Postrados a los pies de María Dolorosa delante de una Imagen suya (si se puede haber), y hecha devotamente la Señal de la Cruz, se dirá con fervoroso y entrañable afecto el Acto de contrición a la letra, como lo enseña el Catecismo; y acabado este, se dirá la oración siguiente, que se repite todos los días.
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dolorosísima Virgen María, dignísima y verdadera Madre del Unigénito del Padre hecho hombre por nuestro amor en tus purísimas entrañas; postrado humilde y confiadamente a tus pies sacratísimos, te pido y ruego, Señora y Madre mía dulcísima, que si el favor y merced que deseo lograr de tu piadoso corazón en esta Novena ha de ser para gloria de Jesús, tu Hijo crucificado, y bien de mi alma, me lo alcances de su bondad piadosísima; y si no, me concedas lo que tú, segurísima y bondadosa esperanza mía, conocieres ser más conforme a la divina voluntad.
DÍA PRIMERO – 27 DE JULIO
Dolorosísima María, único y poderoso asilo de mi corazón y alma, que para dar principio a la Pasión de tu Hijo Jesús, y después de la Cena e institución del Sacramento del Altar, sentiste en tu amoroso y tierno corazón la penetrante herida con que te traspasaron las lágrimas y dulces afectos cariñosos con que se despidió de tu amable compañía, pidiéndote, como verdadero e hijo tuyo, licencia para ir a padecer por nosotros los pecadores: por el inexplicable y vivísimo dolor que sentiste en esta despedida, te suplico me apartes y dividas de todos los afectos que en esta vida mortal me puedan apartar de tu dulce compañía en el cielo; y que me alcances el favor que os pido en esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios, tuya, y bien de mi alma.
Aquí se rezarán tres Avemarías en reverencia a las almas santísimas de tu Hijo y tuyas, y se prosigue hablando con su Majestad la siguiente Oración:
ORACIÓN
Poderosísima Virgen María, fiel y cariñosa Madre de los hijos de la Iglesia que viven en los presidios y países de África: pues con tanta razón eres llamada en los cielos y en la tierra Madre de la Fe y de la Santa Iglesia, triunfadora siempre de la gentilidad, secta mahometana y herejías; por reverencia y amor a aquella sangre preciosísima que Jesús tomó de tu purísimo corazón y entrañas, te pido, divina Africana mía, nos alcances del poder de tu Hijo (que puso y dejó en tus manos la conversión verdadera) la reducción a la fe de todos los herejes y gentiles, la defensa victoriosa contra los bárbaros de este tu presidio y ciudad de Ceuta, el arrepentimiento de las culpas y la perseverancia en gracia de todos sus moradores y soldados tuyos que asisten a su defensa, y a mí la gracia que te suplico en esta Novena. Amén.
Después, levantando el corazón a Dios y a nuestra Madre y Señora de África, con humilde y fervorosa confianza de conseguir, si conviene, lo que se pide, hará cada vez interiormente su súplica y oración particular, y se prosigue:
ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO
Divino amante Jesús crucificado, que difunto ya en el doloroso seno de tu afligida e inconsolable Madre, eres lastimoso objeto a los mares de su llanto, con que solicitas también de nuestros duros corazones el más vivo, tierno y continuo por nuestras culpas. No permitáis, Señor, se pierdan las almas redimidas con tu Sangre preciosísima: antes bien, aplacado con las lágrimas y gemidos amorosos con los que os pide su salud eterna la que escogisteis por Madre a un tiempo de Dios y de los pecadores. Herid eficazmente con vuestros auxilios los corazones de todos, y en especial de los que nos gloriamos con el título de hijos y esclavos de su Madre Dolorosa, para que despreciadas las honras, riquezas y deleites de esta vida, merezcamos conseguir la eterna por medio de una buena muerte. Amén.
Después se saludan las cinco preciosísimas Llagas de Jesús difunto en el regazo y seno de María, para mejor obligar a la Dolorosa Madre.
