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lunes, 8 de septiembre de 2025

DEL COLOR DEL VELO

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
Aunque el Derecho Canónico exige que las mujeres se cubran la cabeza, especialmente al recibir la Sagrada Comunión, no se prescribe ningún color; es simplemente una cuestión de elección o costumbre local.
  
«Queridos Padres de TRADITIO: Se supone que las mujeres deben cubrirse la cabeza en la misa católica como señal de reverencia y humildad ante Dios, pero ¿tiene algún significado el color que se usa? He visto el negro en las misas de Réquiem, y generalmente el blanco en el resto de las misas. También he visto muchos otros colores» (Alex).
  
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO. Es correcto que las mujeres lleven la cabeza cubierta en la iglesia, según lo prescribe el Derecho Canónico (canon 1262, § 2), basándose en la instrucción de San Pablo en su Primera Carta a los Corintios (XI, 6). No se indica el color del velo, que es simplemente una cuestión de elección o costumbre local.
  
Dicho esto, el negro parece particularmente apropiado para los funerales; el blanco, el azul o algún otro color apagado para otras ocasiones. Hemos conocido a algunas mujeres que coordinan su tocado, e incluso su vestimenta, con el color litúrgico del día: blanco para Pascua, rojo para Pentecostés, violeta para Cuaresma, azul para las festividades marianas, etc.

miércoles, 9 de abril de 2025

LA INMODESTIA ASEMEJA CON LOS VERDUGOS DE JESÚS


«Repara ahora, hermana mía, cómo las mujeres que lujosamente visten, están en oposición directa con los vestidos y adornos de Jesus. O si no, dime: ¿qué conexión hay entre el calzado fino de esas mujeres, con los duros clavos de los pies de Jesús? ¿Qué conformidad entre los anillos de sus manos, y los clavos que taladraron las de Jesús? ¿Cuál entre los bucles y peinados, con la corona de espinas? ¿Cuál entre el rostro pintado, con la bofetada; entre los brazaletes y escotaduras del vestido, con los ramales de los azotes de Jesús y sus sangrientas espaldas? ¡Ah!, una semejanza se ve en ellas, y es con los judíos, sí, con los judíos, con aquellos verdugos que Le azotaron; y esta es en lo arremangado de los brazos, cuando instigados del demonio arremetieron al Señor. En la hora de la muerte, paréceme oír a Jesús, que pregunta al presentarse en su divino tribunal una de estas mujeres: “¿Cujus est imágo hæc et circumscríptio? ¿De quién es imagen esta mujer?”. Y se le responde: “Dæmónii: Del demonio”. Entonces Jesus dira: “Réddite, ergo, quæ sunt dæmónii dæmónio, et quæ sunt Dei Deo. que sean entregadas al demonio las mujeres que han traído las modas del demonio, y a Dios las que han imitado la modestia de Jesús y de la Virgen María”.

Procura, pues, hermana, imitar a la Santísima Virgen. Ella era de prosapia real, heredera de los bienes que la dejaron sus padres, y no falta quien diga que fue enriquecida también con los dones de los Magos, y sin embargo era tan parca y modesta en el vestido, que dicen Simeón Metafraste y Nicéforo, que en toda su vida no tuvo más que dos túnicas del color natural de la lana, que la cubrían desde el cuello hasta los pies, y un manto decente que le llegaba de la cabeza a las rodillas. El venerable Jerónimo López, declamando contra los trajes de muchas mujeres, “¿qué entendimiento es éste?”, les decía, “¿querer ir así vestidas, imitando más bien a una comedianta que a la Virgen Santísima? Mirad cómo va ella y cómo andáis vosotras… ¿y no os avergonzáis?”».
   
SAN ANTONIO MARÍA CLARET, “Avisos saludables para ser buena casada”. En Colección de varios opúsculos del Rvdo. Antonio María Claret, Misionero Apostólico, primera parte, tomo I. Barcelona, Herederos de la vda. Pla, 1849, págs. 105-107.

jueves, 22 de diciembre de 2022

INSTRUCCIÓN A LOS OBISPOS SOBRE LA VIGILANCIA DE LA MODESTIA

Uno de los deberes de los obispos es instruir y velar por que la grey que Dios nuestro Señor le ha confiado proceda conforme a la Sana Doctrina, y en particular en el tema de la modestia. A este fin traemos la instrucción que la Sagrada Congregación del Concilio (hoy, para el Vaticano modernista, Dicasterio del Clero) emitió en nombre del Papa Pío XI a los obispos, para que procediesen en forma enérgica para combatir las modas que desdicen de la virtud y el nombre cristiano.
   
Actualmente, a los obispones modernistas no les importa en absoluto si sus feligreses van inmodestamente a los templos que han usurpado (que algunos presbíteros lo hagan es solamente un dato de color). A ellos nada más les importa que de las distintas parroquias les llegue su arancel y demás emolumentos por la visita, mientras que las almas se condenan.
  
Y si bien hoy en día los obispos sedevacantistas no cuentan con jurisdicción ordinaria (y por ende no tienen diócesis), aun cuentan con la jurisdicción supletoria, y el deber de velar por la grey del Señor es un mandato absoluto. Por ello es importante que ellos mismos prediquen y exhorten a los sacerdotes que están asociados a ellos recuerden a los fieles que deben observar la modestia.
  
LATÍN [Acta Apostólicæ Sedis 22 (1930), págs. 26-28].
SACRA CONGREGÁTIO CONCÍLII
INSTRÚCTIO AD ORDINÁRIOS DIŒCESÁNOS: DE INHONÉSTO FEMINÁRUM VESTIÉNDI MORE
  
Vi suprémi apostolátus, quo in univérsa Ecclésia divínitus fúngitur, Sanctíssimus Dóminus Noster Pius Papa XI verbis et scriptis núnquam destítit illud Sancte Páuli (I ad Tim., II, 9,10) inculcáre, vidélicet: «muliéres in hábitu ornáto cum verecúndia et sobrietáte ornántes se, et… quod decet muliéres, promitténtes pietátem per ópera bona».
  
Ac sæpenúmero, occasióne data, idem Summus Póntifex improbávit acérrimeque damnávit inhonéstum vestiéndi morem in catholicárum quóque muliérum ac puellárum usum hódie passim indúctum, qui non modo femíneum decus átque ornaméntum gráviter offéndit, sed nedum in temporálem eárumdem feminárum perníciem verum étiam, quod pejus est, in sempitérnam, ítemque in aliórum ruínam misérrime vertit.
 
Nihil ígitur mirum, si Epíscopi cetérique locorum Ordinárii, sicut decet minístros Christi, in sua quísque diœ́cesi pravæ hujúsmodi licéntiæ ac procacitáti modis ómnibus únaque voce obstíterunt, derisiónes nonnúmquam ac ludíbria ob hanc cáusam sibi a malévolis illáta ǽquo fórtique ánimo tolerántes.
   
Ítaque hoc Sacrum Consílium cleri pópulique disciplínæ provehéndæ cum ejúsmodi Sacrórum Antístitum vigilántiam et actiónem mérita probatióne ac láude prosequátur, tum eósdem veheménter hortátur ut consília átque incépta oppórtune iníta insístant et alácrius pro víribus úrgeant, quoadísque hic pestíferas morbus ex honésta hóminum consortióne pénitus extirpétur.
  
