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sábado, 19 de abril de 2025

EL CONSUELO DE MARÍA EN LA PASIÓN DE SU HIJO ERA VER LA REDENCIÓN DEL MUNDO


«“¡Oh  Señora!”, dice San Buenaventura dirigiéndose a esta Virgen bendita, “¿por qué quisísteis ir Vos también a sacrificaros en el Calvario? ¿Acaso no bastaba para nuestra redención un Dios crucificado, sin que su Madre fuese crucificada con él!” ¡O Dómina! ¿cur ivísti immolári pro nobis? ¿Númquid non sufficíebat Fílii Pássio nobis, nisi crucifigerétur et Mater?(Stímulus Divíni Amóris, parte 1, cap. 3) ¡Oh! la muerte de Jesús bastaba ciertamente para salvar al mundo, y aun a infinitos mundos; pero esta buena Madre, llena de amor por nosotros, quiso con los méritos de sus dolores que ofreció por nosotros en el Calvario, concurrir a la obra de nuestra salvación. Por esta razón, dice San Alberto Magno, que “así como estamos obligados a Jesucristo por la Pasión que sufrió por nuestro amor, así también estamos obligados a María por el martirio que en la muerte del Hijo quiso padecer voluntariamente por nuestra salvación”  Sicut totus mundus obligátur Deo propter passiónem, sic obligátur Dóminæ propter compassiónem (Sobre Missus Est, cap. 20, cuestión 150, respuesta a la objeción 148). He añadido voluntariamente, porque según el Ángel reveló a Santa Brígida, “esta buena y tierna Madre nuestra prefirió sufrir toda especie de tormentos, antes que ver las almas sin redimir y sumidas en su antigua perdición” Sic pia, et miséricors est, et fuit, quod máluit omnes tribulatiónes súfferre, quam quod Ánimæ non redimeréntur (Revelaciones, lib. 3, cap. 30). “El único consuelo de María”, dice Simeón de Casia, “en medio del gran dolor que le causaba la Pasión de su Hijo, era el ver al mundo perdido redimido con su muerte, y reconciliados con Dios los hombres sus enemigos”  Lætábatur dolens, quod offerebátur sacrifícium in redemptiónem ómnium, quo placabátur irátus (De las gestas del Señor, lib. 2, cap. 27)».
   
SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO, Las Glorias de María, segunda parte, Discurso IX “Los dolores de María”, punto 2.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

QUIEN BUSCA EL MUNDO, SE PIERDE A SÍ MISMO


«Nunca he salido a relacionarme con el mundo sin perder algo de mí mismo» (San Alberto Magno).

sábado, 6 de noviembre de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN ALBERTO MAGNO

Novena compuesta a partir de la vida de San Alberto Magno. Los Gozos fueron publicados en Barcelona por la imprenta de Pablo Tasso en 1871.
   
NOVENA EN HONOR A SAN ALBERTO MAGNO
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, que habiéndome hecho de la nada, a expensas de inmensos trabajos me librasteis de la esclavitud del demonio, porque sois tan bueno y tan amable, os amo con toda mi voluntad, más que a mi vida, más que a mi alma, y más que a todas las cosas: Por vuestra infinita bondad, os digo, Señor, que me pesa el haberos ofendido; quisiera que aún me pesara mucho más, hasta que rompiese mi corazón el dolor, y por ser quien sois propongo primero morir que pecar. También propongo confesar mis culpas, huir las ocasiones de ofenderos; buscar los medios de serviros en cuanto sepa y pueda, con el auxilio de vuestra divina gracia. Amén.
   
ORACIÓN INICIAL (compuesta por San Alberto):
Señor Jesucristo, Tú eres la verdadera luz; ilumina mi mente, sana mis afectos, instruye mi lengua, vuelve al bien mi actuar. Que crezca en mí tu gracia, me ayude en las tentaciones cuando lucho contra el mal y me impulse hacia lo mejor cuando camine en el bien, conduciéndome a la salvación eterna. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 6 DE NOVIEMBRE
VIDA Y VOCACIÓN
San Alberto nació en Alemania en el año 1206 y era de origen noble. Pertenecía a la familia Bollstädt; y creció en el castillo de Lauingen, a orillas del Danubio. Muy joven se dirigió a Italia, a Padua, sede de una de las más famosas universidades de la Edad Media. Se dedicó al estudio de las llamadas “artes liberales”: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, astronomía y música, es decir, de la cultura general, manifestando gran interés por las ciencias naturales, que se convertirían bien pronto en el campo predilecto de su especialización.
   
Durante su estancia en Padua, frecuentó la iglesia de los Dominicos, a los cuales se unió después con la profesión de los votos religiosos. San Alberto maduró gradualmente esta decisión. La relación intensa con Dios, el ejemplo de santidad de los Frailes dominicos y la escucha de los sermones del Beato Jordán de Sajonia –sucesor de Santo Domingo en la guía de la Orden de los Predicadores–, fueron los factores decisivos que le ayudaron a superar toda duda y entregarse a Dios, venciendo también las resistencias familiares. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno.
   
GOZOS
    
De santos gran preceptor,
Y de prelados modelo,
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
En la Suevia nacido,
Y de Lauingen bella flor,
En fragantísimo olor
De pureza habéis crecido,
Sin que os haya corrompido
Del mundo el falaz honor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
De estado en la elección
Luces pedís a María,
Y Ella benéfica os guía
Al puerto de Religión,
Y os da la vocación
De Fraile Predicador.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
    
