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miércoles, 26 de febrero de 2025

SANTA MARGARITA DE CORTONA, PENITENTE Y TERCIARIA FRANCISCANA


Margarita nació en Laviano, pequeño poblado toscano hacia 1249 de familia campesina, cuyo padre (identificado tradicionalmente como Tancredi Bartolomeo) cultivaba en los ejidos de la ciudad de Perusa. A los 8 años murió la madre. La presencia de su madrastra malhumorada turba su adolescencia. A los 16 años, cansada de los continuos maltratos, acepta la propuesta de Arsenio (unos dicen que era Del Monte, otros que se llamaba Raniero Del Pecora), joven noble de Montepulciano y huye, convive 9 años con él en una dependencia de caza cerca de Montepulciano. De esta unión nace un niño.
  
Aun en medio de su mal estado, donde abundaban las fiestas, modas y joyas, había permanecido en Margarita la luz de la fe inculcada por su madre (que le enseñó a rezar y a ofrecer por las necesidades públicas y la conversión de los pecadores), que cada vez que veía lugares recogidos comentaba: «¡Cómo sería bueno rezar aquí! Qué lugar propio para llevar una vida penitente y solitaria». Y una ocasión en que una anciana le agradeció una buena limosna, repuso: «¡Por favor: no digáis eso, que yo sólo soy una miserable pecadora!».
   
Vivía tan angustiada que le pedía a Arsenio que cumpliera su promesa de matrimonio, pero luego que este le decía que continuara así un tiempo más, por lo que Margarita le pide a Dios que la ayude, lo cual obtiene de una manera insólita: Un día fue asesinado Arsenio en una partida de caza en la selva de Petrignano, en medio de las guerras entre güelfos y gibelinos que tanto asolaban la Italia en ese entonces. Margarita, guiada por una perrita que tenía de mascota, encuentra su cuerpo exánime oculto al pie de una encina, al punto de la putrefacción, y allí, fulgurada por la gracia de Dios comienza su conversión. 

Rechazada por los padres de Arsenio puesto que se oponían a que él emparentase con una mujer de origen modesto, Margarita vuelve a Laviano con su hijo. Pide perdón a su padre, pero éste, instigado por su mujer que le dijo «¡O ella, o yo!», la rechaza de mala manera, cerrado a todo sentimiento de religión y humanidad, y exponiéndola a peligro mayor.

Entonces Margarita, sentada en una higuera, con el corazón traspasado, desahoga su llanto, pidiendo públicamente perdón por sus escándalos al pueblo y exclamando: «¿Es posible, dulcísimo Salvador de las almas, que, convirtiendo cada día tantas, sólo a la pérdida de la mía te has de mostrar insensible? Pues en verdad, Señor, que tanto te costó como la de una Magdalena, como la de una Tais pecadora. ¡Oh Tú, que me rescataste con el precio infinito de tu Sangre, no me abandones en el triste desamparo en que me veo, y ten misericordia de mí!». Luego, el demonio entra a tentarla, diciendo: «Tienes apenas 26 años y estás en el auge de la hermosura. Muchos otros pretendientes surgirán. ¡Vamos, levanta la cabeza y comienza de nuevo la vida de fausto y de alegría!». A lo que Margarita contesta decidida: «¡No! Ya ofendí mucho a Nuestro Señor, que vertió su Sangre inocente por mí. Más vale la pena mendigar el pan que volver al pecado». En ese momento otra voz, la de la gracia, se hizo oír: «En Cortona los hijos de San Francisco se compadecerán de ti y te dirán qué hacer».
   
Aun en las dificultades de la época y las pretensiones del Obispo y Conde de Arezzo, Cortona era en ese tiempo una ciudad-estado que había ganado autonomía económica y política por influencia de la familia Casali, y contaba con una importante presencia de órdenes religiosas, entre ellas un grupo de penitentes reunidos alrededor del fraile Reginaldo de Castiglione, superior de la custodia franciscana de Arezzo.

Margarita fue acogida por Marinaria y Raniera Moscari, dos nobles y piadosas señoras de Cortona, quienes la condujeron al convento de los padres franciscanos y le presentaron a Fray Juan de Castellón Florentino y Fray Giunto Bevegnati, que se hicieron sus directores espirituales y le moderaron las penitencias que hacía. Entre lágrimas, Margarita hizo una confesión general tan minuciosa que le tomó ocho días. Entre tanto su hijo fue a estudiar a Arezzo, donde se hizo franciscano y sacerdote. Ella dedica todos sus cuidados y preocupaciones maternales a aliviar los sufrimientos de los pobres, de los enfermos y de los abandonados. Después de tres años de prueba (pues dudaban que perseveraría por su belleza) fue recibida en la Tercera Orden Franciscana hacia 1275. Su vida ascética no tiene descanso. Un día, mientras está recogida en oración ante el crucifijo en la iglesia de San Francisco, oye la voz de Cristo que le dice: «¿Qué quieres de mí, pobrecilla?». Margarita le responde: «¡Nada quiero fuera de ti, Señor!». Este sublime coloquio marca el comienzo de un estupendo programa de vida. Margarita recorre rápidamente el camino de la perfección, sostenida por una fe inquebrantable, por una caridad seráfica. En 1286 funda en la iglesia de San Basilio un hospital para acoger a pobres enfermos, consagrado a Nuestra Señora de la Misericordia. 

Margarita transcurre los últimos nueve años de su vida en una celdita entre éxtasis y oraciones. Muchos se acercan a ella para recibir consejo, guía y consuelo. Margarita se convierte en un punto de referencia de vida cristiana para todos, gracias a los dones extraordinarios que Dios le concede. Acudían a ella desde Roma y España; incluso Dante Alighieri va a Cortona para encontrarse con la Santa. No le faltó la oportunidad de pacificar la ciudad, cuando corriendo gritaba «Cortonenses, haced penitencia y reconciliaos con vuestros enemigos», diciéndole posteriormente Nuestro Señor: «Cortona merecía ser castigada, pero por el amor que te tengo Yo la perdonaré».
  
Veintitrés  años  había  que  esta  dichosísima penitente  vivía  entregada  al continuo ejercicio de las más heroicas virtudes, especialmente de una excesiva penitencia,  cuando  el  Señor  la dio  a  entender  que  se  acercaba  la  hora  de su muerte,  y  que  en  ella  vendrían  a  asistirla todas  aquellas  almas  que  con  sus oraciones había  librado  de  las  penas  del  Purgatorio. Desde aquel punto, toda ella se ocupó únicamente en su Dios y en el ardentísimo deseo de poseerle. En fin consumida al rigor de las penitencias, y abrasada en fuego del divino amor, habiendo recibido los  Santos Sacramentos de manos de Fray Giunto y dicho «Dios mío, te amo», rindió tranquilamente  el  alma en manos de su Criador, el día 22 de Febrero del año 1297, casi a los cuarenta y ocho años de su edad. 

Aun con la fama de santidad que obtuvo, fue apenas en 1516 que el Papa León X oficializó su culto para la diócesis de Cortona, culto que fue extendido a la Orden Franciscana por Urbano VIII. El proceso apostólico se abrió en 1629, siendo aprobado su culto por el Beato Inocencio XI el 17 de marzo de 1653 y su nombre fue incluido en el Martirologio Romano en 1715 por Clemente XI, y finalmente fue canonizada por Benedicto XIII el 16 de mayo de 1728.
   
ORACIÓN
¡Oh  Dios,  que  misericordiosamente  sacaste a tu  sierva  Margarita  del camino ancho de la perdición, reduciéndola al estrecho sendero de la salvación eterna!  Concédenos  por  tu  misma infinita  misericordia  que,  pues  no  tuvimos vergüenza de imitarla en sus desaciertos, tengamos la gloria de seguirla en su penitencia. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 11 de octubre de 2024

EL VALOR DE LA MORTIFICACIÓN CRISTIANA

Sermón predicado por el Rvdo. P. Pío Vázquez SSM en la fiesta de San Luis Beltrán, patrono principal del Nuevo Reino de Granada

domingo, 10 de octubre de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

Novena dispuesta por un religioso franciscano descalzo de la provincia de San Pablo de Castilla la Vieja, y publicada en León en la oficina de doña Antonia Lumeras en 1834.
  
NOVENA DEL PORTENTO ADMIRABLE DE LA PENITENCIA SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
   
     
Puesto de rodillas delante de alguna Imagen de San Pedro de Alcántara, o de otra cualquiera de Jesucristo Nuestro Redentor, se comenzará así:
  
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, mi Redentor, mi amantísimo Padre, mi Maestro, mi divino Pastor, por ser Vos quien sois, tan Santo, tan Justo, tan Bueno, tan Omnipotente, tan infinito en atributos y Divinas Perfecciones, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa, Dios mío, me pesa, Señor, de haberos ofendido, solo por ser Vos quien sois. Una y mil veces me pesa; quisiera haber perdido mil veces la vida, antes que ofenderos. Señor, Misericordia, Omnipotente Dios. Propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Propongo el confesar enteramente mis culpas y pecados con verdadero arrepentimiento y dolor de todos ellos; para que perseverando por vuestra infinita piedad en la divina gracia, os vea y goce en la eterna Gloria. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 10 DE OCTUBRE
FE DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Omnipotente Señor y Dios eterno, que por tu Bondad infinita adornaste al glorioso San Pedro de Alcántara con la excelentísima virtud de una viva Fe, deseando el que las más bárbaras naciones os creyesen y adorasen; suplicóte, Amantísimo Dueño de las almas, comuniques a todos los idólatras e Infieles las luces de vuestra 
santa Fe Católica, para que todos os tributen cultos y soberanos Sacrificios, únicamente debidos a Vuestra Deidad suprema, infundid efl mi alma una Fe tan viva y verdadera, que nunca la llegue a amortiguar la tibieza de mi corazón y las malas operaciones de mi vóluntad, confesando los santos Sacramentos y Misterios, que cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia. Y así mismo te ruego, que por los méritos de San Pedro de Alcántara me concedas lo que te pido en esta Novena, como sea para mayor honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Acabada esta Oración, se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías, con tres Glorias.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Oh Glorioso San Pedro de Alcántara, portento admirable de la Penitencia, Sol clarísimo y resplandeciente en el Cielo sagrado da la santa Iglesia, Incienso abrasado en Oración y contemplación altísima, divino Fuego de la más encendida caridad y amor, Columna y Basa firme de la santa Fe Católica, Rosa de inmortal fragancia, que con tus aromas vivificas a tus devotos, Arco pacífico del Cielo, que pides constantemente a la Majestad de Dios su divina misericordia y gracia para los pecadores, Refugio universal de los necesitados en todas sus aflicciones; Vaso de oro purísimo y esmaltado de lo más precioso de la santidad. Suplícote humildemente, amado Protector y Abogado mío, intercedas con el Altísimo y Soberano Dios me conceda lo que pido en esta Novena, como sea para mayor gloria y honra de su Majestad, mayor culto vuestro, y bien espiritual de mi alma: alcanzadme, oh glorioso Santo mío, si conviene, esta mi petición; asistid también con vuestro soberano patrocinio al Vicario de Jesucristo y Cabeza suprema de la santa Iglesia, y a todos sus Prelados, Doctores y Predicadores, para que con su santísima dirección, vida y ejemplos, ecaminen a las almas al Puerto seguro de la eterna Bienaventuranza. Pedid a nuestro Dios y Señor por la exaltación de la santa Fe Católica Romana, por la conversión de los Infieles: por la paz y concordia entre los Príncipes Cristianos, y victoria de todos sus enemigos. Y finalmente os ruego, y es mi principal deprecación el que me alcancéis en la presencia de Dios el perdón de mis culpas, y pecados, la persevetancia en su divina gracia, para gozarle y poseerle por eternidades de Gloria. Amén.
   
GOZOS DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
  
Puesta en Dios nuestra esperanza,
Y en Vos toda intercesión,
La gracia y la salvación,
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Alcántara fue tu Oriente
Divino Sol, y lu luz
El camino de la Cruz
A todos hace patente.
Con segura confianza
Clama a ti la devoción.
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
En llamas de amor divino
Tu corazón abrasado
Andaba siempre elevado,
Y en la tierra peregrino;
Y si en Dios tanta privanza
Tienes con tu intercesión: 
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Si te vieron sumergir
En los estanques helados,
Tus ardores congregados
Los hacían luego hervir.
Y si en vos la confianza
Arde con la devoción: 
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Te atormentas con horror
Con ásperas disciplinas,
Tan raras y peregrinas,
Que a todod ponen pavor,
Desde la tierna crianza
Fuiste al mundo admiración: 
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Tus cilicios tan crueles
Demuestran la carne herida,
Siendo de de gusanos vida,
Como testigos muy fieles.
Y sin temer su asechanza
Cruel, la hiciste oposición.
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Es tu oración tan del Cielo,
Y contemplación tan alta,
Qye ya tu fruto le exalta 
A los astros desde el suelo
Y si al Cielo con bonanza
Asciende tu oración:
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Mandabas los elementos
Con imperio soberano,
Estando como en tu mano
Sus actos y movimientos.
Las criaturas sin tardanza,
Si te rinden sujeción:
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
La divina Providencia 
De nieve os hizo Capilla,
Admirable maravilla
Que os libra de su inclemencia. 
Y si el rigor es templanza
Con suprema admiraci(n:
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
Tu Báculo trasplantado
De tus manos a la tierra
En sus frutos ya se encierra
Un milagro continuado.
Y si por nuestra esperanza
Florece tu devoción:
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
A los muertos dabas vida
Con tu virtud milagrosa,
Y a todos salud dichosa,
quapdo la tienen perdida. 
Si hace segura alianza
Ya con Dios tu intercesión.
La gracia y la salvación, 
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
La Trinidad te convida
En la hora de la muerte,
A la más dichosa suerte,
Que es la Gloria eterna vida. 
Puesta en Dios nuestra esperanza,
Y en Vos toda intercesión,
La gracia y la salvación,
San Pedro, tú nos alcanzas.
    
℣. Ruega por nosotros, San Pedro de Alcántara.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que os dignasteis hacer ilustre al bienaventurado San Pedro, vuestro confesor, mediante los dones de una admirable penitencia y sublime contemplación, conceded a nuestros ruegos que, mortificando nuestra carne siguiendo su ejemplo y ayudados por sus méritos, comprendamos más fácilmente las cosas celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 11 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
AMOR DE DIOS DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dios y Señor mío! Que siendo por esencia Divino fuego de caridad y amor participaste al glorioso San Pedro de Alcántara ésta excelentísima virtud, ardiendo en su corazón la llama y fuego del Espíritu Santo: suplícote, Soberano Señor, que por sus merecimientos inflames mi voluntad en la llama de vuestro divino Amor, de tal suerte que todas mis obras, palabras y pensamientos sean ilustrados con esta divina Luz, pues venisteis al mundo a encender este divino fuego, y es vuestra santísima voluntad que arda, enciéndase, Señor, en mi corazón y alma; y haced que me emplee en obras de virtud, para que así sea más verdadero el amor, amándoos en esta vida perfectamente, para que llegue a unirse y estrecharse con Vos mi alma en la eterna Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA TERCERO – 12 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
HUMILDAD DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh buen Jesús! Dueño amantísimo de las almas, que por enseñar a los hombres la virtud heroica de la humildad, descendisteis del seno de vuestro Eterno Padre, y tomando forma de siervo, os humillasteis hasta morir en !a Cruz.. Bendito seáis, Señor, porque con tanto afecto comunicasteis al Seráfico San Pedro de Alcántara tan profundísima humildad, que viviendo siempre en el conocimiento propio y aniquilación de si mísmo, se tenía por el más abominable pecador. Suplícote, que por tu dignación soberana, y por sus merecimientos comuniques a mi alma un rayo de tu divina luz, para que conociendo mis innúmeras culpas, me abata y aniquile hasta lo profundo del abismo, considerando que este inútil polvo y ceniza, y este vil gusano de la tierra tantas veces se ha levantado sobre sí mismo, para ofender a vuestra Majestad suprema: no más culpas, Dios mío, y amante fino de las almas. Dadme, Señor, por los méritos de éste Santo, una verdadera y profunda humildad, para que sea agradable a vuestros santísimos ojos, y merezca por ella el premioque tenéis preparado para los humildes de corazón en vuestra eterna Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 13 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
PENITENCIA DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Altísimo Dios eterno, principio y origen de todo bien, que por tu piedad y misericordoa te has dignado de ilustrar a tu santa Iglesia con la Penitencia portentosa y admirable del glorioso San Pedro de Alcántara, renovando en él aquellos esfuerzos de la divina Gracia, que resplandecieron en los Monjes Anacoretas y Ermitaños del Egipto; suplícote, Señor, que por los méritos de este sagrado Prodigio, infundas en nuestros flacos ánimos tu divina gracia y espíritu, para aborrecer las delicias de la tierra, y abrazar con ánimo varonil las amarguras de la Cruz y rigores de la Penitencia, para quee anegadas nuestras pasiones en este sagrado Mar de mortificaciones y amarguras, lleguemos con seguridad al Puerto dichoso y feliz Tierra de Promisión cantando después de los lamentos de la penitencia, loores y cánticos de alabanza a vuestra Majestad Suprema en la eterna Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 14 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
ORACIÓN Y CONTEMPLACIÓN DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh  Soberano Dios y Señor omnipotente!, que por tu inmensa caridad decoraste al glorioso San Pedro de Alcántara con el Don de la santa Oración y Contemplación altísima, sin apartarse ni un instante de su vida de vuestra divina presencia, enajenado en el océano insondable de tus infinitas perfecciones: suplícote, Señor, que por los méritos de este glorioso Santo, comuniques a mi alma el Don de la santa oración, para que meditando en las miserias de la vida humana, en la eternidad de la Gloria y pena, en la vida, Pasión y Muerte de nuestro Redentor Jesús, en el abismo de tus infinitas perfecciones, coja el fruto saludable de la oración en obras de virtud para evitar las culpas, y con ella os vea y goce eternamente en la Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 15 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
POBREZA DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Soberano Jesús!, que siendo Emperador supremo de la Gloria y Cielos, quisiste vivir en la tierra tan desasido, para enseñar a tus verdaderos discípulos la gran Señora entre las virtudes, la altísima Pobreza, la que con tanto afecto y excelencia comunicaste al Glorioso San Pedro de Alcántara; ruégote, Señor amantísimo, que por los méritos de este prodigioso Santo, sea participante de esta tan admirable virtud, para que desnudo de todo lo terreno, sea cierta la victoria de mis enemigos, y adornada mi alma con la santa virtud de la Pobreza, y enakenada de todas las cosas del mundo, solo sea su posesión, sus ansias y su desvelo vuestro divino amor; y siendo verdaderamente pobre de espíritu y de bienes temporales, sea rico de los eternos tesoros de vuestra Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 16 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
CASTIDAD DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús!, que teniendo tus regalos con los hijos de los hombres, y apacentándote entre los lirios y azucenas de su castidad y virginal pureza, adornaste al glorioso San Pedro de Alcántara con esta virtud Angélica; siendo en el alma y cuerpo un cristal puro, o un bellísimo espejo de virginal limpieza: suplícote,Señor, que por la pureza de vida de esta santísimo Varón, adornes mi alma con los candores de una pura y limpia Castidad, siendo templo gustoso y agradable a vuestra Majestad suprema, para que limpias mis palabras, puras mis obras, y castos mis pensamientos, resplandezca en mi alma esta Angélica virtud,y adornada de Pureza y gracia, os goce para siempre en vuestra eterna Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 17 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
DEVOCIÓN QUE TUVO A LA PASIÓN DE CRISTO SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús! Monarca supremo del Cielo y tierra, Redentor del mundo, que por el amor que tuviste al hombre padeciste acerbísima Pasión y Muerte afrentosa de Cruz  encendiendo con este afecto, devoción y consideración en el corazón de vuestro Siervo San Pedro de Alcántara; pues parecia con áspera y penitente vida, por imitaros, un Cristo Crucificado, postrado a vuestras sagradas plantas, humildemente os pido, Señor, imprimáis en mi alma y corazón una viva Imagen de vuestra Pasión sangrienta, para que renovado mi espíritu, esforzado a vista de vuestros alientos imite los pasos de tan divino Maestro; no se aparte, Señor, mi memoria de vuestra santísima Cruz, todos mis discursos y consideraciones sean en vuestras penas, y en mi voluntad no haya otros afectos que padecer por Vos; para que empleadas mis potencias, memoria, entendimiento y voluntad en vuestra Cruz y Pasión, llegue a recoger los dulcísimos frutos de ssta divina Palma en la eterna Gloria y Bienaventuranza. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA NOVENO – 18 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
CELO DE LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS, Y PREDICACIÓN APOSTÓLICA DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Señor y mi Redentor Jesucristo, que por tu inmensa caridad veniste al mundo, buscando a los pecadores para agregarlos.con vuestra divina gracia al rebaño de los Justos, enseñándoles en treinta y tres años con celestial doctrina y ejemplo el camino seguro de la vida eterna. Yo te alabo y te bendigo, Dios mío, porque ilustraste al glorioso San Pedro de Alcántara con aquel ardentísimo celo de la salvación de las almas, dándole ciencia y sabiduría infusa, y penetración soberana de lo más secreto y escondido de los corazones humanos; para que, como columna de vivo fuego de caridad, guiase a las almas a la tierra santa de Promisión de la Gloria. Pídote, Señor, humildemente, por la intercesión de este glorioso Santo, comuniques a mi alma un celo Apostólico, que me abrase y coma el corazón por la salvación de las almas, siendo obra tan divina el cooperar con Vos, para que consigan toda su eterna felicidad, dando por esta tan admirable obra mil vidas que tuviera (si fuere posible), pues Vos la disteis por salvarnos y redimirnos a todos con tan infinito amor. Alábente por él los Serafines, yo os bendigo con ellos por eternidades de Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

sábado, 4 de septiembre de 2021

SANTA ROSA DE VITERBO, VIRGEN Y TERCIARIA FRANCISCANA


Uno de los más brillantes ornamentos de la Tercera Orden de San Francisco, y de la santa Iglesia, fue la penitente y maravillosísima doncella Santa Rosa, natural de Viterbo. A los tres años de edad resucitó a su abuela difunta: poco después recogiendo los pedazos de un cántaro que se le rompió a una niña, se lo devolvió entero; queriendo su padre Juan ver el alimento que llevaba para los pobres, se convirtió el pan en rosas. A los siete años se recogió en un aposento de su casa muy retirado, donde gastaba muchas horas en oración y maceraba su delicado cuerpo con tan ásperas penitencias, que se puso en grave peligro de perder la vida, y la hubiera perdido de no haberle traído del cielo la salud la Santísima Virgen, que, acompañada de coros de vírgenes se le apareció, y le ordenó que tomase el hábito de la tercera Orden seráfica. La Santa al momento lo vistió con singular devoción. Redobló sus admirables austeridades, mayormente después que se le apareció Jesús crucificado, cuya dolorosa imagen le quedó tan impresa en la mente y en el corazón, que la violencia del amor la traía como fuera de sí y la hacía correr por calles y plazas desahogando los ardores de su pecho y cantando las divinas alabanzas. Por aquel tiempo afligían a la Iglesia numerosos enemigos, favorecidos por el emperador Federico Barbarroja; y Santa Rosa teniendo solamente doce años, ilustrada con ciencia infusa, rebatió y confundió a los herejes con los más sólidos e irrefutables argumentos, despreciando los terrores de los sectarios, y la muerte misma que le  quisieron dar. Avergonzados, obtuvieron del gobernador de Viterbo que la arrojase de la ciudad so pretexto de que conmovía al pueblo. Caminando entre nieves y expuesta a perecer, llegó a Salerno, donde profetizó los prósperos sucesos que a poco se verificaron con la muerte del emperador. Vuelta a su patria fue recibida por sus conciudadanos con increíble regocijo. Quiso retirarse a la soledad en el monasterio de Santa Clara; y como no fuese admitida, dijo que, puesto que no la recibían viva, la recibirían muerta. Para que no saliesen defraudados sus deseos de soledad y recogimiento, continuó en el retiro de su casa sus acostumbrados ejercicios de oración y penitencia, atormentando su inocente cuerpo con ayunos, cilicios y disciplinas, y esto con tanto mayor espíritu y fervor cuanto sentía más cercano el fin de su vida, que esperaba como el principio de otra eterna y bienaventurada en el cielo, adonde voló el alma purísima de la santa, el día 6 de marzo de 1252, a la temprana edad de sólo diez y ocho años. Sepultaron el sagrado cadáver en el templo de Santa María de Podio; pero a los pocos meses Alejandro VI, que se hallaba en Viterbo, amonestado tres veces por la santa, que trasladase su cuerpo al monasterio de Santa Clara, lo hizo con triunfal magnificencia, cumpliéndose entonces el vaticinio que había hecho la santa cuando no fue admitida en aquel convento. 
  