Quod ut facílius ac tútius ad efféctum deducátur, hæc Sacra Congregátio, de mandáto Sanctíssimi Dómini, ea quæ sequúntur ad rem statúere decrévit:
I. Párochi præsértim et concionatóres, data occasióne, secúndum illud Apóstoli Páuli (II ad Tim., IV, 2) instent, árguant, obsécrent, incrépent ut féminæ vestes gestent, quæ verecúndiam sápiant quǽque sint ornaméntum et præsídium virtutis; móneantque paréntes ne fíliæ indecóras vestes gestáre sinant. 
II. Paréntes, mémores gravíssimæ obligatiónis qua tenéntur prolis educatiónem in primis religiósam et morálem curándi, peculiárem adhíbeant diligéntiam, ut puéllæ a primis annis in doctrína christiána sólide institúantur átque in eárum ánimo ipsi, verbis et exémplo, amórem virtútum modéstiæ et castitátis impénse fóveant; famíliam vero, Sacræ Famíliæ exémpla imitáti, ita constítuere átque gubernáre satágant, ut sínguli verecúndiæ amándæ átque servándæ inter domésticos pariétes hábeant cáusam et invitaméntum.
III. Paréntes iídem fílias a públicis exercitatiónibus et concúrsibus gýmnicis árceant; si vero eísdem fíliæ interésse cogántur, curent ut vestes adhíbeant quæ honestátem plene præséferant; inhonéstas vero vestes illas gestáre núnquam sinant.
IV. Collegiárum moderatríces et scholárum magístræ modéstiæ amóre puellárum ánimos ita imbúere enitántur, ut eǽdem ad honéste vestiéndum efficáciter inducántur.
V. Eǽdem moderatríces ac magístræ puellas, ne ipsárum quídem mátribus excéptis, quæ vestes minus honéstas gestent, in collégia et scholas ne admittant, admissasque, nisi resipiscant dimittant.
VI. Religiósæ, juxta lítteras die xxiii mensis Augústi, a. MDCCCCXXVIII, datas a Sacræ Congregatióne de Religiósis, in sua collégia, scholas, oratória, recreatória púellas ne admíttant, admíssas ne tolèrent, quæ christiánum vestiéndi morem non servent: ipsæ vero in alúmnis educándis peculiáre adhíbeant stúdium, ut in eárum ánimo sancti pudóris et verecúndiæ christiánæ amor altas rádices agat.
VII. Piæ instituántur et foveántur feminárum Associatiónes, quæ consílio, exémplo et ópere finem sibi præstítuant cohibéndi abúsus in véstibus gestándis christiánæ modéstiæ haud congrüéntibus et promovéndi morum puritátem ac vestiéndi honestátem.
VIII. In pias Associatiónes feminárum ne illæ admittántur, quæ inhonéstas vestes índuant; admíssæ vero, si quid póstea hac in re peccent et mónitæ non resipíscant, expellántur.
IX. Puéllæ et muliéres, quæ inhonéstas vestes índuunt, a Sancta Communióne et a múnere matrinæ in sacraméntis Baptísmi et Confirmatiónis arceántur, átque, si casus ferat, ab ipso ecclésiæ ingréssu prohibeántur.
X. Cum incídunt per annum festa, quæ modéstiæ christiánæ inculcándam peculiárem exhíbeant opportunitátem, præsértim, vero festa Beátæ Maríæ Vírginis, párochi et sacerdótes piárum Uniónum et Catholicárum Consociatiónum moderatóres féminas ad christiánum vestiéndi morem, opportúno sermóne revocáre átque excitáre ne prætermíttant. In festo áutem Beátæ Maríæ Vírginis sine labe concéptæ peculiáres preces in ómnibus cathedrálibus et parœciálibus ecclésiis quóvis anno peragántur, hábitis, ubi fíeri potest, oppórtunis cohortatiónibus in sollémni ad pópulum concióne.
XI. Consílium diœcesánum a vigilántia, de quo in declaratióne Sancti Offícii die xxii mensis Mártii, a. MDCCCCXVIII data, semel saltem in anno de aptióribus modis ac ratiónibus ad feminárum modéstiæ efficáciter consuléndum ex profésso agat.
XII. Quo vero hæc salutáris áctio efficáciter et tútior succédat, Epíscopi áliique locórum Ordinárii, tértio quóque anno, una simul cum relatióne de religiósa institutióne, de qua in Lítteris Orbem cathólicum die xxix mensis Júnii, a. MDCCCCXX in Motu próprio datis, étiam de rerum conditióne ac statu circa feminárum vestiéndi morem déque opéribus ad normam hujus Instructiónis præstítis, hanc Sacram Congregatiónem certiórem reddant.
  
Datum Romæ, ex ǽdibus Sacræ Congregatiónis Concílii, die XII mensis Januárii in festo Sacræ Famíliæ, anno MDCCCCXXX.
  
DONÁTUS RÁPHÄEL CARD. SBARBÉTTI, Epíscopi Sabinénse, et Mandelénse, Præféctus.
 
Locus Sigílli
 
Július Serafíni, Epíscopo Lampsacéni, Secretárius.

    
TRADUCCIÓN
SAGRADA CONGREGACIÓN DEL CONCILIO
INSTRUCCIÓN A LOS ORDINARIOS DIOCESANOS SOBRE LA INMODESTIA EN EL VESTIR DE LAS MUJERES
  
En virtud de la Suprema Potestad Apostólica que ejerce en la Iglesia universal, Su Santidad Pío XI no ha cesado nunca de inculcar con la palabra y con los escritos aquel precepto de San Pablo (I Tim. II, 9-10): «Igualmente, las mujeres vistan hábitos decentes; adornándose de modestia y sobriedad… como conviene a mujeres que profesan la piedad, con buenas obras».
  
Y en muchas ocasiones, el mismo Supremo Pontífice ha reprobado y tajantemente condenado la inmodestia en el vestir que hoy está en boga en todas partes, también entre mujeres y jóvenes que son católicas; una práctica que acarrea grave daño a la virtud que es corona y gloria de las mujeres, y además sin embargo no solo conduce a su daño temporal, sino, lo que es peor, a su eterna ruina y a la de otras almas.
  
No hace pues maravilla que los Obispos y demás Ordinarios de lugares, como compete a los ministros de Cristo, hayan en sus respectivas diócesis resistido unánimes en toda forma a esta moda licenciosa e impúdica, y procediendo así, hayan paciente y valerosamente soportado la burla y el ridículo que tal vez los malintencionados han dirigido contra ellos.
   
Por eso, esta Sagrada Congregación para el mantenimiento de la disciplina entre el clero y el pueblo, en primer lugar concede merecida aprobación y aprecio a esta vigilancia y acción por parte de los Obispos, y además resueltamente los exhorta a continuar en el objetivo y empresa que tan bien han comenzado, e incluso perseguirla con mucho más vigor, a fin que esta enfermedad contagiosa sea enteramente eliminada de la sociedad decente.
 
A fin que esto pueda ser cumplido con mayor facilidad y seguridad, esta Sagrada Congregación, en obediencia a las órdenes de Su Santidad, ha determinado las siguientes prescripciones al respecto:
I. Cuando tengan la oportunidad, los pastores y predicadores deben, según las palabras de San Pablo (II Tim. IV, 2): instar, redarguír, reprender y exhortar, con el fin de que las mujeres usen vestimentas decorosas, las cuales pueden ser ornamento y salvaguardia de la virtud; también deben ellos avisar a los padres de que no permitan a sus hijas vestir inmodestamente.
II. Los padres, conscientes de su gravísima obligación de proveer especialmente para la educación moral y religiosa de sus hijos, deben asegurarse con especial cuidado de que sus hijas reciban una instrucción sólida en la doctrina cristiana desde la más temprana edad; y ellos mismos, por palabra y ejemplo, han de entrenarlas seriamente para adquirir un amor al pudor y la castidad. Tras el ejemplo de la Sagrada Familia, los padres deben esforzarse de tal modo a ordenar y regular la familia, a fin de que cada miembro pueda encontrar en el hogar alguna razón o motivo para amar y apreciar la modestia.
III. Los padres también deben prevenir que sus hijas tomen parte en entrenamientos públicos y concursos atléticos; pero si son obligadas, deben asegurarse de que vistan un traje enteramente recatado, nunca permitiendo lo contrario.
IV. Los directores de escuelas e institutos para jovencitas deben esforzarse por imbuir en sus corazones el amor a la modestia para que se vean persuadidas a vestir moderadamente.
V. No se ha de admitir a las escuelas o institutos a jovencitas dadas a los vestidos indecentes; mas si tales han sido recibidas, a menos que cambien, serán expulsadas.
VI. Las monjas, de acuerdo con la Carta del 23 de Agosto de 1928, de la Sagrada Congregación de Religiosos, no admitirán ni dejarán que permanezcan en sus institutos, escuelas, oratorios y centros de diversión, jovencitas que no observen en los vestidos el pudor cristiano; y, en su cargo de educadoras, tomarán especial cuidado de sembrar en sus corazones un amor a la castidad y la decencia cristiana.
VII. Con el propósito de restringir por consejo, ejemplo, y actividad los abusos concernientes a la indiscreción en la vestimenta, y para la promoción de la pureza moral y la humildad, se establecerán y fomentarán asociaciones femeninas piadosas.
VIII. Las mujeres que vistan inmodestamente no serán admitidas a estas asociaciones; y las que ya hayan sido aceptadas, si no se enmiendan tras haber cometido una falta en este respecto, seguida de una advertencia, serán expulsadas.
IX. A niñas y mujeres que vistan indecorosamente se les ha de negar la Sagrada Comunión y excluir de los oficios de madrinas en los sacramentos de bautismo y confirmación, y en casos apropiados, han de excluirlas incluso de la iglesia.
X. En tales fiestas del año que ofrezcan oportunidades especiales para inculcar la modestia cristiana, especialmente en las fiestas de la Bienaventurada Virgen, los pastores y sacerdotes a cargo de uniones piadosas y asociaciones católicas no deben fallar en predicar un sermón oportuno sobre el tema, a fin de alentar a las mujeres a que cultiven el recato cristiano en el vestir. Cada año, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, se rezarán ciertas oraciones en todas las catedrales y parroquias; y cuando sea posible, también habrá una exhortación oportuna por medio de un solemne sermón a los fieles.
XI. El Consejo diocesano de Vigilancia, mencionado en la declaración del Santo Oficio el 22 de Marzo de 1918, deberá de tratar especialmente, al menos una vez al año, de las formas y medios para mantener el recato en la vestimenta femenina.
XII. A fin de que esta acción provechosa pueda proceder con mayor eficacia y seguridad, los obispos y otros ordinarios informarán también cada tres años, y junto con su reporte sobre la instrucción religiosa mencionada en el Motu proprio “Orbem Cathólicum” del 29 de Junio de 1923, a esta Congregación sobre la situación concerniente a la vestimenta femenina, y sobre las medidas que se habrán tomado en cumplimiento de esta Instrucción.
   