Las riquezas del condado
De Bollstädt renunciáis,
Y el santo hábito tomáis
Del gran Guzmán desalado,
Del cual habéis aumentado
La gloria y el esplendor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
El estudio y oración,
El ayuno y el cilicio
Son, según vuestro juicio,
La más santa ocupación,
Que llenan el corazón
De contento superior.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Vuestro claro entendimiento
A toda ciencia abarcó,
Obras de todas dejó
Que marcan al gran talento,
Que el mundo como portento
Admiró con estupor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
En las universidades
De Ratisbona y Sajonia,
De París y de Colonia,
Hombres de todas edades,
Grandes notabilidades
Os escuchan con ardor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Discípulos vuestros son
En Colonia de Alemania,
Un San Santiago de Mevania,
San Ambrosio Sacedón,
Y de la Iglesia el campeón
De Aquino el grande Doctor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
De buey mudo el apellido
A Tomás Colonia dio;
Mas vuestra lengua conoció
Que daría tal mugido,
Que dejaría abatido
Al heretical furor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
De Alemania provincial
Humilde a pie visitabais
Los Conventos y mostrabais
Un celo el más paternal;
El orden en general
Admiró vuestro fervor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Al obispado elevado
De Ratisbona habéis sido,
Sus cargos habéis cumplido
Cual sabio y santo Prelado;
Pero habéis renunciado
Lleno de un santo temor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
El concilio de Lyon
Vuestro saber proclamó,
El Papa mismo os trató
Con suma distinción:
Vuestro humilde corazón
Sufría al ver tanto honor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
De vuestra muerte la hora
Os notifica María,
Y vos lleno de alegría
El alma dais sin demora,
Que vuela a ser poseedora
De la gloria del Señor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Dos siglos después de muerto,
Incorrupto fue encontrado
Vuestro cuerpo arrodillado,
Despidiendo un olor cierto,
Que era un seguro aserto
De vuestro premio mayor.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Con vuestra santa doctrina
A todos iluminad,
Hacednos de la impiedad
Vencer la astucia dañina,
Que a los incautos declina
Al báratro del error.
Alberto, con vuestro celo,
Libradnos de todo error.
   
Pues de la Iglesia el gran celo
Os dio de Magno el honor,
Sed Alberto, desde el Cielo,
Nuestro guía y defensor.
   
℣. Los labios del justo meditan sabiduría. 
℞. Y su lengua habla juicio.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que has hecho al bienaventurado San Alberto, tu Pontífice y Doctor, grande en someter la sabiduría humana a la fe divina, concédenos, te suplicamos, que siguiendo las huellas de tal maestro, podamos gozar la luz pefecta en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 7 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
VOCACIÓN Y FAMILIA
Un tío de San Alberto, que vivía en Padua, al enterarse de su vocación, trató de impedir que ingresase en la orden de Santo Domingo, pero la influencia del Beato Jordán había sido más fuerte que la suya. Y cuando el conde de Bollstädt se enteró de que su hijo vestía el hábito de los frailes mendicantes, se enfureció sobremanera y habló de sacarlo por la fuerza de la Orden. Pero los superiores de Alberto le enviaron a otro convento, y así pudo seguir su vocación.
    
Recibió el hábito religioso del Beato Jordán de Sajonia. Tras la ordenación sacerdotal, los Superiores lo destinaron a la enseñanza en varios centros de estudios teológicos anexos a los conventos de los Padres dominicos. Las brillantes cualidades intelectuales le permitieron perfeccionar el estudio de la teología en la universidad más célebre de la época, la de París. Desde entonces San Alberto emprendió una extraordinaria actividad de escritor, que habría de proseguir durante toda la vida. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 8 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
EJEMPLO DE UNIÓN ENTRE CIENCIA Y FE
En 1248, los dominicos determinaron abrir una nueva Universidad en Colonia y nombraron rector a San Alberto. Desde entonces hasta 1252, tuvo entre sus discípulos a un joven fraile llamado Tomás de Aquino. La figura de San Alberto se destaca en el campo de las ciencias naturales y contribuyó enormemente al desarrollo de la ciencia. En efecto, fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia (es decir, química) y biología, por lo cual nada tiene de sorprendente que la leyenda le haya atribuido poderes mágicos. También han sido muy alabadas las observaciones geográficas del santo, ya que, por ejemplo, hizo mapas de las principales cadenas montañosas de Europa, explicó la influencia de la latitud sobre el clima y, en su excelente descripción física de la tierra, demostró que era redonda.
    
San Alberto tiene mucho que enseñarnos. Sobre todo, nos muestra que entre fe y ciencia no hay oposición. Un hombre de fe y de oración, como fue San Alberto Magno, puede cultivar serenamente el estudio de las ciencias naturales y progresar en el conocimiento del micro y del macrocosmos, descubriendo las leyes propias de la materia, ya que todo esto concurre a alimentar la sed y el amor de Dios. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 9 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
     
OBRA MAGNA FILOSÓFICA
Pero el principal mérito científico de San Alberto no reside en sus investigaciones científicas, sino en que, al caer en la cuenta del uso que se podía hacer de la filosofía de Aristóteles para ordenar la teología, reescribió, por decirlo así, las obras del filósofo para hacerlas aceptables a los ojos de los críticos cristianos. Por otra parte, también aplicó el método y los principios aristotélicos al estudio de la teología, por lo que fue el iniciador del sistema escolástico, que su discípulo Tomás de Aquino había de perfeccionar. Así pues, fue 6 San Alberto el principal creador del «sistema predilecto de la Iglesia». El reunió y seleccionó los materiales, echó los fundamentos y santo Tomás construyó el edificio.
   
