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martes, 19 de agosto de 2025

“EDUCACIÓN POR COMPETENCIAS”: FRACASO, IDEOLOGÍA Y MEDIOCRIDAD

Tomado del PERIÓDICO LA ESPERANZA (Parte 1Parte 2Parte 3, y Parte 4).
   
EL FRACASO DE LA “EDUCACIÓN POR COMPETENCIAS”
  
La formación universitaria en nuestros días adolece de enormes falencias, más notorias en algunos países, regiones o contextos que en otros, pero obedeciendo a principios más o menos comunes. Una de las vertientes de esa decadencia es producto de la «educación por competencias», tan idolatrada en la actualidad y percibida como antídoto contra la educación superior de antaño.
    
En esta serie de artículos, no vamos a desglosar los errores teóricos que engloban a dicho modelo, pero sí que podemos dar algunas pinceladas sobre experiencias en las que se demuestra su fracaso e ineptitud. El contexto que pretenderemos describir es el boliviano, y más específicamente, el de las universidades privadas, sin dar nombres, para no escandalizar a los aludidos.
    
Cursé el diplomado en Educación Superior con la esperanza de que iba a adquirir conocimientos útiles para la práctica de la docencia universitaria; craso error. Todo lo que me transmitieron fue ideología, ideología y más ideología, mediante la típica herramienta de los discursos vacíos de contenido: la retórica.
    
Los docentes, con maestrías y con libros publicados, se la pasaban endiosando al nuevo modelo educativo y desprestigiando al anterior, con la típica soberbia que caracteriza al hombre moderno, profeta de grandes utopías. Nos decían que la educación «tradicional» (que ni siquiera lo es, sino más bien moderna) era malvada, y que ese enfoque, ya caduco, no debería existir.
    
Estos agentes del sistema nos hablaban de que impartir «clases magistrales» (donde hay un maestro, superior, que enseña a alumnos, inferiores) era cosa del pasado, y que lo de ahora era enfocarse en el estudiante como protagonista del «proceso de enseñanza-aprendizaje», para ayudarle a «construir» sus propios conocimientos. ¡Vaya ironía! Ellos nos impartían clases magistrales, verticalísimas; se enfocaban en ellos como portadores de la luz y la verdad y no en el estudiante; y nos imponían su propia versión de la realidad, en lugar de dejar que nosotros «construyamos» la nuestra. Ciertamente, no es malo, en principio, su procedimiento metodológico, pero la contradicción resultó muy evidente en la práctica de estos profesores, que no obedecían sus propios principios; un rasgo típico de las ideologías.
  
Inclusive, recuerdo una de las clases del diplomado en las que pregunté sutilmente al profesor por esta contradicción en la nueva ideología educativa, y él no supo qué responder. Con un tono altanero y burlesco contra mi pregunta, siguió con su discurso florido acerca de lo linda que es la nueva «educación», tratando de mezclar peras con manzanas.
    
Según el nuevo modelo «educativo», se debe fomentar la coevaluación y la autoevaluación (un alumno evalúa a otro o el alumno se evalúa a sí mismo), pero casi todas las veces que recibimos puntaje en este curso fue por heteroevaluación: un superior nos dicta la calificación. Tanto insistir en la cháchara de que el alumno es el centro, para terminar imponiéndonos una calificación ellos mismos, ¡¿no que el docente era solo facilitador y no impartidor de conocimientos?!
    
Es verdad que los docentes también son víctimas, pues a ellos les lavaron el cerebro para lavárnoslo a nosotros, mas eso no quita que ellos sean instrumentos de un sistema tan perverso. No todos los diplomados en Educación Superior en el mundo de hoy han de ser igual, pero esto sirve como muestra de lo perversos que pueden ser cuando obedecen a principios erradísimos.
      
Cuando por fin me tocó ser docente en una universidad privada, tuve la oportunidad de verificar para qué me había servido tanta cháchara seudopedagógica y romanticista en el diplomado en Educación Superior que cursé. El resultado: cero. Toda esa patraña de la «educación por competencias» solo me sirvió para hartarme más y más de la manera en que se nos imponen ideologías por doquier.
    
Los funcionarios administrativos de la universidad nos prohibieron a los profesores decir la palabra «examen», porque eso recuerda al malvado modelo «tradicional» de educación, en el que se evaluaba a los alumnos por cumplimiento de objetivos, de manera conductista y, por supuesto, malvada. En cambio, nos insistían en hablar de «evaluación», lo cual connotaba un tono más suavito y endulcorado para no asustar a los alumnos, que ahora deben adquirir competencias y no cumplir objetivos.
    
Al respecto, como las competencias implican predominio de la práctica sobre la teoría, nos instaban a impartir habilidades prácticas, para supuestamente no hacer aburridas las clases. Y como el mundo actual se ha vuelto tan idólatra de la técnica, solo nos queda enfocarnos en lo útil e inmediato para despreciar, casi sin darnos cuenta, lo trascendente y contemplativo.
    
En resumen, se nos motivaba a desplegarnos en el aula de una manera «hippie»: flexibilidad, liquidez, horizontalidad, pluralismo… ¡pero irónicamente se nos enseñaba a eso de manera contraria! Todo rígido y militar: mecanizado, sólido, medido, calculado, vertical, unívoco…
    
Comenzar mi primer semestre como docente tuvo sus etapas de tortura: las mayores sucedían cuando había que rellenar documentos burocráticos.  Había que detallar específicamente qué iba a enseñar yo en cada clase, y si iba usar esta o aquella metodología: aprendizaje basado en proyectos o en investigación, o estudio de casos o «metacognición». Además, qué tiempo iba a durar cada actividad y qué recursos manuales o digitales iba a utilizar.
    
Digo etapas y no totalidad porque los mejores momentos eran cuando me tocaba estar en el aula: libre de la vigilancia y el control de los policías de la nueva ideología seudoeducativa. Con mis alumnos, podía ser más espontáneo, natural, orgánico. ¿Qué iban a saber ellos de las estupideces que nos enseñan a los docentes sobre cómo educarlos a ellos?
    
Sin embargo, aun así, las autoridades universitarias nos instaban a seguir el programa o «diseño instruccional de la asignatura», y nos advertían que el estudiante podía reclamar a instancias superiores si no seguíamos al pie de la letra dicho Excel repleto de fórmulas y palabrería basura. Por fortuna, hasta donde sé, mis alumnos nunca reclamaron por semejante tontería.
    
Además, todos estos años, la universidad se ha esmerado en obligarnos a participar de sus talleres, charlas e «inducciones», con el fin de lavarnos más el cerebro y meternos más la basura asquerosa que defienden. Sesiones virtuales y presenciales aburridísimas, verticales y magistrales contrastaban con lo que ellos tanto nos decían que debíamos adquirir: una noción horizontal y constructiva de la educación.
    
En suma: el problema con los primeros pinitos de mi experiencia concreta de ser catedrático fue —para reír y llorar— ver cómo los gurús de la nueva visión seudoeducativa de la formación superior son incoherentes con sus propias ideas. No obstante, esta universidad era solo el comienzo: pronto me esperaría el terror de otra con mayor y más monstruosa carga ideológica.
    
Decidido a ampliar mis fronteras, postulé a una segunda universidad y vencí el respectivo proceso de selección. Si creía que ya lo había visto todo, estaba completamente equivocado: ahora comenzaba la ideología de verdad.
   
Esta otra universidad nos obligaba a los docentes a rellenar más y más documentos, detallando con mayor rigor lo que pensábamos enseñar en cada clase. Hasta en la estética de sus documentos se notaba un aire triste, sombrío, seco y aburrido, contrario a la ideología que pretendía imponer: alegrona, divertida, innovadora y creativa. Incluso el sistema web de la universidad resultaba soso para la vista.
   
Lo particular y lo más tétrico de esta universidad era que tenía personal administrativo asignado específicamente para controlarnos más: un supervisor, agente del sistema con el que debíamos reunirnos virtualmente cada cierto tiempo. El objetivo de estas reuniones era verificar si los profesores estábamos cumpliendo con el modelo de «aprendizaje basado en competencias» y orientarnos —lavarnos más el cerebro— para corregir nuestras «falencias» al implementarlo.
   
Otra táctica de control consistía en que el director de carrera se metía a las clases de vez en cuando, sigilosamente y sin avisar, de igual manera con el objetivo de verificar que se esté aplicando el modelo. Nuevamente, vemos un rigor militar y muy estricto contrastando con la sonrisa —mentirosa e hipócrita— de la nueva ideología seudoeducativa.
   
No aguanté más trabajar en esta universidad y me salí, además de por sus constantes trabas burocráticas, por otros motivos personales. Lo cierto es que aprendí que la nueva ideología seudoeducativa se aplica con distinto rigor dependiendo de la universidad en cuestión, y que algunas experiencias gozarán de más libertad que otras. En suma: hay instituciones que se obsesionan más que otras con el nuevo modelo, pues se autoconvencen de que no hay error en dicha visión posmoderna de la realidad.
  
Resulta muy interesante constatar que la gente todavía tiene sentido común y rechaza esta nueva ideología seudoeducativa llamada «educación por competencias». Tanto profesores como estudiantes notan lo absurdo de esta metodología y pueden entender con facilidad lo impertinente de su aplicación.

