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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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martes, 30 de diciembre de 2025

EL PAPISMO DE LOS ANTIPAPISTAS

Reflexión por João Christian Franco. Traducción propia.
   

El papismo de los antipapistas: Todo antipapismo, sea protestante o cismático oriental, redunda, inevitablemente, em contradicciones insolubles e hipocresías multiplicadoras (Stgo. 1, 8), esto es, resulta en papismo hipócrita, inconfeso y mal disfrazado. Cualquier tentativa de evadirse de este corolario es inútil.
    
El papismo está en la estructura de las cosas, pues Dios lo quiso y lo hizo así (Rom. 13, 1). Las familias, las naciones, las empresas, los grupos humanos, el mosaísmo (pre-Religión del Antiguo Testamento), todo reclama (o reclamó) monarquía y carece (o careció) de una cabeza visible asistida por Dios (1.ª Cor. 12, 28), bien San Pedro o, en el pasado, Moisés, bien los sucesores de San Pedro o, en el suplantado mosaímo, los sucesores de Aarón. Y si es así, con más razón la Iglesia fundada por Dios precisaba un Papa (Mt. 16,18-19). Incluso la falsa y anti-Iglesia roncalli-prevostiana es una parodia papista con tintas modernistas y en sentido contrario. La cuestión, en verdad, se resume en saber si una organización, sea esta o aquella, se trata de un papismo de jure (de derecho), legítimo, católico, infalible y divino (como la Divina Iglesia Católica), o se trata de tantos otros papismos de facto (no de derecho), contradictorios, hipócritas, ilegítimos, heréticos, cismáticos, falibles, negativos, pasivos, reactivos y diabólicos (2.ª Pe. 2, 1).
   
Ejemplo de esto es el jurisdiccionalismo del “Patriarcado” de Constantinopla, una de las tantas aberraciones del oriente. Un perfecto ejemplo de papismo de los antipapistas, para reivindicar prerrogativas, derechos y privilegios que el divino papismo de Roma jamás se atrevió (Rom. 12, 3).
   
¿Y qué decir de la miríada balcánica de papismos no admitidos, aunque perceptible, actuante y determinante, de las sectas protestantes (2.ª Tim. 4, 3-4)? Cada adepto o miembro, cada pastor o fundador de sectas se arroga para sí una pantomima de papismo clásico.   
  • Dicen que no hay cabeza visible en la Iglesia, pero hacen de sí cabezas de sí mismos y de sus séquitos heréticos (Jue. 21, 25).
  • Que no hay cabeza visible, pero, en la práctica, reclutan y asumen para sí guías y pastores autoproclamado, sin sucesión apostólica o legitimidad alguna (Hebr. 5, 4), con ansia de confirmarlos en la fe y en la moral, poniéndose de ese modo bajo sus égidas de pacotilla, en las cuales ciegos se erigen como guías de ciegos (Mt. 15, 14).
  • Que no hay infalibilidad papal, con todo, diariamente, reciben/acatan ciegamente las “definiciones” y “juicios” de sus líderes, adhiriendo sin crítica u honestidad a sus opiniones dogmatizadas, confiriéndoles status de verdades absolutas, de una infalibilidad divina (Col. 2, 8), aun en materias que no se relacionan con la fe y la moral  —fenómeno típico de la sociología y psicología de las sectas—, de pastores, gurúes, patriarcas y obispos ilegítimos y autoproclamados.
  • Confunden groseramente la infalibilidad papal en el Magisterio con la impecabilidad papal, pero se escandalizan con los pecados personales y/o privados de sus líderes cuando estos salen a la luz pública (1.ª Jn. 1, 8), razón que los lleva a exonerarlos de los cargos, a evadirse de la secta del pecador descubierto o a fundar nuevas denominaciones (1.ª Cor. 1, 12-13).
  • Nunca un Papa fue depuesto por un pecado contra la moral, por más públicos que pudiesen ser, puesto que, nosotros, católicos por la gracia de Dios, bien sabemos que los hombres, aunque Papas, son pecadores (Salmo 51, 5). La excepción, de impedimento a asumir o continuar el oficio de clérigo (sobre todo el de Papa), tratada por teólogos y canonistas, se refería apenas pecados contra la fe (Tito 3, 10), por naturaleza distintos de los pecados contra la moral.
  • Nunca un Papa se definió, juzgó o presentó como infalible en materias que no tienen nada que ver con la fe o la moral (Jn. 18, 36), y vemos pastores, con aires de autoridad, determinando “infaliblemente” —y con amenazas de excomunión a los resistentes— en temas como política, economía, biología y hasta nutrición y dietética (Mt. 23, 4).
  • Nunca un Papa osó inculcar o imponer, arrogándose el derecho según el cual toda jurisdicción provenía de sí (1.ª Pe. 5, 3), como osaron los pseudopatriarcas de Constantinopla.
Finalmente, sabemos que muchos de estos debates, controversias y polémicas doctrinarias —que se tornan peleas compradas ingenuamente por sus seguidores—, no pasan de ardides y pretextos para justificar rupturas y creación de sectas, cuyas motivaciones, en verdad, nada tienen que ver con la doctrina o canonicidad, y sí, en cambio, involucran poder, dinero y, sobre todo, servilismo judaico y prostitución a las agendas judaicas de emergencia del anticristo (1.ª Tim. 6, 10) y destrucción de la Iglesia Católica.
   
Veamos el caso de Teodoro de Beza, el “Papa” de Ginebra:
    
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Encuentro de San Francisco de Sales con Teodoro de Beza –famoso heresiarca calvinista–, y la muerte de este:
«En medio de estos arduos trabajos, Francisco se acordó de la misión que el Papa le había confiado: buscar la conversión de Teodoro de Beza. Él consideró que el momento había llegado. Él fue a Ginebra, y logró el martes de Pascua [8 de Abril de 1597], entrevistar al famoso heresiarca. El Papa de Ginebra, como era llamado Teodoro, lo recibió cortésmente, escuchó sus argumentos, pareció más o menos convencido, discutió distintos puntos difíciles y, finalmente acordó verlo nuevamente.
   
Tuvieron lugar otras dos conferencias entre el Apóstol de Chablais y el sucesor de Calvino. El corazón de Beza fue tocadodespertó su conciencia pues, en su juventud, había sido miembro de la verdadera Iglesia; casi parecía que la ardiente elocuencia y el claro raciocinio de San Francisco de Sales habían prevalecido. Pero el Papa de Ginebra amaba demasiado el poder y su posición como para sacrificar su puesto como jefe de los calvinistas a fin de tornarse un simple súbdito del Papa de Roma. Él no consiguió humillarse; no quiso confesar sus errores; y así, algunos años más tarde, el 22 de Octubre de 1605, murió, como había vivido, en las tinieblas de la incredulidad. Se dice que, en su agonía, clamó en alta voz por un sacerdote católico y maldijo a sus amigos y correligionarios que se negaron a llevarle uno, acusándolos de causar su condenación» LUISA MARÍA DUNNE STACPOOLE DE KENNY, “St. Francis de Sales: A Biography of the Gentle Saint” [San Francisco de Sales: Biografía del Santo Amable], cap. VII (Imprimátur 1909).

miércoles, 29 de enero de 2025

PREFACIO DE SAN FRANCISCO DE SALES


Prefacio aprobado por la Sagrada Congregación de Ritos en 1847.
   
LATÍN
Præfatio de S. Francisco Salesio: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Qui Ecclésiæ suæ beátum Francíscum Pastórem juxta cor suum suscitávit, ut scriptis, sermónibus et exémplis pietátem corroboráret, et áspera converéteret in vias planas. Quique illum suæ lenitátis spíritu tam mirabíliter adimplévit, ut non solum induráta peccatórum corda ad pœniténtiam flécteret, sed et rebéllis tot hæreticórum mentes ad Fídei Cathólicæ unitátem revocáret. Et ídeo cum Ángelís et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus.

TRADUCCIÓN
Prefacio de San Francisco de Sales: Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, por Jesucristo nuestro Señor. Que suscitó para su Iglesia al bienaventurado Francisco como un Pastor según su propio Corazón, para corroborar la piedad por sus escritos, sermones y ejemplos, y convertir los lugares ásperos en vías planas. Que también lo llenó admirablemente de un espíritu de mansedumbre, que no sólo atrajo a los corazones endurecidos hacia la penitencia, sino que a las almas rebeldes de muchos herejes hizo llamar de regreso a la unidad de la Fe Católica. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar. Santo.

lunes, 29 de enero de 2024

PROTESTACIÓN DE RESOLVERSE A SEGUIR LA VOLUNTAD DE DIOS


Yo N. N., puesto y constituido en la presencia de Dios eterno y de toda la corte celestial, habiendo considerado la inmensa misericordia de su divina bondad para conmigo, indigna y despreciable criatura, a quien ha criado de la nada, conservado, mantenido, librado de tantos peligros y colmado de tantos beneficios; pero sobre todo, habiendo considerado la incomprensible dulzura y clemencia con que este Dios de bondad, estando yo viviendo entre iniquidades, me ha sufrido benignamente, me ha llamado y animado a la enmienda tantas veces con indecible amor, y con tanta paciencia me ha esperado a penitencia y arrepentimiento hasta este año, que es el… de mi edad, por más que con ingratitudes, dilaciones e infidelidades le he ofendido tan descaradamente, dilatando la conversión y despreciando sus gracias, después de haber considerado también que el día que recibí el santo Bautismo fui consagrado y dedicado dichosa y santamente a mi Dios, para ser hijo suyo, y que contra esta profesión que se hizo entonces en mi nombre, he profanado y violado infeliz y detestablemente mi alma tantas veces, aplicándola y empleándola contra la divina Majestad: volviendo ya en mí, postrado de corazon y de espíritu ante el trono de la divina justicia, me reconozco, protesto y confieso legítimamente acusado y convencidi del crímen de lesa majestad divina, y reo de la muerte y Pasión de Jesucristo en fuerza de los pecados que he cometido, por los cuales murió el Señor y sufrió el tormento de la cruz: así que por tanto soy merecedor de ser para siempre perdido y condenado.
  