San Alberto escribió mucho durante sus largos años de enseñanza y no dejó de hacerlo cuando se dedicó a otras actividades. Sus obras forman un grupo de 38 volúmenes, que versan sobre todas las materias: filosofía, ciencias, sagrada escritura, teología, etc. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 10 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
UN SANTO “PRÁCTICO”
San Alberto se distinguió por su talento práctico, de suerte que de todas partes le llamaban a arreglar las dificultades administrativas y de cualquier orden. En 1254 fue nombrado provincial en Alemania y la reorganizó. Dos años más tarde, fue a Italia a defender a las órdenes mendicantes contra los ataques de que eran objeto en París y otras ciudades. Durante su estancia en Roma, San Alberto desempeñó el cargo de teólogo y canonista personal del Papa. Por entonces, predicó en las diversas iglesias de la ciudad. En 1260, la Santa Sede le ordenó aceptar el gobierno de la sede de Ratisbona, la cual, según se le informó, era «un caos, tanto en lo espiritual como en lo material». San Alberto fue obispo de Ratisbona casi dos años, y en ese breve período hizo mucho por remediar los problemas de su diócesis. Después, renunció, pues le llamaba su vocación de maestro y profesor. Al año siguiente, el santo recibió la orden de colaborar en la predicación de la Cruzada en Alemania con el franciscano Bertoldo de Ratisbona. Una vez terminada esa tarea, San Alberto volvió a Colonia, donde pudo dedicarse a escribir y enseñar hasta 1274, cuando se le mandó asistir al Concilio Ecuménico de Lyon. En vísperas de partir, se enteró de la muerte de su querido discípulo, Santo Tomás de Aquino (lo cual supo por revelación divina). Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 11 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
FINAL DE SU VIDA
En 1278, cuando dictaba una clase, le falló súbitamente la memoria. Según la leyenda, el santo contó a sus oyentes que, cuando era joven en la vida religiosa, el desaliento le había hecho pensar en volver al mundo, pero la Santísima Virgen se le apareció en sueños y le prometió que, si perseveraba, ella le alcanzaría la gracia necesaria para llevar a cabo sus estudios. También le vaticinó que, en su ancianidad, volvería nuevamente a desfallecer su inteligencia y que ésa sería la señal de que su muerte estaba próxima. Dos años después, murió apaciblemente, sin que hubiese padecido antes enfermedad alguna, cuando se hallaba sentado conversando con sus hermanos en Colonia. Era el 15 de noviembre de 1280. No fue beatificado sino hasta 1622, y aunque se le veneraba ya mucho, especialmente en Alemania, la canonización se hizo esperar todavía. En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización. Finalmente, el 16 de diciembre de 1931, Pío XI proclamó a Alberto Magno santo y doctor de la Iglesia. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 12 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
SANTIDAD
El Papa Pío XI, en su decreto de canonización, dijo que “poseyó en el más alto grado el don raro y divino del espíritu científico. Es exactamente el tipo de santo que puede inspirar a nuestra época, que busca con tantas ansias la paz y tiene tanta esperanza en sus descubrimientos científicos”. San Alberto es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales. ¡Cuántos científicos, de hecho, tras las huellas de San Alberto Magno, han llevado adelante sus investigaciones inspirados por el asombro y la gratitud frente al mundo que, a sus ojos de investigadores y de creyentes, aparecía y aparece como obra buena de un Creador sabio y amoroso! El estudio científico se transforma entonces en un himno de alabanza…
    
San Alberto Magno nos recuerda que entre ciencia y fe hay amistad, y que los hombres de ciencia pueden recorrer, a través de su vocación al estudio de la naturaleza, un auténtico y fascinante recorrido de santidad. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 13 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
AMOR A DIOS Y A LA EUCARISTÍA
Siendo San Alberto un gran sabio científico y filósofo, lo más importante de él es que fue un grandísimo enamorado de Dios. Le encantaba la oración, a la que dedicaba grandes ratos del día, y era un hombre humilde, sencillo y de enorme corazón. Su amor a la Eucaristía, Jesús hecho carne, era admirable, y lo expresaba así: “Nada es más útil, nada es más dulce, nada más saludable, nada más amable, nada más parecido a la vida eterna que la Santa Eucaristía. Nada podemos hacer más dulce… ¿Qué podría ser más delicioso que el Sacramento que contiene todas las delicias divinas? Es el sacramento que crea el amor y la unión. Y es la señal del máximo amor de Jesucristo, que se dio a sí mismo como alimento para nuestra salvación”. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 14 DE NOVIEMBRE
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración inicial.
    
HIJO PREDILECTO DE LA VIRGEN MARÍA
San Alberto mismo contaba que de joven le costaban los estudios y por eso una noche dispuso huir del colegio donde estudiaba. Pero al tratar de huir por una escalera colgada de una pared, en la parte de arriba, le pareció ver a Nuestra Señora la Virgen María que le dijo: “Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a Mí que soy ‘Trono de la Sabiduría?’. Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando ya te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías”. Y así sucedió. Y al final de su vida, un día en un sermón se le olvidó todo lo que sabía, y dijo: “Es señal de que ya me voy a morir, porque así me lo anunció la Virgen Santísima”. Y se retiró de sus labores y se dedicó a orar y a prepararse para morir, dedicado a la oración y a la lectura. Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
    
Pidamos la gracia que deseamos alcanzar por intercesión de San Alberto Magno. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

jueves, 15 de noviembre de 2018

OCHO DOCUMENTOS REVELADOS POR NUESTRO SEÑOR A SAN ALBERTO MAGNO, ARZOBISPO DE COLONIA

San Alberto Magno predicando
  1. Da un maravedí, o cosa que lo valga, por mi amor en tu vida, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechoso, que si después de muerto se diese por tu alma un monte de oro, que llegase desde la tierra al Cielo.
  2. Llora una lágrima por tus pecados, y a Mi será más apreciable, y a ti más provechoso, que si después de muerto llorasen tanto por ti, que hiciesen un gran lago de lágrimas.
  3. Recibe un huésped por mi amor, y hazle algún bien, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechoso, que si anduvieses de un cabo del mundo hasta el otro, derramando a cada paso la sangre de tu cuerpo, por mi amor.
  4. Sufre por mi amor una palabra injuriosa, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechosa, que si te dieses tantas disciplinas, que rompieses sobre ti un monte o soto de varas verdes.
  5. Levántate de la cama por mi amor y deja de dormir, y ponte a rezar, y a Mí será muy apreciable, y a ti más provechoso, que si después de muerto tomasen dos caballeros la Cruz por ti, y fuesen en peregrinación y pasasen allende el mar, hasta el Santo Sepulcro.
  6. Si algo me quieres pedir de gracia para el bien de tu alma y de tu cuerpo, pídemelo en vida, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechoso, que si después de muerto rogase por ti toda la Corte del Cielo.
  7. Deja todo consuelo humano, y busca solo el mío por mi amor, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechoso, que si por un pilar cuadrado, que corte como espada de cada parte, subieses de continuo derramando sangre hasta el día del Juicio.
  8. Sufre con paciencia todas las adversidades que el mundo te dará, y a Mí será más apreciable, y a ti más provechoso, que si fueses sin esto tan devoto que llegases al tercer Cielo.
Opúsculo Acto de contrición sacado del libro intitulado “Centinela contra Judíos”. Ciudad de México, imprenta del licenciado José de Jauregui, año 1775.