En el ámbito docente, creí ser uno de los únicos —si no el único— «vacunado» contra el nuevo modelo y la perversa teoría pedagógica que arrastra; tremendo error. Con el tiempo, interactuando más con otros profesores, comprendí que ellos también rechazaban este modelo y, si asistían a talleres u obedecían los mandatos, era por simple acatamiento de las órdenes.

En cierta ocasión, durante una «inducción docente» —sesión de lavado de cerebro en realidad—, un profesor se atrevió a cuestionar el sistema, alegando lo imposible que era tomar la susodicha «evaluación continua», que consistía en evaluar al estudiante en cada momento que se pueda, en lugar de hacerlo en pocos momentos concretos del semestre. La facilitadora, visiblemente molesta y soberbia, no supo refutar la observación con argumentos, y se contentó en afirmar que sí se puede evaluar continuamente, y a callar la crítica sin más.

Otro día, un colega profesor me comentó algo interesante: que la formación por competencias es imposible de aplicar en un país tan pobre como el nuestro. Bolivia, culmen del tercermundismo, es uno de los países con el internet más lento de Hispanoamérica, y no permite integrar herramientas digitales con suficiente eficacia, como en otros países más industrializados. Además, el costo de importación de aparatos tecnológicos y el poco poder adquisitivo generalizado hace que resulte difícil para el estudiante —o para sus papás— conseguir dispositivos electrónicos veloces que no se estropeen a cada rato.

Por si fuera poco, mi colega catedrático cuestionó que en este país no tenemos la costumbre de leer. Suena lindo lo que propone el nuevo modelo formativo para el estudiante, por ejemplo, respecto a haber revisado ya el material de estudio antes de asistir a la clase, para así realizar solo trabajos prácticos en el aula y no dejar tarea para la casa. El problema es que nuestra población joven es muy indisciplinada para lograrlo.

Podría objetarse que estas observaciones son solo válidas para el suelo boliviano, pero creo que no sería de sorprenderse que el caso se repita en el resto de Hispanoamérica. La evidencia demuestra que, tanto en el área educativa como en otras, adolecemos de malestares muy parecidos. Nuestros países comparten principios revolucionarios y resultados desastrosos de una política con triste historia similar desde las secesiones. Inclusive, en el resto del mundo, cada vez más expertos cuestionan la ineficacia de la nueva ideología seudoeducativa.

En otro ámbito, ya el estudiantil, más de una vez yo noté falencias con la exigencia de hacer «participativas» nuestras clases, con el fin de enfatizar la «horizontalidad» y el rol protagónico del estudiante. Una vez, un viejo amigo mío que cursaba un posgrado me comentó algo muy sencillo. Decía que le aburría oír hablar a sus compañeros cuando la docente les pedía la palabra —y ella lo hacía constantemente—, porque ellos no tienen la capacidad de oratoria de quien imparte clases; por ende, se traban, tartamudean o no modulan los tonos de voz. Esto me abrió los ojos y me hizo confirmar lo que yo temía afirmar —porque quise autoconvencerme de los bienes posibles del nuevo sistema.

A partir de entonces, he prestado más atención a ciertas cosas y he visto cómo mis alumnos se cansaban de escuchar a sus propios compañeros hablando en el aula. Si bien es cierto que ellos hacen mal en distraerse con otra cosa —como el teléfono o la charla con el vecino—, ¿cómo exigirles que presten atención a gente que —como ellos— no sabe hablar con suficiente soltura? Los alumnos de antes —nuestros padres y abuelos— se expresaban oralmente mejor y daba más gusto escucharlos, porque la formación de antes, la malvada «educación tradicional», era mejor que la de ahora.

Podría contar muchas otras cosas más, pero no quiero extenderme demasiado y temo redundar. Estoy convencido de que la experiencia refuta con mucha facilidad al nuevo sistema «educativo» que se pretende imponer en las universidades. Dejaremos para otra ocasión la refutación teórica, quedándonos por ahora con la anecdótica.
   
LUCAS SALVATIERRACírculo Tradicionalista San Juan Bautista del Alto Perú.

lunes, 3 de marzo de 2025

PARA LO QUE QUEDARON LOS SALESIANOS…


En redes sociales ha estado circulando una fotografía tomada a un libro de texto de Lengua y Literatura Castellana para el 4.º de la ESO publicado por Ediciones Don Bosco (Edebé), la editora de los libros de texto de los salesianos de España, en el que se afirma del año 1923: «Sube al poder José Antonio Primo de Rivera [sic], tras un golpe de estado militar, e impone una dictadura».
  
El Golpe de 1923 no fue realizado por José Antonio Primo de Rivera (a la sazón de veinte y trés años de edad), sino por su padre Miguel Primo de Rivera Y ORBANEJA († 1930), y lejos de ser dictadura unipersonal, fue un directorio militar entre 1923 y 1925, al que siguió un directorio civil presidido por él mismo entre 1925 y 1930. El hijo, José Antonio Primo de Rivera Y SÁENZ DE HEREDIA, fue el fundador de la Falange Española y, tras ser juzgado por conspiración contra la II República, fue condenado a pena de muerte y fusilado por las milicias republicanas el 20 de noviembre de 1936, recién iniciada la Guerra Civil.

Confundirlos (que por algo pusimos el segundo apellido de ambos EN MAYÚSCULAS) es menudo error inexcusable del tamaño de una catedral que cualquiera con un mínimo de conocimientos se daría cuenta en segundos, a diferencia de las inspectorías salesianas de España, que además promueven el comunismo en literatura infantil
  
San Juan Bosco había fundado la Pía Sociedad de San Francisco de Sales para la educación cristiana de los jóvenes, y las obras que él había escrito para sus escuelas en Italia eran revisadas escrupulosamente para ceñirse a la fe, la verdad y el rigor científico (su Historia de Italia –recientemente reimpresa por Edizione Radio Spada– era ejemplo de ello). Hoy, sus sucesores más parecen gerentes de empresa que reciben dinero de los contribuyentes por sus colegios y sus libros de texto tienen tanta exactitud como un panfleto o un vídeo de influencers en TikTok. Y para más inri, un panfleto que legitima y le “lava la cara” a la atea, anticatólica y pro-soviética 2.ª República Española nacida de un complot e interpretación torticera de los resultados electorales locales de 1931 y responsable de la Guerra Civil que ellos mismos provocaron con el pucherazo de 1936 y perdieron en el campo de batalla (aunque ahora pretendan sus epígonos pepesoepodemoseparatistas ganarla en los escritorios) no solo por la superioridad militar de Franco y sus aliados, sino por sus propias divisiones internas (mirar Largo Caballero contra Indalecio Prieto, Casado contra Azaña, los separatismos vasco y catalán contra el gobierno de Madrid, o la CNT-FAI contra el ejército republicano si no).

Pero como están las cosas, los salesianos (y demás congregaciones conciliares dedicadas a la enseñanza, como los marianistas chaminadenses) salen sobrando. «El último, que apague la luz»

martes, 17 de octubre de 2023

¿EL “DÍA DE LOS MUERTOS” ES OCULTISTA O PAGANO?

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
¿Hay algo católico en el “Día de los Muertos”, o es una práctica ocultista y pagana que posa de religión en la cual se conjuran las almas de los muertos a fin de que los vivos puedan “compartir” con ellas?
   
«Queridos Padres de TRADITIO: Mi hija tiene el infortunio de asistir a una escuela primaria conciliar. Ayer me enviaron un volante escolar informando a los padres de familia que varios salones estarán aprendiendo sobre el “Día de los Muertos” y estarán trabajando en crear un altar de “ofrenda”. Planeo una reunión con la maestra de mi hija. Quisiera que la maestra me explique qué se enseñará sobre estas prácticas y qué objetos estarán sobre el altar de “ofrenda”.
  
Todo esto me parece muy ocultista. Los altares de “ofrenda” incluyen velas y flores para conjurar las almas de los muertos a los altares a fin de que los vivos puedan “compartir” con ellas. La comida que se deja en los altares supuestamente atrae las almas de los muertos. Antes de reunirme con la maestra, me gustaría saber si estas prácticas son espiritualmente seguras» (Flora).
  
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: Hay una línea delgada entre “enseñar” y “practicar”. Tu hija estará expuesta al mundo pagano a su alrededor, tal como los primeros cristianos lo estaban a los paganos a su alrededor. Como San Pablo, ellos aprendieron sobre el mundo pagano, pero nunca se entregaron a él o dejaron de cuestionarlo.
   
Por ejemplo, no habría nada de malo con que tu hija aprenda sobre la mitología griega, lo que es central para nuestro entendimiento de la gran literatura occidental, como la Ilíada o la Odisea de Homero, pero aprender sobre Zeus, Hera, Ares y Afrodita no sería lo mismo que construirles un altar, mucho menos ser alentado a adorarlos.
     
El “Día de los muertos” se ha hecho mucho más paganizado en años recientes, aunque originalmente, pudo haber sido una simple observancia del Día de los Fieles Difuntos (2 de Noviembre). Halloween, por el contrario, nunca fue un festival religioso, sino más como una farsa medieval. El “Día de los muertos” ahora posa como un festival religioso. Nos preguntamos cuántos de aquellos de ascendencia mejicana (quienes son los participantes más numerosos en el “Día de los Muertos”) asisten a la verdadera Misa Latina Tradicional el Día de Todos los Santos (1 de Noviembre), que es un día de precepto, o el 2 de Noviembre, Día de los Fieles Difuntos.
    
