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viernes, 3 de abril de 2020

LA IGLESIA CONCILIAR, PROSTITUTA DEL MUNDO

Traducción del artículo publicado en ACCADEMIA NUOVA ITALIA. Aunque el autor no separa como entidades diferentes a la Iglesia Católica y a la impostora iglesia novusordiana, el análisis merece una lectura atenta.
  
EL CONCILIO FUE, Y HASTA AHORA ES, EL PROBLEMA DE LA IGLESIA
Por Francesco Lamendola
  
El problema de la Iglesia es ella misma; y más precisamente aquella parte de ella, devenida luego en mayoritaria pero que en la época era solo una minoría, la cual quiso el Concilio para hacer el caballo de Troya donde introducir las ideas del modernismo. Aquella minoría tenía sus objetivos precisos: estaba inscrita, o contigua, a la masonería; y además actuaba en estrecha conexión con la supermasonería judaica de la B’nai B’rith: su objetivo por tanto era el de desnaturalizar la Iglesia, de transformarla en lo que ella no fue nunca ni debía ser jamás, una aaemblea democrática sujeta a los quereres de la mayoría y a los humores del tiempo en los que estaba inmersa; y esto con la suma diabólica habilidad de obrar en modo que el fiel común no se diese cuenta. La cosa salió tan bien que desde aquel momento la Iglesia no era más la fiel Esposa de Cristo, sino la prostituta del mundo, pero con la convencida adhesión del clero y de los fieles: los cuales todos, engañadores o engañados, han colaborado en tal desnaturalización y en tal perversión, y sobre cada uno de los cuales, pues, desde el papa hasta el último laico, recae, en diverso grado y medida una parte de la responsabilidad por esta inaudita traición frente al Señor. Quien piensa en primer lugar en la traición de las cual fueron víctimas las almas, piensa ya en un hombre moderno y no por cristiano: cristianamente, la primera es culpa más grave, de la cual están manchados los sacerdotes y los fieles, fue la transgresión del primer mandamiento, la desobediencia hacia el único Dios verdadero, para hacerse adoradores enmascarados del mundo. Que después la máscara fuese removida gradualmente de la cara, hasta ceder el puesto a la proclamación abierta de la religión de la Madre Tierra y hasta a la entronización de los ídolos paganos dentro de la basílica de San Pedro, con el “santo padre” bendiciente y los obispos que llevan los simulacros de los demonios en solemne procesión, esta es solo la última deriva de una tendencia que ya era clara, si bien implícita, en la mirada antropológica del teólogo Karl Rahner y en las nuevas doctrinas proclamadas en el Concilio, la primera de ellas la denominada libertad religiosa, con la Dignitátis humánæ. Una vez hecha consistir la dignidad del hombre, entendida a la manera de los ilustrados, como la suma de derechos naturales que hacer valer en sentido absoluto y no como adecuación al proyecto divino y actuación de la semejanza e imagen del Creador, la deriva era inevitable y no podía sino conducir hasta donde hemos llegado ahora: a la afirmación orgullosa y luciferina de la prioridad del hombre y de su autodeterminación absoluta, también mediante acciones que equivalen a una revuelta contra Dios y por ende a una agresión contra el hombre mismo, desde el aborto a la eutanasia, desde la manipulación genética a la fecundación artificial.
   
¡El Concilio fue, y hasta ahora es, el problema de la Iglesia!
   
Uno de aquellos que han tenido una vaga percepción –mucho, muy vaga– de aquello que el Concilio había realmente significado en la vida de la Iglesia, y de lo que sus ulteriores desarrollos habrían representado para la verdadera doctrina y por tanto para la fe verdadera, poniéndose de obstáculo sobre la historia de la salvación, fue el filósofo Jean Guitton (Saint-Étienne, Loira, 18 de agosto de 1901-París, 21 de marzo de 1999), profesor en la Sorbona de 1955 a 1968 y miembro de la Academia de Francia, también amigo personal de Juan XXIII (y más tarde de Pablo VI), por él conocido en los años en que Roncalli era nuncio apostólico en París, de 1944 a 1952, el cual tuvo el discutible privilegio de ser el primer observador laico invitado a presenciar el Concilio casi desde la sesión inicial. Lo que era ya un signo de los tiempos: Guitton, de hecho, era alumno, admirador y seguidor del filósofo hebreo Henri Bergson (verdadero nombre del padre: Bereksohn) cuyo pensamiento, y en particular el contenido en su tal vez la obra más famosa, La evolución creadora, que habría ejercitado una potente cuanto nefasta influencia sobre el jesuita Teilhard de Chardin, no concuerda para nada con el neotomismo, la filosofía hasta entonces enseñada en los seminarios y promovida por León XIII, con la encíclica Ætérni Patris del 4 de agosto de 1879, al rango de fundamento de cualquier filosofía inspirada en el catolicismo. Bueno, he aquí lo que pensaba Jean Guitton en 1963, en caliente, después de la primera sesión del Concilio (desarrollóse del 11 de octubre al 12 de diciembre de 1962) luego que, por la enfermedad y la muerte de Juan XXIII (3 de junio de 1963), no estaba claro si, o cómo, su sucesor lo habría retomado y llevado a término (de: J. Guitton, El Cristo dilacerado. Crisis y concilios en la Iglesia; título original: Le Christ écartelé, Paris, Librairie Académique Perrin, 1963; traducción del francés por Camillo de Piaz, Milán, Casa Editrice Il Saggiatore, 1964, págs. 193-195):
Por muchas señales se entrevé que la época, de la cual hemos pasado en resumen a grandes etapas y momentos culminantes, se ha cerrado, y que las revoluciones religiosas tomarán otra forma de ahora en adelante. Verdaderamente, se puede ahora suponer el caso de iglesias nacionales que se sebaran bajo el empuje del poder político, y en este sentido non son de excluir de los cismas, también considerables. Pero tales fenómenos no revestirán significado teológico alguno, porque serán privados de consecuencias en el campo dogmático; ninguna controversia sobre la divinidad de Cristo, sobre las relaciones entre la ‘justificación’ y la ‘santificación’, sobre el valor de los sacramentos. Esto porque la HEREJÍA, la controversia religiosa, la separación de los cristianos supone la existencia de una fe común subyacente. No se pueden oponerse en la fe sin una vasta base de acuerdo absoluto. Ahora la época en la cual nosotros estamos avanzando (habíamos entrado insensiblemente por tres siglos) se caracteriza por un enfriamiento de la fe. No hay bastante religión sobre la tierra para que pueda surgir una herejía explícitamente religiosa. Lo que haría suponer que el fin del mundo está tan cercano, si necesita dar un sentido preciso al lamento de Jesús: “Cuando el Hijo del Hombre vuelva, ¿encontrará la fe sobre la tierra?”.
  
Y si el Concilio Vaticano II no ha encontrado precisamente las herejías dogmáticas que condenar sino más que todo filosofías que ponen en peligro la razón, esto no es debido al hecho que la fe es más fuerte, si bien el hecho que el adversario lleva sus golpes a niveles más profundos, que su dinamita o más que todo su invisible obra de demolición ataca las subestructuras, aquellas bases naturales que un tiempo fueron un bien común de la humanidad.
  
La nueva época presenta una atenuación de la fe, al menos de la fe visible y constituida. Lo que la hace diferente de las épocas precedentes es el fin, o al menos el declinar, de un régimen en el cual la religión era sostenida por una institución o por un contexto distintos de ella: poder, estructura social, costumbre, usanzas, lengua, sensibilidad, una atmósfera dada.
   
No es fácil decir en qué medida la fe ha desaparecido, porque es difícil determinar, en los tiempos precedentes (en los cuales la fe coincidía con la institución), en cuál medida tal fe era conformismo o adhesión personal. No se llegará nunca a saberlo, y es inútil plantearse estos interrogantes insolubles: los mismos interesados, los hombres del pasado, si pudiesen ser interpelados, no podrían responderlos. Cuando todo un mundo piensa de la misma manera, el no conformismo queda en silencio.
  
