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martes, 18 de noviembre de 2025

FRANCO A JUAN CARLOS: «MEJORE SU ORTOGRAFÍA, Y CÁSESE».

Tomado de EL MUNDO (España).
  
Las memorias del Rey Juan Carlos desgranan los amoríos que tuvo antes de conocer a Doña Sofía. El dictador impidió que fructificaran algunos romances y le humilló.

Emilia Landaluce
Actualizado Viernes, 14 noviembre 2025 - 21:30
  

Es inaudito que Reconciliación se haya publicado en francés antes que en español y que los que lo han podido leer hayan pasado por alto algunas perlas que matizan mucho las buenas palabras que el Rey Juan Carlos le dedica a Franco. Durante el tiempo que estuvo en España, antes de que le nombraran sucesor, lejos aún de ser Príncipe de España, estaba totalmente a merced de los instrumentos del régimen. Incluso en lo relativo al amor. Según cuenta el Rey Padre, la primera mujer que cortejó fue Blanca Romanones, hija del conde de Romanones, Luis de Figueroa, y de Blanca de Borbón. Era cinco años mayor que él.

«Le envié mi primer ramo de flores. Era la hija de un vecino del palacio de Miramar que me parecía muy guapa». Vivía en Madrid pero pasaba el verano en San Sebastián. «Cuando el duque de la Torre [Carlos Ignacio Martínez de Campos y Serrano, preceptor de Juan Carlos] se enteró, montó en cólera y llamó a sus padres amenazándolos: “Enviaré a su hija fuera del país si alguna vez se atreve a mantener una relación con el príncipe”. Evidentemente no volví a tener noticias de ella. Sin embargo, seguimos siendo amigos». Blanca se casaría con Jaime Martínez de Irujo, con el que tuvo cuatro hijos. Aquello no fue importante.

«Mi primer amor de juventud fue una de las hijas del rey de Italia Humberto II, María Gabriela de Saboya, que vivía en Estoril y a quien conocía desde la infancia. Cuando jugábamos todos en casa del conde de París [Enrique de Orléans], ella se cayó a la piscina. No sabía nadar muy bien y se debatía en el agua. Me lancé enseguida para socorrerla. Así fue como nos hicimos cómplices. Aquella princesa tan hermosa, de silueta esbelta y cabellos dorados, iluminaba nuestras veladas entre amigos por la delicadeza de sus rasgos y su alegría de vivir. Yo la llamo Ella. Cultivada, independiente, moderna, no quería ser prisionera de un título, hasta el punto de rechazar mi propuesta de matrimonio, luego la del sha de Persia y la de Balduino de Bélgica. Reivindicaba su libertad y no quería estar sometida a los deberes reales. Seguramente era su manera de protegerse, pues había sufrido mucho por su exilio. Durante mucho tiempo conservé una foto suya en mi mesilla en la Academia Militar».
   
Como curiosidad, habría que resaltar que María Gabriela acabó casada con Robert de Balkany con el que tuvo una hija. Balkany era uno de los hombres más ricos de Francia y durante un tiempo tuvo empleado a Jaime de Marichalar como consejero de su empresa en España.

La anécdota más divertida que aporta Reconciliación sobre los amores del Rey se remonta a su etapa como cadete en Elcano. «En una fiesta ofrecida a los cadetes del buque, en el puerto del Callao, en Perú, la seductora Gladys Zender, recién elegida Miss Universo, causó sensación. Me emocionaba poder cenar a su lado al día siguiente, antes de volver a embarcar. Me regaló entonces un álbum de fotos suyo de un centenar de páginas, que pensaba conservar cuidadosamente. (…) Por desgracia, desapareció. Nunca lo recuperé. Al subir de nuevo al barco, le escribí una carta larguísima. Una página por día. Después de una veintena de días de navegación, ya era demasiado. Al llegar a Panamá, pedí discretamente a un compañero que la enviara. A mi regreso de aquel periplo fui a ver a Franco, sin sospechar nada. Me dijo, de pasada: “Usted comete siempre muchas faltas de ortografía, Alteza. Hay que tener cuidado”. Entonces lo entendí. Por suerte no hizo ningún comentario más. Sospecho que el amigo a quien confié mi carta la entregó a uno de nuestros superiores, que seguramente la dio al cónsul de España en Panamá. La carta había acabado en el despacho de Franco».

