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jueves, 21 de mayo de 2020

EL “Rite zaïrois” O LA INCULTURACIÓN LITÚRGICA POSTCONCILIAR EN ÁFRICA (Un antecedente del “Rito Amazónico”)

Para ira de muchos, pero como la verdad hay que decirla, comenzamos este artículo citando al mismísimo Ratzinger, prologando el libro ¡Vueltos hacia el Señor! de Mons. Klaus Gamber:
«Lo que ha ocurrido tras el Concilio es algo completamente distinto: en lugar de una liturgia fruto de un desarrollo continuo, se ha introducido una liturgia fabricada. Se ha salido de un proceso de crecimiento y de devenir para entrar en otro de fabricación. No se ha querido continuar el devenir y la maduración orgánica de lo que ha existido durante siglos, se la ha sustituido, como si fuese una producción industrial, por una fabricación que es un producto banal del momento».
No es inevitable acordarse aquí de la “Plegaria Eucarística II”, la más empleada por los presbíteros conciliares en el servicio novusordiano (aun cuando la misma IGMR estatuye, en su capítulo VII, parte II, numeral 365 literal b, que «por sus características peculiares, se emplea más oportunamente en los días entre semana, o en circunstancias particulares») hecha «a las apuradas en la mesa de una trattoria en Trastevere» por el convertido del luteranismo Louis Bouyer Cong. Orat. y dom Bernard Botte OSB -adaptando la reconstrucción hipotética por este último en 1948 de la no menos controvertida Tradítio Apostólica de San Hipólito, el primer antipapa de la historia- para cumplir con la exigencia de un Anníbale Bugnini para presentarle una plegaria eucarística de un día para otro (literalmente), porque la suya era un engendro literario que no podría aprobar el examen teológico (Bouyer iba a renunciar al Consílium). Pero en este momento, y con el tema de un adveniente “Rito Amazónico”, el tema es la inculturación en la liturgia.
 
La “Inculturación”, según el jesuita Pedro Arrupe «es la encarnación de la vida y mensaje cristianos en un área cultural concreta, de tal manera que esa experiencia no solo llegue a expresarse con los elementos propios de la cultura en cuestión (lo que no sería más que una superficial adaptación), sino que se convierta en el principio inspirador, normativo y unificador que transforme y recreación esa cultura, originando así “una nueva creación”» [Carta sobre la Inculturación (14-V-1978), en «Acta Romana Societatis Jesu» XVII (1978) 230]. Esta, en el aspecto litúrgico, no es un fenómeno solamente bergogliano o de Suramérica, nacido en los rescoldos del Vaticano II. No, es consecuencia lógica de que Bugnini manifestó muchísimas veces su voluntad de segmentar la variedad de plegarias, nacionalizándolas (ejemplo la misa india) y temporalizándolas:
«I motivi che si adducono per queste innovazioni sono due: primo, il desiderio di “tornare allantico”, e questo è poco lodevole in quanto sa di archeologismo. La liturgia non è un pezzo da museo, ma qualcosa di “durevole e vivo” (Pio XII). Né la Chiesa è la custode di preziosi cimeli, ma ministra delle cose sante, vita delle anime. Infine il tempio non e un campo sperimentale, è la casa di orazione della “familia Dei”» [Los motivos que se aducen para estas innovaciones son dos: primero, el deseo de “volver a lo antiguo”, y esto es poco laudable en cuanto sabe de arqueologismo La liturgia no es una pieza de museo, sino algo “durable y vivo” (Pío XII). La Iglesia no es la custodia de preciosas reliquias, sino ministra de las cosas santas, vida de las almas. En fin, el templo no es un campo experimental, es la casa de oración de la «família Dei»].
  
Ya se veían en el África intentos de adaptar la música sacra de la Misa Latina Tradicional a los aires locales (la “Messe des Savanes” del padre Robert Wedraogho en Burkina Faso -año 1956- y la “Missa Luba” del padre Guido Haazzen OFM en el Congo Belga -año 1958-) a los elementos culturales hasta crear una liturgia propia (el rito de Ndzon-Melen en Camerún, y el rito zairense en el Congo Belga).
    
El rito de Ndzon-Melen (un poblado cercano a Yaundé, la capital de Camerún) fue creado en 1969 por los sacerdotes Pie Claude Ngumu (párroco de San Pablo en Ndzon-Melen) y Prosper Abéga (profesor en la Universidad de Yaundé), inspirado en el palaver, discusión y comida compartidas en una asamblea (en lengua beti, tal asamblea es llamada etogdn -se pronuncia ekodn-) convocada por alguien con un problema. Aunque más que un rito como tal, es simplemente una reorganización del rito ordinario conciliar, su mención es importante al ser el primer experimento de inculturación litúrgica luego del Vaticano II. Su estructura es esta:
  1. Liturgia de la Palabra (Aclamación del libro): Es la discusión en el etogdn, y la conforman:
    • Vestición del celebrante y sus ministros, canto y danza.
    • Incensación del libro.
    • Procesión.
    • Entronización del libro.
    • Introducción por el comentador.
    • Lectura del Antiguo Testamento y canto.
    • Lectura del Nuevo Testamento y canto.
    • Evangelio y canto de meditación.
    • Homilía dialogada.
    • Credo cantado y recolección de ofrendas.
    • Reflexión y canto de súplica.
    • Oración colecta.
  2. Liturgia Eucarística (Cena comunal): Está conformada por:
    • Procesión de ofrendas con danza.
    • Prefacio.
    • Sanctus con danza.
    • Consagración, con gritos de ovasión (ayanga) y aplausos (kob).
    • Gloria in excélsis.
    • Continuación del canon (plegaria eucarística).
    • Padre nuestro.
    • Agnus Dei y saludo de paz.
    • Comunión
    • Canto, purificación de los vasos sagrados y oración postcomunión.
    • Bendición y despedida.
     
El rito zaireño (en francés Rite zaïrois, oficialmente «Misal Romano para las diócesis del Zaire») es la adaptación congolesa del rito montiniano siguiendo la declaración Ad Gentes, fue promovido por el cardenal Joseph-Albert Malula, arzobispo de Kinshasa y padre conciliar (hizo parte de la Comisión de Liturgia), desde 1972 (en otras regiones del Zaire -antiguo Congo Belga, hoy Rep. Dem. del Congo). Fue aprobado mediante el decreto Zairénsium Diœcésium, del 30 de Abril de 1988 [Tomado de CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO, Notitiæ 264 (año 1988), pág. 457 En CONFERENCIA EPISCOPAL DEL ZAIRE (actual REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO), Présentation de la liturgie de la Messe. Supplément au Missel Romain pour les Diocèses du Zaïre, Kinshasa/Gombe, Editions du Secrétariat Général, 1989, pág. 4. Traducción propia]:
CONGREGATIO PRO CULTU DIVINO
 
Prot. 1520/85
  
DECRETO ZAIRÉNSIUM DIŒCÉSIUM, CONFIRMANDO EL MISAL ROMANO PARA LAS DIÓCESIS DEL ZAIRE
  
Después de largos años, los Obispos del Zaire, en aplicación de las normas del Concilio Vaticano II (cf. Sacrosánctum Concílium, n. 30) y en vista de promover una mejor participación en la celebración de la Eucaristía, alimentando el deseo de adaptar el Ordo Missæ a las costumbres y al genio del pueblo que les es confiado.
  
Un minucioso estudio de los dones de la tradición ha conducido a discernir, considerando bien todas las cosas, los elementos susceptibles de ser integrados en la Santa Liturgia.
  
Este estudio ha permitido a los Obispos proponer a la Sede Apostólica una nueva estructura de los ritos a fin de introducirlos, con su consentimiento, en la Liturgia de la Misa, quedando intacta la unidad fundamental del rito romano.
  
A la petición instante de Su Excelencia Monseñor Laurent MONSENGWO PASINYA, Obispo titular de Aquæ novæ in Proconsulári, Presidente de la Conferencia de los Obispos del Zaire, formulada en su carta del 24 de Septiembre de 1987, la Congregación para el Culto Divino, en virtud de las facultades concedidas a ella por el Soberano Pontífice JUAN PABLO II, aprobó voluntariamente y confirmó el texto del Ordinario de la Misa en su redacción en lengua francesa con anexo a los Preliminares, el Calendario y las Misas propias, cuyo texto está junto a este Decreto.
  
La edición hará mención de la confirmación concedida por la Sede Apostólica. Además, dos ejemplares de esta edición serán remitidos a esta Congregación. No obstando nada en contrario.
  
En la sede de la Congregación para el Culto Divino, en este Año Mariano, a 30 de Abril de 1988.
  
