Oh mi Madre María, Madre de Dios, no apartéis vuestros ojos de mí por mis pecados. Deseo amaros como un niño pequeño. No soy digno de que penséis en mí. ¿Cómo puedo decir que os amo cuando mi vida pecaminosa demuestra lo contrario? Lloro, pero ¿estas lágrimas valen siendo mías? ¿Son lágrimas de penitencia? ¡Ay, cuán insignificante es mi penitencia comparada con mis pecados! Oh Madre, ayudadme a mí, cuyos pecados crucificaron a vuestro Hijo. Amén.
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sábado, 18 de enero de 2025
jueves, 5 de enero de 2023
MISA DEL BIENAVENTURADO JUAN NEPOMUCENO NEUMANN
Misa aprobada por la Sagrada Congregación de Ritos para la Congregación del Santísimo Redentor. La Misa Státuit es del Común de Confesores Pontífices, pero las oraciones son propias.
In festo B. Joánni Nepomucéni Neumann C. Ss. R., Pontíficis et Confessóris.
Semiduplex
Introitus. Eccli. 45, 30. Státuit ei Dóminus testaméntum pacis, et príncipem fecit eum: ut sit illi sacerdótii dígnitas in ætérnum. (T. P. Allelúja, allelúja.) Ps. 131, 1. Meménto, Dómine, David: et omnis mansuetúdinis ejus. ℣. Glória Patri.
ORATIO
Deus, qui beátum Joánnem Confessórem tuum atque Pontíficem pastorálibus ministériis clarescére voluísti; concéde propítius: ut ejus mónita et exémpla sectántes, vitam consequámur ætérnam. Per Dóminum.
Léctio libri Sapiéntiæ.
Eccli. 44, 16-27; 45, 3-20.
Ecce sacérdos magnus, qui in diébus suis plácuit Deo, et invéntus est justus: et in témpore iracúndiæ factus est reconciliátio. Non est invéntus símilis illi, qui conservávit legem Excélsi. Ídeo jurejurándo fecit illum Dóminus créscere in plebem suam. Benedictiónem ómnium géntium dedit illi, et testaméntum suum confirmávit super caput ejus. Agnóvit eum in benedictiónibus suis: conservávit illi misericórdiam suam: et invenit grátiam coram óculis Dómini. Magnificávit eum in conspéctu regum: et dedit illi corónam glóriæ. Státuit illi testaméntum ætérnum, et dedit illi sacerdótium magnum: et beatificávit illum in glória. Fungi sacerdótio, et habére laudem in nómine ipsíus, et offérre illi incénsum dignum in odórem suavitátis.
Graduale. Eccli. 44, 16. Ecce sacérdos magnus, qui in diébus suis plácuit Deo.
℣. Ibid., 20. Non est invéntus símilis illi, qui conserváret legem Excélsi.
Allelúja, allelúja. ℣. Ps. 109, 4. Tu es sacérdos in ætérnum, secúndum órdinem Melchísedech. Allelúja.
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 111, 1-3. Beátus vir, qui timet Dóminum: in mandátis ejus cupit nimis.
℣. Potens in terra erit semen ejus: generátio rectórum benedicétur.
℣. Glória et divítiæ in domo ejus: et justítia ejus manet in sǽculum sǽculi.
Tempore autem Paschali omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Ps. 109, 4. Tu es sacérdos in ætérnum, secúndum órdinem Melchísedech. Allelúja.
℣. Hic est sacérdos, quem coronávit Dóminus. Allelúja.
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
Matth. 25, 14-23.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: Homo péregre proficíscens vocávit servos suos, et trádidit illis bona sua. Et uni dedit quínque talénta, álii áutem duo, álii vero unum, unicuíque secúndum própriam virtútem, et proféctus est statim. Ábiit áutem, qui quínque talénta accéperat, et operátus est in eis, et lucrátus est ália quínque. Simíliter et, qui duo accéperat, lucrátus est ália duo. Qui áutem unum accéperat, ábiens fodit in terram, et abscóndit pecúniam dómini sui. Post multum vero témporis venit dóminus servórum illórum, et pósuit ratiónem cum eis. Et accédens qui quínque talénta accéperat, óbtulit ália quínque talénta, dicens: Dómine, quínque talénta tradidísti mihi, ecce, ália quínque superlucrátus sum. Ait illi dóminus ejus: Euge, serve bone et fidélis, quía super pauca fuísti fidélis, super multa te constítuam: intra in gáudium dómini tui. Accéssit áutem et qui duo talénta accéperat, et ait: Dómine, duo talénta tradidísti mihi, ecce, ália duo lucrátus sum. Ait illi dóminus ejus: Euge, serve bone et fidélis, quía super pauca fuísti fidélis, super multa te constítuam: intra in gáudium dómini tui.
