Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

Mostrando entradas con la etiqueta Duce Benito Mussolini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Duce Benito Mussolini. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de julio de 2021

FRANKLIN DELANO ROOSEVELT, EL PRIMER “PAPA” DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

En 1944, el Duce Benito Mussolini escribió esta reflexión que fue publicado en el diario Corrispondenza Repubblicana el día 26 de Noviembre. En ella, el Duce, con la mirada puesta en la Italia bombardeada por el masón Franklin Delano Roosevelt, lo describe como pontífice de una nueva religión que fusiona a todas las existentes para favorecer un nuevo orden mundial. Traducción de Augusto Espíndola para NACIONALISMO CATÓLICO SAN JUAN BAUTISTA.
  
¿UN NUEVO PAPA?

  
El mundo tiene por lo tanto un nuevo Papa. Y este Papa nada tiene que ver con el Romano Pontífice, que, en la persona de Pío XII, hubiera tenido quizás en las circunstancias actuales alguna ilusión. Este Papa es Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos. Este es mucho más poderoso que aquel otro. De hecho, mientras que el Papa de Roma representa ante Dios sólo a los católicos, es decir, algunos pocos cientos de millones de almas, aquel americano, apenas autoproclamado, en ocasión del “Thanksgiving day”, es decir, en el 'Día de Acción de Gracias'; representa además de a los católicos, a los protestantes de todos los matices, los ortodoxos y los judíos; algo así como más de mil millones para las almas.
  
Para la ocasión 'El Papa Franklin Delano I' ha lanzado al mundo un mensaje de estilo mesiánico, en el que invocó e invitó a toda la humanidad a dirigir al “padre celestial” el más sentido agradecimiento por las victorias conseguidas por los aliados y las más fervientes exhortaciones para que la guerra termine pronto con una total ventaja para los anglosajones. El nuevo Papa, entre otras cosas, así se expresó:
'Yo Franklin Delano, Presidente de los Estados Unidos, de acuerdo con la decisión aprobada por el Congreso el 26 de diciembre de 1941, por la presente proclamo el jueves, 23 de noviembre de 1944, Día Nacional de 'acción de gracias'; y hago un llamamiento al pueblo de los Estados Unidos para que este sea celebrado, concentrando cada esfuerzo posible para apresurar el día de la victoria final y ofreciendo a Dios, nuestra debida gratitud por su bondad hacia nosotros y nuestros hijos'.

Esta bondad del dios invocado por el presidente Roosevelt, por supuesto, es aquella que ha concedido a los aviadores americanos e ingleses, el apuntar tan bien sus bombas, como para pulverizar la Abadía de Montecassino, incontables iglesias en Italia y en el resto de Europa, ciudades enteras super pobladas, y de masacrar algunos cientos de miles de ciudadanos impotentes, entre estos, y solo para mantenerme en la actualidad, esos doscientos niños destrozados en Milán hace pocas semanas junto con sus maestras. Pero Roosevelt es el verdadero criminal de guerra número uno y es demasiado lógico que agradezca a su dios por el feliz éxito de sus crímenes. También lo hacían los bandidos de otros tiempos cuando iban a la iglesia para suplicar a algún santo para que su día fuera fructífero, y, una vez realizado el golpe, para agradecer al mismo santo por su gran bondad. Si el presidente estadounidense quiere colocar en el altar de su divinidad alguna ofrenda, por favor diríjase a nosotros: le daremos las imágenes de todas nuestras mujeres y todos nuestros hijos masacrados gracias a la bondad de su dios. Tendrá para abarrotar su altar. Y después terminada la ceremonia de ofrenda también puede vender estas imágenes, que si él lo pide, serán de plata y oro, y hará, según la costumbre americana, una ganancia considerable.
  
Lo más grotesco es que otros pueblos e incluso otras razas se han unido a la hermosa fiesta y han celebrado el día de “Acción de gracias”. Esta celebración tuvo lugar no solo en las ciudades estadounidenses, sino también en Londres, París, Reims, Moscú, Nueva Delhi y Roma. Las emisoras enemigas recuerdan que la 'acción de gracias' se celebró en otras ocasiones, y por diferentes motivos, por George Washington y Abraham Lincoln. Estas emisoras omiten decir que, en aquellas circunstancias, la 'acción de gracias' solo era de incumbencia exclusivamente del pueblo estadounidense. Esta vez se quiso que interese también a los otros.
  
Por esta razón, la ceremonia más importante es aquella que tuvo lugar en Roma.
  
Roma por lo tanto, no es ya centro sólo de la religión católica, sino de la nueva religión de la cual es Papa Franklin Delano I, que celebró el jueves pasado esta gran fiesta de todos los creyentes en el mundo. No en San Pietro por supuesto (esta basílica se encamina hacia su irremediable decadencia), sino en la iglesia episcopal estadounidense de San Paolo en Via Nazionale.
  