Paul Augustin Card. MAYER
                   Prefecto

                + Virgilio NOÈ, Arzobispo tit. de Voncaria
                   Secretario
Hay que tener en cuenta que en Bélgica (y por ende, en el Congo-Léopoldville), el Movimiento Litúrgico tuvo su mayor auge después de la guerra, y su epicentro era el monasterio de Mont-César, con su llamado a la participación activa de los fieles, y que en 1961, los obispos del Congo se quejaban de que la liturgia existente y llevada por los misioneros belgas era ajena a las culturas locales:
«La liturgia introducida en África todavía no está adaptada al carácter propio de nuestros pueblos, y por tanto ha quedado como extraña a ellos. El retorno a las auténticas tradiciones de la liturgia abre ampliamente el camino a una adaptación fundamental de la liturgia al ambiente africano. Así, una adaptación es muy necesaria para la edificación de la comunidad tradicional (pagana) en el terreno religioso, puesto que el culto es el elemento más importante que une a toda la comunidad. Solo una forma viva y adaptada de culto puede generar la indispensable profundidad de la fe que no puede ser dada por la sola instrucción… Un estudio elaborado y crítico de las costumbres religiosas como también un vivo contacto con la gente revelará las necesidades culturales fundamentales, y proporcionará los elementos necesarios para la elaboración de una liturgia africana viviente que sea sensible a las aspiraciones de los pueblos». [NWAKA CHRIS EGBULEM OP. The Power of Africentric Celebrations: Inspirations from the Zairean Liturgy. (New York: A Crossroad Publishing Company, 1996, págs. 33-34, traducción propia]
Es esencialmente el rito novusordiano, con las siguientes particularidades (todo cuanto sigue es sobre la versión solemne del rito zairense):
  • Antes de la celebración, hace presencia un anunciador diciendo: «Venid a la iglesia, traiga cada uno su ofrenda», que tocando una campana o un gong, insta a los fieles a hacer silencio. Luego anuncia el inicio de la celebración, presenta al presbítero, al diácono y los demás ministros, e invitan a los fieles y al coro a cantar.
  • El presbítero y los monaguillos (portando la cruz procesional, los ciriales y el turíbulo), ingresan danzando al templo hasta llegar al altar. El presbítero, con los brazos en U, besa la mitad de cada lado, y los ministros permanecen profundamente inclinados.
  • Hecha la señal de la cruz, se reza una letanía de los Santos, que incluye la invocación de los ancestros, así: 
    «℣. Pueblo santo del Cielo. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Vosotros que veis a Dios. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Venid, glorifiquemos juntos al Señor. ℟. Con todos los que celebramos esta Misa en este momento»
    «℣. Vosotros, nuestros antepasados con sincero corazón [N. del T. los que, sin conocer el Evangelio, vivieron según su conciencia y la ley natural]. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Vosotros, que ayudados por Dios le servisteis fielmente. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Venid, glorifiquemos juntos al Señor. ℟. Con todos los que celebramos esta Misa en este momento».
  • El Gloria es cantado y danzado (el presbítero y los ministros danzan alrededor del altar, los fieles en sus puestos). Acabado este, se canta la Oración colecta (todos con las manos levantadas).
  • Cada lector pide la bendición del celebrante antes de proclamar las perícopas correspondientes diciendo: «Padre, por favor bendíceme:/ que el Señor pueda ayudarme con su gracia,/ para que pueda proclamar bien la palabra de Dios».
    A lo que el sacerdote responde: «Que el Señor venga en tu auxilio/, para que tus ojos brillen/, para que la palabra proclamada por tu boca/ pueda consolar los corazones del pueblo».
    Y el lector dice «Amén». (El anunciador hace la introducción de la lectura).
  • Cuando el evangeliario es llevado al ambón, el que lo lleva baila. El presbítero entroniza el libro y dice:
    Presidente. Hermanos y hermanas, el Verbo se hizo carne.
    Asamblea. Y viene a habitar en medio de nosotros.
    P. Escuchémosle.
    Todos permanecen en silencio por unos instantes.
    P.
    La Buena Noticia, como San N. la ha escrito
    A. Gloria a ti, Jesucristo, gloria a ti. O: Se anuncia, se anuncia, estamos escuchando.
    Los fieles oyen el Evangelio sentados (en África Subsahariana, los mensajes importantes se oyen sentados, en señal de atención y respeto). Concluida la lectura:
    P. El que tenga oídos para oír,
    A. Oiga.
    P. El que tenga corazón para asentir,
    A. Asienta.
  • La homilía la hace o el presbítero o un laico, a la cual sigue el Credo (danzado también).
  • El acto penitencial (que se hace con la cabeza inclinada y las manos cruzadas sobre el pecho en forma de X, y cuya fórmula propia es la siguiente:
    «Hermanos y hermanas, la palabra de Dios nos ha iluminado. Sabemos que no siempre la hemos seguido. Pidamos al Señor que nos dé la fuerza que necesitamos para llevar una vida mejor.
      
    Señor Dios nuestro, como el insecto que se pega a nuestra piel y succiona nuestra sangre, el mal ha venido sobre nosotros. Nuestro poder de vida está debilitado. ¿Quién nos puede salvar? Nadie sino tu, oh Padre, Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
      
    Ante ti, oh Padre, ante la Virgen María, ante todos los Santos confesamos que hemos cometido errores: danos la fuerza que necesitamos para llevar una vida mejor. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
      
    Ante nuestros hermanos, ante nuestras hermanas, confesamos que hemos hecho mal: dadnos la fuerza para llevar una vida mejor, preservadnos de recaer en la sombra. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
       
    Beatísimo Padre, restablece en nosotros lo que gastamos en el mal, perdona nuestras culpas a causa del sacrificio de tu Hijo Jesucristo, tu Espíritu pueda tomar posesión de nuestros corazones y puedan ser anegados nuestros pecados en las aguas profundas y silenciosas de tu misericordia»)
    es trasladado al finalizar el Evangelio o el Credo (según el caso). Durante el mismo, el presbítero celebrante asperja a los fieles con agua bendita, al son de los tambores tam tam. Le sigue el gesto de la paz, en el que la gente generalmente sacuden sus dos manos como signo de total apertura o aceptación. A veces esta sacudida de manos es precedida por el lavado de las manos en un recipiente común.
  • La oración de fieles (que por lo general es hecha según la localidad) la hace el anunciador, y durante la misma se quema incienso.
  • Los fieles hacen procesión de ofrendas, las cuales son entregadas al celebrante, quien las presenta cantando o hablando. Primero se entregan las que no sean pan o vino, luego el pan y el vino, con estas palabras: «Oh sacerdote de Dios,/ he aquí nuestras ofrendas,/ recíbelas:/ Ellas manifiestan nuestro espíritu / de solidaridad y compartir,/ y muestran que nos amamos unos a otros,/ como el Señor nos ama».
  • Antes de la liturgia eucarística, el anunciador hace sonar tres veces la campana o el gong diciendo: «Hermanos, hermanas, escuchad atentos».
  • Aunque se pueden usar los prefacios del misal romano, el Rito Zaireño cuenta con un prefacio y plegaria eucarística propias (adaptadas de la “Plegaria Eucarística II”): 
    P. Verdaderamente, Señor Es bueno que te demos gracias, que te glorifiquemos. A ti, Dios nuestro, A ti, nuestro Padre, A ti, el sol en el cual no podemos fijar nuestros ojos, A ti, que lo ves, A ti, dominador de todos los pueblos, A ti, dueño de todas las cosas. Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo, nuestro mediador.
    A. Amén. Él es el único mediador.
    P. Padre Santo, te alabamos por tu Hijo Jesucristo nuestro mediador. Él es tu Palabra que da vida. Por él creaste el cielo y la tierra; Por él creaste las fuentes del mundo, los ríos, las fuentes, los lagos y todos los peces que viven en ellos. Por él creaste las estrellas, las aves del cielo, los bosques, las sabanas, las llanuras, las montañas y todos los animales que viven allí. Por él creaste las cosas que vemos y las que no vemos.
    A. Amén. Por él creaste todas las cosas.
    P. Tú lo estableciste como Señor de todas las cosas. Tú lo enviaste a nosotros para que pudiera ser nuestro Redentor y nuestro Salvador. Él es el Dios hecho hombre. Por el Espíritu Santo, Él se encarnó de la Virgen María. Creemos que es así.
    A. Amén. Creemos que es así.
    P.  Tú lo enviaste para reunir a todos los hombres para que ellos puedan formar un solo pueblo. Él obedeció, Él murió en la cruz, Él venció a la muerte, Él resucitó de entre los muertos.
    A. Amén. Él resucitó. Él venció a la muerte.
    P. Por eso es que con todos los Ángeles, con todos los Santos, con todos los muertos que están contigo, te decimos (cantamos) que eres santo.
    A. Santo,…
    El sacerdote continúa solo, con las manos extendidas: Tú eres santo, Señor, Dios nuestro. Tu único Hijo, Jesucristo, es santo. Tu Espíritu, el Paráclito, es santo. Tú eres Santo, Dios omnipotente, te suplicamos, escúchanos.
      
    El [Los] sacerdote[s] extiende[s] sus manos sobre la oblata, diciendo: Mira este pan, mira este vino, míralos: Santifícalos, que el Espíritu Santo descienda sobre estas ofrendas que te hemos traído: Que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que en la misma noche en que fue arrestado, tomó pan (toma el pan y lo sostiene para que el pueblo lo vea. Luego él[los] continúa[n]), te dio gracias, rompe el pan: y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMAD Y COMED, TODOS VOSOTROS, ESTE ES MI CUERPO, ENTREGADO POR VOSOTROS.
       
    Algún repique de campanas puede acompañar todas las palabras de la institución. El sacerdote muestra la hostia consagrada a los fieles. Los fieles pueden romper en aclamación a Cristo presente en el altar con una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
       
    Luego, el sacerdote pone la hostia en el corporal. Luego el presidente (y los concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar. Levantándose, continúa[n]: Así también, acabada la cena, tomó el cáliz. El presidente toma el cáliz. Dándote gracias, lo dio a sus discípulos diciendo: TOMAD Y BEBED, TODOS VOSOTROS, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, SERÁ PARA VOSOTROS Y PARA MUCHOS LA REMISIÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN MEMORIA MÍA.
      
    El sacerdote muestra el cáliz a los fieles. Los fieles pueden romper en aclamación a Cristo presente en el altar con una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
      
    Luego, el sacerdote pone el cáliz en el corporal. Luego el presidente (y los concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar. Levantándose, el presidente dice (o canta): Es grande, el misterio de la fe.
    A. Tú has muerto, Señor. Lo creemos. Tú has resucitado. Lo creemos. Tú volverás en gloria. Lo creemos.
      
    El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas: Señor Dios nuestro, recordamos la muerte y resurrección de tu Hijo. Te ofrecemos el pan de vida, te ofrecemos el cáliz de salvación, te agradecemos, por hacernos tus elegidos dignos de estar en tu presencia y servirte, Señor, Dios de misericordia: He aquí que comeremos el cuerpo de Cristo; comeremos la sangre de Cristo. Te pedimos: ten misericordia de nosotros, y envía tu Espíritu sobre nosotros, que tu Espíritu nos congregue, que todos seamos uno.
    A. Señor, que tu Espíritu nos congregue, que todos seamos uno.
      
