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miércoles, 10 de diciembre de 2025

NORMAS ACERCA DE LA CARIDAD, LA IMPUNIDAD Y EL PERJURIO

NORMAS ACERCA DE LA CARIDAD, LA IMPUNIDAD Y EL PERJURIO

I. CARIDAD
Dios es amor, como dice San Juan, y ha amado de tal modo a los hombres, que nos dio a su Hijo Unigénito, para que se entregara a la muerte por nosotros. Infinitamente amable, quiere que le correspondamos con amor, y para ello señaló como el primero de los mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios en todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”, y luego añadió: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Quiere el Señor que estos dos amores sean inseparables, y declara que es imposible que le amemos a Él si no amamos al prójimo. Con el nombre de prójimo comprende a todos los hombres: cristianos y paganos, amigos y enemigos, porque la caridad ha de ser universal, ya que somos hijos de un mismo Padre que es Dios, el cual derrama sus bendiciones sobre los buenos y los malos y hace brillar el sol sobre los justos y los pecadores.
  
Debemos amar al prójimo sin distinción de clases, porque todos hemos sido comprados con el precio de la sangre divina, ya los ojos de Dios no hay acepción de personas. Sin la ley de la caridad, se haría imposible la existencia de la sociedad humana debidamente organizada; por lo cual Jesucristo, para regenerar al hombre y ennoblecerlo, impuso el precepto de la caridad como fundamento de su doctrina; y Él mismo se presenta como el modelo perfecto de amor al hombre, puesto que, como dicen los Actos de los Apóstoles, pasó haciendo el bien: “pertránsiit benefaciéndo”, y llevó su caridad hasta el sacrificio. ¡Qué feliz sería la sociedad si todos sus actos se inspiraran en el verdadero espíritu de Jesucristo, y cuántos males se evitarían!
  
II. IMPUNIDAD
Sin embargo, la caridad para con el prójimo no se opone a los deberes que impone la justicia, sino que ella misma exige que se respeten los derechos y se sancionen los delitos, pues no se puede suponer que el mandamiento de la caridad vaya a ser causa del desorden social.
   
Parece una paradoja el que la religión cristiana, que trajo el reinado de la paz a los individuos y a las naciones, y que proclama la verdadera fraternidad universal, nos hable de castigos; pero es lo cierto que los conceptos de paz y de derecho, sobre los cuales reposa la justicia social, son ideas inseparables, por lo cual el estado es tutor de su propio derecho y de los derechos del ciudadano, y si la justicia se rompe está en la obligación de restablecerla, aun a costa de los mayores sacrificios.
   
San Pablo, al inculcar a los romanos la obediencia al poder civil, dice: “Si obras mal, tiembla, pues no en vano el que gobierna se ciñe la espada, siendo como es un ministro de Dios para ejercer su justicia, castigando al que obra mal” (Rom. 13, 4).
  
Nuestro corazón de padres y de pastores de la grey colombiana se siente en estos instantes profundamente conmovido, al ver la desolación que el odio fratricida ha causado en diversas regiones de nuestro país y al ver que en la vida pública se están conculcando los sagrados principios que eran guía de toda convivencia social; y se arruinan los sólidos fundamentos del derecho y de la fidelidad, sobre que debería cimentarse el Estado; se enturbian y ciegan las fuentes de aquellas antiguas tradiciones, que en la fe en Dios y en la fidelidad a su santa ley veían las bases más seguras del verdadero progreso de los pueblos. (Enc. Caritáte Christi compúlsi).
  
El luto y la miseria cubren gran número de hogares, cuyos sollozos llegan hasta nosotros; y bien podríamos dirigir a los culpables de tantos y tamaños crímenes las palabras del Señor a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel? La voz de la sangre de tu hermano está clamando a Mí desde la tierra” (Gen. 4, 9-10).
   
Ni el mismo sacerdocio se ha librado de ese furor satánico, que como ola avasalladora amenaza convertir a nuestra patria en montón de ruinas; ante ese sacrílego atentado podría prorrumpir el Divino Redentor en la misma queja que lanzó sobre la ciudad deicida: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas!” (Mt. 22, 37).
  
Se conturba y se acongoja el espíritu cuando piensa que los estragos que hemos presenciado se dice que fueron dirigidos por personas que han ocupado puestos de responsabilidad y especialmente honoríficos en nuestra patria, y en asocio de elementos extranjeros enemigos de la Iglesia y nuestra congoja se acrecienta hasta lo indecible al considerar que la multitud de crímenes cometidos puedan quedar sin castigo, y que hay colombianos que aboguen por la impunidad o que la respalden. Sepan los que amparan la impunidad lo que dice el Espíritu Santo en los Proverbios (17, 15): “Quien absuelve al reo y quien condena al inocente, ambos son abominables a Dios”. De la misma manera, son gravemente culpables quienes por perversidad y malicia oponen trabas a la acción de la justicia, y más aún los que, estando puestos para salvaguardarla, se hacen reos de un crimen mayor, puesto que estando para castigar a los culpables los absuelven, aunque vean claramente su responsabilidad, olvidando que por la impunidad cobra audacia la malicia de los malvados y se injuria y afrenta la rectitud de los buenos. Es que no temen las palabras del libro de la Sabiduría (cap. 6): “Aprended ¡oh jueces de la tierra!, dad oídos a mis palabras... la potestad os la ha dado el Señor, el cual examinará vuestras obras y escudriñará hasta los pensamientos, porque siendo ministros de su reino no juzgasteis con rectitud, ni observasteis la ley de la justicia, ni procedisteis conforme a la voluntad de Dios. Él se dejará ver y caerá sobre vosotros espantosa y repentinamente, pues aquellos que ejercen potestad sobre otros serán juzgados con extremo rigor. Porque con los pequeños se usará de compasión, más los grandes sufrirán grandes tormentos... a los más grandes amenaza mayor suplicio”. Dicen los Padres y Doctores de la Iglesia que la audacia se nutre de la impunidad, y que aunque a muchos les parece crueldad el castigar los crímenes, sin embargo no es crueldad sino justicia y caridad; y por esto tuvo razón San Bernardino de Siena cuando exclamó: “¡No serás inocente, si teniendo obligación de aplicar sanciones perdonas al culpable; porque la impunidad es la raíz y madre de la insolencia, de la desvergüenza y de los mayores excesos”.

III. PERJURIO
a) Teniendo en cuenta la suma gravedad del juramento falso y de sus consecuencias fatales para la sociedad, la familia y los individuos, exhortamos a los sacerdotes a que prediquen con frecuencia de este pecado, por desgracia, tan común en nuestra patria, sobre todo en los últimos años, y más en tiempo de elecciones, como se ha dicho en conferencias pasadas.
  
Recuerden a los fieles que el perjurio no sólo daña a su autor, sino también al que se vale de él para sus fines perversos y al que lo consiente voluntariamente, pudiendo y debiendo impedirlo, por cuanto todos ellos se hacen cómplices del pecado y merecedores de sus castigos.

¡Cuántos perjuicios provienen en detrimento de los que perjuran! Con el perjurio se arrebatan bienes ajenos, se roba el honor o buena fama del prójimo, y se encubren todos los pecados, aun los homicidios y las subversiones del orden público, como lo estamos viendo en estos días. La justicia queda paralizada en infinidad de casos, por causa de los perjurios; y sin justicia no hay orden social posible; y sin el orden social o moral viene la descomposición y la ruina. 
  
Háblese a los fieles de la ofensa gravísima que se hace a Dios poniéndolo como testigo de cosas falsas, y de los castigos con que amenaza a los perjuros, recordándoles, por ejemplo, aquello que se encuentra en el capítulo 5 de Zacarías: “Volvíme y levanté los ojos y vi un volumen que volaba... y díjome el ángel: Esta es la maldición que se derrama sobre toda la superficie de la tierra, porque todos los que dañan al prójimo serán condenados; y condenados serán igualmente por Él todos los perjuros. Yo los sacaré fuera, dice el Señor Dios de los ejércitos, y caeré encima del ladrón y del que jura falsamente en mi nombre, y los consumiré juntamente con sus maderos y piedras”.
Si se predica a los fieles de los castigos con que amenaza Dios a los reos de este delito en muchos de los Libros Sagrados, irán concibiendo un temor saludable de este pecado, y serán más cuidadosos para no jurar sino por necesidad, con verdad y con justicia.
   
Recálquese, asimismo, que el perjurio es un atentado contra la existencia de la sociedad, porque socava sus más sólidos fundamentos. Es una amenaza a todo derecho ya todo deber, porque hace perder la mutua confianza y fidelidad entre los hombres; destruye el derecho de propiedad y, lo que es más grave, deja a merced de las conciencias depravadas los bienes inestimables del honor y la reputación.

Conviene que los párrocos no sólo enseñen en el templo estas cosas, sino que llamen la atención a los maestros para que cuiden de que los niños no estén poniendo a Dios por testigo en sus juegos, pues así pierden el respeto de este Nombre adorable, y cuando llegue la ocasión juran con ligereza y aun en falso, sin darse cuenta de las funestas consecuencias que entraña el perjurio.
  
b) En el momento de tomar el juramento, el sacerdote, los jueces y demás autoridades deben revestir aquel acto de tal solemnidad, que el que jura se dé cuenta de que va a poner a Dios por testigo de lo que afirma. Deben ponerse de pie, con la cabeza descubierta y delante de un Crucifijo; y procurar con su recogimiento y dignidad dar la impresión a los asistentes de que es un acto sagrado el que se realiza en ese instante.
  
c) Recuérdese a los fieles la gravedad de las penas canónicas contra los perjuros, al tenor de los cánones 2323 y 1757, y cómo los respectivos ordinarios podrían ponerles nominátim alguna sanción canónica (can. 2323), por ejemplo, declararlos “infames de hecho”, de acuerdo con el can. 2293, par. 3.

Como infames de hecho, esos individuos quedarían privados de practicar los “actos legítimos eclesiásticos” (can. 2294, par. 2), que son entre otros ser padrinos de bautismo y de confirmación (can. 2256), También, según el can. 1757, los perjuros se consideran no idóneos para ser testigos.
  
d) Cuando las circunstancias lo aconsejen y se presuma que habrá probabilidad de éxito, acúdase a las autoridades civiles, para que apliquen las sanciones legales señaladas para los perjuros.

Instrucción por la Conferencia Episcopal de Colombia en 1948. En SECRETARIADO GENERAL DEL EPISCOPADO COLOMBIANO. Conferencias Episcopales de Colombia, tomo I: 1908 - 1953. Santa Fe de Bogotá, Editorial El Catolicismo, 1956, págs. 108-112. Nihil obstat por Mons. Arturo Franco Arango, vice-censor. Imprimátur por S. Em. Crisanto Card. Luque, Arzobispo de Bogotá, 19 de Noviembre de 1956.

domingo, 30 de noviembre de 2025

EVITAR LA GULA Y LA PREOCUPACIÓN MUNDANA, PARA NO SER SORPRENDIDOS EN EL DÍA DEL SEÑOR


«Cuando el Salvador instruía a sus discípulos sobre el adviento del reino de Dios y el fin del mundo y de los tiempos, y enseñaba en aquellos Apóstoles a toda su Iglesia, dijo: “Velad, pues, sobre vosotros mismos, no suceda que se ofusquen vuestros corazones con la glotonería y embriaguez, y los cuidados de esta vida” (Luc. XXI, 34). Este precepto, carísimos, reconocemos que se refiere en modo especial a nosotros, a los cuales el día anunciado, si bien escondido, no hay duda que esté cercano. Es oportuno que todo hombre se prepare a su advenimiento: a fin que no encuentre a ninguno dedicado al vientre o atrapado en las preocupaciones mundanas. Porque, carísimos, la experiencia cotidiana demuestra que la agudeza de la mente es ofuscada por la saciedad de la bebida, y el vigor del corazón es debilitado por el exceso de comidas; así que el placer de comer es contrario incluso a la salud del cuerpo, a menos que la razón de la templanza se oponga a la atracción y sustraiga al placer lo que será una carga. Porque aunque la carne no desea nada sin el alma, y de ella recibe los sentidos de los cuales toma también el movimiento, es tarea del alma negar algunas cosas a esta sustancia que le está sometida, y con un juicio interior frenar los excesos exteriores; a fin que, más a menudo libre de los corpóreos deseos, pueda atender a la divina sabiduría en el aula de la mente: donde, acallando todo estrépito de las preocupaciones terrenas, se deleite en las meditaciones santas y en las delicias eternas».
   
