Vexílla Regis

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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domingo, 5 de abril de 2026

MENSAJE DE PASCUA

  
Amados hermanos, nuevamente llegamos por permisión divina a la Pascua, a renovar el recuerdo de los eventos centrales de nuestra Redención.
   
Dios nuestro Señor llamó a sus Apóstoles para anunciar la palabra de salvación, y el cumplimiento en la persona de Jesús de las promesas que Dios hizo a nuestros padres (cf. Act. XIII, 13. 23; Epístola del martes infraoctava de Pascua), y que por la fe en Él se otorgará en su nombre la remisión de los pecados (Ibid. X, 43; Epístola del lunes infraoctava de Pascua). Misión que desde los tiempos apostólicos ha continuado ininterrumpida hasta el presente, y seguirá hasta la consumación de los tiempos.

Y séanos permitido comunicaros que, a pesar de nuestra poquedad, hemos sido llamados a esta misión, particularmente al haber recibido las Órdenes sagradas. Ante esto, pedimos aún más que nunca vuestras oraciones para que podamos llevar a buen término, en rectitud y fidelidad, el ministerio y esta nueva etapa en el apostolado a que Dios nuestro Señor nos llamó.

¡SANTAS PASCUAS PARA TODOS NUESTROS LEALES HERMANOS EN LA VERDADERA RESISTENCIA!
VIVAT JESU, AMOR NOSTER, ET MARÍA, SPES NOSTRA!
  
Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S.Ch.R.
5 de Abril de 2026 (Año Santo de Cristo Rey)
Domingo Santo de Pascua. Fiesta de San Vicente Ferrer, Confesor; de San Alberto de Montecorvino, Obispo; de Santa Juliana de Lieja O. Præm., Virgen; de Santa Catalina Tomás CRSA, Virgen; de San Geraldo de Corbie OSB, Abad de Selva Mayor; de Santa Edelburga de Kent, Reina consorte de Northumbria y abadesa de Lyminge; y de la beata María Crescencia Höß TOR, Virgen. Nacimiento de Vicente Antonio González y Robleto, segundo arzobispo de Managua (Nicaragua); y de la bienaventurada Laura del Carmen Vicuña Pino.

jueves, 1 de enero de 2026

MENSAJE DE AÑO NUEVO

   
Amados hermanos, salud y bendición en este año 2026 de Nuestro Señor que iniciamos por pura misericordia de Dios.
   
Habíamos consagrado el año anterior a Nuestro Señor Jesucristo Rey en ocasión del centenario de la promulgación por el Papa Pío XI (de feliz recordación) de la encíclica “Quas Primas”, que estableció esta fiesta litúrgica como protesta perpetua contra la secularización que tanto liberales como comunistas estaban (y hoy continúan) propagando.

Pues bien, es deber de los católicos propagar y defender la Realeza de Nuestro Señor por cualquier medio que esté disponible y las circunstancias lo requieran. Y de esto contamos con ejemplos: los chuanes en la Vandea durante la Revolución Francesa, los Apostólicos contra el Trienio liberal, los carlistas contra la usurpación isabelino-puigmolteja en España, los cristeros en Méjico y el Bando Nacional en la Guerra Civil española. 

En tal sentido, en 1926, un año después de “Quas Primas”, y en respuesta a las leyes antirreligiosas del presidente Francisco Plutarco Elías-Calles Campuzano, grupos de fieles católicos organizaron la resistencia, primero con la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa y después, alzándose en armas contra el régimen, al cual pusieron en jaque y -de no ser por la traición de algunos clérigos y la intromisión de los Estados Unidos- lo habrían depuesto y ajustado cuentas con él. Diez años después, en España, se dio el Alzamiento Nacional en 1936 contra la pro-soviética II República, que cinco años antes, se hizo al poder con chantajes, amenaza y violencia. 

Con esto en vista, qué mejor forma sino recordar a estos luchadores de Cristo Rey que denominando este año como “Combate por la Cruz”. Y así lo hacemos, teniendo presente además que nuestra lucha no solamente es contra el diablo y sus agentes de iniquidad que gobiernan en el mundo seglar, sino también contra la Apostasía del Vaticano II y los que, aun so capa de “tradicionalistas”, buscan deslegitimar nuestra Fe y tranzar con los enemigos de la misma.
     
En unión de oraciones (lo necesitamos ahora más, para continuar y llevar a buen término lo que Dios nos ha llamado a pesar de nuestra pequeñez y pobreza), amados hermanos, y ¡VIVA CRISTO REY!
   
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R
1 de Enero de 2026 (Año “Combate por la Cruz”).
Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo, Octava de la Natividad y Dedicación de Santa María Annunziata en Florencia.

jueves, 25 de diciembre de 2025

MENSAJE DE NAVIDAD


Amados hermanos, celebrando este nuevo aniversario del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, es conveniente que recordemos que esta fiesta debe avivar en nosotros el celo por las cosas de Dios, rechazando la corrupción y excesos en que el mundo se indulge y para lo cual desterró el recuerdo de Aquel que vino a visitarlos hace 2025 años.
    
Nosotros, a quienes por la fe y mediante el Bautismo nos ha sido dado el ser hijos de Dios, debemos proceder siempre en fidelidad con lo profesado y crecer en el amor a la Verdad, siempre las cosas del Cielo, donde Cristo, nuestra Luz, está sentado a la diestra de Dios y sabrá recompensar nuestro esfuerzo. A Él sea la gloria y alabanza ahora y por toda la eternidad.
  
¡SANTA NAVIDAD PARA TODOS VOSOTROS, AMADOS HERMANOS!
   
En unión de oraciones,
   
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
25 de Diciembre de 2025 (Año Santo de Cristo Rey)
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, y fiesta de Santa Anastasia Virgen y Mártir. Bautismo de Clodoveo rey de los Francos por San Remigio, y Coronación de Carlomagno como Sacro Emperador Romano. Primera representación del Nacimiento del Señor en Reggio.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

CARTA De Antíquiis Pátribus, SOBRE LA FECHA DE LA NATIVIDAD


Amados hermanos en Jesús, María y José, salud y bendición.

De los padres antiguos hemos tenido testimonio sobre la razón de nuestra Oración y Creencia, y en esta oportunidad hemos de hablar sobre la Navidad.
 
Hay registro de las celebraciones de Navidad el 25 de diciembre por los primeros cristianos:

El Papa San Telésforo (reinó entre el 125-136): El Liber Pontificális le adjudica que la Misa de Navidad se celebrara en la media noche: «Hic constítuit ut [...] natálem Dómini noctu missas celebraréntur: nam omni témpore, ante horae tértiae cursum nullus praesúmeret missas celebráre, qua hora Dóminus noster ascéndit crucem (Este constituyó [...] que en la natividad del Señor se celebrara la Misa en la noche, porque en todo tiempo, ande presumía celebrar misas antes de la hora Tercia en el Oficio, la hora en que Nuestro Señor subió a la Cruz)»
  
San Teófilo de Cesarea (115-181 d.C.), en uno de sus escritos (probablemente la Carta pascual mencionada por Eusebio de Cesarea y San Jerónimo), dice: «Sicut Dómini Natálem, quocúmque die Kalendárum 8 Januárii (id est, vicésimus quintus Decémbris) venérit, ita et 8 Kalendárum Aprílis (hoc est, vicésimo quinto Mártii), quándo ressuréctio accídit Christi, debémus Pascha celebráre [Así como el Nacimiento de Nuestro Señor debe ser observado cada día que caiga el 8 de las Calendas de Enero (esto es, el 25 de Diciembre, así también debemos celebrar la Pascua el 8 de las Calendas de Abril (esto es, el 25 de Marzo), cuando acaeció la resurrección de Cristo]» (SAN TEÓFILO DE CESAREA, , en los Centuriadores de Magdeburgo, centuria 2, cap. VI; Rodolfo Hospiniano, Festa Christianórum, hoc est, De orígine et progréssu rítuum et ceremoniárum ecclesiasticárum).
  
Tertuliano: «¿Cómo pudo Él [Cristo] ser admitido en la sinagoga, alguien tan abruptamente aparecido, tan desconocido, al cual nadie había informado todavía de Su tribu, Su nación, Su familia y, finalmente, Su enumeración en el censo de Augusto, ese fidelísimo testigo de la natividad del Señor, guardado en los archivos de Roma?» (TERTULIANO, Contra Marción, libro cuarto, cap. VII). Tertuliano en el capítulo XIX de esta obra afirma que el censo fue en el año 747 de la fundación de Roma –año 7 antes de Cristo–, cuando Cayo Sencio Saturnino era gobernador de Siria (cuando la Escritura y él mismo en Contra los judíos, libro VIII –donde afirma que la Crucifixión ocurrió el 25 de Marzo–, afirman que fue durante el censo de Publio Sulpicio Quirino iniciado en el año 752 –año 2 antes de Cristo–, cuando la Judea fue anexada a la provincia de Siria).
    
Las Constituciones Apostólicas, que fueron redactadas en siríaco hacia la década del 380, pero que recogen tradición anterior, menciona no solo que se debe celebrar la Navidad, sino que la Epifanía es una fiesta totalmente diferente:

GRIEGO [Tomado de Didascália et Constitutiónes Apostolórum, vol. I (Franz Xaver Funk, ed.), pág. 269 Paderborn 1905]
Κατάλογος τῶν τοῦ Κυρίου ἑορτῶν, ἃς δεῖ φυλάσσειν, καὶ πότε τούτων ἑκάστη ὀφείλει ἐπιτελεῖσθαι.
Τὰς ἡμέρας τῶν ἑορτῶν φυλάσσετε, ἀδελφοί, καὶ πρώτην γε τὴν γενέθλιον, ἥτις ὑμῖν ἐπιτελείσθω εἰκοστῇ πέμπτῃ τοῦ ἐνάτου μηνός. Μεθ’ ἣν ἡ ἐπιφάνιος ὑμῖν ἔστω τιμιωτάτη, καθ’ ἣν ὁ Κύριος ἀνάδειξιν ὑμῖν τῆς οἰκείας θεότητος ἐποιήσατο: γινέσθω δὲ καὶ αὕτη ἕκτῃ τοῦ δεκάτου μηνός.
LATÍN [tomado de DOM PROSPER GUÉRANGER OSB, Institutions Liturgiques, vol. I, pág. 51, París 1840]
Enumerátio festórum Dómini, quæ opórtet observáre, et quándo unumquódque eórum débeat celebrári
Dies festos observáte, fratres; ac primum quídem diem Dómini Natálem; qui a vobis celebrétur vigésima quínta noni mensis. Post hunc diem, dies Epiphaníæ sit vobis máxime honorábilis, in quo Dóminus nobis divinitátem suam patéfecit; is áutem agátur sexta décimi mensis 
TRADUCCIÓN
Enumeración de las fiestas del Señor, que conviene observar, y cuándo se debe celebrar cada una de ellas.
Hermanos, observad los días festivos; y en primer lugar la Natividad del Señor que celebraréis el día veinticinco del noveno mes; después de lo cual la Epifanía sea para vosotros la más honrada, en la que el Señor os hizo una exhibición de su propia divinidad, y que tenga lugar el sexto del décimo mes.
Comenzando el año en Marzo (como se usaba el noveno mes corresponde a Diciembre, y el décimo, Enero).