La volvió a ver 15 años más tarde, durante un viaje oficial a Perú. «Mi corazón no dio un vuelco como la primera vez que la vi, pero me emocionó recordar aquella época bendita». La bella peruana es la madre de Christian Meier, que interpretó a Don Gustavo en la telenovela Luz María. Y también a Santos Luzardo en la versión de Doña Bárbara que protagonizó Edith González.
  
Don Juan Carlos sigue desgranando amoríos. «Durante aquellos años de formación militar también tonteé con una hija de republicano, lo cual escandalizó a algunos altos mandos. También conocí a la italiana Olghina de Robilant, que vivía al lado de la casa del conde de París, en las alturas de Sintra. Mi hermana Pilar decía que yo tenía mucho éxito con las chicas, pero yo no lo comentaba. Sobre todo me gustaba divertirme y bailar, y los flirteos de la época eran muy castos: apenas nos cogíamos de la mano. Estaba secretamente enamorado de Helena, la tercera de los once hijos del conde de París, cuatro años mayor que yo. Un amor imposible. Su belleza me conmovía profundamente. Fue en su homenaje que di a mi hija mayor el nombre de Elena».

«Un día, en medio de una conversación, Franco me dijo: “Ha llegado el momento de que Su Alteza deje de retozar y se case”. Tenía 23 años y comprendí el mensaje. Era una época en la que uno se casaba joven». Y conoció a Doña Sofía…

viernes, 20 de junio de 2025

OTORGAN RECONOCIMIENTO LGBT A LOS “REYES DE ESPAÑA”


Leticia Ortíz Rocasolano y Felipe Puigmoltó-Borbón y Grecia (sí, en ese orden, de lo dominado que es este a aquella), en arte “reyes de España”, fueron galardonados hoy 20 de Junio con la Presidencia de Honor del “Top Líderes LGBTI+ 2025”, una iniciativa promovida por la revista Actualidad Económica y la Red Empresarial por la Diversidad e Inclusión (REDI), que distingue a profesionales del entorno corporativo identificados con la agenda del lobby político LGTBI+.

En los tres años de esta iniciativa, es la primera vez que la “Casa Real” recibe este premio, presentado como “la máxima inclusión institucional posible” y una “reconciliación” del Estado con su lobby, que incluye una promoción militante de la transexualidad. 

La edición de este año, la tercera, ha recibido más de 130 candidaturas, de las cuales se han seleccionado 45 perfiles. Estos se presentan en tres categorías: Dirección y Liderazgo, Impulso y Motor, y Personas Aliadas (esta última para los que trabajan por la “inclusión” sin necesariamente ser del gremio).
   
Jaime Gurpegui en Infovaticana se cuestiona si distinciones como esta (o la medalla de la Orden Masónica del Fundador con distintivo rojo de la Masonería Española en 2019; y hablando solamente este año, la presidencia del premio “Gumersindo de Azcárate” del Colegio de Registradores de la Propiedad, Mercantiles y Bienes Muebles de España –institución creada en 1934 por el gobierno republicano de Niceto Alcalá-Zamora y Torres; el premio homenajea a Gumersindo de Azcárate y Menéndez, quien era enemigo de la educación religiosa–) son compatibles con el título de “Reyes Católicos” (aunque ni saben hacerse la cruz) y si este tendrá algún efecto protocolario ante el Vaticano (el cual, inter ália, les otorga entre otras un trato preferencial en los eventos y ceremonias oficiales), máxime  cuando recientemente León XIV Riggitano-Prévost recibió sin estola al presidente argentino Javier Milei, «Un gesto interpretado por algunos observadores como una reserva ante su autoproclamación como “aspirante a judío” y su discurso provocador, no considerándolo como católico».

