Deus, infirmitátis humánæ singuláre præsídium: auxílii tui super infírmum fámulum tuum; ut, ope misericórdiæ tuæ adjútus, Ecclésiæ tuæ sanctæ incólumis repræsentári mereátur. Per Christum Dóminum nostrum [Oh Dios, singular amparo en la debilidad humana: muestra la virtud de tu auxilio sobre tu siervo enfermo, para que, socorrido por la obra de tu misericordia, merezca volver a presentarse incólume a tu santa Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor]. Amén. (Misal Romano tradicional, Misa votiva por un enfermo, Oración colecta).
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miércoles, 27 de mayo de 2020
OREMOS POR NUESTROS SACERDOTES
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domingo, 24 de mayo de 2020
RESPUESTA CATÓLICA A LA MALDAD IMPERANTE
«¿Cuál debe ser nuestra actitud ante ese desbordamiento de impiedad, de odio a Dios y de desprecio por lo más sagrado que el ser humano puede tener?
- Vengar el honor de Dios por medio de una vida cristiana más intensa,
- Reparar los pecados de los impíos por medio de una vida de penitencia,
- Trabajar con todas nuestras fuerzas para instaurar el reino de Nuestro Señor Jesucristo en la sociedad civil y familiar, y evitar que tales males caigan sobre nosotros y nuestros hogares».
Mons. MARCEL LEFEBVRE, Carta Pastoral, 24 de febrero de 1949.
martes, 21 de abril de 2020
NOVENA A SANTA CATALINA DE SIENA
Novena celebrada por las monjas del convento de Santa Catalina de Siena en Palma de Mallorca, y publicada a instancias de un devoto por la imprenta de Salvador Savall en 1823. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta litúrgica el 30 de Abril, y en la de sus Sagrados Estigmas (1 de Abril).
ADVERTENCIA
Las almas que hoy son llamadas, y desean ser escogidas, noten las siguientes cuartillas del Obispo y Apóstol de Ginebra San Francisco de Sales (Práctica del Amor de Dios, libro XII, cap. XIII):
INTRODUCCIÓN (del autor original)
El venerable Padre Maestro Fray Luis de Granada (que tan altamente sintió, como profundo, claro, pío y elocuente escribió del amor de Dios) dice en el sermón tercero de la Seráfica Virgen Santa Catalina de Siena que: después del misterio de la Encarnación, y los que con él se eslabonan, en ninguna de las obras de Dios, que había visto, resplandecen las finezas del Divino Amor como en esta Virgen Seráfica y portento de las divinas gracias. De tan venerable y autorizado sentir, bien podemos inferir que así como por este misterio (que por ser todo obra de amor, se atribuye al Espíritu Santo, dador de los divinos dones) el Sumo Bien se comunicó a la humana naturaleza, hasta lo sumo de lo posible; así también pueden confiar las almas, que por medio de esta tan favorecida Esposa alcanzarán aquel fuego del Amor Divino que dijo el Verbo Humanado quería encender en la tierra, y con él aquellos consuelos y gracias que a más gloria del Señor convengan.
Todo humano desconsuelo halló el consuelo oportuno en esta prodigiosa Santa con portentosos milagros: pobres, afligidos, enfermos, bandos, sediciones, cismas, endemoniados y pecadores del todo desesperados; y como el Sumo Pontífice Pío II dice: Ninguno llegó a su presencia, que no volviese mejorado (Bula de Canonización). Pero sobre todas las gracias, de que es común Abogada, tiene la más importante, y en que la singularizó el Señor, que es alcanzar Bula de perdón y plenaria Indulgencia, con perfecta contrición de las culpas.
De esto hizo demostración la Santa (sobre las innumerables y milagrosas conversiones que en su vida se leen) en el caso que sucedió con su padre espiritual, designado por la Virgen Santísima, el Beato Raimundo de Capúa, general que fue de la sagrada Orden de Predicadores. Quiso este venerable Padre y discreto director asegurarse del espíritu que gobernaba aquella tan prodigiosa alma y su nueva hija. Para esto le pidió que le alcanzase del Señor una Bula de contrición y perdón general de sus culpas: y de repente, cuando mennos lo pensaba, estando un poco desganado, y presente la Santa, le vino tal conocimiento de la Bondad suma, y tan claro de la gravedad de la ofensa de todas sus más leves culpas, y la pena merecida por ellas, que reventando los ojos en torrentes de lágrimas, nadando en sollozos, gemidos y suspiros del mar amargo de contrición su encendido corazón, pensó le hubiera reventado el pecho, pero serenóse aquel mar y diluvio y las zozobras de sus dudas, la cándida paloma, mostrándole tan evidentes señales de la divina clemencia y diciéndole: Ea, Padre, acabad de leer toda la Bula. Acordaos de los dones del Señor, y proseguid en serle agradecido (Fray Lorenzo Gisbert y Capsir OP, Vida de Santa Catalina de Siena, libro I, cap. XVII).
Para conseguir esta, y las demás antedichas gracias, se hace la siguiente Novena por los nueve grados del Amor Divino que escribió el dulce Padre San Bernardo, y explicó largamente el Angélico Maestro Santo Tomás de Aquino, enseñando cómo por estos nueve suben las almas al último grado, que es de los Bienaventurados en la Gloria.
Las almas que hoy son llamadas, y desean ser escogidas, noten las siguientes cuartillas del Obispo y Apóstol de Ginebra San Francisco de Sales (Práctica del Amor de Dios, libro XII, cap. XIII):
Mortal, elegir conviene
En esta vida inferior,
O bien el eterno Amor,
O bien la muerte perenne.
Mira a qué parte se inclina
Más segura tu remedio,
Pues no te ha dejado medio
La disposición Divina.
INTRODUCCIÓN (del autor original)
El venerable Padre Maestro Fray Luis de Granada (que tan altamente sintió, como profundo, claro, pío y elocuente escribió del amor de Dios) dice en el sermón tercero de la Seráfica Virgen Santa Catalina de Siena que: después del misterio de la Encarnación, y los que con él se eslabonan, en ninguna de las obras de Dios, que había visto, resplandecen las finezas del Divino Amor como en esta Virgen Seráfica y portento de las divinas gracias. De tan venerable y autorizado sentir, bien podemos inferir que así como por este misterio (que por ser todo obra de amor, se atribuye al Espíritu Santo, dador de los divinos dones) el Sumo Bien se comunicó a la humana naturaleza, hasta lo sumo de lo posible; así también pueden confiar las almas, que por medio de esta tan favorecida Esposa alcanzarán aquel fuego del Amor Divino que dijo el Verbo Humanado quería encender en la tierra, y con él aquellos consuelos y gracias que a más gloria del Señor convengan.
Todo humano desconsuelo halló el consuelo oportuno en esta prodigiosa Santa con portentosos milagros: pobres, afligidos, enfermos, bandos, sediciones, cismas, endemoniados y pecadores del todo desesperados; y como el Sumo Pontífice Pío II dice: Ninguno llegó a su presencia, que no volviese mejorado (Bula de Canonización). Pero sobre todas las gracias, de que es común Abogada, tiene la más importante, y en que la singularizó el Señor, que es alcanzar Bula de perdón y plenaria Indulgencia, con perfecta contrición de las culpas.
De esto hizo demostración la Santa (sobre las innumerables y milagrosas conversiones que en su vida se leen) en el caso que sucedió con su padre espiritual, designado por la Virgen Santísima, el Beato Raimundo de Capúa, general que fue de la sagrada Orden de Predicadores. Quiso este venerable Padre y discreto director asegurarse del espíritu que gobernaba aquella tan prodigiosa alma y su nueva hija. Para esto le pidió que le alcanzase del Señor una Bula de contrición y perdón general de sus culpas: y de repente, cuando mennos lo pensaba, estando un poco desganado, y presente la Santa, le vino tal conocimiento de la Bondad suma, y tan claro de la gravedad de la ofensa de todas sus más leves culpas, y la pena merecida por ellas, que reventando los ojos en torrentes de lágrimas, nadando en sollozos, gemidos y suspiros del mar amargo de contrición su encendido corazón, pensó le hubiera reventado el pecho, pero serenóse aquel mar y diluvio y las zozobras de sus dudas, la cándida paloma, mostrándole tan evidentes señales de la divina clemencia y diciéndole: Ea, Padre, acabad de leer toda la Bula. Acordaos de los dones del Señor, y proseguid en serle agradecido (Fray Lorenzo Gisbert y Capsir OP, Vida de Santa Catalina de Siena, libro I, cap. XVII).
Para conseguir esta, y las demás antedichas gracias, se hace la siguiente Novena por los nueve grados del Amor Divino que escribió el dulce Padre San Bernardo, y explicó largamente el Angélico Maestro Santo Tomás de Aquino, enseñando cómo por estos nueve suben las almas al último grado, que es de los Bienaventurados en la Gloria.
SAGRADA NOVENA A LA SERÁFICA MADRE Y CÁNDIDA VIRGEN SANTA CATALINA DE SIENA, PARA CONSEGUIR EL PERDÓN DE LAS CULPAS, CONSUELOS DEL DIVINO ESPÍRITU, Y POR SUS GRADOS EL ETERNO AMOR DEL SEÑOR
Para que la práctica de este santo ejercicio sea con el fruto espiritual que se desea, podrá prepararse el que hiciere la Novena confesando y comulgando en el primer día; y si no pudiere, procurará purificarse con un fervoroso acto de contrición: empleándose en cada uno de los días en imitar alguna de las muchas virtudes de la Santa, y poniendo especial cuidado en la mortificación de los sentidos, y puesto de rodillas delante de su Altar o Imagen, levantará el corazón a Dios y, ofreciéndole con encendido afecto todas sus obras, se persignará con la señal de la Cruz, y dirá la oración siguiente:
Hoy la devoción más fina
Consagra, a tus pies postrada,
Esta Novena Sagrada,
Seráfica Catalina.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh inmensa piedad! ¡Oh inmutable caridad! que, para librarme de la vil servidumbre del pecado, obligado del inextinguible fuego de vuestro amor, entregasteis a la muerte vuestro Unigénito Hijo, cuyas dulcísimas entrañas no solo le inclinaron a hacerse hombre de la Virgen María, sino que sediento de mi bien, abrazó la muerte de Cruz, derramando el infinito tesoro de su Sangre, para que yo viviera. Ruego a vuestra Majestad Divina, que reconocido de mi pasada ingratitud, sepa apreciar en adelante, asistido de Vos, este imponderable beneficio, huyendo del errado camino en que me ha puesto en desorden de mis apetitos, para que empleando en Vos (único bien mío) todas mis potencias, pase de esclavo de mis vicios, por medio de una verdadera contrición, a merecer el dulcísimo y apacible título de hijo vuestro, empleando el resto de mis días, y en especial este rato, a mayor honra y gloria vuestra; y para que mis culpas no impidan tan dichoso fin, digo, Señor, de lo más íntimo de mi corazón, que me pesa de haber ofendido a una Suma Bondad tan digna de ser amada; y propongo, ayudado de vuestra gracia, de enmendarme, con muy firme esperanza, de que me perdonareis por los méritos de vuestro Hijo, y Redentor mío. Amén.