Dado en Roma, en la sede de la Sagrada Congregación del Concilio, el día 12 del mes de Enero en la fiesta de la Sagrada Familia, año 1930.
  
DONATO RAFAEL Card. SBARBETTI, Obispo de Sabina y Poggio Mirteto, Prefecto
  
Lugar del Sello. 
   
 ✠ Julio Serafini, Obispo de Lámpsaco, Secretario.

domingo, 4 de diciembre de 2022

DOS CASOS ESCANDALOSOS DE INMODESTIA: UN PARECER CATÓLICO INTEGRAL

Traducción del artículo publicado por Isabella Spanò en RADIO SPADA.
  
Nota de Radio Spada: con este artículo la pluma aguda y profunda de Isabella Spanò retoma su colaboración con Radio Spada (Piergiorgio Seveso, Presidente SQE de Radio Spada)
  
DOS CASOS ESCANDALOSOS DE INMODESTIA: UN PARECER CATÓLICO INTEGRAL
Por Isabella Spanò
  
Creo que es necesaria una reflexión sobre dos hechos de crónica que conciernen a los temas de la inmodestia y de la vanidad femenil. El primero pasó inadvertido, en cuanto divulgado solo en Facebook, mientras el segundo ha suscitado gran conmoción y fue ampliamente comentado en los medios.
  
Comienzo por el más banal y aparentemente no merecedor de particular atención, pero en cambio, a mi parecer, digno de nota a la luz de la moral católica. Se trata de la participación de una conocida periodista y escritora [Costanza Miriano, N. del T.], sedicente católica integral, en la fiesta de ProVita, participación que ella misma dio a conocer en Facebook cerca ha de una semana al mostrar un par de sus propias fotos en compañía de otra conocida exponente del mundo pro-vida [Maria Rachele Ruiu, N. del T.]. La publicación ha recibido 1066 entre Me gusta, corazones y abrazos, además de 369 comentarios de distinto tipo. Para resumirlo, las fotos la representan con un vestido negro largo sobre el cual de la cintura abajo no hay nada que reñir, pero que de la cintura arriba en la práctica no existe: espalda descubierta, senos apenas ocultos por un esbozo de sujetador particularmente bajo del vestido –no apto, por otra parte, para sostener algo–, anudado justo detrás del cuello con dos fajas, casi como un traje de baño.
  
Risible, pues, su justificación a quen se ha permitido alguna observación: no habría tenido otro vestido, pobrecita, y así ha debido recurrir por fuerza al de los diez y ocho años. Una pieza peor, pero también, del basurero.
  
Extendamos un velo piadoso también sobre la otra señora, la cual tira de su vestido largo para mostrar pierna, media velada negra con lunares y anfibio (esto último también indicado para una ocasión elegante).
   
Tornando a la escritora en cuestión, ella no es novata en extrañas y discutibles exhibiciones escénicas. En ocasión del Family Day de enero de 2016, me había impresionado su aparición en el palco abierto reparada por chalcito, en vez de un abrigo o cubierta análoga, y vestida como si fuese a una premier del teatro de la Scala: vestidos del todo fuera de lugar para aquel evento, como también para aquella estación.
 
Y pensar que en YouTube por años una joven señora florentina, de veras muy hermosa, moderna y a la moda, pero –lástima– de credo protestante, tiene un canal de acertadísimas sugerencias sobre moda, elegancia y etiqueta. Lo que propone es absolutamente impecable, tomado de los trajes de un gran número de personajes aristocráticos. Nunca habría sugerido la presentación de la escritora anterior mencionada, sobre la cual habría trazado en cambio una bella cruz en el momento en que le fuese pedido comentarla. Me pregunto por qué una mujer católica deba aser una figura tan magra, ofendiendo tanto al buen gusto como a la modestia y desacreditando en tal modo su propia pertenencia religiosa, cuando en cambio una protestante demuestra otro nivel y, permitidme decirlo, otro equilibrio.
  
Y pasemos a la segunda protagonista de la crónica, o sea, Cristina Scuccia, ex Sor Cristina la Cantante-y-Bailarina. Cristina –con el aval de los superiores, sin embargo– quiso conciliar el diablo y el agua bendita, fama, dinero y éxito mundano y vida religiosa, pero se trataba de una conciliación imposible, de un oximorón existencial. ¿Cómo se hace, por ejemplo, para exhibirse y cantar “Like a virgin” de Madonna? Es recubrir de blasfemia y arrojar en el sinsentido la presunta Fe propia, como cuando en la iglesia entonan “Imagine” de John Lennon.
  
El célebre padre Giuseppe Tomaselli en el opúscolo “Moda femminile” –del cual en el calce traigo un aparte– llegó a escribir: «Yo, Creador, he dado una Ley Moral que ninguno sobre la tierra está autorizado a omitir. Yo pediré cuenta a los directores, a los artistas y a los que asisten a sus escenas inmodestas».
  
También aquí, golpea la solidaridad que tantos “católicos” hano mostrado a Cristina: «no se debe juzgar», «ha hecho bien, mejor así», «es una víctima», y así. Se da el caso, en realidad, que Cristina no fue una postulante o una novicia, como María Augusta Kutschera, de casada Von Trapp, bien conocida por generaciones en cuanto su autobiografía un poco legendaria dio la vuelta al mundo, sobre todo por la interpretación que le dio Julie Andrews en “Tutti insieme appassionatamente” [en su original inglés “The sound of music”; en español “Sonrisas y lágrimas” o “La novicia rebelde”, N. del T.]. No, Cristina en el 2019 había pronunciado los votos perpetuos, en la basílica de San Ambrosio en Milán. Parece sin embargo que esto para un gran número de personas no significa nada, no representa sino un pequeño detalle omitible. En cambio, aun si el juicio sobre el fuero interno solo pertenece a Dios, para un católico es imperioso deprecar públicamente la elección de mandar a la nada una promesa de vida hecha al Señor. Pero tanto es. En la sociedad de hoy se repudian a la primera ocasión compromisos solemnes, palabras dadas, propósitos firmes y otras idealidades, y se está ahora talmente habituados a esto, que los más, por sutil inconsciente connivencia con los infieles o por simple abisal ignorancia, no coligen la gravedad de semejantes comportamientos.
  
