Algunas personas e instituciones creen y defienden a capa y espada la teoría de la evolución, y a su postulante Charles Darwin. Tristemente, hay algunos católicos entre los evolucionistas, cometiendo así un pecado mortal, puesto que niegan el primer artículo del Credo de Nicea: "Creo en un solo Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible". Peor aún, tienden a sincretizar la Creación con la evolución. Con este artículo voy a abrirles los ojos para que disciernan lo que la evolución es en realidad: una doctrina satánica.
¿Cómo surge la teoría evolucionista?
La docrtina evoucionista fue ideada por primera vez por los presocráticos en Grecia, hace 500 años antes de Cristo. Ésto se debió a que en su visión "racional" del mundo, la Nada no existía y Dios era un ser extraño. Más adelante, con Platón y Aristóteles, se plantea la posibilidad de la existencia de la Nada y de un acto creativo por parte de un Ser Superior (Dios).
En la época romana, el filósofo Plotino introdujo definitivamente en el pensamiento grecorromano la idea de una creación, influenciado por el judaísmo y los primeros cristianos (esto es increíble porque Plotino era griego y pagano). La teoría creacionista tuvo muchos seguidores, tantos que en el siglo IV después de Cristo, la teoría evolucionista dejó de existir.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, la Creación era un tema fundamental en el arte, como lo demuestran algunos frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano, las sinfonías de Johann Sebastian Bach y Joseph Haydn, por mencionar algunas obras.
La Creación de Adán, por Miguel Ángel Buonarotti(Capilla Sixtina del Vaticano)
Ya en el siglo XVIII, con la mal llamada “Ilustración”, liderada por la masonería, la evolución reaparece por obra de Lamarck, argumentada en supuestos fósiles encotrados y en viajes a lugares recónditos. Pero su formato final fue dado por Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, que hacían parte de una secta espiritista (satánica); y su libro “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, atribuyendo las características de las especies a la “selección natural” (sí, así se llama CON NOMBRE Y APELLIDOS) y afirmando que el hombre viene del mono -teoría que se expandió al ámbito social, porque el mismo Darwin hablaba de “razas civilizadas” y “razas salvajes”, fundamento del colonialismo del siglo XIX-. Los masones apoyaban esta tesis en su intento por destruir a la Iglesia Católica, que para ellos era una “covacha de supersticiones”.
La opinión de los Papas en esa época era muy clara: la evolución y el modernismo eran ideas salidas del infierno para causar la perdición de las Almas. El beato Pío IX decretó la excomunión de los católicos que apoyan esta teoría, decisión ratificada por León XIII, san Pío X y san Pío XII.
La teoría evolucionista fue (y sigue siendo) muy polémica, tanto que, en Inglaterra se ridiculizaba a Darwin dibujándolo como un simio; en Estados Unidos, la evolución fue censurada hasta los años 70 del siglo XX. En España, el Caudillo san Francisco Franco Bahamonde prohibió la enseñanza de esta teoría en todas las escuelas y universidades del país.
Pero, desafortunadamente, Antipapa Paulo VI, en su afán de "modernizar" (más bien, degenerar) a la Iglesia, retiró a Darwin del Índice de libros prohibidos en 1972, anulando las disposiciones de sus antecesores. Y Antipapa Juan Pablo II, el 23 de octubre de 1996, declaró que la evolución era un “hecho probado” y que Adán y Eva son un mito, contradiciendo hasta su propio Catecismo publicado apenas dos años atrás. Ya la apostasía profetizada por San Pablo, y anunciada por Nuestra Señora en continuas apariciones, estaba dando frutos.
Pero hubo católicos fieles a la Verdad, como Monseñor Marcel Lefebvre (grande entre los enemigos de la herejía) y la Fraterindad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), que se declararon en rebeldía contra las disposiciones del Concilio Vaticano II y sus horribles errores. Por su fidelidad a la Revelación fueron abiertamente perseguidos en un intento deseperado por acallar a estos campeones de la Fé verdadera. Pero la FSSPX ha vencido a estos ataques, porque perseveraron hasta el fin, y "Quien persevere hasta el fin, se salvará" (San Jerónimo).
Ahora, ¿Por qué la teoría de la evolución es satánica? Porque:
- La teoría de la evolución asegura que las especies aparecieron por un proceso de “selección natural”, negando de salida la intervención de Dios, y atribuyendo todo al ciego y anárquico azar. El Creacionismo, en cambio, sostiene que todo lo creado por Dios fue creado de muy buena manera.
- La teoría de la evolución afirma que el hombre proviene del mono. Error fatal, porque, si fuera cierto, no tendríamos capacidad de actuar conforme a principios éticos y morales, sino por instinto. Además, seríamos violentos por naturaleza. Mientras que el Creacionismo enseña que los seres humanos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios: “Hagamos al hombre a Nuestra imagen y semejanza. Se parecerá a Nosotros”. Y Dios es el dador del amor, de la bondad, la misericordia y la sabiduría misma, en una palabra, Dios concede siempre al ser humano todos los bienes, los vivifica, los santifica, los bendice y los comunica (Santa Misa).
- La evolución fue patrocinada por la judeomasonería, uno de los más peligrosos enemigos de la Iglesia Católica, en su intento por destruir los cimientos de la Fe y la Verdad revelada. El creacionismo, por su parte, es defendido hasta por los filósofos y es un milagro patente.
Si estas razones no le convencen, deténgase a reflexionar: los científicos modernos, en su afán de probar la evolución, han intentado buscar un “eslabón perdido” entre el mono y el hombre (porque para una evolución tan lenta e imperceptible -como ellos plantean-, se requiere que haya estadios intermedios), mezclando material genético de ambas especies. Y, ¿Qué sucedió? ¡Absolutamente nada! Nunca se logró hallar el punto intermedio entre ellos. Conclusión: la evolución de las especies es una gran MENTIRA que se derrumba por sí sola.
El evolucionismo de las especies corre lanza pareja con la teoría de un Universo creado hace miles de millones de años y la deriva tectónica como creadora de relieves en procesos lentos de millones de años, contradiciendo la Sagrada Escritura que afirma que la Tierra permanece en sus cimientos inalterable (aunque, igualmente, será destruída en el Juicio Final, pero eso es otro asunto). Y en todo caso, se conlleva al evolucionismo moral y dogmático, doctrina por demás condenada por la Iglesia.
El evolucionismo de las especies corre lanza pareja con la teoría de un Universo creado hace miles de millones de años y la deriva tectónica como creadora de relieves en procesos lentos de millones de años, contradiciendo la Sagrada Escritura que afirma que la Tierra permanece en sus cimientos inalterable (aunque, igualmente, será destruída en el Juicio Final, pero eso es otro asunto). Y en todo caso, se conlleva al evolucionismo moral y dogmático, doctrina por demás condenada por la Iglesia.
Nota: Cuando Charles Darwin escribió su libro, estaba borracho y tenía graves problemas siquiátricos. Murío unos años después en pecado mortal (injurió a Dios y negó Su existencia, por lo que fue excomulgado en el anglicanismo) y actualmente su alma se encuentra ardiendo en el infierno por toda la eternidad.
“Al demonio no se le debe huir, porque ataca como un león. Hay que mirarlo a los ojos y azotarlo con varas y escorpiones, pues sólo así se le gana la pelea” (Anónimo).