Creemos que has tomado el enfoque correcto. Primero, entiende plenamente qué se le enseñará a tu hija. Luego, ejerce la virtud moral de la prudencia (juicio práctico) y si piensas que la clase irá demasiado lejos en el paganismo y el ocultismo, exime a tu hija de esta unidad. Tendrás que hacer el juicio por tu hija ponderando todos los factores y detalles que aprendas de la maestra. Deberías también considerar extraer a tu hija de la influencia de esa escuela asociada con la paganizada Iglesia Conciliar, la cual como debes saber, muy ciertamente NO es la Iglesia Católica, sino que es mucho peor que la secta de Martín Lutero.
   
Para más información sobre este tema, clic en Preguntas frecuentes 11: ¿Cómo explicas estas prácticas Católicas tradicionales?, en el departamento Biblioteca de Archivos (Preguntas frecuentes y Apologética tradicional) de TRADITIO Network, sección “Halloweeen”.

sábado, 9 de septiembre de 2023

LA CRISIS GOLPEA A LAS UNIVERSIDADES CONCILIARES

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
El culto de la diosa conciliar que es más grande que la cruz sin la imagen del Crucificado, en la capilla de la Universidad Nuestra Señora de Namur en el Área de la Bahía de San Francisco.
Esta idolatría atrajo la maldición del Señor: en cuatro años, el cuerpo estudiantil ha desaparecido hasta casi nada, y la propiedad de 200.000 m² está siendo comprada por una próspera universidad seglar.
    
En el torbellino del cierre de diócesis y parroquias novusorditas, a veces hasta la mitad de su número, se podría pasar por alto el hecho de que las universidades conciliares también están cerrando. Hay algo en la experiencia de la Iglesia Conciliar que está alejando a los universitarios de estas universidades. La última en cerrar hasta ahora es la centenaria Universidad Nuestra Señora de Namur en el Área de la Bahía de San Francisco (California), dirigida por las decadentes Hermanas de Nuestra Señora de Namur.
   
La institución conciliar de casi 200.000 m² está celebrando su centenario con el cierre. En 2019 la universidad presumía de 1.200 estudiantes en pregrado y posgrado. Ahora ese número ha disminuido a solo 200 estudiantes de posgrado. La Iglesia Conciliar perderá la inmensa propiedad universitaria en Belmont, que será ocupada y secularizada por la cercana y próspera Universidad de Stanford [Parte de la información para este Comentario procede de Inside Higher Ed].
    
Católicos tradicionales, la Universidad de los Santos Nombres en la vecina Oakland (California) también cerró en el 2023. La causa citada fue el “desplome en reclutamiento”. Parece que el Señor ha impartido a la falsa Iglesia Novusordita, que muy ciertamente NO es la Iglesia Católica, el beso de la muerte. Todo lo que la Iglesia Conciliar toca, sea la Misa, el Divino Oficio, los Sacramentos, la doctrina, la moral, la educación, o cualquier otra cosa que en otro fue tiempo católica, se convierte en despojos.

domingo, 26 de febrero de 2023

UNIVERSIDAD “CATÓLICA” DE PORTLAND PENSÓ ACOGER FESTIVAL CUARESMAL DRAG

Traducción de la noticia publicada en THE COLLEGE FIX.

CLUB LGBT DE UNIVERSIDAD CATÓLICA ACOGE ESPECTÁCULO DE DRAG MIENTRAS COMIENZA LA CUARESMA
Los líderes del club agradecieron previamente a la universidad por su apoyo.
 
  
En la tradición cristiana, la Cuaresma es un tiempo de oración y hacer penitencia a fin de prepararse a celebrar la Pascua y comienza con el Miércoles de Ceniza.
    
Pero en vez de trabajar para crecer en la virtud y erradicar el vicio, el club de estudiantes LGBT en la Universidad de Portland planeó en cambio lanzar la Cuaresma con su show anual de drag queens el sábado 25 de Febrero.
   
A pesar de ser una universidad católica, la institución parece apoyar plenamente el evento de drag queens del club Asociación de Género y Sexualidad.

«Asegúrate de confirmar tu asistencia al participar, ¡así que esté atento a un enlace de participación en nuestro Instagram y correo electrónico la próxima semana!», publicó el grupo en la página oficial de la organización universitaria [ACTUALIZACIÓN (26 DE FEBRERO): La página oficial de la organización informó que este fue cancelado]. «El show de drags tendrá como invitada a Poison Waters y sus asombrosas amigas. Todos son bienvenidos y el evento es GRATIS; sin embargo, es costumbre dar propina en un espectáculo de drag porque las drag queens obtienen la mayor parte de su dinero a través de las propinas».
    
“Poison Waters” también usa el nombre Kevin Cook y dirige un campamento de niños.
    
Algunos de los estudiantes que participaron en el show drag del año pasado entienden que lo que hacen riñe con la postura de la Iglesia Católica sobre la sexualidad y el travestismo.

«Por las declaraciones católicas sobre LGBTQ+, género, y similares, la colaboración sigue construyendo confianza», dijo la asesora de facultad Erin Currie el año pasado, de acuerdo al periódico del campus.

Ella dijo que era «tentativamente positiva» sobre la relación entre la administración y el grupo en torno al evento.
   
El estudiante Carter Wolff compartió su maravilla por el apoyo al evento por la administración. «Lo veo como una forma de ser lo que pensamos que no estaba permitido en el campus, con mucho orgullo, en un evento patrocinado por la escuela», dijo Wolff a The Beacon el año pasado.
   
No sorprende que la agenda LGBT se presente en pleno en la Universidad de Portland. Después de todo, los activistas LGBT allí en una ocasión protestaron porque un sacerdote católico sostuvo opiniones conservadoras y cuestionó la pertinencia de la bandera arco iris en un dormitorio. La exdirectora de la residencia estudiantil Mary Markham se quejó que Dan Parrish, un sacerdote católico, usó sus “creencias teológicas” para informar sus opiniones sobre ondear una bandera pro-homosexual.
   
Con todo, el compromiso de la universidad de poner la ideología secular sobre su fe católica no le ha ayudado.

Actualmente, la universidad tiene un déficit presupuestal de 13,4 millones de dólares debido a las decrecientes matrículas, lo que los ha llevado a la supresión de 45 empleos, como The College Fix informó en Diciembre de 2022.
   
«Uno de los objetivos a largo plazo es recuperar los ingresos por alojamiento y comida», dijo entonces Eric Barger, vicepresidente de finanzas del campus.

Los estudiantes LGBT y los funcionarios que respaldan los eventos drag pueden querer pensar en cuáles son sus «objetivos a largo plazo», y si ellos incluyen renunciar al  comportamiemto inmoral y crecer en su fe.

viernes, 12 de junio de 2020

LA DERIVA DE LOS LIBROS DE RELIGIÓN: CASO EDITORIAL SM

NOTA PREVIA: La Editorial SM pertenece (vía Fundación SM) a la Socíetas Maríæ (traducido al español como Compañía de María), congregación fundada por el padre Guillermo José Chaminade en la finca de San Lorenzo cerca a Burdeos el 2 de Octubre de 1817, con el fin de “formar a los formadores” en la fe mediante todos los medios.
   
Tomado de AHORA INFORMACIÓN.
  
INFORME SOBRE HETERODOXIAS EN LIBROS DE RELIGIÓN DE SM
   
Cuando se buscan las razones para la secularización (o apostasía) imperante, no estaría de más tener en cuenta un dato indiscutible: El de que hace unas décadas, cualquier niño pequeño tenía muchísima más formación religiosa a la hora de hacer su Primera Comunión que la que tenga ahora un joven que ha pasado toda su vida escolar en un colegio nominalmente católico.
   
Son muchos los factores que influyen en ello, por supuesto, y que se retroalimentan. La familia, el entorno, el bombardeo mediático… No podemos culpar sólo a los colegios de la falta de formación. Pero cada actor tiene su responsabilidad, y a cada cual habrá que exigirle su parte. En el caso de los colegios nominalmente católicos, nos encontramos que muy mayoritariamente eligen como libro  de texto de la asignatura de religión el de la editorial SM.
   
Esta editorial tiene su origen en España en el año 1937, con la elaboración de libros de texto y material catequético por parte de religiosos marianistas, que bautizaron a su proyecto con las siglas de Societas Mariæ (Compañía de María). 40 años después -en 1977- se convirtió en la Fundación Santa María (hoy Fundación SM). Los objetivos de la Editorial SM eran la formación cristiana del alumno. La de la actual fundación, reinvertir los beneficios de la Editorial como «instrumento de desarrollo de la educación y la cultura».
    
Catecismo escolar y textos de religión años 50 y 60
  
Año tras año son muchos los padres que han ido percibiendo la progresiva conversión de los libros de SM desde la formación cristiana hacia un buenismo ecologista y pacifista. Miles de alumnos cursan la asignatura de religión católica con sus materiales aprendiendo mucho sobre el cuidado del medio ambiente y sobre la «solidaridad» -la palabra «caridad» parece incomodar- hacia los necesitados. Aspectos sin duda muy respetables y necesarios, pero que resultan en una llamativa ignorancia de principios católicos esenciales y básicos.
   
