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jueves, 25 de junio de 2026

EL UNIVERSALISMO DE “TUCHO”

Elementos tomados de GLORIA NEWS y otras fuentes.
  

En su artículo “Romanos 9-11. Gracia y predestinación” para la revista Teología, n.º 65 (1995), págs. 5-49, el entonces profesor en la Universidad Católica de Argentina y futuro Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel “Tucho” Fernández Martinelli, escribió que “todos serán salvos”.
  
Su objetivo es «relativizar la base misma a partir de la cual se elaboraron doctrinas cuestionables», donde las “doctrinas cuestionables” son el catolicismo tal como fue desarrollado a partir de la Escritura por San Agustín, los Padres y los Escolásticos, señaló Rubén Ángel Peretó Rivas “Wanderer” antier 23 de Junio.
  
Fernández cree que la enseñanza de San Agustín «requiere una revisión» y más tarde afirma que la doctrina de San Agustín «no ofrecía una visión completa y armoniosa de Dios, el hombre y la experiencia cristiana».
  
La afirmación más extraordinaria de “Tucho” es la siguiente, en la conclusión de su mamotreto: 
«Confío firmemente en que todos se salvarán; confianza que no se basa en un deseo, ni en mi compasión por los hombres, sino en lo que sé de Dios y de sus planes concretos gracias a su Revelación».
Peretó Rivas señala que la Iglesia nunca ha recibido una revelación de que todos los hombres serán salvos. Por el contrario, el Concilio de Trento en el capítulo XII de su Decreto sobre la Justificación (13 de Enero de 1547) enseña que ningún cristiano puede afirmar la certeza con respecto a su propia predestinación, anatematizando a quien sostuviere lo contrario:
«Nemo quóque, quámdiu in hac mortalitáte vívitur, de arcáno divínæ prædestinatiónis mystério úsque ádeo præsúmere debet, ut certo státuat, se omníno esse in número prædestinatórum, quási verum esset, quod justificátus aut ámplius peccáre non possit, aut, si peccáverit, certam sibi resipiscéntiam promíttere débeat. Nam, nisi ex speciáli revelatióne, sciri non potest, quos Deus sibi elégerit [Nadie, mientras vive en esta mortalidad, debe hasta tal punto presumir del oculto misterio de la divina predestinación, que asiente como cierto que se halla indudablemente en el número de los predestinados como si fuera verdad que el justificado o no puede pecar más, o, si pecare, debe prometerse arrepentimiento cierto. En efecto, a no ser por revelación especial, no puede saberse a quiénes haya Dios elegido para Sí].

Canon 15: Si quis dixérit, hóminem renátum et justificátum tenéri ex fide ad credéndum, se certo esse in número prædestinatórum: anathéma sit [Si alguno dijere que el hombre renacido y justificado está obligado a creer de fe que ciertamente está en el número de los predestinados, sea anatema].

Canon 16: Si quis magnum illud úsque in finem perseverántiæ donum se certo habitúrum absolúta et infallíbili certitúdine dixérit, nisi hoc ex speciáli revelatióne didícerit: anathéma sit [Si alguno dijere con absoluta e infalible certeza que tendrá ciertamente aquel grande don de la perseverancia hasta el fin, a no ser que lo hubiera sabido por especial revelación, sea anatema].
  
Canon 23: Si quis hóminem semel justificátum dixérit ámplius peccáre non posse, néque grátiam amíttere, átque ídeo eum, qui lábitur et peccat, númquam vere fúisse justificátum; aut contra, posse in tota vita peccáta ómnia étiam veniália vitáre, nisi ex speciáli Dei privilégio, quemadmódum de beáta Vírgine tenet Ecclésia: anathéma sit [Si alguno dijere que el hombre una vez justificado no puede pecar en adelante ni perder la gracia y, por ende, el que cae y peca, no fue nunca verdaderamente justificado; o, al contrario, que puede en su vida entera evitar todos los pecados, aun los veniales; si no es ello por privilegio especial de Dios, como de la bienaventurada Virgen lo enseña la Iglesia, sea anatema]».
Incluso el Catecismo wojtila-eschomborniano enseña en su artículo 1035: «La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad». También enseña en el número 1861: «Morir en pecado mortal sin arrepentirse y aceptar el amor misericordioso de Dios significa permanecer separado de Él para siempre».
  
Otro método bien conocido de “Tucho” es citar a Santo Tomás de Aquino cuando le es conveniente mientras ignora su enseñanza explícita sobre la reprobación, la predestinación antes de los méritos previstos, y la infalibilidad del decreto de Dios.

Aun así, para despecho de Peretó Rivas, “Tucho” no estaría en herejía a los ojos y entendimiento de los conciliares. Simplemente desarrolla el número 22 de la deuterovaticana “Gáudium et Spes”: «Ipse enim, Fílius Dei, incarnatióne sua cum omni hómine quódammodo Se unívit [El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre]». Y para condenarlo, tendrían necesariamente que condenar también a Juan Pablo II
  • «[…] debemos […] manifestar al mundo nuestra unidad […] en la revelación de la dimensión divina y humana […] de la Redención, en la lucha con perseverancia incansable en favor de esta dignidad que todo hombre ha alcanzado,  […] que es la dignidad de la gracia de adopción divina» (Redémptor Hóminis, 11).
  • «Cristo Señor ha indicado estos caminos sobre todo cuando –como enseña el Concilio– mediante la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre. […] Este hombre es el camino de la Iglesia, camino que conduce en cierto modo al origen de todos aquellos caminos por los que debe caminar la Iglesia, porque el hombre –todo hombre sin excepción alguna– ha sido redimido por Cristo, porque con el hombre –cada hombre sin excepción alguna– se ha unido Cristo de algún modo, incluso cuando ese hombre no es consciente de ello» (Ibid., 13-1).
  • «Nace el Redentor del hombre. Con Él nace la humanidad nueva. Y con Él nace la Iglesia […] A la Iglesia, por su misión primordial, nacida con Cristo nacido, y recibida de Él con mandato solemne, incumbe defender la dignidad del hombre: de cada hombre -como he escrito en mi primera Encíclica-. Porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno se ha unido Cristo, para siempre, por medio de este misterio» (Discurso a la Curia romana, 22 de Diciembre de 1979, n.º 3).
  • «Cristo […] nos conoce con el conocimiento y con la ciencia más interior, con el mismo conocimiento con que Él, Hijo, conoce y abraza al Padre y, en el Padre, abraza la verdad infinita y el amor. Y, mediante la participación en esta verdad y en este amor, Él hace nuevamente de nosotros, en Sí mismo, los hijos de su Eterno Padre; obtiene, de una vez para siempre, la salvación del hombre: de cada uno de los hombres y de todos, de aquellos que nadie arrebatará de su mano… En efecto, “¿quién podría arrebatarlos?”» (Homilía, 27 de Abril de 1980, n.º 5).
  • «[…] como el Concilio Vaticano II recuerda, [el hombre] es la única criatura que Dios ha querido por sí misma y sobre la cual tiene su proyecto, es decir, la participación en la salvación eterna. No se trata del hombre abstracto, sino del hombre real, concreto e histórico: se trata de cada hombre, porque a cada uno llega el misterio de la redención, y con cada uno se ha unido Cristo para siempre a través de este misterio» (Centéssimus Annus n.º 5).
  • «En el hecho de la Redención está la salvación de todos, porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este misterio.” Redemptóris Míssio, n.º 4).
  • «Este rayo de la noche de Navidad […] es la chispa de luz más profunda de la humanidad a quien Dios ha visitado, esta humanidad acogida de nuevo y asumida por Dios mismo […] La naturaleza humana asumida místicamente por el Hijo de Dios en cada uno de nosotros, que hemos sido adoptados en la nueva unión con el Padre. La irradiación de este misterio se expande lejos, muy lejos; alcanza también aquellas partes o esferas de la existencia de los hombres en las que todo pensamiento acerca de Dios […] parece estar ausente.” Audiencia general, 27 de Diciembre de 1978, n.º 1).
  • «La Eucaristía: el Sacramento de la Alianza del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, de la Alianza que es eterna. Esta es la Alianza que abarca a todos. Esta Sangre llega a todos y salva a todos» (Homilía, 06 de Junio de 1985, n.º 7).
y a Francisco Bergoglio
  • «El Señor a todos, a todos nos ha redimido con la sangre de Cristo: a todos, no solo a los católicos. ¡A todos! ‘‘Padre, ¿y los ateos?’’. A ellos también. ¡A todos! ¡Y esta sangre nos hace hijos de Dios de primera clase! ¡Hemos sido creados hijos a imagen de Dios y la sangre de Cristo nos ha redimido a todos!» (Homilía en Casa Santa Marta, 22 de Mayo de 2013).
  • «Dios es luz que ilumina las tinieblas y que aunque no las disuelva hay una chispa de esa luz divina dentro de nosotros. En la carta que le escribí recuerdo haberle dicho que aunque nuestra especie termine, no terminará la luz de Dios que en ese punto invadirá todas las almas y será todo en todos» (Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de Septiembre de 2013. Diario La Repubblica, 1 de Octubre de 2013, Cf. pág. 10).
  • «El Paraíso, más que de un lugar, se trata de un estado del alma, en el cual nuestras expectativas más profundas serán cumplidas de manera superabundante y nuestro ser, como criaturas y como hijos de Dios, alcanzará la plena maduración. ¡Seremos finalmente revestidos de la alegría, de la paz y del amor de Dios en modo completo, sin más ningún límite, y estaremos cara a cara con Él! ¡Es bello pensar esto! Pensar en el cielo. Todos nosotros nos encontraremos allí. Todos, todos, allí, todos» (Audiencia general, 26 de Noviembre de 2014).
  • «En virtud de la comunión de los santos, de esta unión, cada miembro de la Iglesia está unido a mí de forma profunda (…) y esta unión es tan fuerte que no puede romperse ni siquiera por la muerte. (…) en Cristo nadie puede nunca separarnos verdaderamente de aquellos que amamos porque la unión es una unión existencial, una unión fuerte que está en nuestra misma naturaleza; (…) “Padre, pensemos en aquellos que han renegado de la fe, que son apóstatas, que son los perseguidores de la Iglesia, que han renegado su bautismo: ¿también estos están en casa?”. Sí, también estos, también los blasfemos, todos. Somos hermanos: esta es la comunión de los santos. La comunión de los santos mantiene unida la comunidad de los creyentes en la tierra y en el Cielo» (Audiencia general, 2 de Febrero de 2014).
  • «El don es el amor de Dios, un Dios que no puede separarse de nosotros. Esa es la impotencia de Dios. Nosotros decimos: “¡Dios es poderoso, lo puede todo!”. Menos una cosa: ¡separarse de nosotros! En el Evangelio esa imagen de Jesús que llora sobre Jerusalén, nos hace comprender algo de este amor. ¡Jesús ha llorado! Ha llorado sobre Jerusalén y en ese llanto está toda la impotencia de Dios: su incapacidad de no amar, de separarse de nosotros. […] El más malo, el más blasfemador es amado por Dios, con una ternura de padre, de papá. […]  Dios llora por los malvados, que hacen tantas cosas feas, tanto mal a la humanidad. Espera, no condena, llora. ¿Por qué? ¡Porque ama!» (Homilía, 6 de Noviembre de 2015).
  • «Carlotta: – “¡Hola, Papa Francisco! Cuando recibimos el Bautismo nos convertimos en hijos de Dios, y quienes no están bautizados, ¿no son hijos de Dios?”.
    Papa
    Francisco: “Quédate ahí. ¿Cómo te llamas?”.
    Carlotta: “Carlotta”.
    Papa Francisco: “Carlotta. Dime, Carlotta, te vuelvo a preguntar: ¿qué piensas? ¿Las personas que no están bautizadas son hijos de Dios o no lo son? ¿Qué te dice tu corazón?”.
    Carlotta: “Sí”.
    Papa Francisco: “Ella respondió bien, ¡tiene un instinto cristiano! Todos somos hijos de Dios. Todos, todos. ¿Incluso los no bautizados? Sí. ¿Incluso los que creen en otras religiones, distantes, que tienen ídolos? Sí, son hijos de Dios. (…) Todos, todos son hijos de Dios, todos”» (Encuentro con los niños en la iglesia San Pablo de la Cruz de Corviale, 15 de Abril de 2018).
que lo llevaron a otro nivel y a sus últimas consecuencias. Y ese paso no lo dará ninguno de estos neocones como Peretó Rivas (que aparte es fronterizo al neogalicanismo) ni aunque se les vaya la vida en ello.

