JURAMENTO DE LEALTAD AL SANTO PADRE
El Presidente dirige a la asamblea en el Juramento de lealtad al Santo Padre.
Presidente:
Dios Padre omnipotente,
Dios Hijo de sabiduría,
Dios Espíritu Santo de amor, te pedimos,
Dígnate escuchar nuestro juramento de lealtad.
Nosotros que somos tus hijos,
Creemos firmemente en tu divinidad y eterna providencia,
Redimidos por la sangre del Hijo,
Vivificados por la gracia global del amor eterno,
Y sostenidos en la tierra por la poderosa intercesión de María, nuestra Reina y Madre.
¡Salve a Ti, oh Dios!
¡Salve a Ti, Santísima Trinidad!
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
Presidente:
Y a Pedro, el primer mortal que exclamó jamás con profunda fe y confianza:
«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo»,
Y a todos sus sucesores
Decimos con convicción y alegría:
«Bendito eres, Simón Pedro,
La roca de la Iglesia viviente».
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
Presidente:
A Francisco nuestro Papa, el Vicario de Cristo en la tierra,
Cabeza visible de la Iglesia,
Doctor y maestro de todos los fieles,
Guardián de la tradición apostólica:
¡A ti, Papa Francisco, juramos nuestro amor!
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
Presidente:
Al Sumo Pontífice de la Iglesia,
Líder valeroso de las naciones,
La misma personificación del espíritu del Vaticano II,
Y garante de la dignidad del santo sacerdocio:
¡A ti, Papa Francisco, juramos nuestra obediencia!
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
Presidente:
A Su Santidad, el Papa,
Incansable defensor de la santidad del hogar,
Del invaluable valor innato de la vida humana y de la dignidad de las personas,
¡A ti, Papa Francisco, te juramos nuestra esperanza!
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
Presidente:
A la cabeza visible de la Cristiandad,
Maestro indomable, líder y padre de todos los fieles,
Constante en la verdad y en medio de los errores y malos entendidos,
Inflexible en la valentía en medio del peligro,
Y un faro confiabilísimo de luz y consuelo espiritual:
A ti, Papa Francisco, juramos nuestra lealtad imperecedera y filial veneración ahora y para siempre.
Todos responden cantando:
Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.
La práctica fue introducida hacia el 2018 por el cardenal llorica Luis Antonio “Chito” Tagle y Gokim (¿quizá en reacción a las denuncias de Viganò?), y continuada por su sucesor José Advíncula y Fuerte, el cual en el año 2022 hizo la siguiente variación en el último bloque, para ir con la moda de la “misericordia”, la “sinodalidad” y las “periferias”: