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martes, 26 de mayo de 2020

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS DE PRAGA

  

Amabilísimo Jesús, Dios nuestro, que haciéndote Niño por nosotros, quisiste nacer en una gruta para sacarnos de las tinieblas del pecado y atraernos a ti, inflamándonos en tu santo amor, te adoramos, Creador y Redentor nuestro, ye reconocemos y queremos por nuestro Rey y Señor ofreciéndote como tributo todos los afectos de nuestro pobre corazón. Dígnate, oh amado Jesús mío, aceptar esta ofrenda, y para que pueda ser agradable a tus ojos, concédenos el perdón de nuestras culpas, alúmbranos con tu luz, inflámanos con el fuego sagrado que viniste a traer al mundo, para encenderle en los corazones; y de este modo llegará a ser nuestra alma un perpetuo sacrificio que arda siempre en tu amor, y buscando en todo tu mayor gloria en la tierra, podrá ir a gozar tu infinita hermosura en la luz de los Cielos. Amén. (100 días de Indulgencia aplicable a los difuntos. Decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, 18 de Enero de 1894).

lunes, 16 de diciembre de 2013

NOVENA EN PREPARACIÓN AL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR

 
Una hermosa y pía tradición arraigada en Colombia, Venezuela y Ecuador (y que ha logrado sobrevivir a los intentos para desplazarla provenientes del consumismo contemporáneo y a las adulteraciones del Vaticano II), es la de celebrar la Novena en preparación al Nacimiento del Divino Niño Jesús. Esta práctica se realiza entre el 16 y el 24 de Diciembre (de ahí su nombre); siendo análoga y compatible con las célebres Posadas que se realizan en México.
  
Con la intención de propagar esta devoción y de compartir con nuestros lectores la alegría y fraternidad que se vive en los hogares donde se realiza esta novena, la publicamos en este blog. Esta es la versión tradicional, compuesta hacia 1770 por Fray Fernando de Jesús Larrea O.F.M.; y adaptada por Sor María Ignacia Samper Acosta O.S.C., hacia finales del siglo XIX. Deseando ante todo, que os preparéis dignamente para celebrar la Navidad, hagámoslo como corresponde a los verdaderos Católicos: con devociones aprobadas y acordes a la Doctrina.
 
NOVENA DE NAVIDAD
 
En el Nombre del Padre, ✠ del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de la Bienaventurada Virgen María, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. (Rezar tres veces el Gloria)
 
DÍA PRIMERO - 16 DE DICIEMBRE
CONSIDERACIÓN: NECESIDAD Y CONVENIENCIA DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO DE DIOS PARA REDIMIR A LA HUAMNIDAD CAÍDA 
 
 
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo más alto de los cielos: allí era la causa, a la par que el modelo de toda creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad permanecía el Niño de Belén. Allí es donde debemos datar la genealogía del Eterno que no tiene antepasados, y contemplar la vida de complacencia infinita que allí llevaba.
 
La vida del Verbo eterno en el seno de su Padre era una vida maravillosa; y sin embargo, ¡Misterio sublime!, busca otra morada. Una mansión creada. No era porque en su mansión eterna faltase algo a su infinita felicidad, sino porque su Misericordia infinita anhelaba la redención y la salvación del género humano, que sin Él no podría verificarse.
 
El pecado de Adán había ofendido a un Dios, y esa ofensa infinita no podía ser perdonada sino por los méritos del mismo Dios. La raza de Adán había desobedecido y merecido un castigo eterno; era, pues, necesario para salvarla y satisfacer su culpa, que Dios, sin dejar el Cielo, tomase la forma del hombre y con la obediencia a los designios de su Padre, expiase aquella desobediencia, ingratitud y rebeldía.
 
Era necesario en las miras de su amor que tomase la forma, las debilidades e ignorancia sistemática del hombre, que creciese para darle crecimiento espiritual; que sufriese, para morir a sus pasiones y a su orgullo. Por eso el Verbo eterno, ardiendo en deseos de salvar al hombre, resolvió hacerse hombre también, y así redimir al culpable.
 