SARAH Vs CUPICH, PELEA DE INVÁLIDOS

Traducción del artículo publicado por el Padre Thomas John Ojeka.
   
SARAH Vs. ČUPIĆ: EL CHOQUE TRAGICÓMICO DE LOS JEFES DE CLAN DEL NOVUS ORDO

Ambos reconocen al mismo concilio ladrón. Ambos reconocen a las mismas autoridades… El desacuerdo es real, pero no fundamental. Uno desea frenar la revolución; el otro, acelerarla. El católico tradicional observa el drama con una mezcla de tristeza y diversión. 

Prólogo: Una disputa familiar en la casa de la Revolución
Una de las muchas lecciones de la historia es que toda revolución acaba devorando a sus propios hijos.
   
La Revolución Francesa produjo jacobinos y girondinos. La Revuelta Protestante produjo luteranos, calvinistas, anglicanos e innumerables sectas: ¡más de 45.000! 
   
La revolución modernista dentro de los muros de la Iglesia Católica siempre ha tenido sus propios clanes rivales.
   
Una facción enarbola la bandera de la “sinodalidad”, la “inclusión” y la adaptación perpetua.
   
La otra habla de reverencia, tradición, belleza y continuidad.
   
Un bando ataca con un mazo o una excavadora.
   
El otro prefiere quitar los bloques uno por uno con una paleta y una sonrisa. 
   
El reciente enfrentamiento entre los “cardenales” Robert Sarah Nemelo y Blaż Josip Čupić Majhan/Blase Joseph Cupich Mayhan por la Misa en latín ilustra esto a la perfección.

Sarah declara:
«La prohibición de la misa en latín solo puede ser inspirada por el diablo».

Čupić responde:
«Prohibir la misa en latín es necesario para la unidad de la Iglesia».

A primera vista, esto parece ser una batalla entre tradición y progresismo.

No lo es.

Se trata de una disputa familiar que se desarrolla dentro del mismo hogar modernista, ecuménico y sinodal.

La disputa no gira en torno a si el Concilio Vaticano II es la solución.

Ambos coinciden en que así es.

La disputa gira en torno a la mejor manera de gestionar las consecuencias del Concilio Vaticano II.

Y ahí reside la gracia. 

LLEGA EL HÉROE CONSERVADOR
No es ninguna novedad que, entre los conservadores del Novus Ordo, el “cardenal” Sarah goza de un estatus casi legendario.

Habla del silencio.
Haabla de la oración.
Habla con respeto de la Misa en latín.
Critica los abusos litúrgicos.
Cita a santos y padres de la Iglesia.
Comparado con el circo eclesiástico que a menudo se hace pasar por catolicismo hoy en día, parece casi revolucionario. ¿O no?

Por lo tanto, muchos conservadores lo consideran su campeón. ¿No es así?

Siempre que los progresistas proponen alguna novedad, los conservadores instintivamente señalan a Sarah:

“¡Ahí está! ¡Esa es la verdadera voz católica!”

Pero hay una dificultad.

Sarah no rechaza el Concilio Vaticano II.
Él lo acepta.

Él no rechaza la Nueva Misa.
Él lo celebra.

Él no rechaza la jerarquía conciliar.
Él lo defiende.

Él no se opone al sistema.

Su intención es embellecerlo de la forma más exquisita posible. 

ENTRA EL CARDENAL ČUPIĆ
Entonces entra el “cardenal” Čupić.

A diferencia de Sarah, Čupić rara vez se preocupa por las sensibilidades conservadoras.

Él dice abiertamente lo que otros insinúan discretamente.

Para él, el apego a la misa tradicional amenaza la unidad eclesiástica.

Por lo tanto, la antigua liturgia debe restringirse; tal vez incluso eliminarse por completo. 

Los conservadores están horrorizados ante semejante postura.

Sin embargo, desde una perspectiva católica tradicional y coherente, Čupić simplemente extrae conclusiones de principios ya aceptados por la clase dirigente modernista desde su concilio de ladrones. 

Piensa en esto:
  • Si la autoridad posee poder ilimitado sobre la liturgia…
  • Si la tradición está subordinada a los objetivos pastorales…
  • Si los ritos antiguos pueden ser reestructurados fundamentalmente…
  • Si la continuidad significa lo que las autoridades contemporáneas declaren que significa…
  • Entonces, ¿por qué debería la misa tradicional gozar de inmunidad?
Čupić no está inventando un principio nuevo.

Está aplicando los que ya existen.

El servicio ecuménico modernista pretendía ser la expresión ritual del ecumenismo modernista, el rostro de la unidad anhelada. Resulta lógico pensar que la trampa del insulto, que apacigua la nostalgia de los conservadores confundidos, representa una amenaza para esa unidad. ¿O no? 

EL HOMBRE QUE ODIA EL FINAL PERO AMA LAS PREMISAS
Aquí es donde el drama se vuelve interesante.
  • Sarah detesta la conclusión.
  • Čupić lo acepta.
  • Sin embargo, ambos aceptan las premisas.
Sarah dice:

“No supriman la Misa tradicional.”

Čupić dice:

“Suprimir la misa tradicional fomenta la unidad.”

El católico tradicional pregunta:

“¿Qué principio hace que una conclusión sea imposible y la otra inaceptable?”

La respuesta es esquiva.

Durante décadas, los conservadores han defendido las mismas doctrinas, reformas y autoridades que hicieron concebible la supresión de la tradición.

Ahora se sorprenden cuando esos mismos principios se utilizan en contra de la tradición.

Un hombre planta cardos y se queja cuando no puede cosechar rosas. ¡Qué ridículo! ¿Verdad? 

EL DILEMA CONSERVADOR
El conservador desea afirmar simultáneamente que:
  • El Concilio Vaticano II es totalmente legítimo.
  • Las reformas postconciliares son legítimas.
  • Las autoridades que imponen restricciones son legítimas.
  • La misa tradicional no debería restringirse.
Sin embargo, cada punto ejerce presión sobre los demás.
  • Si las autoridades poseen la autoridad que se les atribuye, ¿por qué no podrían restringir la antigua Misa?
  • Si el Concilio Vaticano II representa un desarrollo auténtico, ¿por qué se resisten sus consecuencias litúrgicas?
  • Si la obediencia es la virtud suprema, ¿por qué quejarse cuando la obediencia resulta inconveniente?
El conservador se encuentra intentando mantener un delicado equilibrio.

La cuerda se vuelve más delgada cada año. ¡Ups!
  
EL REVOLUCIONARIO Y EL ROMÁNTICO
Čupić y Sarah representan dos temperamentos que se encuentran dentro del maravilloso mundo del Novus Ordo.
  • Čupić es el revolucionario.
  • Sarah es el romántico.
  • El revolucionario quiere que la revolución se complete.
  • El romántico desearía que la revolución tuviera mejores modales.
  • El revolucionario ve la tradición como un obstáculo.
  • El romántico ve la tradición como una reliquia decorativa.
  • El revolucionario quiere que derriben la casa vieja.
  • Los románticos desean conservar la chimenea mientras reconstruyen todo lo demás.
Ninguno de los dos cuestiona la legitimidad del proyecto de reconstrucción en sí. Qué triste. 

LA PREGUNTA QUE NADIE QUIERE QUE SE HAGA
Detrás de cada debate sobre la Misa en latín se esconde una pregunta más peligrosa:
«¿Con qué autoridad se derogó en primer lugar el rito romano inmemorial?».

Esta cuestión rara vez se aborda.

Normalmente se pasa por alto.

En cambio, los debates se centran en permisos, indultos, facultades, adaptaciones y políticas eclesiásticas.

Pero los católicos tradicionales recuerdan un principio más sencillo.

El rito romano no era propiedad privada de papas, obispos, expertos litúrgicos, comisiones o concilios.
  
Era la forma de culto heredada de la Iglesia Católica. Un tesoro recibido. No es un experimento de laboratorio.

Un patrimonio que debe transmitirse de generación en generación.

No es un producto que deba rediseñarse.

Una vez que se abandona ese principio, la batalla ya está perdida.

El único debate que queda se refiere a la rapidez con la que debe llevarse a cabo la demolición.
   
POR QUÉ LOS CATÓLICOS TRADICIONALISTAS NO ESTÁN IMPRESIONADOS
Cuando los conservadores celebran la declaración de Sarah, los católicos tradicionales, naturalmente, comparten ese sentimiento.

En efecto, suprimir la misa tradicional es un grave ataque contra la tradición católica.

Pero entonces llega la observación obvia:
  • El ataque no comenzó con Čupić.
  • Ni siquiera empezó con el imitador de León, Robert Prevost. Ni con los progresistas modernos.
  • El ataque comenzó cuando la revolución modernista trató por primera vez la herencia litúrgica de la Iglesia como algo que debía revisarse, reconstruirse y sustituirse.
Cupich no es la causa. Él es una consecuencia.

Sarah se opone a las consecuencias mientras defiende la causa. Es realmente triste, ¿verdad?

Los católicos tradicionalistas se oponen a ambas cosas.

EN RESUMEN: UNA TRAGICOMEDIA ESCARLATA
El espectáculo es totalmente cinematográfico:
  • Un “cardenal” grita: «¡La prohibición de la misa en latín es una iniciativa del diablo!».
  • Otro cardenal responde: «¡Prohibir la misa en latín es necesario para la unidad!».
  • Ambos llevan el mismo sombrero rojo.
  • Ambos reconocen al mismo concilio.
  • Ambos reconocen las mismas autoridades.
  • Ambos habitan la misma estructura conciliar.
El desacuerdo es real. Pero no es fundamental:
  • Uno desea frenar la revolución.
  • El otro desea acelerarla.
  • Uno aplica los frenos.
  • El otro pisa el acelerador.
  • Ambos permanecen en el mismo vehículo.
El católico tradicional, de pie al borde del camino, observa la discusión con una mezcla de tristeza y diversión.