A partir del Renacimiento, devino muy visible la separación entre el universo del hombre y el universo del cristiano. Desde el momento que la humanidad había comenzado a tener la conciencia de sí misma y a pensarse, nació la idea de su unidad. Las mitologías contribuían a darle este sentido de la unidad: la humanidad, politeísta por cuanto miraba a los dioses, era en cuanto a sí misma monantrópica: existían múltiples dioses, no había sino una sola raza humana, un único primer hombre. Mas el concepto de pueblos “bárbaros”, la imposibilidad de hacer coincidir cronologías diferentes, la ignorancia de los orígenes, la incertidumbre sobre los fines, la ausencia del sentimiento del progreso, el mito del “eterno retorno”, todo contribuía a hacer difícil al Hombre total el autoconocimiento de sí. La Iglesia hizo posible este conocimiento, y, por largo tiempo, fue lo mismo pensarse como hombre y pensarse como cristiano, como miembro de esta Iglesia.
  
Hoy, en cambio, existe entre los dos puntos de vista un contraste tan grande que deviene difícil, y para algunos imposible, pensarse AL MISMO TIEMPO como hombre y como cristiano. No que se trate de una experiencia antes desconocida, pero el hombre moderno ha llevado esta división de los seres en sí mismo a la extrema potencia. Ellos pueden “concordar”: pero concordancia, concordato, y también CONCORDIA son términos ambiguos. Sirven sin duda para eliminar la sospecha de una rivalidad demasiado visible, pero no por esto quieren decir armonía, entendimiento, acuerdo. En muchos casos, el poder hace cuanto puede para hacer morir por asfixia a una religión que se guarda bien de perseguirla, porque prefiere ignorarla.
  
Decía antes que la herejía, siendo una divergencia en la fe, supone la fe, incluso un cierto ardor de fe, tal que hace juzgar tan importante la diferencia de las creencias (también si mira una “iota”) para no deber dejar ningún intento de sostenerla: la ruptura de la unidad, el recurso al poder secular, en un contexto en el cual no será difícil encontrar un poder para perseguirla ni un poder para ayudarlos a perseguir.
El filósofo Jean Guitton (Saint-Étienne, Loira, 18 de agosto de 1901-París, 21 de marzo de 1999)
     
Roncalli&Montini: ¿los dos papas del Concilio? Sintiéndose hundir, los hombres tornarán a volverse a Dios. Pero ¿a cuál Dios, si la religión fue adulterada y una falsa iglesa ha sustituido a la verdadera? He aquí por qué los padres conciliares debían servirse del anatema: para conservar, pura, la fe en el verdadero Dios. Pero tal vez era precisamente lo que no querían...

Guitton, por tanto, con el concilio apenas iniciado, está bastante lúcido para darse quenta de que eso no lanzará excomunión contra alguno, y da una explicación que, sobre el plano filosófico, no tiene una arruga. ¿De qué serviría anatemizar a alguien, en una época en la cual la fe de la sociedad en su complejo está tan enfriada, que la cristiandad no se apoya más sobre una base doctrinal realmente compartida, y por tanto las hodiernas herejías no son dirigidas explícitamente contra la religión, sino contra la razón natural que está en la base de la religión misma? En otras palabras, domina el relativismo: y como cada “católico” tiene sus opiniones no solo sobre la moral enseñada por la Iglesia, sino también sobre la doctrina transmitida por el sagrado Magisterio, y se regula por consecuencia sobre las bases del propio criterio, así falta un consenso general también sobre lo concerniente al principio de la verdad, desde la política a la cultura y desde la economía a la ciencia. En tales condiciones, el ataque que la Iglesia está afrontando es dirigido a niveles más profundos que las viejas herejías del pasado; tanto más que hoy ha venido a faltar el clima general de uniformidad que caracterizaba a la cristiandad, aunque siempre más fatigosamente, casi hacia las primeras décadas del siglo XX. Por tanto cada individuo es puesto de frente al interrogante; no tiene más el conformismo detrás del cual esconderse, debe hacer una elección y al hacerla el elemento religioso ejercita ahora un peso mínimo respecto a otras solicitaciones y otras presiones, incluso más macizas y capilares, que les vienen de la dimensión inmanente y secularizada. Y todavía, si bien el análisis sea justo, las conclusiones, a nuestro aviso, son erradas.
  
¡El jesuita Teilhard de Chardin: con Karl Rahner estuvo entre los más nefastos inspiradores de la “Revolución” conciliar!
   
Guitton individua en la modernidad el proceso que ha golpeado no sólo la posibilidad racional de la fe, sino que ha socavado cualquier otro punto de referencia cierto y estable, porque, habiendo mitificado la idea del progreso al puesto de la fe en lo trascendente, es “obligada” a destruir y rediseñar continuamente el mapa conceptual, moral, estético y afectiva de los hombres. La modernidad ha creado una escisión en el hombre, particularmente entre su parte religiosa, que aspira a lo trascendente, y aquella profana, que se apega de lo inmanente. Además ha elaborado, bajo la acción de la filosofía cristiana, la idea de la unidad de la familia humana; pero, habiendo puesto entre paréntesis, o precisamente abolido la paternidad divina, no sabe dar cuenta del por qué los hombres deberían aspirar a la armonía y todo lo que ha llegado a teorizar son la tolerancia iluminista o la concordia masónica. Siempre, sin embargo, a nivel teórico; porque en la esfera práctica una sociedad impregnada de relativismo no puede hacer más que reconocer la legitimidad de cada aspiración y deseo individual, siempre sobre el metro del bien entendido subjetivamente: del bien objetivo ni la sombra porque, si lo hubiese, tornaría a aparecer evidente la necesidad de un criterio moral compartido, precisamente aquel que ella ha abolido y que constituye el alarde de su “madurez” y de su “emancipación”.
   
¡El engaño conciliar salió tan bien que desde aquel momento la Iglesia no era más la fiel Esposa de Cristo, sino la prostituta del mundo, pero con la convencida adhesión del clero y de los fieles: los cuales todos, engañadores o engañados, han colaborado en tal desnaturalización y en tal perversión, y sobre cada uno de los cuales, pues, desde el papa hasta el último laico, recae, en diverso grado y medida una parte de la responsabilidad por esta inaudita traición frente al Señor! 
    
Y es por esto que hoy el poder político prefiere ignorar la religión en vez de perseguirla: persiguiéndola, le reconocería un cierto estatuto ontológico, una cierta legitimidad en el ámbito de los posibles. Ha descubierto el poder regirse muy bien también sin el apoyo de la religión y no quiere ser deudor de nada a nadie. Pero se equivoca: sin la religión, ni un código moral compartido, el poder se muestra, sin velos, en su desnuda esencia de voluntad de dominio acaba en sí mismo: no hay nada más que lo entienda, que atenúe la ferocidad y sobre todo que lo justifique. ¿Resolver los conflictos sociales? Pero no es capaz de hacerlo, dado que se ha inclinado al dogma de la libertad subjetiva y se prostituyó al verdadero poder que queda en el campo, el financiero. Guitton enlista los factores pasados de cohesión y armonía social: más allá del poder (político), estructura social, costumbres, usanzas, lengua, sensibilidad, una atmósfera dada. Pero la globalización las está destruyendo todas, inexorablemente. Sintiéndose hundir, los hombres tornarán a volverse a Dios. Pero ¿a cuál Dios, si la religión fue adulterada y una falsa iglesa ha sustituido a la verdadera? He aquí por qué los padres conciliares debían servirse del anatema: para conservar, pura, la fe en el verdadero Dios. Pero tal vez era precisamente lo que no querían... 
   
1 de Abril de 2020

lunes, 16 de marzo de 2020

MUERE MARIANO PUGA CONCHA, OTRO CURA OBRERO

   
El sábado 14 de Marzo a las 2:00h (hora local), acompañado por integrantes de su comunidad ‘La Minga’ en su casa de Villa Francia en Santiago de Chile, falleció el “cura obrero” Mariano Puga Concha a los 88 años de edad, tras sufrir un cáncer linfático desde el año anterior.
  