SAN LEÓN MAGNO, Sermón 8.º sobre el ayuno del mes décimo. En Migne, Patrología Latína LIV, cols. 185-186. Traducción propia.

lunes, 22 de septiembre de 2025

DISCURSO “Dal Nostro cuore”


El Papa Pío XII, en su radiomensaje a los peregrinos en Roma, expone, en continuidad con su programa trazado en “Summi Pontificátus”, que para reformar el mundo, es absolutamente necesaria la renovación de la vida humana y cristiana [= conversión] según el Evangelio y la doctrina católica (nada que ver con el secularismo antropocéntrico del Vaticano II exacerbado por el bergoglianismo aún vivito y coleando en tiempos de Riggitano-Prévost, como se dejó ver en el pasado y nunca suficientemente deleznable concierto “Gracia para el mundo” organizado por el fraile oligarcófilo Mauro María Gambetti Gambarati OFM Conv., y el discurso New Age que se lanzaron allá).
  
DISCURSO “Dal Nostro cuore”
   
1. Un grito de alarma: ¡a la acción!
Desde Nuestro corazón, amados hijos e hijas de Roma, os llega esta paternal exhortación: desde Nuestro corazón intranquilo, de una parte, por la prolongación de las peligrosas condiciones exteriores, que no logran permanente claridad; de otra, por una tibieza demasiado difundida que a muchos impide el emprender aquélla vuelta a Cristo, a la Iglesia, a la vida cristiana, que tantas veces hemos señalado como definitivo remedio de la crisis total que agita al mundo. Pero la confianza de encontrar en vosotros el consuelo de la comprensión y la firme prontitud para la actuación, Nos ha movido a abrirnos Nuestra alma. Grito de alerta es el que hoy escucháis de los labios de vuestro Padre y Pastor; de Nos, que no podemos permanecer mudos e inertes ante un mundo que inconscientemente prosigue por aquellos caminos que conducen al abismo almas y cuerpos, buenos y malos, civilización y pueblos. El sentimiento de Nuestra responsabilidad ante Dios exige de Nos el intentarlo todo, el emprenderlo todo, para que al género humano le sea ahorrada desgracia tan grande.
   
2. En la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, progresiva renovación religiosa.
Para confiaros estas Nuestras angustias hemos escogido la festividad –que mañana se celebra– de la Virgen de Lourdes porque conmemora las prodigiosas apariciones que casi cien anos ha, fueron, en aquel siglo de desbordamiento racionalista y de depresión religiosa, la respuesta misericordiosa de Dios y de su Madre celestial a la rebelión de los hombres, la irresistible llamada a lo sobrenatural, al primer paso para una progresiva renovación religiosa. Y ¿qué corazón de cristiano, por tibio y olvidadizo que fuera, podría resistir a la voz de María? No ciertamente los corazones de los Romanos; de vosotros que habéis heredado, transmitido durante largos siglos, junto con la fe de los Mártires, el filial afecto a María, invocada en sus venerables imágenes con los amorosos títulos, de lapidaria elocuencia, “Salus Pópuli Románi”, “Portus Románæ Securitátis” y con aquel otro mas reciente de “Madre del Divino Amor”, todos los cuales son monumentos de la constante piedad mariana, y con mayor verdad aún, dulce sello de una historia de probadas intervenciones de la Virgen en las calamidades publicas, que hicieron temblar estos viejos muros de Roma, siempre salvada gracias a la protección de Ella.
   
3. Frente a los graves peligros, examina qué se debe hacer.
Mas no ignoráis que mucho más extendidos y graves de cuanto fueran las pestes y los cataclismos terrestres son los peligros que sin cesar se ciernen sobre la presente generación, bien que su permanente amenaza ha comenzado a hacer a los pueblos casi insensibles y apáticos. ¿Seria, tal vez, este el mas infausto síntoma de la interminable pero no decreciente crisis que hace temblar a las mentes conscientes de la realidad? Renovado, por lo tanto, el acudir a la benignidad de Dios y a la misericordia de María, necesario es que todo fiel, todo hombre de buena voluntad, se torne a examinar, con una resolución digna de los grandes momentos de la historia humana cuanto personalmente pueda y deba hacer, como contribución suya a la obra salvadora de Dios, para venir en socorro de un mundo, que hoy se haya camino de la ruina.
  
4. Después de la floración religiosa del Año Santo, sacudir el funesto letargo.
La persistencia de una situación general, que no dudamos en calificar de explosiva a cada instante y cuyo origen tiene que buscarse en al tibieza religiosa de tantos, en el bajo tono moral de la vida publica y privada, en la sistemática obra de intoxicación de las almas sencillas a las que se le propina el veneno después de haberles narcotizado –digámoslo así– el sentido de la verdadera libertad, no puede dejar a los buenos inmóviles en el mismo surco; contemplando con los brazos cruzados un porvenir arrollador.

El mismo Año Santo, que consigo trajo una prodigiosa floración de vida cristiana, abierta primero entre vosotros y luego en los rincones todos de la tierra, no ha de mirarse como un meteoro resplandeciente pero fugitivo, ni como un esfuerzo momentáneo ya cumplido, sino como el paso, primero y prometedor, hacia la completa restauración del espíritu evangélico que, además de arrancar millones de almas de la ruina eterna, es el único que puede asegurar la convivencia pacifica y la fecunda colaboración de los pueblos.

Y ahora ha llegado el tiempo, amados hijos. Ha llegado el tiempo de dar los otros pasos definitivos, es tiempo de sacudir el funesto letargo; es tiempo de que todos los buenos, todos los preocupados por los destinos del mundo se reconozcan y aprieten sus filas; es tiempo de repetir con el Apóstol: «Hora est jam nos de somno súrgere» (Rom. XIII, 11): ¡Ea, es hora de que nos despertemos del sueno, porque ahora esta próxima nuestra salvación!
   
5. Un mundo entero que rehacer.
Es todo un mundo, que se ha de rehacer desde los cimientos, que es necesario transformar de selvático en humano, de humano en divino, es decir, según el corazón de Dios. Millones y millones de hombres claman por un cambio de ruta, y miran a la Iglesia de Cristo como fuerte y único timonel que, respetando a la humana libertad, pueda ponerse a la cabeza de empresa tan grande, y le suplican la dirección de ella con palabras claras y más aún con las lágrimas ya derramadas, con las heridas todavía sangrantes, señalando los inmensos cementerios que el odio organizado y armado ha extendido sobre la faz de los continentes.

6. La responsabilidad del Papa y de Roma.
¿Cómo podríamos Nos, puestos por Dios, bien que indignos, luz en las tinieblas, sal de la tierra, Pastor de la grey cristiana, rechazar esa misión tan saludable? Como aceptamos, en un día ya lejano, porque a Dios así plugo, la pesada cruz del Pontificado, así Nos sometemos al arduo oficio de ser, en cuanto lo permite nuestros débiles fuerzas, heraldos de un mundo mejor, querido por Dios, y cuya bandera deseamos entregar primero a vosotros, amados hijos de Roma, más vecinos a Nos y más particularmente confiados a nuestros cuidados; y por ello mismo puesto es, también vosotros como luz sobre el candelabro, levadura entre los hermanos, ciudadela sobre el monte; a vosotros, de quienes con razón esperan los demás mayor valor y mas generosa prontitud.
  
7. Exhortación a Roma a volver a sus realizaciones históricas de salvación.
Acoged con noble ímpetu de entrega, reconociéndola como llamada de Dios y digna razón de vida, la santa consigna que en el día de hoy os confía vuestro Pastor y Padre: Dar comienzo a un poderoso despertar en el pensamiento y en la actuación. Despertar, que obligue a todos, sin que nadie pueda evadirse al Clero y al pueblo, a las autoridades, a las familias, a los grupos, a cada una de las almas, en el frente de la renovación total de la vida cristiana, en la línea de la defensa de los valores morales, en la realización de la justicia social, en la reconstrucción del orden cristiano, de tal suerte que hasta el mismo esfuerzo de la Urbe, centro –desde los tiempos apostólicos– de la Iglesia, aparezca en breve tiempo resplandeciente en santidad y belleza.

La ciudad de Roma, sobre la cual cada edad ha impreso la huella de gloriosas actuaciones, convertidas luego en herencia del mundo entero, reciba de la actual generación, de los hombres que hoy la pueblan, la aureola de promotora de la salvación común en un tiempo en que fuerzas opuestas se disputan el mundo. Todo eso esperan de ella los pueblos cristianos, y, sobre todo, esperan de ella acción.
  
8. Acción y ya no discusión.
Este no es el momento de discutir, de buscar nuevos principios, de señalar nuevos ideales y metas. Los unos y los otros, ya conocidos y comprobados en su sustancia, porque han sido ensenados por el mismo Cristo, iluminados por la secular elaboración de la Iglesia, adaptados a las inmediatas circunstancias por los últimos Romanos Pontífices, tan solo esperan una cosa: la realización concreta.

¿De qué serviría el investigar las vías de Dios y del espíritu, si en la practica se eligieran los caminos de la perdición y con docilidad se doblegase la espalda al flagelo de la carne? ¿De qué saber y decir que Dios es Padre y que los hombres son hermanos, cuando se temiese toda intervención de Aquel a la vida privada y publica? ¿De qué serviría el disputar sobre la justicia, sobre la caridad, sobre la paz, si la voluntad estuviese ya resuelta a rehuir la inmolación, el corazón determinado a encerrarse en glacial soledad, y si ninguno osase ser el primero en romper las barreras del odio separador, para correr a ofrecer un sincero abrazo? Todo esto no haría sino convertir en mas culpables a los hijos de la luz, a los cuales les será menos perdonado, si han amado menos. No es con esa incoherencia e inercia como la Iglesia transformó en sus comienzos la faz del mundo, y se extendió rápidamente, y perduró bienhechora en el correr de su siglos y conquistó la admiración y la confianza de los pueblos.
  
9. El principal enemigo es la indiferencia e inercia.
Quede bien claro, amados hijos que en la raíz de los males actuales y de sus funestas consecuencia no esta, como en los tiempos precristianos o en las regiones aún paganas, la invencible ignorancia sobre los destinos eternos del hombre y sobre los verdaderos caminos para conseguirlos: sino el letargo del espíritu, la anemia de la voluntad, la frialdad de los corazones. Los hombres, inficionados por semejante peste, intentan, como justificación, el rodearse con las tinieblas antiguas y buscan una disculpa en nuevos y viejos errores. Necesario es, por lo tanto, actuar sobre sus voluntades.
   
10. Cómo proceder: conocer los males y atacarlos.
La acción a la que hoy llamamos a Pastores y fieles, sea reflejo de la de Dios: Sea iluminante y clarificadora, generosa y amable. A este fin, enfrentándoos con el estado concreto de vuestra y Nuestra ciudad, esforzaos por que estén bien comprobadas las necesidades, bien claras las metas, bien calculadas las fuerzas disponibles, de suerte tal que los presentes recursos iniciales no se presenten inútiles por ser ignorados, ni se le emplee desordenadamente, ni se les malgaste en actividades secundarias. Invítese a las almas de buena voluntad; ofrézcanse ellas mismas espontáneamente. Sea su ley la incondicional fidelidad a la persona de Jesucristo y a sus enseñanzas. Sea su oblación humilde y obediente; únase su trabajo como elemento activo a la grandiosa corriente que Dios moverá y conducirá por medio de sus ministros.
  