Pero volviéndome al trono de la infinita misericordia de este mismo Dios eterno, después de haber detestado de todo corazón y con todas mis fuerzas las iniquidades de mi vida pasada, pido e imploro humildemente gracia, perdón y merced con absolución entera de mi delito, en virtud de la muerte y Pasión de este mismo Señor y Redentor de mi alma: apoyada en la cual como en el único fundamento de mi esperanza, confieso otra vez y renuevo la sagrada profesión de fidelidad hecha por mí a Dios en el Bautismo, renunciando al demonio, al mundo y a la carne, detestando sus depravadas sugestiones, vanidades y concupiscencias por todo el tiempo de mi vida presente y por toda la eternidad: y volviéndome a mi benignísimo y piadosísimo Dios, deseo, propongo, determino y resuelvo irrevocablemente servirle y amarle eternamente, dándole, dedicándole y consagrándole a este fin mi entendimiento con todas sus facultades, mi alma con todas sus potencias, mi corazón con todos sus afectos, mi cuerpo con todos sus sentidos, protestando para siempre no abusar más de parte alguna de mi ser contra su divina voluntad y Majestad soberana, a la cual en espíritu me ofrezco en sacrificio y víctima para ser siempre su leal, obediente y fiel criatura, sin querer jamás retractarme a arrepentirme. Pero si acaso, ¡ay de mí!, por sugestión del enemigo o por alguna flaqueza humana acaeciese contravenir en algo a esta mi resolución y consagracion, protesto y propongo desde ahora con la gracia del Espíritu Santo levantarme al instante que lo conozca, convirtiéndome otra vez a la misericordia divina sin tardanza ni dilación alguna.
   
Esta es mi voluntad, mi intención y mi resolución inviolable e irrevocable, la cual confieso y conformo sin reserva ni excepció  en la misma presencia sagrada de mi Dios, a vista de la Iglesia triunfante, a la faz de la Iglesia militante mi madre, que oye esta mi declaración en persona del que como ministro suyo me escucha en este acto. ¡Plégueos, Dios mío, eterno, omnipotente y bueno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, confirmar en mí esta resolución, y aceptar este mi sacrificio cordial e interior en olor de suavidad! Y pues habéis querido darme la inspiración y voluntad de hacerle, dadme también la fuerza y gracia necesaria para perfeccionarla. ¡Oh Dios mío! Vos sois mi Dios, Dios de mi corazón, Dios de mi alma, Dios de mi espíritu: por tal os reconozco ahora y por todos los siglos de los siglos. Viva Jesús.
   
SAN FRANCISCO DE SALESLa Filotea, o Introducción a la vida devota, primera parte, cap. XX (P. Pedro de Silva, traductor). Barcelona, Librería Religiosa 1877, págs. 78-81.

viernes, 29 de enero de 2021

DÍA VEINTINUEVE EN HONOR DE SAN FRANCISCO DE SALES

Tomado del “Tributo Amoroso a San Francisco de Sales” por el bienaventurado padre Enrique de Ossó. Tipografía Católica, Barcelona, España. 1894.
  
DÍA 29 DE CADA MES CONSAGRADO A HONRAR AL DULCÍSIMO DOCTOR SAN FRANCISCO DE SALES
   
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIONES PREPARATORIAS
AL MANSÍSIMO JESÚS
Señor mío Jesucristo, manso y humilde de corazón, que, para bien de las almas y gloria de la Religión, nos habéis dado a san Francisco de Sales como maestro y acabado modelo de la verdadera devoción y virtud; derramad, os rogamos, en nuestros corazones, toda la unción de su dulzura, todo el ardor de su caridad y toda la sublimidad de su profunda humildad, para que, imitándolo en sus virtudes, le acompañemos en la gloria eterna. Amén.
   
AL DULCÍSIMO SAN FRANCISCO
Padre y Protector mío dulcísimo san Francisco de Sales, que para la salvación de las almas os hicisteis todo para todos para ganarlos a todos al amor a Jesucristo; alcanzadnos, os rogamos, la imitación perfecta de vuestras hermosas virtudes que vamos a meditar, en especial la caridad, dulzura, humildad y modestia cristianas, y la gracia que deseo obtener en este día, a mayor gloria de Dios y bien de mi alma y de mis prójimos. Amén.    
   
PARA LAS HIJAS DE LA COMPAÑÍA DE SANTA TERESA DE JESÚS
Padre y Protector nuestro dulcísimo, san Francisco de Sales, que para la salvación de las almas os hicisteis todo para todos para ganarlos a todos al amor de Jesucristo; alcanzad, os rogamos, a todas las hijas de vuestra predilecta Santa y Madre amabilísima Teresa de Jesús, que formamos su Compañía y que os aclamamos por nuestro Protector y Padre, que crezcamos cada día en su espíritu, que es el vuestro, de caridad, celo, mansedumbre, humildad, modestia, afabilidad y fortaleza cristiana, para ser siempre las primeras en extender el reinado del conocimiento y amor de Jesús por todo el mundo, por los apostolados de la oración, enseñanza y sacrificio. Amén.
   
ORACIÓN FINAL
Amabilísimo Santo mío, san Francisco de Sales, cuya divisa santa fue: O amar o morir: alcanzadnos, os pedimos con todas las veras de nuestro corazón, que vivamos o muramos en Jesús, por Jesús y con Jesús, que murió en la cruz para hacernos vivir eternamente en los brazos de su bondad, en los resplandores eternos de su gloria, después de haber pasado por el mundo haciendo bien a todos y a nadie daño, como Vos, cantando sin cesar el cántico de amor eterno: ¡Viva Jesús mi amor! yo amo a Jesús; soy toda de Jesús y mi Dios basta por toda la eternidad. Amén.
   
PRECES A SAN FRANCISCO DE SALES PARA ALCANZAR LO QUE SE DESEA
   
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Jesús, oídnos.
Jesús, escuchadnos.
   
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Santa María, concebida sin pecado, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la oración perfectísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la mortificación rigidísimos, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en el trato del prójimo amabilísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en el amor de Dios encendidísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en el celo de las almas ardientísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en el amor de Jesucristo abrasadísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la modestia ejemplarísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la dulzura modelo acabadísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la humidad profundísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la paciencia heroico, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la prudencia y sencillez incomparable, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la conversación agradabilísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la pureza angelical, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, en la presencia amorosa de Dios continuo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, el más dulce de los hombres, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, el más amable de los Santos, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, cuya divisa era “o amar o morir”, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia sapientísimo, rogad por nosotros.
San Francisco de Sales, director de las almas discretísimo, rogad por nosotros.
  
Jesús, oídnos.
Jesús, escuchadnos.
   
℣. Ruega por nosotros, San Francisco de Sales.
℞. Para que seamos como Vos dulces y humildes de corazón.
   
ORACIÓN
Dios mío, que quisiste que tu confesor y pontífice, padre y protector nuestro, dulcísimo san Francisco de Sales, para la salvación de las almas se hiciese todo para todos para ganarlos a todos; concede propicio que, bañados en la dulzura de tu caridad, guiados por su doctrina y ayudados de sus méritos, consigamos los goces de la gloria. Amén.
   
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 10 de mayo de 2019

LOS TORMENTOS EN LOS SENTIDOS DE LOS CONDENADOS

   
“Los condenados están dentro del abismo infernal como en una ciudad infortunada, en la cual padecen tormentos indecibles, en todos sus sentidos y en todos sus miembros, pues, por haberlos empleado en pecar, han de padecer en ellos las penas debidas al pecado: los ojos, en castigo de sus ilícitas y perniciosas miradas, tendrán que soportar la horrible visión de los demonios y del infierno; los oídos, por haberse complacido en malas conversaciones, no oirán sino llantos, lamentos de desesperación y así todos los demás sentidos”.

SAN FRANCISCO DE SALES, Introducción a la Vida Devota.

domingo, 20 de enero de 2019

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE SALES

Novena publicada por la Imprenta de Juan de la Cuesta en Valladolid, año 1859. El acto de contrición es tradicional.
 
ADVERTENCIA PARA HACER ESTA NOVENA
Todo lugar y tiempo es a propósito para dar gracias a Dios y presentarle súplicas; y así siempre y donde quiera se puede hacer esta Novena; pero el Templo, Casa de Oración, o un sitio retirado donde esté alguna imagen del Santo, promete con más seguridad el fruto de la devoción. Los días inmediatos a su Fiesta, que es a veinte y nueve de Enero, parecen el tiempo más proporcionado, y también será bien empezarla el Martes de la solemnidad del Espíritu Santo, y acabar la Víspera del Corpus Christi, así para implorar la unción del Santo Espíritu, que llenó con tanta abundancia el corazón del Santo, como para pedirle que el Señor nos disponga para celebrar dignamente la Octava del Santísimo Sacramento, y en ésta proseguir con la Novena del Corazón de Jesús, cuya devoción reconoce el origen de su nueva práctica en el devotísimo espíritu de este singular Prelado, y en su orden de la Visitación. La materia de las Oraciones particulares de cada día, son las tres máximas principales de la doctrina espiritual de este gran Maestro de la devoción; y los seis medios con que dispuso en su corazón, las ascensiones divinas para subir a aquella anticipada bienaventuranza y altísima unión con Dios que logró en esta vida mortal, para que las almas al mismo tiempo que piden, beban también su espíritu principal.
   
NOVENA A SAN FRANCISCO DE SALES, OBISPO Y PRÍNCIPE DE GINEBRA, Y FUNDADOR DE LA ORDEN DE LA VISITACIÓN, DOCTOR MÍSTICO Y MAESTRO DEL DIVINO AMOR

    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, de todo corazón me arrepiento de haberte ofendido, Señor y Dios mío, a quien amo sobre todo, y propongo firmemente nunca más pecar, evitar todas las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. En satisfacción de mis pecados te ofrezco tu sacratísima vida, Pasión y muerte, y todo el precio de tu Sangre derramada por nosotros, los méritos de Santa María siempre Virgen y de todos los Santos, junto con todas mis obras y toda mi vida, y confío en tu bondad y misericordia infinita, que por los méritos de tu preciosa Sangre me sean remitidos todos mis delitos y me sea concedida toda gracia, para que restablecida en mí una vida santa, merezca servirte perfectamente hasta el fin. Tú que, siendo Dios, vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo bendito por los siglos. Amén.
 
ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Corazón amabilísimo de Jesús, que por la abundancia de tu benignísima misericordia y para manifestación más sensible del inmenso amor con que miras a los corazones humanos, deseando dilatar el Reino de tu amor y penetrar a todos de las más vivas llamas de aquel fuego divino que viniste a encender en el mundo, enviaste a él en estos últimos siglos, en que lastimosamente se ve resfriada la devoción de muchos, al dulcísimo San Francisco de Sales, nuevo Vaso de elección, en cuyo pecho depositaste con tanta largueza los tesoros de tu luz y amor, previniéndolo con tan copiosas bendiciones de dulzura, para que hecho todo para todos, mostrase a toda suerte de gentes el camino llano y seguro de la perfecta virtud cristiana. Concédenos, Divino Corazón, que embriagados con la dulzura de tu amor, protegidos de los altos méritos de este tu escogido Siervo, e instruidos con sus celestiales avisos, conozcamos la vanidad de cuanto el mundo estima para despreciarla; la fealdad del pecado, para aborrecerla; la preciosidad de tu gracia, para conservarla a toda costa; la grandeza y verdadera hermosura de tu ser divino, para amaros con todas las facultades de nuestras almas, y la suavidad apetecible del yugo de tu divina Ley, para que rindamos gustosos nuestra cerviz a tan dichosa servidumbre, y abracemos con todo el conato de nuestro corazón la ligera carga de tus Mandamientos, todos amor, dulzura y verdadera libertad. Compadecéos, amorosísimo Corazón, de tantas almas, que deslumbradas con los errados dictámenes del ciego y vano mundo, atraídos de los venenosos silbos de la antigua serpiente, y presas en los dorados lazos de los fugitivos placeres de los sentidos, incauamente duermen en una falsa seguridad con lastimoso peligro de su salvación. Mirad, Corazón clementísimo, que por ellas padeciste congojas y agonías en el Huerto, y terribles desamparos en la Cruz, y que su amor os obligó a que quedaras Sacramentado, haciéndonos compañía hasta el fin del mundo: no se frustren, Señor, tan preciosos trabajos y tan amorosos excesos. Atended tambien a los fervorosos esmeros con que os sirvieron y desearon los desagravios más cumplidos de vuestro sagrado honor los purísimos corazones de María y José; y por la complacencia que tuviste en los méritos suyos, olvidad los deméritos nuestros. Mirad juntamente el amor tan fino con que siempre buscó únicamente tu mayor gloria el seráfico corazón de San Francisco de Sales: acordáos, Señor, de él y de toda su mansedumbre y dulzura de caridad, con que llorando las ofensas vuestras, se deshacía por ganaros almas, y dilalar el Reino sacrosanto de tu amor: Venga, pues, a nosotros ese tu Reino, y sea arrojado fuera de las almas el Príncipe de las tinieblas, que las tiraniza, alúmbrelas siempre tu luz, apodérese de todos los corazones tu amor, anímelos tu gracia, para que eternamente cantemos tus misericordias en la gloria. Amén.
   
Rezar un Padre nuestro y un Ave María por la conversión de los pecadores.
  
DÍA PRIMERO - 20 DE ENERO
Glorioso San Francisco de Sales, luz de las almas, que para conducirlas a Dios su único centro: querías ante todas cosas arraigar en los corazones la unidad y simplicidad de amor, impidiendo que el alma tuviera otra mira en todo fuera de Dios, ya que en la vida eterna descansa tan cumplidamente tu corazón en el supremo bien, que siempre fue el único Norte de tus ansias: alcánzanos del Corazón de Jesús esta unidad y pureza de amor, y la gracia especial que deseamos, si ha de conducir a la mayor gloria del Señor. Amén.
   
Pedir la merced o gracia que se necesite.
   
GOZOS EN HONOR A SAN FRANCISCO DE SALES
  
Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Noble, hermoso, docto, Santo
Y predicador famoso
De los herejes espanto,
Doctor y Obispo celoso,
Fundador y Director:
¡Qué pocos a ti habrá iguales!
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
Voto de Virginidad
En las aras de María
Hiciste de tierna edad,
Y en las mismas la alegría
Consiguió tu corazón
Después de angustias mortales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Setenta y dos mil herejes,
Joven aún, has convertido,
Ginebra gime el que dejes
A su Beza convencido;
Por ti la cruz del Señor
Logra triunfos inmortales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Nunca Francia más dichosa
Fue, ni Saboya se vio
Con devoción tan copiosa
Que el tiempo que la ilustró
Tu luz, cual hermoso Sol
Que desterraba sus males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Juan con clamores divinos,
En el desierto hizo llanos
Para el Señor los caminos;
Tú en los pueblos mas profanos,
Los caminos del Señor,
Haces todos usuales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Del amor de Dios sois sal,
Tu alma paloma sin hiel,
Tu boca suave panal,
Tus palabras dulce miel,
Tu espíritu luz y ardor,
Y tus consejos mil sales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
Con tan dulce suavidad
Al pecador recibías,
Que deshecho en caridad,
Por él lágrimas vertías,
Y él viendo tu compasión,
Reconocía sus males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
Robador de corazones
Te llamaron, no me espanto,
Pues tus dulces expresiones
Eran tan suave encanto,
Que el más obstinado error
Se rendía a flechas tales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Tus escritos son testigos
De que eras Etna amoroso,
Que exhalabas incentivos
Ardores del fervoroso
Fuego, Que en tu corazón
Ardió en llamas celestiales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
La Visitación mantiene,
De tu espíritu heredados,
Los fervores con que tiene
Por el orbe dilatados
Del Divino Corazón,
Los cultos más especiales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
Si participan blancura
Las liebres de andar por nieve,
¿Qué santa, decías, qué pura
Se hará el alma que a Dios llegue?
La frecuente Comunión
Das por remedio de males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
Aunque yo explicar quisiera
El amor tan señalado,
La devoción verdadera
Con que tú amaste al sagrado
Corazón del Salvador,
No hallará voces iguales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
   
En la gloria ya triunfante
Entre serafines vives,
Donde, de perfecto amante,
Laurel inmortal recibes,
Purs tanto amaste al Señor,
Y allá con Él tanto vales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
  
Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
 
Antífona: Oh Sacerdote y Pontífice Francisco, tú que obras virtud, buen pastor de tu pueblo, ruega por nosotros al Señor. 
℣. Lo amó el Señor y lo adornó.
℟. Lo revistió con estola gloriosa.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste que el bienaventurado Francisco, tu confesor y pontífice, se hiciese todo a todos por la salvación de las almas, concédenos benigno que, llenos de la dulzura de tu inmensa caridad, por los consejos y merecimientos de este gran Santo, consigamos la alegría eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO - 21 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Glorioso San Francisco de Sales, Maestro enviado del cielo para suavizar el camino de la perfección cristiana; pues para que las almas con alas de paloma, como deseaba David, volaran a descansar unidas con el sumo bien, las imponías en la santa libertad de espíritu, deshaciéndolas de todas las cosas, personas, empleos y lugares, por seguir únicamente la voluntad de Dios conocida: alcánzanos del Corazón de Jesús esta santa indiferencia que trae la verdadera paz al alma, y la gracia particular que deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 22 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Dulcísimo San Francisco de Sales, que mirabas a todos los prójimos dentro del costado del Salvador para deshacerte (como tú mismo dijiste) en dulzura de caridad con ellos, y explicaste el incendio de tu corazón, diciendo: «Me parece que no hay en el mundo quien ame a los pecadores tiernamente sino Jesucristo y yo»: alcánzanos del mismo Corazón de Jesús, de donde tú la participaste, esta dulzura de caridad con el prójimo, para que amándole como a nosotros mismos, seamos solamente un corazón y un alma donde perfectamente reine Dios por amor y gracia, y añadid si conviene, la gracia particular que deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 23 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Seráfico San Francisco de Sales, Varón de deseos, que como encendidas saetas, enviabas continuamente al cielo hasta penetrar el corazón del Verbo, suspirando por su amor divino, y exhortando a todos a desear esta preciosa joya, decías: «Que solo el amor de Dios goza la excelencia de comenzarse a poseer luego que se empieza a desear»; alcánzanos del Corazón de Jesús una centella de sagrado fuego, con que inflamado el nuestro, se exhale en vivos deseos de su divino amor, y también la gracia que deseamos si conviene para su gloria. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 24 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Glorioso San Francisco de Sales, Maestro enviado del cielo para suavizar el camino de la perfección cristiana; pues para que las almas con alas de paloma, como deseaba David, volaran á descansar unidas con el sumo bien, las imponías en la santa libertad de espíritu, deshaciéndolas de todas las cosas, personas, empleos y lugares, por seguir únicamente la voluntad de Dios conocida: alcánzanos del Corazón de Jesús esta santa indiferencia que trae la verdadera paz al alma, y la gracia particular que deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 25 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Extático San Francisco de Sales, que para lograr el fin porque únicamente anhelaba tu corazón, que era aficionarte a Dios, hasta unirte estrechamente con su Majestad, vivías continuamente en oración, sabiendo que la ocupación interior y comercio con Dios es el medio más eficaz de aficionarse a un objeto tan atractivo y amable, que no puede ser conocido sin ser amado, ni tratado sin que robe poderosamente la voluntad: alcánzanos del corazón de Jesús el don de oración, para que gustando y viendo que suave es Dios, se vean nuestros corazones venturosamente prendados de su divina beldad, y si conviene para este fin la gracia que pretendemos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 26 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Rectísimo San Francisco de Sales, que deseando justamente dar a Dios lo que es de Dios, querías que todas las acciones, aun las más menudas, desde por la mañana hasta la noche sirvan de materia al amor sagrado, ordenando tu intención en general, y en particular a la única gloria del Señor: alcánzanos del corazón de Jesús, que sea su amor el primer móvil de todas nuestras acciones, y el único término de todas nuestras ansias y solicitudes, y la gracia que con esta misma intención de sola su gloria deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 27 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
   
Pacientísimo San Francisco de Sales, que para unirte con el Divino querer, plantaste en tu corazón una grande sumisión a todas las disposiciones de Dios, particularmente en los sufrimientos y tribulaciones, que son las pruebas más ordinarias del amor, mirando las penas para amarlas en su fuente, que es la divina Providencia: alcánzanos del Corazón de Jesús, luz para conocer este tesoro de la perfecta resignación, por cuyo medio se convierte el alma en un cielo sereno, donde resplandece como sol el reinante amor celestial; y para el mismo fin consíguenos la gracia que deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 28 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María.
    