Donde sí no hay cuestionamientos es en la iglesia conciliar española: Ese mismo día, el obispón auxiliar de Toledo Francisco César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, calificó el “reinado” de Felipón como “ejemplar” en la rueda de prensa posterior a la Comisión Permanente de la CEE. Ítem, la Junta Directiva de la Muy Antigua, Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Ntra. Sra. de las Angustias, Patrona de Granada y su Archidiócesis lo nombró Hermano Mayor Perpetuo el pasado 30 de Mayo.

lunes, 12 de mayo de 2025

JUAN CARLOS Y EL INCIDENTE DE MONTEJURRA 76

Noticia publicada por Juan Martorell en PÚBLICO (España).
  
LA INÉDITA LLAMADA TELEFÓNICA QUE RELACIONA A JUAN CARLOS DE BORBÓN CON LA TRAMA DE ‘MONTEJURRA 76’
Una carta póstuma revela una conversación telefónica entre el ahora rey emérito, el gobernador civil de Navarra José Luis de Gordoa y Ramón Merino, dirigente de la UNE (Unión Nacional Española), horas antes de los trágicos sucesos.
   
El rey Juan Carlos sale del restaurante d’Berto donde cenó con amigos, a 23 de abril de 2025, en Sangenjo (Pontevedra). (José Ramón Hernando / Europa Press)
   
José Miguel Ruiz de Gordoa Armentia, hijo de quien fuera gobernador civil de Navarra durante los llamados “sucesos de Montejurra”, José Luis Ruiz de Gordoa Quintana, relaciona al rey emérito en la trama de unos hechos clasificados por la Audiencia Nacional como acto terrorista. Así se refleja en una “carta póstuma” que el hijo del gobernador dejó preparada para publicar tras su muerte, ocurrida el pasado 3 de abril de 2025 en Vitoria como consecuencia de una larga enfermedad.
   
En esa carta también se considera depositario de una documentación, difundida en enero de 2023 por Público, que modifica radicalmente la versión oficial de aquel acontecimiento, que provocó la muerte de dos personas y una treintena de heridos al ser atacada una concentración carlista cerca de Estella (Navarra) por grupos armados de extrema derecha españoles y extranjeros, en buena parte contratados por los servicios secretos, según demuestra dichos documentos. Hasta la aparición de esta documentación, la versión facilitada por el Gobierno aún franquista de Carlos Arias-Navarro afirmaba que había sido una pelea entre carlistas y que las fuerzas del orden evitaron males mayores.
    
Sin embargo, los citados documentos oficiales constatan que la iniciativa, planificación, organización y financiación de la denominada “Operación Montejurra 76” fueron obra del Ministerio de Gobernación de Manuel Fraga, participando igualmente la entonces Secretaría General del Movimiento, a cuyo frente se encontraba Adolfo Suárez, y varios ministerios más, entre ellos los de Información, Ejército y Exteriores.
   
Según esos informes, algunos con membrete de “secreto” o “reservado”, el operativo estaba formado por una parte civil y otra policial y militar. Ambas aparecían interconectadas, complementándose entre sí, ya que distintos gobiernos civiles se encargaban de facilitar los salvoconductos, documentos, logística e incluso alojamientos para los integrantes de la parte civil de la trama.
   
Esa parte civil tenía “una dirección política”, destacando Ramón Merino, dirigente de la UNE (Unión Nacional Española), una asociación legalizada por el Gobierno Arias-Navarro, mientras que el responsable de la policial era el propio gobernador civil de Navarra, José Luis Ruiz de Gordoa, que puso en marcha el despliegue de la Policía Armada y la Guardia Civil dos días antes de la concentración carlista del 9 de mayo.
    
