¡Oh Reina del universo y soberana generosa! Tú eres la gran defensora de los pecadores, el puerto seguro de los náufragos, el recurso del mundo, el rescate de los cautivos, el consuelo de los débiles, el alivio de los afligidos, el refugio y la salvación de toda criatura. ¡Oh, llena de gracia! Ilumina mi entendimiento y desata mi lengua, para que pueda proclamar tus alabanzas y cantarte ese saludo angelical que tan justamente mereces. ¡Salve, tú que eres la paz, la alegría y el consuelo del mundo entero! ¡Salve, paraíso de deleite, asilo seguro de todos los que están en peligro, fuente de gracia, mediadora entre Dios y el hombre!
SAN EFRÉN DE SIRIA. Sermón de alabanza a la Santísima Virgen María.

Amén.
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