Flos Sanctorum de la Familia Cristiana (Las Vidas de los Santos y Principales Festividades del Año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia) por P. Francisco De Paula Morell, S. J., Ed. Difusión, S. A., Buenos Aires.
   
REFLEXIÓN 
¡Cómo se muestra en esta santa niña que Dios nuestro Señor escoge lo necio del mundo para confundir la sabiduría según la carne, lo flaco para confundir a los poderosos, lo vil y despreciado para confundir a los soberbios del siglo: en una palabra, lo que no es para confundir a lo que es! Confiemos pues en Dios, y no temamos a los que pueden, sí, destruir el cuerpo, mas ningún daño pueden hacer al alma.  
   
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste admitir en el coro de tus santas vírgenes a la bienaventurada Rosa, concédenos por sus ruegos y merecimientos la gracia de expiar todas nuestras culpas y de gozar eternamente de la compañía de tu Majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

jueves, 1 de abril de 2021

SANTA MARÍA EGIPCÍACA, PENITENTE

«El espíritu compungido es el sacrificio más grato para Dios; no despreciarás, ¡oh Dios mío!, el corazón contrito y humillado» (Salmo L, 19).
   
   
El más famoso testimonio de la confianza popular en la intervención de María es el relato de la conversión de Santa María Egipcíaca (en copto Ϯⲁⲅⲓⲁ Ⲙⲁⲣⲓⲁ Ⲛⲣⲉⲙⲛ̀ⲭⲏⲙⲓ; en griego Αγία Μαρία ἡ Αἰγυπτία; en etíope ቅድስት ማርያም ግብፃዊት). Una hermosa tradición cuenta que en el siglo V un santo sacerdote llamado Zózimo después de haber pasado muchos años de monje en un convento de Palestina dispuso irse a terminar sus días en el desierto de Judá, junto al río Jordán. Un día vio por allí una figura humana, que más parecía un esqueleto que una persona robusta. Se le acercó y le preguntó si era un monje y recibió esta respuesta: «Yo soy una mujer que he venido al desierto a hacer penitencia de mis pecados».
      
Y dice la antigua tradición que aquélla mujer le narró la siguiente historia: Su nombre era María. Era de Egipto. Desde los 12 años llevada por sus pasiones sensuales y su exagerado amor a la libertad se fugó de la casa. Cometió toda clase de impurezas y hasta se dedicó a corromper a otras personas. Después se unió a un grupo de peregrinos que de Egipto iban al Santo Sepulcro de Jerusalén. Pero ella no iba a rezar sino a divertirse y a pasear.
   
Y sucedió que al llegar al Santo Sepulcro, mientras los demás entraban fervorosos a rezar, ella sintió allí en la puerta del templo que una mano la detenía con gran fuerza y la echaba a un lado. Y esto le sucedió por tres veces, cada vez que ella trataba de entrar al santo templo. Y una voz le dijo: «Tú no eres digna de entrar en este sitio sagrado, porque vives esclavizada al pecado». Ella se puso a llorar, pero de pronto levantó los ojos y vio allí cerca de la entrada una imagen de la Sma. Virgen que parecía mirarla con gran cariño y compasión. Entonces la pecadora se arrodilló llorando y le dijo: «Madre, si me es permitido entrar al templo santo, yo te prometo que dejaré esta vida de pecado y me dedicaré a una vida de oración y penitencia». Y le pareció que la Virgen Santísima le aceptaba su propuesta. Trató de entrar de nuevo al templo y esta vez sí le fue permitido. Allí lloró largamente y pidió por muchas horas el perdón de sus pecados. Estando en oración le pareció que una voz le decía: «En el desierto más allá del Jordán encontrarás tu paz».
     
María Egipciaca se fue al desierto y allí estuvo por 40 años rezando, meditando y haciendo penitencia. Se alimentaba de dátiles, de raíces, de langostas y a veces bajaba a tomar agua al río. En el verano el terrible calor la hacía sufrir muchísimo y la sed la atormentaba. En invierno el frío era su martirio. Durante 17 años vivió atormentada por la tentación de volver otra vez a Egipto a dedicarse a su vida anterior de sensualidad, pero un amor grande a la Sma. Virgen le obtenía fortaleza para resistir a las tentaciones. Y Dios le revelaba muchas verdades sobrenaturales cuando ella estaba dedicada a la oración y a la meditación.
     
La penitente le hizo prometer al santo anciano que no contaría nada de esta historia mientras ella no hubiera muerto. Y le pidió que le trajera la Sagrada Comunión. Era Jueves Santo, 1 de Abril del 421, y San Zózimo le llevó la Sagrada Eucaristía. Quedaron de encontrarse el Día de Pascua (4 de Abril), pero cuando el santo volvió la encontró muerta, sobre la arena, con esta inscripción en un pergamino: «Padre Zózimo, he pasado a la eternidad el Viernes Santo día de la muerte del Señor, contenta de haber recibido su santo cuerpo en la Eucaristía. Ruega por esta pobre pecadora, y devuélvele a la tierra este cuerpo que es polvo y en polvo tiene que convertirse».
     
El monje no tenía herramientas para hacer la sepultura, pero entonces llegó un león y con sus garras abrió una sepultura en la arena y se fue. Zózimo al volver de allí narró a otros monjes la emocionante historia, y pronto junto a aquélla tumba empezaron a obrarse milagros y prodigios y la fama de la santa penitente se extendió por muchos países.
   
San Alfonso María de Ligorio y muchos otros predicadores narraron muchas veces y dejaron escrita en sus libros la historia de María Egipciaca, como un ejemplo de lo que obra en un alma pecadora, la intercesión de la Sma. Madre del Salvador, la cual se digne también interceder por nosotros pecadores para que abandonemos nuestra vida de maldad y empecemos ya desde ahora una vida de penitencia y santidad.
   
Los ortodoxos conmemoran a Santa María Egipcíaca el día 1 de Abril (como los católicos) y el quinto domingo de la Gran Cuaresma, en el cual se acostumbra que el Sacerdote, luego de la Divina Liturgia, bendiga los frutos secos. Su vida, escrita por San Sofronio de Jerusalén, es leída durante las Maitines del Gran Canon de San Andrés Cretense el jueves de la cuarta semana de la Gran Cuaresma. En la iglesia copta, su fiesta es el 6 de Parmouti (14 de Abril).
   
ORACIÓN (Del Oficio propio)
Clementísimo Dios, que manifiestas especialmente tu omnipotencia con el perdón y la misericordia, multiplica tu misericordia sobre nosotros, para que por la intercesión de la bienaventurada María, absuelvas clemente por tu piadosa compasión a quienes están atados por la cadena de los pecados. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 24 de marzo de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE PAULA

Novena compuesta a devoción de Nicolás de Vargas, y reimpresa en Santa Fe de Bogotá por Juan Nicolás de Barros y Castillo en 1827. Nihil obstat por el P. Doctor Santiago Gregorio de Burgos, examinador sinodal del Arzobispado, el 24 de Febrero de 1798. Imprimátur por Mons. Manuel García Andrade, Provisor y Vicario General del Arzobispado, el 27 del mismo mes y año.
   
ADVERTENCIA PARA HACER CON FRUTO ESPIRITUAL ESTA NOVENA
Aunque sea verdad, según la doctrina del Apóstol San Pablo, que no tenemos para con Dios otro mediador para con Dios que Jesucristo nuestro Señor y Salvador, porque solo por el precio infinito de su Sangre fuimos libres de la esclavitud del pecado, con todo eso dirigimos nuestras oraciones a los Santos, sabiendo que nos son intercesores muy poderosos delante de Jesucristo. Nuestros hermanos errantes, que se apoyan sobre la autoridad del Apóstol para inferir que nos es enteramente inútil la intercesión de los Santos, y que no podemos invocarlos sin hacerle notable injuria a Jesucristo nuestro único mediador y abogado, no reparan que en el mismo capítulo segundo de la epístola escrita a su discípulo Timoteo de donde quieren deducir su errada consecuencia, se ve que el Santo le intima el que encargue a los fieles ofrezcan continuamente el tributo de sus oraciones por el gobierno, por las personas constituidas en dignidad, y generalmente por todos los hombres. Ahora bien, podemos decirles, si San Pablo recomienda a todo el mundo a las oraciones de unos fieles que como viadores y frágiles pueden venir a ser el objeto de la indignación y odio de Dios por el pecado, ¿con cuánta más razón deberemos implorar la intercesión de los fieles siervos y amigos de Dios, que se hallan gozando en la mansión de la paz de la vista de la Divina esencia, libres ya de la corrupción del pecado, e incapaces de incurrir en su indignación?
    