Tantos años ha, una hermana me contó un episodio tremendo, que hace reflexionar mucho. El Card. Schuster fue propuesto para guiar un grupo de seminaristas entre los cuales uno destacaba por celo y devoción, tanto como para ser premiado públicamente. Los seminaristas un buen día devinieron sacerdotes, y este joven se acercó al cardenal. El cardenal lo alabó, el joven le agradeció; y añadió: «También ahora tengo la posibilidad de celebrar misas negras».
  
Como dice el Evangelio (S. Mateo 7, 16-20), «El árbol se conoce por su fruto». Dejando en este modo la vida religiosa, Sor Cristina ha producido daños incalculables, a causa del mal ejemplo que da una vez más, después de haberlo ya dado cuando era religiosa. Y todos aquellos que la excusan y la justifican son cómplices involuntarios de este plan diabólico, tal vez también involuntario o tal vez no (no lo sabremos nunca).
 
Y sí: esta es precisamente la más que discutible cifra del catolicismo actual, donde triunfan la inmodestia, la vanidad y la ligereza.
  
  
Adicional a estas mis líneas, recuerdo que el Catecismo de San Pío X afirmaba que «el sexto mandamiento nos ordena ser castos y modestos en los actos, en las miradas, en el porte y en las palabras».
   
Y agrego la serie de instrucciones que se encuentran en las Acta Apostólicæ Sedis (Actas de la Sede Apostólica), dadas por el Consejo de Vigilancia a los Obispos y Ordinarios diocesanos bajo el Papa Pío XI, relativas a la vigilancia sobre la modestia en el vestir:
«En virtud de la Suprema Potestad Apostólica que ejerce en la Iglesia universal, Su Santidad Pío XI no ha cesado nunca de inculcar con la palabra y con los escritos aquel precepto de San Pablo (I Tim. II, 9-10): “Igualmente, las mujeres vistan hábitos decentes; adornándose de modestia y sobriedad… como conviene a mujeres que profesan la piedad, con buenas obras”.
  
Y en muchas ocasiones, el mismo Supremo Pontífice ha reprobado y tajantemente condenado la inmodestia en el vestir que hoy está en boga en todas partes, también entre mujeres y jóvenes que son católicas; una práctica que acarrea grave daño a la virtud que es corona y gloria de las mujeres, y además sin embargo no solo conduce a su daño temporal, sino, lo que es peor, a su eterna ruina y a la de otras almas.
  
No hace pues maravilla que los Obispos y demás Ordinarios de lugares, como compete a los ministros de Cristo, hayan en sus respectivas diócesis resistido unánimes en toda forma a esta moda licenciosa e impúdica, y procediendo así, hayan paciente y valerosamente soportado la burla y el ridículo que tal vez los malintencionados han dirigido contra ellos.
   
Por eso, esta Sagrada Congregación para el mantenimiento de la disciplina entre el clero y el pueblo, en primer lugar concede merecida aprobación y aprecio a esta vigilancia y acción por parte de los Obispos, y además resueltamente los exhorta a continuar en el objetivo y empresa que tan bien han comenzado, e incluso perseguirla con mucho más vigor, a fin que esta enfermedad contagiosa sea enteramente eliminada de la sociedad decente.
 
A fin que esto pueda ser cumplido con mayor facilidad y seguridad, esta Sagrada Congregación, en obediencia a las órdenes de Su Santidad, ha determinado las siguientes prescripciones al respecto:
I. Cuando tengan la oportunidad, los pastores y predicadores deben, según las palabras de San Pablo (II Tim. IV, 2): “instar, redarguír, reprender y exhortar”, con el fin de que las mujeres usen vestimentas decorosas, las cuales pueden ser ornamento y salvaguardia de la virtud; también deben ellos avisar a los padres de que no permitan a sus hijas vestir inmodestamente.
II. Los padres, conscientes de su gravísima obligación de proveer especialmente para la educación moral y religiosa de sus hijos, deben asegurarse con especial cuidado de que sus hijas reciban una instrucción sólida en la doctrina cristiana desde la más temprana edad; y ellos mismos, por palabra y ejemplo, han de entrenarlas seriamente para adquirir un amor al pudor y la castidad. Tras el ejemplo de la Sagrada Familia, los padres deben esforzarse de tal modo a ordenar y regular la familia, a fin de que cada miembro pueda encontrar en el hogar alguna razón o motivo para amar y apreciar la modestia.
III. Los padres también deben prevenir que sus hijas tomen parte en entrenamientos públicos y concursos atléticos; pero si son obligadas, deben asegurarse de que vistan un traje enteramente recatado, nunca permitiendo lo contrario.
IV. Los directores de escuelas e institutos para jovencitas deben esforzarse por imbuir en sus corazones el amor a la modestia para que se vean persuadidas a vestir moderadamente.
V. No se ha de admitir a las escuelas o institutos a jovencitas dadas a los vestidos indecentes; mas si tales han sido recibidas, a menos que cambien, serán expulsadas.
VI. Las monjas, de acuerdo con la Carta del 23 de Agosto de 1928, de la Sagrada Congregación de Religiosos, no admitirán ni dejarán que permanezcan en sus institutos, escuelas, oratorios y centros de diversión, jovencitas que no observen en los vestidos el pudor cristiano; y, en su cargo de educadoras, tomarán especial cuidado de sembrar en sus corazones un amor a la castidad y la decencia cristiana.
VII. Con el propósito de restringir por consejo, ejemplo, y actividad los abusos concernientes a la indiscreción en la vestimenta, y para la promoción de la pureza moral y la humildad, se establecerán y fomentarán asociaciones femeninas piadosas.
VIII. Las mujeres que vistan inmodestamente no serán admitidas a estas asociaciones; y las que ya hayan sido aceptadas, si no se enmiendan tras haber cometido una falta en este respecto, seguida de una advertencia, serán expulsadas.
IX. A niñas y mujeres que vistan indecorosamente se les ha de negar la Sagrada Comunión y excluir de los oficios de madrinas en los sacramentos de bautismo y confirmación, y en casos apropiados, han de excluirlas incluso de la iglesia.
X. En tales fiestas del año que ofrezcan oportunidades especiales para inculcar la modestia cristiana, especialmente en las fiestas de la Bienaventurada Virgen, los pastores y sacerdotes a cargo de uniones piadosas y asociaciones católicas no deben fallar en predicar un sermón oportuno sobre el tema, a fin de alentar a las mujeres a que cultiven el recato cristiano en el vestir. Cada año, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, se rezarán ciertas oraciones en todas las catedrales y parroquias; y cuando sea posible, también habrá una exhortación oportuna por medio de un solemne sermón a los fieles.
XI. El Consejo diocesano de Vigilancia, mencionado en la declaración del Santo Oficio el 22 de Marzo de 1918, deberá de tratar especialmente, al menos una vez al año, de las formas y medios para mantener el recato en la vestimenta femenina.
XII. A fin de que esta acción provechosa pueda proceder con mayor eficacia y seguridad, los obispos y otros ordinarios informarán también cada tres años, y junto con su reporte sobre la instrucción religiosa mencionada en el Motu proprio “Orbem Cathólicum” del 29 de Junio de 1923, a esta Congregación sobre la situación concerniente a la vestimenta femenina, y sobre las medidas que se habrán tomado en cumplimiento de esta Instrucción».
Finalmente, traigo un escrito del célebre Padre Giuseppe Tomaselli, tomado de su opúsculo “Moda femenina”:
«Oh mujer que sigues la moda, recuerda que todas las miradas que te dirigen con malicia, en casa o fuera, son pecados que se cometen imputados más a ti, que eres la causa voluntaria, que a ellos. Un día, cuando la muerte te arrancará del mundo y te aparezcas ante Mí para ser juzgada, verás las culpas cometidas por los hombres al verte en traje indecente, ¡y tú misma quedarás aterrada! ¿Qué excusa Me presentarás? Ay de ti, oh mujer, por todos tus escándalos. Inútilmente mis Sacerdotes y exponen los sacrados avisos en el Templo. Cuando vas a la iglesia, sabiendo que el sacerdote no te dará la Sagrada Partícula al verte con los brazos desnudos y demasiado escote, para el instante de la Comunión, te cubres como mejor puedes y Me recibes. Salida de la Iglesia, hete aquí vestida inmodestamente: tu cuerpo que en la Iglesia ha comulgado, deviene luego en las calles, en las reuniones, en la playa y en casa, instrumento de satanás e incentivo al mal […]. ¡Escuchad, padres y madres de familia! ¡Ay si permitís a vuestros hijos dar escándalo! La responsabilidad mayor de la moda indecente pesa sobre vosotros, oh padres, o porque dais el triste ejemplo, o porque sois demasiado débiles en la educación de las hijas. Padres y madres de familia, de estos pecados os pedirán estricta cuenta: la mala conducta de vuestras hijas debe pesar sobre vuestra consciencia, si no habéis hecho lo posible para impedirles la malvada moda […]. Uno de los lugares preferidos por satanás es la playa en período estival. El vestido indecente en la playa es la ruina moral de muchas almas. Pero lo que me duele más es ver en la playa en libre vestuario a las mujeres que en casa suelen orar y se acercan a la Mesa eucarística. Estas creen, en su ceguera, que el traje indecente sea lícito por el hecho que muchas personas la practican: pero el mal es siempre mal. Satanás goza en ver en la playa a sus siervas y ya cuenta con tenerla consigo en el Infierno. Yo, Creador, he dado una Ley Moral que ninguno sobre la tierra está autorizado a omitir. Yo pediré cuenta a los directores, a los artistas y a los que asisten a sus escenas inmodestas. Me vuelvo a vosotras, almas caras para mí. Vestid siempre con modestia. Viendo por las calles mujeres mal vestidas, orad por ellas, rezad un Ave María, a fin que mi Madre interceda por ellas. ¡Bienaventurado quien escucha mi palabra y la pone en práctica!».

miércoles, 23 de septiembre de 2020

PADRE PÍO CONTRA LA INMODESTIA

«Es sabido que el Padre Pío, en conformidad con la solemne censura de Nuestra Señora de Fátima, tenía una opinión muy fuerte sobre ciertas modas de vestir femeninas. Cuando la locura de la minifalda hizo su impacto, ninguna mujer se atrevía a ir San Giovanni vestida así. Pero algunas mujeres que eran más atrevidas vistieron faldas cortas. El Padre Pío también las fulminaba. Es así… que una mujer comprometida que había oído hablar de la censura del Padre Pío a esas modas, pensó cambiarse de falda antes de ir a confesarse, y consiguió prestada una falda un poco más larga de una amiga. Cuando llegó su turno, el Padre Pío le dio una mirada tan furiosa, cerrando con un golpe seco la ventanilla diciéndole: “Bien, ¿nos hemos vestido entonces para un carnaval?”» (JOHN McCAFFERY. Blessed Padre Pío: The Friar of San Giovanni / Bienaventurado Padre Pío: El fraile de San Giovanni, Ridgefield, CT: Roman Catholic Books, 1999, pág. 88.
  
No sólo era estricto el Padre Pío con la vestimenta de las mujeres. También con los hombres (de todas edades) era estricto: no podían entrar a la iglesia con camisas de mangas cortas o tres cuartos, o pantalones cortos, so pena de ser devueltos. No por casualidad, la parroquia de San Giovanni Rotondo era uno de los pocos lugares donde la moda de los años 60 no había llegado.
   
Incluso estaba en contra que los sacerdotes se “disfrazaran” de seglares (la modestia no es sólo vestir decentemente, sino también conforme al estado de vida), y podía ver en ellos el carácter del Orden Sagrado: a un hombre vestido en traje y corbata que esperaba en la sacristía para ver al Padre Pío, le dijo: «Padre, Vd. vino disfrazado, pero no tiene por qué avergonzarse, la próxima vez venga vestido de sacerdote». Y a otro, que se le presentó con pantalones y suéter, el Padre Pío le dijo que regresara con el hábito de Santo Domingo (el hombre reconoció que era fraile dominico). 

jueves, 1 de agosto de 2019

LA VANIDAD NO TIENE QUE VER CON JESÚS, SINO CON EL DEMONIO (Y sus agentes los judíos)

«...Ahora, observa, hija mía, el contraste entre los lujosos vestidos de muchas mujeres, y el ropaje y adornos de Jesús... Dime: ¿Qué relación existe en sus finos calzados con los clavos en los pies de Jesús? ¿Los anillos en las manos comparados con los clavos que perforaron los suyos? ¿Las pomposas coronillas a la Corona de Espinas? ¿La cara pintada a Aquella cubierta con golpes? ¿Hombros expuestos por el bajo corte en el vestido a sus hombros todos rasgados y ensangrentado? ¡Ah, pero existe una remarcada relación entre estas mujeres mundanas y judíos que, incitados por el Demonio, afligieron a Nuestro Señor! A la hora de la muerte de tales mujeres, yo pienso que Jesús será oído diciendo: “Cujus est imágo hæc et circumscrípto... ¿de quién es ella imagen?”. Y la respuesta será: “Dæmónii... ¡Del Diablo!”. Entonces Él dirá: “Deja que ella la cual ha seguido las modas del Demonio sea entregada a él; y a Dios, aquellos que han imitado la modestia de Jesús y María”».

SAN ALONSO RODRÍGUEZ SJ, La imitación de Jesús y María, tomo II, tratado III, capítulo XXVIII, página 320.

sábado, 1 de septiembre de 2018

UNA MUJER VALIENTE Y HACENDOSA POR LA FE

  
Nuestro querido hermano y amigo Juan Diego Ortega (editor del blog Como ovejas sin pastor) nos ha informado que en la tarde del día de hoy, 1 de Septiembre de 2018, primer sábado de mes (día dedicado especialmente al Inmaculado Corazón de María), descansó en la paz del Señor la hermana Susana María Bulacio, revestida del Escapulario Carmelita y recibiendo los últimos Sacramentos de manos de su director espiritual, el Rev. P. Pedro Hugo Esquives SJM.
  
Susana María Bulacio, nacida en San Miguel de Tucumán (Argentina) un 27 de Junio, fue una firme defensora de la vida desde la concepción, participando incluso en medio de su enfermedad en las marchas contra la legalización del aborto en la Argentina realizadas el pasado mes de Junio. Y además, tuvo la honestidad en reconocer el hecho de la Sede Vacante y actuar en consecuencia abrazando el Catolicismo Tradicional, propagando también el Escapulario Carmelita, y la modestia.
  
Por caridad, pedimos a nuestros hermanos que ofrezcan el Santo Rosario y manden ofrecer Misas por el eterno descanso del alma de la hermana Susana María. Y cuantos quedamos todavía, recordemos que no sabemos el día ni la hora en que hemos de comparecer ante Dios. Seamos verdaderos devotos de la Santísima Virgen, amemos el Santo Rosario y el Escapulario Carmelita, que son insignia y prenda de una vida piadosa, una muerte santa y una eternidad gloriosa.

viernes, 12 de enero de 2018

NOVENA EN HONOR A LA VIRGEN Y MÁRTIR SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA

Novena basada en el tratado De virginitáte de San Ambrosio de Milán. Los gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos. Tomada de RADIO CRISTIANDAD.
  
NOVENA EN HONOR A LA VIRGEN Y MÁRTIR SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA

  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh virgen gloriosa Santa Inés!, vos que viviendo bajo la tiranía de la Roma pagana supisteis mantener la pureza bautismal, preservando de este modo el tesoro de la fe cristiana; vos que a los 12 años tuvisteis el valor viril de soportar el martirio para no traicionar vuestro voto de virginidad, conseguidnos la virtud de la templanza para vencer los asaltos de las pasiones y las asechanzas del enemigo en medio de la descomposición del siglo.
 
Procuradnos, os lo suplicamos, mantener viva la llama de la fe, conculcada por la indiferencia y la incredulidad del mundo. Y haced que estemos dispuestos a someternos a cualquier clase de sufrimiento antes que abandonar nuestro deber de estado.
 
Os rogamos, finalmente, por los méritos de vuestro Divino Esposo, ser llevados un día a la Gloria Eterna para cantar junto a vos sus misericordias. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 12 DE ENERO
Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que me conserve puro y limpio en medio de los escándalos del mundo.
 
Rezar 12 Ave Marías en honor de los 12 años que duró la peregrinación de la virgen y mártir Santa Inés.
 
GOZOS EN HONOR DE SANTA INÉS
  
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
Sé mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú, Inés, que en la eterna Roma
Flor naciste peregrina,
De su más bella colina
La más cándida paloma:
Tú, que en tu primer albor
Viste arder el fuego santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya modesta en tus abriles,
Dar al mísero consuelo
Y elevar preces al Cielo
Son tus goces juveniles:
Tú, a quien próvido fervor
Dio tan joven celo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Casta Inés, ¿a cuál más tan bella
Que tu rostro al vergel humilla?
¿A cuál más espléndida estrella
Que sobre el Tíber brilla?
Para dar a Dios tu amor,
Que otro amor te causa espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Ni suspiros ni hondas penas
Rinden tu pecho, Inés pura.
Y en prisión lóbrega, oscura
Sufres bárbaras cadenas:
Y pues viste con valor
Del tormento el negro espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya te arrastran a sus aras
A adorar ídolos vanos.
Mas, ¿qué logran los tiranos?
Que en tu fe te acrisolaras.
¡Oh Inés!, tú que allí con fervor
Viste el árbol sacrosanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú que al verte ya en el seno
De un lugar de culpa impuro,
Con la luz del Nazareno
Llegaste a puerto seguro:
Aquel sitio corruptor
Trocaste en asilo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Procopio en vano te adora
Buscando ofrecer el mayor tesoro.
¿Qué valdrá para ti el oro
Ni la pompa seductora?
Tú, Inés, con cristiano fervor
Despreciaste el mundanal encanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
     
De amor ciego ardiendo en ira,
Vil Procopio se adelanta,
Queriendo profanarla, expira,
Humillado ante la santa:
Tú, que orando al Redentor
Enjugaste el triste llanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Aquel mísero, ante tu ruego
Levántase cual nuevo Lázaro,
De la fe sintiendo el fuego
Que la puerta abre del Cielo:
Tú, que del Juez sacrosanto
Templaste el duro rigor.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Tú, que al fin por hechicera,
Cuando fe pura proclamas,
Te ves, Virgen, en la hoguera,
Respetada de las llamas:
Por quien un ángel salvador
Al infiel llenó de espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Y ya que al Cielo le plugo
Del martirio darte palma,
Recibiendo pura el alma
Al herir del cruel verdugo:
Aquel seno del candor
Que albergó solo amor santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.

De pureza maravilla,
Que alba ciñes la corona,
Pura Inés, a quien la modestia
Tiene por Santa Patrona:
Pues a ti con gran fervor
Se consagra nuestro canto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
    
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
          
V. Ruega por nosotros, bienaventurada mártir Santa Inés.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que elegís en el mundo a los más débiles para confundir a los más fuertes, haced, por vuestra bondad, que, celebrando la solemnidad de vuestra virgen Santa Inés, experimentemos los efectos de su protección junto a Vos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 13 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pinchan con una aguja, se poner a llorar como si se tratara de una herida.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que aborrezca todo cuanto pueda mancillar la pureza de mi alma.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 14 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
    
Inés se mantiene impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, y ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para nunca vestirme de manera que pueda desagradar a Dios.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 15 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para ser modesto en mis pensamientos, palabras y obras.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 16 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

¿Le aplicarían una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.
   
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que pueda participar también yo un día de la felicidad de que gozáis en el Paraíso.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 17 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
En medio de los suplicios todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que no me deje llevar por respetos humanos en mi vestimenta y sea para quienes me vean ejemplo de modestia cristiana.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 18 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Resultó así que Inés a pesar de su corta edad, la misma que no le permitía legalmente dar fe de las cosas humanas, por su martirio fue capaz de dar fe de las cosas de Dios, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, gran pureza de corazón, a fin de no cometer nunca ningún pecado.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 19 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:
«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero».
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la gracia de confesarme y comulgar con las debidas disposiciones, teniéndoos como modelo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO - 20 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Inés se detuvo en el cadalso, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si él fuese el condenado; cómo temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble sacrificio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fortaleza necesaria para confesar mi fe, servir a Dios y merecer el Cielo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

martes, 12 de abril de 2016

PARÁBOLA CONTRA EL MIRAR INMODESTO

“Milagro en la tentación de San Francisco” (Anónimo, posiblemente Antonio María Monroy)
  
San Francisco de Asís solía flagelar los ojos no castos con esta parábola:
Un rey poderoso envió a la reina, uno tras otro, dos embajadores. Vuelve el primero, y refiere, no más, la respuesta estrictamente; y es que los ojos del sapiente habían estado en la cabeza y no habían divagado. Vuelve el segundo, y después de la respuesta breve y corta, se entretiene tejiendo todo un discurso sobre la hermosura de la señora “Señor –dice–, en verdad que he visto una mujer bellísima. ¡Feliz quien la posee!” Le replica el rey: “Siervo malo, ¿Has puesto en mi esposa tus ojos impúdicos? Está claro que hubieras querido poseer a la que has mirado con tanta atención
 
Manda a llamar otra vez al primero y le dice: “¿Qué te parece de la reina?” “Traigo muy buena impresión –dice–, porque ha escuchado en silencio el mensaje y ha respondido sabiamente”. “Y de su hermosura, –replica– ¿no dices nada?” “Señor mío –responde–, a ti toca contemplarla; a mí llevarle tu embajada”.
 
Y el rey dictamina: “Tú, el de ojos castos, como de cuerpo también casto, quédate de cámara; y salga de esta casa ese otro, no sea que contamine también mi tálamo”.
  
Y solía decir el bienaventurado Padre (Francisco): 
Donde hay bien defendida seguridad, preocupa menos el enemigo (el demonio). Si el diablo logra con habilidad asirse de un cabello del hombre, lo transforma con presteza en viga. Ni desiste aunque no haya podido por muchos años derribar al que tentó, esperando que ceda al fin. Este es su quehacer; día y noche no tiene otra preocupación”

Beato Tomás de Celano, OFM. Vida Segunda de San Francisco de Asís

viernes, 6 de agosto de 2010

LA MANTILLA

Desde Battle Serk

La Mantilla, y en mayúscula. Es una prenda que utilizan (o utilizaban mejor dicho) las mujeres cuando entran en una iglesia. Los hombres no podían llevar nada sobre la cabeza, y las mujeres ir con un ligera manta en la cabeza. Además de bonito, muestra respeto:

Mantilla (preciosa, la Mantilla y la Dama, por supuesto)

A continuación, una pequeña lista que muestran evidentes diferencias entre la Mantilla (cristiana) y cualquier trapo islámico. Después, una pequeña recomendación a la Santa Iglesia y a toda institución Católica.

¿Por qué no se debe comparar la Mantilla con cualquier prenda propia del Islam?
  • La Mantilla sólo se utilizaría en lugares religiosos, es decir, al entrar en una iglesia, mientras que las prendas propias del Islam (la más común y parecida a la Mantilla es el Niqab) las portan durante todo el día, de sol a sol, mientras se está fuera de casa.
  • La Mantilla es ligera y bonita, mientras que el Niqab islámico puede ser caluroso e incómodo, y muy poquitas veces es bonito.
  • Actualmente las mujeres no tienen la obligación de portar la Mantilla. No hace daño a nadie mostrar respeto un ratito.
  • Mientras las mujeres llevarían la Mantilla, los hombres, por igual, estarían obligados a no llevar nada.
  • El único fin de la Mantilla es mostrar respeto. Si es creyente fácilmente debería comprenderlo. Si no es creyente, son dos opciones: no entrar en la iglesia o tomarse la medida como respetar un bien cultural (las iglesias no sólo son ricas en Fe, sino en arquitectura -aunque haya excepciones-).
Finalizada la sencilla lista de motivos por los cuales no hay punto de comparación con las prendas islámicas, pasamos a una recomendación para todas las instituciones cristianas, al menos católicas:

No se debe utilizar la Religión para vender Fe ni hacer negocio, esa es la primera norma y regla básica en un Cristiano.
Así pues, las Mantillas no se deben vender, se deben regalar.
En caso de tener limitaciones económicas y no poder afrontar el gasto, sería aceptable venderlas a un precio bajo, un precio que compense los gastos pero que no tenga ánimo de lucro.
También hay otra opción, prestar las Mantillas gratuitamente en los rituales y así devolverlas en la salida, a la vez que cualquiera que quiera comprarla voluntariamente, lo pueda hacer.