DÍA PRIMERO - 21 DE ABRIL
Pues del Divino amor llena
Despedís ardiente llama,
Socorred al que a vos clama,
Astro brillante de Siena.
ORACIÓN
¡Oh Amante Catalina! Espejo del Divino amor, que ejercitada en el primer grado de vuestro ardiente fuego, enfermasteis provechosamente; y herida desde niña de enfermedad tan dichosa, principio de la eterna salud, la alcanzasteis a tanto número de almas: logre yo por vuestra intercesión esta gracia, por la que debisteis a vuestro Esposo Jesús, cuando en forma visible de Pontífice, asistido de los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan Evangelista, se os manifestó en vuestra pueril edad, dándoos su bendición; desde cuyo instante aborrecisteis todo gusto sensible, y aun el comer os era tormento de muerte, pasando muchos años milagrosamente con zumo de yerbas amargas, y los ocho últimos de vuestra vida, sin ningún material alimento. Ruegoos, Madre mía amantísima, que os imite yo de tal suerte, que los aplausos y placeres del mundo causen en mí tal tedio, que sus gustos me sean disgustos, y lo dulce amargo, hasta que negado a mí mismo, alcance que el amor Divino me sea desamor de mi amor propio, y rendido éste consiga tan dichosa muerte. Amén.
Ahora se rezarán tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri, en reverencia de la Santísima Trinidad por las tres gracias que concedió a nuestra Santa: de Virgen, Mártir de amor, y nueva Apóstol. Después cada cual, avivando la fe, con las palabras que le diere su propio afecto, pedirá interiormente la gracia espiritual o consuelo que necesita, y se dirá la oración siguiente:
Con humildes oraciones
Piden a tu protección
Saetas de contrición
Todos nuestros corazones.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Amabilísima Esposa de Jesús,
escogida por la Virgen Madre; azucena de virginal pureza, elegida del
Eterno Padre para maestra de las almas y espejo de sabiduría, mártir de
amor, ejemplo de penitencia, y rosa de caridad, encendida con el fuego
del Espíritu Santo; pues priváis tanto en la vista de la Divina Esencia,
por lo que de ella fuisteis algún tiempo privada por la salud de las
almas, y sabéis la necesidad en que ahora clama y suspira mi corazón;
aplicad vuestra poderosa intercesión, para que el Señor me conceda
aquella Bula, que sabéis de perfecta contrición y plenaria Indulgencia
de mis culpas, más y más puro amor, y la gracia que os pido en esta
Novena, si conviene para su mayor gloria, y si no, encaminad mi
petición para lo que más de mi le agrade, y que eternamente le ame.
Amén.
GOZOS
Pues al Cielo arrebatada
Fuisteis por bondad Divina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Con bendición de dulzura
El Señor os visitó
Cuando en trono se os mostró
Visible con gran ternura,
De su belleza prendada
Fuisteis amante muy fina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
En vuestra niñez mostrasteis
Señas de gran santidad;
Pues pureza y castidad
A los siete años votasteis:
Admiración ha causado
Vuestra virtud peregrina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Con un fervor nunca visto
Hábito Guzmán tomasteis,
Y con gran dicha lograsteis
Ser desposada con Cristo;
Con luz de gloria colmada
El Cielo a vos se avecina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Para obligar la clemencia
De Dios con los pecadores,
Usasteis con vos rigores
De áspera y cruel penitencia;
Cual Domingo triplicada
Tomabais la disciplina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
De materia corrompida
Del cáncer de una mujer,
La caridad supo hacer
La más gustosa bebida,
Así del asco triunfasteis,
Agigantada Heroína:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
A Jesús amor tuvisteis
De tan alta elevación,
Que os arrancó el corazón
Y el suyo de él recibisteis;
Como a esposa muy amada
A su costado os reclina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
En vos con rayos violentos
Sus llagas Cristo imprimió
Con que vuestra alma sintió
De la pasión los tormentos;
Sin vida hubierais quedado,
A no obrar mano divina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Vuestra gran fe al Sacramento
Con tal devoción invoca,
Que en fin se os vino a la boca
Por el aire con portento;
Cristo mismo, cosa rara
A comulgaros se inclina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Mil efectos percibisteis
De este pan angelical,
Pues sin manjar corporal
En muchos años vivisteis;
Era la mesa sagrada
De favores oficina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
A la Iglesia en dulce unión
Los Florentinos trajisteis,
Y en toda Roma tuvisteis
Una grande estimación;
A Florencia por Legada
El Pontífice os destina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Al Papa, y los Cardenales
En público predicasteis,
Y los más doctos pasmasteis
En coloquios Celestiales;
Por infusa, y encumbrada
Aclaman vuestra doctrina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Fuisteis luz de pecadores;
Pues los que con vos trataban,
Luego en buenos se trocaban,
Y los buenos en mejores;
Por esto habéis merecido
El renombre de Divina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Es premio tan excelente,
El que en el Cielo gozáis,
Que los prodigios, que obráis,
Lo publican claramente;
Del devoto que os invoca,
Sois eficaz medicina:
Sed siempre nuestra Abogada,
Virgen Santa Catalina.
Antífona: Dénos la bienaventurada virgen Santa Catalina gozar la verdadera luz de Cristo, e irnos a los coros celestiales.
ORACIÓN
Oh Dios, que le diste a la bienaventurada Santa Catalina, decorada con especial privilegio de virginidad y paciencia para vencer los ataques de los espíritus malignos y permanecer imperturbados en tu amor; concédenos te suplicamos, que por su imitación pisemos la iniquidad del mundo, y superando todas las insidias de los enemigos, podamos llegar seguros a tu gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DÍA SEGUNDO - 22 DE ABRIL
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Del Altar el pan Sagrado vuela,
Y a Vos se encamina,
Como a morada Divina
De Jesús Sacramentado.
ORACIÓN
¡Oh Serafín del Divino trono! Que elevada en el segundo grado de vuestra ardiente llama sin parar volabais en su presencia hasta transformarnos en el Verbo Humanado, y teniendo en Vos sus delicias, se os comunicó por sus Divinas manos en varias ocasiones, para que le recibieseis Sacramentado; volando otras veces de las de los Sacerdotes la Sacrosanta Hostia para entrar en vuestro pecho, que sediento le buscaba: alcanzad a mi alma, que por vuestra poderosa intercesión incesantemente arda en intensos y vivos deseos que me hagan buscar nuevos empleos del Divino agrado; no se me pase, como hasta aquí, mi vida en inconstancias y deseos generales, ni detenga mi afecto fuera de Dios ninguna criatura; sí que elija constante el vivir de asiento en su Divino amor, recogiéndome a una vida en que de continuo le ame y siga sus santas inspiraciones, sin cesar hasta la muerte. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
DÍA TERCERO - 23 DE ABRIL
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Cuando Dios por altos fines;
Os regaló a su costado,
Oh, ¡cuanta envidia habéis dado
A todos los serafines!
ORACIÓN
¡Oh abismo de paciencia! ¡Oh fragante y encendida rosa de caridad! ¡Oh penitente azucena! Pues obrando de continuo sin deteneros corríais tan amante por el tercer grado de vuestro amoroso incendio, que cuidadosa solo de la honra Divina, despreciando la vuestra, sufristeis constante el público castigo que os dieron por la falsa acusación que contra vuestra virginal pureza produjo aquella mujer tan beneficiada de Vos en la cura del cáncer que tenía en el pecho, tolerando con humildad la infamia sin desmentirla; cuyo sufrimiento os grangeó las dos coronas que os presentó vuestro Esposo, una de oro y otra de espinas, para que eligiéseis, y escogisteis la de espinas para padecerlas, permitiendo por esto que la misma acusadora os viese después transformada en glorias, y que confesando su culpa, quedase sana de cuerpo y alma; y sin entibiarse vuestra caridad, proseguisteis en servirla con más intenso fervor, de suerte que para vencer el hastío y vómito que os ocasionaba el demonio por medio de la hediondez de la llaga, triunfasteis de él, bebiendo una grande porción de la misma pestilente podre; por lo cual os recreó Jesús en la Llaga de su costado: Alcanzadme del Señor, Patrona y Señora mía, por este tan gran favor, una fervorosa caridad, que destierre la debilidad de mis propósitos y ejercicios de virtudes, usando con mis prójimos por puro amor de mi Dios. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Sintiendo de alta oración cuerpo,
Y alma los ardores,
Padecisteis los dolores
De la sagrada Pasión
ORACIÓN
¡Oh fuego, y abismo de caridad! ¡Oh viva Hostia de la pasión de vuestro Esposo! ¡Oh Catalina en el padecer Divina! Pues reconcentrada ya en el cuarto grado del sagrado volcán de vuestro amor, admitisteis con sufrimiento invencible las penas y trabajos imponderables de enfermedades, calumnias, infamias y persecuciones de criaturas y demonios; padeciendo también con el más acerbo dolor de vuestro cuerpo y alma, todas las penas y dolores de la Pasión del Salvador, deseando ser una con Él; pues todas las sentisteis juntas, y en particular aquella tan atroz que sufrió cuando al estirarle en la Cruz la mano derecha, para que llegase al barreno, haciendo hincapié en el doloroso cuerpo, le descoyuntaron los más sensibles Divinos huesos que amparan el corazón; pues experimentó el vuestro este cruel estrago, dulcísima abogada mía, y os hizo el Señor la gracia de tener por la mayor dicha el pasar la vida infatigable en continuas penas, recreándoos en el inmenso mar de ellas con indecible sed y hambre de padecerlas; conseguidme de mi Dios que sufra alegre, paciente y humilde las que tuviere, a mayor agrado suyo. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Fuiste al cielo arrebatada,
Y eje la Divina Esencia
Bebiste por experiencia
La ciencia más encumbrada
ORACIÓN
¡Oh Catalina, abrasada del amor divino! Que apeteciendo incesantemente a vuestro Dios en el quinto grado del ardor que deshacía vuestro pecho, padecisteis de nuevo los dolores de la Pasión del Señor; y dividiendo los ímpetus de su incendio vuestro corazón en dos partes, quedasteis muerta cuatro horas, en que vuestra alma (cual la de otro Pablo al tercer Cielo) fue arrebatada a la Divina Esencia, viendo y gozando aquel gozo de la Gloria en que se anegan los Bienaventurados, y sintiendo las indecibles penas de los del Purgatorio, y también los eternos tormentos que padecen sin fin en el Infierno los que en esta vida no pusieron fin a sus gustos abrazando la penitencia; de cuyo rapto, volviendo por disposición Divina a animar nuestro cuerpo para el alto empleo de la predicación y conversión del mundo, quedasteis graduada y ordenada entre los Ángeles: Suplicoos, Serafín humano, que pues resucitasteis volviendo a esta vida mortal para bien de las almas, alcances a este miserable devoto vuestro una penetrante saeta de vuestro amor, para que muriendo del todo a mis inclinaciones, aspire impaciente a ver y amar al Sumo Bien para siempre. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
DÍA SEXTO - 26 DE ABRIL
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Con milagro nunca visto,
Robando los corazones
Desterrasteis sediciones
Contra el Vicario de Cristo.
