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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 8 de enero de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN ANTONIO ABAD

Novena publicada en Barcelona en 1860, con las debidas licencias.
 
DISPOSICIÓN PARA LA NOVENA Y ADVERTENCIAS
La disposición, pues, de esta novena, será suplicar rendidamenle al Altísimo Dios de las eternidades, se digne hacernos merecedores de imitar en nuestra miserable vida, a la que pasmosamente ejército nuestro Santo en las Soledades de la Tebaida y Egipto; para lo cual queda prevenido en cada día de los nueve, una meditación de la vida de nuestro Santo, con un especial Epíteto, alusivo a una de las perfecciones y virtudes en que más se aventajaron sus progresos.
 
Y para que no se dude de los Epítetos con que se medita al Santo, se supone que no solo de los que van expresados en la novena, sí de otros muchos más gloriosos, hace una gran suma y recopilación con la autoridad de varios testimonios de Santos Padres y esclarecidos varones, el ingenioso don Gaspar de la Figuera Cubero de Monforte, Caballero de la Orden de Nuestra Señora de Montesa y San Jorge de Alfama, Bayle general de la villa de Morella, etc. en el docto y erudito libro que escribió e intituló: El Sol del Oriente, Vida y Victorias del Grande ANTONIO ABAD, sacro Archimandrita de Egipto, por el texto de San Atanasio, con versión parafrástica Española, y Analectas a ella. En cuyo libro se podrán ver los Preludios a la vida de nuestro Santo, y en el fólio 402 el Índice de lo más notable y principal que contiene aquella Historia, pequeño mapa de la mayor Santídad, breve tabla de la más descollada perfección, Epílogo de algunos epítetos y títulos que dan a Antonio Autores y Santos.
   
Esto supuesto porque podamos merecer más bien, en favor nuestro, la augusta protección de nuestro santo, después de la particular oración de cada día, según la meditación que ocurriere en cada uno de ellos, se rezarán tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria patris con un Credo, para que intercediendo el santo por nosotros, seamos libres por sus merecimientos, de nuestros tres más poderosos enemigos: Mundo, Demonio y Carne; a quienes heroicamente venció y supeditó Antonio repetidas veces, siendo por antonomasia el mayor defensor y abogado contra aquellos. Y aun por esta razón (en sentir del Doctísimo Aresio) acostumbran pintarle con un cebón a sus plantas, campanilla y fuego, significándose en la inmundicia de aquél, el torpe vicio de la sensualidad; en los clamores de la campanilla, el vano viento y retintín del siglo; y en el fuego, el centro y habitacion del Príncipe infernal de las Tinieblas.
  
Despues de rezados, con mucha devoción, los Padre nuestros, Ave Marías, Gloria patris y Credo, podrá pedir cada uno al Santo interiormente, con firme confianza, y devoto afecto, la gracia y favor especial que deseare, rogándolo encarecidamente, que no siendo del gusto de su Majestad Divina, lo que se pidiere no se logre, y que solamente se consiga lo que fuere más conforme a su santa voluntad y agrado para bien de su alma.
  
Comienza esta novena antes del día diez y siete de Enero, correspondiente al de la fiesta principal de nuestro Santo, y se prosigue su ejercicio por nueve días continuos: Y aunque el tiempo más propio para hacerla sea el referido, se podrá ejecutar en cualquier otro del año, según lo permitieren las dependeneias del estado en que cada cual se hallare; y para que con más fruto y perfección se haga, se observarán las siguientes advertencias:
  1. Que procuren implorar la Divina Gracia, confesando y comulgando el primero y último día de la novena; y cuando no pudieren en estos, lo harán en cualquiera de los nueve, preparándose con toda la diligencia posible para agradar a Dios y alcanzar, mediante la intercesión de nuestro Santo, los favores que cada cual pidiere.
  2. Que en el discurso de esta novena se ejerciten en algun acto de humildad, de obediencia, de caridad o misericordia, perdonando de corazón las injurias de nuestros prójimos, dando limosna a pobres, visitando enfermos o encarcelados, rogando a Dios por las benditas almas del Purgatorio, por la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, extirpación de las herejías y exaltación de la santa madre Iglesia Católica Romana; por ser semejantes obras y ejercicios tan del gusto de su Majestad Divina y obsequio de nuestro Santo.
  3. Que no pudiendo venir a la Iglesia donde se practicare esta novena, por algún impedimento o por distancia, enfermedad o ausencia, o faltaren algún día de los nueve, por el mismo respeto, podrán hacerla en otra Iglesia o en un retiro decente de sus casas, o en algún oratorio, delante de una Imagen de nuestro Santo, conformándose en cuanto fuere posible, con las advertencias dichas.
  4. Que en caso de no poder confesar y comulgar, se ejercitarán en alguna obra de piedad o virtud, a discreción y parecer de un Confesor prudente.
  5. Que no sabiendo leer las deprecaciones y oraciones contenidas en esta novena. harán que las lea otro; y en falta de este, lo podrán practicar en el mejor modo que les dictare su devoción y afecto, rezando los tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patris, con el Credo al Santo, rogándole que por su intercesión nos libre a todos de nuestros tres mayores enemigos, para merecer una santa y buena muerte. Amén.
  
NOVENA OBSEQUIOSA EN GLORIA Y VENERACIÓN DEL ESCLARECIDO PADRE DE LOS ANACORETAS SAN ANTONIO ABAD
  
 
Hincados todos de rodillas delante la Imagen de San Antonio Abad, hacen la Señal de la Cruz, y dirán con voz clara y distinta, compungidos de corazón, el siguiente Acto de Contrición:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre de mi vida y Redentor de mi alma, por ser quien sois, bondad infinita, perfeccion inmensa, me pesa de haberos ofendido, pésame mi buen Jesús de haber pecado, únicamente por quien eres, digno de ser amado, y porque os amo y adoro más que a mi vida, más que a mi alma, sobre todas las cosas: merezca, Señor, vuestra piedad y clemencia, para no volver más al miserable estado de la culpa, que de lo íntimo de mi corazón aborrezco una y mil veces, os prometo firmemente de nunca más pecar ni ofenderos, asistido de vuestra divina gracia, que espero y confío, para serviros en esta vida y alabaros después en la eternidad de la Gloria. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS DE ESTA NOVENA
Poderoso, grande y divino Antonio, a quien, cual Sol luminoso del Oriente, puso el Cielo en los incultos páramos de la Tebaida y Egipto para desterrar las confusas tinieblas del infernal abismo, que intentaban atrozmente aquellas soledades: postrado a vuestras plantas con todo rendimiento, os ruego intercedais con mi Dios y Señor, para que ahuyentadas de mi alma las lobregueces de la culpa y obscuras sombras del pecado, logre al influjo de vuestras peregrinas luces, en este valle triste, lleno de miserias, el venturoso triunfo sobre mis tres mayores enemigos, Mundo, Demonio, y Carne, así como vos supiste repetidas veces, en la vasta soledad del yermo, vencer sus crueles asaltos y combates: merezca, ¡oh Santo mío!, tan singular favor, como os suplico, y la deseada felicidad de una buena muerte, que es el principal fin a que aspiran mis clamores, en esta pía y obsequiosa novena, que a mayor gloria vuestra y para bien de mi alma, muy humilde os ofrezco en vuestras Aras. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 8 DE ENERO
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Camino de perfección, por aquel gran desapropio que hizo de todos los bienes y riquezas que heredó de sus nobles padres, y cómo liberalmente las repartió entre pobres, por seguir el consejo de Cristo Señor nuestro, cuando dijo en boca del sagrado Evangelista San Mateo, al capitulo diez y nueve de su evangélica historia: «Si quisieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes, dalo a los pobres, ven y sígueme, tendrás el más rico tesoro allá en el Cielo».
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues que vuestra arcana providencia dispuso en nuestro venerable Antonio, que desde los primeros albores de su edad temprana, a la voz del Evangelio Sacro, supiera desprenderse de todo lo terreno, con que hallara el seguro camino de perfección en sus progresos: suplícoos humildemente la dicha de imitar a nuestro Santo, aborreciendo con todas veras lo inestable y caduco de esta vida, para que con seguridad consiga semejante camino, por donde todas mis operaciones se encaminen conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina, y para bien de mi alma. Amén.