    El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas: Señor, recuerda a tu Iglesia. Está extendida por todo el mundo. Que todos los cristianos se amen unos a otros como tú nos amas. Recuerda a nuestro Papa N. Recuerda a nuestro Obispo N. Recuerda a los que están fielmente guardando la fe apostólica; que vivan en justicia y santidad.
    A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
    P. Señor, recuerda a nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de la resurrección o para ser salvos. Recuérdalos a todos ellos. Recuerda a todos los que han dejado esta tierra, de los cuales conoces la rectitud de sus corazones. Recuérdalos a todos ellos. Recíbelos en tu presencia, que puedan ver tu rostro.
    A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
    P. Señor, te rogamos, acuérdate de todos nosotros, para que podamos ser recibidos en tu presencia algún día. Donde moras con la Santísima Virgen María, madre de Dios, su esposo San José, los Apóstoles y los santos de todos los tiempos, todos los que amas, y los que te han amado. Que podamos estar en tu presencia para alabarte y glorificarte por tu Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor.
    Los fieles se levantan y toman la postura de oración. El sacerdote toma la patena con la hostia y el caliz, y elevándolos al nivel de los ojos, dice o canta con los concelebrantes: Señor, que podamos glorificar tu nombre, tu honorable nombre: Padre, Hijo, Espíritu Santo.
    A. Que podamos glorificar tu nombre, hoy, mañana, y por los siglos de los siglos. Amén.
       
    O cuando cantan la doxología:
    P. Señor, que podamos glorificar tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Muy honorable.
    A. ¡Amén!
    P. Padre.
    A. ¡Amén!
    P. Hijo.
    A. ¡Amén!
    P. Espíritu Santo.
    A. ¡Amén!
    P. Que podamos glorificar tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Hoy.
    A. ¡Amén!
    P. Mañana.
    A. ¡Amén!
    P. Y por los siglos de los siglos.
    A. ¡Amén!
       
    O:
    P. Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
    A. Amén.
  • Los fieles reciben la “comunión” en la mano y se van, danzando, a sus puestos, donde la consumen.
  • Después de la oración post-comunión, se dan los anuncios y la bienvenida a los huéspedes.
  • Acabado el servicio (que puede durar 2½ horas), salen en procesión hasta fuera del templo.
  • Los ornamentos y mobiliario (y en algunos casos, hasta los vasos sagrados) se basan en la idiosincracia local. Los ornamentos tienen un arreglo cromático donde el color de fondo es dominante, y la decoración es de los colores complementarios.
Aunque se ha presentado como un intento de acercar la liturgia a la mentalidad del congoleño, la realidad es que este ritual fue el aspecto litúrgico de la “Zairenización” llevada a cabo por el dictador cleptócrata Joseph-Désiré Mobutu Sese Seko durante los 70, que produjo gran miseria en su nación (Mobutu llegó a decir: «la clave del éxito es robar poco a poco, para que los demás no se den cuenta»). Y en cuanto al mismo Mulala, cuando fue consagrado como obispo auxiliar de Léopoldville (actual Kinshasa), en Julio de 1959, prometió
«una Iglesia congoleña en un Estado congoleño, una Iglesia que se revista de un rostro verdaderamente congoleño, en su expresión teológica y filosófica, en la evangelización e igualmente en su liturgia. El hecho de que los valores congoleños los valores africanos sean insertados en la liturgia, a fin de que el pueblo comprenda de qué trata, algo que pruebe que la Iglesia es su Iglesia, y no alguna cosa importada, sino al contrario, que es algo encarnado».

Mulala en 1975 instaló en su diócesis la figura de los bakambi (plural de mokambi, “presidente” en lingala), hombres laicos casados designados como administradores parroquiales. Sin embargo, esta iniciativa no fue del agrado de Wojtyla, que previó el carácter separatista de tal iniciativa (Mulala proponía también un sínodo africano a fin de crear una “Iglesia Africana”).

miércoles, 20 de mayo de 2020

EL DESCENSO DE LOS MODERNISTAS EN LA COMUNIÓN

Caricatura tomada de GLORIA CARTOONS.
   
   
Cabe recordar que en el Novus Ordo, como quiera que las palabras consecratorias fueron adulteradas y no hay sacerdocio sacrificante sino una “presidencia de la cena comunal”, la Transubstanciación NO EXISTE.

martes, 5 de mayo de 2020

ABOMINABLE: AYUNO Y ORACIÓN PARA LA LLEGADA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

El pasado 2 de Mayo, el Boletín de Prensa de la Non Sancta Sede publicó un «Llamamiento a la oración del Alto Comité para la Fraternidad Humana», comité creado tras la firma del Documento de Abu Dhabi el 4 Febrero del año anterior por Francisco Bergoglio y Ahmed Muhammad Ahmed el-Tayeb, jefe de la oenegé deuterovaticana y gran imam de la mezquita al-ʾAzhar en El Cairo respectivamente.
  
Tal documento hace la convocatoria, inspirada en los encuentros ecuménicos de Asís, para el día 14 de Mayo. La convocatoria reza así:
«¡Hermanos que creen en Dios, el Creador! ¡Hermanos en la humanidad en todas partes!
   
Hoy en día, el mundo enfrenta un peligro inminente que amenaza las vidas de millones de personas en todo el mundo, debido a la rápida propagación del coronavirus “Covid-19” [sic]. Junto a la afirmación de nuestra creencia en la importancia del papel de la medicina y la investigación científica en el tratamiento de esta pandemia, no nos olvidamos de dirigirnos a Dios, el Creador, en esta gran crisis. Invitamos a todas las personas, en todo el mundo, a recurrir a Él a través de la oración, la súplica y las obras del bien, cada individuo en su lugar y de acuerdo con su religión, creencia o doctrina, para que Dios elimine esta pandemia, nos ayude a salir de esta aflicción, inspire a los científicos a descubrir un medicamento que acabe con ella, salve al mundo de las consecuencias sanitarias, económicas y humanas debido a la propagación de esta pandemia peligrosa.
   
Para alcanzar los objetivos del Documento de Fraternidad Humana, el Comité Supremo propone el próximo jueves 14 de mayo, como un día de oración y súplica por la humanidad. El Comité llama a todos los líderes religiosos y personas de todo el mundo a responder a este llamamiento humanitario y acudir al Todopoderoso con una sola voz para preservar a la humanidad, ayudarla a superar la pandemia y restablecer la seguridad, la estabilidad, la salud y el desarrollo, para hacer nuestro mundo, después de la finalización de esta pandemia, más humano y fraterno que nunca».
Cabe recordar que este tipo de iniciativas han sido condenadas por la Iglesia:

  • «Nadie puede orar en común con los herejes y cismáticos […] No está permitido a los herejes entrar en la casa de Dios, mientras ellos continúan en la herejía». (Concilio de Laodicea, can. 6, año 367).
  • «No hay que rezar ni cantar salmos con los herejes, y todo el que se comunica con aquellos que están separados de la comunión de la Iglesia, ya sea clérigo o laico, que sea excomulgado». (Concilio de Cartago, años 397 y 419).
  • «El que ora con herejes es un hereje». (PAPA SAN AGATÓN).
  • «Si algún eclesiástico o laico, va a la sinagoga de los judíos, o la casa de reunión de los herejes para unirse en oración con ellos, que sean depuestos y privados de la comunión. Si algún obispo o un sacerdote o diácono se unen en oración con herejes, que sea suspendido de la comunión» (Concilio III de Constantinopla, año 680).
  • «Se preguntó si un sacerdote del Líbano podía durante la Misa mencionar al Patriarca de los Armenios (que es cismático), con la intención de orar por él. La petición para esta concesión se formuló con carácter urgente en orden de atraer a las gentes a una gran amistad con los Latinos. La Sagrada Congregación respondió que eso NO SE DEBE HACER, y que debería ser firmemente prohibido» (Suprema Congregación del Santo Oficio, Acta del 7 de Junio de 1673).
  • «Lejos, sin embargo, de los hijos de la Iglesia Católica ser jamás en modo alguno enemigos de los que no nos están unidos por los vínculos de la misma fe y caridad; al contrario, si aquellos son pobres o están enfermos o afligidos por cualesquiera otras miserias, esfuércense más bien en cumplir con ellos todos los deberes de la caridad cristiana y en ayudarlos siempre y, ante todo, pongan empeño por sacarlos de las tinieblas del error en que míseramente yacen y reducirlos a la verdad católica y a la madre amantísima, la Iglesia, que no cesa nunca de tenderles sus manos maternas y llamarlos nuevamente a su seno, a fin de que, fundados y firmes en la fe, esperanza y caridad y fructificando en toda obra buena (Col. 1, 10), consigan la eterna salvación» (PAPA PÍO IX, Encíclica “Quanto Conficiámur”, 17 de Agosto de 1863).
  • «Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia formada de muchas comunidades que se asemejan por ciertos caracteres generales, pero distintas unas de otras y no unidas entre sí por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia la individualidad y la unidad de que hacemos profesión en el símbolo de la fe: “Creo en la Iglesia una”…» (PAPA LEÓN XIII, Encíclica “Satis Cógnitum”, 29 de Junio de 1896).
  • «Ahora bien, la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material. Esta misma doctrina católica nos enseña también que la fuente del amor al prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo. […] Nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo de “Le Sillon”. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido captado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y no forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu ni freno para las pasiones y que, so pretexto de libertad y de dignidad humana consagraría en el mundo, si pudiera triunfar. el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan» (PAPA SAN PÍO X, Encíclica “Notre Charge Apostolique”, 23 de Octubre de 1908).
  • «Es ilegal para los fieles ayudar de cualquier manera activa, o participar en los servicios sagrados de los no católicos» (Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, can. 1258 § 1).
  • «Eviten los católicos tener disputas o reuniones, principalmente públicas, con los no católicos, sin la autorización de la Santa Sede o, si el caso es urgente, del Ordinario local» (Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, can. 1325 § 3).
  • «Una persona que por su propia voluntad y a sabiendas ayuda de cualquier forma a propagar la herejía, o que se comunica en los ritos sagrados con los herejes en violación de la prohibición del Canon 1258, es sospechoso de herejía» (Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, can. 2316)
  • «Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio» (PAPA PÍO XI, Encíclica “Mortálium Ánimos, 6 de Enero de 1928).
  • «De acuerdo a la norma del Canon 1325 § 3, está prohibido tanto a los laicos como a los clérigos, ya sean seculares o regulares, asistir a esos encuentros sin la referida autorización. Mucho menos es lícito para los Católicos convocar e instituir esa clase de reuniones» (PAPA PÍO XII, Advertencia “Cum copértum” de la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio, 5 de Junio de 1948).

lunes, 30 de marzo de 2020

EL MODERNISTA JEAN GUITTON CONSIDERABA EL NOVUS ORDO “UN SERVICIO PROTESTANTE”

Tomado de ASOCIACIÓN CULTURAL MONTFORT. Traducción propia.
  