ORACIÓN
¡Oh portento de la gracia! ¡Oh Catalina, milagro de vuestro sexo en el ministerio Apostólico! Pues corriendo velozmente en el servicio de Dios, y en su alcance, os remontasteis al sexto grado del amor de vuestro Esposo, y por su Divino precepto, sedienta del Martirio, fuisteis, ya como Embajadora de Florencia a la Corte del Papa, y ya como legada suya a sosegar las sediciones y rebelión de aquella Ciudad y más de sesenta Pueblos contra el Vicario de Cristo; alcanzando victoria contra el Infierno, y que volviese la Silla a Roma apagando también el cisma de la Iglesia; y siendo asombro de sabiduría, predicasteis varias veces delante del Papa y su Sagrado Colegio, venerándoos como nuevo Apóstol, cuyo alto empleo desempeñasteis con tanto fervor, que fueron innumerables las conversiones debidas a la eficacia de vuestras palabras, sin que bastasen los muchos Confesores que os seguían (y tres de ellos con autoridad Pontificia para absolver de casos reservados) a confesar los que convertía vuestra doctrina, y pues ninguno llegó a vuestra presencia que no volviese mejorado: alcanzadme, amada Protectora mía, que dando yo de mano a todo lo mundano, despierte de mi flojedad, y corra veloz por el camino de la perfección, hasta gozarme en el Eterno Bien. Amén
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
DÍA SÉPTIMO - 27 DE ABRIL
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Sin culpas tu compunción
Fue asombro de penitencia:
Sin estudio hallaste ciencia,
Y amaste sin corazón.
ORACIÓN
¡Oh prodigio de santidad! ¡Oh mujer verdaderamente fuerte de espíritu magnánimo! Que desviando de la parte racional toda especie de temor pusilánime, emprendisteis con santa audacia las más arduas dificultades, y aprehendiendo a Dios en el séptimo grado de vuestro abrasado exceso, como liberal, amante, poderoso y fuerte, deshecha en vehementes ansias pedíais, como David, que criase en vos un corazón limpio y nuevo, y que renovase en vuestras entrañas un espíritu recto, y mostrándoseos amante abrió vuestro costado, y os sacó y llevó el corazón, viviendo sin él milagrosamente algunos días, hasta que apareciéndoseos después con otro, que traía en la mano, todo rubicundo y encendido, abriéndoos segunda vez el costado os le puso y cerró la herida, dejando por señal aquella cicatriz que después vieron algunas devotas mujeres vuestras compañeras: Por este raro favor os suplico, Virgen Santa, que pues aquel Divino corazón encendió en vuestro pecho tal hoguera, que hacía volar por el aire a su centro vuestro virginal cuerpo, logre yo por vuestra intercesión una centella que consuma todas mis tibiezas, hasta que viva crucificado con Cristo. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
Por despreciar los placeres,
Con que engaña el inundo vano,
Dios de Esposo os dio la mano,
¡Oh ejemplo de las mujeres!
ORACIÓN
!Oh Esposa dulcísima de Jesús! Que enlazada ya en el estrecho abrazo y nudo indisoluble de vuestro dulce Esposo en el octavo grado de vuestra sagrada hoguera, aquel Jueves de Carnestolendas, en que el mundo ciego corre sin riendas a las disoluciones y ofensas divinas, encerrada en vuestro retiro contemplábais a Cristo pendiente en la Cruz de tres clavos en los más dolorosos nervios de sus Sagrados pies y manos, y sintiendo en dulces coloquios la ingratitud de los hombres a tan excesivo amor, se os apareció lleno de gala, acompañado de la Virgen Madre, el gran Patriarca Santo Domingo, San Pablo y San Juan Evangelista con el Rey David, y convirtiendo en hermoso Cielo aquella humilde Celdita se celebró el más solemne y Divino desposorio, y dándoos Jesús la mano de Esposo, la juntó con la vuestra la Santísima Virgen, dejándoos por arras de tan místico Divino matrimonio aquel misterioso anillo que todavía se ve en vuestro dedo con cuatro perlas y un diamante, para mostrar, que la voluntad, el corazón, y bienes del Esposo, todo es vuestro: Pues sois tan absoluta y singular Esposa del Señor, haced que yo obre con tal pureza de intención y firmeza de diamante en la que ofrezco, que merezca morir a mi sensualidad, para unirme a mi Dios en estrecho lazo de amor. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
Por la señal...
Oración “¡Oh inmensa piedad!”.
A las llagas del amado
Águila veloz volasteis,
Y en vos impresas quedasteis
Hecha un Serafín llagado.
ORACIÓN
¡Oh admirable Catalina! ¡Oh triunfante encendida mártir de amor! Que ardiendo suave y dulcemente en la Divina voracidad del noveno grado, como ascua del mismo amor transformada, gozabais lo que amabais, y amabais lo que gozabais; y enardecida en la contemplación de las cinco fuentes de las Llagas de Jesús (en cuyos dulces sagrados manantiales bebisteis repetidas veces), viendo entrar vuestro corazón por la del costado, se abrasó vuestra alma tan vivamente en la consideración de vuestro Esposo llagado y crucificado, y en el cuchillo de dolor que traspasó la bendita alma de su dulcísima Madre al pie de la Cruz, que fue vuestro cuerpo elevado casi hasta el techo de la Iglesia de Santa Cristina en Pisa, en donde en esta ocasión orábais, apareciéndoseos Jesús Crucificado para sellar en lo exterior lo que el interior padecía, os arrojó de sus Llagas cinco arroyos de su Divina Sangre, con que quedasteis llagada de pies y manos y costado, mudando el color sanguíneo en encendido oro; para que sintiendo el dolor para quitar mil vidas, no las viese el mundo, como así lo pedisteis. Alcanzadme, Divino Fénix, de aquel fuego Seráfico en que ardíais, un destello que consuma mis apegos y tibiezas, y eleve mi alma a la feliz región de la Bienaventuranza eterna. Amén.
Rezar tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri; y pedir la gracia espiritual o consuelo que necesita. La oración “Amabilísima Esposa de Jesús,...” y los Gozos se rezarán todos los días.
jueves, 16 de abril de 2020
NOVENA EN HONOR A SAN MARCOS EVANGELISTA
Novena dispuesta por un devoto del Santo Evangelista, con las debidas licencias.
NOVENA A SAN MARCOS EVANGELISTA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor Dios omnipotente,
Creador de todas cosas,
consuelo de aquellos que,
arrepentidos de sus pecados,
cruzan el tempestuoso mar de la existencia.
Arca preciosísima que encierra para los buenos,
tesoros de amor y bienaventuranza,
a ti vuelve mi alma en este instante feliz
que consagro a dar principio a la santa novena,
en honor de tu amado evangelista San Marcos,
suplicándote,
que por méritos de la pasión y muerte
de Aquel en que tienen todas tus complacencias
y por los del gloriosísimo San Marcos,
que logró la dicha de ser intérprete y confidente
del Príncipe de los Apóstoles,
me haga saborear el fruto que aspiro a conseguir
por medio de este piadoso ejercicio,
si fuere de vuestro agrado;
así como el perdón de mis culpas
y una vida consagrada
a tus preceptos en este mundo,
a fin de poder recrearme,
después de mi muerte,
entre los resplandores de la Celestial Jerusalén.
Amén.
Se dice tres veces la siguiente oración: «Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la practican».
DÍA PRIMERO – 16 DE ABRIL
ORACIÓN
San Marcos, celoso de las verdades Evangélicas: tú que en la Ciudad Eterna luchaste sin descanso por secundar los esfuerzos de tu digno maestro, el apóstol San Pedro, para asegurar el reino de Dios en las conciencias; tú que de pueblo en pueblo fuiste amoroso y elocuente llevando la Palabra Sagrada como luz, a cuyos fulgores no quedaba en las almas ni la más remota sombra de la noche del paganismo; vuelve hacia mí tu protectora ayuda y recibe mis súplicas para que, por los triunfos de la Cruz y las lágrimas que nuestra Reina y Señora derramó en la calle de la amargura, sea presentada mi petición ante la divina Majestad cuyas grandezas anhelo alabar, por los siglos de los siglos. Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
ORACIÓN FINAL
¡Oh bendito San Marcos!,
cultivador eximio de la fe de Nuestro Señor Jesucristo,
terror de los impíos y consuelo eficaz
de los que oyen tu palabra con fervor cristiano:
por las conquistas de tu divina predicación,
con la cual abristeis las puertas del Cielo
a innumerables espíritus,
antes reunidos en las tinieblas de la infidelidad,
y por tus sagrados júbilos
cuando terminaste los excelsos relatos
de la redención del género humano,
llena de paz mi corazón
y guía siempre mis pasos,
por los senderos de la virtud,
siendo mi intercesor ante el trono del Altísimo,
para que este novenario me alcance la satisfacción
de todas mis necesidades materiales y espirituales,
y muy particularmente,
la perseverancia en el bien,
hasta disfrutar la salvación eterna.
Amén.
Se rezan tres Credos diciendo la antífona siguiente: «Vuestro siervo soy, Señor: dadme entendimiento para conocer lo que queráis que haga, y para practicarlo, porque ya es tiempo de acreditar mi rendimiento más con obras que con palabras».
GOZOS
Pues Cronista sagrado
Y Mártir sois del Señor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
De San Pedro la doctrina
Fiel discípulo aprendiste
Y el Evangelio escribiste
Por revelación divina,
Y siendo tan ilustrado
Fuiste grande predicador:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Inspirado por el Cielo,
Descubriste la pasión
Y toda la luz y consuelo
Tu santo Evangelio dio,
Haz que mi ser no persista
Del pecado en el horror.
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Para alumbrar a la gente
De Egipto que se perdía,
Vuestro Maestro os envía
Como sol resplandeciente;
Y habiéndoles enseñado
Dejan al punto su error:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Vuestra doctrina sagrada
Cirene y Alejandría
Vieron con gran alegría
Que es del Cielo bajada;
Como a tal han abrazado
Adorando al Salvador:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Viviendo Pedro en el mundo
Con amor le consagraste
Un templo que fabricaste
Que de fieles fue el segundo
El que viste alabado
De tal príncipe en honor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Vuestra vida más que humana
Sin palabras convertía,
Y a los hombres persuadía
Dejasen la gloria vana:
Y muchos con tal dechado
Vivían con tal fervor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
De tus méritos el Cielo
Publicaba la virtud
Dando por ellos salud,
Felicidad y consuelo,
De que Luzbel admirado
Temía vuestro valor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
El vano culto acababa,
Los dioses desvanecían
Sus méritos, pues veían
Que vuestra luz lo causaba;
En el templo más sagrado
Os premiaron con fervor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Por las calles arrastrando
Las piedras ensangrentaste,
Y a las cárceles llegaste
Con espíritu exhalado:
Mas fuiste allí consolado
Del Ángel y del Señor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Muerto con gran tiranía
Te comienzan a quemar,
Y los cielos a tirar
Rayos de divina ira
Hasta verles castigados
Con gran matanza y rigor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
La devoción de la gente
Va creciendo cada día,
Y mejorando la capilla
Os veneran humildemente,
Y como fiel abogado
Invocan vuestro favor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Todos los agricultores
Te piden con devoción
Que liberes a los campos
De toda calamidad.