Aquí se rezarán tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patris, con un Credo, y acabados, podrá cada cual pedir al Santo interiormente, con muy devoto afecto y firme confianza, el favor especial que deseare.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Amabilísimo Padre, príncipe excelso de los Anacoretas, valiente defensor de los cristianos, azote formidable de la proterva herejía, agricultor divino, émulo ilustre del profeta Elías, remedio del gran Bautista, Antonio soberano, nuevo Miguel contra el Infierno todo; vuestra augusta protección me asista para que mis instantes ruegos sean atendidos de la Majestad divina y hallen en su innata piedad asilo favorable: bien sé que por mis siniestras obras podré desmerecerlo como siervo inútil, mas confío, ¡oh gloriosísimo santo!, que vuestros sobresalientes méritos y adelantadas virtudes, conocidamente heroicas, han de ser tan eficaces que a su eficacia poder deba, aunque indigno, el logro feliz de mis deseos. Así lo espero de vuestra dignación, y que por vuestro medio, ¡oh santo mío!, he de triunfar en esta miserable vida, del príncipe infernal de las tinieblas, librándome de sus ardides halagüeños, para merecer después en compañía vuestra, en la eternidad celeste, la inmarsecible Corona de la Gloria. Amén.

GOZOS AL ÍNCLITO Y GLORIOSO PATRIARCA SAN ANTONIO ABAD

Pues fuiste, Antonio, dotado
De admirable perfección;
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
Nobles padres os dio el Cielo,
Cuya virtud heredaste,
Y en ella os adelantaste
Con soberano desvelo;
Siendo vuestro ardiente celo
Aun desde niño aclamado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
 
Cuando noticia tuviste
De la palabra divina,
Con acción muy peregrina
Los bienes todos vendiste;
Con su precio enriqueciste
Al pobre y necesitado;
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
Amante de la pobreza,
Encontraste en el desierto,
Como en venturoso puerto,
La más superior riqueza;
Allí, pues, con la aspereza
Estábais muy bien hallado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
Todo el abismo infernal,
Al veros, cual Sol luciente,
Os invadió cruelmente
Como enemigo mortal;
Mas con valor celestial,
Quedó por vos humillado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
Vuestra inimitable vida,
En continuas penitencias
De vigilias y abstinencias,
Por ejemplar fue tenida:
Y como a tal aplaudida,
Es del Bautista un traslado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
De claro en claro pasabais
Las noches en oración
Y en santa meditación,
A todos edificabais;
Así en en el Yermo habitabais;
De Dios siempre enamorado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
   
La voracidad activa
Del fuego, fuerte elemento,
Por vos se extingue al momento
De la menor rogativa;
Vuestra gran piedad perciba
Nuestra aflicción y cuidado;
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
En cualquier mal y dolencia
Sois médico esclarecido,
Pues encuentra el desvalido
Salud, por vuestra clemencia,
Debiendo a vuestra asistencia
El consuelo deseado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
 
Dios con su inmenso poder
Os hizo tan valeroso
Contra el Infierno horroroso,
Que siempre os llega a temer;
Defendednos de caer
En su miserable estado:
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
  
Antonio, pues sois dechado
De la mayor perfección,
Sed de amparo y protección
A quien os busca abogado
.
   
Antífona: Este varón justo, despreciando al mundo y triunfando de lo terreno, se granjeó riquezas para el Cielo con sus palabras y obras.
℣. El Señor conduce al justo por caminos rectos.
℟. Y le muestra el reino de Dios.