Considerando la reforma litúrgica de la Misa, impuesta por el Papa Pablo VI a toda la Iglesia latina en los años 70, Jean Guitton, modernista y masón, hace, entre otras, las siguientes afirmaciones:
  1. Antes del concilio, la Misa era la Misa. Evidentemente en latín no se entendía nada, pero se tenía la impresión (¿¿¿impresión???) que era la Misa. Sin embargo, ahora se tiene la sensación que sea la traducción de un servicio protestante. Desde mi punto de vista, la reforma de la liturgia deseada por el concilio (Vaticano II) era buena; pero ella no quería que la Misa, la Eucaristía, fuesen sacrificadas, ni mucho menos reducidas a lo que los protestantes hacen durante su ceremonia, que llamamos la cena. Por ejemplo, cuando se decidió que el sacerdote no celebrase más vuelto al altar, dándole las espaldas a los fieles, sino de cara hacia ellos, fue ejecutada una reforma decisiva que realmente perturbó a muchos cristianos. Con razón (¿¿¿Con razón???) se quiso celebrar la liturgia en la lengua común —para que los fieles la comprendiesen—, pero sin querer abolir lo sagrado. Hoy, prácticamente, la Eucaristía no tiene más el carácter sagrado, serio y divino que tenía en el pasado. (...)”. [J. Guitton con Francesca Pini, L’infinito in fondo al cuore, (El infinito en el fondo del corazón). Ed. Mondadori, Milán, 1998, pág. 103. La negrilla es nuestra].
  2. “(...). Frecuentemente me pregunto si los sacerdotes que rezan la Misa creen verdaderamente que la hostia sea el cuerpo y la sangre de Cristo. Principalmente cuando —terminada la función— los vemos huir con prisa y furia de la iglesia, como si hubiesen acabado su jornada. Entonces las personas se preguntan si los sacerdotes creen verdaderamente. Si los sacerdotes no creyesen, de hecho, ¿por qué ellos deberían creerlo?” (Op. cit., pág. 104. La negrilla es nuestra).
  3. A la pregunta de Francesca Pini si “hoy, por tanto, la misa corre el riesgo de asemejarse a una liturgia de la palabra”, Guitton responde:
    Los  protestantes no tienen esta idea del sacramento, de la transubstanciación: ellos repiten lo que ha hecho Jesucristo, pero en modo simbólico. Su cena es una liturgia de la palabra, no es un acto que transforma (¿¿¿transforma o transubstancia???) el pan y el vino en el cuerpo y en la sangre de Cristo en el sentido fundamental del gesto, así como piensan (¿?) los católicos. La Iglesia católica tiene razón de querer tornar su liturgia más accesible y comprensible a los protestantes, ¡pero no puede abandonar la esencia del catolicismo: que en el pan y el vino consagrados están el cuerpo y la sangre de Cristo en el sentido sustancial, verdadero y profundo!” (Ibid., pág. 104. La negrilla es nuestra).
Preguntamos: Jean Guitton, considerado el “más grande filósofo católico del siglo XX”, amigo íntimo de Pablo VI, presente en el concilio Vaticano II y el único laico que, en toda la historia de la Iglesia, ha tenido el derecho de hablar en un concilio, Guitton, en su crítica a la “Nueva Misa” de Pablo VI, ¿ha afirmado, o no, una verdad?
 
Como simples católicos laicos, esperamos una seria respuesta, clara y objetiva, particularmente de parte de los teólogos, a esta cuestión importante y actual.
  
MARCO FEDELI
Junio de 2003

domingo, 8 de marzo de 2020

EL ODIO AL LATÍN ES ODIO A LA ORTODOXIA ROMANA

Ayer 7 de marzo fue un dies nefas. Sí, el 7 es la fiesta del Angélico Doctor Santo Tomás de Aquino, pero también –y es por esto nefasto– el día en el cual, en 1965 (ese año era el I Domingo de Cuaresma), Giovanni Battista Montini Alghisi/Pablo VI celebró en la iglesia romana de Todos los Santos (construida entre 1914 y 1920, y a cargo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia del padre Luis Orione desde el 4 de noviembre de 1919, cuando fue erigida en parroquia) la primera misa en italiano (más exactamente, las lecturas –lección, salmo y Epístola–, el Evangelio, la oración de los fieles –reintroducidas a instancia de Sacrosánctum Concílium–, el Kýrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei; los cantos en las aclamaciones y los saludos, el Padre nuestro y la oración sobre las ofrendas –ya no “Secreta”– fueron en italiano, sólo el Canon permanecía en latín). No era todavía la misa de Lutero y Cranmer, pero ya tenía la mesa y de cara al pueblo. Y, adviértase, no lo hizo porque la Escuela de Bolonia (grupo de teólogos e historiadores dirigido por el historiador Giuseppe Alberigo y el teólogo y político Giuseppe Dossetti Ligabue –perito del cardenal Giacomo Lercaro–, que introdujo la “hermenéutica de la ruptura”) y los mass media distorsonaran un Concilio aún inconcluso: lo hizo en nombre del Concilio y para obedecerlo. Montini mismo lo dice:
«Esta domínica señala una fecha memorable en la historia espiritual de la Iglesia, porque la lengua hablada entra oficialmente en el culto litúrgico, como habéis ya visto esta mañana. La Iglesia ha considerado imperativa esta providencia –el Concilio lo ha sugerido y deliberado– y esto para hacer inteligible y hacer entender su oración. El bien del pueblo exige esta premura, la de hacer posible la participación activa de los fieles al culto público de la Iglesia. Es un sacrificio que la Iglesia ha hecho de la lengua propia, el latín; lengua sagrada, grave, bella, extremadamente expresiva y elegante. Ha sacrificado tradiciones de siglos» (Ángelus del 7 de marzo de 1965).
   
A esto, recordemos las palabras del venerado abad de Solesmes Dom Prósper Guéranger OSB:
«Como la reforma litúrgica tiene entre sus fines principales la abolición de los actos y las fórmulas de los Sagrados Misterios, de ello se desprende, necesariamente, que sus autores tenían que reivindicar el uso de la lengua vulgar en el servicio divino. Éste es, pues, uno de los puntos más importantes para los sectarios. Sostienen que el culto no es una cosa secreta, que es necesario que el pueblo entienda lo que canta. El odio de la lengua latina es algo innato en el corazón de todos los enemigos de Roma; en ella ven el lazo que une a todos los católicos del mundo, el arsenal de la ortodoxia en contra de todas las sutilezas del espíritu de secta, el arma más poderosa del Papado. El espíritu de rebeldía que los empujó a confiar la plegaria universal al idioma de cada pueblo, de cada provincia, de cada siglo, produjo, por otra parte, sus frutos, y los reformados pueden constatar día a día que los pueblos católicos, a pesar de sus plegarias latinas, aman más y cumplen con mayor celo los deberes del culto que los pueblos protestantes. A toda hora del día, el servicio divino se lleva a cabo en las iglesias católicas: el fiel que asiste deja, en el umbral, su lengua materna; excepto en el momento de la predicación escucha solamente esos misteriosos acentos que dejan de resonar, incluso, en el momento más solemne, durante el Canon de la Misa; y, sin embargo, ese misterio lo encanta de tal manera que no envidia la suerte del protestante, aunque los oídos de éste último sólo escuchen sonidos cuyo significado entiende. Mientras que al templo reformado le cuesta reunir, una vez por semana, a los cristianos puristas, la Iglesia papista ve como, sin cesar, sus numerosos altares son asediados, cada día, por sus religiosos hijos que dejan un momento sus trabajos para ir a escuchar esas palabras misteriosas que tienen que ser del mismo Dios porque nutren la fe y calman el sufrimiento. Confesemos que fue una jugada maestra del protestantismo el haber declarado la guerra a la lengua santa; si pudiera llegar a destruirla, su triunfo total estaría cercano. Desnuda ante las miradas profanas, como una virgen deshonrada, la Liturgia perdió, a partir de ese momento su carácter sagrado y ha de llegar pronto el momento en que el pueblo se dé cuenta de que no vale demasiado la pena abandonar sus labores o sus placeres para ir a oir hablar de la misma manera en se habla en la plaza pública. Saquémosle a la Iglesia de Francia sus declamaciones radicales y sus diatribas contra la supuesta venalidad del clero, y ya veremos si el pueblo irá a escuchar, por mucho tiempo aún, al así llamado Primado de las Galias gritar: “Le Seigneur soit avec vous” (El Señor esté con vosotros); y a otros que le responden: “Et avec votre esprit” (Y con tu espíritu). Nos ocuparemos, en otra parte, de manera especial, de la lengua litúrgica».
  
Dom PRÓSPER GUÉRANGER OSB, Instituciones litúrgicas (2ª edición francesa), tomo I, libro I, cap. XIV: “La herejía antilitúrgica y la reforma protestante del siglo XVI considerada en sus relaciones con la liturgia”, numeral 8. Paris, Société Génerale de Librairie Catholique, 1878, págs. 388-407. Traducción española de Miguel Frontán Alfonso.

sábado, 29 de febrero de 2020

LA MAYORÍA DE SEMINARIOS Y CONVENTOS DE LA INDIA REALIZAN CEREMONIAS HINDÚES

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  
   
Tres monjas indias que se graduaron de un diplomado en salvaguarda en el Centro de Protección de menores de la Pontificia Universidad Gregoriana realizaron el 14 de febrero un ritual hindú Aráti con música india durante una Eucaristía presidida por el cardenal de Chicago, Blaise Cupich, en Roma, en la Universidad Gregoriana (ver vídeo a continuación”).
     
El rito fue “aprobado” por el Vaticano como parte de un Misa de Rito Indio, del año 1969. Consiste en ofrecer un plato de ceremonia a un deidad, el cual contiene palitos de incienso, flores y lámparas de aceite.
    
Un sacerdote indio dijo en el sitio web ChurchMilitant.com que esas prácticas sincretistas han sido “de rigor en casi todos los seminarios, conventos y casas religiosas de formación indios”.
    