Prudentísimo San Francisco de Sales, que de todas las criaturas hacías escala por donde subías a tu amado Dios, tomando solamente de ellas el resplandor de la bondad divina, que de varias maneras participan todas, levantando la atención a la primera causa, sin fijarla en las segundas, conservando así imperturbable la divina presencia, que despertaba en tu corazón un amor continuo del Sumo bien: alcánzanos del Corazón de Jesús, la luz que te alumbraba, para que teniendo siempre presente a Dios, como le tenías, le amemos como le amabas, y por medio para este fin el favor que deseamos. Amén.
  
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

lunes, 29 de enero de 2018

MISA DE SAN FRANCISCO DE SALES

Del Misal Romano de San Pío V. La Misa Votiva, que cuenta con Prefacio propio, es del Propio de la Diócesis de Annecy y la Orden de la Visitación.
  
Die 29 Januarii
Sancte Francisci Salesii, Episcopi, Confessori et Ecclesiæ Doctoris.
Duplex
  
Introitus. Eccli. 15, 5. In médio Ecclésiæ apéruit os ejus: et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiæ et intelléctus: stolam glóriæ índuit eum. (T. P. Allelúja, allelúja.) Ps. 91, 2. Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómini tuo, Altíssime. ℣. Glória Patri.
 
ORATIO
Deus, qui ad animárum salútem beátum Francíscum Confessórem tuum atque Pontíficem ómnibus ómnium factum esse voluísti: concéde propítius; ut, caritátis tuæ dulcédine perfúsi, ejus dirigéntibus mónitis ac suffragántibus méritis, ætérna gáudia consequámur. Per Dóminum nostrum.
  
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timotheum.
2. Tim. 4, 1-8.
  
Caríssime: Testíficor coram Deo, et Jesu Christo, qui judicatúrus est vi vos et mórtuos, per advéntum ipsíus et regnum ejus: prǽdica verbum, insta opportúne, importune: árgue, óbsecra, íncrepa in omni patiéntia, et doctrína. Erit enim tempus, cum sanam doctrínam non sustinébunt, sed ad sua desidéria, coacervábunt sibi magistros, pruriéntes áuribus, et a veritáte quidem audítum avértent, ad fábulas autem converténtur. Tu vero vígila, in ómnibus labóra, opus fac Evangelístæ, ministérium tuum ímpie. Sóbrius esto. Ego enim jam delíbor, et tempus resolutiónis meæ instat. Bonum certámen certávi, cursum consummávi, fidem servávi. In réliquo repósita est mihi coróna justítiæ, quam reddet mihi Dóminus in illa die, justus judex: non solum autem mihi, sed et iis, qui díligunt advéntum ejus.
 
Graduale. Ps. 36, 30-31. Os justi meditábitur sapiéntiam, et lingua ejus loquétur judícium.
℣. Lex Dei ejus in corde ipsíus: et non supplantabúntur gressus ejus.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Eccli. 45, 9. Amávit eum Dóminus, et ornávit eum: stolam glóriæ índuit eum. Allelúja.
 
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 111, 1-3.
Beátus vir, qui timet Dóminum: in mandátis ejus cupit nimis.
℣. Potens in terra erit semen ejus: generátio rectórum benedicétur.
℣. Glória et divítiæ in domo ejus: et justítia ejus manet in sǽculum sǽculi.
   
Tempore autem Pascháli omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Eccli. 45, 9. Amávit eum Dóminus, et ornávit eum: stolam glóriæ índuit eum. Allelúja.
℣. Osee 14, 6. Justus germinábit sicut lílium: et florébit in ætérnum ante Dóminum. Allelúja.
 
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 5, 13-19.
   
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Vos estis sal terræ. Quod si sal evanúerit, in quo saliétur? Ad níhilum valet ultra, nisi ut mittátur foras, et conculcétur ab homínibus. Vos estis lux mundi. Non potest cívitas abscóndi supra montem pósita. Neque accéndunt lucérnam, et ponunt eam sub módio, sed super candelábrum, ut lúceat ómnibus qui in domo sunt. Sic lúceat lux vestra coram homínibus, ut vídeant ópera vestra bona, et gloríficent Patrem vestrum, qui in cœlis est. Nolíte putáre, quóniam veni sólvere legem aut prophétas: non veni sólvere, sed adimplére. Amen, quippe dico vobis, donec tránseat cœlum et terra, jota unum aut unus apex non præteríbit a lege, donec ómnia fiant. Qui ergo solvent unum de mandátis istis mínimis, et docúerit sic hómines, mínimus vocábitur in regno cœlórum: qui autem fécerit et docúerit, hic magnus vocábitur in regno cœlórum. Credo.
 
Offertorium. Ps. 91, 13. Justus ut palma florébit: sicut cedrus, quæ in Líbano est multiplicábitur. (T. P. Allelúja.)
  
SECRETA
Sancti Francísci Pontíficis tui atque Doctóris nobis, Dómine, pia non desit orátio: quæ et múnera nostra concíliet; et tuam nobis indulgéntiam semper obtíneat. Per Dóminum.
  
Communio. Luc. 12, 42. Fidélis servus et prudens, quem constítuit dóminus super famíliam suam: ut det illis in témpore trítici mensúram. (T. P. Allelúja.)
 
POSTCOMMUNIO
Ut nobis, Dómine, tua sacrifícia dent salútem: beátus Francíscus Póntifex tuus et Doctor egrégius, quǽsumus, precátor accédat. Per Dóminum nostrum.
  
Infrascriptæ Missæ de Sancti Francisci Salesii, ex Proprium Diœcesis Anneciensis et Ordo Visitationis Beatissimæ Mariæ Virginis, dici possunt ut festivæ ubicumque, ad libitum sacerdotis, juxta rubricas. Similiter hujusmodi Missæ dici possunt etiam ut votivæ, nisi aliqua expresse excipiatur:
  
Die 29 Januarii
S. Francisci Salesii, Episcopi, Confessori et Ecclesiæ Doctoris.
Altera Missa
 
Introitus. Eccli. 45, 8-9. Státuit ei testaméntum ætérnum, et dedit illi sacerdótium gentis: beatificávit illum in glória, et coronávit eum in vasis virtútis. (T. P. Allelúja, allelúja.) Ps. 118, 103. Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, super mel ori meo! ℣. Glória Patri.
 
ORATIO
Deus, qui ad animárum salútem beátum Francíscum Confessórem tuum atque Pontíficem ómnibus ómnium factum esse voluísti: concéde propítius; ut, caritátis tuæ dulcédine perfúsi, ejus dirigéntibus mónitis ac suffragántibus méritis, ætérna gáudia consequámur. Per Dóminum nostrum.
  
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Ephes. 3, 7-21.
  
Fratres: Factus sum miníster, secúndum donum grátiæ Dei, quæ data est mihi secúndum operatiónem virtútis ejus. Mihi ómnium sanctórum mínimo data est grátía hæc, in géntibus evangelizáre investigábiles divítias Christi: et illumináre omnes, quæ sit dispensátio sacraménti abscónditi a sǽculis in Deo qui ómnia creávit: ut innotéscat principátibus et potestátibus in cœléstibus per Ecclésiam multifórmis sapiéntia Dei: secúndum præfinitíónem sæculórum quam fecit in Christo Jesu Dómino nostro, in quo habémus fidúciam et accéssum in confidéntia per fidem ejus. Propter quod peto ne deficiátis in tribulatiónibus meis pro vobis, quæ est glória vestra. Hujus rei grátia flecto génua mea ad Patrem Dómini nostri Jesu Christi, ex quo omnis patérnitas in cœlis et in terra nominátur: ut det vobis secúndum divítias glóriæ suæ, virtúte corroborári per Spíritum ejus in interiórem hóminem: Christum habitáre per fidem in córdibus vestris: in caritáte radicáti et fundáti: ut possítis comprehéndere, cum ómnibus sanctis, quæ sit latitúdo, et longitúdo, et sublímitas, et profúndum: scire étiam supereminéntem sciéntiæ caritátem Christi, ut impleámini in omnem plenitúdinem Dei. Si autem qui potens est ómnia fácere superabundánter quam pétimus aut intellégimus, secúndum virtútem quæ operátur in nobis, ipsi glória in Ecclésia, et in Christo Jesu, in omnes generatiónes sǽculi sæculórum. Amen.
 
Graduale. Eccli. 33, 18-19. Respícite quóniam non mihi soli laborávi, sed ómnibus exquiréntibus disciplínam.
℣. Audíte me, magnátes, et omnes pópuli, et rectóres ecclésiæ, áuribus percípite.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Ps. 32, 18. Ecce óculi Dómini super metuéntes eum: et in eis qui sperant super misericórdia ejus. Allelúja.
 
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 33, 9.
Gustáte, et videte quóniam suávis est Dóminus: beátus vir, qui sperat in eo.
℣. Prov. 16, 23. Cor sapiéntis erúdiet os ejus: et lábiis ejus addet grátiam.
℣. Ibid. 17, 27. Qui moderátur sermónes suos, doctus et prudens est: et pretiósi spíritus vir erudítus.
   
Tempore autem Pascháli omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Eccli. 45, 9. Amávit eum Dóminus, et ornávit eum: stolam glóriæ índuit eum. Allelúja.
℣. Osee 14, 6. Justus germinábit sicut lílium: et florébit in ætérnum ante Dóminum. Allelúja.
 
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 5, 13-19.
   
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Vos estis sal terræ. Quod si sal evanúerit, in quo saliétur? Ad níhilum valet ultra, nisi ut mittátur foras, et conculcétur ab homínibus. Vos estis lux mundi. Non potest cívitas abscóndi supra montem pósita. Neque accéndunt lucérnam, et ponunt eam sub módio, sed super candelábrum, ut lúceat ómnibus qui in domo sunt. Sic lúceat lux vestra coram homínibus, ut vídeant ópera vestra bona, et gloríficent Patrem vestrum, qui in cœlis est. Nolíte putáre, quóniam veni sólvere legem aut prophétas: non veni sólvere, sed adimplére. Amen, quippe dico vobis, donec tránseat cœlum et terra, jota unum aut unus apex non præteríbit a lege, donec ómnia fiant. Qui ergo solvent unum de mandátis istis mínimis, et docúerit sic hómines, mínimus vocábitur in regno cœlórum: qui autem fécerit et docúerit, hic magnus vocábitur in regno cœlórum.
Credo.
 