ORACIÓN
Señor, os rogamos hagáis que la intercesión de San Antonio, abad, nos torne agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 9 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Norte de la Religión Monástica por la Pobreza Voluntaria, con que abdicado totalmente dc cuanto el mundo ofrece, se retiró a una ermita, donde ejercitándose en la vida Anacoreta, de lo que lucraba por sus manos no retenía para sí más que un poco de pan para alimentar su cuerpo, y lo restante distribuía a pobres, sirviendo su proceder de suma edificación y ejemplo a los demás monjes que habitaban aquellas desiertas soledades.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues tan peregrinamente dotaste a nuestro ínclito Antonio, de la verdadera pobreza voluntaria, con que gustosamente pobre, se ejercitaba, con admiración de todos, en la eremítica vida, siendo norte de la religión monástica, por su exacta observancia y cumplimiento: suplícoos rendidamente, sea merecedor de imitar a nuestro Santo en la apreciable pobreza que adquirió en el siglo, para qne los falibles bienes temporales de este mundo no impidan en mi alma la dulce posesión de los que eternamente duran en la Gloria, conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 10 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este dia podrá meditarse a nuestro Santo como Idea y Ejemplar de Vírgenes, por aquella Pureza invioiable que mantuvo siempre, sin que pudieran hacer mella alguna en la constancia de su noble espíritu las frecuentes representaciones impuras de la carne con que Satanás solía combatirle sagazmente, por derribar el muro incontrastable de su Castidad insigne.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues tan arcanamente engrandeciste a nuestro invicio Antonio con la heroica virtud de la Castidad inviolable, sin que las estratagemas sutiles del Demonio pudiesen jamás manchar el purísimo esplendor y candidez de su espíritu, con que supo acreditarse por idea y ejemplar de vírgenes: Suplícoos humildemente el favor de semejante virtud, para que a imitación de nuestro Santo, pueda resistir varonilmente las asechanzas venenosas del Infierno, y mantener mi alma pura y castamente, conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA CUARTO – 11 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Lustre Inmortal de los Desiertos por la vida admirable y penitente que en ellos solía ejercitar gustoso, con pasmo y admiración universal de todos, por parecerles que tales soledades eran por su naturaleza inhabitables de los hombres, y que la clara virtud de nuestro Santo las volvia con sus loables ejercicios un nuevo Paraíso de delicias.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues que prodigiosamente hiciste a nuestro esclarecido Antonio tan admirable en su eremítica penitente vida, y tan bien hallado en lo fragroso del Yermo, que la misma soledad desapacible le servía de Jardin ameno y delicioso, donde ennnaturalizado solía de continuo gustosamente ejercitarse en vuestras divinas alabanzas, siendo el lustre inmortal de los desiertos: suplícoos muy humilde, que imitando a nuestro Santo, sepa apartarme del bullicio y caos confuso de este mundo, y que abdicados del todo mis afectos, hallen con seguridad su mayor consuelo en el retiro interior de mis potencias, conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 12 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Terror del Infernal Abismo, según lo acreditan los continuos triunfos y victorias que logró de todo el Infierno junto en las repetidas batallas formidables y espantosas que entre confusas sombras le trajo el demonio con su altiva soberbia y presuntuosa arrogancia, a quien la intensa humildad de nuestro Santo dejó avergonzado y corrido.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues tan conocidamente resplandeció nuestro insigne Antonio en la apreciable virtud de la humildad profunda, por medio de la cual le acreditaste como terror del infernal abismo, triunfando siempre de su arrogancia y soberbia con valor intrépido en las insidiosas peleas con que osadamente se atrevió invadirle repetidas veces: Suplícoos rendidamente, la gracia de semejante virtud, para que bien pertrechado de ella, pueda a imitación de nuestro Santo, vencer las tentaciones diabólicas, y en todas emis operaciones hallarme muy conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO – 13 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Doctor Máximo, por la celestial sabiduría de que fue altísimameate ilustrado su entendimiento con noticias superiores y con soberana inteligencia de las Sagradas Escrituras, con cuyas sabias y poderosas armas acérrimamente defendió en público que los Arrianos y sus secuaces eran la peste más execrable de la Iglesia, sin tener más conexión con los Católicos, que con el Sol las tinieblas, y el Cielo con el abismo.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues tan soberanamente hiciste merecedor a nuestro prodigioso Antonio, del altísimo Don de la celestial sabiduría e ilustrasteis su entendimiento, para que, como Doctor máximo, obrando y enseñando a un mismo tiempo en las consultas dudosas de sus monjes, con sus acertadas resoluciones, pudiera su alto saber y discurrir profundo justamente equipararse a su obrar perfectísimo en extremo: Suplícoos rendidamente, que imitando a nuestro Santo, sean en todo y por todo mis obras asociadas de la verdadera inteligencia y sentir de vuestra santa ley; muy conformes al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 14 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Vivo Retrato del Bautista, por su heroica e infatigable Penitencia, mortificacion y ayuno, siendo sus vigilias y abstinencias de calidad, que solo su robustez pasmosa podría suportarlas, pasando las noches más oscuras de claro en claro en continua meditación divina, alimentando su cuerpo una vez al día, puesto el Sol, con pan y agua; y aun algunos días solía abstenerse de tal suerte que aun tan solamente el agua no gustaba.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues que heroicamente diste aliento y robustez a nuestro admirable Antonio, para que sin quiebra de su salud no solo en su varonil edad, sino también en su vejez cansada, fuese en la penitencia, mortiticacion y ayuno un vivo retrato del Bautista, macerando sin cesar sus carnes, con singular abstinencia y penitente vida: Suplícoos humildemente, que a imitación de nuestro Santo, sepa mortificar mis pasiones, templar mis apetitos y reprimir mis afectos, para que purificada mi alma de imperfecciones todas, sea siempre del agrado, gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA OCTAVO – 15 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Volcán del Amor Divino, por su incansable y fervorosa oracion; de forma que ordinariamente se ponía a orar al anochecer el día, y sin retirarse de la Divina presencia, le amanecia el Sol, y a este tiempo se enoiaba con sus luces, culpándole de que madrugase tan aprisa, interrumpiéndole aquel delicioso ejercicio en que se experimentaba tan fervoroso y ardiente, que parecía su cuerpo un animado Etna, y su espíritu un racional Mongibelo.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues vuestro poder previno tan augustamente a nuestro heroico Antonio para que, con excelencia, se ostentara en la virtud de la oración muy singula, y observante; en su continuo ejercicio, muy aventajado; y en la meditación celeste, tan enardecido que mereciera ser su abrasado pecho un volcán de vuestro amor divino: Suplícoos rendidamente os digneis concederme la felicidad, de que pueda imitar a nuestro Santo, y que mi corazón arda continuamente en amaros, serviros y engrandeceros, conforme al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 16 DE ENERO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Este día podrá meditarse a nuestro Santo como Insigne Moisés de la Ley de Gracia, por ser ambos en la vida y santidad sumamente parecidos: porque si Moisés condujo a los del pueblo de Israel por el desierto a la tierra de promisión, Antonio encaminó a los Monjes de la Tebaida y Egipto por el Yermo a la Bienaventuranza prometida. Si Moisés triunfó de los Etíopes, Antonio supeditó a los demonios, más negros y abominables que aquellos. Si Moisés venció a los Magos, Antonio convenció a los herejes Arrianos. Y finalmente, si Moisés hizo prodigios, Antonio es un portento de milagros.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh mi Dios y Señor siempre inefable! Pues tan superiormente enriqueciste a nuestro portentoso Antonio, haciéndole ejemplarísimo en el Orbe, dotándole de una santidad perfecta y de una virtud muy sólida, que profesó constante y animoso por todo el discurso de su incomparable y dilatada vida, y para que fuera tenido y reputado por un insigne Moisés de la ley de gracia: suplícoos humildemente que imitando la vida, virtud y santidad insigne de nuestro Santo, sean mis procederes muy perfectos, y todos mis empleos y ejercicios muy conformes al gusto y obsequio de vuestra Majestad Divina. Amén.
   
Se rezarán los tres Padre nuestros, Ave Marías, Gloria y el Credo. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

domingo, 7 de noviembre de 2010

SAN FRANCISCO PALAU, PROFETA CARLISTA

De Reacción Católica

San Francisco José de Jesús y María (en el mundo Francisco Palau y Quer), Profeta

La personalidad extraordinaria del carmelita Francisco José de Jesús y María (Francisco Palau y Quer), con su celo ardiente y combativo por la causa de Dios y de la Iglesia, hace recordar al profeta Elías, patriarca de la familia carmelitana. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre.

Nacido en Aytona, en Lérida (Cataluña), en una numerosa familia cristiana, Francisco Palau se incorpora al Seminario de Lérida en 1828 e ingresa al Carmelo Teresiano en el convento de San José de Barcelona, haciendo la profesión religiosa el 15 de noviembre de 1832.