Aparta de nuestras mentes
El pecado y la maldad.
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Con vuestro amparo la medra
El agricultor se ha prometido,
Y espera ser defendido
De rayos, langosta y piedra;
Con esta fe os han tomado
Por su padre y protector:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
Pues Cronista sagrado
Y Mártir sois del Señor:
Sednos, Marcos, defensor
De todo mal y pecado.
℣. Ruega por nosotros, San Marcos Evangelista.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
¡Oh Dios!, que elevasteis a tu Santo Evangelista San Marcos por la gracia de la predicación del sacratísimo Evangelio, concedednos que nos aproveche siempre de vuestra salvadora doctrina, y seamos protegidos por su poderosa intercesión. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 17 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Afortunado San Marcos, que tuviste la dicha de encontrarte
entre los primeros que convirtió a la fe de Cristo
el apóstol San Pedro,
para ser ardiente defensor
de la doctrina sublime del Calvario,
por los recuerdos de aquella cruenta escena,
tan gloriosamente descrita por ti en el Evangelio,
inflama mi corazón con el fuego del amor
a Nuestro Divino Redentor,
y a su afligida Madre Nuestra Señora de los Dolores,
a fin de que sea dado sobrellevar
con cristiana paciencia las penalidades de la vida,
referir todas mis acciones
al mayor brillo de la Majestad de Dios
y cantar sus alabanzas,
aun en medio de los mayores pesares, para merecer hacerlo un día más cerca
de los Coros Evangélicos.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA TERCERO – 18 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dignísimo San Marcos,
Apóstol incansable de las verdades celestiales,
escogido del Eterno para extender su santo reino
sobre la faz del universo:
por el milagro que al entrar a Alejandría realizasteis,
cicatrizando instantáneamente,
mediante la señal de la Cruz,
la herida que recibió el zapatero Aniano de Alejandría,
al coser una de sus sandalias,
para hacerlo primer cristiano fervoroso
y después obispo de aquella ciudad; sana también las heridas que en mi alma
ha dejado el pecado,
llevándome entre las borrascas
del océano del mundo
al puerto de la Bienaventuranza.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA CUARTO – 19 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Santo Evangelista!,
mártir sublime
que por confesar sin respeto humano
la augusta fe del Salvador,
sufriste con una soga al cuello ser arrastrado,
por entre los más horribles peñascos,
a las orillas del mar,
préstame las fuerzas necesarias
para padecer por mi buen Dios
las iras y persecuciones de los perversos
dándole gracias por todas las pruebas sufridas
en este valle de lágrimas,
e interponiendo los méritos
de la copiosa sangre que derramaste
para fecundar los campos de la piedad,
y pide a Nuestro Señor
lo que más convenga a mi salvación.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA QUINTO – 20 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Benignísimo San Marcos, delicia del Eterno,
alegría de la Santísima Virgen,
encanto de los ángeles
y regocijo de los justos,
tú que comprendiste
al abrir los ojos a la luz del Evangelio
todos los horrores de las tinieblas del paganismo;
tú que fuiste el faro de las almas
en el mar tempestuoso de la maldad,
ilumíname a toda hora
para que pueda huir de las sombras del pecado
que tan acechante me persigue
y guiado por tu palabra,
salve los malignos peligros
que se oponen constantemente
al bien de las almas;
alcanzadme la sin igual recompensa
de llegar rodeada de claridades,
a las riberas de la gloria.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA SEXTO – 21 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Después de arrastrado cruelmente
por los lugares más escabrosos,
fuiste ¡oh envidiable Evangelista San Marcos!,
encerrado en un oscuro calabozo,
donde el Señor te concedió la gracia singular
de ser confortado por sus ángeles,
y de visitarte el mismo Jesucristo
para ofrecerte consuelos
y llamarte al Reino Celestial.
Vuelve desde allá tus ojos hacia mí,
que gimo en el degradante calabozo de mis culpas,
y por tu confianza en la misericordia divina,
confórtame con el néctar de su santidad
y alcánzame la dicha de cantar,
ahora y siempre,
las alabanzas al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA SÉPTIMO – 22 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Horrorizado con mi maldad
con la cual ofendo constantemente a mi Dios,
vengo a postrarme ante ti,
gloriosísimo San Marcos,
para que laves mi corazón
en la fuente del Evangelio,
a fin de que mis súplicas sean dignas
de ser llevadas a la presencia del Señor.
No desoigas mis ruegos,
¡oh Santo Evangelista!,
mira que es débil mi ser
en la lucha contra las tentaciones,
y necesito tu poderosa ayuda,
para vencer el espíritu del mal,
que me rodea por todas partes,
interponiéndose en mis caminos;
en ti espero, en ti confío,
seguro de que tu protección será mi guía
para salvar sumiso y arrepentido,
los linderos de la vida
y llegar triunfante a las regiones del Empíreo.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA OCTAVO – 23 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
San Marcos,
defensa formidable de la Religión del Gólgota,
fuente inagotable de caridad para saciar la sed
de los que ansían beber
el agua de la eterna salud;
con la fortaleza del león tú venciste a los impíos
que haciéndote padecer los tormentos más atroces,
pretendieron impedir la propagación de la fe,
emprendida por ti
con las armas de tu palabra y tu pluma. Emprende igualmente el rescate de mi alma,
sáciame con aquella agua apetecida
y haz que siempre venza
a los enemigos de Dios y de la Iglesia, para ser acreedor y deleitarme,
por los siglos de los siglos,
con las melodías de la eterna Sión.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
DÍA NOVENO – 24 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh nobilísimo San Marcos!,
que posees el poder celestial
de mover los corazones
inclinándolos hacia lo bueno y justo:
si es para mayor gloria de Nuestro Señor
y salvación de mi alma
lo que te he pedido en este novenario
espero me sea concedido
y libre el espíritu de toda mancha,
valore mi única felicidad en ensalzar a Dios,
de modo que alimentado
con el sagrado pan del Evangelio
nada puedan contra mí las tribulaciones,
y firme en la fe de Jesucristo,
logre el lugar que vivamente deseo
en el seno de los Justos.
Amén.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
San Marcos: pues tu poder fue grande contra el pecado, a tus pies me he postrado con fervor para obtener el perdón tan anhelado. ¡Alabado sea el Santo Evangelista! ¡Alabado sea por todas las naciones! Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Las Oracion y los Gozos se dirán todos los días.
martes, 24 de marzo de 2020
BEATO DIEGO JOSÉ DE CÁDIZ, APÓSTOL Y PATRIOTA
Beato Diego José de Cádiz OFM Cap.
Treinta años de activísima vida misionera no caben en unas páginas. No es posible reducir a tan breve síntesis la labor de este apóstol capuchino, que, siempre a pie, recorrió innumerables veces Andalucía entera en todas direcciones; que se dirigió después a Aranjuez y Madrid, sin dejar de misionar a su paso por los pueblos de la Mancha y de Toledo; que emprendió más tarde un largo viaje desde Roma hasta Barcelona, predicando a la ida por Castilla la Nueva y Aragón, y a la vuelta por todo Levante; que salió, aunque ya enfermo, de Sevilla y, atravesando Extremadura y Portugal, llegó hasta Galicia y Asturias, regresando por León y Salamanca.
Pero hay que recordar, además, que en sus misiones hablaba varias horas al día a muchedumbres de cuarenta y aun de sesenta mil almas (y al aire libre, porque nuestras más gigantescas catedrales eran insuficientes para cobijar a tantos millares de personas, que anhelaban oírle como a un "enviado de Dios"); que tuvo por oyentes de su apostólica palabra, avalada siempre por la santidad de su vida, a los príncipes y cortesanos por un lado y a los humildes campesinos por otro, a los intelectuales y universitarios y a las clases más populares, al clero en todas sus categorías y a los ejércitos de mar y tierra, a los ayuntamientos; y cabildos eclesiásticos y a los simples comerciantes e industriales y aun a los reclusos de las cárceles; que intervino con su consejo personal y con su palabra escrita, bien por dictámenes más o menos públicos, bien por su casi infinita correspondencia epistolar, en los principales asuntos de su época y en la dirección de muchas conciencias; que escribió tal cantidad de sermones, de obras ascéticas y devocionales, que, reunidas, formarían un buen número de volúmenes; que caminaba siempre a pie, con el cuerpo cubierto por áspero cilicio, pero alimentando su alma con varias horas de oración mental al día; y que, si le seguía un cortejo de milagros y de conversiones ruidosas, también supo de otro cortejo doloroso de ingratitudes, de incomprensiones y aun de persecuciones, hasta morir envuelto en un denigrante proceso inquisitorial.
¿Cómo describir, siquiera someramente, tan inmensa labor? La amplitud portentosa de aquella vida, tan extraordinariamente rica de historia y de fecundidad espiritual, durante los últimos treinta años del siglo XVIII, a lo largo y ancho de la geografía peninsular, se resiste a toda síntesis. Sólo de la Virgen Santísima, a la que especialmente veneraba bajo los títulos de Pastora de las almas y de la paz, predicó más de cinco mil sermones. Y seguramente pasaron de veinte mil los que predicó en su vida de misiones, las cuales duraban diez, quince y aun veinte días en cada ciudad.
La misión concreta de su vida y el porqué de su existencia podría resumirse en esta sola frase: fue el enviado de Dios a la España oficial de fines de aquel siglo y el auténtico misionero del pueblo español en el atardecer de nuestro Imperio.
Nuestros intelectuales de entonces y las clases directoras, con el consentimiento y aun con el apoyo de los gobernantes, abrían las puertas del alma española a la revolución que nos venía de allende el Pirineo, disfrazada de "ilustración", de maneras galantes, de teorías realistas. Todo ello producía, arriba, la "pérdida de Dios" en las inteligencias. Luego vendría la "pérdida de Dios" en las costumbres del pueblo. Aquella invasión de ideas sería precursora de la invasión de armas napoleónicas que vendría después.
No todos vieron a dónde iban a parar aquellas tendencias ni cuáles serían sus funestos resultados. Pero fray Diego los vio con intuición penetrante —y mejor diríamos profética—, ya desde sus primeros años de sacerdocio. Por eso escribía: "¡Qué ansias de ser santo, para con la oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia santa! ¡Qué deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los libertinos!... ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo que hasta ahora hemos creído!".
Dios le había escogido para hacerle el nuevo apóstol de España, y su director espiritual se lo inculcaba repetidas veces: "Fray Diego misionero es un legítimo enviado de Dios a España". Y convencido de ello, el santo capuchino se dirige a las clases rectoras y a las masas populares. Entre la España tradicional que se derrumba y la España revolucionaria que pronto va a nacer, él toma sus posiciones, que son: ponerse al servicio de la fe y de la patria y presentar la batalla a la "ilustración". Había que evitar esa "pérdida de Dios" en las inteligencias y fortalecer la austeridad de costumbres en la masa popular. Y cuando vio rechazada su misión por la España oficial (¡cuánta parte tuvieron en ello Floridablanca, Campomanes y Godoy!), se dirigió únicamente al auténtico pueblo español, con el fin de prepararle para los días difíciles que se avecinaban.