San Hipólito (170-240), en su Comentario sobre Daniel, cap. IV, 23, afirma (aunque con el milenarismo tan común en su tiempo):

GRIEGO
Ἡ γὰρ πρώτη παρουσία τοῦ κυρίου ἡµῶν ἡ ἔνσαρκος, ἐν ᾗ γεγέννηται ἐν Βηθλεέµ, ἐγένετο πρὸ ὀκτὼ καλανδῶν ἰανουαρίων, ἡµέρᾳ τετράδι, βασιλεύοντος Αὐγούστου τεσσαρακοστὸν καὶ δεύτερον ἔτος, ἀπὸ δὲ Ἀδὰµ πεντακισχιλιοστῷ καὶ πεντακοσιοστῷ ἔτει· ἔπαθεν δὲ τριακοστῷ τρίτῳ ἔτει πρὸ ὀκτὼ καλανδῶν ἀπριλίων, ἡµέρᾳ παρασκευῇ, ὀκτωκαιδεκάτῳ ἔτει Τιβερίου Καίσαρος, ὑπατεύοντος Ῥούφου καὶ Ῥουβελλίωνος [καὶ Γαΐου Καίσαρος τὸ τέταρτον <καὶ> Γαΐου Κεστίου Σατορνίνου]. ∆εῖ οὖν ἐξ ἀνάγκης τὰ ἑξακισχίλια ἔτη πληρωθῆναι, ἵνα ἔλθῃ τὸ σάββατον, ἡ κατάπαυσις, ἡ ἁγία ἡµέρα, ἐν ᾗ κατέπαυσεν ὁ θεὸς ἀπὸ πάντων τῶν ἔργων αὐτοῦ, ὧν ἤρξατο ποιεῖν. 
  
LATÍN [en Migne, Patrología Graeca 10, col. 646]
Primus enim advéntus Dómini nostri in carne, in Bethléhem, ante octo Kaléndarum Januárium, in féria quárta, quadragésimo secúndo anno Augústo factus est, quínquies millésimo quingentéssimo anno: passus vero est anno tricésimo tértio, ante octávum Kalendarum Aprilium, die Parásceves, anno octávo decimo Tibérii Caesaris, sub Rufo et Rubellione [et Cajo Caesare quárto <et> Gaio Cestio Saturnino]. Opórtet ígitur omníno, ut sex míllium annórum númerus adimpleátur, ut véniat Sábbatum, scílicet réquies, dies sancta, in qua requiévit Deus ab ómnibus opéribus suis.
  
TRADUCCIÓN
Porque el primer advenimiento de Nuestro Señor en la carne, cuando nació en Belén, fue el Miércoles 25 de Diciembre en el año 42 del reinado de Augusto, y el 5500 desde Adán. Él padeció en el año 33 el viernes 25 de Marzo, en el año 18 de Tiberio César, durante el consulado de Rufo y Rubelio [y el cuarto de Cayo César y Cayo Cestio Saturnino]. Y así es absolutamente necesario que se cumplan los seis mil años, para que el Sábado de descanso pueda venir, el día santo, en que Dios descansó de todas las obras que comenzó a hacer.
  
En el Cronicón, también menciona que el nacimiento de Nuestro Señor ocurrió cuando el mundo tenía 5500 años y nueve meses de creado (era de consecuencia que asumiera que la Creación ocurrió el 25 de Marzo del 5500 antes de Cristo). Julio Africano en su Cronografía del 220 también llega a una conclusión similar, usando el Calendario Romano antiguo, que tenía el equinoccio de primavera el 25 de Marzo.
   
El historiador bizantino Nicéforo Calixto en la Historia Eclesiástica, libro séptimo, cap. VI (citado en Migne, Patrología Græca 145, cols. 1215-1218) refiere el martirio de los 20.000 cristianos en Nicomedia, a quienes Diocleciano mandó quemar vivos en el año 301:
«Verum enin vero cum natális Christi festus ádesset dies, et multitúdo ætátis omnis, quæ Christi nómine censétur, in templo natálem eum celebratúra convénisset, tyránnus velúti opportúmum tempus et lucrósam occasiónem nactus, per quam vesániam et furórem suum adímpleret, misit eo qui templum claudérent, et ignem circúmcirca accénderent. Áderat ibi præco, qui voce clarióre promulgábat, ut qui vívere vellet, ex templo exíret, et in próxima Jovis ara thura adóleret, álioqui nisi hoc fecísset, una cum domo ipsa conflagratúrus. Tum vero in templo ipsa quídam pro multitúdine ea omni, cum libertáte insígni própalam respóndit, et pulchérrimam illam édidit vocem: Omnes nos Christiáni sumus, unum éumque solum Deum et regem crédimus esse Christum: et ipsi, Pátrique ejus et Spirítui Sancto sacrificáre, átque nos omnes una ófferre fácile paráti sumus. Vix hæc ille díxerat, et ignis est accénsus, qui in témporis velúti moménto ecclésiam omnem compléxus, illos omnes círciter vigínti míllium númerum expléntem, in cínerem rédegit [Verdad es que cuando llegó el día de la fiesta del nacimiento de Cristo, y una multitud de todas edades de cuantos alaban el nombre de Cristo se congregó en el templo para celebrar la fiesta de su natividad, el tirano, hallando nacido el tiempo oportuno y la ocasión afortunada para realizar su locura y furor, ordenó que cerraran el templo y encendieran fuego a su alrededor. Estaba allí un pregón, que con alta voz promulgaba que quien quisiera vivir, saliera del templo, y ofreciera incienso en el altar de Júpiter que estaba cerca, pero quien hiciese otra cosa, sería quemado junto con la casa. Entonces, toda la multitud en el templo, con insigne libertad respondió abiertamente, y con pulchérrima voz dijo: “Todos nosotros somos cristianos, y creemos que Cristo es el único Dios y rey, y sacrificamos a Él, a su Padre y al Espíritu Santo, y nosotros estamos dispuestos para ofrecernos fácilmente a él”. Apenas dijeron esto, el fuego fue encendido en ese momento, a saber, contándose en todo el complejo de la iglesia cerca de veinte mil todos ellos, se hicieron cenizas]»
Este relato muestra que los primeros cristianos celebraban la Navidad.

San Julio I (337-352) y su sucesor San Liberio (352-366), San Gregorio Nacianceno (m. 389) y San Ambrosio (m. 397) celebraron la Navidad en sus respectivas sedes (los dos primeros en Roma, San Gregorio Nacianceno en Constantinopla y San Ambrosio en Milán). Ninguno “escogió una fecha”, sino que todos siguieron la fecha reconocida universalmente por la Iglesia, que era el 25 de Diciembre. Fecha transmitida desde Roma, como alude San Juan Crisóstomo:
«No han pasado diez años desde que este día nos fue revelado; y sin embargo, gracias a vuestro celo, se  celebra como si nos hubiera sido transmitido durante siglos. Así, se podría afirmar, sin temor a equivocarse, que este día es  a la vez antiguo y nuevo: nuevo, porque lo conocemos hace poco; antiguo, porque siguió inmediatamente los pasos de las festividades más antiguas, y a pesar de su novedad, ha, por así decirlo, igualado su antigüedad. Así como las plantas de excelente calidad, en cuanto echan raíces, crecen rápidamente y dan fruto, también este día, conocido desde hace mucho tiempo entre los pueblos de Occidente, nos fue traído tan pronto como floreció y produjo frutos con la abundancia que vemos. Nuestros templos se han llenado y se han quedado pequeños para la gran cantidad de fieles que acuden a celebrar esta festividad. Por lo tanto, esperad la recompensa de tal celo de Jesús, quien nació  hoy según la carne, y quien recompensará vuestro fervor como merecéis. Pues el anhelo que mostráis por el día de su nacimiento es  la mayor muestra de vuestro amor que podéis darle. [] Si nosotros, vuestros hermanos, hemos de contribuir a ello de nuestra parte, lo haremos con todas nuestras fuerzas, o mejor dicho, os diremos lo que la gracia de Dios nos inspira a hacer por vuestro bien. ¿Qué deseáis escuchar hoy, y de qué os hablaremos, sino de la fiesta misma? Sé que las opiniones aún están divididas al respecto: algunos la atacan, otros la defienden; estos últimos la reprochan por ser nueva y reciente, por haber sido introducida en nuestro tiempo; y aquellos, por el contrario, afirman que es muy antigua, ya que los profetas predijeron el nacimiento del Salvador muy antiguamente, y que el día señalado para este divino nacimiento era famoso y difundido entre todos los pueblos, desde Tracia hasta el estrecho de Cádiz. [] Ahora bien, si deseamos conocer este censo con precisión, podemos consultar los antiguos registros conservados en los archivos de Roma. "¿Qué nos importa esto a nosotros, que no estamos en Roma?", preguntaréis. Escuchad, os ruego, y no os neguéis a creerme, ya que hemos recibido la fiesta de quienes están plenamente informados sobre el asunto del que hablo y viven en la ciudad de Roma. Sí, son los propios habitantes quienes, tras haber celebrado la fiesta durante mucho tiempo y según una larga tradición, nos han transmitido este conocimiento; pues el evangelista no se limita a indicar la fecha en general, sino que habla de tal manera que nos aclara el día del nacimiento del Salvador y nos revela la sabiduría de Dios en la ejecución de sus planes» [Homilía sobre el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, 1-2. En Migne, Patrología Græca 49, cols. 351-353. Traducción propia].
Cuando San Juan Crisóstomo menciona los archivos de Roma, se refiere a los registros que Tito hizo trasladar de Jerusalén tras conquistar la ciudad. Archivos que el Papa San Julio I (reinó entre el 337 y el 352) consultó a fin de responderle al patriarca San Cirilo de Jerusalén, quien le escribiera para tener claridad sobre la fecha exacta de la Natividad, como recoge historiador Juan, arzobispo de Nicea, en su carta a Zacarías, catholicós de Armenia (citado por Margarino de La Bigne, Máxima bibliothéca véterum Patrum, tomo XII, pág. 818, Annecy 1677. En Migne, Patrología græca 96, col. 1442).
   