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Para todos los días)

Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por Madre suya, os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y las de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
 
¡Oh dulcísima Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y de la divina ternura con la que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén. (Rezar nueve veces el Ave María)
 
ORACIÓN A SAN JOSÉ (Para todos los días)

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios, y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y goce en el Cielo. Amén. (Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria)
 
ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS (GOZOS)
 
Dulce Jesús mío,
Mi niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

 
¡Oh sapiencia suma
Del Dios soberano,
Que al nivel de un niño
Te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño,
Ven para enseñarnos
La prudencia que hace
Verdaderos sabios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente
Que, a Moisés hablando,
De Israel al pueblo
Disteis los mandatos!
¡Ah! Ven prontamente
Para rescatarnos,
Y que un niño débil
Muestre fuerte brazo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada
De Jesé, que en lo alto
Presentas al orbe
Tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño,
Que has sido llamado
Lirio de los valles,
Bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
   
¡Llave de David
Que abre al desterrado
Las cerradas puertas
Del regio palacio!
¡Sácanos, Oh Niño,
Con tu blanda mano,
De la cárcel triste
Que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente
Sol de eternos rayos,
Que entre las tinieblas
Tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
Dicha del cristiano,
Luzca la sonrisa
De tus dulces labios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
  
¡Espejo sin mancha,
Santo de los santos,
Sin igual imagen
Del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
Salva al desterrado
Y, en forma de Niño
Da al mísero amparo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
De Israel anhelo,
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
Con suave cayado
Ya la oveja arisca,
Ya el cordero manso!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos
Y llueva de lo alto
Bienhechor rocío,
Como riego santo!
¡Ven hermoso Niño!
¡Ven Dios humanado!
Luce, hermosa estrella,
Brota flor del campo.
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
   
¡Ven que ya María
Previene sus brazos,
Do su niño vean
En tiempo cercano!
¡Ven, que ya José,
Con anhelo sacro,
Se dispone a hacerse
De tu amor sagrario!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio,
Del doliente amparo,
Consuelo del triste,
Luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
Mi dueño adorado,
Mi constante amigo,
Mi divino hermano!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
  
¡Véante mis ojos,
De ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas,
Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra
Te tiendo los brazos,
Y aún más que mis frases
Te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro,
Por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS (Para todos los días)

Acordaos, ¡Oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” (Pídase la gracia que se desea obtener).
 
Llenos de confianza en Vos, ¡Oh Jesús, que sois la misma Verdad!, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto (Repetir la gracia que se desea obtener).
 
Nos entregamos a Vos, ¡Oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina Promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén. (Rezar tres veces el Gloria).

En el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 17 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
 
CONSIDERACIÓN: LA ENCARNACIÓN DEL VERBO DE DIOS EN EL SENO VIRGINAL DE MARÍA SANTÍSIMA, LUEGO DEL ANUNCIO DEL ARCÁNGEL SAN GABRIEL 

  
 
El Verbo eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa Casa de Nazaret, en donde moraban María y José. Cuando la sombra del decreto divino vino a deslizarse sobre ella, María estaba sola y engolfada en la oración. Pasaba las silenciosas horas de la noche en la unión más estrecha con Dios; y mientras oraba, el Verbo tomó posesión de su morada creada. Sin embargo, no llegó inopinadamente: antes de presentarse envió a un mensajero, que fue Arcángel San Gabriel para pedir a María de parte de Dios su consentimiento para la Encarnación. El Creador no quiso efectuar ese gran misterio sin la aquiescencia de su criatura.
 
Aquel momento fue muy solemne. Era potestativo en María rehusar... ¡Con qué adorables delicias, con qué inefable complacencia aguardaría la Santísima Trinidad a que María abriese los labios y pronunciase el “sí” que debió ser suave melodía para sus oídos, y con el cual se conformaba su profunda humildad a la omnipotente voluntad divina!. La Virgen Inmaculada ha dado su asentimiento. El arcángel ha desaparecido. Dios se ha revestido de una naturaleza creada; la voluntad eterna está cumplida y la creación completa. En las regiones del mundo angélico estalla el júbilo inmenso, pero la Virgen María ni le oía ni le hubiese prestado atención a él. Tenía inclinada la cabeza y su alma estaba sumida en el silencio que se asemejaba al de Dios. El Verbo se había hecho carne, y aunque todavía invisible para el mundo, habitaba ya entre los hombres que su inmenso amor había venido a rescatar. No era ya sólo el Verbo eterno; era el Niño Jesús revestido de la apariencia humana, y justificando ya el elogio que de Él han hecho todas las generaciones en llamarle el más hermoso de los hijos de los hombres.
   
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
 
DÍA TERCERO - 18 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
 
CONSIDERACIÓN: EL ALMA PURÍSIMA Y EL SANTÍSIMO CUERPO DEL NIÑO JESÚS 
 
 
Así había comenzado su vida encarnada el Niño Jesús. Consideremos el alma gloriosa y el santo cuerpo que había tomado, adorándolos profundamente.
 