Offertorium. Ps. 88, 21-22. Invéni David servum meum, óleo sancto meo unxi eum: manus enim mea auxiliábitur ei, et bráchium meum confortábit eum. (T. P. Allelúja.)
SECRETA
Hóstiam, quam tibi, Dómine, in honórem beáti Pontíficis Joánnis offérimus, propítius réspice: et ignem tui amóris, quo ipse flagrávit, in nobis accénde. Per Dóminum.
Communio. Luc. 12, 42. Fidélis servus et prudens, quem constítuit dóminus super famíliam suam: ut det illis in témpore trítici mensúram. (T. P. Allelúja.)
POSTCOMMUNIO
Pretioso Córpore et Sánguine dilécti Fílii tui, Dómine, recreáti, te súpplices exorámus; ut, beati Joánnis méritis, ipsum Pontíficem pastórum secúti in terris, ad páscua perveniámus ætérna. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
miércoles, 4 de enero de 2023
BIENAVENTURADO JUAN NEPOMUCENO NEUMANN
Juan Nepomuceno Neumann nació el 28 de Marzo de 1811 en Prachatitz (Bohemia), hijo de Juan Felipe Neumann e Inés Lebisch. Pertenecía a una familia profundamente cristiana de Baviera que por los estragos de las guerras napoleónicas tuvo que emigrar a Chequia. Fue bautizado con el nombre de Juan Nepomuceno en honor al Santo Mártir de Bohemia. Realizó sus estudios primarios en Budweis, destacándose por su amor al estudio y su disciplina escolar. Ya adolescente, el 1 de Noviembre de 1831, ingresó al Seminario para su formación sacerdotal. Muy pronto notaron los superiores el talento y la piedad del joven Neumann y decidieron que los estudios de las lenguas clásicas y modernas, como también la teología las cursara en la Universidad de Praga.
Entre sus amigos sobresalió Adalbert Schmidt, que lo instó a seguir preparándose para conquistar muchas almas en el campo de las misiones, imitando el espíritu misionero del Apóstol San Pablo.
Emprendió viaje a tierras americanas en un velero llamado Europa. Después de haber vencido muchas dificultades por diversas averías sufridas por el navío en la travesía del Océano Atlántico, llegó el 28 de Mayo a la ciudad de Nueva York. Inmediatamente que arregló sus cosas para permanecer en su nueva tierra, se puso en contacto con autoridades eclesiásticas para que lo aceptaran como seminarista y continuar con sus estudios.
De inmediato se dieron cuenta de los dotes del joven seminarista y decidieron ordenarlo sacerdote el mismo año de su llegada, lo que se llevó a cabo el 25 de Junio en la catedral de San Patricio. El obispo John Dubois, impresionado por el celo pastoral y el espíritu de sacrificio, lo nombró encargado de la enseñanza del catecismo y le adjudicó la tarea de la preparación de los niños de ambos sexos para la primera comunión en la comunidad alemana de San Nicolás.
Pasado un tiempo fue nombrado cura parróco de la comunidad de Williamsville en las cercanías de Búfalo. Esta nueva parroquia lo enfrentó a grandes dificultades en nueva patria.
La parroquia era inmensa territorialmente y en poco tiempo se dio cuenta de la grave situación espiritual de los pocos católicos que se encontraban dispersos conviviendo con sectas de variados credos religiosos. Muchos vivían en estados depresivos lamentables, en otros reinaba la indiferencia, otros ignoraban lo más elemental de la religión y por consiguiente la desorientación se había apoderado de ellos.
Durante algunos años soportó las angustias que le deparaba ver el poco avance moral y religioso de sus feligreses.
