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domingo, 13 de septiembre de 2026

ORACIÓN PARA PEDIR LA LLUVIA

Moisés haciendo brotar agua de la roca (Bartolomé Esteban Murillo, óleo sobre lienzo. Sevilla, Iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad).

Tomado del Manual de Filotea, del canónigo Giuseppe Riva, Penitenciario de la Catedral de Milán. Traducción propia.

Dios eterno y omnipotente, que volando con vuestro Espíritu sobre las aguas, las hicisteis fuente de fecundidad y ministras de vida, mandándoles luego a producir los peces, los reptiles y volátiles, y y haciéndolas correr en cuatro ríos, las confiasteis bañar toda la tierra para que no dejase nunca de producir lo necesario para el humano sustento, mirad con ojos de compasión la miseria a la cual todo está reducido, y aquella más terrible que nos amenaza, la sequedad que nos aflige por tanto tiempo. En los campos polvorientos ya se secan las semillas de toda riqueza; en el aire abrasador se adensan los influjos más maléficos; en los ganados obligados a cebarse de alimentos inconvenientes es inminente el contagio más desolador; en nuestros cuerpos privados de salud, se insinúan los principios de los contagios; y las ciudades y campos están espantados. Atended, ¡oh Señor!, los gemidos de tantos inocentes que nunca han provocado vuestra cólera, y los suspiros de los pobres pecadores que, sinceramente aborreciendo sus propios pecados, os conjuran suspender aquellos flagelos que conocen haber merecido. Así como con el descubrimiento de la desconocida fuente salvasteis a Agar e Ismael que ya agonizaba por la sed, con una perenne fuente hecha manar de los peñascos consolasteis a Israel peregrinante bajo Moisés en el desierto y, con abundantísima lluvia, liberasteis de los horrores del hambre a Samaria en los tiempos de Elías, consoladnos a todos, ahora, cubriendo nuestro cielo con nubes benéficas, y haces que ellas difundan sobre nuestros campos las anheladas aguas restauradoras. Concedednos, por los méritos de Aquel que se llama “Fuente de agua viva”, Cristo Jesús, concedednos sin dilación una gracia tan importante, para que, liberados de aquel flagelo que padecemos al presente y amenaza empeorar en el futuro, no tengamos otra hambre y otra sed que la de la justicia, que será saciada por Vos con las perpetuas delectaciones del Paraíso. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

miércoles, 24 de marzo de 2021

NUEVE GLORIAS EN HONOR A SAN GABRIEL ARCÁNGEL


Escribe el Apóstol del Rosario Bartolo Longo que «el Arcángel San Gabriel es por las sublimes misiones que Dios le confió uno de los más poderosos entre los Siete Espíritus asistentes al Trono de Dios. Él de hecho es la Fortaleza de Dios, es el Ángel de la Encarnación, es el Ministro y Custodio sublime de la gran Madre de Dios. En él está la custodia de las imágenes de María Santísima. Ser devotos del Arcángel San Gabriel quiere decir obtener el amor de la Madre celestial. Grande es el poder de él ante la Reina del Cielo y de la tierra. Dirijámonos confiados a tal intercesor en cualquiera necesidad nuestra espiritual y temporal, y él nos obtendrá alguna gracia». Fundados en esta invitación de uno de los más grandes devotos de la Madre de Dios, ofrecemos a los lectores  estas oraciones tomadas del Manual de Filotea del canónigo Giuseppe Riva para honrar al espíritu bienaventurado a la misma Madre llevó el anuncio de la Encarnación del Verbo.
   
I. Por aquella gloria que os distingue entre tantos compañeros vuestros, oh gran Arcángel San Gabriel, siendo vos uno de los siete que están continuamente al trono del Altísimo, obtenedem la gracia que yo camine siempre en la divina presencia, a fin que mis pensamientos, mis palabras y mis acciones no tengan otra mira sino la pura gloria de Dios. Gloria.
    