Su convento es profanado e incendiado por los hordas revolucionarias el 25 de julio de 1835. Sufriendo el exclaustramiento vuelve a Aytona. Es ordenado sacerdote el 2 de abril de 1836 por el obispo de Barbastro. En los años 1838-1840 se dedica a una intensa labor como predicador de misiones populares recorriendo toda Cataluña, apoyando a los carlistas, entonces en guerra civil contra los liberales.

San Francisco Palau era carlista decidido, pues sabía que ellos defendían la Tradición, el Trono y el Altar (Encuentro de S. M. C. Carlos María Isidro de Borbón con Zumalacárregui, acuarela de la época)

En consecuencia de sus ideas religiosas y políticas fue perseguido. Vivió exiliado en Francia durante doce años (1840-1851). Tres facetas dominan su vida durante estos años: vida contemplativa en la soledad, dirección espiritual de los grupos de solitarios (hombres y mujeres) que se le unen y la defensa de la Iglesia a través de sus escritos. Publica en 1843 su primer libro titulado: Lucha del Alma con Dios, destinado a despertar la necesidad y fecundidad de la oración por la Iglesia perseguida.

Tras la firma del Concordato entre España y la Santa Sede, maniobra política del Reinado de Isabel "II" (1851) Francisco Palau retorna a España, pero los claustros están suprimidos y por ello se pone a disposición del Obispo de Barcelona, quien le acoge y le nombra director espiritual del Seminario.

Atento a las señales de Dios en la historia y a las necesidades de la Iglesia en poco tiempo programa y organiza la contrarrevolucionaria obra de la Escuela de la Virtud, inaugurada el 16 de noviembre de 1851. Esta Escuela se convierte en un modelo de enseñanza catequética. El impacto de la obra en los medios culturales, religiosos, políticos y sociales se hace sentir muy pronto. Francisco Palau ha movilizado en torno a esta actividad pastoral a todas las fuerzas religiosas de la ciudad, incluida la prensa.

La intensa actividad de la Escuela llega a preocupar a las fuerzas enemigas de la Virtud, la francmasonería y el liberalismo de la ciudad se conjuran contra Francisco Palau y sus seguidores. Se le acusa de tener participación en las huelgas y disturbios acontecidos en marzo de 1854, y, sirviéndose de esta maniobra artera, los enemigos de Dios consiguen suprimir la Escuela y destierran otra vez a Francisco Palau, esta vez a la isla de Ibiza. Es el 4 de abril de 1854. Allí permaneció hasta que, en 1860, logró la libertad gracias a una amnistía general.

En Ibiza alterna la predicación popular con la soledad de las rocas del monte El Vedrá, donde vive dentro de una cueva, cuyo único acceso es una grieta. Ahí recibe luces místicas acerca del misterio de la Iglesia.

El Vedrá. Aquí, en una cueva dentro de las rocas, vivió el santo como ermitaño

En Baleares funda en 1860 dos congregaciones religiosas femeninas -la de las Carmelitas Misioneras y la de las Carmelitas Misioneras teresianas- y dos masculinas, que se extinguieron: la de los Hermanos Carmelitas de la Enseñanza y la de los Hermanos Carmelitas Terciarios.

Dotado por Dios con el don de profecía y milagros, tuvo que soportar varias denuncias y procesos incoados por la masonería por las numerosas curaciones que hacía sin ser facultativo. En diversas ocasiones practicó exorcismos con el más cumplido éxito.

Predicó misiones populares, extendiendo la devoción a la Santísima Virgen a donde quiera que fuese, y produciendo admirables conversiones. Viajó a Roma en 1866 y de nuevo en 1870 para presentar sus preocupaciones sobre el exorcistado al Papa y a los Padres del Concilio Vaticano

En 1868, en medio de una tempestad anti-cristiana y anti-clerical, dio inicio a la publicación de El Ermitaño, semanario religioso, político y literario. En él se muestra el testigo más lúcido de su tiempo, reconociendo la malicia de los cambios revolucionarios liberales que intentaban transformar la España católica. En ese órgano divulgaba, acerca del futuro de la Iglesia y de varias naciones europeas, análisis y previsiones, así como profecías de sabores bíblicos. Muere en Tarragona el 20 de marzo de 1872 a los 61 años de edad.

Fue beatificado el 24 de abril de 1988.

Artículo extraído de: "Cada dia tem seu Santo", de A. de França Andrade y Los Santos Carmelitas de P. Rafael María López-Melús.

domingo, 17 de enero de 2010

SAN ANTONIO ABAD

Si quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes,
y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo:
ven después y sígueme.
(Mateo 11, 21)


San Antonio Abad

San Antonio, al oír estas palabras del Evangelio, se las aplicó como si hubieran sido dichas especialmente para él. Distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto. El demonio, para seducirlo, empleó toda la pompa de las grandezas, todo el brillo del oro y todos los atractivos de la voluptuosidad; pero su humildad lo libró de sus asechanzas, el temor al infierno extinguió los ardores impuros que encendía en su corazón, y la invocación a Jesús le dio la victoria sobre todos sus enemigos. Murió en el año 356.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN ANTONIO

I. San Antonio abandona y desprecia el mundo, dócil a la inspiración de Dios. Lo abandona generosamente, en la flor de su edad, para consagrar a Dios en el yermo el resto de su vida. ¡Cuántas veces tú también oíste las mismas palabras que convirtieron al santo! Sin embargo, todavía estás en el mundo. No te da el mundo sino trastornos y disgustos, y con todo lo amas; ¡qué no harías si te procurase felicidad!

II. El mundo sigue a San Antonio a la soledad para tentarlo allí. El demonio se sirve de la voluptuosidad, del brillo de las riquezas y de los honores; emplea halagos, amenazas, ilusiones y tormentos, a fin de echarlo de su desierto. Pero quien había vencido al mundo en el mundo, lo venció también en la soledad. La humildad, la oración, la austeridad, la invocación a Jesús le dieron la victoria sobre todas esas tentaciones. Vete a donde quieras, en todas partes encontrarás tentaciones; siempre te atacará el demonio, te seguirá tu carne y te perseguirá por todas partes.

III. Nuestro santo quiere pagar al mundo con la misma moneda; este enemigo había ido a atacarlo a su soledad, va el santo a desafiarlo hasta su casa. Deja el desierto para predicar el desprecio de las riquezas y de los placeres, para animar a los mártires, para confirmar a los cristianos en la fe. Aprended, almas santas, a dejar vuestra soledad y la suavidad de la contemplación para trabajar en la salvación de las almas. Aprended a combatir valerosamente al mundo por medio del ejemplo de vuestra vida y de vuestras santas conversaciones.

El amor a la soledad.
Orad por los que son tentados.