martes, 23 de marzo de 2010

EL GRAN TESORO DE LA SANTA MISA


TESORO DE LAS GRANDES UTILIDADES
QUE SE GANA EN CELEBRAR Y OÍR MISA
  1. San Bernardo, hablando de las utilidades de la Misa, dice: Que más merece el que devotamente oye una Misa (en gracia de Dios), que si peregrinara la dilatada espaciosidad de todo el mundo, y que si diera a los pobres su hacienda: pero mucho más el que celebra.
  2. El mismo Santo dice: Que el que devotamente y en gracia oyere Misa merece tanto como si fuera  peregrinando. y visitara todos los Lugares Santos de Jerusalén, y caminara la demás Tierra Santa.
  3. San Buenaventura, con otros muchos Padres, dice: Que la santa Misa es el compendio de las maravillas que Dios ha hecho con los hombres.
  4. San Agustín dice: Que si alguno oyere devotamente la Misa, alcanzará grandes auxilios para no caer en pecado mortal, y se le perdonarán sus defectos y pecados veniales e imperfecciones.
  5. En otro lugar dice: Que todos aquellos pasos que uno da para oír Misa, son escritos y contados por su Ángel y por cada uno le dará el Altísimo Dios un grandísimo premio en esta vida mortal y perecedera.
  6. Refiere el mismo Santo: Que el oír devotamente Misa y ver el Santísimo Sacramento, ahuyenta al demonio del pecador.
  7. Mas adelante refiere: Que al que oyere Misa entera no le faltará el sustento necesario y alimento para su cuerpo.
  8. El propio Santo dice: En aquel día que alguno viere en la Misa el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, se le conservará la luz de la vida.
  9. En otro lugar continúa diciendo: Que mientras uno oye Misa no pierde el tiempo, sino que gana mucho, por muy dilatado que el sacerdote se esté en el sacrificio de la Misa.
  10. Mi gran Padre San Agustín, hablando con los que fueran muy devotos de las benditas almas del purgatorio, dice estas breves palabras: Quien por los difuntos oye Misa y ora, por sí propio trabaja: así el que ofrece por las almas lo que reza, por sí propio trabaja.
  11. San Anselmo dijo: Que más vale una Misa oída en vida, que mil dichas por la misma persona después de su muerte.
  12. El mismo Santo dice: Que una Misa sobrepuja y accede la virtud de todas las oraciones en cuanto a la remisión de la culpa y pena.
  13. En otro lugar dice: Que oír devotamente una Misa en vida o dar alguna limosna para que se celebre, aprovecha más que dejar para celebrarlas después de su muerte.
  14. San Gregorio dijo: Que el que devotamente oyere Misa, en aquel día se librará de muy grandes peligros y muchos males.
  15. En otro lugar dice: Porque ningún sacrificio hay en todo el mundo por el cual las almas de los difuntos con mayor presteza salgan y se libren de las penas del purgatorio, que por la sacratísima oblación y santo sacrificio de la Misa, como sienten los teólogos.
  16. El mismo santo dice: Que la pena de los vivos y de los difuntos se suspende mientras se celebra la Misa y principalmente en las almas de aquellos por quienes con especialidad el sacerdote ruega, ora y dice la Misa.
  17. Continúa el mismo Santo diciendo: Que por las Misas oídas y dichas con devoción, los pecadores se convierten a Dios, las almas se libran de las penas que por sus pecados merecían en el purgatorio. y los justos se conservan en el camino rectísimo de la justificación.
  18.  Por último, dice el mismo San Gregorio: Que por las Misas que en la Iglesia se celebran, se convierten los infieles a la fe de Cristo, las almas de las penas del purgatorio vuelan al cielo y los Justos se afirman en la gracia de Dios.
  19.  San Jerónimo dice: Que las almas que están en la penas del purgatorio, por las cuales el sacerdote ora y ruega en la Misa, no padecen ningún tormento mientras que el santo sacrificio de la Misa se celebra y dice por ellas.
  20.  El mismo Santo dijo: Que por cualquier Misa con devoción celebrada y oída salen muchísimas almas de las penas dcl purgatorio, y a las otras  que quedan en él se les disminuyen las muchas penas que allí padecen.
  21. San Alberto el Magno dice: Que el santo sacrificio de la Misa está tan lleno de misterios como el mar  está lleno de gotas, como el sol de átomos, el firmamento de estrellas y como el cielo empíreo de muchísimos Ángeles.
  22. En otro lugar (Serm. 145) dice: Que el que en la  Misa contemplare la Pasión y muerte de Jesús, merecerá más que si anduviese peregrinando a pie descalzo a los Lugares Santos de Jerusalén, y ayunara a pan y agua un año, y se azotara hasta derramar sangre de sus venas. y rezara trescientas veces el Salterio.
  23. San Cipriano dice: Que el santo sacrificio de la Misa es medicina para sanar las enfermedades. y holocausto para purgar las culpas.
  24. San Juan Crisóstomo dice: Que la celebración de la Misa en cierta manera, vale tanto cuanto vale la muerte de Cristo la cruz.
  25. Inocencio Papa dice: Que por la virtud del sacramento de la Misa todas las virtudes se aumentan y se acrecienta la gracia.
  26. Juan Bautista Mantuano dijo: Aunque Dios me diera cien lenguas, y con ellas una voz de acero que nunca se me gastara, no sería posible declarar y manifestar las utilidades, gracias, privilegios y grandes provechos que se ganan con asistir y oír Misa en gracia.
  27. San Bernardino de Sena dice: Que la Misa es el mayor bien que se puede ofrecer por las almas para librarlas y sacarlas del purgatorio y llevarlas a gozar de su santísima gloria.
  28. San Lorenzo Justiniano dice: Más agrada al Altísimo Dios el sacrificio de la Misa, que los méritos de todos los Ángeles.
  29. El Venerable Beda dice: Que si una mujer encinta oyere Misa, podrá esperar grandes auxilios en los dolores de su parto.
  30. Eugenio Papa dice: Que más aprovecha para la remisión de la culpa y pena oír una Misa, que todas las oraciones de todo el mundo.
  31. El Concilio de Trento: Que por el santo sacrificio de la Misa se aplaca a Dios, y concede la gracia y don de la penitencia.
  32. El santo sacrificio de la Misa, dice San Francisco de Sales, es el corazón de la devoción, el alma de la piedad y el centro de la Religión.  
  33. Concluyendo, dice el Doctor Angélico Santo Tomás de Aquino: Que los efectos que causa el santo sacrificio de la Misa y el oírla, son los siguientes: Resiste a los malos pensamientos. Destruye los pecados. Mitiga el aguijón de la carne, Da fuerzas al alma para batallar contra los enemigos. Perdona los pecados veniales. Purifica, limpia y purga el corazón. Alienta a obrar bien. Aumenta la castidad. Acrecienta el fervor de la caridad. Da fuerzas para sufrir las cosas adversas y llena el alma de todas las virtudes. Y, en fin, por decirlo de una vez, cuantos frutos, gracias, privilegios y dones recibimos de la mano del Altísimo Dios, todos son por la sagrada muerte y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, la cual se representa en el Sacrificio de la Misa