Admirando en el primer lugar el alma de ese divino Niño, consideremos en ella la plenitud de su gracia santificadora; la de su ciencia beatífica, por la cual desde el primer momento de su vida vio la divina esencia más claramente que todos los ángeles y leyó lo pasado lo porvenir con todos sus arcanos conocimientos. No supo nunca por adquisición voluntaria nada que no supiese por infusión desde el primer momento de su ser; pero él adoptó todas las enfermedades de nuestra naturaleza a que dignamente podía someterse, aun cuando no fuesen necesarias para la grande obra que debía cumplir. Pidámosle que sus divinas facultades suplan la debilidad de las nuestras y les den nueva energía; que su memoria nos enseñe a recordar sus beneficios, su entendimiento a pensar en Él, su voluntad a no hacer sino lo que Él quiere y en servicio suyo.
 
Del alma del Niño Jesús pasemos ahora a su cuerpo, que era un mundo de maravillas, una obra maestra de la mano de Dios. No era, como el nuestro, una traba para el alma: era por el contrario, un nuevo elemento de santidad. Quiso que fuese pequeño y débil como el de todos los niños, y sujeto a todas las incomodidades de la infancia, para asemejarse más a nosotros y participar de nuestras humillaciones. El Espíritu Santo formó ese cuerpecillo divino con tal delicadeza y tal capacidad de sentir, que pudiese sufrir hasta el exceso para cumplir la grande obra de nuestra redención. La belleza de ese cuerpo del divino Niño fue superior a cuanto se ha imaginado jamás; la divina sangre que por sus venas empezó a circular desde el momento de la Encarnación es la que lava todas las manchas del mundo culpable. Pidámosle que lave las nuestras en el sacramento de la Penitencia, para que el día de su Navidad nos encuentre purificados, perdonados y dispuestos a recibirle con amor y provecho espiritual.
  
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
 
DÍA CUARTO - 19 DE DICIEMBRE 
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
    
CONSIDERACIÓN: LA ORACIÓN PERFECTA Y SUMA OBEDIENCIA DEL NIÑO JESÚS A DIOS PADRE 
 
 
Desde el seno de su madre comenzó el Niño Jesús a poner en práctica su entera sumisión a Dios, que continuó sin la menor interrupción durante toda su vida. Adoraba a su Eterno Padre, le amaba, se sometía a su voluntad; aceptaba con resignación el estado en que se hallaba conociendo toda su debilidad, toda su humillación, todas sus incomodidades.
 
¿Quién de nosotros quisiera retroceder a un estado semejante con el pleno goce de la razón y de la reflexión?, ¿quién pudiera sostener a sabiendas un martirio tan prolongado, tan penoso de todas maneras? Por ahí entró el Divino Niño en su dolorosa y humilde carrera; así empezó a anonadarse delante de su Padre, a enseñarnos lo que Dios merece por parte de su criatura, a expiar nuestro orgullo, origen de todos nuestros pecados y hacernos sentir toda la criminalidad y desórdenes del orgullo.
 
Deseamos hacer una verdadera oración; empecemos por formarnos de ella una exacta idea contemplando al Niño en el seno de su madre. El Divino Niño ora y ora del modo más excelente. No habla, no medita ni se deshace en tiernos afectos. Su mismo estado, aceptado con la intención de honrar a Dios, es su oración y ese estado expresa altamente todo lo que Dios merece y de qué modo quiere ser adorado de nosotros. Unámonos a las oraciones del Niño Dios en el seno de María; unámonos al profundo abatimiento y sea este el primer efecto de nuestro sacrificio a Dios. Démonos a dios no para ser algo como lo pretende continuamente nuestra vanidad sino para ser nada, para quedar enteramente consumidos y anonadados, para renunciar a la estimación de nosotros mismos, a todo cuidado de nuestra grandeza aunque sea espiritual, a todo movimiento de vanagloria. Desaparezcamos a nuestros propios ojos y que sólo Dios sea todo para nosotros.
  
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
   
DÍA QUINTO - 20 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
  
CONSIDERACIÓN: ANHELOS DE MARÍA SANTÍSIMA EN VER NACER AL NIÑO JESÚS
 
 
Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre; veamos hoy la vida que llevaba también María durante el mismo espacio de tiempo. Es necesidad hoy de que nos detengamos en ella si queremos comprender, en cuanto es posible a nuestra limitada capacidad, los sublimes misterios de la encarnación y el modo como hemos de corresponder a ellos.
 