Tal y como relata el hijo del gobernador en su carta póstuma, cuyo contenido se publica íntegro más abajo, jurando decir la verdad y que en sus palabras “no hay un ápice de mentira”, él fue testigo presencial de una conversación telefónica el 8 de mayo, es decir justo la víspera y cuando todo el plan ya estaba en marcha, entre su padre, Ramón Merino, y el ahora rey emérito Juan Carlos de Borbón, con quien el cabecilla de la trama civil tenía una estrecha relación.

Por este motivo, en la carta manifiesta su convencimiento de que el rey “estaba al tanto de toda la trama, exactamente igual que Fraga y todo el Gobierno, incluyendo Adolfo Suárez”, ya que el entonces ministro secretario del Movimiento, al que pertenecían los gobernadores civiles implicados, durante esa jornada sustituyó a Fraga, de viaje en Alemania, al frente del Ministerio de Gobernación. “No fue una pelea entre carlistas –subraya– sino un crimen de Estado con una trama que afecta claramente a la monarquía de Juan Carlos I”.
   
En su carta, que acompaña con resúmenes de los documentos igualmente manuscritos y rubricados con su firma, también arremete contra quienes aceptaron y divulgaron la versión franquista de los sucesos, mencionando especialmente a la periodista Victoria Prego. Aquellos hechos junto a los de Vitoria dos meses antes –cinco trabajadores muertos y más de cien heridos– tuvieron una gran repercusión pública y acabaron con el escaso prestigio del proyecto reformista de Arias-Navarro, acelerando de esta forma la Transición a la democracia.
Carta póstuma de José Miguel Ruiz de Gordoa Armentia, hijo del gobernador civil de Navarra durante los sucesos de Montejurra de 1976
(Ruiz de Gordoa Armentia falleció de cáncer en Vitoria el pasado 3 de abril de 2025 a los 71 años)
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Soy José Miguel Ruiz de Gordoa Armentia, con DNI 16232782A, hijo de José Ruiz de Gordoa Quintana, Gobernador civil de Navarra en los denominados sucesos de Montejurra 1976.
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​Me enfrento a un problema grave de salud, ante el cual quiero manifestar mi intención de escribir sobre testimonios personales y también sobre la documentación y correspondencia de mi padre en dichos días de Montejurra 76.
    
Sobre esta documentación, tengo que decir que me considero heredero de ella, al estar fallecidos mis padres y la firme intención de mis hermanas Ana, Blanca y Lourdes Ruiz de Gordoa de mantener la idea de mi padre exclusivamente familiar y olvidar completamente sus connotaciones políticas, escritos y documentos que le pertenecían, alegando el gran sufrimiento padecido por la familia durante toda su trayectoria política, especialmente en Montejurra 76.
    
Yo, respetando la opinión de mi familia, he decidido actuar donando dichos documentos al Partido Carlista y hablando de mi testimonio en primera persona, ambas cosas cuando llegue mi fallecimiento, esperando que éste tarde en el tiempo. Si fuera así, el Partido Carlista puede actuar como le parezca oportuno, haciendo uso de mi información como le plazca.
    
Vamos a hablar primeramente de mi testimonio personal.
    
La familia vivíamos en el Gobierno Civil de Pamplona. La víspera del 9 de mayo de 1976, fecha del famoso Montejurra, mi padre subió con un amigo a comer a casa, después de haber estado reunidos en su despacho. Me acuerdo perfectamente de su cara, a pesar del tiempo transcurrido.
   
Era rubio-pelirrojo. También me acuerdo de su presentación ante nosotros: “Es Ramón Merino, descendiente directo del cura Merino, guerrillero que luchó contra los franceses. Ramón Merino dijo: “Joaungoikoa eta Lege Zarra” (Dios y Leyes Viejas)”, pero no como los nacionalistas. Era consejero del Reino y miembro de la Unión Nacional Española. Despachaba directamente con el rey Juan Carlos I, diariamente.
   