En su misión de Aranjuez y Madrid (1783) el Beato se dirigió a la corte. Pero los ministros del rey impidieron solapadamente que la corte oyera la llamada de Dios. Intentó también fray Diego traer al buen camino a la vanidosa María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. Pero, convencido más tarde de que nada podía esperar, sobre todo cuando Godoy llegó a privado insustituible de Palacio, el santo misionero rompió definitivamente con la corte, llegando a escribir, más tarde, con motivo de un viaje de los reyes a Sevilla: "No quiero que los reyes se acuerden de mi".
Para cumplir fielmente su misión, el Beato recibió de Dios carismas extraordinarios, que podríamos recapitular en estos tres epígrafes: comunicaciones místicas que lo sostuvieran en su empresa, don de profecía y multiplicación continua de visibles milagros.
Pero Dios no se lo dio todo hecho. Hay quienes, conociéndole sólo superficialmente, no ven en él más que al misionero del pueblo que predica con celo de apóstol, acentos de profeta y milagros de santo. Pero junto al orador, al santo, al profeta y al apóstol, aparece también a cada momento el hombre. También él siente las acometidas de la tentación carnal; también él se apoca y sufre cuando se le presenta la contradicción; también él experimenta dificultades y desganas para cumplir su misión; y aun sólo "a costa de estudio y de trabajo" -dice él- logra escribir lo que escribe. Y a pesar de todo, nada de "tremendismo" en su predicación, como no fuera en contados momentos, cuando el impulso divino le arrastraba a ello. Y así, mientras otros piden a Dios el remedio de los pueblos por medio de un castigo misericordioso, "yo lo pido -escribe- por medio de una misericordia sin castigo". Y no se olvide que vivió en los peores tiempos del rigorismo. ¿Y cómo no iba ser así, si él fue siempre. como buen franciscano y neto andaluz, santamente humano y alegre, ameno en sus conversaciones y gracioso hasta en los milagros que hacía?
Pero el celo de la gloria de Dios y el bien de las almas le dominaron de suerte, que ello solo explica aquel perfecto dominio de sus debilidades humanas, aquella actividad pasmosa, lo mismo predicando que escribiendo, y aquel idear disparates: como el deseo de no morir, para seguir siempre misionando; o el de misionar entre los bienaventurados del cielo o los condenados del infierno; o el de marcharse a Francia, cuando tuvo noticias de los sucesos de París en 1793, para reducir a buen camino a los libertinos y forajidos de la Revolución Francesa.
Dícese de Napoleón que, desterrado ya en Santa Elena, exclamaba recordando sus victorias y su derrota definitiva: "La desgraciada guerra de España es la que me ha derribado". Pero esta guerra no la vencieron nuestros reyes ni nuestros intelectuales; la venció aquel pueblo que había recibido con sumisión y fidelidad las enseñanzas del "enviado de Dios". Este pueblo, fiel a la misión de fray Diego, no traicionó a su fe ni a su patria; los intelectuales y gobernantes, que habían rechazado esa misión, traicionaron a su patria, porque ya habían traicionado a su fe.
Sólo Dios puede medir y valorar -como sólo Él los puede premiar- los frutos que produjo la constante y difícil, fecunda y apostólica actividad misionera del Beato Diego José de Cádiz. Describiendo él su vocación religiosa decía: "Todo mi afán era ser capuchino, para ser misionero y santo". Y lo fue. Realizó a maravilla este triple ideal. Su vida fue un don que Dios concedió a España a fines del XVIII. Por la gracia de Dios y sus propios méritos, fray Diego fue capuchino, misionero y santo.
SERAFÍN DE AUSEJO, OFM Cap. Año Cristiano, Tomo I, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.
ORACIÓN
Oh Dios, que distinguiste a tu bienaventurado Confesor Diego José con la ciencia de los santos y admirablemente lo dirigiste para la salvación de su nación, concédenos por su intercesión saber lo que es piadoso y recto, para que lleguemos felizmente al reino de tu gloria. Por J. C. N. S. Amén.
jueves, 23 de enero de 2020
SAN JUAN V, PATRIARCA DE ALEJANDRÍA
[El Señor dice:] «Y cualquiera que diere de beber a uno de estos pequeñuelos un vaso de agua fresca solamente por razón de ser discípulo mío, os doy mi palabra que no perderá su recompensa». (San Mateo X, 42).

San Juan el Limosnero
San Juan había nacido de una rica familia. Su padre Epifanio era
gobernador de Chipre, y su madre Monesta era una cristiana devota.
Habiendo enviudado y enterrado a todos sus hijos en Amato de Chipre,
empleó sus rentas en socorrer a los pobres y se ganó el respeto de todos
por su santidad. Su fama hizo que le eligiesen patriarca de Alejandría
hacia el año 608, cuando tenía ya más de cincuenta años. Cuando San Juan
fue electo patriarca, hacía ya varias generaciones que todo Egipto se
hallaba envuelto en acres disputas eclesiásticas, y la ola del
monofisismo iba creciendo. Como escribe el historiador Baynes, «El
lector de la vida de San Juan tiene que tener presente este cuadro. San
Juan tuvo el tino de escoger, como patriarca, el camino de una bondad y
una caridad sin límites para hacer amable la ortodoxia en Egipto». Al
llegar a Alejandría, San Juan ordenó que le hiciesen una lista exacta de
sus "amos". Cuando le preguntaron quiénes eran éstos, el santo
respondió que eran los pobres, porque son los que gozaban en el Cielo de
un poder ilimitado para ayudar a quienes les habían socorrido en la
tierra. El número de los pobres de Alejandría era de 7500. El santo los
tomó a todos bajo su protección. Los decretos del patriarca eran
severos, pero estaban redactados en los términos más humildes. Entre
otras cosas, impuso el uso de pesos y medidas justos para proteger a los
pobres de una de las más crueles formas de opresión. El santo prohibió
rigurosamente a todos los miembros de su casa que aceptaran regalos,
pues sabía muy bien que esto era capaz de corromper aun al mayor de los
justos. El patriarca se sentaba todos los miércoles y viernes delante
de su casa, para que todos pudiesen presentarle sus quejas y darle a
conocer sus necesidades.
Una de sus primeras acciones en
Alejandría fue la de distribuir entre los hospitales y monasterios las
ochenta mil monedas de oro que había en su tesorería. Igualmente
consagró a los pobres las ricas rentas de su sede, que era entonces la
más importante del oriente, tanto por la dignidad como por las riquezas.
Además, por las manos del santo pasaba una continua corriente de
limosnas que provenían de otros, a quienes su ejemplo había arrastrado.
Cuando los ayudantes del patriarca se quejaron de que estaba
empobreciendo a la Iglesia, él les contestó que Dios se encargaría de
proveer a sus necesidades. Para convencerles de ello, les contó una
visión que había tenido en su juventud: una hermosa mujer, coronada por
una guirnalda de oliva, se le había aparecido. Representaba la caridad y
compasión por los pobres, y le había dicho: «Yo soy la mayor de las
hijas del rey. Si eres mi amigo, yo te conduciré a Él. Nadie como yo
goza ante Él de mayor influencia, porque yo le moví a bajar del Cielo y a
hacerse hombre para salvar a la humanidad».
Cuando los persas
dirigidos por Cosroes II asolaron la Siria y saquearon Jerusalén, San
Juan recibió a todos los que huían a Egipto. Asimismo, envió a los
pobres de Jerusalén, además de una gran suma de dinero, semillas,
pescado, vino, acero y un contingente de trabajadores egipcios para que
les ayudasen a reconstruir las iglesias. En la carta que escribió al
obispo Modesto con tal ocasión, añadía que hubiese deseado ir a
Jerusalén en persona para ayudar con sus propias manos en ese trabajo.
Ni la pobreza, ni las pérdidas, ni las dificultades que tuvo que sufrir
hicieron vacilar nunca su confianza en la Divina Providencia, y la ayuda
de Dios no le faltó jamás. El santo cortó bruscamente la palabra a un
hombre a quien había sacado de deudas y que le expresaba su gratitud en
términos encomiásticos, diciéndole: «Hermano, todavía no he vertido por
ti mi sangre, como me manda hacerlo mi Dios y Maestro, Jesucristo».
Cierto mercader que había perdido dos veces su fortuna en sendos
naufragios, fue socorrido otras tantas veces por el santo patriarca,
quien la tercera vez le regaló una nave cargada de grano. La tormenta
arrastró la nave hasta las costas de Inglaterra, donde el hambre hacía
estragos, de suerte que el mercader pudo vender el grano a muy buen
precio y volvió con una buena cantidad de dinero y un cargamento de
estaño. El estaño, según se vio después, tenía una amalgama de plata, y
todo ello fue atribuido a las virtudes del santo.
Sin embargo, el
Patriarca, en lo personal, vivía en la mayor austeridad y pobreza. Un
distinguido personaje, al enterarse de que el santo sólo tenía en su
lecho una cobertura muy desgarrada, le envió una valiosa piel, rogándole
que la usara en consideración de quien se la mandaba. San Juan la
aceptó y la usó una sola noche, pero apenas pudo pegar los ojos,
reprochándose el lujo que se permitía mientras tantos de sus "amos"
yacían en la miseria. A la mañana siguiente, vendió la piel y repartió
el dinero entre los pobres. El amigo que se la había regalado recuperó
la piel dos o tres veces y la devolvió al santo, quien le decía
sonriendo: «Vamos a ver quién se cansa primero». Por lo demás, San Juan
el limosnero no se complicaba la vida con teorías muy perfectas sobre la
ayuda a los pobres.
Nicetas, gobernador de Alejandría, había
planeado un nuevo impuesto que iba a pesar particularmente sobre los
pobres. El Patriarca defendió humildemente a sus "amos", pero el
gobernador, enfurecido, partió, dejándole con la palabra en la boca.
Hacia el atardecer, San Juan le envió un mensaje con las palabras del
apóstol: «El sol está cayendo. No dejes que el sol se ponga sobre tu
ira». El mensaje produjo el efecto deseado. El gobernador fue en busca
del patriarca, le pidió perdón, y le prometió como penitencia no prestar
jamás oídos en adelante a las hablillas. San Juan le confirmó en su
resolución, y le explicó que él no creía jamás a quien hablaba mal de
otro, sin haber antes oído al acusado, y que castigaba severamente a los
calumniadores para que los otros se guardasen de caer en tal vicio.
Habiendo exhortado en vano a cierto noble a perdonar a uno de sus
enemigos, el patriarca le invitó a que asistiese a la misa en su
oratorio particular, y ahí le rogó que recitase el Padre Nuestro. Antes
de las palabras «perdónanos nuestras deudas, así como nosotros
perdonamos a nuestros deudores», el santo se calló, de suerte que el
otro las dijo solo. Entonces el patriarca le suplicó que reflexionase
sobre lo que acababa de decir a Dios en medio de la misa, ya que sólo
obtendría el perdón de Dios en la medida en que perdonase a sus
enemigos. El noble cayó a los pies de San Juan, muy conmovido, y se
reconcilió con su adversario. El santo predicaba frecuentemente el deber
de no hacer juicios temerarios, diciendo: «Las circunstancias nos
engañan fácilmente. Ya hay magistrados para juzgar a los criminales.