Porque la verdadera cuestión no es si la revolución debe avanzar más rápido o más lento.

La verdadera cuestión es si la revolución debería haber ocurrido en absoluto.

Y esa es la pregunta que ninguno de los jefes de clan puede permitirse responder. 

Piénsalo.

miércoles, 3 de junio de 2026

LA FLAMANTE PREFECTA ALVARADO NIEGA QUE LOS JUDÍOS DEBEN CONVERTIRSE EN CRISTIANOS


En una entrevista en Agosto de 2022, la entonces vicepresidenta del Fondo Beckett para la libertad religiosa y presentadora de EWTN In Depth (y actual prefecta electa del Dicasterio para las comunicaciones del Vaticano) María Montserrat “Montse” Alvarado dijo en un inglés con marcado acento:
«Hubo una subcorriente de críticas al Santo Padre, al Papa Francisco con respecto al supersesionismo. Esa es una palabra muy grande, pero que básicamente se refiere a la idea de que el cristianismo anula la fe judía, ¿cierto? En lugar de ver a los judíos como nuestros hermanos y hermanas, caminando de la mano con nosotros hacia la salvación, y reconociéndolos como el pueblo escogido de Dios, el supersesionismo promueve la idea de que todos los judíos deben convertirse en cristianos. Obviamente, eso está mal».
  
Ver desde el minuto 5:06
  
La entrevista fue realizada por Simone Rizkallah, directora de la rama católica de Philos y de la Coalición de Católicos Contra el Antisemitismo (CCAA en inglés) en el Centro de pensamiento ecuménico de origen protestante Instituto sobre la Religión y la Democracia, y publicada en el canal del grupo ENDOW (Educando sobre la naturaleza y la dignidad de las mujeres, por su acrónimo en inglés).
  
Desde la doctrina católica tradicional, fundada en la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y el Magisterio Eclesiástico, los judíos están tan obligados como cualquier otro pueblo y nación a convertirse a Jesucristo por la predicación del Evangelio y a bautizarse en la Iglesia Católica para salvarse, y con más razón en cuanto a que ellos fueron los primeros destinatarios de la Ley y los Profetas en previsión al Mesías. Pero para la Secta del Vaticano II a la que pertenece la señorita Alvarado y para la cual trabaja, este no es el caso. En virtud de su declaración Nostra Ætáte, ellos creen (y al considerarlo infalible y legítimo, están obligados a creerlo así) que los judíos no necesitan a Cristo ni Su Iglesia, sino que pueden seguir perfectamente en su perfidia, y que los conciliares no pueden predicarles para conversión (aunque igualmente, ellos no buscan convertir a nadie, o sí… en mejores infieles, herejes, cismáticos o apóstatas).
  
Y es eso mismo que su “emérito” Benedicto XVI Ratzinger (que tenía de tradicional lo que nosotros de astrofísicos: NADA) también enseñaba en el Compendio del Catecismo Wojtyla-eschomborniano que hizo publicar el 28 de Junio de 2005:
«169. ¿Cuál es la relación de la Iglesia católica con el pueblo judío? [remite a los nros. 839-840 del Catecismo]
La Iglesia católica se reconoce en relación con el pueblo judío por el hecho de que Dios eligió a este pueblo, antes que a ningún otro, para que acogiera su Palabra. Al pueblo judío pertenecen “la adopción como hijos, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas, los patriarcas; de él procede Cristo según la carne” (Rm. 9, 4-5). A diferencia de las otras religiones no cristianas, la fe judía es ya una respuesta a la Revelación de Dios en la Antigua Alianza».
Así que tú, conciliar (y especialmente, neoconservador), pseudotradi o sedeprivacionista que estés leyendo esto, NO TE DEBES QUEJAR

Y respecto a la jeremiada bergogliana (alimentada por el cardenal chicagoense y presidente del “Club de fans del ‘Tío Ted’ McCarrick” Blaż Josip Čupić Majhan/Blase Joseph Cupich Mayhan) ante los jesuitas de Eslovaquia en 2021 de que el canal de la monja aquella «habla continuamente mal del Papa sin ningún problema», NEXT.

EN LA DIÓCESIS NATAL DE RATZINGER, SOLO EL 28% CREEN QUE JESUCRISTO ES EL HIJO DE DIOS

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
En el Anticoncilio Vaticano II, el padre Josef Ratzinger (derecha), vestido con traje y corbata, no como un clérigo, se toma una cerveza con Karl Rahner Trescher SJ, quien fue silenciado por herejía por Juan XXIII.
Ratzinger, quien más tarde se autodenominó Benedicto XVI, fue responsable de que el Anticoncilio Vaticano II declarara la “herejía ecuménica” de que todos adoramos a los mismos dioses y que todas las religiones son verdaderas.
Ahora Ratisbona, la diócesis de Ratzinger, su nuevo obispo, fue declarada como una nueva diócesis que había caído en la herejía.

En los círculos neoconservadores de la Nueva Iglesia, aún circula la fábula de que Josef Ratzinger, quien se apropió del nombre de Benedicto XVI, era una especie de “dios tradicionalista”. No lo era. Fue el líder de los herejes modernistas en el Anticlínica del Concilio Vaticano II (1962-1965), que le dio a la Nueva Iglesia su “Nueva Misa”, su “Nueva Biblia”, su “Nuevo Catecismo”, su “Nueva Música”, su “Nuevo Derecho Canónico” y todos los demás fraudes etiquetados engañosamente como “católicos”. Permaneció como modernista, particularmente asociado con herejes protestantes, durante el resto de su vida.

Como experto del Anticoncilio, el propio Ratzinger hizo que su obispo introdujera la herejía más notoria perpetrada por el Anticoncilio en la Iglesia Novusordita, creada en 1964 para reemplazar a la Iglesia Católica. Dicha herejía era el ECUMENISMO: todos adoramos a los mismos dioses; todas las religiones son verdaderas. Ratzinger logró astutamente este objetivo cambiando una sola palabra en el texto latino del llamado Decreto Dogmático sobre la Iglesia del Anticoncilio: “Lumen géntium”. Esta es la historia de cómo Ratzinger perpetró esta herejía en la Iglesia Nueva, que sin duda alguna NO es la Iglesia Católica.
  
De acuerdo con la enseñanza de la época apostólica, el Papa Pío XII, en su encíclica “Mýstici Córporis Christi”, proclamó: «La Iglesia Católica Romana es (est) el único cuerpo místico de Cristo». Ratzinger conspiró para que en el Anticoncilio se cambiara esto a: «Única Christi Ecclésia… subsístit in Ecclésia cathólica…» [La única Iglesia de Cristo… subsiste en la Iglesia Católica…]. Un protestante alemán, el pastor Wilhelm Schmidt (invitado como observador por el cardenal Augustin Béa/Behayim/Béhar Merk SJ) propuso al padre Josef Ratzinger (quien frecuentaba los bares del Anticoncilio bebiendo cerveza con su compañero hereje Karl Rahner Trescher SJ y otros de su calaña) que se la entregara a su superior, el cardenal Josef Frings Seelos de Colonia, quien la introdujo como enmienda al borrador original del decreto. Sus palabras:
«Era [yo], en ese tiempo, pastor de la iglesia de la Santa Cruz en Bremen-Horn y, durante la tercera y cuarta sesiones, observador en el Concilio como representante de la Fraternidad Evangélica San Miguel, a invitación del cardenal Bea. Propuse, por escrito, la formulación “subsístit in” a aquel que era, entonces, el consejero teológico del Cardenal Frings: Joseph Ratzinger, que la transmitió al Cardenal. […] Nada tengo que objetar a la publicación de esta información» [PASTOR WILHELM SCHIMIDT, Carta al padre Matthias Gaudron FSSPX, autor del Catecismo católico sobre la crisis de la Iglesia, 3 de Abril de 2000].
Este tipo de fraude era típico de Ratzinger [Parte de la información para este Comentario proviene de Infovaticana].
  
Católicos tradicionales, Josef Ratzinger era originario de Ratisbona (Alemania). Esa era su diócesis natal. El 23 de Mayo de 2026, el obispón de Ratisbona, Rudolf Voderholzer Schill, anunció en el canal K-TV que, en los años posteriores al fraude perpetrado por Ratzinger, la Iglesia Conciliar de Ratisbona se había derrumbado. «Solo el 28 por ciento cree que Jesucristo es el Hijo de Dios». «Por sus frutos los conoceréis» (San Mateo 7, 16/Versión de Mons. Félix Torres Amat). Y Ratzinger fue uno de los mayores frutos de todos, teológicamente hablando.

lunes, 25 de mayo de 2026

LAS PRIMICIAS DEL VATICANO II EN UN DOCUMENTAL DE 1968

Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH.
  
DOCUMENTAL: HE AQUÍ AL “NUEVO CATÓLICO ESTADOUNIDENSE” DE 1968.
Los primeros frutos del Vaticano II…
   
El entonces sacerdote-presbítero William Francis “Bill” Nerin (1926–2020) presidiendo una farsa litúrgica para su Comunidad Juan XXIII.

En la última publicación, vimos que el propio Pablo VI acuñó la expresión “Iglesia conciliar” en marzo de 1966 para describir la monstruosidad eclesial que había creado su Concilio Vaticano II.

En esta publicación, analizaremos algunos de los primeros frutos, por así decirlo, de esa Nueva Iglesia en los Estados Unidos.

En junio de 1968, el canal de televisión estadounidense NBC emitió un documental de 50 minutos titulado “The New American Catholic” (El nuevo católico estadounidense), que muestra lo irreconocible que era esta nueva “Iglesia católica” menos de 10 años después de la muerte del Papa Pío XII.

El documental, que se incluye a continuación, contiene algunos temas familiares: la fraternidad del hombre, la emancipación de la autoridad de la Iglesia, el papel del sacerdote, la hermenéutica de la reforma en continuidad, ese molesto asunto del celibato, Cumbayá, monjas rebeldes y monjas sin hábito, la Misa como cena comunitaria, globos, mayor preocupación por lo natural que por lo sobrenatural, ese sonido de la banda estadounidense-canadiense Mamas & Papas, etc., hasta el hartazgo.

Resulta algo difícil de ver, pero sin duda ilustra bien cómo eran las cosas cuando la Revolución Modernista empezó a tomar forma:
   
   
Una de las cosas que llaman la atención en el video es que, a pesar del desorden teológico, litúrgico y cultural que se muestra, la mayoría de las personas que aparecen en el clip están muy bien vestidas, especialmente en comparación con años posteriores.

Entre los personajes que aparecen en el documental se encuentran el obispo James Patrick “Jim” Shannon McAuliff (1921-2003), el obispo Victor Joseph Reed Collins (1905-1971), el padre William Francis “Bill” Nerin (1926-2020), el padre James Edmund Groppi Magri (1930-1985) y el Sr. Donald Joseph Thorman Leverman (1925-1977) . Curiosamente, casi todos estos personajes se desviaron por completo del buen camino, incluso para los estándares del Novus Ordo. Veamos.