11. Primero Roma y después la humanidad entera: las clases de almas y la secular misión.
Para ello, invitamos a Nuestro Venerable Hermano, el Señor Cardenal Vicario, a que asuma su alta dirección, en la diócesis de Roma, de esta acción regeneradora y salvadora. Estamos seguros de que no faltaran, ni en numero ni en calidad, los corazones generosos que acudirán a Nuestra llamada y que llevaran a la realidad este Nuestro deseo. Hay almas ardientes, que con ansia esperan ser convocadas; a su anhelo impaciente se les señale el vasto campo de roturar. Hay otras somnolientas, y será preciso despertarlas; pusilánimes otras, y será necesario animarlas; desorientadas otras y habrá que guiarlas. A todas se les requiere un prudente encuadernamiento, un acertado empleo, un ritmo de trabajo que corresponda a la apremiante necesidad de defensa, de conquista, de positiva construcción. Así es como Roma revivirá en su secular misión de maestra espiritual de los pueblos, no solamente como lo fue y lo es, por la catedra de verdad que Dios estableció en su centro, sino por el ejemplo de su pueblo, de nuevo ferviente en la fe, ejemplar en las costumbres, concorde en el cumplimiento de los deberes religiosos y civiles, y, si pluguiere al Señor, prospero y feliz. Esperamos de buen grado Nos que este potente despertar, al que hoy os invitamos, promovido sin tardanza y continuado tenazmente según el plan trazado, y que otros podrán ilustrar en sus detalles, será imitado muy presto por las diócesis vecinas y por las lejanas, de suerte que sea dado a Nuestros ojos el ver volverse a Cristo, no solo las ciudades, sino también las naciones, los continentes, la humanidad entera.
 
12. La mano en el arado.
Manos, pues, al arado: Os mueve Dios que así lo quiere, os atraiga la nobleza de la empresa, os estimule su urgencia; y que el justificado temor de tremendo porvenir que seguirá a una culpable inercia venza todo titubeo y vigorice todas las voluntades.
  
13. Oración y ayuda divina: el auxilio de María.
Os apoyaran las oraciones de los humildes y de los pequeños, a quienes van vuestras más tiernas preocupaciones, los dolores aceptados y ofrecidos de los que sufren. Fecundarán vuestros esfuerzos por el ejemplo, y la intercesión de los Mártires y de los Santos, que a este suelo hicieron sagrado. Bendecirá y multiplicara el feliz éxito, por el cual ardientemente oramos, la Virgen Santísima, la cual, si en todo tiempo estuvo pronta a extender su mano protectora sobre sus Romanos, no dudamos que querrá hacer sentir estos hijos, que tan afectuosa piedad demostraron en su reciente glorificación, cuyo potente grito de hosana aun resuena bajo este cielo.
   
14. La Bendición Apostólica.
Os sirva, en fin, de consuelo y firmeza la paternidad Bendición Apostólica que, con ilusión de corazón, impartimos a todos vosotros que Nos escucháis, a vuestras familias, a vuestras obras y a esta Ciudad Eterna, cuya fe, ya desde los tiempos del Apóstol, es anunciada en el universo mundo (Rom. I, 8), y cuya cristiana grandeza, faro de verdad, de amor y de paz se perpetua constante a través de los siglos. Así sea.

martes, 13 de mayo de 2025

DIOS PROVEERÁ PARA LA INDEFECTIBILIDAD DE LA IGLESIA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
El Colegio Cardenalicio de la Iglesia Conciliar.
Todos ellos son apóstatas de la secta novusordita fabricada en 1964 en el Anticoncilio Vaticano II para reemplazar a la Iglesia Católica, y no tienen poder ni autoridad para elegir un verdadero Papa.
Pero la historia de la Iglesia en tales casos proporciona una solución.
   
«Queridos Padres de TRADITIO: Todavía existe cierta confusión en torno al alcance de este reciente cónclave del Colegio Cardenalicio. Los católicos tradicionales creen ampliamente que, debido a su apostasía, este cónclave carece del poder y la autoridad para elegir a un verdadero papa. En ese caso, ¿cómo se producirá una futura restauración de la Iglesia Católica?» (Alex).
   
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: A Cristo le dejamos el mecanismo. Es su Iglesia, y Él proveerá para su indefectibilidad. Ha pasado menos de un milenio desde que los cardenales eligen al papa. Durante más de un milenio antes, el clero romano lo eligió. Ha habido varios otros casos de problemas con la elección de un papa en la historia de la Iglesia, particularmente durante el período conocido como el Gran Cisma de Occidente (1878-1417), de casi 40 años, cuando hubo tres aspirantes al papado, y ni siquiera los santos se pusieron de acuerdo sobre quién era el verdadero papa, si es que alguno lo era. Finalmente, mediante el poder implícito en la Iglesia, estos problemas se resolvieron.
    
La teología consistente de la Iglesia Católica comprende que existen cientos de periodos de sede vacante, que históricamente se han extendido desde días hasta años. Sin embargo, la Iglesia ha continuado, y la promesa de Cristo de indefectibilidad se ha mantenido. Si el periodo puede ser de años, nada impide que sea incluso de siglos. Gracias a Dios, nada en la fe, la moral, la misa ni los sacramentos puede cambiar esencialmente. Incluso ahora, los sacerdotes católicos tradicionales tienen acceso a los principios y la sabiduría del pasado. ¿Cómo podemos equivocarnos cuando Dios nos dio a los Doctores de la Iglesia, hombres de la mayor fe e intelecto, como San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo, San Gregorio Magno, el Doctor Común Santo Tomás de Aquino, San Roberto Belarmino y todos los demás?
   
En cualquier caso, la definición dogmática del Concilio Vaticano y su limitación del poder del papado es clara:
«Néque enim Petri Successóribus Spíritus Sanctus promíssus est, ut eo revelánte novam doctrínam patefácerent, sed ut eo asisténte tráditam per apóstolos revelatiónem seu fídei depósitum sancte custodírent et fidéliter expónerent» [Porque el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro no para que, por su revelación, dieran a conocer alguna nueva doctrina, sino para que, con su ayuda, pudieran guardar religiosamente y exponer fielmente la revelación o Depósito de la Fe transmitida por los Apóstoles] (Constitutio Dogmatica Prima de Ecclesia Christi [Pastor Ætérnus], cap. 4, "De Romani Pontificis Infallibili Magisterio")
Solo la Iglesia Sinodal Novusordita cambia sus doctrinas, moralidad, Misa y Sacramentos según el capricho de los pseudopapas apóstatas. Y esa Iglesia Sinodal, que obviamente no cumple con las Cuatro Notas de la Verdadera Iglesia («Unam, sanctam, cathólicam et apostólicam Ecclésiam»), no es la verdadera Iglesia Católica. Es una secta apóstata creada, al igual que la secta apóstata de Martín Lutero, el 21 de septiembre de 1964, por el Anticoncilio Vaticano II.
   
La verdadera Iglesia Católica se encuentra ahora, como predijo el Papa Pío XII, «en las catacumbas», entre el clero católico tradicional fiel y los fieles en miles de iglesias, capillas y oratorios católicos tradicionales de todo el mundo. Si Cristo está probando temporalmente a los fieles por la ausencia de un verdadero papa, como ha sucedido en el pasado, que así sea. Simplemente seguimos, como lo hicieron nuestros predecesores católicos, el dictamen de San Pablo: «Ítaque state: et tenéte traditiónes, quas didicístis, sive per sermónem sive per epístolam nostram» [Así que, hermanos míos, estad firmes en la fe, y mantened las tradiciones o doctrinas que habéis aprendido, ora por medio de la predicación, ora por carta nuestra] (2.ª Tesalonicenses II, 14).

lunes, 7 de octubre de 2024

SOLEMNIDAD DEL SANTO ROSARIO

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, en la Solemnidad del Santo Rosario de Nuestra Señora (domingo 6 de Octubre de 2024).
   
   
SOLEMNIDAD DEL SANTO ROSARIO
   
TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO
   
Queridos hijos:
  
Estamos festejando la Solemnidad del Santo Rosario, propiamente de “Nuestra Señora del Santo Rosario”, santa Patrona de nuestras “Hermanas Oblatas del Santo Rosario”, muy especialmente hemos de rezar hoy por ellas. Intentemos algunas consideraciones:
  
-Comenzar por la importancia del SANTO ROSARIO rezado CADA DÍA SIN EXCEPCIÓN : ello da la Salvación Eterna; ver la importancia de esto para cada alma y para cada familia, máxime en esta crisis tal vez “final” que vivimos, surgida a partir del del conciliábulo Vaticano II y de la falsa Iglesia Moderna allí creada:
-Desde entonces se ha hecho tan difícil el apostolado y el trabajar para la salvación de las almas. Por eso, tal vez para esta época, y por disposición de la Providencia, en el Santo Rosario hay UNA PUERTA SIEMPRE ABIERTA para la Salvación de las Almas. Más adelante nos entenderán mejor. 
-Aplicar estas cosas a nuestros fieles; sea en forma individual, sea en sus familias:
-Muchos de nuestros fieles rezan el Rosario CADA DÍA (y algunos más de un Rosario por día); pero igualmente los padres sabemos que hay un cierto número de fieles que no entienden el tema de la Salvación Eterna, y no hacen su Rosario cada día, y en algunas familias no se hace el Rosario diario, o se lo hace con falta de respeto o displicentemente (y eso ofende a Dios y no sirve).
-Hoy (y mañana lunes: Fiesta del Rosario), punto obligado corresponde a nuestras “Hermanas Oblatas del Santo Rosario”, rezar por ellas, todos los fieles (hoy y mañana), pues tenemos a su Patrona: Nuestra Señora del Rosario, y ello tanto tiene que ver con las oraciones diarias que ellas hacen por nosotros los sacerdotes y por todos los fieles (3 Rosarios por día, además del resto de sus oraciones). Y el tema de lograr el Rosario cada día en los fieles, debe ser, y es, un apostolado principal y especial en nuestras Hermanas, PARA SALVAR ALMAS CON EL ROSARIO: pues ellas deben empujar a las personas a que lo recen CADA DÍA.

(Cuerpo)

[ 1 ] Primero: El Santo Rosario CADA DÍA y la Salvación Eterna, máxime en estos tiempos, ante esta crisis y la falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II.
  
Más de una vez hemos explicado la situación en que estamos los católicos desde el Concilio (conciliábulo) Vaticano II, con la formación desde allí de una nueva falsa religión, la Religión Moderna, y de esa falsa iglesia allí creada, la también llamada Iglesia Moderna y sus falsos papas, presentándose todo ello al orbe como si fuese la Iglesia Católica, y engañando a millones de almas buenas y de buena fe en el mundo entero, traicionadas y engañadas en su deseo de Catolicismo, desde los años 60’, presentándoles “algo” y dándoles a comer “algo”, “una cosa”, que no es la Iglesia Católica [1]

Esta situación creada con esta falsa Iglesia Moderna engañando a tantos seres humanos de buena fe, situación que se muestra sin solución “por mano humana”, es una de las señales más claras de que tal vez estamos viviendo los tiempos finales, tiempos del Apocalipsis, ante lo cual, si es así, “levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra Redención: se acerca nuestro Triunfo”, todo esto terminará en el triunfo de Dios Nuestro Señor Jesucristo y de su Catolicismo, y de los que sean de Él. Mientras tanto, hasta que Él venga, debemos cumplir cada uno con nuestro deber hasta el final:
  • Las familias y matrimonios con sus obligaciones, con hijos santos, con LA FAMILIA NUMEROSA, haciendo santos a sus hijos para el Catolicismo.
  • Los sacerdotes y obispos con nuestras obligaciones, con nuestro apostolado, con las ordenaciones sacerdotales, buscando salvar todas las almas que Él nos permita.
Ante una realidad así, con la falsa Iglesia Moderna engañando a millones, todos hemos experimentado lo difícil que es hacer apostolado, lo difícil que la gente comprenda esta realidad, entender que esa falsa Iglesia Moderna no es la Iglesia Católica, y el dejar eso falso y “moderno”, para seguir, o intentar seguir, lo que los católicos DE TODAS LAS ÉPOCAS hemos hecho, lo que los católicos DE TODOS LOS TIEMPOS hemos hecho:
-Practicar nuestro Catolicismo COMO SIEMPRE FUE, sin cambiarlo: Ser católico como lo fue mi abuelo, como lo fue mi bisabuelo, como lo fue mi tatarabuelo, mi chozno abuelo, ser católico como lo fue Don Bosco, como lo fue el Papa León XIII, San Pío X y todos los santos, ser católico como lo fue el fundador de Bogotá: Don Gonzalo Jiménez de Quesada, ser católico como lo fueron los Patronos de Colombia: San Pedro Claver y San Luis Beltrán -del cual esta semana es la fiesta-.