Como muchos de sus camaradas en la “Teología de la Liberación”, Puga nació en una familia cuica (aristocrática) de Santiago el 25 de abril de 1931 (su padre, Mariano Puga Vega, fue diputado por el Partido Liberal que él fundó, embajador de Chile ante los Estados Unidos y delegado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas; su madre, Elena Concha Subercaseaux, era hija de Melchor Concha y Toro, heredera de los famosos viñedos Concha y Toro; y emparentaba con el libertador Bernardo O’Higgins), estudió en Londres, y luego de abandonar sus estudios de arquitectura en la Pontificia Universidad Católica, entró al Seminario Diocesano y fue ordenado sacerdote el 23 de Mayo de 1959 (por ende, era sacerdote válido).
   
Ese mismo año fue enviado a proseguir sus estudios en el recién creado Instituto Superior de Liturgia de París, dirigido por Dom Bernard Botte OSB, más tarde uno de los integrantes del Consílium ad exsequéndam Constitutiónem de Sacra Litúrgia (Botte, junto con el P. Louis Bouyer CO, creó en una trattoria de Roma la Plegaria Eucarística II, la más usada en la Misa novusordiana). Tras doctorarse en Teología Moral y ser profesor en el Seminario (organizó la Pastoral Universitaria en la iglesia de Santa Ana), en los años del régimen allendista Puga trabajó en varias empresas subcontratistas en el mineral de Chuquicamata, en el norte de Chile, y fundó el grupo “Cristianos Por el Socialismo” en apoyo al régimen de Unidad Popular, lo que le valió ser retirado de su parroquia de Villa Francia por el cardenal Raúl Silva Henríquez SDB.
  
Cuando el gobierno del general Augusto Pinochet, Puga fue cesado de la Corporación de Vivienda (donde trabajaba de cargador de ladrillos) y comenzó a trabajar como pintor de brocha gorda, y en 1974 fue detenido. En 1980, tras un exilio en el Perú, se establece en Pudahuel (donde permanecería los siguientes doce años), y en audiencia con Pinochet, le enrostró la situación de los opositores. En el marco de la visita de Juan Pablo II a Chile en 1987, parte en los disturbios del parque O’Higgins (donde se celebraba la beatificación de Sor Teresa de los Andes OCD). En 1992, fue enviado a la temida comuna La Legua, donde hasta 2002 permaneció eñ la parroquia de San Cayetano, siendo después misionero en la localidad de Colo, de la isla de Chiloé (donde ganó el apelativo de “el Padrecito del Acordeón”, por amenizar los servicios interpretando tal instrumento). Y al estallar el pasado Octubre la revuelta anarco-comunista LGBTI...XYZista, Puga difundió una carta de apoyo a esa manifestación popular titulada “¡El despertar no tiene que morir nunca más!”, publicada en la página web del Comité de defensa y promoción de Derechos Humanos de La Legua.
   
Mariano Puga Concha fue sacerdote válido, pero al acoger el Conciliábulo y su seudoliturgia (fue el primer sacerdote en celebrar de cara al pueblo y en vernánculo, el domingo 7 de Junio de 1964, sirviéndole de monaguillo para la ocasión el entonces estudiante de medicina Miguel Ángel Solar Silva) y el comunismo, apostató de la Fe (llegó incluso a politizar el Magníficat, el cántico de la Virgen). Como (al menos se deja ver), murió sin arrepentirse de sus errores, le espera una horrible eternidad en el Infierno, agravado por el carácter que recibiera el día de su ordenación.

jueves, 12 de marzo de 2020

EL NEOHUMANISMO ABOGA POR LA “LIBERTAD” DE DIOS

Traducción del artículo publicado por David Martin en CANADA FREE PRESS
   
Como ha sido informado por la prensa católica, el Papa Francisco está llamando a los líderes de las religiones mundiales y agencias globalistas, como también a líderes en el mundo de la política, economía, ciencia y educación, para reunirse en el Vaticano el 14 de Mayo de 2020, para la firma de un Pacto Global por la Educación con el fin de traer un “nuevo humanismo”.
  
En un mensaje vídeograbado el 12 de Septiembre de 2019, en el cual el papa anunció primero su iniciativa, dijo: «Es necesario un pacto global educacional para educarnos en la solidaridad universal y un nuevo humanismo».
   
Dios se “Aparta”, así podemos ser “Libres”
El arzobispo Vincenzo Zani, secretario de la Congregación para la Educación Católica, que ha estado a cargo de la organización del evento, explica la visión teológica detrás de este “nuevo humanismo”, diciendo que Dios “se aparta” a fin de que el hombre pueda ser libre. Arzobispo vaticano organiza Pacto Global por la Educación pregona ‘nuevo humanismo’ del papa donde Dios ‘se aparta’.
  
En una entrevista la corresponsal de LifeSiteNews ante el Vaticano Diane Montagna, Zani hizo referencia a 
«Dios, quien le da al hombre fuerza, libertad y vida, pero lo deja libre. Es un encuentro de libertad».
     
Él dijo que la enseñanza de la Creación –que asegura no es exclusivamente la cristiana– pone el foco sobre el hombre. 
«Es la centralidad de la persona. Dios crea, pero luego se aparta. Él deja al hombre, diciéndole: ¡Ve!».
  
Montagna interrumpió: 
«Perdóneme, pero ¿esa es realmente la idea cristiana de la creación del hombre? Como cristianos no creemos en un Dios que nos deja solos. Creemos en Su acción sobrenatural en el mundo».
    
Zani respondió: «Sí, pero en el momento cuando Dios crea al hombre, le da inteligencia, corazón, y la capacidad para actuar, y le dice: ¡Ve!».
   
Eso claramente contrasta con el llamado de Cristo a 
“Ven, sígueme”. La idea de que “Dios se aparta” para permitir la posibilidad de la libertad humana es puramente una idea masónica. Esto implica que si Dios no se aparta, no somos libres. Esto implica que nuestra libertad consiste en estar lejos de Dios. Eso avoca a las libertades masónicas.
    
Nuestra libertad es en Dios
La Iglesia enseña que Dios es la fuente de nuestra libertad, fuera del cual no hay libertad humana. Nuestra libertad están en Cristo, por lo cual Él es llamado Salvador, puesto que nos salva o libera de la esclavitud del pecado. Esto lo hace, no apartándose de nosotros, sino aproximándose a nosotros. Mientras más se acerca, más libres somos, siempre que nos dejemos dirigir por Él (Salmo 22).
  
Es como un pez en un tazón. Mientras más rodeado de agua, más libre es. Y si estamos rodeados con un océano infinito de majestuoso azul cristalino donde respiramos y tenemos nuestra vida, somos verdaderamente libres, pero si ese océano nos arroja a la costa y retrocede de nosotros, somos dejados a la muerte, sin libertad, sin felicidad, sin vida
  
Ahora, los ateos, modernistas y francmasones ven a Dios como un “coco”, y consecuentemente, ven Sus Mandamientos como reglas opresivas de las que debemos ser “liberados”. Su idea de libertad es escapar de Dios y vivir en su propia zona infernal.
  
En consecuencia, ellos mantienen que no hay condenación eterna después de la muerte [¿Suenan algunas campanas?] Eso recuerda una frase frecuente de los francmasones de que «¡el Infierno no e s más que estar separados de Dios y qué tan malo sea eso!».
  
Ahora estas serpientes de la escuela modernista infiltraron el Concilio Vaticano II y lograron ganar un control considerable sobre las comisiones preparatorias conciliares, por tanto, frecuentemente los documentos conciliares reflejan esta idea de que la libertad personal está por encima de Dios.
   El documento del Vaticano II sobre la libertad religiosa, Dignitátis Humánae, se ha pronunciado en esto, toda vez que advoca los derechos egoístas del hombre, como si el hombre moderno fuera un pequeño dios que puede pensar por sí mismo sin un divino chaperón. Considerar el párrafo de apertura:
«Los hombres de nuestro tiempo se hacen cada vez más conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el número de aquellos que exigen que los hombres en su actuación gocen y usen del propio criterio». [1]
Nuevamente, leemos:
«Dios tiene en cuenta la dignidad de la persona humana que El mismo ha creado, que debe regirse por su propia determinación y gozar de libertad». [11]
Por tanto, lo que realmente vemos en el “nuevo humanismo” del Papa Francisco es el plan del Vaticano II llegando a un punto crítico.
  