domingo, 7 de marzo de 2010

SANTO TOMÁS DE AQUINO, GRAN DOCTOR DE LA IGLESIA

Vosotros sois la Luz del mundo.
(Mateo 5,14)

Santo Tomás de Aquino, O.P.

Nace en el Castillo de Rocaseca, cerca de Nápoles, Italia, en 1225.

Es el último hijo varón de una numerosa familia de doce hijos. Su padre se llamaba Landulfo de Aquino.

Alto, grueso, bien proporcionado, frente despejada, porte distinguido, una gran amabilidad en el trato, y mucha delicadeza de sentimientos.

Cerca del Castillo donde nació estaba el famoso convento de los monjes Benedictinos llamado Monte Casino. Allí lo llevaron a hacer sus primeros años de estudios.

Los monjes le enseñaron a meditar en silencio. Es el más piadoso, meditabundo y silencioso de todos los alumnos del convento. Lo que lee o estudia lo aprende de memoria con una facilidad portentosa.

Continúa sus estudios por cinco años en la Universidad de Nápoles. Allí supera a todos sus compañeros en memoria e inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos y se entusiasma por esa Comunidad. Quiere entrar de religioso pero su familia se opone. El religiosos huye hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos que viajan acompañados de un escuadrón de militares y lo ponen preso. No logran quitarle el hábito de dominico, pero lo encierran en una prisión del castillo de Rocaseca.

Tomás aprovecha su encierro de dos años en la prisión para aprenderse de memoria muchísimas frases de la S. Biblia y para estudiar muy a fondo el mejor tratado de Teología que había en ese tiempo, y que después él explicará muy bien en la Universidad.

Sus hermanos al ver que por más que le ruegan y lo amenazan no logran quitarle la idea de seguir de religioso, le envían a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás toma en sus manos un tizón encendido y se lanza contra la mala mujer, amenazándola con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. Ella sale huyendo y así al vencer él las pasiones de la carne, logró la Iglesia Católica conseguir un gran santo. 

Santo Tomás vence la tentación

Esa noche contempló en sueños una visión Celestial que venía a felicitarlo y le traía una estola o banda blanca, en señal de la virtud, de la pureza que le concedía Nuestro Señor.

Liberado ya de la prisión lo enviaron a Colonia, Alemania, a estudiar con el más sabio Padre Dominico de ese tiempo: San Alberto Magno. Al principio los compañeros no imaginaban la inteligencia que tenía Tomás, y al verlo tan robusto y siempre tan silencioso en las discusiones le pusieron de apodo: "El buey mudo". Pero un día uno de sus compañeros leyó los apuntes de este joven estudiante y se los presentó al sabio profesor. San Alberto al leerlos les dijo a los demás estudiantes: "Vosotros lo llamáis el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero". Y así sucedió en verdad después. 

San Alberto Magno, maestro de Santo Tomás de Aquino

Sus compañeros de ese tiempo dejaron este comentario: "La ciencia de Tomás es muy grande, pero su piedad es más grande todavía. Pasa horas y horas rezando, y en la Misa, después de la elevación, parece que estuviera en el Paraíso. Y hasta se le llena el rostro de resplandores de vez en cuando mientras celebra la Eucaristía.

A los 27 años, en 1252, ya es profesor de la famosísima Universidad de París. Sus clases de teología y filosofía son las más concurridas de la Universidad. El rey San Luis lo estima tanto que lo consulta en todos los asuntos de importancia. Y en la Universidad es tan grande el prestigio que tiene y su ascendiente sobre los demás, que cuando se traba una enorme discusión acerca de la Eucaristía y no logran ponerse de acuerdo, al fin los bandos aceptan que sea Tomás de Aquino el que haga de árbitro y diga la última palabra, y lo que él dice es aceptado por todos sin excepción.

En 1259 el Sumo Pontífice lo llama a Italia y por siete años recorre el país predicando y enseñando, y es encargado de dirigir el colegio Pontificio de Roma para jóvenes que se preparan para puestos de importancia especial.

En 4 años escribe su obra más famosa: "La Suma Teológica", obra portentosa en 14 tomos, donde a base de Sagrada Escritura, de filosofía y teología y doctrina de los santos va explicando todas las enseñanzas católicas. Es lo más profundo que se haya escrito en la Iglesia Católica.

En Italia la gente se agolpaba para escucharle con gran respeto como a un enviado de Dios, y lloraban de emoción al oírle predicar acerca de la Pasión de Cristo, y se emocionaban de alegría cuando les hablaba de la Resurrección de Jesús y de la Vida Eterna que nos espera.