II. Por aquel santo júbilo que sentisteis, oh glorioso arcángel San Gabriel, al ser enviado a la tierra como anunciador del más consolante misterio, esto es la Encarnación del Verbo y la universal Redención, obtenedme la gracia que no me engría entre los honores, ni me desanime entre las humillaciones, sino que sepa servirme de todo según los designios de Dios, los cuales no tienen otro objetivo que mi santificación. Gloria.
    
III. Por aquella inefable alegría que probasteis, oh glorioso arcángel San Gabriel, al presentaros en Nazaret a María, la más privilegiada y la más santa entre todas las hijas de Eva, obtenedme la gracia que yo le profese costantemente una singularísima devoción, y que me ocupe con todo poder en aumentar el número de sus devotos y en promover su culto, a fin de participar en aquella bienaventuranza que únicamente está prometida a los que la veneran. Gloria.
    
IV. Por aquel insólito gozo que os inundó, oh glorioso arcángel San Gabriel, al preconizar a María como la llena de gracia, la bendita entre las mujeres, y la elegida entre todas para devenir Madre del Verbo, obtenedme, os ruego, que amando yo, a imitación de la Virgen, el retiro y la oración, merezca el ser distinguido también en la tierra con particulares bendiciones. Gloria.
    
V. Por aquel improviso estupor que os oprimió, oh glorioso arcángel San Gabriel, cuando visteis a la Virgen conturbarse ante vuestras magníficas palabras, obtenedme, os ruego, un afecto constante a la santa humildad, que es el fundamento y el sustento de todas las virtudes. Gloria.
    
VI. Por aquella extraordinaria veneración que concebisteis por María, oh glorioso arcángel San Gabriel, cuando la visteis más pronta a renunciar el honor de la divina maternidad que a la conservación de su propia virginidad, obtenedme, os ruego, la la resolución y el coraje de renunciar a todos los placeres y a todas las grandezas del mundo antes que violar mínimamenre las promesas hechas al Señor. Gloria.
    
VII. Por aquella admirable benignidad con que vos, glorioso arcángel San Gabriel, disipasteis todos los temores que agitaban el Corazón de María cuando os oyó anunciar que sería madre, limpiad, os ruego, mi mente de todas las ilusiones con que el príncipe de las tinieblas ae esfuerza para impedir el conocimiento claro y preciso de las verdades tan ciertas como indispensables para la salvación. Gloria.
    
VIII. Por aquella generosa prontitud con que la Virgen creyó a todas vuestras palabras, oh glorioso arcángel San Gabriel, y consintió a la promesa de convertirse en la Madre del Verbo y Corredentora del mundo, obtenedme, os ruego, la gracia que yo me uniforme siempre espontáneamente a la voluntad de mis mayores, y lleve siempre con alegría aquella mística cruz de padecimentos que el Señor quiera enviarme. Gloria.
    
IX. Por aquella alegría infinita que inundó al tiempo a los corazones de todos los justos en el limbo, de los ángeles en el paraíso y de los hombres sobre la tierra, cuando informando vos, oh glorioso arcángel San Gabriel, al trono de la Santísima Trinidad el consenso de la Virgen, descendió el Verbo del Padre en su seno, donde por obra del Espíritu Santo se vistió de nuestras miserias, obtenedme la gracia que yo camine fielmente tras los ejemplos luminosísimos que de todas las virtudes vino a darnos este Unigénito encarnado, a fin que, después de haberlo seguido por el camino de los dolores, llegue con Él a subir el monte misterioso de la visión sempiterna. Gloria.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que elegisteis al Arcángel San Gabriel de entre todos los ángeles para anunciar el Misterio de vuestra Encarnación, concédenos propicio, que, a cuantos celebramos en la tierra su festividad, merezcamos obtener su patrocinio en el Cielo. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
  
JACULATORIA: Gobernadme siempre fiel, glorioso San Gabriel, y no permitáis jamás que mi alma sea de vos olvidada.

lunes, 8 de febrero de 2021

ORACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA POR LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES

Tomado del Manual de Filotea, del canónigo Giuseppe Riva, Penitenciario de la Catedral de Milán. Traducción propia.
   