Era de los máximos dirigentes sixtinos, partidarios de Sixto de Borbón y la persona a cuyo nombre estaban reservadas las habitaciones de todos los fascistas, pistoleros, etc. en el hotel Irache de Estella. Estas habitaciones fueron reservadas desde el propio Gobierno Civil. Para que vean que yo digo la verdad aunque duela.
   
La comida fue agradable, llamándome poderosamente la atención que Ramón Merino estuvo hablando a preguntas de mi familia exclusivamente de la familia real, del Rey, las infantas, la reina, etc. etc. No habló para nada de Sixto de Borbón ni de Carlos Hugo. Una vez acabada la comida, mi padre, Ramón Merino y yo nos sentamos alrededor de una mesa baja de mármol a tomar café. De pronto, Ramón Merino se levantó, cogió el teléfono y estuvo hablando durante 1 minuto aproximadamente. Acabó la conversación y ofreció el teléfono a mi padre, diciéndole: “Te quiere saludar”. Mi padre cogió el teléfono y respondió. Era Juan Carlos I, rey de España.
   
Todo esto juro que es verdad y que no hay un ápice de mentira. Ya muerto mi padre y varios años después hablando con mi madre, me dijo que, días después de Montejurra 76, Ramón Merino le llamó a mi padre por teléfono y le dijo que el rey Juan Carlos, que despachaba diariamente con él, bruscamente dejó de hacerlo, dejó de recibirle y en esa situación un día coincidieron el rey y Ramón Merino como consejero del Reino en un acto protocolario y Ramón Merino le negó la mano al rey Juan Carlos. Después de aquello, Ramón Merino le dijo a mi padre que, al ir un día a su casa, vio a gente extraña que le estaban esperando, seguramente de los servicios secretos y que a raíz de eso se iba a marchar a Argentina.
    
¿Qué papel jugó el rey en Montejurra? Con todo esto, que es rigurosamente cierto, queda claro que estaba al tanto de toda la trama, exactamente igual que Fraga (su participación queda clara y probada en los documentos) y todo el Gobierno, incluyendo Adolfo Suárez, que hizo de ministro del Interior accidental al estar Manuel Fraga de viaje en el extranjero.
     
Mi madre me dijo que le prometieron a mi padre ser designado senador real, dentro del grupo de senadores reales elegidos a dedo por el rey. Nada de esto se cumplió. Antes de Montejurra 76 nunca había oído a mi padre comentarios contrarios ni favorables al rey Juan Carlos, más bien un silencio sobre su figura. Después de Montejurra 76, la animadversión hacia su figura fue total. ¿Qué sabía mi padre de la participación del monarca en toda la trama para actuar de esa forma?
    
Una vez acabado Montejurra se otorgó a mi padre la Gran Cruz de Isabel la Católica, en palabras textuales de Fraga: “Espero poder ponértela para agradecerte tus difíciles servicios”. ¿Qué difíciles servicios fueron los realizados por mi padre?
    
La concesión de la Gran Cruz está adjunta en los documentos de mi padre, siendo publicada en el Boletín Oficial del Estado. Pero hay un aspecto fundamental: para recoger dicha condecoración, que da una distinción no monetaria pero sí honorífica, hay que rellenar una serie de solicitudes y papeles y formularios que se ven en los documentos sin rellenar ni cumplimentar, sencillamente porque mi padre no recogió la Gran Cruz.
    
Doy fe de ello porque, mirando las condecoraciones de mi padre, que tenía varias, esta, considerada la condecoración más importante, nunca ha estado en casa. ¿Por qué?, porque, sencillamente, mi padre nunca la recogió. ¿Por qué quedó todos los papeles sin rellenar y no los tiró? Seguramente por despecho, no olvidemos que su majestad el Rey es el gran maestre de la Orden de Isabel la Católica.
    