El obispo Shannon renunció a su cargo de obispo auxiliar de San Pablo-Mineápolis en 1968, debido a la prohibición del control de la natalidad impuesta por Pablo VI, pocos meses después de la emisión del documental de la NBC. Pero ahí no terminó todo. El 2 de agosto de 1969, Shannon contrajo “matrimonio civil” con Ruth Church Wilkinson (una mujer divorciada protestante), lo que provocó su excomunión. Posteriormente fue secularizado. Shannon falleció en 2003.
  
“Bishop James Shannon attempts to marry Protestant woman” (Obispo James Shannon atenta casarse con mujer protestante). Diario Lancaster New Era (Lancaster, Pensilvania), lunes 11 de Agosto de 1969. Fuente Newspapers.com

El obispo Victor Reed falleció en 1971 con fama de progresista radical: «He sentido que esta época en la historia de la Iglesia requiere un mayor grado de permisividad del que se exige habitualmente. Porque estamos en un período de crítica del pasado, y esta crítica pretende ser constructiva», se cita al falso pastor en un artículo del National Catholic Reporter del 24 de agosto de 1966  (pág. 2).

Reed había asistido a todas las sesiones del Concilio Vaticano II, y para 1966 la situación en su diócesis de Oklahoma City era tan grave que los tradicionalistas se manifestaron frente a su residencia y pidieron su destitución.
  
“Oklahoma protest against Bishop Reed” (Oklahoma protesta contra el obispo Reed). Diario Lansing State Journal (Lansing, Míchigan), domingo 21 de Agosto de 1966. Fuente: Newspapers.com
  
A continuación, nos centramos en el padre William Nerin, el sacerdote que aparece celebrando la sacrílega “Misa” para la Comunidad de Juan XXIII en el documental. Es importante recordar que el Novus Ordo Missæ de Pablo VI aún no se había introducido; esto no ocurriría hasta 1969. El padre Nerin utilizó el misal transitorio de 1964, que no era obligatorio, pero sí estaba permitido. El canon vernáculo de la Misa se había introducido en Estados Unidos el 22 de octubre de 1967, un día tristemente célebre como el “Domingo Negro”.

En 1975, la Comunidad de Juan XXIII se separó de la diócesis de Oklahoma y siguió su propio camino, junto con el padre Nerin, quien abandonó el sacerdocio ese mismo año.
     
“Community of John XXIII splits from diocese” (Comunidad de Juan XXIII se separa de la diócesis). Diario The Catholic Advance (Wichita, Kansas), jueves 13 de Marzo de 1975. Fuente: Newspapers.com
  
Ahora bien, su ordinario diocesano, el arzobispo John Raphael Quinn Carroll (1929–2017), no era precisamente un conservador, por lo que el hecho de que la Comunidad de Juan XXIII no pudiera funcionar bajo su jurisdicción dice mucho sobre esa “parroquia experimental” tan promocionada en el documental de la NBC.
  
Por cierto, el padre Nerin terminó “casándose” con Anne deShazo  Sharrett vda. de Robertson (luterana). Falleció hace muy poco, el 2 de noviembre de 2020. Su obituario dice:
«En sus últimos años, Bill se dedicó a la reforma del financiamiento de campañas políticas, la justicia social y la inclusión. Trabajó incansablemente para apoyar a los menos afortunados. Fue un ferviente defensor de la Unión Estadounidense de Derechos Civiles (ACLU), convencido del poder y la importancia de los derechos civiles en el siglo XXI, y luchó por unos Estados Unidos mejores, más equitativos e inclusivos. Como miembro activo de su comunidad, Bill defendió con vehemencia los derechos de todos. Dedicó gran parte de su tiempo libre a causas de justicia social y legó la mayor parte de su patrimonio a las organizaciones benéficas que tanto apreciaba» (Fuente: News Tribune, Tacoma. Vía Legacy.com)
Lo dejaremos así.
  
El padre James Groppi, el sacerdote defensor de la justicia social que aparece en el documental, al preguntársele qué opina de la Iglesia Católica, responde: «A decir verdad, ni siquiera lo pienso». Por supuesto, es noble que un sacerdote trabaje por la justicia y realice obras de misericordia para aliviar los sufrimientos temporales de los necesitados. Sin embargo, esto lo ha hecho la Iglesia Católica desde sus inicios y no es algo que el clero liberal haya descubierto en la década de 1960. Que la preocupación de Groppi se centraba únicamente en lo temporal y lo mundano, en lugar de en lo eterno y lo celestial, queda claro no solo por sus comentarios despectivos sobre la Iglesia y el Reino de Dios en la tierra, sino también por su comportamiento posterior.
  
En abril de 1976, Groppi contrajo matrimonio civil con la profesora universitaria Margaret “Peggy” Rozga, lo que le valió la excomunión automática. Se está convirtiendo en un tema recurrente.
  
“Fr. Groppi excommunicated” (Excomulgado el padre Groppi). Diario The Berkshire Eagle (Pittsfield, Massachusetts), viernes 30 de Abril de 1976. Fuente: Newspapers.com
  
El padre Groppi falleció de cáncer cerebral el 4 de noviembre de 1985, a la edad de 54 años.

Por último, el elocuente orador laico modernista que aparece en The New American Catholic es Donald Joseph Thorman. Fue editor del National Catholic Reporter, ese panfleto ultraliberal fundado en 1964, tan anticatólico que incluso la Secta del Concilio Vaticano II lo ha condenado.
  
“Bishop Helmsing condemns National Catholic Reporter” (Obispo Helmsing condena a National Catholic Reporter). Diario The Kansas City Times (Kansas City, Misuri), viernes 11 de Octubre de 1968. Fuente: Newspapers.com
  
Así pues, el National Catholic Reporter fue denunciado a los cinco años de su fundación, bajo la dirección de Thorman, quien asumió el cargo de editor tras la dimisión del cofundador Michael Joseph Greene Fahey (1928-2013) a finales de 1965. Huelga decir que a Thorman le importó un bledo la condena episcopal, y hasta el día de hoy la publicación ultraizquierdista sigue llamándose erróneamente National Catholic Reporter.

El modernista Thorman fue llamado a rendir cuentas ante Dios Todopoderoso el 30 de noviembre de 1977, tras un repentino ataque al corazón. Tenía 52 años.

Tras todos los informes infernales anteriores sobre la toma de control modernista, será reconfortante y alentador centrarse en algunas buenas noticias, por lo que aquí les recordamos a los lectores dos vídeos muy instructivos  que hemos publicado anteriormente:
  
Al mismo tiempo, un excelente complemento para el vídeo de New American Catholic sería el documental “Space and Light” (Espacio y Luz), realizado en el Seminario de San Pedro en Cardross (Escocia), que abrió sus puertas en 1966 para dar cabida a la “Nueva Primavera” del Concilio Vaticano II y tuvo que cerrar apenas 12 años después precisamente a causa del cambio de estación:
No os desaniméis, queridos lectores. Esta apostasía que aún estamos viviendo fue profetizada en las Sagradas Escrituras como el preludio necesario de la Segunda Venida de nuestro Bendito Señor.
«No abandonéis ligeramente vuestros primeros sentimientos, ni os alarméis con supuestas revelaciones, con ciertos discursos, o con cartas que se supongan enviadas por nosotros, como si el día del Señor estuviera ya muy cercano. No os dejéis seducir de nadie en ninguna manera; porque no vendrá este día sin que primero haya acontecido la apostasía, casi general de los fieles, y aparecido el hombre del pecado, el hijo de la perdición, el cual se opondrá a Dios, y se alzará contra todo lo que se dice Dios, o se adora, hasta llegar a poner su asiento en el templo de Dios, dando a entender que es Dioss» (2.ª Tesalonicenses 2, 2-4; traducción de Knox; subrayado añadido).
Ya no debería faltar mucho.

jueves, 21 de mayo de 2026

EL ECLIPSE DEL SÍNODO ROMANO DE 1960 PRUEBA QUE EL CONCILIO VATICANO II FUE UN GOLPE

Tomado de ECCE CHRISTIANUS.
   
Medalla conmemorativa del Sínodo Diocesano de Roma (24-31 de Enero de 1960).
  
El Sínodo Romano de 1960 es una de las pruebas más claras de que el Vaticano II fue un golpe interno contra la misma dirección que había sido oficialmente preparada para la Iglesia Católica. Juan XXIII no convocó el Sínodo como un evento local aislado para Roma, sino como el modelo y la anticipación del Concilio venidero. Él mismo lo presentó como la prefiguración del Vaticano II, algo destinado a guiar a la Iglesia universal y a moldear el trabajo futuro del Concilio.

Los textos del Sínodo revelan una Iglesia firmemente arraigada en la tradición católica. Reafirmaron la distinción entre clero y laicos, insistiendo en que los sacerdotes vivan visiblemente separados del espíritu del mundo a través de la disciplina ascética, la sobriedad, la sotana y la vida sacrificial.

La liturgia fue protegida con igual rigor: el latín fue solemnemente confirmado, el canto gregoriano promovido, la improvisación por parte de los celebrantes condenada, y el carácter sagrado de las iglesias defendido ferozmente contra intrusiones profanas.

Incluso los altares orientados hacia el pueblo solo se permitían como excepciones raras que requerían autorización episcopal. El espíritu era inconfundiblemente tridentino: una restauración de la identidad católica a través de la continuidad con la tradición.

Juan XXIII también reforzó esta dirección a través de Véterum Sapiéntia, defendiendo el latín como el idioma cultural y espiritual de la Iglesia, e incluso ordenó la reedición del Catecismo del Concilio de Trento. Todo el movimiento preparatorio apuntaba hacia una renovación a través de una fidelidad más profunda a la identidad histórica de la Iglesia, no hacia una revolución.

Sin embargo, lo que sucedió en el Vaticano II fue lo contrario. El Concilio que surgió no siguió los esquemas preparatorios, ni el Sínodo Romano que se suponía debía guiarlo. El Concilio preparado fue efectivamente descartado, y otro Concilio surgió en su lugar. En solo unos pocos años, casi todo lo enfatizado por el Sínodo Romano fue contradicho en la práctica o en el espíritu: el latín desapareció, la creatividad litúrgica explotó, los espacios sagrados fueron desacramentalizados, la disciplina clerical tradicional colapsó, y el ethos tridentino fue abandonado.

El hecho más revelador es quizás el destino del propio Sínodo Romano. Una asamblea una vez presentada como la gran anticipación del Vaticano II desapareció casi por completo de la memoria eclesiástica. Sus textos se volvieron tan olvidados que apenas podían encontrarse incluso en los archivos diocesanos. Fue tratada como si nunca hubiera existido.

Por eso, los católicos fieles ven en el Vaticano II no un desarrollo orgánico normal, sino una ruptura dramática. La preparación oficial del Concilio apuntaba en una dirección, mientras que el Concilio que realmente surgió fue en otra. El trabajo preparatorio, el Sínodo de Roma, Véterum Sapiéntia y el espíritu restaurador que los rodeaba no se cumplieron, sino que fueron subvertidos. En ese sentido, el Sínodo Romano se erige como evidencia documental de que algo fundamental cambió dentro del propio Concilio: la Iglesia preparada y la Iglesia posconciliar ya no hablaban con la misma voz.

sábado, 14 de marzo de 2026

¿POR QUÉ EL VATICANO II FUE APROBADO COMO LO FUE?