- A la Llaga del Pie izquierdo: Salúdote, preciosísima amorosa Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; que traigáis a vuestra gracia a todos los pecadores, y defendáis poderosamente a esta Ciudad de las armas enemigas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
- A la Llaga del Pie derecho: Salúdote, hermosísima sangrienta Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; la libertad dichosa para el Cielo a todas las benditas Almas del Purgatorio; y a esta Plaza la libréis de las plagas de peste y enfermedades contagiosas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
- A la Llaga de la Mano izquierda: Salúdote, Celestial Divina Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; la salud, libertad y consuelo para los enfermos en los hospitales, prisioneros en las cárceles y cautivos en los moros; y para esta Ciudad el socorro abundante de mantenimientos y agua para los campos. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
- A la Llaga de la Mano derecha: Salúdote, dulcísima penetrante Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, me perdonéis por ella cuanto os he ofendido; que abráis liberalmente la diestra de tu misericordia con los pobres y necesitados; y a esta Ciudad la libréis de las inundaciones del mar y armas enemigas. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
- A la Llaga del Costado Sacratísimo: Salúdote, cordialísima inmortal Llaga de nuestro Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella, que con los dos penetrantes filos de amor y compasión a los tormentos y dolores de su afligidísima Madre, hieras, llagues y penetres profundamente mi corazón; alivies y defiendas a tu Santa Iglesia de las tribulaciones con que la persigue el Infierno; y a esta Ciudad la conserves hasta el fin en la pureza de la Fe, y en el temor y amor santo tuyo y de tu dulcísima Madre. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
DÍA SEGUNDO – 28 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, mar amargo de penas donde entraron a derramar sus corrientes todos los ríos de los dolores e injurias de tu Hijo Jesús; por aquel dolor agudísimo que atravesó tu espíritu al saber que tu amado Hijo había sido entregado por el traidor Judas con un beso de paz en el Huerto de Getsemaní, y que habiendo sido atado como malhechor fue desamparado de sus discípulos: te suplico, Madre mía, que por las oraciones y sudor de sangre de tu Hijo en el Huerto, aprisiones mi alma y corazón con las ataduras del amor de tu Hijo y tuyo, para que así, siempre prisionero en esta vida, logre la libertad en la eterna; y también te suplico me concedas la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA TERCERO – 29 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, teatro el más lastimoso de las penas, lágrimas y dolores, que no obstante el inmenso peso de su rigor, seguisteis con espíritu magnánimo e invencible las huellas de la Pasión de tu Hijo, llorando con inconsolable llanto la bofetada que sufrió humilde en casa de Anás, las irrisiones y escarnios en la de Caifás, y el encierro inhumano en el calabozo aquella noche: te pido, Señora y Madre mía, por el imponderable dolor que ocasionó en tu corazón el puñal tres veces sangriento de tus dolores y penas, que arraigues en el mío un verdadero amor y caridad hacia todos mis prójimos y una invencible paciencia en todos los trabajos de esta vida, para lograr tu perpetua vista y compañía en la eterna; y también te suplico la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA CUARTO – 30 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, inaccesible abismo de lágrimas y amarguras, que después de una noche tan prolija de tormentos de tu Hijo, le visteis salir a las calles públicas llevado ignominiosamente como malhechor por los sayones y verdugos, lastimado y aprisionado con sogas y cadenas, y lleno su hermosísimo rostro de salivas inmundas y asquerosas hasta el Pretorio de Pilatos, donde le visteis y oísteis ser objeto de las calumnias y acusaciones de la ingrata Jerusalén: por aquel dolor tan penetrante y vivo que estampó en tu corazón vista tan lastimosa y tierna, te pido selles en el mío hasta morir la imagen de tu Hijo Santísimo, así dolorido y afeado por mi amor, para que esta celestial amargura me preserve siempre de la corrupción de mi alma. Y también te suplico