Lo cierto es que Dios ha acreditado la eficacia de su poder e intercesión, con todos los milagros que ha obrado en todos los siglos por su mediación. Entre todos podemos con verdad decir que Dios tomó por su cuenta el engrandecer a su siervo San Francisco de Paula llenando toda la tierra de la fama de sus prodigios. Su milagrosa beneficencia lo ha hecho objeto del amor, de la confianza y de la veneración de toda la Cristiandad: por tanto, para satisfacer en alguna parte el fervor de sus devotos, presento esta novena, exponiendo en cada día una de las virtudes en que más resplandeció, para excitarlos a su imitación.
   
El que quisiere hacerse digno de los favores que el Dios de las misericordias dispensa, por la intercesión del amado Siervo, es necesario que para dar principio a esta Novena, purifique primero su alma por medio de las saludables aguas del sacramento de la Penitencia, y sobre todo, es necesario que procure estar en el verdadero espíritu de la Iglesia y considerar que ella no aprueba estas prácticas de devoción sino en cuanto se dirigen a que procuremos por medio de la intercesión de los Santos trabajar en la reforma de nuestras costumbres, enmienda de nuestra vida e imitación de las virtudes que celebramos y admiramos en ellos, persuadirse que el fin que se ha tenido en la institución de semejantes devociones se reduce a recitar cuatro oraciones vocales dichas sin el menor espíritu de caridad y de fervor, es hacerle injuria a Jesucristo y a la Iglesia, dando a entender que el fondo de una religión que toda se sostiene en la santidad y pureza de la moral evangélica, consiste en meras exterioridades y ceremonias. Persuadámonos que Dios no hace sino la voluntad de los que le aman y le temen, e imploremos su intercesión de los Santos con espíritu de compunción y de humildad, si queremos que nuestras súplicas lleguen al sublime trono de su grandeza.
    
NOVENA DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN FRANCISCO DE PAULA
     
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Crucificado por mi amor, que habéis prometido por boca de vuestros Profetas poner en olvido las mayores iniquidades en el momento en que el pecador se convirtiere de veras a Vos, y las detestase con amargura de su corazón: postrado ante vuestra Soberanía y penetrado del más vivo dolor a vista de las muchas culpas que contra Ti he cometido, digo con todo mi corazón me pesa de veras haber ofendido a tal bondad, solo por ser quien sois, tan digno de ser amado. Misericordia, amable Salvador mío; recibid, Padre dulcísimo, a este hijo ingrato y rebelde, que lleno de confianza se arroja en el seno de tu misericordia y clemencia, dadme vuestra gracia para amarte y servirte, con una perseverancia constante, hasta el fin de mi vida. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Omnipotente y eterno Dios, que para confundir el orgullo y la vana sabiduría de los sabios y prudentes del siglo, te dignaste revestir con la divisa de tu poder y sabiduría a vuestro humildísimo siervo San Francisco de Paula obrando por su ministerio prodigios y maravillas dignas solo de vuestra poderosa diestra: os suplicamos con el más humilde rendimiento de nuestros corazones, nos concedáis por sus elevados méritos y por su poderosa intercesión un verdadero e íntimo dolor de las muchas ofensas que contra tu divina bondad hemos cometido: una sólida y sincera conversión hacia Vos, y que corriendo por la senda recta de vuestros divinos mandamientos empleemos todos los momentos de nuestra vida en agradaros y serviros, como que Vos sois el objeto único de todo nuestro amor, y juntamente la especial gracia que solicitamos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se han de rezar tres Padre nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, en honra de la Santísima Trinidad.
    
DÍA PRIMERO – 24 DE MARZO
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien Dios adornó con una fe tan viva que fue ella como el origen y principio de todas las grandes maravillas que obraste en el tiempo de vuestra preciosísima vida: con esta virtud transportaste los montes de una a otra parte, amainaste el ímpetu de las tempestades y de las olas, anduvisteis sobre las aguas como sobre empedrados de mármol, amortiguaste muchas veces la voracidad de las llamas, purificaste el aire inficionado con los contagios y las pestes, lanzaste los demonios de los cuerpos de los miserables posesos, hiciste cerrar los sepulcros y diste la vida a los que iban a ser colocados en ellos. Por estos prodigios, que fueron el fruto de la constancia de vuestra fe, os suplicamos nos alcancéis de Dios una fe viva y fecunda en buenas obras, para que creyendo firmemente lo que debemos y estamos obligados a creer, sea tal la conducta de nuestra vida, que en nada desmienta la pureza de nuestra Fe, y juntamente la gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios y provecho de nuestras almas. Amén.
    
Aquí se hace la petición, y luego dirás los siguientes elogios en honra de San Francisco de Paula:
Santísimo Padre y Patriarca San Francisco de Paula, cuyo nacimiento al mundo anunció el Cielo con prodigios, dejándose ver tu casa coronada de resplandores y luces celestiales. Santo desde tu niñez, insigne por tu profundísima humildad, admirable por tu elevada contemplación, Ángel en la pureza de tus costumbres, Querubín por tus sublimes conocimientos, Serafín por los ardores de tu encendida caridad, propagador del ayuno y de la penitencia, crédito de las maravillas de Dios: clarín sonoro de la divina omnipotencia, órgano animado por donde el Espíritu Santo entonaba sus celestiales armonías: segundo Moisés, en cuyas manos depositó Dios la vara de su poder para que obrases tantos prodigios, dando vista a los ciegos, oído a los sordos, pies a los tullidos, salud a los enfermos y vida a los cadáveres medio corrompidos después de ocho o de nueve días de difuntos. Nuevo Jeremías destinado de Dios para director de los príncipes, maestro de los reyes, profeta de los monarcas, consultor de los soberanos pontífices y oráculo de todo el mundo: nuevo David, hecho a la medida del corazón de Dios, y a quien su Majestad descubrió los más ocultos arcanos de su eterna sabiduría: maestro sapientísimo, que en la escuela de la oración adquiriste aquellos conocimientos y aquellas luces altísimas con que confundiste a tantos filósofos, hiciste enmudecer a tantos sabios, dejaste sin solución y sin respuesta a tantos doctores consumados en el estudio de las ciencias: segundo Elías a cuya imperiosa voz obedecieron respetuosos los elementos, y toda la naturaleza pasmada y atónita reconoció en vos el poder de su Criador y respetó tu santidad y tu inocencia: segundo Isaías, que divinamente ilustrado con la luz del espíritu profético penetraste los avisos de las conciencias más enmarañadas, descubriste misterios de iniquidades los más ocultos, y por entre la confusa revolución de tantos siglos alcanzaste a divisar los sucesos más distantes y los acontecimientos más retirados e impenetrables a todo humano conocimiento. Padre de afligidos, socorro de necesitados, vida de difuntos, refugio de desconsolados y asilo universal de todos los menesterosos, señalado de Dios en el don de la oración, de la profecía y los milagros.
  
GOZOS AL GRAN PATRIARCA SAN FRANCISCO DE PAULA
  
Pues la suprema Deidad
Os dio nombre tan glorioso:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

El Cielo tu nacimiento
Anunció con resplandores
Y otros divinos favores
Indicios de gran portento:
Así anticipó el contento
A toda la Cristiandad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

La gracia y naturaleza
Os honraron de tal modo,
Que fuiste Francisco en todo
Un conjunto de belleza:
Del Asís la gran pureza
Imitaste, y la humildad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

El Espíritu Divino,
Con sus frutos y sus dones
Os colmó de bendiciones,
¡Oh paulano divino!,
Enseñándoos el camino
De la ciencia y la verdad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Fundaste una religión
De singular instituto,
La que con copioso fruto
A la Iglesia da extensión:
Del orbe es admiración
Por su eximia caridad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Vuestro nombre es conocido
Con aplauso universal,
Porque el Padre Celestial
Honraros así ha querido:
Como hijo tan distinguido
De su amor y de su bondad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Con peregrinos portentos
Habéis dado a conocer
Que el Soberano poder
Quiere vuestros lucimientos:
Pues todos los elementos
Honran vuestra potestad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Sois la general piscina
Que con modos celestiales
A los más terribles males
Dais completa medicina:
También antorcha divina
Sois en toda tempestad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Siempre dais atento oído
Al mísero encarcelado,
Al huérfano descarriado,
Y a todo pobre afligido:
Remediando complacido
Su angustia y necesidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Las débiles parturientes,
Las infecundas casadas,
Las doncellas desgraciadas
Y las viudas indigentes:
Toda suerte de dolientes
Consuelo hallan en tu bondad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Ciegos, mancos y tullidos,
Paralíticos, leprosos,
Energúmenos furiosos
Y aun muertos ya corrompidos;
Por vos fueron restituidos
A la vida y sanidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Todas vuestras profecías
Las ha acreditado el Cielo,
Cumpliéndose sin recelo
Cuanto en ellas proferías:
Y hasta en nuestros propios días
Contestan esta verdad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

¡Oh Taumaturgo divino!
Pues tanto con Dios valéis,
Os pedimos que alcancéis
Remedio a nuestro destino:
Y que intercedáis muy fino
Por nuestra felicidad.
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Suplicadle al gran Señor
Que reina en la eterna altura,
Convierta en paz y dulzura
Nuestra miseria y dolor:
Por que en su santo temor
Vivamos sin veleidad:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    

Pues la suprema Deidad
Os dio nombre tan glorioso:
Salve Mínimo asombroso,
Máximo en la santidad.
    
