Traducción del artículo publicado en LIFE SITE NEWS.
JOHN MEARSHEIMER LE EXPLICA A TUCKER POR QUÉ EL CABILDEO ISRAELÍ TAMBIÉN IMPULSÓ LA GUERRA ENTRE UCRANIA Y RUSIA
Mearsheimer explica por qué los cabilderos israelíes contribuyen a impulsar el militarismo estadounidense, mientras que filtraciones recientes sugieren que algunos funcionarios de Trump están contrarrestando el dominio israelí en Washington.
Por Patrick Delaney
Sábado 13 de junio de 2026 - 10:43 am EDT
En una entrevista emitida el miércoles por la noche, John Joseph Mearsheimer Baumann, profesor de la Universidad de Chicago y destacado académico realista de las relaciones internacionales, ofreció una explicación sincera de por qué muchas de las mismas voces influyentes que impulsan la confrontación con Irán también han defendido una profunda implicación de Estados Unidos en el conflicto entre Ucrania y Rusia.
Mearsheimer identificó dos factores clave, haciendo especial hincapié en el poder del cabildeo israelí y su preferencia por unas fuerzas armadas estadounidenses con presencia global.
«No se puede subestimar la influencia de Israel en la clase dirigente de la política exterior estadounidense, en gran parte debido al cabildeo», dijo Mearsheimer a Tucker Carlson.
Según argumentó, Israel y sus partidarios tienen un «profundo interés en asegurarse de que Estados Unidos esté involucrado militarmente en todo el mundo porque quieren un ejército estadounidense preparado si Israel se mete en problemas».
Mearsheimer ilustró este punto haciendo referencia a un artículo reciente del New York Times publicado el fin de semana pasado que revelaba un aumento del espionaje israelí contra altos funcionarios estadounidenses.
Según el informe, el Pentágono ha elevado a Israel al nivel de amenaza de contrainteligencia “crítica”, la categoría más alta. Al parecer, la inteligencia israelí se ha centrado en figuras como Steven Charles “Steve” Witkoff Birnmaum, enviado especial del presidente Donald Trump para las negociaciones con Irán, y Elbdrigde Andrew “Bridge” Colby Hinks, el principal funcionario de política del Pentágono, junto con su asesor principal, Michael P. DiMino IV.
Carlson insistió en las implicaciones: «¿Entonces se les permite espiar a los ciudadanos estadounidenses, pero siguen recibiendo nuestros impuestos para financiar el espionaje contra nosotros?». Mearsheimer respondió que históricamente ha sido así, a pesar de la relación especial entre los gobiernos de ambas naciones.
Israel ataca a los “frenadores” de la administración Trump.
El autor de bestsellers destacó por qué Israel tiene un interés particular en Colby. «El Times comentó al final del artículo que probablemente se deba a que es un político moderado. Le interesa una política exterior prudente. Colby no quiere librar guerras por doquier. Una vez me dijo que se oponía a la guerra de Irak allá por 2003».
«[Colby] quiere concentrarse en contener a China, pero no le interesa luchar en Ucrania. Es un moderador», afirmó el académico. «Y, por supuesto, a los israelíes no les gustan los moderadores. No les gusta el Instituto Quincy».
Mearsheimer continuó: «Siempre que se habla de moderación, como lo hace el Instituto Quincy en Washington, esto irrita a los grupos de presión».
Un poderoso ejército estadounidense, constantemente perfeccionado mediante intervenciones en el extranjero, sirve a los intereses israelíes como un confiable “servicio de emergencias” para posibles eventualidades. «Se necesita un gran servicio de emergencias que participe en guerras y esté preparado para ganarlas, y esto beneficia a Israel», afirmó.
Mearsheimer señaló que un factor secundario son las conexiones étnicas y familiares. «Hay muchos estadounidenses, judíos y no judíos, con raíces en Ucrania. Y estas personas creen firmemente que Ucrania debería ser un estado soberano y que los rusos son los malos». Hizo referencia a un próximo libro del periodista Stephen Kinzer que detalla cómo las raíces étnicas de Europa del Este dentro del círculo de la política exterior influyen en las actitudes y políticas belicistas, independientemente de que no tengan intereses legítimos en Estados Unidos.
El espionaje israelí a Estados Unidos no es nada nuevo. Lo realmente relevante es que los funcionarios de Trump están reaccionando.
Las operaciones de inteligencia israelíes contra Estados Unidos no son ninguna novedad. Como señaló el exanalista de la CIA Larry Johnson, «Israel lleva 70 años espiando a Estados Unidos», citando el caso de Jonathan Pollard como un ejemplo paradigmático.
Según la experiencia personal de Matthew “Matt” Hoh, exfuncionario del Departamento de Estado, durante décadas los informes de contrainteligencia estadounidenses han incluido a Israel entre las principales amenazas, junto con China.
Incidentes como el descubrimiento en 2019 de dispositivos tipo StingRay vinculados a Israel cerca de la Casa Blanca y la fundada sospecha de Boris Johnson de que el propio Benjamín Netanyáhu colocó un dispositivo de escucha en el baño privado del primer ministro británico ilustran un patrón recurrente de espionaje descarado contra sus “aliados” por parte de Israel.
De hecho, el informe del New York Times mencionado anteriormente confirmó otros episodios: en 2021, oficiales de inteligencia militar israelíes fueron sorprendidos colocando dispositivos de escucha en la sede de la Agencia de Inteligencia de Defensa; y el año pasado, oficiales del Shin Bet [iniciales de Shabak/שַׁבַּ״כּ, acrónimo hebreo de Sherut haBitaẖon haKlali/שֵׁירוּת הַבִּיטָּחוֹן הַכְּלָלִי (Servicio de Seguridad General), la agencia de seguridad interior y contrainteligencia israelí, N. del T.], supuestamente intentaron colocar un dispositivo en un vehículo de respuesta de emergencia del Servicio Secreto.
Sin embargo, la verdadera importancia del artículo del Times no reside en el espionaje en sí, sino en la respuesta de Estados Unidos. El ex analista de la CIA Larry Johnson observó que las filtraciones que permitieron la publicación de la noticia provenían del seno de la administración Trump —«al menos del Departamento de Guerra»—, lo que indicaba un esfuerzo interno por «romper el control sionista» sobre la política exterior.
Sachs: «La premisa de que los israelíes “controlan nuestra política” se está desmoronando».
En una entrevista el lunes con el juez Andrew Napolitano, el profesor Jeffrey Sachs Abrams hizo hincapié en este mismo punto: el artículo era «claramente una noticia manipulada por el gobierno estadounidense», que mencionaba a personas como Colby y otras cercanas a Trump. Según Sachs, la noticia real es que altos funcionarios ahora reconocen públicamente y rechazan las actividades ilegales de Israel.
En otras palabras, la premisa israelí de que controlan nuestra política se está desmoronando debido a la evolución de la dinámica política, propuso Sachs. Esto se debe principalmente a las atrocidades cometidas por Israel en la guerra genocida contra Gaza, la limpieza étnica que continúa en Líbano y Cisjordania, así como a su papel fundamental en la impopular guerra que Estados Unidos mantiene con Irán.
Debido a estos numerosos factores, «el pueblo estadounidense se ha vuelto muy crítico con Israel, y eso es cierto en casi todos los países del mundo», dijo Sachs. «Eso es lo que está cambiando nuestra política en este momento».

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)