El Romano Pontífice le encargó que escribiera los himnos para la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, y compuso entonces el Pange Lingua y varios otros bellísimos cantos de la Eucaristía (dicen que el Santo Padre encargó a Santo Tomás y a San Buenaventura que cada uno escribiera unos himnos, pero que mientras oía leer los himnos tan bellos que había compuesto Santo Tomás, San Buenaventrua fue rompiendo los que él mismo había redactado, porque los otros le parecían más hermosos). Después de haber escrito tratados hermosísimos acerca de Jesús en la Eucaristía, sintió Tomás que Jesús le decía en una visión: "Tomás, has hablado bien de Mi. ¿Qué quieres a cambio?". Y el santo le respondió: "Señor: lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho, y agradarte cada vez más".

De tal manera se concentraba en los temas que tenía que tratar, que un día estando almorzando con el rey, de pronto dio un puñetazo a la mesa y exclamó: "Ya encontré la respuesta para tal y tal pregunta". Después tuvo que presentar excusas al rey por estar pensando en otros temas distintos a los que estaban tratando los demás en la conversación.

Pocos meses antes de morir tuvo una visión acerca de lo sobrenatural y celestial, y desde entonces dejó de escribir. Preguntado por el Hermano Reginaldo acerca de la causa por la cual ya no escribía más, exclamó: "Es que, comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he escrito es muy poca cosa".

Santo Tomás logró que la filosofía de Aristóteles llegara a ser parte de las enseñanzas de los católicos. Este santo ha sido el más famoso profesor de filosofía que ha tenido la Iglesia. 

El mérito de Santo Tomás de Aquino en la filosofía fue conciliar la Fe y la Razón

Tan importantes son sus escritos que en el Concilio de Trento (o sea la reunión de los obispos del mundo), los tres libros de consulta que había sobre la mesa principal eran: la Sagrada Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de Santo Tomás. 

El Concilio de Trento se basó en la Suma Teológica para sustentar las reformas

Decía nuestro santo que él había aprendido más, arrodillándose delante del crucifijo, que en la lectura de los libros. Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás provenía más de sus oraciones que de su ingenio. Este hombre de Dios rezaba mucho y con gran fervor para que Dios le iluminara y le hiciera conocer las verdades que debía explicar al pueblo.

Su humildad: Cumplía exactamente aquel consejo de San Pablo: "Consideren superiores a los demás". Siempre consideraba que los otros eran mejores que él. Aun en las más acaloradas discusiones exponía sus ideas con total calma; jamás se dejó llevar por la cólera aunque los adversarios lo ofendieran fuertemente y nunca se le oyó decir alguna cosa que pudiera ofender a alguno. Su lema en el trato era aquel mandato de Jesús: "Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros".

Su devoción por la Virgen María era muy grande. En el margen de sus cuadernos escribía: "Dios te salve María". Y compuso un tratado acerca del Ave María.

El Sumo Pontífice lo envió al Concilio de Lyon, pero por el camino se sintió mal y fue recibido en el monasterio de los monjes cistercienses de Fosanova. Cuando le llevaron por última vez la Sagrada Comunión exclamó: "Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente".

Murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años. Fue declarado santo en 1323 apenas 50 años después de muerto. Y sus restos fueron llevados solemnemente a la Catedral de Tolouse un 28 de enero.

MEDITACIÓN SOBRE SANTO TOMÁS

I. Santo Tomás fue para la Iglesia como un sol refulgente. Su prodigiosa erudición le valió el título de Doctor Angélico. Sus escritos tuvieron por única finalidad hacer conocer cuán admirable es Dios, en sí mismo y en sus obras. Mereció, así, oír de labios mismos de Nuestro Señor: Tomás, bien has escrito de mí, ¿qué recompensa pides? ¿Qué hubieras respondido tú, que estudias sólo por vanidad, por curiosidad, por interés? Este santo no quiso otra recompensa que a Dios mismo. Si en tus estudios y trabajos buscas otra cosa que no sea la gloria de Dios y tu salvación y la del prójimo, pierdes el tiempo.

II. Este sol ha enfervorizado tanto como ha iluminado; abrasaba el corazón de los demás con el fuego del amor divino, porque el suyo estaba enteramente penetrado de él. Vamos, con Santo Tomás, a buscar este sagrado fuego en el Corazón del Salvador: en él aprenderemos la ciencia de los santos, sin la cual nuestras luces no son sino relumbrones que nos llevarán al precipicio. Para nada sirve la erudición, si la ciencia de Dios no la corona (San Jerónimo). 

III. El consejo es de perenne actualidad. En vano brillara Santo Tomás con tanto fulgor, si no hubiera trabajado por la gloria de Dios; mas su virtud no era menos admirable que su ciencia, y lo que a otros enseñaba él era el primero en practicar. Hombres sabios, Dios espera mucho de vosotros: más culpables seréis que los otros si no sois virtuosos. Humillémonos a ejemplo de Santo Tomás, porque todo lo que tenemos proviene de Dios. De nada hemos de gloriarnos, porque nada es nuestro (San Cipriano).

El desprecio de las riquezas.
Orad por los escolares.

ORACIÓN

Oh Dios, que iluminasteis a vuestra Iglesia mediante la maravillosa erudición de vuestro bienaventurado confesor Santo Tomás, y que la fecundáis mediante la santidad de sus obras, concedednos la gracia de comprender sus enseñanzas e imitar sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 15 de noviembre de 2009

SAN ALBERTO MAGNO, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR

Vosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros unos de otros.
(1 Corintios, 12, 27)




San Alberto Magno


Los propios contemporáneos de San Alberto, fueron quienes le dieron el título de "Magno". Por la profundidad y amplitud de sus conocimientos, solían llamarle también "el Doctor Universal" pues sus conocimientos en todos los campos eran extraordinarios. El monje Rogelio Bacon le consideraba como "una autoridad" y calificaba sus obras de "fuentes originales".