Offertorium. Apoc. 2, 19. Novi ópera tua, et fidem, et caritátem tuam, et ministérium, et patiéntiam tuam, et ópera tua novíssima plura príóribus. (T. P. Allelúja.)
  
SECRETA
Per hanc salutárem hóstiam, quam offérimus tibi, Dómine, divíno illo Sancti Spíritus igne cor nostrum accénde, quo mitíssimum beáti Francísci ánimum mirabíliter inflammásti. Per Dóminum.
 
Præfatio de Sancto Francisco Salesio
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Qui Ecclésiæ suæ beátum Francíscum Pastórem juxta cor suum suscitávit, ut scriptis, sermónibus et exémplis pietátem corroboráret, et áspera converéteret in vias planas. Quique illum suæ lenitátis spíritu tam mirabíliter adimplévit, ut non solum induráta peccatórum corda ad pœniténtiam flécteret, sed et rebéllis tot hæreticórum mentes ad Fídei Cathólicæ unitátem revocáret. Et ídeo cum Ángelís et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
  
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
   
Communio. 1. Cor. 9, 22. Factus sum infírmis infírmus, ut infírmos lucrifácerem: ómnibus ómnia factus sum, ut omnes fácerem salvos. (T. P. Allelúja.)
 
POSTCOMMUNIO
Concéde, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, per sacraménta quæ súmpsimus, beáti Francísci caritátem et mansuetúdinem imitántes in terris, glóriam quoque consequámur in cœlis. Per Dóminum.

miércoles, 10 de marzo de 2010

SAN FRANCISCO DE SALES: DE LA SANTA MISA Y CÓMO SE HA DE OIR


No te he hablado aún del sol de los Ejercicios espirituales, que es el santísimo y soberano Sacrificio de la Misa, centro de la Religión cristiana, alma de la devoción, vida de la piedad, misterio inefable que comprende el abismo de la caridad divina, por el cual, Dios, uniéndose realmente a nosotros, nos comunica con magnificencia sus gracias y favores.

La oración, unida con este divino Sacrificio, tiene una indecible fuerza, de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores, como apoyada sobre su amado, el cual la llena tanto de olores y suavidades espirituales, que parece una columna de humo producida de las maderas aromáticas de mirra y de incienso y de todos los polvos que usan los perfumadores, como se dice en los Cantares.
 
Procura, pues, con toda diligencia oír todos los días Misa para ofrecer con el sacerdote el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia. Allí están presentes muchos ángeles, como dice San Juan Crisóstomo, para venerar este santo misterio; y así, estando nosotros con ellos y con la misma intención, es preciso que con tal compañía recibamos muchas influencias propicias. En esta acción divina se vienen a unir a nuestro Señor los corazones de la Iglesia triunfante y los de la Iglesia militante, para prendar con Él, en Él y por Él el corazón de Dios Padre, y apoderarse de toda su misericordia. ¡Oh, qué felicidad es para un alma contribuir devotamente con sus afectos a un bien tan necesario y apetecible!

Si por algún estorbo inexcusable no puedes asistir corporalmente a la celebración de este soberano Sacrificio, a lo menos envía allá tu corazón, asistiendo espiritualmente. Para esto, a cualquiera hora de la mañana mira con el espíritu a la Iglesia, ya que no puedes de otro modo; une tu intención con la de todos los cristianos y haz desde el lugar en que te halles los mismos actos interiores que harías si te hallases realmente presente en la iglesia al santo Sacrificio.

Para oír Misa como conviene, ya sea real, ya espiritualmente, has de seguir este método:
  1. Desde el principio hasta que el sacerdote sube al altar, prepárate juntamente con él, lo cual harás poniéndote en la presencia de Dios, reconociendo tu indignidad y pidiéndole perdón de tus defectos.
  2. Desde que el sacerdote suba al altar hasta el Evangelio, considera sencillamente y en general la venida de nuestro Señor al mundo y su vida en él.
  3. Desde el Evangelio, hasta concluido el Credo, considera la predicación del Salvador, protesta que quieres vivir y morir en la fe y obediencia a su santa palabra y en la unión de la Santa Iglesia Católica.
  4. Desde el Credo hasta el Pater noster contempla con el espíritu los misterios de la Pasión y muerte de nuestro Redentor, que actual y esencialmente se representan en este santo Sacrificio, que has de ofrecer, juntamente con el sacerdote y con el resto del pueblo, a Dios Padre para honra suya y salvación de tu alma.
  5. Desde el Pater noster hasta la Comunión, esfuérzate a excitar en tu corazón muchos y ardientes deseos de estar siempre junta y unida a nuestro Señor con un amor eterno.
  6. Desde la Comunión hasta el fin, da gracias a su Divina Majestad por su encarnación, vida, Pasión y muerte, y por el amor que nos muestra en este santo Sacrificio, pidiéndole por él que te sea siempre propicio a ti, a tus parientes, a tus amigos y a toda la Iglesia, y humillándote de todo corazón recibe devotamente la bendición divina que te da nuestro Señor por medio de su ministro.
Pero si quieres tener mientras la Misa la meditación de los misterios que vas siguiendo por orden todos los días, no es necesario que te diviertas en hacer estos actos particulares: bastará que al principio hagas intención de que el ejercicio de meditación y oración que tienes sirva para adorar y ofrecer este santo Sacrificio, puesto que en cualquiera meditación se encuentran los actos arriba dichos o ya expresos, o a lo menos implícita y virtualmente.

SAN FRANCISCO DE SALES, La Filotea o Introducción a la vida devota, Parte Segunda, capítulo XIV.

viernes, 29 de enero de 2010

SAN FRANCISCO DE SALES, OBISPO, CONFESOR, FUNDADOR Y DOCTOR

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis el reposo para vuestras almas.
(Mateo 11, 29)

San Francisco de Sales

San Francisco nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567. Fue bautizado al día siguiente en la Iglesia parroquial de Thorens, con el nombre de Francisco Buenaventura. Durante toda su vida sería su patrono San Francisco de Asís. El cuarto donde él nació se llamaba "el cuarto de San Francisco", porque había en él una imagen del "Poverello" predicando a los pájaros y a los peces.

De niño Francisco fue muy delicado de salud ya que nació prematuro; pero gracias al cuidado que recibió, se pudo recuperar y fortalecerse con los años. Si bien no era robusto, su salud le permitió desplegar una enérgica actividad durante su vida.

La Señora Francisca de Boisy era una mujer sumamente amable y trabajadora y profundamente piadosa. Santa Juana de Chantal dice que la gente la admiraba como a una de las damas más respetables de esa época.

Tenía que mandar y dirigirlo todo en un amplísimo castillo donde laboran cuarenta trabajadores, sirvientas, mensajeros, labradores, y encargados del ganado.

Es muy importante tener en cuenta las cualidades de la mamá de Francisco, porque éste, por el valle nublado frío y oscuro donde estaba su casa, podría haber sido un hombre retraído y más bien inclinado a la tristeza y el pesimismo. Y en cambio, por la maravillosa formación que Doña Francisca le va proporcionando y por la educación que le hace dar su padre, obtiene las bases para llegar a ser más tarde con la gracia de Dios y por sus grandes esfuerzos, un portento de amabilidad y del más exquisito trato social.

Doña Francisca era una mujer que vivía muy ocupada, pero sin afanes ni apresuramientos. Quizás de ella habrá aprendido el niño Francisco aquella virtud suya que le dará resultado toda su vida: trabajar mucho, trabajar siempre, pero sin perder la calma, sin inquietud, no dejando para mañana lo que se puede hacer hoy.

La religión dominaba la vida de doña Francisca, y la compartía con todos, de ahí que Francisco aprendiese todo esto y luego lo usase más tarde para el beneficio de muchas almas.

Era un niño lindo, rubio, rosado que se divertía jugando en el Castillo. Le gustaba ir al Templo y rezar mirando hacia el altar y también era muy dado a ayudar a los pobres. Sin duda había recibido del Espíritu Santo el don de la Magnificencia, que consiste en un gusto especial por dar, y dar con gran generosidad. Como niño vivo e inquieto, que le gustaba curiosear por aquel inmenso Castillo donde vivía; parecía que tenía cien pulgas debajo de la ropa que no le dejaban estar quieto, por lo que su madre y la nodriza tenían que estar constantemente viendo que estaba haciendo.
Su madre le enseñaba el catecismo y le narraba bellos ejemplos religiosos. Y cuando el pequeño Francisco se encontraba con otros niños por el camino o en el prado, les repetía las enseñanzas y narraciones que había escuchado de labios de su mamá. Se estaba entrenando para lo que sería su mas preciado trabajo: enseñar catecismo, pero enseñarlo bellamente a base de amenos ejemplos.

Hay un hecho en su infancia que denota mucho su celo por Dios pero también su inclinación a la ira, con la que luchará por 19 años de su vida hasta dominarla. Se cuenta que un día un Calvinista fue a visitar el Castillo, Francisco se enteró y como no podía meterse en la sala a protestar, tomó un palo en las manos, y lleno de indignación se fue al corral de las gallinas, arremetiendo contra ellas y gritando: "Fuera los herejes: No queremos herejes". Las pobres gallinas salieron corriendo y gritando ante su atacante, y a tiempo llegaron los sirvientes para salvarlas. Este que ahora atacaba a las gallinas, después llegará a tener un genio tan bondadoso y amable que no procederá con ira ni siquiera contra los más tremendos adversarios; ahora bien, esta bondad no nació con él sino que fue una conquista, poco a poco, con la ayuda de Dios.

Su padre, Don Francisco, tenía temor de que su hijo fuera a crecer flojo de voluntad porque la mamá lo quería muchísimo y podía hacerlo crecer algo consentido y mimado. Entonces le consiguió de profesor a un sacerdote muy rígido y muy exigente, el Padre Deage. Este será su preceptor durante toda su vida de estudiante. Era un hombre super exacto en todo, pero muy frecuentemente demasiado perfeccionista en sus exigencias. Este preceptor lo ayudará mucho en su formación pero le hará pasar muchos ratos amargos, por exigirle demasiado. Francisco no protestará nunca y en cambio le sabrá agradecer siempre, pero para su comportamiento futuro tomará la resolución de exigir menos detalles importunos y hacer más amables a quienes él tenga que dirigir.