Desafortunadamente, el humanismo secular está condenado por la Iglesia, puesto que conlleva darle la importancia a los asuntos humanos en vez de los divinos o sobrenaturales. Las creencias humanistas enfatizan el valor potencial y la bondad del hombre, y buscan solamente modos racionales de solucionar los problemas humanos sin la dirección y auxilio divinos. El humanismo busca la unidad con el hombre, no la unidad con Dios.
  
El Pacto Global por la Educación busca adoctrinar al hombre con este humanismo secular objetivado a fortalecer su lealtad al planeta. El papa dice que se requiere una alianza «entre los habitantes de la tierra y nuestra “casa común”, a la cual estamos atados a cuidar y respetar
   
¿Qué sobre nuestra alianza con Dios? ¿Francisco ha considerado la admonición del Apóstol Santiago, que dice que “la amistad de este mundo es enemiga de Dios” y que “quien quiera ser amigo de este mundo, se convierte en enemigo de Dios” (Santiago 4:4)?
  
Hipócrita
Católicos Preocupados han citado la hipocresía del pacto educativo papal, arguyendo que no hace referencia a la prerrogativa de los padres en ser los educadores primarios de sus hijos. En un tiempo cuando el sistema educativo se ha convertido en nada más que un foro político para corromper las mentes de los jóvenes, el papa tiene un deber de exhortar a los padres a asumir la responsabilidad en educar ellos mismos a sus hijos, esto es, escolarizarlos en casa.
  
En cambio, él sujeta a los hijos a los engaños de los globalistas que buscan educarlos en los caminos de satanás [como el control demográfico mediante el aborto, la eutanasia, el uso de los anticonceptivos -incluida la PNF-, etc., N. del T.]. El mero hecho de que el pacto educativo global recibirá una financiación estimada [según Jeffrey Sachs] de $26 millardos de dólares al año de globalistas pro-aborto como Bill Gates y George Soros es razón suficiente para censurarlo al máximos. https://www.lifesitenews.com/news/vatican-urged-to-partner-with-top-population-controllers-on-popes-global-education-pact
  
¿Por qué Francisco está coludiendo con los globalistas?

domingo, 16 de febrero de 2020

¿POR QUÉ EL VATICANO II IGNORÓ EL COMUNISMO?

Traducción del artículo publicado en CORRISPONDENZA ROMANA. El artículo es del 2012, pero por su importancia y porque la actitud del Vaticano II hacia la URSS se refleja en Bergoglio y la China comunista, se trae a publicación.
 
   
(Edward Pentin, The Chatolic Word Report) Mientras la Iglesia celebra el 50º aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, hay un aspecto menos conocido —y alguno diría altamente perturbador— del Concilio que ha tendido a ser pasado por alto: la ausencia de cualquier referencia a, o condenación del comunismo en los documentos conciliares, a pesar del hecho de que la Unión Soviética estaba en ese tiempo en la cima de su poder.
  
Con los años, muchos han especulado sobre las causas de la omisiòn, mientras que otros han ponderado las consecuencias, tanto para la Iglesia Católica como para el mundo de hoy.
  
En años recientes, se ha levantado gradualmente el velo del misterio sobre la omisión, mientras que los historiadores han descubierto evidencia irrefutable que explica cómo tuvo lugar la ausencia de cualquier referencia al comunismo en los documentos.
  
La omisión fue sorpresiva en esa época, como quiera que hasta el Vaticano II, la Iglesia en sus enseñanzas había hablado repetidamente contra el comunismo. Sus condenas fueron claras e inequívocas, consistentes con las del Papa Pío XII, que fue incansable en sus denuncias del comunismo hasta su muerte en 1958.

En los vota (votos) de los Padres Conciliares —miles de recoendaciones reunidas de figuras claves de la Iglesia justo antes de las sesiones conciliares—, el comunismo tenía un alto puesto en la lista de preocupaciones. De hecho para muchos, parecía ser el área individual más importante que se debía condenar.
  
Los historiadores discuten que varios factores contribuyeron a que el comunismo no fuera mencionado en absoluto durante el Concilio. El primero fue la desafortunada época del Concilio. “Eran los sesentas, y el mundo estaba abrazando un nuevo espíritu de optimismo”, explica el historiador de la Iglesia Roberto De Mattei, autor de Il Concilio Vaticano II – Una storia mai scritta (El Concilio Vaticano II – Una historia nunca escrita). “Fue durante este período que se presentó un ‘deshielo’ de realidades, ya definidas como antitéticas por el Magisterio”.

En particular, se pensó que la última encíclica del Papa Juan XXIIIPacem in Terris, jugó un papel clave en este cambio de perspectiva sobre el comunismo. Para De Mattei, la encíclica fue “probadamente decisiva”, pues dio la impresión de “querer superar la posición de la Iglesia contra el comunismo, removiendo, de hecho, toda condenación, aun verbal”. Se creyó que la política vaticana del “Ostpolitik” (apertura de la Iglesia a los países comunistas del Este mediante el diálogo) tuvo sus raíces en la encíclica de 1963. Esta fue tomada por Mons. Agostino Casaroli, quien, en ese tiempo, era el viceministro de exteriores de la Santa Sede, pero después se convertiría en Secretario de Estado del Vaticano.
  
¡Pero por qué Juan XXIII permitiría tal ruptura con la hasta entonces firme línea contra el comunismo? Algunos creen que le tuvo, si no simpatía, sí predisposición de ver al comunismo con algo de optimismo malfundado.

“Una teoría comúnmente sostenida, que no se puede probar, es que Juan XXIII tuvo buenas relaciones con el presidente soviético Jrushchov”, dice el padre Norman Tanner, un jesuita experto sobre el Concilio en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ciertamente, se tiene constancia de que Jrushchov visitó al Papa en el Vaticano, y que Juan XXIII se alegró de recibir del líder soviético felicitaciones por su cumpleaños al cumplir los 80. En respuesta, Juan XXIII le pidió a Jruchov que demostrara la sinceridad del líder soviético para mejorar las relaciones mejorando la situación de los Católicos (en particular, permitiéndole emigrar al prisionero Arzobispo Jozsef Slipyj, jefe de la Iglesia Uniata Ucraniana), solicitud que Jrushchov concedió en 1963.

Pablo VI también se reunió varias veces con funcionarios soviéticos. Estos encuentros, en su mayoría, tuvieron lugar después del Concilio, sin embargo, y los esfuerzos fueron en vano: las concesiones soviéticas al Vaticano probaron ser en su mayoría pobres en los años subsiguientes.
  
Pero hubo otro motivo detrás de este impulso hacia la distensión: el de alimentar mejores relaciones ecuménicas con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Como parte de su deseo por una mayor apertura de la Iglesia a los otros Cristianos y religiones, Juan XXIII quería fuertemente que los miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa (entonces fuertemente atrincherada con el Kremlin y la KGB) tomaran parte en el Concilio. El Papa también quiso que los Obispos Católicos de Rusia y sus Estados satélite tuvieran permitido asistir a las sesiones del Concilio. Esto sería “un tipo de quid pro quo”, dice Tanner. Pero para lograr esos objetivos, parece que Juan XXIII tenía preparado hacer una concesión extraordinaria: que el Concilio se abstendría de hacer “declaraciones hostiles” sobre Rusia.
  
En un libro de 2007 llamado El Acuerdo de Metz, el veterano ensayista francés Jean Madiran recopiló una serie de afirmaciones citadas, testificando que un acuerdo fue logrado durante las conversaciones secretas acordadas con los soviéticos en 1962. Dice Maridan que el encuentro tuvo lugar en Metz de Francia, entre el metropólita Nicodemo, el entonces “ministro de exteriores” de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y el cardenal Eugène Tisserant, un alto oficial francés del Vaticano. Según los archivos de Moscú, el metropólita Nicodemo era un agente de la KGB.

Desde entonces, varias fuentes han confirmado que se logró un acuerdo, instruyendo al Concilio no hacer ningún ataque directo al comunismo. Los ortodoxos entocnes aceptaron la invitación del Vaticano a enviar algunos observadores al Concilio.
  