Nosotros, los particulares, no tenemos por qué metemos con los delitos
ajenos, sino para excusarlos». Habiendo caído en la cuenta de que muchos
pasaban el tiempo de los divinos oficios, riendo a las puertas de la
iglesia, San Juan fue a sentarse en medio de ellos y les dijo: «Hijos
míos, el pastor tiene que estar con sus ovejas». los culpables se
sintieron tan avergonzados de esta bondadosa reprensión, que jamás
volvieron a cometer esa falta. En cierta ocasión en que el patriarca se
dirigía a la iglesia de San Ciro, una mujer le pidió justicia contra su
yerno. Las gentes de la comitiva del santo le impusieron silencio,
diciéndole que esperase a que el patriarca volviera de la iglesia. Pero
el patriarca intervino con estas palabras: «¿Cómo podría esperar yo que
Dios oyese mis oraciones, si yo no oigo las quejas de esta mujer?» y no
se movió de ese sitio, sino después de haber hecho justicia.
Nicetas
persuadió al santo para que le acompañase a Constantinopla a visitar al
emperador Heraclio, el año 619, cuando los persas se preparaban a
atacar. Durante el viaje, en Rodas, el patriarca recibió un aviso del
cielo de que su muerte estaba próxima, y dijo a Nicetas: «Tú me habías
invitado a visitar al emperador de la tierra; pero el Rey del cielo me
llama a Sí». De manera que San Juan se dirigió a Chipre, donde había
nacido, y murió apaciblemente poco después, en Amato, el año 619 ó 620.
Su cuerpo fue después trasladado a Constantinopla, donde estuvo largo
tiempo. El sultán turco Bayaceto II regaló las reliquias del santo
patriarca a Matías Corvino de Hungría en 1489, quien construyó en su
oratorio de Budapest un relicario especial para guardarlas. En 1530, las
reliquias fueron trasladadas a Tall, cerca de Bratislava, y en 1632, a
la catedral de San Martín en Bratislava, donde se hallan en la
actualidad. Los griegos celebran la fiesta de San Juan el Limosnero el
11 de noviembre, día de su muerte; pero el Martirologio Romano le
conmemora el 23 de enero, aniversario de la traslación de sus reliquias.
Juan
Mosco y Sofronio, dos contemporáneos del santo, escribieron una
biografía que se perdió. En cambio, nos ha quedado la biografía escrita
por otro contemporáneo, el obispo Leoncio de Nápoles de Chipre. Un
antiguo editor redujo estas dos fuentes a una sola en un texto publicado
por el P. Hippolyte Delehaye SJ en 1927 (Analecta Bollandiana, vol.
XLV, pp. 5-74). Esa es la versión que empleó Simeón Metafrasto para su
biografía, en el siglo X. Norman Hepburn Baynes y Elizabeth Dawes, en
Three Byzantine Saints (1948), ofrecen una traducción de la parte de ese
texto escrita por Mosco y Sofronio, y del texto original de Leoncio.
Heinrich Gelzer (1893) publicó el texto griego de Leoncio; en Acta
Sanctorum, 23 de enero, se halla una traducción latina hecha por
Anastasio el Bibliotecario; el P. Paul Bedjan publicó una versión siria,
en Acta Martyrum et Sanctorum, vol. IV.
ORACIÓN
Omnipotente
y sempiterno Dios, que ilustraste a tu bienaventurado Confesor y
Pontífice San Juan con una insigne misericordia para con los pobres, te
suplicamos que su intercesión nos alcance de tu bondad la efusión de las
riquezas de tu misericordia sobre todos cuantos te invocan. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
lunes, 20 de enero de 2020
CARTA DE LEÓN XIII SOBRE LOS “CONGRESOS DE LAS RELIGIONES”
Durante finales del siglo XIX, en Estados Unidos se realizaban congresos
donde se trataban asuntos religiosos y reformas sociales, participando
en tales tanto católicos como miembros de otras religiones, particularmente hubo en 1893 el “Parlamento Mundial de las Religiones”, en el marco de la Feria Mundial de Chicago. El evento fue presidido por el presbiteriano John Henry Barrows, con la presencia de representantes católicos, ortodoxos, protestestantes, judíos, musulmanes, hindúes, budistas, sintoístas y espiritistas, todos exponiendo sus doctrinas y prácticas.
El Papa León XIII le escribió la siguiente carta a su Delegado
Apostólico en los Estados Unidos, el cardenal Francesco di Paolo Satolli, exhortando a los católicos participar en tales eventos, siempre que se haga con el propósito de convertir a los no creyentes. Al tiempo, elogió los congresos organizados por la Sociedad Misionera de San Pablo Apóstol, en los que se exponía la doctrina católica y se respondían las objeciones de los no católicos. Cosa muy diferente al ecumenismo de nuestros días, impulsado por la iglesia conciliar, que solo busca objetivos mundanos.
CARTA DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIII SOBRE LOS CONGRESOS DE LAS RELIGIONES
«A Mons. Francesco Satolli, salud y bendición apostólica.
Hemos sabido que se celebran algunas veces en los
Estados Unidos de América Congresos en los cuales los
católicos y adeptos de otras confesiones religiosas se congregan para tratar de asuntos religiosos y de reformas sociales.
Nos reconocemos en esto el deseo de servir al interés de la religión, deseo que anima cada vez más el celo
de ese pueblo. Mas aunque tales Congresos hayan sido tolerados hasta ahora, gracias a un silencio prudente, parece, sin embargo, debe desearse también que los católicos convoquen reuniones, aunque admitan con discreción a personas que no sean católicas, pero con el fin siempre
de que la verdad penetre en el espíritu de estas personas.
Estimando que es un deber de nuestro cargo apostólico, venerables Hermanos, llamar vuestra atención sobre este asunto, hemos creído conveniente recomendaros
la práctica seguida por los Padres Paúles, quienes han
juzgado prudente dirigirse en público a nuestros hermanos disidentes, y al propio tiempo de explicarles el dogma católico, responder también a las objeciones que se
los han opuesto.
Si cada Obispo en su diócesis estimulase esa práctica y convocase frecuentemente al público a conferencias
de ese género, Nos acogeríamos con júbilo esa empresa,
de la cual tenemos la confianza de que resultará un bien
para las almas.
Nos os deseamos al propio tiempo, venerable Hermanos, los favores de la gracia divina, y Nos os damos,
con el mayor afecto la bendición apostólica, como testimonio de Nuestro especial interés.
Dado en Roma, junto a San Pedro, a 15 de Septiembre del año del Señor 1895, decimoctavo de nuestro pontificado. LEÓN XIII PAPA».
Traducción tomada del Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Tenerife, número 14 (1 de Diciembre de 1895), págs. 201-202.
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domingo, 19 de enero de 2020
NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO NOLASCO
Novena escrita por un religioso mercedario y reimpresa por fray José Sancristóful. Publicada por la Imprenta Industrial en Lima, año 1885. Con aprobación eclesiástica.
NOVENA DEL PATRIARCA Y PADRE SAN PEDRO NOLASCO, FUNDADOR DE LA ORDEN DE LA MERCED PARA LA REDENCIÓN DE LOS CAUTIVOS
Puesto de rodillas con humilde reverencia delante del altar del glorioso Padre, hecha la señal de la Cruz, se dirá lo siguiente:
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Clementísimo Dios, y Señor nuestro, a quien confesamos admirable en nuestro esclarecido Patriarca San Pedro Nolasco; cuyas prodigiosas virtudes le dieron en vuestra Santa Iglesia el sagrado nombre de Redentor milagroso, depositando benigno en su intercesión poderosa eficaz alivio a las congojas de esta miserable vida, haciéndole tan formidable al Infierno, que a su vista salían huyendo de los cuerpos de los hombres los demonios; a quien concedisteis tanto dominio sobre los elementos, que al imperio de su voz obedecían los mares y los vientos. Por aqueste verdadero imitador de caridad de Cristo vuestro precioso Hijo, os pedimos nos concedáis los poderosos deseos que caben en la fe y confianza de sus devotos; para que, inflamados en su ardientísima caridad, alcancemos de vuestra liberalísima mano lo que por su intercesión os pedimos en esta novena, si es para mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Aquí se rezan tres Padrenuestros y tres Avemarías con su Gloria.
DÍA PRIMERO – 19 DE ENERO
Dios te salve, ínclito Padre, Pedro Nolasco Santísimo, de Dios escogido, y a la Virgen María muy agradable. Fecunda vid que, plantada en el sagrado jardín de la Iglesia, produjiste tan copiosos frutos de encendido amor. Sol hermoso, cuyo feliz oriente celebró el Cielo con tantos prodigios y portentos, resonando en el aire sonoras músicas de Ángeles que cantaban gloria para el Cielo y felicidad para la tierra. Santo grande desde niño, como lo dijo volviendo su venerable rostro al tuyo, ilustrado con profética luz un sacerdote, que celebraba en la iglesia donde fuiste bautizado, con las mismas voces con que publicó el Cielo grande santidad del Bautista: «Este niño es grande delante de Dios». Padre de pobres, que aun recién nacido te faltaban las voces para explicar tus congojas, y al ver los necesitados, hacías lenguas de tus ojos vertiendo tiernas lágrimas, hasta que te daban con qué socorrer a los desvalidos, trasladando a las manos del menesteroso cuanto cogías en las tuyas. Te pedimos que vuelvas a tus hijos y devotos esos compasivos ojos; y socorras el hielo de nuestros corazones en la hora de nuestra muerte con una centella del ardiente fuego en que te abrasas; para que, purificados nuestros espíritus con tan divino incendio, merezcamos conseguir la eterna gloria; y lo particular que pedimos en esta novena. Amén. (Aquí se pide al santo lo que cada uno necesitare).
ORACIÓN A NUESTRO PADRE SAN PEDRO NOLASCO PARA IMPETRAR UNA BUENA MUERTE
Santísimo
Patriarca y Padre San Pedro Nolasco: Hijo escogido de la Purísima
Virgen María: Hermano en el oficio de redentor del que lo fue del mundo.
Padre de tu Religión de Redentores, y de los que con veras te llaman a
la hora de la muerte. Ruégote, que, pues moriste en la misma noche y
hora que Cristo nació, naciendo tú para la gloria, cuando mi buen Jesús
nació para el mundo: te ruego supliques a su Divina Majestad, sea
servido de hacer, que asistiéndome tu cuando yo muera para este mundo,
nazca para la gloria en que vive y reina Jesucristo, con Dios Padre en
unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos. Amén.
