P.
Verdaderamente, Señor Es bueno que te demos gracias, que te
glorifiquemos. A ti, Dios nuestro, A ti, nuestro Padre, A ti, el sol en
el cual no podemos fijar nuestros ojos, A ti, que lo ves, A ti,
dominador de todos los pueblos, A ti, dueño de todas las cosas. Te damos
gracias por tu Hijo Jesucristo, nuestro mediador.
A. Amén. Él es el único mediador.
P.
Padre Santo, te alabamos por tu Hijo Jesucristo nuestro mediador. Él es
tu Palabra que da vida. Por él creaste el cielo y la tierra; Por él
creaste las fuentes del mundo, los ríos, las fuentes, los lagos y todos
los peces que viven en ellos. Por él creaste las estrellas, las aves del
cielo, los bosques, las sabanas, las llanuras, las montañas y todos los
animales que viven allí. Por él creaste las cosas que vemos y las que
no vemos.
A. Amén. Por él creaste todas las cosas.
P.
Tú lo estableciste como Señor de todas las cosas. Tú lo enviaste a
nosotros para que pudiera ser nuestro Redentor y nuestro Salvador. Él es
el Dios hecho hombre. Por el Espíritu Santo, Él se encarnó de la Virgen
María. Creemos que es así.
A. Amén. Creemos que es así.
P.
Tú lo enviaste para reunir a todos los hombres para que ellos puedan
formar un solo pueblo. Él obedeció, Él murió en la cruz, Él venció a la
muerte, Él resucitó de entre los muertos.
A. Amén. Él resucitó. Él venció a la muerte.
P.
Por eso es que con todos los Ángeles, con todos los Santos, con todos
los muertos que están contigo, te decimos (cantamos) que eres santo.
A. Santo,…
El sacerdote continúa solo, con las manos extendidas:
Tú eres santo, Señor, Dios nuestro. Tu único Hijo, Jesucristo, es
santo. Tu Espíritu, el Paráclito, es santo. Tú eres Santo, Dios
omnipotente, te suplicamos, escúchanos.
El [Los] sacerdote[s] extiende[s] sus manos sobre la oblata, diciendo:
Mira este pan, mira este vino, míralos: Santifícalos, que el Espíritu
Santo descienda sobre estas ofrendas que te hemos traído: Que se
conviertan para nosotros en el Cuerpo † y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que en la misma noche en que fue arrestado, tomó pan (toma el pan y lo sostiene para que el pueblo lo vea. Luego él[los] continúa[n]),
te dio gracias, rompe el pan: y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMAD Y COMED, TODOS VOSOTROS, ESTE ES MI CUERPO, ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Algún
repique de campanas puede acompañar todas las palabras de la
institución. El sacerdote muestra la hostia consagrada a los fieles. Los
fieles pueden romper en aclamación a Cristo presente en el altar con
una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
Luego,
el sacerdote pone la hostia en el corporal. Luego el presidente (y los
concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar.
Levantándose, continúa[n]: Así también, acabada la cena, tomó el cáliz. El presidente toma el cáliz.
Dándote gracias, lo dio a sus discípulos diciendo: TOMAD Y BEBED, TODOS
VOSOTROS, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA
NUEVA Y ETERNA, SERÁ PARA VOSOTROS Y PARA MUCHOS LA REMISIÓN DE LOS
PECADOS. HACED ESTO EN MEMORIA MÍA.
El
sacerdote muestra el cáliz a los fieles. Los fieles pueden romper en
aclamación a Cristo presente en el altar con una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
Luego,
el sacerdote pone el cáliz en el corporal. Luego el presidente (y los
concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar.
Levantándose, el presidente dice (o canta): Es grande, el misterio de la fe.
A. Tú has muerto, Señor. Lo creemos. Tú has resucitado. Lo creemos. Tú volverás en gloria. Lo creemos.
El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas: Señor
Dios nuestro, recordamos la muerte y resurrección de tu Hijo. Te
ofrecemos el pan de vida, te ofrecemos el cáliz de salvación, te
agradecemos, por hacernos tus elegidos dignos de estar en tu presencia y
servirte, Señor, Dios de misericordia: He aquí que comeremos el cuerpo
de Cristo; comeremos la sangre de Cristo. Te pedimos: ten misericordia
de nosotros, y envía tu Espíritu sobre nosotros, que tu Espíritu nos
congregue, que todos seamos uno.
A. Señor, que tu Espíritu nos congregue, que todos seamos uno.
El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas:
Señor, recuerda a tu Iglesia. Está extendida por todo el mundo. Que
todos los cristianos se amen unos a otros como tú nos amas. Recuerda a
nuestro Papa N. Recuerda a nuestro Obispo N. Recuerda a los que están fielmente guardando la fe apostólica; que vivan en justicia y santidad.
A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
P.
Señor, recuerda a nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de
la resurrección o para ser salvos. Recuérdalos a todos ellos. Recuerda a
todos los que han dejado esta tierra, de los cuales conoces la rectitud
de sus corazones. Recuérdalos a todos ellos. Recíbelos en tu presencia,
que puedan ver tu rostro.
A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
P.
Señor, te rogamos, acuérdate de todos nosotros, para que podamos ser
recibidos en tu presencia algún día. Donde moras con la Santísima Virgen
María, madre de Dios, su esposo San José, los Apóstoles y los santos de
todos los tiempos, todos los que amas, y los que te han amado. Que
podamos estar en tu presencia para alabarte y glorificarte por tu Hijo,
Jesucristo, Nuestro Señor.
Los
fieles se levantan y toman la postura de oración. El sacerdote toma la
patena con la hostia y el caliz, y elevándolos al nivel de los ojos,
dice o canta con los concelebrantes: Señor, que podamos glorificar tu nombre, tu honorable nombre: Padre, Hijo, Espíritu Santo.
A. Que podamos glorificar tu nombre, hoy, mañana, y por los siglos de los siglos. Amén.
O cuando cantan la doxología:
P. Señor, que podamos glorificar tu nombre.
A. ¡Amén!
P. Tu nombre.
A. ¡Amén!
P. Muy honorable.
A. ¡Amén!
P. Padre.
A. ¡Amén!
P. Hijo.
A. ¡Amén!
P. Espíritu Santo.
A. ¡Amén!
P. Que podamos glorificar tu nombre.
A. ¡Amén!
P. Hoy.
A. ¡Amén!
P. Mañana.
A. ¡Amén!
P. Y por los siglos de los siglos.
A. ¡Amén!
O:
P.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad
del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los
siglos.
A. Amén.