A los 8 años entró en el Colegio de Annecy, y a los 10 años hizo su Primera Comunión junto con la Confirmación. Desde ese día se propuso no dejar pasar un día sin visitar a Jesús Sacramentado en el Templo o en la Capilla del colegio. El que más tarde será el gran promotor del culto solemne a la Eucaristía, fue preparado muy cuidadosamente por la madre y por su Sacerdote preceptor para recibir por primera vez a Jesús Sacramentado. Guiado por su madre se trazó unos buenos propósitos como recuerdo de su Primera Comunión:
  1. Cada mañana y cada noche rezaré algunas oraciones. 
  2. Cuando pase por frente de una Iglesia entraré a visitar a Jesús Sacramentado, si no hay una razón grave que me lo impida. 
  3. Siempre y en toda ocasión que me sea posible ayudaré a las gentes más pobres y necesitadas. 
  4. Leeré libros buenos, especialmente Vidas de Santos.
Durante toda su vida procuró ser enteramente fiel a estos propósitos.

Un año más tarde en la misma Iglesia de Santo Domingo (actualmente San Mauricio), recibió la tonsura.

Un gran deseo de consagrarse a Dios consumía al joven, que había cifrado en ello la realización de su ideal; pero su padre (que al casarse había tomado el nombre de Boisy) tenía destinado a su primogénito a una carrera secular, sin preocuparse de sus inclinaciones. A los 14 años, Francisco fue a estudiar a la Universidad de París que, con sus 54 colegios, era uno de los más grandes centros de enseñanza de la época.

Su padre le había enviado al colegio de Navarra, a donde iban los hijos de las familias de Saboya; pero Francisco, que temía por su vocación, consiguió que consintiera en dejarle ir al Colegio de Clermont, dirigido por los jesuitas y conocido por la piedad y el amor a la ciencia que reinaban en él. Acompañado por el Padre Déage, Francisco se instaló en el hotel de la Rosa Blanca de la calle St. Jacques, a unos pasos del Colegio de Clermont. Francisco se propuso un Plan de Vida durante su estadía en el colegio. Se propuso dedicarse a hacer lo que tenía que hacer: prepararse bien para el futuro.

Desde el principio, guiado, por su director, el Padre Déage, se trazó un programa de acción: Cada semana confesarse y comulgar. Cada día atender muy bien a las clases y preparar las tareas y lecciones para el día siguiente. Dos horas diarias de ejercicios de equitación, de esgrima, de baile.
La debida mezcla entre los ejercicios de piedad y las artes gimnásticas le fueron consiguiendo un aire de elegancia y respetabilidad. Era alto, gallardo y bien presentado. Enemigo de los lujos, pero siempre decorosamente presentado. En las reuniones de gente de refinada elegancia era el invitado preferido, porque a la vez de ser muy sencillo y sin rebuscamientos inútiles, era "la cultura personificada".

Más tarde, cuando sea Obispo, la gente exclamará: "en las reuniones sociales se porta con la santidad de un digno ministro de Dios, y en las ceremonias religiosas se porta con la elegancia del más exquisito de los caballeros". Y al preguntarle alguien el por que, respondió: "Cuando estoy en la alegría de una fiesta social me imagino estar revestido de ornamentos de Obispo, y me comporto con la dignidad que esto exige. Y cuando estoy celebrando una ceremonia religiosa me imagino estar en la más exquisita y refinada reunión, y trato de comportarme con la educación y urbanidad que en estos casos se exige".
 
Pronto se distinguió en retórica y en filosofía; después se entregó apasionadamente al estudio de la teología. Cada día estaba más decidido a consagrarse a Dios y acabó por hacer voto de castidad perpetua, poniéndose bajo la protección de la Santísima Virgen. Pero no por ello faltaron las pruebas.

Vivir en gracia de Dios en aquellos ambientes no era nada fácil. Sin embargo, Francisco supo alejarse de toda ocasión peligrosa y de toda amistad que pudiera llevarle a ofender a Dios y logró conservar así el alma incontaminada y admirablemente pura. Francisco tenía 18 años.
Su carácter era muy inclinado a la ira, y muchas veces la sangre se le subía a la cara ante ciertas burlas y humillaciones, pero lograba contenerse de tal manera que muchos llegaban hasta imaginarse que a Francisco nunca le daba mal genio por nada. Pero entonces el enemigo del alma, al ver que con las pasiones más comunes no lograba derrotarlo, dispuso atacarlo por un nuevo medio más peligroso y desconocido.

Empezó a sentir en su cerebro el pensamiento constante y fastidioso de que se iba a condenar, que se tenía que ir al infierno para siempre. La doctrina de la Predestinación, que predicaba Calvino y que él había leído, se le clavaba cada vez más en su mente y no lograba apartarla de allí. Perdió el apetito y ya no dormía. Estaba tan impresionantemente flaco y temía hasta enloquecer. Lo que más le atemorizaba no eran los demás sufrimientos del infierno, sino que allá no podría amar a Dios.

Juan Calvino predicaba mucho la predestinación

El Señor permitiéndole la tentación le da la salida. El primer remedio que encontró fue decirle al Señor: "Oh mi Dios, por tu infinita Justicia tengo que irme al infierno para siempre, concédeme que allá yo pueda seguirte amando. No me interesa que me mandes todos los suplicios que quieras, con tal de que me permitas seguirte amando siempre"; esta oración le devolvió gran parte de paz a su alma.

Pero el remedio definitivo, que le consiguió que esta tentación jamás volviese a molestarle fue al entrar a la Iglesia de San Esteban en París, y arrodillarse ante una imagen de la Santísima Virgen y rezarle la famosa oración de San Bernardo: 

"Acordáos, Oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oido decir que hayáis abandonado a ninguno de cuantos han acudido a vuestro amparo, implorando vuestra protección y reclamando vuestro auxilio. Animado con esta confianza, también yo acudo a Vos, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados , me atrevo a comparecer ante vuestra soberana presencia. No despreciéis mis súplicas, Madre del Verbo Divino, antes bien, oídlas y acogedlas benignamente. Amén"

Al terminar de rezar esta oración, se le fueron como por milagro todos sus pensamientos de tristeza y de desesperación y en vez de los amargos convencimientos de que se iba a condenar, le vino la seguridad de que "Dios envió al mundo a su Hijo no para condenarlo, sino para que los pecadores se salven por medio de Él. Y el que cree no será condenado" (Juan 3:17).

Esta prueba le sirvió mucho para curarse de su orgullo y también para saber comprender a las personas en crisis y tratarlas con bondad.

En el 1588, partió para la ciudad italiana de Padua; su padre le había dado la orden de estudiar abogacía, doctorarse en derecho. Francisco fue obedeciendo a su padre.  Estudiaba derecho durante cuatro horas diarias para poder llegar a ser abogado. Otras cuatro horas estudiaba Teología, la ciencia de Dios, porque tenía un gran deseo: llegar a ser sacerdote.
Durante su estadía en Padua, dice el mismo Francisco, que lo que más le ayudó fue la amistad y dirección espiritual de ciertos sacerdotes jesuitas muy sabios y muy santos.  Le ayudó mucho la lectura de un libro, que le acompañará durante su vida por 17 años, escrito por el Padre Scupoli llamado: "El Combate Espiritual". Lo leía todos los días y sacaba gran provecho de su lectura.

San Francisco hizo un detallado plan de vida para preservarse durante su estadía en Padua, y se propuso hacer lo siguiente:

  1. Cada mañana hacer el Examen de previsión: que consistía en ver que trabajos, que personas o actividades iba a realizar en ese día, y planear como iba a comportarse ante ellos. 
  2. A mediodía visitar el Santísimo Sacramento y hacer el Examen Particular: examinando su defecto dominante y viendo si había actuado con la virtud contraria a él, (durante 19 años su examen particular será acerca del mal genio, de aquel defecto tan fuerte que era su inclinación a encolerizarse). 
  3. Ningún día sin Meditación: Aunque fuese por media hora, dedicarse a pensar en los favores recibidos por el Señor, en las grandezas de Dios , en las verdades de la Biblia o en los ejemplos de los santos. 
  4. Cada día rezar el Santo Rosario: no dejarlo de rezar ningún día de su vida, promesa que siempre cumplió. 
  5. En su trato con los demás ser amable pero moderado. 
  6. Durante el día pensar en la Presencia de Dios. 
  7. Cada noche antes de acostarse hacer el Examen del día : decía, "recordaré si empecé mi jornada encomendándome a Dios. Si durante mis ocupaciones me acordé muchas veces de Dios para ofrecerle mis acciones, pensamientos, palabras y sufrimientos. Si todo lo que hoy hice fue por amor al buen Dios. Si traté bien a las personas. Si no busqué en mis labores y palabras darle gusto a mi amor propio y a mi orgullo, sino agradar a Dios y hacer bien a mi prójimo. ¿Si supe hacer algún pequeño sacrificio?, ¿Si me esforcé por estar fervoroso en la oración? y pediré perdón al Señor por las ofensas de este día, haré propósito de portarme mejor en adelante; y suplicaré al cielo que me conceda fortaleza para ser siempre fiel a Dios; y rezando mis tres Avemarías me entregaré pacíficamente al sueño. Firmado: Francisco de Sales, Padua 1589.
Así Francisco, mantuvo protegido su corazón todo el tiempo en el que estuvo estudiando en Padua y a los 24 años obtuvo el doctorado en leyes, y fue a reunirse con su familia en el castillo de Thuille, a orillas del lago de Annecy. Ahí llevó durante 18 meses, por lo menos en apariencia, la vida ordinaria de un joven de la nobleza. El padre de Francisco tenía gran deseo de que su hijo se casara cuanto antes y había escogido para él a una encantadora muchacha, heredera de una de las familias del lugar. Sin embargo, el trato cortés, pero distante, de Francisco hicieron pronto comprender a la joven que este no estaba dispuesto a secundar los deseos de su padre.

El santo declinó, por la misma razón, la dignidad de miembro del senado que le había sido propuesta, a pesar de su juventud.

Hasta entonces Francisco sólo había confiado a su madre y a su primo Luis de Sales y a algunos amigos íntimos, su deseo de consagrarse al servicio de Dios. Pero había llegado el momento de hablar de ello con su padre. El Señor de Boisy lamentaba que su hijo se negara a aceptar el puesto en el senado y que no hubiese querido casarse, pero ello no le había hecho sospechar, ni por un momento, que Francisco pensara en hacerse sacerdote.