Siendo un acuerdo secreto verbal, ha resultado elusiva cualquier evidencia concreta, pero De Mattei dice que encontró “una nota manuscrita” de Pablo VI en el Archivo Secreto del Vaticano confirmando la existencia de este acuerdo. Maridan también apoya la afirmación de De Mattei, diciendo que en el memorando, Pablo VI declaró que mencionaría explícitamente “los cometidos del Concilio”, incluyendo el de “no hablar sobre el comunismo (1962)”. Maridan refuerza que la fecha entre paréntesis es significativa, porque se refiere directamente al acuerdo de Metz entre Tisserant y Nicodemo.
  
El Vaticano adheriría firmemente al acuerdo durante el Concilio, insistiendo que el Vaticano II permanecería neutral políticamente. Incluso fue rechazada una petición de más de 400 padres conciliares, representando a 86 países diferentes, de incluir una condenación formal del comunismo en losdecretos. Dice De Mattei que la petición, presentada durante la sesión final del Concilio el 9 de Octubre de 1965, “ni siquiera fue enviada a la comisión que trabajaba en el documento, resultando en un gran escándalo”. Sorpresivamente, incluso el obispo Karol Wojtyła, que después se convertiría en Juan Pablo II pero que entonces era un obismo en el Concilio, fue uno de los que rechazó la petición.
  
El resultado es que la constitución Gáudium et Spes, el 16º y último documento promulgado por el Concilio y entendido como una definición enteramente nueva sobre las relaciones entre la Iglesia y el mundo, careció de cualquier forma de condenación del comunismo. “De hecho, el silencio conciliar sobre el comunismo fue una impresionante omisión del encuentro histórico”, dice De Mattei.

En vista del actual consenso entre los historiadores sobre la existencia de este acuerdo secreto con los soviéticos, quizá la pregunta más interesante que se formula hoy es: ¿Qué efecto tuvo sobre la Iglesia y el mundo desde entonces? ¿El Concilio contribuyó a la caída del comunismo soviético, o la falta de cualquier condena prolongó actualmente la brutal ideología atea?
   
Alguno tiene poca duda de que el Concilio Vaticano II jugó un papel clave en el final del experimento marxista-leninista. La iglesia postconciliar, arguyen algunos historiadores, puso un nuevo énfasis en la libertad religiosa que aceleró la caída del comunismo, mayormente por la insistencia del obispo Wojtyła, que ayudó a convencer a un dubidativo Pablo VI a firmar el decreto Dignitátis Humánæ. Y por primera vez, el Concilio permitió a los obispos tras la Cortina de Hierro reunirse entre sí y hablar juntos fuera de sus países.
     
“Esto les dio un sentido de influencia y unidad”, dice el teólogo estadounidense Michael Novak, quien informó sobre la segunda sesión del Concilio. Él agrega que cuando los obispos regresaron a sus países, pudieron disponer las iglesias como lugares de reunión para personas de todas las religiones o ninguna, gracias al nuevo espíritu de diálogo y apertura del Concilio (algo particularmente cierto en Polonia): “Se formó una gran alianza de aquellos que amaban la libertad y querían resistir al ‘Régimen de la mentira’”, explica Novak, agregando que los obispos de la Cortina de Hierro “ahora tenían amigos cercanos en el Occidente y otros lugares con los cuales se reunieron en el Concilio”.
  
Permanecer “silente” sobre el comunismo y al mismo tiempo estar abierto al diálogo también fue visto como un camino digno de intentarlo si, como pensaban muchos en ese tiempo, el comunismo, el comunismo durara cientos de años más (Pablo VI repudió explícitamente el comunismo en su encíclica de 1964 Ecclésiam Suam, aunque ese no era, por supuesto, un documento conciliar).
  
El padre Tanner, autor de un nuevo libro sobre el Concilio llamado Vatican II: The Essential Texts (Vaticano II: Los textos esenciales) señala que así como no hubo condenación del comunismo, tampoco hubo ninguna condenación formal de cualesquiera otras ideologías políticas malvadas en los 16 decretos conciliares. “No hay condenaciones formales [de estas ideología]. Hubo condenaciones a la guerra y así, pero no del nazismo y del fascismo, que fueron de recuerdo reciente en ese tiempo”, dice.

Pero él concede que esos movimientos políticos fueron diferentes del comunismo, el cual estaba “todavía muy vivo”, y agrega que “muchas personas y obispos en esos países lo sufrieron horrendamente”.
  
“Ellos querían una condenación formal, y urgieron al Papa a hacer una”, dijo.
   
Este punto fue tomado elocuentemente por el cardenal Giacomo Biffi, arzobispo emérito de Bolonia. En su autobiografía de 2010, Memorias y Disgresiones de un cardenal italiano, el cardenal señala que el comunismo fue “el fenómeno histórico más imponente, más duradero y más abrumador del siglo XX” y todavía el Concilio, que contuvo un decreto sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, “no habló sobre él”.

Agrega que por primera vez en la historia, el comunismo había “virtualmente impuesto el ateísmo sobre el pueblo súbdito, como una suerte de filosofía oficial y una paradójica ‘religión de Estado’, y el Concilio, aunque habla en el caso de los ateos, no habla de ello”.

Además, él subraya que en 1962, las prisiones comunistas eran “todavía lugares de indecibles sufrimientos y humillaciones infligidas sobre numerosos ‘testigos de la fe’ (obispos, sacerdotes y laicos que eran creyentes convencidos en Cristo), y el Concilio no habla de ello. ¡Y algunos quieren hablar sobre el supuesto silencio hacia las aberraciones criminales del nazismo, por elcual incluso algunos católicos (incluso entre los activos en el Concilio) han criticado a Pío XII!”.
   
Y que la omisión, junto con la Ostpolitik, se orientaba a acabar con el comunismo soviético más rápidamente que otros enfoques, algunos historiadores dudan que ese fuera el caso. Los líderes eclesiásticos permanecieron encancelados, torturados y perseguidos por los regímenes comunistas después del Concilio y el marxismo soviético resistió hasta la caída del Muro de Berlín, casi 25 años después de reunirse la sesión final (y por supuesto, el comunismo continúa en China, Corea del Norte, y otros lugares).
  
Dice De Mattei: “Si el Concilio Vaticano II hubiese condenado el comunismo, eso habría ayudado a acelerar su declinar. Sucedió lo contrario. La Ostpolitik vaticana prolongó la supervivencia del verdadero socialismo en los países del Bloque del Este por 20 años promoviendo un puntal para los regímenes comunistas en crisis. Hoy debemos preguntar ¿fueron profetas aquellos que denunciaron en el Concilio la opresión del comunismo, llamando por su solemne condenación? ¿O lo fueron aquellos que creyeron, como los arquitectos de la Ostpolitik, que era necesario llegar a un acuerdo con el comunismo —un compromiso— porque el comunismo interpretaba las ansias de la humanidad sobre la justicia y habría sobrevivido uno o dos siglos, mejorando el mundo?”.
   
Incluso en el denominado mundo poscomunista soviético, algunos ven la omisión de cualquier condena como teniendo enormes consecuencias negativas sobre la Iglesia y la sociedad actual. Christopher Gillibrand, un respetado comentarista Católico en el Reino Unido, cree que la falta de una condena por el Concilio Vaticano II significa en tiempos modernos “que la respuesta de la Iglesia a los asaltos de la dignidad humana por el Estado arbitrario y todopoderoso ha sido inefectiva”.

Otros añaden que la no individualización del comunismo como la ideología que ha impedido a la Iglesia reconocer el pensamiento socialista dentro de sus rangos. “La gente está preocupada por salvar el planeta, el calentamiento global, y hay algo de legítima preocupación aquí, pero hemos perdido una previsión de la salvación del alma. Eso es lo que el comunismo, eso es el socialismo, y eso es lo que [Antonio] Gramsci [uno de los pensadores marxistas más importantes del siglo XX] querían”, dice Edmund Mazza, profesor de historia y ciencia política en la Azusa Pacific University en Los Ángeles.
  
También, en la sociedad más vasta, el profesor Mazza nota que una sociedad crecientemente secular esprecisamente lo que los comunistas desearon.
  