℣. Oh bienaventurado Padre San Francisco de Paula, ruega por nosotros.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
     
ORACIÓN
Dios y Señor, que resistes a los soberbios y a los humildes les dais tu gracia, atiende a nuestros ruegos, y concédenos por la intercesión de San Francisco de Paula el que no sintamos altamente de nosotros, sino que siempre sirvamos a vuestra Majestad divina con humildad de corazón. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
     
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 25 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuyo corazón inflamó Dios con el fuego de una caridad tan viva y perfecta, que no respirabas en todas tus palabras y acciones sino este purísimo fuego de que estabas animado: efecto de sus ardores fueron los frecuentes éxtasis que experimentabas, dejándose ver vuestro cuerpo elevado en el aire, cercado de flamantes resplandores de gloria, transportado entre los espíritus bienaventurados y recreado con la dulce música de los Ángeles, que muchas veces celebraron tus triunfos y cantaron tus victorias: concédenos con vuestra poderosa intercesión el que, abrasados en esta misma llama celestial, ardan nuestros corazones con aquel divino fuego que Jesucristo vino a encender en la tierra, para que purificados de todos los vanos afectos del mundo, vivan dignamente empelados en amarle y servirle, y así mismo la gracia que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
    
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA TERCERO – 26 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
     
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuya caridad y amor para con los prójimos fue tan compasiva que jamás llegó a vuestra amabilísima presencia algún afligido que no saliese consolado, ni menesteroso que no quedase socorrido, dispensando a beneficio de los hombres las piedades que Dios depositó en tus manos en todo género de enfermedades, en todo linaje de tribulaciones y de peligros: ya iluminando a los ciegos, ya desatando los impedimentos de la lengua a los mudos, sanando a los hidrópicos, restituyendo el movimiento a los baldados y paralíticos, y dando la salud a todos los enfermos. Aquí tenéis, Padre dulcísimo, postradas a vuestros pies las almas de vuestros devotos, enfermas y debilitadas por la violencia y malignidad de los apetitos y pasiones que nos corrompen: emplead en nosotros esa caridad compasiva y benéfica que abrasó vuestro tierno corazón en el tiempo de vuestra vida, para que libres de nuestras espirituales dolencias, solo pensemos en agradar y servir a nuestro buen Dios, y juntamente la gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor honra de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
     
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 27 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuya elevada santidad se fundó sobre la basa solidísima de la más profunda humildad, sin que fuesen capaz de excitar en vuestro espíritu e menor pensamiento de altivez y elevación ni los extraordinarios honores que te tributaron los mayores príncipes y monarcas de la tierra, que postrados con el más humilde rendimiento a tus plantas imploraban tu favor, ni las singulares demostraciones de estimación con que te trataron los soberanos pontífices, consultándote los negocios más arduos y más delicados de la Iglesia, sino que fijo siempre en el abismo de tu bajeza y de tu nada, te apartabas de su presencia para ejercitarte en los oficios más humildes y abatidos de tu monasterio, hasta emplear esas manos obradoras de tantos prodigios en lavar y remendar las túnicas de los novicios, diciéndoles con afectos de la más profunda humildad: “Id, hijos míos, al coro, a emplear vuestras lenguas en las divinas alabanzas, que yo soy un pobrecito lego, y debo ocuparme todo en serviros”. Os suplicamos, humildísimo Padre nuestro, nos alcancéis de Jesucristo la posesión de esta preciosísima virtud, de que Él mismo nos dio los más admirables documentos, desde su nacimiento hasta su muerte, naciendo para nosotros en un pesebre de bestias, y muriendo oprimido de oprobios en un afrentoso madero, para que de esta suerte reconociendo nuestra miseria y nuestra nada, le tributemos a Dios toda la gloria y el honor que le es debido, y juntamente la gracia que pedimos en esta Novena, para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
     
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 28 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien Dios adornó con una paciencia tan sufrida y constante, que no hubo contratiempo ni suceso alguno de la tierra que fuese capaz de alterar la apacible serenidad de tu corazón de nuestras almas. ¿Con qué presencia de espíritu no escuchaste la triste noticia que te dieron tus amados hijos de que el rey de Nápoles había dado orden para demoler tu monasterio, y conducirte preso a su presencia? ¿Con qué paz tan inalterable no sufriste las injurias e indignos tratamientos con que te ultrajó aquel predicador, que movido de un celo indiscreto y de una secreta envidia vituperaba todas tus acciones? Te rogamos, Padre amabilísimo, por esta heroica paciencia que tanto resplandeció en las injurias y afrentas que experimentaste de parte de los hombres, nos alcancéis de Dios esta importante virtud para tolerar todos los trabajos y contradicciones que nos ofrece este valle de miserias en que vivimos, y que lejos de alterar nuestro corazón, los estimemos como que son la herencia y el patrimonio seguro de los escogidos, y juntamente la gracia que pedimos en esta Novena, si es para mayor gloria suya y bien de nuestras almas. Amén.
    
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 29 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, cuyos espantosos rigores y austeridades te hacen ser mirado en la Iglesia como el modelo y ejemplar vivo de la penitencia cristiana: vos en medio de los poblados y de las cortes, y en la abundancia y esplendidez de los palacios de los mayores monarcas, renovaste los rigores y abstinencias que los Antonios, Hilariones y Arsenios practicaron en lo más interior de los desiertos, no teniendo sino raíces para alimentarte y un áspero cilicio para cubrirte: tu vida fue un perpetuo ayuno, tu cama unos troncos nudosos entretejidos de sarmientos más a propósito para tormento que para descanso: tus disciplinas sangrientas, tus vigilias prolongadas, tus maceraciones jamás interrumpidas; y esto en medio de una vida pura e inocente, que jamás se vio manchada con culpa mortal: ¡oh, cuánto confunden tus ejemplos nuestra tibieza y cobardía al ver que en medio de una vida criminal en que apenas se halla momento que no esté señalado con alguna abominación y delito, nos estremecemos al solo oír el nombre de la penitencia! Por tanto, Padre dulcísimo, te suplicamos nos alcancéis de Dios la gracia de que reconociéndonos reos delante de su Majestad divina, hagamos frutos dignos de penitencia, como que sin ella no podemos conseguir la misericordia ni el perdón de nuestros yerros, y juntamente la espiritual gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
    
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 30 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, a quien el celo de las almas redimidas con la Preciosísima Sangre del Redentor, de tal suerte consumía y devoraba tu corazón, que te obligaba a prorrumpir en copiosa abundancia de lágrimas con la triste consideración de las ofensas cometidas contra la infinita bondad; efecto de tu abrasado celo fueron no sólo tus sermones llenos de la unción divina del Espíritu Santo, con que convertisteis tantos pecadores, sino la fundación de tu nueva religión, taller donde se han formado tantos varones apostólicos que, animados del mismo celo que inflamaba tu corazón, han trabajado no sólo en la conversión de los pecadores, sino también en la reducción de los infieles y herejes, habiendo logrado muchos de ellos por esta causa ceñir sus sienes con inmortales laureles, teñidos en su propia sangre: Alcanzad, Padre amabilísimo, para los corazones de los predicadores evangélicos, una centella de ese celo que abrasaba el vuestro, e igualmente para todos aquellos que por su ministerio están empleados en la instrucción y dirección espiritual de las almas, para que de todos sea reconocido y amado Jesucristo nuestro Salvador, y así mismo la gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y bien de nuestras almas. Amén.
   