Sin más, insto desde mi humilde espacio a colaborar en este detalle. La Mantilla me llamó la atención hace tiempo principalmente por lo bonita que es. Personalmente creo que no debería imponerse nada, y que el uso de la Mantilla podría debatirse, pero mi idea es que usarlo con más frecuencia, sumado a un hipotético empeño de la Santa Iglesia en esto, sería bonito y agradable a los ojos de Dios. No es machismo, ni discriminación a la Mujer, para nada, pues al que diga esto solo me queda invitarle a salir de aquí. En cuanto a los que estén dispuestos a debatir esto, les doy la bienvenida.

miércoles, 4 de agosto de 2010

PENSAMIENTOS DE SAN JUAN MARÍA VIANNEY, EL CURA DE ARS

San Juan María Vianney, "El Cura de Ars"

"Si alguien le dijera: Me gustaría ser rico. ¿Qué hay que hacer? Usted le respondería: Hay que trabajar. Pues para ir al cielo hay que sufrir. iSufrir! ¿Qué más da? Sólo es un momento. Si pudiésemos pasar ocho días en el cielo, comprenderíamos lo que vale este momento de  sufrimiento aquí en la tierra. Ninguna cruz nos parecería pesada, y ninguna prueba sería amarga."

"¡Cuánto amo las pequeñas mortificaciones que nadie ve!: como levantarse un cuarto de hora más pronto, levantarse un momentito para rezar por la noche; pero hay personas que sólo piensan en dormir. Podemos privarnos de calentarnos; si estamos mal sentados, no buscar colocarnos mejor; si paseamos en el jardín, privarnos de algunas frutas que nos agradarían; al hacer la limpieza en la cocina, no picotear; privarse de mirar algo bonito que atrae la mirada en las calles de las grandes ciudades sobre todo. Cuando vamos por la calle, fijemos la mirada en Nuestro Señor llevando su cruz ante nosotros, en la Santa Virgen que nos mira, en nuestro ángel de la guarda que está a nuestro lado".

"A los padres les insistía en que atendiesen el alma de sus hijos, que es lo que más vale de ellos. "Esa madre que no tiene en la cabeza otra cosa que su hija... , pero que se preocupa mucho más por mirar si lleva bien puesto el sombrero que en preguntarle si ha dado a Dios su corazón. Le dice que no ha de parecer huraña, que tiene que ser amable con todo el mundo, para llegar a entablar amistades y colocarse bien... y la hija se esfuerza en seguida en atraer las miradas de todos". Así forman a las hijas moviéndolas a que vistan de cualquier manera, poniendo más atención en lo externo suyo que en su interior y cuando visten indecentemente, son instrumentos para perder a las almas. y sólo en el tribunal de Dios se sabrá el número de crímenes que habrá hecho cometer... ".

"La Santa Virgen está entre su Hijo y nosotros. Aunque seamos pecadores, ella está llena de ternura y de compasión hacia nosotros. El niño que más lágrimas ha costado a su madre es el más querido. ¿No corre una madre siempre hacia el más débil y expuesto? Un médico en un hospital, ¿no presta más atención a los más enfermos?"

"El hombre había sido creado para el cielo. El demonio rompió la escalera que conducía a él. Nuestro Señor, por su pasión, ha construido otra para nosotros. La santísimaVirgen está en lo alto de la escalera y la sostiene con sus manos".

"María, no me dejes ni un instante, estate siempre a mi lado. Volvamos a ella con confianza, y estaremos seguros de que, por miserables que seamos, ella obtendrá la gracia de nuestra conversión. María es tan buena que no deja de echar una mirada de compasión al pecador. Siempre está esperando que le invoquemos. En el corazón de María no hay más que misericordia".

jueves, 8 de abril de 2010

EL SATÁNICO MINISTERIO DE LA INMODESTIA

Con motivo de nuestro artículo sobre el recato y la modestia en el vestir, publico esta viñeta del archivo de caricaturas del Periódico San Miguel. 

Como dice el refrán: "A buen entendedor, pocas palabras"

RECATO Y MODESTIA EN EL VESTIR

"Cuando me iban a crucificar, los sayones me despojaron de mis vestiduras, quedando desnudo y afrentado delante de todos. Esto ocurrió para reparar la inmodestia que ronda en estos últimos tiempos." (Mensaje de Jesucristo crucificado a Jorge de la Compasión)

"Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. [...] Más almas se van al infierno a causa de los pecados de la carne que por cualquier otra razón." (Nuestra Señora de Fátima, 1917)

Mons. Mark Pivarunas escribió esta carta a los sacerdotes de la Congregación María Reina Inmaculada (y a las diferentes congregaciones de la Resistencia Católica) para recordarles a los fieles la importancia del recato y la modestia en el vestir. Desde CMRI.org

Junio 21 de 1996

Amados en Cristo:

Con el calor de los meses veraniegos no sólo es apropiado, sino necesario que nuestros sacerdotes prediquen a los fieles acerca de los peligros espirituales tan predominantes hoy en los ámbitos de la modestia y la castidad. Esta carta pastoral tiene como propósito ayudar a los sacerdotes en su responsabilidad moral de instruir a sus parroquianos.

En primer lugar, los principios de la modestia y la castidad se basan en el sexto y noveno mandamientos de Dios:
No cometerás adulterio (Éxodo 20:14).
y
No codiciarás la mujer de tu prójimo (Éxodo 20:17).
Leemos, además, en el evangelio de san Mateo que nuestro Divino Salvador Jesucristo reiteró el noveno mandamiento cuando dijo:
Oísteis que fue dicho: «No cometerás adulterio». Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (Mt. 5:27-28).
Cuando reflexionamos sobre estos temas, nos vienen a la mente algunas de las advertencias que dio la Bienaventurada Virgen en Fátima (Portugal, 1917): «Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. [...] Más almas se van al infierno a causa de los pecados de la carne que por cualquier otra razón.»

Han pasado casi 80 años desde las apariciones de Nuestra Señora en Fátima y, ¡qué profético fue su mensaje! Con la moderna tecnología — la televisión, los cines y los videos, y ahora las computadoras — nuestros jóvenes están expuestos diariamente a la pornografía y otras inmoralidades que tanto destruyen su carácter moral. Sus efectos son obvios: promiscuidad y embarazo de adolescentes, abortos, abierta promoción de contraceptivos y aumento de crímenes violentos contra las mujeres.

¡Qué trágico es ver a tantos jovencitos vivir como si no hubiera Dios, mandamientos, pecado mortal, muerte, juicio o eternidad! Sin embargo, es todavía más trágico ver a mujeres y niñas católicas caer víctimas de los encantos de las modas y estilos indecentes; y, en esto, se convierten en ocasión de pecado para muchos otros.

El papa Pío XII lamentó este triste y funesto espectáculo en muchas ocasiones; por ejemplo, en 1954 dijo tristemente: «Cuántas jovencitas hay que, como tantas ovejas, no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados. Ciertamente se ruborizarían si supieran la impresión que hacen, y los sentimientos que evocan, en las personas que las ven.»

En otra ocasión, se dirigió a los grupos de jóvenes católicas de Italia:
El bien de nuestra alma es más importante que el corporal; y debemos preferir el bienestar espiritual de nuestro prójimo a las comodidades de nuestro cuerpo...
Si cierto tipo de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado, y pone en peligro la salvación de tu alma y la de otros, es tu deber abandonarlo...
Oh madres cristianas, si supieran qué futuro de ansiedades, peligros y de vergüenzas preparan para sus hijos e hijas al acostumbrarles imprudentemente a vivir escasamente vestidos y haciéndoles perder el sentido del pudor; si supieran, se apenarían y espantarían por el daño que se hacen a ustedes mismas, por el daño que están causando a estos niños, a quienes el cielo les ha confiado para ser educados como cristianos.
Todo eso está muy bien, pero carecerán de sentido en ausencia de ciertas pautas prácticas que indiquen exactamente qué constituye una vestimenta inmodesta para mujeres y niñas. Las siguientes directrices generales, basadas en varios extractos de libros de teología moral, no deben ser demasiado difíciles de entender para nuestras mujeres y niñas católicas:

La vestimenta inmodesta corresponde a:
  • vestidos o blusas escotadas;
  • faldas o pantalones cortos que expongan la parte superior de las piernas;
  • vestimenta transparente;
  • vestidos o pantalones excesivamente ajustados.
Aquí podría preguntarse acerca de aquellas ocasiones particulares que parecen pedir excepciones. ¿Qué hay de los tiempos extremadamente cálidos, los deportes y la natación?