La muerte del deán del capítulo de Ginebra hizo pensar al canónigo Luis de Sales en la posibilidad de nombrar a Francisco para sustituirle, lo cual haría menos duro el golpe para el padre del santo. Con la ayuda de Claudio de Granier, obispo de Ginebra, pero sin consultar a ningún miembro de la familia, el canónigo explicó el asunto al Papa, quien debía hacer el nombramiento y, a vuelta de correo, llegó la respuesta del Sumo Pontífice que daba a Francisco el puesto. Este quedó muy sorprendido ante la dignidad con que le distinguía el Papa, pero se resignó a aceptar ese honor que no había buscado, con la esperanza de que su padre accedería así más fácilmente a su ordenación.

Pero el Señor de Boisy era un hombre muy decidido y pensaba que sus hijos le debían una obediencia absoluta. Francisco tuvo que recurrir a toda su respetuosa paciencia y su poder de persuasión para convencerle de que debía ceder. 

Por fin vistió la sotana el día mismo en que obtuvo el consentimiento de su padre, y fue ordenado sacerdote 6 meses después, el 18 de diciembre de 1593. A partir de ese momento, se entregó al cumplimiento de sus nuevos deberes con un celo que nunca decayó. Ejercitaba los ministerios sacerdotales entre los pobres, con especial cariño; sus penitentes predilectos eran los de cuna humilde.

Su predicación no se limitó a Annecy únicamente, sino a otras muchas ciudades. Hablaba con palabras sencillas, que los oyentes le escuchaban encantados, pues no había en sus sermones todo ese ornato de citas griegas y latinas tan común en aquellos tiempos, a pesar de que Francisco era doctor. Pero Dios tenía destinado al santo emprender, en breve, un trabajo mucho más difícil.

Las condiciones religiosas de los habitantes del Chablais, en la costa sur del lago de Ginebra, eran deplorables debido a los constantes ataques de los ejércitos protestantes, y el duque de Saboya rogó al Obispo Claudio de Granier que mandase algunos misioneros a evangelizar de nuevo la región. El Obispo envió a un sacerdote de Thonon, capital del Chablais; pero sus intentos fracasaron. El enviado tuvo que retirarse muy pronto. Entonces el Obispo presentó el asunto a la consideración de su capítulo, sin ocultar sus dificultades y peligros. De todos los presentes, Francisco fue quien mejor comprendió la gravedad del problema, y se ofreció a desempeñar ese duro trabajo, diciendo sencillamente: "Señor, si creéis que yo pueda ser útil en esa misión, dadme la orden de ir, que yo estoy pronto a obedecer y me consideraré dichoso de haber sido elegido para ella". El Obispo aceptó al punto, con gran alegría para Francisco.

Pero el Señor de Boisy veía las cosas de distinta manera y se dirigió a Annecy para impedir lo que él llamaba "una especie de locura". Según él, la misión equivalía a enviar a su hijo a la muerte. Arrodillándose, a los pies del Obispo le dijo: "Señor, yo permití que mi primogénito, la esperanza de mi casa, de mi avanzada edad y de mi vida, se consagrara al servicio de la Iglesia; pero yo quiero que sea un confesor y no un mártir". Cuando el Obispo, impresionado por el dolor y las súplicas de su amigo, se disponía a ceder, el mismo Francisco le rogó que se mantuviese firme: "¿Vais a hacerme indigno del Reino de los Cielos? -preguntó- Yo he puesto la mano en el arado, no me hagáis volver atrás".

El Obispo empleó todos los argumentos posibles para disuadir al Sr. de Boisy, pero éste se despidió con las siguientes palabras: "No quiero oponerme a la voluntad de Dios, pero tampoco quiero ser el asesino de mi hijo permitiendo su participación en esta empresa descabellada. ...yo jamás autorizaré esta misión". 

Francisco tuvo que emprender el viaje, sin la bendición de su padre, el 14 de Septiembre de 1594, día de La Santa Cruz. Partió a pie, acompañado solamente por su primo, el canónigo Luis de Sales, a la reconquista del Chablais.

El gobernador de la provincia se había hecho fuerte con un piquete de soldados en el castillo de Allinges, donde los dos misioneros se las ingeniaron para pasar las noches a fin de evitar sorpresas desagradables. En Thonon quedaban apenas unos 20 católicos, a quienes el miedo impedía profesar abiertamente sus creencias. Francisco entró en contacto con ellos y los exhortó a perseverar valientemente. Los misioneros predicaban todos los días en Thonon, y poco a poco, fueron extendiendo sus fuerzas a las regiones circundantes.

El camino al castillo de Allinges, que estaban obligados a recorrer, ofrecía muchas dificultades y, particularmente en invierno, resultaba peligroso. Una noche, Francisco fue atacado por los lobos y tuvo que trepar a un árbol y permanecer ahí en vela para escapar con vida. A la mañana siguiente, unos campesinos le encontraron en tan lastimoso estado que, de no haberle transportado a su casa para darle de comer y hacerle entrar en calor, el santo habría muerto seguramente. Los buenos campesinos eran calvinistas. Francisco les dio las gracias en términos tan llenos de caridad, que se hizo amigo de ellos y muy pronto los convirtió al catolicismo.

En el 1595, un grupo de asesinos se puso al asecho de Francisco en dos ocasiones, pero el cielo preservó la vida del santo en forma milagrosa.

El tiempo pasaba y el fruto del trabajo de los misioneros era muy escaso. Por otra parte, el Sr. de Boisy enviaba constantemente cartas a su hijo, rogándole y ordenándole que abandonase aquella misión desesperada. Francisco respondía siempre que si su Obispo no le daba una orden formal de volver, no abandonaría su puesto. El santo escribía a un amigo de Envían en estos términos: "Estamos apenas en los comienzos. Estoy decidido a seguir adelante con valor, y mi esperanza contra toda esperanza está puesta en Dios".

 
San Francisco hacía todos los intentos para tocar los corazones y las mentes del pueblo. Con ese objeto, empezó a escribir una serie de panfletos en los que exponía la doctrina de la Iglesia y refutaba la de los calvinistas. Aquellos escritos, redactados en plena batalla, que el santo hacía copiar a mano por los fieles, para distribuirlos, formarían más tarde el volumen de las "controversias". Los originales se conservan todavía en el convento de la Visitación de Annecy. Aquí empezó la carrera de escritor de San Francisco de Sales, que a este trabajo añadía el cuidado espiritual de los soldados de la guarnición del castillo de Allinges, que eran católicos de nombre y formaban una tropa ignorante y disoluta.

En el verano de 1595, cuando San Francisco se dirigía al monte Voiron a restaurar un oratorio a Nuestra Señora, destruido por los habitantes de Berna, una multitud se echó sobre él, después de insultarle, y le maltrató.

Poco a poco el auditorio de sus sermones en Thonon fue más numeroso, al tiempo que los panfletos hacían efecto en el pueblo. Por otra parte, aquellas gentes sencillas admiraban la paciencia del santo en las dificultades y persecuciones, y le otorgaban sus simpatías. El número de conversiones empezó a aumentar y llegó a formarse una corriente continua de apostatas que volvían a reconciliarse con la Iglesia. 

Cuando el Obispo Granier fue a visitar la misión, 3 o 4 años más tarde, los frutos de la abnegación y celo de San Francisco de Sales eran visibles. Muchos católicos salieron a recibir al Obispo, quien pudo administrar una buena cantidad de confirmaciones, y aún presidir la adoración de las 40 horas, lo que había sido inconcebible unos años antes, en Thonon. San Francisco había restablecido la fe Católica en la provincia y merecía, en justicia, el título de "Apóstol del Chablais"

Mario Besson, un posterior obispo de Ginebra ha resumido la obra apostólica de su predecesor en una frase del mismo San Francisco de Sales a Santa Juana de Chantal: "Yo he repetido con frecuencia que la mejor manera de predicar contra los herejes es el amor, aun sin decir una sola palabra de refutación contra sus doctrinas". El mismo Obispo Mons. Besson, cita al Cardenal Du Perron: "Estoy convencido de que, con la ayuda divina, la ciencia que Dios me ha dado es suficiente para demostrar que los herejes están en el error; pero si lo que queréis es convertirles, llevadles al Obispo de Ginebra, porque Dios le ha dado la gracia de convertir a cuantos se le acercan".

Monseñor de Granier, quien siempre había visto en Francisco un posible coadjutor y sucesor, pensó que había llegado el momento de poner en obra sus proyectos. El santo se negó a aceptar, al principio, pero finalmente se rindió a las súplicas de su Obispo, sometiéndose a lo que consideraba como una manifestación de la voluntad de Dios. Al poco tiempo, le atacó una grave enfermedad que lo puso entre la vida y la muerte. Al restablecerse fue a Roma, donde el Papa Clemente VIII, que había oído muchas alabanzas sobre la virtud y las cualidades del joven sacerdote decano, pidió que se sometiese a un examen en su presencia. El día señalado se reunieron muchos teólogos y sabios.

El mismo Sumo Pontífice, así como Baronio, Bernardino, el cardenal Federico Borromeo (primo del santo) y otros, interrogaron al santo sobre 35 puntos difíciles de teología. San Francisco respondió con sencillez y modestia, pero sin ocultar su ciencia. El Papa confirmó su nombramiento de coadjutor de Ginebra, y Francisco volvió a su diócesis, a trabajar con mayor ahínco y energía que nunca.

En 1602 fue a París donde le invitaron a predicar en la capilla real, que pronto resultó pequeña para la tal multitud que acudía a oír la palabra del santo, tan sencilla, tan conmovedora y tan valiente. Enrique IV concibió una gran estima por el coadjutor de Ginebra y trató en vano de retenerle en Francia.

Años más tarde, cuando San Francisco de Sales fue de nuevo a París, el rey redobló sus instancias; pero el joven obispo se rehusó a cambiar su diócesis de la montaña, su "pobre esposa", como él la llamaba, por la importante diócesis -"la esposa rica"- que el rey le ofrecía. Enrique IV exclamó: "El Obispo de Ginebra tiene todas las virtudes, sin un solo defecto". 