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 31 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, que por vuestra continua y ferviente oración llegaste a aquel grado sublime de contemplación que te unió tan íntimamente con el Sumo Bien, mereciendo que su Majestad te tratase como su íntimo amigo, manifestándote sus más escondidos arcanos, y haciéndoos penetrar los más recónditos pensamientos de los corazones humanos como si los tuvieses patentes a la vista: de esta escuela divina era donde sacabas aquellos discursos vivos y penetrantes con que tantas veces inflamaste los corazones e hicisteis mudar de semblante las costumbres de ciudades y provincias enteras, que no pudiendo resistir a la poderosa fuerza de tu sencilla y divina elocuencia, confesaron su rendimiento manifestándolo en la repentina mudanza de sus vidas, y reforma general de sus costumbres; te suplicamos humildemente nos alcances de Dios gracia, para que aplicándonos a meditar continuamente en su ley divina, y guardar con exactitud hasta sus menores ápices, nos hagamos agradables a sus divinos ojos, y así mismo la gracia que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria suya y provecho de nuestras almas. Amén.
    
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
DÍA NOVENO – 1 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
Gloriosísimo Padre San Francisco de Paula, que en premio de tus grandes y heroicas virtudes, mereciste cerrar la cláusula de tu portentosa vida con una muerte preciosa en el acatamiento divino, y en todo semejante a la de Jesucristo nuestro Salvador; pues si su Majestad, para darnos el más heroico ejemplo de humildad el día antes de su muerte se postró a los pies de sus discípulos para lavárselos; vos para imitar este último acto en tu vida la humildad de tu divino maestro Jesús, lavaste también los pies a doce de vuestros discípulos el día antes de tu glorioso tránsito: y el viernes santo, puesto en una asperísima cama de sarmientos, reclinado sobre la Cruz de tu amado, consumido al rigor de tus penitencias, respirando tu corazón incendios y ardores celestiales, hecho dulce víctima de la caridad y del amor divino, exhalaste el postrer aliento de tu vida en el mismo día en que el Redentor dio la suya en el Calvario por nuestra salud y remedio eterno. Suplicámoste, amantísimo Padre, nos hagáis experimentar los efectos de tu poderosa protección en todo el tiempo de nuestra vida, y con especialidad en la hora terrible de nuestra muerte, en aquel crítico momento en que se ha de decidir nuestra eterna suerte: y si el verdadero secreto para morir con la muerte de los justos es el vivir como ellos vivieron, alcanzadnos del Señor el que imitemos tus heroicas virtudes, y consigamos por medio de su constante práctica la perseverancia final, y así mismo la gracia que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios y provecho de nuestras almas. Amén.
   
Los Elogios, los Gozos y la Oración se seguirán todos los días.
    
ÚLTIMAS PALABRAS QUE DIJO EL SANTO PARA EXPIRAR: Señor mío Jesucristo, Justo Juez de vivos y muertos, tened misericordia de mí y de todos los difuntos. Amén.

martes, 23 de marzo de 2021

NOVENA EN HONOR A SANTA MARÍA EGIPCÍACA

Novena dispuesta por el P. Bachiller Don Francisco Hernández Cerezo de Sosa, dedicada al Sr. Dr. Don Manuel Ignazio de Gorospe-Irala y Padilla, Prebendado de la Catedral de Puebla de los Ángeles y Provisor, Gobernador y Vicario General de dicho Obispado; publicada por el Colegio Real de San Ignaio en 1765, con licencia eclesiástica.
   
SONETO (P. Fray José Manuel de Saldaña OP, Revisor y expurgador de la Suprema Congregación del Santo Oficio)
Pecador infeliz, a quien empeora
El vivir en las culpas obstinado,
Si pretendes salir de tu pecado,
Busca a la Penitente pecadora:
   
Su protección consigue quien la implora
Con corazón humilde atribulado,
Y sobre penitente y enmendado,
Alcanza de la gracia la mejora.
    
No excuses, perezoso y negligente,
El rezar a la Santa su Novena,
Y verás, que es con ella penitente
   
Al que sin ella errante se condena;
Verás cómo se goza eternamente,
Quien debía padecer esta pena.
     
ADVERTENCIA
Quisiera hacer esta breve exhortación a la devoción de esta Prodigiosa pecadora Santa María Egipcíaca (a quien amo tiernamente) con las más eficaces palabras, pues hay pocos que la conozcan: por lo que he determinado esta breve Novena, siendo su fin principal el alcanzar de Dios nuestro Señor una verdadera contrición de los pecados, que fue en lo que la Santa se empleó en el dilatado curso de su penitente vida, desde que el Señor le dio aquel auxilio en que estuvo vinculada su eterna felicidad.
   
Estoy persuadido que el devoto que la obsequiare la tendrá propicia para conseguir este favor, pues la Santa, como experimentada de lo que es perder a Dios por el pecado, se compadecerá de quien se valiere de su patrocinio, para restaurarle a la gracia de su Divina Majestad alcanzándole el dolor verdadero de los pecados, y que haga una dolorosa confesión de ellos, y así serán los ejercicios de la Novena los siguientes:
  • El primero para dar principio será un acto de Fe, y ponerse en la presencia de DIos, que le está mirando hasta lo íntimo del corazón, con el cual hará las Oraciones y Deprecaciones asignadas para cada día.
  • El segundo (con dirección del Confesor), haga algunas obras penales, como son disciplina, ayuno, etc. Y más, que el tiempo lo pide, que es el de la Santa Cuarezma, pues se debe empezar el día veintitrés de Marzo, para acabarla antes del día uno de Abril, que es el de la Santa; bien que puede hacerle en otro tiempo, según la devoción lo dictare.
  • El tercero, que se encomiende muy de corazón a la Santísima Virgen MARÍA, quien favoreció a la Santa en su admirable Conversión, pues mereció que le hablara desde su Imagen, que estaba en la puerta del Templo del Santo Sepulcro en Jerusalén.
NOVENA EN HONRA DE LA ADMIRABLE PENITENTE SANTA MARÍA EGIPCÍACA, PARA ALCANZAR DE DIOS NUESTRO SEÑOR EL MAYOR BIEN QUE SE PUEDE DESEAR, QUE ES LA CONTRICIÓN DE LOS PECADOS
    
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo JESÚS de mi vida, centro único de mi amor, aquí llego a tus Sagrados Pies arrepentido de mis enormes culpas, que una y mil veces detesto y aborrezco con toda mi alma, por ser ofensas contra tu Divina Majestad, con propósito firme de nunca más cometerlas, y de confesarlas, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta por ellas; y espero en tu infinita misericordia me las perdonarás por tu preciosísima Pasión y muerte. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Admirable Matrona y Abogada mía Santa María Egipcíaca, yo te suplico el que atiendas a mis ruegos, empeñándote con la Divina Majestad, para que me conceda por tu intercesión un rayo de luz en el entendimiento, para lograr el desengaño de lo temporal, y poner todo mi cuidado, en lo que me resta de vida, en asegurar lo eterno, que así lo espero de tu piadosa intercesión. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 23 DE MARZO
MEDITACIÓN: El tremendo de la Muerte, que con ella se acaba todo lo temporal.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que favorecida de Dios tuviste el conocimiento de lo transitorio del mundo tan vivo, que desengañada y fervorosa emprendiste hacer rigurosa peniteca de tus pecados: Alcánzamen Madre mía, de la Infinita Misericordia semejante auxilio, para que yo te pueda imitar, haciendo verdadera penitencia de mis pecados, para que después de esta mortal vida vaya a acompañarte en la Gloria. Amén.
    
Ahora rezarás tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria, en honor de la Pasión de Jesús.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Prodigiosa Anacoreta Santa María Egipcíaca, yo te ofrezco estas oraciones en memoria de la Pasión y muerte de JESÚS nuestro Redentor, que fue el blanco de tus afectos en la amarga penitencia que hciste en los desiertos, y te suplico encarecidamente me alcances de su Majestad, lágrimas de verdadera contrición de mis culpas, para que limpia mi alma de ellas, logre una feliz muerte, y pase en tu compañía a alabarle en la Gloria. Amén.
   
JACULATORIA: Dame un dolor tan ferviente como a tu EGIPCÍACA amante, y si le he seguido errante, que le imite Penitente.
   
Se terminará con una Salve a la Inmaculada Concepción de MARÍA.
   