Y así con esta falsa Iglesia Moderna fungiendo y fingiendo como si fuera la Iglesia Católica, todos hemos experimentado lo difícil que es hacer apostolado:
-con nuestras familias, o porque no entienden todo este “lío colosal”, o porque no están interesados en la Religión (pues están impregnados de mundo y de mundanidad), o porque es más cómodo quedarse con la falsa y light Iglesia falsa Moderna;
-todos o muchos han experimentado lo difícil que es convertir o hacer apostolado con sus hijos, convertir a nuestros padres, convertir al esposo o a la esposa, convertir a nuestros hermanos y tíos, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo.

Entonces la pregunta a hacerse es QUÉ HACER, CÓMO TRABAJAR EN LA SALVACIÓN DE ESAS ALMAS.
  
Y respuesta es: HACER o LOGRAR HACER QUE RECEN EL ROSARIO CADA DÍA y SE SALVARÁN: ésa es la gran promesa que tiene el Santo Rosario.
   
[ 2 ] Una insistencia, como apartado segundo: “El Santo Rosario CADA DÍA y la Salvación en estas épocas que se muestran como LOS FINALES”.

Repitamos: La solución y la respuesta sobre qué hacer para salvar almas en estas épocas, ante la confusión que causa la falsa Iglesia Moderna, la solución es: Hacer que esas almas recen el Santo Rosario CADA DÍA SIN EXCEPCIÓN y llegarán al Cielo.

Mas ha de ser todos los días sin excepción, y que lo hagan EN FAMILIA, dirigido por el jefe de la casa, que es el papá, y si el papá no quiere hacer o dirigir el Santo Rosario -grave-: Que Dios se lo reclame, y que Dios le pase la cuenta.
-Rezar el Rosario CADA DÍA: Éste es, y debe ser, un apostolado de todos nuestros fieles, con las estampitas del Rosario que han hecho las Hermanas; y que hoy -tal vez por tercera o cuarta vez- les hemos dejado en sus bancos, para que tengan y las repartan.
-Y también repetimos: Eso de empujar a cualquier prójimo a que rece el Rosario CADA DÍA para su Salvación Eterna, es, y debe ser, un especial y “absoluto” apostolado de nuestras Hermanas, pues ellas se llaman “Hermanas Oblatas del Santo Rosario”. Digamos así: No debe haber persona que cruce la puerta de esta Capilla, sin que las Hermanas le hayan dado ya su estampita del Santo Rosario diario, “entra alguien... tomé esta estampita, rece el Rosario y va al Cielo”: automático.
   
[ 3 ] Apartado tercero: “Las promesas de Salvación Eterna y otros dones que se consiguen gracias al Rosario CADA DÍA”; es lo escrito en las estampitas:
-“Quien lo reza CADA DÍA, consigue la Salvación Eterna. Algunas promesas del Santo Rosario tomadas de los escritos del Beato Alano de la Roche (discípulo de Santo Domingo): 1) El que con devoción rece mi Rosario considerando sus sagrados Misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo, Y EN TODO CASO SERÁ ADMITIDO A LA VIDA ETERNA. 2) Quien rece constantemente mi Rosario, recibirátoda gracia que pida. 3) El alma que se me encomiende por el Rosario no será condenada. 4) Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los sacramentos. 5) Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.”
   
Dicho sea de paso, los católicos rezamos el Rosario “como se debe rezar”, los católicos rezamos como nuestros antepasados y los santos, CON LOS TRES MISTERIOS DE SIEMPRE, y NO con los misterios luminosos (que nunca existieron) y son un invento creado por la mencionada Iglesia Moderna.
   
[ 3 bis ] El Rosario rezado CADA DÍA lleva al Cielo, “pero Monseñor: NO TENGO TIEMPO”:
“No tengo tiempo”. ¿Realmente no tengo tiempo? No tengo tiempo para lograr mi Salvación Eterna con un Rosario diario, con 25 minutos, y gano el Cielo: ¿No tengo tiempo?
-Veamos un día entero: Pongamos 8 horas para trabajar, pongamos 8 para descansar (muchos descansan menos), me quedan todavía 8 horas. Pongamos pierdo 2 horas en
transporte: me quedan todavía 6 horas. Pongamos entre descanso y tiempo libre: 2 horas; me quedan todavía 4 horas. Pongamos que “la eterna pérdida de tiempo moderna: el whatsapp, el youtube, el Instagram, el antiguo Twitter, el Facebook, y mil más (se pierden horas allí), me lleva 2 horas más (no me parece muy bien, y creo que es más el tiempo que se pierde con eso), pero aun así todavía me quedan 2 horas del día: PERO CON TODO ESO: 25 minutos para irme al Cielo, el Santo Rosario cada día, “no tengo tiempo”.
[ 3 ter ] “Monseñor, yo no me organizo, ni tengo la constancia, para hacerlo CADA DÍA sin excepción, YO NO LO HAGO CADA DÍA”.
Los seres humanos, a pesar del pecado original, somos capaces, a veces, de ser organizados y DISCIPLINADOS con algunas cosas, en pocos casos, pero cuando es necesario es necesario, lo hacemos. Pongamos, Dios no lo permita, que un médico nos dice “mala noticia: tiene cáncer y se puede morir; pero tiene suerte, existe para usted un tratamiento para salvar la vida, es muy cómodo: lo puede hacer en su casa o donde sea -sin necesidad de venir al Hospital-, el tratamiento le llevará 25 minutos por día; eso sí: Por el cáncer que usted tiene, es necesario que sea CADA DÍA sin excepción, de lo contrario se muere”. Si un médico nos dice así: ¿Quién de nosotros dejaría de hacerlo un solo día: NADIE, y está muy bien porque hay que salvar la vida; y si por la vida aquí en la tierra (que igualmente más tarde o más temprano se acabará y nos moriremos) yo soy capaz de ser serio, y formal, y tener disciplina, y hacerlo cada día sin excepción: ¿Para hacer el Rosario que ya no es para esta vida sino para la Vida Eterna, para la salvación Eterna, no lo hago? Miren que no tendrán excusa ante Dios, están advertidos: Deben rezar el Rosario CADA DÍA.
   
[ 4 ] Estas promesas de Salvación Eterna que tiene el Santo Rosario CADA DÍA son impresionantes. Muchas almas no entienden lo de esta falsa Iglesia Moderna:
  
Entonces hemos de procurar hacerles rezar CADA DÍA el Rosario, y al Cielo. Apartado cuarto: “La Virgen, su Rosario CADA DÍA, y la Profecía del Apocalipsis”.
  
Tal vez para estas épocas que “parecen” tiempos finales, “puede” haber una Profecía en relación a la Virgen y en relación a “algo de la Virgen: ¿el Rosario?”, y que eso permita la Salvación de muchos en este caos en que vivimos: ¿Será la Virgen María y su Santo Rosario lo que está allí oculto en la letra de esa Profecía?, no lo sé: ojalá que sí, pero vale la pena escuchar la pura letra. Se trata de la Profecía de “Las Cartas a las Siete Iglesias del Apocalipsis” (los capítulos 2 y 3), en donde -según casi todos los exégetas católicos- se habla de toda la Historia de Iglesia desde el Siglo I hasta la Parusía. El fragmento en cuestión es el de la Iglesia de Filadelfia (cap. 3,7-13) que parece nuestra época (parece hablar incluso de la próxima conversión de los judíos); escuchemos:

7 Et ángelo Philadeéphiæ ecclésiæ scribe : Hæc dicit Sanctus et Verus, qui habet clavem David : qui áperit, et nemo cláudit : cláudit, et nemo áperit :
8 Scio opera tua. Ecce dedi coram te ÓSTIUM APÉRTUM, QUOD NEMO
POTEST CLÁUDERE : quia módicam habes virtútem, et servásti verbum meum, et non negásti nomen meum.
9 Ecce DABO de synagóga Sátanæ, qui dicunt se Judǽos esse, et non sunt, sed mentiúntur : ecce fáciam illos ut véniant, et adórent ante pedes tuos : et scient quia ego dilexi te,
10 quoniam servasti verbum patientiæ meæ, et ego servabo te ab hora tentationis, quæ ventura est in orbem universum tentare habitantes in terra.
11 Ecce venio cito : tene quod habes, ut nemo accipiat coronam tuam.
7 Y al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Estas cosas dice el Santo y el Veraz, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, el que cierra y nadie abre:
8 Conozco tus obras. He aquí que yo te he dado UNA PUERTA ABIERTA, QUE NADIE PUEDE CERRAR: porque tienes poca fuerza, y has conservado mi Palabra, y no negaste mi Nombre [quiera Dios que, a pesar de que a los católicos ya no nos queda fuerza, y a pesar de que casi ya no podemos ni somos nada, quiera Él que esa “Puerta Abierta, Ostium Apertum, que nadie puede cerrar” sea, en medio de esta nada en que estamos, “LA PUERTA SIEMPRE ABIERTA de la Santísima Virgen y de su Santo Rosario” para salvar siempre almas, para seguir salvando almas en medio de este estado de cosas]
9 [Y viene parece uno de los anuncios de la conversión de los judíos]
He aquí que TE DARÉ (algunos) de la Sinagoga de Satanás, los cuales se dicen a sí mismos ser judíos y no lo son, sino que mienten;
he aquí que Yo los haré que vengan, y que adoren ante tus pies, y sabrán que Yo te he amado, 
10 porque has conservado la Palabra de mi paciencia (de mi padecer),
y Yo te preservaré de la hora de la tentación-tribulación, que va a venir al universo mundo para probar a los habitantes de la tierra.
11 He aquí que Yo vengo pronto: Mantén lo que tienes, para que nadie te quite tu corona [2]

  
Tal vez (no lo sé) eso de “algunos la Sinagoga de Satanás, los que se llaman a sí mismos ser judíos y no lo son”, tal vez sea por los judíos asquenazis que no son de raza judía, sino un pueblo de Europa del Oriente (zona de los Cáucasos -si no me equivoco-) que se convirtió a la religión de los judíos siglos atrás.
   
[ 5 ] El apartado cinco: “Nuestra Señora del Rosario y las Hermanas Oblatas del Santo Rosario, su lucha y SUS NUEVAS VOCACIONES”.
Estamos en una guerra, en la peor guerra, en una guerra que se muestra “final”. Después de los 40’, la verdadera Tercera Guerra Mundial fue el Concilio Vaticano II: LA FALSIFICACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA.
   
Decimos esto, porque el Concilio Vaticano II causó muchísimo más daño a la Humanidad que las Guerras Mundiales: Contra los 60 millones de muertos de la Segunda Guerra [3].

, y contra los tal vez 40 millones de la Primera Guerra, contra esa carnicería atroz, “la Tercera Guerra Mundial del Vaticano II” ha sido peor: Porque las dos Guerras -nuevamente atroces- mataban los cuerpos, y el Vaticano II con su falsa Iglesia Moderna mata las almas. Esta guerra espiritual del Vaticano II, “donde no se ven las balas” pero la mortandad -si bien invisible- es peor, sobrepasa en maldad y daño a las dos Guerras. Y también las sobrepasa en duración, pues las dos Guerras culminaron al cabo de unos 5 años aproximadamente, mas la Tercera Guerra del Vaticano II, comenzada en los 60’, después de más de 60 años, aún no ha terminado, seguimos padeciéndola, y sigue “matando almas”, para terminar tal vez en el Nuevo Orden Mundial explícito y en el futuro Gobierno Mundial del Anticristo y su Religión Mundial del Falso Profeta.
   