ORACIÓN

Señor, os rogamos hagáis que la intercesión de San Antonio, abad, nos torne agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 15 de enero de 2010

SAN PABLO, PRIMER ERMITAÑO

Cualquiera de vosotros que no renuncia
a todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo.
(Lucas 14, 33)


San Pablo el Ermitaño y su discípulo San Antonio Abad (Velasquez)


Ilustre fundador de los eremitas, ¡cuán hermoso resultaba veros en vuestra gruta, vestido con un manto de hojas de palma, alimentado con un medio pan que un cuervo os traía cada día! Una fuente os daba de beber, la roca os servía de lecho, y estabais más contento en esa gruta que los reyes en sus palacios. ¡Gran Santo, haced que meditando vuestra vida aprendamos a despreciar el mundo y sus falsas máximas!.


MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN PABLO

I. San Pablo, al ver a los perseguidores atacar la fe y la virtud de los cristianos mediante el cebo de los placeres, buscó en la soledad un abrigo contra la tentación. ¿Amas la pureza? ¿Quieres, a imitación de San Pablo, conservar esta bella virtud? Huye de las ocasiones. En esta clase de combates la huida asegura la victoria.

II. Aunque no fuese designio de Pablo el permanecer en la soledad, fue el de Dios el mantenerlo en ella. Tantas dulzuras hízole gustar en ese desierto, que desde entonces despreció el mundo y sus placeres. Alma tímida, ¿qué temes tú? Dios te llama, quiere desasirte del mundo; prueba, ensaya cuán suave es pertenecerle totalmente. Las dificultades se desvanecerán desde que pongas manos a la obra. No perderás tus placeres, sino que los trocarás en una alegría más sólida y más santa.

III. San Pablo permaneció en esta terrible soledad durante ochenta años, sin ver a nadie, excepto a San Antonio, que, inspirado de lo alto, lo fue a visitar. Tú comienzas con fervor, pero este fervor es solamente fuego de paja que se extingue en un instante. Ánimo, continúa; la eternidad bienaventurada que esperas, el Dios a quien sirves, valen la pena de que perseveres en la virtud durante los pocos años que te quedan de vida.

El desprecio del mundo.
Orad por los religiosos.

ORACIÓN

Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la solemnidad del bienaventurado Pablo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que recibió en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 24 de noviembre de 2009

SAN JUAN DE LA CRUZ, FUNDADOR DE LOS CARMELITAS DESCALZOS

La caridad no tiene envidia, no obra precipitada.
(1 Corintios 13, 4)



San Juan de la Cruz, fundador de los Frailes Contemplativos (Carmelitas Descalzos)


San Juan de la Cruz (en el siglo Juan de Yepes Álvarez) nació en Fontiveros, provincia de Ávila (España), hacia el año 1542. Pasados algunos años en la Orden de los carmelitas, fue, a instancias de Santa Teresa de Jesús, el primero que, a partir de 1568, se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos y trabajos. Murió en Ubeda el año 1591, con gran fama de santidad y sabiduría, de las que dan testimonio precioso sus escritos espirituales.


Gonzalo de Yepes pertenecía a una buena familia de Toledo, pero como se casó con una joven de clase "inferior", fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Alvarez, quedó en la miseria y con tres hijos. Juan, que era el menor, nació en Fontiveros, en Castilla la Vieja, en 1542.


Asistió a una escuela de niños pobres en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, pero como no tenía aptitudes, entró más tarde a trabajar como criado del director del hospital de Medina del Campo. Así pasó siete años. Al mismo tiempo que continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas mortificaciones corporales.


A los veintiún años, tomó el hábito en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religión era Juan de San Matías. Después de hacer la profesión, pidió y obtuvo permiso para observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones (permisos para relajar las reglas) que varios Pontífices habían aprobado y eran entonces cosa común en todos los conventos.

San Juan hubiese querido ser hermano lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con éxito sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibió con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que llegó a pensar en ingresar en la Cartuja.


Santa Teresa fundaba por entonces los conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oyó hablar del hermano Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevistó con él, quedó admirada de su espíritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de Nuestra Señora del Carmen. También le refirió que el prior general le había dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que él debía ser su primer instrumento en esa gran empresa. La reforma del Carmelo que lanzaron Santa Teresa y San Juan no fue con intención de cambiar la orden o "modernizarla" sino para restaurar y revitalizar su cometido original el cual se había mitigado mucho. Al mismo tiempo que lograron ser fieles a los orígenes, la santidad de estos reformadores infundió una nueva riqueza a los carmelitas que ha sido recogida en sus escritos y en el ejemplo de sus vidas y sigue siendo una gran riqueza de espiritualidad.


Santa Teresa de Ávila, reformadora de la Orden Carmelita


Poco después, se llevó a cabo la fundación del primer convento de carmelitas descalzos, en una ruinosa casa de Duruelo. San Juan entró en aquel nuevo Belén con perfecto espíritu de sacrificio. Unos dos meses después, se le unieron otros dos frailes. Los tres renovaron la profesión el domingo de Adviento de 1568, y nuestro santo tomó el nombre de Juan de la Cruz. Fue una elección profética. Poco a poco se extendió la fama de ese oscuro convento de suerte que Santa Teresa pudo fundar al poco tiempo otro en Pastrana y un tercero en Mancera, a donde trasladó a los frailes de Duruelo. En 1570, se inauguró el convento de Alcalá, que era a la vez colegio de la universidad; San Juan fue nombrado rector.


Con su ejemplo, San Juan supo inspirar a los religiosos el espíritu de soledad, humildad y mortificación. Pero Dios, que quería purificar su corazón de toda debilidad y apego humanos, le sometió a las más severas pruebas interiores y exteriores. Después de haber gozado de las delicias de la contemplación, San Juan se vio privado de toda devoción. A este período de sequedad espiritual se añadieron la turbación, los escrúpulos y la repugnancia por los ejercicios espirituales. En tanto que el demonio le atacaba con violentas tentaciones, los hombres le perseguían con calumnias.


La prueba más terrible fue sin duda la de los escrúpulos y la desolación interior, que el santo describe en La Noche Oscura del Alma. A esto siguió un período todavía más penoso de oscuridad, sufrimiento espiritual y tentaciones, de suerte que San Juan se sentía como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor divinos que sucedió a esta prueba, fue el premio de la paciencia con que la había soportado el siervo de Dios.


En cierta ocasión, una mujer muy atractiva tentó descaradamente a San Juan. En vez de emplear el tizón ardiente, como lo había hecho Santo Tomás de Aquino en una ocasión semejante, Juan se valió de palabras suaves para hacer comprender a la pecadora su triste estado. El mismo método empleó en otra ocasión, aunque en circunstancias diferentes, para hacer entrar en razón a una dama de temperamento tan violento, que el pueblo le había dado el apodo de "Roberto el diablo".


En 1571, Santa Teresa asumió por obediencia el oficio de superiora en el convento no reformado de la Encarnación de Avila y llamó a su lado a San Juan de la Cruz para que fuese su director espiritual y su confesor. La santa escribió a su hermana: "Está obrando maravillas aquí. El pueblo le tiene por santo. En mi opinión, lo es y lo ha sido siempre." Tanto los religiosos como los laicos buscaban a San Juan, y Dios confirmó su ministerio con milagros evidentes.