Artículo por Stephen Kokx vía Twitter. Traducción por Carlos Olivo Valverde y Verdes-Montenegro.
  

Muchos católicos se preguntan, con razón, cómo pudieron los Padres conciliares votar a favor de los documentos del Concilio Vaticano II si estos contenían tantas ambigüedades, errores, etc., que contradicen la fe. He aquí la razón por la que lo hicieron…
  
1) Sorprendentemente, muchos Padres conciliares no eran latinistas. Los dieciséis documentos finales sumaban más de 100.000 palabras en latín, algunas de las cuales no tenían un significado preciso. Las traducciones también eran ambiguas. El periodista Xavier Rynne señaló en su libro sobre la segunda sesión del Concilio que casi ningún asistente leyó el Decreto sobre los Medios de Comunicación Social, pero aun así fue aprobado sin dificultad. Así pues, primer punto: muchos votaron por documentos que no leyeron ni comprendieron completamente.
  
2) En ensayos publicados después del Concilio, el arzobispo de Oregón, Robert Dwyer, admitió que los obispos votaron a favor de los documentos porque así lo ordenaron los clérigos de mayor rango. Esto significaba que los obispos estadounidenses apoyaban los documentos que apoyaban los cardenales estadounidenses, del mismo modo que los europeos apoyaban lo que el infame grupo del Rin les decía que apoyaran. En otras palabras, los clérigos de mayor rango presionaban a los obispos comunes para que se aliaran con el grupo mayoritario. El problema radicaba en que los grupos más influyentes estaban controlados por disidentes y modernistas. Esto implicaba que los clérigos de menor rango terminaran apoyando documentos que de otro modo no habrían apoyado. Este es el aspecto de “golpe de Estado” del Concilio. 
   
3) Figuras disidentes como Hans Küng, John Courtney Murray y otros recibieron una enorme difusión por parte de la revista TIME y otros medios. Mientras tanto, tradicionalistas como el cardenal Ottaviani fueron vilipendiados. Los elogios que recibieron los liberales y la campaña de desprestigio contra el clero ortodoxo llevaron a algunos Padres Conciliares a reconsiderar sus posturas. Se trató de una operación psicológica orquestada por el Estado profundo estadounidense, que logró engañar a los asistentes haciéndoles creer que los disidentes (y los documentos que influyeron) no eran tan malos después de todo. 
  
4) Hay frases que el clero conservador se aseguró de incluir en los documentos. Estas reiteran claramente la enseñanza tradicional. Otras frases fueron insertadas por los modernistas y a menudo tenían un doble sentido o, peor aún, contradecían claramente la enseñanza anterior sobre eclesiología, etc. Michael Davies las denominó “bombas de relojería”. Los conservadores votaron a favor de los documentos porque creían haber hecho todo lo posible por incluir suficiente lenguaje tradicional para evitar que se utilizaran con fines nefastos más adelante. Por supuesto, se equivocaron en ese cálculo. 
  
5) Tras desecharse todos los documentos originales (excepto Sacrosanctum Concilium), los conservadores se mantuvieron a la defensiva durante el resto del Concilio. Casi todos los documentos que finalmente aprobó el Concilio sufrieron decenas de revisiones a lo largo de varios años. Esto agotó a los conservadores y provocó que otros simplemente se dieran por vencidos y esperaran con ansias el final del Concilio para poder irse a casa. El padre [Joseph Clifford] Fenton anotó en su diario lo derrotado que se sintió Ottaviani en un momento dado. Simplemente no pudo continuar la lucha.
  
6) Muchos Padres conciliares no querían oponerse a Pablo VI, ganarse la ira de sus colegas ni mostrar al mundo que la Iglesia estaba dividida, así que votaron a favor de los documentos para demostrar unanimidad. En realidad, se dejaron llevar por el espíritu de la época y cedieron a la presión de grupo y al respeto humano, creyendo erróneamente que el Espíritu Santo protegía la asamblea de alguna manera, cuando en realidad era obra de manos humanas ideada por modernistas cuyas ideas ya habían sido condenadas por varios papas.

sábado, 7 de marzo de 2026

INCULTURACIÓN, ¿TAMBIÉN EN LA FRATER?

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
El pseudopapa Francisco Bergoglio adora con sus cardenales al ídolo de la diosa desnuda de la fertilidad Pachamama, de espaldas al altar mayor de la archibasílica de San Pedro.
¿Está la neo-FSSPX fellayita permitiendo ahora que se introduzcan prácticas budistas en sus sitios orientales ocultos a los ojos occidentales?
   
«Queridos Padres de TRADITIO: He visto informes de que la Neo-FSSPX fellayita en Tokio está haciendo que sus asistentes se sienten en el suelo sobre los talones o crucen las piernas al estilo budista [posición “seiza” (正座/ せいざ, literalmente “correcto sentar”), N. del T.]. No hay reclinatorios, sillas ni barandilla de altar. ¿Representan estas innovaciones litúrgicas la introducción de la “inculturación” herética del Vaticano II en Oriente?» (Judith).
   
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO. No nos sorprende. La Neo-FSSPX de Fellay ha recopilado un historial de introducción de prácticas provenientes del Anticoncilio Vaticano II (1962-1965) y sus secuelas marxistas/modernistas, especialmente en Oriente, donde Occidente no las ve. Incluso en los últimos contratiempos con la Nueva Iglesia Sinodal de la Nueva Era, la Neo-FSSPX fellayista aún mantiene su conexión con la falsa Nueva Iglesia y su espuria estructura de “autoridad”.
   
Una de las numerosas enseñanzas heréticas del Anticoncilio Vaticano II fue la de la “inculturación”. En “Sacrosanctum Concilium” (Constitución sobre la Sagrada Liturgia), los artículos 38 y 40 disponían:
«Al revisar los libros litúrgicos se deben prever variaciones y adaptaciones legítimas a los diversos grupos, regiones y pueblos. […] Sin embargo, en algunos lugares y circunstancias es necesaria una adaptación aún más radical [profúndior] de la liturgia».
Este es solo uno de los pasajes de los documentos del Anticoncilio que el difunto escritor conservador Michael Davies denominó en 2003 «bombas de tiempo» litúrgicas, utilizadas para destruir la fe católica en la Iglesia “institucional”, es decir, la Iglesia del Nuevo Orden. Esta “inculturación”, estrechamente asociada con la herejía del ecumenismo (todos adoramos a los mismos dioses; todas las religiones son verdaderas), ha llevado a la idolatría, la blasfemia y el sacrilegio, como la adoración abierta en Latinoamérica de la diosa pagana de la fertilidad, la Pachamama, desnuda, cuyo ídolo el apóstata pseudopapa Francisco Bergoglio colocó frente al altar mayor de la Archibasílica de San Pedro en Roma y exigió que sus cardenales se inclinaran ante él en adoración, de espaldas al altar mayor.
   
Católicos tradicionales, si la Neo-FSSPX fellayita fuera verdaderamente católica, cortaría inmediatamente todos sus vínculos con la Iglesia del Nuevo Orden, rebautizada por Bergoglio en 2024 como la “Iglesia Sinodal de la Nueva Era”. Hasta que la Neo-FSSPX lo haga, no debe ser tomada en serio como una corporación católica tradicional, y su hipocresía hacia la fe católica se magnificará aún más ante los ojos del mundo. Da igual que la Neo-FSSPX consagre más obispos o no. Sus problemas son mucho más graves, con su historial desde 1994 de arrodillarse no ante Jesucristo, sino ante la apóstata Iglesia del Nuevo Orden.

miércoles, 18 de febrero de 2026

GLETTLER PONE AVIÓN Y ROPA SUCIA EN IGLESIAS DE INNSBRUCK


Durante la Cuaresma de 2026, la instalación “Trauerfetzen” (Traje de luto) del “artista” vienés Jakob Kirchmayr se puede ver en la catedral de San Santiago en Innsbruck (Austria) como velo cuaresmal*.
  
La obra consiste en 20 telas de algodón quemadas, tratadas con humo, frotadas con cenizas, tierra y carbón y desgastadas por la lluvia cosidas juntas en una estructura de 140 metros cuadrados suspendida con una cuerda dentro del espacio de la catedral.
  

La diócesis de Innsbruck es arruinada por el obispón/artista frustrado Hermann Glettler Schartner Comm. l’Emm., cuya cuenta personal de Instagram presentó la puesta en escena y explicó de esta forma: 
«El fruncido y arrugado de las telas ha creado una obra de arte con una cualidad escultórica. Domina el espacio a la vez que se aleja, flotando ante nosotros como un cuerpo frágil y herido. Y nos conmueve con sus evidentes marcas de herida.
  
¿Son estas las grandes amenazas apocalípticas de nuestro tiempo que presenciamos indirectamente aquí? ¿El potencial destructivo que puede incendiarlo todo? ¿O vemos lo que queda de las sábanas en las casas y hospitales devastados por la guerra? No lo sabemos. Parecen ser telas de añoranza, un anhelo de encontrar refugio de nuevo, donde sea y con quien sea. “Nuestro mundo parece haber llegado a un punto de inflexión, y debemos tener cuidado de que nuestra sociedad no se desintegre como resultado”, dice Jakob Kirchmayr, y añade, señalando la tela: “Quizás un signo de esperanza, porque las muchas reliquias que dejó el fuego destructor se han cosido en una sola entidad: las costuras como cicatrices en las heridas”. ¿Un nuevo comienzo después del incendio?».

  
  
El color azul ultramarino según el autor, representa simbólicamente la fragilidad del ecosistema en una Tierra vista como una nave (y aquí habla Glettler) que «está a punto de despegar. Un movimiento en contra de la violencia y la destrucción que actualmente se ciernen sobre el mundo. Y una imagen de un anhelo indomable: ¡por la paz, Dios, la justicia, la humanidad o cualquier otra cosa!».
 
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Esto cuatro días después de haber asistido a la presentación del espectáculo musical “Sister Act” en el teatro junto al lago de Paznaun. Finalizada la función, compartió con los actores y bailó con “Ramona”, el actor principal.
   

Glettler describió la obra como «una historia conmovedora de transformaciones asombrosas. Trata sobre las “hermanas” que encuentran una mayor libertad, una iglesia que recibe una sorprendente actualización y, en definitiva, una historia que honra a quienes han dedicado sus vidas a servir al prójimo en nombre de Dios».

“Sister Act” (conocida en Hispanoamérica como “Cambio de Hábito” y en España como “Sister Act: Una monja de cuidado”) es una ¿duología? cómica protagonizada por la actriz Whoopi Goldberg en los años 1990 que trata de (destripe de película de hace 35 años) cómo Deloris Wilson (cantante de un cabaret en Reno, Nevada bajo el nombre artístico “Deloris VanCartier” y amante del mafioso Vincent LaRocca) se refugia en el convento de clarisas Santa Catalina en un barrio bajo de San Francisco como parte del Programa de Protección de Testigos luego de declarar haber presenciado un asesinato ordenado por su amante, con quien rompe al saber que es un hombre casado. En el convento, bajo la identidad de la hermana Mary Clarence, asume como directora del coro y adapta los himnos a las modas de la época, ganando fama y popularidad entre la gente, pero también la aversión de la superiora y que la banda de LaRocca la secuestre, secuestro del cual las monjas la rescatan a tiempo para presentarse ante Juan Pablo II, que viajó a Estados Unidos nada más para oírla. Un año después, en la secuela “Sister Act 2: Back in the Habit” (conocida en Hispanoamérica como “Cambio de Hábito 2: De vuelta al convento” y en España como “Sister Act 2: Más locura en el convento”), las monjas vuelven a contactarla para ofrecerle asumir como profesora de música en la escuela parroquial San Francisco (donde Deloris estudió cuando era niña) y salvarla así del cierre que el administrador buscaba obtener de la archidiócesis para retirarse temprano.