GOZOS A SAN PEDRO NOLASCO
Hoy que a tus plantas venimos
Tu protección a implorar:
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Salve, padre bondadoso
De los míseros cristianos
Que, de su patria lejanos
Y en dura cautividad,
Suspiran anhelantes
Esperando el fausto día
En que el nombre de María
Les diese la libertad.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Cuando al nacer, en la cuna
Yacías, niño inocente,
Escuchóse en el ambiente
Melodía celestial
Y a tu estancia iluminada
Por vivísimos fulgores
Acudieron los pastores
Tu venida a celebrar.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Como en el lirio del valle
Que ostenta el cáliz, ufano,
Las abejas en tu mano
Labran de miel un panal
Presagiando al desgraciado,
Al huérfano, al desvalido,
Que es su padre el que ha nacido
Para su llanto enjugar.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
De amor encendida el alma
Hacia el ara de María
Conduces con alegría
Los infantes de tu edad;
Y tu inocente plegaria
Se eleva cual nube blanca
De incienso, que al cielo sube
Desde el pie del sacro altar.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Solo ya en medio del mundo,
Muertos tus amantes padres,
En la mejor de las madres
Protección vas a buscar;
Y huyendo vanos placeres
Que el mundo brinda engañoso
En su regazo amoroso
Encuentra tu alma la paz.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Allá en extranjera playa
Llora el esclavo sus penas
Entre sombras y cadenas,
Sumido en hondo pesar;
Más, desde el cielo, María,
Escuchando al que la implora,
La familia redentora
Viene a la tierra a fundar.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Digno padre de esos héroes
Que dejando el patrio suelo
Van, al cautivo el consuelo
A extraña playa a llevar;
También dejaste tu patria
Para tronchar su cadena,
Y tu voz la ira refrena
Del viento y la tempestad.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Feliz padre, que arrobado
En celestial alegría,
Escuchaste de María
El dulcísimo cantar,
Cuando le falta supliendo
De los monjes en el coro
El himno entona sonoro
De inefable suavidad.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Cuando al término llegaste
De tu vida en el camino,
Cual cansado peregrino
Que se acerca a reposar,
María a tu lado acude,
Y amorosa y sonriente
En tu fatigada frente
Coloca el lauro inmortal.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
Desde el trono de tu gloria
Dígnate pues, padre amante,
Atender al que anhelante
Tu favor viene a implorar;
De la Iglesia y de tu Orden
Hoy las suplicas atiende
Y nuestros pechos enciende
Contra el mal y la impiedad.
Comunica a nuestras almas
Tu encendida caridad.
℣. Ruega por nosotros, Padre San Pedro Nolasco
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN
Clementísimo Dios, que a imitación de aquella eterna caridad con que redimiste al mundo, para la redención de los fieles milagrosamente revelaste a nuestro glorioso Padre San Pedro Nolasco el modo de fecundar tu Santa Iglesia con la nueva religión de redentores: Por su intercesión te pedimos nos concedas, que libres de la esclavitud del pecado, gocemos la perpetua libertad de la gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 20 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Esclarecido Patriarca San Pedro Nolasco: firme columna de la militante Iglesia, brillante lucero que apareciste en el África esparciendo divinas luces, con que tantos mahometanos redujiste al sagrado conocimiento de la sagrada Fe de Cristo. Caudillo de Dios escogido, que mereciste ver en la tierra a la Serenísima Emperatriz de los cielos, acompañada de innumerables Ejércitos de Ángeles y Santos, vestida de blanco y hermosos candores de gloria; y llegándose a ti con un sereno semblante confortó con milagrosa luz tu vista para que pudiesen ver tus ojos corporales su peregrina belleza. Por aquel inefable gozo que recibió tu purísima alma cuando escuchaste a aquella Majestad Soberana que alegre y risueña te dijo: «Soy María, en cuyas puras entrañas el Hijo de Dios de mi purísima sangre tomó cuerpo para la redención del mundo. La Beatísima Trinidad me envía a decirte que será muy de su agrado y mi gusto que en honra mía se funde en la tierra una religión, cuyo principal Instituto sea dar a costa de la propia libertad a los Cautivos». Por aquellas divinas manos de María, que suavemente movidas te mostraron el hábito blanco que habías de vestir en testimonio de que era de esta Religión la Fundadora, por aquella humildad con que aceptaste el sagrado honor del Cielo, que te nombró primer General de esta Sagrada Orden de la Merced, y misericordia, te pedimos santísimo Padre, consueles con tu serena vista nuestras almas en la hora de nuestra muerte, comunicándonos en ella las suavidades del amor divino; para que se conviertan en dulzuras las amarguras de la muerte, y concedas a cada uno en particular lo que te pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA TERCERO – 21 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Glorioso Patriarca San Pedro Nolasco, que encendías las llamas del divino amor en que te abrasabas. Purísimo amante de la virginal Pureza de María, cuya Concepción Inmaculada defendiste en la guerra con las armas cayendo muertos solo a tu vista, por virtud divina, innumerables herejes. Por aquellos sagrados júbilos que recibió tu purísimo corazón cuando, en premio de tus soberanos incendios, se te apareció esta poderosísima Señora con tu sacratísimo Hijo en los brazos, te pedimos enciendas en los corazones de tus hijos y devotos un cordialísimo amor a esta soberana Reina; y alcances de la majestad Divina eficaces auxilios para que, detestando los herejes sus errores, verdaderamente crean su Inmaculada Concepción en gracia sin la mancha de la original culpa; y a cada uno en particular lo que pide en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Glorioso Patriarca San Pedro Nolasco, que encendías las llamas del divino amor en que te abrasabas. Purísimo amante de la virginal Pureza de María, cuya Concepción Inmaculada defendiste en la guerra con las armas cayendo muertos solo a tu vista, por virtud divina, innumerables herejes. Por aquellos sagrados júbilos que recibió tu purísimo corazón cuando, en premio de tus soberanos incendios, se te apareció esta poderosísima Señora con tu sacratísimo Hijo en los brazos, te pedimos enciendas en los corazones de tus hijos y devotos un cordialísimo amor a esta soberana Reina; y alcances de la majestad Divina eficaces auxilios para que, detestando los herejes sus errores, verdaderamente crean su Inmaculada Concepción en gracia sin la mancha de la original culpa; y a cada uno en particular lo que pide en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA CUARTO – 22 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Santísimo Patriarca Nolasco: portento de la gracia y asombro de prodigios, a quien obedecían los elementos; serenando las borrascas al imperio de tu voz los mares y los vientos; navegando por sus ondas en un barco roto sin velas ni remos, desde el África a Valencia. Taumaturgo de milagros, que solo con la señal de la Cruz dabas salud a los enfermos y arrojabas de los cuerpos de los hombres los demonios. Redentor milagroso, que con la sagrada respiración de tu aliento resucitabas los difuntos. Por esta ardientísima caridad: te pedimos respires en los pecadores el sagrado aliento de tu intercesión poderosa; para que resucitando la hermosa vida de la gracia, por medio de una verdadera penitencia, merezcamos gozar la eterna gloria y cada uno lo que pedimos en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Santísimo Patriarca Nolasco: portento de la gracia y asombro de prodigios, a quien obedecían los elementos; serenando las borrascas al imperio de tu voz los mares y los vientos; navegando por sus ondas en un barco roto sin velas ni remos, desde el África a Valencia. Taumaturgo de milagros, que solo con la señal de la Cruz dabas salud a los enfermos y arrojabas de los cuerpos de los hombres los demonios. Redentor milagroso, que con la sagrada respiración de tu aliento resucitabas los difuntos. Por esta ardientísima caridad: te pedimos respires en los pecadores el sagrado aliento de tu intercesión poderosa; para que resucitando la hermosa vida de la gracia, por medio de una verdadera penitencia, merezcamos gozar la eterna gloria y cada uno lo que pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA QUINTO – 23 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Dulcísimo Patriarca: admirable en los prodigios y asombroso en las virtudes. Virgen Purísimo, cuya virginal pureza manifestó el Cielo en las suavísimas fragancias de celestiales azucenas que de tu santo cuerpo despedías, siendo por este suavísimo olor de todos conocido. Humildísimo a las Dignidades, Mitras y Capelos. Penitentísimo, pues solo alimentabas tu vida de dos a dos días, con un pedazo de duro pan remojado en agua; siendo el descanso de tus continuas y sangrientas disciplinas unos agudos cambrones, sobre que reclinabas de noche tu cansado cuerpo. Pacientísimo en los trabajos y ardientísimo en la caridad, pues por redimir los cautivos del tirano poder de los bárbaros padeciste crueles prisiones en las intolerables mazmorras del África, donde te tenían noches y días sin sustento alguno para que, al rigor del hambre acabases tu santa vida. Por aquella paciencia con que padeciste como un cordero, sin desplegar los labios, las afrentas con que fuiste tantas veces cruelmente azotado por las calles de Argel, y por los suavísimos consuelos con que fuiste en estos dolores de Cristo recreado, que apareciéndose glorioso, mostraba sus sacratísimas llagas, consolándote con ellas: te pedimos nos alcances eficaces auxilios, para que imitando tus virtudes, se enciendan en perfecta caridad nuestros corazones; y que no juzgando temerariamente a los prójimos en la vida, merezcamos ser juzgados de Dios con misericordia en la muerte: y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Dulcísimo Patriarca: admirable en los prodigios y asombroso en las virtudes. Virgen Purísimo, cuya virginal pureza manifestó el Cielo en las suavísimas fragancias de celestiales azucenas que de tu santo cuerpo despedías, siendo por este suavísimo olor de todos conocido. Humildísimo a las Dignidades, Mitras y Capelos. Penitentísimo, pues solo alimentabas tu vida de dos a dos días, con un pedazo de duro pan remojado en agua; siendo el descanso de tus continuas y sangrientas disciplinas unos agudos cambrones, sobre que reclinabas de noche tu cansado cuerpo. Pacientísimo en los trabajos y ardientísimo en la caridad, pues por redimir los cautivos del tirano poder de los bárbaros padeciste crueles prisiones en las intolerables mazmorras del África, donde te tenían noches y días sin sustento alguno para que, al rigor del hambre acabases tu santa vida. Por aquella paciencia con que padeciste como un cordero, sin desplegar los labios, las afrentas con que fuiste tantas veces cruelmente azotado por las calles de Argel, y por los suavísimos consuelos con que fuiste en estos dolores de Cristo recreado, que apareciéndose glorioso, mostraba sus sacratísimas llagas, consolándote con ellas: te pedimos nos alcances eficaces auxilios, para que imitando tus virtudes, se enciendan en perfecta caridad nuestros corazones; y que no juzgando temerariamente a los prójimos en la vida, merezcamos ser juzgados de Dios con misericordia en la muerte: y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SEXTO – 24 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Benignísimo Patriarca Nolasco, verdadero imitador de CRISTO en el oficio de Redentor, que ardiendo en amorosa sed de Redención de los cautivos, caminaste a pie y descalzo casi toda Europa, pidiendo limosna para redimirlos: ensangrentando tus sagradas plantas con lo áspero y fragoso de los caminos, donde hubieras perecido a no socorrerte a cada paso los Ángeles. Por aquella ardientísima caridad con que, trasladando a tu pecho las terribles calamidades de los cautivos, contemplando aquellas sangrientas heridas sin más medicina que su paciencia, siendo esos trabajos causa de que muchos negasen la Fe de Cristo: anegado en estas