“El principal error de nuestros tiempos es que hemos perdido lo trascendente. ¿Qué ha pasado en los úlltimos 50 años? Los errores del ateísmo y el socialismo, un mundo sin Dios, han ‘marxizado’ al mundo tanto que estamos ya dispuestos a abrazar el socialismo si es presentado en los términos correctos. Si necesitas un trabajo, cupones de comida y dinero, entonces cuando el gobierno promete cuidar de ti, te irás con él”, dice.

jueves, 13 de febrero de 2020

GRACIAS AL CONCILIÁBULO…


  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados tienen una liturgia protestantizada e inválida.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados tienen sacramentos protestantizados y algunos de ellos invalidados.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados ven más y más católicos abandonar la Fe y formarse una religión a su medida.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… cayó espantosamente la cantidad y calidad de conversiones –en cambio decenas de millones se pasaron a sectas–.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados reciben la Comunión en la mano y tienen ministros eucarísticos laicos y femeninos, cosa que se consideraba sacrílega e impensable un tercio de siglo atrás.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados ven a sus pastores conducir liturgias ecuménicas con toda clase de religiones acatólicas, consagrando la herejía de que todas las religiones son buenas, y llenando de escándalo y confusión a los que siguen siendo fieles.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados reciben de manera aguada o sustancialmente envenenada los dogmas católicos necesarios para la salvación.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… se destruyó todo el concepto de Iglesia Militante.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados tienen el Movimiento Carismático con ellos, cuyas raíces protestantes y espiritistas siempre se habían considerado la antítesis del Catolicismo.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… se debilitaron o desaparecieron mil devociones santísimas y bellísimas, para lo cual el pueblo extraviado buscó compensación en supersticiones o en otras religiones.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos se han hecho mucho más paganos, en tanto que los paganos lo son más que nunca.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados, sacerdotes y laicos, sufren una enorme crisis de Fe.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados están envueltos por una religión maligna y engañosa empleada para subvertir todo el Catolicismo hasta su última molécula.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados van a una mesa protestante y ya no al altar católico; no tienen reclinatorios; comulgan de pie; inventan liturgias groseras y abominables.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… el Ofertorio ha sido totalmente desnaturalizado y judaizado.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… se entiende otra cosa por el misterio de nuestra fe: ya no la transubstanciación, sino “anunciamos tu muerte, Señor, y proclamamos tu resurrección hasta que vuelvas”.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados no entienden la necesidad de confesarse con profundo dolor si cayeron en pecado mortal.
  • GRACIAS EL CONCILIÁBULO… los católicos engañados asisten a templos profanos con poco o ningún sentido de reverencia ante Dios.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… la Iglesia Católica ha sido puesta en pie de igualdad con toda religión falsa de la tierra.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… el dogma católico de que fuera de la Iglesia no hay salvación no solamente se ignora, sino que se combate con energía.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados están con un pie en una Iglesia Mundial.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados están con un pie en un Gobierno Mundial.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados se embeben de la influencia demoníaca del Movimiento New Age.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados se reúnen para rezar con hindúes, budistas, judíos y musulmanes, todos los cuales niegan la Divinidad del Señor y Salvador Jesucristo.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados se embeben de la religión humanista de la Razón a través de sermones y catecismos insípidos o heréticos.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados rechazan ampliamente muchas enseñanzas católicas sobre Fe y Moral. Dicen: “Si se condona el pluralismo afuera de la iglesia, ¿qué tiene de malo tenerlo adentro de ella?”.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados no entienden nada del Reinado Social de Jesucristo, que enseña que todos los gobiernos y autoridades deben someterse a Cristo y su Iglesia verdadera.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… se ha demolido la magnífica estructura jerárquica de la Iglesia.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… no hay más sermones dominicales que defiendan la Verdad Católica contra los errores de que está lleno el mundo moderno.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados coexisten en su comunidad con todo tipo de ideas religiosas erróneas admitidas por las falsas autoridades eclesiásticas.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados difícilmente pueden creer que haya errores religiosos que la Iglesia deba condenar.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados tienen un rey desnudo con falsas vestimentas ecuménicas, y no hay quién les diga la verdad.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los Católicos fieles que con toda razón critican los efectos catastróficos de eso, son perseguidos, despreciados, y acusados de irrespetuosos, enfermos, soberbios, sectarios, divisivos y cismáticos.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los católicos engañados no tienen nada que agradecer a la Eclesialidad Post-Conciliar.
  • GRACIAS AL CONCILIÁBULO… los no católicos no tendrían nada que agradecer a la Eclesialidad Post-Conciliar si se pasaran a ella.

   
¡¡¡POCAS GRACIAS!!!

Ing. PATRICIO SHAW

sábado, 24 de agosto de 2019

CONFERENCIA DEL PADRE PAGLIARANI EN ARGENTINA

Tomado de ADORACIÓN Y LIBERACIÓN. Comentario propio.
  
MISA Y CHARLA DEL PADRE DAVID PAGLIARANI, SUPERIOR GENERAL DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X, EN EL PRIORATO BUENOS AIRES DE LA FSSPX, EN CAPITAL FEDERAL (ARGENTINA)
  
«La FSSPX debe tener la misión de explicar que los errores de hoy se conectan con la causa del II Concilio Vaticano» (Padre David Pagliarani)

Misa, ayer, en el Priorato de la FSSPX, presidida por el Superior General de la FSSPX, el Padre Pagliarani.

BUENOS AIRES, 23 DE AGOSTO DE 2019

Juan Donnet
  
Después de celebrar la Misa, escuchamos una amena pero punzante exposición -con su característico acento italiano, porque es italiano- y contestación de algunas preguntas afiladas por parte del Padre Pagliarani. Un chabón macanudo, diríamos en argentino; un sacerdote afable, muy accesible, muy equilibrado y sabio. Un verdadero gusto y privilegio haberlo tenido aquí, haber asistido a su Misa, haber hablado brevemente con él y haber escuchado su exposición.
  
Los siguientes puntos no son citas textuales, sino resúmenes de memoria. El audio-vídeo va completo.
  • ¿Qué pasa con la FSSPX y el Vaticano actualmente? No pasa nada…(risas). Roma sigue como al principio, pidiendo como condición para aceptar a la FSSPX, reconocer todo el II Concilio Vaticano, incluido el Magisterio (yo le pongo comillas) del Papa Francisco y la Misa Nueva no solo como válida sino como legítima. El Vaticano no cede un ápice en esto y quiere hablar de otros temas; no de Doctrina… La FSSPX no puede dejar de ser fiel a la Iglesia…
  • En caso extremo de verdadera necesidad la FSSPX puede considerar nuevamente el nombramiento de Obispos… Por ahora eso no se considera estrictamente necesario.
  • Los Obispos excomulgados de la FSSPX -dice Benedicto XVI en su Carta en 2009 sobre el asunto- ya no están más excomulgados; pero la FSSPX no tiene un ministerio legítimo en la Iglesia hasta que acepte todo el II Concilio Vaticano.
  • Las cuestiones doctrinales pueden parecer que para el pragmatismo del Papa Francisco no tienen importancia, sin embargo, sí la tienen, porque el problema doctrinal subsiste y por esa diferencia no hay acuerdo.
  • El II Concilio es interpretable a la luz de su desarrollo postconcilar.
  • El Papa Francisco es un producto, una consecuencia, una evolución de todo el proceso conciliar.
  • La FSSPX no corta la relación con Roma, porque reconoce la legitimidad de la jerarquía de la iglesia; sigue promoviendo el debate doctrinal, porque el problema de fondo es Doctrinal.
  • El Papa Francisco se dice que es púramente pragmático, pero sin embargo tiene principios doctrinales….sus principios van en continuidad con el II Concilio Vaticano. Su manera de presentarse es distinta… algo extravagante, pero su pontificado es un eslabón mas de la evolución de la cadena conciliar.
  • Es limitado poner en tela de juicio los problemas de hoy sin ir a la causa; el II Concilio Vaticano. La FSSPX debe tener la misión de explicar que los errores de hoy se conectan con la causa del II Concilio Vaticano.
  • Si vamos a Roma somos muy bien recibidos, pero no quieren hablar de Doctrina, dicen que hablemos de otras cosas.

Hay otros temas, pero, repetimos, brindamos el audio completo de la charla. ¡No se la pierdan!
  