Esto no quita que también estamos a las puertas de la Tercera Guerra Mundial, no espiritual como Vaticano II, sino como las primeras dos: La Guerra de los Judíos en Palestina y países vecinos, la Guerra de Rusia contra Ucrania y la OTAN, tal vez a las puertas de otra mortandad de millones de cuerpos. Pero en definitiva, esa guerra espiritual comenzada en los 60’, Vaticano II con la falsificación del Catolicismo, es la más grave y la peor, y es la que más daño causa a las almas, y por eso esta Guerra es nuestro ámbito de lucha, y EL ÁMBITO DE LUCHA DE NUESTRAS HERMANAS OBLATAS. En toda guerra hay DOS FRENTES:
  • -Los hombres que dan la vida en el frente de batalla, los combatientes que “reciben todas las balas”.
  • -Y el segundo frente es el de los auxiliares de guerra, clave, absolutamente clave como el primero, porque “los hombres de guerra” no podrían luchar si no hubiera toda una maquinaria y una estructura por detrás de ellos (“logística” dicen hoy), una maquinaria que les permitiera recibir gran parte de lo necesario para luchar: pertrechos de guerra, balas municiones, alimentos, comunicaciones, combustibles, etc.
Pues bien, en la comparación, a los sacerdotes nos toca el frente de batalla (“poner el pecho a la bala”), y las “Hermanas Oblatas del Santo Rosario son nuestras indispensables AUXILIARES DE GUERRA”, con sus oraciones, con sus trabajos, AYUDANDO en el trabajo del apostolado de los padres, con su cuidado de la Capilla, con su cuidado de las modas, con sus consejos a los fieles y sus pequeñas charlas, con la librería, con el coro, etc., etc., etc. Ni el Padre Pío, ni yo, somos capaces de cumplir con TODO lo que exige de tiempo y de trabajo nuestro apostolado, estamos totalmente “desbordados”, y aun así, lo poco o mucho que logramos hacer, sería imposible sin la ayuda de las “Hermanas Oblatas del Santo Rosario”, nuestras buenas “AUXILIARES DE GUERRA”.
  
Y ESTAS AUXILIARES DE GUERRA TIENEN QUE TENER MÁS VOCACIONES, Y NECESITAN MÁS VOCACIONES.
   
Por eso invitamos a las jovencitas de todas nuestras capillas de Colombia, para que tengan una pequeña experiencia, compartiendo las oraciones, la vida, los horarios, y los trabajos con las Hermanas, pasando una semana viviendo con ellas dentro del Convento.
  
Ya una jovencita, de apenas 16 años, hizo su experiencia hace algo más de una semana atrás, y se anuncian jovencitas -dos posibles casos- para sus experiencias en diciembre. Pero invitamos a todas las otras que quieran conocer cómo viven las Hermanas y qué hacen ellas, para que pasen una semana o algo más en el Convento, en estos meses de octubre y noviembre: Hablen con el Padre Pío o conmigo.
  
Yo creo que fomentando estas “experiencias en el Convento” podremos descubrir (y si me permiten: hacer surgir) vocaciones de Hermanas. 
   
La lucha es bien grande, y no tenemos con quién luchar. El Ejército de Dios es un ejército sin hombres, no tiene combatientes, y no tiene “COMBATIENTAS”: Esperamos a las jovencitas (y esperamos a los varones). Todo el espíritu católico fue un espíritu de lucha, de esfuerzo, de combate, de sacrificio, “lo que los católicos sabíamos: Luchar”. En estos finales de la Historia, y apuntando al triunfo final con Dios Nuestro Señor Jesucristo y su Parusía, no podemos prescindir de esto: Luchar.
   
La Fiesta del Santo Rosario, la Patrona de las Hermanas, nació para festejar la lucha, por orden del Papa San Pío V, el triunfo de la batalla de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros” (así dijo Miguel de Cervantes Saavedra, “el manco de Lepanto”).
   
FIESTA DEL ROSARIO: Estamos en guerra, esperamos jovencitas para las Hermanas, y varones para nosotros: “Lo que los católicos sabíamos: Luchar”.
   
AVE MARÍA PURÍSIMA.

NOTAS
[1] – (+) También hemos dicho ya: En el ser humano, están esos dos grandes ámbitos, la sociedad civil y la sociedad religiosa; y “la sociedad religiosa” únicamente encarnada por la Iglesia Católica, pues sólo ella es la única religión verdadera (la única religión de Dios) y todas las otras son religiones falsas. – (+) Ahora bien, como el ámbito superior y más importante es el ámbito religioso, la sociedad civil puede estar todo lo corrompida que ustedes quieran (piensen en la corrupción de la última parte de la época romana), pero si la sociedad religiosa, la Iglesia Católica está bien, TODO se puede arreglar, TODO se puede mejorar; y de hecho se mejoró hasta la cúspide de la Civilización Humana, hasta la cúspide de la Civilización Occidental: Los Siglos XI, XII y XIII de la Edad Media, la cúspide religiosa y de la civilización: La Cristiandad Europea, eso fue Europa y así Europa, eso que fue la cumbre, y es obra de la Iglesia Católica. – (+) Pero cuando la sociedad religiosa también está corrompida, ya no hay solución, toda sociedad civil se puede arreglar si la sociedad religiosa (la Iglesia Católica) está bien, mas la sociedad civil no se puede arreglar si la sociedad religiosa está mal o falsificada y corrompida (la falsa Iglesia del Concilio Vaticano II), en esas circunstancias: NADA se puede arreglar. – (+) Hacer el bien a pequeña escala, persona-a-persona, o con algunas personas y familias, siempre se podrá y debemos hacer, allí está el esfuerzo de apostolado y de familias católicas, pero a nivel “global” ya no, a nivel “global” ya no se puede dar una solución humana, y menos aun ante el caso de la Iglesia Moderna fungiendo como si fuera la Iglesia Católica y haciendo una falsificación de nuestro Catolicismo, adulteración o falsa Iglesia Moderna, que en última instancia es un auxiliar más para la corrupción mundial y para la implementación final y explícita del Nuevo Orden Mundial.
[2] 12 Qui vícerit, fáciam illum colúmnam in templo Dei mei, et foras non egrediétur ámplius : et scribam super eum nomen Dei mei, et nomen civitátis Dei mei novæ Jerúsalem, quæ descéndit de cælo a Deo meo, et nomen meum novum. 13 Qui habet áurem, áudiat quid Spíritus dicat ecclésiis.
[3] La ONU y su Secretario General expresan pro Nuevo Orden Mundial y según el contenido que “ellos” quieren dar a esos principios mencionados (mayo 2015): «el Secretario General describió la Segunda Guerra Mundial como "una de las luchas más épicas de la historia en pro de la libertad y la liberación", agregando que "su costo superó todo cálculo y escapa a toda comprensión: murieron 40 millones de civiles y 20 millones de soldados, casi la mitad de ellos solamente en la Unión Soviética". En la resolución 69/267, la Asamblea General recuerda que la Segunda Guerra Mundial fue un conflicto que causó una aflicción indecible a la humanidad...(y) destaca los progresos conseguidos desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial en lo que respecta a la superación de sus secuelas y la promoción de... los valores democráticos, los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular por conducto de las Naciones Unidas”. https://www.un.org/es/observances/second-world-war-remembrance-days#:~:text=Durante%20la%20conmemoraci%C3%B3n%2C%20el%20Secretario,de%20soldados%2C%20casi%20la%20mitad

miércoles, 21 de agosto de 2024

SAN BERNARDO LLAMANDO A LA DEFENSA DE LA IGLESIA FRENTE A LOS FALSOS PAPAS


En el año 1130, el Papa Honorio II Scannabecchi falleció, y el cónclave estaba dividido: los cardenales franceses apoyaban al cardenal Gregorio Paparesch, quien fue elegido como Inocencio II, mientras que los italianos apoyaban a Pedro Pierleone (nieto del judío Baruc/Benito Pierleone), quien se proclamó Anacleto II y se hizo coronar en la Basílica de San Pedro con apoyo del pueblo romano (a quien compró por fiestas públicas) y el rey Rogelio II de Sicilia. Inocencio II se hizo coronar en Santa María la Nueva y partió al exilio.
   
San Bernardo, en esta controversia, apoyó a Inocencio II y logró persuadir a muchos reyes y obispos para apoyarlo frente al usurpador Pierleone, a quien describió en esta carta al maestro Gaufredo de Loroux como bestia apocalíptica.
   
LATÍN
1. Odor in flore, in fructu sapor requíritur. Odóre provocáti, charíssime frater, ólei effúsi nóminis tui, cúpimus et ex fructu óperis cognóscere te. Non enim nos tantum, sed ipse quóque qui núllius eget Deus, opus tamen habet hoc in témpore ópere tuo, si non dissímulas. Gloriósum tibi est Dei esse posse coadjutórem: posse et non esse damnósum. Porro áutem grátias habes apud Deum et hómines, habes sciéntiam, habes spíritum libertátis, habes verbum vivum et éfficax, et sale cónditum: nec opórtet te pro tantis víribus sponsæ Christi deésse in tanto discrímine, cum sis amícus sponsi. Amícus síquidem in necessitáte probátur. Quid enim? tu tibi quiéscis, et mater tua Ecclésia gráviter conturbátur? Hábuit sua témpora quíes, et sanctum ótium hacténus sua negótia licénter libénterque exércuit. Tempus faciéndi nunc, quia dissipavérunt legem (Ps. CXVIII, 126). Béstia illa de Apocalýpsi, cui datum est os lóquens blasphémias et bellum gerére cum sanctis (Apoc. XIII, 5-7), Petri cáthedram ocúpat, tánquam leo parátus ad prædam. Áltera quóque béstia juxta vos subsíbilat (Gerárdus Engolisménsis) sicut cátulus habítans in ábditis. Illa ferócior, ista callídior, páriter convenérunt in unum advérsus Dóminum et advérsus Christum ejus. Demus óperam cito dirúmpere víncula eórum et projícere a nobis jugum ipsórum. 
  
2. Nos in nostris pártibus, una cum áliis Dei servis divíno igne accénsis, Deo cooperánte laborávimus in convéniendo pópulos in unum, et reges ad dirumpéndum [al. diripiéndum] pravórum consénsum, ad destruéndam omnem altitúdinem extolléntem se advérsus sciéntiam Dei. Nec infructuóse, Alemánniæ, Fránciæ, Ángliæ, Scótiæ, Hispaniárum et Jerosolymórum reges, cum univérso clero et pópulis, favent et adhærent dómino Innocéntio, tánquam fílii patri, tánquam cápiti membra, sollíciti serváre unitátem spírtus in vínculo pacis. Mérito áutem illum récipit Ecclésia, cujus et opínio clárior, et eléctio sánior inventa est, nímirum eligéntium et número vincens, et mérito. At tu, frater, quid adhuc négligis? quoúsque vicíno serpénte tua male secúra dormítat indústria? Scimus quídem te fílium pacis nulla posse ratióne indúci deserére unitátem: sed profécto non súfficit, nisi et defensáre, átque ipsíus quóque turbatires totis víribus debelláre studúeris. Nec quíetis tímeas detriméntum, quod non parvo tuæ glóriæ increménto recompensábitur, si fera illa vicína vobis tuo stúdio mansuéscat, vel obmutéscat, et tantam Ecclésiæ prædam, cómitem dico Pictavénsem, in manu tua Dei píetas de ore Leónis erípiat.
   