congojas, comenzaste en la oración a sudar tan copiosa sangre, que cayendo de tu afligido rostro, matizabas con la sangrienta purpura el cándido Habito que vestías. Por aquellos suavísimos consuelos con que fuiste en esta terrible agonía, de Cristo confortado, te pedimos consueles con tu sagrada vista nuestras almas en las terribles congojas de la muerte, nos alcances eficaces auxilios, para que llevando con humilde resignación los trabajos y dolores de la vida, merezcamos el eterno descanso de la Gloria; y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Benignísimo Patriarca Nolasco, verdadero imitador de CRISTO en el oficio de Redentor, que ardiendo en amorosa sed de Redención de los cautivos, caminaste a pie y descalzo casi toda Europa, pidiendo limosna para redimirlos: ensangrentando tus sagradas plantas con lo áspero y fragoso de los caminos, donde hubieras perecido a no socorrerte a cada paso los Ángeles. Por aquella ardientísima caridad con que, trasladando a tu pecho las terribles calamidades de los cautivos, contemplando aquellas sangrientas heridas sin más medicina que su paciencia, siendo esos trabajos causa de que muchos negasen la Fe de Cristo: anegado en estas congojas, comenzaste en la oración a sudar tan copiosa sangre, que cayendo de tu afligido rostro, matizabas con la sangrienta purpura el cándido Habito que vestías. Por aquellos suavísimos consuelos con que fuiste en esta terrible agonía, de Cristo confortado, te pedimos consueles con tu sagrada vista nuestras almas en las terribles congojas de la muerte, nos alcances eficaces auxilios, para que llevando con humilde resignación los trabajos y dolores de la vida, merezcamos el eterno descanso de la Gloria; y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SÉPTIMO – 25 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Humildísimo Patriarca Nolasco: amantísimo y muy regalado hijo de la Soberana Reina de los Cielos, a quien tantas veces mereciste ver en la tierra: ya en los dormitorios llenando de celestiales bendiciones a sus hijos, y encargándote el cuidado de su religioso Rebaño; ya sosegando tus congojas, asegurándote duraría tu religión hasta el fin del mundo: ya deteniendo el rigor penitente de tus sangrientas disciplinas: ya en el coro regalándote con peregrinos favores y celestiales noticias: oyendo de aquellos divinos labios, que son fuente de dulzura, entonar con grave melodía los Maitines, prosiguiendo los angélicos coros las divinas alabanzas; por estos divinos favores y por los suavísimos consuelos que recibió tu afligida alma, cuando anegada en aquellas terribles desolaciones y tristes desamparos juzgando error tu santa vida, bañado tu venerable rostro en tiernas lágrimas, dudando humilde de tu salvación eterna, mereciste, que rasgándose las triunfantes puertas de la celestial Jerusalén se te hiciese patente la inefable belleza de la Gloria, y en aquella la Majestad de Cristo, que te dijo: «Esta es, Pedro, la celestial Jerusalén, donde has de reinar conmigo en premio de tus trabajos». Por estos dulcísimos consuelos te pedimos consueles las almas de tus hijos y devotos en las últimas congojas de la vida y alientes en esta terrible hora nuestra débil confianza en la infinita misericordia de Cristo Señor nuestro, y en la dulcísima intercesión de su Santísima Madre: y concedas a cada uno en particular lo que te pide en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Humildísimo Patriarca Nolasco: amantísimo y muy regalado hijo de la Soberana Reina de los Cielos, a quien tantas veces mereciste ver en la tierra: ya en los dormitorios llenando de celestiales bendiciones a sus hijos, y encargándote el cuidado de su religioso Rebaño; ya sosegando tus congojas, asegurándote duraría tu religión hasta el fin del mundo: ya deteniendo el rigor penitente de tus sangrientas disciplinas: ya en el coro regalándote con peregrinos favores y celestiales noticias: oyendo de aquellos divinos labios, que son fuente de dulzura, entonar con grave melodía los Maitines, prosiguiendo los angélicos coros las divinas alabanzas; por estos divinos favores y por los suavísimos consuelos que recibió tu afligida alma, cuando anegada en aquellas terribles desolaciones y tristes desamparos juzgando error tu santa vida, bañado tu venerable rostro en tiernas lágrimas, dudando humilde de tu salvación eterna, mereciste, que rasgándose las triunfantes puertas de la celestial Jerusalén se te hiciese patente la inefable belleza de la Gloria, y en aquella la Majestad de Cristo, que te dijo: «Esta es, Pedro, la celestial Jerusalén, donde has de reinar conmigo en premio de tus trabajos». Por estos dulcísimos consuelos te pedimos consueles las almas de tus hijos y devotos en las últimas congojas de la vida y alientes en esta terrible hora nuestra débil confianza en la infinita misericordia de Cristo Señor nuestro, y en la dulcísima intercesión de su Santísima Madre: y concedas a cada uno en particular lo que te pide en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA OCTAVO – 26 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Purísimo Nolasco: hermoso retrato de Cristo, admirable Trono del poder divino, que al imperio de tu voz se convertía en cobarde despojo del miedo el mayor valor de tus contrarios, como se vio en aquella infernal escuadra de sectarios albigenses, que acaudillada de todo el Infierno subía presurosa la escalera del coro a quitarte la vida: y sabiendo por revelación divina que se acercaba, saliste de la oración a recibirla, y al preguntarles con amorosa blandura: «Amigos, ¿a quién buscáis? Si me buscáis a mí, vedme aquí», como si fueran penetrantes rayos tus dulces voces, retirándose medrosos cayeron en tierra, tropezando en su mismo pavor y miedo. Suavísimo medianero entre Dios y los hombres, que con tus ardientes lágrimas aplacaste el enojo divino contra el reino de España; por aquel dulcísimo amor que tuviste al sacro leño en que murió Cristo, te pedimos seas medianero entre Dios y esta ciudad, para que templando con tus eficaces ruegos su sagrado enojo, cesen las severas permisiones con que nos aflige su justicia y experimente por sus méritos las dulces suavidades de su misericordia, restaurándose a su antigua fecundidad nuestros campos. Y, pues eres tan especialísimo abogado contra las pestes, corrige los malévolos influjos de los que las causan: y concede a cada uno lo que pide en esta novena. Amén.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Purísimo Nolasco: hermoso retrato de Cristo, admirable Trono del poder divino, que al imperio de tu voz se convertía en cobarde despojo del miedo el mayor valor de tus contrarios, como se vio en aquella infernal escuadra de sectarios albigenses, que acaudillada de todo el Infierno subía presurosa la escalera del coro a quitarte la vida: y sabiendo por revelación divina que se acercaba, saliste de la oración a recibirla, y al preguntarles con amorosa blandura: «Amigos, ¿a quién buscáis? Si me buscáis a mí, vedme aquí», como si fueran penetrantes rayos tus dulces voces, retirándose medrosos cayeron en tierra, tropezando en su mismo pavor y miedo. Suavísimo medianero entre Dios y los hombres, que con tus ardientes lágrimas aplacaste el enojo divino contra el reino de España; por aquel dulcísimo amor que tuviste al sacro leño en que murió Cristo, te pedimos seas medianero entre Dios y esta ciudad, para que templando con tus eficaces ruegos su sagrado enojo, cesen las severas permisiones con que nos aflige su justicia y experimente por sus méritos las dulces suavidades de su misericordia, restaurándose a su antigua fecundidad nuestros campos. Y, pues eres tan especialísimo abogado contra las pestes, corrige los malévolos influjos de los que las causan: y concede a cada uno lo que pide en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA NOVENO – 27 DE ENERO
Por la Señal,…
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Admirabilísimo Patriarca Nolasco: Sagrada delicia de la Beatísima Trinidad, que abrasado en divinos incendios salías por las calles y plazas de Barcelona exhortando al verdadero amor de Cristo a los mortales, siendo tu venerable aspecto imán sabroso de los ojos, y tu voz gustosa suspensión de los sentidos. Extático Serafín, que arrebatado en continuos éxtasis quedaba tu rostro, como el sol, resplandeciente. Por aquellos celestiales consuelos que recibiste cuando, descendiendo de los Cielos rodeado de hermosas luces tu glorioso hijo San Ramón Nonato, sosegó las congojas de tus humildes temores diciéndote el grande aprecio que hacían de ti los espíritus celestiales, revelándote tu dichosa muerte en el día del Nacimiento de Cristo; por aquellas suavísimas dulzuras que sintió tu purísimo corazón cuando la Soberana Reina de los Cielos te confirmó esta alegre noticia, agradeciéndote el cuidado que en ejecutar sus órdenes habías tenido, y lo que en defensa de su pureza habías trabajado; por aquellas suavísimas delicias con que fuiste del Cielo recreado con tan frecuentes apariciones de Cristo y María; por aquella dulce familiaridad que tuviste con los santos Ángeles, por aquella ternura con que en los últimos alientos de tu vida encargaste a tus hijos la observancia religiosa y el amor a los cautivos y en fin, Glorioso Padre, por aquella celestial avenida de júbilos, gozos y recreos que recibió tu alma, cuando estando de rodillas en tu alta contemplación esperando la hora en que habías de pasar de este mundo a la gloria, viste en la tierra todo el Cielo, entrando por las puertas de tu pobre celda innumerable multitud de ángeles y santos acompañando a Jesús y a María, que venían por tu dichosa alma, la cual entregaste en sus divinas manos, te pedimos que, pues mereciste morir la misma noche en que nació Cristo, naciendo tú para la gloria cuando Él nació para el mundo: le ruegues que asistiéndome tú cuando yo muera para el mundo, merezca renacer para la gloria: y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
Oración para todos los días y los tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
Admirabilísimo Patriarca Nolasco: Sagrada delicia de la Beatísima Trinidad, que abrasado en divinos incendios salías por las calles y plazas de Barcelona exhortando al verdadero amor de Cristo a los mortales, siendo tu venerable aspecto imán sabroso de los ojos, y tu voz gustosa suspensión de los sentidos. Extático Serafín, que arrebatado en continuos éxtasis quedaba tu rostro, como el sol, resplandeciente. Por aquellos celestiales consuelos que recibiste cuando, descendiendo de los Cielos rodeado de hermosas luces tu glorioso hijo San Ramón Nonato, sosegó las congojas de tus humildes temores diciéndote el grande aprecio que hacían de ti los espíritus celestiales, revelándote tu dichosa muerte en el día del Nacimiento de Cristo; por aquellas suavísimas dulzuras que sintió tu purísimo corazón cuando la Soberana Reina de los Cielos te confirmó esta alegre noticia, agradeciéndote el cuidado que en ejecutar sus órdenes habías tenido, y lo que en defensa de su pureza habías trabajado; por aquellas suavísimas delicias con que fuiste del Cielo recreado con tan frecuentes apariciones de Cristo y María; por aquella dulce familiaridad que tuviste con los santos Ángeles, por aquella ternura con que en los últimos alientos de tu vida encargaste a tus hijos la observancia religiosa y el amor a los cautivos y en fin, Glorioso Padre, por aquella celestial avenida de júbilos, gozos y recreos que recibió tu alma, cuando estando de rodillas en tu alta contemplación esperando la hora en que habías de pasar de este mundo a la gloria, viste en la tierra todo el Cielo, entrando por las puertas de tu pobre celda innumerable multitud de ángeles y santos acompañando a Jesús y a María, que venían por tu dichosa alma, la cual entregaste en sus divinas manos, te pedimos que, pues mereciste morir la misma noche en que nació Cristo, naciendo tú para la gloria cuando Él nació para el mundo: le ruegues que asistiéndome tú cuando yo muera para el mundo, merezca renacer para la gloria: y a cada uno en particular lo que pedimos en esta novena. Amén.
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
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