  
Cuando uno escucha la exposición afable, respetuosa, pero firme y clara del Padre Pagliarani, siente que está en presencia de un fiel y sabio sacerdote de Cristo.
  
El Señor nos provea de muchos otros sacerdotes como él.
  
Juan Donnet, del Consejo Directivo de Adoración y Liberación, y corresponsal en Argentina,  junto al Padre David Pagliarani, Superior de la FSSPX, ayer, 23 de agosto de 2019, en Buenos Aires.
   
Oremos por la Iglesia toda; esa oración producirá sin duda la integración de la FSSPX al plano jurídico de la Iglesia.  Ya que, estamos seguros, en el plano ontológico, espiritual, la FSSPX es pura Iglesia Católica.

Y también esa oración suscitará la conversión de la jerarquía actual que esté abierta a la Verdad.
  
COMENTARIO: Aunque el padre Pagliarani habla algunas cosas ciertas y evidentes, la contradicción total es la posición de la FSSPX, al reconocer al Vaticano II y los usurpadores al papado, y celebrar con el seminovusordiano rito de Roncalli (empeorando lo presente, ya que en su gran mayoría son Una cum).

UNA MISIÓN QUE NO HA BAUTIZADO A NADIE EN 53 AÑOS

Traducción del artículo publicado en PAN-AMAZON SYNOD WATCH. PAN-AMAZON SYNOD WATCH (Observatorio del Sínodo Pan-amazónico) es una iniciativa del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) y forma parte de una campaña conjunta de las Sociedades de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) y organizaciones afines para alertar a la opinión pública mundial sobre la grave amenaza que el Sínodo de la Pan Amazonia representa para la civilización occidental, como quiera que el ecologismo es una máscara del socialismo, que plantea una sociedad minimalista y anticonsumista en el fondo opuesta a la libre empresa y la propiedad privada, y una eclesiología neumática y tribalista contraria a la bimilenaria Cristiandad.
  
UNA MISIÓN QUE NO BAUTIZÓ A NADIE EN CINCUENTA Y TRES AÑOS: EL DEFECTUOSO MODELO DE EVANGELIZACIÓN DEL SÍNODO PANAMAZÓNICO

Corrado Dalmolego

El Instituto Misiones Consolata, originario de Turín y presente en 28 países, posee desde 1965 una misión entre los Yanomamis, actualmente dirigida por el sacerdote italiano Corrado Dalmolego, asistido por tres religiosas de la rama femenina de la misma congregación.
 
En una reciente entrevista al portal Religión Digital [1], el misionero de la Consolata dio interesantes detalles sobre su concepción de la misión y sus actividades misioneras, con la esperanza de que su ejemplo sirviese de modelo para el próximo Sínodo de la Pan-Amazonía. Sus asombrosas declaraciones fueron recogidas, y endosadas, por otro misionero, el sacerdote madrileño Luis Miguel Modino, activo en la Diócesis de São Gabriel da Cachoeira, estado de Amazonas (Brasil).

Para entender la trascendencia de las opiniones vertidas por el Pe. Dalmolego, conviene situar previamente el contexto de la cultura Yanomami, dentro de la cual se desarrolla su actividad misionera.
 
Los Yanomamis son un grupo étnico compuesto de 20 a 30 mil indígenas que viven en la selva tropical de forma muy primitiva, concentrándose en la zona de la cuenca del río Mavaca, en los afluentes del Orinoco, y en la sierra Parima, una región situada al sur de Venezuela y, en Brasil, en los estados de Amazonas y Roraima, dónde se encuentra la misión Catrimani de los misioneros de la Consolata, junto al río del mismo nombre.
 
Viven en aldeas pequeñas de 40 ó 50 personas. Pero, en realidad, son nómades, que practican la caza, utilizando arco y flecha, y algunos cultivos, que duran dos o tres años. Cuando la tierra se agota, el poblado crea una nueva plantación en otro lugar.
 
Sus ropas son muy sumarias y las usan apenas como ornato en las muñecas, tobillos y un cinta en torno de la cintura. Los hombres de la tribu tienen habitualmente varias mujeres, incluyendo adolescentes desde la entrada en la pubertad. Los hombres suelen consumir la planta «epená» o virola, que contiene una sustancia alucinógena,también utilizada en rituales curativos por los chamanes para identificar la enfermedad, comunicándose con los espíritus.
 
El problema más grande de la comunidad es la salud, especialmente las enfermedades de tipo infeccioso y parasitario como la malaria, la cual es la principal causa de mortalidad entre los Yanomami. Le siguen la hepatitis, diarrea, tuberculosis, así como enfermedades del aparato respiratorio como las neumonías y bronquitis que sufren repetidas veces al año. El casi inexistente hábito de limpieza y cuidado de la dentición (no utilizan el cepillo) hace que la caries dental sea un problema crónico [2].
 
Una de las “tradiciones” más arraigadas entre los Yanomamis es el infanticidio, practicado por la propia madre que se aleja para dar a luz y acoge o mata al recién nacido, enterrándolo vivo. El infanticidio es practicado para eliminar los que nacen con malformaciones o como una forma de selección (prefieren los varones a las mujeres y que el primer hijo sea varón; si nacen gemelos, sólo dejan uno vivo y si los dos son varones matan al más débil), o aun simplemente para no tener que cuidar de dos hijos simultáneamente (los amamantan por tres años, en media)[3].
  
Infanticidio yanomami
 
Los Yanomamis tienen un carácter altivo y guerrero[4] y cuando matan adquieren la condición social de “unokai”. Aquellos que son más belicosos y consiguen matar más enemigos logran un mayor prestigio y más mujeres. Para atacar las aldeas de otras tribus, forman alianzas con extraños, en vez de parientes cercanos, y el botín de guerra consiste en casarse con las hermanas o hijas de sus aliados[5].
 
Una de las costumbres más primitivas de esta etnia es la práctica del canibalismo ritual: en un ritual fúnebre colectivo de carácter sagrado incineran el cadáver de un pariente muerto y se comen las cenizas de sus huesos, mezclándolas con la pasta del «pijiguao» (fruto de un tipo de palmera), porque creen que en los huesos reside la energía vital de fallecido, que de esa manera es reintegrado al grupo familiar[6]. Igualmente, un Yanomami que mate un adversario en territorio enemigo practica esa forma de canibalismo para purificarse[7].
 
De ese breve relato se infiere que los Yanomami están lejos de corresponder al bon sauvage de Rousseau…
 
Sin embargo, para el misionero Corrado Dalmonego, que vive en Catrimani hace 11 años y, por lo tanto, los conoce bien, ellos pueden “con la vivencia de la propia religiosidad, de la propia espiritualidad, ayudar a la misma Iglesia a limpiarse, quizás de esquemas, de estructuras mentales, que pueden haber quedado obsoletas o inadecuadas”.
 
En primer lugar, los yanomami ayudan a la Iglesia a “defender este mundo” y a “construir una ecología integral” al “establecer puentes entre los conocimientos tradicionales y los conocimientos modernos, ecológicos, de la sociedad occidental”.
 
En segundo lugar, la ayudan a mejorar sus estructuras y el ejercicio de la autoridad, por lo que la Iglesia debería “prestar atención a cómo los pueblos indígenas viven la vivencia comunitaria, las relaciones sociales, la organización del liderazgo”. “Los yanomamis son para nosotros testigos para poder apreciar ese valor de la vida comunitaria”, afirma el misionero.
 
Y, por último, “en las investigaciones que se realizan sobre chamanismo, sobre mitologías, sobre saberes diferentes, sobre visiones del mundo, sobre visiones sobre Dios”, la Iglesia se enriquece, pues los momentos fuertes de diálogo ayudan a los misioneros “a descubrir la esencia de nuestra fe, muchas veces encubierta por adornos, por tradiciones culturales”.
 
Una forma de las formas que toma ese enriquecimiento espiritual es que los yanomami “tienden a juntar las cosas”, o sea, invocan al Dios de los blancos sin renunciar a sus propias creencias. “No es necesario renunciar, simplemente es apropiarse de algo más. ¿Por qué no hacer ese ejercicio también como Iglesia, esas experiencias?”, se pregunta el religioso de la Consolata. “Esto, por un lado, puede ser acusado de sincretismo, relativismo”, concede. Pero concluye afirmando que, en todo caso, “nosotros no somos dueños de la verdad”.
 