Mi padre fue nombrado también gobernador civil de Sevilla después de Montejurra, considerado como un ascenso. Lo nombró Martín Villa, ministro del Interior, sucesor de Manuel Fraga Iribarne. Al año fue cesado.
    
¿Cómo es posible que un gobernador civil que ordena a la Policía bajo su mando que se inhiba y no actúe en Montejurra sea ascendido y condecorado con la promesa verbal de ser senador a dedo, cosa que no se cumplió? Martín Villa, en sus memorias, le dedica unas palabras a mi padre diciendo que actuó noblemente, avisándole de lo que podía pasar. ¿Y entonces, si actuó tan noblemente, por qué le cesas?
    
Mi padre, una vez acabada su participación en la política, volvió a su puesto de ingeniero agrónomo en excedencia en la Diputación de Álava. A los dos años, aproximadamente, de trabajar en dicho puesto, una mañana se desayunó con una noticia en la prensa local de Vitoria: un comando de ETA, de información, había sido detenido en Vitoria con la intención de atentar contra ex autoridades políticas. Temió lo peor y fue a preguntar si él era uno de ellos. Le dijeron que sí.
    
El comando de Vitoria (comando de información) estaba en contacto con otro comando ejecutor de Navarra, que también fue desarticulado. Este comando de Pamplona, al parecer, iba a actuar para asesinar a mi padre un día, pero ese día nevó y no pudieron desplazarse. Al poco tiempo fue desarticulado, afortunadamente para mi padre. Un miembro del comando de información de Vitoria era vecino nuestro, vivía en nuestra misma casa. Su padre era jefe de conserjes de la Diputación Foral de Álava y lo había colocado mi padre en ese puesto cuando fue presidente de la Diputación.
    
A mi padre se le concedió la jubilación anticipada y se trasladó a Madrid, donde estuvo varios años. Posteriormente volvió a Vitoria. Tengo que decir que a su vuelta a Vitoria y hasta su muerte por infarto a la edad de 70 años, mi padre nunca tuvo escolta, pese a ser un objetivo claro y directo. Yo guardo en casa las declaraciones del comando de ETA diciendo que lo iban a ejecutar por ser el gobernador civil de Montejurra.
    
Mi madre me contó que en un mitin de Alianza Popular en Vitoria, durante las primeras elecciones democráticas, mitin al que acudió Fraga, mi padre le pidió a mi madre que por qué no se acercaba y le decía a Fraga “lo mal que lo estaba pasando”. Mi madre no lo hizo. ¿Por qué nunca tuvo escolta siendo un objetivo claro? Pues porque sabía demasiado.
   
Manuel Fraga solamente dijo una vez “me hago responsable de todo”. Después siempre dijo que Montejurra 76 había sido una pelea entre carlistas. Un poco antes de morir, en una entrevista exhaustiva en “El País”, dijo que fue una pelea entre carlistas y reafirmándose en que él estaba fuera de España ese día y le sustituyó Adolfo Suárez.
   
A esta teoría del enfrentamiento entre carlistas se sumó, cómo no, la gran Victoria Prego, adalid de la Transición modélica de este país con un rey Juan Carlos ejemplar en aquellas decisiones políticas como en el 23F.
    
No podemos olvidar, y es fundamental, que, a raíz de Montejurra 76, el desenlace final es la ilegalización del Partido Carlista, que no puede presentarse a las primeras elecciones democráticas. Se nos repite como un “mantra” que el Partido Comunista fue el último partido legalizado, siendo rotundamente falso: lo fue el Partido Carlista.
    
Me dejaba en el tintero otra observación importante. Miguel Sánchez Ostiz escribe en el año 2002 su libro “En Bayona bajo los porches”, una novela que habla de un carlista, Tristán de Barrantes, un protagonista de la 3ª Guerra Carlista.
     