La serie fílmica es una alegoría del efecto que tuvieron las reformas del Concilio Vaticano II en ambientes tradicionales como un convento de clausura. La acogida inconsiderada de las reformas liberales so pretexto de “abrirse al mundo” tuvo como consecuencia no la conversión del mundo, sino la “mundanización” de la institución eclesiástica y la destrucción de lo sagrado, hasta el punto de ser irreconocible para los que conocieron la Iglesia en el pasado.

CUESTIÓN ÚNICA
* El velo cuaresmal (“Fastentuch” en alemán;  “Velum quadragesimále” en latín) es un lienzo que se colgaba del coro separando el presbiterio del resto de la iglesia luego del Oficio de Completas del primer domingo de Cuaresma, como un ejercicio de penitencia para la congregación, dado que no veían la misa, sino que solo podían oírla. Desde 1976, con la campaña de colectas de la caridad alemana “Miséreor”, esta costumbre alemana proveniente de Armenia (en el rito armenio, el velo se extiende en las completas del sábado antes del primer domingo de la Gran Cuaresma, y la Divina Liturgia se celebra detrás de él, y los fieles no comulgan), que decayó durante el siglo XVIII (aunque la revuelta protestante contribuyó grandemente a su declive, dado que el monje maldito Martín Lutero lo calificó de “charlatanería”) retornó “aggiornada” a las iglesias del área germano-hablante. Un ejemplar de 1560 se conserva en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Villoslada de Cameros (La Rioja, España)

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LOS OBISPONES ITALIANOS RATIFICAN SU SUMISIÓN A LOS JUDÍOS


Antier 15 de Diciembre, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) publicó el Mensaje para la XXXVII Jornada para el diálogo entre católicos y judíos, que se celebrará el 17 de enero de 2026, bajo el título «Uniti nella stessa benedizione. “In te si diranno benedette tutte le famiglie della terra” (Gen. 12, 3)» [Unidos en la misma bendición. “En ti serán llamadas benditas todas las familias de la tierra” (Gén. 12, 3)].
  
El mensaje, que se fecha a 24 de Noviembre en el contexto de los 60 años de la declaración deuterovaticana Nostra Ætáte, pretende reafirma el vínculo teológico entre cristianos y judíos desde la «Alianza que nunca fue revocada por Dios», condena con firmeza el “antisemitismo” y el terrorismo (ese mismo día 15, su presidente Matteo María Zuppi Fumagalli y el ídem para el Ecumenismo de la CEI Derio “Pato mandarín” Olivero enviaron al rabino jefe de Milán y presidente de la Asamblea Rabínica Italiana Alfonso Hlafo/Pedatzur Arbib Baranes y a la presidenta de la Unión de Comunidades Judías de Italia Noemí Di Segni un mensaje de solidaridad por el tiroteo en Sídney), y subraya la necesidad de mantener un diálogo «franco, leal y constructivo», incluso en el contexto de las tensiones actuales en Oriente Próximo.
  
El “diálogo interreligioso” con los judíos inició (igual que el liberalismo y el ecumenismo), del lado protestante: En Enero de 1933, con los diálogos entre el filósofo religioso judío Martin Mordechai Buber Wurgast (pariente de Kissel Ysidor Mordechai Levy/Karl Heinrich Marx) y el erudito protestante del Nuevo Testamento Karl Ludwig Schmidt Stranz en la casa de aquél en Heppenheim (Alemania), dos semanas antes de la asunción de Hitler al poder. Después, adquirió permanencia con la Conferencia Internacional de Emergencia sobre el Antisemitismo en el Hotel Sonnenberg de Seelisberg (Suiza) entre el 30 de Julio y el 5 de Agosto de 1947, la Tesis de Bad Schwalbach (8 de Mayo de 1950), y la declaración deuterovaticana Nostra Ætáte (producida por el rabino polaco-estadounidense Abraham Joshua Heschel Perlow –fundador de la Liga Antidifamatoria Judía– y los cardenales Augustin Béa/Behayim/ Meyer SJ –mencionado en la Lista Pecorelli de prelados masones– y Richard Cushing Dahill –cuya postura projudía se debe a que su hermana se casó con un judío–). Como fruto de este, se suprimió en la Iglesia Conciliar la predicación a los judíosse alteró la oración del Viernes Santo, y se adoptó el escofildismo (adaptar la Biblia al sionismo) protestante estadounidense.
  
Si bien la Iglesia Católica condena el odio a los judíos (o a cualquier otro pueblo y nación), no significa de ello que se deba tampoco arrodillarse ante ellos, odiadores como son de los cristianos, ni transigir del mandato de Cristo de predicar el Evangelio a TODAS las naciones y el bautismo para remisión de pecados.

domingo, 7 de diciembre de 2025

POEMA “Los frutos del Vaticano II”

Traducción del poema escrito por Adino Severino Fasolin.

Los “modernistas novadores” en el Vaticano,
Después que la confusión del Concilio, abierto
A cualquier experimento, así sea mundano,
Han dejado en la grey gran desconcierto.

Ya no se puede hablar más de verdadera fe,
De una misión lanzada a la conquista
De almas infieles, que se enciende
Con celestial candor que no detiene
Su fervor ni con el martirio.
  
Como dijo Jesús: ¡Id por doquiera,
Confirmad la Fe, aun con el delirio,
Convertid a Mí el genio y a cualquiera,
Nunca frenándoos ni los más extremos
Confines de la tierra, hasta que Mi reino
Sea único, perenne y sin patrones,
Con un solo pastor bajo Mi bandera!

Mas hoy de todo se hace mención,
De todo se parlotea: De derechos,
De valores humanos, de acción común,
De “solidaridad” hacia los afligidos.

Se tiende pues ahora a todo “humanizar” 
En un sincretismo que a todos abraza,
Formando así un variopinto altar
En el cual Cristo y Buda están ¡cara a cara!

Hay por tanto el veto, impuesto y aceptado,
De convertir islámicos y “ortodoxos”;
Y ni mucho menos los judíos, que está sentenciado
Que son los ultrapromocionados “Hermanos mayores”…

Y el “Papa” eslavo, por cielo, mar y tierra
Va pidiendo perdón a los protestantes,
Los antiquísimos anatemas entierra,
Los heresiarcas rehabilita, y más adelante,
¡Redescubre que Lutero y los calvinistas
Básicamente fueron los precoces avizores
De los fieros teólogos modernistas
Que han fundado “La Iglesia de los porvenires”!

Y finalmente “Reparación sacrosanta,
Solemne y eterna para los hermanos judíos”:
De los católicos surgió la mala planta
Que de Europa exterminó a los “semidioses”
Con “hornos”, “gaseo” y abominio
Que eliminó a “millones” de personas:
¡De rodillas ante tal “exterminio”
Y nuestra expiación sea eterna!…

Así, castigados y afligidos, quizá un día
Sumisos preguntemos: “¿Y nuestros santos?”.
Son solo un adorno anticuado:
¡Debe seguir adelante la “Nueva Iglesia”!

domingo, 23 de noviembre de 2025

EL TALMÚDICO “REY DEL UNIVERSO” QUE CELEBRAN HOY LOS CONCILIARES

Traducción del artículo publicado el 1 de Noviembre de 2024 por Luigi “Louie” Verrecchio Sanders M. I. en A.K.A. CATHOLIC.
  
“REY DEL UNIVERSO”, ¿QUÉ HAY EN ESE NOMBRE?
   

El pasado domingo, el Rito Romano de la Iglesia Católica celebró la festividad de Cristo Rey. En su magnífica encíclica, Quas Primas, con la que el Papa Pío XI instituyó la festividad en 1925, el Santo Padre explicó sus motivos. Entre ellos: 

– Para que, por la veneración pública de la realeza de Cristo, se reconozca y comprenda lo más ampliamente posible la realeza de nuestro Salvador.

– Recordar a todos los hombres y a todas las naciones que la Iglesia tiene un derecho natural e inalienable a la perfecta libertad e inmunidad frente al poder del Estado.

– Recordar a las naciones del mundo que los individuos, gobernantes y príncipes están obligados a dar  honor público y obediencia a Cristo.

– Recordar a los gobernantes y príncipes que la dignidad real de Nuestro Señor exige que el Estado tenga en cuenta los mandamientos de Dios y los principios cristianos.

– Para que los fieles, meditando estas verdades, adquieran mucha fuerza y ​​valor, que les permitan conformar su vida según el verdadero ideal cristiano. 

– Hacer un llamamiento a todo Patriarca, Primado, Arzobispo, Obispo y a todos los demás Ordinarios en comunión con la Sede Apostólica, a quienes se dirige la Encíclica, para que combatan el anticlericalismo, que está teniendo un impacto negativo en la sociedad, alejando a los hombres de Cristo.

– Por último, exhortar a todos los hombres anteriormente mencionados a proclamar la dignidad real y el poder de nuestro Redentor ante aquellos dirigentes de las naciones que se atreven a suprimir toda mención de Cristo en sus conferencias y parlamentos.

Se observa que los propósitos y principios establecidos por el Papa Pío XI en  Quas Primas  no son de ninguna manera innovadores en su naturaleza, sino que son en gran medida recordatorios de lo que la Iglesia siempre ha entendido acerca de la Soberanía de Cristo, nuestros deberes hacia Él y el alcance de Su reinado.   

En cuanto a la Iglesia conciliar y su liturgia, el Novus Ordo, la celebración de lo que llama la  Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo,  también conocido como el “XXIV Domingo del Tiempo Ordinario”, es bastante diferente. 

¿Cómo es eso?  

Por un lado, el nombre.  

El título de “Rey del Universo”, aunque sin duda se aplica a Jesús, históricamente ha sido invocado –de hecho, con mayor frecuencia, casi exclusivamente– en referencia al Dios Eterno de quien nuestro Redentor recibió «toda autoridad en el cielo y en la tierra» (Mt. 28, 18), de modo que «el poder de Rey pertenece a Cristo como hombre en sentido estricto y propio» (cf. Quas Primas, 7).

El título exacto, “Rey del Universo”, no se encuentra en ninguna parte de la Biblia, aunque de allí se puede derivar su idoneidad para Dios Padre y su Hijo unigénito.   

En el uso cristiano, la primera invocación del título de “Rey del Universo” que pude encontrar se encuentra en los escritos del Doctor de la Iglesia del siglo IV, San Gregorio Nacianceno, quien lo empleó en referencia a Dios Padre en una exégesis del Libro de Malaquías del Antiguo Testamento. También se refirió en sus escritos a la Santísima Virgen María como la “Madre del Rey del Universo”, expresión que, por supuesto, es sinónimo de “Madre de Dios”. 