Aquí vinieron cristianos de todas las confesiones, incluidos los católicos, así como los judíos. Estuvieron presentes las autoridades militares y civiles de los Cuerpos Invasores. Entre ellos se observa que también estaba el coronel Poletti, comisario de la cuarta región. La cuarta región, para quienes no saben, es la de Roma. Roma de hecho ya no es “caput mundi” (Capital del mundo), sino una región que lleva un número, como los convictos. La ceremonia fue majestuosa. Fueron cantados los himnos de la sociedad religiosa de los amigos. Se dio lectura del mensaje de Roosevelt y luego el Conde Sforza, ministro sin cartera del autoproclamado Gobierno italiano, pronunció un discursucho sumiso, en el que, entre otras cosas, dijo que los estadounidenses, los cuales, ahora conocen muy bien la Europa, quizás por haberla masacrado y destruido en gran parte, se convertirán en una aristocracia moral.
  
Después de esto, todos los participantes en el rito solemne, fundidos, es más, confundidos en la nueva religión judeocristiana proclamada por Roosevelt, se aseguraron una paz justa para la humanidad, con la ruina de nuestro continente.
  
Todo muy bien. Solo seremos indiscretamente curiosos de querer saber lo que haya pensado el Santo Padre en ese mismo momento, aquel por supuesto, que está todavía en el Vaticano.
  
BENITO MUSSOLINI
Publicado en Corrispondenza Repubblicana, 26 de Noviembre de 1944

miércoles, 14 de julio de 2021

MUSSOLINI EN EL PURGATORIO ANTES DE IR AL CIELO

Fragmento tomado de MYSTICS OF THE CHURCH, vía GLORIA TV. Traducción por un lector.
   
    
Edvige (Eduviges) Carboni Pinna (1880-1952) era una laica mística y estigmatizada que tuvo visiones de personas que habían ido al Infierno, de almas que estaban en el Purgatorio y solicitaban su ayuda; y de almas que entraban en el Cielo.

Vitalia, una amiga de ella, afirma: “Había un joven que vivía en el edificio de Edvige. Nunca escuchó su apelo de arrepentirse. No era creyente, y murió repentinamente de una descarga eléctrica en su lugar de trabajo. Tuvieron tiempo de llevarlo al hospital, pero cuando estuvo allí rechazó al sacerdote y los sacramentos.
    
Un día Edvige lo vio rodeado de llamas, condenado. La maldecía y le reprochaba no haber rezado más por él. Jesús consoló a Edvige, diciéndole que se había apiadado de este hombre enviándole un sacerdote, pero que él lo había rechazado”.

Hubo otro caso de un hombre que llevaba una vida honesta pero que nunca recibía los sacramentos. Jesús le dijo a Edvige que le escribiera a este hombre y le dijera que si no cambiaba su forma de vida, sería castigado. El hombre no quiso arrepentirse y más tarde, Jesús le hizo saber a Edvige que él también había sido condenado.
   
Jesús también le hizo saber a Edvige de un dentista en Cerdeña que había sido condenado:
“Hija mía, ese dentista que murió hace unos meses no quiso reconocerme como su padre, y yo no lo reconocí como hijo”.
    
Un caso muy conocido fue el de un sacerdote que durante la Segunda Guerra Mundial daba conferencias negando la presencia real de Jesús en la Sagrada Eucaristía en una Universidad de Roma. Tras su muerte, se le apareció a Edvige que solía rezar por él.
    
Le dijo que había sido condenado por los libros que había escrito contra la fe y por el escándalo que había provocado. Para demostrarle a Edvige que no eran imaginaciones suyas, el sacerdote cogió un libro en su habitación y al tocarlo se quemó por completo.
    
Respecto al purgatorio, Edvige escribió en su diario en octubre de 1943: “Alguien apareció y tocó mi muñeca y me quemó. No lo conocía. Iba vestido de oficial. Él me dijo: ‘He muerto durante la guerra. Me gustaría que Mons. (Alfredo) Vitali celebrara algunas misas. Tu hermana y tú haréis la santa comunión por mí’

Después de haber celebrado las Misas y las Comuniones ofrecidas por sus intenciones, él se le apareció nuevamente rodeado de luz y dijo: ‘Voy al Paraíso donde rezaré por vosotros, especialmente por monseñor Vitali. Soy ruso y me llamo Paolo Vischin. Mi madre me había educado en la santa religión; después, al crecer, me dejé llevar por la vida rusa, mala. En el momento de mi muerte me arrepentí, y recordé las bellas palabras que desde niño me decía mi madre. El buen Jesús me ha perdonado’”.

Edvige escribió en su diario: “Mientras rezaba delante del Crucifijo, se me apareció de repente una persona toda en llamas, y oí una voz que decía:
‘Yo soy Benito Mussolini. El Señor me ha permitido venir a ti a fin de obtener algún alivio a mis sufrimientos en el Purgatorio. Te suplico como acto de caridad ofrecer por mí todas tus oraciones, sufrimientos y humillaciones por dos años, si tu director lo permite. La misericordia de Dios es infinita, pero otro tanto lo es Su justicia. Uno no puede entrar al Cielo hasta pagar el último céntimo de la deuda contraída con la Justicia Divina. El Purgatorio es terrible para mí porque esperé hasta el último momento para escuchar la voz de Dios que me llamaba a penitencia’.
Un día de primavera en 1951, Jesús me dijo después de la Sagrada Comunión: ‘Esta mañana, el alma de Benito Mussolini ha entrado al Cielo’”.

Mussolini murió el 28 de Abril de 1945.