Un ritual similar se realizó en septiembre de 2018 en Estraburgo (Francia), durante la beatificación de la Hermana Alphonse-Marie Eppinger, fundadora de las Hermanas del Divino Redentor.
 

sábado, 25 de enero de 2020

EL PRIMER “DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS”

   
Hoy 26 de Enero de 2020, fue el primer “Domingo de la Palabra de Dios”, instituido el 30 de Septiembre de 2019 por Francisco Bergoglio mediante la Carta Apostólica “Apéruit illis”, con el fin de que «la comunidad cristiana se centr[e] en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana». Y el pasado viernes 17 de Enero, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Salvatore “Rino” Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, hizo su presentación.
  
Fisichella en su rueda de prensa, recordó que, al concluir el Jubileo de la Misericordia, en la Carta Apostólica Misericordia et misera, Bergoglio hizo alusión a la fiesta en comento, y que el “Domingo de la Palabra de Dios” era una respuesta para unificar las distintas iniciativas pastorales nacidas en distintos lugares a la luz de la Dei Verbum y la Exhortación Apostólica Post-sinodal Verbum Dómini (2008) con el fin de poner en el centro el conocimiento, la difusión, la reflexión y el estudio de la Sagrada Escritura. Ítem, señaló que «tampoco puede pasar desapercibido el gran valor ecuménico que posee este Domingo», como quiera que este año el III Domingo del Tiempo Ordinario cayó cerca del Día del Diálogo Interreligioso entre judíos y católicos (17 de Enero, donde el presbítero y profesor de la Gregoriana Luca Mazzinghi SX dijo que el antisemitismo [sic] excluye de la fe cristiana porque «si uno es cristiano, entonces se debe sentir cercano al judaísmo porque eso está en nuestras raíces») y de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (18 - 25 de Enero).
  
Por su parte, el secretario del consejo de marras, el colombiano José Octavio Ruiz-Arenas Barragán, dijo que su señor Francisco Bergoglio estableció la fiesta ese día en primer lugar, «en la liturgia el III Domingo del Tiempo Ordinario todos los evangelios: Mateo, Lucas y Marcos nos hablan de la predicación del Señor, el comienzo del anuncio mismo por parte de Cristo de lo que era su mensaje» y en segundo, para que los fieles le dén «la centralidad de la Palabra de Dios y se interesen en alimentarse de ella como lo hacen con la Eucaristía» (aunque en el Novus Ordo no existe la Presencia Real porque la Transubstanciación no ocurre allí).
   
El logo para este año (no sabemos si será permanente), el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización fue tomado del camino de los discípulos a la aldea de Emaús (cf. Lc. 24,13-35), cuando en un momento dado del trayecto se acerca Jesús resucitado. El logo diseñado por Giordano Redaelli –y usado en la portada de varias ediciones bíblicas de la Sociedad San Pablo– a partir del icono pintado en 1991 por la monja egipcia sor Marie-Paul –en el siglo Marie-Therésè– Farran OSB (10 Nov. 1930 – 8 May. 2019) a pedido de Thomas Michael Rosica CSB, donde se observa junto al Cristo que tiene en sus manos el “pergamino del Libro”, es decir, la Sagrada Escritura que se cumple en su persona, y los dos discípulos: Cleofas/Alfeo (hermano de San José) y, según algunos exegetas [entre ellos James Montgomery Boice (calvinista presbiteriano, 7 Jul. 1938 – 15 Jun. de 2000), James Antony Mark “Jim” Cole-Rous (pentecostal, 10 Jul. 1936), Wayne A. Grudem (bautista, 11 Feb. 1948), Nicholas Thomas Wright (anglicano, 1 de Dic. 1948) y el mismo Thomas Michael Rosica (modernista, 3 Mar. 1959)], su esposa María, la madre de los santos Santiago el Menor, José Barsabás “El Justo”, Simeón Jerosolimitano y Judas Tadeo. Esta identificación modernista riñe con la doctrina y al arte sacro tradicional, que le atribuye la identidad del otro discípulo al mismo San Lucas, porque lo narra con detalles tales que permiten inferir razonablemente que tuvo parte en el acontecimiento narrado.
  
  
El servicio de celebración presidido por Bergoglio a las 10:00h en la Basílica de San Pedro contó además con la presencia de las reliquias de San Timoteo Obispo y Mártir, traídas desde la ciudad de Termoli (hoy es su fiesta para los modernistas, mientras que para los Católicos lo fue el 24 de Enero), y la imagen peregrina de Nuestra Señora de Knock, Patrona mariana de Irlanda (aparición que tuvo lugar la noche del 21 de Agosto de 1879; aprobada en 1880 por Mons. John MacHale, Arzobispo de Tuam). La imagen, esculpida en el estudio de Ferdinand Stuflesser en Ortisei (Italia), traída directamente de su santuario, encabeza una peregrinación hiberna dirigida por el Arzobispo de Tuam, Michael Neary y el Rector del santuario, el Rev. Richard Gibbons. Finalizado el servicio, Bergoglio entregó 40 ejemplares de la Biblia a otras tantas personas en distintas condiciones y estados de vida.
  
  
A efectos de realizar la preparación de la celebración, el CPPNE dispuso un subsidio pastoral en italiano, francés, español, portugués, y polaco y en inglés, con las siguientes particularidades dentro del servicio:
  • Durante la procesión de entrada, el Evangeliario es ostentado a cierta altura por parte del diácono o de un presbítero co-concelebrante (a la larga, laicos, porque no hay sacerdocio en la secta conciliar). Llegado al presbiterio, pondrá el Evangeliario en el centro del altar (el mismo lugar donde ponen el “Santísimo Sacramento”), o en un lugar destacado y preparado previamente, donde puede permanecer durante todo el año.
  • Durante el canto del Aleluya y el verso, el turiferario se dirige a la sede para la infusión del incienso, y acompañado de los ciriales y el diácono o el presidente (según el caso), se dirigirá al ambón para la incensación y proclamación (cabe señalar que aquél deberá cantar el «Dóminus vobíscum», «Léctio sancti Evangélii secúndum N.» y el «Verbum Dómini» (desde luego, todo en el idioma local). Si quien preside es el obispo, el libro debe ser llevado a él para que lo bese).
  • Antes de retornar el Evangeliario al ambón, el libro es expuesto abierto a la veneración de los fieles, bien con un beso, una venia o simplemente poniendo la mano sobre él.
  • Se puede hacer entrega de la Biblia o partes de ella (Nuevo Testamento, o los Evangelios) a los fieles.
  • Se sugiere (al menos por la Conferencia Episcopal de Colombia), el uso del Prefacio Dominical Ordinario I: Misterio Pascual y pueblo de Dios (PRÆFÁTIO I DE DOMÍNICIS “Per Annum”: De mystério pascháli et de pópulo Dei):
    «Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum, Dóminum nostrum. Cujus hoc miríficum fuit opus per paschále mystérium, ut de peccáto et mortis jugo ad hanc glóriam vocarémur, qua nunc genus eléctum, regále sacerdótium, gens sancta et acquisitiónis pópulus dicerémur, et tuas annuntiarémus ubíque virtútes, qui nos de ténebris ad tuum admirábile lumen vocásti. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus… [En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Quien, por su Misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte, al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los Ángeles y Arcángeles, Tronos y Dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo…]».
    Aunque Bergoglio usó en su celebración el Prefacio II: El Misterio de la Salvación (De Mystério Salútis), que dice así:
    «Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum, Dóminum nostrum. Qui, humánis miserátus erróribus, de Vírgine nasci dignátus est. Qui, crucem passus, a perpétua morte nos liberávit et, a mórtuis resúrgens, vitam nobis donávit ætérnam. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus… [En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, compadecido del extravío de los hombres, quiso nacer de la Virgen; sufriendo la cruz, nos libró de eterna muerte, y, resucitando de entre los muertos, nos dio vida eterna. Por eso, con los Ángeles y Arcángeles, Tronos y Dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo…]».
Como es natural entre los novusordianos, se deja en libertad a los presbíteros para organizar la celebración como a bien lo tengan. Eso significa que caben allí elementos de inculturación, marionetas, danzas o LO QUE SEA. Prueba inequívoca de que no hay nada sagrado en ellos.
  
En conclusión, los conciliares siguen su camino a la “idolatría del libro” tan característica de los ambientes judeo-protestante-kikiles, aun cuando Cristo mismo, el Verbo de Dios y Centro de toda Escritura, condena su rechazo de ellos a la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica que Él fundó.
  
JORGE RONDÓN SANTOS
26 de Enero de 2020 (Año Santo Josefino).
Domínica III después de Epifanía. Fiesta de San Policarpo, Obispo de Esmirna y Mártir; y de Santa Paula Romana, Viuda y copatrona de la Orden de San Jerónimo.
  
🚨🚨🚨NOTICIA EN DESARROLLO🚨🚨🚨

sábado, 14 de diciembre de 2019

NUEVA REFORMA NOVUSORDIANA: EL “ROCÍO” DEL ESPÍRITU

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
  
Algunas premisas:
  1. para nosotros en Radio Spada resulta claro que los problemas inherentes a la Liturgia modernista (Novus Ordo) no se resuelven solo en cuestiones de mera validez sino, aun antes, de licitud. El problema se remonta pues a las reformas de los años ’60, como ya se ha ampliamente demostrado.
  2. Esta presunta involución del rito montiniano es en realidad, con toda probabilidad, la coherente evoluciónedel desastre ideado –en tandem con “expertos” protestantes– por Mons. Bugnini y difundido bajo el reinado de Pablo VI.
  3. Las pruebas –réctius: los indicios– que disponemos en relación a estas mutaciones (que deberán ser operativas en las próximas semanas) se basan en un audio de una entrevista de don Franco Magnani, director de la Oficina Litúrgica Nacional italiana. Puede escucharse aquí.
  4. Queremos reproducir, en pro de un sano debate, el siguiente artículo de María Guarini, publicado en Chiesaepostconcilio.
   
