Novena compuesta a devoción de
Nicolás de Vargas, y reimpresa en Santa Fe de Bogotá por Juan Nicolás de
Barros y Castillo en 1827. Nihil obstat por el P. Doctor Santiago
Gregorio de Burgos, examinador sinodal del Arzobispado, el 24 de Febrero
de 1798. Imprimátur por Mons. Manuel García Andrade, Provisor y Vicario
General del Arzobispado, el 27 del mismo mes y año.
ADVERTENCIA PARA HACER CON FRUTO ESPIRITUAL ESTA NOVENA
Aunque sea verdad, según la doctrina del Apóstol San Pablo, que no
tenemos para con Dios otro mediador para con Dios que Jesucristo nuestro
Señor y Salvador, porque solo por el precio infinito de su Sangre
fuimos libres de la esclavitud del pecado, con todo eso dirigimos
nuestras oraciones a los Santos, sabiendo que nos son intercesores muy
poderosos delante de Jesucristo. Nuestros hermanos errantes, que se
apoyan sobre la autoridad del Apóstol para inferir que nos es
enteramente inútil la intercesión de los Santos, y que no podemos
invocarlos sin hacerle notable injuria a Jesucristo nuestro único
mediador y abogado, no reparan que en el mismo capítulo segundo de la
epístola escrita a su discípulo Timoteo de donde quieren deducir su
errada consecuencia, se ve que el Santo le intima el que encargue a los
fieles ofrezcan continuamente el tributo de sus oraciones por el
gobierno, por las personas constituidas en dignidad, y generalmente por
todos los hombres. Ahora bien, podemos decirles, si San Pablo recomienda
a todo el mundo a las oraciones de unos fieles que como viadores y
frágiles pueden venir a ser el objeto de la indignación y odio de Dios
por el pecado, ¿con cuánta más razón deberemos implorar la intercesión
de los fieles siervos y amigos de Dios, que se hallan gozando en la
mansión de la paz de la vista de la Divina esencia, libres ya de la
corrupción del pecado, e incapaces de incurrir en su indignación?
Lo cierto es que Dios ha acreditado la eficacia de su poder e
intercesión, con todos los milagros que ha obrado en todos los siglos
por su mediación. Entre todos podemos con verdad decir que Dios tomó por
su cuenta el engrandecer a su siervo San Francisco de Paula llenando
toda la tierra de la fama de sus prodigios. Su milagrosa beneficencia lo
ha hecho objeto del amor, de la confianza y de la veneración de toda la
Cristiandad: por tanto, para satisfacer en alguna parte el fervor de
sus devotos, presento esta novena, exponiendo en cada día una de las
virtudes en que más resplandeció, para excitarlos a su imitación.
El que quisiere hacerse digno de los favores que el Dios de las
misericordias dispensa, por la intercesión del amado Siervo, es
necesario que para dar principio a esta Novena, purifique primero su
alma por medio de las saludables aguas del sacramento de la Penitencia, y
sobre todo, es necesario que procure estar en el verdadero espíritu de
la Iglesia y considerar que ella no aprueba estas prácticas de devoción
sino en cuanto se dirigen a que procuremos por medio de la intercesión
de los Santos trabajar en la reforma de nuestras costumbres, enmienda de
nuestra vida e imitación de las virtudes que celebramos y admiramos en
ellos, persuadirse que el fin que se ha tenido en la institución de
semejantes devociones se reduce a recitar cuatro oraciones vocales
dichas sin el menor espíritu de caridad y de fervor, es hacerle injuria a
Jesucristo y a la Iglesia, dando a entender que el fondo de una
religión que toda se sostiene en la santidad y pureza de la moral
evangélica, consiste en meras exterioridades y ceremonias. Persuadámonos
que Dios no hace sino la voluntad de los que le aman y le temen, e
imploremos su intercesión de los Santos con espíritu de compunción y de
humildad, si queremos que nuestras súplicas lleguen al sublime trono de
su grandeza.
NOVENA DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN FRANCISCO DE PAULA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos
Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del
Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Crucificado por mi amor, que habéis prometido por
boca de vuestros Profetas poner en olvido las mayores iniquidades en el
momento en que el pecador se convirtiere de veras a Vos, y las
detestase con amargura de su corazón: postrado ante vuestra Soberanía y
penetrado del más vivo dolor a vista de las muchas culpas que contra Ti
he cometido, digo con todo mi corazón me pesa de veras haber ofendido a
tal bondad, solo por ser quien sois, tan digno de ser amado.