San Alberto fue el maestro de Santo Tomás de Aquino, el mas importante de los teólogos de todos los tiempos, pero Alberto es un hombre grande por sí mismo. De origen suabo, pertenecía a la familia Bollstädt; nació en el castillo de Lauingen, a orillas del Danubio, en 1206.


Santo Tomás de Aquino, discípulo de San Alberto y Doctor de la Iglesia


Lo único que sabemos sobre su juventud, es que estudió desde los 16 años en la Universidad de Padua donde vivía su tío. Allí encontró en 1222, al Beato Jordán de Sajonia, segundo maestro general de la orden de Santo Domingo, quién lo dirigió en la vida religiosa y escribió desde Padua a la Beata Diana de Andelo, que estaba en Bolonia, anunciándole que había admitido en la orden a diez postulantes, "y dos de ellos son hijos de condes alemanes". Uno era Alberto.



Cuando el conde de Bollstädt se enteró de que su hijo vestía el hábito de los frailes mendicantes, se enfureció sobremanera y habló de sacarlo por la fuerza de la orden. Pero los superiores de Alberto le enviaron discretamente a otro convento, probablemente el de Colonia, Alemania donde estaba la escuela mas importante de la orden y la cosa paró ahí. El hecho es que Alberto enseñaba en Colonia en 1228 y en 1229 vistió el hábito de los frailes predicadores. Más tarde, fue prefecto de estudios y profesor en Hildesheim, Friburgo de Brisgovia y Estrasburgo. Cuando volvió a Colonia, era ya famoso en toda la provincia alemana.



Como París era entonces el centro intelectual de Europa occidental, Alberto pasó ahí algunos años como maestro subordinado, hasta que obtuvo el grado de profesor. La concurrencia de estudiantes a sus famosas clases fue tan grande que debió enseñar en la plaza pública, la cual, aunque pocos lo saben, lleva su nombre. Se trata de la Plaza Maubert, nombre que viene de "Magnus Albert".



Plaza Maubert - París

Elegido superior provincial de Alemania, abandonó la cátedra de París y estuvo constantemente presente en las comunidades que gobernaba, recorriendo a pie la región, mendigando por el camino el alimento y el hospedaje para la noche.



En 1248, los dominicos determinaron abrir una nueva Universidad ("studia generalia") en Colonia y nombraron rector a San Alberto. Desde entonces hasta 1252, tuvo entre sus discípulos a un joven fraile llamado Tomás de Aquino.



En aquella época, la filosofía comprendía las principales ramas del saber humano accesibles a la razón natural: la lógica, la metafísica, las matemáticas, la ética y las ciencias naturales. Entre los escritos de San Alberto, que forman una colección de treinta y ocho volúmenes in-quarto, hay obras sobre todas esas materias, por no decir nada de los sermones y de los tratados bíblicos y teológicos. La figura de San Alberto y la de Rogelio Bacon se destacan en el campo de las ciencias naturales, cuya finalidad, según dice el santo, consiste en "investigar las causas que operan en la naturaleza". Algunos autores llegan incluso a decir que San Alberto contribuyó aún más que Bacon al desarrollo de la ciencia. En efecto, fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia (es decir, química) y biología, por lo cual nada tiene de sorprendente que la leyenda le haya atribuido poderes mágicos. En sus tratados de botánica y fisiología animal, su capacidad de observación le permitió disipar leyendas como la del águila, la cual, según Plinio, envolvía sus huevos en una piel de sorra y los ponía a incubar al sol. También han sido muy alabadas las observaciones geográficas del santo, ya que hizo mapas de las principales cadenas montañosas de Europa, explicó la influencia de la latitud sobre el clima y, en su excelente descripción física de la tierra demostró que ésta es redonda.



Pero el principal mérito científico de San Alberto reside en que, al caer en la cuenta de la autonomía de la filosofía y del uso que se podía hacer de la filosofía aristotélica para ordenar la teología, re-escribió, por decirlo así, las obras del filósofo para hacerlas aceptables a los ojos de los críticos cristianos. Por otra parte, aplicó el método y los principios aristotélicos al estudio de la teología, por lo que fue el iniciador del sistema escolástico, que su discípulo Tomás de Aquino había de perfeccionar. Así pues, fue San Alberto el principal creador del "sistema predilecto de la Iglesia". El reunió y seleccionó los materiales, echó los fundamentos y Santo Tomás construyó el edificio. Al mismo tiempo se mantenía humilde y rezaba así:
"Señor Jesús, pedimos tu ayuda para no dejarnos seducir de las vanas palabras tentadoras sobre la nobleza de la familia, sobre el prestigio de la Orden, sobre lo que la ciencia tiene de atractivo".



San Alberto escribió durante sus largos años de enseñanza y no dejó de hacerlo cuando se dedicó a otras actividades. Como rector del "studium" de Colonia, se distinguió por su talento práctico, de suerte que de todas partes le llamaban a arreglar las dificultades administrativas y de otro orden. En 1254, fue nombrado provincial en Alemania. Dos años más tarde, con su alto cargo asistió al capítulo general de la orden en París, donde se prohibió a los dominicos que aceptasen en las universidades el título de "maestro" o "doctor" o cualquier otro tratamiento que no fuera el de su propio nombre. Para entonces, ya se le llamaba a San Alberto "el doctor universal", y el prestigio de que gozaba había provocado la envidia de los profesores laicos contra los dominicos. En vista de esa dificultad, que había costado a Santo Tomás y a San Buenaventura un retraso en la obtención del doctorado, San Alberto fue a Italia a defender a las órdenes mendicantes contra los ataques de que eran objeto en París y otras ciudades. Guillermo de Saint-Amour se había hecho eco de dichos ataques en su panfleto "Sobre los peligros de la época actual". Durante su estancia en Roma, San Alberto desempeñó el cargo de maestro del sacro palacio, es decir, de teólogo y canonista personal del Papa. Por entonces, predicó en las diversas iglesias de la ciudad.



