«Cuando Dios quiere levantar un alma a un alto grado de santidad, la señala con el sello de la tribulación y de la cruz; y si aquella alma la acepta y la lleva de buen grado, pronto volará por las regiones de la santidad; porque las penas y trabajos sufridos con paciencia, son unas alas para volar por las desconocidas regiones de la perfección».
P. JOSÉ CONDÓ Y SAMBEAT, Escuela de perfección sacerdotal, página 178, año 1914.