María no cesaba de aspirar por el momento en que gozaría de esa visión beatífica terrestre: la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que debía iluminar el cielo durante toda la eternidad. Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos deberían esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, cada instante, durante muchos años. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura... Haría todo lo que quisiese de aquella faz divina; podría estrecharla contra la suya con toda la libertad del amor materno; cubrir de besos los labios que deberían pronunciar la sentencia a todos los hombres; contemplarla a su gusto durante su sueño o despierto, hasta que la hubiese aprendido de memoria...
 
¡Cuán ardientemente deseaba ese día! Tal era la vida de expectativa de María... era inaudita en sí misma, más no por eso dejaba de ser el tipo magnífico de toda vida cristiana. No nos contentemos con admirar a Jesús residiendo en María, sino pensemos que en nosotros también reside por esencia, potencia y presencia. Sí, Jesús nace continuamente en nosotros y de nosotros, por las buenas obras que nos hace capaces de cumplir, y por nuestra cooperación a la gracia; por la manera que el alma del que se halla en gracia es un seno perpetuo de María, un Belén interior sin fin. Después de la comunión Jesús habita en nosotros, durante algunos instantes, real y sustancialmente como Dios y como hombre, porque el mismo niño que estaba en María está también en el Santísimo Sacramento. ¿Qué es todo esto sino una participación de la vida de María durante esos maravillosos meses, y una expectativa llena de delicias como la suya?
 
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
 
DÍA SEXTO - 21 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
  
CONSIDERACIÓN: EL VIAJE QUE HICIERON LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA Y SAN JOSÉ DE NAZARET A BELÉN, COMO MUESTRA DE VASALLAJE ANTE LA DIVINA VOLUNTAD 
 
 
Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de San José y de María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Más Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el Mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber: la orden dada por el emperador Augusto de que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios. María y José como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén, y ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, en la estación más rigurosa e incómoda del año.
 
No ignoraba Jesús en qué lugar debería nacer, e inspiraba a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de sus designios. Almas interiores, observad este manejo del divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual: aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer en cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aún en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y esta fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad.
 
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
 
DÍA SÉPTIMO - 22 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
   
CONSIDERACIÓN: EXPECTACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA Y SAN JOSÉ SOBRE EL NACIMIENTO DE JESÚS; Y CÓMO LA TRINIDAD AGUARDABA ESTE MOMENTO 
 
 
Representémonos el viaje de María y José hacia Belén, llevando consigo aún no nacido, al creador del universo, hecho hombre. Contemplemos la humildad y la obediencia de ese Divino Niño, que aunque de raza judía y habiendo amado durante siglos a su pueblo con una predilección inexplicable obedece así a un príncipe extranjero que forma el censo de población de su provincia, como si hubiese para él en esa circunstancia algo que le halagase, y quisiera apresurarse a aprovechar la ocasión de hacerse empadronar oficial y auténticamente como súbdito en el momento en que venía al mundo.
 
El anhelo de José, la expectativa de María son cosas que no puede expresar el lenguaje humano. El Padre Eterno se halla, si nos es lícito emplear esta expresión, adorablemente impaciente por dar a su hijo único al mundo y verle ocupar su puesto entre las criaturas visibles. El Espíritu Santo arde en deseos de presentar a la luz del día esa santa humanidad, que Él mismo ha formado con divino esmero. En cuanto al divino Niño, objeto de tantos anhelos, recordemos que hacia nosotros avanza lo mismo que hacia Belén. Apresuremos con nuestro deseo el momento de su llegada; purifiquemos nuestras almas para que sean su mística morada, y nuestros corazones para que sean su mansión terrenal; que nuestros actos de mortificación y desprendimiento “preparen los caminos del Señor y hagan rectos sus senderos”.
   
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días
  
DÍA OCTAVO - 23 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
  
CONSIDERACIÓN: EL RECHAZO DEL LOS HABITANTES DE BELÉN A LA SAGRADA FAMILIA, IMAGEN DEL RECHAZO QUE LOS JUDÍOS EXHIBIRÁN AL EVANGELIO DE JESÚS
 

Llegan a Belén José y María buscando hospedaje en los mesones, pero no encuentran, ya por hallarse todos ocupados, ya porque se les deshace a causa de su pobreza. Empero, nada puede turbar la paz interior de los que están fijos en Dios.
 