Misericordia, amable Salvador mío; recibid, Padre dulcísimo, a este hijo
ingrato y rebelde, que lleno de confianza se arroja en el seno de tu
misericordia y clemencia, dadme vuestra gracia para amarte y servirte,
con una perseverancia constante, hasta el fin de mi vida. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Omnipotente y eterno Dios, que para confundir el orgullo y la vana
sabiduría de los sabios y prudentes del siglo, te dignaste revestir con
la divisa de tu poder y sabiduría a vuestro humildísimo siervo San
Francisco de Paula obrando por su ministerio prodigios y maravillas
dignas solo de vuestra poderosa diestra: os suplicamos con el más
humilde rendimiento de nuestros corazones, nos concedáis por sus
elevados méritos y por su poderosa intercesión un verdadero e íntimo
dolor de las muchas ofensas que contra tu divina bondad hemos cometido:
una sólida y sincera conversión hacia Vos, y que corriendo por la senda
recta de vuestros divinos mandamientos empleemos todos los momentos de
nuestra vida en agradaros y serviros, como que Vos sois el objeto único
de todo nuestro amor, y juntamente la especial gracia que solicitamos en
esta Novena, si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de
nuestras almas. Amén.
Aquí se han de rezar tres Padre nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, en honra de la Santísima Trinidad. DÍA PRIMERO – 24 DE MARZO
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien Dios adornó con una
fe tan viva que fue ella como el origen y principio de todas las grandes
maravillas que obraste en el tiempo de vuestra preciosísima vida: con
esta virtud transportaste los montes de una a otra parte, amainaste el
ímpetu de las tempestades y de las olas, anduvisteis sobre las aguas
como sobre empedrados de mármol, amortiguaste muchas veces la voracidad
de las llamas, purificaste el aire inficionado con los contagios y las
pestes, lanzaste los demonios de los cuerpos de los miserables posesos,
hiciste cerrar los sepulcros y diste la vida a los que iban a ser
colocados en ellos. Por estos prodigios, que fueron el fruto de la
constancia de vuestra fe, os suplicamos nos alcancéis de Dios una fe
viva y fecunda en buenas obras, para que creyendo firmemente lo que
debemos y estamos obligados a creer, sea tal la conducta de nuestra
vida, que en nada desmienta la pureza de nuestra Fe, y juntamente la
gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de
Dios y provecho de nuestras almas. Amén.
Aquí se hace la petición, y luego dirás los siguientes elogios en honra de San Francisco de Paula:
Santísimo Padre y Patriarca San Francisco de Paula, cuyo nacimiento al
mundo anunció el Cielo con prodigios, dejándose ver tu casa coronada de
resplandores y luces celestiales. Santo desde tu niñez, insigne por tu
profundísima humildad, admirable por tu elevada contemplación, Ángel en
la pureza de tus costumbres, Querubín por tus sublimes conocimientos,
Serafín por los ardores de tu encendida caridad, propagador del ayuno y
de la penitencia, crédito de las maravillas de Dios: clarín sonoro de la
divina omnipotencia, órgano animado por donde el Espíritu Santo
entonaba sus celestiales armonías: segundo Moisés, en cuyas manos
depositó Dios la vara de su poder para que obrases tantos prodigios,
dando vista a los ciegos, oído a los sordos, pies a los tullidos, salud a
los enfermos y vida a los cadáveres medio corrompidos después de ocho o
de nueve días de difuntos. Nuevo Jeremías destinado de Dios para
director de los príncipes, maestro de los reyes, profeta de los
monarcas, consultor de los soberanos pontífices y oráculo de todo el
mundo: nuevo David, hecho a la medida del corazón de Dios, y a quien su
Majestad descubrió los más ocultos arcanos de su eterna sabiduría:
maestro sapientísimo, que en la escuela de la oración adquiriste
aquellos conocimientos y aquellas luces altísimas con que confundiste a
tantos filósofos, hiciste enmudecer a tantos sabios, dejaste sin
solución y sin respuesta a tantos doctores consumados en el estudio de
las ciencias: segundo Elías a cuya imperiosa voz obedecieron respetuosos
los elementos, y toda la naturaleza pasmada y atónita reconoció en vos
el poder de su Criador y respetó tu santidad y tu inocencia: segundo
Isaías, que divinamente ilustrado con la luz del espíritu profético
penetraste los avisos de las conciencias más enmarañadas, descubriste
misterios de iniquidades los más ocultos, y por entre la confusa
revolución de tantos siglos alcanzaste a divisar los sucesos más
distantes y los acontecimientos más retirados e impenetrables a todo
humano conocimiento. Padre de afligidos, socorro de necesitados, vida de
difuntos, refugio de desconsolados y asilo universal de todos los
menesterosos, señalado de Dios en el don de la oración, de la profecía y
los milagros.