TRADUCCIÓN
1. Se requiere fragancia en la flor, y sabor en el fruto. Deseamos ser tentados por la fragancia del aceite de tu nombre, querido hermano, y conocerte por el fruto de tu trabajo. Porque no sólo nosotros, sino también Dios, que no tiene necesidad de nadie, tenemos con todo esta necesidad a tiempo para tu obra, si no la ocultas. Es glorioso para ti poder ser ayudante de Dios: poder no ser dañino. Además, tienes gracia para con Dios y con los hombres, tienes conocimiento, tienes espíritu de libertad, tienes palabra viva y eficaz, y sazonada con sal: ni debes faltar en tal crisis por tantos poderes de la esposa de Cristo, cuando eres amigo del novio. En verdad, un amigo se demuestra en la necesidad. ¿Para qué? ¿Descansas tú, y tu madre la Iglesia está gravemente perturbada? Tuvo sus periodos de descanso, y su santo ocio hasta ahora había ejercido su negocio libre y voluntariamente. El momento de hacerlo es ahora, porque han destruido la ley (Salmo 118, 126). Aquella bestia del Apocalipsis, a quien se le dio boca para hablar blasfemias y hacer guerra contra los santos (Apoc. 13, 5-7), ocupa el asiento de Pedro, como un león listo para la presa. Otra bestia también silba cerca de ti (Gerardo de Angulema), como un cachorro que habita en lugares secretos. El uno más feroz, el otro más astuto, se unieron por igual en uno contra el Señor y contra su Cristo. Hagamos todo lo posible para romper rápidamente sus ataduras y librarnos de su yugo. 
   
2. Nosotros en nuestras partes, junto con otros siervos de Dios encendidos por el fuego divino, trabajamos junto con Dios para reunir a los pueblos y a los reyes para romper [otros, despojar] el acuerdo de los impíos, para destruir toda altura que se levanta contra el conocimiento de Dios. No infructuosamente, los reyes de Alemania, Francia, Inglaterra, Escocia, las Españas y Jerusalén, con todo el clero y el pueblo, favorecen y adhieren al Señor Inocencio, como hijos al padre, como miembros de la cabeza, ansiosos de preservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Y la Iglesia lo recibe meritoriamente, cuya opinión es más clara y su elección más acertada, evidentemente venciendo tanto en número como en mérito. Pero tú, hermano, ¿qué es lo que aún descuidas? ¿Hasta cuándo dormirá tu energía con tu serpiente mal asegurada? Sabemos de hecho que tú, hijo de la paz, no puedes ser inducido por ningún motivo a abandonar la unidad: pero ciertamente no es suficiente, a menos que también la defiendas y te esfuerces por derrotar a sus perturbadores con todas tus fuerzas. Y no te quedes quieto y temas la pérdida, que no será compensada con un pequeño aumento de tu gloria, si esas fieras que te rodean son domadas por tu celo, o atontadas, y tal presa de la Iglesia (me refiero al Conde de Poitiers), por tu mano la misericordia de Dios rescata de la boca del león.
  
Epístola 125 (al maestro Gaufredo de Le Loroux), año 1131

miércoles, 29 de mayo de 2024

A LOS SACERDOTES

  
LATÍN
«Quis es, O Sacérdos?
   
O Sacérdos! tu non es tu, quía Deus es;
Tu non es tui, quía servus et miníster Christi;
Tu non es tuus, quía sponsus Ecclésiæ;
Tu non es tibi, quía mediátor Dei et hóminum;
Tu non es de te, quía nihil es.
Tu quis ergo es, O Sacérdos? nihil et ómnia.
   
O Sacérdos, cave ne tibi, quod Christo patiénti, dicátur: “Álios salvos fecit, seípsum non potest salvum facére”».

TRADUCCIÓN
«¿Qué eres, oh sacerdote?
  
¡Oh sacerdote! Tú no eres tú, porque eres Dios;
Tú no eres de ti, porque eres siervo y ministro de Cristo;
Tú no eres tuyo, porque eres esposo de la Iglesia;
Tú no eres para ti, porque eres mediador entre Dios y los hombres;
Tú no eres por ti mismo, porque eres nada.
¿Qué eres entonces, oh Sacerdote? Nada y todo.
  
¡Oh sacerdote! Ten cuidado que no se te diga a ti lo que a Cristo en la Cruz: “Salvó a otros, y no pudo salvarse a sí mismo”».
   
(SAN NORBERTO ABAD, Alocución a los sacerdotes. En Charles Taiée, Historia y progresos de la abadía de Premontré, tomo I, pág. 115).

lunes, 19 de febrero de 2024

TRES VERDADES OLVIDADAS Y NO PREDICADAS…

El árbol de la vida (Ignacio de Ríes, Catedral de Segovia).

San Antonio María Claret escribe (cf. Colección de opúsculos del Ilmo. D. Antonio María Claret, segunda parte, tomo III, opúsculo 12: “El rico Epulón en el Infierno”. Barcelona, Librería Religiosa, 1850, pág. 62):
1.ª Has de morir en la hora que menos pienses. Tanto si lo piensas como si no lo piensas, tanto si lo crees como si no lo crees, morirás y serás juzgado, y te salvarás o te condenarás, según el bien o el mal que hayas obrado; y de eso no te escaparás, por más que digas o hagas.
2.ª ¿Y qué te aprovechará el adquirir todas las riquezas, y alcanzar todos los honores y dar al cuerpo todos los gustos, si pierdes tu alma?
3.ª Las riquezas y los honores se quedarán en el mundo, el cuerpo en la sepultura, para ser comido de gusanos, y el alma en pecado como la de aquel Epulón, en el infierno, donde nos dice el Evangelio que fue sepultada.

jueves, 18 de enero de 2024

EL ÚNICO MIEDO QUE DEBE TENER UN CLÉRIGO ES QUE LAS ALMAS SE PIERDAN POR SU SILENCIO


«Sólo un miedo está permitido a los sacerdotes y sobre todo al Obispo: el miedo que tuvo el gran Obispo San Hilario de Poitiers, y expresó con estas palabras: “Tengo miedo del peligro que corre el mundo, de la responsabilidad de mi silencio, del juicio de Dios” Mihi metus est de perículo mundi, de siléntii mei reátu, de judício Dei (Libro segundo a Constancio emperador, 3).
   
No tengamos otro miedo que ese de San Hilario. El miedo del peligro que corren las almas que nos están encomendadas; el miedo de la responsabilidad que nos puede caber por nuestro silencio, y el miedo del juicio de Dios, en el que se nos pedirá cuenta de si el error avanzó, de si el vicio prosperó, de si las almas se perdieron por nuestro silencio. Lluevan, pues, insultos sobre nosotros por hablar; pero librémonos de esa tremenda responsabilidad y de la terrible cuenta que nos pediría el Juez Supremo» (BIENAVENTURADO Mons. FRAY EZEQUIEL MORENO Y DÍAZ OAR, Obispo de San Juan de Pasto. Carta al Clero, 14 de Octubre de 1905. En Cartas pastorales, circulares y otros escritos, págs. 573-574).

jueves, 1 de junio de 2023

JUNIO ES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


En el estado de Florida han sido instaladas vallas publicitarias con imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, diciendo: «Junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Cristo es Rey!».
    
Sea esta la oportunidad a honrar particularmente este mes, participando y propagando la devoción del Mes del Sagrado Corazón de Jesús, guardar en su honor el Primer Viernes del mes, entronizarlo en nuestros hogares y ofrecer desagravio por las blasfemias e irreverencias que se cometen contra Él, particularmente aquellas que se cometen en nombre de un “orgullo” que tiene su origen y culminación en el Infierno.

jueves, 27 de abril de 2023

LAS DIVISIONES CATÓLICAS DIVIERTEN A LOS MODERNISTAS


«¡Cuán admirable sería si los católicos pudiesen montar un frente unido contra los modernistas! ¡Si pudiéramos todos decir a una sola voz que la defección del Vaticano II no viene de la autoridad de Cristo! Esto sería una maravillosa profesión de fe entre los católicos. En cambio, el grueso de los católicos ha respondido o como la Iglesia Alta anglicana (la Fraternidad San Pedro), o como los cismáticos y los jansenistas (la Fraternidad San Pío X). De hecho, ¡cómo deben estar riéndose los enemigos de la Iglesia, viendo que después de 2000 años de profesión de fe, y de tantos martirios gloriosos, esto sea todo lo que los católicos pueden reunir frente al peor de todos los enemigos de la Iglesia Católica!» (Mons. DANIEL L. DOLAN, Discurso “La apostasía de Juan Pablo II: Una respuesta católica”. San Mauricio, Bretaña, 13 de Agosto de 2000).

viernes, 14 de abril de 2023

SI QUIERES SER SALVO, ESFUÉRZATE POR SEGUIR LA SENDA ESTRECHA

«Si quieres ser salvo, sigue el consejo de San Anselmo, cuando dice: “Si quieres estar seguro de estar en el número de los elegidos, esfuérzate de ser uno de los pocos, no de la mayoría. Y si quieres estar seguro de tu salvación, esfuérzate de estar entre la minoría de los pocos” (en Fray Bernardino de Bustis OFM. Obs., Rosárium Sermónum, parte II, sermón 23: “Del número de los que se salvan, y del número de los réprobos”), es decir: No sigas a la gran mayoría de la humanidad, sino sigue a los que entran por la senda estrecha, que renuncian al mundo, que se entregan a la oración, y que nunca relajan sus esfuerzos, ni de día ni de noche, para poder alcanzar la bienaventuranza eterna» (FRAY MARTÍN DE COCHEM OFM. Cap. De las cuatro Postrimerías, parte IV, cap. IV  “Del número de los que se salvan”, in finem. Traducción inglesa publicada por Bezinger Brothers, Nueva York, 1899, pág. 221. Imprimátur de Mons. Michael Augustine Corrigan, Arzobispo de Nueva York, 5 de Octubre de 1899).

domingo, 26 de febrero de 2023

ENCÍCLICA “Diu satis vidémur” DE PÍO VII

A consecuencia de la Revolución Francesa (en aquel momento bajo la etapa del Directorio), los Estados de la Iglesia fueron invadidos por las tropas del Ejército de Italia dirigido por Napoleón Bonaparte y su lugarteniente Luis Alejandro Berther. Pío VI, si bien había firmado la tregua de Bolonia y el Tratado de Tolentino para salvar su país, fue tomado prisionero el 20 de Febrero de 1798 por las tropas francesas que habían ingresado a la Alma Urbe en expedición punitiva (el 28 de Diciembre del año anterior, el general Mathurin-Léonard Duphot fue muerto en medio de un motín causado por los revolucionarios italianos y franceses en ocasión de un festival en el palacio de José Bonaparte –que será conocido en España como “Pepe Botella”–), y llevado a Valencia del Ródano (Francia), donde murió el 29 de Agosto de 1799.
  
El papa Braschi, previendo lo que podía suceder en tan convulso tiempo, dejó instrucciones al Decano del Colegio Cardenalicio Gian Francesco Albani para que el cónclave se hiciese en la ciudad donde estuviese reunido el mayor número de cardenales posible. Y esa ciudad fue Venecia (que entonces estaba bajo la protección del emperador Francisco II de Habsburgo, último emperador del Sacro Imperio y primer emperador de Austria), donde habían llegado 34 de los 45 cardenales que había en ese momento. El cónclave comenzó el 30 de Noviembre en el monasterio benedictino de San Jorge, pero para Febrero de 1800, estaba en un punto muerto: Carlos Bellisomi (arzobispo ad persónam de Cesena y cardenal presbítero de Santa María en el Trastévere) y Jacinto Segismundo Gerdil CRSP (obispo titular de Dibona y cardenal presbítero de Santa Cecilia en el Trastévere) habían sido vetados por el cardenal Francisco Herzan von Harras en nombre del emperador. El cardenal Juan Silvano Maury, considerado neutral, propuso a Bernabé Chiaramonti OSB, obispo de Ímola, siendo este elegido el 14 de Marzo, asumiendo el nombre de Pío VII. La coronación tuvo lugar una semana después en la iglesia del monasterio, y para ello, como no se tenía acceso a las insignias papales, hubo que fabricar una tiara de papel maché y adornada con joyas donadas por las damas de la ciudad.
  