En mi propia investigación, no pude encontrar ninguna referencia específica a  Cristo  como “Rey del Universo” en las tradiciones teológicas o litúrgicas de Oriente ni de Occidente y, en la medida en que puedan existir, uno debe tener cuidado de examinar si la traducción al inglés [o cualquier otro idioma] es precisa o no.

Por ejemplo, algunos textos relativamente recientes incluyen la frase latina Regem universalem, cuya traducción más correcta sería “Rey Universal”. Si bien esto puede parecer sinónimo de “Rey del Universo”, considerando los matices que se discuten aquí, yo diría que no es necesariamente así.

Consideremos, por ejemplo: La colecta para la Misa Latina tradicional incluye la frase “Universórum Rege”, que algunas fuentes traducen como “Rey del Universo”. Otras, sin embargo, traducen el título como “Rey de todo”. Mi propio misal (Baronius Press) lo traduce como “Rey del mundo entero”. Cabe destacar también que parecería que “Rex univérsi” sería la forma más directa de expresar “Rey del Universo” si, de hecho, esa fuera la intención.

Entonces, ¿cuál es más exacta, o quizás mejor dicho, qué traducción de universórum Rege transmite con mayor precisión el propósito de la Fiesta tal como la instituyó el Papa Pío XI, es decir, resaltar el Reino Social de Jesucristo y su gobierno que abarca todos los asuntos de todos los hombres y todas las naciones (personal, colectiva, políticamente, etc.)?

El Dr. Michael P. Foley, profesor de Patrística en la Universidad de Baylor y autor del libro “Lost in Translation”, que explora el verdadero significado de las oraciones latinas en el Rito Romano Tradicional, escribe sobre la frase universórum Rege:  
«Usado en plural, como se usa aquí, universus puede significar tanto “todo el mundo” como “todos los hombres”, y por lo tanto tiene más una connotación social o política que cósmica».
El punto del Dr. Foley es acertado. En un nivel muy básico, no es necesario ser latinista para entender su razonamiento.

Más aún, la frase “Rey del Universo”, aunque necesariamente incluye este mundo, tiende a evocar imágenes del Dios invisible, puramente espiritual del Antiguo Testamento, el sentido en el que el título fue invocado por San Gregorio Nacianceno como se mencionó anteriormente. 

Cristo Rey,  tal como se lo invoca en la tradición católica, por el contrario, siempre ha sido, y sólo puede ser, entendido como una referencia a Dios encarnado (verdadero Dios y verdadero hombre), crucificado y resucitado en gloria, Aquel que tiene dominio sobre todos los hombres y todas las cosas, tanto temporales como espirituales. 

En el título de Rey del Universo falta cualquier idea de que el “reino” de Nuestro Salvador se refiera a algo más definido que un simple ámbito genérico. Sin embargo, como afirmó claramente el Papa Pío XI: «La Santa Iglesia Católica es el Reino de Cristo en la tierra, y está destinada a extenderse entre todos los hombres y todas las naciones» (cf. Quas Primas, 12).

También se pierde la realidad de que es a través de esta Iglesia que el Rey reina aquí y ahora, en la tierra, en todas las formas ya mencionadas. 

¿La Solemnidad Novus Ordo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, transmite lo mismo? 

La respuesta es no, y aquí está el punto clave: esto es así por diseño.

Ahora bien, esto no quiere decir que la dimensión social del reinado de Cristo esté totalmente ausente de esa liturgia, sino solamente que los reformadores litúrgicos (también conocidos como destructores) pretendían restarle importancia.

El Dr. Foley, en un artículo aparte, cita al padre Pierre Jounel, el sacerdote a cargo del subcomité que creó el calendario Novus Ordo, quien afirma: 
«El objetivo de los compiladores era enfatizar aún más el carácter cósmico y esjatológico de la realeza de Cristo. La fiesta es ahora la fiesta de Cristo, “Rey del Universo”, y se asigna al último domingo del Tiempo Ordinario». 
NB: Hubo un esfuerzo deliberado por restar importancia al reinado social de Jesucristo, y esto incluyó cambiar el nombre de la fiesta para que de ahí en adelante se refiriera a Cristo como “Rey del Universo”. 
  
El Dr. Foley cita además Calendárium Románum, el documento en el que Pablo VI anunció el nuevo calendario, diciendo:
«La palabra clave [en ese documento] es loco, que significa “En lugar de” o “En vez de”. El Papa podría haber indicado simplemente que la fiesta se celebra en una fecha diferente (como hizo con la fiesta de la Sagrada Familia) o que se traslada (transfértur), como hizo con el Corpus Christi, pero no lo hizo. La Solemnidad de Cristo Rey del Novus Ordo, escribe, sustituye la fiesta de Pío XI».
Además del nombre, también se sustituyó la Colecta, cuya versión tradicional dice (en una traducción precisa al inglés):
«Dios todopoderoso y eterno, que en tu amado Hijo, Rey de todos los hombres, quisiste restaurar todas las cosas, concede misericordiosamente que todas las familias de las naciones, desgarradas por la llaga del pecado, sean colocadas bajo su dulcísimo gobierno». 
Obsérvese la frase “Rey de todos los hombres”, así como la idea de que las naciones están bajo su gobierno. La Oración Colecta para la Solemnidad del Novus Ordo, en cambio, dice (traducción oficial al inglés):
«Dios todopoderoso y eterno, cuya voluntad es restaurar todas las cosas en tu amado Hijo, Rey del universo, concede, te rogamos, que toda la creación, liberada de la esclavitud, pueda rendir tu majestad al servicio y proclamar incesantemente tu alabanza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos».  
Esta Colecta realiza precisamente lo que afirmó el P. Jounel (citado arriba), enfatiza la dimensión esjatológica del reinado de Nuestro Señor por encima y en contra de lo social.
  
En la medida en que la ley de la oración (lex orándi) –ya sea expresada en el Rito Romano tradicional o en el Novus Ordo– está informada por la ley de la creencia (lex credéndi) de la iglesia en la que se celebra, nada de lo dicho hasta ahora debería sorprender. 

Como Francisco afirmó claramente —y reconozcamos su franqueza—, el Novus Ordo es «la expresión única de la lex orándi» de la Iglesia conciliar sobre la que reina. Esta ley de oración se nutre de creencias específicamente conciliares, una lex credéndi que, en muchos sentidos, es ajena a la fe de la Santa Iglesia Católica. 

Por ejemplo, la tradicional Fiesta de Cristo Rey se inspira en la firme creencia católica de que las naciones del mundo, tanto sus ciudadanos como sus gobernantes, tienen el deber de honrar públicamente y obedecer a Cristo. La  Solemnidad del Novus Ordo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, por otro lado, es producto de una religión que desalienta activamente el Estado confesional católico, promoviendo en cambio el derecho constitucional a la libertad religiosa (una proposición claramente condenada por la Iglesia Católica), fomentando así la separación de la Iglesia y el Estado, un concepto que el Papa San Pío X calificó de «un error pernicioso».  

La “fe” conciliar (si se me permite) respecto a la Realeza de Cristo fue expresada muy claramente por Francisco en su homilía para la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, en 2022. Entre otras cosas, dijo:
«Sobre la cruz aparece una sola frase: “Este es el rey de los judíos” (Lc. 23,38). He aquí el título: rey. Pero observando a Jesús, la idea que tenemos de un rey da un vuelco. Intentemos imaginar visualmente un rey. Nos vendrá a la mente un hombre fuerte sentado en un trono con espléndidas insignias, un cetro en las manos y anillos brillantes en los dedos, mientras dirige a sus súbditos discursos solemnes. Esta es, más o menos, la imagen que tenemos en la mente»
Con esto, Francisco no solo menosprecia el patrimonio de arte sacro de la Iglesia y su representación de Cristo Rey, sino que, aún más importante, denigra la doctrina fundamental de la fe, expuesta con tanta belleza en Quas Primas. Continúa: 
«Esta es, más o menos, la imagen que tenemos en la mente. Pero mirando a Jesús, vemos que Él es todo lo contrario. No está sentado en un cómodo trono, sino más bien colgado en un patíbulo. El Dios que “derribó a los poderosos de su trono” (Lc. 1, 52) se comporta como siervo crucificado por los poderosos. Está adornado sólo con clavos y espinas, despojado de todo mas rico en amor; desde el trono de la cruz ya no instruye a la multitud con palabras, ni levanta la mano para enseñar. Hace mucho más: en vez de apuntar el dedo contra alguien, extiende los brazos para todos. Así se manifiesta nuestro rey, con los brazos abiertos, a brasa aduerte»
Este tratamiento es tan teológicamente deficiente que invita, si no directamente, a la herejía, pues equivale a negar la Resurrección y la Ascensión. El trono de nuestro Señor no es la Cruz propiamente dicha; Él resucitó en gloria y está sentado a la diestra del Padre Todopoderoso.

Además, simplemente no es cierto que Cristo Rey «ya no enseña a las multitudes con sus palabras», sino que continúa enseñando, así como santificando y gobernando, a través de los ministros sagrados de la Santa Iglesia Católica, su Reino en la tierra, especialmente los obispos en unión con el Romano Pontífice, de tal manera que pudo decir: «El que os escucha a vosotros, Me escucha a Mí» (Luc. 10, 16). 

En la religión conciliar, como lo expresó tan claramente Francisco, la presencia real del Rey en este mundo, en su Iglesia y en sus ministros sagrados, ha sido sustituida por el reino de la humanidad:
«Subió a la cruz, para que en todo crucificado de la historia esté la presencia de Dios. Este es nuestro rey, rey de cada uno de nosotros, rey del universo… Él nos ama como somos, como somos ahora. Él nos da la posibilidad de reinar en la vida, si te rindes ante la mansedumbre de su amor, que se propone pero no se impone —el amor de Dios nunca se impone—; a su amor que siempre te perdona».
¿Quién reina en esta vida según el método conciliar? El hombre. Tened bien presente que no se trata de que Francisco se exprese espontáneamente, sino que simplemente expresa la religión del Concilio. 
«Todas las cosas de la tierra deben tener como centro y corona al hombre» (Gáudium et Spes, 12).
Los lectores recordarán que Francisco incluso declaró claramente, claramente, sin duda con la enseñanza conciliar en mente:
«La idea es, por lo tanto, salvar al hombre, en el sentido de que vuelva al centro: al centro de la sociedad, al centro de los pensamientos, al centro de la reflexión. Conducir al hombre, nuevamente, al centro. […] recuperar al hombre y volver a llevarlo al centro de la reflexión y al centro de la vida. ¡Es el rey del universo! Y esto no es teología, no es filosofía, es realidad humana. Con esto iremos adelante».
¿Entiendes? Si bien la iglesia conciliar se complace en reconocer a Cristo como Rey del Universo, lo que esta iglesia realmente cree es que el título pertenece al hombre. 

¿Y qué hay de Jesús? Su función, según el Concilio, es simplemente «revelar el hombre al hombre mismo» (cf. Gáudium et Spes, 22), es decir, Jesús nos revela  nuestra  condición de reyes. En palabras de Francisco dirigidas a los presentes en su homilía de 2022 para la solemnidad conciliar, Jesús «siempre restaura tu dignidad real».  
   