   
I. Oh Corazón Inmaculado de María, irradiado siempre por el sol de Justicia, Jesús, vibrad un rayo de vuestra luz divina en el corazón de aquellos infelices que viven inmersos en las tinieblas del pecado, y descubridles la enormidad de sus culpas, y el camino para salir de ellas con seguridad y sin dilación. Ave María.
    
II. Oh Corazón Inmaculado de María, dulce refugio de los pobres pecadores, ah, ¡cuántos de ellos por vuestra intercesión ya prueban los salutíferos estragos de aquel remordimiento que son los primeros frutos de aquella divina gracia de la cual Vos sois la Madre! ¡Ah, querida Madre, culminad la obra que habéis comenzado, y reducidlos confiados y dolientes a vuestro hijo Jesús. Ave María.
   
III. ¡Oh Corazón Inmaculado de María, Corazón traspasado mil veces por la agudísima espada del pecado! Ah, por piedad, obtened a estos desgraciados que tienen nuevamente crucificado a vuestro divino Hijo, un dolor profundo de sus culpas, y la gracia de no pecar nunca más. Ave María.
   
IV. Oh Corazón Inmaculado de María, más cándido que la nieve, más brillante que el sol, ¡ah! Conmuévaos el lacrimable estado de aquellos infelices que gritan en la impotencia de salir de aquella esclavitud en la cual están atados por sus bajas y reas pasiones. Ah, Madre carísima, Vos que sois la Virgen Poderosa por excelencia, romped Vos aquellas cadenas por las cuales el demonio intenta arrastrarlos a la eterna ruina. Ave María.
     
V. Oh Corazón Inmaculado de María, que por los míseros pecadores habéis padecido tanto con Jesús allá en el Calvario, expuesto a los escarnios de aquella plebe desenfrenada. Vos que conocéis cuán tímido y flaco es el espíritu del hombre, ¡ah! Ayudad a los infelices descarriados a vencer los respetos humanos, y despreciar las befas e irrisiones de los obstinados libertinos, para que puedan abrazarse a vuestro Corazón materno para nunca más separarse de él. Ave María.
   
VI. Oh Corazón Inmaculado de María, el más tierno y compasivo por nosotros, que disteis a Jesús aquella Sangre que Él derramó por entero sobre la Cruz para lavar nuestras almas de toda culpa, ¡ah! Lavad también Vos las almas de todos los pecadores en este baño salvífico, ayudándolos a acercarse al sacramento de la Penitencia con el corazón penetrado por el más profundo dolor de sus culpas. Ave María.
   
VII. Oh Corazón Inmaculado de María, templo de la Divinidad, tabernáculo del Verbo divino, trono luminoso de gloria, santuario de todas las gracias, ¡ah! Haced que de las almas de todos los cristianos desaparezcan las negras manchas del pecado, y esplendente brille con la más bella luz el suave rayo de la gracia, para que sean hechos dignos de recibir a vuestro hijo Jesús. Ave María.
   
VIII. Oh Corazón Inmaculado de María, fuente de toda gracia, albergue de las más electas virtudes, ¡ah! Haced que en las almas arrepentidas resplandezcan las cristianas virtudes de la Fe, la Esperanza, la Caridad y la Religión; para que así adornadas de tanta belleza, un día les sean abiertas por Vos las bienaventuradas puertas del Paraíso. Ave María.
   