En la novela, al mismo tiempo habla en paralelo de Montejurra 76. Va hablando, poco a poco, de un montón de participantes reales en dicho Montejurra, fascistas de todo tipo, incluso personajes extranjeros que participaron. Según avanza la novela, nos va relatando que siente que se va moviendo sobre terrenos que pueden ser peligrosos, y, al final, un día va a su casa y la encuentra patas arriba, desmantelada y le habían robado el ordenador. Afortunadamente tenía una copia.
     
Con esto acabo, reafirmarme en que Montejurra no fue una pelea entre carlistas, solo un bando fue el agresor y todo lo anterior y los documentos demuestran que lo sucedido fue un crimen de Estado con una trama que afecta claramente a la monarquía de Juan Carlos I. En vez de haber habido un juicio y después, quizás, aplicar la amnistía, aplicaron directamente la amnistía, sin juicio previo, eliminando toda posibilidad de estudio serio e imparcial de los hechos.
    
Finalizo esperando que mi próxima operación vaya bien y sabiendo que, en el caso de que no lo fuera, estos documentos y mi testimonio saldrán a la luz, respetando mi decisión y pidiendo disculpas a mis hermanas, pero recordando siempre que “la verdad es la verdad, lo diga Agamenón o su porquero” y que la VERDAD SIEMPRE ES REVOLUCIONARIA.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL PRESUPUESTO DE LA DINASTÍA ISABELINA

Desde El Filóloco - Vía Miles Christi 

Año nuevo, más plata para mantener a Juan Carlos dizque Borbón y su corte (como siempre, a costa de los impuestos que pagamos los españoles)

Andan estos días muy atareadillos los medios de comunicación felpúdicos lanzando a diestro y siniestro noticias sobre el presupuesto de la "Casa Real" de España (o de la "Casa de Su Majestad el Rey", como dicen los sumisos que debemos referirnos a la misma).

La pasada semana se lanzaba la noticia de que, dada la situación generalizada de crisis y de arrolladora pobreza que se está extendiendo a lo largo y ancho de España gracias al socialismo, el presupuesto de la susodicha "casa" (más bien palacio) iba a verse reducido para el próximo año en un 9%.

Igualmente, el pasado domingo, se repetía a los cuatro vientos la información -ya manida, pues viene repitiéndose como el ajo desde la re-instauración de la monarquía en nuestro país- de que "nuestra monarquía sale muchísimo más barata" que las jefaturas de Estado de muchos países europeos (baratu, baratu, moritu vende baratu baratu...).

Se argumentaba para ello que, con los casi 9 millones de euros (unos 1.500 millones de pesetas) que anualmente se dan a nuestro soberano, con los impuestos de todos (hasta de los ahogados por la crisis), y de los que no tiene que rendir cuentas en cuanto a su gasto, se pagaban, no sólo el sueldo que se autoasigna el rey, sino también:
  • El personal que tiene contratado en la Casa de Su Majestad.
  • Los gastos de la mencionada oficina.
  • Los gastos protocolarios de las recepciones.
  • Los viajes por España.
Lo que no se menciona es que estos no son los únicos gastos de nuestra aclamada monarquía.

Deben tenerse en cuenta también las siguientes partidas:

  • El mantenimiento de los palacios en que habita o puede habitar (jardineros y mantenimiento de las instalaciones).
  • El servicio doméstico para los mismos (ejército de criados, mayordomos, cocineros...).
  • El amplísimo servicio de seguridad que rodea al soberano, financiado por el ministerio del Interior.
  • Los viajes al extranjero.

...Que no se contabilizan en el mencionado presupuesto...

En fin, si aún seguís pensando que nuestra monarquía es barata barata, es que sois dignos de la medalla de oro al optimismo... o a la ingenuidad.

Jorge Rondón Santos sostiene: Ellos (la dinastía Isabelina) viven como cerdos cebados, a costa de los impuestos que pagamos. Pero "A CADA CERDO LE LLEGARÁ SU SAN MARTÍN".