En la encíclica “Diu satis vidémur” [cuya traducción tomamos de la Colección de las Alocuciones Consistoriales, Encíclicas y demás letras Apostólicas citadas en el Syllabus en latín y en castellano (P. Ramón Tort, traductor; canónigo Dr. Andrés Posa y Morera), Barcelona, Librería de Juan Roca y Hnos., 1865], Pío VII sigue a la condena al liberalismo y la crítica a la Revolución que había destronado y exiliado a su antecesor, y exhorta a los obispos a volver a los valores del Evangelio y continuar la vigilancia para que los enemigos de la Iglesia (algunos camuflajeados entre el clero) no sigan pervirtiendo a los fieles, particularmente en las escuelas y seminarios.
 
CARTA ENCÍCLICA DE N. S. P. EL PAPA PÍO VII CON MOTIVO DE SU ELECCIÓN, A TODOS NUESTROS VENERABLES HERMANOS LOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS Y OBISPOS, QUE SE HALLAN EN GRACIA Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA.
    

PIO VII PAPA.
  
Venerables Hermanos: Salud y bendicion apostólica.
  
Bastante Nos parece haber tardado en dirigiros la palabra. Dos meses se han pasado, durante los cuales no han fallado cuidados ni trabajo, desde que Dios cargó nuestra debilidad con este gravísimo peso del gobierno de toda su Iglesia. Justo es, en fin, que cedamos no tanto á una costumbre, que data de los tiempos mas antiguos, como á un sentimiento de verdadera afección, sentimiento producido hace mucho tiempo por los lazos de la gerarquía, y hoy dia aumentado sin medida hasta llegar á su lleno; y por lo mismo nada Nos es mas dulce ni mas agradable, que abriros nuestro corazon, á lo menos por medio de esta Encíclica. Ademas de queNos sentimos vivamente movidos á ello por esta obligacion, que Nos es propia, y aun la principal de lodas nuestras obligaciones, consignada y declarada en estas palabras : « Confirma á tus hermanos. » Porque en esta época de profundas miserias y de horribles tempestades, no menos que en cualquier otra época anterior, « Salanas ba deseado cribarnos á lodos como trigo. Aunque, ¿quien podrá ser tan ciego por la ignorancia o por las pasiones anti-religiosas para no conocer y para no ver en cierto modo basta con los ojos corporales, el hecho tan nolable, de que en esta situacion cuasi desesperada, Jesucristo, segun su promesa, de nuevo ha rogado por Pedro, para que no le faltára su fé? La posteridad admirará ciertamente, la sabiduría, la firmeza y la magnanimidad de Pio VI.° Sucesor de su auloridad, ¡ojalá pudiésemos serlo de su valor, que ni la violencia de las tempestades , ni la multitud de calamidades han podido abatir ni conmover! Digno Sucesor de aquel ilustre Martin , que ya en otro tiempo dió tanto brillo á Nuestra Sede, primeramente manifestó serle igual en la fé por la afirmacion y la defensa de la verdad, luego igual en fortaleza sufriendo toda clase de trabajos y de adversidades.
   
 Arrancado de su ciudad y de su Silla con la mayor crueldad , despojado del poder, del honor y de loda forluna, llevado á lejanas tierras a pesar de su edad y de las enfermedades, que le impedian hasta el andar, y amenazado á cada instante con un destierro lodavía mas cruel, no teniendo para alimentarse á sí mismo, y á las pocas personas, que le acompañaban mas que los socorros, que le procuraba la piedad y la caridad: cuando cada dia se tendian nuevos lazos á su debilidad y aislamiento él permaneció siempre en su entereza: ninguna ascchanza pudo engañarle , ningun temor desconcertarlo, ninguna esperanza desvanecerlo, ninguna afliccion ni ningun peligro quebrantarlo. Sus enemigos no pudieron arrancarle una sola palabra, ni un solo escrito , que no fuese una prueba para todos, de que, hasta la hora presente y, siempre, Pedro vive en sus sucesores y ejerce la autoridad: verdad, que ya un autor respetable pronunció en el Concilio de Efeso, como indudable á lodos los hombres, y de noloriedad pública eu todas las épocas.

Pero es cosa digna de admiracion y de reconocimiento, que el momento, en que Dios Favoreció con la muerte á Pio VI.° (mas bien debe decirse así, que no que se le quitára la vida) fué precisamente el mismo, en que cesaron los obstáculos, que se oponian á la reunion del Conclave que debia darle un Sucesor. Acordaos, Vencrables Hermanos , cuanta era nuestra solicitud y nuestra ansiedad cuando los Cardenales de la Santa Iglesia Romana arrancados tambien ellos de sus sillas, los unos se hallaban encarcelados y basta amenazados de muerte, los otros en gran número obligados á atravesar el mar en medio del invierno, reducidos á la indigencia y á la privacion de todas sus cosas, la mayor parte separados de los demas por grandes distancias, impedidos por un cnemigo dueño de todas las vias de comunicacion para poderse escribir y para poderse trasladar á donde les llamaba su corazon y su deber. Imposible parecia, que pudiesen reunirse para socorrer la viudedad de la Iglesia seguo la costumbre establecida por los mayores, en el caso, mayores, en el caso, de que sobreviniera la muerte de Pio VI.°, muerte, que los periódicos anunciaban como muy próxima. En un estado de angustia tal, en una situacion lan deplorable, aquel, que solo hubiese contado con la sabiduría y el apoyo de los hombres, 2 se hubiera atrevido á esperar lo que fué efecto de un plan de la bondad divina? Este plan consistia en que Pio VI.° no cesaria de vivir hasta despues de haber arreglado por sí mismo la forma del Conclare, que debia seguir su muerte; y cuando pacificada casi del todo la Italia, estando todo preparado , los Cardenales se halláran reunidos en gran número en Venecia, prestos á dar su voto, bajo la salvaguardia y lutela de Nuestro muy amado Hijo en Jesucristo Francisco, Rey Apostólico de Hungría, Rey Ilustre de Bohemia, y Emperador electo de los Romanos.
  
¿Se necesita mas para conocer, que son vanos los esfuerzos de los hombres, cuando estos se dirigen a destruir la Casa de Dios, es decir, la Iglesia edificada sobre Pedro, piedra no solamente de nombre, sino en realidad; Iglesia contra la cual no prevalecerán jamas las puerlas del inferno, por lo mismo que ella está fundada sobre la piedra?

La Religion Cristiana no ha tenido jamas un solo enemigo, que al mismo tiempo no haya hecho una guerra impía á la Cátedra de Pedro, porque mientras esta permanezca firme, aquella no puede caur, ni bambotear. En efecto, como lo declara solemner.ente S. Ireneo , a por la alegítima ordenacion, y sucesion de los Pontífices Romanos, es como en la • Iglesia se transmite de los Apóstoles basla nosolros la tradicion y la prea dicacion de la verdad, y esta misma sucesion es la que demuestra plena« menté, que la fé, que vivifica hoy dia la Iglesia, es real y verdaderamen& a a te la misma fé de los Apóstoles. » La misma láctica han seguido los sofistas de nuestros dias, que se coaligaron para substituir yo no se que peste, ó que monstruo de falsa filosolia, á esla Filosofía verdadera (pucs este es el nombre, que con mucha justicia dan á la doctrina cristiana los Padres, y principalmente los Padres griegos). á esta augusta Filosofía que el Hijo de Dios, la misma Eterna Sabidurfa bajó del cielo y la distribuyó entre los hombres. Pero está escrito, (no puede hacerse aplicacion mas justa de estas palabras do S. Pablo), está escrito : « Yo desIruiré la sabiduría de los sabios, y reprobaré la prudencia de los prodentes. ¿En dónde está el sabiu ? en donde el escriba ? ; en dónde el escudriñador de este siglo? į No bizo Dios loco el saber de este mundo? (*)

Todas estas cosas, Venerables Hermanos, os las recordamos con lanto mas gusto, por cuanto ellas tienen una fuerza grande para reanimar, erigir, é inflamar el corazon, para no evilar ningun trabajo ni combate alguno por esta Iglesia de Jesucristo, que no solamente contra nuestros deseos, sino tambien contra todas nuestras previsiones, y hasta á pesar de nuestro temor nos ha encargado para regir , guardar , adornar y estender Aquel, que sin duda alguna sabrá a hacernos ministros idóneos del Nuea vo Testamento: para que nuestra alteza sea de la virtud de Dios, y no « de nosotros.» (*) Puesto que cada uno de vosotros. Venerables Hermanos, tiene su parte en nuestros cuidados y en nuestra solicitud, por eslo a excilo en estos momentos vuestras almas sinceras con mis an onesta ciones, « á fin de que unidos de espíritu y de corazon con Nos, lleveis á esla obra vuestra parte de zelo, de diligencia y de trabajo. No perdais janias de vista la peticion de Jesucristo: «Padre Santo, guardales por « tu nombre, paraque sean una cosa, como tambien nosotros... no ruego « tan solamente por ellos, (por los Apóstules), sino tauibien por los que han de creer en mí por la palabra de ellos: paraque sean todos upa a misma cosa, así como tú, Padre, en mí, y yo en 11, que tambien seau a ellos una cosa en nosotros.(*)» A Nos incumbe principalmente, como dice S. Cipriano, el mantener con firmeza y vindicar esta unidad, de suerte, que movido el mundo de adn iracion en vista de esto a crea , (Jesucristo sigue en su súplica) que Tú me enviaste.

Apoyados, pues, en los ausilios del mismo Jesucristo, siempre presto á socorrernos, siempre permanente á nuestro lado, quien de otra parte, nos asegura con eslas palabras : Que vuestro corazon po se lurbe ni « tiemble ; vosotros creeis en Dios, creed tambien en mí; » apoyados, digo, en estos ausilios, animémonos todos de un mismo zelo y de un mismo ardor por la salud de todos. Despues de tantos años de opresion, de afliccion, de miseria, y de ruina, las ciudades, las villas, las aldeas, las repúblicas, las provincias, los reinos y las naciones, reclaman algun alivio á sus penas, el verdadero remedio á sus males: Y este remedio jen donde se puede buscar, de donde se puede esperar sino de la doctrina de Jesucristo ? No cabe duda, que a los que aun se es-> fuerzan en contrariarla, podemos mas confiadamente, que nunca, zaherirlos cou las palabras de S. Agustin : diciéndoles : « Dadnos sol« dados y ciudadanos , maridos y esposas, padres é hijos, señores y criados, reyes y jueces, contribuyentes y recaudadores, tales como los exige la doctrina cristiana, y en la imposibilidad en que se hallan de a hacerlo, tengan á lo menos la buena fé de reconocer, que si la Religion Cristiana fuese seguida, baria esta la dicha y la felicidad de los pueblos.

Es pues un deber de nuestro cargo, Venerables Hermanos, el socorrer en sus necesidades á los individuos y á las naciones; de apartar de las cabezas de todos los males presenles, y los del porvenir, que el solo pensarlos hace derramar lágrimas. «Pues Él nismo (Jesucristo) dió « los pastores y doctores para la consumacion de los Santos en la « obra del ministerio para edificar el cuerpo de Cristo, basta que todos lleguemos en la unidad de la fé, y del conocimiento del Hijo de Dios, « á varon perfecto, segun la medida de la edad cumplida de Cristo." (*) Si uno solo de entre nosotros faltaba á esta empresa por imbecilidad, por respetos, ó por negligencia, i qué vergüenza para él! ¡qué peso gravaria su conciencia! A vosotros, pues, Venerables Hermanos, primero que á ningun otro os suplicamos. os conjuramos, os exhortamos, os amonestamos, y finalmente os mandamos , que nada omitais en punto á vigilancia, diligencia , cuidado y faliga para guardar el depósito de la doctrina de Jesucristo , depósilo contra del cual vosotros sabeis, que conjuracion se ha formado, y por quien se ha formado. No admitais á persona alguna en la clerecia, no confieis á nadie la dispensacion de los misterios de Dios, no dejeis confesar ó predicar, ni deis a persona alguna la cura de almas, ni otro cargo alguno, sin un exámen y pruebas serias, y hasta haberos bien asegurado, si piene de Dios el espírilu, que manifesla. Quisiera Dios, que una triste espe riencia no os hubiese hecho conocer, cuan abundante fué nuestra época en « falsos apóstoles, obreros de iniquidad transfigurándose en após« toles de Cristo. Si no se tiene mucho cuidado con ellos, seguramente que así como la Serpiente sedujo á Eva con sus artificios, así tam• bien el espíritu de los fieles se corromperá y degenerará de la senciallez cristiana.