GOZOS AL GRAN PATRIARCA SAN FRANCISCO DE PAULA
Pues la suprema Deidad
Os dio nombre tan glorioso:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
El Cielo tu nacimiento
Anunció con resplandores
Y otros divinos favores
Indicios de gran portento:
Así anticipó el contento
A toda la Cristiandad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
La gracia y naturaleza
Os honraron de tal modo,
Que fuiste Francisco en todo
Un conjunto de belleza:
Del Asís la gran pureza
Imitaste, y la humildad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
El Espíritu Divino,
Con sus frutos y sus dones
Os colmó de bendiciones,
¡Oh paulano divino!,
Enseñándoos el camino
De la ciencia y la verdad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Fundaste una religión
De singular instituto,
La que con copioso fruto
A la Iglesia da extensión:
Del orbe es admiración
Por su eximia caridad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Vuestro nombre es conocido
Con aplauso universal,
Porque el Padre Celestial
Honraros así ha querido:
Como hijo tan distinguido
De su amor y de su bondad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Con peregrinos portentos
Habéis dado a conocer
Que el Soberano poder
Quiere vuestros lucimientos:
Pues todos los elementos
Honran vuestra potestad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Sois la general piscina
Que con modos celestiales
A los más terribles males
Dais completa medicina:
También antorcha divina
Sois en toda tempestad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Siempre dais atento oído
Al mísero encarcelado,
Al huérfano descarriado,
Y a todo pobre afligido:
Remediando complacido
Su angustia y necesidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Las débiles parturientes,
Las infecundas casadas,
Las doncellas desgraciadas
Y las viudas indigentes:
Toda suerte de dolientes
Consuelo hallan en tu bondad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Ciegos, mancos y tullidos,
Paralíticos, leprosos,
Energúmenos furiosos
Y aun muertos ya corrompidos;
Por vos fueron restituidos
A la vida y sanidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Todas vuestras profecías
Las ha acreditado el Cielo,
Cumpliéndose sin recelo
Cuanto en ellas proferías:
Y hasta en nuestros propios días
Contestan esta verdad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
¡Oh Taumaturgo divino!
Pues tanto con Dios valéis,
Os pedimos que alcancéis
Remedio a nuestro destino:
Y que intercedáis muy fino
Por nuestra felicidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Suplicadle al gran Señor
Que reina en la eterna altura,
Convierta en paz y dulzura
Nuestra miseria y dolor:
Por que en su santo temor
Vivamos sin veleidad:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
Pues la suprema Deidad
Os dio nombre tan glorioso:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
℣. Oh bienaventurado Padre San Francisco de Paula, ruega por nosotros.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Dios y Señor, que resistes a los soberbios y a los humildes les dais tu
gracia, atiende a nuestros ruegos, y concédenos por la intercesión de
San Francisco de Paula el que no sintamos altamente de nosotros, sino
que siempre sirvamos a vuestra Majestad divina con humildad de corazón.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del
Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 25 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuyo corazón inflamó Dios
con el fuego de una caridad tan viva y perfecta, que no respirabas en
todas tus palabras y acciones sino este purísimo fuego de que estabas
animado: efecto de sus ardores fueron los frecuentes éxtasis que
experimentabas, dejándose ver vuestro cuerpo elevado en el aire, cercado
de flamantes resplandores de gloria, transportado entre los espíritus
bienaventurados y recreado con la dulce música de los Ángeles, que
muchas veces celebraron tus triunfos y cantaron tus victorias:
concédenos con vuestra poderosa intercesión el que, abrasados en esta
misma llama celestial, ardan nuestros corazones con aquel divino fuego
que Jesucristo vino a encender en la tierra, para que purificados de
todos los vanos afectos del mundo, vivan dignamente empelados en amarle y
servirle, y así mismo la gracia que os pedimos en esta Novena, si ha de
ser para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA TERCERO – 26 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuya caridad y amor para con
los prójimos fue tan compasiva que jamás llegó a vuestra amabilísima
presencia algún afligido que no saliese consolado, ni menesteroso que no
quedase socorrido, dispensando a beneficio de los hombres las piedades
que Dios depositó en tus manos en todo género de enfermedades, en todo
linaje de tribulaciones y de peligros: ya iluminando a los ciegos, ya
desatando los impedimentos de la lengua a los mudos, sanando a los
hidrópicos, restituyendo el movimiento a los baldados y paralíticos, y
dando la salud a todos los enfermos. Aquí tenéis, Padre dulcísimo,
postradas a vuestros pies las almas de vuestros devotos, enfermas y
debilitadas por la violencia y malignidad de los apetitos y pasiones que
nos corrompen: emplead en nosotros esa caridad compasiva y benéfica que
abrasó vuestro tierno corazón en el tiempo de vuestra vida, para que
libres de nuestras espirituales dolencias, solo pensemos en agradar y
servir a nuestro buen Dios, y juntamente la gracia que pedimos en esta
Novena, si ha de ser para mayor honra de Dios y bien de nuestras almas.
Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA CUARTO – 27 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuya elevada santidad se
fundó sobre la basa solidísima de la más profunda humildad, sin que
fuesen capaz de excitar en vuestro espíritu e menor pensamiento de
altivez y elevación ni los extraordinarios honores que te tributaron los
mayores príncipes y monarcas de la tierra, que postrados con el más
humilde rendimiento a tus plantas imploraban tu favor, ni las singulares
demostraciones de estimación con que te trataron los soberanos
pontífices, consultándote los negocios más arduos y más delicados de la
Iglesia, sino que fijo siempre en el abismo de tu bajeza y de tu nada,
te apartabas de su presencia para ejercitarte en los oficios más
humildes y abatidos de tu monasterio, hasta emplear esas manos obradoras
de tantos prodigios en lavar y remendar las túnicas de los novicios,
diciéndoles con afectos de la más profunda humildad: “Id, hijos míos, al
coro, a emplear vuestras lenguas en las divinas alabanzas, que yo soy
un pobrecito lego, y debo ocuparme todo en serviros”. Os suplicamos,
humildísimo Padre nuestro, nos alcancéis de Jesucristo la posesión de
esta preciosísima virtud, de que Él mismo nos dio los más admirables
documentos, desde su nacimiento hasta su muerte, naciendo para nosotros
en un pesebre de bestias, y muriendo oprimido de oprobios en un
afrentoso madero, para que de esta suerte reconociendo nuestra miseria y
nuestra nada, le tributemos a Dios toda la gloria y el honor que le es
debido, y juntamente la gracia que pedimos en esta Novena, para mayor
gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA QUINTO – 28 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien Dios adornó con una
paciencia tan sufrida y constante, que no hubo contratiempo ni suceso
alguno de la tierra que fuese capaz de alterar la apacible serenidad de
tu corazón de nuestras almas. ¿Con qué presencia de espíritu no
escuchaste la triste noticia que te dieron tus amados hijos de que el
rey de Nápoles había dado orden para demoler tu monasterio, y conducirte
preso a su presencia? ¿Con qué paz tan inalterable no sufriste las
injurias e indignos tratamientos con que te ultrajó aquel predicador,
que movido de un celo indiscreto y de una secreta envidia vituperaba
todas tus acciones? Te rogamos, Padre amabilísimo, por esta heroica
paciencia que tanto resplandeció en las injurias y afrentas que
experimentaste de parte de los hombres, nos alcancéis de Dios esta
importante virtud para tolerar todos los trabajos y contradicciones que
nos ofrece este valle de miserias en que vivimos, y que lejos de alterar
nuestro corazón, los estimemos como que son la herencia y el patrimonio
seguro de los escogidos, y juntamente la gracia que pedimos en esta
Novena, si es para mayor gloria suya y bien de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA SEXTO – 29 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuyos espantosos rigores y
austeridades te hacen ser mirado en la Iglesia como el modelo y ejemplar
vivo de la penitencia cristiana: vos en medio de los poblados y de las
cortes, y en la abundancia y esplendidez de los palacios de los mayores
monarcas, renovaste los rigores y abstinencias que los Antonios,
Hilariones y Arsenios practicaron en lo más interior de los desiertos,
no teniendo sino raíces para alimentarte y un áspero cilicio para
cubrirte: tu vida fue un perpetuo ayuno, tu cama unos troncos nudosos
entretejidos de sarmientos más a propósito para tormento que para
descanso: tus disciplinas sangrientas, tus vigilias prolongadas, tus
maceraciones jamás interrumpidas; y esto en medio de una vida pura e
inocente, que jamás se vio manchada con culpa mortal: ¡oh, cuánto
confunden tus ejemplos nuestra tibieza y cobardía al ver que en medio de
una vida criminal en que apenas se halla momento que no esté señalado
con alguna abominación y delito, nos estremecemos al solo oír el nombre
de la penitencia! Por tanto, Padre dulcísimo, te suplicamos nos
alcancéis de Dios la gracia de que reconociéndonos reos delante de su
Majestad divina, hagamos frutos dignos de penitencia, como que sin ella
no podemos conseguir la misericordia ni el perdón de nuestros yerros, y
juntamente la espiritual gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser
para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA SÉPTIMO – 30 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien el celo de las almas
redimidas con la Preciosísima Sangre del Redentor, de tal suerte
consumía y devoraba tu corazón, que te obligaba a prorrumpir en copiosa
abundancia de lágrimas con la triste consideración de las ofensas
cometidas contra la infinita bondad; efecto de tu abrasado celo fueron
no sólo tus sermones llenos de la unción divina del Espíritu Santo, con
que convertisteis tantos pecadores, sino la fundación de tu nueva
religión, taller donde se han formado tantos varones apostólicos que,
animados del mismo celo que inflamaba tu corazón, han trabajado no sólo
en la conversión de los pecadores, sino también en la reducción de los
infieles y herejes, habiendo logrado muchos de ellos por esta causa
ceñir sus sienes con inmortales laureles, teñidos en su propia sangre:
Alcanzad, Padre amabilísimo, para los corazones de los predicadores
evangélicos, una centella de ese celo que abrasaba el vuestro, e
igualmente para todos aquellos que por su ministerio están empleados en
la instrucción y dirección espiritual de las almas, para que de todos
sea reconocido y amado Jesucristo nuestro Salvador, y así mismo la
gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y
bien de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA OCTAVO – 31 DE MARZO Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, que por vuestra continua y
ferviente oración llegaste a aquel grado sublime de contemplación que te
unió tan íntimamente con el Sumo Bien, mereciendo que su Majestad te
tratase como su íntimo amigo, manifestándote sus más escondidos arcanos,
y haciéndoos penetrar los más recónditos pensamientos de los corazones
humanos como si los tuvieses patentes a la vista: de esta escuela divina
era donde sacabas aquellos discursos vivos y penetrantes con que tantas
veces inflamaste los corazones e hicisteis mudar de semblante las
costumbres de ciudades y provincias enteras, que no pudiendo resistir a
la poderosa fuerza de tu sencilla y divina elocuencia, confesaron su
rendimiento manifestándolo en la repentina mudanza de sus vidas, y
reforma general de sus costumbres; te suplicamos humildemente nos
alcances de Dios gracia, para que aplicándonos a meditar continuamente
en su ley divina, y guardar con exactitud hasta sus menores ápices, nos
hagamos agradables a sus divinos ojos, y así mismo la gracia que pedimos
en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y provecho de
nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días. DÍA NOVENO – 1 DE ABRIL Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, que en premio de tus grandes
y heroicas virtudes, mereciste cerrar la cláusula de tu portentosa vida
con una muerte preciosa en el acatamiento divino, y en todo semejante a
la de Jesucristo nuestro Salvador; pues si su Majestad, para darnos el
más heroico ejemplo de humildad el día antes de su muerte se postró a
los pies de sus discípulos para lavárselos; vos para imitar este último
acto en tu vida la humildad de tu divino maestro Jesús, lavaste también
los pies a doce de vuestros discípulos el día antes de tu glorioso
tránsito: y el viernes santo, puesto en una asperísima cama de
sarmientos, reclinado sobre la Cruz de tu amado, consumido al rigor de
tus penitencias, respirando tu corazón incendios y ardores celestiales,
hecho dulce víctima de la caridad y del amor divino, exhalaste el
postrer aliento de tu vida en el mismo día en que el Redentor dio la
suya en el Calvario por nuestra salud y remedio eterno. Suplicámoste,
amantísimo Padre, nos hagáis experimentar los efectos de tu poderosa
protección en todo el tiempo de nuestra vida, y con especialidad en la
hora terrible de nuestra muerte, en aquel crítico momento en que se ha
de decidir nuestra eterna suerte: y si el verdadero secreto para morir
con la muerte de los justos es el vivir como ellos vivieron, alcanzadnos
del Señor el que imitemos tus heroicas virtudes, y consigamos por medio
de su constante práctica la perseverancia final, y así mismo la gracia
que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios y
provecho de nuestras almas. Amén.
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
ÚLTIMAS PALABRAS QUE DIJO EL SANTO PARA EXPIRAR: Señor mío Jesucristo,
Justo Juez de vivos y muertos, tened misericordia de mí y de todos los
difuntos. Amén.