Entre tanto, surgían graves dificultades entre los carmelitas descalzos y los mitigados. Aunque el superior general había autorizado a Santa Teresa a emprender la reforma, los frailes antiguos la consideraban como una rebelión contra la orden; por otra parte, debe reconocerse que algunos de los descalzos carecían de tacto y exageraban sus poderes y derechos. Como si eso fuera poco, el prior general, el capítulo general y los nuncios papales, daban órdenes contradictorias. Finalmente, en 1577, el provincial de Castilla mandó a San Juan que retornase al convento de Medina del Campo. El santo se negó a ello, alegando que había sido destinado a Avila por el nuncio del Papa. Entonces el provincial envió un grupo de hombres armados, que irrumpieron en el convento de Avila y se llevaron a San Juan por la fuerza. Sabiendo que el pueblo de Avila profesaba gran veneración al santo, le trasladaron a Toledo.


Como Juan se rehusase a abandonar la reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron increíblemente. Ello demuestra cuán poco había penetrado el espíritu de Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo.


La celda de San Juan tenía unos tres metros de largo por dos de ancho. La única ventana era tan pequeña y estaba tan alta, que el santo, para leer el oficio, tenía que ponerse de pie sobre un banquillo. Por orden de Jerónimo Tostado, vicario general de los carmelitas de España y consultor de la Inquisición, se le golpeó tan brutalmente, que conservó las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufrió entonces San Juan coincide exactamente con las penas que describe Santa Teresa en la Sexta Morada: insultos, calumnias, dolores físicos, angustia espiritual y tentaciones de ceder. Más tarde dijo: "No os extrañe que ame yo mucho el sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en Toledo".


Los primeros poemas de San Juan que son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de ánimo:



En dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
Habiéndome herido;
Salí tras ti clamando, y eras ido.



El prior Maldonado penetró la víspera de la Asunción en aquella celda que despedía un olor pestilente bajo el tórrido calor del verano y dio un puntapié al santo, que se hallaba recostado, para anunciarle su visita. San Juan le pidió perdón, pues la debilidad le había impedido levantarse en cuanto lo vio entrar. "Parecíais absorto. ¿En qué pensabais?", le dijo Maldonado.


"Pensaba yo en que mañana es fiesta de Nuestra Señora y sería una gran felicidad poder celebrar la misa", replicó Juan.


"No lo haréis mientras yo sea superior", repuso Maldonado.


En la noche del día de la Asunción, la Santísima Virgen se apareció a su afligido siervo, y le dijo: "Sé paciente, hijo mío; pronto terminará esta Prueba."


Algunos días más tarde se le apareció de nuevo y le mostró, en visión, una ventana que daba sobre el Tajo: "Por ahí saldrás y yo te ayudaré." En efecto, a los nueve meses de prisión, se concedió al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorrió el edificio en busca de la ventana que había visto. En cuanto la hubo reconocido, volvió a su celda. Para entonces ya había comenzado a aflojar las bisagras de la puerta. Esa misma noche consiguió abrir la puerta y se descolgó por una cuerda que había fabricado con sábanas y vestidos. Los dos frailes que dormían cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta, San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del río, aunque felizmente no se hizo daño. Inmediatamente, siguió a un perro que se metió en un patio. En esa forma consiguió escapar. Dadas las circunstancias, su fuga fue un milagro.


El santo se dirigió primero al convento reformado de Beas de Segura y después pasó a la ermita cercana de Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581, fue elegido superior de Los Mártires, en las cercanías de Granada. Aunque era el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa época participó poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el establecimiento de la provincia separada de Los Descalzos, en 1580. En cambio, se consagró a escribir las obras que han hecho de él un doctor de teología mística en la Iglesia.


La doctrina de San Juan es plenamente fiel a la tradición antigua: el fin del hombre en la tierra es alcanzar "Perfección de la caridad y elevarse a la dignidad de hijo de Dios por el amor"; la contemplación no es por sí misma un fin, sino que debe conducir al amor y a la unión con Dios por el amor y, en último término, debe llevar a la experiencia de esa unión a la que todo está ordenado. "No hay trabajo mejor ni mas necesario que el amor", dice el santo. "Hemos sido hechos para el amor." El único instrumento del que Dios se sirve es el amor." "Así como el Padre y e1 Hijo están unidos por el amor, así el amor es el lazo de unión del alma con Dios".


El amor lleva a las alturas de la contemplación, pero como que amor es producto de la fe, que es el único puente que puede salvar el abismo separa a nuestra inteligencia de la infinitud de Dios, la fe ardiente y vívida el principio de la experiencia mística. San Juan no se cansó nunca de inculcar esa doctrina tradicional con su estilo maravilloso y sus ardientes palabras.


Las verdades que enseñó no deben empañarse por las prácticas que puedan ser exageradas. Al mismo tiempo se ha de tener quidado en discernir que es exageración. ¿Cual es nuestro punto de referencia?, ¿Fueron todos los santos exagerados?, ¿Fue Jesucristo exagerado, aceptando morir en la Cruz? ¿O no será mas bien que nosotros no sabemos amar hasta el extremo?.


Dios no pide lo mismo a todos. El sabe la capacidad y el corazón de cada uno. El amor expande el corazón y las capacidades de entrega.


Solía pedir a Dios tres cosas: que no dejase pasar un solo día de su vida sin enviarle sufrimientos, que no le dejase morir en el cargo de superior y que le permitiese morir en la humillación y el desprecio.


Con su confianza en Dios (llamaba a la Divina Providencia el patrimonio de los pobres), obtuvo milagrosamente en algunos casos provisiones para sus monasterios. Con frecuencia estaba tan absorto en Dios, que debía hacerse violencia para atender los asuntos temporales.


Su amor de Dios hacía que su rostro brillase en muchas ocasiones, sobre todo al volver de celebrar la misa. Su corazón era como una ascua ardiente en su pecho, hasta el punto de que llegaba a quemarle la piel. Su experiencia en las cosas espirituales, a la que se añadía la luz del Espíritu Santo, hacían de un consumado maestro en materia de discreción de espíritus, de modo que no era fácil engañarle diciéndole que algo procedía de Dios.


Juan dormía unas dos o tres horas y pasaba el resto de la noche orando ante el Santísimo Sacramento.


Después de la muerte de Santa Teresa, ocurrida en 1582, se hizo cada vez más pronunciada una división entre los descalzos. San Juan apoyaba la política de moderación del provincial, Jerónimo de Castro, en tanto que el P. Nicolás Doria, que era muy extremoso, pretendía independizar absolutamente a los descalzos de la otra rama de la orden.


El P. Nicolás fue elegido provincial y el capítulo general nombró a Juan vicario de Andalucía. El santo se consagró a corregir ciertos abusos, especialmente los que procedían del hecho de que los frailes tuviesen que salir del monasterio a predicar. El santo opinaba que la vocación de los descalzos era esencialmente contemplativa. Ello provocó oposición contra él.