Libro de religión SM año 2020
   
La maestra, moderadora, orientadora familiar y profesora de religión Alicia Beatriz Montes Ferrer ha elaborado un informe sobre los contenidos de los libros de religión católica de educación primaria donde señala las heterodoxias que ha ido encontrando en cada ejemplar de cada curso. Les dejamos el interesante documento en este enlace*.
   
NOTA DE LA REDACCIÓN DE AHORA INFORMACIÓN: El 12 de junio de 2020 la autora del informe nos avisa de un error que contenía la primera versión. La propia autora nos facilita el enlace de la nueva versión, corregida.

jueves, 27 de abril de 2017

EL ADOCTRINAMIENTO POLÍTICO EN LAS UNIVERSIDADES CHINAS

Noticia tomada de ASIANEWS.IT
  
En China sigue creciendo el adoctrinamiento ideológico en las universidades, incluso a pesar de que aumentan las señales de rechazo de los estudiantes. Es la tesis de Zi Yang, investigador independiente y consultor de la Fundación Jamestown sobre cuestiones chinas. Él tiene un curso de doctorado en la Universidad de Georgetown y otro en la Universidad George Mason. Por gentil concesión de la Fundación Jamestown, (Traducción a cargo de AsiaNews).
 
Estudiantes chinos en uno de los eventos organizados como propaganda del Partido
  
Pekín (AsiaNews)- En un sistema en el cual los ministros son incentivados a señalar sólo las buenas noticias, el pasado 12 de marzo la declaración pública del Ministro de Educación sobre los fracasos de la Educación Política e Ideológica (思想 政治 教育 -sī xiǎnɡ zhènɡ zhì jiàoyù-, en adelante EPI) en las universidades chinas tomó a todos de sorpresa (FRI12 de marzo). El 9 de diciembre de 2016, en ocasión de una conferencia sobre el trabajo ideológico y político en las universidades, se inició una campaña para intensificar la EPI. Durante la conferencia, el presidente Xi Jinping reafirmó con fuerza la supremacía del marxismo y del socialismo en las instituciones chinas de aprendizaje superior y alentó para reforzar el trabajo ideológico y político para adoctrinar a los 37 millones de estudiantes universitarios en el país (Xinhua9 de diciembre de 2016). Sin embargo, las críticas del Ministro de Educación indican que la Epi no está teniendo éxito.
  
El statu quo de la EPI
Las universidades chinas tienen una larga historia de radicalismo que suscita miedo entre las elites del Partido. Ya sea el movimiento de la Guardia Roja, como las demostraciones estudiantiles de 1989 o las recientes protestas nacionalistas, el campus universitario, con su propensión al pensamiento libre, es un lugar en el cual el Partido no puede permitirse dejar irse a las redes. Las universidades chinas son controladas firmemente por el Estado a través de las financiaciones y el nombramiento de la dirección administrativa. También las universidades privadas independientes están cayendo bajo el control de los secretarios del Partido, nombrados recientemente con la clara intención de ser “la espina dorsal del trabajo ideológico y político (China Wenming Online13 de enero)”.
   
Según las investigaciones conducidas por los investigadores chinos, el Partido goza del apoyo de la mayoría entre los estudiantes universitarios. Un sondeo demuestra que el 73,3% “apoya” o “sostiene fuertemente” a la dirigencia del Partido [1]. Aunque si debemos ser conscientes que el clima político de China influencia a fondo el modo en el cual los entrevistados responden a un sondeo, la investigación demostró que el Partido tiene un buen nivel de consentimiento entre los estudiantes universitarios [2]. Sin embargo, el apoyo de los estudiantes a la EPI, el programa de adoctrinamiento firmado por el Partido es relativamente bajo.
 
Mezclando marxismo, patriotismo y algunos valores tradicionales chinos, la EPI mira a recoger la aprobación de masa del Partido, su ideología y su gobernancia. Enseñada como curso obligatorio, un estudio demuestra que el 64% de los estudiantes está “insatisfecho” de la EPI, con otro 17,9% “muy insatisfecho” [3]. Además el 505 de los entrevistados en otro estudio encuentra que la EPI es “casi inútil”, pero se esfuerza en frecuentarla a causa del poco entusiasmo de los estudiantes [4]. No obstante el interés por la Cultura Roja (红色 文化, hóngsè wénhuà), una serie de valores culturales publicitados por el gobierno y basados en la experiencia revolucionaria del Partido comunista chino, una notable minoría (28,3%) de los estudiantes considera aburridos los eventos de la Cultura Roja (un componente de la EPI). Más de la mitad (53,2%) declaró que está obligado a participar y el 60,5% ve a estos eventos como irrelevantes para la vida real [5].
  
¿Por qué la EPI es tan mal vista?
El adoctrinamiento político es raramente divertido, en particular para los estudiantes que viven en una sociedad relativamente abierta. Mientras los estudiantes piden más discusiones, debates y trabajo en el campo, los docentes de la EPI pueden continuar solo con las lecciones monótonas porque cualquier ejercicio que implique un análisis crítico destruiría la imagen perfecta del marxismo [6]. Así, mientras los estudiantes universitarios chinos odian la EPI por ser un “curso de una sola voz” (一言堂, yī yán táng), donde el docente domina la conversación, los cambios son menos probables desde el momento que podrían destruir la EPI en su integridad [7].
 
La EPI está combatiendo una batalla en subida en tres áreas. El aumento del uso de internet por parte de los estudiantes universitarios chinos está corroyendo la mordaza de la ideología oficial. Por ejemplo, el decantado mito del Partido comunista chino como pilar de la expulsión de los invasores japoneses está lentamente perdiendo apoyadores, porque siempre más estudiantes están aprendiendo la verdad por internet [8]. El 80% de los estudiantes universitarios chinos gastan más de dos horas diarias navegando en la Web, el 92% afirma que usa internet como fuente de información y el 88,9% usa Weibo (el equivalente chino de Wahtsapp), dos app que permiten a los estudiantes un mínimo de privacidad cuando se habla de cosas actuales [9].
 
La llegad de la religión organizada en los campus chinos constituye otra amenaza para la ideología oficial. Además de ofrecer tranquilidad mental, los grupos religiosos organizados representan una red de seguridad social para los estudiantes, respecto a las organizaciones políticas comunistas que están llenas de corrupción y de exclusivismos. Estudios recientes demuestran que el interés por la religión está adquiriendo fuerza en las escuelas chinas, hasta en la Liga de la Juventud Comunista [10]. El 38% de los estudiantes no sabe que los miembros del Partido deben ser ateos y un tercio (31,4%) no teme al proselitismo en los campus, actividad prohibida por el Estado [11]. Mientras que el creciente interés por la religión no puso en discusión el dominio del Partido en los campus, una tendencia podría crear problemas en el futuro próximo. En un sondeo en las universidades de Xinjiang, el 5,8% de los entrevistados cree que se pueda imponer una religión [12]. En modo más alarmante, el 8,6% concuerda con la extrema posición de difundir la propia religión con medios violentos [13].
  
Los educadores de la EPI enfrentan ulteriores dificultades en las áreas dominadas por las minorías étnicas y religiosas, en particular entre los tibetanos y musulmanes turcos de Xinjiang. Pocos de estos grupos han desarrollado un rol importante en los eventos del siglo XX que hayan condicionado la psique china contemporánea. Frente a los mongoles y a los musulmanes hui, que se aliaron con los comunistas en la lucha contra Japón, los tibetanos y los musulmanes turcos no han jugado un rol en la guerra de resistencia contra Japón (1937-1945), que constituye el núcleo de la narrativa nacional del PCCh. Además, la doctrina anti-religiosa del marxismo hace difícil la enseñanza de la EPI a los estudiantes universitarios tibetanos, que tienen en gran consideración al lamaísmo. La mayor parte de los tibetanos viven toda su vida según los preceptos del budismo y mantienen una profunda reverencia por sus líderes religiosos. Enseñar que la religión es una cosa obsoleta no sólo es profundamente ofensivo para los tibetanos, sino también contraproducente para la EPI en general [14]. Lo mismo se puede decir por Xinjiang, donde los musulmanes turcos constituyen más de la mitad de la población de la provincia. También si los estudiantes ofrecieran una adhesión de fachada en modo de poder licenciarse, el sistema de la pedagogía doctrinaria no es en realidad ganadora en sus corazones y en sus mentes.
  
El rol del consultor político
Fuera de las clases, los consultores políticos (政治 辅导 员 -zhènɡ zhì fú dǎo yuán-, en adelante los CP) atienden las necesidades globales de un estudiante que asiste a la universidad y son los encargados de modelar sus valores ideológicos y políticos. Como “columna dorsal de la educación ideológica y política de los estudiantes universitarios, los CP son los “organizadores, los que ponen en acto y los mentores de los estudiantes universitarios en la educación y en el manejo ideológico y político en el día a día” (Ministerio de Educación, 23 de julio de 2006).
 