Y el Cronógrafo del 354, compilado por el calígrafo y tallador de piedras Furio Dionisio Filócalo, recoge para el 25 de Diciembre (que fue la primera entrada en la Deposítio Mártyrum, la lista de los mártires sepultados en Roma compilada en el 336) lo siguiente: «VIII Kaléndas Januárii: natus Christus in Bétlehem Judeæ (8 de las Calendas de Enero: Cristo nació en Belén de Judea)»; y en sus Fasti consulári (Lista de cónsules, al reseñar el consulado de Cayo César y Lucio Emilio Paulo, hace la siguiente nota:
«Anno C[ajus] Cæsar L[ucius] Paulus: Hoc consulátus Dóminus Jesus Christus natus est VIII kaléndas Januárii, die Véneris, luna xv» [Año de Cayo César y Lucio Paulo: En este consulado nació Jesucristo el Señor a 8 de las calendas de Enero, el día viernes, 15. de la luna].
Cayo César y Lucio Emilio Paulo fueron los cónsules del año 1 después de Cristo, y le dieron sus nombres a ese año. Es oportuno indicar que desde el año 153 antes de Cristo, los años consulares comenzaban el 1 de Enero, por lo que 8 de las calendas de Enero del año de César y Paulo significa 25 de Diciembre del año 1 a.C.
    
San Agustín, en el libro cuarto, cap. V de su obra Sobre la Trinidad, escribe, explicando sobre el Templo de Jerusalén como símbolo de Nuestro Señor:
«Dijeron los hebreos: Cuarenta y seis años se tardó en edificar este templo (Jn. 2, 20). Cuarenta y seis multiplicado por seis da doscientos setenta y seis; es decir, nueve meses y seis días, tiempo que se computa como si fueran diez meses en el parto de las mujeres, no porque todas lleguen en su preñez al sexto día después de los nueve meses, sino porque la perfección del Señor exigía que se emplearan íntegros los días prescritos, como nos lo enseña la Iglesia por la autoridad de sus mayores. Se cree fue concebido el 25 de marzo. El sepulcro nuevo donde nadie había sido sepultado es como el seno virginal de María, donde, ni antes ni después, ningún mortal había de nacer por seminación de varón. Se cree también que Cristo nació el 25 de diciembre. Luego desde su concepción hasta su nacimiento tenemos doscientos setenta y seis días, número igual a seis repetido cuarenta y seis veces».
Y en el comentario al salmo 132, 11, dice:
«La mayordomía de Dios crecía de día en día en nuestro Señor Jesucristo, lo que se da también a conocer por los días de su nacimiento, pues Juan nació, según la tradición de la Iglesia, el 24 de junio, cuando los días comienzan a menguar, y el Señor nació el 25 de diciembre, cuando los días comienzan ya a crecer».
San Lucas escribe que San Zacarías (a quien le fue anunciado el nacimiento de San Juan Bautista) estaba ejerciendo la función sacerdotal en el templo de Jerusalén; y la Anunciación a la Santísima Virgen fue seis meses después. Ahora bien, San Zacarías era de la clase (otras versiones traducen turno) de Abía, la octava de las 24 clases sacerdotales establecidas para servir en el Templo y mencionadas en Nehemías 12, 17. El padre Joseph Heinrich Friedlieb en su obra establece que a la clase de Abía le tocaba ministrar en la segunda semana del mes de Tishri (del 22 al 29 de Septiembre en el calendario gregoriano), la semana en que caía el día de la Expiación; de resto, matemáticas: San Juan Bautista nació el 24 de Junio, así que su anunciación fue el 23 de Septiembre; ergo, la Encarnación del Señor fue el 25 de Marzo, y su Nacimiento fue el 25 de Diciembre. Ni un día más, ni uno menos, como indica el antiguo tratado De solstítiia et æquinóctia Conceptiónis et Nativitátis Dómini nostri Jesu Christi et Johánnis Baptista (De los solsticios y equinoccios de la concepción y natividad de Nuestro Señor Jesucristo y San Juan Bautista)
  
Adviértase además que, según los Rollos del Mar Muerto, es en el mes de Tishri, cuando comienza el año civil judío y cuando se rotan los turnos sacerdotales para servir en el Templo (que fue dedicado en ese mismo mes por el Rey Salomón), no en el mes de Nisán cuando comienza el año litúrgico; y que al ser tan inestable el año judío (alrededor de 51 ½ semanas = 353-355 días; el año intercalar –introducido cada 3 años– consta de 54 semanas y ¾ = 383-385 días), un turno podía servir dos veces al año. Un dato curioso: las dos destrucciones del Templo coincidieron con el turno de Joarib –al que pertenecían Matatías y sus hijos los Macabeos–, que ministraba del 8 al 14 de Ab, recitando el salmo 93, 23: «Y por su malicia los hará perecer. Los destruirá el Señor Dios nuestro»).

Algo adicional es que la fecha fue transmitida como en día domingo, a lo cual alude el padre Cornelio Alápide comentando sobre San Lucas:
«Cristo nació en domingo, porque este fue el primer día del mundo. … Cristo nació en la noche del domingo, según el orden de sus maravillas, de modo que el día en que dijo “hágase la luz” y la luz se hizo, fue el mismo día en que, de noche, la luz brilló en las tinieblas para los rectos de corazón, es decir, el sol de justicia, Cristo el Señor» [Commentária in Scriptúram Sanctam, vol. XVI, pág. 57, París, ed. Luis Vives 1877].

Objetarán los testejehovistas que Jesús no pudo nacer en medio del invierno porque dice que los pastores apacentaban en descampado (en este punto cabe notar que la costumbre judía era que las ovejas negras no entraban en el redil, por ser impuras). Es un error garrafal considerar que el clima en el Cercano Oriente es igual al de Europa y otras regiones nórdicas. Judea tiene clima desértico, donde la mayor temperatura promedio es de 57.2 °F / 14 °C y la menor es de 47.1 °F / 8,38 °C, además que en la Escritura se lee que Abrahán, Isaac y Jacob (sin mencionar la mayoría de los israelitas) vivían en tiendas de campaña todo el año (Hebr. 11:9; cf. Gén. 12:8; 13:3, 18; 18:1, 9; Jud. 4:18; Jer. 35:7, 10), y apacentaban sus rebaños al raso (en Génesis 31, 40 leemos que Jacob una vez se le quejó a Labán diciendo que apacentaba sus ovejas aguantando el frío de la noche). Y si no fuera así, ¿por ventura Dios es impotente como para no suspender las leyes de la naturaleza cuando Lo tiene a bien? ¿En qué clase de dios creen entonces?
  
Queda una pregunta: ¿dónde nació el reclamo de que la celebración de la Navidad fue puesta DELIBERADAMENTE en tiempo de festividades paganas? (reclamo iniciado -fingid ironía- del jesuita francés  propagado por el ministro presbiteriano escocés Alexander Hislop en su libro “Las dos Babilonias” —y refutado por el historiador Lester Grabbe y el mismo ministro protestante Ralph Woodrow que otrora lo sostenía—). Sorprenderos: ¡De una nota marginal en un manuscrito del comentarista siríaco Dionisio bar Salibi (un obispo siríaco del siglo XII), que afirma que la celebración de la Navidad fue trasladada desde el 6 de Enero al 25 de Diciembre! El resto, lo hicieron los protestantes en los siglos XVI y XVII, los Ilustrados del siglo XVIII y los liberales (protestantes) del siglo XIX y comienzos del XX, cuando incursionaron en el estudio comparado de las religiones y afirmaron que debido a que los primeros cristianos no sabían cuándo nació Jesús, simplemente asimilaron el festival pagano del solsticio para sus propios propósitos, reclamándolo como el momento del nacimiento del Mesías y celebrándolo en consecuencia. Argumento que se cae por su propio peso, como quiera que para el siglo III y IV, los cristianos tenían mayores preocupaciones que fijar una fecha litúrgica: las persecuciones, las nacientes herejías y los concilios regionales (entre el apostólico Concilio de Jerusalén del año 51 y el Concilio de Nicea del 325, hubo concilios en Hierápolis, Roma, Éfeso, Cartago, Iconio, Bosra de Siria, Elvira de España, Neocesárea, Ancira y Arlés) ya eran bastante tema que lidiar. 
   
Admitamos por un momento la teoría de que los primeros cristianos escogieron poner la Navidad el 25 de Diciembre, después de concluida la Saturnalia (que se celebraba del 17 al 23 de Diciembre; y de creer a Luciano de Samosata, entronca más con el Carnaval o el Purim dadas las fiestas e inversión de papeles —la Saturnalia, además de marcar el fin del calendario agrícola, buscaba reanimar a los romanos tras la derrota a manos de Aníbal en la batalla del Lago Trasimeno en el 217 antes de Cristo—) o que cayese en el Sol Invicto (que era un culto más del montón entre los romanos, y dicho sea de paso, SU FIESTA NO FUE INSTITUIDA POR AURELIANO CÉSAR EN EL 274, SINO POR JULIÁN APÓSTATA EN EL 365). Podían ponerla junto a cualquier festividad de las distintas religiones paganas del Imperio Romano, y pusiéranla donde la pusieran, ¿no surgiría la misma oposición? («Palo porque sí y palo porque no», como se dice popularmente).
  
En conclusión, la celebración de la Navidad era conocida y transmitida por la Iglesia desde sus primeros tiempos, y los ataques que le hacen los protestantes nacen solamente de su animadversión hacia la Iglesia Católica y no tienen ningún asidero histórico ni lógico.
  
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
24 de Diciembre de 2025 (Año Santo de Cristo Rey).
Vigilia de la Natividad de Nuestro Señor.

lunes, 21 de abril de 2025

LA MODERACIÓN CATÓLICA, FRENTE AL TOTALITARISMO MORAL (Casos sobre las drogas y el alcohol).



Reflexiones de Michał Mikłaszewski, editor en jefe de TENETE TRADITIONES.
 
1.º ¿UN CATÓLICO DEBE OPONERSE AL CONSUMO DE MARIHUANA?

Hoy 20 de abril es el “Día Mundial de la Marihuana”. En esta ocasión, me gustaría plantear este tema tan controvertido (especialmente aquí en Polonia) y responder a las dos preguntas del título de la manera más sustantiva y sin emociones posible. El tema es controvertido, especialmente porque evoca reacciones extremas también en el ambiente polaco, ampliamente entendido como “conservador”. Por un lado, tenemos a los liberales del partido Korwin, que apoyan directamente la legalización total, se adhieren al principio de que “no hay daño para quien lo quiera” y “si no hay víctima, no hay delito”. El principio rector del liberalismo es que “mi libertad termina donde comienza la libertad de otra persona”. Por otro lado, tenemos a los partidarios del asesinato bajo la apariencia de nacionalismo o tradicionalismo, totalitarismo o algo así como la yihad islámica, pero “católica”. Les gustaría prohibir legalmente absolutamente todo lo que sea o parezca ser malo, pecaminoso o inmoral. Los partidarios de ambas opciones son bastante numerosos, y ambos se consideran católicos y están seguros de que lo que predican está de acuerdo con la enseñanza tradicional de la Iglesia. Sin embargo, se trata de extremos que, en ambos casos, son igualmente peligrosos y nocivos.
  