San Juan fundó varios conventos y, al expirar su período de vicario, fue nombrado superior de Granada. Entre tanto, la idea del P. Nicolás había ganado mucho terreno y el capítulo general que se reunió en Madrid en 1588, obtuvo de la Santa Sede un breve que autorizaba una separación aún más pronunciada entre los descalzos y los mitigados. A pesar de las protestas de algunos, se privó al venerable P. Jerónimo Gracián de toda autoridad y se nombró vicario general al P. Doria. La provincia se dividió en seis regiones, cada una de las cuales nombró a un consultor para ayudar al P. Gracián en el gobierno de la congregación. San Juan fue uno de los consultores.


La innovación produjo grave descontento, sobre todo entre las religiosas. La venerable Ana de Jesús, que era entonces superiora del convento de Madrid, obtuvo de la Santa Sede un breve de confirmación de las constituciones, sin consultar el asunto con el vicario general. Finalmente, se llegó a un compromiso en ese asunto. Sin embargo, en el capítulo general de Pentecostés de 1591, San Juan habló en defensa del P. Gracián y de las religiosas.


El P. Doria, que siempre había creído que el santo estaba aliado con sus enemigos, aprovechó la ocasión para privarle de todos sus cargos y le envió como simple fraile al remoto convento de La Peñuela. Ahí pasó San Juan algunos meses entregado a la meditación y la oración en las montañas, "porque tengo menos materia de confesión cuando estoy entre las peñas que cuando estoy entre los hombres."


Pero no todos estaban dispuestos a dejar en paz al santo, ni siquiera en aquel rincón perdido. Siendo vicario provincial, San Juan, durante la visita al convento de Sevilla, había llamado al orden a dos frailes y había restringido sus licencias de salir a predicar. Por entonces, los dos frailes se sometieron pero un consultor de la congregación recorrió toda la provincia tomando informes sobre la vida y conducta de San Juan, lanzando acusaciones contra él, afirmando que tenía pruebas suficientes para hacerle expulsar de la orden. Muchos de los frailes prefirieron seguir la corriente adversa a Juan que decir la verdad que hace justicia. Algunos llegaron hasta quemar sus cartas para no caer en desgracia.


En medio de esa tempestad San Juan cayó enfermo. El provincial le mandó salir del convento de Peñuela y le dio a escoger entre el de Baeza y el de Ubeda. El primero de esos conventos estaba mejor provisto y tenía por superior a un amigo del santo. En el otro era superior el P. Francisco, a quien San Juan había corregido junto con el P. Diego. Ese fue el convento que escogió.


La fatiga del viaje empeoró su estado y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se sometió a varias operaciones. El indigno superior le trató inhumanamente, prohibió a los frailes que le visitasen, cambió al enfermero porque le atendía con cariño, sólo le permitía comer los alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas de fuera. Cuando el provincial fue a Ubeda y se enteró de la situación, hizo cuanto pudo por San Juan y reprendió tan severamente al P. Francisco, que éste abrió los ojos y se arrepintió.


Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591.


En su muerte no se había disipado todavía la tempestad que la ambición del P. Nicolás y el espíritu de venganza del P. Diego habían provocado contra él en la congregación de la que había sido cofundador y cuya vida había sido el primero en llevar.


La muerte del santo trajo consigo la revalorización de su vida y tanto el clero como los fieles acudieron en masa a sus funerales. Dios quiso que se despejaran las tinieblas y se vieses su vida auténtica para edificación de muchas almas. Sus restos fueron trasladados a Segovia, pues en dicho convento había sido superior por última vez. Fue canonizado en 1726


Santa Teresa había visto en Juan un alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Los escritos del santo justifican plenamente este juicio de Santa Teresa, particularmente los poemas de la Subida al Monte Carmelo, la Noche Oscura del Alma, la Llama Viva de Amor y el Cántico Espiritual, con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia en 1926, al proclamar doctor a San Juan de la Cruz por sus obras Místicas.


La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: "Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor."


San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa que predicó tan persuasivamente. Pero a diferencia de otros menores que él, fue "libre, como libre es el espíritu de Dios". Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios. "Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado".


Fuente: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.


MEDITACIÓN SOBRE LA ENVIDIA

I. Nada hay que el cristiano deba evitar más que la envidia, porque allí donde ella reina no hay caridad, ni humildad, ni tranquilidad de espíritu. La envidia nos hace enemigos de Dios, de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Lo más raro es que el envidioso se hace más mal a sí mismo que a los demás. La dicha del prójimo tórnalo miserable y lo condena; se aflige a sí mismo sin poder hacer mal a los otros. El envidioso es el enemigo de su salvación más todavía que del prójimo (San Cipriano).


II. Tiénese envidia de los bienes del espíritu y de los bienes del cuerpo, de los bienes de la naturaleza y de los bienes de gracia. ¡Qué locura envidiar en tu prójimo aquello que Dios, en su liberalidad, le concedió, o aquello que él adquirió mediante su trabajo! Los bienes de la tierra muy poca cosa son para que sean objeto de tu envidia; en cuanto a los dones y favores de Dios, si los deseas, eres un insensato envidiando a los demás, porque éste es el medio, precisamente, con que no los obtendrás.


III. Para corregirte de este vicio, hay que buscar las fuentes, que son la vanidad y la falta de caridad. Considera, además, las penas que te causa la envidia y los pecados que te hace cometer; arruina tu salud y tu reputación. ¡Desdichado! ¡Imita el bien que ves en los demás, y no tendrás motivo para envidiarlos! Si no puedes imitarlos, alégrate de que practiquen la virtud y sigan el camino del cielo; es la manera de participar de sus méritos. Imita a los buenos, si puedes; si no puedes, alégrate con ellos (San Cipriano).



La modestia en la Iglesia.
Orad por los sacerdotes.



ORACIÓN



Oh Dios, que habéis hecho de San Juan de la Cruz, vuestro confesor y Doctor, un amante apasionado de la Cruz y de la perfecta abnegación de sí mismo, concedednos la gracia de llegar, caminando por sus huellas, a la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 6 de octubre de 2009

SAN BRUNO, FUNDADOR DE LOS CARTUJOS

«Estos hombres -de quienes el mundo no era digno- anduvieron errantes, extraviados por desiertos y montañas, en cuevas y cavernas de la tierra» (Hebreos 11, 37-38).
  