Al trabajar en estrecho contacto con los cuadros académicos seleccionados, los CP difunden el mensaje del Partido cuando los estudiantes se encuentran fuera del aula. Si bien la ley prevé que haya un CP por cada 200 estudiantes, en realidad la falta de personal hace que la brecha en esta relación sea mucho más alta. Uno por cada 300 o 400 no deja de ser un número habitual. En casos extremos, se ha referido que un CP puede tener que ocuparse de incluso 1000 estudiantes, lo cual torna imposible el trabajo [15].
 
Además de estar sobrecargado de trabajo, el 56% de los CP está insatisfecho con su salario y con los beneficios que recibe. Sumado a un ambiente laboral ya de por sí tenso, los CP están gobernados por un régimen de doble comando, en el cual la dirección académica y el departamento competente pueden emitir, de tanto en tanto, directivas contrastantes entre sí [16].
  
En semejantes circunstancias, no es ninguna sorpresa descubrir que algunos CP ni siquiera están de acuerdo con la línea del Partido. Un sondeo muestra que el 31,92% de los CP no cree en el dogma marxista de que una sociedad comunista es inevitable. Lejos del relato del gobierno, casi la mitad de los CP (47,%) no cree que la brecha salarial vaya a cerrarse en 10 años [17].
 
El rol de las Divisiones de Protección
Si los docentes de la EPI y los CP son la “zanahoria” del adoctrinamiento político, entonces las Divisiones de Protección (保卫 处, bǎowèi chù) son el “bastón” que controla el comportamiento a nivel político. Presente en toda burocracia universitaria, la División de protección tiene varias funciones: la seguridad pública, la prevención de incendios, el registro de los visitantes y de los trabajadores temporarios y, sobre todo, la policía política. Bajo el mando de cada División de Protección hay una Sección de Protección Pública (政 保 科 -zhèng bǎo kē-; en adelante SPP). Mientras que el nombre cambia según la universidad, la misión del PPS siempre sigue siendo más o menos la misma: propagar la ideología oficial y contrastar cualquier intento de influenciar a los estudiantes por parte de las “fuerzas hostiles”. Si bien la SPP no es una fuerza de la seguridad pública, está facultada para indagar [18]. Los informantes de la protección política (政 保 信息 员, zhèng bǎo xìnxī yuán), que son seleccionados del cuerpo de estudiantil, son los “ojos y oídos (耳目, ěrmù)” de la SPP (Xi’an Shiyou University, 6 de junio de 2014).
 
En vista del secreto que rodea el trabajo que realizan, la mayor parte de las SPP no publica las funciones que desempeña, pero la SPP del Instituto de Tecnología de Harbin, denominada Oficina Política de Protección y Seguridad del Estado (政 保 国 安 办, zhèng bǎo guó ān bàn), afirma claramente las responsabilidades que le competen según se enumera a continuación:
  1. Responsable de la propaganda y la educación para el concepto de la seguridad nacional, la conciencia enemiga y la estabilidad política.
  2. Responsable de la comprensión, el control, la supervisión y la educación ideológica de las personas clave que pueden influir en la estabilidad política.
  3. Responsable de investigación y recopilación de información; captar las tendencias ideológicas entre los profesores y estudiantes de una manera oportuna y precisa, para proporcionar la base para la toma de decisiones de los directivos.
  4. Colaborar con la seguridad pública y la policía de seguridad del Estado en la detección e investigación de casos que ponen en peligro la seguridad del Estado.
  5. Responsable de la seguridad de los líderes importantes y de los dignatarios extranjeros. Ayudar a los organismos pertinentes en la aplicación de medidas de seguridad para los expertos extranjeros, profesores, estudiantes de intercambio, compatriotas de Hong Kong, Macao, Taiwán y los visitantes extranjeros.
  6. Ayudar a los organismos competentes para prevenir y sancionar la infiltración, la incitación y el sabotaje de las escuelas por parte de las fuerzas hostiles nacionales y extranjeras, las fuerzas religiosas ilegales y las fuerzas separatistas étnicas.
  7. Ayudar a los organismos que se ocupan de gestionar de modo seguro el sistema de red informática del campus e identificar las fuentes de información perjudiciales.
  8. Ayudar a los organismos competentes en el trabajo reservado.
  9. Llevar a cabo una revisión de la política del personal escolar, de acuerdo con los requisitos de los organismos pertinentes.
  10. Ayudar a los organismos competentes en la gestión de las asociaciones de estudiantes.
  11. Ejecutar el trabajo básico. Establecer y mejorar la gestión de los distintos archivos de datos.
  12. Ayudar a otras secciones y oficinas en el cumplimiento de las tareas. Completar cualquier misión asignada por el director de la división (Harbin Institute of Technology).
  
En esencia, la SPP es el monitor de la seguridad en el campus y la uniformidad ideológica, además de servir como un trabajo de contrainteligencia. Mientras que el personal del EPI se centra en la pedagogía, la misión de la SPP es mantener apartados a gente e ideas no oficiales. Es probable que este régimen represivo reciba más inversión estatal debido a los riesgos asociados a la liberalización de la EPI.
 
Conclusiones
Entre los estudiantes universitarios chinos, el apoyo al Partido y el gobierno sigue siendo fuerte, al menos en lo formal. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes mostraron su descontento con la EPI y su imposibilidad de asistir a cursos de formación adicionales privados de métodos liberales de enseñanza. En el futuro, es probable que el Estado refuerce la EPI de la siguiente manera: En primer lugar, el Estado va a tratar de ejercer un mayor control en la esfera de la informática, el bloqueo de las fuentes alternativas de información popular entre los estudiantes, incluso intensificando la propaganda y la contra-propaganda en Weibo y WeChat.
  
En segundo lugar, se formará un mayor número de ordenadores para paliar la falta de personal actual. En tercer lugar, se dedicará más atención al adoctrinamiento en las zonas étnicas, especialmente entre los tibetanos y los turcos musulmanes, más susceptibles a lo que el Estado define como los "tres males": el terrorismo, el separatismo y el extremismo religioso. Por último, habrá un nuevo impulso contra la propagación de la religión en las escuelas, una tendencia que, de no controlarse, presentará importantes desafíos a la hora de ganarse las mentes jóvenes más brillantes de China.
  