Si José experimentaba tristeza cuando era rechazado de casa en casa, porque pensaba en María y en el Niño, sonreíase también con santa tranquilidad cuando fijaba la mirada en su casta esposa. El ruido de cada puerta que se cerraba ante ellos era una dulce melodía para sus oídos.
 
Eso era lo que había venido a buscar. El deseo de esas humillaciones era lo que había contribuido a hacerle tomar la forma humana. ¡Oh Divino Niño de Belén! Estos días que tantos han pasado en fiestas y diversiones o descansando muellemente en cómodas y ricas mansiones, ha sido para vuestros padres un día de fatiga y vejaciones de toda clase. ¡Ay! el espíritu de Belén es el de un mundo que ha olvidado a Dios.
 
¡Cuántas veces no ha sido también el nuestro! Pónese el sol el 24 de diciembre detrás de los tejados de Belén y sus últimos rayos doran la cima de las rocas escarpadas que lo rodean. Hombres groseros, codean rudamente al Señor en las calles de aquella aldea oriental y cierran sus puertas al ver a su Madre.
 
La bóveda de los cielos aparece purpurina por encima de aquellas colinas frecuentadas por los pastores. Las estrellas van apareciendo unas tras otras. Algunas horas más y aparecerá el Verbo Eterno.
  
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días 
  
DÍA NOVENO - 24 DE DICIEMBRE
En el nombre del Padre...
Benignísimo Dios de infinta caridad...
  
CONSIDERACIÓN: EL NACIMIENTO DE JESÚS EN UN PESEBRE, Y LOS HOMENAJES QUE LE RINDEN SUS PADRES, LOS ÁNGELES Y LOS PASTORES. 
 
 
La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. Desechados por los hombres y viéndose sin abrigo, María y José han salido de la inhospitalaria población, y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la Reina de los Ángeles el jumento que le había servido de cabalgadura durante el viaje y en aquella cueva hallaron un manso buey, dejado ahí probablemente por alguno de los caminantes que había ido a buscar hospedaje en la ciudad.
 
El Divino Niño, desconocido por sus criaturas va a tener que acudir a los irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno, y le manifiesten con esto su humilde actitud, el respeto y la adoración que le había negado Belén. La rojiza linterna que José tenía en la mano iluminaba tenuemente ese paupérrimo recinto, ese pesebre lleno de paja que es figura profética de las maravillas del altar y de la íntima y prodigiosa unión eucarística que Jesús ha de contraer con los hombres... María está en adoración en medio de la gruta, y así van pasando silenciosamente las horas de esa noche llena de misterios. Pero ha llegado la media noche y de repente vemos dentro de ese pesebre antes vacío, al Divino Niño esperado, vaticinado, deseado durante cuatro mil años con tan inefables anhelos. A sus pies se postra su Santísima Madre en los transporte de una adoración de la cual nada puede dar idea. José también se le acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imperturbable oficio de padre putativo del redentor de los hombres.
 
La multitud de ángeles que descienden del cielo a contemplar esa maravilla sin par, deja estallar su alegría y hace vibrar en los aires las armonías de ese “Glória in excélsis”, que es el eco de adoración que se produce en torno al trono del Altísimo hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al “recién nacido” y a prestarle sus humildes ofrendas.
 
Ya brilla en Oriente la misteriosa estrella de Jacob; y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana espléndida de los Reyes Magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar a los pies del Divino Niño el oro, el incienso y la mirra, que son símbolos de la caridad, de la oración y de la mortificación. ¡Oh, adorable Niño! Nosotros también los que hemos hecho esta novena para prepararnos al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración; no la rechacéis: venid a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos de amor.
 
Encended en ellos la devoción a vuestra Santa Infancia, no intermitente y sólo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad sino siempre y en todos los tiempos; devoción que fiel y celosamente propagada nos conduzca a la vida eterna, librándonos del pecado y sembrando en nosotros todas las virtudes cristianas.
   
Las oraciones y aspiraciones se rezarán todos los días

viernes, 6 de diciembre de 2013

TRADICIÓN CATÓLICA EN NAVIDAD: EL BELÉN O NACIMIENTO

Desde FORO CATÓLICO- Vía MILES CHRISTI
 
Adoración de los Reyes Magos (Gentil de Fabriano)
 
El primer Belén o Nacimiento, es una tradición introducida al Nuevo Mundo por los frailes, probablemente franciscanos, durante la colonización y evangelización española a partir del siglo XV y XVI.
 