De esa nueva concepción de la acción evangelizadora de la Iglesia como mero ejercicio de diálogo inter-religioso, resulta que Corrado Dalmonego se vanagloria de un hecho asombroso, al que se refiere su entrevistador, y que para cualquier misionero tradicional sería el cáliz más amargo: dirigir “una misión de presencia y de diálogo” en la cual ¡“después de sesenta años[8] nadie fue bautizado”!
 
Lo más grave es que el P. Dalmonego afirma que “todos los que cono[ce] que trabajaron allí, ellos admiran esa manera, participaron, formaron parte, dedicaron su vida, sus años, su trabajo, valoran esa forma de actuación, que [él] no reduciría a un testimonio silencioso, porque cuando se dialoga, se habla, cuando se habla, se anuncia”. Pero insiste nuevamente en apartar cualquier idea de “proselistismo” y “no confundir lo que es el anuncio con aquello que se considera conversión”.
 
Y es precisamente en ese sentido que la Misión Catrimani, podría servir como una referencia en vista del Sínodo de la Pan-Amazonía, porque “es una presencia profética para la Iglesia, que se ha puesto a la escucha de los pueblos, una presencia que no deja de ser criticada o mal entendida, acusada de omisión”.
 
Aparentemente, lo importante no es lo que pueda decir Jesucristo al ver incumplido su mandato de ir y evangelizar a todos los pueblos, “bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, sino lo “que alienta el corazón, da ánimo” es “escuchar a David Kopenawa[9] yanomami, líder indígena de este pueblo, que dice que la Misión Catrimani hizo las cosas bien, que no lastimó a los yanomami, que no destruyó la cultura, que no condenó el chamanismo” y que “ese es el mensaje que ustedes [los misioneros] tienen que traer del Dios que les ha enviado”.
 
De ahí, para el misionero italiano, la importancia del próximo Sínodo, “en el que en toda la Iglesia, y también quizás fuera de la Iglesia, los ojos están dirigidos a la Amazonía”, porque “si hubiera más experiencias como éstas la Iglesia se enriquecería fuertemente”.
 
Ese anhelo parece enteramente conforme con los planes de los organizadores de dicho evento eclesial. El Cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, declaró en la conferencia de prensa del presentación del Documento Preparatorio de la asamblea especial del próximo octubre que su objetivo es “encontrar nuevos caminos pastorales para una Iglesia con rostro amazónico, con una dimensión profética en la búsqueda de ministerios y líneas de acción más adecuadas en un contexto de ecología verdaderamente integral”.
  
Cardenal Lorenzo Baldisseri
 
Consciente del carácter bastante hermético de su frase, el cardenal Baldisseri esclareció: “Es el Papa Francisco quien nos indica el camino para entender la expresión ‘rostro amazónico’. De hecho, afirma en Puerto Maldonado: ‘Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región, y se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: «Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Éxodo 3: 5)’ ”[10].
 
O sea, “como ha dicho el Papa Francisco, la tarea de la nueva evangelización de las culturas tradicionales que viven en el territorio amazónico y en otros territorios exige prestar a los pobres ‘nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos’ (Evangeli Gaudium, n° 198)”[11].
 
Más concretamente, esa comunicación se da a través de los chamanes, porque en la subsección “Espiritualidad y sabiduría”, el Documento Preparatorio afirma que las “diversas espiritualidades y creencias” de los pueblos indígenas, “los motivan a vivir una comunión con la tierra, el agua, los árboles, los animales, con el día y la noche” y que “los ancianos sabios, llamados indistintamente payés, mestres, wayanga o chamanes –entre otros– promueven la armonía de las personas entre sí y con el cosmos”[12].
 
El cuidado del medio ambiente, asegura el mismo documento, es una de las principales áreas donde debe cumplirse ese aprendizaje eclesial: “La conversión ecológica es asumir la mística de la interconexión y la interdependencia de todo lo creado. (…) Esto es algo que las culturas occidentales pueden, y quizás deben, aprender de las culturas tradicionales Amazónicas, y de otros territorios y comunidades en el planeta. Ellos, los pueblos, ‘tienen mucho que enseñarnos’ (EG n° 198). Ellos, en su amor por su tierra y su relación con los ecosistemas, conocen al Dios Creador, fuente de vida. (…) De allí que el Papa Francisco haya señalado que ‘es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos’ y por sus culturas”[13].
 
Los religiosos de la Consolata de la Misión Catrimani pueden dormir con la conciencia en paz: el Papa Francisco no los reprobará por no haber celebrado ningún bautismo de yanomami en 53 años. Talvez sean ellos mismo los que debieran hacerse iniciar como chamanes aprendiendo los rituales de los yanomami y siguiendo cursos de David Kopenawa…
 
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NOTAS
1 https://www.periodistadigital.com/religion/america/2018/12/20/corrado-dalmonego-los-indigenas-pueden-ayudar-a-la-iglesia-a-limpiarse-de-estructuras-obsoletas.shtml
2 Débora Margarita Marchán, Impacto socio-educativo de la misión salesiana entre los Yanomami del Alto Orinoco, https://www.monografias.com/trabajos75/impacto-socioeducativo-mision-salesiana-yanomami/impacto-socioeducativo-mision-salesiana-yanomami2.shtml
3 El alemán Erwin Frank estudia las poblaciones indígenas de América hace 30 años. Profesor de la Universidad Federal de Roraima y doctor en Antropología, él está desde hace diez años investigando a los indios de la Amazonía, sobre todo los Yanomami. En entrevista al diario Folha de Boa Vista, dijo ayer que el infanticidio es una tradición bastante arraigada en la cultura Yanomami. “Eso expresa la autonomía de la mujer en decidir por la vida o la muerte del hijo y funciona como una forma de selección para las malformaciones y para el sexo de los niños”, aclaró.
Lo anterior es confirmado por el antropólogo Iván Soares, que colabora con el Ministerio Público del Estado de Roraima. Durante el Seminario Interamericano sobre Pluralismo Jurídico que tuvo lugar en Brasilia en noviembre de 2005 en la Escuela Superior del Ministerio Público de la Unión y en colaboración con la Sexta Cámara de Minorías de la Procuraduría General de la República, relató que las mujeres Yanomami tienen poder total de decisión al respecto de la vida de sus recién nacidos. El parto acontece en el bosque, fuera de la aldea; en ese ambiente de retiro, fuera del contexto de la vida social, la madre tiene dos opciones: si no toca al bebé ni lo levanta en sus brazos, dejándolo en la tierra donde cayó, significa que éste no ha sido acogido en el mundo de la cultura y las relaciones sociales, y que no es, por lo tanto, humano. De esa forma, desde la perspectiva nativa, no se puede decir que ha ocurrido un homicidio, pues eso que permaneció en la tierra no era una vida humana.
4 Débora Margarita Marchán, op. cit.
5 Judith de Jorge, “La guerra de los yanomami: lucha conmigo y me caso con tu hermana”, El País, 28-10-2014, https://www.abc.es/ciencia/20141028/abci-guerra-yanomami-lucha-conmigo-201410281215.html
6 Jesús María Aparicio y Charles David Tilley, EL ENDOCANIBALISMO EN LOS RITUALES FUNERARIOS DEL PUEBLO YANOMAMO, http://www5.uva.es/trim/TRIM/TRIM8_files/TRIM8_4.pdf
7 Joanna Overing, “Images of cannibalism, death and domination in a «non violent» society”, Journal de la société des américanistes Année 1986, p. 151, in https://www.persee.fr/doc/jsa_0037-9174_1986_num_72_1_1001,
8 En realidad son sólo 53 años.
9 David Kopenawa es conocido como el “dalai lama de la selva” y acttúa como portavoz internacional de los yanomami. En sus muy mediatizados desplazamientos por las capitales occidentales se dice aconsejado por los “xapiri” (los espíritus de la selva amazónica).
10 https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/06/08/bal.html
11 “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. Documento preparatorio del Sínodo de los Obispos para la Asamblea Especial sobre la Región Panamazónica”, n° 13, http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/06/08/panam.html
12 Ibid, n° 6.
13 Ibid, n° 13.