En estos casos, la mujer tendrá que utilizar el sentido común y tomar algunas precauciones extras, pues lleva una grave responsabilidad. En tiempos cálidos, puede usar un vestido o una falda floja, ligera y fresca, y, no obstante, ser modesta; en los deportes, y dependiendo de la actividad, debe ser creativa para mantenerse dentro de los límites; en la natación puede usar un tipo de yérsey o prenda que cubra, excepto cuando está nadando. Hoy el tipo de traje de baño femenino es extremadamente importante: la mayoría son groseramente inmodestos, y tal vez tendrá ella que hacerse o proveerse de sus propias combinaciones. Si eso es lo que cuesta permanecer modesta, debe hacerlo.

Dejen que nuestras mujeres y niñas católicas reflexionen seriamente sobre su manera de vestir y sobre la obligación moral de abstenerse de los «estilos y modas que gravemente ofenden a nuestro Divino Señor». Cuando consideramos que el máximo mal que puede sucederle a alguien es la pérdida eterna de su alma, ¡cuánto más debiéramos temer ser la causa u ocasión de pecado para alguien!

Teniendo esto en mente, concluyamos con una revisión de las instrucciones dadas por el Consejo de Vigilancia en el Acta Apostolicæ Sedis (Actas de la Sede Apostólica) a los obispos y ordinarios durante el pontificado de Pío XI:

En virtud del Supremo Apostolado que ejerce en la Iglesia universal, Su Santidad el papa Pío XI nunca ha dejado de inculcar por palabra y por escrito aquel precepto de san Pablo (1 Tim. 2:9-10): «Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia [...] con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad».

Y en muchas ocasiones, el mismo supremo pontífice ha reprendido y vehementemente condenado esa inmodestia que está hoy en boga en todas partes, aún entre mujeres y niñas católicas; práctica que causa gran daño a la suprema gloria y virtud de la mujer, y que desafortunadamente lleva no solamente a su desventaja temporal, sino, lo que es peor, a eterna ruina suya y de otras almas.

No es sorpresa, pues, que los obispos y otros ordinarios, como ministros de Cristo, hayan resistido unánimemente y por todos los medios, en sus respectivas diócesis, esta licenciosa y desvergonzada moda; y con ello hayan tenido que soportar animada y valientemente el escarnio y ridículo algunas veces dirigido en contra suya.

Consecuentemente, para mantener la disciplina entre clero y laicos, esta Sagrada Congregación aprueba y alaba dicha acción y vigilancia por parte de los obispos; además les exhorta seriamente a continuar en la tarea y propósito que tan sabiamente comenzaron, cada vez con mayor vigor, hasta que esa peste sea enteramente desterrada de la sociedad decente.

Para que ello se logre con mayor facilidad y seguridad, esta Sagrada Congregación, en cumplimiento de las órdenes de Su Santidad, ha determinado los siguientes reglamentos concernientes al tema:
I. Cuando tengan la oportunidad, los pastores y predicadores deben, según las palabras de san Pablo (2 Tim 4:2), instar, redarguír, reprender y exhortar, con el fin de que las mujeres usen vestimentas decorosas, las cuales pueden ser ornamento y salvaguardia de la virtud; también deben ellos avisar a los padres de que no permitan a sus hijas vestir inmodestamente.
II. Los padres, conscientes de su gravísima obligación de proveer especialmente para la educación moral y religiosa de sus hijos, deben asegurarse con especial cuidado de que sus hijas reciban una instrucción sólida en la doctrina cristiana desde la más temprana edad; y ellos mismos, por palabra y ejemplo, han de entrenarlas seriamente para adquirir un amor al pudor y la castidad. Tras el ejemplo de la Sagrada Familia, los padres deben esforzarse de tal modo a ordenar y regular la familia, a fin de que cada miembro pueda encontrar en el hogar alguna razón o motivo para amar y apreciar la modestia.
III. Los padres también deben prevenir que sus hijas tomen parte en entrenamientos públicos y concursos atléticos; pero si son obligadas, deben asegurarse de que vistan un traje enteramente recatado, nunca permitiendo lo contrario.
IV. Los directores de escuelas e institutos para jovencitas deben esforzarse por imbuir en sus corazones el amor a la modestia para que se vean persuadidas a vestir moderadamente.
V. No se ha de admitir a las escuelas o institutos a jovencitas dadas a los vestidos indecentes; mas si tales han sido recibidas, a menos que cambien, serán expulsadas.
VI. Las monjas, de acuerdo con la Carta del 23 de agosto de 1928, de la Sagrada Congregación de Religiosas, no admitirán ni dejarán que permanezcan en sus institutos, escuelas, oratorios y centros de diversión, jovencitas que no observen en los vestidos el pudor cristiano; y, en su cargo de educadoras, tomarán especial cuidado de sembrar en sus corazones un amor a la castidad y la decencia cristiana.
VII. Con el propósito de restringir por consejo, ejemplo, y actividad los abusos concernientes a la indiscreción en la vestimenta, y para la promoción de la pureza moral y la humildad, se establecerán y fomentarán asociaciones femeninas piadosas.
VIII. Las mujeres que vistan inmodestamente no serán admitidas a estas asociaciones; y las que ya hayan sido aceptadas, si no se enmiendan tras haber cometido una falta en este respecto, seguida de una advertencia, serán expulsadas.
IX. A niñas y mujeres que vistan indecorosamente se les ha de negar la Sagrada Comunión y excluir de los oficios de madrinas en los sacramentos de bautismo y confirmación, y en casos apropiados, han de excluirlas aún de la iglesia.
X. En tales fiestas del año que ofrezcan oportunidades especiales para inculcar la modestia cristiana, especialmente en las fiestas de la Bienaventurada Virgen, los pastores y sacerdotes a cargo de uniones piadosas y asociaciones católicas no deben fallar en predicar un sermón oportuno sobre el tema, a fin de alentar a las mujeres a que cultiven el recato cristiano en el vestir. Cada año, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, se rezarán ciertas oraciones en todas las catedrales y parroquias; y cuando sea posible, también habrá una exhortación oportuna por medio de un solemne sermón a los fieles.
XI. El Concilio diocesano de Vigilancia, mencionado en la declaración del Santo Oficio el 22 de marzo de 1918, deberá de tratar especialmente, al menos una vez al año, de las formas y medios para mantener el recato en la vestimenta femenina.
XII. A fin de que esta acción provechosa pueda proceder con mayor eficacia y seguridad, los obispos y otros ordinarios informarán también cada tres años, y junto con su reporte sobre la instrucción religiosa mencionada en el Motu proprio, Orbem Catholicum del 29 de junio (1923), a esta Congregación sobre la situación concerniente a la vestimenta femenina, y sobre las medidas que se habrán tomado en cumplimiento de esta Instrucción.
Para que nadie piense que este difícil tema de la modestia sea un tópico inapropiado e inadecuado para que dirijan nuestros sacerdotes a sus fieles, nos referimos a la declaración final de la Sagrada Congregación del Concilio:

I. Cuando tengan la oportunidad, los pastores y predicadores deben, según las palabras de San Pablo (2 Tim 4:2): instar, redarguír, reprender, exhortar, con el fin de que las mujeres usen vestimentas decorosas, las cuales pueden ser ornamento y salvaguardia de la virtud; también deben ellos avisar a los padres que no permitan a sus hijas vestir inmodestamente.

In Christo Jesu et Maria Immaculata,
Rvdmo. Mark A. Pivarunas