En cuanto a la primera pregunta, se puede responder utilizando los relatos de conciencia tradicionales que se encuentran en todos los libros de oración católicos tradicionales publicados antes de 1958, o su reimpresión fiel. Bueno, en estos viejos relatos católicos de conciencia, está claramente escrito que el abuso de tabaco, alcohol u otras drogas es un pecado. Abuso, es decir, uso en cantidades excesivas, nocivas para la salud, borracheras, etc. Sin embargo, no es pecado encender ocasionalmente un cigarro o una pipa (o incluso un cigarrillo normal), o beber (en cantidades razonables) cualquier tipo de alcohol, incluido el alcohol de alta graduación. Todos estos son estimulantes que se pueden usar, en una cantidad segura (cuánto es seguro depende, por supuesto, de muchos factores, y una persona tiene la razón para poder decirlo o no puede parar, entonces estamos más bien ante una adicción...). Debemos saber que cualquier exceso de droga es nocivo para la salud, y cada una, en mayor o menor medida, es adictiva. Además del alcohol y el tabaco mencionados con mayor frecuencia, también son sustancias comunes el café (en general, cafeína), el té (teína), el azúcar (sacarosa), etc. Todo esto es dañino y conduce a diversas enfermedades (hipertensión, infartos, diabetes, etc.). Pero, ¿todos estos estimulantes son malos y deberían prohibirse? Por supuesto no. El hombre tiene la mente y el libre albedrío para usarlo todo “sabiamente” y no dañarse a sí mismo. Esto se debe a que un alcohólico que bebe una botella de vodka al día y un fumador que fuma una cajetilla de cigarros se perjudica de la misma manera, como lo hace un adicto a la cafeína que bebe 10 cafés al día, a pesar de que tiene presión arterial alta y está en riesgo de sufrir un ataque al corazón. Alguien que lo hace consciente y voluntariamente, por supuesto, peca gravemente, pero cuando es una adicción grave, entonces la conciencia y el voluntarismo están parcialmente limitados, pero la adicción también debe combatirse, y no hacer nada también es un pecado (consentimiento para la maldad). Es lo mismo con la marihuana también. Ya son muchos los argumentos que demuestran que la marihuana no es tan dañina como se nos ha dicho durante años. Es algo natural, más que el alcohol (especialmente el alcohol procesado artificialmente [químicamente] de alto grado). pero también hay que combatir la adicción, y no hacer nada también es pecado (permitir el mal). Es lo mismo con la marihuana también. Ya son muchos los argumentos que demuestran que la marihuana no es tan dañina como se nos ha dicho durante años. Es algo natural, más que el alcohol (especialmente el alcohol procesado artificialmente [químicamente] de alto grado). pero también hay que combatir la adicción, y no hacer nada también es pecado (permitir el mal). Es lo mismo con la marihuana también. Ya son muchos los argumentos que demuestran que la marihuana no es tan dañina como se nos ha dicho durante años. Es algo natural, más que el alcohol (especialmente el alcohol procesado artificialmente [químicamente] de alto grado).
   
Dado que la Iglesia no reconoce beber un vaso de vodka como un pecado grave, lo mismo es cierto [por analogía] en el caso de la inflamación de una "articulación", no se trata de un pecado mortal, sobre todo porque es algo menos dañino, menos adictivo y, sobre todo, menos mortal. Hay que tener en cuenta que el vodka puede tener una sobredosis, mientras que la marihuana es prácticamente imposible. Probablemente nadie haya muerto nunca por consumir marihuana (por una sobredosis), y muchas personas mueren por beber demasiado alcohol fuerte cada año. A esto habría que sumar todas las muertes provocadas por el consumo de alcohol y los delitos cometidos “bajo la influencia”. Se trata tanto de asesinatos, palizas con consecuencias fatales, como de accidentes fatales provocados por conductores ebrios. Sin embargo, el vodka en Polonia es legal y está presente en todas partes, aunque la policía atrapa a los conductores ebrios todos los días. Pero, ¿cuántos atrapan el alto? Si alguien piensa que la legalización de la marihuana provocaría un aumento significativo de este tipo de delitos, se equivoca, ya que suele ser todo lo contrario. La naturaleza humana (contaminada con el pecado original) hace que “el fruto prohibido sepa mejor”. Si se despenalizara la marihuana, su consumo no aumentaría significativamente. Uno no debe creer en los mitos de que si algo está prohibido no existe. Solo hay eso en el mercado negro, de menor calidad (mucho más dañino, porque se mezcla con varias porquerías artificiales), descontrolado y vendido, entre otros, por menores de edad.
  
Así que la respuesta a la primera pregunta es no. No es pecado mortal, por supuesto, si alguien lo hace ocasionalmente, y puede ser moderado. No es solo mi opinión, sino que también los clérigos de “tradición” a quienes pregunté sobre este tema hablaron en una vena similar. Y tampoco es pecado ahora que la marihuana está prohibida por ley. Quebrantar la ley civil no puede entenderse automáticamente en la categoría de pecado, al contrario, sería absurdo que tuviéramos que confesar al cruzar la calle en un semáforo en rojo, o sobrepasar el límite de velocidad en varios kilómetros, o conducir un automóvil después de beber una cerveza pequeña. A la luz de las disposiciones de la ley civil, estos son, por supuesto, ofensas e incluso crímenes, pero a la luz de la ley de Dios y eclesiástica, no es algo malo (siempre y cuando no te pongas a ti mismo o a otros en riesgo al hacerlo). Porque si cruzamos una calle muy transitada, en hora punta, cuando los coches circulan a gran velocidad por ambos lados, o cuando superamos significativamente la velocidad (por ejemplo, a la mitad o en más de 50 km/h) en zonas urbanizadas, durante la día cuando pasea gente, o cuando nos ponemos al volante bajo la influencia del alcohol (es decir, después de beber una cantidad significativa, “borrachos”), entonces representamos una seria amenaza para nosotros mismos o para los demás, y entonces es un pecado. Es un pecado no solo “romper las normas”, sino también provocar una amenaza real para la vida o la salud humana. Hay, por supuesto, gente meticulosa que cree que lo más importante es la “obediencia a la autoridad civil” (sea lo que sea) y que pueda confesar la más mínima bagatela, como que se les cayó una barra de una máquina expendedora, que no pagaron y se la comieron, o que la mujer de la tienda les dio mal el cambio, y se quedaron estos pocos zlotys. Yo mismo he conocido personalmente tales casos entre los “católicos tradicionales” asociados con la FSSPX. Tal escrupulosidad, sin embargo, es una grave enfermedad espiritual que mata lo sobrenatural porque lleva a un sentimiento constante de vivir en pecado y mata la acción de la gracia de Dios. De hecho, el mismo Martín Lutero fue tan escrupuloso, que pensó que estaba pecando todo el tiempo, y fue capaz de confesarse varias veces en un día...
      
Personalmente, recuerdo bien cómo cierto sacerdote de la FSSPX (a quien realmente quiero y respeto mucho, fue uno de los pocos sacerdotes realmente normales que conocí en la FSSPX, así que no lo mencionaré por su nombre, para no darle posibles problemas), cuando en la Pascua de 2012 en Chorzów, después de la liturgia pascual (que comenzó a las 22:00 y terminó después de la medianoche de Pascua), nos invitó (a los monaguillos y algunos fieles laicos) a tomar una cerveza. Tenía 17 años en ese momento, así que teóricamente, de acuerdo con la ley secular, no debería consumir alcohol y un adulto no debería ofrecérmela. Sin embargo, el padre X dijo que ya tengo mi confirmación, entonces para la Iglesia soy como un adulto, y la ley de la Iglesia no depende de los laicos, entonces puedo tomar una cerveza y no es un pecado...

En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta ya está en gran parte arriba. ¿Puede el estado prohibir algo que no es malo en sí mismo y que, en el mejor de los casos, puede ser malo si se usa incorrectamente? Por supuesto no. Por lo tanto, la respuesta a la segunda pregunta es sí. Un católico puede estar a favor de legalizar, o al menos despenalizar, la marihuana. Si alguien dice lo contrario, entonces debería apoyar consecuentemente la prohibición de todos los estimulantes, especialmente el tabaco y el alcohol fuerte (alto porcentaje), que, según la ciencia, son mucho más dañinos para la salud y adictivos. Sin embargo, nadie lo sugiere seriamente, al menos no directamente. Porque es bien sabido que cualquier prohibición suele ser contraproducente. Entonces florece la zona gris y el estado pierde todo el control. Partidarios del estado autoritario, el estado del bienestar, etc. incluso deberían apoyar la legalización de la marihuana, porque entonces el estado tendrá control total sobre esta actividad, podrá imponer impuestos especiales, impuestos y otras restricciones, controlar el mercado, asegurarse de que el producto sea limpio, sin aditivos artificiales, y no caiga en manos equivocadas (niños y jóvenes, etc.). Por supuesto, el estado debe prevenir y tratar de manera efectiva las adicciones, el alcoholismo, la drogadicción y todas las adicciones, pero no debe prohibir las sustancias de este tipo (por supuesto, estamos hablando de las llamadas drogas “blandas”, que por supuesto también incluyen alcohol, cafeína, etc. - eso es todo lo que hay drogas). Por otro lado, la prevención no consiste en prohibir todo, porque entonces los efectos son todo lo contrario. Desde un punto de vista psicológico, es obvio que la prohibición y las posibles penas de prisión, etc. no son una solución, porque el mundo criminal no está haciendo nada al respecto. Esta es exactamente la misma situación que con la prohibición de las armas de fuego. Los delincuentes todavía tienen armas y cometen delitos, y la gente normal y decente no tiene acceso a las armas y no tiene forma de defenderse de los delincuentes.

Por supuesto, algunos seguirán creyendo que el estado debería prohibir cualquier cosa que consideren inmoral o incorrecta (aunque no objetivamente, per se, inmoral o incorrecta). Les gustaría la introducción de la “yihad católica”, el totalitarismo total, que controlaría todos los aspectos de la vida, incluidos los privados, incluida la moralidad, la moralidad, etc. Recientemente, alguien me preguntó, en un comentario debajo de uno de los artículos en esta página:
   
En cuanto a la práctica privada de sodomía o fornicación/libertinaje (relaciones sexuales), ¿debería el Estado preocuparse por esto? ¿Debe tolerarlo? No se trata de demostraciones públicas de sodomitas, no tienen derecho a hacerlo.
  