IX. Oh Corazón Inmaculado de María, esperanza de los fieles, delicia del Cielo, las pasadas infidelidades hacen temblar a aquellos benditos que ya resurgieron a la gracia. Oh Reina del Cielo y de la tierra, oh caro Refugio de los pecadores, ¡ah! Continuad aún vuestro ministerio de misericordia y de amor, con no dejarnos apartar de Vos nunca más. Vos sois la Madre de la santa perseverancia. Ah, hacedles pues de Madre, corregidlos, castigadlos, ¡pero tenedlos siempre en vuestro Corazón santísimo e inmaculado! Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Deus, qui beátæ Maríæ semper Vírginis Cor sanctíssimum spirituálibus grátiæ donis cumulásti, et ad imáginem divíni Cordis Fílii tui Jesu Christi charitáte et misericórdia plenum esse voluísti, concéde: ut qui hujus dulcíssimi Cordis memóriam ágimus, fidéli virtútum ipsíus imitatióne, Christum in nobis exprímere valeámus. Qui tecum vivit et regnat in sǽcula sæculórum [Oh Dios, que colmasteis de dones y gracias espirituales el santísimo Corazón de la bienaventurada siempre Virgen Santa María, y quisisteis que a imagen del divino Corazón de tu Hijo Jesucristo estuviese lleno de caridad y misericordia, concedednos que cuantos recordamos este dulcísimo Corazón, imitando fielmente sus virtudes, merezcamos tener impreso a Cristo en nosotros. Él, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos]. Amen.
   
Deus, miséricors et clemens, exáudi preces quas pro frátribus pereúntibus, geméntes in conspéctu tuo effúndimus; ut, convérsi ab erróre viæ suæ, liberéntur a morte, ut ubi abundávit delíctum superabúndet et grátia [Dios misericordioso y clemente, escuchad las preces que gimiendo ante vuestra presencia presentamos por los hermanos que están pereciendo, a fin que, convertidos de su camino errado, sean librados de la muerte, para que donde abundó el pecado, sobreabunde la gracia].
   
Deus, cui próprium est miseréri semper et párcere, súscipe deprecatiónem nostram; et omnes fámulos tuos, quos delictórum caténa constríngit, miserátio tuæ pietátis cleménter absólvat. Per Christum Dóminum nostrum [Oh Dios, de quien es propio compadecerse siempre y perdonar, recibid nuestra deprecación, y todos vuestros siervos, que están oprimidos por la cadena de sus delitos, puedan ser liberados por tu compasiva piedad. Por Jesucristo Nuestro Señor]. Amen.

viernes, 28 de diciembre de 2018

NOVENA EN HONOR DE LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

Indulgencia de 300 días por cada día de la Novena. Plenaria en la Epifanía o durante la Octava, con las condiciones de rigor acostumbradas. Las oraciones de cada día fueron tomadas del Manual de Filotea del Canónigo Giuseppe Riva, Penitenciario de la Catedral de Milán.
   
NOVENA EN HONOR DE LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.
 
DÍA PRIMERO – 28 DE DICIEMBRE
¡Oh Santos Reyes Magos!, vosotros vivisteis en continua expectación del amanecer de la Estrella de Jacob, que anunciaría el nacimiento del verdadero Sol de justicia: obtened para nosotros un aumento de la fe y caridad, y la gracia de vivir en continua esperanza de poseer un día la luz de la gloria celestial y la alegría eterna. Gloria... 