LITURGIA NOVUS ORDO: EN ARRIBO LA REFORMA DE LA REFORMA
Quisiera recordaros mi libro: María Guarini, «La questione liturgica. Il rito Romano usus antiquior e il Novus Ordo Missæ dal Vaticano II all’epoca dei due papi’» (La cuestión litúrgica. El rito Romano usus antíquor y el Novus Ordo Missæ desde el Vaticano II a la época de los ‘dos papas’) Ed. Solfanelli, pág.168, 13 euros [aquí]. En relación a algunos comentarios, debo precisar que la “Reforma de la reforma” del título es entendida no en el sentido ratzingeriano de restauración de la sacralidad perdida, sino en sentido irónico de ulterior degradación y alejamiento del Rito perenne.

Abriendo [aquí] que en la 2 domínica del tiempo ordinario de 2020, y por tanto desde Enero, estará en vigor la nueva Misa introducida por los Nuevos Misales.
 
Hago a continuación algunas observaciones esenciales en caliente, en espera de conocer en forma más directa los textos.
 
Buscando en red encuentro que habla en anticipo un documento diocesano, del lenguaje plagado de vaguedades ‘pastorales’, de la cual extraigo el párrafo que sigue. Acrobacias lingüísticas que merecerían una confutación en parte porque son muy reveladoras de la mens conciliar centrada en la Asamblea y de la nueva eclesiología –y consecuente teología antropocéntrica y no más Cristocéntrica– que sustenta la nueva misa. Resultarán aún en parte descriptadas por cuanto iré aclarando a continuación. Cito:
“La liturgia, han evidenciado los obispos, coinvolucra a la asamblea entera en el acto de volverse al Señor: «Requiere un arte celebrativa capaz de hacer emerger el valor sacramental de la Palabra de Dios, dibujar y alimentar el sentido de la comunidad, promoviendo también la realidad de los ministerios… Para dar sustancia a estos temas, se tiene evidenciada la oportunidad de preparar una suerte de «devolver al pueblo de Dios el Misal Romano» con un subsidio que relance el compromiso de la pastoral litúrgica”. [CONFERENCIA EPISCOPAL DEL LAZIO - COMISIÓN PARA LA LITURGIA. La III edizione del Messale Romano tra tradizione e progresso (La III edición del Misal Romano entre la tradición y el progreso). En DIÓCESIS DE FROSINONE-VEROLI-FERENTINO - Oficina Litúrgica, 28 de Octubre de 2018]
Más allá de los cambios ya conocidos relativos al Pater noster y el Gloria, habrán cambios en los Prefacios de los Santos y de la Santísima Virgen María y el Confíteor [1] tendrá la variante: “confieso a Dios todopoderoso y a vosotros hermanos y hermanas” (para no excluir al sexo femenino), luego de ser confirmado el verso por todos y no por muchos [sobre el “pro multis” ver, en cambio, a Benedicto XVI a los obispos alemanes, mons. Manfred Hauke aquí y un sacerdote (Ján Košiar) acá]. Pero la sustitución que mayormente inquieta es aquella de las palabras que preceden a la Consagración, esto es, la denominada Epíclesis [2]; por lo que, en vez de decir: por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, se dirá: …CON EL “ROCÍO”… Ahora, en la Biblia el rocío es siempre usado, de vez en cuando, usado como metáfora del Espíritu, de la misericordia divina o como elemento fecundante de la acción divina; ¿pero por qué usar la metáfora cuando ya está en uso la referencia específica al Espíritu Santo? Además, la nueva expresión recuerda inmediatamente el Salmo 132 (el canto de las ascensiones: el peregrinaje a Jerusalén) “¡Oh cuán buena y cuán dulce cosa es el vivir los hermanos en mutua unión!como el rocío que cae sobre el monte Hermón, como el que desciende sobre el monte Sion. Pues allí donde reina la concordia, derrama el SEÑOR sus bendiciones y vida sempiterna”. Y he aquí que sutilmente, también aquí, aunque no se afirma directamente, es evocada la reunión fraterna (en detrimento del sacrificio) y alejada todavía más la Presencia Real, sustituida por el Donde estén dos o tres en mi nombre, yo estoy en medio de ellos, que es verdadero y significativo, pero no es lo mismo respecto en cuanto específicamente sucede como Áctio de Cristo Señor en la Santa Misa.
   
Es una variación análoga a la sustitución del Ofertorio sacrificial con la beraká judaica [aquí].
  
Yo no tengo idea de cómo será acogida también esta enésima traición en las parroquias, comprendida la mía. Pero personalmente no me atrevo a acogerlo porque comienzan a ser demasiadas las variaciones desviadas y por tanto no puedo menos recordar, porque aun más obligante ahora, cuanto ya afirmamos en un artículo precedente y por mí expresado también [aquí]:
 … Recordamos el peligrosísimo olvido del carácter sacrificial de la Misa católica [aquí]. Olvido que conduce lenta pero inexorablemente a la herejía. Sobre este punto no debemos nunca olvidar el gran trabajo de Michael Davies sobre la Reforma anglicana, que subraya el peligro de los “callados” en la liturgia: la reforma anglicana de Cranmer, quitando de la Misa todas las referencias explícitas al Sacrificio propiciatorio, intrduce exitosamente, en el curso de una generación, el Protestantismo en Inglaterra, llevándola definitivamente a la herejía.
 
Pero… con el olvido de que la Misa es el Sacrificio de Cristo sobre la Cruz, se pierde inexorablemente la conciencia de la Presencia sustancial de Cristo en la Santísima Eucaristía: si no hay más la Víctima, mucho menos la Presencia de Jesucristo, porque Cristo se hace presente en la Eucaristía como Víctima. Una Misa percibida siempre más como recuerdo de la Última Cena se arriesga verdaderamente a no ser más la Misa católica. Innegablemente, la última reforma de la misa, aquella del 1969, la ha hecho asemejarse siempre más a la Santa Cena protestante, anglicana o luterana que sea.
   
Recuerdo también otra cita significativa de Michael Davies en Cambiar el rito para cambiar la fe:
«En una obra en defensa de la bula del Papa León XIII “Apostólicæ curæ”, que declaraba inválidas las ordenaciones anglicanas, los obispos católicos ingleses ponen justamente el resalto sobre las omisiones del Prayer Book respecto a la santa cena. Lo hemos recordado repetidamente: En el nuevo rito anglicano de la misa, el del Prayer book de 1549, no encontraremos afirmadas herejías, sino omitidas verdade de fe esenciales. Las omisiones, lo “callado”, en la liturgia es siempre grave, porque renunciar a afirmar con completeitud y claridad todas las verdades de fe implicadas puede llevar a un vacío de doctrina en los sacerdotes y en los fieles que en el futuro abre el campo a la herejía: en palabras sencillas, hoy eres católico con una misa excesivamente simplificada, mañana sin saberlo te hallarás protestante porque la forma de tu oración no ha nutrido más tu fe. He aquí lo que dicen los obispos católicos ingleses: “Para decirlo brevemente: si se compara el primer Prayer Book de Eduardo VI con el misal (católico), se descubren dieciséis omisiones, cuyo objetivo era evidentemente el de eliminar la idea de sacrificio” (El Cardenal arzobispo y los Obispos de la provincia de Westminster, A Vindication of the Bull Apostólicæ Curæ, Londres 1898, pág. 154)».
Lo había ya dicho en ocasión de las contaminaciones amazónicas [aquí] y lo repito. ¿Entendéis qué fin hará la Áctio perenne de Cristo Señor, Su Santo Sacrificio renovado en el Altar hasta el fin de los tiempos? Entended cuál es el riesgo tremendo y también terrificante que estamos corriendo, teniendo en cuenta que el problema de contrastar frontalmente la probable difusión de los ritos cato-amazónicos en las iglesias se ha devenido urgentísimo, porque es evidente que el régimen (¿cómo se puede no definirlo satánico?) no perderá tiempo en derramar órdenes en tal sentido a las parroquias. La CONTAMINACIÓN de la Misa católica –¡tanto en el rito Novus Ordo como en el tridentino!– ya ha comenzado. Y no sólo por esta victoria; sino por todo cuanto ya la insidia sobre diversos frentes [aquí los prodromos que registramos ahora]. Por tanto, es necesario multiplicar los instrumentos informativos y defensivos, tanto personales como comunitarios. El poder no esperará condicionar sutilmente las mentes inermes de los pobres parroquianos del domingo, ¡no debemos precisamente esperar ver una señal oficial publicada, de cambio deletéreo de la celebración, porque eso ya está en obra! Poned atención a lo que están haciendo en obra de las novedades sinodales y en adelante con las variaciones de los Nuevos Misales: es para hacer erizar los cabellos y no más dilatar una resistencia ACTIVA (que temo precederá una verdadera fuga de las iglesias). Creo que verdaderamente ha llegado el momento de la verdad. ¿Pero qué hacer si todos (o casi todos, como es previsible) los sacerdotes se adaptarán? 
 
Luego, en conclusión no puedo no preguntarme una vez más si quien tiene la autoridad se limitará a intervenir con entrevistas, libros y conferencias en vez de con una acción tanto anómala por inédita como ahora más ineludible. Y repito: “Sacerdotes que oís, si estáis batid un golpe. Entre tanto confrontadnos privadamente”.

Maria Guarini – romaperenne@gmail.com
   
NOTAS
[1] A propósito del Confíteor noto en mi libro la precedente variación: confieso “A vosotros hermanos” en vez de tibi pater (al sacerdote) y la atribuyo al nuevo énfasis antropocéntrico sobre la Asamblea y la dimensión comunitaria que tiende a excluir aquella de cada persona que, en cambio, no puede ser subvalorada en la relación con el Señor, que es derecho personal antes que comunitario (la comunidad está hecha de personas y es, por consiguiente, de su estar unidos en Cristo, no es un yo-colectivo). Sobre esto hay un capítulo aparte. A próposito del Confíteor, cito: «La nueva liturgia está hecha para el “nosotros”, no para el “yo”. Y esto es característico del pensamiento revolucionario moderno: poner el “nosotros” en el lugar del “yo”. En la liturgia reformada está puesto solo para el “nosotros”. Mientras en la eternidad aparece el yo (y la liturgia terrestre es comunión con la liturgia celestial), en la nueva liturgia eso está ausente. El yo en la liturgia tradicional aparece enseguida en la dimensión en que aparece en el Cristianismo: el sentido del pecado. Esto es visibe casi desde el doble Confíteor de la Misa tradicional, que indica la persona. El yo del Confíteor muestra que el Confíteor del pueblo es un Confíteor del yo, no del nosotros. […] La comunidad es una invención clerical: aquellos que vienen a Misa buscan a Dios, no el “nosotros”. Si hubiese la Misa tradicional se insertaría enseguida, donde hubiese un clero capaz de introducir en el Misterio» (Gianni Baget Bozzo, L’Anticristo – “il principe delle tenebre opera nella storia da piccole fessure…”, Mondadori, Milán 2001, págs. 46-55).
  