En 1260, el Papa le ordenó obispo de la sede de Regensburgo, la cual, según se le informó, era "un caos, tanto en lo espiritual como en lo material". San Alberto fue obispo de Regensburgo menos de dos años, pues el Papa Urbano IV aceptó su renuncia, permitiéndole regresar a la vida de comunidad en el convento de Würzburg y a enseñar en Colonia. Pero en ese breve período hizo mucho por remediar los problemas de su diócesis. Su humildad y pobreza eran ejemplares. Desgraciadamente, los intereses creados y la persistencia de ciertos abusos no permitieron al santo terminar la obra comenzada. Para gran gozo del maestro general de los dominicos, Beato Humberto de Romanos, que había tratado en vano de impedir que Alejandro le consagrase obispo, San Alberto volvió al "studium" de Colonia. Pero al año siguiente, el santo recibió la orden de colaborar en la predicación de la Cruzada en Alemania con el franciscano Bertoldo de Ratisbona.



Una vez terminada esa tarea, San Alberto volvió a Colonia, donde pudo dedicarse a escribir y enseñar hasta 1274, cuando se le mandó asistir al Concilio Ecuménico de Lyon. En víspera de partir, se enteró de la muerte de su querido discípulo, Santo Tomás de Aquino (según se dice, lo supo por revelación divina). A pesar de esta impresión y de su avanzada edad, San Alberto tomó parte muy activa en el Concilio, ya que, junto con el Beato Pedro de Tarantaise (Inocencio V) y Guillermo de Moerbeke, trabajó ardientemente por la reunión de los griegos, apoyando con toda su influencia la causa de la paz y de la reconciliación.



Beato Inocencio V
185º Papa de la Iglesia Católica (21 de enero - 22 de junio de 1276)



Probablemente, la última aparición que hizo en público tuvo lugar tres años más tarde, cuando el obispo de París, Esteban Tempier, y otros personajes, atacaron violentamente ciertos escritos de Santo Tomás. San Alberto partió apresuradamente a París para defender la doctrina de su difunto discípulo, que coincidía en muchos puntos con la suya, y propuso a la Universidad que le diese la oportunidad de responder personalmente a los ataques; pero ni aun así consiguió evitar que se condenasen en París ciertos puntos.



En 1278, cuando dictaba una clase, le falló súbitamente la memoria y perdió la agudeza de entendimiento.



San Alberto había dicho que, de joven, le costaban los estudios y que por eso una noche dispuso huir del colegio donde estudiaba. Pero al tratar de huir por una escalera colgada de una pared, cuando llegó a la parte de arriba se encontró con Nuestra Señora la Virgen María que le dijo: "Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a mí que soy 'Trono de la Sabiduría'? Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando ya te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías". Aquello sucedió como la Virgen le dijo.



Dos años después, a los 74 años, murió apaciblemente, sin que hubiese padecido antes enfermedad alguna, cuando se hallaba sentado conversando con sus hermanos en Colonia. Era el 15 de noviembre de 1280. Se había mandado a construir su propia tumba, ante la cual todos los días iba a rezar el Oficio de Difuntos.



No fue beatificado sino hasta 1622, y aunque se le veneraba ya mucho, especialmente en Alemania, la canonización se hizo esperar todavía. En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización, pero al parecer, fracasaron. Finalmente, el 16 de diciembre de 1931, Pío XI, en una carta decretal, proclamó a Alberto Magno Doctor de la Iglesia lo que equivalía a la canonización e imponía a toda la Iglesia de occidente la obligación de celebrar su fiesta. San Alberto, según dijo el sumo Pontífice, poseyó en el más alto grado el don raro y divino del espíritu científico... Es exactamente el tipo de santo que puede inspirar a nuestra época, que busca con tantas ansias la paz y tiene tanta esperanza en sus descubrimientos científicos". San Alberto es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales.



Fuente: Vida de los Santos, de Butler





MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA ACTIVA Y SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA



I. Todos los fieles componen un cuerpo cuya cabeza es Jesucristo; es menester, pues, que los miembros tengan oficios diferentes. ¡Cuán dulce es no tener comercio con las creaturas y conversar sólo con Dios! Es hacer en la tierra lo que los Ángeles y los santos hacen en el cielo. Si nuestra alma no busca ni ama sino a su Creador, en quien encuentra encantos infinitos, las creaturas no ejercen ya atractivo sobre ella. Señor, atraed mi alma a Vos, desembarazadme de tantos inútiles cuidados que me impiden platicar con Vos.



II. La caridad, la obediencia y tu posición no te permiten llevar una vida puramente contemplativa con Magdalena, es preciso vivir una vida activa con Marta. Tienes más ocasiones de caer en los lazos del demonio, manténte, pues, en guardia. No imites a los malos con los cuales vives; conviértelos si puedes. Entre las creaturas, conserva la unión de tu corazón con Dios. Realiza, a imitación de los santos, obras de misericordia; alivia a tu prójimo por amor a Jesucristo, considéralo en la persona de aquéllos con quienes estás en relación; entonces les prestarás todos los buenos oficios, sin esfuerzo y sin peligro para ti; las creaturas elevarán tu corazón a Dios.



III. Une los ejercicios de la vida contemplativa con las ocupaciones de la vida activa, de modo que la una no impida a la otra. Cumple todos los deberes de cortesía y de caridad que los compromisos del mundo te imponen, Dios lo quiere; pero evita todas las conversaciones inútiles, y administra tu tiempo de manera que te quede el suficiente para conversar con Dios. Es la vida que Jesucristo llevó en la tierra. ¡Ay! ¿qué hacen los cristianos? ¡Dan a los negocios del mundo todas las horas del día, y no reservan ni un momento para pensar en Dios y en su salvación! Nos traicionamos a nosotros mismos entregándonos por entero a lo que no puede seguirnos a la otra vida. (San Juan Crisóstomo).


La práctica de las buenas obras
Orad por los profesores de teología.



ORACIÓN



Oh Dios, que hicisteis grande al bienaventurado Alberto, vuestro pontífice y doctor, en la sumisión de la sabiduría humana a la fe divina, concedednos que nos adhiramos a su enseñanza y gocemos así en el cielo de la luz perfecta. Por J. C. N. S. Amén.