Entonces respondí de la siguiente manera:
Ciertamente, debe prohibirse cualquier promoción pública de la sodomía, la fornicación, el libertinaje, etc. Así, tanto las manifestaciones públicas, como cualquier material, periódicos, clubes, prensa, películas o programas de televisión, sitios web, sin mencionar las clases sobre las denominadas “tolerancia” (sexualización) o el “género” (ideología LGBT +) en las escuelas o universidades debe estar completamente prohibido y perseguido por la ley. Por otro lado, en mi opinión, el estado no debe castigar las acciones en sí, siempre que sean totalmente voluntarias y se trate de adultos, conscientes (personas sanas). Se deben castigar (y más severamente que ahora) la violación, la pedofilia, el abuso sexual, la intermediación y el beneficio de la prostitución (pero tampoco la prostitución en sí porque no ayudará), la trata de personas, delitos sexuales contra niños y adolescentes, etc. Creo que simplemente deberían incrementarse las penas para aquellos delitos que son [+ prohibición de propaganda], así como el enjuiciamiento de los delincuentes y la inevitabilidad del castigo. 
Y creo que este es el quid de la cuestión. Para los totalitarios, seguidores de la “yihad católica”, etc., el estado puede controlar al individuo, tanto en la esfera pública como en la privada. En cambio, para los liberales, el Estado no puede controlarnos en ningún ámbito, sólo en lo que se refiere a los derechos personales de otras personas, y por tanto según el principio: “la libertad de mi puño termina con la libertad de tu nariz”. Por otro lado, con base en la política tradicional y racional de la libertad (en el buen sentido de la palabra), creo que el Estado no debe inmiscuirse en la zona privada (salvo el mencionado principio de vulnerar los derechos de los demás). personas), pero tiene pleno derecho y obligación de inmiscuirse en la zona privada, pública, cuidando la moral y los principios públicos. Por tanto, contrariamente a los liberales, creo que el Estado católico tiene el derecho y el deber de en el ámbito público, prescribir comportamientos y contenidos apropiados, y prohibir otros. El Estado tiene el deber de asegurar que no haya lugar para la maldad, la falsedad y el pecado en la esfera pública. Por tanto, el Estado está obligado a prohibir la promoción del comunismo, del nazismo, pero también, y especialmente, de las falsas religiones, que son peores que los dos sistemas criminales antes mencionados, porque matan el alma. El estado está obligado a prohibir la promoción pública, de cualquier forma, de cualquier desviación, sodomía, maldad y pecado, y a castigar efectivamente cualquier intento, por ejemplo, de promover la homosexualidad, LGBT+, etc. El Estado está obligado a proclamar la Santa Fe Católica como religión estatal y gobernante, ya otorgar únicamente a esta religión el privilegio de proclamación y práctica libre y pública. El Estado está obligado a perseguir por delitos contra esta religión, es decir, por blasfemia pública, profanación, profanación de templos y altares y del clero (y no cualquier ofensa contra los "sentimientos religiosos" subjetivos). Después de todo, el estado tiene el deber de prohibir cosas objetiva y moralmente malas, como el divorcio, el aborto, la FIV, etc., porque no solo conciernen a los individuos, sino también a las células sociales como las familias, golpean a las personas más inocentes, como niños. Por otro lado, el estado no debe ni tiene motivos para entrar “con zapatos” en la vida privada de las personas y educarlas, es decir, imponer sanciones, p. ej. por traición, o por otros actos, incluso muy malos e inmorales, entre dos personas adultas, si son conscientes y voluntarios (porque ¿cómo, según los totalitarios, se haría? ¿Instalando cámaras en los dormitorios de los ciudadanos, o apoyando la denuncia vecinal?). No se puede obligar a nadie a ser moral. La religión católica se diferencia del islam y de otras falsas creencias en que tiene en cuenta el libre albedrío y la dignidad del ser humano, y por tanto su derecho a la autodeterminación. Si alguien quiere salvarse, con la ayuda de Dios podrá hacerlo. El estado, por supuesto, debe ayudar en esto, no puede interferir, pero no puede obligar a nadie ni a la fe ni a la moral católica. Si alguien no quiere, Dios a la fuerza, en contra de su voluntad, no lo salvará, y el Estado no puede hacerlo. Por tanto, no creo que las penas por prostitución, por infidelidad o incluso por actos homosexuales sean razonables. Por supuesto, existen sanciones legítimas y necesarias para cualquier propagación pública de estas abominaciones, pero no para los actos en sí. Igualmente “justificado” sería castigar a la gente por comer carne el viernes, o tener una fiesta privada en Cuaresma. Por supuesto, el estado no puede permitir eventos públicos en tiempos prohibidos, pero no debe interferir con la esfera privada ya que estos asuntos deben permanecer separados.
  
Así que no le tengamos miedo a la marihuana. Demostremos que somos un estado de personas libres. Personalmente, no fumo hierba, estas no son mis vibraciones. Pero creo que toda persona razonable en el tema de los estimulantes nos recuerda el postulado de la despenalización de la marihuana. Yo, en cambio, agrego un tema igualmente importante, y al mismo tiempo más cercano al corazón y a la tradición multigeneracional de los polacos: DEJEN VIVIR LA DESTILACIÓN LIBRE.
       
El día después de nuestro artículo sobre el cannabis, en una página de Facebook (Gráficos contra el mundo moderno) se publicó una entrada sobre el alcohol que muestra el verdadero rostro de los totalitarios “tradicionalistas” y los partidarios de la “yihad católica” sobre la que escribimos ayer. Pues claramente demostraron que tienen más en común con los protestantes sectarios y partidarios de teorías conspirativas como la “tierra plana” o la “Gran Lechia” que con los católicos tradicionales que usan la razón y el sentido común… Sus teorías pseudocientíficas y pseudorreligiosas son simplemente ridículos y no merecen ser tomados en serio. Sin embargo, dado que muchas personas, por lo que hemos observado, leen este tipo de páginas y le dan “me gusta” a dicho contenido, estamos obligados a responder a esto para corregir a estas personas. Es un tema muy serio desde el punto de vista de nuestro santo, Fe y moral católica. ¡Las mentiras pérfidas y las manipulaciones de los herejes que dicen ser “católicos tradicionales” no deben permitirse en este tema! Nuestra entrada de cannabis también se debió a algunas entradas estúpidas ayer en esta página, sin embargo, la estupidez de la entrada de hoy ha excedido cualquier estándar aceptable y, por lo tanto, debe hablar en contra para evitar engañar a las personas y promover aún más esas tonterías, en contra de la tradición católica. fe y moral.
   
Esto es lo que escribieron estos pseudotradicionalistas (ortografía original):
En nuestro post sobre el cannabis, algunos comentaristas querían señalarnos la supuesta hipocresía, como si no lucháramos también contra la borrachera y el alcohol. Solo demostró que ni siquiera querían verificar nuestra posición sobre este tema. De acuerdo con las frases del sistema cargadas, implicaban que de alguna manera estábamos blanqueando el alcohol. Para disipar todas las dudas, pero tal vez para recordarles a nuestros lectores el mensaje correcto, la publicación de hoy será sobre este veneno fatal.
   
El sistema muestra el alcohol como un “refresco relajante” de uso común. Nuestra herencia eslava está deshonrada por trucos contemporáneos que evadir es de alguna manera “polaco”. No tiene mucho que ver con lo polaco, sino con lo que han bebido polacos durante décadas. Debemos ser conscientes de cómo esta toxina es destructiva para los humanos y cuánta confusión causa en la sociedad.
   
El alcohol es altamente adictivo, tanto físico como mental. Es más adictivo que la cocaína, así como la marihuana recientemente mencionada. En cuanto a la salud, perjudica más al usuario que el tabaco. Se puede observar vívidamente, incluso al ver borrachos en las calles de las ciudades polacas, estas personas a menudo parecen mucho mayores de lo que realmente son, solo muestra cómo la “sopa de satanás” degrada el cuerpo humano. Además, verter etanol en nosotros mismos literalmente daña nuestro cerebro. Hasta el 40% de las nuevas células nerviosas mueren. La conclusión es simple: ¡mete la pata, eres estúpido!
   
Añadamos que la “sopa de satanás” es dañina para el hombre en cualquier cantidad. Cada bebida que se cae deja su huella en nuestro cuerpo, una huella destructiva. La legendaria “dosis segura” simplemente no existe. El problema es grave porque entre el grupo de personas de 15 a 49 años, el alcohol es responsable de hasta un 10% de las muertes. Añadamos que cada décima persona que empieza a beber después de los 18 años acaba siendo adicta. Además, el etanol aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer y debilita la inmunidad de nuestro cuerpo.
   
Según la escala de drogas de David Nutt, es este veneno sobre el que escribimos, entre otras sustancias malas, el que causa el mayor daño al medio ambiente. Las libaciones alcohólicas a menudo terminan en peleas o daños humanos. Pensemos cuántas familias se separaron a causa de esta alcantarilla, cuántas personas bajaron las escaleras y cuántas finalmente murieron como resultado de un comportamiento estúpido después de la intoxicación. Las estadísticas oficiales dicen que el 2,2% de la población de Polonia es alcohólica. Esta es una escala enorme, cada 50 polacos están esclavizados. Toda esta patología es impulsada únicamente por patético consentimiento social y estatal para evadir. El alcohol se usa con demasiada frecuencia como algo positivo, y el blanqueamiento del veneno merece desprecio, y ciertamente atención.
   