Oh Purísima Reina del Cielo MARÍA, Señora, que usando de tus singulares piedades favoreciste a tu Sierva Egipcíaca, para que dejando lo relajado y perdido de la torpe vida que seguía se convirtiera a Dios, te pido, Madre y Consuelo de pecadores, me asistas en este negocio tan importante, de que pende mi eterna salvación, convirtiéndome a Dios de todo corazón, pues por tu medio y con tu amparo espero conseguirlo, imitando a esta dichosa Penitente, para ir a besar tus Santísimos Pies a la gloria. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 24 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
 
MEDITACIÓN: La Muerte, como puerta de la eternidad.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que teniendo presente que la muerte es puerta de la eternidad, o dichosa o infeliz, te hizo su memoria seguir la serie de una vida tan asombrosa en la penitencia: Haz, Madre mía, que le grabe en mi corazón este conocimiento, con el cual, venciendo mis pasiones, me disponga a una Cristiana muerte. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 25 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Juicio particular que nos espera, y el examen que se hace de toda la vida.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, por aquel estupendo pavor que concebiste al considerar lo riguroso del Juicio que hace el Divino Juez a las almas, con el cual animada maceraste tu cuerpo hasta la muerte: Te ruego, Madre mía, me alcance el que yo viva con este justo temor del Juicio, ajustando mi vida al arancel de la Ley Santa de Dios. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 26 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Juicio particular que nos espera, y la sentencia definitiva que en aquel momento se pronuncia.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que horrorizada pensabas en la sentencia final que el Juez Supremo pronuncia en su rectísimo Tribunal, con lo cual te deshacías en lágrimas y suspiros: Yo te ruego, Madre mía, me participes este Santo Temor, para que sepa desenojar con tiempo a JESÚS, Juez de vivos y muertos. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 27 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: Las penas del Infierno, en especial la pena de sentido que allí se padece.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que confusa de los continuos recuerdos que hiciste de la terribilidad de las penas que padecen los infelices condenados, en especial la de sentido, te compungiste de modo que no podías articular palabra sino sollozar: Te ruego, Madre mía, hagas que no eche en olvido lo que merezco por mis graves culpas, para que sepa avasallar mi carne. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 28 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: El Infierno, particularmente la pena de daño que atormenta a los prescitos.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que absorta en la imponderable pena que los desgraciados condenados padecen, de no tener esperanzas de gozar el Sumo Bien que es Dios, era tal tu confusión que de día y de noche regabas con tu sangre la tierra a fuerza de disciplinas: Otórgame, Madre mía, que yo te pueda imitar con una seria penitencia. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 29 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La Gloria, y la hermosura indecible que se goza allí.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que en lo amargo de tu mortificación te consolaba el Señor con la dulce memoria de la hermosura de la celestial Jerusalén, habitación dichosa de los Bienaventurados, que regocijada te abismaba y suspendía: Alcánzame, Madre mía, alientos para buscar este escondido tesoro de nuestra mayor felicidad. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 30 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La riqueza y conjunto de bienes que poseen los dichosos predestinados.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que embelesado tu espíritu en suaves coloquios de los inalterables bienes que se gozan en aquella Ciudad Triunfante, enardecida con fervorosos anhelos clamabas incesante a la Divina Misericordia para conseguirlos: Damme, Madre mía, un desvelo eficaz para tener siempre a la vista del alma este conocimiento. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 31 DE MARZO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días. 
  
MEDITACIÓN: La eternidad de la Gloria.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que llena de admiración en éstasis prodigiosos con la aprehensión de la eternidad que ha de durar la Gloria, quedabas como insensible, sin permitirle a tu maltratado cuerpo el menor descanso al conocer su interminable duración: Imploro tu favor, Madre mía, en este último día de tu Novena, con los más íntimos afectos de mi corazón, para que logre por tu intercesión la dicha de acompañarte eternamente en el Reino de la Gloria. Amén.
   
Las demás Oraciones se dirán todos los días.

lunes, 31 de agosto de 2020

SAN MOISÉS ETÍOPE, ANTÍTESIS DEL “Blacklivesmatterismo”

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.

«San Moisés Etíope, el cual de famoso ladrón devino famoso Anacoreta, convirtió a muchos ladrones y los condujo consigo al monasterio». (Martirologio Romano, 28 de Agosto)
  
  
Moisés era un esclavo negro de un rico terrateniente (quizá gobernador) de Egipto. Su carácter duro y levantisco creaba muchos problemas cada día, hasta cuando su amo tuvo suficiente y lo echó. Moisés halló refugio en una banda de malhechores, y por su enorme fuerza física no tardó en imponerse y volverse jefe. Una vez, expulsado por las autoridades debido a sus muchos crímenes, se esconde en el desierto de Nitria, en donde vivían los ascetas más famosos. La frecuentación de los santos monjes lo hizo cada día más manso. Lo iluminó la gracia de Dios, porque el arrepentimiento es un tiempo de gracia; su corazón se ablandó, se arrepintió verdaderamente y buscó la redención. Su cambio fue radical, y en poco tiempo llegó a la estatura espiritual de los grandes Padres del Desierto, Después del bautismo fue considerado digno de recibir también la gracia del sacerdocio.
   
Las dos grandes virtudes que lo adornaban eran el verdadero arrepentimiento y la profunda humildad. Hasta su último respiro “lloraba amargamente” por sus pecados y se consideró inferior a todos los hombres. San Moisés disfrutó al máximo este don inestimable y llegó a la divinización, la visión de  Dios. Diversos episodios de su vida revelan el cambio radical verificado en su alma. Cambiar el modo de pensar y el estilo de vida trasluce el arrepentimiento. Vale la pena mencionar uno: una vez, cuatro bandidos –sus viejos compañeros– entraron en su cabaña para robarlo, sin imaginar a quién encontraron. Cuando lo vieron quedaron muy sorprendidos. Uno a uno, San Moisés los capturó fácilmente, los ató y los condujo a los Ancianos, preguntándoles qué hacer con aquellos ladrones, y diciendo al mismo tiempo: «No estoy más adaptado para castigar a los hombres». Cuando los ladrones oyeron estas palabras, confesaron sus malas acciones, se arrepintieron y se hicieron monjes.
  
Otro episodio característico que revela la humildad del Santo es el siguiente: El día en que fue ordenado sacerdote por el Patriarca de Alejandría, y le pusieron el alba, el patriarca le dijo: «Ahora has quedado totalmente blanco, abad Moisés». Pero este le respondió: «Externamente si, señor obispo, pero ¿por dentro?». El obispo quiso ponerle a prueba, y dijo a los clérigos: «Cuando el abad Moisés se adelante hacia el altar, arrojadle fuera y seguidle, para que oigáis lo que dice». Lo echaron fuera diciéndole: «¡Vete de aquí, etíope!». Y él salió diciendo: «Te está bien empleado, negro asqueroso. Si no eres hombre, ¿por qué te has atrevido a aparecer entre los hombres?». (Apotegmas de los Padres del Desierto, pp. 252-253).

Hacia el año 395, a la edad de 75 años dejó esta vida en un modo violento y martirial. Bandidos idólatras de la tribu beréber de los mazicos penetraron en su gruta y lo mataron a cuchilladas, dando así su alma a Dios. Antes de esto, los hermanos estaban, un día, sentados alrededor del abad Moisés, y éste les dijo: «Los bárbaros van a llegar hoy a Scitia, levantaos y huid». Y ellos le dijeron: «Y tú, Padre, ¿no huyes?». Y respondió: «Yo, hace mucho tiempo que espero este día, para que se cumpla la palabra de Nuestro Señor Jesucristo, que dice: “Todos los que empuñan la espada, a espada perecerán”». (Mt. 26,52). Los hermanos le dijeron: «No huiremos. Moriremos contigo». Y él les contestó: «Eso no es asunto mío. Cada uno vea lo que debe hacer». Estaban con él siete hermanos y le dicen: «Los bárbaros han llegado». Y en un momento los mataron. Uno de los hermanos, sin embargo, atemorizado huyó y se escondió detrás de un montón de esteras de palma y vio siete coronas que bajaban y coronaron al abad Moisés y a los seis hermanos que murieron con él.
  
La Iglesia, con el modo de vida que ofrece, con la terapia de la virtud, de la oración y de los sacramentos, transforma a las cabras y los lobos en ovejas y corderos sin mancha. Cambia al orgulloso en humilde, las prostitutas y los adúlteros en sabios, y a los asesinos y ladrones en santos.