[2] En todo caso, a propósito de la epíclesis (invocación y consiguiente acción del Espírito Santo). Si el Oriente cristiano piensa en la epíclesis, sobre el cual ponen el relieve algunos Padres griegos después del cisma, considerándola necesaria para que acontezca la transubstanciación, es más convincente el relieve de San Ambrosio sobre las “palabras eficaces” (sermo operatórius) de Jesús de la fórmula consacratoria: se trata de palabras que operan directamente lo que significan por ser pronunciadas por Él, presente en la persona del Sacerdote. Él, que es el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, encarnádose en el hombre Jesús de Nazaret, en el cual está presente al mismo tiempo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

martes, 3 de diciembre de 2019

FRANCISCO BERGOGLIO COMIENZA EL ADVIENTO CON UNA MISA EN LA JUNGLA AFRICANA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.

  
El primer domingo de Adviento Francisco presidió en la Plaza San Pedro una Misa para la comunidad congoleña. Se llevó a cabo en el rito Zaire de 1988, el cual incorpora elementos africanos para promover la “inculturación”.
  
La Misa del Congo de Francisco marcó el 25º aniversario del establecimiento de la primera capellanía congoleña en Roma.
   
En el Ofertorio, hubo una música estilo Congo y una procesión con baile que transformó la basílica de San Pedro en una especie de jungla. Francisco pareció aburrido en los momentos en que se ululaba y se balanceaba (ver vídeo debajo).
   
Usuarios de Twitter están haciendo bromas sobre el show, pidiendo integrar jirafas, elefantes y danzas folklóricas en futuras celebraciones.
   
La Santa Comunión fue con frecuencia distribuida en la mano, aunque esta práctica es generalmente restringida o incluso negada en el interior del Vaticano.
  
DEL RITO ZAIREÑO (Por Jorge Rondón Santos)
El rito zaireño (en francés Rite zaïrois, oficialmente «Misal Romano para las diócesis del Zaire») es la adaptación congolesa del rito montiniano siguiendo la declaración Ad Gentes, fue promovido por el cardenal Joseph-Albert Malula, arzobispo de Kinshasa y padre conciliar (hizo parte de la Comisión de Liturgia), desde 1972 (en otras regiones del Zaire -antiguo Congo Belga, hoy Rep. Dem. del Congo). Fue aprobado mediante el decreto Zairénsium Diœcésium, del 30 de Abril de 1988 [Tomado de CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO, Notitiæ 264 (año 1988), pág. 457 En CONFERENCIA EPISCOPAL DEL ZAIRE (actual REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO), Présentation de la liturgie de la Messe. Supplément au Missel Romain pour les Diocèses du Zaïre, Kinshasa/Gombe, Editions du Secrétariat Général, 1989, pág. 4. Traducción propia]:
CONGREGATIO PRO CULTU DIVINO
 
Prot. 1520/85
  
DECRETO ZAIRÉNSIUM DIŒCÉSIUM, CONFIRMANDO EL MISAL ROMANO PARA LAS DIÓCESIS DEL ZAIRE
  
Después de largos años, los Obispos del Zaire, en aplicación de las normas del Concilio Vaticano II (cf. Sacrosánctum Concílium, n. 30) y en vista de promover una mejor participación en la celebración de la Eucaristía, alimentando el deseo de adaptar el Ordo Missæ a las costumbres y al genio del pueblo que les es confiado.
  
Un minucioso estudio de los dones de la tradición ha conducido a discernir, considerando bien todas las cosas, los elementos susceptibles de ser integrados en la Santa Liturgia.
  
Este estudio ha permitido a los Obispos proponer a la Sede Apostólica una nueva estructura de los ritos a fin de introducirlos, con su consentimiento, en la Liturgia de la Misa, quedando intacta la unidad fundamental del rito romano.
  
A la petición instante de Su Excelencia Monseñor Laurent MONSENGWO PASINYA, Obispo titular de Aquæ novæ in Proconsulári, Presidente de la Conferencia de los Obispos del Zaire, formulada en su carta del 24 de Septiembre de 1987, la Congregación para el Culto Divino, en virtud de las facultades concedidas a ella por el Soberano Pontífice JUAN PABLO II, aprobó voluntariamente y confirmó el texto del Ordinario de la Misa en su redacción en lengua francesa con anexo a los Preliminares, el Calendario y las Misas propias, cuyo texto está junto a este Decreto.
  
La edición hará mención de la confirmación concedida por la Sede Apostólica. Además, dos ejemplares de esta edición serán remitidos a esta Congregación. No obstando nada en contrario.
  
En la sede de la Congregación para el Culto Divino, en este Año Mariano, a 30 de Abril de 1988.
  
Paul Augustin Card. MAYER
                   Prefecto

                + Virgilio NOÈ, Arzobispo tit. de Voncaria
                   Secretario
Hay que tener en cuenta que en Bélgica (y por ende, en el Congo-Léopoldville), el Movimiento Litúrgico tuvo su mayor auge después de la guerra, y su epicentro era el monasterio de Mont-César, con su llamado a la participación activa de los fieles, y que en 1961, los obispos del Congo se quejaban de que la liturgia existente y llevada por los misioneros belgas era ajena a las culturas locales:
«La liturgia introducida en África todavía no está adaptada al carácter propio de nuestros pueblos, y por tanto ha quedado como extraña a ellos. El retorno a las auténticas tradiciones de la liturgia abre ampliamente el camino a una adaptación fundamental de la liturgia al ambiente africano. Así, una adaptación es muy necesaria para la edificación de la comunidad tradicional (pagana) en el terreno religioso, puesto que el culto es el elemento más importante que une a toda la comunidad. Solo una forma viva y adaptada de culto puede generar la indispensable profundidad de la fe que no puede ser dada por la sola instrucción… Un estudio elaborado y crítico de las costumbres religiosas como también un vivo contacto con la gente revelará las necesidades culturales fundamentales, y proporcionará los elementos necesarios para la elaboración de una liturgia africana viviente que sea sensible a las aspiraciones de los pueblos». [NWAKA CHRIS EGBULEM OP. The Power of Africentric Celebrations: Inspirations from the Zairean Liturgy. (New York: A Crossroad Publishing Company, 1996, págs. 33-34, traducción propia]
Es esencialmente el rito novusordiano, con las siguientes particularidades (todo cuanto sigue es sobre la versión solemne del rito zairense):
  • Antes de la celebración, hace presencia un anunciador diciendo: «Venid a la iglesia, traiga cada uno su ofrenda», que tocando una campana o un gong, insta a los fieles a hacer silencio. Luego anuncia el inicio de la celebración, presenta al presbítero, al diácono y los demás ministros, e invitan a los fieles y al coro a cantar.
  • El presbítero y los monaguillos (portando la cruz procesional, los ciriales y el turíbulo), ingresan danzando al templo hasta llegar al altar. El presbítero, con los brazos en U, besa la mitad de cada lado, y los ministros permanecen profundamente inclinados.
  • Hecha la señal de la cruz, se reza una letanía de los Santos, que incluye la invocación de los ancestros, así: 
    «℣. Pueblo santo del Cielo. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Vosotros que veis a Dios. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Venid, glorifiquemos juntos al Señor. ℟. Con todos los que celebramos esta Misa en este momento»
    «℣. Vosotros, nuestros antepasados con sincero corazón [N. del T. los que, sin conocer el Evangelio, vivieron según su conciencia y la ley natural]. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Vosotros, que ayudados por Dios le servisteis fielmente. ℟. Estad con nosotros»
    «℣. Venid, glorifiquemos juntos al Señor. ℟. Con todos los que celebramos esta Misa en este momento».
  • El Gloria es cantado y danzado (el presbítero y los ministros danzan alrededor del altar, los fieles en sus puestos). Acabado este, se canta la Oración colecta (todos con las manos levantadas).
  • Cada lector pide la bendición del celebrante antes de proclamar las perícopas correspondientes diciendo: «Padre, por favor bendíceme:/ que el Señor pueda ayudarme con su gracia,/ para que pueda proclamar bien la palabra de Dios».
    A lo que el sacerdote responde: «Que el Señor venga en tu auxilio/, para que tus ojos brillen/, para que la palabra proclamada por tu boca/ pueda consolar los corazones del pueblo».
    Y el lector dice «Amén». (El anunciador hace la introducción de la lectura).
  • Cuando el evangeliario es llevado al ambón, el que lo lleva baila. El presbítero entroniza el libro y dice:
    Presidente. Hermanos y hermanas, el Verbo se hizo carne.
    Asamblea. Y viene a habitar en medio de nosotros.
    P. Escuchémosle.
    Todos permanecen en silencio por unos instantes.P. La Buena Noticia, como San N. la ha escrito
    A. Gloria a ti, Jesucristo, gloria a ti. O: Se anuncia, se anuncia, estamos escuchando.
      
    Los fieles oyen el Evangelio sentados (en África Subsahariana, los mensajes importantes se oyen sentados, en señal de atención y respeto). Concluida la lectura:
    P. El que tenga oídos para oír,
    A. Oiga.
    P. El que tenga corazón para asentir,
    A. Asienta.
  • La homilía la hace o el presbítero o un laico, a la cual sigue el Credo (danzado también).
  • El acto penitencial (que se hace con la cabeza inclinada y las manos cruzadas sobre el pecho en forma de X, y cuya fórmula propia es la siguiente:
    «Hermanos y hermanas, la palabra de Dios nos ha iluminado. Sabemos que no siempre la hemos seguido. Pidamos al Señor que nos dé la fuerza que necesitamos para llevar una vida mejor.
      