NOTAS
[1] Jianbo Dai, “‘90后’大学生政治认同实证研究——基于湖北七所高校的调查分析 [An Empirical Study of Political Identity of College Students Born after 1990—a Study Based on Surveys of Seven Hubei Universities]”, en Higher Education Exploration, no. 7 (Julio de 2016), p. 105.
[2] Yingna Huang, “大学生践行社会主义核心价值观的现状调查——基于沈阳高校的证据 [The Current Situation of University Students’ Socialist Core Values]”, en Modern Education Management, no. 11 (Noviembre de 2016), p. 99.
[3] Xingyu Chen, “高校思想政治理论课实践教学调查研究——以云南省7所高校为例 [Investigation on Practical Teaching of the Ideological and Political Theory Course in Colleges and Universities: Taking Seven Colleges and Universities in Yunnan Province as Examples]”, en Journal of Dali University, no. 5 (Mayo de 2015), p. 89.
[4] Weixia Zhang et al., “地方院校大学生时政参与现状反思研究——以S高校为例 [Reflections on College Students’ Political Participation in Local Universities: Taking S University as an Example]”, en Meitan Higher Education, no. 3 (Mayo de 2016), p. 71; Xingyu Chen, p. 91.
[5] Shengqi Luo, Chao Wang, y Qingzhi Zheng, “‘大学生对高校红色文化教育认同与要求’的调查及启示 [A Survey of ‘Student Recognition and Demand of Red Culture Education in Universities’ and Its Enlightenment]”, en Shanghai Journal of Education Evaluation, no. 5 (Octubre de 2016), p. 55; Ibid, p. 57.
[6] Haoye Wang y Wu’er Yan, “95后大学生对思想政治教育的认识探析——以北京交通大学为例 [An Analysis of Post-1995 Undergraduates’ Understanding of Ideological and Political Education—using Beijing Jiaotong University as an Example]”, en Journal of Chinese Youth Social Science, no. 4 (Julio de 2016), p. 104.
[7] Tingjian Lang y Bingzhuo Bai, “高校思想政治理论课的困境及对策——基于一线从教人员的观点 [Dilemma and Countermeasures of Ideological and Political Course in Colleges and Universities—Based on the Viewpoints of Teaching Faculty]”, en Social Sciences Journal of Universities in Shanxi, no. 6 (Junio de 2016), pp. 44–45.
[8] Qingxin Shi y Anzhou Fu, “‘中国共产党抗战中流砥柱作用’的认同及其影响因素——基于武汉市四所高校的问卷调查 [Identity and Its Influencing Factors of the Idea ‘The Chinese Communist Party as the Mainstay in the War of Resistance against Japan’— Based on the Questionnaire Survey of Four Universities in Wuhan]”, en Theory and Reform, no. 3 (Mayo de 2016), p. 83.
[9] Na Chen, “新媒体环境下高校思想政治理论课教师媒介素养面临的挑战和应对 [Challenges to Teachers of Ideological and Political Course in Colleges on Their Media Literacy in the Circumstances of New Media]”, en Journal of Urumqi Vocational University, no. 3 (Septiembre de 2016), p. 15; Qing Min, “高校大学生网络政治参与现状与对策研究——基于鄂西北四所高校为例实证分析 [Current Situation of College Students’ Online Political Participation and the Countermeasures: An Empirical Research in Four Northwest Universities of Hubei Province]”, en Journal of Jilin Institute of Chemical Technology, no. 4 (Abril de 2016), p. 46.
[10] Jianhui Liang, “高校宗教热与思想政治教育现状的对比与分析——基于对全国1200名大学生的实证调查 [Comparative Analysis on the Current Situation of Religious Fever and Ideological and Political Education in Colleges and Universities— Based on an Empirical Investigation of 1200 National College Students]”, en Journal of Guangzhou Institute of Socialism, no. 3 (Julio de 2016), p. 104.
[11] Hongmei Wang y Lin Gui, pp. 55–56.
[12] Fayang Chen, “新疆高校大学生宗教渗透现状调查结果分析 [An Analysis of the Survey of Religious Penetration of College Students in Xinjiang]”, en Inheritance & Innovation, no. 10 (Octubre de 2015), p. 119.
[13] Ibid, p. 120.
[14] Shuguang Liu, “藏区高校思想政治理论课教学中的困境与宗教资源的有效利用探析——以甘肃民族师范学院为例 [Difficulties in the Teaching of the Ideological and Political Theory Course and the Effective Use of Religious Resources in Tibetan Universities—Taking Gansu Normal University for Nationalities as an Example]”, en Course Education Research, no. 23 (Agosto de 2016), p. 64; Longhua Wang, “浅谈高校政治辅导员选用学生干部的方法 [On Political Counselor’s Methods of Choosing Student Cadres in Colleges and Universities]”, en Journal of Harbin Vocational & Technical College, no. 2 (Marzo de 2013), p. 76; Hongxia Zhou, Xuelong Yang, and Kui Liu, “高校辅导员心理健康状况及对策分析——基于浙江省2231名辅导员的实证调查 [Analysis of Status Quo of and Solutions to Mental Health of College and University Counselors: Empirical Investigation into 2231 Counselors in Zhejiang Province]”, en Journal of Zhejiang Normal University (Social Sciences), no. 6 (Noviembre de 2015), p. 92.
[15] Yaya Li y Guodong Zhang, “人本视域下高校辅导员队伍建设探析——基于甘肃省897名辅导员的调查 [Construction of College Advisors Team with Humanistic Vision—Based on the Investigation of 897 Counselors in Gansu Province]”, en Journal of College Advisor, no. 5 (Octubre de 2016), p. 38; Haijun Zhao y Junping Fan, “高校政治辅导员思想政治工作的心态现状 [The Mental State of Ideological Political Work of Political Instructors in Colleges and Universities]”, en Heilongjiang Science and Technology Information, no. 36 (Diciembre de 2012), p. 231.
[16] Yaya Li y Guodong Zhang, p. 36; Nan Zhao et al., “马克思主义信仰困境与境界超越——对20所高校辅导员的实证研究 [The Plight of Marxist Beliefs and beyond Based on a Survey of College Counselors from 20 Universities]”, en Journal of Chongqing University (Social Science Edition), no. 2 (Marzo de 2016), p. 197.
[17] Ibid, p. 195.
[18] Tianling Wang y Haobin Chi, “新形势下高校保卫工作的创新 [The Innovation of College Security Work in the New Situation]”, en Ability and Wisdom, no. 27 (Septiembre de 2016), p. 164.

miércoles, 29 de marzo de 2017

MARÍA ELVIRA ROCA: «LA INQUISICIÓN EVITÓ GRANDES BARBARIDADES»

Noticia tomada de INFOCATÓLICA
 
Ma­ría El­vi­ra Roca Ba­rea aca­ba de publicar el en­sa­yo «Im­pe­rio­fo­bia y le­yen­da ne­gra». Pese a ser de «una fa­mi­lia de ma­so­nes y republica­nos» y no haber re­ci­bi­do una educación re­li­gio­sa, reniega de «quie­nes di­cen que si ac­túas con­tra el ca­to­li­cis­mo eres un moderno. No se dan cuen­ta de que se es­tán ma­tan­do a sí mismos».
 
El periodista Antonio Moreno Ruiz entrevista a María Elvira Roca para el portal digital de la diócesis de Málaga:
 
ALBERTO MORENO RUIZ: En su currículum aparece que ha trabajado en Harvard, en el CSIC, pero usted insiste en presentarse como profesora de instituto.
MARÍA ELVIRA ROCA BAREA: Es que estoy orgullosa de serlo, porque realmente es el trabajo más difícil. Yo estudié Filología Clásica, luego Hispánica, luego me doctoré con una tesis en literatura medieval, efectivamente estuve en EE.UU. trabajando un tiempo, pero volví y luego no he vuelto a irme fuera. Llevo aquí mucho más tiempo. Ahora doy clases en el IES Huerta Alta de Alhaurín de la Torre.
 
A. M. R.: ¿Cuál fue la chispa que le hizo escribir este libro?
M. E. R. B.: Mi especialidad es la literatura medieval, tengo otros tres libros publicados, artículos y conferencias… Sobre la hispanofobia y la leyenda negra empecé a interesarme en el tiempo que vivía en Estados Unidos porque me di cuenta de que a los americanos les estaba pasando algo muy parecido a lo que nos pasó a los españoles en nuestros tiempos gloriosos. Me chocó la semejanza y decidí ponerme a estudiar, no para publicarlo sino para satisfacer mi curiosidad. Yo hablaba mucho de este tema con el director de la colección de ensayo de Siruela, Ignacio Gómez de Liaño, con el que tengo amistad. Y hace cuatro años, me llamó y, muy solemnemente, me dijo: «este libro hay que publicarlo. Ya está creado, ya está en tu cabeza y merece la pena que salga a la luz. Lo tienes que escribir». Yo le contesté: «pero mira, que yo soy una mujer trabajadora con dos niños chicos (ahora tienen 9 años)…». El caso es que se publicó y está siendo un éxito absolutamente inesperado. Hay que agradecérselo a él que me animó.
 
A. M. R.: ¿De dónde viene el término «leyenda negra»?
M. E. R. B.: Se empezó a utilizar después de la guerra con los Estados Unidos, lo que llamamos el desastre del 98. En ese momento, algunos intelectuales españoles cobran conciencia de hasta qué punto la reputación de España está absolutamente destrozada por efecto de la propaganda que durante siglos habían ido acumulando en el teatro europeo todos los enemigos que España había ido teniendo: el protestantismo luterano, Inglaterra, el secesionismo orangista, luego la ilustración francesa, etc. La expresión la acuña Julián Juderías con un libro que se publicó en 1914 que podemos considerar el pistoletazo de salida de la toma de conciencia de hasta qué punto toda la historia de España estaba tergiversada y había sido manipulada para ofrecer de ella una visión absolutamente negativa en todos sus aspectos. Julián Juderías define la leyenda negra como la opinión común que se tiene en Europa de que España es un país inferior a otros países europeos. España (dicen) es un país bárbaro, intolerante desde el punto de vista religioso, atrasado, un país que no tiene cultura científica ni iniciativa económica, etc. A partir del libro de Juderías empiezan a aparecer otros trabajos que han ido estudiando ese fenómeno. Arnoldson, de la universidad de Gotemburgo, dice que «la leyenda negra es la alucinación colectiva más grande de la Europa Occidental». Hasta ese punto considera que la historia de España ha sido manipulada por toda esa propaganda.
 
A. M. R.: Su tesis es que el sentimiento de culpa de los católicos españoles nos ha sido inoculado.
M. E. R. B.: Ese sentimiento no llega a aparecer hasta el siglo XVIII, cuando viene la dinastía nueva de los Borbones, con la ilustración francesa. En ese momento, los intelectuales españoles empiezan a asumir como cierta esa versión de la historia que dice que España tuvo la culpa de todas las guerras de religión; que es la intolerancia religiosa de los católicos, con España al frente, la que provocó esas guerras y la que justifica todas las barbaridades que sucedieron en Europa en los siglos XVI y XVII, etc. De ahí en adelante, una generación de eruditos y de intelectuales, sigue a la anterior y termina por convertirse esto en la versión corriente de nuestra propia historia, asumida por nosotros mismos como una verdad.
 
A. M. R.: Y lo seguimos enseñando así a nuestros hijos…
M. E. R. B.: Ayer, por ejemplo, en el libro de primero de Bachillerato, me encuentro con que en la introducción al tema del Barroco dice que la diferencia entre la Reforma y la Contrarreforma es que en la Reforma la religión se convirtió en un asunto particular y privado que no afectaba a la sociedad mientras que en el mundo católico la religión seguía siendo socialmente influyente. Nada puede haber más falso que esta afirmación. Es justamente al revés. ¿Qué país hay hoy en la Europa Occidental que tenga como jefe del Estado al mismo jefe de la Iglesia? Gran Bretaña. ¿En qué país ha sido imposible hasta hace poco ocupar un cargo público si uno no pertenecía a la religión nacional? En Gran Bretaña y otros países protestantes. Es decir, lo que el protestantismo hizo es constituirse en iglesias nacionales por lo que la disidencia religiosa se transformó, no en un delito religioso, sino en un delito contra la nación, contra el Estado. Así fue también en Dinamarca y en los estados luteranos del Sacro Imperio, los germánicos. O sea, que es justamente la visión contraria la que tendríamos que intentar imponer: es precisamente en el mundo católico donde el delito religioso siguió siendo religioso y no contra el Estado.
 