Entonces, uno se pregunta: ¿reina realmente el Cristo cósmico conciliar?  
  
Parecería que la respuesta es no. Francisco nos informa que Cristo “nunca se impone”, como si fuera un Rey que no impone absolutamente ninguna obligación ni deber a sus súbditos; es decir, es “rey” solo de nombre.
   
Aunque Cristo no reina realmente en ningún sentido significativo según la mentalidad conciliar, sí logra inspirar actos terrenales de justicia social que sirven para acentuar la dignidad humana. Esto quedó claro en la homilía de la  Solemnidad del Novus Ordo pronunciada en 2008 por Benedicto XVI, el supuesto predecesor “tradicional” de Bergoglio: 
«“Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis” (Mt. 25, 35), etc. ¿Quién no conoce esta página? Forma parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana: la jerarquía de valores, las instituciones, las múltiples obras benéficas y sociales. En efecto, el reino de Cristo no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia».
El acto de distorsionar la declaración de Nuestro Señor, «Mi reino no es de este mundo», de tal manera de despojar a Su reino de todo significado real en este mundo, enfatizando no Sus Derechos Soberanos y nuestros deberes a la luz de los mismos, sino más bien todo el bien que existe en el hombre, es puro humanismo, un pasatiempo conciliar consagrado por el tiempo, ciertamente. 

¿Debemos entonces imaginar que el concepto extremadamente no tradicional de un “Rey del Universo” cósmico cuyo reinado tiene poco que ver con asuntos sociales, temporales o políticos, se originó en el Vaticano II, un ejercicio que afirmaba defender el principio de ressourcement, un “retorno a las fuentes” aparentemente dirigido a recuperar y restaurar elementos valiosos de la tradición católica que, antes del Concilio, habían caído en desuso desde hacía mucho tiempo?

La respuesta es sí y no. 

La descoronación de Cristo se llevó a cabo en el Concilio Vaticano II, y el concepto de un Rey cósmico del Universo sin un reino real en la Tierra del que hablar se extrajo, de hecho, de fuentes antiguas. El problema, sin embargo, es que esas fuentes no son en absoluto católicas.

Comencé a escribir este artículo con la intención de recopilar varias ideas dispares que me han estado rondando la cabeza últimamente, pensando que solo me llevaría unas cuantas horas como máximo. Ahora, muchos días después, me doy cuenta de que se podrían escribir libros enteros sobre este tema. Así que, por ahora, concluiré abordando brevemente varios puntos principales, aunque no pueda desarrollarlos por completo ahora. 

Consideremos que el Ofertorio, tal como se encuentra en la Misa Tradicional en latín, fue eliminado del Novus Ordo. ¿Y qué se encuentra en su lugar? Dos oraciones judías berajót (bendiciones) extraídas, no de las Escrituras Hebreas, sino del Talmud: «Bendito seas, Señor Dios de toda la creación, porque por tu bondad…».

En cuanto a la frase específica, “Rey del Universo”, tiene las mismas raíces talmúdicas:

– La Enciclopedia Judía proporciona «una lista de bendiciones prescritas en el Talmud y adoptadas en la liturgia [de la sinagoga]; cada una de ellas comienza con la fórmula “¡Bendito seas Tú, oh Señor, nuestro Dios, Rey del Universo!”» [בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ יאֲהדוֹנָה״י, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם / Barúj atá Adonáy, Elohéinu Mélej ha’Olám].

Nota: El Talmud no debe confundirse con la fe de los Patriarcas. Contiene una colección de diabólicas invectivas anticristianas que, entre otras cosas, menosprecian a la Santísima Virgen llamándola prostituta, al tiempo que afirman que Nuestro Señor se encuentra ahora en el Infierno hirviendo en excrementos. 

– Se habla mucho (y con razón) de los gritos de la turba judía que exigía la crucifixión de Cristo: «Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos» (Mt. 27, 25). Sin embargo, no se presta suficiente atención a las palabras de los sumos sacerdotes que incitaron a sus secuaces a actuar: «¡No tenemos más rey que César!» (Jn. 19, 15).

NB: La identidad central de estos pueblos se define por su oposición directa a Cristo, no sólo como Mesías, sino también muy específicamente como Rey.  

Al declarar su lealtad al emperador, los líderes de la turba mentían descaradamente; su promesa de lealtad a las autoridades romanas era simplemente una artimaña para preservar su propio poder. Esto quedaría patente ya en el año 66 d. C., cuando se rebelaron contra Nerón. 

En los siglos siguientes, la rebeldía de estos enemigos de Cristo Rey, un pueblo sin patria propia, se evidenciaría cuando una y otra vez sirvieron para corromper la moral de las naciones en que vivían, esclavizando económicamente tanto a los gobernados como a sus gobiernos mediante la usura y otras prácticas nefastas. 

Esto condujo a la aprobación de estrictas leyes de inmigración en Francia, Austria, Alemania, Inglaterra, Rusia, Rumanía y otros países para limitar su influencia degradante (cf. “La cuestión judía en Europa”, en La Civiltà Cattolica, 1890).

Para ser claros acerca de quiénes estamos hablando, el comentario bíblico de Haydock sobre Apocalipsis 2, 9 dice: «Habiendo rehusado reconocer a su verdadero Mesías, Jesucristo, son  la Sinagoga de Satanás, los mayores enemigos de la verdadera fe», personas descritas en el texto bíblico como «aquellos que dicen ser judíos y no lo son» (ibid.).

En este punto, debemos tener presente que cuando las Escrituras afirman que los apóstoles se escondían «por miedo a los judíos», esto no se refiere a toda persona individual que afirmaba ser judía. 

Por ejemplo, los apóstoles no se escondían de la Santísima Virgen, de José de Arimatea ni de ningún otro judío justo, como tampoco se escondían de sus propios padres ni entre ellos. Más bien, se escondían, ante todo, de la autoproclamada élite judía, una pequeña porción de la población que ejercía un enorme poder e influencia sobre las masas, como ocurre hoy. 

Esta élite “judía” y sus agentes actuales (que incluye a numerosos colaboradores no judíos) son más conocidos como talmúdicos. Si bien muchos (quizás la mayoría) desconocen el contenido del Talmud, encarnan sus ideales anticristianos. Son estos —no todos los que se identifican como judíos— quienes, con razón, son considerados los «mayores enemigos de la verdadera fe».

En el artículo de lectura obligada publicado en 1890 en la revista jesuita La Civiltà Cattolica, citado anteriormente, encontramos lo siguiente:
«En el talmudismo, las naciones cristianas son despreciadas, pero no principalmente desde un punto de vista teológico. Más bien, los cristianos son reducidos a una especie de nada moral, lo cual contradice los principios básicos de la ley natural». 
Nota: «No principalmente desde un punto de vista teológico…». La soberanía de Dios Todopoderoso no es la esencia misma del talmudismo. Al igual que la iglesia conciliar (como se mencionó anteriormente), esta simplemente rinde homenaje al Señor como “Rey del Universo”, cuando en realidad sostiene que el hombre es rey, pero con una diferencia fundamental. Los talmúdicos no creen en la realeza de todos los hombres, sino solo en sus propios derechos soberanos.

Como explica el artículo de La Civiltà Cattolica:
«Otro elemento que hace que el organismo judío en los países cristianos sea tan peligroso, y cien veces abominable, es la fe innatamente supersticiosa del Talmud, que sostiene que los judíos no sólo forman una raza superior de seres humanos, estando todas las demás compuestas de razas inferiores a ellas, sino que, por un derecho completamente divino, les da derecho a todo el universo, que un día será suyo».
Con el establecimiento del moderno Estado de Israel, creado mediante subterfugios, engaños y terrorismo, el talmudismo ya no es un movimiento sin país. Sin embargo, figuras políticas de doble filo también proclaman con palabras que «Cristo es Rey» mientras prometen un apoyo incondicional al Estado talmúdico.

No contentos con ocuparse de sus propios asuntos en su propia tierra (robada), el control talmudista sobre otras naciones y sus líderes nunca ha sido mayor, bien sea mediante el engaño religioso (por ejemplo, vendiendo el sionismo como un ideal cristiano), la extorsión económica (como el boicot internacional a los productos alemanes que precedió a la Segunda Guerra Mundial), el chantaje de los que están en el poder (la isla de Epstein), el control de los mercados financieros (la Reserva Federal y otros sistemas de banca central), etc. 

Un relato detallado de la influencia política global talmudista excede el alcance de este artículo. Su papel protagónico en el fomento de la guerra con fines de lucro podría abarcar varios volúmenes.

Baste decir por ahora que la empresa talmúdica se entiende, y siempre se ha entendido, mejor en términos de su oposición directa a la Realeza Social de Jesucristo. Representa, tal como afirma el comentario de Haydock, «el mayor enemigo de la verdadera fe».

No os equivoquéis, amigos míos, la mayor victoria del enemigo hasta la fecha (a excepción de la Crucifixión misma) es el Concilio Vaticano Segundo, un verdadero golpe de estado que llevó a la creación de una iglesia falsa que está engañando a muchos haciéndoles creer que es la Santa Iglesia Católica, el Reino de Cristo en la tierra.

En todos estos aspectos (religiosa, política, económica y socialmente), parece que los mayores enemigos de la verdadera fe son prácticamente imparables. Son la punta de lanza en la promoción del aborto, la homosexualidad, el transgenerismo, la pornografía, el ambientalismo radical antihumanista, el belicismo y prácticamente cualquier otra actividad impía sobre la Tierra. Su influencia es omnipresente, a pesar de representar solo un pequeño porcentaje de la población mundial. Uno podría verse tentado, quizás, a perder la esperanza.        

Pero, por desgracia, la Santísima Virgen ha proporcionado el remedio definitivo. 

En 1929, Nuestra Señora de Fátima visitó a Sor Lucía y, según su promesa, le entregó la petición de su Hijo para la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón. La promesa adjunta a dicha petición era que, si se hacía como se debía, Rusia se convertiría y el mundo viviría un período de paz.

Además de esto, «Rusia difundirá sus errores por todo el mundo, suscitando guerras y persecuciones contra la Iglesia».

En cuanto a los errores de Rusia, uno piensa inmediatamente en el comunismo ateo y todos sus ignominiosos componentes. En resumen, hablamos de un derrocamiento del orden social cristiano, una forma talmúdica de mesianismo que propone crear un ideal utópico al margen de Dios, quien, en la Persona de Cristo Rey, reina sobre todas las cosas.

Solo hay una manera de lograr un período de paz en la Tierra. La consagración de Rusia debe entenderse como un medio para lograr ese fin:
«Cuando los hombres reconozcan, tanto en la vida privada como en la pública, que Cristo es Rey, la sociedad recibirá por fin las grandes bendiciones de la verdadera libertad, la disciplina bien ordenada, la paz y la armonía» (Papa Pío XI, Quas Primas).
No seáis engañados: Todo intento de minimizar los principios enseñados en Quas Primas, como hacen la iglesia conciliar y su rito Novus Ordo, al «enfatizar más el carácter cósmico y esjatológico del reinado de Cristo», sin importar cuán sutil sea, es útil en las manos de Sus mayores enemigos.