A la muerte de Claudio de Granier, acaecida en el otoño de 1602, Francisco le sucedió en el gobierno de la diócesis. Fijó su residencia en Annecy, donde organizó su casa con la más estricta economía, y se consagró a sus deberes pastorales con enorme generosidad y devoción. Además del trabajo administrativo, que llevaba hasta en los menores detalles del gobierno de su diócesis, el santo encontraba todavía tiempo para predicar y confesar con infatigable celo. Organizó la enseñanza del catecismo; él mismo se encargaba de la instrucción de Annecy, y lo hacía en forma tan interesante y fervorosa, que las gentes del lugar recordaban todavía, muchos años después de su muerte, "el catecismo del obispo".

La generosidad y caridad, la humildad y clemencia del santo eran inagotable. En su trato con las almas fue siempre bondadoso, sin caer en la debilidad; pero sabía emplear la firmeza cuando no bastaba la bondad.

En su maravilloso "Tratado del Amor de Dios" escribió: "La medida del amor es amar sin medida". Supo vivir lo que predicaba.

Con su abundante correspondencia alentó y guió a innumerables personas que necesitaban de su ayuda. Entre los que dirigía espiritualmente, Santa Juana de Chantal ocupa un lugar especial. San Francisco la conoció en 1604, cuando predicaba un sermón de cuaresma en Dijón. La fundación de la Congregación de la Visitación, en 1610, fue el resultado del encuentro de los dos santos.

Santa Juana Francisca Freymot de Chantal, cofundadora de la Congregación de la Visitación

El libro "Introducción a la Vida Devota" nació de las notas que el santo conservaba de las instrucciones y consejos enviados a su prima política, la Sra. de Chamoisy, que se había confiado a su dirección. San Francisco se decidió, en 1608, a publicar dichas notas, con algunas adiciones. El libro fue recibido como una de las obras maestras de la ascética, y pronto se tradujo en muchos idiomas.

En 1610, Francisco de Sales tuvo la pena de perder a su madre (su padre había muerto años antes). El santo escribió más tarde a Santa Juana de Chantal: "Mi corazón estaba desgarrado y lloré por mi buena madre como nunca había llorado desde que soy sacerdote". San Francisco habría de sobrevivir por nueve años a su madre, nueve años de inagotable trabajo.

En 1622, el duque de Saboya, que iba a ver a Luis XIII en Aviñón, invitó al santo a reunirse con el en aquella ciudad. Movido por el deseo de abogar por la parte francesa de su diócesis, el obispo aceptó al punto la invitación, aunque arriesgaba su débil salud un viaje tan largo, en pleno invierno. 

Parece que el santo presentía que su fin se acercaba. Antes de partir de Annecy puso en orden todos sus asuntos y emprendió el viaje como si no tuviera esperanza de volver a ver a su grey. En Aviñón hizo todo lo posible por llevar su acostumbrada vida de austeridad; pero las multitudes se apiñaban para verle y todas las comunidades religiosas querían que el santo obispo les predicara.

En el viaje de regreso, San Francisco se detuvo en Lyon, hospedándose en la casita del jardinero del convento de la Visitación. Aunque estaba muy fatigado, pasó un mes entero atendiendo a las religiosas. Una de ellas le rogó que le dijese qué virtud debía practicar especialmente; el santo escribió en una hoja de papel, con grandes letras: "Humildad".
Durante el Adviento y la Navidad, bajo los rigores de un crudo invierno, prosiguió su viaje, predicando y administrando los sacramentos a todo el que se lo pidiera. El día de San Juan le sobrevino una parálisis; pero recuperó la palabra y el pleno conocimiento. Con admirable paciencia, soportó las penosas curaciones que se le administraron con la intención de prolongarle la vida, pero que no hicieron más que acortársela. 

En su lecho repetía: "Puse toda mi esperanza en el Señor, y me oyó y escuchó mis súplicas y me sacó del foso de la miseria y del pantano de la iniquidad".  

En el último momento, apretando la mano de uno de los que le asistían solícitamente murmuró: "Empieza a anochecer y el día se va alejando".

Su última palabra fue el nombre de "Jesús". Y mientras los circundantes recitaban de rodillas las Letanías de los agonizantes, San Francisco de Sales expiró dulcemente, a los 56 años de edad, el 28 de Diciembre de 1622, fiesta de los Santos Inocentes. Había sido obispo por 21 años.
 
A la misma hora en que falleció San Francisco de Sales, en la ciudad de Grenoble estaba Santa Juana de Chantal orando por él, cuando oyó una voz que decía: " Ya no vive sobre la tierra", pero era poca inclinada a creer en favores extraordinarios, no creyó que fuese un aviso de la muerte del santo. Cuando le llegaron con la noticia, comprendió que aquella voz era cierta y durante todo el día y la noche no podía parar de llorar la muerte del Santo.
El día 29 de Diciembre la ciudad entera de Lyon fue desfilando por la humilde casita donde había muerto el querido santo. Y era tanto el deseo de la gente de besarle las manos y los pies, que los médicos no lograban llevarse el cadáver para hacerle la autopsia.
-La hiel: Dice monseñor Camus que al sacarle la hiel la encontraron convertida en 33 piedrecitas, señal de los esfuerzos tan heroicos que había tenido que hacer para vencer su temperamento tan inclinado a la cólera y al mal genio y llegar a ser el santo de la amabilidad.
-Reliquias: Todos en Lyon querían un recuerdo del santo: sus ropas fueron partidas en miles de pedacitos para darle a cada cual alguna reliquia.  
-El corazón: dentro de un estuche de plata fue llevado el corazón del gran Obispo al convento de las Hermanas de la Visitación en Lyon, y guardado allí como un tesoro. 
-Expuesto al público: Una vez embalsamado, el cuerpo de Monseñor Francisco de Sales fue vestido con sus ornamentos episcopales y trasladado en un ataúd para sus funerales en la iglesia de la Visitación. Estuvo expuesto para veneración de los fieles por dos días.
 
Cuando la noticia llegó a Annecy, tomó a todos por sorpresa y después de un silencio general, todos lloraban a su querido obispo.
Inmediatamente que llegó su cadáver a Annecy y fue sepultado, empezaron a ocurrir milagros por la intercesión del santo, lo que llevó a La Santa Sede a abrir su causa de Beatificación en 1626.
 
En 1632 se hizo la exhumación del cadáver de Francisco de Sales para saber cómo estaba. Abrieron su tumba los comisionados de la Santa Sede acompañados de las monjas de la Visitación. Cuando levantaron la lápida, apareció el santo igual que cuando vivía. Su hermoso rostro conservaba la expresión de un apacible sueño. Le tomaron la mano y el brazo estaba elástico (llevaba 10 años de enterrado). Del ataúd salía una extraordinaria y agradable fragancia. 

Toda la ciudad desfiló ante su santo Obispo que apenas parecía dormido.  Por la noche cuando todos los demás se hubieron ido, la Madre de Chantal volvió con sus religiosas a contemplar más de cerca y con más tranquilidad y detenimiento el cadáver de su venerado fundador. Más a causa de la prohibición de las autoridades no se atrevió a tocarle ni a besar sus hermosas manos pálidas.

Pero al día siguiente los enviados de la Santa Sede le dijeron que la prohibición para tocarlo no era para ella, y entonces se arrodilló junto al ataúd, se inclinó hacia el santo, le tomó la mano y se la puso sobre la cabeza como para pedirle una bendición.  Todas las hermanas vieron como aquella mano parecía recobrar vida y moviendo los dedos, suavemente oprimió y acarició la humilde cabeza inclinada de su discípula preferida y santa.

Todavía hoy, en Annecy, las hermanas de la Visitación conservan el velo que aquel día llevaba en la cabeza la Madre Juana Francisca.

San Francisco fue beatificado por el Papa Alejandro VII en el 1661, y el mismo Papa lo canonizó en el 1665, a los 43 años de su muerte.

En el 1878 el Papa Pío IX, considerando que los tres libros famosos del santo: "Las controversias"(contra los protestantes); La Introducción a la Vida Devota" (o Filotea) y El Tratado del Amor de Dios (o Teótimo), tanto como la colección de sus sermones, son verdaderos tesoros de sabiduría, declaró a San Francisco de Sales "Doctor de la Iglesia" , siendo llamado "El Doctor de la amabilidad".

FRASES DE SAN FRANCISCO DE SALES

"La tentación más frecuente en las personas preocupadas por su progreso espiritual es que, bajo el pretexto de una influencia apostólica mas grande, el demonio les hace desear una ocupación distinta de la suya".
 
Decía que las Visitantinas eran verdaderamente "La obra de los Corazones de Jesús y María" 

MEDITACIÓN SOBRE EL CORAZÓN DE SAN FRANCISCO DE SALES

I. El corazón de San Francisco de Sales ardía con el fuego del amor divino. Este amor le hizo emprender todo lo que juzgó apto para contribuir a la gloria de Dios y a la salvación del prójimo. Sus predicaciones, sus pláticas, sus libros, son pruebas de esta verdad. ¡Ah! si amases a Dios como él, te burlarías de las riquezas, de los placeres, de los honores, y no dejarías perder las ocasiones de incitar a los demás a amar al Señor. ¡Oh Dios que sois tan amable! ¿por qué sois tan poco amado? ¡Oh fuego que siempre ardéis, fuego que nunca os extinguís, abrasad mi corazón!

II. El corazón del Santo sólo tenía dulzura y ternura para el prójimo; después de su muerte no se le encontró hiel en el cuerpo. Consolaba a los enfermos, daba limosna a los pobres, instruía a los ignorantes, y con su afabilidad trataba de que se le allegasen los pecadores, a fin de conducirlos enseguida al redil de Jesucristo.

III. Ese corazón, en fin, que era todo amor para Dios y toda dulzura para el prójimo, trataba a su cuerpo como a enemigo; para domar sus pasiones no retrocedía ante mortificación alguna, ante sacrificio alguno. Examina la causa de tus penas, y verás que provienen de las pasiones que no supiste domeñar. Aquél que ha vencido a sus pasiones adquirió una paz duradera.

La dulzura.
Orad por la orden de la Visitación.

ORACIÓN

Dios, que habéis querido que el bienaventurado Francisco de Sales, vuestro confesor y pontífice, fuese todo para todos para salvar a las almas, difundid en nosotros la dulzura de vuestra caridad, y haced que, dirigidos por sus consejos y asistidos por sus méritos, lleguemos al gozo eterno. Por J. C. N. S. Amén.