A. M. R.: Hay una especie de fijación por lo católico…
M. E. R. B.: La Ilustración no luchó nunca contra las otras iglesias. Sólo va contra la Iglesia católica porque contra las otras iglesias no se podía ir porque eran nacionales. Atacar esas iglesias o escribir algo contra ellas era un delito de lesa patria. Hasta el año 1976, existía en Gran Bretaña el «blasphemy», un delito que consistía en escribir algo contra la Iglesia anglicana. Traducido al español no es exactamente blasfemia. En su Derecho significa expresar opiniones contrarias a la iglesia anglicana nacional o la defensa de posiciones religiosas notablemente papistas, o sea católicas. Fíjese hasta qué punto está desenfocada la idea de que la intolerancia religiosa o la importancia social de la religión ha sido enorme en el lado católico y en el otro no. En el otro lado era un asunto privado, dicen. ¿Cómo privado si un delito de ofensa a la iglesia nacional dura hasta el año 76 en la estupenda Europa?
 
A. M. R.: Pero no podemos negar que la Inquisición existió.
M. E. R. B.: El mecanismo de la leyenda negra funciona siempre no con la mentira absoluta, lo que se dice suele ser verdad. Lo que se hace es que se magnifica y se calla todo lo demás. La Inquisición existió, claro que existió, pero era una institución pequeña, que no tuvo nunca capacidad para influir decisivamente en la vida de los países católicos y de España desde luego que no. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, porque es de Perogrullo: el Lazarillo de Tormes se publica y la Inquisición lo prohíbe en la primera edición. ¿Alguien alguna vez tuvo alguna dificultad para comprar el Lazarillo de Tormes? ¿Es que El Lazarillo de Tormes no lo ha conocido nadie? El Lazarillo de Tormes se siguió editando, se siguió comprando y en 20 años ya lo estudiaban en las universidades españolas y todo el mundo lo conocía. ¡Y estaba prohibido por la Inquisición! ¿Y qué? ¿Qué afectó esto a la popularidad del Lazarillo de Tormes? Absolutamente nada.
 
A. M. R.: En el imaginario colectivo, decir Inquisición es hablar de una institución muy poderosa, arbitraria y cruel.
M. E. R. B.: Es la tergiversación más fenomenal de todas las tergiversaciones. La Inquisición era una institución muy organizada, mucho mejor reglamentada que cualquiera otra en su momento, y en la que la religión seguía siendo asunto de la religión y no del Estado. Se ocupaba de delitos que todavía lo son hoy día, como por ejemplo los que se conocían como delitos contra la honestidad: el proxenetismo, la pederastia, la trata de blancas, la falsificación de monedas y documentos... Tenía un campo muy amplio de trabajo. El hecho de constituirse como una forma organizada, reglamentada y judicialmente estable de tratar las disidencias religiosas evitó las matanzas que estas provocaron en el lado protestante. Nosotros sabemos todas y cada una de las sentencias a muerte que aquí se firmaron. Están muy bien documentadas en un estudio del profesor Contreras y de un danés, Henningsen. La Inquisición juzgó un total de 44.000 causas desde 1560 hasta 1700, con el resultado de 1.340 muertos aproximadamente. Y esa es toda la historia. Calvino mandó a la hoguera a 500 personas en solo 20 años por herejía. Cuando uno se pone a ver las barbaridades que sucedieron en el lado protestante, es que no hay color, entre otras cosas porque el cálculo de muertos que la intolerancia protestante pudo provocar sólo puede hacerse aproximadamente puesto que en la mayoría de los casos no hubo juicio, ni abogados, ni derecho a defenderse, fue por el procedimiento bárbaro del linchamiento, nada más. Esto no ocurrió nunca en las zonas católicas, jamás.
 
A. M. R.: Juzgamos la historia desde coordenadas actuales y el resultado es ese sentimiento de culpa.
M. E. R. B.: Decir que los españoles han sido intolerantes desde el punto de vista religioso porque tuvieron la Inquisición, es la falsedad de todas las falsedades. La intolerancia era el modo de pensar de todo el mundo en aquella época. El fenómeno de la tolerancia tiene ¿cuánto? ¿30 años? ¿40 años? Nadie pensaba que hubiera que tolerar al que no pensaba como tú desde el punto de vista religioso. Intolerancia había desde el estrecho de Gibraltar hasta la Península Escandinava. Ese era el modo de pensar de todo el mundo. Lo que hay que ver es cómo se gestionaba esa intolerancia religiosa en cada sitio y, desde luego, fue mucho más civilizada y mucho más comprensiva en la parte católica y desde luego en España. En Inglaterra o en los principados luteranos protestantes en el norte de Europa, las persecuciones de la población fueron horrorosas. Aparte, todo el fenómeno de la caza de brujas, absolutamente demencial, que provocó miles de muertos. Esto no pasó en el mundo católico y no pasó en España porque existía la Inquisición, que evitó aquellas barbaridades.
 
A. M. R.: O sea, que los católicos pecamos de no conocer nuestra historia.
M. E. R. B.: Aunque yo no sea creyente, llevo a mis hijos a la catequesis y tengo mis discusiones con el cura del barrio. Le digo: «vamos a terminar siendo los agnósticos y ateos de buena voluntad los que tengamos que limpiar el nombre de la Iglesia porque ustedes tienen una pasividad absolutamente incomprensible». A quitarse esa costra hay que ponerse; porque es falsa y porque perjudica a todos, a los católicos practicantes y a todos los demás. Este es un país de cultura católica. Eso es irremediable, se sea creyente o no. La Iglesia tendría que haberse puesto de manera un poco activa a limpiar su buen nombre y no esperar a que venga un señor como Stephen Haliczer, de la Universidad de Illinois, a publicar un trabajo de investigación sobre la Inquisición y a decirnos: «vamos a ver, ¡pero si esta institución era ejemplar en su tiempo! ¡Si el uso de la tortura era absolutamente limitado! ¡Si las cárceles suyas eran más benignas! ¡Si los juicios tenían más garantías que todos los demás!» ¿No cree usted que la Iglesia tendría que haber dicho algo?
 
A. M. R.: Si lo ha dicho, quizá ha encontrado poco eco o demasiada oposición.
M. E. R. B.: Pero es que esa actitud de que «hemos perdido la batalla cultural» no se puede tener. Hay que reaccionar, porque no es solo perjudicial para los católicos, creyentes o no creyentes, sino para el mundo que la iglesia católica ha engendrado. Esa actitud que la Iglesia adopta de borrego degollado a mí me resulta muy molesta. Yo la Iglesia la he visto desde fuera toda mi vida. No he tenido contacto con ella más allá de la costumbre y del trato social para no ser muy raro. Y por eso me resultó siempre tan chocante, desde que estaba en la Universidad, que cualquiera fuera bueno para venir a meterse con la Iglesia. Y la Iglesia, ¿no contesta? ¿No se defiende? ¿Porqué no se defiende? Porque la Iglesia de Roma no es la ramera de Babilonia como decía Lutero. Tiene en su haber logros muy importantes, cosas muy buenas que ha hecho por el mundo y por la sociedad. ¿Por qué no enseña esa parte de sí misma que es hermosa y que merecería ser mejor conocida?
 
A. M. R.: Otro asunto por el que se suele juzgar injustamente a España y a la Iglesia es por la conquista de América.
M. E. R. B.: Los dos pilares más longevos de la hispanofobia y de la leyenda negra han sido, primero la conversión de la Inquisición en el horrendo monstruo que todo el mundo cree que fue; y, la siguiente, es el asunto de América. ¿Por qué? Aquello era muy grande, era una enormidad. Un imperio con 20 millones de kilómetros cuadrados que se sostiene durante prácticamente tres siglos es algo que las otras naciones de Europa habían intentado hacer y no consiguieron. Era necesario teñir todo eso de barbarie, de destrucción y de horror para que no quedara como un gran logro en la historia de la humanidad. Empezó con la utilización del texto de fray Bartolomé de las Casas, que no pretendía en absoluto convertirse en historia. Es asombroso que estemos en el siglo XXI y tengamos que seguir desmintiendo el hecho de que Fray Bartolomé estuviera haciendo historia. Él estaba haciendo un texto de polémica religiosa. La Iglesia tiene una larga historia de polémica. Es un sistema tradicional de formación el de la polémica, desde la Edad Media, con las famosas disputationes de un sacerdote enfrente de otro discutiendo en torno a una idea.
 
