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jueves, 9 de diciembre de 2021

EL EX-ARZOBISPÓN DE PARÍS SALIENDO CON UNA “VIRGEN CONSAGRADA”

Luego que se reveló en Le Point que el arzobispón de París Michel Aupetit mantuvo “una relación ambigua” con una mujer llamada Colette en 2012 (que fue finalmente la causa por la que renunció a la sede parisina), el semanario Paris Match sacó a la luz que Colette fue sucedida por otra mujer.
   
En un artículo titulado «Monseigneur Aupetit, perdu par amour» (Monseigneur Aupetit, perdido por amor), Paris Match dice:
«La mujer del email, del 2012, Colette, habría jugado un papel más imporante que aquel que el arzobispo querría hacer creer y su vínculo habría durado largamente. Nadie conoce con precisión la función de Colette pero este episodio parece esconder otra mujer con un poder efectivo sobre él, Laetitia Calmeyn, virgen consagrada y teóloga».
   

Marie-Lætitia Calmeyn, de 46 años y nacida en Bruselas (Bélgica), fue consagrada en el Ordo Vírginum el 23 de Junio de 2013 por el entonces obispón auxiliar de París Jérôme Beau. Egresada del Instituto Juan Pablo II como teóloga, especializada en teología moral, es autora del libro Amóris Lætítia à la lumière de la Parole de Dieu, miembro del comité científico de la Nouvelle Revue théologique, experta en la Congregación para la Doctrina de la Fe (siendo junto a las italianas Linda Ghisoni y Michelina Tenace las primeras mujeres en ingresar a tal dicasterio), profesora extraordinaria en la Facultad Notre Dame y consejera de Familia y Sociedad en la Conferencia Episcopal Francesa.
  
Aupetit y Calmeyn fueron captados saliendo del restaurante L’Auberge des Arcades en Viroflay, abordando el coche del “demérito” y caminando en el bosque de Meudon (cerca de París) el lunes 6 de Diciembre en plan “escapada romántica”.
 
   
Al mismo tiempo que la noticia era publicada por el semanario parisino, Bergoglio decía a los integrantes de la Comunidad “El Cenáculo”, sede de la Fraternidad del Buen Samaritano (fundada el 16 de Julio de 1983 por Rita Agnese Petrozzi, más conocida como Madre Elvira o la “hermana de los drogados”): «No le temas a la realidad, a la verdad, a nuestras miserias. No temas porque a Jesús le gusta la realidad tal como es, no inventada; al Señor no le gustan las personas que trucan el alma, que trucan el corazón». El 6 de Diciembre (el mismo día en que el camarógrafo captó a Aupetit y a Calmeyn saliendo juntos), mientras regresaba de Grecia a Roma, cuando la periodista Cécile Chambraud de Le Monde le preguntó:
Santo Padre, hago la pregunta en español por mis colegas. El jueves, cuando llegamos a Nicosia nos enteramos que usted había aceptado la renuncia del Arzobispo de París, Mons. Aupetit, ¿puede decirnos por qué?, ¿y por qué con tanta prisa?
después de hablar sobre el controvertido “informe Sauvé”, defendió a Aupetit diciendo:
«[S]obre el caso (de Mons.) Aupetit: me pregunto ¿qué hizo Aupetit que fuera tan grave como para tener que dimitir? ¿Qué hizo? Que alguno me responda…
    
[…]
    
Si no conocemos la acusación, no podemos condenar. ¿Cuál fue la acusación? ¿Quién la sabe? [Ninguno responde] ¡Es feo!
    
[…]
    
Antes de contestar, yo diré: hagan la investigación, hagan la investigación. Porque existe el peligro de decir: “Fue condenado”. Pero ¿pero quién lo condenó? “La opinión pública, los chismes…”. ¿Pero qué hizo? “No sabemos. Algo…”. Si ustedes saben por qué, díganlo, por el contrario, yo no puedo responder. Y vosotros no sabréis por qué, porque fue una falta de él, una falta contra el sexto mandamiento, no total sino pequeñas caricias y masajes que hizo a su secretaria, esa es la acusación. Esto es un pecado. Pero no es uno de los más graves ¿eh?, porque los pecados de la carne no son los más graves. Los pecados más grandes son aquellos que tienen más ‘angelicalidad’, la soberbia, el odio…, estos son más graves. Aupetit es pecador, como soy yo, no sé si usted se siente así, tal vez… Como fue Pedro, el obispo sobre el que Jesucristo fundó la Iglesia. ¿Cómo puede ser que la comunidad de ese tiempo había aceptado a un obispo pecador? Y eso era un pecado con mucha ‘angelicalidad’ como es el negar a Cristo ¿no? Era una Iglesia normal, estaba acostumbrada a sentirse pecadora todo el tiempo, una Iglesia humilde. Se ve que nuestra Iglesia no está acostumbrada a tener un obispo pecador. Pretendemos decir “mi obispo es un santo”. No. Esto es Caperucita Roja. Todos somos pecadores. Cuando los chismes crecen, crecen y crecen, y le quitan la buena fama a una persona, aquel hombre no podrá gobernar, porque le quita la fama, no por su pecado (que es pecado, como el de Pedro, como el mío, como el tuyo, ¡es pecado!), sino por los chismes de las personas responsables de contar el asunto. Un hombre que le han quitado la fama así, públicamente, no puede gobernar. Y esto es una injusticia. Por esto acepté la renuncia de Aupetit, no sobre el altar de la verdad, sino sobre el altar de la hipocresía. Esto es lo que quiero decir. Gracias». 
Momento de la entrevista de Bergoglio con Cécile Chambraud
   
Pero con las fotos, se da la impresión que Aupetit le mintió de su situación a Bergoglio y a sus súbditos, «le temió a la verdad» de su miseria y su caída en desgracia (donde se repite la historia del nuncio Francis Assisi Chullikatt, cuyo romance con la virgen consagrada Anan J. Lewis Alkass Yousif se reveló por mandar mensajitos de amor “por error” a sus subalternos, a los cuales sometía a un régimen de terror y ataques de ira). Y ahora, retorna a la luz pública el tema de los Amoríos de Leticia, no solo porque la protagonista se llama así (Lætitia = Leticia), sino porque al defender a Aupetit, Bergoglio en pocas palabras dijo: «La fornicación no es pecado, ni el adulterio, la homosexualidad o la pornografía, etc. lo son. Los católicos no deben hacerse sangres por eso».
   
Y ya que están en esa, presentamos cuatro versos de la Biblia novusordiana:
    

1 comentario:

  1. A LA ATENCIÓN DE LOS CONCILIARES…
    «Son más las almas que van al Infierno por los pecados de la carne que por cualquier otra razón» (Nuestra Señora del Rosario de Fátima a Jacinta Marto, Diciembre de 1919).

    «Los pecados de la carne no son los más graves. Los pecados más grandes son aquellos que tienen más ‘angelicalidad’, la soberbia, el odio…, estos son más graves» (Francisco Bergoglio a Cécile Chambraud, 6 de Diciembre de 2021).

    Aquí uno de los dos miente. Mucho cuidado al decidir quién…

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)