concedas la gracia que solicito en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA QUINTO – 31 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, escollo inmutable y peregrino donde quiebran su furor todas las olas del diluvio de los dolores y penas sin hacer mella en la invencible constancia de tu corazón: por el profundísimo dolor que dividió tu espíritu hasta el último fondo del sentimiento al ver a tu Santísimo Hijo Jesús burlado por Herodes y su ejército, vestido ignominiosamente con el traje y librea de loco e insensato, y pospuesto a Barrabás: te pido humildemente vistas a mi alma hasta la muerte con la túnica y estola blanca de la divina gracia, teñida con la sangre del Cordero Jesús, tu Hijo; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA SEXTO – 1 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, centro anchuroso a donde caminan y descansan todos los ríos de las penas y tormentos, y de donde salen todas las corrientes caudalosas para llenar las almas de todos los santos; por los vehementísimos dolores que sentiste imponderables en tu tierno corazón y espíritu al descargar la justicia del Eterno Padre el rigor de nuestras culpas con cinco mil y más azotes sobre el delicado cuerpo de tu Hijo: te pido humildemente, Madre mía, riegues mis potencias y sentidos con las lluvias de esa sangre, y con la que a arroyos derramasteis de sangriento llanto con el dolor de mis culpas y compasión a las innumerables heridas y llagas de tu Hijo, para que así, regada la tierra de mi corazón con la sangre de tu inocente Abel, dé el fruto de buenas obras y virtudes que tú deseas y me pides; y también te suplico consiga la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA SÉPTIMO – 2 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, celestial esfera y elemento donde viven y respiran todas las especies de dolores, cuyo número innumerable, después de Dios, solo te es conocido a ti; por aquel dolor y océano de amarguras que sentiste en los senos más profundos de tu corazón al ver coronar de espinas penetrantes, y vestir de ignominiosa púrpura y cetro al mejor Salomón, Jesús, que viste de hermosura al cielo y la tierra; y por el que también sentisteis al ver llevar a tu inocente hijo Isaac con la dura y pesada cruz a cuestas, arrastrado, caído y afrentado con la compañía de dos ladrones, cegando sus hermosos ojos con la tierra y polvo que le arrojaban, e hiriendo sus oídos con execrables injurias y blasfemias: te pido, Madre mía, de tu divino y hermoso Nazareno, auxilio y fortaleza para llevar las cruces de esta vida, y también la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA OCTAVO – 3 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, celestial tesoro y depósito de todos los tormentos y penas de la pasión de tu Hijo, espejo purísimo donde reverberan sus amarguras, sus congojas, sus lágrimas, sus tristezas, sus desamparos y agonías: por aquellas tres dolorosísimas horas en que al pie de la Santa Cruz bebió tu sediento y amante espíritu de aquel destrozado árbol de la vida todas las aguas de su Pasión y muerte, clavado tu corazón en la cruz con los mismos clavos con que visteis le puso en ella la impiedad de los judíos: te pido, Madre mía, me alcances de tu crucificado Hijo Jesús gracia eficacísima para vivir y morir crucificado al mundo en la cruz de mi Redentor; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.
DÍA NOVENO – 4 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
Dolorosísima María, impenetrable abismo donde se recogieron los diluvios de la Pasión y muerte del Hijo del Eterno Padre, después de que a tu vista le viste con voz clamorosa entregar su espíritu en las manos de su piedad y misericordia: por aquel dolor dolorosísimo que traspasó las amorosas telas de tu corazón con el impío golpe de la lanza que penetró el de tu difunto Hijo, y que te redujo a la soledad más desabrida y triste, siendo universal la borrasca de tus penas al ver ya difunto al Divino Nazareno, a quien tienes ante tu vista en el regazo y seno de tus brazos protectores (recibiendo en ellos ríos de sangre que brotan de estas sangrientas llagas y de su cuerpo sacratísimo): te suplico me alcances la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
Rezar tres Ave Marías. Las demás Oraciones y la Salutación a las Santas Llagas se dirán todos los días.