Los orígenes de esta costumbre de reproducir en imágenes el nacimiento de Jesús se remonta al siglo XIII por iniciativa de San Francisco de Asís. Se dice que, mientras predicaba por la campiña de Rieti, Italia, le sorprendió el crudo invierno al humilde predicador que vestía con harapos. Se refugió en la ermita de Greccio. Era la Navidad del año 1223.
 
Mientras oraba rodeado de aquella paz del bosque y meditando la lectura del evangelista San Lucas, tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús en Belén. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración de los pastores. 
 
San Francisco de Asís en Greccio
 
La hermosa idea se propagó por toda Italia, luego a España y el resto de la Europa católica. En Nápoles, hacia fines del siglo XV, reprodujeron en figuras de barro a los actores del gran acontecimiento narrado por el evangelista San Lucas, en su capítulo II, versículos 2 al 14, que dice:

En esos días, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio.
Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en una pesebrera, porque no había lugar para ellos en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres.”

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: “Vamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos dio a conocer.” Fueron apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho, y todos se maravillaron de lo que decían los pastores. María, por su parte, observaba cuidadosamente todos estos acontecimientos y los guardaba en su corazón.

Después los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios, porque todo lo que habían visto y oído era tal como se lo habían anunciado. Al octavo día, circuncidaron al niño según la ley, y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes que su madre quedara embarazada.

Del Oriente vienen unos Magos (San Mateo II, 1-12)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos adorarlo.” Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intraquilos con la noticia. Reunió el rey a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió:
“Belén en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel.” (Miqueas V, 1)
Herodes, entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándose a Belén les dijo: “Vayan y averiguen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avíseme para ir yo también a adorarlo.”

Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y habiendo entrado en la casa hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes.

lunes, 12 de abril de 2010

ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DEL NIÑO JESÚS

"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de Mi infancia, y nada te será negado"  (Palabras del Divino Niño Jesús a todos sus devotos)

Desde Congregación Obispo Alois Hudal


Corazoncito del Niño Jesús: Hoy nos presentamos ante Vos con una inmensa confianza, para que nos atiendas en nuestras aflicciones! Vos que tuviste el privilegio de latir al ritmo del Corazón Inmaculado de María - tu Madre - en su bendito vientre: regalanos algo de esa ternura y protección que recibías, mientras ella, en medio de incomprensiones, te seguía cuidando!

Corazoncito Sagrado de Jesús: Cuando naciste, los pobres vinieron a Tí con ofrendas y Vos le regalaste tu amor y sobre todo la ESPERANZA que irradiaba de tu Pesebre: ¡Danos a nosotros esa ESPERA CONFIADA en la Victoria del Bien sobre el Mal, porque a veces el tiempo y el desgaste nos hace desconfiar y ponernos tristes!

Oh Corazón tierno e inocente del Niño Jesús: Vos fuiste perseguido por el poder del Rey Herodes y sufriste el destierro apenas nacido: ¡Danos paciencia en la persecución y encomienda a tu padre adoptivo San José que nos provea de la seguridad y sustento que tuvo tu Sagrada Familia durante la terrible injusticia vivida!

Corazoncito Santo, Bueno y Abierto a todos del Hijo de Dios: Que en medio de nuestras carencias no dejemos de ver como siempre Vos viste, las necesidades de los pobres y afligidos, los que sufren soledad y desamparo, de los que hacen muchos años no reciben una caricia ni oyen un "te quiero".

Ven Niño Dios a nuestra Fundación Felices los Niños y establece alli tu Reino de Justicia, para que Herodes no siga persiguiendo inocentes; para que en el destierro tengamos la mirada tierna de María y San José sea el Padre Providente de los Niños; para que no perdamos las ganas de vivir y los chicos crezcan en sabiduría y gracia delante de Dios y los hombres, como Vos creciste en Nazareth; para que los niños perdidos sean hallados por José y María como a Vos te encontraron un día; para que sepamos sencillamente ofrecernos como a Vos te ofrecieron en el Templo y María no nos deje aunque una espada de dolor atraviese su Corazón!

Ven Corazoncito Santo del Niño Dios y cólmanos de tu amor, para que sepamos respetarnos y querernos más y así tu Reino esté presente cada vez más en este Mundo: para tu Gloria y no la nuestra!

Sagrado Corazoncito del Niño Jesús: TODOS en Vos Confiamos! Amén

Padre Julio César Grassi