Se le debe decir al alcohol que se detenga. Su lugar está en las aguas residuales, no en las mesas de los restaurantes o de los hogares polacos. Este estiércol también se utiliza para liberalizar nuestra sociedad, para alimentar la anticultura de la “vida nocturna”. Que elocuente todo esto, los lemmings queriendo ser mas “sociales” se vierten en si mismos algo que los debilita en casi todos los niveles. Para comprar las gracias del mundo moderno, uno debe ser débil y esclavizado. No queremos la debilidad y la esclavitud de nuestra nación. Queremos que sea orgullosa y fuerte, lista para la grandeza, para transmitir a las próximas generaciones los verdaderos valores eslavos que nos construyeron y gracias a los cuales resistimos a tantos cautiverios a lo largo de la historia. No te dejes engañar por el sistema, ¡baja tu vaso!
Se sigue, pues, que nuestro Señor Jesucristo en las bodas de Caná de Galilea convirtió el agua en “la sopa de satanás”, y luego durante la Última Cena, convirtió la misma “sopa de satanás” en su Preciosísima Sangre, instruyendo a los discípulos a haced lo mismo en memoria de él, que es el acto santísimo de nuestra Fe (Sacrificio de la Santa Misa). Alguien que escribió este garabato está confundido en su cabeza ... De hecho, el argumento anterior es una blasfemia repugnante, porque en primer lugar, sugiere que la Segunda Persona Divina, nuestro Señor Jesucristo, durante la boda en Caná, dio a la gente “veneno”, realizó un milagro en el que convirtió el agua en algo que es en sí mismo malo y pecaminoso, que proviene de Satanás [sic!] y conduce al mal. Como leemos en las páginas del Santo Evangelio, según el Apóstol San Juan (capítulo II, versículos 1-11):
Al tercer día se celebraron las bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. Jesús y sus discípulos también fueron convocados a la boda. Como no había salido el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y Jesús le dijo: Mujer, ¿qué hay de mí y de ti? Mi hora aún no ha llegado. Su madre dijo a sus sirvientes: Todo lo que él os diga, hacedlo. Y había allí seis tinajas de piedra, conforme a la purificación de los judíos, de dos o tres tinajas cada una. Jesús les dijo: Llenaréis de agua las tinajas. Y los llenaron hasta arriba. Y Jesús les dijo: Sacad ahora, e informad al príncipe de la alegría. Y lo informaron. Y cuando el principal de la boda hubo probado el agua convertida en vino, y no sabía de dónde era, sino los sirvientes que sacaban el agua, el principal de la boda llamó al novio y le dijo:Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están borrachos, el malo. Y has guardado el buen vino hasta entonces. Este principio de milagros lo hizo Jesús en Caná de Galilea, y mostró su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
La segunda blasfemia repugnante de nuestros pseudo-tradicionalistas es que según su argumento, ¡Cristo convirtió el “veneno” y la “sopa de satanás” en Su Preciosa Sangre! ¡Esto es pura herejía y blasfemia satánica! Dios en Su majestad no podría hacer tal cosa. La elección del vino para la materia del Santísimo Sacramento no fue casual. Sin embargo, según pseudo-tradicionalistas, Cristo escogió materia perversa y diabólica, algo que es malo en sí mismo. Tal pensamiento es puramente diabólico. Porque entonces, toda Misa donde se usa vino que contiene alcohol (y tal se usa en TODA Misa Católica) es realmente incorrecta, porque está consumiendo “la sopa de satanás”. Sin embargo, según herejes pseudotradicionalistas, el Señor Jesús no convirtió el agua en vino, ¡ningún vino en su Sangre! Los pseudo-tradicionalistas, utilizando argumentos heréticos y protestantes, contradicen el Magisterio eterno e infalible de la Iglesia Católica sobre el tema de la Sagrada Eucaristía: 
https://znakiczasu.pl/jezus-i-alkohol/ Era un vino sin alcohol 😉 saludos y te recomendamos leer el artículo que explica este asunto. (comentario pseudo-tradicionalista)
   
No sé qué tonterías protestantes citan, pero en la Iglesia Católica la materia del Sacramento Eucarístico es vino de uva, por supuesto que contiene alcohol. Las normas litúrgicas y canónicas establecen claramente que el vino utilizado durante la Santa Misa. DEBE contener al menos una cantidad mínima de alcohol, de lo contrario no es un asunto importante del sacramento. Entonces, si alguien trató de decir misa, al usar jugo de uva sin fermentar, la Misa es inválida, no ocurre ninguna consagración. Como católico, creo en la Iglesia más que en algunos cuentos de hadas protestantes e interpretaciones privadas de las Escrituras. Además, San Arnulfo de Metz, patrón de los cerveceros, así como muchos otros religiosos y personas de la Iglesia, durante cientos de años produjeron cerveza con la mayor cantidad de alcohol posible (sí, las cervezas antiguas contenían menos alcohol que las actuales, por tanto, en los monasterios medievales, la dosis diaria admisible era de 2 litros para un religioso hermano). El mismo champán se inventó en una abadía benedictina francesa... El tipo de galimatías que podemos ver arriba es incluso peor que el delirio de los modernistas de no beber cerveza durante la Cuaresma (¡aunque la cerveza es una bebida de Cuaresma!). Los modernistas, como sabemos, abolieron todas las disciplinas del ayuno. Solo hay dos días de ayuno en la Neo-Iglesia moderna: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Además, no hay publicación. En cambio, los modernistas inventaron “ayunos” de alcohol, de dulces, etc. Así que les recordamos que el ayuno cualitativo proviene de la carne, no del alcohol, dulces, etc. Estos tipos de estimulantes no rompen el ayuno. La cerveza es una bebida de ayuno, además, las normas de la iglesia no mencionan ningún ayuno de alcohol ni ningún día, cuando no se debe consumir alcohol. ¡Esto es Neolengua modernista corriente y un delirio para reemplazar la disciplina tradicional del ayuno! ¡Así que no nos confundamos y alteremos el orden natural de las cosas! ¡El ayuno cualitativo es de carne, no de alcohol, etc.!
   
Entonces, en la siguiente respuesta, podríamos leer:
Estimado usuario de Internet, usted mezcla la era, en años anteriores como la Edad Media, la gente bebía cerveza, sí, pero era un 2% cada uno. Y el alcohol que contenía era para desinfectar el agua, para que la gente no bebiera. Ahora los tiempos han cambiado. Para ver cómo es el uso de facto del alcohol, basta con ir a la licorería local o caminar por la noche por la calle principal de la ciudad (mediana o grande). Esto es malo, y el mal debe ser combatido.
 
Estimado internauta, el artículo no contiene ninguna “interpretación personal” como usted lo llama, sino simplemente confrontar los hechos con la realidad. Es realmente patético esconderse detrás de la fe católica, que recordamos muchas veces condenando la embriaguez (ya sea San Pablo en sus cartas, o sus grandes representantes, como el cardenal Stefan Wyszyński). Estás ahora, te guste o no, del lado de los decadentes, que usarán tales argumentos como reflujos para defender su degradación. De repente se convertirán en grandes creyentes, aunque no vivan estos principios en su vida diaria. También le recomendamos que lea la historia de la Iglesia y cómo se unió al movimiento de abstinencia. https: //www.niedziela.pl /.../ Kosciol-un-problema...

Como puede ver, el autor/los autores no notaron que claramente había escrito anteriormente sobre el hecho de que la cerveza en la Edad Media era más débil en primer lugar. En segundo lugar, no mezclo las épocas, porque hasta el día de hoy se elaboran cervezas, vinos, licores, etc. en monasterios benedictinos o cistercienses. y estos son los mejores productos de la más alta calidad. Incluso en el siglo XIX, era una práctica común beber cerveza durante la Cuaresma, que se consideraba una bebida rápida, por parte de monjes y monjas que encargaban raciones de cerveza a los magnates locales, se han conservado documentos históricos que confirman tales transacciones. De acuerdo a sectarios pseudo-católicos era algo malo, pero debemos recordar que el vino también fue bebido por los santos, incluso San Pío X y muchos otros. En tercer lugar, no promuevo, a diferencia de ellos, el delirio protestante sobre el “vino sin alcohol”. durante una boda en Caná o la Última Cena. Yo entiendo que como “existe el mal, hay que combatir el mal”, quiere decir que son católicos y no van para nada a la iglesia a la Santa Misa, porque según a ellos es malo porque allí se usa alcohol (y “no existe una dosis segura”). El sacerdote usa vino que sí se transforma en la Sangre del Señor, pero no pierde sus cualidades y las propiedades físicas del vino, por lo que aún contiene alcohol. Entonces el sacerdote come “veneno” (tal pensamiento es incluso una blasfemia, pero es una consecuencia lógica de su argumento herético). Después de la Sagrada Comunión y el cáliz se purifica, cuando el sacerdote vierte agua y vino no consagrado en él y luego lo bebe. Es una parte integral de la Misa en la que el sacerdote bebe vino ordinario. ¡Entonces también combaten el culto católico y el Sacrificio de la Misa, que es extremadamente vergonzoso y pecaminoso!
  
A continuación, el autor/los autores del texto se comprometen aún más:
Estimado usuario de Internet, estas no son cosas delirantes, sino solo hechos históricos, no creemos que los hechos tengan ninguna religión específica. Si un protestante dice que 2 + 2 es 4, ¿se considerará eso también “delirio protestante”? Además, podemos ver que usted está escribiendo bajo una tesis, la embriaguez y la influencia del alcohol fueron combatidas por, por ejemplo, el ya mencionado Primado Wyszyński, y tal vez estaba celebrando la Santa Misa, además de que lo que dice no es cierto. La Santa Misa puede celebrarse válidamente incluso sin alcohol, es una ley canónica (en los casos en que, por ejemplo, un sacerdote es alcohólico, usa vino en lugar de vino).
Pues no, estos no son hechos históricos, sino opiniones privadas de un tal señor Olgierd Danielewicz, que no sabe quien es, que educación tiene y cual es su derecho de enseñar o expresarse sobre estos temas (solo la Iglesia Católica y personas con una misión y visto bueno de la Iglesia). Por lo tanto, los católicos no deberían estar interesados ​​en lo que algún historiador autoproclamado, pastor protestante o erudito bíblico modernista diga sobre el tema. Un católico está interesado en lo que enseña la Iglesia. Y la Iglesia NUNCA ha enseñado que el Señor Jesús convertiría el agua en vino sin alcohol o usaría tal “vino” en la Última Cena. Por el contrario, durante siglos la Iglesia ha negado tales afirmaciones, utilizando durante la celebración del Santo Sacrificio de la Santa Misa vino que contenga alcohol y ordenar su uso. El Vaticano II me interesa tanto como el delirio de los protestantes. Según las normas católicas, un sacerdote alcohólico puede usar vino muy débil (aprox. 0,5 - 2%) diluido con agua y en muy poca cantidad para la Misa, y solo agua, sin vino, puede usarse para purificar el cáliz. Así que les aconsejaría que dejaran de avergonzarse y ridiculizarse. Porque por lo que escriben, durante 27 años de mi vida estuve en un grave error (como el 99,99% de los católicos) pensando que Cristo el Señor convirtió el agua en vino y el vino en Su Sangre. Entonces tendríamos que reescribir todas las traducciones polacas de las Sagradas Escrituras, todos los catecismos, libros de oraciones, textos y canciones, porque de repente resulta que Cristo usó un jugo de uva (porque esto es lo que afirma un pseudo historiador protestante) ... Entonces la iglesia se equivoco por 2000 años, al confundir el Santo Sacrificio y usar vino con alcohol (todavía no tengo una respuesta, ¿luchan constantemente contra las misas católicas?). Bueno, basta de estos absurdos.¡San Arnulfo de Metz, ruega por nosotros! ¡Protégenos de la herejía anti-alcohol protestante-modernista!
  