Vuestro zelo ciertamente debe abrazar lodo el rebaño «sobre el cual a el Espíritu Santo os ba constituido Obispos. » Hay, no obstante, voa porcion de este rebaño, que reclama de una manera especial loda la atencion y cuidado, lodo el interés y actividad, que puede inspiraros vuestra lernura paternal. Esta porcion escogida es la niñez, y la juventud que Jesucristo nos recomendó, así con sus ejemplos como con sus amonestaciones. Para corromper y envenenar eslas tiernas almas nada han omitido estos espíritus perversos, que han jurado la ruina de lodo bien privado y público, la destruccion de lodos los derechos divinos y bunianos, fundando en ello la principal esperanza de llevar a cabo sus terribles maquinaciones. En efecto, ellos no ignoran, que esta edad es una cera blanda apla para recibir una forma cualquiera; forma, que una vez homada se conserva, á medida que se va adelantando en edad, y que se mantiene con tenacidad, resistiéndose á lomar olra. De aquí proviene el proverbio de los Libros Sanlos lan repetido por todos : « El hombre jóven sigue su primera senda, senda , que ni aun cuando haya a envejecido abandonará. » Guardaos pues bien, Venerables Hermanos, de permitir, que los hijos del siglo sean mas prudentes en su generacion, que los hijos de la luz. «Quienes son los superiores, que reciben la in fancia y la juventud bajo su responsabilidad en los seminarios y en los colegios? qué lecciones se dan en ellos? ¿qué profesores se eligen? qué clases se hallan establecidas en los mismos ? Todos estos puntos deben ser objeto de vuestras observaciones, de vuestras investigaciones y de vuestra sagacidad; vigilad mucho todo esto. Separad, echad lejos estos a lobos rapaces, que perderian este rebaños de inocentes corderos. Vigilad mucho, y si se introduce alguno, quitadlo al instante sin piedad alguna » en virtud del poder, que el Señor os ha dado para su edificacion. »

Mas este mismo poder , squé es lo que no bará para la estincion de otra peste, la mas perniciosa de todas, cual es la de los malos libros? ¡Ah! para esto si que se necesita toda la energía, energia que reclama el mismo bien de la Iglesia y de la sociedad, de los principes y de todos los mortales, bien, que nosotros debemos anteponer a nuestra propia vida. Vosotros podeis ver este grave asunto tratado con todo el cuidado y con toda la estension, que se inerece en las Letras Apostólicas de Nuestro Predecesor de feliz memoria Clemente XIII.° dirigidas en forma de breve, á lodo el episcopado el 25 noviembre de 1766. Los libros, que Nos queremos ver arrancados de las manos de todos, apartados de la vista de todos, y destruídos por las llamas, no son solamente aquellos, que atacan abiertamente la doctrina de Jesucristo, sino mas bien aquellos, cuyo ataque se halla encubierto por medio de la astucia. Para reconocerlos po se necesita, dice S. Cipriano, de largas discusiones, ni de razonamientos sútiles. En interes de la verdad, el Señor ha hecho su examen muy fácil

con estas palabras: « A pacienta mis ovejas, » Tal es pues el paslo que las ovejas de Jesucristo deben tener por saludable, el que deben buscar, y con el que deben alimentarse: Es el pasto, que señala la voz y la autoridad de Pedro. Aquellos, de los que la misma voz aleja y aparta, deben ser tenidos como venenos mortales, y se debe huir de ellos cop el mas grande horror, sin dejarse engañar por apariencias aun las mas seductoras. Sin esta docilidad no se puede ser contado entre las ovejas de Jesucristo. En semejante materia Nos, Venerables Hermabos, no podemos tolerar, disimular, ni aflojar. Porque sino se detiene, y no se reprime una tan desenfrenada libertad de pensar , de bablar, de escribir , y de leer, podríamos , inerced á los esfuerzos combinados de los reyes y de los capitanes llenos de la ciencia política ó militar, merced á los batallones y á los espedientes, merced á todas estas cosas, podríamos parecer por un momento aliviados de los males, que nos aquejap : pero si no se arranca su raiz y destruye su semilla (me horroriza el decirlo, pero es preciso decirlo), el mal irá creciendo, se irá afirmando, abrazará toda la tierra ; y entonces para destruirlo ó para conjurarlo, no bastarán los ejércitos, ni las guarniciones, ni la vigilancia de la policía, ni las murallas de las ciudades, ni las barreras de los imperios.

Ab Venerables Hermanos, quien de Nosotros permanecerá frio é insensible á lo que nos dice Dios por el profeta Ezequiel : «Hijo del hom« bre, por centinela te he puesto á la casa de Israel : oyendo pues la a palabra de mi boca se la denunciarás á ellos de mi parte. Si diciendo Yo al impio: Impío, morirás sin escape: Iú no habláres al impío, « paraque se aparte de su camino: ese impío morirá en su iniquidad: « pero su sangre la demandaré de tu mano. (*) En cuanto á mí, yo lo confieso , estas palabras me estimulan y me aguijontan dia y noche , ellas no me permitirán jarnás ser límido ni cobarde en el ejercicio de mi cargo; y Yo os prometo y os garantizo, que vosotros me tendréis siempre no solo por ayuda y por apoyo, sino tambien por gefe y por guia.

Hay Todavía, Venerables Hermanos, a otro depósito consiado á nuestra guarda » y que reclama para su defensa mucha fuerza de ánimo y de perseverancia. Este es el depósito de las santas leyes de la Iglesia, eyes por las cuales Ella misma, como sola depositaria del poder, ha establecido su propia disciplina : leyes, que infaliblemente hacen florecer la piedad y la virtud, las cuales hacen á la Esposa de Jesucristo a lerrible como un ejército formado en batalla, » cuya mayor parte hasla, para servirnos de la espresion de nuestro predecesor S. Zosimo, a son a como fundamentos destinados á sostener las construcciones de la sé. » Nada seria mas ventajoso ni mas glorioso á los reyes y á los gefes de los Estados, que si, como lo escribia al emperador Zenon otro de nuestros predecesores, el sabio y valeroso S. Felix, «ellos dejaban á la Iglesia católica vivir de sus propias leyes, y no permitieran, quo nadie « pusiera obstáculos á su libertad.... Porque es cierto, que ellos obrarían conforme á sus propios intereses, si se adhiriesen á las cosas de a Dios segun las reglas establecidas por él mismo, y sometiesen y no a prefieriesen su real voluntad á los sacerdotes de Jesucristo. »

En cuanto al depósito de los bienes eclesiásticos, que segun las espresiones y las declaraciones de los Padres, de los Concilios y de las Divinas Escrituras, son verdaderamente objetos consagrados á Dios; los « recursos, el tesoro sagrado, la subsistencia de los santos, la propiea dad de Dios:» &que os prescribirémos, Venerables Hermanos, en estos momentos en que la Iglesia se ve miserablemente despojada y falta de todo ? Una sola cosa : trabajad para hacer entender a todos, y para persuadirles lo que un Concilio de Aquisgrán incluyó en otro tiempo en esta sentencia, que en pocas palabras dice mucho, y lo dice bien claramente: «Aquel que quitare o intentare quitar lo que otros fieles para remedio de sus almas hubiesen ofrecido a Dios de sus posesiones hereditarias para el honor y ornamento de su Iglesia, y para las necesidades de sus ministros, convertirá los dones de los demás en peligro de su propia alma» Si, ciertamente, con no menos confianza que Nuestro predecesor S. Agapito podemos afirmarlo con toda seguridad, «no es ni el apego a los bienes de este mundo, ni mira alguna de interés terrenal; sino solamente la consideracion del juicio divino, lo que Nos mueve a revindicar aquellos, de que estamos encargados de ser los dispensadores fieles y prudentes». A lo menos no dejarán lugar alguno á nuestras súplicas, á nuestras exhortaciones, á nuestras advertencias, ni á nuestras acciones; estos reyes y príocipes cristianos, que saben perfectainente, que ellos son llamados por Isaías alimentadores» (*) de la Iglesia, y se glorian de serlo. Su fé, su piedad, su equidad y su sabiduría, su religion son para Nos una garantía segura de se apresurarán á volver a Dios lo que es de Dios, y que no permitirán que resuenen en sus oidos estas quejas divinas: «Me habeis arrebatado a mi oro, mi plata, y todo lo que yo tenia de mas precioso, y de mas hermoso. » Ellos imitarán á estos grandes Emperadores Constantino y Carlomagno, cuyo lustre principal les proviene de su notable liberalidad en favor de la Iglesia, y de su justicia hacia la misma, uno de los cuales llegó hasta declarar, que él había conocido muchos reinos que habían perecido con sus reyes por haberla despojado, por cuyo motivo dirigiéndose á sus hijos y á sus sucesores les habla así : «En cuanto podemos y valemos, por Dios, y por los méritos de todos sus santos, les prohibimos, que hagan tal cosa, ni que consientan que otros la hagan, además les conjuramos a que se muestren según sus fuerzas los defensores de la Iglesia, y de los siervos de Dios.»

Al terminar esta Encíclica, no creemos deberos ocultar, Venerables Hermanos, que una profunda tristeza, un dolor continuo llena mi corazón por mis hijos los pueblos de Francia y otros, que todavía siguen dejándose arrastrar de su furor y de su delirio. ¿Qué cosa mas conforme a mis deseos podria sucederme, que sacrificar mi vida por ellos, si su salud podia comprarse con mi muerte? Nos no negamos, antes confesamos altamente, que la amargura de nuestro luto se ha calmado y ba disminuido considerablemente por la fuerza invencible, que han desplegado muchos de entre vosotros, y que tan admirablemente ban imitado personas de lodo estado, de toda edad, y de toda condicion. Cada dia se representa en Nuestro entendimiento este valor, que les ba hecho sufrir toda clase de injusticias , de peligros y de sacrificios que les ha hecho volar a la misma muerte como á un triunfo, antes que mancillar y ligar su conciencia con un juramento ilícito y criminal, antes que oponerse á los decretos y á los sentimientos de la Santa Sede. Sí, nuestra edad ha visto renovarse en igual grado la virtud y la crueldad de los primeros siglos. Por lo demas, no hay nacion alguna en el mundo, que no abraze mi corazon paternal con sus pensamientos, sus afecciones y su solicitud; no hay una, que separada de Nos y de la verdad, no cause una afliccion y un tormenlo inesplicables á este corazon, y á la que no desee vivamente socorrer. Unid, pues, vuestras súplicas a las Nuestras, á fin de que despues de esta larga lempestad « la Iglesia goze de aquella paz, que le es necesaria» para edia ficarse, marchando en el temor del Señor, y en la consolacion del Es« píritu Santo, y que no haya mas obstáculos á la union de todas las a naciones en un solo redil bajo un solo Pastor'.» Mientras esperamos esta dicha, á vosotros , que estais tan bien animados y tan dispuestos para obrar, y al rebaño, que vosotros presidís, con la mas viva afeccion os damos nuestra Bendicion apostólica.

Dado en Venecia, en el monasterio de S. Jorge el Mayor el dia quince de Mayo del año mil ochocientos, primero de Nuestro Pontificado.