GOZOS
  
Pues hoy como un Astro,
Con regio esplendor,
Tres Sabios conduce
De Oriente el Amor,
Guiando sus luces
A la Cuna del Sol:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
Venid, y veremos
Cómo llegan hoy
Leyendo con su Estrella
La Cifra mayor,
Que en luces contiene
Enigmas de Amores:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Venid, y veremos
A un Hombre que es Dios,
A un Reo, que es Juez,
A un Niño el Mayor,
Siendo el holocausto
Nuestro corazón:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Veréis en mantillas
Al fuerte Sansón,
Al sabio Moisés
Y al puro Jacob:
Si queréis pasmaros
Con la adoración:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Veréis, que estos Sabios
A ver el primor
De Oriente vienen
Al Oriente del Sol;
Si apenas nacido
Se ostenta el mayor:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Postrados le adoran
Por Dios y Señor,
Humillan sus cetros
A un Rey superior:
Y así, pues, hallaron
El premio en su amor:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
Los dones que ofrecen
En mística unión,
El Oro, el Incienso,
Y la Mirra son:
Ya, pues, que le explican
Hombre, Rey y Dios:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Después ilustrados
Del Divino Sol,
A su reino vuelven
Por otra región;
Y así pues, Herodes
Burlado quedó:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Venid, y llevemos
Por más grato don,
Perfumes de afectos
En místico ardor,
Y así transformados
En dulce pasión:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Y pues, Reyes Sacros,
Gloriosos en Dios,
El premio lográis
Del Colegio mayor,
Logremos su ciencia,
Y en su imitación:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
ORACIÓN FINAL
¡Oh Santos Reyes, que desde el oriente supisteis encontrar en el cielo el camino de Belén!, alcanzadnos de aquel Niño Divino que adorasteis primero, el vernos libres de las hechicerías de la falsa ciencia, para  que, a través del conocimiento de los cielos, los mares y la tierra, y de todo lo que hay en ellos, alcancemos al que lo creó todo de la nada, para facilitar el camino de la salvación a todos, y así poder ofrecer el fruto de nuestro saber, como oro al Rey de reyes y como incienso y mirra al Dios y hombre verdadero. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 29 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.
  
¡Oh Santos Reyes Magos!, que ante la primera aparición de la maravillosa estrella dejasteis vuestro país de origen para ir y buscar al recién nacido Rey de los Judíos: obtenednos la gracia de corresponder con alacridad a toda inspiración divina. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 30 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que sin importaros la severidad de la estación ni los inconvenientes del viaje para poder encontrar al Mesías recién nacido: obtenednos la gracia de no permitirnos el desaliento ante las dificultades que podamos encontrar en el camino de la salvación. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 31 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que, cuando os visteis abandonados de la estrella en la ciudad de Jerusalén, humildemente y sin tener parte en el respeto humano preguntasteis a los sacerdotes el lugar donde podríais encontrar el objeto de vuestro viaje: obtenednos la gracia de recurrir con fe y humildad, en todas nuestras dudas y perplejidades, al consejo de nuestros superiores, que tienen el lugar de Dios en la tierra. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 1 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que os alegrasteis por la reaparición de la estrella que os llevó a Belén: alcanzadnos de Dios la gracia de que, permaneciendo siempre fieles a Él en las aflicciones, podamos ser consolados por su Gracia en el presente, y por su Gloria en la eternidad. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 2 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que, entrando llenos de fe al establo de Belén, postrándoos por tierra, adorasteis al recién nacido Rey de los Judíos, aunque estaba rodeado solamente por señales de pobreza y debilidad: obtenednos del Señor una fe viva en la real presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, el verdadero espíritu de pobreza, y una caridad según Cristo hacia los pobres y dolientes. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 3 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que ofrecisteis a Jesucristo oro, incienso y mirra, reconociéndole como Rey, Dios y Hombre: obtenednos del Señor la gracia de nunca presentarnos ante Él con las manos vacías, sino que continuamente Le ofrezcamos el oro de la caridad, el incienso de la oración, y la mirra de la penitencia y la mortificación. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 4 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que siendo advertidos por un ángel de no retornar con Herodes, regresasteis a vuestro país por otro camino: alcanzadnos del Señor la gracia de que, habiéndole encontrado por el verdadero arrepentimiento, podamos evitar todo peligro de perderle nuevamente. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 5 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que fuisteis los primeros entre la Gentilidad en ser llamados al conocimiento de Jesucristo, y que perseverasteis en la fe hasta vuestra muerte: obtenednos del Señor la gracia de vivir siempre en conformidad a las promesas de nuestro Bautismo y los deberes del estado de vida que hemos tomado, llevando siempre una vida de fe, para que podamos como vosotros alcanzar la visión beatífica de Dios, quien es el objeto de nuestra fe. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.