Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
La falsificada colecta anual del Óbolo de San Pedro está siendo expuesta como un fraude.
La Corte Suprema de los Estados Unidos ha dictaminado que los 300 obispones neoiglesianos estadounidenses tendrán que comparecer ante un tribunal por fraude, ya que les dijeron a sus feligreses que la colecta se destinaría a los pobres y víctimas más necesitados.
Sin embargo, el dinero en realidad fue a parar a las arcas de los corruptos pseudopapas para sus gastos personales y administrativos.
La Iglesia Sinodal del Nuevo Orden vuelve a luchar por su supervivencia, ya que el 26 de Mayo de 2026, la Corte Suprema de los Estados Unidos (irónicamente compuesta en un 67% por neoiglesianos) se negó a desestimar la demanda federal contra la totalidad de obispones estadounidenses (unos 300) en la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCBC). Todo el cuerpo episcopal ha sido acusado de fraude, ya que los obispones dieron “homilías” para fomentar las contribuciones al Óbolo de San Pedro, un fondo corrupto administrado por los pseudopapas. Los obispones les dijeron a sus feligreses que los fondos se destinarían a los pobres más necesitados y a las víctimas de desastres naturales. En realidad, los pseudopapas han estado gastando los fondos en apuntalar sus operaciones administrativas en quiebra en el Vaticano.
Los obispones de EE. UU. han intentado, de forma engañosa, alegar que este caso se basa en los derechos de la Primera Enmienda que protegen la religión, cuando en realidad se trata de un caso de fraude. Legalmente, la Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU. no puede utilizarse como defensa ante un fraude. Curiosamente, los obispomes no intentan defenderse alegando inocencia [Parte de la información para este Comentario proviene del Washington Examiner].
Católicos tradicionalistas, tanto el Tribunal federal de distrito como el Tribunal federal de apelaciones del circuito del Distrito de Columbia llegaron a la misma conclusión: los obispones estadounidenses deben comparecer ante la justicia por cualquier fraude que hayan perpetrado. Las pruebas indican que los obispones estadounidenses y los falsos papas conspiraron para engañar a los feligreses neoiglesianos haciéndoles creer que el Óbolo de San Pedro era un fondo benéfico, cuando en realidad se trataba de una operación de lavado de dinero para mantener a flote a la tambaleante Antiiglesia.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)