    Señor Dios nuestro, como el insecto que se pega a nuestra piel y succiona nuestra sangre, el mal ha venido sobre nosotros. Nuestro poder de vida está debilitado. ¿Quién nos puede salvar? Nadie sino tu, oh Padre, Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
      
    Ante ti, oh Padre, ante la Virgen María, ante todos los Santos confesamos que hemos cometido errores: danos la fuerza que necesitamos para llevar una vida mejor. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
      
    Ante nuestros hermanos, ante nuestras hermanas, confesamos que hemos hecho mal: dadnos la fuerza para llevar una vida mejor, preservadnos de recaer en la sombra. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
       
    Beatísimo Padre, restablece en nosotros lo que gastamos en el mal, perdona nuestras culpas a causa del sacrificio de tu Hijo Jesucristo, tu Espíritu pueda tomar posesión de nuestros corazones y puedan ser anegados nuestros pecados en las aguas profundas y silenciosas de tu misericordia»)
    es trasladado al finalizar el Evangelio o el Credo (según el caso). Durante el mismo, el presbítero celebrante asperja a los fieles con agua bendita, al son de los tambores tam tam. Le sigue el gesto de la paz, en el que la gente generalmente sacuden sus dos manos como signo de total apertura o aceptación. A veces esta sacudida de manos es precedida por el lavado de las manos en un recipiente común.
  • La oración de fieles (que por lo general es hecha según la localidad) la hace el anunciador, y durante la misma se quema incienso.
  • Los fieles hacen procesión de ofrendas, las cuales son entregadas al celebrante, quien las presenta cantando o hablando. Primero se entregan las que no sean pan o vino, luego el pan y el vino, con estas palabras: «Oh sacerdote de Dios,/ he aquí nuestras ofrendas,/ recíbelas:/ Ellas manifiestan nuestro espíritu / de solidaridad y compartir,/ y muestran que nos amamos unos a otros,/ como el Señor nos ama».
  • Antes de la liturgia eucarística, el anunciador hace sonar tres veces la campana o el gong diciendo: «Hermanos, hermanas, escuchad atentos».
  • Aunque se pueden usar los prefacios del misal romano, el Rito Zaireño cuenta con un prefacio y plegaria eucarística propias (adaptadas de la “Plegaria Eucarística II”): 
    P. Verdaderamente, Señor Es bueno que te demos gracias, que te glorifiquemos. A ti, Dios nuestro, A ti, nuestro Padre, A ti, el sol en el cual no podemos fijar nuestros ojos, A ti, que lo ves, A ti, dominador de todos los pueblos, A ti, dueño de todas las cosas. Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo, nuestro mediador.
    A. Amén. Él es el único mediador.
    P. Padre Santo, te alabamos por tu Hijo Jesucristo nuestro mediador. Él es tu Palabra que da vida. Por él creaste el cielo y la tierra; Por él creaste las fuentes del mundo, los ríos, las fuentes, los lagos y todos los peces que viven en ellos. Por él creaste las estrellas, las aves del cielo, los bosques, las sabanas, las llanuras, las montañas y todos los animales que viven allí. Por él creaste las cosas que vemos y las que no vemos.
    A. Amén. Por él creaste todas las cosas.
    P. Tú lo estableciste como Señor de todas las cosas. Tú lo enviaste a nosotros para que pudiera ser nuestro Redentor y nuestro Salvador. Él es el Dios hecho hombre. Por el Espíritu Santo, Él se encarnó de la Virgen María. Creemos que es así.
    A. Amén. Creemos que es así.
    P.  Tú lo enviaste para reunir a todos los hombres para que ellos puedan formar un solo pueblo. Él obedeció, Él murió en la cruz, Él venció a la muerte, Él resucitó de entre los muertos.
    A. Amén. Él resucitó. Él venció a la muerte.
    P. Por eso es que con todos los Ángeles, con todos los Santos, con todos los muertos que están contigo, te decimos (cantamos) que eres santo.
    A. Santo,…
    El sacerdote continúa solo, con las manos extendidas: Tú eres santo, Señor, Dios nuestro. Tu único Hijo, Jesucristo, es santo. Tu Espíritu, el Paráclito, es santo. Tú eres Santo, Dios omnipotente, te suplicamos, escúchanos.
      
    El [Los] sacerdote[s] extiende[s] sus manos sobre la oblata, diciendo: Mira este pan, mira este vino, míralos: Santifícalos, que el Espíritu Santo descienda sobre estas ofrendas que te hemos traído: Que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que en la misma noche en que fue arrestado, tomó pan (toma el pan y lo sostiene para que el pueblo lo vea. Luego él[los] continúa[n]), te dio gracias, rompe el pan: y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMAD Y COMED, TODOS VOSOTROS, ESTE ES MI CUERPO, ENTREGADO POR VOSOTROS.
       
    Algún repique de campanas puede acompañar todas las palabras de la institución. El sacerdote muestra la hostia consagrada a los fieles. Los fieles pueden romper en aclamación a Cristo presente en el altar con una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
       
    Luego, el sacerdote pone la hostia en el corporal. Luego el presidente (y los concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar. Levantándose, continúa[n]: Así también, acabada la cena, tomó el cáliz. El presidente toma el cáliz. Dándote gracias, lo dio a sus discípulos diciendo: TOMAD Y BEBED, TODOS VOSOTROS, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, SERÁ PARA VOSOTROS Y PARA MUCHOS LA REMISIÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN MEMORIA MÍA.
      
    El sacerdote muestra el cáliz a los fieles. Los fieles pueden romper en aclamación a Cristo presente en el altar con una fórmula como: Oh Cristo, tú eres Dios, tú eres Señor o Señor mío y Dios mío.
      
    Luego, el sacerdote pone el cáliz en el corporal. Luego el presidente (y los concelebrantes) se arrodillan o se inclinan un poco sin tocar el altar. Levantándose, el presidente dice (o canta): Es grande, el misterio de la fe.
    A. Tú has muerto, Señor. Lo creemos. Tú has resucitado. Lo creemos. Tú volverás en gloria. Lo creemos.
      
    El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas: Señor Dios nuestro, recordamos la muerte y resurrección de tu Hijo. Te ofrecemos el pan de vida, te ofrecemos el cáliz de salvación, te agradecemos, por hacernos tus elegidos dignos de estar en tu presencia y servirte, Señor, Dios de misericordia: He aquí que comeremos el cuerpo de Cristo; comeremos la sangre de Cristo. Te pedimos: ten misericordia de nosotros, y envía tu Espíritu sobre nosotros, que tu Espíritu nos congregue, que todos seamos uno.
    A. Señor, que tu Espíritu nos congregue, que todos seamos uno.
      
    El [Los] sacerdote[s] dice[n] con las manos extendidas: Señor, recuerda a tu Iglesia. Está extendida por todo el mundo. Que todos los cristianos se amen unos a otros como tú nos amas. Recuerda a nuestro Papa N. Recuerda a nuestro Obispo N. Recuerda a los que están fielmente guardando la fe apostólica; que vivan en justicia y santidad.
    A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
    P. Señor, recuerda a nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de la resurrección o para ser salvos. Recuérdalos a todos ellos. Recuerda a todos los que han dejado esta tierra, de los cuales conoces la rectitud de sus corazones. Recuérdalos a todos ellos. Recíbelos en tu presencia, que puedan ver tu rostro.
    A. Señor, recuérdalos a todos ellos.
    P. Señor, te rogamos, acuérdate de todos nosotros, para que podamos ser recibidos en tu presencia algún día. Donde moras con la Santísima Virgen María, madre de Dios, su esposo San José, los Apóstoles y los santos de todos los tiempos, todos los que amas, y los que te han amado. Que podamos estar en tu presencia para alabarte y glorificarte por tu Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor.
    Los fieles se levantan y toman la postura de oración. El sacerdote toma la patena con la hostia y el caliz, y elevándolos al nivel de los ojos, dice o canta con los concelebrantes: Señor, que podamos glorificar tu nombre, tu honorable nombre: Padre, Hijo, Espíritu Santo.
    A. Que podamos glorificar tu nombre, hoy, mañana, y por los siglos de los siglos. Amén.
       
    O cuando cantan la doxología:
    P. Señor, que podamos glorificar tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Muy honorable.
    A. ¡Amén!
    P. Padre.
    A. ¡Amén!
    P. Hijo.
    A. ¡Amén!
    P. Espíritu Santo.
    A. ¡Amén!
    P. Que podamos glorificar tu nombre.
    A. ¡Amén!
    P. Hoy.
    A. ¡Amén!
    P. Mañana.
    A. ¡Amén!
    P. Y por los siglos de los siglos.
    A. ¡Amén!
       
    O:
    P. Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
    A. Amén.
  • Los fieles reciben la “comunión” en la mano y se van, danzando, a sus puestos, donde la consumen.
  • Después de la oración post-comunión, se dan los anuncios y la bienvenida a los huéspedes.
  • Acabado el servicio (que puede durar 2½ horas), salen en procesión hasta fuera del templo.
  • Los ornamentos y mobiliario (y en algunos casos, hasta los vasos sagrados) se basan en la idiosincracia local. Los ornamentos tienen un arreglo cromático donde el color de fondo es dominante, y la decoración es de los colores complementarios.
Aunque se ha presentado como un intento de acercar la liturgia a la mentalidad del congoleño, la realidad es que este ritual fue el aspecto litúrgico de la “Zairenización” llevada a cabo por el dictador cleptócrata Joseph-Désiré Mobutu Sese Seko durante los 70, que produjo gran miseria en su nación (Mobutu llegó a decir: «la clave del éxito es robar poco a poco, para que los demás no se den cuenta»). Y en cuanto al mismo Mulala, cuando fue consagrado como obispo auxiliar de Léopoldville (actual Kinshasa), en Julio de 1959, prometió
«una Iglesia congoleña en un Estado congoleño, una Iglesia que se revista de un rostro verdaderamente congoleño, en su expresión teológica y filosófica, en la evangelización e igualmente en su liturgia. El hecho de que los valores congoleños los valores africanos sean insertados en la liturgia, a fin de que el pueblo comprenda de qué trata, algo que pruebe que la Iglesia es su Iglesia, y no alguna cosa importada, sino al contrario, que es algo encarnado».