Convencido de que la mejor manera de atender más eficientemente a sus fieles llamando algunas órdenes religiosas misioneras para que les ayudaran en la evangelización, decidió visitar varios conventos para conseguir ayuda; la primera orden religiosa en acudir al llamado fue la de los Redentoristas, en donde hacía poco se había ordenado sacerdote su hermano Venceslao, y que recién había llegado de Europa.
Tanto regocijo le causó ver a su hermano sacerdote redentorista que pocos días después estaba ingresando a la orden religiosa. Después del año de noviciado fue tanta la demostración de celo apostólico, caridad y entrega a sus hermanos que fue elegido superior en el convento de Pittsburg.
Trabajó incansablemente para que las órdenes religiosas crecieran en membresía y se extendieran por todo el territorio americano. Fundó cuatro conventos en Nueva York, Cumberland, Búfalo y Nueva Orleans. Su trabajo incansable le valió que el Papa Pío IX lo premiara encargándole ser pastor de la grey de la diócesis de Filadelfia. El gran día de la consagración como Obispo fue el Domingo de Pasión (28 de Marzo) del año 1852, en ceremonia presidida por el arzobispo de Baltimore Francis Kenrick y asistido por Bernard O’Reilly.
Luego de subir a la sede episcopal el pastor bueno comenzó su ardua tarea de crear, organizar y poner en movimiento su gran territorio. No pensemos que el Obispo no recorrió cuantas veces fue necesario su diócesis. Era tan inmensa que actualmente está dividida en siete episcopados sufragáneos (Allentown, Altoona-Johnstown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburg y Scranton). Podemos imaginar la fe de aquel hombre entregado a la salvación de su grey, que a pesar de las grandes distancias visitaba una y otra vez.
En aquellos tiempos había varios pueblos que hablaban diferentes lenguas, pues eran emigrantes de distintas latitudes que venían a probar fortuna en Norteamérica; Juan Nepomuceno tenía siempre palabras de consuelo, aliento y alegría para todas estas gentes a las que les predicaba en sus respectivos idiomas.
Cuando los fieles querían los confesaba en su propia lengua materna, lo que halagaba mucho a los fieles; y conforme pasaban los días sentían más viva y guardaban una gran reverencia por el señor obispo.
Recién nombrado obispo, tiene lugar el Primer Concilio Nacional Plenario de Baltimore: Neumann es considerado como el especialista en la organización de la educación católica y de las escuelas parroquiales, y se le encomienda la elaboración de un catecismo que unificara criterios en todas las diócesis: el Catecismo de Baltimore, que a Estados Unidos fue lo que el padre Astete a España.
Su obra material es admirable, pues en menos de 8 años a cargo fundó casi cien escuelas católicas, que despertaron un verdadero entusiasmo en Estados Unidos. Construyó la catedral de Filadelfia y en su diócesis edificó más de 80 nuevas iglesias, además de organizarlas pastoralmente.
Por la enorme escasez de sacerdotes siguió pidiendo ayuda a diferentes congregaciones religiosas, para que correspondieran a sus deseos de evangelización con gran celo. Entre las que atendieron su llamado estaban las Terciarias Franciscanas de Filadelfia y las Hermanas Escolásticas de Nuestra Señora de Múnich, Alemania. También salvó de la disolución a las Hermanas Oblatas de la Providencia, una congregación afroestadounidense fundada en Baltimore por refugiados provenientes de Haití.
En 1854 asistió por invitación del Papa a la declaratoria del Dogma Inmaculada Virgen María en Roma. Esta sería su última visita a Europa, y la aprovecho para visitar por última vez a su familia y su tierra natal.
Como el soldado que muere al pie del cañón así murió Juan Nepomuceno Neumann el 5 de Enero de 1860. Acabado por su gran trabajo misionero se desplomó en una calle de Filadelfia y murió ante la mirada atónita de los espantados transeúntes. Así se gano el derecho a figurar entre los auténticos ciudadanos y pioneros de los Estados Unidos de Norte América.
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste que tu bienaventurado Confesor y Pontífice Juan resplandeciese en las obras pastorales; concédenos propicio: que siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, podamos conseguir la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén.
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