San Arnulfo de Metz [Saint Arnoul de Metz], en Polonia llamado arnold piwowarski
  
Ciertos hechos indiscutibles y objetivos deben ser claramente esbozados:
  
La Iglesia Católica nunca ha reconocido el uso del alcohol como un pecado, el consumo moderado de alcohol no es ni ha sido considerado como un pecado y no fue condenado en sí mismo, como es el caso en el Islam. Es pecado abusar del alcohol, las borracheras antes mencionadas y entregarse deliberadamente a un estado de embriaguez. Conducir en estado de ebriedad es un pecado, beber cantidades moderadas de alcohol sin estar intoxicado no lo es. Por otro lado, en cuanto al tabaco, San Pío X era fumador. Equiparar beber una copa de vino con la cena a comer “la sopa de satanás” (por cierto, llamar al vino de esta manera, que es un asunto sacramental, es al menos desafortunado) y la embriaguez es bastante extraño. Y así es como responden los autores de esta página (a la simple afirmación que beber cantidades moderadas no es pecado insertan textos sobre la “embriaguez”).
  
El título “la sobriedad es libertad” y la promoción de la sobriedad son correctos, porque, como he escrito varias veces aquí, beber alcohol para emborracharse, intoxicarse deliberadamente es un pecado grave. Pero sólo tal bebida es así, y no todos, siempre y por todos. Algunas personas, me refiero a personas con o propensas al alcoholismo, no pueden beber más que llevándose a sí mismas a un estado de embriaguez. Para tales personas, a la luz de la enseñanza católica, es necesaria la abstinencia total, porque para ellos beber una copa de vino es una ocasión más cercana al pecado. A su vez, para otros no lo es, entonces el abandono total del alcohol es una cuestión de elección, a la que tienen derecho, por supuesto, si así lo desean. A su vez, inventar afirmaciones irracionales sobre la bebida de uva sin alcohol en la Última Cena es totalmente contraria a la tradición católica, confirmada por multitud de documentos, no sólo más o menos generales, como los conciliares, sino también con las instrucciones del Santo Oficio sobre este tema, que puedo recordar si es necesario. La materia sacramental es solo vino de uva natural, virgen, puede ser tanto blanco como tinto. El Santo Oficio en 1890 incluso emitió una instrucción dando la posibilidad de agregar alcohol adicional al vino para fortalecerlo y facilitar su conservación: la condición era que el alcohol adicional debería provenir de la fermentación del vino. Según tengo entendido, el Santo Oficio permitió la adición de una adicional, como la llamaron, “sopa de satanás” al asunto de la Eucaristía. Así que ciñámonos a los hechos.
  
La respuesta de los sectarios, sin embargo, es la siguiente:
Estimado señor, estos son hechos históricos, como lo demuestran las fuentes a las que se refiere el autor del texto. En cuanto a la “herejía anti-alcohol” porque vemos que no alcanza, también la Iglesia siempre ha luchado contra la embriaguez, la misma Biblia enseña: “Y no os embriaguéis con vino que causa desenfreno, sino sed llenos del Espíritu”. Ef 5:18. Entonces la Iglesia definitivamente fue Nos parece que alguien más puede estar cerca de la herejía. En cuanto a las supuestas “novedad”, la Iglesia siempre ha sostenido que se trata de un asunto importante, y en cuanto a San Arnulfo, los cerveceros en la Edad Media, donde para la buena cerveza era para el agua (porque estaba contaminada) necesitaban un patrón, ahora las personas sin alcohol (porque también existe esa cerveza) probablemente también lo necesiten.
Por lo tanto, conviene repetirlo una vez más: no, no se trata de hechos históricos, sino de conjeturas y presunciones del autor que intenta (ineficazmente) encontrar pruebas para la suposición adelantada. Las fuentes no dicen nada de eso. De todos modos, la Biblia misma contradice esto. Si los israelitas en aquellos días no supieran ni usaran vino que contenga alcohol, entonces no habría tantas admoniciones y advertencias contra la embriaguez en la Biblia, porque el problema no existiría entonces. Entonces esta es una tesis fundamentalmente falsa, y es contra ella que se encuentran por la fuerza las supuestas “pruebas” y “fuentes”. Lo mismo hacen los partidarios de las teorías de la “tierra plana” o de la “Gran Lechia”, puedo encontrar cientos de “textos históricos” similares respaldados por numerosas “fuentes”, pero son simplemente tonterías y manipulaciones. Encuentre al menos un texto de un erudito bíblico católico, con la educación y aprobación de la Iglesia, que confirme esta tontería. Encuentre al menos un texto de algún historiador serio con un título académico, como un profesor académico. De lo contrario, son meras tonterías y teorías conspirativas de sectarios protestantes, y al duplicarlas, prueban que no son ni católicos ni un partido serio. Sí, la Iglesia condena la embriaguez, pero NO condena el alcohol como tal, porque tendría que condenarse a sí misma y prohibir la celebración de la Santa Misa. o cambiar la materia del Sacramento de la Eucaristía (lo que no puede hacer, porque no tiene tal autoridad). En la Iglesia Católica tenemos muchos santos de la cerveza (y no sin alcohol), también tenemos un rito de bendición del vino en el ritual romano para la fiesta de San Pedro, el Apóstol San Juan, y muchos casos de milagros y curaciones bebiendo la bebida bendita... Así que les aconsejaría que no practiquen más la herejía antialcohólica que es propia de las sectas protestantes y modernistas extremas, pero no de los católicos. Sus juegos y manipulaciones (decirme que promueve la borrachera, etc.) son de un nivel realmente pobre, y nadie que tenga sentido común caerá en la trampa. Desafortunadamente, este tipo de sectario tiene su audiencia que, en tiempos normales, estaría fuera de la esfera de la cultura y civilización católica, en el mejor de los casos en varios grupos sectarios, protestantes, islámicos o neopaganos. Hoy, sin embargo, todos son libres de proclamar sus perversiones enfermizas, apoyándolas con “argumentos” completamente irracionales.
  
¡Así que estemos en guardia y cuidémonos de este tipo de engañadores que simplemente ridiculizan la causa católica y los postulados antimodernistas que de facto fluyen con la marea de este mundo y de la herejía!

La doctrina católica enseña que en el Sacramento del matrimonio, la forma es el consentimiento para la unión matrimonial expresado por los contrayentes, cuyas personas de ellos son la materia; siendo el sacerdote el testigo calificado. Ahora, frente al caso que no se pueda concurrir a él porque esté muy lejos o haya estado de persecución, el matrimonio es válido cuando se realice ante dos testigos, según declara el canon 1098 pío-benedictino: 
·'Si no se puede tener o no se puede acudir sin incomodidad grave a ningún párroco u Ordinario o sacerdote delegado que asistan al matrimonio a tenor de los cánones 1095 y 1096: 
1) En peligro de muerte es válido y lícito el matrimonio celebrado ante testigos solamente; y también lo es fuera del peligro de muerte, si prudentemente se prevé que aquel estado de cosas habrá de durar por un mes;
2) En ambos casos, si hay otro sacerdote que pueda asistir, debe llamársele y él debe, juntamente con los testigos, asistir al matrimonio, sin perjuicio de la validez de éste, si se celebra solamente ante los testigos"

Adicionalmente, el Manual de Misioneros para la restauración de la fe en Francia, 1823, dice que 1. Los contrayentes no deben estar incursos en impedimento dirimente. 2. Celebrado el matrimonio, y si la ley del país lo exige para que adquiera efectos civiles, declararlo posteriormente ante las autoridades competentes, para el respectivo registro. 3. Los contrayentes deben expresar el consentimiento siguiendo la intención de la Iglesia. 4. Al ser válido, no pueden contraerse nuevas nupcias con 

domingo, 20 de abril de 2025

MENSAJE DE PASCUA


«Unus Dóminus, una fides, unum baptísma» (Efesios IV, 5).
  
En esta Pascua, uno de los frutos que como católicos debemos tener de la meditación de los sagrados misterios de nuestra Redención y por lo que debemos trabajar es precisamente la unidad. Unidad por la que Nuestro Señor había orado (San Juan XVII).

Mas esa unidad (primera de las Notas, Características visibles de la Iglesia verdadera) no puede obtenerse si no lo es en la Verdad. Unidad que, en el Cenáculo, los primeros creyentes mantuvieron bajo la dirección de San Pedro y con la oración de la Santísima Virgen, y que alentados de celestial gozo y paz al aparecerse Nuestro Señor el día de su Resurrección (cf. San Lucas XXIV, 36-47. Evangelio del Martes infraoctava de Pascua), fue perseverante en oración, doctrina y práctica: «Un solo Señor, una fe, un bautismo» (Efesios IV, 5). No puede ser menos, ni otra cosa. Toda unidad que no se base en Cristo y su Iglesia, es necesariamente falsa y debe rechazarse.

Pidamos a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Reina de la Iglesia, la gracia de alcanzar la Unidad como Remanente Católico. Unidad en la Verdad, para conseguir prontamente la victoria de Nuestro Señor y la Restauración de la Iglesia.

¡SANTAS PASCUAS PARA TODOS NUESTROS LEALES HERMANOS EN LA VERDADERA RESISTENCIA!
VIVAT JESU, AMOR NOSTER, ET MARÍA, SPES NOSTRA!
  
JORGE RONDÓN SANTOS
20 de Abril de 2025 (Año Santo del Sagrado Corazón de Jesús).
Domingo de Pascua. Fiesta de Santa Inés de Montepulciano, Virgen dominica; y del Beato Simón Rinalducci de Todi, Sacerdote agustino Nacimiento y traslacióm de reliquias de Santa Rosa de Santa María Limana, Copatrona del Perú y de las Indias Españolas. Firma del Tratado de Tordehumos; retirada inglesa de Cartagena de Indias; publicación de la Encíclica “Humánum genus”. Milagro de Nuestra Señora de los Dolores del Colegio San Gabriel (Quito, Ecuador).

martes, 18 de febrero de 2025

CARTA “Clama, ne cesses”, SOBRE LA INFILTRACIÓN Y SURGIMIENTO DE SECTAS EN LA TRADICIÓN

Amados hermanos en Jesús, María y José, salud y bendición.
«Clama, pues, ¡oh Isaías!, no ceses: Haz resonar tu voz como una trompeta, y declara a mi pueblo sus maldades, y a la casa de Jacob sus pecados; ya que cada día me requieren como en juicio, y quieren saber mis consejos. Como gente que hubiese vivido justamente, y no hubiese abandonado la ley de su Dios, así me demandan razón de los juicios o decretos de mi justicia y quieren acercarse a Dios como para disputar con Él» (Isaías LVIII, 1-2/Versión de Mons. Félix Torres Amat).
«Clama, no ceses», llamó Yahveh Dios a San Isaías Profeta hace más de 3.500 años para que denunciase la iniquidad e hipocresía disfrazada de piedad que imperaba en el pueblo israelita. Y hoy, nos vemos impelidos a tomar este llamado, a vista de la situación actual que vemos en la Tradición, no menos que por algunas noticias que han llegado a conocimiento. Y con este pasaje damos apertura a estas líneas, que nos ha costado escribir, pero es necesario hacerlo para llamar a reflexión.
  
Hemos estado asistiendo, en estos tiempos de confusión apocalíptica, a un espectáculo lamentable: Se está presentando una deriva sectaria entre algunos fieles de la Tradición, y ¡horror horrórum!, hay sacerdotes y obispos que, cuando no con un silencio cómplice e indigno de su oficio, alimentan ese sectarismo con homilías y escritos cubriéndose con el manto de piedad.
  
Ahora, cabe señalar que este sectarismo que estamos denunciando, es propiciado especialmente por causa de la “Tesis de Cassiciacum” (Sedeprivacionismo, Papado materiáliter, o simplemente “La Tesis” de Des Lauriers –aunque en realidad es una hipótesis, más todavía, un “reconocer y resistir” con filosofía–), a que muchos de estos fautores de división adhieren.
  
No hablamos de un obispo Donald Sanborn y su Instituto Católico Romano, o de un obispo Geerdt Struyer y un padre Francesco Ricossa y su Instituto Mater Boni Consílii, ni mucho menos de un padre Héctor Lázaro Romero quienes son abierta y declaradamente partidarios y propagandistas, enseñándola cual si de dogma de fe se tratase, hasta el punto que pretenden un asentimiento en el fuero interno para ser feligrés, promovido a las Órdenes sagradas o profesar en religión.
  
Hablamos, pues, de algunos que «se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados» (cf. San Pío X, Encíclica “Pascéndi Domínici gregis”). Cuando se les confronta, ellos niegan tal modo de proceder, y afirman haber estudiado (casi el mismo argumento que, hace más de 150 años, esgrimían los liberales y sus hijos los modernistas contra los cuales combatieron con tanto denuedo el Papa Pío IX y San Pío X). Y, cuando se les cuestiona, señalándoles que esa Tesis es no solo anticanónica y al menos malsonante (cuando no próxima a herejía), sino hasta ilógica (porque afirmar que un Papa puede ser “material” pero no “formal” es equívoco y contrario al principio de no contradicción) y cercana más al hegelianismo que al tomismo, responden diciendo que «es un tema que Vd. no domina», que «no se entiende debidamente» o cosas por el estilo, llegando al colmo de descalificar y tachar de envidiosos y calumniadores a quienes, por simple celo de la honra de Dios y la salvación de las almas, se levantan para denunciar este error.
  
Y para más inri tienen sus seguidores el descaro de decir cual tartufos: «tenga piedad…», «no cause división…», «está faltando a la caridad…», y se levantan con un coraje y arrojo que cabe preguntarse si lo tienen para la causa de Jesucristo el Señor como hacen para atacar a los que critican a “sus” clérigos que han elevado a gurúes de su secta.
   
Entendamos: En un sentido lato, una secta es
«cualquier sociedad religiosa establecida en oposición a la Iglesia Católica, sea que consista de infieles, paganos, judíos, musulmanes, no católicos, o cismáticos» (Charles Augustine, A Commentary on the New Code of Canon Law, tomo VIII, San Luis 1923, pág. 279).
Y en el caso que nos concierne, se ha de entender en un sentido estricto, a saber, una secta acatólica: 
«En sentido estricto, una secta acatólica es un cuerpo religioso el cual, aunque retiene el nombre Cristiano, niega con sus obras y doctrina la Fe Católica» (PP. Arthur Vermeersch y Joseph Creusen SJ, Epítome Juris Canónici, tomo III, Malinas-Roma 1921, n. 513; traducción propia).      

Debe haber (y más a estas alturas, porque esta lucha no empezó ayer, sino que lleva 66 años) una claridad plena en los conceptos, en que la Secta del Vaticano II NO ES LA VERDADERA IGLESIA CATÓLICA sino la ANTIIGLESIA (o PSEUDOIGLESIA), ni su jerarquía la Jerarquía de esta. La organización surgida en ocasión y consecuencia del Vaticano II, y actualmente gobernada por Francisco Bergoglio, «es un cuerpo religioso el cual, aunque retiene el nombre Cristiano, niega con sus obras y doctrina la Fe Católica» (cf. Vermeersch - Creusen, op. cit.). Por ende, su “jerarquía”, constituida con un rito inválido y adherente a la apostasía, no puede bajo ningún título (“material”, “formal”, o cual sea) ser tenida como la Jerarquía de la Iglesia Católica, siendo como es incapaz por derecho divino e inhabilitada por derecho canónico para acceder o ejercer autoridad alguna, mucho menos para ser reconocida como tal aun en el supuesto que abjuren de sus errores, porque ipso facto (por ese hecho) están bajo infamia, como declara la bula “Cum ex Apostolátus Offício” (documento que, al tratar de una verdad de fe divina y católica como es que los herejes, cismáticos y apóstatas se separan del Cuerpo Místico de Cristo, es infalible y no puede ser derogado), tanto fuente del canon 188 § 4 del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico.

Ítem lo anterior, no se debe conmemorar mediante mención en el Te ígitur de la Misa a la jerarquía modernista, toda vez que este es un acto de reconocimiento de jurisdicción y comunión, y al hacerlo, indirectamente se acusan a sí mismos de desobediencia y cisma frente a esa misma “jerarquía”. Porque, si alguno les reconoce, está obligado a obedecerlos EN TODO.
   
Sépase que aquellos que así hacen son unos infiltrados, y (Dios nos libre de profetizar) acabarán tarde o temprano adhiriendo a la Secta Modernista, arrastrando con ellos a las almas de los que incautamente los siguen. Y que si algún candidato a las Órdenes Sagradas siguiere tal proceder, es indigno de ellas («MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO», como decía San Ignacio de Loyola), y el obispo que se las confiere a sabiendas de ello, participa en el pecado y es ocasión de escándalo ante los fieles y de burla por los infieles. No podemos, en conciencia, apoyar tales cosas ni permanecer en silencio.
    
Bien sabemos que estas palabras nos van a traer persecución, pero no por ello tenemos miedo. No es nada nuevo, y un soldado de Cristo, un Miles Christi, ha sido llamado para defender la Fe verdadera, la verdadera Iglesia, sabe que va a suceder, pero permanece firme y combate para que Cristo reine, aunque deba resistirle en la cara a algunos.
  
Pidámosle a la Santísima Virgen, Exterminadora de las herejías, que nos ayude a combatir con denuedo al error, aun si tuviéramos que padecer afrentas y la muerte misma, y que por su intercesión nos conceda recibir el galardón celestial de los que combaten por la fe.

JORGE RONDÓN SANTOS
18 de Febrero de 2025 (Año Santo de Cristo Rey).
Martes de Septuagésima. Fiesta de la Oración de Nuestro Señor Jesucristo en Monte Olivete. Conmemoración de San Simeón de Jerusalén y San Flaviano de Constantinopla, Obispos y Mártires, de San Eladio de Toledo, Obispo y Confesor. Fundación y dedicación de la catedral de Nuestra Señora de Laon (Francia) por San Remigio de Réims.

miércoles, 1 de enero de 2025

MENSAJE DE AÑO NUEVO



Amados hermanos, salud y bendición en este año 2025 de Nuestro Señor que iniciamos por pura misericordia de Dios.
   
El año próximo pasado, como quizá recordéis, había sido consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, con el fin de
«profundizar en corresponder al llamado de reparación por tantos pecados y apostasía, particularmente a causa y consecuencia del Vaticano II, que produjo entre otras cosas la malhadada declaración “Nostra Ætáte”, que fue la base del ecumenismo falso actualmente representado por los encuentros ecuménicos de Asís, la Declaración conjunta de Astaná y el Documento ecologista de Abu Dabi».
Bueno, este año estamos conmemorando los 1700 años del Concilio de Nicea, que tuvo lugar del 19 de Junio al 25 de Agosto del 325, en el cual, inter ália se definió el Símbolo de la Fe, se condenó la herejía arriana que negaba la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, se fijó la celebración de la Pascua para el domingo siguiente al plenilunio del equinoccio de primavera (separándose así del calendario judío) y se establecieron varios cánones.

En verdad, una fecha importante (que en su momento se abordará, Dios mediante, en esta bitácora), pero hay otro evento que conmemorar también en este año: los cien años de la promulgación el 11 de Diciembre de 1925 por el Papa Pío XI de la encíclica “Quas primas”, instituyendo la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey como testimonio público de Su Realeza adquirida por nacimiento (siendo como es el Verbo de Dios consustancial al Padre) y por conquista (con su Sangre derramada en la Cruz del Calvario nos adquirió de entre las naciones para constituir Su Iglesia), y como reparación y protesta a la triple apostasía que Lo quiso destronar con la herejía (el protestantismo), la insubordinación (la Ilustración y las Revoluciones liberales) y el odio de clases (el comunismo).

Por tal motivo, y con esto a vista, hemos tenido a bien proclamar este año como Año Santo de Cristo Rey, como una continuación del Año Santo del Sagrado Corazón de Jesús, sino para reiterar el grito de guerra del Papa Pío XI al asumir el pontificado: «La paz de Cristo en el reino de Cristo», un reino que no solo se espera para el Fin de los Tiempos, sino por el que como católicos debemos luchar Hic et nunc (aquí y ahora) contra el mundo y contra la Apostasía, a fin de ser hallados dignos de participar también en el Reino de Cristo per infiníta sǽcula (por todos los siglos).
   
Finalizamos estas líneas encomendando este año, como es costumbre y devoción, a la Santísima Virgen María (como quiera que al ser su Hijo Rey, Ella también es Reina), para que por su intercesión nos obtenga la gracia de rogar sin cesar que «que todas las familias de las Gentes, disgregadas por la herida del pecado se sometan al suavísimo imperio» de su Hijo (cf. Misal Romano tradicional, Oración de la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey).
   
En unión de oraciones, amados hermanos, y ¡VIVA CRISTO REY!
   
JORGE RONDÓN SANTOS
1 de Enero de 2025 (Año Santo de Cristo Rey).
Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo, Octava de la Natividad y Dedicación de Santa María Annunziata en Florencia.