A. M. R.: ¿El problema entonces es que se sacó de contexto?
M. E. R. B.: El texto se publica en Sevilla y, aparte del revuelo que pudiera causar localmente, nadie le había hecho caso. Pasó el tiempo y, 25 años después, Guillermo de Orange lo descubre, lo traduce, le incorpora los grabados de De Bry, donde se ven a los españoles partiendo a un niño por la mitad o asando indios, y lo convierte en un best seller en Europa. Es el texto ilustrativo de: «Estos son los españoles. Esto es lo que le pasa a la gente que se trata con los españoles. Hay que acabar con ellos porque son unos monstruos». Evidentemente esto es un argumento del nacionalismo orangista. Hay que luchar contra esta gente y echarlos de Holanda porque son el Anticristo redivivo, el demonio «pinchapapas». Desde entonces, el texto de Fray Bartolomé no ha dejado nunca de editarse y siguió siendo utilizado en contra de España. Las últimas ediciones estupendas las hicieron los Estados Unidos en la época de la guerra de Cuba, por ejemplo.
 
A. M. R.: ¿Y qué hay de verdad en lo que cuenta?
M. E. R. B.: Pues uno va a América y se la encuentra llena de ciudades que fueron construidas, no voy a decir por los españoles, porque los españoles fueron siempre muy pocos, pero sí por los españoles y por la población indígena que se incorpora a ese imperio. Los españoles guerrearon, sí, pero pactaron mucho más. Era imposible poblar América a partir de la exportación de gente desde la península. Ni había medios ni había gente para hacerlo. De hecho, el Archivo de Indias nos dice que hasta 1700 no debió superar el número de 250.000 los que cruzaron el charco. Entonces, ¿quién era todo el mundo que allí había? Pues eran muchos indios, muchos mestizos y mucha gente que se incorpora a ese imperio a veces por medio de pactos, a veces por medio de guerras. Pero, una vez que pasa ese momento de confrontación inicial, las poblaciones se integran en el imperio y viven en él durante muchísimo tiempo, siglos. ¡Y viven bien!
 
A. M. R.: Aquí se sigue viendo como una matanza indiscriminada.
M. E. R. B.: ¿Usted no habrá estudiado en la escuela las guerras de América? Yo tampoco, porque no las hubo. No hubo grandes guerras en América en absoluto. Ese largo periodo de paz y prosperidad es anómalo. ¿Cuántos territorios con tanto millones de kilómetros cuadrados pueden presumir de haber vivido tantos siglos de paz y prosperidad conviviendo gente tan diferente, con lenguas distintas, unos cristianizados y otros en proceso de cristianización? Esa gente convivía razonablemente bien por que si no habría habido un estado de guerra viva y permanente que no hubo, luego aquello funcionaba. No hubo guerras significativas hasta las independencias. Por lo tanto es ese mundo mestizo capaz de integrar gentes muy diversas y hacerlas convivir el que verdaderamente deberíamos estudiar. Hay pocos ejemplos en la historia de la humanidad de convivencia de gente tan diversa en un espacio común y sin embargo no es eso lo que estudiamos.
 
A. M. R.: Pero no sólo fue guerra y violencia lo que llevaron los españoles.
M. E. R. B.: Nos empeñamos en la destrucción, ¿y la construcción? En eso la Iglesia tuvo mucho que ver. Una parte grande de la integración se debió al trabajo de los misioneros. Existe la idea tradicional de que los españoles llegaron allí y fue fácil la conquista porque las poblaciones estaban sedentarizadas y vivían en ciudades. Sí, algunos sí, pero otros muchos no. Había tremendas zonas de selva y poblaciones de gente nómadas, seminómadas, puros cazadores y recolectores. Ahí la Iglesia hizo un trabajo absolutamente asombroso. Yo le dediqué un capítulo a uno de esos asombros que es el fenómeno de la conservación de la música barroca en el Amazonas. El trabajo que hicieron los jesuitas en la zona de Chiquitos y Moxos ha permitido conservar un patrimonio de música barroca que es capaz de competir con el que existe en Europa. Y era todo población india. Hoy siguen siendo músicos extraordinarios y han conservado este legado después del destrozo que provocó la expulsión de la compañía de Jesús, que fue una cosa increíble. Increíble que los prejuicios ilustrados hicieran a Carlos III pegarse aquel tiro en el pie porque la Compañía de Jesús era útil y era necesaria y de ella dependían infraestructuras educativas que no tenían sustitución y fue un desastre. ¿A usted qué más le da que fueran jesuitas? En este imperio son muy útiles y extraordinariamente eficaces en su trabajo y no están provocando muerte, destrucción ni pobreza para nada ¿Por qué? Es una cosa muy difícil de explicar que el puro prejuicio es simplemente porque son jesuitas.
 
A. M. R.: En la película «La Misión» aparece muy reflejado cómo contribuyeron los jesuitas al desarrollo social y humano…
M. E. R. B.: Fueron capaces de controlar territorios verdaderamente imposibles, la zona de los Moxos es una zona de la Amazonia verdaderamente difícil, y consiguieron un nivel de integración y de asimilación de las poblaciones indígenas asombroso hasta el punto de convertirlos en músicos excepcionales. Comunidades muy prósperas y hasta ricas que no le costaban dinero al imperio para nada, generaban beneficios, comerciaban con la vainilla y exportaban. Los jesuitas fueron los que descubrieron el uso de la quinina y la convirtieron en un medicamento de uso corriente en Europa. ¿Es que eso no vale nada sólo por el hecho de que los que lo hacían eran jesuitas?
 
A. M. R.: ¿Qué le diría a un católico que siga teniendo complejo de inferioridad?
M. E. R. B.: Que se informe. Que haga el favor de informarse y no conformarse con la visión de la historia de Europa y del mundo que han impuesto a base de propaganda y de tergiversación de los hechos las naciones que se apoyaron en la lucha religiosa para combatir contra el Imperio español. Ese es el quid de la cuestión. ¿Que la hispanofobia no existe o el anticatolicismo no existe? ¡Falso! ¿Usted cómo va a justificar la existencia del protestantismo si no denigra al catolicismo? ¿Cómo justifica usted el nacimiento del protestantismo? Surgió porque era necesario liberarse de aquella tiranía atroz y de aquella oscuridad mental. Por lo tanto los católicos son atroces. Y como los católicos viven en ese mundo oscuro y tenebroso de la intolerancia, para eso hemos nacido nosotros, para librarnos de eso. Cuando un niño protestante se cristianiza, es eso lo que aprende en cualquiera de sus iglesias y las he frecuentado varias de ellas durante bastante tiempo. Es que no puede aprender otra cosa. ¿Cómo surgió mi iglesia presbiteriana? Luchó contra la «ramera de Babilonia» para existir. Eso está en su ADN.
 
A. M. R.: En su libro habla de una inmensa operación propagandística.
M. E. R. B.: Cuando uno estudia la época álgida de las guerras religiosas, se percata de la producción torrencial de folletos y de imágenes infamantes y atroces en el lado protestante. Y luego ve los folletos con los que los católicos se promocionaban en la época de la Contrarreforma, su idea del mundo y tal, y dan pena. Frente a la agresividad que se muestra en el otro lado, la pasividad con que en el lado de acá se acepta que, bueno, que nosotros no nos defendemos. ¡Pero es que uno no puede defenderse como uno quiere, uno tiene que defenderse en función de cómo es atacado lo quiera o no! Si te atacan con armas químicas, ¿tú que haces con un tirachinas en la mano? Absolutamente nada. Y la Iglesia no lo ha hecho nunca, ni los países católicos, ni España. La Iglesia intentó dialogar, intentó hablar... pero se nos ha quedado en la memoria esa historia de que Martín Lutero no tuvo más remedio que romper con la Iglesia porque la Iglesia era intolerante. No, ellos eran intolerantes. Los príncipes protestantes obligaron a las conversiones forzosas. Si no te mataban, te confiscaban los bienes. Si no te marchabas, te tenías que convertir. ¿Que los católicos no toleraban a los protestantes? Bien, pero los protestantes toleraban todavía menos.
 
A. M. R.: El diálogo no era el punto fuerte de los hombres de aquella época.
M. E. R. B.: Hubo intentos. En el Coloquio de Ratisbona, por ejemplo, Carlos V llegó con su oferta de que el que se quiera hacer protestante y niegue su obediencia a Roma que lo haga, pero que se deje en paz a los católicos que quieran seguir siéndolo. Pues Lutero no lo aceptó. Por no hablar luego del tema de las propiedades de la Iglesia que fueron confiscadas. Aquello se convirtió en la excusa fenomenal para un latrocinio monumental. Hasta lo que pasó con los judíos en la Segunda Guerra Mundial, ha sido probablemente el latrocinio más grande de la historia de Europa: el robo de todas las propiedades de la Iglesia y de las de todos los católicos que se negaban a la conversión forzosa.
 
A. M. R.: Católicos (sic) y protestantes estamos ahora en un proceso de diálogo muy fructífero. Usted misma ha experimentado la apertura al diálogo de la Iglesia con creyentes o no…
M. E. R. B.: Yo le digo al párroco que le pida al obispo una catequesis para agnósticos y ateos de buena voluntad, a ver si os quitáis toda esta mugre que os han echado encima. Es el punto cateto de pensar que si actúas contra el catolicismo eres un moderno, sin darte cuenta de que te estás matando a ti mismo, seas creyente o no. Porque estás renegando de tu pasado y de tus antepasados, y esos son los cimientos que nos sostienen. Y sin ellos, nos venimos abajo. Y si nosotros nos venimos abajo, otros se quedan arriba. ¿Me explico?