San Bruno
 
San Bruno, nacido en 1035 en Colonia, de padres nobles y virtuosos, llegó a ser rector de las escuelas de Reims, donde brilló como orador, poeta, filósofo y teólogo; se propuso después, con seis amigos suyos, ir a pedir un retiro a San Hugo de Grenoble, que les dio la Cartuja, donde puso los cimientos de la Orden fervorosa, austera y sabia de los Cartujos. Murió en un retiro de Calabria en 1101.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN BRUNO 
I. Resolvióse San Bruno a prepararse para la muerte mediante una vida santa, dejó el mundo y se retiró a la soledad, El mundo es uno de los más grandes enemigos de nuestra salvación, y la soledad nos proporciona el medio para triunfar de él, alejándonos de los objetos que nos incitan al pecado, ¡Oh amable soledad! Si los hombres conociesen la inefable alegría de que colmas a tus dichosos moradores, las ciudades se despoblarían y los hombres irían a buscar a Jesús en el seno de los desiertos más inhóspitos. «La soledad es la morada habitual del Salvador». (Tertuliano)
  
II. Después de haber vencido al mundo, hay que someter a la carne, este enemigo que nos sigue a todas partes y lleva contra nuestra virtud asaltos incesantes. Para hacerse señor de ella, San Bruno se sirvió del cilicio, del ayuno y otras austeridades. No creas que la penitencia conviene sólo a los religiosos: tú que estás en el mundo, la necesitas más que ellos, sea para expiar tus pecados, sea para resistir las tentaciones que continuamente te atacan.
  
III. Al demonio, que es el tercer enemigo que debemos vencer, este ilustre ermitaño opuso la oración. Gran parte del día y de la noche la pasaba en oración y contemplación; los consuelos que gustaba en estos piadosos ejercicios trocaban su soledad en un verdadero paraíso. Retírate, siguiendo su ejemplo, para escapar al peligro del mundo y gustar los encantos del amor de Dios. «Encontré la contradicción en la ciudad y me alejé de ella huyendo y habité en la Soledad». (El Salmista).
   
El amor a la soledad. Orad por la Orden de los Cartujos.
   
ORACIÓN
Haced, os lo suplicamos, Señor, que los méritos de San Bruno, Vuestro confesor, acudan en nuestra ayuda, y que su intercesión nos obtenga el perdón de las graves ofensas que hemos cometido contra vuestra Majestad. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 1 de septiembre de 2009

SAN GIL, ABAD

Quien se ensalza será humillado
y quien se humilla será ensalzado.
(Lucas, 14, 11).


San Gil abad herido por la flecha


San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. "Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras". Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.
MEDITACIÓN SOBRE EL CONOCIMIENTO DE LA PROPIA NADA
I. Considera que por ti mismo nada eres, y que todavía estarías sepultado en la nada, si Dios, por un puro efecto de bondad, no te hubiera llamado a la existencia. Considera, en segundo lugar, que tus pecados han merecido el infierno, y ya estarías en él, si Dios no hubiera tenido misericordia de ti. ¿Por que, pues, te quejas, si se te niegan los honores que ambicionas? Se te hace justicia tratándote de este modo. ¡Oh hombre! conoce tu nada y tu malicia. El más hermosos y el más útil de todos los conocimientos es el de sí mismo; por él se llega al conocimiento de Dios. (San Clemente de Alejandría).




II. De estos dos principios, que son la base de la verdadera humildad, hay que extraer dos conclusiones: la primera, que debes recibir con alegría todas las humillaciones que te acaezcan, porque no se te podría estimar menos, ni tú colocarte más bajo de lo que mereces; la segunda. que debes tener horror por los honores que se te tributen, porque sabes que no eres digno de ellos. Este pensamiento debe llevarte a evitar todas las ocasiones en las que preveas que se te honrará: debe moverte a cerrar los ojos sobre tus virtudes y tus méritos, para no considerar sino tu nada y tus pecados. Los santos ignoran lasvirtudes de que dan ejemplo. (San Gregorio)




III. En fin, cuando así te humillares no te imagines que has hecho gran cosa. Digas lo que digas para humillarte, nunca dirás más que la verdad; y todavía no la dirás enteramente. Hagas lo que hagas no harás más que tu deber y siempre serás un servidor inútil.


La humildad
Orad por vuestros superiores.



ORACIÓN


Haced, os lo suplicamos, Señor. que la intercesión del santo abad Gil nos torne agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 24 de julio de 2009

SAN CHÁRBEL MAKHLOUF, ERMITAÑO MARONITA

San Chárbel Makhlouf OLM

Nació el 8 de mayo de 1828 en un pequeño poblado del Líbano llamado Biqa-Kafra. Era el quinto hijo de Antonio Makhlouf y Brígida Choudiac, sencillos campesinos llenos de fe. Dos de sus tíos maternos eran monjes en el monasterio de Quzhaya que distaba una hora de camino desde Biqa-Kafra. José los visitaba con frecuencia y se quedaba con ellos ayudando en los oficios divinos, participando en sus oraciones y cantos y escuchando sus sabios consejos. Tenía veintitrés años cuando dejó casa y familia para entrar al monasterio de Nuestra Señora de Mayfouk de la orden maronita libanesa. Al recibir el hábito de novicio cambió su nombre por el de Chárbel, nombre de un mártir de la iglesia de Antioquía que murió en el año 107 bajo el imperio de Trajano. Cuando su madre y su tío se enteraron de su decisión, se dirigieron inmediatamente a buscarlo al monasterio tratando de convencerlo de que regresara. Finalmente, Brígida, también convencida de la vocación de su hijo, le dijo: “Si no fueras a ser buen religioso te diría: ¡Regresa a casa! Pero ahora sé que el Señor te quiere a su servicio. Y en mi dolor al estar separada de tí, te digo resignada: ¡Que Dios te bendiga, hijo mío, y que haga de ti un santo...!”. Desde joven había desarrollado una intensa vida interior y de oración que durante sus años de monje había madurado. Pronto se despertó en él la vocación por la vida eremítica que, de acuerdo con la tradición cristiana, se debe hacer viviendo en soledad. Se retiró a la ermita de San Pedro y San Pablo en Jabal Anwar (Montaña de la Luz, جَبَل أَنْوَر) que tenía sólo dos habitaciones pequeñísimas y un oratorio también estrechísimo. Comenzó esta vida más austera en el año 1875 y la llevó durante veintitrés años. Se ejercitaba en diversas mortificaciones y en la oración continua; dormía sobre el suelo y comía una sola vez al día. Ordinariamente oficiaba la misa hacia el mediodía de tal forma que pasaba la mañana preparándose para el Santo Sacrificio y la tarde dando gracias a Dios. Vivía en el más absoluto retiro, del que sólo salía para atender alguna necesidad pastoral. El 16 de diciembre de 1898 estaba celebrando la misa hacia las once de la mañana, cuando le sobrevino un ataque de parálisis en el momento de la consagración. Murió el 24 de diciembre y sus restos reposan en el monasterio de San Marón, actual meta de peregrinaciones y milagros incesantes. Fue canonizado el 9 de octubre de 1977 por el papa Pablo VI.
 
ORACIÓN
Oh, Dios, que llamaste al presbítero San Chárbel al singular combate de la vida eremítica y lo enriqueciste con toda clase de virtudes, concédenos te suplicamos, que siendo imitadores de la pasión del Señor, merezcamos ser hechos partícipes de su reino. Por J. C. N. S. Amén.