritu en suaves coloquios de los inalterables bienes que se gozan en aquella Ciudad Triunfante, enardecida con fervorosos anhelos clamabas incesante a la Divina Misericordia para conseguirlos: Damme, Madre mía, un desvelo eficaz para tener siempre a la vista del alma este conocimiento. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 31 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La eternidad de la Gloria.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que llena de admiración en éstasis prodigiosos con la aprehensión de la eternidad que ha de durar la Gloria, quedabas como insensible, sin permitirle a tu maltratado cuerpo el menor descanso al conocer su interminable duración: Imploro tu favor, Madre mía, en este último día de tu Novena, con los más íntimos afectos de mi corazón, para que logre por tu intercesión la dicha de acompañarte eternamente en el Reino de la Gloria. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.